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La única respuesta de las autoridades rusas ante las decenas de imágenes de civiles asesinados en Bucha es que estas han sido “escenificadas”. “Mijaílo Podoliak (el jefe de los negociadores ucranios) ha mostrado estas tomas escenificadas como excusa para solicitar armas a los países occidentales”, ha asegurado el Ministerio de Defensa en el primero de sus dos comunicados publicados este domingo, donde ha ofrecido al mismo tiempo dos versiones de los mismos hechos: o algunos cuerpos eran actores, o habían muerto por los bombardeos ucranios.

“Ni un solo habitante ha sido herido por cualquier tipo de acción violenta durante el tiempo en que la ciudad estuvo bajo el control de las fuerzas armadas rusas”, ha asegurado Moscú antes de decir que “todas las fotos y vídeos publicados por el régimen de Kiev que supuestamente evidencian “crímenes” cometidos por los militares rusos son otra provocación más”.

“Las publicaciones sobre Bucha aparecieron en varios medios extranjeros a la vez, parece una campaña mediática planificada. Dado que las tropas abandonaron la ciudad el 30 de marzo, ¿dónde estaban estas imágenes hace cuatro días?, su ausencia solo confirma la falsificación”, dice Moscú.

Los primeros periodistas en poder llegar a una zona que todavía sigue minada revelaron la matanza al mundo este sábado, y el resto de medios se hicieron eco un día después. Los reporteros Simon Gardner, Zohra Bensemra y Abdelaziz Boumzar contaron en su crónica cómo algunos cuerpos llevaban “días, sino semanas”, en descomposición en plena calle. “Los vecinos contaban que los habían matado durante aquel mes largo de ocupación”, recogía el artículo, acompañado también por numerosas pruebas de aquella matanza.

El Ministerio de Defensa ruso negó este domingo la versión de los reporteros que han sido testigos in situ. “Es especialmente preocupante que en las imágenes difundidas por el régimen de Kiev todos los cuerpos no se han endurecido después de cuatro días ni tienen las características marcas cadavéricas ni sangre coagulada en las heridas”, decía Moscú. Sin embargo, varias imágenes tomadas por los fotógrafos si constataban cierta descomposición en los cuerpos.

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“No está claro por qué no han sido enterrados”, decía Reuters en su crónica. “El alcalde Anatoli Fedoruk dijo que más de 300 habitantes habían sido asesinados. Además, una fosa común situada junto a una iglesia aún sigue abierta, con manos y pies sobresaliendo a través de la arcilla roja apilada en la parte superior”, continuaba la descripción de aquel horror.

El Ministerio de Defensa ruso ha hecho hincapié en que el alcalde anunció el 31 de marzo que la ciudad había sido liberada, “pero ni siquiera mencionó que hubiera en la calle algún vecino tiroteado con las manos atadas”. No obstante, una concejala del ayuntamiento, Ekaterina Ukraintseva, advirtió de que era peligroso entrar a la ciudad “debido a las minas y trampas puestas por los rusos”.

Por otro lado, el Ministerio de Defensa ruso mostró un fragmento de otro vídeo donde la carretera estaba plagada de cadáveres. La calidad de imagen de la publicación rusa es muy inferior a la del vídeo original que se puede encontrar en las redes sociales, y Moscú aseguraba que uno de los cuerpos movía una mano. Sin embargo, varios medios rusos que han sido bloqueados dentro del país, como Dozhd, Mediazona y Meduza, recalcan que en las imágenes con más definición se puede apreciar que no es una mano haciendo un movimiento extraño, sino solo un efecto óptico del parabrisas.

“Bombardeos de las tropas ucranias”

Además de esta versión, Moscú también acusa a Kiev de haber matado a los civiles. “Las afueras fueron bombardeadas 24 horas al día por las tropas ucranias con artillería de gran calibre, tanques y sistemas de lanzamiento de cohetes múltiples”, afirma el Ministerio de Defensa ruso. Sin embargo, ni las crónicas de Reuters ni de otros medios que han entrevistado a los supervivientes recogen denuncias de que hubieran sido atacados tras la marcha de los rusos.

Otro de los primeros medios en llegar fue la agencia AFP, cuyo reportero afirmó haber visto al menos dos decenas de cadáveres tirados en una calle, algunos de ellos maniatados. Según Moscú, “la fosa común con los cuerpos fue hecha por las fuerzas armadas ucranias porque hace más de un mes bloquearon la ciudad al volar el puente cercano a Irpin”.

“Cuánto duelen los comentarios de los negacionistas desde aquí… y después de visitar Irpin y hablar con los evacuados de Bucha”, escribía este domingo en su perfil de Twitter Almudena Ariza, reportera de RTVE que ha sido testigo de los hechos.

Según el Pentágono, “menos de un 20%” del ejército ruso se ha retirado de las inmediaciones de Kiev de forma desordenada. El presidente ruso, Vladímir Putin, justificó la orden de atacar Ucrania con que el país sería “desarmado y desnazificado” y protegería así a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk de un “genocidio”.

Según los datos que ha podido recopilar Naciones Unidas, al menos 1.417 civiles han muerto y 2.038 más han resultado heridos en toda Ucrania hasta el 2 de abril, aunque la cifra podría ser mucho mayor por no poder acceder a muchas zonas que han sido ocupadas o asediadas. Del recuento total, 67 civiles han muerto en las zonas separatistas de Donbás.

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El general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de EE UU, en su comparecencia este jueves ante un comité del Senado.
El general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de EE UU, en su comparecencia este jueves ante un comité del Senado.Jose Luis Magana (AP)

La agencia de espionaje militar de Rusia (GRU) tiene en estos momentos desplegados en territorio mexicano más oficiales de inteligencia que en cualquier otro país del mundo con el objetivo final de influir en las decisiones que toma Estados Unidos. Así lo ha advertido este jueves el jefe del Comando Norte estadounidense, Glen VanHerck. El general ha hecho estas declaraciones durante una sesión del Comité de Servicios Armados del Senado, en la que ha añadido que lo que busca el Kremlin es lograr acceso a EE UU desde el país vecino. La información ha surgido prácticamente al paralelo que los reclamos que el embajador estadounidense, Ken Salazar, ha hecho después de que se celebrara el miércoles un acto en la Cámara de Diputados para inaugurar el grupo de amistad México-Rusia con la presencia de diplomáticos del Kremlin, justo a punto de cumplir un mes del inicio de la invasión a Ucrania. “Tenemos que estar en solidaridad con Ucrania y contra Rusia”, ha dicho Salazar en el Congreso. “El embajador de Rusia estuvo ayer y dijo que México y Rusia son cercanos, eso nunca puede pasar”, ha agregado.

