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La embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield, se dirige este miércoles a la Asamblea General de la ONU.
La embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield, se dirige este miércoles a la Asamblea General de la ONU.MIKE SEGAR (REUTERS)

Dos reuniones de signo contrario, y ningún resultado concluyente, han demostrado este miércoles la parálisis de la ONU a la hora de adoptar medidas que contribuyan a paliar el sufrimiento de la población de Ucrania cuando se cumple el primer mes de la guerra. Por la mañana, una convocatoria extraordinaria de la Asamblea General ha debatido una propuesta de “resolución humanitaria” -no ejecutiva al tratarse del plenario-, que fue tildada de antirrusa por el representante del Kremlin, Vasili Nebenzia. El embajador ruso presentó por la tarde un borrador alternativo ante el Consejo de Seguridad. El máximo foro de la organización sí tiene poder ejecutivo, aunque está neutralizado en la práctica por el derecho de veto de sus cinco miembros permanentes, entre ellos Rusia y EE UU.

El ejercicio de equilibrismo diplomático en la sede de Naciones Unidas en Nueva York se prolonga hasta la extenuación como un reflejo de intereses no sólo contrapuestos, sino irreconciliables. La propuesta de “resolución humanitaria” del embajador Nebenzia omitía que la crisis humana que se desarrolla en Ucrania se debe a la invasión rusa, y evitaba definir quién es el agresor y quién el agredido. El texto, eso sí, expresaba “su seria preocupación por las informaciones de víctimas civiles, niños incluidos, en y alrededor de Ucrania” que las informaciones sobre el terreno atribuyen mayoritariamente a las fuerzas rusas, el mismo día que EE UU acusaba a Moscú de crímenes de guerra en el país vecino.

“Condenamos enérgicamente los ataques dirigidos contra civiles e infraestructuras de carácter civil, incluidos los bombardeos indiscriminados y el emplazamiento de objetos y equipos militares en zonas densamente pobladas y cerca de bienes civiles, así como el uso de esos bienes con fines militares, [fines] que pongan en peligro la vida de la población civil en violación del derecho internacional derecho humanitario”, incidía el texto de la resolución, que solo ha logrado dos votos favorables (Rusia y China) frente a 13 abstenciones, incluida la de EE UU. “Esta maniobra no engaña a nadie”, dijo el representante de Francia en el Consejo. El embajador de República Dominicana dijo sentirse “completamente confundido” por la existencia de dos propuestas de resolución.

La iniciativa del Kremlin responde a la impulsada desde hace diez días por Francia y México, y secundada por la mayoría de los países occidentales, para garantizar el acceso a la ayuda humanitaria de la población afectada por la guerra. Fue trasladada al pleno de la Asamblea, en sesión extraordinaria, para burlar el veto de Rusia en caso de haber sido elevada al Consejo de Seguridad. Así se hizo igualmente con una resolución de condena -relativa, pues el término “condenar” fue sustituido finalmente por “deplorar” para convencer a más firmantes- adoptada por amplia mayoría en otra sesión de urgencia de la Asamblea. Con la celebrada en la mañana de este miércoles, son 12 las convocatorias extraordinarias del plenario de la organización en sus 70 años de historia; las dos últimas, en apenas 20 días.

Para acabar de corroborar la práctica inoperancia de la ONU en lo relativo al conflicto de Ucrania, a la convocatoria de la Asamblea se sumó esta mañana una tercera propuesta de resolución, presentada por Sudáfrica y que matizaba las críticas a Rusia. El embajador Nebenzia la calificó de cercana a los intereses de Moscú. Mientras algunos países han dado nuevas muestras de ambigüedad y ambivalencia, como la India, Brasil y Tailandia, otros, como Australia, Croacia, Japón o Georgia –que conoce bien lo que significa una invasión rusa, la de 2008-, han alertado de que el orden mundial se está desmoronando por la guerra de Ucrania. Pero ni siquiera el escenario más catastrofista o alarmista ha servido de estímulo para adoptar una medida, la que fuere, que saque a la ONU de su marasmo ante Ucrania.

