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Carteles contra el FMI en Buenos Aires (Argentina).
Carteles contra el FMI en Buenos Aires (Argentina).REUTERS

El kirchnerismo pretende que los 45.000 millones de dólares que Argentina debe al FMI los paguen los argentinos que tienen bienes y dinero ocultos en el exterior. Los senadores que responden a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, presentaron un proyecto de ley que crea un llamado Fondo Nacional para la cancelación de la deuda con el FMI que se financiará con plata negra, producto de la evasión. Una norma paralela acelera y facilita los pedidos a bancos y entidades financieras para que levanten el secreto fiscal con el que protegen a sus clientes. El proyecto sumó el respaldo del presidente, Alberto Fernández, y el repudio opositor, que lo consideró “inviable”.

En diciembre del año pasado, durante un mitin organizado en la Plaza de Mayo, Cristina Kirchner, dijo que los dólares para pagarle al FMI estaban, pero fuera del país. “No, a la Argentina no le faltan dólares, los dólares los tienen afuera. Se los llevaron. Necesitamos que el Fondo nos ayude a recuperarlos desde los paraísos fiscales adonde se han ido miles de millones de dólares en evasión para que les paguemos”, dijo la vicepresidenta. Según la lectura del kirchnerismo, quienes se llevaron los dólares fueron aquellos que apoyaron el crédito que Mauricio Macri pidió al Fondo en 2018, una vez que el mundo le había cerrado el grifo del financiamiento privado. Durante la apertura de sesiones del Congreso, el 1 de marzo pasado, el presidente, Alberto Fernández, recordó que hay una causa judicial abierta contra la presunta fuga de capitales que siguió al ingreso de los dólares aportados por el multilateral.

Semanas después, Argentina acordó con el FMI la refinanciación de la deuda, un texto que no cayó bien en el kirchnerismo. Los diputados y senadores que responden a Kirchner votaron en el Congreso en contra del acuerdo y de los intereses del Gobierno que integran. La fractura se consumó durante las celebraciones del 46 aniversario del Golpe militar, el 24 de marzo pasado. La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta, movilizó a 70.000 personas con consignas contra el FMI y duras críticas a Fernández. Ahora ha sido el turno de los senadores, con un proyecto de ley acorde a la lectura kirchnerista de la deuda pero de difícil concreción.

“Se trata de crear un fondo para pagar la deuda contraída por el Gobierno anterior de Mauricio Macri de 45.000 millones de dólares; que quienes se beneficiaron históricamente, o que la fugaron, paguen esa deuda y no el pueblo argentino. Esto no afecta al acuerdo existente entre el Gobierno y el FMI y cuenta con la colaboración y el visto bueno del Presidente”, explicó la senadora Juliana Di Tulio, muy cercana a Cristina Kirchner. Para dar con esos fondos, se promueve otra ley que habilita “a tener la información de quienes sacaron (divisas) del país, haciendo la apertura de secretos, qué monto sacaron y a través de qué instrumento”, agregó la senadora en diálogo con Radio Con Vos.

Según el texto del proyecto, el aporte de aquellos que tienen bienes o divisas no declaradas en el exterior deberán pagar al fisco argentino 20% del valor no declarado . Pasados los seis meses de entrada en vigor la ley, el aporte sube hasta el 32%. Los autores de la propuesta estimaron que al 31 de diciembre de 2021 “hay 417.507 millones de dólares de argentinos en el exterior y/o fuera del sistema financiero institucionalizado de nuestro país”. “De ellos se encuentran declarados ante la AFIP (la oficina de recaudación) sólo 69.000 millones de dólares, según se desprende del impuesto sobre los bienes personales del año 2020″. Los destinatarios de la ley son aquellos que “se beneficiaron con los recursos del FMI, fugaron divisas de la Argentina y no las declararon”. Son ellos, dice el texto, quienes “deben hacer el mayor esfuerzo contributivo y a quienes en definitiva apunta este proyecto de ley para amortizar la deuda con el Fondo”.

La ley en estudio podría ser una amnistía fiscal, como la que permitió a Macri detectar 100.000 millones de dólares durante su gestión. Pero a diferencia de aquella, esta es voluntaria solo en parte. De aprobarse, el Estado tendrá más poder de rastreo, con la participación, por ejemplo, de fiscales, hasta ahora impedidos de pedir la apertura de un secreto bancario. Se crea además la figura del “colaborador”, como se llamará a aquellos que faciliten el hallazgo de bienes y dinero no declarado. A cambio, el colaborador recibirá hasta el 30% de lo que se obtenga por su información. Otra novedad es que los pagos deben ser en dólares y no en pesos, la moneda local.

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Cristina Fernández de Kirchner se ha tomado muy en serio la posibilidad de un aporte de los evasores fiscales. Así se lo hizo saber al embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, durante una reunión celebrada el pasado lunes en su despacho en el Senado. Con todo, es difícil que la ley pase el filtro del Congreso, donde el oficialismo no tiene mayoría en ninguna de las dos Cámaras.

La oposición ya adelantó que no dará su voto a lo que consideran un nuevo impuesto. Asegura, además, que el Estado ya tiene herramientas para perseguir la evasión y, sobre todo, que pretende recaudar sobre bienes que no sabe siquiera si existen. “¿Cómo van a gravar bienes que no están declarados? El nuevo impuesto que buscan crear es inaplicable”, resumió el diputado Mario Negri, presidente del bloque opositor en la Cámara Baja.

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Dependencias policiales y militares, pero también escuelas, fábricas y garajes, entre otros, fueron convertidos en centros clandestinos de detención, torturas y exterminio de personas durante la última dictadura argentina (1976-1983). Con el regreso de la democracia, algunos se transformaron en espacios de memoria y permiten que sus visitantes recuerden los crímenes perpetrados allí por el terrorismo de Estado; otros fueron señalizados con alguna placa conmemorativa, pero no es fácil recorrerlos porque siguen en edificios vinculados a alguna fuerza de seguridad. Ahora podrá accederse a ellos de forma virtual a través de Google Maps. Una quincena han sido señalizados como sitios de interés en la plataforma cartográfica de la compañía junto a imágenes de los lugares e información de los horrores que albergaron en esos años.

“Esta colaboración marca un hito porque nos va a permitir que más gente pueda conocer los Sitios y Espacios de Memoria de nuestro país, y el trabajo de construcción de la memoria y de promoción de derechos que llevamos adelante”, señaló el secretario de Derechos Humanos de Argentina, Horacio Pietragalla Corti, al presentar el proyecto. “Estamos muy orgullosos de ser el primer país en implementar esta nueva categoría, honrando la tradición de Argentina como referente en materia de derechos humanos a nivel mundial”, agregó.

El más emblemático es a la vez el que contiene la historia más terrible: la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA). Por ese lugar, situado frente a una de las grandes avenidas de Buenos Aires, pasaron cerca de 5.000 secuestrados y sólo un puñado sobrevivió. Allí fue visto por última vez el cuerpo del periodista y escritor Rodolfo Walsh, asesinado en la calle un día después de haber enviado una carta abierta a la Junta Militar.

“Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional”, advertía Walsh sobre los centros clandestinos de detención un año después del golpe militar del 24 de marzo de 1976. La carta de Walsh puede leerse en la instalación realizada en su homenaje en el predio de la ex ESMA.

805 sitios de memoria

El Estado argentino tiene enumerados 805 sitios de memoria, de los que hay señalizados más de 200. El objetivo es que todos sean accesibles a través de Google Maps, cuenta Lorena Battistiol, directora nacional de sitios y espacios de memoria de la Secretaría de Derechos Humanos. Detalla que para la primera selección se tuvo en cuenta que los lugares elegidos mostrasen las diferentes fuerzas de seguridad que fueron partícipes del terrorismo de Estado y, a su vez, dejar claro que el plan sistemático de la dictadura para secuestrar y desaparecer personas no se limitó a un par de provincias sino que se llevó a cabo en todo el país.

