Para seguir avanzado en la reactivación económica y turística de la capital del Valle del Cauca, la aerolínea Avianca dio apertura a dos nuevas rutas que conectan de manera directa a Cali con México y Europa.
Estas rutas se suman a las directas internacionales de Cali a Orlando, New York y Miami y a las nacionales a Santa Marta, Pasto, Cartagena, Barranquilla y Bogotá, además de las nuevas a Florencia y Apartadó por parte la aerolínea Easyfly y la ruta a Cancún por Viva Air, inaugurada el 22 de marzo.
Durante su inauguración, viajeros como Adriana Patricia Carreño expresaron su agrado. “Me parece espectacular por el tiempo, que para nosotros es muy valioso. Estar en un aeropuerto horas esperando y hacer trasbordo o hacer escalas es un complique, muy enredado. Me parece fantástico que salga de Cali a Madrid directo; es espectacular”, indicó.
Una de las nuevas rutas que entra en operación es Cali–Ciudad de México–Cali, con una frecuencia de cuatro veces a la semana: lunes, miércoles, viernes y domingo, de manera directa, ofreciendo a los usuarios ocho vuelos semanales y 1200 sillas.
“Estamos apostando por el turismo de nuestra bella ciudad, dando la facilidad de salir desde Cali directo hacia nuevos destinos nacionales e internacionales”, manifestó Rodrigo Pardo Parra, gerente regional de Aeropuertos para Avianca.
La otra ruta que reanudó su operación es Cali-Madrid-Cali, que permitirá a los viajeros conectarse de manera directa con la capital española, además de enlazar con más de 50 destinos en Europa, África y Asia, gracias a las más de 15 alianzas que tiene la compañía con otras aerolíneas del continente.
Esta ruta tendrá una frecuencia de ocho vuelos semanales: lunes, miércoles, viernes y domingo, con 2000 sillas disponibles.
«Es una gran noticia, pues México y España hacen parte de los principales países emisores a nuestro destino. Nos alegra que Avianca haga esta gran apuesta en Cali, pues destinos como Ciudad de México impulsan otras conexiones a nivel internacional y generan una apertura a ese mercado, en el que estamos trabajando. Esta gran iniciativa apunta también al fortalecimiento y reactivación de nuestro destino», aseguró Stefanía Doglioni, secretaria de Turismo Distrital.
Cali es un lugar con gran fuerza turística, con un alto valor histórico, cultural y ecológico. En ese contexto, desde la Secretaría de Turismo y de la mano con empresarios del sector, se continúa trabajando para posicionar el destino a nivel nacional e internacional.
Un avión australiano se dispone a despegar con ayuda militar para Ucrania.DPA vía Europa Press (Europa Press)
La agresión rusa a Ucrania ha provocado, entre otras reacciones, una clara escalada del apoyo militar occidental al país atacado. Tras el estallido del conflicto en 2014, el respaldo se fue intensificando paulatinamente, pero sobre todo con asesoramiento, entrenamiento, ayuda financiera —especialmente de Estados Unidos y el Reino Unido— y muy limitadas entregas de armamento. El contrato sellado para el suministro de drones armados turcos fue, en ese lapso, el desarrollo más relevante. Esa dinámica ha cambiado por completo con la invasión.
Europa es el ejemplo más evidente de un giro con rasgos históricos. Por primera vez, la Unión Europea —a través de la Comisión— ha decidido coordinar una compra conjunta de material bélico letal, que será entregado a las fuerzas ucranias. Se ha habilitado un fondo de unos 450 millones de euros para esos fines.
Además, países como Alemania, Suecia, Noruega o Finlandia han decidido suministrar armas a Kiev, algo que supone un notable cambio respecto de las políticas restrictivas en esta materia que han marcado la agenda de estos países durante décadas. La gran mayoría de los Gobiernos de la UE ha dado pasos en esa misma dirección. El Gobierno español se ha sumado este miércoles. Por su parte, Polonia es la base logística desde la cual se organiza el transporte del armamento por vía terrestre, dada la peligrosidad del medio aéreo.
Más allá de la UE, Estados Unidos destaca como el principal valedor militar de Ucrania. Su apoyo se cuantifica en unos 2.500 millones de dólares (unos 2.260 millones de euros) desde 2014. El apoyo estadounidense ha tenido distintos flancos, siendo los más relevantes probablemente el aspecto de entrenamiento y asesoría y la entrega de misiles antitanque Javelin. Tras la invasión rusa de la semana pasada, el presidente Joe Biden ha autorizado una nueva partida de 350 millones.
