Mostrando entradas con la etiqueta decádas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta decádas. Mostrar todas las entradas



Dmitro Kuleba atiende a EL PAÍS a través de una llamada de Skype desde un lugar que no revela por motivos de seguridad. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, convertido en una de las voces que hablan más alto del sufrimiento de su país en este primer mes de invasión rusa, se muestra en esta entrevista más satisfecho con la reacción a la guerra de la Unión Europea que con la de la OTAN. Kuleba (40 años, Sumi, Ucrania) avanza que los enviados rusos y ucranios no se han puesto aún de acuerdo en ninguno de los puntos claves de la negociación y reclama garantías de seguridad para su país para el futuro. “Putin es un criminal de guerra. Rusia sentirá las consecuencias durante décadas”, asegura.

Pregunta. Tras un mes de guerra, ¿cuál es la situación?

Respuesta. Es difícil acostumbrarse, pero hemos aprendido a vivir en guerra. Nos adaptamos a esta realidad, a sus sonidos, a las historias desgarradoras. No es fácil, pero tenemos que hacer más que todo lo posible para poner fin a esta guerra y ganarla para poner fin al sufrimiento de nuestro pueblo y la destrucción de nuestras ciudades.

P. ¿Cómo son las relaciones ahora con la UE y la OTAN?

R. Al principio de la agresión rusa, la Unión Europea reaccionó rápido y enérgicamente imponiendo varias rondas de sanciones realmente dolorosas. Sin embargo, a medida que avanza la guerra, tenemos que seguir aumentando la presión sobre Rusia, hay que imponer nuevas sanciones y proporcionar a Ucrania asistencia militar y financiera adicional. Y en los últimos 10 días he notado una cierta desaceleración en el proceso de toma de decisiones. En Europa parece que cada vez les cuesta más pactar nuevas sanciones. Es muy molesto, porque los que creen que ya hicieron bastante se equivocan. Agradecemos todo lo que se ha hecho, pero queda por hacer. El cielo es el límite. Rusia está contraatacando en el frente económico, en el frente financiero y está tratando de poner a la UE en una situación difícil, especialmente con su reciente decisión de imponer pagos en rublos por el gas y el petróleo. Si los países europeos aceptan esto, estarán subsidiando la guerra rusa y los crímenes. Tienen que encontrar la manera de evitar esta trampa. La situación con la OTAN es más complicada, porque es más cautelosa. Cooperamos más con los aliados a nivel bilateral que con la OTAN en su conjunto.

Estamos luchando por nuestra existencia. Putin no nos romperá. Sobreviviremos y prevaleceremos

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

P. ¿Está decepcionado con la OTAN?

R. Yo no, porque siempre he sido bastante realista. Soy diplomático, lo que me permite de entender cómo funcionan las cosas. Pero la ciudadanía de Ucrania está decepcionada. Antes de la guerra, era frecuente pensar que la OTAN es fuerte y la UE, débil. Las primeras semanas de guerra demostraron lo contrario. Hablo de la percepción del público, no de mi valoración. Ahora, si la UE retrocede a su búsqueda interminable de consenso en lugar de tomar medidas serias para contrarrestar los problemas, la gente también se sentirá decepcionada. Pero por el momento, tiene todas las oportunidades para demostrar que aprende los errores del pasado y está lista no solo para hablar, sino también para actuar. Adoptó una posición muy fuerte y es importante que no pierda esa credibilidad. Si lo hacen, seguiremos luchando, pero la credibilidad de Europa se perderá.

P. Ucrania pide nuevas sanciones.

R. Deben adoptarse algunas sanciones clave. Lo primero es acabar con la dependencia del gas y el petróleo rusos. Si no se puede hacer en un día, debería haber un plan claro de retirada gradual. No entiendo por qué la UE no ha cerrado hasta ahora todos los puertos de la UE a los barcos y mercancías rusos. Todos los bancos rusos deben desconectarse de [la plataforma de pagos internacionales] SWIFT. Ahora ocurre algo a medias: desconectas algunos bancos del SWIFT, la gente va a otro banco, abre una cuenta y se conectan de nuevo. Así no funcionan las sanciones. Si la UE no impone más sanciones, no habrá excusas para explicar por qué no lo hicieron.