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Uno de los sitios de memoria señalizados en el mapa es la Escuelita de Famaillá, en Tucumán. Fue el primer centro clandestino de detención, en 1975, antes incluso de la dictadura. En esa provincia del norte de Argentina se implementó el Operativo Independencia, con el que se inauguró el terrorismo de Estado que, una vez derrocado el gobierno de Isabel Perón, se extendió al resto del territorio. Cerca de mil personas estuvieron secuestradas y fueron torturadas en la Escuelita de Famaillá entre 1975 y 1976. En un intento por borrar las huellas, en 1977 el lugar abrió sus puertas a estudiantes de primaria. Funcionó como escuela durante más de tres décadas, hasta que los organismos de derechos humanos lograron cerrarla y se convirtiese en espacio de memoria.

Entre los ex centros clandestinos de detención visibles en el mapa están también el sitio de memoria Fábrica Ford, el de Campo de Mayo, el Batallón de Inteligencia 601 y el Olimpo. La información de cada lugar es exclusiva de la Secretaría de Derechos Humanos pero las personas podrán escribir reseñas, agregar fotos o sumar su testimonio sobre lo ocurrido y participar así de la construcción digital y colectiva de la memoria.

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La vicepresidenta Cristina Kirchner y Alberto Fernández, en noviembre de 2021.
La vicepresidenta Cristina Kirchner y Alberto Fernández, en noviembre de 2021.MATIAS BAGLIETTO (Reuters)

Argentina padece las consecuencias de un divorcio. Un divorcio no consensuado, de esos que llegan a los tribunales y la pasión de antaño es ahora gasolina para las más amargas disputas. El país sudamericano sufre las miserias políticas de una dirigencia que dirime sus peleas a viva voz. El presidente Alberto Fernández y su vice, Cristina Fernández de Kirchner, ya no se hablan. El mar de fondo es la rivalidad por el poder, pero también las diferencias del rumbo que ambos pretenden para Argentina. Y una pecado de nacimiento: Alberto Fernández fue ungido por Cristina Kirchner como candidato a la presidencia y a ella debe su sillón en la Casa Rosada. El experimento funcionó para evitar un segundo mandato de Mauricio Macri en octubre de 2019; pero la anomalía política que supone una vicepresidenta con más poder que un presidente ha sido un fracaso una vez en el Gobierno.

El jueves pasado, Argentina conmemoró el 46 aniversario del golpe militar contra Isabel Perón. El presidente Fernández realizó un pequeño acto protocolar, mientras que Cristina Kirchner y su agrupación política, La Cámpora, movilizaron a 70.000 hacia la Plaza de Mayo, la quintaesencia del poder político en Argentina. Al frente de la movilización estuvo Máximo Kirchner, hijo de la vice. La Cámpora mostró músculo callejero y mandó un mensaje claro a la Casa Rosada: nosotros somos el pueblo, la verdadera base electoral del Gobierno, los acreedores del poder presidencial. Fernández, mientras tanto, llama a la unidad, convencido de que la única posibilidad de vencer en las generales de 2023 está en un peronismo alineado tras un solo candidato.

La sangre entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner llegó a finales del año pasado, cuando el oficialista Frente de Todos sufrió un duro varapalo en las elecciones primarias obligatorias. La vicepresidenta achacó a su delfín político la derrota. Los ministros que le responden presentaron su renuncia y forzaron a Fernández a un cambio de Gabinete que no estaba en sus planes. Dos meses después, las elecciones confirmaron la derrota de los candidatos del Gobierno al Congreso. Cristina Kirchner se mantuvo en silencio, pero el amor con Fernández, su exjefe de Gabinete, ya había terminado. El acuerdo que Argentina cerró esta semana con el FMI por una deuda de 45.000 millones de dólares fue la gota que rebalsó el vaso. El kirchnerismo votó en contra del texto en el Congreso, con el argumento de que un ajuste de la economía, como acordó Fernández, sentencia de muerte cualquier posibilidad de triunfo en las generales de 2023.

“Hay dos grupos que creen tener el derecho a tomar las decisiones, dos líderes que reclaman tener el poder de decidir en última instancia”, dice Sergio Morresi, politólogo de la Universidad del Litoral. “Y aunque la Constitución argentina dice que el poder ejecutivo recae de forma exclusiva en el presidente, lo cierto es que esta vicepresidenta tiene poder propio más allá de su lugar institucional. Y es desde ese poder propio desde donde exige que se considere que el presidente está allí para cumplir un mandato popular del que ella (y quienes la apoyan) se sienten mejores intérpretes”, dice. Andrés Larroque, hombre fuerte del kirchnerismo, lo dijo con claridad durante la marcha del 24 de marzo. Fernández, dijo, “fue jefe de campaña de un espacio que sacó cuatro puntos en la elección de la provincia de Buenos Aires. El frente lo convocó por iniciativa de Cristina”.

En el entorno del presidente no están de acuerdo con esta lectura de “poder prestado”. Si Cristina Kirchner lo ungió como candidato fue porque sabía que no podía ganar por sí sola. Alberto Fernández es, bajo esta lectura, condición necesaria para el triunfo del Frente de Todos frente a Macri en 2019. Por lo tanto, argumentan, tiene derecho a ejercer el poder como mejor le plazca. Se tata, en el fondo, de lecturas diferentes de la realidad. La crisis económica es acuciante. La inflación está disparada (ya supera e 50% anual), y el presidente considera que el acuerdo con el FMI es el primer paso hacia la salida. El kirchnerismo, en cambio, sostiene que nada buevo se puede esperar del FMI, y que es mejor alejarse lo más posible de Fernández mientras la Casa Rosada insista en avanzar sin remedio hacia el abismo. Si el Gobierno que integran fracasa, mejor estar lejos de la onda expansiva.

¿Está Argentina, entonces, encaminada hacia una ruptura definitiva de la coalición de Gobierno? “No lo creo” dice Eduardo Fidanza, director de la consultora Poliarquía. “No le conviene a ninguna de las partes, porque fragmentaría el voto peronista y aseguraría, desde ya, una derrota electoral en 2023″, dice. Pablo Touzón, politólogo y director de la Consultora Escenarios, sí ve la posibilidad de una crisis terminal. “Hay una decisión tomada por parte del cristinismo: considera que desde las PASO [primarias] y la derrota de las legislativas la figura de Alberto Fernández no tiene liderazgo”, explica. Sergio Morresi coincide en que la crisis es “muy grave”, pero considera que “más allá de la voluntad de una parte de la dirigencia para que se terminen de romper lanzas, hay otros sectores, incluso en las bases, que están pujando por mantener la unidad del Frente de Todos”.

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Entre esos sectores está el propio Alberto Fernández. Durante la última semana, la estrategia del presidente ha sido difundir la idea de que una fractura abre las puertas a un regreso de la derecha al poder, representada por Mauricio Macri. Macri es, para el peronismo, la consumación de todos los males. Fernández no habla con su vice, pero hace llamados desde los medios de comunicación. “Quien cree que eso tendrá algún efecto no tiene ni la más remota idea de cómo piensa la vicepresidenta”, dicen desde el entorno de Cristina Kirchner. La manifestación multitudinaria del 24 de marzo fue una evidencia de eso: el verdadero poder está en la calle y se puede exhibir. Y el rechazo al FMI fue la bandera.

En la Argentina, sin embargo, nadie tiene muy claro donde está la salida del atolladero. “El cristinismo tiene un enunciado, pero no tiene un proyecto real de país”, aclara Pablo Touzón. “Por eso prefiere irse, porque carece de una solución alternativa a esto que propone el FMI. Lo que quiere preservar es una especie de núcleo de valores y de sentidos”, dice.

