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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha reunido este sábado en Varsovia con los ministros de Exteriores y de Defensa de Ucrania, Dmitro Kuleba y Oleksii Réznikov, respectivamente, en un encuentro que no figuraba en el programa difundido por la Casa Blanca. Más que una reunión al uso, se ha sumado a los últimos 40 minutos (según la Casa Blanca) de la hora y media que ha durado el encuentro que los dos ministros ucranios mantenían con los secretarios de Estado y Defensa de EE UU, Antony Blinken y Lloyd Austin, que le acompañan.

Tras la reunión, la Casa Blanca ha emitido un comunicado en el que asegura que Biden habló con los dos ministros ucranios sobre “los futuros esfuerzos para ayudar a Ucrania a defender su territorio”, sin especificar medidas concretas. En otra nota, el Departamento de Estado señala que Blinken y Austin “prometieron continuar su apoyo para el cumplimiento de las necesidades humanitarias, de seguridad y económicas” de Ucrania.

A un lado de la mesa estaba la representación estadounidense y al otro, la ucrania. Los periodistas han podido escuchar cómo Kuleba le contaba al presidente de EE UU que había podido descansar en el tren de Kiev a Varsovia porque ha aprendido a “dormir en cualquier circunstancia” desde que empezó la guerra. Biden le respondió que él también podía dormirse en los trenes, porque cuando era senador los usaba a diario para trasladarse entre Washington y el Estado en el que residía, Delaware.

Biden se ha entrevistado posteriormente con el presidente polaco, Andrzej Duda, al que ha reafirmado el “compromiso sagrado” de Washington con el Artículo Quinto de la OTAN, el que obliga a socorrer a un Estado miembro si es atacado. Ambos países pertenecen a la Alianza Atlántica.

Biden también tiene previsto reunirse con refugiados ucranios en el estadio de fútbol PGE Narodowy, que ha sido reconvertido en centro de ayuda a quienes abandonan el país. Polonia ha recibido 2,2 millones de los 3,7 millones de refugiados ucranios, según los últimos datos de la agencia de la ONU para los refugiados, Acnur, actualizados este viernes. También conocerá a organizaciones que participan en la respuesta humanitaria.

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A las 18.00, dará en el patio del Palacio Real de Varsovia un discurso que su asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, ha definido como “importante”. Tratará de “los esfuerzos unidos del mundo libre para apoyar al pueblo de Ucrania, hacer responsable a Rusia de su brutal guerra y defender un futuro enraizado en principios democráticos”, según el programa de la Casa Blanca. Réznikov ha anunciado en su cuenta de Twitter que tanto él como Kuleba estarán allí presentes.

El viernes, tras aterrizar en la ciudad polaca de Rzeszów, a unos 80 kilómetros de Ucrania, se reunió con los soldados de la 82 División Militar Aerotransportada de las Fuerzas Armadas estadounidenses, desplazada para reforzar el flanco oriental de la OTAN, y les dedicó unas breves palabras que anticipan las bases de su discurso de este sábado. “Estáis en medio de una lucha entre democracias y oligarcas”, dijo. “Lo que está en juego ―y no solo en lo que estamos haciendo aquí para tratar de ayudar el pueblo ucranio y evitar que continúe la masacre―, sino más allá, lo que está en juego es: ¿a qué se va a parecer la libertad de vuestros hijos y nietos? Estáis involucrados en mucho más que simplemente si podéis aliviar el dolor y sufrimiento del pueblo de Ucrania”. En su anterior escala, en Bruselas, participó en tres cumbres, de la OTAN, el G-7 y la UE.

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Mariano García, en una imagen cedida por À Punt NTC
Mariano García, en una imagen cedida por À Punt NTC

El español Mariano García Calatayud, un valenciano residente en Jersón (sur de Ucrania) y del que se sospechaba que había sido arrestado por soldados rusos que controlan la zona, está a salvo, según informaron este jueves fuentes ucranias. El funcionario jubilado Mariano García, de 74 años, es conocido en Ucrania, país en el que reside desde hace siete años, como Mario.

“¡El conocido voluntario Mario está libre! Gracias a todos los que participaron”, escribió Vitali Bogdanov, un activista de Jersón, en Facebook, según informa Ukrinform. Según este activista, “los invasores se vieron sorprendidos por una llamada desde el extranjero de la Cruz Roja y ahora Mario se encuentra a salvo”.

El valenciano estaba desaparecido desde el 19 de marzo y el Ministerio de Asuntos Exteriores investigaba su paradero tras los avisos dados por sus familiares y amigos y después de que varios medios de comunicación denunciaran su posible arresto por parte de soldados rusos.

Según informaron fuentes diplomáticas el martes, la embajada española en Kiev, trasladada actualmente a Varsovia (Polonia), y los servicios de emergencia consular estaban “siguiendo atentamente este caso” e “investigando el paradero de Mario García Calatayud para esclarecer su situación”.

Este funcionario jubilado es natural de Carlet (Valencia), su pareja es ucrania y había expresado en varias entrevistas sus intenciones de ofrecer su ayuda como voluntario en las zonas en conflicto en Ucrania. También manifestó su disposición a empuñar un arma si era necesario para defender a su país de acogida de la invasión rusa.

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Los medios de comunicación de la región de Jersón y activistas le presentan en las redes sociales como voluntario con los ucranios en contra de la ofensiva rusa.

Según fuentes diplomáticas, García Calatayud fue uno de los españoles que rechazaron ser evacuados junto a otros ciudadanos en los convoyes organizados por la Embajada al inicio de la invasión rusa el pasado 24 de febrero.

El pasado jueves, el jubilado habló por última vez con su hermana. “Le dije que viniera, que volviera aquí, que con el peligro que hay. Y me dijo que de momento no, que estaba ayudando y no pensaba irse”, manifestó Vicenta García en declaraciones a la televisión valenciana À Punt.

El brigada municipal retirado ha explicado en varios medios que su interés por Ucrania se remonta a las enseñanzas de su padre relativas a la necesidad de ayudar a los más débiles y a cómo el pueblo ucranio dio un ejemplo de solidaridad acogiendo a miles de menores de familias republicanas durante la Guerra Civil española.

