Luego de anunciarse una bolsa de más de $7 mil millones destinados a los artistas, gestores, creadores y organizaciones culturales de Cali, la Secretaría de Cultura Distrital hizo público el resultado de su primer ciclo del programa de ‘Concertación Distrital de Proyectos Artísticos y Culturales Apoyados 2022’, que invertirá $2.181.250.000 en procesos con más de 10 años de trayectoria.
En total fueron siete proyectos ganadores, los cuales trabajan en diferentes campos de la cultura con criterios de calidad, participación activa y logros comprobados en la sociedad.
“Sabemos que con el apoyo a estos primeros siete procesos concertados, los impactos o resultados de los mismos se verán en los territorios y fortalecerán a los artistas, gestores culturales, a la comunidad y a la cadena productiva del sector cultural”, señaló Victoria Sierra, líder del programa de Concertación de la Secretaría de Cultura.
A continuación, compartimos el listado de las organizaciones apoyadas en este primer ciclo…
1. Corporación Museo La Tertulia: programa general de exposiciones, circulación y formación en artes.
2. Fundación Madame Blue: Rockópolis – Proceso formativo para el desarrollo humano y emprendimiento artístico.
3. Corporación Tecnocentro Cultural ‘Somos Pacífico’: fortalecimiento a procesos de formación artística, con énfasis en prácticas de paz en la comuna 21 y el oriente de Cali.
4. Asociación para la Promoción de las Artes Proartes – Filarmónica: apoyo a la circulación de la Orquesta Filarmónica de Cali.
5. Asociación para la Promoción de las Artes Proartes – Desepaz: formación en instrumentos de cuerdas, vientos, coros, música tradicional para niños, jóvenes y padres, Escuela de Música Desepaz – Comuna 21.
6. Grupo de Teatro Esquina Latina: jóvenes, teatro y comunidad.
7. Asociación Pequeño Teatro de Muñecos: Festival Internacional de Títeres.
Estas organizaciones se invitaron a participar en el primer ciclo, teniendo en cuenta sus procesos formativos con una duración de más de siete meses. Por esa razón, la Secretaría de Cultura Distrital les instó a participar en esta convocatoria, que precisa criterios de participación, evaluación, asignación de recurso, seguimiento, entre otros.
Fuente: Comunicaciones Secretaría de Cultura Distrita
El rasgo más llamativo del próximo Gobierno de Portugal es la apuesta por el feminismo. El socialista António Costa, que ganó con mayoría absoluta las elecciones anticipadas celebradas el pasado 30 de enero, estará al frente de un Consejo de Ministros que será paritario por primera vez en su historia, con nueve mujeres y ocho hombres. No es el único elemento que refuerza el poder político de las mujeres en este gabinete: Costa también ha entregado la cartera del Ministerio de Defensa, crucial tras la invasión rusa de Ucrania y sus efectos sobre la potenciación de las estrategias militares, a Helena Carreira, una especialista en sociología militar del Instituto Universitario de Lisboa que desde 2019 dirigía el Instituto de Defensa Nacional. La tercera decisión relevante es el refuerzo en el organigrama de su número dos, la ministra de Presidencia, Mariana Vieira da Silva, que amplía las competencias de su cartera con misiones estratégicas como la coordinación de los fondos del Plan de Recuperación y Resiliencia, que supondrá la llegada de 16.600 millones de euros hasta 2026, la fecha en la que también finalizará el mandato del actual ejecutivo.
La difusión del nuevo Gobierno generó un inesperado traspié entre el primer ministro, António Costa, y el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, que tenían previsto una audiencia oficial en el palacio de Belém, sede de la Jefatura del Estado, en la tarde del miércoles. Sin embargo, la filtración de nombres en algunos medios irritó a Rebelo de Sousa, que decidió cancelar la reunión. “Si se confirman las carteras, no hace falta una audiencia. Por lo visto, he de darme por enterado por la prensa”, declaró el presidente de la República. A última hora del martes se anunció la composición del nuevo Gobierno, que tendrá 17 carteras (dos menos que el anterior). La reducción más significativa, sin embargo, se da en el escalón de las secretarías de Estado, que se reducen de 50 a 38. Costa ya había anunciado que optaría por un Gobierno más pequeño que el de la legislatura pasada, interrumpida a medio camino por el desacuerdo de la izquierda para aprobar los Presupuestos de 2022, lo que condujo a la convocatoria electoral.
Con las manos libres gracias a la mayoría absoluta, António Costa ha elegido un equipo con más peso político, donde se sentarán algunos de los socialistas que hasta ahora han sonado como posible recambio del secretario general del PS y primer ministro cuando dé por finalizada su etapa. Nadie le discutirá ahora a Costa, entronizado tras el contundente triunfo de enero, la libertad para elegir cuándo abandona la política doméstica. Su arrolladora victoria ha hecho que el debate sobre una hipotética sucesión que, de cuando en cuando, asomaba a la prensa, haya desaparecido por completo. Aun así, Costa sentará en el Consejo de Ministros a los cuatro que podrían reunir, a día de hoy, perfil para sucederle. Dos de ellos repiten en el Gobierno: Pedro Nunes Santos seguirá al frente de Infraestructuras y Vivienda y Mariana Vieira da Silva se refuerza como una superministra y número dos del gabinete. Además ha dado entrada a otros dos potenciales candidatos: Ana Catarina Mendes, que fue líder parlamentaria en la anterior legislatura, y Fernando Medina, exalcalde de Lisboa que perdió en septiembre pasado frente al candidato de una plataforma de centro derecha, Carlos Moedas (Partido Social Demócrata).
La principal sorpresa del nuevo Gobierno ha sido la incorporación de una brillante científica, Elvira Fortunato, como ministra de Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior. Fortunato, que es independiente, llega avalada por una reconocida carrera en la investigación en la electrónica. Desde su laboratorio en la Universidad de Lisboa, creó el llamado “chip de papel” y patentó junto a Samsung una pantalla transparente realizada con materiales ecosostenibles.
La vida política portuguesa lleva casi dos meses paralizada, tras la decisión del Tribunal Constitucional de anular el recuento del voto de los emigrantes que viven en países europeos y ordenar la repetición de las elecciones legislativas debido a las anomalías registradas en el proceso. El nuevo escrutinio ha dado los dos diputados que estaban en juego al Partido Socialista, que ve así más reforzada aún su mayoría parlamentaria. Paradójicamente, la repetición, decidida tras un recurso del PSD, ha restado un diputado a la oposición para sumarlo a la mayoría del PS, que tendrá 120 escaños frente a los 77 del principal partido de la oposición. La nueva Asamblea de la República se constituirá el próximo martes 29 y el Gobierno tomará posesión al día siguiente.
