Bajo la teoría de ‘ventana rota’ y como lo dispone el Código de Seguridad y Convivencia, alrededor de 70 predios que fueron objeto de vandalismo durante los disturbios de 2021 están siendo intervenidos y encerrados.
“Después de los actos del estallido social, que duraron alrededor de dos meses y que dejaron como resultado una serie de inmuebles destruidos, tal como sucedió con dos sedes bancarias ubicadas en la calle 5 con carrera 31 –frente a la iglesia de San Fernando Rey– o en la calle 5 con carrera 26 y avenida Circunvalación con carrera 52, entre otros, el Gobierno Distrital se vio en la obligación de ejecutar los correspondientes cerramientos”, aseguró Jimmy Dranguet, subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control.
El funcionario dijo que estos predios estaban comprometiendo la seguridad ciudadana, toda vez que eran empleados como depósitos de basuras y escombros o guaridas de antisociales, grupos criminales y habitantes de calle, situaciones que afectaban los entornos.
“Si bien en principio se detectaron seis bienes en ese estado de deterioro, ya las autoridades tienen un inventario de más de 70 en toda la ciudad, a los cuales se les estará aplicando la medida urgente de cerramiento, taponamiento con mamparas duras y rejas, para evitar situaciones que afecten la tranquilidad y la convivencia”, enfatizó Dranguet.
Según el Subsecretario, el Gobierno Distrital se ha venido comunicando con algunos propietarios, quienes realizarán su propio cerramiento. En cuanto a los que no accedan, la Alcaldía lo hará por ellos, pero luego les cobrará las correspondientes costas por este servicio.
Sostuvo que estas acciones se toman como medida urgente con adecuaciones e inversiones locativas, para minimizar la inseguridad y evitar afectaciones a los ciudadanos.
“Así como lo establece la teoría de ‘ventana rota’, no queremos tener la ciudad abandonada, sucia y con focos de inseguridad. Queremos tener nuestra casa común limpia y bonita, haciendo invitación a los propietarios a que las intervengan; de lo contrario, lo haremos como Alcaldía para garantizar la seguridad de todos y todas”, concluyó el subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control, Jimmy Dranguet.
Autoridades hicieron el llamado al Gobierno Nacional para que se ponga al frente de la emergencia que supera la capacidad de atención de la autoridades locales y regionales.
Noticias Nariño
Al igual que gran parte de los municipios de Nariño, Taminango también se vio afectado por las intensas lluvias que han provocado deslizamientos que tiene en vilo a decenas de familias.
Así lo dieron a conocer las autoridades departamentales tras señalar que esta es una emergencia que tiene en alerta a gran parte del municipio.
Afectadas 100 familias
Señalaron que las fuertes lluvias provocaron un movimiento en masa.
La emergencia ha afectado a más de 100 familias que deben ser reubicadas.
“Esta situación amerita el apoyo del Gobierno Nacional pues supera la capacidad de atención del gobierno local y regional”, sostuvieron.
Por otro lado, la comunidad reiteró el llamado a las autoridades para que se atienda la situación cuanto antes.
«Colombia está sufriendo los estragos del invierno, hoy ocurrió un fuerte deslizamiento en un tramo del camino viejo de Granada muchas fincas totalmente destrozadas», señalaron.
Humberto de la Calle, cabeza de la lista al Senado por la Coalición de la Esperanza, este martes en Bogotá.Camilo Rozo
Humberto de la Calle (Manzanares, Caldas, 75 años) lo ha sido todo en la política colombiana. El jefe negociador del Gobierno que selló el acuerdo de paz con las FARC —hoy desarmadas y convertidas en partido político— también fue protagonista de la Constituyente de 1991, vicepresidente e intentó, hace cuatro años, una fallida candidatura presidencial. En ese entonces, Sergio Fajardo, el candidato que representaba al centro político, se quedó por fuera de la segunda vuelta que disputaron Iván Duque y Gustavo Petro, en gran medida debido a que no logró cerrar a tiempo un acuerdo para converger con De la Calle.
En estas elecciones, el exnegociador de paz surge como víctima inesperada de la enésima crisis en el centro, que prometía aprender de los errores del pasado. Ingrid Betancourt decidió el sábado abandonar intempestivamente la Coalición Centro Esperanza que ambos ayudaron a forjar, para presentarse por su cuenta a las presidenciales de mayo. De la Calle, uno de los arquitectos de la alianza, es la cabeza de la lista al Senado, pero concurre formalmente por el partido Verde Oxígeno de Betancourt. “Me siento atrapado en las circunstancias”, le dice a EL PAÍS sobre la incertidumbre jurídica que ahora rodea su respaldo al candidato presidencial que surja de la consulta del próximo 13 de marzo, que coincide con las legislativas.
