Mostrando entradas con la etiqueta Tenemos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tenemos. Mostrar todas las entradas



Horacio Rodríguez Larreta (Buenos Aires, 56 años) es el alcalde de la capital argentina desde 2015 y es un más que probable candidato presidencial en 2023. No quiere anunciar aún su candidatura, pero esta semana ha viajado a Alemania y a Madrid -lugar de la entrevista- con una clara intención de darse a conocer como futuro hombre clave de la política argentina. Para ello necesita que Mauricio Macri (presidente entre 2015 y 2019), que fue su jefe y ahora podría ser su rival, acepte dejarle paso. Larreta se cuida mucho de criticar a su mentor pero admite que se cometieron errores que llevaron a la derrota de Macri en 2019 y cree que hay que hacer una política económica diferente a la de esos años, que terminaron con un rescate del FMI y una inflación del 50%. Ahora critica con dureza al actual gobierno peronista de Alberto Fernández pero cree que Argentina puede recuperarse si hay un plan que pueda apoyar el 70% de la población para evitar que cambie con cada Gobierno.

Pregunta. ¿Cómo está Argentina y Buenos Aires tras la pandemia?

Respuesta. Estamos saliendo, la ciudad está reviviendo a pleno, está volviendo el turismo. La pandemia ha sido durísima para todos, para los chicos que no fueron a la escuela, para los que tuvieron que cerrar sus comercios, y mucho más para los que perdieron a sus seres queridos. En la ciudad hubo un compromiso muy fuerte. Pasaron más de 50.000 personas para aislar en hoteles, por ejemplo. Funcionó muy bien la vacunación, tenemos un 94% de dos dosis. Tomamos una decisión: el Gobierno nacional nos quiso cerrar las escuelas y nosotros las mantuvimos abiertas, y la Corte Suprema nos dio la razón.

P. ¿La pandemia remató Argentina?

R. Argentina está viviendo una situación muy difícil. Hoy no tiene un Gobierno ni un rumbo económico claro. No hay un plan, ni visión de futuro. Es el principal problema.

P. ¿Le han preguntado los empresarios españoles por la viabilidad de Argentina? ¿Qué les dice?

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

R. No tengo duda de la viabilidad de Argentina a lo largo plazo. Tenemos recursos naturales, una de las zonas agropecuarias más fértiles del mundo, tenemos litio que es mineral del futuro, una costa larguísima para explotar la costa. Un capital humano muy cualificado: siguen apareciendo unicornios argentinos, en Latinoamérica somos el país que más tiene. Pero en este momento estamos pasando una situación difícil.

P. La oposición votó a favor del acuerdo con el FMI que algunos sectores del Gobierno argentino critican. ¿Es un buen acuerdo?

R. Nosotros votamos para que la Argentina no caiga en default. Todos tenemos claro el antecedente de 2001, la pobreza se fue al 60%. Por eso lo apoyamos. El kirchnerismo votó en contra del acuerdo o no votó, ellos hubieran mandado a Argentina al default. La oposición actuó de forma muy responsable. Pero el Gobierno ha comprometido un plan económico con el FMI que nosotros no suscribimos, porque no vemos que dé solución al problema de fondo.

P. ¿Argentina puede pagar esa deuda?

R. Depende. Si Argentina crece, es pagable. Si no, no hay negociación que valga.

P. ¿Viene un ajuste fuerte en Argentina?

R. Sin plan, es difícil prever qué viene. También para los empresarios españoles o internacionales, y argentinos. Por eso no invierten. El presidente anuncia un plan contra la inflación que no tiene nada.

P. ¿Si fuera presidente qué haría?

R. No lo soy. En Juntos por el Cambio aspiramos a lograr la presidencia en 2023 y hay equipos trabajando en ese plan. Hoy es imposible aún tenerlo porque no sabemos qué país vamos a recibir. La deuda no sería un problema si crecemos, pero hay que crecer.

Hoy Argentina no tiene un Gobierno ni un rumbo económico claro.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿Será usted candidato? ¿En qué posición está?