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Dmitro Kuleba atiende a EL PAÍS a través de una llamada de Skype desde un lugar que no revela por motivos de seguridad. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, convertido en una de las voces que hablan más alto del sufrimiento de su país en este primer mes de invasión rusa, se muestra en esta entrevista más satisfecho con la reacción a la guerra de la Unión Europea que con la de la OTAN. Kuleba (40 años, Sumi, Ucrania) avanza que los enviados rusos y ucranios no se han puesto aún de acuerdo en ninguno de los puntos claves de la negociación y reclama garantías de seguridad para su país para el futuro. “Putin es un criminal de guerra. Rusia sentirá las consecuencias durante décadas”, asegura.

Pregunta. Tras un mes de guerra, ¿cuál es la situación?

Respuesta. Es difícil acostumbrarse, pero hemos aprendido a vivir en guerra. Nos adaptamos a esta realidad, a sus sonidos, a las historias desgarradoras. No es fácil, pero tenemos que hacer más que todo lo posible para poner fin a esta guerra y ganarla para poner fin al sufrimiento de nuestro pueblo y la destrucción de nuestras ciudades.

P. ¿Cómo son las relaciones ahora con la UE y la OTAN?

R. Al principio de la agresión rusa, la Unión Europea reaccionó rápido y enérgicamente imponiendo varias rondas de sanciones realmente dolorosas. Sin embargo, a medida que avanza la guerra, tenemos que seguir aumentando la presión sobre Rusia, hay que imponer nuevas sanciones y proporcionar a Ucrania asistencia militar y financiera adicional. Y en los últimos 10 días he notado una cierta desaceleración en el proceso de toma de decisiones. En Europa parece que cada vez les cuesta más pactar nuevas sanciones. Es muy molesto, porque los que creen que ya hicieron bastante se equivocan. Agradecemos todo lo que se ha hecho, pero queda por hacer. El cielo es el límite. Rusia está contraatacando en el frente económico, en el frente financiero y está tratando de poner a la UE en una situación difícil, especialmente con su reciente decisión de imponer pagos en rublos por el gas y el petróleo. Si los países europeos aceptan esto, estarán subsidiando la guerra rusa y los crímenes. Tienen que encontrar la manera de evitar esta trampa. La situación con la OTAN es más complicada, porque es más cautelosa. Cooperamos más con los aliados a nivel bilateral que con la OTAN en su conjunto.

Estamos luchando por nuestra existencia. Putin no nos romperá. Sobreviviremos y prevaleceremos

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P. ¿Está decepcionado con la OTAN?

R. Yo no, porque siempre he sido bastante realista. Soy diplomático, lo que me permite de entender cómo funcionan las cosas. Pero la ciudadanía de Ucrania está decepcionada. Antes de la guerra, era frecuente pensar que la OTAN es fuerte y la UE, débil. Las primeras semanas de guerra demostraron lo contrario. Hablo de la percepción del público, no de mi valoración. Ahora, si la UE retrocede a su búsqueda interminable de consenso en lugar de tomar medidas serias para contrarrestar los problemas, la gente también se sentirá decepcionada. Pero por el momento, tiene todas las oportunidades para demostrar que aprende los errores del pasado y está lista no solo para hablar, sino también para actuar. Adoptó una posición muy fuerte y es importante que no pierda esa credibilidad. Si lo hacen, seguiremos luchando, pero la credibilidad de Europa se perderá.

P. Ucrania pide nuevas sanciones.

R. Deben adoptarse algunas sanciones clave. Lo primero es acabar con la dependencia del gas y el petróleo rusos. Si no se puede hacer en un día, debería haber un plan claro de retirada gradual. No entiendo por qué la UE no ha cerrado hasta ahora todos los puertos de la UE a los barcos y mercancías rusos. Todos los bancos rusos deben desconectarse de [la plataforma de pagos internacionales] SWIFT. Ahora ocurre algo a medias: desconectas algunos bancos del SWIFT, la gente va a otro banco, abre una cuenta y se conectan de nuevo. Así no funcionan las sanciones. Si la UE no impone más sanciones, no habrá excusas para explicar por qué no lo hicieron.

La ciudadanía de Ucrania está decepcionada con la OTAN

P. ¿Cómo van las conversaciones con Rusia?

R. Rusia quiere discutir las demandas que el presidente Vladímir Putin mencionó al comienzo de la agresión: neutralidad de Ucrania; reconocer a Crimea como parte de Rusia, y a Donetsk y Lugansk como entidades independientes; desmilitarización; desnazificación y estatus del idioma ruso en Ucrania, ¡Es una locura! A veces ni siquiera pueden explicar a qué se refieren. Cuando preguntas qué quieren decir con desnazificación, les resulta difícil explicarlo. Ucrania está interesada en tres cosas: garantías de seguridad; el reconocimiento de su integridad territorial dentro de las fronteras internacionales reconocidas —lo que incluye a Crimea y al Donbás—; y el alto el fuego y retirada del Ejército ruso. Tras cuatro semanas de conversaciones, estamos más o menos donde empezamos. Hay cierto acuerdo sobre cuestiones secundarias y técnicas. Pero no hay un progreso serio en ningún asunto crucial o de principios; ya sea para Rusia o Ucrania.

Europa debe acabar con la dependencia del gas y el petróleo ruso

P. ¿Qué temas secundarios?

R. Que Ucrania debe recibir garantías de seguridad no solo de Rusia, sino también de otros países. Rusia accedió a esta reclamación. Otro tema secundario sobre el que hay acuerdo es que todo lo que se pacte debe tener valor legal y debería ser ratificado por el Parlamento.

P. ¿A qué se refiere Ucrania cuando habla de garantías de seguridad?

R. La garantía de seguridad de España como miembro de la OTAN es el artículo 5, que dice si alguien la ataca, todos los demás miembros la defenderán. Queremos algo similar que diga que si alguien ataca a Ucrania, aquellos países que brindan sus garantías de seguridad proveerán a Ucrania en 24 horas todas las armas necesarias, adoptarán una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo parar la agresión e impondrán sanciones.

P. ¿Y también constarán los nombres de los países que darán estas garantías de seguridad?

R. Sí. Estamos en conversaciones con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Turquía sobre su potencial participación en este modelo. Han reaccionado positivamente a esa idea. Aún está bajo discusión, pero estoy satisfecho con sus reacciones iniciales. Este es el único elemento que estamos discutiendo con ellos. Todo lo demás es parte de las conversaciones entre Rusia y Ucrania.

¿Desnazificar Ucrania? ¡Es una locura! Los rusos no pueden explicar ni a qué se refieren

P. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ya habló de neutralidad y abrió la puerta a ello. Incluso dijo hace unos días que la OTAN no está lista para Ucrania. ¿Estaría dispuesta Ucrania a aceptar la neutralidad?