La ciudadanía de Ucrania está decepcionada con la OTAN

P. ¿Cómo van las conversaciones con Rusia?

R. Rusia quiere discutir las demandas que el presidente Vladímir Putin mencionó al comienzo de la agresión: neutralidad de Ucrania; reconocer a Crimea como parte de Rusia, y a Donetsk y Lugansk como entidades independientes; desmilitarización; desnazificación y estatus del idioma ruso en Ucrania, ¡Es una locura! A veces ni siquiera pueden explicar a qué se refieren. Cuando preguntas qué quieren decir con desnazificación, les resulta difícil explicarlo. Ucrania está interesada en tres cosas: garantías de seguridad; el reconocimiento de su integridad territorial dentro de las fronteras internacionales reconocidas —lo que incluye a Crimea y al Donbás—; y el alto el fuego y retirada del Ejército ruso. Tras cuatro semanas de conversaciones, estamos más o menos donde empezamos. Hay cierto acuerdo sobre cuestiones secundarias y técnicas. Pero no hay un progreso serio en ningún asunto crucial o de principios; ya sea para Rusia o Ucrania.

Europa debe acabar con la dependencia del gas y el petróleo ruso

P. ¿Qué temas secundarios?

R. Que Ucrania debe recibir garantías de seguridad no solo de Rusia, sino también de otros países. Rusia accedió a esta reclamación. Otro tema secundario sobre el que hay acuerdo es que todo lo que se pacte debe tener valor legal y debería ser ratificado por el Parlamento.

P. ¿A qué se refiere Ucrania cuando habla de garantías de seguridad?

R. La garantía de seguridad de España como miembro de la OTAN es el artículo 5, que dice si alguien la ataca, todos los demás miembros la defenderán. Queremos algo similar que diga que si alguien ataca a Ucrania, aquellos países que brindan sus garantías de seguridad proveerán a Ucrania en 24 horas todas las armas necesarias, adoptarán una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo parar la agresión e impondrán sanciones.

P. ¿Y también constarán los nombres de los países que darán estas garantías de seguridad?

R. Sí. Estamos en conversaciones con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Turquía sobre su potencial participación en este modelo. Han reaccionado positivamente a esa idea. Aún está bajo discusión, pero estoy satisfecho con sus reacciones iniciales. Este es el único elemento que estamos discutiendo con ellos. Todo lo demás es parte de las conversaciones entre Rusia y Ucrania.

¿Desnazificar Ucrania? ¡Es una locura! Los rusos no pueden explicar ni a qué se refieren

P. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ya habló de neutralidad y abrió la puerta a ello. Incluso dijo hace unos días que la OTAN no está lista para Ucrania. ¿Estaría dispuesta Ucrania a aceptar la neutralidad?

R. Los diplomáticos suelen decir que nada está acordado hasta que todo está acordado. Sería prematuro decir que acordamos cualquier elemento del acuerdo potencial. Para nosotros, el tema más importante no es la neutralidad, sino las garantías de seguridad. Si conseguimos esas garantías, tendremos que dar un paso. El presidente Zelenski simplemente señaló que las últimas cuatro semanas demostraron que estamos más distantes de la OTAN que de la UE, porque en las dos primeras semanas la UE abrió sus puertas a Ucrania. Y la OTAN desafortunadamente no dio ningún paso hacia la membresía de Ucrania. Tenemos que ser realistas sobre la OTAN.

P. Cuando el acuerdo con Rusia esté listo, ¿se consultará con la ciudadanía ucrania?

R. Depende de lo que quede en el texto final. Por supuesto, si este borrador implica algún tema que requiera un referéndum, esa cuestión se someterá a consulta. Pero es demasiado pronto para decir qué puede ser.

P. Estados Unidos ha alertado sobre la posibilidad de que Rusia use armas químicas. Las autoridades ucranias han denunciado el uso de fósforo blanco por parte de Rusia. ¿Tienen evidencia de ello?

R. Aunque suene aterrador, Rusia ha usado en las últimas cuatro semanas todo tipo de armas, excepto armas químicas con gas y armas nucleares. Ha usado los misiles y las minas más avanzadas, artillería, todo… Y también armas prohibidas por la ley internacional, como el fósforo o bombas de racimo. Tenemos información que sugiere que Rusia está realizando movimientos para preparar armas químicas. Nuestros socios occidentales han dicho que si lo hacen, Moscú se enfrentará a graves consecuencias. Sería muy útil saber ahora qué tipo de consecuencias. Y estas deberían ser lo suficientemente duras. Espero y ruego a Dios que Rusia no use armas químicas ni nucleares, pero nada nos derrumbará porque estamos luchando por nuestra existencia, por nuestros derechos de ser ucranios. Y el presidente Putin puede hacer lo que quiera, pero no nos romperá. Sobreviviremos y prevaleceremos.