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Boris Johnson no pierde nunca una oportunidad de meter el pie en el barro, sobre todo cuando sus zapatos están más limpios. Su actitud, resolución y comportamiento en la escena internacional durante la crisis de Ucrania había logrado, en las últimas semanas, una rara sensación de unidad nacional entre los británicos, y la convicción de que todo el escándalo de las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento había quedado, temporalmente, atrás. Este sábado, el primer ministro provocó que emergieran de nuevo las divisiones que han marcado el día a día político del Reino Unido en los últimos ocho años, al comparar la heroica resistencia de los ucranios frente a la invasión rusa con la votación del Brexit en 2016. “Sé que el instinto de los ciudadanos de este país, como el del pueblo de Ucrania, es escoger siempre la libertad”, decía Johnson en un acto del Partido Conservador, este sábado en Blackpool. “Puedo daros un par de ejemplos. Cuando los británicos votaron mayoritariamente a favor del Brexit, no creo que respondiera ni remotamente a una hostilidad hacia los extranjeros. Era porque querían ser libres para hacer las cosas de un modo diferente y poder controlar su propio país”.

Entre los asistentes en el auditorio estaba el embajador de Ucrania ante el Reino Unido, Vadym Prystaiko, quien mantuvo la compostura ante una afirmación que logró irritar a numerosos miembros del Partido Conservador. “Si queremos derrotar a Putin, necesitamos liderazgo internacional y unidad”, reprochaba al primer ministro Tobias Ellwood, diputado conservador y presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de los Comunes. “Comparar la lucha del pueblo ucranio contra la tiranía de Putin con el referéndum del Brexit daña el nivel de alta política de Estado que estábamos comenzando a mostrar”, denunciaba Ellwood.

La paradoja del intento de Johnson de vincular ambas cosas reside especialmente en el hecho de que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, no ha dejado de pedir a la UE que acepte la integración de su país en el club, precisamente para anclar de un modo más firme su vínculo con Occidente. “Aún recuerdo lo contento que se puso Putin cuando ganaron los partidarios del Brexit en el referéndum”, ha dicho Donald Tusk, quien fuera presidente del Consejo Europeo en esa época, y que ha expresado su malestar por las palabras de Johnson.

“Boris Johnson es una vergüenza nacional. Sus payasadas contrastan con el valiente liderazgo demostrado por Zelenski. Comparar a las mujeres y niños que huyen de las bombas con el referéndum es un insulto a todos los ucranios”, ha dicho Ed Davey, el líder de los liberales demócratas británicos.

Johnson quiere rescatar el espíritu del Brexit, y las supuestas oportunidades que esa decisión iba a brindar al país, para afrontar la recta final hacia las elecciones generales de 2023. La crisis energética, la escasez en la cadena de suministros y el bloqueo de la situación en Irlanda del Norte, donde partes importantes del protocolo acordado con la UE permanecen sin aplicar, han volcado un manto de desencanto y apatía en la era pos-Brexit.

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Guy Verhofstadt, el ex primer ministro belga que coordinó la respuesta al Brexit del Parlamento Europeo, ha sintetizado su opinión sobre las palabras del primer ministro británico de forma contundente: “La comparación de Johnson con la valerosa lucha de Ucrania es sencillamente una locura”, ha dicho.

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La violenta erupción de un volcán submarino cerca de la isla de Tonga, en el sur del océano Pacífico, ha provocado un tsunami que ha golpeado las costas de esta nación insular y encendido las alarmas en otros países de la región. “Olas de unos 1,2 metros han sido registradas en Nuku’alofa [la capital de Tonga, de unos 24.500 habitantes]”, ha informado en su cuenta de Twitter el Servicio Meteorológico de Australia. Las autoridades locales de Tonga, con unos 71.000 habitantes, no han informado de momento de que haya víctimas, mientras los medios locales alertan de que varias zonas del país permanecen incomunicadas.

El volcán submarino Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai, ubicado a unos 65 kilómetros al norte de la isla tongana de Tongatapu, había registrado antes una erupción de unos ocho minutos alrededor de las 17.20 hora local y lanzado una enorme columna de ceniza a kilómetros de altura. La violenta explosión ha quedado registrada en las imágenes tomadas por satélites, según ha publicado el Servicio de Meteorología de la isla estadounidense de Hawái.

