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Foto Gobernación del Valle

Con actividades lúdicas, los niños, niñas y adolescentes de los Semilleros Deportivos de Trujillo disfrutaron de la entrega de balones de fútbol, voleibol y baloncesto donados en el marco de la campaña ‘El deporte, el mejor juego para la vida’, apoyada por la Gobernación del Valle a través de la Federación Nacional de Departamentos.

Es la segunda vez que la campaña llega al Valle del Cauca a beneficiar los menores con implementos deportivos, “los cuales hemos distribuido en diferentes municipios y se los hemos entregado a monitores deportivos, quienes están a cargo de los grupos de niños y adolescentes de fútbol, voleibol y básquetbol”, comentó Claudia Bibiana Posada, gestora Social del departamento.

Julieth Restrepo, gestora social de Trujillo, agradeció al Gobierno departamental “por pensar en nuestro municipio y por la gestión de estos elementos deportivos, los cuales van a beneficiar tanto la zona rural como la urbana de Trujillo”.

El Despacho de Gestión Social del Valle acompañó la entrega de donación de balones a los niños trujillenses, que agradecieron por la jornada lúdica y los implementos recibidos. “Con el deporte podemos sacar a los niños de las calles, es una dinámica diferente a que estén todo el tiempo jugando Nintendo o en la casa viendo televisión”, indicó Claudia Bibiana Posada.

Fuente: Leidy Oliveros Múnera / Gobernación del Valle


Es una piedra en el zapato del centrista Emmanuel Macron en los últimos días de esta extraña campaña para las presidenciales del 10 y el 24 de abril. La polémica alimenta la guerra de nervios contra el presidente francés, favorito para la reelección, y el temor en sus filas a que su principal rival, la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, acabe dando la sorpresa.

Lo llaman el caso McKinsey, y en las redes sociales enfáticamente se habla de McKinsey-gate, por el nombre de la consultora estadounidense que, como otras firmas del sector, se ha beneficiado durante años de contratos de la Administración pública francesa. “¡Escándalo de Estado!”, claman algunos rivales de Macron, aunque las prácticas que se le reprochan ―el recurso creciente del Estado a consultores externos y privados— ni son ilegales, ni comenzaron con el actual presidente, ni han arrojado prueba alguna de corrupción, ni son exclusivas de Francia.

No importa. El Senado, dominado por la oposición conservadora, publicó el 17 de marzo el informe final de una comisión de investigación con datos llamativos. Entre 2018, cuando Macron acababa de llegar al Elíseo, y 2021, el Gobierno francés pasó de gastar 380 millones de euros en consultorías a desembolsar 894 millones. La cifra supera los 1.000 millones si se incluyen otros organismos del Estado.

El informe describía un “fenómeno tentacular”, alertaba del peligro de una “dependencia” de la Administración respecto a las consultoras, denunciaba la “opacidad” sobre su papel en la gestión gubernamental, y ponía el acento en una consultora en concreto: McKinsey. Los senadores señalaban que McKinsey, aprovechando los llamados “mecanismos de optimización fiscal”, no pagó el impuesto de sociedades en Francia entre 2011 y 2020. Pero esta empresa representa un parte mínima de los contratos de estos años. Sí tuvo un papel destacado durante la pandemia y la puesta en marcha del plan de vacunación. Y se da la circunstancia de que empleados y directivos de McKinsey en Francia participaron en la campaña de Macron en 2017.

“Todo esto suscita algunas preguntas”, dice por teléfono Arnaud Bontemps, alto funcionario y portavoz del colectivo Nos services publics. “¿Dispone el Estado aún de los medios para hacer su trabajo? ¿Depende de los gabinetes de consultoría, que a veces tienen otros intereses que el interés general, como se ve con la optimización fiscal de McKinsey? Y, finalmente, está la cuestión de la transparencia y de la democracia”, afirma. Bontemps añade: “Tenemos la impresión de que sustituyen al Estado de una manera ideológicamente no neutra”.

El presidente y candidato se ve forzado estos días a dar explicaciones en cada entrevista, en cada acto electoral. “Hay que ser claros, porque se da la impresión de que hay trapicheos, y es falso”, se defendió el domingo en la cadena France 2, consciente de que, aunque nadie ha demostrado que los contratos hayan vulnerado ninguna norma, el caso McKinsey posee todos los ingredientes para perjudicarle en esta campaña a medio gas y marcada por la guerra en Ucrania.

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Los ingredientes son una multinacional “anglosajona”, adjetivo corriente en Francia que no suele tener connotaciones positivas. Y, enfrente, el Estado, que en pocos países democráticos tiene el lugar que ocupa en Francia, y sus sumos sacerdotes: los altos funcionarios desplazados por los anónimos consultores.

Otro ingrediente: para un sector del electorado, Macron sigue siendo en el fondo un “banquero”, pues trabajó en la banca Rothschild antes de entrar en política, y el “presidente de los ricos”, por sus rebajas fiscales. La etiqueta McKinsey se adhiere a la perfección a esta caricatura. Y, agitados en la coctelera electoral, todos estos ingredientes refuerzan la imagen que de él dibujan algunos rivales: el presidente elitista y liberal que, durante su quinquenio, quiso gestionar Francia y su sacrosanto Estado como una empresa privada o una start-up (Francia en modo start-up, se titulaba precisamente un libro publicado en 2017 con prólogo de Macron y una contribución… de uno de los dirigentes de McKinsey).

El caso toca una fibra en Francia, y Macron se ha movilizado para desactivarlo cuanto antes. No quiere que una polémica que posiblemente en otro momento no tendría mayor recorrido —o en todo caso abriría un debate de fondo sobre la organización del Estado― haga descarrilar la campaña cuando falta poco más de una semana para la primera vuelta.

“No estoy en contra de las asociaciones entre lo público y lo privado. Lo que choca a los franceses es que McKinsey no haya pagado impuestos en Francia desde hace diez años”, declaró en la cadena LCI Valérie Pécresse, candidata de Los Republicanos, el partido de la derecha tradicional. “Hay la sensación de que Emmanuel Macron no es transparente y tiene una agenda oculta, financiera o política, y esto puede perturbar su candidatura”, añadió.

El miércoles, los ministros de la Administración, Amélie de Montchalin, y de Presupuestos, Olivier Dussopt, convocaron una rueda de prensa para explicarse. El argumento es que el Estado recurre a estas empresas para misiones sobre las que no dispone de las competencias adecuadas, o en crisis excepcionales como la pandemia. Y que, aunque trabajen con frecuencia en la sala de máquinas de los ministerios, no toman decisiones políticas. “Las reglas de los mercados públicos se respetan”, dijo Montachalin. “Ningún gabinete de consultoría ha decidido ninguna reforma: la decisión siempre corresponde al Estado”, aseguró Dussopt.

La externalización de los servicios públicos no es una novedad. En Les infiltrés, un libro publicado a principios de año, los periodistas Matthieu Aron y Caroline Michel-Aguirre recuerdan que el uso de los consultores empezó a dispararse durante el quinquenio del presidente Nicolas Sarkozy, entre 2007 y 2012, con ocasión de una reforma que contemplaba que solo uno de dos funcionarios jubilados sería remplazado. Aron y Michel-Aguirre hablan de “un putsch progresivo, casi rampante, sin sangre, pero que, desde el interior, ha cambiado Francia”. “Desde hace 20 años”, afirman, “los gabinetes de consultoría se han instalado en el corazón del Estado”.