P. ¿Cuál es la situación de Mariupol, convertida en un símbolo de los ataques contra la población civil, y de otras ciudades bajo bombardeos constantes como Járkov o Chernihiv?

R. Lo más cínico de Rusia es que sus esfuerzos para legitimar su guerra tienen que ver con el genocidio y con la protección del idioma ruso. Dicen que Ucrania está cometiendo un genocidio contra los hablantes de ruso, pero ataca a las ciudades de habla rusa. Esto demuestra que no es antiucranio, es antihumano. Para él, no importa el idioma que hables. Si decide matarte, lo hará. Propondrá cientos de argumentos para legitimar sus locos y despiadados planes, pero llegó aquí bajo el lema de protección a los rusoparlantes y mató a miles de ellos. El Tribunal Internacional de Justicia declaró que no encontró evidencia de genocidio en Ucrania. Mariupol es como Stalingrado para la Unión Soviética o Alepo para Siria. Es el lugar donde el sufrimiento de los civiles es insoportable y el heroísmo de sus defensores es inimaginable. Putin es un criminal de guerra. Primero fallará y después se enfrentará a la responsabilidad por ello. Rusia pagará las consecuencias durante décadas. Pero eso es el futuro, lo importante ahora es dejar de escatimar esfuerzos para detenerlo y detener el sufrimiento de la gente.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link



La invasión rusa de Ucrania ha sacudido los cimientos de la concepción del mundo y del lugar que creía ocupar en él Alemania. La guerra a las puertas de la Unión Europea ha despertado de golpe a un país que durante años confió en que la diplomacia y las buenas relaciones económicas bastaban para mantener la paz y extender la democracia. El shock ha sido de tal magnitud que Alemania ha roto ya o pone en duda tabúes que han definido sus políticas de exteriores, de defensa y energética durante décadas.

El país que se negaba categóricamente a enviar armas a regiones en conflicto poniéndose en contra a aliados como Estados Unidos y sus socios europeos ahora suministra misiles al Ejército ucranio. El país con unas fuerzas armadas infrafinanciadas y que rehuía todo lo que oliera a belicismo se dispone a inyectar 100.000 millones de euros en defensa para crear uno de los ejércitos más poderosos del mundo. También se discute si debería volver el servicio militar obligatorio. Incluso está en cuestión la sacrosanta libertad para circular por las autopistas alemanas sin límites de velocidad. La Alemania del no a la nuclear se plantea ahora alargar la vida de los últimos tres reactores en funcionamiento. Y todo ello, en un mes.

El canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, lo llamó Zeitenwende, algo así como punto de inflexión en la historia, en un discurso en febrero de gran calado y dureza que trastocó los pilares de las políticas de sus predecesores en defensa. “Toda la concepción del mundo que tenía Alemania desde los años noventa se ha derrumbado”, resume Jacob Kirkegaard, analista sénior del German Marshall Fund (GMF). El país pensaba que podía comerciar e invertir en otros Estados “independientemente de lo perversos que fueran porque creía que al final triunfaría la democracia”. Pero Rusia ha resultado ser un “imperio agresivo con armas nucleares a las puertas de la UE” y eso “conduce a un mundo fundamentalmente diferente para el que Alemania no estaba preparada”, argumenta.

1. Inversión histórica en defensa

Esa bofetada de realidad ha obligado a romper tabúes que, opina también Rafael Loss, experto del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), era necesario derribar. Altos mandos militares, tanto en la reserva como en activo, han lamentado públicamente el maltrecho estado del Ejército alemán, que, aseguran, no estaría en condiciones de defender al país en caso de un ataque.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Scholz anunció, el domingo posterior a la invasión de Ucrania, una partida especial de 100.000 millones de euros para mejorar cuanto antes la Bundeswehr, y el aumento de la inversión anual en defensa hasta superar el 2% del producto interior bruto, una petición reiterada por la OTAN y que los sucesivos gobiernos alemanes habían ignorado hasta hoy. Actualmente, el gasto en defensa ronda el 1,5% del PIB. La compra de 35 aviones F-35 de fabricación estadounidense es el primer paso concreto en esa remodelación de las fuerzas armadas.