Ese núcleo es la última esperanza de la Cristina Kirchner y su movimiento, que ve como irremediable un fracaso del Gobierno qué ella misma concibió. Alberto Fernández, mientras tanto, recibe la presión de su entorno para crear “el albertismo”, un movimiento que rompa amarras con el kirchnerismo apoyado en el poder de los gobernadores peronistas y los sindicatos que lo apoyan.

“No le otorgo muchas posibilidades a Alberto Fernández, aunque él y su grupo más próximo creen que puede aspirar a la reelección”, dice Eduardo Fidanza. “En la actual situación económica y social sus chances son muy reducidas”, dice. Sergio Morresi coincide. “En primer lugar, el presidente Fernández no parece decidido a lanzar un movimiento propio y prescindir de sus socios, aun si algunos de ellos quieren prescindir de él y se mueven para socavar su capacidad de acción. En segundo lugar, me parece que se está atravesando un momento social y económico muy delicado, y las condiciones para lanzar un movimiento político propio no son precisamente óptimas”, dice. Al gobierno de Alberto Fernández le restan dos años de mandato, y deberá navegar en el desierto.

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El peronismo está dividido, una vez más. Para suerte de Argentina, las disputas ya no son a los tiros, como en los años setenta, sino con demostraciones de fuerza callejera. Quien moviliza a más gente, mejor representa el legado de Juan Domingo Perón. Lo sabe bien La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, el hijo de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Este jueves 24 de marzo, Argentina conmemoró el 46 aniversario del inicio de la dictadura más sangrienta del Cono Sur americano. Y La Cámpora desbordó la Plaza de Mayo, el sitio donde se concentran todos los símbolos del poder político. El presidente Alberto Fernández no fue invitado a la plaza más peronista de Argentina. Prefirió entonces recordar con un pequeño acto protocolar a los científicos asesinados por los militares.

La Cámpora, y con ella Cristina Fernández de Kirchner, forma parte del Gobierno de Fernández. El divorcio, sin embargo, parece inminente. Los senadores y diputados que siguen a Kirchner votaron en contra del acuerdo que Argentina acaba de firmar con el FMI para refinanciar la deuda de 45.500 millones de dólares heredada del Gobierno de Mauricio Macri. Fernández consiguió la aprobación con los votos opositores, mientras Kirchner se ausentaba del Senado en el momento de la votación. Fue una declaración de guerra interna.

En los pasillos de la Casa Rosada corrió entonces el rumor de que la vicepresidenta preparaba una carta incendiaria contra el presidente, el hombre al que ella misma ungió hace dos años como candidato de su espacio político. La derrota en las Legislativas de noviembre del año pasado degradó la relación. Desde el kirchnerismo acusaron a Fernández por la derrota: dijeron que se había alejado de la gente, que la crisis económica era insostenible. El acuerdo con el FMI fue la gota que rebalsó el vaso. El kirchnerismo asocia al Fondo con todos los males argentinos y firmar en Washington era una afrenta a su base electoral. La Cámpora lo dejó bien en claro este jueves.

La agrupación kirchnerista convocó a sus simpatizantes frente al predio de la antigua Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó el mayor centro clandestino de la dictadura, hoy convertido en espacio para la memoria. La respuesta fue multitudinaria: a las diez de la mañana, los manifestantes ocupaban ya más de diez calles de la avenida del Libertador, una de las más anchas de Buenos Aires. Desde allí, las columnas recorrieron 13 kilómetros por el norte de la ciudad hasta la avenida de Mayo.

“A pesar de las bombas, de los fusilamientos, de los compañeros muertos, de los desaparecidos, no nos han vencido”, cantaban los manifestantes. “No se va, no se va, la jefa no se va”, coreaban algunas columnas, en referencia a la vicepresidenta y las amenazas de ruptura que pesan sobre la coalición. Los cánticos y eslóganes peronistas se impusieron durante el recorrido sobre aquellos vinculados al Día de la Memoria. Sólo algunos pañuelos blancos, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo, interrumpían la marea de banderas de La Cámpora y fotografías de Perón, Evita y los Kirchner.

Miembros de las Madres de Plaza de Mayo participan con miles de personas en una marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que recuerda el golpe militar de 1976, este jueves en Buenos Aires.
Miembros de las Madres de Plaza de Mayo participan con miles de personas en una marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que recuerda el golpe militar de 1976, este jueves en Buenos Aires.Juan Ignacio Roncoroni (EFE)

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La Cámpora estuvo ausente en la calle cuando el Congreso aprobó el acuerdo entre el FMI. La recuperaron este jueves para mostrar su rechazo. “Independencia económica”, podía leerse en una de las pancartas de la movilización. “Esa deuda que dejaron no la vamos a pagar”. “Con el hambre del pueblo no se jode nunca más”, cantaban. A lo largo de toda la ciudad hay pintadas en las que los camporistas exigen que no se pague al Fondo. “Primero que coman los argentinos”, se lee también en las paredes. Según las estadísticas oficiales, cuatro de cada diez argentinos son pobres.

En la cabecera de la movilización circulaba un autobús descubierto, desde el que la agrupación política retransmitió en streaming toda la manifestación. Desde allí entrevistaban también a los principales referentes del kirchnerismo, reacios a menudo a hablar con los medios. Desde allí disparaban contra el presidente Fernández, sin nombrarlo. “Cuando decíamos a la sociedad argentina que había que bancársela con los fondos buitre para que no ingresaran a la Argentina, era porque no queríamos que pasara lo que estamos pasando hoy”, dijo Máximo Kirchner desde el autobús reconvertido en estudio de televisión. “Cuando la gente está presente en un Gobierno, lo malo es menos malo y lo bueno es bueno. Es con la gente adentro. Siempre, compañero”, destacó el diputado nacional, convertido en la gran estrella de la movilización entre saludos y selfies.

Menos diplomático fue Andrés Larroque, ministro de Desarrollo en la provincia de Buenos Aires y hombre fuerte de La Cámpora. Larroque no se olvidó del presidente, la interna que divide a la coalición y la posición que consideran que ocupan en ella. “No nos podemos ir de algo que gestamos”, dijo. “El presidente estaba en un espacio político y fue jefe de campaña de un espacio que sacó el 4% en la elección de la provincia de Buenos Aires”, recordó, en referencia a los tiempos en lo que Fernández estaba enfrentado a Kirchner. El kirchnerismo le recuerda cada vez que puede que debe su cargo en la Casa Rosada a la vicepresidenta.

Las diferencias no se limitan al seno del Gobierno. También son visibles en la calle. La izquierda ocupó la Plaza de Mayo a partir del mediodía y se replegó pasadas las tres para dejar lugar a La Cámpora. “Si hoy estuviesen los 30.000 ­[desaparecidos] en esta plaza, muchas cosas no pasarían. Esos 30.000 no aceptarían al FMI”, dijo desde el escenario la titular de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, Nora Cortiñas. “Todos los que apoyan al Fondo son traidores al pueblo”, agregó.

Alberto Fernández celebró su propio acto por la mañana, lejos de las multitudes. Acompañado por algunos de sus ministros, recordó con tono protocolar en la sede del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) a los científicos asesinados durante la dictadura. Desde allí convocó, una vez más, a la unidad del peronismo y a terminar con el debate interno.

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Horacio Rodríguez Larreta (Buenos Aires, 56 años) es el alcalde de la capital argentina desde 2015 y es un más que probable candidato presidencial en 2023. No quiere anunciar aún su candidatura, pero esta semana ha viajado a Alemania y a Madrid -lugar de la entrevista- con una clara intención de darse a conocer como futuro hombre clave de la política argentina. Para ello necesita que Mauricio Macri (presidente entre 2015 y 2019), que fue su jefe y ahora podría ser su rival, acepte dejarle paso. Larreta se cuida mucho de criticar a su mentor pero admite que se cometieron errores que llevaron a la derrota de Macri en 2019 y cree que hay que hacer una política económica diferente a la de esos años, que terminaron con un rescate del FMI y una inflación del 50%. Ahora critica con dureza al actual gobierno peronista de Alberto Fernández pero cree que Argentina puede recuperarse si hay un plan que pueda apoyar el 70% de la población para evitar que cambie con cada Gobierno.

