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Desde la izquierda, los ministros de Exteriores de Baréin, Al Zayani; Egipto, Shoukry; Israel, Lapid; EE UU, Blinken; Marruecos, Bourita, y Emiratos, Bin Zayed, el lunes en Sde Boker (Israel).
Desde la izquierda, los ministros de Exteriores de Baréin, Al Zayani; Egipto, Shoukry; Israel, Lapid; EE UU, Blinken; Marruecos, Bourita, y Emiratos, Bin Zayed, el lunes en Sde Boker (Israel).Jacquelyn Martin (AP)

Los jefes de la diplomacia de Israel, Estados Unidos, Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Marruecos se han coordinado este lunes para disuadir a Irán de emprender aventuras expansionistas, y han creado una “nueva arquitectura regional” sustentada en un “foro permanente”. La inédita cumbre ministerial celebrada desde el domingo en Sde Boker, un antiguo kibutz (granja colectiva) del Negev, el desierto del sur de Israel, ha venido a sentar las bases del embrión de una ‘OTAN’ regional frente a “Irán y sus [milicias] satélites”, precisó Yair Lapid, el ministro de Exteriores anfitrión del cónclave.

La cita sin precedentes de los jefes de la diplomacia de Israel y los cuatro países árabes, bendecida por la presencia del secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, ha alumbrado un foro estable de “cooperación en materia de seguridad, inteligencia y tecnología” en un marco de “progreso [económico] y tolerancia religiosa”. “Esta nueva arquitectura de capacidades compartidas que estamos construyendo intimidará a nuestros enemigos comunes”, enfatizó Lapid en la conferencia de prensa conjunta que cerró la cumbre del Negev, en un simbólico alineamiento de responsables diplomáticos en un hotel de lujo del desierto. Fuentes diplomáticas israelíes han puntualizado a la prensa hebrea que la futura cooperación militar será ante todo marítima, contra la piratería y los sabotajes navales, y aérea, para neutralizar la creciente amenaza de drones.

La condena del atentado reivindicado por el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), en el que dos árabes israelíes mataron a tiros la noche del domingo a dos policías en la ciudad de Hadera (norte), sobrevoló todas las intervenciones de clausura. La del canciller marroquí, Nasser Bourita, fue una de las más explícitas: “Nuestra presencia aquí es la mejor respuesta [al terrorismo]”. También fue tajante la de Blinken, quien recordó que hace pocos años una reunión como la que concluía en el Negev hubiese sido “imposible de imaginar”. Los Acuerdos de Abraham de 2020 para la normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes han propiciado el encuentro.

“Estados Unidos va a prestar todo el apoyo a este proceso de transformación de la región”, recalcó el secretario de Estado antes de advertir de que los Acuerdos de Abraham —a los que hasta ahora se han sumado Emiratos y Baréin, en el golfo Pérsico; Sudán, en África, y Marruecos, en el Magreb— no son un sustituto del proceso de paz entre Israel y los palestinos, que permanece suspendido desde 2014.

La Autoridad Palestina y Jordania, su aliado más cercano, han sido los grandes ausentes del foro del Negev. A pesar de que Amán había sido convocado al cónclave, el rey Abdalá II prefirió viajar este lunes a Ramala para no dejar en evidencia la soledad del presidente palestino, Mahmud Abbas. Cuando Blinken le visitó el domingo en la sede presidencial de la Muqata, para reiterarle que EE UU sigue defendiendo la solución de los dos Estados, el veterano rais palestino evocó la necesidad de “aplicar las ideas en las que uno cree”.

La cuestión Palestina

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Estados Unidos se conforma ahora con alentar a Israel a que pacte una “paz económica”, destinada a mejorar las condiciones de vida de los palestinos, sin impulsar las negociaciones para establecer un Estado de Palestina independiente. “Ambas partes están ahora muy alejadas”, se justificó el titular del Departamento de Estado. El presidente Abbas sostuvo que “los últimos incidentes en Europa [en alusión a la invasión rusa de Ucrania] han demostrado que existe un doble rasero (…) por el que nadie hace rendir cuentas a Israel” por la ocupación de los territorios palestinos.

La cuestión palestina fue citada en sus discursos finales ante la prensa por los ministros de Exteriores árabes. Pero Abdulatif al Zayani, de Baréin, y Abdalá bin Zayed, de Emiratos Árabes Unidos, hicieron hincapié en la reactivación del acuerdo nuclear con Irán, que EE UU está ultimando en contra del parecer de Israel y sus aliados del Golfo. También esgrimieron las amenazas que Teherán suscita en la región a través de sus socios chiíes de la milicia libanesa de Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen. La salida del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución de Irán de la lista de grupos terroristas elaborada por EE UU, que Teherán reclama antes de reeditar el pacto atómico, es también una línea roja para los signatarios de los Acuerdos de Abraham.