R. Los diplomáticos suelen decir que nada está acordado hasta que todo está acordado. Sería prematuro decir que acordamos cualquier elemento del acuerdo potencial. Para nosotros, el tema más importante no es la neutralidad, sino las garantías de seguridad. Si conseguimos esas garantías, tendremos que dar un paso. El presidente Zelenski simplemente señaló que las últimas cuatro semanas demostraron que estamos más distantes de la OTAN que de la UE, porque en las dos primeras semanas la UE abrió sus puertas a Ucrania. Y la OTAN desafortunadamente no dio ningún paso hacia la membresía de Ucrania. Tenemos que ser realistas sobre la OTAN.

P. Cuando el acuerdo con Rusia esté listo, ¿se consultará con la ciudadanía ucrania?

R. Depende de lo que quede en el texto final. Por supuesto, si este borrador implica algún tema que requiera un referéndum, esa cuestión se someterá a consulta. Pero es demasiado pronto para decir qué puede ser.

P. Estados Unidos ha alertado sobre la posibilidad de que Rusia use armas químicas. Las autoridades ucranias han denunciado el uso de fósforo blanco por parte de Rusia. ¿Tienen evidencia de ello?

R. Aunque suene aterrador, Rusia ha usado en las últimas cuatro semanas todo tipo de armas, excepto armas químicas con gas y armas nucleares. Ha usado los misiles y las minas más avanzadas, artillería, todo… Y también armas prohibidas por la ley internacional, como el fósforo o bombas de racimo. Tenemos información que sugiere que Rusia está realizando movimientos para preparar armas químicas. Nuestros socios occidentales han dicho que si lo hacen, Moscú se enfrentará a graves consecuencias. Sería muy útil saber ahora qué tipo de consecuencias. Y estas deberían ser lo suficientemente duras. Espero y ruego a Dios que Rusia no use armas químicas ni nucleares, pero nada nos derrumbará porque estamos luchando por nuestra existencia, por nuestros derechos de ser ucranios. Y el presidente Putin puede hacer lo que quiera, pero no nos romperá. Sobreviviremos y prevaleceremos.

P. ¿Cuál es la situación de Mariupol, convertida en un símbolo de los ataques contra la población civil, y de otras ciudades bajo bombardeos constantes como Járkov o Chernihiv?

R. Lo más cínico de Rusia es que sus esfuerzos para legitimar su guerra tienen que ver con el genocidio y con la protección del idioma ruso. Dicen que Ucrania está cometiendo un genocidio contra los hablantes de ruso, pero ataca a las ciudades de habla rusa. Esto demuestra que no es antiucranio, es antihumano. Para él, no importa el idioma que hables. Si decide matarte, lo hará. Propondrá cientos de argumentos para legitimar sus locos y despiadados planes, pero llegó aquí bajo el lema de protección a los rusoparlantes y mató a miles de ellos. El Tribunal Internacional de Justicia declaró que no encontró evidencia de genocidio en Ucrania. Mariupol es como Stalingrado para la Unión Soviética o Alepo para Siria. Es el lugar donde el sufrimiento de los civiles es insoportable y el heroísmo de sus defensores es inimaginable. Putin es un criminal de guerra. Primero fallará y después se enfrentará a la responsabilidad por ello. Rusia pagará las consecuencias durante décadas. Pero eso es el futuro, lo importante ahora es dejar de escatimar esfuerzos para detenerlo y detener el sufrimiento de la gente.

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El ministerio español de Asuntos Exteriores está investigando el paradero del jubilado valenciano Mariano García Calatayud, de 74 años, ante la posibilidad de que haya sido detenido por el Ejército ruso en el transcurso de una manifestación contra la invasión convocada en la ciudad ucrania de Jersón, que tuvo lugar el lunes. Una amiga ucrania ha comunicado a la hermana del funcionario retirado que había sido arrestado por soldados rusos y que se lo habían llevado con ellos, sin que se sepa cuál es su estado actual, según ha confirmado el Ayuntamiento de Carlet, donde trabajó como brigada de obras el ahora desaparecido.

La amiga citada, llamada Olana, le dijo que unos compañeros vieron “cómo los rusos lo subieron en un coche” y no saben “nada más”, según ha explicado Vicenta García Calatayud a la televisión autonómica valenciana À Punt. “El móvil suena, pero no lo coge”, ha añadido.

El ministerio español de Exteriores ha señalado a este periódico que su “Embajada en Kiev (actualmente en Varsovia) y los servicios de emergencia consular del MAEC están siguiendo atentamente este caso, investigando cuál es el paradero de Mario García Calatayud para esclarecer su situación y permanecen en contacto con su familia”.

El enclave portuario de Jersón, en la ribera del Mar Negro, tiene una población de 282.000 habitantes y es la ciudad más grande de Ucrania ocupada por las tropas rusas. Allí, este lunes, las fuerzas de Putin reprimieron con fuego real (granadas de aturdimiento y disparos) una protesta contra las fuerzas del Kremlin, según denunció el ministro ucranio de Exteriores, Dmitro Kuleba, que aseguró que un pensionista había resultado herido.

El funcionario jubilado se marchó hace unos siete años a vivir a Ucrania con la intención de prestar apoyo al país en el conflicto con Rusia. Ya se manifestó en contra de la anexión de Crimea. Llegó a crear una asociación a través de la cual no ha dejado de enviar ayuda humanitaria a los ciudadanos ucranios. Recientemente, hizo pública la organización de un convoy y no ha ocultado su apoyo a la causa ucrania ni sus críticas a Rusia ni a su presidente, Vladímir Putin. El jubilado ha manifestado que está incluso dispuesto a empuñar un arma si es necesario.

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El pasado jueves, García Calatayud habló por última vez con su hermana. ”Le dije que viniera, que volviera aquí, que con el peligro que hay. Y me dijo que de momento no, que estaba ayudando y no pensaba irse”, manifestó Vicenta García en declaraciones a la televisión valenciana.

Los servicios informativos de la cadena hablaron con él un día después. Les proporcionó vídeos sobre la resistencia pacífica de los ciudadanos de Jersón y les manifestó: “El pueblo está unido. Eso es lo que no esperaba Putin, que aquí hubiera la unión que hay”.

El brigada municipal de obras retirado explicó que su interés por Ucrania se remonta a las enseñanzas de su padre relativas a la necesidad de ayudar a los más débiles y a cómo el pueblo ucranio dio un ejemplo de solidaridad acogiendo a miles de menores de familias republicanas durante la Guerra Civil española.