No hay nada atípico si se compara con los países del entorno. Francia dedica a las consultorías privadas un 0,27% del gasto total en personal público, según un informe de la Asamblea Nacional. El Reino Unido, un 1,23%; Alemania, un 1,25%; España, según el mismo informe, gasta un 0,32%.

Si en Francia esto es motivo de discusión, quizá sea por la sacralización del Estado y del alto funcionariado en este país. Y por las elecciones. Los sondeos son unánimes: Macron y Le Pen se clasificarían hoy para la segunda vuelta y Macron saldría reelegido. Pero los márgenes se estrechan. Y hay nervios en las filas macronistas. Un error, una polémica fuera de control, puede costar cara.

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Hungría estaba sumergida en la campaña electoral de unas elecciones en las que por primera vez en años la oposición atisbaba la posibilidad de derrocar a Viktor Orbán cuando Rusia invadió Ucrania. El primer impulso de algunos analistas fue pensar que la agresión contra el país vecino pasaría factura al líder ultraconservador húngaro, considerado el aliado del Kremlin en la UE. La guerra que se desarrolla al otro lado de la frontera este del país se ha apoderado de la campaña electoral, pero por ahora parece improbable que la onda expansiva altere los resultados de los comicios del próximo domingo, a los que el primer ministro de Fidesz llega con una ligera ventaja.

“Orbán es una marioneta de [el presidente ruso, Vladímir] Putin y un traidor para la Unión Europea y la OTAN”, afirmó en una videoconferencia con medios extranjeros el pasado jueves Péter Marki-Zai, el candidato que representa a los seis partidos de la oposición, unidos por primera vez frente al dirigente de Fidesz. “Pero es muy pragmático. Siempre mide la opinión pública y puede cambiar de opinión de un día para otro”, añadió.

El primer ministro húngaro se ha reunido con Putin 11 veces en los últimos 12 años en el poder, según el think tank Political Capital. La última fue el 2 de febrero en la kilométrica mesa del Kremlin, 22 días antes de la invasión. Según Orbán, fue a Moscú en misión de paz para ampliar su contrato de suministro de gas. De Rusia procede el 65% del petróleo y el 85% del gas que se consume en Hungría, que tiene pendiente además un proyecto de ampliación de la central nuclear de Paks con la empresa rusa Rosatom financiado principalmente con préstamos rusos.

Zoltán Kovács, secretario de Estado de Comunicación y Relaciones Internacionales, considera que “las relaciones amigables con otros países con vínculos económicos son normales”. “Se nos señala como aliados, pero ni el alcance ni el tamaño de nuestra cooperación es comparable con los de otros como Alemania y Francia”, dice.

Las relaciones recientes de Budapest con el país invadido han sido más problemáticas. Hungría ha bloqueado activamente a Ucrania en la OTAN desde 2017 por las políticas lingüísticas de Kiev. Las decisiones sobre el uso del ucranio en el sistema educativo, dirigidas sobre todo al uso del ruso, afectaban también a los 150.000 integrantes de la minoría húngara de la región de Transcarpatia, que hasta el tratado de Trianón de 1920 era territorio de Hungría.

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La maestría del equilibrista

Con estos antecedentes, la primera semana tras la invasión hubo caos comunicativo en la campaña. Pero Orbán tomó enseguida las riendas con la maestría de un equilibrista. Condenó el ataque ruso y votó a favor de los sucesivos paquetes de sanciones europeas, con una línea roja —al igual que otros países de la UE— en las importaciones de energía. Aceptó reforzar las tropas de la OTAN en la parte occidental de Hungría, pero se negó a enviar armas a Ucrania o a dejar pasar las de otros Estados por su territorio. E insistió en que tampoco enviará tropas. También se comprometió a ofrecer toda la ayuda necesaria a los ya más de 530.000 refugiados ucranios que han cruzado las fronteras húngaras, según datos oficiales de este lunes.

En casa, Orbán apostó por venderse como el único garante posible de la paz y la estabilidad, además de la energía a buen precio. Y señaló a la oposición como un puñado de irresponsables que quieren arrastrar a Hungría a la guerra. “Nos meterían en una guerra que no es nuestra, en la que no tenemos nada que ganar y todo que perder”, dijo este lunes en una entrevista.

“El Gobierno se encontró con una situación complicada. No podía seguir apoyando a Rusia, porque no sentaría bien ni a la población ni a la UE”, explica Andrea Virág, directora de estrategia del Instituto Republikon. Según la experta en demoscopia, el Ejecutivo condenó la agresión y no se declaró a favor de Rusia, pero tampoco en contra de Moscú ni a favor de Kiev, “porque eso habría significado negar su política exterior de apertura hacia el Este”. “Su solución ha sido bastante eficaz: declararse defensor de la paz”.

“Está funcionando”, afirma la analista. La guerra, señala en su despacho en un caserón reconvertido en oficina, “no ha tenido ningún efecto en el apoyo al partido o el comportamiento de los votantes”. Virág se encuentra entre los analistas que creían que la agresión del aliado del Gobierno en el país vecino podía tener un efecto en las elecciones. “Vemos movimiento, pero dentro de los márgenes de error”.

Los sondeos de Republikon señalan desde hace más de un año y medio un empate técnico entre Fidesz y la oposición, con una ligera ventaja del partido de Orbán (41% frente al 39%) y un 16% de indecisos. Según una encuesta de SzázadvéG, un think tank con vínculos con el Gobierno, el 66% de los votantes considera a Orbán como el líder más fuerte para mantener la seguridad de Hungría, frente al 25% que dice lo mismo sobre Márki-Zay.

La guerra encajaba con la narrativa de la oposición, que había lanzado su campaña con el lema de que Hungría debe decidir el 3 de abril si se queda en el Este o en el Oeste. “Al principio, la oposición fue muy exitosa movilizando a sus votantes. Pero después no se ha visto que estén usando este asunto [la guerra] para conseguir más apoyos”, analiza Virág.

La participación sí podría verse impulsada por el conflicto, porque se están consumiendo más noticias. Está por ver, sin embargo, qué consecuencias tendría este efecto que señala la analista. Los medios más cercanos al Gobierno difunden “propaganda del Kremlin, culpando a Ucrania de la guerra”, asegura. También, según Márki-Zay, lanzan mentiras como que la oposición “quiere enviar a los jóvenes húngaros a morir a la guerra en Ucrania”.

Los ánimos están calientes en Hungría. En los cuatro días que quedan hasta las elecciones del domingo, cualquier asunto de envergadura puede decantar la balanza hacia un lado u otro en los comicios más reñidos desde que Orbán llegó al poder en 2010. Estos días se ha hablado mucho de la intervención del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en el Consejo Europeo de la semana pasada, cuando se dirigió específicamente a Orbán. “Escucha, Viktor, ¿sabes lo qué está pasando en Mariupol?”, le preguntó. “¿Y tú dudas sobre si imponer sanciones o no? ¿Dudas sobre si dejar pasar armas o no? ¿Dudas sobre si seguir haciendo negocios con Rusia o no? No hay tiempo para dudar. Ya es el momento de decidir”, continuó.

El primer ministro húngaro, que también está recibiendo reproches y distanciamiento de Polonia, su gran aliado en sus batallas contra la Unión Europea, respondió a la petición de Zelenski reivindicando los intereses nacionales de Hungría. Apoyar las sanciones a la importación de energía rusa, aseguró, llevaría al país a la ruina.