Entre los actores principales en el apoyo a Ucrania destaca Turquía, con el suministro desde 2019 de los mencionados drones armados —modelo Bayraktar TB2, junto con los radares y los misiles pertinentes—, que han demostrado su eficacia en el reciente conflicto del Nagorno Karabaj. El ministro de Defensa de Ucrania ha informado este miércoles 2 de marzo que su país tiene previsto recibir una nueva partida. El Reino Unido tuvo un papel relevante en la formación de las fuerzas ucranias, y también en la entrega de armas.
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Los nuevos anuncios de ayuda incluyen distintos tipos de armas, pero sobre todo misiles antitanque y misiles antiaéreos. También se han ofrecido metralletas, obuses y rifles de asalto. La UE estudia la posibilidad de entregar aviones de combate, aunque el proyecto no parece despegar.
Siemon Wezeman, investigador sénior del programa de suministro de armas del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo, resume así el movimiento: “Se trata por lo general de armas que las fuerzas ucranias pueden usar con facilidad; que los países occidentales tienen almacenadas y pueden entregar con rapidez; las cantidades comprometidas no son enormes, pero se trata de armamento útil. No suponen un cambio de equilibrio mayor en el terreno de combate, pero tienen relevancia y, sobre todo, envían un fuerte mensaje político”, dice el experto.
Un lanzador de misiles antiaéreos Buk , en Armyansk, en el norte de Crimea, Rusia, el 24 de febrero.Konstantin Mihalchevskiy / Sputnik / ContactoPhoto (Europa Press)
Entre las dificultades que afronta la iniciativa, destaca el problema de hallar el equilibrio entre reforzar Ucrania sin dar pie a Rusia a considerar esta ayuda como una intervención en el conflicto. Los dirigentes ucranios reclaman que este apoyo, esencial para resistir, se aumente y acelere. A continuación, un repaso a los principales tipos de armas que se han comprometido en ayuda, y quiénes los suministran.
Misiles antitanque
Es una de las armas que figura con más frecuencia en los anuncios de ayuda, obviamente muy útil ante el escenario de una agresión terrestre con columnas de tanques y blindados de todo tipo penetrando en el territorio ucranio. El modelo Javelin, fabricado por Raytheon y Lockheed Martin, es referencia. Tiene un alcance de unos 2,5 kilómetros. EE UU empezó a entregarlos ya antes de la invasión, en 2018, aunque bajo condición de que Ucrania los almacenara lejos de las zonas de combate del Donbás. Otros países, como Polonia o Estonia, se han ido sumando ahora en el suministro de ese modelo.
Reino Unido, por su parte, también empezó la entrega del modelo NLAW, de fabricación anglosueca (Saab-Thales) y con un alcance de entre 400 y 800 metros según modelos y objetivos, antes de la invasión. En enero había ya facilitado unos 2.000 a Ucrania, según declaró su ministro de Defensa. “Pudieron entregarlos y también entrenar para su uso antes de la invasión. Con una semana de formación es suficiente”, explica Wezeman. Suecia ha comprometido 5.000 NLAW y Luxemburgo 100. Alemania también ha anunciado el envío de 1.000 armas antitanque. Noruega aportará 2.000 M72, lanzagranadas también de fabricación estadounidense. Los Países Bajos, 50 Panzerfaust-3 con 400 cohetes.
Soldados ucranios cargan un camión con FGM-148 Javelin enviados por EE UU. SERGEI SUPINSKY (AFP)
Misiles antiaéreos
Es otra de las armas más recurrentes en los anuncios de ayuda, y especialmente el modelo Stinger. Se trata de un misil tierra-aire, también fabricado por Raytheon, en dotación de muchas fuerzas armadas desde hace décadas. Alemania ha comprometido 500, los Países Bajos 200.
El control del espacio aéreo es un aspecto crucial de cualquier contienda bélica. Las fuerzas rusas han intentado degradar los sistemas de defensa antiaérea más sofisticados de Ucrania, como los S-300. A medida en que se inutilicen esos sistemas, adquirirá creciente importancia disponer al menos de modelos como los Stinger, que son portables y no demasiado difíciles de usar, según apunta Wezeman.
Aviones de combate
Durante una comparecencia del pasado domingo, el Alto Representante de Exteriores de la UE, Josep Borrell, declaró que los socios consideraban la entrega de aviones de combate a Ucrania. La idea de fondo era recurrir a modelos MiG o Sukhoi en dotación a algunos de los países miembros —Polonia, Bulgaria y Eslovaquia—, ya que los pilotos ucranios están familiarizados con ese tipo de aparatos. Sin embargo, en los días sucesivos declaraciones de responsables políticos de esos países han proyectado dudas sobre la viabilidad de la operación.