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Eva-Maria Liimets (Tallin, 47 años) luce un vistoso lazo con los colores de la bandera de Ucrania. Ministra de Exteriores de Estonia desde hace poco más de un año y férrea europeísta, la guerra la sorprendió en Kiev, donde fue testigo del “fuerte deseo de los ucranios por defenderse del ataque ruso”. Ella logró escapar del país en coche, aunque tardó un día en alcanzar la frontera polaca. Recibe a EL PAÍS poco antes de reunirse en Madrid con su homólogo español, José Manuel Albares, a quien agradece la presencia de tropas españolas en un país vecino, Letonia, dentro de una misión de la OTAN para reforzar el flanco este de Europa. Estonia, uno de los cinco países de la Unión Europea fronterizos con Rusia, mira con “preocupación la evolución de la guerra en Ucrania”, una amenaza que afecta a la seguridad europea y ante la que la Alianza Atlántica, según analiza Liimets, “debe reforzar su capacidad de disuasión”.

Pregunta. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha reclamado una mayor implicación de la Unión Europea y de la OTAN en la defensa de Ucrania. ¿Cree que han hecho lo suficiente para obligar a Rusia a terminar con la agresión?

Respuesta. En la UE nos empezamos a preparar ante la amenaza rusa en una etapa muy temprana, tan pronto como nos dimos cuenta de que Moscú estaba concentrando soldados junto a las fronteras de Ucrania. Las fuertes sanciones que aprobó contra Rusia, en coordinación con Estados Unidos y Reino Unido, fueron implementadas en el segundo día de la agresión [el pasado 25 de febrero]. Actuamos muy rápido y hemos endurecido las sanciones, porque creemos en la fuerza de estas medidas civiles para lograr que Rusia pare la guerra.

P. ¿Considera que la Unión Europea y la OTAN deben ser más activas en el plano militar?

R. Hemos proporcionado armamento a Ucrania. Más de 20 países han apoyado el envío de ayuda militar, pero, al mismo tiempo, ni la UE ni la OTAN están dispuestas a expandir la guerra o a entrar en la guerra contra Rusia.

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P. Estonia es uno de los ocho países que han pedido que se acelere la adhesión de Ucrania al bloque europeo. ¿Por qué es importante?

R. Hemos apoyado siempre la política de puertas abiertas de la Unión Europea y de la OTAN porque nosotros mismos somos un ejemplo de éxito de esta política. Además, aquellos países que están implementando reformas democráticas deberían ser invitados a unirse a la UE. Y Ucrania está avanzando en reformas democráticas y en la defensa de las libertades. Aunque ya en 2013 el pueblo ucranio dejó claro que quería vivir en una sociedad democrática durante las protestas contra la decisión del entonces presidente, Víctor Yanukóvich, de suspender la firma del Acuerdo de Asociación con la UE. Por supuesto que hay un largo proceso por delante, pero debemos ofrecerles este apoyo moral, especialmente porque luchan en estos momentos por defender a su país y a los valores europeos.

Eva-Maria Liimets, este viernes en Madrid.
Eva-Maria Liimets, este viernes en Madrid.SANTI BURGOS

P. Uno de los posibles escenarios tras la guerra es que Rusia se anexione la región del Donbás, e incluso, que logre abrir un corredor hasta Crimea. ¿Cómo afectaría este desenlace a la seguridad de Estonia, país fronterizo con Rusia?

R. No sentimos una amenaza militar directa, aunque esta crisis de seguridad, provocada por la invasión rusa de Ucrania, nos preocupa, porque este tipo de escenario sería una violación de las leyes internacionales y de la Carta de Naciones Unidas. Hay un gran consenso en la necesidad de continuar apoyando la integridad territorial de Ucrania, pero, al mismo tiempo, la OTAN debe seguir fortaleciendo la defensa de sus territorios.

P. Estonia, Letonia y Lituania han activado, precisamente, el artículo 4 de la OTAN, que puede ser invocado cuando un Estado miembro se siente amenazado. ¿Cómo ha reforzado la OTAN su defensa de Estonia?

R. La OTAN ha tomado decisiones muy rápidas y ya en el segundo día de la guerra en Ucrania los líderes de la Alianza decidieron fortalecer los sistemas de defensa. En Estonia, hemos recibido tropas adicionales de Reino Unido, Francia y Holanda y llegará más equipo militar de defensa. Aunque la OTAN ya decidió fortalecer su flanco este tras las protestas en Ucrania de 2013 y 2014, y también el año pasado, cuando vimos la acumulación de tropas de Rusia frente a las fronteras de Ucrania.

P. ¿Se sienten así más seguros?

R. Sí, como miembros de la OTAN, especialmente porque la Alianza ha reafirmado su principio de “uno para todos y todos para uno”.

P. Los ataques de Rusia se aproximan cada vez más a la OTAN. ¿Putin está dispuesto a un enfrentamiento contra la Alianza?

R. Es muy difícil evaluar lo que planea exactamente Putin, pero la evolución de la guerra nos preocupa. Han justificado su ataque con campañas de desinformación, pero está claro que Rusia quiere intervenir en todos los asuntos internos de Ucrania.

P. ¿Rusia podría llegar a usar armas nucleares?

R. También es difícil de evaluar, pero nos inquieta ver cómo está violando los acuerdos internacionales.

P. ¿Tienen planes para fortalecer su seguridad energética y reducir así la dependencia del gas ruso?

R. Nosotros empezamos a diversificar nuestros recursos energéticos hace tiempo. Pero es cierto que la mayoría del gas que importamos de Rusia está destinado al consumo privado, por lo que un corte sería problemático. Estamos buscando alternativas rápidas para abandonar esta dependencia.

P. Putin ha dejado clara su idea imperialista de recuperar la Gran Rusia. ¿Qué opina la población rusoparlante de Estonia sobre esta ambición?

R. La comunidad ruso parlante de Estonia supone el 27% de la población e incluye rusos, ucranios, bielorrusos y personas de otras nacionalidades. La mayoría está bien integrada, e incluso tenemos rusos en el Parlamento estonio. Y todos ellos han elegido vivir en Estonia, donde el nivel de vida es mucho más alto que en Rusia, como también lo es la pensión que cobrarán cuando se jubilen. Según nuestros cálculos, el 80% de los ciudadanos que viven en nuestro país quieren pertenecer a la Unión Europea.