“Orbán se está adaptando a la presión y se enfrenta a una situación económica muy difícil, con una inflación prevista del 9,8% para este año”, dijo Márki-Zay a la prensa extranjera, y subrayó que a la situación de inseguridad militar se añade la económica. Orbán ha extendido el límite a las facturas de energía de los hogares y ha añadido otros topes a los precios de alimentos básicos y a la gasolina. En la segunda semana de marzo, las estaciones de servicio vivieron momentos de pánico, con la demanda disparada por el miedo al desabastecimiento. El Gobierno impulsó entonces medidas como la prohibición de circular durante cuatro días a los camiones.

Tanto Fidesz como la alianza de la oposición insisten en que la guerra ha situado a Hungría en un momento decisivo. “La guerra ha cambiado la campaña, la ha envuelto por completo. ¿Cambiará también el resultado?”, se pregunta Virág. Por ahora no está convencida, pero aún quedan unos días en los que, dice, todo es posible.

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Foto Alcaldía de Cali

La estrategia ‘Zonas Te Queremos Cali’, que lidera la Administración Distrital, se reactivará nuevamente este año con la intervención de áreas verdes, incluyendo el oriente y la zona rural de la ciudad.

Esta campaña tiene como objetivo incentivar, en caleños y caleñas, el cuidado y apropiación de las zonas verdes y el espacio público.

Harold Eduardo Caicedo, asesor de despacho del alcalde Jorge Iván Ospina, explicó que durante 2022 se intervendrán otras zonas, especialmente en el oriente y la ruralidad.

“Estamos convocando no solo a los organismos de la Alcaldía sino también a la comunidad, para que se empoderen de su entorno y, entre todos, podamos poner linda la ciudad”, manifestó el funcionario.

Caicedo, encargado de los temas de ornato, indicó que “con el equipo técnico se visitarán algunos sitios para identificar la problemática y poder a hacer un diagnóstico, que nos permita priorizar las zonas que vamos a intervenir durante este año”.

Con las intervenciones se realizará recolección de residuos sólidos, limpieza y retiro de sedimentos, poda de árboles y zonas verdes y pintura, que permitirá recuperar y embellecer los entornos de la ‘Sucursal del Cielo’.

Estas acciones también estarán acompañadas de pedagogía por parte de los diferentes organismos de la Alcaldía, en temas relacionados con la salud y el medio ambiente.

Fuente: Jénnifer Dorronsoro / Alcaldía de Cali


Una mujer cuenta votos en un puesto de votación durante las elecciones legislativas en Chocó, Colombia. El pasado 13 de marzo.
Una mujer cuenta votos en un puesto de votación durante las elecciones legislativas en Chocó, Colombia. El pasado 13 de marzo.ERNESTO GUZMAN JR (EFE)

Una semana después de las elecciones al Congreso y consultas presidenciales, miles de colombianos están revisando en la web de la Registraduría Nacional si sus votos fueron contados correctamente y varios líderes políticos piden reconteo general. Las alarmas de que algo no salió bien han sido lanzadas desde varios partidos políticos, y van desde enmendaduras, votos desaparecidos hasta denuncias de fraude.

La Misión de Observación Electoral (MOE) ha señalado “comportamientos completamente atípicos en los resultados electorales del Pacto Histórico, en lo que tiene que ver con el gran número de mesas donde no se reportan votos”, pero llamó a la mesura. Esas denuncias polarizan aún más la campaña electoral a dos meses de la primera vuelta presidencial en la que Gustavo Petro, líder de la coalición de izquierda, se sitúa como el candidato más opcionado a ocupar la Presidencia.

Las críticas desde todas las orillas arrecian contra el registrador nacional Alexander Vega, que se ha defendido diciendo que son “errores humanos de los jurados de votación”. El registrador ya arrastraba críticas por las fallas de la plataforma durante la inscripción de cédulas y los problemas de acceso a la página el día de los comicios. Él mismo había denunciado que la web de la entidad había recibido 400.000 ataques cibernéticos meses atrás. En el Congreso ya anunciaron un debate de control político y él se mantiene en que no renunciará.

Tras una semana de denuncias en redes sociales, miles de votos han ido apareciendo. “En este momento se han recuperado 486.000 votos por el Pacto Histórico al Senado que no fueron reportados. Nos acercamos a tres millones de votos por la lista al Senado”, dijo Gustavo Petro, ganador indiscutible de las primarias, con 4.5 millones de votos. Sin embargo, no abandonó su denuncia de fraude. “A los abogados escrutadores les pido cuidar la votación de Fuerza Ciudadana, hubo fraude contra ellos”, agregó.

El escrutinio formal, que se conoció este viernes, ya ha cambiado también la configuración del Congreso. El Pacto Histórico pasó de 16 a 19 escaños y se convirtió en la mayor bancada del Senado. No es el único partido buscando votos uno a uno: el Nuevo Liberalismo, el partido renacido del asesinado Luis Carlos Galán, también ha pedido a cada votante que ingrese al link de la página de la Registraduría y verifique si en la mesa en que votaron hay o no papeletas a favor de este partido, además exige una veeduría internacional.

¿Qué pasó?

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Tras las denuncias, la MOE ha revisado miles de formularios E14, donde se suman los votos de todos los candidatos. Esta veeduría ha explicado que las anomalías van desde “el diligenciamiento inadecuado de las casillas de los formularios y sumas incorrectas de los votos depositados, captura inadecuada de los mismos en el sistema de preconteo, hasta casos de manipulación y alteración de los resultados depositados en el formulario por parte de jurados de votación, que incluso lo han sido reconocidos públicamente”.

Sin embargo, la irregularidad más evidente, que afecta al Pacto Histórico, está en el diseño de los formularios y en la transmisión de la información. La lista de Gustavo Petro se encuentra en las últimas páginas, como si fuera un pie de página después de la lista de otro partido. “Eso facilita que exista el error humano y que al momento de dictar de forma telefónica los datos se salten los números de esa casilla”, explica a este diario Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político Electoral de la Democracia, de la MOE.

El registrador Nacional, Alexánder Vega, ofreciendo declaraciones en Bogotá, Colombia, el pasado 18 de marzo.
El registrador Nacional, Alexánder Vega, ofreciendo declaraciones en Bogotá, Colombia, el pasado 18 de marzo.
Carlos Ortega (EFE)

En Colombia, los jurados de votación son personas elegidas en el cruce de una base de datos de empresas, universidades y funcionarios públicos. Para estas elecciones hubo 700.000 que recibieron una capacitación de la Registraduría. Una vez se cierran las urnas, cuentan los votos en presencia de voluntarios de cada partido que funcionan como testigos. Llenan tres copias de los formularios E14 y luego, esos números son transmitidos por teléfono desde los puestos de votación por empleados de una empresa contratista de la Registraduría, para estas elecciones la Unión Temporal Disproel. Esos son los datos que el país conoce al final de la jornada. Pero el escrutinio oficial, que sí tiene validez jurídica, se hace días después. “El error de transmisión se dio entonces en las llamadas para comunicar esos datos y en el cargue que se hizo para alimentar la base del preconteo, a cargo del contratista”, dice Rubiano.

La Unión Europea, que también tiene una Misión de Observación Electoral, se ha sumado a las críticas por las anomalías en el preconteo de los votos y la complejidad de los formularios. “La MOE UE quiere señalar que la discrepancia entre los resultados del preconteo para el Senado y los que arroja esta primera etapa del escrutinio, ha sido inusualmente grande. Sobre todo, para algunos partidos y coaliciones”.

Pero además de las inconsistencias en la transmisión de los datos, otros líderes políticos denuncian un supuesto fraude en el software. La MOE, sin embargo, ha seguido algunos casos y encontró errores técnicos que se han solucionado. “Es innegable que todos estos problemas quebrantan la confianza en el proceso electoral. Aún así, en un sistema tan complejo como este, que se presta malos entendidos, el llamado a fraude es irresponsable, porque estamos en una parte del proceso no completa”, dice Rubiano.