Pregunta. ¿Qué representa para Colombia y su futuro este escenario electoral fragmentado, en el que las fuerzas de centro además lucen enfrentadas?
Respuesta. Significa un cierto grado de preocupación. Colombia enfrenta tres decisiones posibles este año, y las dos soluciones extremas en mi opinión son inconvenientes. Esa es la razón por la cual configuramos esto que se ha denominado la Coalición de la Esperanza, y lo que pretende, para decirlo en esencia, es mantener la ruta del Estado Social de Derecho, la aplicación genuina de la democracia. Lo cual significa huir de los extremismos, del caudillismo, del populismo, y también de la ferocidad y del exceso de emoción. Lo que queremos es una postura política razonable, seria, responsable. Que incorpore el cambio, porque Colombia no puede seguir como va. El Gobierno ha fracasado en todos los frentes. Es necesario el cambio en serio, pero es necesario un cambio serio.
P. En el primer punto del acuerdo original de la coalición los precandidatos presidenciales se comprometían a competir de manera franca y leal, y a que imperaría el espíritu de confianza. El choque entre Ingrid Betancourt y Alejandro Gaviria, y la salida de ella para ser candidata por su cuenta, fueron muy públicos. ¿Qué dicen esas acusaciones de los políticos colombianos? ¿Les ha faltado grandeza?
R. Aquí el lema fundamental debe ser la responsabilidad. Cuando originamos esta Coalición de la Esperanza hace ya dos años entendimos que la configuración era difícil, porque es inédita en Colombia. Aquí ha habido alianzas para presidente, pero no para Congreso, y estamos hablando de seis partidos. El mensaje pedagógico para Colombia es “podemos ofrecer soluciones colectivas, no caudillistas, dentro de un marco de discrepancias razonadas”. Lo que ha ocurrido es una ruptura que nos ha hecho daño, tengo que reconocer eso con franqueza. Y que debió tramitarse razonablemente. La prueba de eso es que la propia coalición dictó un documento de estándares rigurosos sobre esas adhesiones discutidas. Y allí me parece que estaba el acuerdo. Era innecesario que la doctora Betancourt se retirara. El tema planteado es serio. En Colombia, en efecto, los partidos tradicionales han utilizado el clientelismo, y el clientelismo generalmente produce corrupción. Luego el planteamiento del problema no es equivocado, lo que fue equivocado fue el trámite, que pudo y debió haber sido superado con la mira puesta en la responsabilidad.
Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
P. ¿Cómo evitar que el centro vuelva a dejar de ser una opción presidencial en Colombia, como ya ocurrió hace cuatro años?
R. Lo que precisamente no queremos es repetir la experiencia del 2018, cuando el centro naufragó por esas dos grandes aspiradoras industriales que se robaron la mayoría de los electores. Lo que estamos haciendo en la coalición es reafirmar el mensaje, desplegar mayor actividad y sobretodo reafirmar el voto sagrado de que quien triunfe el 13 de marzo recibe el apoyo de todos, sin ninguna vacilación. Yo quisiera pedirle a los colombianos un poco de paciencia, en el sentido de que vamos a reafirmar la unión del centro y mantener nuestra vigencia.
P. ¿No se aprendieron las lecciones de entonces?
R. De alguna manera, sí. Estamos jugando con el fuego del 2018 y eso es lo que tenemos que evitar. Bienvenidas las discrepancias por dentro de la coalición, eso es un ejercicio inédito, pero el llamado del momento es responsabilidad de todos, tolerancia y mantener la ruta de las soluciones internas producto de esa tolerancia y de la reflexión.
P. La retirada de Betancourt lo deja atrapado en una guerra de interpretaciones jurídicas, pues al usted estar inscrito por su partido, Verde Oxígeno, podría incurrir en doble militancia. El tema es un poco técnico, pero en esencia, ¿están en riesgo sus derechos políticos de respaldar al candidato presidencial de la coalición? ¿teme ya no poder hacerlo?