El feroz embate de las olas golpeó unos 15 minutos después las viviendas y edificios asentados en la primera línea de la costa norte de Tongatapu, según los vídeos publicados en las redes sociales por testigos, algunos de los cuales se refugiaban en el tejado de sus casas. Otra de las grabaciones muestra al menos a cinco personas, entre ellos niños, guarecidas en una iglesia local justo cuando el agua comienza a golpear las ventanas del recinto religioso. Un conductor captó en su huida la súbita subida de las aguas, que iba destrozando muros y vallas, mientras otro coche trataba de evitar ser atrapado circulando marcha atrás. La emisora Radio New Zealand ha informado de escenas de pánico donde las personas tratan de huir a zonas del interior de la isla.

El Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai ya registró el viernes un aumento de su actividad, lo que disparó temporalmente otra alerta de tsunami, pero que no se tradujo en la subida de las aguas. Ante la emergencia actual, las autoridades de Tonga han pedido a toda la población permanecer alejados de las playas y líneas costeras hasta las 16.00 del domingo y el uso de mascarilla ante la lluvia de ceniza.

A diferencia de los tsunamis provocados por terremotos, donde las placas tectónicas descargan su fuerza y es improbable que se repita un segundo tsunami, el volcán podría volver a registrar una violenta erupción capaz de crear otra feroz marejada.

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Además de en Tonga, los Estados insulares vecinos de Fiyi, Samoa y Vanuatu también emitieron una alerta de tsunami, que amenaza la costa de Nueva Zelanda, a más de 2.300 kilómetros de distancia del volcán, y Australia. Asimismo, la Oficina Nacional de Emergencia de Chile ha pedido a los ciudadanos que abandonen las playas del Archipiélago Juan Fernández, islas de San Félix, isla de Pascua y la Antártica Chilena “frente a la posibilidad de un tsunami menor en dichos sectores”. Lo mismo ha hecho Estados Unidos, cuyo Servicio de Avisos de Tsunami, perteneciente a la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), ha emitido un aviso de tsunami en la costa oeste del país. Esta alerta afecta a los estados de Hawái, California, Oregón, Washington y Alaska. En cualquier caso, las olas que se esperan no superarían el medio metro de alto.

La Agencia Meteorológica de Japón también ha emitido una alerta de tsunami en la costa este del archipiélago, con especial riesgo en el conjunto de islas Amami y Tokara (sudoeste del país). El organismo meteorológico nipón prevé olas de hasta 3 metros de altura en las mencionadas Amami y Tokara, donde ya se observó la llegada de la primera ola, de 1,2 metros de altura. Las olas podrían alcanzar hasta un metro en las costas japonesas, entre ellas en las zonas las de Hokkaido, Chiba, Tokio, Iwate, Hokkaido o Kagoshima, y las autoridades están pidiendo a la población que se mantenga alejada del mar y evacúen a algún lugar alto.

Más de 100 familias de dos poblados de la isla samoana de Savaii —al norte de Tonga— han sido evacuadas, según ha informado la Policía, mientras fotografías publicadas en las redes sociales muestran que las olas han golpeado parte de la isla Vanua Levu, en el noreste de Fiyi.

Las autoridades de Vanuatu llamaron a la “inmediata evacuación” de las áreas costeras debido a las fuertes corrientes y olas. “Se han observado olas de tsunami destructivas estimadas entre 1 y 2,5 metros en algunas de nuestras islas en Vanuatu. Se espera que las olas del tsunami sigan siendo posibles a lo largo de las costas de todas las islas de Vanuatu durante esta noche”, ha apuntado en un comunicado el Departamento Meteorológico y de Peligros Geológicos de Vanuatu al confirmar la llegada de olas en Port Vila y Litzlitz.

La Agencia neozelandesa para el Control de Emergencias ha indicado en Twitter que esperan “fuertes corrientes e inusuales marejadas impredecibles” en la costa norte y este de la Isla Norte y las Islas Chatham del país oceánico. El Servicio Meteorológico de Australia, tras descartar una alerta de tsunami durante horas, pronosticó que una gran ola podría golpear zonas costeras del este y sureste del país, desde el Estado de Queensland hasta la isla de Tasmania.

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