En Washington, VanHerck ha puesto la mira en las operaciones de Moscú desde México, donde Rusia tiene una de sus embajadas más grandes en Latinoamérica. “En la actualidad, la mayor parte de efectivos de la GRU en el mundo está en México. Se trata de personal de inteligencia ruso”, ha asegurado. El militar ha querido dejar muy claro que esos agentes están al “acecho de cualquier oportunidad a través de la que puedan influir en Estados Unidos”. El general de cuatro estrellas respondía así ante las preguntas de senadores del Comité de Servicios Armados. “Hay actores como China y Rusia que son muy agresivos y activos en toda el área de responsabilidad del Comando Norte incluido Bahamas y México”, dijo VanHerck en su respuesta al senador republicano Mike Rounds.

No es la primera vez que el militar hace afirmaciones en ese sentido. En septiembre pasado, VanHerck señalaba que Rusia implicaba el mayor peligro para Estados Unidos. “Rusia es la principal amenaza militar para mi patria. No es China, es Rusia”, dijo el militar, para quien China era una “amenaza a largo plazo”, pero Rusia tenía mayor poderío militar.

El Departamento Central de Inteligencia ruso, también conocido como GRU, ha sido vinculado con algunas de las acciones más polémicas atribuidas a Rusia por Occidente en los últimos años y cuenta con sus propias brigadas de fuerzas especiales en el extranjero. La organización, que forma parte de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, y antes de la Unión Soviética, es uno de los diferentes grupos autorizados para espiar para el Gobierno ruso junto con otras agencias que sucedieron a la KGB.

En opinión del jefe del Comando Norte estadounidense, la inestabilidad que crean en México los cárteles del narcotráfico tiene como consecuencia que espías rusos o chinos puedan amenazar con facilidad a la seguridad nacional estadounidense. “En este hemisferio, las organizaciones criminales transnacionales operan casi sin oposición y abren un camino de corrupción y violencia que crea una brecha que permite que China y Rusia se inmiscuyan en estos países”, ha comentado.

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La GRU fue creada en 1918 por orden del Consejo Militar Revolucionario del Ejército Rojo bajo la dirección de León Trotsky y su objetivo inicial era coordinar las acciones de las agencias de inteligencia del Ejército, pero durante varias décadas su existencia fue desconocida para los servicios secretos extranjeros. La agencia sobrevivió a la disolución de la Unión Soviética en 1991. Se desconoce el número de agentes que la GRU tiene en nómina y se le acusa, entre otras cosas, de interferir en las elecciones presidenciales que dieron el triunfo a Donald Trump en 2016, intentar un golpe de Estado en Montenegro, lanzar ataques cibernéticos a la Agencia Mundial Antidopaje y envenenar al ex espía ruso Sergei Skripal en Reino Unido en 2018.

EE UU critica las muestras de solidaridad con Rusia en el Congreso mexicano

En México, Salazar ha cuestionado la decisión de algunos diputados de Morena (la formación política de Andrés Manuel López Obrador), del Partido del Trabajo (PT, también parte del bloque gobernante) y el Partido Revolucionario Institucional de instalar un grupo prorruso en plena invasión a Ucrania. “Recuerdo que en la Segunda Guerra Mundial no había ninguna distancia entre México y Estados Unidos, estuvimos unidos contra Hitler, que estaba matando a inocentes por dondequiera”, ha dicho el embajador estadounidense en la inauguración de otro grupo de amistad en la Cámara baja, el de México y Estados Unidos.

Los llamados grupos de amistad probablemente hubieran pasado desapercibidos en otras circunstancias, camuflados como actos puramente protocolarios. En medio de la guerra en Ucrania, la creación del grupo con Rusia ha estado empapada de polémica y ha sido duramente criticado por la oposición que ha tildado la decisión de “imprudente” y “aberrante”. La inauguración supuso la puerta de entrada al Congreso mexicano, en un acto oficial, a la versión rusa del conflicto armado, tildada de propaganda en Occidente y repudiada por 140 países en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, entre ellos México, que condenó “enérgicamente” la agresión rusa a finales de febrero.

“Rusia no empezó esta guerra, la está terminando”, aseguró Víktor Koronelli, el embajador ruso. Koronelli sostuvo que el Ejército ucranio “usa mujeres y niños como escudos humanos”, condenó “las noticias falsas” que imperan en Occidente y insistió en la necesidad de “desnazificar Ucrania”. “Agradecemos la información tan pertinente que se nos da del conflicto en Ucrania”, dijo Alberto Anaya, diputado del PT y presidente del grupo prorruso. Miembros de la oposición dejaron vacante su lugar en el llamado grupo de Amistad con Rusia y otros justificaron que era una muestra de solidaridad entre pueblos y no entre Gobiernos. “Respetamos la posición del Gobierno mexicano”, señaló Koronelli. “Nuestra relación con México tiene un carácter estratégico y se basa en el respeto mutuo de intereses nacionales”, agregó.

Mientras algunos políticos mexicanos se resisten a compartir la postura oficial de repudio a la guerra ordenada por el Gobierno de Vladímir Putin, la Casa Blanca aprieta para que no hay fisuras en la posición mexicana. Para Washington, México es un país clave en Latinoamérica, una región donde Rusia ha encontrado el respaldo internacional que no tiene en otras regiones del mundo y que sí le dan aliados como el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, de Miguel Díaz-Canel en Cuba o la Nicaragua de Daniel Ortega.

Entre sospechas de espionaje y acusaciones mutuas de propaganda, dos actos protocolarios en México han levantado la polémica y desatado la indignación a miles de kilómetros del conflicto armado. En una región acostumbrada a mirar el juego de las potencias desde lejos. Y en un país que hasta ahora no había dejado lugar a dudas sobre su posición frente a la ofensiva rusa.

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La Marina ucrania asegura haber destruido este jueves un buque ruso de desembarco de tropas atracado en el puerto de Berdiansk, localidad al sur del país y actualmente bajo control del Ejército de Rusia. Un comunicado de la Marina ucrania sostiene que se trata del buque de desembarco Orsk de la Flota del mar Negro de la Armada Rusa. Cerca de la ciudad de Berdiansk se escucharon dos fuertes explosiones a las 6.40, hora local (una hora menos en la España peninsular). “El gran buque de desembarco Orsk de la Flota del mar Negro de los ocupantes”, ha afirmado el Ejército ucranio en su perfil de Twitter, “fue destruido en el puerto ruso capturado de Berdyansk. ¡Gloria a Ucrania!”.

Horas después de conocerse las primeras informaciones y de divulgarse en internet vídeos con las explosiones en el buque, el ministerio de Defensa ucranio, según recoge la agencia Reuters, ha confirmado el ataque así como el éxito del mismo. Ninguna fuente independiente ha podido constatar cómo se produjo el ataque o la causa de las explosiones y posterior fuego en el Orsk.