2. Armas en zonas en conflicto

La decisión de enviar armas letales a Ucrania supone otro cambio de paradigma. Durante décadas, Berlín había aludido a su turbulenta historia en el siglo XX para incluso prohibir la reexportación desde terceros países de armas de fabricación alemana. El anuncio del envío de 5.000 cascos protectores a Kiev cuando los aliados ya estaban mandando misiles provocó una reacción que mezclaba la crítica y la sorna. El histórico discurso de Scholz del 27 de febrero puso fin a ese pilar de la política exterior: “La invasión rusa marca un punto de inflexión. Amenaza todo nuestro orden de posguerra. Es nuestro deber hacer todo lo posible para ayudar a Ucrania a defenderse del ejército invasor de Vladímir Putin”.

El giro de Berlín “requerirá mucho liderazgo”, opina Loss, porque compensar 30 años de recortes presupuestarios consiste en algo más que poner mucho dinero de golpe sobre la mesa. Lo mismo se aplica a la política energética. Deshacer ahora décadas de refuerzo consciente de la dependencia del gas y el petróleo ruso es una tarea muy complicada. No solo porque hay que asegurar un suministro alternativo; también porque la población tiene que estar concienciada de que va a afectar a su bolsillo.

3. Alargar la vida de las nucleares

Cortar los lazos energéticos con Putin se ha convertido en la gran prioridad del Gobierno alemán, que se asoma a la ruptura del tabú de la energía nuclear. Alemania es extremadamente dependiente del gas ruso para hacer funcionar su industria y calentar los hogares y, además, confiaba en usar esta fuente de energía —hasta hace unos meses, bastante barata— como puente hacia un mayor desarrollo de las renovables. La invasión rusa de Ucrania ha dado al traste con esos planes. Incluso peligra el objetivo de la neutralidad de carbono para 2045.

Ante esta situación, prolongar la vida útil de las últimas tres centrales nucleares en funcionamiento ha vuelto al debate público e incluso un ministro de Los Verdes se ha mostrado abierto a estudiarlo. Los tres últimos reactores en suelo alemán deberían cerrar el 31 de diciembre de este año, de acuerdo con el apagón nuclear que ordenó la excanciller Angela Merkel a raíz de la catástrofe de Fukushima, en 2011.

La ciudadanía apoyó masivamente la decisión de Merkel y hasta hace poco más de un mes nadie se planteaba dar marcha atrás. Ahora, Robert Habeck, el ministro verde de Economía y Clima, no descarta ninguna solución, pese a que su partido ha hecho bandera del no a las nucleares desde su fundación. Otro barón verde, Winfried Kretschmann, presidente de Baden-Württemberg, habla incluso de seguir quemando carbón más allá de 2030, el objetivo que Los Verdes habían impuesto al tripartito en el acuerdo de coalición de gobierno.

Por ahora el Ejecutivo no está por la labor. Al sopesar argumentos a favor y en contra, una primera evaluación ha determinado que la contribución al suministro de energía de las nucleares sería demasiado pequeña para los riesgos económicos, legales y de seguridad que supondría. “No sería sensato ni justificable”, ha dicho la ministra de Medio Ambiente, la verde Steffi Lemke. “Incluso puede hacernos más vulnerables”, ha añadido. Las nucleares proporcionaron casi el 12% de la generación de electricidad el año pasado, pero había seis reactores en funcionamiento y ahora solo quedan tres.

4. ¿Vuelve la ‘mili’?

El giro en la política de defensa tras la invasión de Ucrania ha puesto sobre la mesa la posibilidad de recuperar el servicio militar obligatorio. La discusión se ha colado en tertulias, artículos de opinión y también en el discurso de dirigentes políticos que se han preguntado si no sería el momento de recuperar la mili, que en Alemania dejó de existir hace poco más de una década. No es la primera vez que se plantea, generalmente por parte de algún político conservador, pero muy lejos de la repercusión que está teniendo ahora.

El democristiano Daniel Günther, presidente de Schleswig-Holstein, aseguró estar a favor de un servicio militar obligatorio en una entrevista reciente en Der Spiegel. Pero también desde la izquierda surgen algunas voces en ese sentido. Bodo Ramelow, presidente de Turingia y miembro de Die Linke (La Izquierda), ha escrito en su blog que, a diferencia de su partido, está a favor de una Bundeswehr bien equipada y de recuperar la mili.