Linterna Verde, una organización independiente que investiga cómo se construye la opinión pública en los entornos digitales coincide en lo delicado de la narrativa de “gran fraude” y asegura que ésta comenzó en 2018, impulsada principalmente por el petrismo, pero en estas elecciones se ha convertido también en una estrategia para algunos candidatos de derecha y sectores cercanos al Centro Democrático. “Lo natural es que las denuncias de “Gran Fraude” estén en boca de las figuras partidistas que están encontrando diferencias significativas de votos y cuyas dudas son legitimas, pues la cancha ha estado tradicionalmente desnivelada para sectores políticos que representan la oposición o grupos tradicionalmente no representados en Colombia”, explica Cristina Vélez, directora de Linterna.

Pero ahora, aclara, “sectores del Centro Democrático, del partido del Presidente en ejercicio, y que en teoría debería ser el garante de la transparencia del proceso, también quieren pescar en este río revuelto y cuestionar de raíz el sistema electoral”. Desde la derecha, también se ha visto con suspicacia que Petro estuviera en una reunión en España con funcionarios de Indra, la empresa elegida por el Consejo Nacional Electoral para desarrollar el software del escrutinio general de las votaciones y el expresidente Álvaro Uribe dijo en sus redes que, estas elecciones, cuyo ganador fue el petrismo, le generan desconfianza y llamó a no “aceptar este resultado”.

Ante la polémica, este sábado, el gobierno de Iván Duque ha decidido convocar a la comisión nacional de garantías electorales, con presencia de miembros de los partidos y misiones de observación nacionales e internacionales.

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Las Cuadras basuras pasto Centro Emas
Los horarios en los que la comunidad deberá sacar las bolsas de basura a partir de las siete de la noche de lunes a sábado.

La Campaña se denomina “Todos Aliados por Las Cuadras”, busca reducir el problema de basuras en zona comercial de Pasto.

Noticias Pasto.

En diversos sectores de la ciudad de Pasto el problema de basuras continua, es por esto que la Empresa de Emas by Veolia con el fin de minimizar este problema, diseñó una estrategia que busca hacer pedagogía frente al sistema de recolección de desechos en la Ciudad.

El sector de Las Cuadras, es uno de los afectados: se sacan frecuentemente grandes cantidades de desechos, sin tener en cuenta horarios del servicio por ejemplo.

Así que, allí se adelanta la campaña “Todos Aliados por Las Cuadras”.

Para reducir el mal manejo de residuos en este sector, la estrategia recuerda a los dueños de establecimientos comerciales y comunidad los horarios establecidos para recoger las basuras.

Los horarios en los que la comunidad deberá sacar las bolsas de basura a partir de las siete de la noche de lunes a sábado.

Las cuadras es una zona comercial de la ciudad, es por esto que la empresa Emas, hace la recolección de residuos diariamente en jornada nocturna para evitar tráfico vehicular durante el día.

Hacen un llamado a la comunidad pastusa para mantener el orden respetando los horarios, y a conservar limpios los espacios de la ciudad.

Esta semana vuelve la ciclovía nocturna a Pasto.

Otras denuncias:

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El alza del precio de los carburantes y alimentos básicos como la harina y el aceite está creando gran tensión en las calles de Marruecos. El pasado domingo miles de personas se manifestaron en las principales ciudades del país para conmemorar el aniversario de la primavera árabe en Marruecos, que comenzó el 20 de febrero de 2011. Las concentraciones se convirtieron también en un medio para expresar el rechazo a la subida de los precios y reclamar la dimisión del jefe de Gobierno, el magnate petrolero Aziz Ajanuch, secretario general del partido liberal RNI (Reagrupamiento Nacional de Independientes).

Ese mismo domingo se produjo un saqueo de hortalizas y carnes en el zoco de Alhad, en la región de Kenitra, 50 kilómetros al norte de Rabat. Las escenas de una multitud desvalijando los comercios circulan desde entonces en las redes sociales de un país que no está habituado a este tipo de escenas.

“Hay gente que no puede más después de dos años con las fronteras cerradas, sin turismo, con la sequía…”, denuncia a este diario con la condición de anonimato una activista humanitaria del norte de Marruecos. “Hay mujeres divorciadas y viudas que ganan lo justo para comer. Y a lo mejor trabajan un día y se quedan 10 paradas, porque son trabajos informales. Para mucha gente la vida se está volviendo aún más dura con estas subidas de precios”, añade.

El ministro delegado encargado del presupuesto, Fouzi Lekjaa, explicó el pasado jueves en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros que la subida de los precios de algunos productos se debe, entre otros factores, “al continuo aumento de los precios de los cereales y de los productos petrolíferos en el mercado internacional”, según informó la agencia oficial MAP. Y añadió que, para combatir la carestía de los cereales, el Estado ha suspendido los derechos de aduana sobre las importaciones de trigo en dos periodos, desde febrero hasta el 15 de mayo de 2021 y desde noviembre de 2021 hasta el próximo abril.

Coste para las arcas públicas

El Ministerio de Economía emitió este martes un comunicado en el que asegura que la hogaza de pan de harina de trigo blando va a mantener su precio de 1,2 dírhams (0,11 euros) gracias a la subvención del Estado. Y añadió que tanto ese pan como el azúcar y la bombona de butano continuarán siendo subvencionados por el Estado, a pesar del coste que ello implica para las arcas públicas.

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A diferencia de ciertos productos básicos subvencionados, el precio de los hidrocarburos solo está sujeto a las reglas del mercado. Y en Marruecos ha alcanzado niveles récords. En un año, el litro de diésel ha pasado de costar 8,7 dírhams (80 céntimos de euro) a superar la barrera de los 10 dírhams en noviembre de 2021 y la de los 10,9 dírhams (un euro) en febrero de 2022. El índice de Precios al Consumo (IPC) ha subido en enero un 3,1% respecto al mismo periodo del año anterior, según el Alto Comisariado del Plan, el instituto estadístico marroquí.

El Gobierno ha impedido a los taxis subir las tarifas, una decisión que alimenta el descontento en el sector. Los conductores protestan por ser uno de los sectores más afectados por la subida de precios y no pueden repercutirla en los clientes. Otros profesionales como los carniceros también defienden que tienen que cobrar más a los clientes porque sus costes no dejan de subir.

Marruecos sufre este año la mayor sequía de las últimas tres décadas. Los embalses se encuentran al 34% de su capacidad frente a 46% del año pasado en la misma época. La agricultura es el mayor pilar de la economía del país, con 12% del PIB. A su vez, este sector necesita el 87% del consumo hídrico, según datos del Alto Comisariado del Plan pertenecientes a 2020. El monarca Mohamed VI ordenó el 4 de febrero que se invoque a Dios en todas las mezquitas para la petición de lluvia. Las plegarias no han dado resultados tangibles por ahora.

En las redes sociales circula con fuerza desde hace más de dos semanas la etiqueta Ajanuch Dimite. Es un mensaje que recuerda a la campaña anónima que triunfó en las redes marroquíes en 2018 y que llamaba a boicotear a tres marcas, entre ellas la red de gasolineras Afriquia, propiedad de Ajanuch. Nunca se supo quiénes fueron los impulsores de aquel mensaje, aunque algunas voces apuntaron hacia los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). En aquella ocasión, Ajanuch optó por el silencio. La tormenta del boicot pasó al cabo de varias semanas y tres años después, en septiembre de 2021, el líder del RNI ganó las legislativas al cosechar 102 escaños sobre un total de 395 diputados. Los islamistas del PJD sufrieron una hecatombe al pasar de 125 escaños a solo 13.