Pregunta. ¿Cómo está Argentina y Buenos Aires tras la pandemia?

Respuesta. Estamos saliendo, la ciudad está reviviendo a pleno, está volviendo el turismo. La pandemia ha sido durísima para todos, para los chicos que no fueron a la escuela, para los que tuvieron que cerrar sus comercios, y mucho más para los que perdieron a sus seres queridos. En la ciudad hubo un compromiso muy fuerte. Pasaron más de 50.000 personas para aislar en hoteles, por ejemplo. Funcionó muy bien la vacunación, tenemos un 94% de dos dosis. Tomamos una decisión: el Gobierno nacional nos quiso cerrar las escuelas y nosotros las mantuvimos abiertas, y la Corte Suprema nos dio la razón.

P. ¿La pandemia remató Argentina?

R. Argentina está viviendo una situación muy difícil. Hoy no tiene un Gobierno ni un rumbo económico claro. No hay un plan, ni visión de futuro. Es el principal problema.

P. ¿Le han preguntado los empresarios españoles por la viabilidad de Argentina? ¿Qué les dice?

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R. No tengo duda de la viabilidad de Argentina a lo largo plazo. Tenemos recursos naturales, una de las zonas agropecuarias más fértiles del mundo, tenemos litio que es mineral del futuro, una costa larguísima para explotar la costa. Un capital humano muy cualificado: siguen apareciendo unicornios argentinos, en Latinoamérica somos el país que más tiene. Pero en este momento estamos pasando una situación difícil.

P. La oposición votó a favor del acuerdo con el FMI que algunos sectores del Gobierno argentino critican. ¿Es un buen acuerdo?

R. Nosotros votamos para que la Argentina no caiga en default. Todos tenemos claro el antecedente de 2001, la pobreza se fue al 60%. Por eso lo apoyamos. El kirchnerismo votó en contra del acuerdo o no votó, ellos hubieran mandado a Argentina al default. La oposición actuó de forma muy responsable. Pero el Gobierno ha comprometido un plan económico con el FMI que nosotros no suscribimos, porque no vemos que dé solución al problema de fondo.

P. ¿Argentina puede pagar esa deuda?

R. Depende. Si Argentina crece, es pagable. Si no, no hay negociación que valga.

P. ¿Viene un ajuste fuerte en Argentina?

R. Sin plan, es difícil prever qué viene. También para los empresarios españoles o internacionales, y argentinos. Por eso no invierten. El presidente anuncia un plan contra la inflación que no tiene nada.

P. ¿Si fuera presidente qué haría?

R. No lo soy. En Juntos por el Cambio aspiramos a lograr la presidencia en 2023 y hay equipos trabajando en ese plan. Hoy es imposible aún tenerlo porque no sabemos qué país vamos a recibir. La deuda no sería un problema si crecemos, pero hay que crecer.

Hoy Argentina no tiene un Gobierno ni un rumbo económico claro.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿Será usted candidato? ¿En qué posición está?

R. En posición de construir una alternativa con Juntos por el Cambio. Las cosas se cambian desde el poder. Pero mi principal rol es ser jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

P. ¿Será candidato?

R. Falta para las candidaturas. Falta un año y medio de trabajo en la ciudad.

P. Mucha gente le ve como candidato natural.

R. Percibo que la gente valora lo que hacemos en la ciudad. Hay mucha gente que quiere un cambio. Pero de ahí a adelantar una candidatura no es momento, no hay apuro. Pero más importante que el candidato hoy el plan económico. Viajo a Madrid a hablar de Buenos Aires, me veo con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde, José Luis Martínez Almeida, para intercambiar ideas y proyectos. Obviamente vengo acá a escuchar visiones, a aprender sobre el mundo, sobre política internacional. Pero mi foco es la ciudad, estuve en Hannover para firmar un gran acuerdo de una feria enorme que vamos a llevar a Buenos Aires.

P. ¿Se imagina una competición en las primarias entre Mauricio Macri, el expresidente, con el que trabajó usted muchos años, y usted?

R. Hoy por hoy no imagino eso. Mauricio tampoco expresó su voluntad de ser candidato. Está en su derecho. Trabajo con él hace 20 años, lo respeto mucho, como presidente hizo cosas muy buenas, por ejemplo la política de reinserción de Argentina en el mundo, los empresarios españoles me lo decían en un almuerzo. Ninguno de los dos expresamos claramente vocación de ser candidatos.

P. ¿Macri se quemó con el rescate del FMI en 2018?

R. El Gobierno actual también firmó un acuerdo con el FMI ahora. El FMI es un tema histórico de Argentina. El problema es que gastamos más de lo que tenemos. La pregunta es por qué Argentina siempre tiene déficit.

Gastamos más de lo que tenemos. La pregunta es por qué Argentina siempre tiene déficit.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿No quedó tocado Macri como candidato con la derrota de 2019?

R. Si él quiere, puede ser candidato. Pero no lo expresó. Yo tampoco. Los candidatos saldrán de las PASO [las primarias]. Eso vale para todos. Es lo más sano.

P. ¿Qué errores cometió Macri para acabar de nuevo rescatado por el FMI?

R. Creo que lo más importante para el futuro es que hay que lograr un consenso más amplio para construir el futuro de Argentina. Necesitamos un 70% de apoyo a un plan. Lo que alcanza para ganar la elección, el 51%, no te alcanza para las transformaciones de fondo. Necesitamos un consenso más amplio. La forma en la que llegó Mauricio, medio inesperado, sobre el final [por solo tres puntos de diferencia con el peronismo] lo hizo muy difícil. Hoy tenemos que construir una coalición más amplia. Como España, cuando salió de la dictadura, tuvo 25 o 30 años de estabilidad, cambiaban los Gobiernos y los cambios de políticas eran sutiles. Eso necesitamos en Argentina, un plan que sostengamos 20 o 30 años sea quien sea el presidente. Para mí es el desafío, construir esa coalición amplia que es algo diferente a lo que se hizo en 2015.

Argentina necesita un plan que sostengamos 20 o 30 años, sea quien sea el presidente.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿Esa coalición es más fácil con Larreta que con Macri, que se ha colocado muy a la derecha?

R. No sé por qué la comparación. Yo he defendido esta posición siempre y soy coherente.

P. ¿Su proyecto no debería partir de la autocrítica de lo que pasó con Macri? Fueron derrotados en las urnas y salieron con un 50% de inflación y rescatados por el FMI.

R. La búsqueda de formar una coalición más amplia es una autocrítica en sí misma, porque antes no se hizo. Esto lo hago en la ciudad, en las últimas elecciones hicimos una coalición desde [el diputado José Luis] Espert, que hoy representa a la derecha, hasta el socialismo, todos adentro.

P. ¿Incluiría ahora a la derecha más dura, a Javier Milei, en su coalición?

R. A ver, tengo una actitud de sumar, ya se hizo, pero no quiero hablar de nombres en particular. También quiero sumar gente desencantada del peronismo.

P. ¿La política económica de Macri que llevó a ese 50% de inflación y el rescate del FMI también habría que cambiarla?

R. No es que el Gobierno de Macri llevó ahí la inflación, es un problema que tenemos hace 70 años. En todo caso no lo pudo solucionar. Obviamente tenemos que hacer algo diferente en lo económico. Necesitamos un plan de desarrollo, que aumente las exportaciones para no estrangular la balanza de pagos. Estamos trabajando en eso.