Ante la reactivación del debate, el Ministerio de Defensa ha tenido que pronunciarse. “No está en la agenda”, asegura en un comunicado. El departamento recuerda que uno de los motivos para acabar con el servicio militar en 2011 fueron las dudas respecto a la constitucionalidad de obligar a realizarlo únicamente a los hombres. Además, considera que en la situación actual los nuevos reclutas no serían de gran ayuda. Lo que se necesita son tropas bien entrenadas, consideran los altos mandos militares que han dado su opinión.

Roderich Kiesewetter, experto en defensa de la conservadora CDU, apunta a un problema añadido. “Ya ni siquiera tenemos cuarteles”, dijo en una entrevista en la televisión pública. Defensa asegura que tampoco se plantea llamar a los reservistas, miles de hombres y mujeres con entrenamiento militar que estarían disponibles en caso de necesidad.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link



La Oficina Meteorológica del Reino Unido registró a primera hora de este viernes en la isla de Wight, al sur del país, un viento racheado de casi 200 kilómetros por hora (196,3, exactamente). El récord histórico de Inglaterra. La tormenta Eunice ha paralizado gran parte del territorio británico, con rachas que superaban fácilmente los 160 kilómetros por hora. Carreteras cortadas, cientos de vuelos y de trayectos de tren cancelados, decenas de miles de hogares sin electricidad y las calles desiertas. Los meteorólogos ya han calificado a Eunice como la tormenta más poderosa y dañina que ha sufrido el Reino Unido en las últimas tres décadas.

El Gobierno ha pedido a los ciudadanos que no salgan durante todo el día de sus hogares, para evitar accidentes. Como los que podría haber provocado el continuo desprendimiento de los paneles de plástico del tejado del estadio O2 Arena, en el meandro de Greenwich. Uno de los lugares emblemáticos del sureste de Londres.

Ben Hubbard, el huésped de un hotel adyacente al estadio, ha colgado en la red social Twitter un vídeo que mostraba la dimensión del destrozo del tejado del estadio. “No estoy seguro de que pueda hacerse ya algo. Son destrozos muy graves”, comenta.

A medida que Eunice se iba adentrando en el país, procedente del oeste, se han acumulado los cortes de electricidad. A primera hora de la tarde seguían sin suministro cerca de 85.000 personas, sobre todo en las zonas de Cornualles, Somerset y el sur de Gales. El servicio meteorológico británico ha llegado a emitir dos alertas rojas, localizadas sobre todo en el sureste del país (Londres incluida) por el peligro de las rachas de viento. Para el resto de Inglaterra, la alerta se rebaja a ámbar.

“Por favor, quédense en casa y no asuman riesgos. No viajen a no ser que sea absolutamente imprescindible”, ha pedido el alcalde Sadiq Khan a los habitantes de la capital. La mayoría de las estructuras del país que funcionan como atracciones turísticas han cerrado sus puertas, como el London Eye (la noria gigante a orillas del Támesis) o el Castillo de Warwick. Las estaciones de Euston y de Waterloo han cancelado todos los trenes que partían desde Londres hacia el resto del país.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

A su paso por Irlanda, Eunice ha dejado sin electricidad más de 55.000 hogares, granjas y comercios. Las ciudades de Cork, Kerry y el sur de la isla han sufrido la caída de árboles, carreteras cortadas, nieve y caos generalizado. Un hombre ha fallecido en el condado de Wexford al ser golpeado por un árbol arrancado por el viento.

El aeropuerto de London City, en el este de la capital, ha anulado todos sus vuelos durante parte de la jornada del viernes. El de Heathrow ha cancelado decenas de despegues y aterrizajes, y los aparatos que han conseguido tomar tierra han sufrido vaivenes muy visibles.

El Gobierno de Boris Johnson tiene previsto realizar una reunión del gabinete de crisis (gabinete COBRA, por las iniciales de la sala donde tiene lugar) para analizar los destrozos provocados por Eunice y la respuesta que será necesario desplegar. Más de 800 soldados permanecen en alerta para atender a las necesidades más urgentes.

En Escocia, donde Eunice ha dejado a su paso una gran cantidad de nieve, más de 150 colegios han permanecido cerrados.