R. En posición de construir una alternativa con Juntos por el Cambio. Las cosas se cambian desde el poder. Pero mi principal rol es ser jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

P. ¿Será candidato?

R. Falta para las candidaturas. Falta un año y medio de trabajo en la ciudad.

P. Mucha gente le ve como candidato natural.

R. Percibo que la gente valora lo que hacemos en la ciudad. Hay mucha gente que quiere un cambio. Pero de ahí a adelantar una candidatura no es momento, no hay apuro. Pero más importante que el candidato hoy el plan económico. Viajo a Madrid a hablar de Buenos Aires, me veo con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde, José Luis Martínez Almeida, para intercambiar ideas y proyectos. Obviamente vengo acá a escuchar visiones, a aprender sobre el mundo, sobre política internacional. Pero mi foco es la ciudad, estuve en Hannover para firmar un gran acuerdo de una feria enorme que vamos a llevar a Buenos Aires.

P. ¿Se imagina una competición en las primarias entre Mauricio Macri, el expresidente, con el que trabajó usted muchos años, y usted?

R. Hoy por hoy no imagino eso. Mauricio tampoco expresó su voluntad de ser candidato. Está en su derecho. Trabajo con él hace 20 años, lo respeto mucho, como presidente hizo cosas muy buenas, por ejemplo la política de reinserción de Argentina en el mundo, los empresarios españoles me lo decían en un almuerzo. Ninguno de los dos expresamos claramente vocación de ser candidatos.

P. ¿Macri se quemó con el rescate del FMI en 2018?

R. El Gobierno actual también firmó un acuerdo con el FMI ahora. El FMI es un tema histórico de Argentina. El problema es que gastamos más de lo que tenemos. La pregunta es por qué Argentina siempre tiene déficit.

Gastamos más de lo que tenemos. La pregunta es por qué Argentina siempre tiene déficit.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿No quedó tocado Macri como candidato con la derrota de 2019?

R. Si él quiere, puede ser candidato. Pero no lo expresó. Yo tampoco. Los candidatos saldrán de las PASO [las primarias]. Eso vale para todos. Es lo más sano.

P. ¿Qué errores cometió Macri para acabar de nuevo rescatado por el FMI?

R. Creo que lo más importante para el futuro es que hay que lograr un consenso más amplio para construir el futuro de Argentina. Necesitamos un 70% de apoyo a un plan. Lo que alcanza para ganar la elección, el 51%, no te alcanza para las transformaciones de fondo. Necesitamos un consenso más amplio. La forma en la que llegó Mauricio, medio inesperado, sobre el final [por solo tres puntos de diferencia con el peronismo] lo hizo muy difícil. Hoy tenemos que construir una coalición más amplia. Como España, cuando salió de la dictadura, tuvo 25 o 30 años de estabilidad, cambiaban los Gobiernos y los cambios de políticas eran sutiles. Eso necesitamos en Argentina, un plan que sostengamos 20 o 30 años sea quien sea el presidente. Para mí es el desafío, construir esa coalición amplia que es algo diferente a lo que se hizo en 2015.

Argentina necesita un plan que sostengamos 20 o 30 años, sea quien sea el presidente.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿Esa coalición es más fácil con Larreta que con Macri, que se ha colocado muy a la derecha?

R. No sé por qué la comparación. Yo he defendido esta posición siempre y soy coherente.

P. ¿Su proyecto no debería partir de la autocrítica de lo que pasó con Macri? Fueron derrotados en las urnas y salieron con un 50% de inflación y rescatados por el FMI.

R. La búsqueda de formar una coalición más amplia es una autocrítica en sí misma, porque antes no se hizo. Esto lo hago en la ciudad, en las últimas elecciones hicimos una coalición desde [el diputado José Luis] Espert, que hoy representa a la derecha, hasta el socialismo, todos adentro.

P. ¿Incluiría ahora a la derecha más dura, a Javier Milei, en su coalición?

R. A ver, tengo una actitud de sumar, ya se hizo, pero no quiero hablar de nombres en particular. También quiero sumar gente desencantada del peronismo.