Egipto, que mantiene relaciones diplomáticas con Israel desde hace 43 años, ha estrechado los lazos políticos tras décadas de “paz fría”, con el fin de no verse desplazado por las monarquías del Golfo como socio regional privilegiado. El canciller Sameh Shoukry subrayó que la mediación de El Cairo tras el conflicto del año pasado en la franja de Gaza ha sido determinante a la hora de rebajar la tensión. La cooperación militar entre ambos países, sin embargo, apenas ha cesado desde 1979. Las Fuerzas Armadas de Israel revelaron este mismo mes que su aviación derribó en 2021 “sobre el espacio aéreo de un país vecino” drones iraníes que transportaban armamento para las milicias de Hamás en Gaza.

Los ministros de Exteriores de Marruecos, Bourita (izquierda) y de Israel, Lapid, el lunes en Sde Boker (Israel).
Los ministros de Exteriores de Marruecos, Bourita (izquierda) y de Israel, Lapid, el lunes en Sde Boker (Israel).BOAZ OPPENHEIM/GPO HANDOUT (EFE)

Rabat recibe garantías para su integridad territorial

Mientras Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Baréin se integran en el mismo espacio de Oriente Próximo en el que se despliegan Irán y sus satélites, Marruecos parece demasiado alejado de ese escenario de tensión. El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Yair Lapid, dio por sentado en su intervención final en el cónclave diplomático que la “cumbre del Negev envía un fuerte mensaje a las fuerzas extremistas encabezadas por Irán que intentan desestabilizar la región”. Para ello se crea “un frente unido y comprometido con la paz y la prosperidad”.

Lapid dedicó a Marruecos una mención especial a fin de aclarar su presencia en Israel. “La relación especial que ha surgido trabajará en conjunto para contrarrestar los ataques a Baréin, EAU e Israel, y contra los intentos de atentar contra la soberanía y la integridad de Marruecos”. “En este contexto”, remachó el jefe de la diplomacia israelí, “la declaración de España de la semana pasada en apoyo del plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, que otros [países] ya han respaldado, es un paso positivo”.

Una delegación de las Fuerzas Armadas de Israel acaba de ratificar en Rabat los aspectos técnicos del acuerdo de cooperación militar suscrito por el ministro de Defensa, Benny Gantz, en su visita del pasado mes de noviembre a Marruecos. La empresa Industrias Aeroespaciales de Israel facturó el año pasado 22 millones de dólares (19,4 millones de euros) a Marruecos. Entre otros modelos, IAI fabrica el dron suicida Harop, un pequeño avión no tripulado con un radio de acción de más de 1.000 kilómetros, difícilmente detectable por los radares y capaz de transportar más de 20 kilos de carga explosiva. El Frente Polisario denunció la muerte en 2021 de una docena de civiles en bombardeos con drones en el Sáhara Occidental, en ataques que atribuyó al ejército marroquí.

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El primer ministro de Israel, Naftali Bennett (derecha) y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este domingo en Jerusalén.
El primer ministro de Israel, Naftali Bennett (derecha) y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este domingo en Jerusalén.ABIR SULTAN (AFP)

Los Acuerdos de Abraham de 2020 para la normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes empiezan a dar frutos. Los ministros de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin, Marruecos y Egipto se reúnen este domingo en un kibutz (granja colectiva) del sur de Israel con el jefe de la diplomacia israelí, Yair Lapid, y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, quien ha iniciado una gira diplomática por Oriente Próximo y el Magreb. El cónclave sin precedentes, que se prolongará hasta el lunes en un lujoso hotel del desierto del Negev, viene marcado por la inquietud que suscita en la región la reactivación del acuerdo nuclear con Irán, suscrito por Washington en 2015 y suspendido tres años después bajo la presidencia del republicano Donal Trump, que la Administración del demócrata Joe Biden se dispone a pactar con Teherán.

Blinken se ha apresurado a garantizar en un primer encuentro bilateral en Jerusalén con el israelí Lapid el “compromiso inquebrantable” de Washington para impedir que Irán se dote del arma atómica y a hacer frente a sus amenazas. El secretario de Estado aseguró que el regreso al acuerdo de 2015 “es la mejor manera de volver poner bajo control el programa nuclear de Irán”.