El puerto de Dover, por donde llegan la mayor parte de los ferris con pasajeros y vehículos de mercancías procedentes del continente europeo, ha anunciado también el cierre temporal de todas sus actividades a lo largo del viernes. La travesía del mar de Irlanda que comunica Dublín con Gales o Belfast con Escocia también ha sido cancelada.

Las redes sociales se han visto inundadas, desde que la tormenta ha comenzado a causar estragos, por vídeos de usuarios que documentaban roturas de vallas y tejados, accidentes de tráfico, o incluso la aparatosa caída del chapitel de la torre de la iglesia de Santo Tomás, en la ciudad de Wells.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



Pocos líderes mundiales se han reunido tantas veces como el chino Xi Jinping y el ruso Vladímir Putin: 38. Pero desde hace ocho años, cuando Rusia acababa de ocupar Crimea, ningún encuentro entre ambos había generado tanta expectación como el previsto este viernes. El líder ruso, que viaja a Pekín para presenciar la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, tratará con su homólogo chino sobre una “visión común de la seguridad”, según el Kremlin, en plena crisis con Occidente en torno a una posible invasión rusa de Ucrania. Será la primera cita cara a cara de Xi con otro mandatario desde los primeros tiempos de la pandemia, en un gesto simbólico de la relación cada vez más estrecha entre ambos países.

Esa amistad cada vez más intensa entre China y Rusia, tras décadas de profunda desconfianza, es algo que beneficia a ambos. Los dos perciben a Estados Unidos como el rival común contra el que se apoyan mutuamente. Comparten una misma visión —escéptica cuando menos— sobre los valores democráticos occidentales. Hay química entre Putin y Xi, quien calificó al ruso de “viejo amigo” en una videoconferencia en diciembre. Además, han celebrado juntos los respectivos cumpleaños.

La reunión de este viernes —un almuerzo de trabajo antes de que acudan al estadio de El Nido para presidir la ceremonia inaugural— guarda notables similitudes con la de 2014. Entonces, tras la anexión de la península ucrania de Crimea, Rusia se encontraba contra las cuerdas. Se había convertido en un paria a ojos de Occidente. Su economía se había contraído a raíz de las duras sanciones internacionales. Pero la firma de un acuerdo por 400.000 millones de dólares [unos 350.000 millones de euros al cambio actual] para el suministro de gas natural a China le supuso una tabla de salvación, tanto económica como diplomáticamente. No solo Moscú encontraba una nueva fuente de ingresos para suplir la pérdida de las ventas de combustible a Europa; el pacto también enviaba el mensaje de que no estaba aislado ante Occidente.

Aquella firma marcó el despegue de una relación que, convertida en una alianza informal, no hace sino fortalecerse en todos los campos. China ya representa el 20% del comercio ruso, frente al 10% de 2014. Ambos países desarrollan maniobras militares conjuntas. Incluso han firmado un memorando para construir juntos una base lunar.

El gran amigo de Moscú

Como en 2014, Ucrania vuelve a ser el telón de fondo. Occidente trata de alejar el fantasma de una invasión rusa. Y China, ahora consolidada como potencia mundial, mucho más fuerte que hace ocho años y con mayor peso internacional que su vecino y socio, vuelve a perfilarse como el gran amigo de Moscú.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Los dos líderes firmarán una quincena de acuerdos sobre energía y finanzas, según ha adelantado el Kremlin. Sobre la mesa hay un nuevo acuerdo de expansión de suministro de gas que complemente el del gasoducto Poder de Siberia, que recorre 4.000 kilómetros y se encuentra operativo desde 2019. Y, en particular, subrayarán su “visión común” en materia de seguridad en una declaración conjunta sobre “la entrada de las relaciones internacionales en una nueva era”, según ha adelantado un portavoz del Gobierno ruso.

El propio Putin ha enfatizado esa visión común. “Nuestros países desempeñan un papel estabilizador importante en el complicado clima internacional actual, promoviendo una mayor democracia en el sistema de relaciones internacionales para hacerlo más equitativo e incluyente” ha indicado en un artículo bajo su firma publicado por la agencia de noticias oficial china Xinhua. Los dos países “coinciden, o están muy cerca” en la mayoría de asuntos internacionales, ha sostenido el presidente ruso.