Mientras el mundo mira a Ucrania, Corea del Norte ha disparado este jueves lo que según Seúl y Tokio es un misil intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés). El lanzamiento hace saltar por los aires la moratoria a las pruebas de proyectiles de largo alcance que Pyongyang había declarado hace cuatro años y vuelve a disparar las tensiones en la península, donde las conversaciones sobre desnuclearización se encuentran estancadas desde 2019. El último lanzamiento por parte del régimen de Kim Jong-un de un ICBM, el proyectil más potente de su arsenal y capaz de alcanzar cualquier punto del territorio estadounidense, había tenido lugar en 2017.
El misil, según el Estado Mayor de Corea del Sur, fue lanzado desde Sunan, el aeropuerto de Pyongyang. Alcanzó una altura máxima de 6.200 kilómetros y recorrió una distancia de 1.080 metros antes de caer al mar en aguas de la zona económica exclusiva (ZEE) de Japón, cerca de la isla de Hokkaido, a las 15.44 horas locales (07.44, hora peninsular española). Tanto Seúl como Tokio han considerado que el lanzado este jueves es “un nuevo tipo de ICBM”. De confirmarse, podría tratarse del Hwasong-17, que Pyongyang presentó en un desfile militar nocturno en octubre de 2020, pero que no había probado hasta ahora. El Hwasong-15 que Pyongyang lanzó en noviembre de 2017 alcanzó una altura de 4.475 kilómetros y recorrió una distancia de 906 kilómetros.
Inmediatamente después de la prueba del Norte, las Fuerzas Armadas del Sur respondieron con unas maniobras conjuntas con fuego real en las que movilizaron algunos de sus principales misiles, “en una demostración de poder militar contra Corea del Norte”, ha indicado la agencia de noticias del Sur Yonhap.
Entre los equipos movilizados se encontraban un Hyunmoo-2 tierra-tierra, un sistema misil táctico del Ejército (ATACMS); un Haesung-II mar-tierra y dos misiles JDAM aire-tierra, según ha indicado el Estado Mayor del Sur, citado por Yonhap. Las maniobras, según las fuerzas surcoreanas, han “confirmado que, si es necesario, el Ejército es capaz de un ataque de precisión contra la localización de cualquier lanzamiento de misiles y su sistema de mando”. Tanto el Gobierno en Seúl como el japonés han convocado una reunión de urgencia de sus respectivos consejos de seguridad. Tokio ha calificado el lanzamiento como una “provocación”, “inaceptable” en plena crisis por la guerra en Ucrania. Tanto Estados Unidos como Corea del Sur habían advertido en los últimos días que Pyongyang podría probar su nuevo Hwasong-17 disfrazando el disparo de un lanzamiento de satélite espacial.
El lanzamiento llega dos semanas después de la victoria en las elecciones presidenciales del Sur del conservador Yoon Suk-yeol, que asumirá el poder en mayo y que ha prometido una política de dureza contra el Norte tras un mandato de su predecesor, el progresista Moon Jae-in, en el que Seúl trató de tender puentes hacia su vecino. En una primera reacción, el comité de transición del presidente electo surcoreano ha declarado que la prueba del ICBM “representa una grave provocación que amenaza nuestra seguridad” y que se encuentra “en violación directa de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”.
Moon, el presidente saliente surcoreano, ha condenado también el lanzamiento, que recuerda que viola la promesa de Kim Jong-un “a la comunidad internacional” poco antes de la primera cumbre entre el líder supremo norcoreano y el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, en Singapur en junio de 2018.
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Aquella declaración puso fin formal a una racha de pruebas casi semanales de misiles —y una nuclear— a lo largo de 2017 que llevó a Corea del Norte y a Estados Unidos al borde de un conflicto militar.
El proceso de deshielo iniciado en 2018 con Seúl y la cumbre con Trump dieron paso a una etapa de negociaciones diplomáticas sobre la desnuclearización de la península. Pero el estrepitoso fracaso de la cumbre de Hanoi en febrero de 2019 dejó el proceso en suspenso.
Sin señales de recuperación de las negociaciones pese a una última cumbre entre Kim y Trump en junio de 2019, y sin que la Administración de Joe Biden las haya reactivado, el líder norcoreano dio órdenes el año pasado de desarrollar nuevo armamento de tecnología punta, una prioridad que se incluyó en el nuevo plan quinquenal (2021-2025). En septiembre del año pasado, Pyongyang completó la primera prueba de lo que aseguró que era un misil hipersónico. Hasta entonces, solo Estados Unidos, Rusia y China contaban con esa tecnología, que permite que los cohetes alcancen velocidades cinco veces superiores a la del sonido y puedan maniobrar en su trayectoria tras el disparo.
Desde el comienzo de este año, Corea del Norte ha llevado a cabo una docena de pruebas de misiles, un ritmo que no se veía desde los peores tiempos de 2017. En enero, el régimen había insinuado que se planteaba una nueva prueba de un ICBM: en una reunión de su Politburó, indicó que estudiaba “el reinicio de todas las actividades suspendidas temporalmente”.
El recurso al lanzamiento de un ICBM, tras un disparo fallido también desde Sunan la semana pasada, podría representar el preludio de un regreso a las tensiones de hace cinco años, que pusieron a Pyongyang y a Washington en pie de guerra. También podría asestar el golpe definitivo a la política de acercamiento por parte de Seúl, cuando está a punto de producirse el cambio de Gobierno.
Corea del Norte, que prepara un nuevo desfile militar para el 15 de abril —el 110 aniversario del nacimiento del fundador del régimen y abuelo del actual líder, Kim Il Sung—, ha ordenado la modernización del centro Sohae de lanzamientos espaciales. Imágenes vía satélite también parecen mostrar el inicio de trabajos de construcción en el centro de pruebas nucleares de Punggye-ri, según han denunciado expertos del James Martin Center for Non Proliferation Studies. Pyongyang había clausurado esas instalaciones durante el deshielo de 2018, cuando invitó a periodistas extranjeros a presenciar la voladura de algunos de los túneles y el sellado de los accesos.
En un comunicado, la Casa Blanca ha condenado el lanzamiento de este jueves, “una descarada violación de múltiples resoluciones de la ONU, que eleva las tensiones innecesariamente y que corre el riesgo de desestabilizar la situación de la seguridad en la región”.
Más de 900 civiles muertos, según Naciones Unidas, una cifra que la propia organización asume subestimada. Tres millones y medio de refugiados, seis millones y medio de desplazados internos. Un éxodo constante de personas que huyen de los ataques. Hospitales bombardeados. Escuelas destruidas. Ciudades barridas casi hasta los cimientos. La guerra de Vladímir Putin contra Ucrania cumple un mes con todo su potencial destructivo, en medio de una feroz contraofensiva de las fuerzas ucranias, que resisten —como una ciudadanía que ha aprendido a vivir bajo las bombas—, pero con un coste altísimo.