P. ¿Cómo se definiría en términos ideológicos?

R. No creo mucho en esas cosas, se termina encasillando. Yo soy por historia familiar desarrollista, no sé en Europa a qué corresponde eso. Tengo una visión muy práctica de las cosas, creo que el Estado le tiene que sacar la pata de la cabeza a los que producen, liberar las fuerzas de la energía emprendedora de la Argentina. Creo que tenemos que hacer una política agresiva de inserción al mundo, somos uno de los países que menos comercia en el mundo. Creo en las libertades individuales, y en un país mucho más federal, el poder está muy concentrado en Buenos Aires. En la ciudad tenemos una política muy fuerte de inclusión social, vos estuviste conmigo recorriendo la villa 31 [una villa miseria con 40.000 personas en el centro de la ciudad], es el ejemplo de lo que yo creo que habría que hacer con las zonas humildes del país.

P. ¿Qué Argentina en el mundo propondría?

R. Una con una actitud mucho más abierta. La crisis de Rusia y Ucrania nos da una oportunidad porque es una zona que como nosotros genera mucho alimento, y ahora están fuera del mercado. Tenemos que salir a tomar mercados, ahora tenemos un Gobierno que el año pasado prohibió la exportación de carne.

P. ¿El viaje de Alberto Fernández a Moscú poco antes de la guerra fue un error?

R. Ese viaje a Moscú muestra la falta de rumbo. Mientras estabas en Moscú diciendo que Argentina será la puerta de entrada de Rusia le estás pidiendo al FMI, con fuerte presencia de EEUU, que te renegocie la deuda. Así Argentina demoró en condenar la invasión rusa en Ucrania. En la ciudad fuimos contundentes. Deberíamos retomar el acuerdo con el Mercosur, entrar a la OCDE, que nos está invitando y el Gobierno no tiene una respuesta muy clara.

P. La gente vio caer a Argentina muchas veces. ¿Por qué esta tendría que ser diferente ahora?

R. Le dije a los empresarios españoles aquí en Madrid, que la situación es difícil, que los dos años que vienen por delante con este Gobierno serán difíciles, que la inflación está muy alta. Pero también digo que tenemos mucho potencial. Los alimentos van a valer más, esa es la tendencia en el mundo, tener tierra vale más, el turismo, la pesca. Necesitamos ese plan que no hemos tenido hace décadas y que se pueda mantener en el tiempo. Nunca en Argentina se hizo una coalición amplia, tenemos que probar algo distinto.

Nunca en Argentina se hizo una coalición amplia, tenemos que probar algo distinto.

Horacio Rodríguez Larreta

P. Hay una ola de izquierda en Latinoamérica, ¿Argentina será diferente?

R. Bueno, está el contraejemplo de Ecuador. [Gabriel] Boric para ser elegido se corrió al centro. Lula [da Silva] lo pone de vice a [Geraldo] Alckmin. Varios de ellos han hecho esfuerzos para moderarse. Yo no creo en los extremos. Creo que más bien hay un giro hacia el centro. [Jair] Bolsonaro para mí fracasó en Brasil, yo no creo en esa política extrema, no la quiero para Argentina. Por eso trabajo por una alternativa consensual, de diálogo. Quiero consenso, no unanimidad: con el kirchnerismo que cree que en Venezuela no se violan los derechos humanos no me voy a poner de acuerdo nunca. Pero sí puedo con una parte de la derecha, del peronismo, del socialismo.

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La ficha del prófugo Emilio Alberto Rimoldi Fraga en el programa Buscar.
La ficha del prófugo Emilio Alberto Rimoldi Fraga en el programa Buscar.

La Justicia argentina ha condenado a 1.058 personas por crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura entre 1976 y 1983. Pero aún queda mucho camino por recorrer: hay 20 juicios en curso, medio centenar que aguardan fecha de inicio y una veintena de prófugos de la Justicia. Según el Ministerio Público Fiscal, el Estado argentino desconoce el paradero de 22 acusados por delitos de lesa humanidad y ofrece recompensas por ellos. Por los más buscados está dispuesto a pagar hasta cinco millones de pesos (unos 43.300 dólares) a quien dé alguna pista que facilite su captura, según el anuncio realizado por el Ministerio de Seguridad en vísperas del 46 aniversario del golpe de Estado.

Con el paso de los años, la búsqueda se vuelve cada vez más compleja y es necesario envejecer las escasas fotografías que se disponen de los prófugos. En algunas ocasiones ni siquiera se sabe si el acusado está vivo o ha fallecido, como es el caso del exmarino Jorge Vildoza, acusado de torturas y de la apropiación de Javier Penino Viñas a los pocos días de haber nacido en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada en Buenos Aires, el mayor centro clandestino de detención de la dictadura argentina.

Vildoza escapó del país por la frontera de Paraguay en 1986 junto a su esposa y a su menor apropiado en un automóvil de Inteligencia de la Armada. Pasó por Brasil y varios países europeos hasta llegar a Sudáfrica, donde se instaló. Su familia afirma que Vildoza murió en Johannesburgo en 2005 bajo una identidad falsa, y que fue cremado, pero como el acta de defunción fue falsificada, para la justicia argentina sigue prófugo.

En otros casos, la Justicia busca a acusados que ya estaban detenidos pero se escaparon. El exmilitar Carlos Alberto Arroyo es uno de ellos. En 2013, aprovechó el beneficio de la excarcelación que le había sido concedido y se fugó cuando estaba a punto de ser juzgado por el doble homicidio de Daniel Hidalgo y Olga Silvia Souto Castillo. Esta última estaba embarazada cuando integrantes del Ejército entraron en la vivienda donde se encontraba la pareja y los acribillaron. El cuerpo de Souto Castillo recibió más de 20 disparos y la familia tardó 15 años en dar con su paradero porque fue enterrada bajo el nombre falso de Delia Esther García.

Entre los más buscados figura también el ex subcomisario de policía Emilio Alberto Rimoldi Fraga, acusado de haber participado junto a otros seis integrantes de esta fuerza en una cacería a lo largo de una noche de octubre de 1977 en la que secuestraron a tres personas y asesinaron a otras tres.

La mayoría de prófugos pertenecieron a las Fuerzas Armadas o de Seguridad pero hay también civiles vinculados a ellas, como Eduardo Rebechi y Gabriel Jesús Isach, por quienes el Estado argentino ofrece también una recompensa de cinco millones de pesos. Ambos fueron personal civil de inteligencia en la ciudad de Rosario y están imputados en causas por crímenes de lesa humanidad perpetrados en esta ciudad, la tercera más importante de Argentina.

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Una treintena de capturas

La unidad especial de búsqueda de prófugos en casos de lesa humanidad se creó en 2008 y se articuló un fondo de recompensas para quienes brinden información que permita localizar su paradero. Desde entonces se han capturado una treintena de represores.

Uno de los más recientes fue el exteniente coronel Roberto Brunello, de 72 años, que se encontraba prófugo desde el 22 de noviembre del 2013. Brunello, imputado por los delitos de secuestro, aplicación de torturas, ejercicio de violencia sexual y homicidio bajo la modalidad de desaparición forzada de persona, fue capturado el pasado noviembre en Belén de Escobar, a unos 50 kilómetros de Buenos Aires.

Los organismos de derechos humanos presionan para que el Estado argentino intensifique la búsqueda de estos prófugos y también para que acelere los juicios en curso o en fase de instrucción, dada la edad cada vez más avanzada de víctimas y victimarios. Desde el inicio de los procesos hasta la actualidad fallecieron antes de obtener sentencia 964 personas investigadas por crímenes de lesa humanidad.

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El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, saludan tras la apertura de sesiones del Congreso, el 1 de marzo de 2022 en Buenos Aires.
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, saludan tras la apertura de sesiones del Congreso, el 1 de marzo de 2022 en Buenos Aires.NATACHA PISARENKO (AFP)

La crisis en la cúpula del poder en Argentina escala día a día. El presidente Alberto Fernández ya no oculta su malestar con su vice, Cristina Fernández de Kirchner. Este martes, advirtió a quien fuera su mentora política que es él quien toma las decisiones de Gobierno. Pero al mismo tiempo pidió por la unidad del Frente de Todos, la coalición peronista que tiene al kirchnerismo como su principal fuerza. La ruptura se consumó el jueves pasado, cuando los 13 senadores que responden a la vicepresidenta votaron en contra del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar una deuda de 44.500 millones de dólares. Fernández hace tiempo que soporta fuego amigo, pero el voto negativo de los miembros de su propia coalición fue demasiado.