Pekín dio un paso adelante en esa cercanía la semana pasada, cuando en una conversación telefónica con el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, apoyó la posición rusa en Ucrania y Europa del Este, donde Moscú reclama que la OTAN renuncie a expandirse. Wang opinó entonces que “las preocupaciones razonables de Rusia sobre seguridad deben tenerse en cuenta”, criticó la “mentalidad de la Guerra Fría”, en una velada alusión a Washington, y subrayó que “no se puede garantizar la seguridad regional sobre la base de expandir un bloque militar”, en referencia a la Alianza Atlántica.

Esa declaración va más lejos que las que Pekín —opuesto a respaldar cualquier iniciativa de apoyo a movimientos independentistas— llegó a formular nunca sobre otras intervenciones de Rusia, en opinión de Evan Feigenbaum, del Carnegie Endowment for International Peace en Washington. Antes de la ocupación de Crimea, que China nunca ha reconocido, Moscú envió tropas a Georgia para apoyar la secesión de la región de Abjasia precisamente durante los primeros Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008, sin que el Gobierno chino se alineara con el Kremlin.

Pero desde entonces, la relación entre China y Estados Unidos se ha deteriorado, y Rusia ha ganado valor como socio. “Entre la inconsistencia con los principios y la realidad geopolítica, el Gobierno chino ha optado por la realidad geopolítica, que se impone a todo lo demás”, consideraba Feigenbaum en una mesa redonda este miércoles.

Sus economías se complementan: China puede proveer a Rusia de infraestructuras, alta tecnología y semiconductores, Moscú proporciona armamento moderno, productos agrícolas y gas y petróleo para las inmensas necesidades energéticas de su vecino. El comercio entre ambos alcanzó los 147.000 millones de dólares (unos 129.000 millones de euros) el año pasado, y ambos Gobiernos esperan que este año se superen los 200.000 millones de dólares. Los dos países zanjaron las disputas sobre su frontera, la más larga del mundo con más de 4.000 kilómetros, con un tratado que les ha permitido reasignar fondos presupuestarios y soldados.

“En parte, la concentración rusa de tropas en la frontera con Ucrania es consecuencia indirecta del tratado fronterizo con China”, apunta Alexander Gabuev, del Centro Carnegie en Moscú. “El número de soldados desplegados en la frontera [ruso-china] hoy es el más bajo desde 1922”.

Suspicacias y escepticismo

Pero esa cercanía tiene límites. En Moscú persiste cierta suspicacia hacia el vecino cada vez más poderoso: la relación es “asimétrica” y el sentimiento es que Rusia necesita más a China que viceversa, matiza Gabuev. “China es muy pragmática y tiene mucha capacidad de presión. Su posición negociadora se fortalece cada día, así que es mejor firmar un acuerdo con China hoy que mañana”, agrega este experto.

Y aunque contemporiza, China contempla con escepticismo las intervenciones de Rusia en apoyo de movimientos separatistas, como los de Crimea o Abjasia, ante el temor a alentar reclamaciones en ese sentido dentro de su propio territorio, en Tíbet, Xinjiang o Hong Kong. Ninguna de las dos partes ha tenido nunca interés en formalizar su alianza con un tratado.

Es difícil que el respaldo chino a las acciones de Rusia en Ucrania vaya más allá de declaraciones como las del ministro Wang. Pekín mantiene buenas relaciones con Kiev, una pieza importante en su iniciativa de red mundial de infraestructuras conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Ucrania, además, le suministra armamento y es un importante socio comercial: su intercambio de productos agrícolas creció un 33% en 2021 con respecto al año anterior. La antigua república soviética le suministra el 80% de sus importaciones de maíz.

Sobre todo, China no desea un conflicto en el que tenga que elegir entre el apoyo a su aliado o el cumplimiento de lo que a todas luces serían una duras sanciones internacionales. Y en el que se arriesgaría a verse enfrentada a la Unión Europea, su segundo socio comercial.