Un avión Sukhoi Su-27 en la región de Myrhorod el pasado 11 de febrero.STR (AFP)
“Se acumulan problemas de diferente tipo para esta operación”, razona Wezeman. “Por un lado, el hecho de que esta sí sería una entrega con un gran potencial ofensivo, y, por tanto, supone una mayor confrontación con Rusia”. Esto obviamente es un factor de peso. “Por otra parte, Bulgaria por ejemplo señala que si entregara esos aparatos se quedaría descubierta, y sería necesario que otros aliados la metieran bajo su paraguas”.
Drones armados
El suministro de los drones turcos es un aspecto de gran relevancia. El Bayraktar TB2 ha demostrado gran eficacia en combate en el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia y las propias fuerzas ucranias los han utilizado en el pasado en los enfrentamientos en el Donbás. Se trata de un vehículo aéreo no tripulado con una envergadura de alas de 12 metros, capacidad de vuelo de hasta 27 horas y cargable con cuatro misiles a guía láser.
“Hasta donde sabemos, Turquía ha entregado una docena de estos aparatos”, explica Wezeman. “Se trata de un arma que sin duda reviste mucha utilidad en un entorno de gran dificultad para moverse en el espacio aéreo y con unas tácticas de las fuerzas terrestres rusas por las que asistimos a la conformación de grandes convoyes. Unos drones armados pueden hacer mucho daño en situaciones como esas. Pero Ucrania no tiene muchos, y también hay limitaciones en la munición”.
Sobre las nuevas entregas turcas pesan los cálculos geopolíticos, con una Ankara que en los últimos tiempos ha estado intentando reconstruir una relación con Moscú lastrada por múltiples motivos. “Kiev dice que recibirá más, pero estamos pendiente de una confirmación turca. Ankara afronta un difícil juego de equilibrios”.
Un tablero muy complejo, en el que cada movimiento tiene mucha relevancia, especialmente a la vista de la gran superioridad del armamento del que disponen las fuerzas armadas rusas.
El Kremlin ha alegado varias motivaciones para justificar el ataque. Desde hace tiempo, sostiene que el Gobierno ucranio planeaba retomar por la fuerza las regiones separatistas del Donbás y que sobre la población local se cernía la amenaza de un “genocidio”. No hay ninguna prueba de lo primero, y el canciller alemán, Olaf Scholz, calificó de “ridículo” lo segundo en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich. En términos más amplios, Moscú denuncia que Ucrania está camino de convertirse en una gran base para armamento occidental cerca de sus fronteras. Ucrania no es miembro de la OTAN y solo ha recibido suministros de armas de pequeño calado a medida que la amenaza rusa se intensificaba. Para entender la agresión rusa es, en cambio, imprescindible observar otros factores que el presidente, Vladímir Putin, no menciona: su deseo de frenar la integración de Ucrania en la órbita occidental y el pleno desarrollo de su democracia —que podría constituir un peligroso ejemplo a la vista de la ciudadanía rusa oprimida bajo su régimen autoritario—. Ucrania es parte esencial del proyecto de recuperación imperial rusa que Putin abandera a través del restablecimiento de una zona de influencia en el perímetro de la antigua Unión Soviética en la que, a su juicio, ni Occidente debe meterse ni, de facto, las ciudadanías locales deberían ser libres de elegir su destino si este no coincide con sus planes.
¿Cuál es el equilibrio de fuerzas militares en Rusia y Ucrania?
La descompensación es enorme. Las Fuerzas Armadas rusas sufrieron un prolongado periodo de deterioro tras el colapso de la URSS. Pero Vladímir Putin ha capitaneado un enorme esfuerzo de modernización de sus capacidades, con importantes inversiones. La superioridad es abrumadora en todos los dominios, terrestre, marítimo, aéreo, cibernético y espacial. Rusia invirtió oficialmente unos 62.000 millones de dólares (55.668 millones de euros) en gasto militar en 2021, según el informe The Military Balance del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. El gasto de Ucrania no llegó a los 5.000 millones de dólares. Rusia cuenta además con un arsenal nuclear comparable al de Estados Unidos. Las experiencias de combate en las operaciones de Georgia (2008, y en la que el alto mando ruso constató las graves deficiencias de sus fuerzas), Ucrania (2014) y Siria (2015) han permitido grandes avances en el desarrollo de la capacidad operativa. Ucrania, por su parte, ha ido mejorando unas Fuerzas Armadas que, en 2014, estaban gravemente desorganizadas y faltas de medios. Instructores militares occidentales han ayudado en ese proceso, y el país ha recibido algunos tipos de armamento que podrán ser útiles en la defensa contra la invasión, como drones armados de fabricación turca y misiles antitanque Javelin. Pero es improbable que pueda oponer una resistencia eficaz. Otra cosa es una guerra de guerrillas posterior a la fase inicial de la agresión.