R. Es uno de los mejores enfoques que he oído. Voy a tratar de detallar esto. Adoptamos en 1991 reglas sobre disciplina y fidelidad partidaria. Esas normas prohíben a los candidatos de un partido votar por otro, o hacerle campaña. Y eso tiene una lógica. De lo que se trata es de evitar este trasiego de candidatos que como picaflores chupan en todos los partidos en su beneficio. Esas normas –reiteradamente lo ha dicho la jurisprudencia– son normas imperativas, que no pueden ser derogadas por pactos internos de los partidos. Conformamos esta coalición, que políticamente además se basa en el juramento supremo de ir a la consulta y respetar el resultado.
P. Esa era la situación en el momento en que se inscribió
R. Aquí se presenta una circunstancia absolutamente insólita, inédita. En la medida en la fui avalado por el partido Verde Oxígeno, pero en el marco de una alianza, y así quedó registrado, esto cambia no por decisión mía, si no por conductas ajenas. Aquí hay un problema de mis derechos políticos, porque me siento obligado a cumplir mi compromiso inicial. Soy fundador de la coalición, y no puedo cambiar de ruta. Elevé una consulta al Consejo Electoral para que examinara si en la circunstancia concreta puede haber un tratamiento distinto. Estoy a la espera, pero entretanto sigo en mi campaña. Lo que quiero transmitir más allá de tecnicismos es que yo sigo firme en el mensaje central, original. Si se me impide hacer campaña por el elegido, continuaré en la coalición en el rango y la tarea que me corresponda, pero no voy a desistir porque creo que este es el camino para Colombia.
P. Usted ha dicho que la oportunidad de contar con una fuerza de centro que represente a la mayoría de los colombianos “no puede depender de aventuras individuales que lejos de construir destruyen”. ¿El nuevo escenario lo deja atado a la candidatura presidencial de Ingrid Betancourt, que nunca fue su compromiso? Para sacarlo del lenguaje técnico, ¿Se siente atrapado por esa candidatura presidencial?
R. Me siento atrapado en la circunstancia jurídica que hemos descrito. Y mi vocación no es hacer campaña por un individuo que no sea elegido en la consulta. Llámese Ingrid o quien sea, no quiero personalizar esto. Mi compromiso supremo es que apoyo al que gane el 13 de marzo, dentro de esa coalición, y a nadie por fuera.
P. ¿Cómo entender el cambio de papel de Ingrid Betancourt, que ingresó a la coalición como una amigable componedora?
R. Insisto en no personalizar esto. Pero lo que sí me parece es que, respetando su resistencia a ese tipo de alianzas, esto debió haberse tramitado sin menoscabo de la unidad de la coalición.
P. ¿La coalición de centro ha dejado de representar la esperanza?
R. Yo confío en que logremos remontar esto. Es como una especie de Cabo de Hornos, tan pronto pase la turbulencia tenemos 45 días para recomponer nuestro mensaje y que los colombianos nos entiendan.
P. ¿Los grandes ganadores son los extremos representados en el expresidente Álvaro Uribe y el candidato Gustavo Petro?
R. No me queda ninguna duda. Y justamente eso es lo crítico de esta situación. Claro, deben estar burlándose de nosotros.
P. La popularidad del presidente Duque está por el piso. ¿Estas elecciones deberían representar el fin del uribismo?
R. Yo espero que sí, francamente. Me parece que el llamado Centro Democrático, el partido fundado por Uribe, ha fracasado en temas como la seguridad. El mensaje del Centro Democrático era que habíamos ido a La Habana a entregar el país a la guerrilla, una falsedad absoluta. Lo que está ocurriendo es que después de la firma del acuerdo hubo un momento de paz en Colombia y nos hemos devuelto, en una situación donde ha aflorado de nuevo una violencia absolutamente aterradora. En el 2021 tuvimos 92 masacres, más de 300 firmantes de la paz han sido asesinados. Se roban en las ciudades 800 celulares diarios más que la cifra del año 2020. Luego hay una crisis de seguridad. La tradicional de los grupos armados en el campo, y también en las ciudades. Muchos colombianos temen salir a la calle. Eso contraviene la promesa del Gobierno, pero además es producto de haber desoído la hoja de ruta que pactamos en La Habana. Es uno solo de los múltiples descalabros del Gobierno. El cambio es necesario.