El Kremlin no obtuvo el fácil paseo para invadir Ucrania que esperaba. Con las negociaciones para poner fin a la guerra prácticamente estancadas y una lluvia intensa de sanciones occidentales que han atacado a la línea de flotación de la economía rusa, Putin mantiene la ofensiva. Sin apenas avances desde hace días y sin haber obtenido grandes victorias en la invasión, el líder ruso ha pasado a aplicar una política de tierra quemada para subyugar a Kiev en su “operación militar especial” para “desnazificar”, “desmilitarizar” y proteger a las personas rusoparlantes de un país que parece querer fulminar.
Como Mariupol, la ciudad portuaria del mar de Azov, símbolo de la guerra de Putin contra Ucrania y donde aún quedan 100.000 personas atrapadas bajo los brutales ataques contra una urbe arrasada, donde no hay agua, electricidad, calefacción y casi alimentos desde hace semanas y los combates calle a calle entre las tropas ucranias y los soldados rusos son continuos. O Chernígov, en el noreste del país, una ciudad cerca de la frontera con Bielorrusia —país que Putin utilizó como trampolín para la invasión— sometida a constantes bombardeos y prácticamente sitiada por las fuerzas rusas desde hace 12 días. La defensora de Derechos Humanos de Ucrania, Ludmila Denisova, ha denunciado este miércoles que las tropas del Kremlin han dinamitado el puente sobre el río Desna, la única vía que quedaba para la evacuación de la población civil y llevar ayuda humanitaria y que mantienen así a los habitantes de Chernígov como rehenes de su agresión militar.
Vista aérea de la destrucción de un edificio en un bombardeo en Borodianka, en la región de Kiev, el pasado 3 de marzo. MAKSIM LEVIN (REUTERS)
Cortar los suministros básicos, las comunicaciones y cualquier cordón umbilical de las ciudades con el resto del país es el primer paso del asedio ruso. También trata de forzar su estrategia de ahogar a la población en Járkov, la segunda ciudad del país, de mayoría de población rusoparlante y a solo unos 40 kilómetros de la frontera Rusia. Las fuerzas rusas están tratando de rodearla y está bajo el fuego constante.
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El ensañamiento y la devastación están motivados por la falta de impulso de las fuerzas rusas. Con grandes problemas logísticos, de moral y de movimiento, las tropas enviadas por Putin están estancadas en el escenario ucranio. El campo de batalla del norte del país se ha mantenido prácticamente estático desde hace días. Aunque esa parálisis significa probablemente que Rusia se está reorganizando antes de lanzar operaciones ofensivas a gran escala, ha advertido el servicio de espionaje británico.
El Kremlin, que niega los ataques a civiles, ha hecho sus mayores avances en el flanco sur, donde ya controla el mar de Azov y casi toda las ciudades de la costa —Mariupol resiste, pero los analistas militares dudan de por cuánto tiempo—; también ha capturado Jersón, una ciudad portuaria de unos 290.000 habitantes, su logro más importante. Ahora, las fuerzas de Putin están tratando de avanzar hacia el este, hacia Odesa, el principal puerto de Ucrania y una ciudad largamente ansiada por el jefe del Kremlin y el nacionalismo ruso.
La batalla de Kiev
Kiev, uno de los principales objetivos militares y gran objetivo político de Putin, sigue casi intacta pese a los bombardeos que la sacuden a diario. Con todo el simbolismo que tiene la ciudad para el líder del Kremlin, que asegura que rusos y ucranios son “un mismo pueblo” y “descendientes” del primer Estado eslavo, el Rus de Kiev, un imperio medieval fundado por vikingos en el siglo IX y cuyo corazón era Kiev, una ciudad que ucranios y rusos reclaman como cuna de sus culturas, religión e idioma.
“Cada ciudad cumple un papel, pero la primera misión de Rusia es controlar Kiev. El resto de operaciones van encaminadas a apoyar esa”, comenta John Spencer, militar estadounidense retirado y reconocido experto en combate urbano. Hasta el momento, los choques no se han acercado al centro de la ciudad y se mantienen en poblaciones al norte de la capital, a unas decenas de kilómetros del centro. El Ejército ruso llegó en apenas un par de días a localidades como Bucha, Irpin o el aeródromo de Hostomel, pero en todo marzo no ha logrado ganar más terreno hacia el sur.
“Los rusos minusvaloraron los recursos y el número de tropas que les haría falta para tomar Kiev y cuando intentaron atacarla no consiguieron penetrar más allá de la periferia de la ciudad”, coincide el analista militar Jesús Román desde Kent (el Reino Unido). El vídeo grabado por un vecino en una calle de Bucha el domingo 27 de febrero, donde aparece una columna de carros de combate rusos calcinada, supuso una de las primeras sorpresas de la guerra. La grabación de varios minutos se hizo viral y sirvió para elevar la moral de los ucranios. “Rusia no ha movilizado suficientes fuerzas para controlar todas esas localidades más pequeñas”, entiende Spencer.
Un hombre arrodillado ante el cuerpo de una víctima de un bombardeo contra una zona residencial de Járkov, el 24 de febrero. Anadolu Agency (Anadolu Agency via Getty Images)
La amenaza de que Rusia despliegue su potencial de fuerza aérea, sin embargo, está sobre la mesa. Sería todavía más brutal. De ahí las intensas peticiones del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, para que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea; algo que la OTAN ya ha rechazado. Por ahora, Putin no ha podido imponerse por el aire porque la fuerza aérea ucrania, sus armas antiaéreas y los manpads (man-portable air-defense system, sistemas antiaéreos portátiles) proporcionados por sus aliados han ganado la partida desde tierra. Pero con sus ataques constantes a las infraestructuras militares y civiles básicas, como aeropuertos, puentes, almacenes, estaciones de tren, el Kremlin quiere también arrebatar a Kiev una ventaja logística que le ha permitido resistir durante un mes.
“Putin ha minusvalorado el potencial de las tropas ucranias y el deseo de combatir de la población”, opina el analista Spencer. “Ha sido un gran error de los rusos el continuar moviendo tanques sin apoyo de infantería y un gran éxito para los ucranios haber destruido tantos tanques” sin los que es casi imposible tomar ciudades, añade el experto estadounidense. Sin embargo, la lucha por las ciudades, con algunas excepciones, suelen ser campañas de desgaste y un nivel muy alto de destrucción. “Si Moscú trata de tomar Kiev, veremos muchísima destrucción”, pronostica Jesús Román.
Para Román, “ralentizar todo lo posible el avance de las tropas rusas, crear inseguridad en sus líneas logísticas y ocupar tropas en otros lugares del teatro de operaciones significa forzar a Rusia a emplear más recursos de los que les gustaría, diseminar sus esfuerzos y desgastar su voluntad de combatir. Cada día que Ucrania no pierde, Rusia no gana y una solución política está más y más cerca”.