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El presidente Putin ha dicho que no pretende ocupar el país vecino, sino desmilitarizarlo. Esta declaración debe ser vista en un contexto en el que los dirigentes rusos han afirmado repetidamente que la amenaza de invasión que denunciaban los países occidentales era pura paranoia. De momento se trata de un ataque amplio, con entrada en territorio ucranio desde distintos puntos y con bombardeos en múltiples puntos del mismo. Parece probable el intento de extender el territorio de los separatistas del Donbás para que coincida con la delimitación administrativa de la región. También hay razones para creer que Rusia podría buscar el establecimiento de un corredor entre el Donbás y Crimea, e incluso entre Crimea y Odesa, ciudad portuaria con relevancia estratégica.
¿Intervendrá militarmente Occidente en favor de Ucrania?
No en términos de despliegue de fuerzas para luchar contra Rusia. Ucrania no es miembro de la OTAN y no está, por tanto, cubierta por la cláusula de mutua defensa de la Alianza. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha dejado claro hace tiempo que no enviaría fuerzas a combatir en Ucrania. Otra cosa es el incremento de los suministros de armas a la antigua república soviética, hasta ahora de pequeña intensidad. Algunos aliados, como Alemania, no están por la labor, pero otros sí, como Estados Unidos o Reino Unido. El Gobierno francés emitió el jueves declaraciones que inducen a pensar que podría estar dispuesto. El problema es que la entrega de sistemas de armamento complejos no es un asunto rápido, y el entrenamiento para su uso eficaz, tampoco. Mientras, sobre el terreno, las cosas podrían evolucionar de forma muy veloz.
¿Qué sanciones impondrá Occidente?
Los aliados han dejado claro que serán contundentes en la respuesta, que será de intensidad suficiente para perjudicar la prosperidad futura de Rusia, según han señalado algunos dirigentes occidentales. Hay varias vías de acción. Una, financiera, con el objetivo de cortar el acceso de entidades bancarias rusas a los mercados de capitales; otra, comercial, bloqueando exportaciones de tecnología punteras. Una tercera son sanciones personales a altos representantes del régimen ruso, como las que ya se han producido después de que Moscú reconociera la independencia de los territorios separatistas del Donbás. Un 70% de los bancos y empresas estatales rusas serán objeto de las sanciones, según lo acordado por el Consejo Europeo. Las exportaciones de crudo y aerolíneas impedirán que la industria rusa pueda mejorar sus activos. En otro apartado, Alemania ha anunciado la suspensión del proceso de autorización de la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream 2, una obra ya completada pero no activada que redoblaría el abastecimiento directo de Rusia a Alemania puenteando a los países del este de Europa —anulando pues las comisiones de tránsito por ejemplo para Ucrania y las ventajas geopolíticas del caso—.
¿Cómo puede responder Rusia?
El arma más importante a disposición del Kremlin frente a la UE es el suministro del gas. Según datos ofrecidos por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, un 24% del mix energético total de la UE corresponde al gas, que en un 90% es importado. Rusia abastece un 40%. Frente a una oleada de sanciones occidentales, Moscú puede jugar con el gas, tanto con alteraciones de suministro como con un corte abrupto. Von der Leyen anunció que la UE está preparada para resistir al escenario de corte abrupto gracias a los planes de contingencia hechos para incrementar las importaciones de gas natural licuado. Rusia tiene otras herramientas para responder, jugando con las exportaciones de productos como el trigo —cuyo precio ya está subiendo en el mercado, puesto que también Ucrania es gran productora— o el titanio. Occidente, sobre todo Europa, puede sufrir, entre otras cosas por la pérdida de facturación de empresas exportadoras. Pero no cabe duda de que Rusia, una economía pequeña, frágil y monocultivo, sufrirá más a medio y largo plazo. A corto, el Kremlin dispone de importantes fondos de emergencia que le permitirán atenuar el golpe.
¿Con qué apoyos internacionales cuenta Rusia?
La invasión rusa ha provocado una amplia oleada de condenas, no solo por parte de países occidentales. El secretario general de la ONU exhortó al presidente Putin a retirar sus tropas. Rusia confía en que la cada vez más estrecha relación con China, consagrada a principios de mes en una importante declaración conjunta que plasma una visión común para un nuevo orden mundial, le dé oxígeno en esta tesitura. Está por ver hasta qué punto estará dispuesta a llegar Pekín. Al margen de la convergencia general, en cuanto a la invasión la potencia asiática ha mantenido una posición ambigua, por la que ha reafirmado su apego al concepto de integridad territorial de los países, pero también ha subrayado el peso de las preocupaciones rusas por su seguridad. Pekín ha evitado este jueves calificar de invasión lo ocurrido. En cualquier caso, es probable que China pueda constituir una alternativa económico-tecnológica para Rusia ante el aislamiento que sufrirá por parte de Occidente.