P. ¿Se ha cerrado la ventana para alcanzar la paz en Colombia que abrió el acuerdo que usted negoció en La Habana?
R. No lo creo. Hay elementos del acuerdo que ya son inderogables. Toda esa diatriba del Gobierno contra la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha sido superada. El propio Gobierno finalmente ha tenido que venir diciendo ante la comunidad internacional que cumple el acuerdo, y que respeta la institucionalidad que de allí se deriva. Pero hay elementos donde las omisiones del Gobierno han sido protuberantes. La reforma rural integral es un elemento clave, estratégico para Colombia, ese no es un problema ideológico. La segunda omisión es dramática, porque es lo que se llamó la reforma política, que es el punto dos del acuerdo. No hay una coma de desarrollo de estas ideas. Lo que tenemos es un mensaje de odio, de pugnacidad, una resistencia muy grande del Gobierno a entender que el camino es la reconciliación.
P. En el otro lado, justamente Alejandro Gaviria ha defendido que él es más progresista que Gustavo Petro, que se ha aliado incluso con pastores cristianos. ¿Es la Coalición Centro Esperanza más progresista que el Pacto Histórico?
R. Yo creo que sí. Dentro del ideario de Gustavo Petro veo cosas razonables, pero también con una mezcla de elementos del pasado que terminan siendo retardatarios. El problema de Gustavo Petro en mi opinión no el de sus propuestas, es legítimo discutir sus ideas en democracia, encuentro algo más profundo, que es la incapacidad de brindar confianza a la mayoría de los colombianos. Ese es mi diagnóstico.
P. ¿El discurso de la anti política ha terminado por hacer daño a la democracia colombiana?
R. De alguna manera sí. Yo entiendo que es muy atractivo, porque como hay una gran insatisfacción, e incluso indignación, la que ha venido sufriendo los golpes es la democracia representativa, y no solo en Colombia sino en el mundo. Esto distorsiona el discurso y la gente en su desespero se deja llevar por estos cantos de sirena de personas que, como ocurrió en Estados Unidos, lo que ofrecen es odio y emociones. Hay un grado de insatisfacción, agravado por la pandemia, que es razonable. Tenemos que lograr salir de esto sin esos desbordamientos populistas.
P. ¿Cuál es su propósito en el Senado?
R. Fundamentalmente servir de muro de contención, tratar de evitar desbordamientos. Me moveré en temas de reforma política, cuidado del medio ambiente, igualdad de género y la defensa de las libertades, que creo están en riesgo. Soy partidario de la liberación del aborto, de la eutanasia, de permitir que parejas del mismo sexo puedan incluso adoptar hijos. En mi caso hay una mezcla de experiencia, pero de ideas de avanzada.
Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región.
El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, ha roto este jueves el silencio administrativo ―ese de “quien calla, otorga”― de su país en torno a la amenaza de Rusia sobre Ucrania. Y lo ha hecho para dejar claro ―todo lo claro que permiten los protocolos diplomáticos, y por si cabía alguna duda― que las simpatías de Pekín están con Moscú. En una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, Wang ha declarado que “las preocupaciones de seguridad de Rusia deben tenerse en cuenta y recibir una solución”.
Moscú ha enviado sendas cartas al Gobierno de EE UU y a la OTAN en las que exige una respuesta por escrito a su propuesta de un acuerdo que limitaría la expansión en el Este y la capacidad de actuar de la Alianza Atlántica. Tanto Bruselas como Washington se niegan. Pero Pekín se ha puesto del lado de su vecino, con el que le unen unos vínculos cada vez más profundos diplomáticos, económicos y de seguridad. “No se puede garantizar la seguridad regional a base de expandir un bloque militar. Deben dejar a un lado la mentalidad de Guerra Fría”, ha declarado el ministro chino a su homólogo estadounidense, según el comunicado oficial divulgado por Pekín.
La llamada telefónica entre los responsables de las diplomacias más poderosas del mundo llegaba una semana antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín el próximo viernes 4, para los que Washington y sus aliados han anunciado un boicot diplomático. En cambio, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha prometido su asistencia, en una ocasión que permitirá el primer encuentro cara a cara entre él y el presidente chino, Xi Jinping, en más de dos años.
La cercanía de los Juegos ha llevado a conjeturar que Rusia, a la que Occidente acusa de haber desplegado más de 100.000 soldados cerca de la frontera de cara a una posible invasión, podría respetar la tradicional tregua olímpica y aguardar a la clausura de la competición para tomar medidas más drásticas hacia Ucrania.
Entre quienes han apuntado esa posibilidad se encuentra la número dos de Blinken, Wendy Sherman. Según la subsecretaria de Estado, “todo indica” que Putin “hará uso de la fuerza militar en un momento dado, quizás entre estos días y mitad de febrero”, pero la inauguración de los Juegos podría influir en sus planes, para evitar ensombrecer un acontecimiento deportivo con el que China quiere asombrar al mundo y demostrar su poderío.