Un hombre se despide de su esposa e hijo, a punto de partir en un tren a Lviv desde la estación de Kiev, el pasado 3 de marzo. Emilio Morenatti (AP)
De momento, las pérdidas de Rusia son grandes. Esta semana, el diario pro-Kremlin Komsomolskaya Pravda publicó una información en la que cifraba en “9.861 los soldados muertos en acción, según el Ministerio de Defensa de Rusia”. Horas más tarde, la noticia había desaparecido por completo de la web del diario y sus responsables aseguraron que habían sido víctimas de un ataque informático. En Rusia está prohibido llamar guerra a la “operación militar especial” de Putin y también dar otros datos que no sean los oficiales del Gobierno.
Armas químicas
Estados Unidos ha elevado la advertencia, además, de que Rusia puede estar preparando ataques con armas químicas. Ucrania asegura que ya se ha usado fósforo blanco, capaz de causar quemaduras muy graves, y que tiene información de que Moscú se está moviendo para ampliar el uso de otras armas químicas o biológicas. Kiev ha dado, además, la voz de alarma de que Putin está tratando de arrastrar a la guerra a Bielorrusia, el vecino del norte de Ucrania y que el Kremlin ya usó como trampolín para la invasión, con el líder autoritario bielorruso Aleksandr Lukashenko totalmente dependiente de Moscú.
Las tropas del Kremlin no han conseguido romper las líneas de defensa ucranias, el Ejército invasor ha sufrido importantes bajas humanas y materiales y el Gobierno que lidera Zelenski ha visto reforzado su apoyo popular tras decidir quedarse en el país y mantener una frenética actividad tanto en la escena internacional como hacia sus propios ciudadanos. El líder ucranio, convertido en un símbolo para muchos, ha sido crucial para la resistencia. Ahora, cuando las conversaciones con Rusia para lograr un alto el fuego apenas se mueven, Zelenski mantiene una apretadísima agenda para recabar apoyo internacional y ha hecho llamamientos —personalizando su mensaje en cada país— en los Parlamentos de Estados Unidos, el Reino Unido, Israel, Japón, Italia y Francia. Este martes habló con el papa Francisco.
En las últimas cuatro semanas, el paisaje de Ucrania ha cambiado por completo. Las ciudades están blindadas con cientos de barreras de hormigón, metal, sacos terreros. Se han cavado trincheras e incluso en los puntos más estratégicos hay tanques apostados y francotiradores en posición. Miles de civiles armados, las milicias ciudadanas, conforman un tupido cinturón que espera a las tropas rusas y protege las infraestructuras civiles. La mayoría de los que se han quedado se han impuesto el objetivo de resistir y luchar: desde los voluntarios que reparten comida y bienes de primera necesidad o cavan trincheras hasta las personas que gestionan los refugios o las partisanas del ciberespacio. La resistencia civil se ha demostrado clave para frenar la invasión.
“Todos los soldados temen la guerra urbana. Los ucranios han hecho un gran trabajo al preparar sus ciudades para hacer que los rusos paguen un alto precio si entran”, entiende John Spencer, responsable de Guerra Urbana en el Madison Policy Forum de Nueva York.
Anatoli Chubáis, uno de los hombres que marcaron la carrera de Vladímir Putin hacia el poder, es el primer alto cargo ruso que renuncia por la guerra contra Ucrania. El arquitecto de las privatizaciones postsoviéticas y pieza clave en la victoria in extremis de Boris Yeltsin en las elecciones 1996 ha abandonado el país junto a su esposa, según se ha confirmado este miércoles.
El economista, de 66 años, que actualmente ejercía como representante del Kremlin ante la ONU para el cambio climático, se encuentra en Turquía, donde el diario Kommersant ha obtenido una foto suya frente a un cajero. “Sí, Chubáis renunció al cargo por voluntad propia. Si se fue o no, es cosa suya”, admitió el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. La noticia había sido adelantada por Bloomberg que, citando varias fuentes, atribuyó su marcha al desacuerdo con la campaña militar lanzada contra la antigua república soviética. Tras el inicio de la guerra, el pasado 24 de febrero, Chubáis colgó en Facebook una foto de Boris Nemtsov, un opositor a Putin asesinado, algo que fue interpretado como una crítica al Gobierno, aunque no había ningún comentario que acompañara la imagen y el político no ha hecho declaraciones ni antes ni después de dejar el país.
Días antes ya había dimitido como presidente de una fundación dedicada a la innovación tecnológica el ex vice primer ministro, Arkadi Dvorkóvich que trabajó una década en el Kremlin como asesor de Dmitri Medvedev. Presidente también de la Federación Internacional de Ajedrez en Rusia, Dvorkóvich abogó por la paz en Ucrania en una entrevista concedida al medio estadounidense Mother Jones. “Las guerras son una de las peores cosas a las que uno puede enfrentarse en la vida. Mis pensamientos están con los civiles ucranios”, respondió Dvorkóvich. El partido Rusia Unida, la formación de Putin, pidió entonces su cese inmediato al frente de la organización Skólkovo. “Esto es la traición nacional, el quintacolumnismo del que habló el presidente”, afirmó el secretario del Consejo General de la formación Rusia Unida, Andréi Túrchak, según recoge Nóvaya Gazeta. Esa misma semana, Vladímir Putin afirmó que al país le espera “una autodesintoxicación natural y necesaria de la sociedad”.
Más notoria ha sido la marcha de Anatoli Chubáis, que fue responsable de las privatizaciones de los años noventa que alzaron a la oligarquía rusa actual. En una entrevista concedida al diario Financial Times en 2004, defendió aquel proceso que permitió que gran parte de los recursos del país pasaran a estar en unas pocas manos. “No teníamos elección entre una privatización honesta y otra deshonesta, porque la primera significa reglas claras impuestas por un Estado fuerte. Si no hubiéramos hecho la privatización mediante préstamos por acciones, los comunistas podrían haber ganado en 1996 y esas habrían sido las últimas elecciones de Rusia. Ellos no habrían entregado el poder fácilmente”, dijo el economista.
Entre 1992 y 1994, Chubáis ocupó el cargo de vice primer ministro. Tras la reforma económica asumió la campaña electoral de Boris Yeltsin para las elecciones de 1996, en las que peligraba el segundo mandato del entonces presidente, por la guerra de Chechenia y la dura crisis económica. Chubáis y su Fundación de la Sociedad Civil lograron dar la vuelta a los pronósticos y Yeltsin ganó en segunda vuelta.
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Tras aquel éxito, Chubáis fue nombrado jefe de administración del Kremlin entre 1996 y 1997, donde acogió bajo su protección a Putin y a otros miembros del círculo de San Petersburgo de Anatoli Sobchak, político clave en la perestroika, redactor de la Constitución del país y mentor del actual presidente ruso.