¿Qué está en juego más allá de Ucrania?
Por supuesto, lo prioritario es la vida de los civiles que afrontan la perspectiva de un conflicto terrible. Pero más allá de eso está en juego la definición del orden mundial del siglo XXI. Rusia y China buscan un reajuste. El Alto Representante para la Política Exterior Europea, Josep Borrell, ha definido el pulso como la alternativa entre un orden multilateral apoyado en las organizaciones y el derecho internacional, con la aspiración a la afirmación de los derechos humanos en una acepción plena y otra multipolar, con zonas de influencia, y una mirada relativista acerca de los derechos humanos. La agresión rusa a Ucrania es el terreno de juego central en ese pulso global.
La operación se cocinó en la Casa Blanca durante semanas. La inteligencia estadounidense tenía localizado desde diciembre al líder del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), Abu Ibrahim al Hachemí al Quraishi, en Atmeh, en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, último bastión de las tropas rebeldes. Pero no fue hasta el martes que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dio la orden en el Despacho Oval de lanzar la primera gran operación contraterrorista de su mandato.
La decisión llegó, según la reconstrucción publicada por The Washington Post, tras un prolongado toma y daca con sus asesores militares. Al día siguiente, Al Quraishi estaba muerto, junto con al menos 13 personas, entre ellas seis niños. Al saberse acorralado por los estadounidenses, accionó un cinturón de explosivos en el tercer piso de la polvorienta casa de hormigón en la que se escondía, lo que provocó la mayor parte de las víctimas.
Biden siguió la operación el miércoles por la noche, tras una llamada de teléfono con su homólogo francés, Emmanuel Macron, por una señal remota de vídeo desde la Situation Room (sala de control de crisis) de la Casa Blanca. En la imagen que se distribuyó una vez se dio a conocer el resultado, se le ve junto a la vicepresidenta, Kamala Harris, y a varios asesores de seguridad. La coreografía de la estampa recordaba, acaso no por casualidad, a la imagen que hace 10 años dio la vuelta al mundo cuando Estados Unidos mató a Osama bin Laden. Entonces, durante el primer mandato de Barack Obama, Biden también estaba en la foto, en calidad de vicepresidente. Los medios de Washington han descrito el ambiente en esta última ocasión como “muy tenso y callado”.
Imagen facilitada por la Casa Blanca en la que se ve a Joe Biden, en el centro, siguiendo la operación militar que acabó con el líder del ISIS. A su derecha está la vicepresidenta Kamala Harris.– (AFP)
Según la información que manejaban las autoridades estadounidenses, Al Quraishi apenas salía de la casa, cuya última planta quedó completamente destruida tras la detonación. Subía a la azotea a rezar y a darse un baño, pero la relación con el mundo exterior la mantenía a través de los correos del ISIS que transmitían sus órdenes a la organización terrorista, que controlaba desde 2019. El líder del grupo vivía junto con su familia desde hacía 11 meses en la casa de las afueras de Atmeh haciéndose pasar por un comerciante de Alepo que había huido de la guerra, como la mitad de la población de Siria.
Los informes detallaban también que Al Quraishi estaba con frecuencia rodeado de niños y que en la primera planta vivía una familia, que aparentemente ignoraba la identidad del vecino de dos pisos más arriba. Tampoco sabía nada el dueño del edificio, Musab al Sheij, quien declaro a Al Jazeera: “Nadie piensa mucho en el ISIS en esta zona”. La segunda y tercera plantas las tenía alquiladas (por 130 dólares, unos 113,50 euros) desde hacía 11 meses un conductor de camiones sirio. Vivía con su mujer, sus tres hijos, una hermana y una sobrina.
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La alta probabilidad de causar bajas civiles motivó, según el relato que ofreció Biden a la prensa cuando dio a conocer la “exitosa operación”, que se optara por una redada de las fuerzas especiales, en lugar de atacar el objetivo por el aire. “Lo hicimos así”, dijo el jueves Biden, “pese a que implicaba un riesgo mucho mayor para los nuestros”.
TheWashington Post recuerda que cuando se llevó a cabo la misión que acabó con Bin Laden, el actual presidente se situó en el bando de los escépticos. “Le preocupaban, sobre todo, las consecuencias políticas que hubieran podido derivarse de un fracaso en la misión”, escribió el secretario de Defensa de Obama, Robert Gates, en Duty: Memoirs of a Secretary at War (Knopf, 2014), recuento de sus años de servicio entre 2006 y 2011. Esta vez también había mucho en juego: tras la caótica salida de Afganistán en agosto, Biden sabe que debe andar con pies de plomo en política exterior, especialmente en esa región.