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Los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, se reúnen por primera vez este jueves en Turquía para tratar de buscar una salida al conflicto desatado por la invasión rusa de Ucrania. Las tres rondas de negociaciones que ha habido hasta ahora en Bielorrusia se han saldado con pocos resultados, entre ellos el establecimiento de varios corredores humanitarios que se pusieron en marcha el martes entre denuncias de bombardeos e incumplimientos del alto el fuego. El encuentro entre los mandatarios de Exteriores, el de más alto nivel hasta ahora, se produce 24 horas después del ataque ruso contra un hospital materno-infantil de Mariupol, una localidad ucrania a orillas del mar Negro que lleva días siendo asediada. Las autoridades ucranias han informado este jueves de que tres personas, entre ellas una niña, murieron en el bombardeo, y el alcalde informó de la muerte de otras 1.200 durante el fuerte asedio que sufre la ciudad desde hace nueve días, donde se están abriendo ya fosas comunes para los fallecidos y donde se está desencadenando una catástrofe humanitaria.

Lavrov y Kuleba llegaron a la ciudad turca de Antalya —uno de los destinos preferidos por rusos y ucranianos para sus vacaciones veraniegas, al sur del país— el miércoles por la noche y han mantenido con el jefe de la diplomacia turca, Mevlüt Çavusoglu, sendos encuentros bilaterales ante de la reunión entre los tres, que ha arrancado sobre las 9.30 de la mañana, hora peninsular española, y está previsto que dure al menos hora y media.

Çavusoglu ha expresado su deseo de que la reunión sea un “punto de inflexión” en la situación de guerra y se dé un “paso importante” hacia la paz. El Ministerio de Exteriores ruso ha dicho que se han producido avances a raíz de las tres reuniones entre los equipos negociadores de ambos países celebradas en Bielorrusia en las últimas semanas. Y de hecho, un representante del Gobierno ucraniano afirmó el miércoles que su país podría aceptar las demandas de “neutralidad” hechas por Moscú, pero no las de desmilitarización. Sería, eso sí, si se dan suficientes garantías de respeto a la soberanía de Ucrania y se retiran las tropas rusas. Kiev tampoco está dispuesta a concesiones territoriales en Crimea y Donbás, como pretende el Kremlin. Así las cosas, antes de llegar a Antalia, Kuleba explicó que acudía a la cita a negociar “de buena fe” pero “sin grandes expectativas”.

El director general de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Rossi, también mantendrá este jueves reuniones con los ministros ruso y ucraniano en la localidad mediterránea, después de la alarma internacional generada por los ataques rusos a centrales atómicas en Ucrania. “Espero hacer progresos en la urgente cuestión de garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares de Ucrania”, ha señalado.

Las negociaciones entre ucranianos y rusos se celebran en el marco del Foro Diplomático de Antalya, un acto anual organizado por el Ministerio de Exteriores de Turquía que suele atraer a dirigentes, diplomáticos y exministros de todo el mundo. De hecho, Lavrov también mantendrá un encuentro con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un momento en que Estados Unidos trata de cortejar al Gobierno de Nicolás Maduro para buscar nuevas provisiones de hidrocarburos con los que sustituir a los rusos. En Antalya también se espera la llegada del representante europeo de Política Exterior, Josep Borrell, aunque será en los próximos días.

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La iniciativa es el resultado de los esfuerzos diplomáticos de Turquía, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha hablado por teléfono con una veintena de jefes de Estado y de Gobierno desde el inicio de la guerra, incluida una conversación el pasado domingo con su par ruso, Vladímir Putin, y varias con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El ministro de Exteriores turco ha mantenido a su vez 40 reuniones telemáticas con sus homólogos para preparar el terreno, entre ellas seis con Kuleba y cuatro con Lavrov.

Las conversaciones se producen pocas horas después del ataque ruso contra una maternidad y un hospital infantil en la asediada ciudad de Mariupol (en la costa del mar de Azov, al sureste, 446.000 habitantes). El ataque se produjo durante el alto el fuego pactado por Kiev y Moscú para que miles de personas atrapadas en la urbe, en una situación crítica, pudieran salir por los corredores humanitarios. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, responsabilizó este miércoles a Moscú de la “atrocidad”. “Hay niños, personas bajo los escombros”, ha afirmado en sus redes sociales. “¿Hasta cuándo el mundo será cómplice ignorando el terror?”, ha añadido. “¡Europeos! No podrán decir que no vieron lo que les pasó a los ucranios, a los residentes de Mariupol”, ha subrayado Zelenski.

Según ha informado este jueves la municipalidad de Mariupol en Telegram, al menos tres personas han muerto en ese ataque, entre ellas una niña. El primer balance cifraba en 17 las personas heridas, principalmente miembros del personal del hospital. El Kremlin ha asegurado que las fuerzas rusas no disparan contra objetivos civiles. El alcalde de la ciudad del sureste del país, por su parte, ha asegurado que han fallecido 1.200 personas desde que se iniciara el asedio a esta ciudad hace ya nueve días.

Situación “apocalíptica” en Mariupol

En la ciudad portuaria la situación es “apocalíptica”, ha denunciado Cruz Roja. No hay suministro de agua potable, apenas quedan alimentos en las tiendas saqueadas ni medicinas, no hay calefacción ni electricidad y tampoco funcionan correctamente las redes de telecomunicaciones, y los civiles permanecen acurrucados en los refugios para resguardarse de los bombardeos sin tregua. Según el Ayuntamiento de la ciudad, los cadáveres se apilan en las calles y las autoridades están haciendo fosas comunes para enterrar a los fallecidos ya que es imposible enterrarlos de otra manera por los bombardeos continuados.

Casi 3.000 recién nacidos se quedarán pronto sin medicinas ni alimentos en Mariupol, según el ministro de Exteriores ucranio. Las pocas informaciones que llegan desde dentro de la urbe, rodeada por las fuerzas rusas, confirman que sus habitantes ya están viviendo una tragedia humanitaria. Unas 200.000 personas están tratando de huir de la ciudad, ha informado el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Mariupol es una de las ciudades donde debería funcionar uno de los seis corredores humanitarios pactados entre Moscú y Kiev para permitir la evacuación de civiles, aunque por ahora no se ha permitido la salida de personas de esa ciudad. El resto de las rutas han funcionado, aunque con diferente grado de cumplimiento. El presidente Zelenski ha asegurado que más de 35.000 personas fueron evacuadas este miércoles a través de estos corredores.