Según la agencia de noticias rusa Tass, que ha citado al canal de televisión Zvezda, del Ministerio de Defensa de Rusia, este buque de transporte de tropas y material militar, como vehículos blindados, perteneciente a la Flota del mar Negro fue el primero en atracar en Berdiansk el pasado lunes 21 de marzo.

Expertos en análisis de inteligencia han podido verificar las imágenes difundidas en redes sociales de la embarcación en llamas. No obstante, la información no ha sido confirmada por el Gobierno ruso, que no suele pronunciarse sobre sus bajas en combate.

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El puerto de Berdiansk, sobre el mar de Azov, tiene importancia estratégica para los invasores rusos como punto clave para hacer llegar municiones, material militar y soldados al sur de Ucrania. Berdiansk está 70 kilómetros al suroeste de Mariupol, ciudad actualmente sitiada por los rusos y donde se libran duros combates desde hace varios días.

En Berdiansk, con una población de 115.000 habitantes, las fuerzas invasoras han tenido que lidiar con protestas de la población civil. Desde el 24 de febrero Rusia libra una guerra de invasión contra Ucrania con fuertes bombardeos desde el aire y desde el mar y con fuertes ataques sd artillería. Los ataques no se han limitado a objetivos militares, sino también han afectado edificios residenciales así como a otros inmuebles que servían de refugio a la población.

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El negocio de Pipe Bueno se refirió a la polémica denuncia de un colectivo animalista.

Noticias Colombia.

Rancho Mx, restaurante localizado en el municipio de Cajicá, Cundinamarca, se pronunció luego de la controversia que se desató en redees sociales por la publicación de un colectivo animalista en la que advertía sobre la supuesta construcción de una plaza de toros en inmedicaciones de este negocio de comidas y entretenimiento.

‘Colombia sin Toreo’, divulgó en su página web que las autoridades locales habían visitado el predio y que luego de una minuciosa inspección, habrían decidido «sellar la obra».

 

Rancho MX, restaurante ubicado en Cajicá, Cundinamarca.

«La Alcaldía de Cajiicá visitó el lugar y evidenció que sí se trataba de una plaza de toros portátil, y aunque el Representante Legal del restaurante afirmó que dicha plaza no estaba destinada para espectáculos taurinos sino eventos musicales», señala el colectivo animalista en su sitio oficial.

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«La construcción fue sellada por parte de la autoridad municipal y días después desarmada», se lee en el portal web.

Respuesta del negocio

Luego de los comentarios de usuarios de redes sociales, que rechazaban un supuesto escenario para actividades taurinas, Rancho Mx a través de un comunicado emitió otra versión de los hechos y expuso varios puntos para aclarar la situación.

Lo primero que anunciaron es que nunca han tenido la intención de adelantar, promover ni ejecutar actividades o espectáculos relacionadas con eventos taurinos.

Además, aclaran que no han solicitado ningún permiso para eventos taurinos y que tampoco han sido requeridos por las autoridades por la construcción de instalaciones para eventos relacionados con toros.

Agregó el comunicado que la visita de la Alcaldía fue técnica para inspeccionar «un escenario multifuncional para eventos culturales y espectáculos musicales, relacionados con la cultura mexicana», detalla el boletín informativo.

«Nuestro compromiso es con el bienestar de la comunidad, con la promoción de actos culturales, con el desarrollo artístico musical y gastronómico y con el servicio de calidad para nuestros clientes», concluye el comunicado.

Tanto Pipe Buneo como Luisa Fernanda , propietarios del negocio, han divulgado este comunicado en sus historias de Instagram con el fin de contar su versión sobre los hechos que desataron comentarios en redes sociales en pro de la conservación de la vida animal.

Foto de portada: @pipebueno

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China ya actúa como mediador entre Ucrania y Rusia, según ha asegurado este lunes el ministro de Exteriores de la segunda economía del mundo, Wang Yi, en las declaraciones más claras de su Gobierno hasta el momento sobre la posibilidad de aceptar un papel de intermediación en el conflicto. En su principal rueda de prensa del año, durante la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, equivalente al Parlamento chino), Wang ha asegurado además que la Cruz Roja china enviará ayuda humanitaria a Ucrania “tan pronto como sea posible”.

En la comparecencia, en la que ha respondido a través de una gran pantalla de televisión desde el Gran Palacio del Pueblo las preguntas que le formulaban los periodistas en un centro de prensa a kilómetros de distancia, el ministro ha asegurado que su país está “dispuesto” a asumir un papel en la crisis ucrania y actuar como mediador para poner fin a la guerra. De hecho, ya ha intercedido y ha “proporcionado algunos consejos”, según ha dicho Wang, que citó la conversación entre Putin y Xi al día siguiente del comienzo de la invasión, en la que “el presidente chino expresó su deseo de ver que se celebraban conversaciones de paz. Desde entonces se han celebrado dos rondas, y esperamos más progresos en una tercera. Cuanto mayores son las divergencias, mayor es la necesidad de negociar”.

Las de este lunes de Wang son las declaraciones más claras hasta ahora por parte de Pekín acerca de su disposición a mediar. China mantiene excelentes relaciones con Rusia, pero también con Ucrania, que le suministra armamento y cerca del 80% de las importaciones chinas de maíz. La semana pasada, en una conversación entre Wang y el ministro de Exteriores ucranio, Dmitro Kuleba, el representante del Gobierno en Kiev pidió al titular chino la mediación de Pekín, según la versión de la conversación distribuida por el Ministerio de Exteriores chino. Pero hasta hoy, China había evitado responder de manera clara sobre su disposición a implicarse como intermediario.

A lo largo de los días, la posibilidad de una mediación de Pekín ha obtenido eco en otras instancias: el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, indicaba en declaraciones publicadas por El Mundo que “aquí tiene un papel que jugar la diplomacia china”. “Porque no hay alternativa. No podemos ser nosotros los mediadores, es obvio. No hay formato Normandía posible [en jerga diplomática, el grupo compuesto por representantes de alto nivel de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania]. Y no puede ser Estados Unidos. ¿Quién si no? Debe ser China, confío en ello”, añadía.

Pekín ha adoptado en el conflicto lo que algunos expertos han descrito como una “neutralidad escorada”. Con esta postura, pese a utilizar un lenguaje cauto, se inclina hacia Moscú, el socio estratégico con el que ha estrechado relaciones de manera gradual en la última década y muy especialmente desde el 4 de febrero, cuando se reunieron los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping en Pekín y suscribieron una declaración conjunta en la que aseguran que la cooperación bilateral “no tiene límites” ni ningún área vetada. El Gobierno chino no ha condenado el asalto ruso, que evita calificar de “invasión”, y ha descrito como “ilegales” las sanciones que Occidente ha impuesto contra el Kremlin.