P. ¿La política económica de Macri que llevó a ese 50% de inflación y el rescate del FMI también habría que cambiarla?

R. No es que el Gobierno de Macri llevó ahí la inflación, es un problema que tenemos hace 70 años. En todo caso no lo pudo solucionar. Obviamente tenemos que hacer algo diferente en lo económico. Necesitamos un plan de desarrollo, que aumente las exportaciones para no estrangular la balanza de pagos. Estamos trabajando en eso.

P. ¿Cómo se definiría en términos ideológicos?

R. No creo mucho en esas cosas, se termina encasillando. Yo soy por historia familiar desarrollista, no sé en Europa a qué corresponde eso. Tengo una visión muy práctica de las cosas, creo que el Estado le tiene que sacar la pata de la cabeza a los que producen, liberar las fuerzas de la energía emprendedora de la Argentina. Creo que tenemos que hacer una política agresiva de inserción al mundo, somos uno de los países que menos comercia en el mundo. Creo en las libertades individuales, y en un país mucho más federal, el poder está muy concentrado en Buenos Aires. En la ciudad tenemos una política muy fuerte de inclusión social, vos estuviste conmigo recorriendo la villa 31 [una villa miseria con 40.000 personas en el centro de la ciudad], es el ejemplo de lo que yo creo que habría que hacer con las zonas humildes del país.

P. ¿Qué Argentina en el mundo propondría?

R. Una con una actitud mucho más abierta. La crisis de Rusia y Ucrania nos da una oportunidad porque es una zona que como nosotros genera mucho alimento, y ahora están fuera del mercado. Tenemos que salir a tomar mercados, ahora tenemos un Gobierno que el año pasado prohibió la exportación de carne.

P. ¿El viaje de Alberto Fernández a Moscú poco antes de la guerra fue un error?

R. Ese viaje a Moscú muestra la falta de rumbo. Mientras estabas en Moscú diciendo que Argentina será la puerta de entrada de Rusia le estás pidiendo al FMI, con fuerte presencia de EEUU, que te renegocie la deuda. Así Argentina demoró en condenar la invasión rusa en Ucrania. En la ciudad fuimos contundentes. Deberíamos retomar el acuerdo con el Mercosur, entrar a la OCDE, que nos está invitando y el Gobierno no tiene una respuesta muy clara.

P. La gente vio caer a Argentina muchas veces. ¿Por qué esta tendría que ser diferente ahora?

R. Le dije a los empresarios españoles aquí en Madrid, que la situación es difícil, que los dos años que vienen por delante con este Gobierno serán difíciles, que la inflación está muy alta. Pero también digo que tenemos mucho potencial. Los alimentos van a valer más, esa es la tendencia en el mundo, tener tierra vale más, el turismo, la pesca. Necesitamos ese plan que no hemos tenido hace décadas y que se pueda mantener en el tiempo. Nunca en Argentina se hizo una coalición amplia, tenemos que probar algo distinto.

Nunca en Argentina se hizo una coalición amplia, tenemos que probar algo distinto.

Horacio Rodríguez Larreta

P. Hay una ola de izquierda en Latinoamérica, ¿Argentina será diferente?

R. Bueno, está el contraejemplo de Ecuador. [Gabriel] Boric para ser elegido se corrió al centro. Lula [da Silva] lo pone de vice a [Geraldo] Alckmin. Varios de ellos han hecho esfuerzos para moderarse. Yo no creo en los extremos. Creo que más bien hay un giro hacia el centro. [Jair] Bolsonaro para mí fracasó en Brasil, yo no creo en esa política extrema, no la quiero para Argentina. Por eso trabajo por una alternativa consensual, de diálogo. Quiero consenso, no unanimidad: con el kirchnerismo que cree que en Venezuela no se violan los derechos humanos no me voy a poner de acuerdo nunca. Pero sí puedo con una parte de la derecha, del peronismo, del socialismo.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites



Source link


Bolsonaro, este viernes en un helicóptero antes de despegar para sobrevolar la ciudad de Petrópolis.
Bolsonaro, este viernes en un helicóptero antes de despegar para sobrevolar la ciudad de Petrópolis.– (AFP)

Sigue diluviando sobre la ciudad brasileña de Petrópolis (Río de Janeiro) este viernes mientras aumenta la cifra de desaparecidos por la histórica tromba de agua caída el martes. Los equipos de rescate buscan a 213 personas, una cifra que casi se ha duplicado desde la víspera, según las cuentas de la Policía Civil. Los equipos de rescate han localizado 218 cadáveres cuando cumplen tres días desplegados. Nada más regresar a Brasil después de una mini gira por Europa, el presidente Jair Bolsonaro se ha desplazado hasta la zona afectada. El mandatario visitó al ruso Vladímir Putin y al húngaro Viktor Orbán.