Desde los años noventa, y a diferencia de otros colegas que habían estado cerca de Yeltsin, Chubáis logró sobrevivir a las distintas épocas del mandato de Putin. El economista, del ala liberal del Kremlin, fue elegido por el mandatario para emprender la reforma energética que acabaría con el monopolio eléctrico RAO UES en 2008. Posteriormente, asumió durante 12 años el mando de Rusnano, una institución creada para promover el desarrollo tecnológico del país. El año pasado fue elegido representante para el cambio climático ante la ONU, donde tuvo que defender los distintos intereses de la potencia energética. Su huida de Rusia no ha tenido un eco muy positivo entre los opositores a Putin, como el líder encarcelado Alexéi Navalni. Kira Yarmysh, su portavoz, puso en duda que la marcha del político sea un gesto de protesta contra la guerra y no una huida “para salvar su pellejo y su dinero”.
La huida de Chubáis no supone una fuerte sacudida para el Gobierno de Putin, como reconocieron fuentes diplomáticas occidentales. Aunque es un alegato significativo, el político se contaba entre los que podían tomar un paso de este tipo. La agencia Reuters se hizo eco de las declaraciones de un alto funcionario de Occidente, sin dar su nombre: “Resulta esperanzador que miembros veteranos de la clase política rusa estén haciendo este tipo de cosas, pero esto no me lleva a concluir que esto suponga una amenaza para Putin y el régimen que gobierna, dado el férreo control que ejerce”.
El gol convertido por Chunga ayudó para que su equipo ganara el partido.
Noticias Deportes.
José Luis Chunga, actual arquero de Alianza Petrolera, convirtió su primer gol como profesional y lo comparan con su excompañero Mario Sebastián Viera.
El equipo santandereano se enfrentaba a las Águilas Doradas por la fecha 11 de la Liga Betplay en condición de local, y en una aproximación del equipo, que defiende el exJunior, consiguió una falta en el borde del área del rival.
Por tal motivo, el exarquero del Junior de Barranquilla salió de su zona de confort y asumió que él era quien cobraría el tiro libre.
Era el minuto 38 del primer tiempo, el marcador iba 0 a 0 y la hinchada a la expectativa del cobro.
José Luis Chunga anotó su primer gol en su carrera profesional. Lo hizo de tiro libre
El gol
Chunga se acomodó, analizó la barrera rival y a su colega. Al escuchar el silbato del árbitro dio un par de pasos, pateó con técnica y el balón entró por el palo más cercano del arquero.
Por lo que logró anotar su primer gol como profesional y en redes ya muchos lo comparan con Mario Sebastián Viera.
Ya que el arquero uruguayo y él fueron compañeros por mucho tiempo en el Junior y se destaca por anotar de tiro libre de manera consecutiva en los entrenamientos, pero en la titular, siempre ocupó el puesto Viera.
Vale resaltar que Alianza Petrolera ganó el encuentro 2 a 1 y se sigue afianzando en la tabla de posiciones para llegar a los cuadrangulares finales. Se ubica en la octava casilla.
#FPC Con un gol de tiro libre del arquero José Luis Chunga y un tanto del sobrino de Emerson ‘Piojo’ Acuña, Alianza Petrolera venció 2-1 a Águilas Doradas y sumó 16 puntos en la Liga.
Es de agregar que José Luis Chunga inició su carrera profesional en el Junior de Barranquilla y por falta de oportunidades salió del club para entrar en actividad permanente.
Y desde entonces ha sido titular en los clubes que llegó, como Jaguares de Montería y en la actualidad Alianza Petrolera donde salió como mejor arquero de la pasada liga.
Andrej Plenkovic, este miércoles en la Embajada de Croacia en Madrid.INMA FLORES (EL PAIS)
Andrej Plenkovic (Zagreb, 51 años) quiere que se aclare cuanto antes el extraño y alarmante suceso que ocurrió el 10 de marzo en la capital de Croacia. Dos semanas después del inicio de la invasión rusa de Ucrania —un instante que el primer ministro croata describe como “una alteración tectónica del orden mundial”—, un dron de fabricación soviética, de más de 6.000 kilos y cargado con un explosivo, cayó en Zagreb, muy cerca de una residencia con miles de estudiantes. El político conservador recibió este miércoles a EL PAÍS tras una jornada en la que se reunió con el presidente español, Pedro Sánchez, y visitó el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN en Torrejón de Ardoz para obtener nueva información sobre cómo un avión no tripulado procedente de Ucrania pudo atravesar sin ser detectado el espacio aéreo de Rumania, Hungría y Croacia, tres miembros de la Alianza.
Pregunta. ¿Cómo de preocupante es el incidente de la semana pasada en Zagreb?
Respuesta. Desgraciadamente, es un asunto muy grave. Sabemos que la aeronave era de fabricación soviética, un TU-141; seis toneladas de peso y 14 metros de longitud. Cayó a 50 metros de una residencia en la que había 4.500 estudiantes, al lado de un restaurante, cerca de un puente y de una discoteca. Tuvimos una suerte increíble de que no hubiera muertos ni heridos. Y lo más inquietante es que hemos descubierto que había un explosivo en el dron. Si hubiese impactado contra alguno de los edificios cercanos, habría provocado una tragedia, un daño inimaginable. Esperamos que la investigación arroje luz sobre todas las circunstancias.
P. ¿Ha averiguado algo más en su visita al centro de la OTAN en Torrejón?
R. Sí, que el dron se dirigía en línea recta a mucha velocidad, a baja altura y en los radares de Rumania y Hungría no se vio como un riesgo potencial. En ese momento aparecían muchas más cosas en esos radares y se consideró que era una falsa alarma. Después, entró en Croacia y hasta que cayó en la capital transcurrieron unos minutos. Lo que necesitamos esclarecer es si se trata de un accidente, si la aeronave llegó hasta Zagreb por error, si está relacionado con una especie de sabotaje, o si fue un acto intencionado. De momento, no tenemos ninguna confirmación sobre quién lanzó el avión no tripulado.
La zona de Zagreb afectada por el impacto del dron, el 11 de marzo.ANTONIO BRONIC (REUTERS)
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P. ¿Cree que el conflicto en Ucrania puede agravarse aún más en las próximas semanas?
R. Más de tres millones de personas ya han huido del país, muchas otras están desplazadas internamente; la destrucción de las ciudades es tremenda, se han producido muertes de civiles, e innumerables lugares en los que vivían ucranios en paz se han transformado en una pesadilla. Desgraciadamente, los esfuerzos diplomáticos para intentar parar la brutal agresión de Rusia no han dado resultados. Defendemos firmemente la búsqueda de una solución política para alcanzar la paz y el alto el fuego.
P. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reclama a los aliados que impongan una zona de exclusión aérea, algo que en caso de materializarse podría ser considerado por Rusia un casus belli. ¿Pueden Europa y sus aliados hacer más de lo que ya están haciendo para ayudar a Ucrania?