La colaboración entre los dos países es “sólida como una roca” y “las perspectivas de colaboración futura, inmensas”, ha sostenido Wang, que ha asegurado que el estallido de la guerra en Ucrania tras la invasión ordenada por Putin el 24 de febrero no ha debilitado esa relación. “No importa lo siniestra que sea la situación internacional, tanto China como Rusia mantendrán su determinación estratégica y seguirán avanzando en su asociación estratégica exhaustiva de coordinación en la nueva era”, ha indicado el ministro. Ambos son “los socios estratégicos más importantes el uno para el otro” y su asociación “contribuye” a la paz y la estabilidad del mundo.

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En un acto con azafatas de vuelo de las aerolíneas rusas, que fue emitido por la televisión pública y que forma parte de las celebraciones oficiales por el día de la mujer del ocho de marzo, el presidente ruso Vladímir Putin subió el tono de sus declaraciones sobre el conflicto en Ucrania y la respuesta de Occidente. Ucrania pone en riesgo el seguir siendo un Estado si se mantiene la lucha contra las fuerzas rusas, advirtió el líder del Kremlin. “Si eso ocurre, ellos tendrán la culpa”, afirmó en su declaración, la más larga que ha hecho desde el comienzo de la invasión hace 9 días.

Putin atacó frontalmente la petición del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, para que la OTAN declare Ucrania como zona de exclusión aérea, un paso que la Alianza Atlántica se ha resistido a tomar. “Si se atiende esa petición esto tendría resultados catastróficos no solo para Europa sino para el mundo entero”, amenazó, y explicó que lleva tiempo acabar con las defensas aéreas ucranias y que tratan de frenarlo reclamando la creación de esa zona de exclusión. “Se escuchan voces que piden que se imponga una zona de exclusión aérea en Ucrania. Esto es imposible hacerlo desde territorio ucranio; solo puede hacerse desde otros países. Entenderemos cualquier movimiento en ese sentido como una participación de ese otro país en un conflicto armado, que pone en riesgo nuestros soldados”, afirmó Putin, dejando claro que en los cielos ucranios Occidente se juega una escalada y expansión del conflicto.

En línea con esto, el presidente también declaró que las sanciones financieras que Occidente ha impuesto a Rusia por la invasión de Ucrania son algo similar a una “declaración de guerra”. Las medidas adoptadas estos días contra Moscú para tratar de asfixiar sus recursos han hecho tambalearse los cimientos económicos de Rusia: los cajeros se han quedado sin dinero y algunos precios han subido más de un 30%.

En alusión directa al frustrado intento del sábado de crear un corredor humanitario para que los civiles de Mariupol pudieron salir de la ciudad asediada, Putin ha desmentido a las autoridades ucranias que afirmaron que las fuerzas rusas no han respetado el alto al fuego y han proseguido con los bombardeos. “En Mariupol, por ejemplo, está ocurriendo mientras hablamos: llamaron desde el Gobierno, desde Kiev y hablaron con nuestros militares para abrir un corredor y que los ciudadanos pudieran salir. Por supuesto, reaccionaron inmediatamente, pararon la actividad militar”, ha dicho Putin. “Miraron y ¡no dejaban salir a nadie! Les usaban como escudos humanos”.

A pesar de todo, ha asegurado que no tiene intención de declarar la ley marcial en Rusia porque no ve motivos para ello. “Se aplica en caso de agresión externa, pero en Rusia no existe tal situación ahora y, con suerte, no existirá”, ha zanjado, antes de rebatir las acusaciones de que el Ejército ruso está empleando reclutas en la operación en Ucrania. Trataba de acallar así algunos de los rumores que han circulado en la última semana sobre cierre de fronteras y el alistamiento obligatorio.

Este acto con las azafatas también ha permitido a Putin recalcar sus argumentos sobre los motivos que le han llevado a a tomar la “difícil” decisión de atacar Ucrania, como el supuesto peligro para Rusia de una hipotética adhesión de Kiev a la Alianza Atlántica y la defensa de los habitantes prorrusos de la región separatista ucrania del Donbás. “La gente en Donbás no son perros callejeros. Entre 13.000 y 14.000 personas han muerto a lo largo de estos años. Más de 500 niños han sido asesinados o mutilados. Pero Occidente prefirió no verlo durante ocho años. Escuchen, ocho años”, ha subrayado, en referencia a la guerra que comenzó en 2014 tras el cambio de régimen en Kiev y la anexión a Rusia de la península ucrania de Crimea

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No obstante, Putin ha querido expresar que las vías de negociación no están cerradas. “Nuestras propuestas están sobre la mesa con el grupo de negociadores de Kiev. Con suerte, responderán positivamente”, ha dicho Putin, para quien uno de los requisitos clave es “la desmilitarización del país” y que Ucrania tenga un “estatus neutral”, para ayudar así a los ciudadanos del Donbás.

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El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, y el presidente de EE UU, Joe Biden, el viernes en la Casa Blanca.
El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, y el presidente de EE UU, Joe Biden, el viernes en la Casa Blanca.Pete Marovich / POOL (EFE)

Después de que Rusia comenzara la invasión de Ucrania el 24 de febrero, la relación entre los Ministerios de Defensa de Estados Unidos y Finlandia se ha tornado más crucial que nunca. En el actual escenario, Joe Biden recibió el viernes en la Casa Blanca al presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, para hablar de cómo reforzar la alianza de defensa bilateral tras la agresión de Putin. Finlandia, segundo país europeo ―después de Ucrania― con más kilómetros de frontera con Rusia, no es miembro de la OTAN, pero mantiene estrechos lazos con la Alianza Atlántica y, tras el ataque de Vladímir Putin, está subiendo el apoyo entre los finlandeses por ingresar en la organización.

Ambos presidentes comparecieron muy brevemente ante la prensa poco antes de iniciar su encuentro en el Despacho Oval. Tanto Biden como Niinistö expresaron su solidaridad con el pueblo ucranio. El mandatario demócrata declaró el compromiso de la Casa Blanca para ayudar a Finlandia a defenderse a sí mismo, ya que el conflicto en Ucrania ha despertado una nueva preocupación por ciertos países europeos, como Finlandia y Suecia.

Biden dejó abierta ante la prensa la posibilidad de que Finlandia pueda formar una alianza más estrecha con la OTAN que la que tiene actualmente: desde su posición de no miembro, el país nórdico coopera con la alianza. Pero poco antes de la reunión, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, no había querido aclarar si Estados Unidos apoyaría un ingreso de Finlandia en la organización. Durante su rueda de prensa diaria, aseguró que esa decisión depende de todos los Estados miembros de la alianza.

En el noveno día de una guerra que ya se ha cobrado miles de muertos y heridos, además de un millón de refugiados, el presidente de Estados Unidos fue tajante al declarar que “el ataque a Ucrania ha sido un ataque también a la seguridad de Europa”. “Finlandia es un socio clave de Estados Unidos, un aliado robusto también en temas de defensa y un aliado de la OTAN, especialmente en lo relativo a la fuerza y la seguridad de la zona del mar Báltico”, agregó Biden con la ayuda de unas notas que llevaba escritas.