“Cuando me propusieron estar a cargo sabía que iba a tener que tomar decisiones y esperaba que me acompañaran y no me acompañaron”, lamentó el presidente en una entrevista que concedió a una radio ultrakirchnerista. Intentó así dar un mensaje directo a quien lo puso a cargo de la presidencia, como él mismo dijo. En 2019, fue Cristina Kirchner quien le pidió a Fernández ser candidato a presidente, con ella como vice. El experimento resultó exitoso para bloquear la reelección de Mauricio Macri, pero ha hecho agua para gobernar. Las diferencias respecto al rumbo económico crecieron con el agravamiento de la crisis. Las críticas de Cristina Kirchner y su hijo Máximo, líder de la agrupación La Cámpora, fueron cada vez menos veladas. La rebelión parlamentaria del kirchnerismo fue, finalmente, una declaración de guerra abierta.

Fernández ha dicho este martes que no será él quien de el paso hacia una ruptura de la coalición. “No todos pensamos igual. Lo que creo que no podemos hacer es darnos el lujo, por la causa que sea, narcisismos, egoísmo, política, de desunirnos. De mi parte no esperen un solo gesto que rompa la unidad. Yo no soy títere de nadie. Ha quedado demostrado que tengo diferencias, pero yo actúo con mis convicciones. Yo escucho a todos, pero el presidente soy yo y el que tiene que tomar las decisiones soy yo”, expresó.

Es la primera vez que el presidente argentino se refiere tan abiertamente a la pelea con Cristina Kirchner. Los argentinos sabían que las cosas no estaban bien por las acciones, más que por las palabras. Tras la derrota electoral en las elecciones primarias de septiembre del año pasado, Cristina Kirchner ordenó a los ministros que le responden que presentasen la renuncia. Forzó así a Fernández a realizar un cambio de Gabinete que no quería. La relación se deterioró definitivamente con el acuerdo con el FMI. Mientras la oposición lo apoyó en el Congreso, el texto recibió críticas despiadadas del kirchnerismo.

El lunes, un grupo de intelectuales kirchneristas le puso palabras al descontento del sector. En una carta pública, criticaron la estrategia económica de Fernández para combatir la inflación, que ya supera el 50%, y advirtieron que los llamados a la unidad por si solos no alcanzan para resolver el descalabro económico y político que atraviesa Argentina. “¿Unidad para qué política? ¿Unidad que garantice la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital? ¿Unidad que rompa el contrato electoral y en la que los trabajadores resultan perjudicados?”, se preguntaban los autores del documento. “La ‘Unidad’ del Frente de Todos ya se rompió en noviembre de 2021 cuando más de cuatro millones de electores que lo acompañaron en el año 2019 ya no lo hicieron en las elecciones de medio mandato. Reconstruirla es el objetivo”, dice el documento.

En el kirchnerismo consideran que la crisis terminará por arrastrarlos a una derrota en las presidenciales de 2023. Y que el acuerdo con el FMI solo agravará la debacle. La estrategia ha sido dejar solo al presidente. Por ahora, Cristina Kirchner seguirá en el Ejecutivo, al menos en lo formal. El jueves Argentina conmemora un nuevo aniversario del golpe militar de 1976 contra Isabel Perón. La Cámpora, la agrupación de Máximo, el hijo de Cristina Kirchner, ha organizado una larga marcha desde el ex centro de detención ilegal de la ESMA hacia la Plaza de Mayo. La recorrida supone atravesar toda la ciudad de Buenos Aires de oeste a este. Será una demostración de fuerza a Fernández, un recuerdo de que la calle les pertenece.

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Por una vez, oficialismo y oposición aparcaron sus diferencias y votaron de forma conjunta en la Cámara de Diputados de Argentina. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para refinanciar el rescate de 45.000 millones concedido al Gobierno de Mauricio Macri en 2018 se aprobó esta madrugada con 202 votos positivos, 37 negativos y 13 abstenciones. Sólo los extremos se opusieron al acuerdo: 28 kirchneristas, que forman parte de la coalición de Gobierno, otros partidos de izquierda y la ultraderecha.

La maratónica sesión se extendió por casi 13 horas, hasta las 03.45 de la madrugada. Al inicio del debate, fuera del Congreso, miles de simpatizantes de partidos de izquierda protestaron contra el acuerdo, mientras un pequeño grupo de manifestantes quemó neumáticos y lanzó pedradas contra el edificio hasta que la policía lo desalojó de la plaza. Pero dentro del recinto reinó una calma inédita, sólo quebrada por la incertidumbre sobre el sentido del voto de Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que al final fue negativo, al igual que el de otros integrantes de la agrupación La Cámpora.

La Cámpora justificó su voto negativo a través de un extenso comunicado. A su juicio, el equipo económico liderado por el ministro Martín Guzmán “desarrolló una estrategia de ‘amabilidad’, secretismo, hermetismo, confusión y desinformación en las negociaciones”. Los legisladores afines a Máximo Kirchner criticaron el “grado de injerencia en la administración de la cosa pública que tendrá efectivamente el FMI” y el hecho de que en las negociaciones no se haya asegurado “la sostenibilidad del endeudamiento luego de 2025, momento en el que, una vez cumplido el período de gracia, se inicia la etapa de repago”.

Fernández de Kirchner rompió esta mañana el silencio para alinearse con su hijo en el rechazo al acuerdo y mostrar las tensiones internas en el seno de la coalición gobernante, el Frente de Todos. “Hoy como nunca recordé las palabras de Néstor respecto del FMI, cuando decía: ‘Siempre actuó como promotor y vehículo de políticas que provocaron pobreza y dolor en el pueblo argentino’. Otra vez. Inmensa pena”, dijo la vicepresidenta argentina en un vídeo publicado en sus redes sociales donde muestra los daños ocasionados por las piedras arrojadas contra su despacho.

Después de obtener la media sanción, desde el oficialismo se mostraron satisfechos por el resultado, que allana el camino a la aprobación definitiva en el Senado la próxima semana o, a más tardar, la siguiente. El tiempo apremia: faltan sólo 12 días para el primer gran vencimiento del año, cuando el Estado argentino debería pagar 2.800 millones de dólares al FMI, y necesita el primer desembolso del organismo para poder hacerle frente. Pese al rechazo de Fernández de Kirchner, titular de la Cámara Alta, el Ejecutivo peronista confía en contar con los votos suficientes y ha abierto ya el diálogo con los senadores opositores.

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En la Cámara de Diputados, los votos positivos de la alianza de Juntos por el Cambio (con algunas excepciones, como la del exministro de Economía Ricardo López Murphy) fueron posibles gracias a la negociación previa para consensuar el proyecto de ley, del que se eliminaron todos los detalles del programa económico pactado con el FMI pese a la resistencia de Guzmán, el principal negociador con el organismo. Los legisladores se limitaron a votar su apoyo a la reestructuración de la deuda contraída bajo el gobierno de Macri que Argentina no está hoy en condiciones de pagar. Argentina debía devolver 19.000 millones de dólares este año y cerca de 20.000 el año que viene, cantidades imposibles dadas sus escasas reservas.

Las dos grandes alianzas políticas de Argentina quedaron casi en igualdad de condiciones en la Cámara de Diputados tras las elecciones legislativas del pasado noviembre —118 bancas para el oficialismo frente a 116 para Juntos por el Cambio— lo que obliga al Gobierno a pactar cualquier ley que quiera sacar adelante. En esta ocasión, la oposición hizo valer su fuerza para no tener que apoyar el programa económico peronista. “Si no estábamos acá esta noche la Argentina entraba en default”, dijeron desde la coalición opositora tras la votación.