Pero si en 2018 el silencio del empresario Ajanuch dio sus frutos, estos días incluso parte de la prensa oficialista —como el sitio digital Albayane, muy ligado al Ministerio del Interior— rechaza la táctica del primer ministro. “El jefe del Gobierno está siendo muy criticado por los manifestantes a causa de su incomunicación”, aseguraba este lunes un artículo de Albayane. “Pero es necesario decirlo: esta incomunicación está agravando la situación, porque se dirige directamente hacia la no-comunicación”, concluía el escrito.

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Sergio Fajardo durante un acto de campaña en Bogotá, el pasado 4 de febrero
Sergio Fajardo durante un acto de campaña en Bogotá, el pasado 4 de febreroRAUL ARBOLEDA (AFP)

A un mes de las consultas presidenciales en Colombia, la violencia y los sabotajes, uno de los grandes temores en el país, comienzan a hacerse más evidentes en las campañas. Este jueves, el precandidato Sergio Fajardo fue forzado a irse de la Universidad Tecnológica de Pereira, intimidado por cuatro hombres encapuchados.

“Es algo que no nos había pasado jamás en ninguna universidad. Es una lástima que la violencia política y el odio hagan que unos pocos impidan el libre ejercicio de la democracia”, dijo Fajardo, uno de los aspirantes a la presidencia por la coalición Centro Esperanza.

Fajardo tenía un evento con estudiantes de esta universidad pública, ubicada en el eje cafetero del país, y según fuentes de su campaña, se dirigía al escenario donde los esperaban cuando a dos metros de él y su equipo detonó lo que se conoce como papa bomba. Minutos después, aparecieron los hombres encapuchados.

La intimidación al precandidato quedó grabada en video y se conoció a través de redes sociales. En ella se ve cómo lo abordan, él se quita el tapabocas y cruza unas palabras con ellos, pero ante la insistencia de que se vaya, vuelve a ponérselo y se retira caminando con su equipo. El candidato preguntó qué camino debía tomar y estos insistieron que no lo querían en la universidad y que lo escoltarían a la salida. Minutos después, se escuchó otra detonación.

De acuerdo con la campaña, una joven voluntaria resultó con heridas de esquirlas en el rostro durante una detonación ocurrida antes de que Fajardo entrara a la universidad.

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El exalcalde de Medellín, que también fue candidato presidencial en 2018, se cruzó a la salida con profesores y estudiantes de la universidad que, en medio de los encapuchados, le expresaron vergüenza por la intimidación y les dijeron que los “capuchos” no representaban a todos los alumnos del claustro universitario.

Al salir de la universidad, el precandidato se dirigió a otra reunión y en la noche se trasladó a la ciudad de Manizales para continuar con su agenda de campaña. Desde allí insistió en que seguirá adelante. “No nos detendremos, nos reencontraremos con los estudiantes de la UTP en otra ocasión. Las universidades deben ser lugares de encuentro, de debate, de argumentos e ideas; nunca de la violencia o de la opresión”, escribió.

Otros candidatos como Juan Manuel Galán, que compite con Fajardo en la coalición de centro, manifestaron su solidaridad y rechazaron el hecho. “Las universidades deben ser foros abiertos de discusión, jamás espacios de violencia”, dijo Galán, cuyo padre Luis Carlos Galán fue asesinado durante su campaña a la presidencia en 1990.

“La buena noticia: sigo firme en la apuesta por la educación, en particular por la pública. Mi convicción ha sido, es y será la educación como motor de la transformación social. En resumen: la educación es la revolución”, afirmó Fajardo en su cuenta de Twitter.

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No una, sino dos crisis internacionales trastocan inesperadamente el fin del primer mandato de Emmanuel Macron en el palacio del Elíseo y la campaña para la reelección.

Una crisis sucede en Europa, se origina en la amenaza de una ataque de Rusia a Ucrania y ha motivado esta semana una actividad frenética de Macron en busca de la desescalada. La otra tiene por escenario África: la ruptura entre Francia y la junta militar que gobierna en Malí puede precipitar la retirada francesa de este país y reavivar el fantasma de la retirada de Estados Unidos de Afganistán el pasado verano.

Ambas crisis, la del este de Europa y la del Sahel, llevaban tiempo gestándose, pero han estallado casi al mismo tiempo. Y en un momento delicado para Macron, quien busca el momento adecuado, pero parece no encontrarlo, para declararse candidato oficial en las presidenciales francesas. La elección a dos vueltas se celebra el 10 y el 24 de abril.

Otro punto en común entre ambas crisis: Rusia ha desplegado más de 100.000 soldados cerca de las fronteras con Ucrania, pero también está presente en África. Un detonante de la ruptura entre París y los golpistas de Bamako es la presencia en Malí de mercenarios de la empresa privada rusa Wagner. Hay ecos, en estas contiendas paralelas, de la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética —una superpotencia mundial, a diferencia de la Rusia actual— echaba un pulso a Occidente en Berlín y en paralelo agitaba las revoluciones en el tercer mundo en plena descolonización.

Ucrania y el Sahel son terrenos donde se pone a prueba la capacidad de Francia y de la Unión Europea para influir en un mundo en tensión. La presión de Moscú a Kiev ha resucitado a la OTAN, organización que en 2019 Macron declaró en “coma cerebral”, y ha mostrado que, en casos de guerra y paz, la UE está lejos de disponer de la autonomía estratégica que anhela París. En el Sahel, Francia ensayó algo parecido a lo que podría ser una fuerza militar de una Europa soberana, pero el repliegue siembra dudas sobre el proyecto.

Macron, lógicamente, tiene un papel central en el conflicto del Sahel, pues fue Francia, con su antecesor, François Hollande, el país que lideró la intervención para frenar a los yihadistas en 2013 y, aunque participan otros países europeos, la vieja potencia colonial sigue dirigiendo las operaciones.

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Pero el presidente francés también ha intentado asumir la voz cantante en la crisis por Ucrania. Esta semana se ha reunido con el presidente ruso, Vladímir Putin, y con el ucranio, Volodímir Zelenski. No está claro si en nombre de la UE o de la OTAN, ni con qué mandato, pero tras consultar con sus socios y aliados se ha impuesto como el representante occidental de los esfuerzos por frenar la amenaza rusa.

François Heisbourg, consejero del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y de la Fundación para la Investigación Estratégica, cree que la hiperactividad diplomática del presidente francés se explica porque hoy, en Europa, no hay nadie más con capacidad o voluntad de ejercer este papel. “[El primer ministro británico] Boris Johnson bastantes problemas tiene para gestionar su presupuesto de alcohol y pasteles en el 10 de Downing Street”, sonríe Heisbourg. “[El nuevo canciller alemán] Olaf Scholz todavía está en pleno aprendizaje de la política exterior y con una coalición que no ha construido una línea coherente en cuestiones de seguridad, por lo que Alemania no dispone de mucha movilidad. El único elemento móvil es Francia”.

El efecto, en Francia, es extraño. Mientras los rivales de Macron en la elección presidencial están embarcados en la campaña con todas sus miserias y golpes bajos, el favorito llama varias veces por semana a su homólogo estadounidense, Joe Biden, y al ruso Putin, vuela de París a Moscú y de ahí a Kiev, y después a Berlín. El gran tablero global en vez de la provinciana política local.

No es que Rusia y Ucrania estén ausentes del debate electoral. Hay un campo favorable a Putin o crítico con Occidente (la extrema derecha de Marine Le Pen y Éric Zemmour y la extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon) y otro europeísta y atlantista, el del propio Macron y de la candidata de la derecha moderada, Valérie Pécresse.