La Administración de Biden se desentendió en un principio de los Acuerdos de Abraham suscritos en el tramo final de la presidencia de Trump —gracias a la mediación de la Casa Blanca— por el Estado judío con Emiratos, Baréin, Marruecos y Sudán. Ahora trata de sacar partido, empero, de la normalización de relaciones diplomáticas de Israel con países con los que estuvo enfrentado a causa del conflicto palestino. Blinken anunció a Lapid en una conferencia de prensa conjunta que Washington confiaba en “atraer a otros Estados” a los Acuerdos de Abraham.

Para Israel, el establecimiento de estrechas relaciones de cooperación económica y militar con países árabes sin vincularlo al reconocimiento de un Estado palestino –como prevé el plan de paz saudí, aprobado por la Liga Árabe en 2002– representa la culminación de una estrategia diplomática de décadas. El ministro Lapid no ha vacilado en tildar de “histórico” el cónclave. La amenaza compartida con los israelíes que representa el despliegue regional de Irán y sus aliados chiíes —como la milicia libanesa de Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen— ha relegado la cuestión palestina a segundo plano en las cancillerías de los países suníes.

El secretario de Estado fue recibido también por el primer ministro israelí, Naftali Bennett, quien está actuando como intermediario entre los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Ucrania, Volodímir Zelenski, “en estrecha coordinación” con EE UU, aseguró Blinken. Washington busca en Oriente Próximo el respaldo a las posiciones occidentales en la guerra de Ucrania tras no haber logrado que Israel y los países del Golfo secundasen las sanciones económicas a Rusia, que cuenta un una importante presencia militar en Siria. Bennett mantuvo su reserva sobre su papel mediador entre Moscú y Kiev, pero fue mucho más explícito al expresar la preocupación de Israel o sus socios árabes ante “la intención [de Washington] de sacar de la lista de organizaciones terroristas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán”, como consecuencia del acuerdo nuclear con Irán.

En Jerusalén, Blinken se limitó a reclamar a Israel la “mejora tangible de las condiciones de vida” de los palestinos de Cisjordania y la franja de Gaza y a invocar, como cláusula de estilo, “el objetivo de alcanzar una solución negociada basada en dos Estados”. Pero instó, además, al Gobierno israelí a evitar medidas que puedan disparar la tensión, como frenar la expansión de los asentamientos y la violencia de los colonos hacia los palestinos y detener los desalojos de viviendas palestinas en Jerusalén Este. Posteriormente, se trasladó a la cercana Ramala, sede administrativa de la Autoridad Palestina, para entrevistarse con el presidente Mahmud Abbas y reunirse con representantes de la sociedad civil palestina.

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El Departamento de Estado ha recalcado que el jefe de la diplomacia estadounidense reitera el compromiso de su país “con la solución de los dos Estados”, informa María Antonia Sánchez-Vallejo. En la página web del Departamento que dirige Blinken se publicó el sábado un memorando sobre la ayuda prestada a los palestinos. Desde abril de 2021, Washington ha proporcionado más de 500 millones de dólares (457 millones de euros), incluidos más de 417 millones en asistencia humanitaria para la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés). La última guerra en la franja de Gaza, en mayo pasado, obligó al presidente Biden a reescribir su hoja de ruta hacia Israel para impulsar la reconstrucción del enclave palestino.

En otro memorando relativo a la relación bilateral con Israel, el Departamento de Estado recuerda que el vínculo nunca ha sido más fuerte que ahora, como demuestra, entre otros asuntos, el claro apoyo de Washington a los Acuerdos de Abraham y la ayuda de 1.000 millones de dólares concedida para recargar con cohetes interceptores del sistema antimisiles Cúpula de Hierro. EE UU ha ido dejando progresivamente de ejercer como potencia hegemónica en Oriente Próximo para centrarse en la rivalidad con China, en el Pacífico, y ahora con Rusia, en Europa. La gira de Blinken parece rectificar en parte esta deriva.

Ausencia de la cuestión palestina en el cónclave

Jordania, que mantiene relaciones con el Estado judío desde 1994, no tiene previsto asistir al cónclave del desierto del Negev, a pesar de que la diplomacia israelí le ha sugerido participar, según informa la prensa hebrea. El ministro de Exteriores jordano acompañará el lunes, sin embargo, al rey Abdalá II en su anunciada visita a Ramala para reunirse con el rais Abbas. La mitad de la población jordana es de origen palestino, y el Gobierno de Amán suele actuar con mucho tiento en una materia que es considerada como un asunto interno. Al igual que EE UU, Jordania trata de impedir que se dispare la tensión en los territorios palestinos ante el próximo inicio del Ramadán en abril. La escalada de la violencia —en Jerusalén Este en particular— dio paso hace un año a un conflicto armado entre Israel y las milicias islamistas de Gaza.