R. La reacción de la UE tras la agresión de Rusia fue unida, firme y muy rápida. La condena de estos actos brutales que violan todos los principios básicos del derecho internacional ha sido unánime. Los Veintisiete hemos mostrado nuestro apoyo a Ucrania de todos los modos posibles: con ayuda humanitaria, financiera, militar, diplomática y a través de las sanciones impuestas a Rusia. Seguiremos poniendo todo de nuestra parte para aliviar la presión sobre los ucranios y elevar la presión sobre Moscú.
P. ¿Incluso la adopción de un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que afecte a la energía como ha hecho Washington?
R. Son situaciones muy distintas. La mayoría de países europeos dependen mucho más que Estados Unidos del gas ruso. No es el caso de Croacia, ya que durante mi primer mandato (2016-2020) se construyó una planta de regasificación en la isla de Krk. Pero creo que la UE ha de crear una red alternativa a la vez que trata de aumentar su producción y eleva las importaciones desde otros países.
P. ¿Estaría a favor de una reforma estructural del mercado energético europeo, tal y como defienden varios países del Sur, entre ellos España?
R. Estamos tratando el asunto de cara a la reunión del Consejo Europeo de la semana que viene en Bruselas. Creo que es necesario hacer todo lo posible para eliminar la especulación, que encarece el petróleo y el gas, y esto repercute en el precio de la electricidad. Cualquier iniciativa que ayude a frenar el alza de precios es bienvenida. Pero creo que si fuimos capaces de llegar a un acuerdo entre todos los países miembros durante la pandemia, también debemos hacerlo ahora. Al fin y al cabo, todos los gobiernos europeos han sido intervencionistas durante estos dos últimos años.
P. ¿Apoyaría la creación de un nuevo fondo de recuperación económica que pudiera incluir la emisión de deuda conjunta?
R. Si la situación sigue empeorando, creo que tenemos que valorar esa opción. Next Generation EU (el fondo acordado en julio dotado de 750.000 millones de euros) fue una fuerte respuesta a un problema mayúsculo. Probablemente, ahora vayamos a enfrentarnos a una situación similar, pero hay que ver cómo evolucionan los precios energéticos.
P. Por toda Europa se han producido muchísimos gestos de solidaridad con Ucrania, pero la sociedad croata ha sido una de las que ha reaccionado con mayor intensidad. ¿Cuánto han influido los recuerdos de la guerra?
R. Croacia es un país que fue víctima de las políticas de la Gran Serbia de Slobodan Milosevic. La guerra fue hace solo 30 años, por lo que podemos comprender mejor el sufrimiento de la población ucrania. Yo estuve en Kiev en diciembre y firmé una declaración de apoyo a la vía europea para Ucrania junto al presidente Zelenski. Estamos firmemente con el pueblo ucranio.
P. ¿Cree que Ucrania tendría que adherirse a la UE a través de una vía exprés?
R. En la reciente cumbre informal de la UE en Versalles fui muy claro en que debemos mandar una señal de apoyo político fuerte a Kiev. Hace unos años, cuando era miembro del Parlamento Europeo, encabecé la delegación encargada de las relaciones con Ucrania. Es un país que conozco bien y he sido muy consciente de todas las dificultades que atraviesa desde 2014 y de lo transcendental que es para el pueblo ucranio el acercamiento a Europa. Es muy positivo que el Consejo haya encargado a la Comisión que elabore un dictamen sobre la posible adhesión de Ucrania, pero nos espera un proceso exigente. Hasta entonces, debemos intensificar las relaciones entre la UE y Ucrania en todos los ámbitos, con la ambición de crear un estatus especial.
P. Algunos croatas han viajado voluntariamente a Ucrania para luchar contra las tropas rusas. ¿Tendrán que rendir cuentas ante la justicia a su regreso?
R. Creo que solo han sido unos pocos y ya dijimos públicamente que todos aquellos que decidan viajar lo harán por decisión propia y bajo su responsabilidad.
El primer ministro croata, el miércoles durante la entrevista.INMA FLORES
R. No lo creo. Lo que estamos viendo es un éxodo sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas han huido ya de Ucrania a países de la UE para salvar sus vidas. Esto merece la máxima expresión de solidaridad. A nivel comunitario se ha introducido un mecanismo de urgencia para otorgar la protección temporal a los que escapan de la guerra. Y en Croacia hemos aprobado unas medidas urgentes para que los acogidos no solo tengan una vivienda, sino también asistencia sanitaria y ayudas sociales. También vamos a facilitarles el acceso al mercado laboral y a la educación.
P. Serbia se ha negado a sumarse a las sanciones impuestas a Rusia y sigue comprando armamento ruso. ¿Cómo debe actuar Bruselas?
R. Tras la invasión, los países ya no pueden jugar a dos bandas. O están en un lado, o en el otro. Es el momento de que la posición de Serbia sea clara, y de que si tiene ambiciones europeas comience a adoptar posturas políticas alineadas con los países comunitarios y el mundo occidental.
Boiko Borisov, el pasado noviembre en Sofía.NIKOLAY DOYCHINOV (AFP)
El populista conservador Boiko Borisov, primer ministro de Bulgaria durante gran parte del período entre 2009 y 2021, fue detenido este jueves durante un operativo de la policía búlgara por supuestos delitos de corrupción, informó el Ministerio del Interior en Sofía.
Junto con Borisov fueron arrestados además varios ex altos cargos de sus Gobiernos, entre ellos, el antiguo ministro de Finanzas, Vladislav Goranov.
Las detenciones se llevaron a cabo tras una visita este miércoles y jueves de la fiscal general europea, Laura Kövesi, quien está estudiando unas 120 denuncias que ha recibido desde el país balcánico por supuestos actos de corrupción, informaron varias emisoras locales.
Además de Borisov y Goranov fueron detenidas la conocida exdiputada y presidenta de la comisión de finanzas en varios Parlamentos desde 2009, Menda Stoyanova, y la portavoz personal del exmandatario, Sevdalina Arnaudova.
Borisov, quien fue detenido en su residencia en la capital búlgara, es el líder del partido Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), ganador de todas las elecciones desde el año 2009. El ex primer ministro fue trasladado a la dirección general de la Policía Nacional de Bulgaria, explicó su abogado.
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Según Kövesi, parte de las denuncias recibidas tratan de abusos y fraude con fondos europeos, de subsidios agrícolas, de fondos europeos de recuperación tras la pandemia del coronavirus y de la manipulación de licitaciones públicas.
El partido de Borisov, que forma parte del Partido Europeo Popular (PPE), ya fue objetivo de grandes protestas en verano del año 2020. Decenas de miles de ciudadanos exigieron entonces la dimisión del entonces primer ministro, por su cercanía a supuestos mafiosos locales y por favorecer a la oligarquía económica del país balcánico, el más pobre y considerado como el más corrupto de la UE.