Mientras tanto, el presidente retrasa y retrasa la hora del anuncio de su candidatura. Y así la campaña no acaba de arrancar de verdad: todos esperan que Macron baje al fango.

Otra cosa es que la política internacional determine el resultado. “No pienso que tenga demasiada influencia en el plano electoral: en las elecciones francesas la política extranjera no hace ganar votos, aunque puede hacerlos perder”, dice Heisbourg, autor del ensayo Retour de la guerre (Retorno de la guerra). “El único impacto sustancial puede ser la subida de los precios de la energía si hay guerra”, agrega.

Macron corre un riesgo, “pero es bastante calculado”, opina este experto. “Si en los tres meses próximos no hay guerra”, añade, “si las discusiones diplomáticas se desarrollan en un ambiente de calma, no sumará votos, pero nadie le criticará. Y si hay una guerra, aparecerá como la persona que hizo todos los esfuerzos imaginables para impedirla”.

Otra cosa es el Sahel. La retirada de las fuerzas francesas pone en juego el prestigio y la credibilidad de Francia: el síndrome de Afganistán. “Es el típico tema que puede marcar el debate para la segunda vuelta de las presidenciales”, afirma Heisbourg. “Y es un riesgo que Macron no controla”, sentencia.

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El denunciante aseguró que cuando llueve y el hueco se llena de agua es imposible verlo. Quieren prevenir tragedias en la vía.

Noticias Valle del Cauca.

Las denuncias por vías deterioradas, cuadras sin pavimentación o enormes huecos en calles de diferentes municipios del Valle del Cauca se conocen de forma constante en redes sociales. El caso más reciente fue reportado desde Jamundí y quienes dieron a conocer la situación se ‘ingeniaron’ una curiosa forma de anunciar a conductores el peligro que hay.

El lugar exacto en donde fueron grabadas las imágenes no son claras.

Sin embargo en ellas lanzan una crítica a las figuras políticas que suelen realizar campañas en medio de época electoral, pero no hay para arreglar las calles que están destruidas.

Joven que realizó la denuncia.

«Mi inconformidad es porque se están ganando mucha plata en campaña, publicidad, pegan pancartas reparten periódicos, pegan pasacalles y no son capaces de tapar un bendito hueco», manifestaba el joven que hacía la denuncia este martes desde Jamundí.

Él aseguró que a personas como ellos, que son ciudadanos preocupados por lo que sucede en su municipalidad les toca ocuparse de acciones o realizar ‘paños de agua tibia’ que no les corresponden.

  • «Me toca poner una bendita llanta para salvarle la vida a la gente».

En el vídeo que fue grabado por otro habitante de la zona, el denunciante manifiesta que durante la mañana de este martes había transitado por allí y el hueco se encontraba todo tapado por agua.

«Estaba totalmente inundado, voy pasando este policía (reductor) y casi me mato. ¿Quién me iba a responder?, pues nadie», expresaba indignado.

La denuncia fue publicada a través de la página de Facebook de la Personería local:

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30 años tapando huecos en Cali y Jamundí, don Wilson arregla las calles que parecen trochas

 





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El candidato presidencial colombiano Gustavo Petro se reúne con el economista francés Thomas Piketty, el pasado 26 de enero en Bogotá.
El candidato presidencial colombiano Gustavo Petro se reúne con el economista francés Thomas Piketty, el pasado 26 de enero en Bogotá.RS

Gustavo Petro parece estar en todas partes. El candidato a batir en las presidenciales de Colombia se ha repartido en lo que va de este 2022 entre los debates electorales con otros aspirantes, salidas a la plaza pública en distintos lugares del país y una activa agenda internacional. Aunque no se ha conocido ninguna foto oficial, el favorito de todas las encuestas se reunió este miércoles en la Santa Sede con el papa Francisco durante 45 minutos en los que hablaron sobre la paz en Colombia y el cambio climático, de acuerdo con el equipo del aspirante del Pacto Histórico.

El político de izquierdas también se reúne esta semana con empresarios españoles en Madrid, donde ya sostuvo el mes pasado un encuentro con Pedro Sánchez en la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Esa entrevista con el presidente del Gobierno de España, aunque fuera en su calidad de secretario general socialista, molestó al Ejecutivo del conservador Iván Duque. Petro, quien se encuentra en campaña desde que perdió la segunda vuelta de las presidenciales frente a Duque en 2018, también se reunió entonces con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y con la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, ambas de Unidas Podemos, además del expresidente Felipe González. La vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, se mostró extrañada ante esa “agenda tan prolífica (…) con un precandidato”, y pidió que el Gobierno español brinde la misma acogida a los demás candidatos.

Ese barniz internacional a su campaña ha recabado otros apoyos llamativos. Hace una semana, en la víspera de un debate presidencial organizado por Prisa Media que lo enfrentó a Sergio Fajardo y Federico Gutiérrez, el exalcalde de Bogotá publicó en sus redes sociales una foto con el economista francés Thomas Piketty, que se encontraba de visita en Colombia. Acompañó su mensaje con el anuncio de que vendrá a asesorar a su eventual Gobierno “en la búsqueda de la producción y la equidad”. Petro, que ha defendido cobrar más impuestos a las personas de mayores ingresos, sostiene desde hace tiempo que las ideas de Piketty sobre la necesidad de combatir la desigualdad lo han influenciado. El célebre autor de El capital en el siglo XXI, por su parte, ya lo había respaldado hace cuatro años, cuando abogó “por un nuevo ciclo progresista en América Latina”.

El aspirante del Pacto Histórico, una coalición de izquierdas hecha a su medida, también fue invitado el 11 de marzo a la toma de posesión de Gabriel Boric en Chile. El presidente electo, de 35 años, ha intercambiado guiños con Petro. “Con Chile habría una alianza estratégica para revitalizar y volver muy poderoso lo que fue una idea buena, que dejaron morir, que es un mercado común en todo el territorio Andino”, ha dicho el candidato –que también ha despertado controversia al defender con insistencia la necesidad de aumentar los aranceles a las importaciones–.

Aunque el verdadero peso electoral de esas postales es incierto, para Petro, quien perteneció en su juventud a la extinta guerrilla del M-19, representan una bienvenida validación internacional ante las resistencias y temores que todavía despierta su proyecto político. Todas tienen el efecto de suavizar su imagen. Bien sea por mostrarlo casi como un estadista, en el caso de la visita a España. Como un católico, en su visita al Vaticano. Por aportarle credibilidad intelectual en el terreno económico, donde tanto lo han criticado, con la asesoría de Piketty. O por asociarlo a Boric, que goza de simpatías entre los sectores progresistas en América Latina.

Cuando una docena de precandidatos todavía compiten en otras dos coaliciones de centro y de derecha, la cabeza del Pacto Histórico se muestra un paso adelante. “Petro es muy consciente de que es el candidato preferido en las encuestas, pero también el más resistido, debido particularmente a la percepción de que tiene un posicionamiento muy radical”, señala el analista Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario. “Él quiere atacar esa percepción normalizando su imagen, apareciendo como un hombre que tiene la talla de un gobernante y es un político como los demás, que no está aislado ni radicalizado, que es una persona responsable y reconocida que habla con otros jefes de Estado, con los sectores empresariales, con todo el mundo. Es una parte esencial de su estrategia”, apunta.