Solo han podido escapar unos 5.000 civiles de Sumi, en el noreste del país, donde una bomba mató a 22 personas, según las autoridades ucranias. Desde la localidad de Enerhodar, donde está la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por las fuerzas rusas, que mantienen retenidos a sus empleados, un convoy de refugiados, compuesto sobre todo por mujeres y niños, ha conseguido abandonar la ciudad, según las autoridades ucranias.

El Ayuntamiento de Bucha, al noroeste de Kiev con 28.500 habitantes, aseguró en su página de Facebook que los militares rusos impedían el paso de 50 autobuses con civiles. En Izium (46.600 censados), en la región de Járkov, en el este de Ucrania, la salida de los habitantes se retrasó por los bombardeos rusos, según denunció su gobernador, Oleh Synehoubov, en un mensaje publicado en Telegram.

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Los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, tienen previsto reunirse por primera vez este jueves en Turquía para tratar de buscar una salida al conflicto desatado por la invasión rusa de Ucrania. En principio, lo harán en la ciudad sureña de Antalya y en un formato a tres, con la presencia de su homólogo turco, Mevlüt Çavusoglu. “Nuestro objetivo más urgente es el cese de los combates”, explicó el jefe de la diplomacia turca al anunciar la cita, que consideró un “paso importante” hacia la paz y la estabilidad. Posteriormente, la portavoz de Exteriores rusa, María Zajarova, confirmó a la agencia TASS la participación rusa en la reunión.

La iniciativa es el resultado de los esfuerzos diplomáticos de Turquía, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha hablado por teléfono con una veintena de jefes de Estado y de Gobierno desde el inicio de la guerra, incluida una conversación este domingo con su par ruso, Vladímir Putin, y varias con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El ministro de Exteriores turco ha mantenido a su vez 40 reuniones telemáticas con sus homólogos para preparar el terreno, entre ellas seis con Kuleba y cuatro con Lavrov. “Eso sin contar los mensajes que nos enviamos continuamente”, añadió.

Turquía es uno de los miembros de la OTAN con más pedigrí —entró a formar parte en 1952—, pero en los últimos años ha preferido negociar su expansión exterior directamente con el Kremlin. Ha comprado a Rusia un sistema de misiles que puede suponer una amenaza para aeronaves de la Alianza Atlántica y, sin embargo, también ha vendido armas a Ucrania, especialmente drones que están castigando las columnas militares rusas. Cómo combinar todas estas variables se ha convertido en la cuadratura del círculo para el Gobierno de Erdogan al iniciar Rusia la guerra en Ucrania: Ankara condenó “la invasión ilegal”, pero se abstuvo en la votación sobre la expulsión de Rusia del Consejo de Europa; ha cerrado los estrechos al paso de buques militares rusos, pero rechaza secundar las sanciones de la UE y EEUU. Una de cal y otra de arena.

La razón es que se trata de uno de los países —fuera de los directamente implicados— que más puede perder a raíz del conflicto. “Turquía sigue una política de equilibrio. La principal razón es que los dos estados que están combatiendo son vecinos importantes, con los que Turquía mantiene relaciones de carácter estratégico y un elevado volumen comercial”, afirma Muhittin Ataman, analista del centro de estudios progubernamental SETA.

Erdogan se ha acostumbrado en los últimos años a hablar de tú a tú con su homólogo ruso, Vladímir Putin, con quien le resulta más fácil llegar a acuerdos que a través de la farragosa institucionalidad que implican los tratos con sus socios occidentales, en cuyas negociaciones siempre aparecen referencias a los derechos humanos, la imparcialidad judicial y otros asuntos, a su juicio, molestos. A la vez, el Gobierno turco teme enfadar a Rusia y que esta le pague desestabilizando aquellos escenarios como Siria, Libia y el Cáucaso, donde la sintonía entre ambos líderes ha permitido que cada país conserve su esfera de influencia. Pocos días antes del inicio de la invasión de Ucrania, el viceministro de Exteriores de Rusia, Mijail Bogdanov, explicó que las conversaciones entre los militares rusos desplegados en Siria y su contraparte turca estaban “muy avanzadas”, y pocos desean que se reanuden las hostilidades. En el recuerdo queda el bombardeo de hace dos años —que numerosos analistas achacan a la aviación rusa— que mató a 34 soldados turcos en Siria, pero que Ankara evitó atribuir a Moscú. “Turquía y Rusia han conseguido atemperar sus diferencias. Hay temas en los que no están de acuerdo, pero tratan de que eso no empañe sus relaciones”, defiende Emre Ersen, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Mármara.

La prudencia turca también se explica por razones económicas. Turquía compra a Rusia un tercio del gas y un cuarto del petróleo que consume, y una empresa rusa construye la primera central nuclear turca. El 80% del trigo que importa Turquía proviene de Rusia y Ucrania, y lo mismo ocurre con otros cereales y el aceite de girasol. El encarecimiento en las materias primas puede tener un efecto nocivo en una Turquía donde los precios se han doblado en apenas un año. Ersen subraya, además, que las sanciones contra Rusia y el propio conflicto pondrán en aprietos dos métodos turcos para obtener divisa: el turismo (rusos y ucranianos son el 27% de los visitantes a Turquía) y la construcción en el exterior (empresas turcas tienen proyectos por valor de 18.000 millones de euros en Rusia).

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Alianza estratégica con Ucrania

A pesar de esta aparente posición neutral, hay un gran enfado turco con Rusia por su ataque a Ucrania, asevera Yörük Isik, analista del think-tank estadounidense Middle East Institute y director de la consultora estambulí Bosphorus Observer, especializada en temas marítimos. Erdogan se reunió con Zelenski en Kiev solo tres semanas antes de la intervención rusa: firmaron un tratado de libre comercio y el líder turco se ofreció a mediar ante Moscú. “Turquía es el principal inversor extranjero en Ucrania, y allí hay cientos de empresas y miles de ciudadanos turcos. Esta relación tiene un aspecto militar muy importante, porque son dos países que se complementan perfectamente. Lo que Turquía necesita desesperadamente, por ejemplo motores y tecnología aérea, lo tiene Ucrania, y viceversa”, apunta Isik.