La efervescencia diplomática que vive Oriente Próximo en los últimos días es patente. El pasado martes se dieron cita en Sharm el Sheij, en la península del Sinaí, el presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi; el primer ministro de Israel, Naftali Bennett, y el gobernante de facto de Emiratos Árabes Unidos, el príncipe Mohamed Bin Zayed. Al Sisi y Bin Zayed volvieron a reunirse del viernes, esta vez con el rey Abdalá y el primer ministro iraquí, Mustafá al Kadhemi, en la ciudad jordana de Áqaba, también a orillas del mar Rojo. Un comunicado oficial calificó de “consultivo” el encuentro. Simbolizaba un espaldarazo a Jordania frente a las presiones de Israel y EE UU, aireadas por la prensa hebrea, para que acudiera este domingo al cónclave del kibutz de Sde Boker, donde se halla la tumba de David Ben Gurion, primer jefe de Gobierno del Estado judío.

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Algunas de las decenas de víctimas que dejó el bombardeo de la coalición contra el feudo Huthi en el norte de Yemen, el pasado viernes.
Algunas de las decenas de víctimas que dejó el bombardeo de la coalición contra el feudo Huthi en el norte de Yemen, el pasado viernes.Hani Mohammed (AP)

Las defensas antiaéreas de Emiratos Árabes Unidos (EAU) han destruido dos misiles balísticos lanzados contra Abu Dabi, la capital, a primera hora de este lunes, ha informado el Ministerio de Defensa emiratí. Las autoridades atribuyen el ataque a rebeldes Huthi de Yemen, quienes ya se responsabilizaron de la operación que hace una semana causó tres muertos y seis heridos. En esta ocasión, no hay noticias de víctimas, pero refleja una peligrosa espiral de represalias.

Algunos residentes en Abu Dhabi vieron inusuales fogonazos en el cielo sobre las cuatro y media de la mañana, según recoge el diario local The National. Imágenes difundidas en las redes sociales muestran el resplandor y unos puntos de luz que parecen misiles interceptores. El incidente ha interrumpido el tráfico en el aeropuerto internacional durante una hora.

El comunicado militar, difundido por la agencia estatal de noticias, Wam, afirma que “el ataque no causó víctimas, porque los fragmentos de los misiles balísticos cayeron en diferentes áreas alrededor de la capital”. Además, subraya que EAU “está preparado para hacer frente a cualquier amenaza y que tomará todas las medidas necesarias para proteger al estado de todo tipo de ataques”.

Un portavoz de los Huthi, Mohammed Abdulsalam, ha tuiteado poco después que el grupo había lanzado “una operación militar contra EAU y Arabia Saudí”, sin dar más detalles. La coalición militar que dirige este país ha anunciado la destrucción de un misil balístico dirigido contra Dhahan al Janub, también a primera hora del lunes.

Pero a diferencia de Abu Dhabi, esa ciudad saudí se encuentra cerca la región de Yemen controlada por los Huthi y la zona fronteriza viene siendo objeto de frecuentes bombardeos desde que Riad intervino en la guerra civil del país vecino en marzo 2015. La coalición militar que lidera Arabia Saudí respalda al Gobierno yemení de transición que los rebeldes desalojaron unos meses antes, pero se ha convertido en una guerra por interposición entre Arabia Saudí y su rival Irán, que apoya a los insurgentes.

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Aunque EAU retiró la mayoría de sus fuerzas de Yemen en 2019, ha seguido patrocinando milicias dentro del país. Los Huthis mencionaron la intervención de estos grupos en los últimos combates, que les han arrebatado territorio, para justificar el bombardeo que llevaron a cabo contra Abu Dhabi el lunes 17. Esta acción ha marcado un punto de inflexión y desatado una espiral de represalias.

Es la primera vez que los gobernantes de Emiratos, que se precian de su estabilidad en una región convulsa, admiten el ataque del grupo que tiene sus bases a 1.500 kilómetros de distancia. Fue además una operación más compleja de lo que inicialmente se dio a entender.