Las fuerzas especiales llegaron en la oscuridad de la noche a Atmeh. Varios helicópteros estadounidenses, uno de los cuales acabó convertido en un amasijo de metal tras sufrir una avería, aterrizaron a primera hora de la madrugada del jueves a las afueras de la localidad siria cercana a la frontera con Turquía y que acoge a decenas de miles desplazados por una guerra que en marzo cumplirá 11 años. Los enfrentamientos en la zona se prolongaron durante más de dos horas. Los soldados estadounidenses hicieron sonar las alarmas para alertar a los vecinos de su presencia, mientras una voz, amplificada por un megáfono, decía en árabe, según un testigo citado por The New York Times: “Los que se rindan se salvarán. Quienes se queden morirán”.
La familia del primer piso abandonó su apartamento. Los soldados evacuaron a 10 personas, ocho de ellas, niños, según fuentes oficiales estadounidenses. Entonces sonó la explosión. Al Quraishi había hecho estallar una gran carga explosiva. Los cuerpos de sus dos esposas, su hermana y su hija fueron hallados, al menos en parte, junto a su cadáver incompleto. Entre los seis niños que perdieron la vida en la operación había dos bebés.
El precedente de Al Bagdadi
No fue algo inesperado: contaban con el antecedente de su predecesor, Abubaker al Bagdadi, quien también detonó los explosivos que llevaba adosados al cuerpo para no dejarse detener en octubre de 2019 en la aldea de Barisha, a apenas 15 kilómetros de Atmeh. Los comandos estadounidenses irrumpieron tras la explosión en el edificio y se enfrentaron a tiros con un lugarteniente de Al Quraishi y a su esposa en el segundo piso. Mataron a ambos. Cuatro niños fueron evacuados.
El Pentágono no ha querido entrar en cifras contradictorias con el balance de víctimas hecho público por los cascos blancos sirios, socorristas que actúan sobre el terreno en territorio rebelde, que elevaron a 13 la cifra de muertos en la operación, entre ellos seis menores y cuatro mujeres. “No tenemos información exacta sobre cada persona que resultó muerta”, justificó su portavoz.
EE UU no dio cuenta, sin embargo, de que después de que las fuerzas especiales aterrizaran se enfrentaron a una intensa resistencia armada durante dos horas. El fuego de ametralladoras pesadas montadas en camionetas descubiertas les recibió en medio del caos de explosiones y tiroteos, según testigos citados por la BBC.
El portavoz del Pentágono, John Kirby, admitió que el ataque de un grupo armado “considerado hostil” que se aproximó al área de la operación fue repelido por los comandos estadounidenses, que mataron a dos de sus miembros antes de que “cesara la actividad hostil”.
Washington tampoco ha precisado de dónde partieron los helicópteros que transportaron a las fuerzas especiales. En 2019, las tropas fueron aerotransportadas desde Irak, a través de un espacio aéreo en gran parte controlado por Rusia y Siria, hasta la misma frontera de Turquía. La operación encubierta se internó en el avispero de Idlib, el último reducto rebelde en Siria, donde están atrincherados más de 30.000 insurgentes islamistas radicales.
El grupo Hayat Tahir al Sham, heredero del Frente al Nusra, anterior filial de Al Qaeda en Siria, controla la mayor parte del territorio. Está abiertamente enfrentado al ISIS, pero mantiene buenas relaciones con Turquía, que se ha desplegado militarmente en al norte de Idlib tras ocupar el cantón kurdo de Afrín.
El Estado Islámico llegó a controlar durante su apogeo un territorio del tamaño del Reino Unido a ambos lados de la frontera entre Siria e Irak. Estados Unidos y sus aliados lo desposeyeron de su último territorio en el este de Siria a principios de 2019.
Hasta la zona han llegado cientos para acompañar a los rescatista, hay consternación el niño Ryan está atrapado en el hueco desde el martes.
Hasta la zona han llegado cientos de personas para orar, acompañar a los rescatistas, transmitir el insólito caso para el país. El niño Ryan está atrapado en el hueco desde el pasado martes.
Noticias Internacionales.
A las 5:11 de la tarde en Colombia, 11:11 p.m. en Marruecos están transmitiendo las labores de rescate del niño Ryan, que cayó a un hueco seco de 35 metros de profundidad pero de menos de 30 centímetros de diámetro y un terreno inestable y de riesgo.
El menor cayó a ese hueco el pasado martes.
La mayor expectativa es que el niño, de 5 años de edad, pueda ser rescatado con vida. Han logrado verlo a través de vídeos, le han logrado dar agua con azúcar, oxígeno y algunos alimentos.
Preocupa que el menor lleva sin dormir más de dos días y esto podría complicar el rescate.