En su conversación con Blinken, Wang apuntó el deseo de una solución de la crisis por la vía diplomática. “China apoyará cualquier esfuerzo que se alinee con la dirección y el espíritu” del acuerdo de Minsk, declaró el ministro, en referencia al alto el fuego entre Rusia y Ucrania suscrito en 2015 con Francia y Alemania como mediadores.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Un estudiante camina delante de un cartel en honor de los niños indígenas que sobrevivieron a los albergues, sus familias y comunidades en Ottawa.
Un estudiante camina delante de un cartel en honor de los niños indígenas que sobrevivieron a los albergues, sus familias y comunidades en Ottawa.BLAIR GABLE (REUTERS)

Ha terminado en Canadá una batalla jurídica de más de 14 años. Este martes, autoridades federales anunciaron un acuerdo alcanzado con organismos indígenas. Ottawa desembolsará unos 40.000 millones de dólares canadienses (31.000 millones estadounidenses) en indemnizaciones y apoyo a iniciativas de protección hacia estos grupos. Las negociaciones tuvieron como base una decisión del Tribunal canadiense de Derechos Humanos: el Gobierno federal discriminó a niños autóctonos al financiar de forma insuficiente servicios para la infancia y la familia durante 30 años en las reservas, provocando con ello que miles de estos menores fueran a parar a albergues o vivieran con familias de acogida.

“Ninguna indemnización puede compensar el trauma sufrido, pero este acuerdo reconoce el daño y el dolor causados a los niños sobrevivientes y a sus familias por la discriminación en el financiamiento”, declaró Patty Hadju, ministra de Servicios Indígenas. Este martes se dio a conocer que las partes llegaron a un acuerdo el pasado 31 de diciembre, fecha límite impuesta por el juez para alcanzar un arreglo amistoso. Sin embargo, Marc Miller, ministro de Relaciones entre la Corona y los Grupos Indígenas, había avanzado el 13 de diciembre que un ajuste en el presupuesto contemplaba ya un monto igual al anunciado. “Han sido 30 años de fracaso y discriminación hacia los niños autóctonos”, reconoció ese día Miller.

La mitad del dinero estará destinado a indemnizaciones, tanto a los menores afectados como a sus padres, en un periodo que comprende entre el 1 de abril de 1991 y el 31 de marzo de 2022. Al menos 54.000 niños han sufrido los impactos de este financiamiento insuficiente. El resto del monto servirá para mejorar distintos elementos del sistema de protección infantil en las comunidades. Los indígenas canadienses menores de 15 años representan el 8% del total de esta franja de edad en el país. No obstante, ocupan más de la mitad de los espacios en el sistema de albergues y familias sustitutas.

En febrero de 2007, la Asamblea de Primeras Naciones de Canadá (que reúne a más de 600 líderes de comunidades indígenas) y la Sociedad de apoyo a la infancia y a la familia de los grupos autóctonos presentaron una demanda contra el Gobierno federal ante el Tribunal canadiense de Derechos Humanos por el financiamiento insuficiente de los programas, un ejemplo para ellos de discriminación. Dicha institución judicial dio la razón a los demandantes en 2016, autorizando en 2019 las negociaciones para alcanzar un acuerdo. Ottawa hizo uso de distintos recursos de apelación. Sin embargo, un juez volvió a solicitar al Gobierno canadiense el pago de los montos. Tras apelar de nueva cuenta, las autoridades federales se comprometieron a llegar a un acuerdo a más tardar el 31 de diciembre, fecha establecida por el tribunal.

Este martes, la Asamblea de Primeras Naciones de Canadá reaccionó a través de Cindy Woodhouse, jefa de las comunidades indígenas de la provincia de Manitoba e integrante del equipo negociador de este arreglo. “Hemos esperado este acuerdo desde hace mucho tiempo. Los grupos indígenas del país han trabajado muy fuerte para alcanzarlo”, declaró Woodhouse. El ministro Miller comentó que, pese a que no pueden revertirse los daños sufridos, “las injusticias históricas requieren de reparaciones históricas”.

El acuerdo alcanzado refleja una vez más el conjunto de condiciones adversas para un importante número de indígenas canadienses. Políticas desatinadas por parte de Ottawa y acciones alimentadas por la discriminación han tenido profundo impacto en comunidades autóctonas desde hace décadas. El hallazgo el año pasado de más de 1.200 fosas sin marcar en terrenos de cuatro antiguos internados para niños indígenas mostró como nunca este rostro sombrío de Canadá. Una red de 139 centros de este tipo operó en el país norteamericano entre 1883 y 1996 para asimilar a estos menores por la fuerza. Su financiamiento provino del Gobierno federal, mientras que su administración estuvo a cargo de grupos religiosos. La negligencia, la violencia sexual, los castigos físicos y el racismo fueron comunes dentro de sus muros. Algunos expertos calculan que más de 6.000 niños fallecieron en estas instituciones.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

top