El comunicado inicial se limitó a atribuir las explosiones a “pequeños objetos voladores, posiblemente pertenecientes a drones”. Sin embargo, al día siguiente, el embajador emiratí en Washington, Yousef al Otaiba, explicó en un seminario que el ataque incluyó “una combinación de misiles de crucero, misiles balísticos y drones”, algunos de los cuales fueron interceptados y otros no. Los expertos coinciden en la dificultad de detectar y destruir los drones explosivos que cada vez con más frecuencia utilizan las milicias de la región. Emiratos Árabes ha prohibido desde entonces el vuelo de esos aparatos no tripulados, incluso para uso recreativo.

El Gobierno de Abu Dabi no ha facilitado imágenes de los lugares atacados, el aeropuerto y una zona de almacenamiento de combustible de la empresa nacional de petróleo de ese emirato (ADNOC), ni permitido el acceso de los periodistas. Sin embargo, imágenes de satélite obtenidas por la agencia de noticias Associated Press muestran que los trabajos de reparación de uno de los depósitos alcanzados aún seguían el pasado sábado.

El ministro emiratí de Exteriores, el jeque Abdullah Bin Zayed, aseguró que la osadía de los Huthi no quedaría sin respuesta. Desde entonces, la coalición ha llevado a cabo varios bombardeos, uno de los cuales causó cerca de un centenar de muertos el pasado viernes al alcanzar una cárcel en Saada, la provincia yemení bastión de los rebeldes, donde se encontraban detenidos numerosos migrantes africanos. Los insurgentes amenazaron con vengarse contra Emiratos Árabes y Arabia Saudí. Los ataques de este lunes se han producido horas antes de una reunión de la Liga Árabe en El Cairo para pedir a Estados Unidos que vuelva a designar grupo terrorista a la milicia yemení.

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Una de las puertas de acceso al aeropuerto de Abu Dhabi, en una fotografía de enero de 2019.
Una de las puertas de acceso al aeropuerto de Abu Dhabi, en una fotografía de enero de 2019.ANDREW CABALLERO-REYNOLDS (AFP)

Un pequeño fuego en el aeropuerto de Abu Dhabi y la explosión de tres camiones cisterna de petróleo en una zona industrial cercana han alarmado este lunes a la población de la habitualmente tranquila capital de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Las investigaciones preliminares apuntan a la posibilidad de que los incidentes hayan sido causados por drones, según la agencia estatal de noticias, Wam. Los rebeldes Huthi de Yemen se han atribuido la autoría. Hay tres muertos (dos ciudadanos indios y un paquistaní) y seis heridos.

La policía de Abu Dhabi ha confirmado que la explosión de tres camiones cisterna después de que se iniciara un fuego en una zona de almacenamiento de Adnoc, la empresa nacional de petróleo de Abu Dhabi, en el barrio de Musaffah. También ha informado de un incendio de menor envergadura en la nueva área de construcción del Aeropuerto Internacional de la capital emiratí. Los servicios de emergencia acudieron a sofocar los incendios. No consta que haya heridos ni daños materiales de importancia.

Las autoridades han iniciado una investigación sobre las causas de ambos incidentes. Pero las investigaciones preliminares sugieren, según Wam, que fueron provocados por “pequeños objetos voladores, posiblemente relacionados con drones”, que cayeron en las zonas afectadas.

Si se confirma ese extremo, queda por determinar el origen de esos aviones no tripulados y la posibilidad de que se trate de un atentado. Emiratos Árabes tiene una estricta normativa sobre al uso privado de drones y dónde puede volarse.

El portavoz militar de los Huthi, el general Yehya Sarea, ha anunciado en Twitter que el grupo había lanzado una operación militar “en el corazón de EAU” y que facilitaría detalles en las próximas horas.

Los Huthi, alineados con Irán, se enfrentan desde marzo 2015 a una coalición militar árabe, encabezada por Arabia Saudí, para restablecer el Gobierno que derribaron unos meses antes. Aunque Emiratos Árabes retiró sus tropas de Yemen hace dos años, cuenta con una gran influencia a través de sus aliados locales. Esas fuerzas han reforzado en las últimas semanas su ataque contra posiciones rebeldes en las regiones yemeníes de Shabwa y Mareb.

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A pesar de encontrarse en una zona convulsa, el país se ha mantenido hasta ahora al margen de los ataques terroristas que de vez en cuando sacuden a sus vecinos. No obstante, algunos grupos extremistas han proferido amenazas en el pasado y algunos barcos han sido atacados en sus aguas.

Los Huthi también se responsabilizaron en 2019 de un atentado con drones contra las instalaciones petroleras de Arabia Saudí que todos los analistas atribuyeron a Irán.

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