El niño cayó al hueco el pasado martes, cuando jugaba cerca a su casa.
A través de páginas de Facebook, Twitter y más redes sociales en cada rincón de Marruecos la gente ha seguido las labores de los rescatistas, muchos que llevan más de 24 horas seguidas en el sitio.
A un rescatistas intentaron bajarlo por el hueco, pero no cupo.
Las excavaciones han tenido que hacerse con mucho cuidado y despacio, dado el terreno en algunos puntos muy duro y en otros, inestable.
A la zona han llegado cientos de personas a orar, para apoyar a los rescatistas.
Son horas cruciales porque ya han pasado cuatro días.
Así transmiten en redes sociales las labores de rescate:
El niño Ryan tiene 5 años de edad, es un deportista en su localidad.
Hasta la zona, una aldea al norte de Marruecos, se ha hecho un despliegue importante para poder sacarlo con vida, es la primera vez que en esta zona viven una tragedia de este tipo. Sobre el hueco y por qué estaba abierto en el lugar, aún no se ha dado información clara.
Este caso ha puesto en vilo al país y ha empezado a tomar notoriedad internacional, las labores de rescate se han hecho sin descanso desde el mismo martes.
La cabeza del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) ha sido arrancada de cuajo poco después de que volviera a emerger tras su derrota en 2019. Una gran operación de comandos de fuerzas especiales de Estados Unidos transportados en helicópteros ha acabado este jueves con la vida de su líder, Abu Ibrahim Al Hachemí al Quraishi, según ha anunciado el presidente Joe Biden. “Gracias a la capacidad y el valor de nuestras Fuerzas Armadas, hemos retirado del campo de batalla a Al Quraishi. Todos los soldados han regresado sin daño de la operación”, dijo el mandatario en un comunicado inicial antes de comparecer frente a los medios. El ataque fue lanzado de madrugada en Idlib (noroeste de Siria), último bastión de las milicias rebeldes. Un alto cargo de seguridad de la Casa Blanca aseguró que la muerte de Al Quraishi se produjo, informa Reuters, al hacer estallar una bomba que portaba consigo rodeado de miembros de su familia.
El Pentágono confirmó a las pocas horas de la operación que la “misión contraterrorista”, en la que no se habían registrado “bajas de EE UU”, había sido “un éxito”, sin ofrecer más detalles. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una ONG que cuenta con informadores sobre el terreno, contabilizó al menos nueve cuerpos sin vida, entre ellos dos civiles, en la población de Atmeh, en un área próxima a la frontera turca que acoge campamentos con decenas de miles de desplazados internos. Los denominados cascos blancos, equipos de rescate que operan en el bando insurgente, elevaron a 13 la cifra de fallecidos, en la que incluyeron a seis menores y cuatro mujeres.
Esta operación ordenada por el Pentágono es la más amplia desde el ataque en el que fue abatido en 2019 el fundador del Estado Islámico, Abubaker al Bagdadi, en una zona cercana de Idlib. Varios helicópteros, uno de los cuales resultó dañado, aterrizaron a las afueras de Atmeh a primera hora de la madrugada del jueves. Los enfrentamientos en la zona se prolongaron durante más de dos horas, según testigos citados por Reuters que dieron cuenta de intensos intercambios de disparos y explosiones.
La designación de Al Quraishi como máximo líder del ISIS se produjo pocos días después de la muerte de Al Bagadi, en octubre de 2019. El ISIS sostiene que ambos pertenecen al linaje de Mahoma, ya que la estirpe de los Al Quraishi se remonta al clan tribal del profeta. Al Bagdadi se autoproclamó en 2014 califa del Estado Islámico, que extendió sus fronteras a caballo de Irak y Siria sobre una superficie equivalente a la del Reino Unido y una población más de 11 millones de personas.
El ISIS levó a Al Quraishi al nivel de “emir de los creyentes y califa de los yihadistas”. Puede tratarse, sin embargo, del nombre de guerra con el que fue rebautizado con apellidos califales un jefe de las milicias que ya estaba en el punto de mira de los servicios de espionaje occidentales. Su verdadera identidad apunta al yihadista Mohamed Said Aderamán al Mawla, nacido hace 45 años en Tal Afar (norte de Irak, cerca de Mosul), informa Óscar Gutiérrez. Era considerado uno de los ideólogos del Estado Islámico que justificó el intento de genocidio de la minoría religiosa yazidí en el norte iraquí y uno de los cerebros de las operaciones de terrorismo global del ISIS.
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El principal grupo yihadista que opera en Idlib es Hayat Tahir al Sham, que controla la mayor parte del territorio asediado por las tropas leales al presidente sirio, Bachar el Asad, con apoyo de sus aliados de Rusia. Se trata de herederos del Frente al Nusra, anterior filial de Al Qaeda en Siria, de la que también deriva Hurras al Din, grupo desplegado en la zona donde se ha registrado la operación este jueves y que cuenta con yihadistas extranjeros en sus filas.