Los bomberos siguen buscando víctimas en el barro bajo intensas lluvias que han causado nuevas inundaciones y han hecho saltar las alarmas de emergencia varias veces en este tercer día de tareas de rescate. La mayoría de los fallecidos (79) son mujeres. También perdieron la vida una veintena de niños.

Tras sobrevolar Petrópolis, una ciudad de montaña a 70 kilómetros de Río, el presidente ha descrito la escena como “una imagen casi de guerra”. En tono de resignación, también ha dicho: “No tenemos cómo prevenir todo lo que pasa en 8,5 millones de kilómetros cuadrados (en referencia al territorio nacional). La población tiene razón al criticar, pero desgraciadamente en esta región ya hubo otras tragedias. Pedimos a Dios que no se repita”. Más de 900 personas murieron en esta zona por otro temporal en 2011.

El mandatario dice que el Gobierno hará todo lo que esté en su mano para minimizar el impacto. Ya ha transferido 2.000 millones de reales (casi 400 millones de dólares, 340 millones de euros) a Petrópolis y otras decenas de ciudades afectadas por las fuertes precipitaciones en las últimas semanas, informa el diario O Globo.

Petrópolis es una ciudad turística, conocida como capital imperial porque la corte brasileña se instaba allí en verano, donde viven 300.000 vecinos. Unos 900 de ellos han perdido sus hogares en las peores lluvias caídas en la ciudad desde 1932 y han tenido que ser realojados en escuelas e iglesias. El riesgo de nuevos deslizamientos de tierra es alto. La tragedia ha puesto el foco en la tasa que descendientes de la familia real brasileña cobran por cada transacción inmobiliaria en los terrenos que fueron de su propiedad y el emperador Pedro II donó.

Las familias de las víctimas esperan a las puertas del Instituto Médico Forense a que los funcionarios digan los nombres de sus allegados para poder llevárselos para la despedida definitiva. Y, mientras las funerarias locales trabajan sin descanso, los servicios básicos y la mayoría del comercio están paralizados. La prioridad del alcalde es rescatar víctimas, dar cobijo a los damnificados y restablecer los servicios básicos como la electricidad, el transporte público o la recogida de basuras. En el cementerio, los operarios han abierto nuevas tumbas, cuenta Folha de S. Paulo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El epicentro de la tragedia es un cerro donde los desprendimientos causados por la fuerte tormenta se llevó por delante unas 80 viviendas. Las construcciones precarias levantadas ilegalmente en peligrosas colinas son un paisaje habitual en este país. Solo en Petrópolis, casi el 20% del municipio está considerado de riesgo alto o muy alto, terreno en el que se alzan más de 12.000 viviendas.

João Henrique de Orleans y Bragança, heredero de la familia real que fundó Petrópolis, ha acusado de la catástrofe a las autoridades locales por permitir las ocupaciones ilegales. “Son varios los alcaldes y los concejales que han incentivado la ocupación de los cerros de la zona”. Según Orleans y Bragança, el propósito era atraer votantes. “Los políticos traían a gente de Nova Iguaçu y Caxias (dos ciudades de la zona metropolitana de Río), les daban tierras en zonas de riesgo, sin escrituras, a cambio de que la gente trasladara su domicilio electoral a la ciudad”.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link



El popular historiador Peter Hennessy forjó en su día la teoría del “gobierno de la buena gente”. Venía a decir que en un sistema como el británico, que carece de Constitución escrita y se rige por usos y costumbres centenarios, es importante que los gobernantes respeten el espíritu de la ley y tengan interiorizada la idea de que determinados límites son infranqueables. Por eso, resulta sorprendente que la irrupción en la escena política de un personaje como Boris Johnson haya llevado a Hennessy a replantearse sus convicciones, y a pensar que determinadas cosas, como el hecho de que un primer ministro que miente al Parlamento tenga que dimitir de inmediato, deben quedar claramente establecidas por escrito, para que no haya equívocos. “No tiene la menor idea de lo que supone un comportamiento apropiado, ni un procedimiento apropiado. Desconoce las limitaciones necesarias para que el sistema funcione. Si algo le molesta, simplemente intenta deshacerse de ello”, describe el historiador a Johnson en la revista Prospect.