En la conversación con Blinken, Wang instó ―según la versión divulgada por su Ministerio― a que “todas las partes se abstengan de aumentar las tensiones y hacer que la crisis vaya en aumento”. En el siglo XXI, sostuvo, “ya no hay lugar” para las “política de bloques” y “es necesario establecer un mecanismo de seguridad europeo equilibrado, eficaz y sostenible mediante el diálogo”.
Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
El secretario de Estado, por su parte, subrayó a su interlocutor “los riesgos para la seguridad y para la economía globales que representaría una nueva agresión rusa contra Ucrania”.
La conversación no se ciñó únicamente a los acontecimientos en el flanco suroriental de la antigua Unión Soviética. Wang y Blinken abordaron también la espinosa relación bilateral entre sus dos naciones y uno de los principales escollos en ella, la situación de Taiwán.
El ministro chino arremetió contra Estados Unidos por “no cambiar sus políticas” tras la reunión por videoconferencia el pasado noviembre entre Xi y el presidente estadounidense, Joe Biden, “Las relaciones siguen afrontando nuevas turbulencias dos meses después del encuentro”, apuntó. Asimismo, urgió a Washington a “dejar de jugar con fuego” con Taiwán, la isla autogobernada y de régimen democrático que China considera parte de su territorio.
China exige a Estados Unidos, entre otras cosas, que deje de injerir en la celebración de los Juegos Olímpicos a punto de inaugurarse, según Wang. “Biden nos aseguró que EE UU no busca una nueva guerra fría, que no busca cambiar el sistema de China, que no busca formar alianzas para oponerse a China y que no apoya la ‘independencia’ de Taiwán. Un mensaje diferente y positivo respecto a la Administración anterior. Pero lo que el mundo ve ahora es que el tono no se ha correspondido con los hechos”, sostuvo.
Bono Invierno 2021: Revisa cuál es el monto y qué requisitos se deben cumplir
De acuerdo a lo señalado por el Gobierno, se espera que más de un millón y medio de pensionados reciban el beneficio durante el mes de mayo.
24Horas.cl Tvn
07.05.2021
Las personas mayores de 65 años recibirán el Bono Invierno 2021, el cual está dirigido a los pensionados que reciben una pensión asistencial menor o igual a $170.228.
Dicho beneficio no requiere postulación, por lo que los adultos mayores que cumplan con los requisitos podrán recibir un monto de $66.292, el cual tiene como objetivo brindar una ayuda económica para las personas más vulnerables del país.
De acuerdo a lo señalado por el Gobierno, se espera que más de un millón y medio de pensionados reciban el Bono Invierno durante este 2021.
«La cifra de beneficiarios potenciales es de 1.530.00 personas, quienes van a recibir el monto durante este mes y se pagará junto con sus pensiones», declaró el ministro del Trabajo, Patricio Melero.
¿Cuáles son los requisitos?
Tener 65 años de edad cumplidos al 1 de mayo de 2021.
Recibir una pensión inferior o igual al valor de la Pensión Mínima de Vejez vigente para mayores de 75 años (170.728 pesos, sin incluir el Aporte Previsión Solidario de Vejez, si lo hubiere).
Pertenecer a cualquiera de estas instituciones: Instituto de Previsión Social (como ex INP; es decir, de las excajas de reparto), Instituto de Seguridad Laboral (ISL), Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (Dipreca), Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) y Mutualidades de empleadores.
Pensionados y pensionadas del sistema de AFP y compañías de seguro que reciban pensiones mínimas con garantía estatal o Aporte Previsión Solidario de Vejez.
Beneficiarios y beneficiarias de pensiones básicas solidarias de Vejez.
¿Qué necesito para hacer el trámite?
Los pensionados no necesitan nada para realizar el trámite, dado que se le depositará junto a su pago mensual.
En caso de solicitarlo de forma presencial, deberá llevar su cédula de identidad (para cobrar su pensión, en la que vendrá el pago del bono).
¿Cuál es el monto y cuándo lo recibiré?
El monto a recibir es de $66.292 y los pagos comenzaran durante este mes de mayo, siendo enviado a todos los beneficiados del país.
¿Qué pasa si no recibo el beneficio?
Si los pensionados cumplen con los requisitos pero no reciben el bono, deben efectuar un reclamo con su entidad pagadora y registrar un requerimiento para que sea analizado.