Ucrania ha comprado vehículos militares a Turquía, ha encargado la construcción de corvetas y ha recibido al menos una docena de drones artillados Bayraktar TB2. La semana pasada llegó un segundo lote, ya en plena guerra, pero el Gobierno turco se escudó en que son acuerdos comerciales llevados a cabo por una empresa privada (empresa, eso sí, que pertenece a la familia de un yerno de Erdogan). Estos drones se han mostrado efectivos frente al avance ruso, tanto que en las redes sociales se ha popularizado una canción en honor al arma de fabricación turca. Además, empresas militares turcas habían llegado a acuerdos con la fábrica ucraniana Motor Sich para manufacturar los motores de los nuevos helicópteros de ataque turcos, de los drones TB2 y de un modelo superior, el Akinci. Esa fábrica está situada en Zaporiyia, cerca del frente de combate, y, cree Isik, “probablemente se convertirá en un objetivo de Putin”.

Teniendo en cuenta esto se entiende que Turquía haya invocado la Convención de Montreux y haya prohibido el tránsito por los estrechos del Bósforo y los Dardanelos (a través de los que se comunican el Mediterráneo y el mar Negro) a los barcos militares rusos, una medida exigida por Kiev desde el primer día de ofensiva. La pasada semana, el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, anunció que se había pedido a Moscú retirar una petición de paso de cuatro buques. Según Reuters, se trataba de dos destructores, una fragata y un navío de reconocimiento.

“Esto son palabras mayores”, dice Isik, que asegura que durante varias semanas esta flotilla estuvo compuesta por siete naves, parte de ellas de la flota rusa del Pacífico y una armada con misiles de crucero, y estuvo dando vueltas en el norte del mar Egeo hasta que varios buques partieron hacia el sur, lo que indicaría que “Turquía presionó a Rusia incluso antes de aplicar Montreux para evitar que esos buques entrasen al mar Negro”. Para endulzar el mal trago a Rusia, Çavusoglu ha hecho extensible la prohibición del paso de buques militares por los estrechos “a todos los estados”, algo que no está recogido en la Convención de Montreux, que se ciñe únicamente a los estados beligerantes. Lo interesante, resalta el experto naval, es que la OTAN sacó sus naves del mar Negro a finales de enero, cuando es habitual que siempre haya alguna en patrulla rotatoria: “Probablemente, alguien en Bruselas tomó la decisión de no dar a Rusia la oportunidad de buscar provocaciones que utilizar como excusa”.

El cierre de los estrechos turcos no tendrá gran efecto en la ofensiva en Ucrania a corto plazo, puesto que ya hay una importante presencia naval rusa en el mar Negro, incluidos seis buques de sus flotas del Norte y el Báltico. Pero, sostiene el profesor Ersen, a medio-largo plazo podría afectar a la comunicación con el despliegue ruso en Siria, ya que obliga a que todos los suministros lleguen por vía aérea.

Otro efecto del conflicto, si no se detiene pronto, puede ser que Turquía refuerce su cooperación con países del Este de Europa como Bulgaria, Rumanía y Polonia si se siente “amenazada” por Rusia, opina Ataman. E igualmente, podría resultar en la normalización de las relaciones entre Turquía y la OTAN, toda vez que Ankara está mostrando “su valor estratégico para la seguridad en Europa”.

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El reflejo más palpable del aislamiento de Rusia en la escena internacional ha sido, este martes, la salida de decenas de diplomáticos de la sala donde se reunía el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, tras anunciarse la emisión de un vídeo mensaje de Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia. Fue el segundo plante al canciller ruso en poco más de una hora, tras el sufrido en la Conferencia de Desarme, igualmente en la ciudad suiza. El Consejo de Derechos Humanos celebra este martes la segunda sesión de su 49ª reunión anual, y Lavrov no ha podido asistir por las sanciones impuestas al Kremlin.

El boicot de alrededor de 140 diplomáticos representantes de unos 40 países occidentales y sus aliados, incluido Japón, dejó la sala vacía, salvo por la presencia del embajador ruso ante la ONU en Ginebra, así como miembros de las delegaciones de Siria, China y Venezuela, entre otros.

También por vía telemática, y poco después de la intervención de Lavrov, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, se erigió en portavoz de la condena internacional a Rusia por la invasión de Ucrania. Blinken acusó a Moscú de violar el derecho internacional y apuntó la posibilidad de expulsar al país eslavo de este organismo internacional.

“Cabe preguntarse si un Estado miembro de la ONU que intenta tomar otro Estado miembro de la ONU mientras se cometen horribles abusos de los derechos humanos y se provoca un masivo sufrimiento a los civiles merece seguir en este Consejo”, ha dicho Blinken, quien subrayó que no cabe la equidistancia, porque el único responsable del conflicto es el presidente ruso, Vladímir Putin.

En su alocución ante la Conferencia de Desarme, una hora antes, Lavrov acusó a la Unión Europea de dejarse llevar por una “histeria rusofóbica” al suministrar armamento letal a Ucrania, mientras se recrudece la ofensiva rusa contra Járkov y Kiev. Lavrov, que repitió el objetivo de “desnazificar Ucrania” que alega el Kremlin en la ofensiva, también pidió a Estados Unidos que retire su arsenal nuclear de Europa y reiteró la exigencia de garantías de seguridad a la OTAN.

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La condición de paria de la comunidad internacional que Rusia arrastra desde que el pasado jueves lanzara lo que denomina “operación militar especial” en Ucrania, y que en la práctica ha resultado ser la invasión del país vecino, quedó de manifiesto de nuevo en el minuto de silencio que la Conferencia de Desarme guardó este martes en memoria de las “víctimas” ucranias del conflicto. Este lunes, la Asamblea General extraordinaria de la ONU, que tiene previsto votar una resolución de condena de la invasión rusa, inició la sesión de igual manera.

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Liz Truss, el 16 de diciembre durante una entrevista en Madrid.
Liz Truss, el 16 de diciembre durante una entrevista en Madrid.ALEX ONCIU

El Partido Conservador del Reino Unido dispone solo de un martillo —llamado Brexit— para hacer política, y todos los problemas se le antojan clavos. La relación de Londres con Bruselas ha vuelto a convertirse en el rehén de las refriegas políticas domésticas. La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Liz Truss, que mantiene desde hace más de un año su posición de favorita para suceder al primer ministro entre los afiliados tories, según la página web ConservativeHome, ha retomado un discurso de tono duro para dirigirse a la Comisión Europea, en referencia a la estancada y astillosa negociación sobre el Protocolo de Irlanda del Norte. Después de la dimisión, a finales del pasado año, de David Frost como ministro para la UE, Truss asumió personalmente la interlocución con Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión.