‘ViBienda’ es la primera empresa que brinda servicios de consultoría y gestión inmobiliaria, que combina la tecnología más utilizada en el sector de “Home inspector” Norteamericano para garantizar de que su compra se ajusta completamente a las especificaciones establecidas en el contrato.
Noticias Cali.
A la hora de comprar una vivienda, es importante contar con el asesoramiento de un profesional inmobiliario para asegurarse de que se obtiene lo que se espera. Muchas veces, las constructoras entregan un producto que no se ajusta a las especificaciones contractuales, a lo anunciado y a lo reglamentario en construcción.
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Actividades del servicio
Dentro del servicio de recibo de inmuebles se destacan las siguientes actividades:
Estudio de promesa de compra venta en cuanto a conformación y acabados del inmueble, contrato de reforma y de los planos del inmueble.
Revisión de lo ofertado y comercializado por el constructo, en el caso de un inmueble nuevo.
Revisión del Reglamento de Propiedad Horizontal de la Copropiedad del inmueble.
Verificación de la Licencia de construcción y de los planos aprobados por la Curaduría Municipal.
Acompañamiento al cliente el día de la entrega del inmueble para determinar el estado del mismo al momento de la entrega por parte del constructor, en cuanto a los acabados y estructura a nivel de observación. Los hallazgos quedan consignados en el acta de entrega de la Constructora para la corrección de los mismos.
Sin duda los beneficios de contar con un asesor inmobiliario son muchos, pero la principal es que pueda ayudarle a maximizar el valor de su inversión.
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Gabriel Boric atravesó en la tarde del viernes la plaza de la Constitución, frente a La Moneda, ya ungido como presidente. Lucía aún la banda que había recibido por la mañana en el Congreso, evidencia de su nuevo cargo, y debía ahora hablar a la multitud desde uno de los balcones de la sede del Gobierno. Pero antes de llegar a la puerta de acceso rompió el protocolo, abandonó la alfombra roja y se dirigió hacia su izquierda. Se detuvo entonces frente a la estatua del expresidente Salvador Allende, muerto en su despacho de La Moneda durante el golpe perpetrado por Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Fue un homenaje simple pero estudiado, que anticipó el espíritu de lo que vendría después. Boric impregnó su discurso de la épica del líder socialista, mientras sus seguidores coreaban el nombre de Allende. Hubo incluso algunas lágrimas.
“Estas paredes han sido testigos del horror de un pasado de violencia y opresión que no hemos olvidado y no olvidaremos. Por donde hablamos hoy, ayer entraban cohetes y eso nunca más se puede volver a repetir en nuestra historia”, dijo casi en el arranque de su discurso, en referencia al bombardeo sobre La Moneda durante el golpe militar. Volvió a Allende más tarde, para cerrar: “Como pronosticara hace casi 50 años Salvador Allende, estamos de nuevo, compatriotas, abriendo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, el hombre y la mujer libre, para construir una sociedad mejor”. “Se siente, se siente, Allende está presente”, le respondieron.
El clima en la plaza era el de la satisfacción del sueño cumplido. Patricia Requena, actriz, nació en 1957 y recuerda que era una adolescente durante el gobierno socialista. “Yo viví el tiempo de Allende, era muy chiquita, y nunca más tuvimos un proyecto colectivo como ese. La decepción estaba en nuestros corazones, sobre todo en la generación nuestra. Y ahora celebro la alegría colectiva de sentir que todo es posible. Boric proyecta algo distinto, transparente”, cuenta.
Aquellos que no vivieron el Chile previo a la dictadura también celebraban las referencias de Boric al líder socialista. Como Rodrigo Martínez, un contador de 42 años que se acercó a la plaza acompañado por su esposa. “Venimos luchando por esto muchos, muchos años. Esto es un sueño, porque es el momento en que se harán los cambios que se necesitan para ser, por fin, un país desarrollado. Desde Allende pasaron muchos años, y ahora hay un cambio generacional donde ya tenemos la capacidad para crear un país más justo”, dice. O Ignacio Salinas, un estudiante de publicidad de 24 años que dice que conoce “todo de Allende” gracias a su abuelo: “Él fue capaz de pasarme el conocimiento sobre Allende, y cómo no lo dejaron gobernar. La gran diferencia entre Allende y Boric es que ahora el pueblo lo apoya, el Congreso lo apoya y tiene todas las armas para triunfar”.
Boric regresó desde el balcón de La Moneda a las raíces de la izquierda chilena y apenas nombró como referente a Michelle Bachelet, la última presidenta socialista. Obvió al otro mandatario de ese partido, Ricardo Lagos. El resto de su discurso lo dedicó a enumerar los que serán los ejes de su Gobierno. No esquivó los temas más espinosos, como la violencia por el control de tierras indígenas en el sur del país y la presión migratoria en el norte. “En el sur tenemos un problema”, admitió el presidente chileno. “Algunos decían el conflicto mapuche, no señores, no es el conflicto mapuche, es el conflicto entre el Estado chileno y un pueblo que tiene derecho a existir. Y allí la solución no es ni será la violencia”, dijo, ratificando así que retirará al Ejército de las zonas en conflicto. Sobre la cuestión migratoria, prometió trabajar en conjunto con los países limítrofes para recuperar el control de las fronteras, pero antes pidió no olvidar que los migrantes “son seres humanos”.
Boric trazó también un duro panorama económico, pero insistió con las reformas que fueron eje de su campaña, sobre todo las referidas al régimen previsional y la educación. Y ocupó buena parte de su discurso para apostar sin matices por el proceso constituyente que acompañará los primeros meses de su Gobierno. De allí deberá salir en julio una nueva Constitución que reemplace a la heredada de la dictadura de Pinochet. Boric dijo que la Constitución vigente “fue impuesta a sangre, fuego y fraudes por la dictadura”, y pidió defender una que “nazca en democracia, de manera paritaria, con participación de los pueblos indígenas”. “Necesitamos”, dijo “una Constitución que sea para el presente y para el futuro, una Constitución que sea para todos y no para unos pocos”.
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Hubo también guiños hacia la región, con un pedido de Boric a los chilenos para que dejen “de mirar con distancia” a los países vecinos. “Somos profundamente latinoamericanos”, repitió dos veces, lo que puede anticipar un giro de la política exterior chilena desde el eje del Pacífico hacia el del Atlántico y el Mercosur, el bloque que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, además de Bolivia como asociado. “Desde aquí, desde este continente”, dijo Boric, “haremos esfuerzos para que la voz del sur se vuelva a escuchar firme en un mundo cambiante”.