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Luego de la oleada de protestas que sacudió a Colombia el año pasado, los observadores coinciden en que Petro es el aspirante mejor posicionado para capitalizar el descontento social. Incluso en esa coyuntura crítica, el exalcalde de Bogotá dio señales de un viraje al pragmatismo, al apostar por proyectar una imagen presidenciable con “alocuciones” en sus redes sociales sobre la situación del país, acompañadas de críticas al impopular Gobierno de Duque, pero también de algún llamado a la mesura. Lo internacional viene a sumarse a ese giro.

Cuando un candidato empieza a hacer estos viajes, y se le reconoce un mérito por fuera de sus fronteras, es porque ya se pone en los zapatos de un presidente, señala Eugénie Richard, docente experta en comunicación y marketing político de la Universidad Externado de Colombia. “Al encabezar los sondeos, tiene que tener muchísimo cuidado de proyectar un discurso que reúna y no un discurso de barricada, de oposición, que divida a la gente. Está cultivando varias facetas de su personaje que le permitan ampliar su base electoral”, apunta. “Está cosechando los frutos de un trabajo de largo aliento que ha venido construyendo desde su derrota en el 2018. Petro sabe que su momento es ahora”.

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Lineth Saborío, candidata del Partido Unidad Social Cristiana, el pasado 18 de enero durante un acto en San José.
Lineth Saborío, candidata del Partido Unidad Social Cristiana, el pasado 18 de enero durante un acto en San José.MAYELA LOPEZ (REUTERS)

Con la cifra récord de 25 candidaturas presidenciales y casi la mitad del electorado aún indeciso, Costa Rica pone a prueba su sólida democracia en los comicios del 6 de febrero para designar al Gobierno y a los diputados que enfrentarán tareas cruciales en la recuperación de la “pura vida”, el lema que se refleja en el modelo de bienestar y en las postales turísticas.

Escasas banderas en los barrios y abundantes vallas sobre las carreteras con candidatos maquillados que se ofrecen como la solución del desempleo, la corrupción o la ineficiencia del Estado, son el escenario de una campaña electoral que Costa Rica vive con agobio, muy lejos de las llamadas “fiestas electorales” del siglo XX, cuando el país bipartidista se preciaba de la baja desigualdad social, de su seguridad y de sistemas de salud y educación dignos del primer mundo.

Sin que todo se haya perdido en la única nación centroamericana que al celebrar sus 200 años de Independencia entró a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sobresale una de las pocas coincidencias en la difusa discusión electoral: la acumulación de quehaceres no atendidos en años recientes y los efectos de la pandemia provocan un deterioro de hondas repercusiones que han provocado que la mayoría de la población viva peor que antes, aunque no todos.

El país, que aún aparece en los escalafones de “naciones más felices del mundo”, presenta la pobreza en 26% y un ritmo de recuperación económica que ensancha las desigualdades entre sectores, sin que mucho pueda hacer el Gobierno saliente de Carlos Alvarado, políticamente liquidado. La crisis fiscal y la tendencia de aumento de informalidad de los empleos (44%) amenaza también la sostenibilidad del sistema sanitario universal, mientras el país enfrenta también un “apagón educativo”. Así le llaman especialistas a los graves efectos mezclados de la pandemia y del desgaste de escuelas y colegios públicos donde hasta hace pocas décadas los pobres hallaban una firme escalera social y los ricos un sentido de comunidad.

“El país está embarcado en un acelerado proceso de construcción de un riesgo de proporciones históricas: que durante estos años se produzca regresiones, más o menos permanentes, en los logros de Costa Rica en desarrollo humano, debido a la falta de respuestas frente a la ampliación de las profundas desigualdades económicas y sociales prepandémicas, el debilitamiento de su Estado de bienestar y de las políticas de sostenibilidad ambiental”, resumió en noviembre el informe anual de Estado de la Nación, un centro de pensamiento formado por universidades estatales.

Para noviembre apenas empezaba la campaña electoral, pero ya se evidenciaban en las encuestas los sentimientos de agobio de la población ante una oferta electoral amplia como nunca antes, pero igualmente insatisfactoria y troceada, propensa a llevar el pulso hasta una segunda ronda en abril, advierten los estudios de opinión. Pese a la la reconfiguración política de Costa Rica y al fin del bipartidismo del siglo XX, son los partidos históricos los que encabezan las encuestas, junto al partido nuevo que formó el predicador evangélico Fabricio Alvarado después sacudir las elecciones de 2018 al ganar la primera vuelta como abanderado del discurso más conservador.

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El Partido Liberación Nacional (PLN, nacido hace 70 años en las aguas de la socialdemocracia) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC, centroderecha) se ofrecen como opciones para volver a la Costa Rica anterior al Partido Acción Ciudadana (PAC, centroizquierda), la agrupación que nació a inicios del siglo XXI y quebró el bipartidismo al recoger la demanda popular por valores que hoy se le cobran, como ética, eficiencia y capacidad de gestión política.

En 2021, detonó un escándalo de corrupción por una aparente red de sobornos a funcionarios a cargo de la construcción de carreteras, lo que tiene en prisión preventiva a los dos principales empresarios del sector y frenó las obras que el Gobierno de Alvarado ofrecía como legado, aunque afectó también a otros partidos. También reventaron casos judiciales relacionados con la penetración de grupos de narcotraficantes en sectores políticos, un tema evadido en la campaña. Mientras, diputados de oposición que controlan el Congreso ponen cuesta arriba las medidas de ajuste fiscal que el Gobierno de Carlos Alvarado propuso en 2021 para cumplir un acuerdo financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentado como un salvavidas para las finanzas públicas.

Tras el triunfo de Luis Guillermo Solís (2014-2018) y Alvarado (2018-2022), ambos con mandatos accidentados y un creciente rechazo social, el PAC prácticamente desaparece ahora en las encuestas, mientras el PLN y PUSC recogen la añoranza por las glorias pasadas y la esperanza de enfrentar también nuevos desafíos ambientales y tecnológicos o la complejidad social. Los rostros son los del enérgico expresidente José María Figueres (1994-1998), hijo del estadista del siglo XX José Figueres Ferrer, y en el PUSC el de una abogada apaciguadora llamada Lineth Saborío, vicepresidenta en el cuatrienio 2002-2006 gobernado por Abel Pacheco.

El candidato del PLN, José María Figueres, durante un mitin en San José, el pasado 21 de enero.
El candidato del PLN, José María Figueres, durante un mitin en San José, el pasado 21 de enero.EZEQUIEL BECERRA (AFP)

Figueres, Saborío y Fabricio Alvarado se disputan el liderato en las encuestas publicadas 20 días antes de las elecciones, pero con porcentajes que no alcanzan ni siquiera la mitad del 40% mínimo para ganar en primera vuelta, por lo que especialistas advierten probable ir un balotaje el 3 de abril para designar el gobernante que tomará funciones el 8 de mayo en el país de 5 millones de habitantes. Tampoco se descartan las opciones para el diputado de izquierda llamado José María Villalta y para el economista Rodrigo Chaves, exdirector del Banco Mundial que tuvo un fugaz paso como Ministro de Hacienda en el Gobierno actual, al que ahora critica sin reservas. Las restantes 20 candidaturas reciben menos del 3% cada una, pero complican el escenario en debates, entrevistas y propaganda. Tal vez por ello el 74% de la población dice que la decisión de voto es más difícil que en elecciones anteriores y la mitad dice que le genera estrés, señala la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica.