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El presidente Niinistö agradeció la oportunidad de discutir asuntos actuales con el presidente norteamericano “en estos momentos tan difíciles”. El finlandés también agradeció al estadounidense “el liderazgo” ejercido en esta crisis. Niinistö añadió que el pueblo ucranio “lucha con valor por su país”. El jueves, el mandatario finlandés había llamado a “mantener la cabeza fría” en medio de tan difícil situación en el viejo continente. “En medio de una aguda crisis es muy importante mantener la cabeza fría y evaluar cuidadosamente el impacto en nuestra seguridad”, dijo el jefe del Gobierno de este país escandinavo, que cuenta con 5,5 millones de habitantes y es miembro de la Unión Europea.

La semana pasada, dos días después de iniciada la invasión rusa en Ucrania, el Kremlin denunciaba los esfuerzos llevados a cabo por Occidente para incluir en la Alianza Atlántica a Finlandia y a Suecia, países conocidos por su neutralidad, y alertó sobre las graves consecuencias que tendría el ingreso de estos países a la OTAN. “Es evidente que el ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN, que es ante todo un bloque militar, tendría graves consecuencias político-militares, que requerirían una respuesta de nuestro país”, advirtió entonces en rueda de prensa la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova. La representante de la diplomacia rusa señaló que Moscú estaba al tanto de “los esfuerzos de la OTAN y algunos países miembros del bloque, ante todo Estados Unidos, para incluir en la alianza a Finlandia y también a Suecia”.

Al final de la comparecencia ante la prensa de ambos mandatarios el viernes, Biden se atrevió a lanzar una broma, a pesar de la gravedad de la situación mundial. Recordó a su antecesor en el cargo Barack Obama, de quien él fue vicepresidente, y aseguró que el exmandatario consideraba que todo funcionaría mejor si el mundo se dejara en manos de los países nórdicos. El presidente finlandés sonrió y dijo: “Bueno, nosotros no tenemos la costumbre de iniciar guerras”.

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Moscú acusa a Kiev de frustrar una tregua en los combates por no haber querido negociar

El Kremlin ha acusado este sábado al Gobierno de Ucrania de frustrar una tregua en los combates por negarse a negociar, ha asegurado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en declaraciones recogidas por la agencia rusa RIA Novosti.

De acuerdo con esta versión oficial de Moscú, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó el viernes suspender las operaciones militares de su Ejército en Ucrania mientras esperaba una respuesta a su oferta de negociar en Minsk, la capital bielorrusa, por parte del Gobierno ucranio. Ante lo que Peskov define como «rechazo» por parte de Kiev a esta supuesta propuesta rusa, Putin decidió reanudar los ataques de sus Fuerzas Armadas en territorio ucranio, siempre de acuerdo con las declaraciones del portavoz recogidas por la agencia rusa.

El viernes, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, había expresado su disposición a negociar con Moscú, cuando ya las tropas rusas estaban en las afueras de Kiev, incluido sobre lo que Rusia define como «estatus de neutralidad de Ucrania»; es decir, la renuncia de este país a ingresar en la OTAN y la UE y a desplegar armas en su territorio. El Kremlin respondió a estas declaraciones aceptando negociar con el Gobierno ucranio, pero bajo sus condiciones y en Minsk, la capital de su aliado bielorruso. 

Posteriormente, Moscú acusó a Zelenski de haber hecho esas afirmaciones para ganar tiempo y aseguró que Kiev, tras proponer a Rusia negociar en Varsovia en lugar de Minsk, había cortado la comunicación con Moscú. El Kremlin acusó entonces a las autoridades ucranias de «no querer negociar», sostuvo ya el viernes el portavoz presidencial ruso. 

Ese es el argumento que ha recuperado Peskov en sus declaraciones a la agencia rusa, en las que aludía a la supuesta tregua unilateral de Rusia. El viernes por la noche, sin embargo, la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, Maria Zajarova, había recalcado que la oferta rusa de negociación en ningún caso equivalía a una tregua. (EL PAÍS y RIA Novosti)



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Todos los focos estaban en el Parlamento ruso, que este lunes saltaba a escena con su petición al presidente para que reconozca la independencia del este de Ucrania. Sin embargo, fueron Vladímir Putin y su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quienes escenificaron minutos antes del debate un breve intercambio de palabras que arrebató todo el protagonismo en el drama que se escribe estos meses en el este de Europa. “¿Hay una oportunidad para llegar a un acuerdo con nuestros socios sobre los temas clave que nos preocupan o solo es un intento de arrastrarnos a un proceso de negociación interminable?”, comenzó el mandatario ruso. Lavrov admitió que las negociaciones se están demorando, pero abrió la puerta al optimismo. “Aun así, como jefe del ministerio de Exteriores, debo decir que siempre hay una oportunidad”. Y acto seguido Putin le ordenó seguir negociando.

Putin celebró este lunes dos breves reuniones televisadas con Lavrov y con el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú. Pese a los ultimátums lanzados desde Moscú en los últimos meses sobre una cuenta atrás que se agotaba, el jefe de la diplomacia rusa fue rotundo al afirmar que aún hay espacio para el diálogo. “Tengo la impresión de que nuestras posibilidades están lejos de agotarse. Por supuesto, no se debe continuar indefinidamente, pero en esta etapa sugiero prolongarlas e intensificarlas”, dijo Lavrov al presidente, ambos separados por otra enorme mesa, como sucedió una semana antes con el presidente francés, Emmanuel Macron.

El Kremlin ya tiene preparada su contestación a las respuestas que ofrecieron Estados Unidos y la OTAN a sus exigencias de garantías de seguridad para Rusia. Lavrov confirmó que el documento está terminado y su extensión es de “unas 10 páginas”.

Shoigú pasó revista a los ejercicios masivos que están realizando las tropas rusas junto a Ucrania, tanto en el sur del país como en su aliada Bielorrusia. El ministro de Defensa señaló que parte de las maniobras acabarán pronto, aunque no entró en más detalles sobre la vuelta a casa o no de las tropas.

Estos encuentros han tenido lugar justo antes de que la Duma Estatal (Parlamento) abordase una nueva medida de presión sobre Kiev. Estaba previsto que esa cámara debatiese este lunes un proyecto de ley presentado en enero por el Partido Comunista para solicitar al presidente el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, en Ucrania. Sin embargo, la formación de Putin, Rusia Unida, ha presentado otro borrador para que la iniciativa sea escrutada antes por Lavrov. El portavoz de la Cámara baja, Vyacheslav Volodin, anunció que los dos textos serán sometidos a votación este martes.