El presidente, Alberto Fernández, sostiene que la aprobación parlamentaria del acuerdo lo distingue del Gobierno anterior, que asumió la deuda actual por decreto. El visto bueno de ambas cámaras es además uno de los requisitos para que la reestructuración pactada entre en vigencia. El otro es que lo apruebe también el directorio del organismo internacional dirigido por Kristalina Georgieva.

El acuerdo firmado en Washington obliga al Gobierno de Fernández a someterse a revisiones trimestrales de las cuentas públicas. El desembolso de fondos pactado con el FMI está condicionado a que el país cumpla con las metas de déficit público acordadas (2,5% del PIB en 2022, al 1,9% en 2023 y 0,9% en 2024), limite la emisión monetaria y reduzca los subsidios a la energía, entre otras exigencias.

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Eduardo Wado De Pedro es el hombre clave del Gobierno argentino. Hijo de desaparecidos, niño robado por la dictadura -su madre murió ametrallada por los represores después de meterle a él en la bañera y protegerle con su cuerpo acribillado- es el hombre clave de Cristina Kirchner en el Ejecutivo que dirige Alberto Fernández desde 2020. Da poquísimas entrevistas, pero en un viaje a España para visitar el Mobile en Barcelona y reunirse con empresarios, aprovecha para explicar a EL PAÍS su posición sobre el acuerdo con el FMI que acaba de firmarse y aún debe ser votado en el Congreso argentino, en un delicadísimo equilibrio dentro de la coalición de Gobierno.

Pregunta. ¿Cómo está Argentina? ¿Qué les ha contado en este viaje a los empresarios que le preguntan?

Respuesta. Tuvimos una situación compleja con restricciones externas producto de un gobierno que hiperendeudó a la Argentina [el anterior, de Mauricio Macri, de 2015 a 2019]. Pero después de cuatro años de un Gobierno que destruyó al sistema productivo y dos años de pandemia, estamos en vías de recuperación y hay muchas oportunidades. El 5G, por ejemplo, es un asunto clave para Argentina, por eso el viaje al Mobile. Estamos en números superiores a los de pre pandemia. En 2021 crecimos al 10%. Tenemos récord de producción de gas y de exportaciones agropecuarias, aumentamos la del petróleo, la metalmecánica o la del litio.

P. Europa está en shock por la guerra en Ucrania. ¿Argentina está con Putin?

R. El presidente de la nación y el canciller fueron contundentes a la hora de condenar la invasión a Ucrania. Argentina defiende los principios de la integridad territorial, respeto a los derechos humanos, la solución pacífica de los conflictos. Recordemos que Argentina sigue reclamando la soberanía de las Islas Malvinas, como también apoyamos la reivindicación de España por Gibraltar. Estamos en contra de las guerras.

P. ¿Entonces por qué Alberto Fernández fue el 4 de febrero a Moscú y mostró esa cercanía con Putin?

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R. El viaje estaba enmarcado en una gira de otra connotación, que nada tenía que ver con la discusión del conflicto con Ucrania.

P. ¿Fue un error?

R. Creo que el presidente y el canciller fueron claros a la hora de mantener la posición de Argentina sobre Ucrania.

P. ¿Ese viaje puede hacer que EE UU endurezca su posición sobre Argentina en el FMI?

R. Nosotros acabamos de llegar a un acuerdo con el FMI que ahora fue enviado al Congreso. No creo que sea bueno para los organismos internacionales que se usen los organismos financieros para condicionar la libertad de los países.

Queremos pagar. La pregunta es si el FMI tiene la voluntad de dejar que Argentina crezca para poder cumplir

Eduardo de Pedro

P. ¿Pero dónde está ahora Argentina, más cerca de Rusia o de EEUU?

R. Nosotros apostamos al fortalecimiento de la región de América del Sur, a integrar a los países en una alianza que genere estabilidad política y económica como Europa, con una moneda única y una solidaridad que se mostró en la pandemia. Apostamos a sacar de la pobreza al 50% que tenemos en Argentina, y lo mismo quiere Lula [da Silva] y otros muchos. Queremos generar economías fuertes, democracias fuertes, con un nivel mucho menor de dependencia de las potencias que juegan en la región. El Gobierno argentino quiere tener autonomía para poder resolver los problemas.

P. ¿Cuál es su opinión sobre el acuerdo del FMI que acaba de presentar su Gobierno?

R. La deuda que tomó el Gobierno de Cambiemos [Macri] fue irresponsable. Fueron más de 44.000 millones de dólares, y 9 de cada 10 se utilizaron para financiar la fuga de capitales. Nada de ese dinero se usó para construir la infraestructura necesaria o fortalecer el sistema de salud, o el científico. Es una cifra similar a que va a recibir España para digitalizar toda su economía y hacer la transición energética, unos 47.000 millones. En Argentina se usó para fugar capitales. No hay un ladrillo, una computadora, un parque eólico nuevo.

P. ¿Es un buen o un mal acuerdo?

R. Es un acuerdo que evita una catástrofe económica en lo inmediato en Argentina. Ahora comienza una etapa donde vamos a seguir necesitando el apoyo internacional para que el FMI siga contemplando la voluntad del Gobierno de resolver el problema, pero en una coyuntura que cambió a raíz de esta guerra.

P. ¿Qué tiene de bueno y qué de malo?

R. El acuerdo es el comienzo de la solución. Evita una catástrofe en lo inmediato. Ahora el FMI tiene que comprender la nueva etapa en la que Argentina necesita mantener el nivel de crecimiento y de inclusión social y bajar los niveles de pobreza. Necesitamos que el Fondo contemple la nueva coyuntura en el marco de una guerra que está cambiando la economía mundial.

P. ¿Cuál es el riesgo?

R. Así como la UE en 2009 trató a los países de una forma y en 2020 en pandemia cambió la forma de resolver los problemas, necesitamos que el FMI tenga una actitud distinta a la que tuvo en 2009 con Grecia y Portugal y entienda la nueva realidad de los países. Necesitamos que nos dejen crecer para poder cumplir.

“Cristina Kirchner preside el Senado. Hay discusiones, pero el que toma las decisiones es el presidente”.

Eduardo de Pedro

P. ¿Este acuerdo va a salir en el Congreso? No está claro siquiera si lo apoyaría su propio grupo.

R. Este acuerdo modifica el acuerdo hecho por Cambiemos en 2018. De no salir la votación en el Congreso, quedaría vigente el acuerdo de 2018. Apelamos a la responsabilidad de la oposición y confiamos en que van a acompañar la solución a un acuerdo que ellos tomaron en 2018.

P. ¿Y su grupo? La Cámpora, el grupo que usted lidera, enviaba estos días mensajes muy duros en redes sociales contra el FMI.

R. La Cámpora ha recordado las palabras de Néstor Kirchner donde hay muchos ejemplos de que el FMI no contribuyó a resolver los problemas sino que terminó profundizando las desigualdades. Nosotros seguimos apelando a que la independencia económica y soberanía política son fundamentales para que los países crezcan. Hay determinados condicionamientos del FMI que no concuerdan con la realidad que vivimos en Argentina.

P. ¿El Gobierno, con las divisiones internas que hay, tendrá fuerza para aplicar el acuerdo del Fondo en los dos años que quedan?

R. Es un Gobierno que recibió el país con fuertes restricciones, que a los tres meses tuvo la fortaleza de enfrentar una pandemia sin ayuda externa como la que tuvo Europa. Fortalecimos el sistema de salud, hicimos el plan de vacunación gratuita más grande de la historia. Pudimos sostener el sistema productivo. Mantuvimos el poder adquisitivo de los argentinos con un ingreso universal. Este Gobierno va a tener la fortaleza de un pueblo que siempre supo salir de las peores crisis.