El intercambio de papeles coincidió con la sensación —así se interpretó en Bruselas— de que el Gobierno de Johnson, agobiado con sus crisis internas y la amenaza de la variante ómicron, rebajaba sus exigencias y se mostraba dispuesto a buscar el pragmatismo y la conciliación en sus negociaciones con Bruselas. El próximo jueves Sefcovic y Truss tendrán su primer encuentro cara a cara, en Chevening House, la residencia campestre en el condado de Kent que suele utilizar como lugar de descanso o sede de encuentros políticos el titular de Exteriores de turno.

En una tribuna de opinión publicada en el periódico de referencia de los conservadores, The Sunday Telegraph (la edición dominical de The Daily Telegraph), Truss pone sus cartas sobre la mesa, para que las vean en la UE, pero también todos aquellos euroescépticos del ala dura del partido cada vez más frustrados por el modo en que se ha desinflado la conquista del Brexit. Y los unionistas de Irlanda del Norte, tradicionales aliados de la derecha británica, que encaran unas elecciones autonómicas complicadas en mayo, en las que sus votantes están convencidos de que el Protocolo de Irlanda del Norte fue una traición que les alejó aún más del Reino Unido.

“Tal y como está hoy redactado, el Protocolo ha perdido el respaldo de la comunidad unionista, por su miedo a que Irlanda del Norte se esté separando del resto del Reino Unido”, ha escrito Truss. “Estoy dispuesta a trabajar día y noche para negociar una solución. Pero voy a ser muy clara: no firmaré nada que impida que los ciudadanos de Irlanda del Norte puedan beneficiarse de las mismas decisiones en materia de impuestos o de gasto que afecten al resto del Reino Unido, o que imponga controles en las mercancías que circulan por nuestro país”. La ministra recupera la amenaza de invocar el artículo 16 del Protocolo, que permite suspender unilateralmente parte de sus disposiciones si se producen “dificultades económicas, sociales o medioambientales graves”. Y vuelve a exigir que se arrebate al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) cualquier papel supervisor sobre el comercio en Irlanda del Norte. Exactamente las mismas demandas que esgrimió su supervisor, y que llevaron a la irritación a la UE, hasta el punto de que Londres y Bruselas se situaran al borde de una guerra comercial. “Los problemas que han surgido fueron provocados por el Brexit, y no por el Protocolo [de Irlanda del Norte]. El Protocolo ha intentado mitigar los problemas creados en la región con el tipo de Brexit que se eligió”, ha dicho a Sky News el embajador de la UE en Londres, Joao Vale de Almeida. “Ya hemos escuchado antes este discurso. No nos impresiona, pero tampoco consideramos útil estar agitando constantemente el artículo 16″.

Truss exige que se rebajen prácticamente a cero los controles aduaneros de las mercancías que viajan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, y que los problemas que surjan sean sometidos a un arbitraje independiente, y no supervisados y resueltos por el TJUE. El Protocolo de Irlanda, un tratado internacional anejo al Acuerdo de Retirada de la UE que firmaron Londres y Bruselas, y con la misma fuerza vinculante, fue la fórmula que permitió desenredar el nudo gordiano del Brexit. Al salirse del mercado interior de la UE, la frontera terrestre entre el Reino Unido y la Unión Europea era la separación entre la República de Irlanda (socio comunitario) e Irlanda del Norte, territorio británico. Pero el establecimiento de cualquier control aduanero, cualquier tipo de frontera en la isla, ponía en peligro la paz alcanzada por el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin a décadas de terrorismo y violencia sectaria. El acuerdo creó la acertada idea de una frontera invisible, por la que católicos y protestantes, republicanos y unionistas, cruzan libremente cada día bajo la ilusión de que viven en una sola isla llamada Irlanda. Para preservar esa estabilidad, Londres y Bruselas acordaron que el control aduanero se establecería en el mar de Irlanda, y que Irlanda del Norte, de facto, seguiría formando parte del mercado interior de la UE.

La ministra de Exteriores ha decidido ahora mantener la línea dura de su predecesor y exigir la revisión de un protocolo que, sin embargo, Johnson no tuvo ningún reparo en firmar en su momento para sacar adelante su anhelado Brexit. Truss, que durante el referéndum de 2016 defendió claramente la postura favorable a permanecer en la UE, se cayó poco después del caballo y es ahora una de las más firmes defensoras de las potenciales promesas que supone que el Reino Unido sea de nuevo un actor solitario en la escena internacional. Promesas, sobre, todo para su propia ascendente carrera política en el Partido Conservador.

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#Riyadh | Foreign Minister Prince @FaisalbinFarhan, met with President of the Independent Democratic Union and Senator of the Republic of #Chile, Jacqueline van Rysselberghe and her accompanying delegation. pic.twitter.com/jqAzVbtg2v

— Foreign Ministry 🇸🇦 (@KSAmofaEN) June 8, 2021

En la fotografía (a mano izquierda) aparece el secretario ejecutivo de la UDI, Jorge Manzano, ya que se trata de una cita en calidad de representante de la tienda gremialista.

Junto a la visita al representante de Relaciones Exteriores saudí, Van Rysselberghe también estuvo visitando la Fundación Misk, revisando, según se indica, los «programas e iniciativas diseñadas para empoderar a los jóvenes» de ese país.

 

Fuentes consultadas por 24 Horas, señalan que se trata de una invitación que la parlamentaria recibió en febrero de parte del reino de Arabia Saudita y que no involucraría dineros provenientes de arcas fiscales.

Respecto a por qué la cita se reactivó en este fecha, no hay detalles al respecto.



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La Comisión de RREE de la Cámara, a petición mía, acordó citar los embajadores en Colombia y El Salvador para que informen respecto a la situación política y social que se vive en ambos países de América. Este Gobierno debe condenar las violaciones a los DDHH en cualquier país. pic.twitter.com/z24AfUplzH

— Gabriel Ascencio (@G_Ascencio) May 5, 2021
 

En tanto, respecto a El Salvador, indicó que «tiene que ver con una decisión del Congreso, dominado por el partido del Presidente, que ha tomado acuerdos en torno a cambios en la magistratura de ese país».

Es en ese contexto que ha solicitado a la comisión pedirle «a nuestros embajadores en Colombia y en El Salvador que nos pudieran informar telemáticamente qué es lo que está ocurriendo en estos países (…) y puedan hacerse presente en una de nuestras sesiones».

A la mencionada comisión, se acordó también invitar a representantes del ministerio de Relaciones Exteriores.



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