El primer ministro británico se ha embarcado en una intensa ronda de conversaciones telefónicas personales con la mayoría de los parlamentarios conservadores durante el fin de semana, para intentar convencerles de que le permitan seguir en su puesto. Y ha recuperado al equipo de aliados que le ayudaron a lanzar en 2019 su campaña para el liderazgo del partido para poner en marcha otra operación. Esta vez, de supervivencia.

Son muchos los diputados que estos días han expresado su hastío con el político que, paradójicamente, les proporcionó una espectacular victoria electoral en diciembre de 2019. Y en la mayoría de las críticas estaba el reconocimiento implícito de que Johnson fue útil para superar el eterno laberinto del Brexit, que había dividido durante años a la sociedad británica, pero nadie había pensado en él como un gestor capacitado para llevar las riendas del país. “Nunca hicimos primer ministro a Johnson por su meticulosa comprensión de un montón de leyes tediosas, pero lo ocurrido ha sido escandaloso, y los ciudadanos tienen razón en estar furiosos”, admitía esta semana en la BBC Steve Baker.

Este ingeniero aeronáutico, consultor y exfinanciero, con un profundo desdén hacia la UE y una creencia cuasi religiosa en el neoliberalismo, maniobró en la sombra, a finales de 2018, para recabar los votos necesarios que pusieron en marcha la moción de censura interna contra la entonces primera ministra, Theresa May. El corresponsal del diario EL PAÍS le ha escuchado admitir que Johnson no le entusiasmaba, pero podía resultar útil para sacar adelante el Brexit duro que los euroescépticos perseguían desde su victoria en el referéndum de 2016.

El escándalo de las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento ha convertido a Johnson en un juguete roto, aunque aún dispone de una última doble ventaja frente a los intentos de derrocarle que han surgido en el Partido Conservador. Las reglas internas prohíben que se repita, al menos hasta que pase un año, una moción de censura contra el líder. Si los diputados rebeldes lograran reunir el número de las llamadas cartas de retirada de confianza, 54, que activa automáticamente el proceso de expulsión, Johnson ya ha anunciado su disposición a pelear por su supervivencia con uñas y dientes. Su predecesora, Theresa May, logró aguantar el envite de los euroescépticos, y obtuvo 200 votos de apoyo frente a los 117 en su contra. La dimensión del rechazo interno fue tan elocuente, sin embargo, que la primera ministra anunció su dimisión poco después. El entorno de Johnson ya ha dejado claro que ese no sería su caso, si logra evitar la derrota.

Las diferentes tribus que hoy componen el grupo parlamentario conservador no comparten tampoco el mismo grado de ansiedad ante la crisis actual. Muchos de ellos temen que una nueva carrera por el liderazgo del partido sumiera al país en un periodo de parálisis, justo cuando intenta salir de la pandemia, recuperarse económicamente y afrontar un duro invierno en el que el coste de la vida va a apretar el presupuesto de muchos hogares.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Algunos diputados han preferido esperar a que concluya la investigación sobre las fiestas de Downing Street antes de tomar una decisión definitiva. Sue Gray, la vicesecretaria permanente de la Oficina del Gabinete, debería tener listas las conclusiones de su informe a mediados de la semana que viene. En los últimos días se han ido acumulando nuevas pruebas contra Johnson y su equipo que Gray ha debido incorporar a la causa. Su retraso en anunciar el resultado de las pesquisas lleva a sospechar que, al contrario de lo que Downing Street pudo haber calculado en un principio, puede ser un golpe duro para Johnson. Gray no tiene capacidad para señalar responsabilidades penales, y se pensará muy mucho la idea de lanzar una acusación directa contra el primer ministro para el que trabaja, pero la presión política sobre ella es de tal intensidad que tampoco se puede permitir la mínima indulgencia.