EE UU suele atacar con drones a los grupos yihadistas en Siria, salvo en los casos en los que actúa contra destacados líderes, cuya identidad busca confirmar mediante pruebas de ADN obtenidas de sus restos. La arriesgada operación sobre el terreno lanzada ahora en Idlib pone de relieve que se trataba de un objetivo de alto nivel.
Un espectacular asalto de células durmientes del ISIS a la prisión de Hasaka, en el noreste de Siria, para liberar a excombatientes yihadistas fue aplastado la semana pasada por las milicias kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias, que controlan la cárcel en la que están detenidos 3.500 yihadistas, con el apoyo de la aviación y fuerzas especiales de Estados Unidos, su aliado en la lucha contra el extinto califato. Esta ha sido la mayor acción armada del ISIS registrada en Siria desde su derrota en el campo de batalla hace casi tres años. Murieron cerca de 300 yihadistas, entre reclusos y combatientes, más de 70 milicianos kurdos y una decena de civiles.
Turistas en un coche de época pasan por al lado de la embajada de EE UU en la Habana (Cuba).Alexandre Meneghini (Reuters)
La Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA, siglas en inglés) ha concluido en un informe, al que ha tenido acceso el diario The New York Times, que los misteriosos dolores de cabeza, vértigos y náuseas que sufrieron diplomáticos estadounidenses, en un fenómeno conocido como el síndrome de La Habana, no fueron fruto de una operación organizada por Rusia u otros agentes extranjeros con el fin de recopilar información de inteligencia.
Para el espionaje estadounidense, la mayoría de los más de 1.000 casos reportados y de los que Washington tiene constancia pueden justificarse con causas ambientales, condiciones médicas sin diagnosticar o puro cansancio. La Agencia rechaza de plano que la misteriosa dolencia que ha atacado desde 2016 a los espías y diplomáticos estadounidenses se deba a una campaña global llevada a cabo por una potencia extranjera.
Se le conoce, de forma errónea, como síndrome de La Habana porque los primeros incidentes se conocieron en la isla de Cuba a finales de 2016. Pero desde entonces han ido brotando por lugares tan lejanos como Austria, Colombia, Rusia, Australia, China o Uzbekistán. El pasado otoño, el Congreso sacaba adelante, con apoyo de demócratas y republicanos, una ley para apoyar económicamente a las víctimas del incidente de salud no identificado, algunas de las cuales no han podido reincorporarse al trabajo.
Lo que no descarta la CIA es que exista implicación extranjera en dos docenas de casos que no se pueden explicar y que siguen investigando. Pero “en cientos de otros casos de posibles síntomas, la agencia ha encontrado una explicación alternativa y creíble”, según el diario neoyorquino. Para Washington, esos casos que pueden encuadrarse bajo el síndrome de La Habana, ofrecen una posibilidad única para lograr pistas sobre si una potencia extranjera es responsable de algunos de los incidentes de salud inexplicables.
La CIA nunca ha acusado directamente a Rusia u otra potencia de ser responsable, pero algunos funcionarios, particularmente en el Pentágono, dijeron que creían que había evidencia de la participación de las agencias de espionaje de Moscú. Cuando el director e la CIA, William Burns, viajó a Moscú el pasado diciembre para advertir a Rusia contra la invasión de Ucrania, puso el tema sobre la mesa y declaró que si Moscú estaba detrás de los ataques con microondas habría consecuencias.
El documento, creado para uso interno, ha dejado frustrados a algunos de los afectados, que lo perciben como un cerrojazo a un caso todavía sin resolver. El informe de la CIA “no puede ni debe ser la última palabra sobre el caso”, han declarado al Times algunos de los afectados en un comunicado. Burns puntualizó que “aunque hemos alcanzado algunos hallazgos internos significativos, no hemos dado por acabado el asunto”, señaló el director de la CIA en un comunicado al periódico de Nueva York. “Continuaremos con la misión de investigar estos incidentes”, añadió.
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Marc Polymeropoulos, exagente de la CIA, entrevistado el pasado otoño por este periódico, sufrió síntomas del síndrome de La Habana en un viaje a Moscú en 2017. Para un espía curtido durante 26 años en zonas como Oriente Próximo y Afganistán, “es fundamental continuar investigando los casos que siguen sin esclarecerse”. “Llevó 10 años encontrar a Osama Bin Laden”, ha dicho Polymeropoulos al Times. “Solo pediría paciencia y que tanto la agencia como el Departamento de Defensa siga investigando”.
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