Hasta ahora, Moscú ha abogado por que la región estuviese dentro de Ucrania con un estatus especial, como figuraba en los acuerdos de paz firmados hace ya siete años. Los protocolos de Minsk fueron sellados por primera vez por Rusia, Ucrania y la OSCE en septiembre de 2014, cuando la ofensiva del Ejército ucranio puso contra las cuerdas a los separatistas, y revisados de nuevo en febrero de 2015 tras una exitosa contraofensiva de las milicias con apoyo ruso.

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Moscú exige a Kiev que dialogue con las autoridades de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk para pactar la celebración de elecciones locales, como figura en el punto 12 de los protocolos. Además, el Kremlin insta al Gobierno ucranio a reformar la Constitución y dar un estatus especial al Donbás, cuestión que debía haber sido resuelta en 2015, según el punto 11. Sin embargo, Kiev exige a su vez que Rusia cumpla otros compromisos también claves, los puntos 9 y 10: la devolución a Ucrania del control de la frontera entre la zona separatista y Rusia y la retirada de todas las formaciones armadas y equipamiento militar de la región.

Movimiento de tropas ucranias

Pese a las llamadas al diálogo, el portavoz de Putin denunció este lunes “un agravamiento significativo de la situación” por el movimiento de tropas “de las Fuerzas Armadas de Ucrania y unidades de diferente naturaleza” junto a la línea de contacto del Donbás y la frontera con Rusia. Dmitri Peskov subrayó que estos despliegues no son menos importantes que los que han realizado las Fuerzas Armadas rusas en su territorio y Bielorrusia.

Con la tensión al máximo en el este del continente, el Kremlin ha recibido con deleite la entrevista concedida a la BCC por el embajador ucranio en Reino Unido, Vadym Prystaiko, quien afirmó que su país podría replantearse su adhesión a la OTAN, una de las líneas rojas del Kremlin. “Podríamos. Especialmente al ser amenazados de esta manera, chantajeados por ello y empujados a hacerlo”, dijo el diplomático.

Sus palabras fueron refutadas por el portavoz del presidente de Ucrania, Sergiy Nikifórov, quien respondió públicamente que este paso atrás no se ha planteado de ningún modo porque el deseo de incorporarse a la Alianza Atlántica figura en la propia Constitución. En ese mismo sentido se manifestó el propio presidente Zelenski tras reunirse este lunes en Kiev con el canciller alemán Olaf Scholz. Sin embargo, el portavoz de Putin no desaprovechó la oportunidad para traer a primer plano una de las principales exigencias de Moscú. “Esto sería sin duda un paso que contribuiría de forma significativa a dar una respuesta más significativa a las preocupaciones rusas”, subrayó el representante del Kremlin, aunque consideró “poco probable” que esta idea tenga más recorrido por parte de Kiev.

Peskov también se pronunció sobre la visita este martes a Moscú del canciller Scholz. En su encuentro con Putin, no solo abordarán toda la crisis que rodea a Ucrania y la búsqueda de un nuevo sistema de seguridad con Rusia, sino también la parálisis del gasoducto Nord Stream 2, cuyas obras concluyeron en enero, pero no ha recibido aún el visto bueno de Bruselas para operar debido a que su gestión pertenece al monopolio estatal ruso Gazprom y al riesgo de que se convierta en un instrumento de presión del Kremlin.

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Alberto Fernández llega este 7 de febrero de 2022 en visita oficial a Barbados, última escala de una gira por Rusia y China.
Alberto Fernández llega este 7 de febrero de 2022 en visita oficial a Barbados, última escala de una gira por Rusia y China.HANDOUT (AFP)

Los problemas persiguen a Alberto Fernández fuera de casa. Las urgencias políticas y una serie de errores diplomáticos no forzados obligaron al presidente de Argentina a adelantar el balance de la gira que lo llevó a Rusia y China. Desde Barbados, última escala de su viaje, relativizó este lunes el impacto que tuvieron en Estados Unidos las críticas que lanzó desde Moscú a la Casa Blanca. Y quitó fuelle a la crisis que abrió en su coalición de Gobierno el acuerdo que firmó a finales de enero con el Fondo Monetario Internacional para refinanciar una deuda de 44.500 millones de dólares. Reveló entonces que había hablado por teléfono desde Pekín con su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, crítica de ese acuerdo, y confió en que los diputados que la siguen darán su voto al memorando con el Fondo en el Congreso.

Fernández está atrapado entre dos frentes, uno interno y otro externo. En el interno, vive la desafección del kirchnerismo, la principal fuerza de la coalición peronista que lo llevó al poder en 2019. El acuerdo con el FMI, firmado días antes de volar hacia Moscú, se saldó con la renuncia de Máximo Kirchner, hijo de la expresidenta, como jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados. Máximo Kirchner dijo que no estaba dispuesto a trabajar por la aprobación parlamentaria de un acuerdo que rechazaba y abrió la enésima crisis en el seno del Gobierno argentino. Cristina Kirchner se mantuvo desde entonces en silencio. El presidente Fernández habló este lunes de “matices” con respecto al acuerdo con el FMI y admitió incluso que podría haber diputados kirchneristas que votarán en contra. “Hablé con Cristina y le conté cómo seguíamos”, dijo Fernández. “La verdad, yo no tengo dudas de que nuestra fuerza política nos va a acompañar” en el Congreso, explicó por videoconferencia a periodistas de medios argentinos que lo consultaron desde Buenos Aires.

El acuerdo con el FMI, que aún debe ser aprobado por el directorio del organismo multilateral, es crucial para que Argentina no entre en marzo en suspensión de pagos y se agrave aún más la crisis económica que atraviesa. Pero la firma profundizó las diferencias que ya acumulaba Fernández con sus socios del kirchnerismo ante cualquier entendimiento con el multilateral que supusiese un ajuste fiscal. La renuncia de Máximo Kirchner y el silencio de Cristina Kirchner dispararon todo tipo de especulaciones sobre hasta donde resistirá una alianza que cada vez es más frágil.

Sin el consenso de su propia fuerza política, Fernández necesita más que nunca el apoyo de la Casa Blanca para resolver en Washington la deuda que Argentina asumió con el Fondo en 2018, durante el Gobierno de Mauricio Macri. Por eso sorprendió a propios y ajenos las críticas que el presidente lanzó contra Estados Unidos y el FMI desde Moscú. Al tiempo que ofrecía a Putin convertir a Argentina en ”la puerta de entrada” de Rusia en América Latina, proclamaba la necesidad de reducir la “dependencia de Argentina” de Washington.