David Gauke, quien fuera ministro de Justicia en el anterior Gobierno conservador, y uno de los críticos más acérrimos de Johnson, ya ha pedido a sus colegas conservadores que no se dejen engañar, y que pongan el nivel de exigencia lo más alto posible a la hora de escuchar las conclusiones factuales de Gray y las posteriores explicaciones del primer ministro en el Parlamento.

La venganza de Cummings

El ideólogo de la campaña a favor del Brexit en el referéndum de 2016 y exasesor estrella de Johnson, Dominic Cummings, está detrás de muchas de las revelaciones sobre las fiestas que han puesto en la picota al primer ministro. Su salida de Downing Street, humillado y por la puerta de atrás, después de perder su batalla personal contra la esposa de Johnson, Carrie Symonds, alimentó un profundo resentimiento en un hombre introvertido, excéntrico y arrastrado por sus obsesiones. El peor enemigo posible.

Ha sido capaz de explicar en una comparencia ante una comisión parlamentaria cómo entendió desde el principio que Johnson no estaba preparado para el cargo que desempeñaba, y que él mismo intentó, desde su puesto en Downing Street, corregir todas sus torpezas. Utiliza su blog personal, publicado a través de la página web de pago por suscripción Substack, para ir filtrando datos y fechas, e incluso orientar las informaciones e interpretaciones periodísticas que van surgiendo para que no se desvíen del objetivo pretendido: acabar con la carrera política de su enemigo. Por ejemplo, la foto del 15 de marzo de 2020 que publicó el diario The Guardian, en la que Cummings compartía mesa, con vino y queso, junto a Johnson, su esposa Carrie y el secretario del primer ministro, Martin Reynolds, en los jardines de Downing Street, “no era, obviamente, una fiesta, sino una reunión de trabajo”, ha escrito el asesor. La invitación, cinco días después, enviada a más de 100 personas, para que trajeran “su propio alcohol (Bring Your Own Booze)” a otro encuentro en ese mismo jardín, era, sin embargo —también según Cummings—, un evento ilegal del que advirtió a Johnson.

Son bastantes los parlamentarios conservadores que quisieran ganar tiempo, y esperar a las elecciones locales de mayo, para comprobar si finalmente, como sugieren las encuestas, la magia electoral de Johnson se ha desvanecido del todo. El problema de esa estrategia es que ya nadie se fía de que el daño pueda contenerse. Cuando el líder de los conservadores en Escocia, Douglas Ross, decidió abandonar el barco, al comenzar a conocerse el escándalo de las fiestas, tuvo una conversación telefónica con Johnson. Le preguntó, simplemente, si podía asegurarle que no habría más noticias comprometedoras. El primer ministro fue incapaz de hacer esa promesa.

La crisis desatada en Downing Street ha dejado al país y al Gobierno en el limbo. Uno a uno, los ministros que aspiran a suceder a Johnson, han evitado mojarse por él. Rishi Sunak, el titular de Economía; Liz Truss, la de Exteriores; Sajid Javid, el de Sanidad. Son algunos de los nombres que ya circulan ante una nueva carrera por el liderazgo del Partido Conservador. Todos han tenido tibias palabras de apoyo a su jefe, se han limitado a pedir paciencia hasta que concluya la investigación de lo ocurrido, y hasta han querido recordar que la tradición —esa que Johnson suele ignorar— impone que el miembro del Gobierno —primer ministro incluido— que miente al Parlamento está obligado a dejar su cargo.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

© PhotosportClaudio Bravo y la participación de Chile en la Copa América:

El portero de la Roja puso en duda la participación del equipo en el torneo continental. «Tomaremos una decisión en conjunto en base a lo que está pasando en toda Sudamérica», manifestó.

En la previa del partido que disputará Chile ante Bolivia por Eliminatorias, Claudio Bravo protagonizó una conferencia de prensa en la que uno de los temas centrales fue si la Roja participará o no en la Copa América considerando la situación de la pandemia.

Así fue el relato argentino de la atajada de Claudio Bravo a Lionel Messi: "Si pasa la barrera gritelo"