Todo depende, sin embargo, de cómo se decante un millón de probables votantes todavía indecisos, entre quienes predominan mujeres, votantes de regiones costeras y la población juvenil, que pesa 36% en el padrón y es aún más ajena a las lealtades partidarias. En promedio son cuatro de cada 10 encuestados los que señalan que irán a votar, pero que aún se debaten entre las opciones. Y si se miran las preferencias para renovar los 57 escaños de la Asamblea Legislativa, la neblina es mayor: 60% no sabe cómo votará, dice el reporte del CIEP.

“He cambiado de candidato como tres veces. Antes era más fácil porque uno votaba a un partido y ya, pero ahora es difícil. Entiendo que algunos prefieran no votar, pero así tampoco se arregla nada”, dijo el viernes una ama de casa, Luisa Brenes, madre de dos niñas a quienes quiere dar el ejemplo de ejercicio cívico. Las encuestas hacen prever que votarán dos tercios del padrón electoral, nada mal para el entorno de confusión y para las semanas en que los contagios de covid-19 tocaron cifras máximas en toda la pandemia, con más de 6.000 casos nuevos en el país de cinco millones de habitantes.

Es “un proceso complejo”, advirtió en octubre el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, Luis Antonio Sobrado, al presentar su renuncia al cargo que ejerció por 20 años porque una cuñada se postuló para diputada y él prefirió evitar un eventual conflicto de interés. Parecía exagerado, pero Sobrado justificó que lo hacía para no arriesgar la confianza sobre el árbitro del proceso electoral en momentos frágiles.

“Dos años de pandemia han generado sufrimiento, desempleo, quiebra de emprendimientos ciudadanos y luto en muchas familias. Eso se suma a los efectos psicológicos y se crea un caldo de cultivo para la desesperanza y el enojo, sentimientos que si no se manejan de manera adecuada pueden llevar la discusión a niveles que no son los acostumbrados”, dijo Sobrado sobre el funcionamiento democrático del país que todavía, a pesar de la pandemia, atrae a turistas y migrantes.

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El gran teatro para la elección del presidente de la República de Italia se dio por inaugurado este lunes a las 15.00 con los primeros parlamentarios depositando su voto en la cámara de diputados. La mayoría lo hizo en blanco, como ordenaron los partidos, para poder ganar algo de tiempo en una complicada negociación que deberá resolver el nombre del nuevo inquilino del Quirinal. Pero, probablemente, también el del nuevo primer ministro. La elección de Mario Draghi, que ayer se reunió con Matteo Salvini para tratar este asunto, obliga a pensar también en alguien que le sustituya en el Palacio Chigi, sede del Gobierno. Un doble cambio de guardia que nunca antes había sucedido en la historia de la República y que está obligando a los partidos a negociar a contrarreloj. Ayer hubo fumata negra en este gran cónclave laico. Y nadie espera que pueda ser blanca, como mínimo, antes del jueves.

La tarde del lunes votaron 1.008 parlamentarios que fueron desfilando por orden alfabético -senadores vitalicios, senadores, diputados y representantes regionales- por las urnas colocadas en el centro del Palacio de Montecitorio. Lo hicieron en turnos de 50, debido a las normas anticovid. Y algunos tuvieron que hacerlo incluso desde el aparcamiento trasero porque se encontraban en cuarentena o positivos por dicho virus.

El grupo mixto votó al exjuez constitucional Paolo Maddalena, que obtuvo 36 votos. Pero la orden, para casi todos los partidos, era votar en blanco (672 votos, los mismos que hacían falta para el quórum de las tres primeras votaciones). O hacerlo con uno de esos nombres irrelevantes que no entorpecen las negociaciones: los llamados candidatos de bandera. Ayer, en ese espíritu de ironía que sostiene a Italia en los peores momentos, salieron en el recuento el viejo líder de la Liga, Umberto Bossi, Amadeus (el presentador del festival de San Remo), Bruno Vespa (presentador de uno de los programas de más audiencia de la RAI) o Claudio Lotito (presidente de la Lazio). En anteriores elecciones se han visto escritos en las papeletas nombres como el del gestor futbolístico Luciano Moggi (condenado por corrupción), del entrenador Carlo Ancelotti, del actor porno Rocco Siffredi o Diego Armando Maradona.

No estaba para bromas, en cambio, la senadora e histórica líder del Partido Radical Emma Bonino, una de las primeras en depositar su papeleta. La política abogó por la permanencia de Draghi como primer ministro para terminar el proceso de reformas en el que ha embarcado a Italia. “Hay que recordar que en 2024 se elegirá a nuevo presidente de la Comisión Europea”, señaló en referencia al que podría ser un puesto más apropiado para el expresidente del BCE.

El primer síntoma del pequeño avance de Draghi lo aportó ayer la reunión que mantuvieron por la mañana el líder de la Liga, Matteo Salvini, y el propio primer ministro. Ninguno de los dos quiso filtrar el contenido del encuentro, pero era evidente que se negociaba ya abiertamente sobre la posibilidad de que el primer ministro diera el salto al Quirinal. “Draghi ha entendido al fin que necesitará negociar abiertamente con los partidos si quiere llegar al Quirinal. Esto no sucede por ciencia infusa. Aunque quizá sea demasiado tarde y todo conduzca irremediablemente a un Mattarella bis”, señala un diputado del Partido Democrático (PD) justo después de depositar su voto. Draghi es un hombre solo sin estructura de partido que empuja su candidatura. Y no solo deberá hacerlo ahora, sino también presentar una propuesta de Ejecutivo que puedan aceptar todos aquellos que deben votarle.

Salvini busca Interior

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Salvini, por otro lado, quiere asegurarse un gobierno donde la Liga pueda estar cómoda, hablar del nombre del futuro primer ministro y, sobre todo, intentar hacerse con el ministerio del Interior para el año que quedaría antes de las elecciones. Además, considera que sus posibilidades de llegar a ser primer ministro algún día sin asustar a Bruselas y a otras potencias internacionales -que ya torpedearon su intento de hacer caer el Gobierno en agosto de 2019- pasa por tener un apoyo como el que podría ahora ganarse con su favor a Draghi.

El problema, además de que Silvio Berlusconi -que se retiró el pasado domingo de la carrera para la jefatura de Estado- ya ha dicho que no le apoyará. Y habrá que ver cuál es el encaje que tendrán esas peticiones de ministerios concretos con el resto de fuerzas políticas. Especialmente con el PD, que no podrá aceptar que en año electoral el ministerio del Interior vuelva a convertirse en un altavoz xenófobo al servicio de la posición antiinmigración de Salvini. El líder de la Liga fue ayer el perno entorno al que giró toda la maquinaria.

Salvini se reunió por la tarde con Enrico Letta, líder del PD. Un encuentro clave definido por ambos en un comunicado conjunto como “cordial” y que ha significado la apertura de un diálogo que continuará el martes. Algo más tarde, el líder de la Liga se reunió también con el ex primer ministro y líder del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte. Una manera de tomar la iniciativa en unas negociaciones que necesitarán por fuerza la alianza entre viejos adversarios. “Estamos trabajando para presentar una lista de hombres y mujeres de alto perfil en la que esperamos que no haya vetos”, señaló al final de la jornada Salvini.

El bloque de la derecha, formado por la conservadora Forza Italia y los ultraderechistas Liga y Hermanos de Italia, tiene mayor representatividad parlamentaria, pero cuentan con 454 electores, por lo que a pesar de todo necesitan las papeletas de otros partidos. En la cuarta vuelta, donde bastará con las de la mitad más uno delos electores, necesitarán sumar a unos 50 de otros partidos o del grupo mixto para llegar la meta de los 505. El bloque de la izquierda, formado por el Partido Demócrata (PD), Libres e Iguales y el populista Movimiento 5 Estrellas (M5S), parte con 405 electores.

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