P. ¿Argentina va a pagar al FMI?

R. Los Gobiernos peronistas siempre pagaron las deudas que generaron otros. Néstor Kirchner canceló [en 2006] el total de la deuda con el FMI. Queremos volver a esa autonomía. El Gobierno argentino tiene la voluntad de pagar. La pregunta es si el FMI tiene la voluntad de dejar que Argentina crezca para poder cumplir.

P. ¿Está descartado el escenario de que el plan no salga en el Congreso o haya un default como en 2001?

R. Recuerdo bien el 2001 porque acabé en el hospital por los golpes de la policía cerca de la plaza de Mayo. Hoy los opositores argentinos son los mismos que gobernaron en la crisis de 2001 y se terminaron yendo. Esperamos que no sean otra vez los responsables de generar una crisis como en 2001.

“El presidente fue contundente en el rechazo a la invasión en Ucrania. El viaje a Moscú fue en otro contexto”

Eduardo de Pedro

P. Máximo Kirchner [hijo de Cristina] abandonó el liderazgo de su grupo parlamentario como rechazo al acuerdo con el FMI. ¿Cómo debemos interpretar eso?

R. Máximo no abandonó el Frente de Todos, sigue siendo parte. Puso a disposición del presidente la presidencia del bloque por tener diferencias en el modo en que se llegó al acuerdo con el FMI.

P. ¿Eso pone en riesgo la votación?

R. Eso quiere decir que el presidente de la Nación tiene el control total sobre la presidencia del bloque de diputados. Eso fortalece la posición del presidente en el Congreso. Máximo es respetuoso de las instituciones y puso en sintonía al presidente de la Nación con la presidencia del bloque en la Cámara de Diputados.

P. ¿Estuvo de acuerdo con esa decisión?

R. Fue una decisión muy personal de Máximo Kirchner.

P. Usted dimitió tras los últimos resultados electorales, malos para el peronismo, forzó un cambio de Gobierno y siguió. ¿Cómo es su relación ahora con el presidente Fernández?

R. Hoy la relación es muy buena. En toda coalición política hay discusiones internas. Nosotros las promovemos. La discusión es la parte más rica, a partir de ahí se toman mejores decisiones, no la vemos como un problema. Cuando se suprime la discusión se toman peores decisiones.

P. ¿Alberto Fernández debería ser candidato a la reelección?

R. En Argentina, los Gobiernos con buena gestión reeligen a sus presidentes.

P. Pero ha tenido mucho desgaste.

La deuda que tomó Macri fue irresponsable. Los peronistas siempre pagan la deuda de otros

Eduardo de Pedro

R. El desgaste natural de todos los gobiernos durante una pandemia y más teniendo en cuenta la situación económica con la que llegamos. Creemos que la recuperación económica va a fortalecer la figura del presidente.

P. ¿Y la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner? Algunos dicen que prácticamente es nula.

R. Argentina es un país presidencialista, la gestión está a cargo del presidente. La vicepresidenta preside el Senado. Es una relación que entra dentro de la lógica de la coalición. Hay debates y discusiones, pero el que toma las decisiones es el presidente.

P. ¿Argentina tiene arreglo?

R. Sí, tiene arreglo porque tiene la experiencia. Entre 2003 y 2015 Argentina creó 4 millones de puestos de trabajo nuevos, incluyó 6 millones de personas en el sistema jubilatorio, se crearon 275.000 empresas, se desendeudó, entramos al grupo de países productores de satélites, creamos 20 universidades nuevas, construimos hospitales. No fue un periodo perfecto, siempre se cometen errores, pero se ensanchó la clase media, sacamos a millones de argentinos de la pobreza.

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Protesta contra las distintas violencias que sufren las mujeres el 30 de septiembre de 2019.
Protesta contra las distintas violencias que sufren las mujeres el 30 de septiembre de 2019.Karl Mancini

“Todas tenemos una amiga que sufrió abusos. Pero nadie tiene un amigo abusador. No dan las cuentas”. Este es uno de los carteles que se han viralizado en Internet a raíz de la violación de una mujer de 20 años por seis hombres en uno de los barrios más turísticos de Buenos Aires. “Muchos ‘podría haber sido mi hija’ y ninguno ‘podría haber sido mi hijo”, advierte otro. La aberrante violación, perpetrada en un automóvil a plena luz del día, ha puesto bajo la lupa la impunidad que rodea a muchos abusos sexuales en Argentina y el silencio cómplice que aún mantienen muchos hombres.

“Es tu hermano, tu vecino, tu papá, tu hijo, tu amigo, tu compañero de trabajo. No es una bestia, no es un animal, no es una manada ni sus instintos son irrefrenables. Ninguno de los hechos que nos horrorizan son aislados. Todos y cada uno responden a la misma matriz cultural”, tuiteó este miércoles la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta. “Crecimos y nos socializamos sobre las bases de una masculinidad que nos enseña que los varones tienen derecho a decidir, solos o en grupo, sobre los cuerpos de las mujeres y LGBTI+ como quien dispone de una propiedad o de una cosa”, agregó la ministra, quien pidió a los hombres que se involucren en la lucha para lograr una “Argentina libre de violencias”.

El alcalde de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, pidió la condena de todo acto de violencia y señaló que a los seis violadores, con edades entre los 20 y los 24 años, “tiene que caerles todo el peso de la ley”. La legislación argentina contempla penas de hasta 15 años de cárcel por este delito, pero muchos ni siquiera llegan a juicio o tienen fallos absolutorios.

Aún así, cada vez más mujeres se atreven a denunciar, como muestran las estadísticas. El Ministerio de Seguridad de la Nación registró 5.703 víctimas de violación en 2020, 159 más que en 2019 y 1.437 más que en 2018. Los casos de 2020 suben hasta los 20.900 cuando se trata de agresiones sexuales.

Uno de los casos que contribuyó a la visibilización de las agresiones sexuales contra las mujeres y los obstáculos que encuentran ante la justicia fue la denuncia de la actriz Thelma Fardin, quien acusó al actor Juan Darthés de haberla violado cuando era menor de edad durante la gira de una serie juvenil en la que participaban. La denuncia, radicada primero en Guatemala, pasó después a Brasil, donde comenzó el juicio pero se suspendió antes del veredicto después de que la justicia de ese país considerase que no tenía jurisdicción.

Dos años atrás, otra presunta violación grupal en un camping de la costa argentina generó también una gran conmoción, pero tampoco tuvo condena. El pasado septiembre, un jurado popular absolvió a los tres acusados de haber abusado sexualmente de una adolescente de 14 años durante los festejos de Año Nuevo.

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La policía custodia a los seis sospechosos de una violación grupal en Buenos Aires, el 1 de marzo de 2022.
La policía custodia a los seis sospechosos de una violación grupal en Buenos Aires, el 1 de marzo de 2022.RR.SS.

“Es terrible, porque muchas veces no se cree a la víctima. Hubo un periodista que ayer dijo que la chica podía haber querido en algún momento tener sexo con alguno de ellos. ¿Cómo es posible? No podemos hablar más de violación en manada porque no son animales, son varones que piensan, que planean violar. A plena luz del día, con impunidad, con tanta crueldad, la violaron mientras había dos fuera del auto tocando la guitarra para disimular”, dice Ada Rico, directora de la ONG La Casa del Encuentro. “Está naturalizado que los cuerpos de las mujeres y las niñas son para el consumo de los hombres. Necesitamos que cambie y para eso se tiene que enseñar Educación Sexual Integral en las escuelas. Es obligatorio por ley desde 2006, pero esa ley no se aplica”, denuncia Rico.

La violación del pasado lunes, ocurrida a una semana del Día Internacional de la Mujer, marcará las movilizaciones del 8-M. El colectivo Ni Una Menos convocó “a recuperar las calles” ese día y manifestarse “en contra de estas violencias que toman a ciertos cuerpos como botín”. La convocatoria señala que la respuesta a estos crímenes no debe ser “aislada ni individual, sino en búsqueda de una reparación colectiva”.

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