Fernández se salió por iniciativa propia de un guion escrito por la Cancillería que se limitaba a defender el multilateralismo y las buenas relaciones con Rusia para presentarse en cambio como el principal aliado del Kremlin en la región. El argentino optó por una alienación sin concesiones en momentos en que Rusia tensa al máximo la relación con Occidente por sus aspiraciones sobre Ucrania. En su rueda de prensa virtual desde Barbados, Fernández dijo, sin embargo, que sus declaraciones no habían generado problema alguno con Washington. “No recibí ninguna declaración de Estados Unidos por lo que dije. Yo siento que no dije nada novedoso ni creo que nadie se haya molestado por eso. No recibí quejas ni cuestionamiento”, dijo Fernández. “Sostengo que con Estados Unidos debemos tener relaciones serias y responsables como con cualquier país del mundo. Creemos en el multilateralismo”, agregó.

Antes de aterrizar en Bridgetown, Fernández estuvo en China. El domingo firmó la adhesión de Argentina a la llamada Ruta de la Seda, una iniciativa de Xi Jinping para reforzar la relación económica con terceros países y al que ya adhieren 140 países. Fernández se llevó de Pekín promesas de inversiones por 23.000 millones de dólares en obras de infraestructura y la posibilidad de agrandar el acuerdo que hoy permite al Banco Central de Argentina sumar a su balance de reservas 20.000 millones de dólares (en yuanes) del Banco Popular de China.

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Este martes, el presidente argentino se reunirá con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y con representantes de los países que integran la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). Esta última escala tiene poco que ver con las anteriores y es, si no hay sorpresas de última hora, menos riesgosa en términos diplomáticos: se trata del estreno del presidente argentino como presidente pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), cargo que recibió el 7 de enero de manos de México.

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Joe Biden (derecha) y Olaf Scholz, este lunes en el Despacho Oval, en la Casa Blanca.
Joe Biden (derecha) y Olaf Scholz, este lunes en el Despacho Oval, en la Casa Blanca.Al Drago / POOL (EFE)

Alemania y Estados Unidos responderán con contundencia y “de forma conjunta” con el resto de los aliados de la OTAN si se produce una invasión rusa en Ucrania. Y si eso sucede, el gasoducto Nord Stream 2, proyectado por el gigante Gazprom para enviar gas natural ruso a través del mar Báltico directamente a Europa Occidental, sin pasar por Ucrania, no se activará, ha dicho Joe Biden. El presidente estadounidense y el canciller alemán, Olaf Scholz, que ha esquivado confirmar expresamente si está dispuesto a suspender los permisos para el gasoducto que está listo desde septiembre, han escenificado sintonía y unidad entre ambos países al término de su reunión de este lunes en Washington. También han sido tajantes al prometer sanciones “rápidas y severas” si Vladímir Putin, presidente de Rusia, decide intervenir en el país vecino.

Biden ha recibido por la mañana a su invitado garantizando que las dos potencias están “alineadas” en esta crisis, y decididas a parar los pies a Putin. “Subrayaré lo obvio: Alemania es uno de los nuestros aliados más estrechos”, ha sentenciado Biden, que ha insistido varias veces en que confía en Berlín y en que la vía diplomática sigue siendo una prioridad. A una pregunta en la conferencia de prensa posterior sobre los estadounidenses que viven en Ucrania, Biden ha dicho que “odiaría que se vieran en mitad del fuego cruzado” y ha añadido que sería inteligente que “abandonaran el país”. Scholz, por su parte, ha augurado que “Rusia pagará un alto precio” si se produce una invasión. El Kremlin insiste en que no está en sus planes hacerlo, pese a que ha concentrado unos 100.000 soldados en la frontera que separa a ambas exrepúblicas soviéticas.

En la reunión, ambos mandatarios han hablado también de China y de la situación en los Balcanes Occidentales, de la pandemia (y el proceso de vacunación) y del cambio climático.

Es la primera visita a Washington de Scholz, que lidera la coalición de socialdemócratas, verdes y liberales que tomó las riendas de la potencia europea hace dos meses. Y llegaba en un momento dedicado: Alemania, y la gestión en materia de política exterior del nuevo Gobierno, ha recibido críticas de sus aliados por su negativa a enviar material militar a Ucrania, a desplegar tropas en los países del flanco oriental de la OTAN o especificar qué sanciones tiene pensado imponer a Rusia si esta se decide a intervenir en el país vecino.

Esa tibieza ha tensado relaciones con Estados Unidos, hasta el punto de que la semana pasada la embajadora en Washington, Emily Haber, envió un informe a Berlín en el que aseguraba que muchos ven en la capital federal a Alemania, que este año disfruta del turno en la presidencia del G7, como a un “socio poco confiable”. La comunicación, filtrada a los medios, iba encabezada con cuatro palabras: “Berlín, tenemos un problema”. Las críticas han llegado hasta el Capitolio, donde senadores de ambos partidos han censurado la cautela del país europeo en la actual crisis.

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Para cambiar el paso, el Gobierno alemán preparó el terreno para la visita de Scholz a la Casa Blanca con el anuncio pocas horas antes de la cumbre en Washington de que enviará a Lituania a 350 soldados al contingente que mantiene la OTAN en el país báltico. En Lituania, miembro de la OTAN, ya hay aproximadamente 1.200 soldados desde 2017 bajo mando alemán.

No está siendo fácil para Scholz suceder a Angela Merkel, tampoco en el terreno internacional. Merkel, que trató en los 16 años que estuvo en el cargo a cuatro presidentes estadounidenses, visitó en julio la Casa Blanca para despedirse de Biden, que resumió la diferencia de opiniones de ambos países con respecto a Rusia con un comprensivo “los buenos amigos pueden estar en desacuerdo”. Seis meses después, la paciencia se agota en la estrategia estadounidense hacia la crisis ucrania, que ha optado por una aproximación agresiva de la gestión de la información que incluye filtraciones tan sonoras como la del pasado sábado, cuando el Pentágono advirtió de que los servicios de inteligencia disponían de indicios de que una invasión de Kiev podría ser “cuestión de días” y que la previsión de bajas que manejan alcanza las 50.000 víctimas civiles.

El equipo de Scholz ha anunciado que a su regreso de Washington, el canciller afrontará una intensa agenda destinada a apretar el acelerador diplomático alemán. Tiene previstos encuentros con el presidente francés, Emmanuel Macron, con el polaco Andrzej Duda y con los tres mandatarios de los países bálticos. Luego viajará a Kiev, primero, y, después, a Moscú

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El nuevo recurso de Rusia en la escalada de la tensión con Occidente incluye explosiones ficticias, actores haciéndose las víctimas y equipamiento militar falso, según denuncia la inteligencia estadounidense. Un funcionario de la Administración de Joe Biden ha trasladado este jueves a los medios detalles sobre un supuesto plan de Moscú para urdir un pretexto de agresión falsa que justificase una invasión de Ucrania. Washington ya denunció a mediados de enero la existencia de un plan de similares características, sobre el que no dio más detalles.