En ese sur que imagina Boric hay, sin embargo, países a los que no está dispuesto a apoyar, como Venezuela. Sin nombrar directamente al Gobierno de Nicolás Maduro (ausente en la investidura en Santiago), Boric advirtió que su Administración “promoverá siempre el respeto de los Derechos Humanos, en todo lugar y sin importar el color del Gobierno que los vulnere”.
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Un retrato de Izkia Siches, quien se hará cargo del ministerio de Interior en Chile.Alberto Valdés (EFE)
El nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, llega a La Moneda con varias banderas de lucha bajo el brazo, pero una de las mayores características de su Administración será su sello feminista. Lo ha declarado explícitamente, como nunca había ocurrido en Chile, aunque el país sudamericano ha sido gobernado en dos ocasiones por una mujer, Michelle Bachelet, en administraciones en las que hubo importantes avances simbólicos y políticos. La principal innovación del mandato de Boric, junto con el recambio generacional, han sido las consecutivas señales hacia las mujeres en distintos ámbitos, en una especie de vuelta de mano hacia el electorado que le concedió un triunfo mayoritario en la segunda vuelta de diciembre: el femenino. Como anunció en enero, 14 de sus 24 carteras comienzan en Chile a estar lideradas por ministras. Boric, de 36 años, decidió a su vez que el ministerio de la Mujer funcionaría no en un céntrico edificio, sino en el mismo Palacio de La Moneda y que su ministra, Antonia Orellana –la más joven del Gabinete, con 32 años–, formará parte del comité político por primera vez. Es una señal potente porque busca, entre otros asuntos, llevar la agenda de género al corazón del poder y lograr que la equidad entre hombres y mujeres se transforme en una meta desde todo el aparato público del Estado.
“Un Gobierno feminista se expresa en una voluntad de reconocer la importancia de la acción colectiva de las mujeres. No querer cooptar el movimiento de mujeres, sino que reconocerlo como actor en toda su diversidad y dialogar. Tenemos un compromiso y buscamos implementar un enfoque de género y feminista en todas las políticas públicas”, aseguraba Orellana hace unos días a EL PAÍS. Su diagnóstico parece claro: “En Chile se vive una profunda contradicción: hay un discurso y un alcance de las mujeres a altos espacios de poder que no coincide con las condiciones que vive la mayoría de las mujeres”.
Junto con la nominación de un mayor número de mujeres que de hombres en su equipo de Gobierno, Boric da señales importantes. Por primera vez, por ejemplo, este viernes una mujer llegará a liderar el ministerio del Interior con la médica Izkia Siches. Tendrá bajo su responsabilidad la coordinación política del Gobierno y la seguridad pública del país, lo que parece monumental dadas las dos principales emergencias que enfrenta Chile: la crisis migratoria en el norte y la violencia en la Araucanía y las regiones aledañas. Una segunda figura fundamental en su primer anillo de poder será Camila Vallejo, compañera de ruta de Boric desde las movilizaciones universitarias de 2010, que llegará a la vocería del Gobierno, una función fundamental. Con su llegada al ministerio político, de paso, el Partido Comunista vuelve a la primera línea de una Administración, como no sucedía desde la Unidad Popular de Salvador Allende (1970-1973). Su equipo de guardianas lo completa Orellana desde el ministerio de la Mujer, con profunda cercanía personal y política con el mandatario.
“Lo del Gobierno feminista ha sido una declaración muy explícita y sostenida en el tiempo de parte de Boric y sus equipos. Ha dado señales que parecen ir más allá de lo que habíamos comprendido antes como gobiernos con algunos compromisos, habitualmente parcelados, en materia de género. Aquí, en cambio, pareciera que la etiqueta feminista está aglutinando una idea que es mucho más transversal en la propia concepción que tiene el Gobierno de su función y en cómo se proyectaría en la agenda política y en las prácticas”, asegura la académica Yanira Zúñiga, experta en derechos fundamentales y género. En referencia a las consecutivas señales –como la llegada de Siches a Interior, un ministerio que la experta considera “masculizado”–, opina que “dejan de manifiesto una nueva compresión que va mucho más allá de lo que habíamos tenido tanto en la experiencia chilena como latinoamericana”, asegura la investigadora de la Universidad Austral y autora de . Nunca más sin nosotras, un libro que la nueva ministra de la Mujer de Boric tiene en su mesa de noche en estos días.
Ha habido señales simbólicas, como la nominación de la primera mujer que se desempeñará como edecán en Presidencia. Es la teniente coronel de Carabineros, Cecilia Navarro Luke, que tendrá como misión acompañar al mandatario en ceremonias oficiales. Pero se han realizado hechos concretos y nuevos para la sociedad chilena. Con motivo del 8M, el nuevo Gobierno publicó un instructivo donde limitó la aparición de los ministros varones durante la jornada y los llamó a evitar todo tipo de protagonismo. Les recomendaba, a su vez, no conceder entrevistas ni felicitar a sus compañeras. Las órdenes se siguieron con obediencia, porque la jornada estuvo protagonizada por las mujeres del nuevo Ejecutivo, que iniciaron el día con una rueda de prensa en la llamada Moneda chica, donde se instaló Boric en enero y sus colaboradores para organizar el traspaso.
“El ser un Gobierno feminista significa cambiar la manera en la cual nos relacionamos, en la cual vemos el mundo que ha estado durante demasiados siglos contadas por hombre”, dijo Boric como mandatario electo cuando se desarrolló el Encuentro Interministerial para las Políticas de Género. “Así que les pido, encarecidamente, particularmente a los hombres, que nos lo tomemos muy en serio y que al final de nuestro Gobierno podamos haber colaborado con el cambio cultural que el movimiento feminista ha empujado”, indicó con relación a la ola feminista que se hizo visible en 2018 y que, antes del estallido, fue la punta de lanza de los cambios en Chile.
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Es un fenómeno que el mundo mira con atención. La ministra de Igualdad de España, Irene Montero, antes de embarcarse a Chile para participar del cambio de mando este jueves, habló con el podcast El café diario de las amplias expectativas que generan en el resto del mundo y en especial en las izquierdas el sello feminista de su amigo Boric.
Para Diamela Eltit, escritora chilena, “hay nuevos signos en cuanto a las estructuras gubernamentales y no solo por la conformación ministerial –la presidenta Bachelet nominó al Gabinete paritario que no funcionó por las tensiones internas de su propia coalición–, sino porque el nuevo escenario lo han generado las mujeres y no solo por un grupo de personas que haya instalado el tema de género en la agenda”. Para Eltit, Premio FIL de Literatura 2021, lo que estamos viendo es consecuencia de todo un siglo en que las mujeres chilenas se han movilizado. “Es una tarea larga y nadie puede pensar que el equilibrio necesario se concretará rápidamente, pero lo que presenciamos en Chile es un punto de partida muy sólido”. Para interiorizarse sobre estas temáticas, ya en campaña, Boric recibió clases de feminismo, con académicas como Luna Follegatti.
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