Según los informes del servicio de inteligencia, las autoridades rusas proyectaban filmar y difundir un vídeo falso que recogiera las consecuencias de un ataque del ejército ucranio sobre suelo ruso o contra población de habla rusa en el Este de Ucrania. Moscú pretendía basar en esa filmación sus acusaciones a Kiev. Eso serviría de pretexto, según el citado funcionario, que ha hablado bajo la condición del anonimato, para una intervención de las tropas rusas o para que los líderes separatistas de la región del Donbás la reclamasen.

La inteligencia estadounidense, que no ha ofrecido pruebas de esas maniobras de distracción ni tampoco ha compartido información sobre cómo se ha llegado a esa conclusión, confía que airear esos planes disuada al presidente Vladímir Putin de continuar con la estrategia denunciada. Sí establecen un vínculo entre estas revelaciones y las “recientes campañas de desinformación” sobre falsas “campañas genocidas” en suelo ucranio. También citan las últimas medidas adoptadas por el parlamento ruso para reconocer a los Gobiernos simpatizantes en la región. “Para aportar argumentos a la independencia [de esas zonas], los políticos rusos promueven legislaciones sobre la base falsa de que Ucrania está preparándose para recuperar por la fuerza esos territorios y que Kiev niega sistemáticamente sus derechos básicos a los ciudadanos”.

Según la inteligencia estadounidense, la intención de las autoridades rusas era que el video tuviera una apariencia “muy elaborada”. Planeaban emplear cadáveres reales, fingir explosiones e intercalar imágenes de lugares destruidos. Los funcionarios también han hablado de que la filmación incluiría equipo militar falso, ucranio o perteneciente a la OTAN, drones Bayraktar de fabricación turca y actores de habla rusa para interpretar a las víctimas. No se han ofrecido detalles de quién, dentro de la Administración, está detrás de ese proyecto, pero sí se ha afirmado que la inteligencia rusa estaba “íntimamente involucrada”. Un funcionario del Gobierno británico citado por The New York Times da crédito a las acusaciones de Estados Unidos tras realizar su propio análisis de los datos, “creíbles y extremadamente preocupantes”.

Para Jon Finer, asesor adjunto de Seguridad Nacional, estas evidencias “muestran el nivel de cinismo del que es capaz una de las partes de este conflicto”. “No estamos diciendo definitivamente que esto fuera lo que pensaban a hacer. Estamos diciendo que barajaban esa opción, y que no sería la primera vez que emplean un pretexto de ese tipo para justificar una acción militar”, ha aclarado Finer en declaraciones este jueves a la cadena MSNBC.

El anuncio añade tensión a la crisis iniciada por la concentración de tropas rusas a lo largo de las fronteras con Ucrania y abona las sospechas de Estados Unidos de que el Kremlin puede iniciar “en breve” una nueva agresión militar a la antigua república soviética.

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El Gobierno de Boris Johnson, cuyos propios problemas internos por el escándalo de las fiestas en Downing Street durante el confinamiento han mantenido alejado de la escena internacional durante las últimas semanas, ha irrumpido este sábado en la crisis de Ucrania con una acusación grave, pero ambigua y confusa. “Disponemos de información que indica que el Gobierno ruso busca instalar a un líder prorruso en Kiev, mientras se plantea una invasión para ocupar Ucrania”, ha asegurado el Ministerio de Exteriores británico en un comunicado que ha querido mantener embargado hasta las 23:30, hora peninsular de España.

“El exdiputado ucranio, Yevhen Murayev, está siendo considerado como potencial candidato”, asegura el texto. No solo señala directamente a Murayev, sino que presenta además un listado de políticos de ese país que, siempre según el MInisterio de Exteriores del Reino Unido, “mantendrían vínculos con los servicios de inteligencia rusos”. Se trataría de Serhiy Arbuzov, viceprimer ministro de Ucrania entre 2010 y 2012, y primer ministro interino en 2014; Vladimir Sivkovich, ex vicedirector de la Seguridad Nacional Ucraniana, y del Consejo de Defensa (RNBO, en sus siglas originales); Andriy Kluyev, vice primer ministro entre 2010 y 2012 y jefe de Gabinete del presidente Yanukovich; y Mykola Azarov, primer ministro de Ucrania entre 2010 y 2014. “Algunas de estas personas están en contacto actualmente con los oficiales de la inteligencia rusa implicados en los planes para atacar Ucrania”, asegura el comunicado del Gobierno británico.

Aquí acaba una información que no aporta más detalles, y cuya importancia ―que no su veracidad― ha sido puesta en cuestión por analistas de política internacional. El mismo texto aporta declaraciones de la ministra de Exteriores británica, Liz Truss: “La información que hemos hecho pública arroja luz sobre la extensión de la actividad rusa diseñada para subvertir el Gobierno de Ucrania, y supone una visión interior del modo de pensar del Kremlin”. “Rusia debe desescalar [su ofensiva], poner fin a sus campañas de agresión y desinformación, y emprender la vía diplomática. Tanto el Reino Unido como sus aliados han dicho reiteradamente que cualquier incursión militar rusa en Ucrania será un enorme error estratégico con serios costes”, ha advertido la ministra británica.

El Gobierno de Johnson entra en escena con una acusación contundente que, sin embargo, genera escepticismo. “El Ministerio de Asuntos Exteriores británico parece estar confundido”, ha dicho Murayev, el hombre al que el comunicado señala como candidato títere de Moscú para gobernar Ucrania. “No tiene mucha lógica. Me han prohibido entrar en Rusia. No solo eso, sino que han confiscado los bienes y el dinero de la empresa de mi padre”, ha asegurado. “Me ha costado digerir tanta tontería. Quizá alguien persigue cerrar otro canal independiente de televisión”, ha dicho el exdiputado y empresario al diario The Daily Telegraph. Murayev, de 45 años, es propietario de una emisora y fundó su propio partido, Nashi, después de escindirse del principal partido prorruso de Ucrania.

Los cuatro políticos señalados por el Gobierno británico residen en Rusia, pero se han apartado del primer plano de la escena pública. Solo Azarov aparece de modo habitual en programas de televisión rusos, en los que ataca a las autoridades de Ucrania y las califica de “simpatizantes nazis”.

Londres ha sostenido en el tiempo, ya desde el anterior Gobierno conservador de Theresa May, una línea especialmente dura contra Moscú. El intento de asesinato del agente doble Sergei Skripal y de su hija Yulia en territorio británico (en la localidad de Salisbury) por dos agentes rusos, con el agente nervioso Novichok, provocó una seria crisis diplomática que acabó con la expulsión del Reino Unido de muchos funcionarios de la embajada rusa. El Gobierno de Johnson ha señalado con especial énfasis la amenaza que supone el Gobierno de Vladimir Putin en su último documento de Estrategia Nacional de Seguridad.

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