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El Ciadi condena a Venezuela a pagar más de 1.480 millones por la expropiación de inversiones españolas
El Ciadi condena a Venezuela a pagar más de 1.480 millones por la expropiación de inversiones españolasEUROPA PRESS/PRENSA PRESIDENCIAL VENEZUELA (Europa Press)

Cuando Hugo Chávez se hizo con Agroisleña —una compañía de capitales y dueños españoles con 50 años de historia en Venezuela— ya acumulaba millas expropiando a lo Robin Hood; es decir, sin pagar y sin ningún procedimiento legal. Extensos hatos, miles de hectáreas de tierras, empresas de todo tipo, edificios. Chávez firmó el decreto principios de octubre de 2010, casi a la medianoche, mientras hacía uno de sus habituales contactos telefónicos en los programas del primetime de la televisora estatal VTV. “Este es el decreto número 7.700. Me gusta ese número”, comentaba mientras leía la resolución por teléfono. “Se acabó el tiempo de Agroisleña. Ahora será de propiedad popular”.

El comandante de la revolución bolivariana entonces alegaba luchar contra un supuesto oligopolio para garantizar la seguridad alimentaria. La decisión tomada regresa ahora como búmeran, con una deuda más que debe pagar el Estado venezolano. Esta semana, el tribunal de arbitrajes internacionales del CIADI —Centro internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, instancia del Banco Mundial— falló a favor de la compañía fundada en 1958 por Enrique Fraga Alonso, un canario que como muchos españoles emigró a Venezuela a finales de los años cuarenta del siglo pasado.

Ahora Venezuela debe pagar al Grupo Agroinsumos Ibero-Americanos más de 1.400 millones de euros como compensación por el incumplimiento del Acuerdo España-Venezuela que protege las inversiones españolas en el país sudamericano, al que se aferró la empresa para reclamar por sus bienes con una demanda que introdujo en 2016. A este monto se suman los gastos administrativos de este procedimiento tanto para el el a como para la empresa, informó la compañía en un comunicado.

Al momento de su expropiación, Agroisleña tenía 52 años de fundada en el país, más de 60 tiendas, silos, centros de distribución, cerca de 3.000 empleados y un conglomerado de empresas asociadas al negocio agrícola como Insecticidas Internacionales, Proyefa y Venezolana de Riego. Así proveía y daban asesoría técnica a más 18.000 pequeños y medianos productores, que representaban 70% del sector. Para el agro venezolanos hay un antes y después de Agroisleña.

Tras la ocupación por el Gobierno de todas las instalaciones de Agroisleña vino el cambio de nombre. Agropatria asumió el control de la importación de todos los insumos del sector sacando provecho de los dólares preferenciales de los años del control de cambio que rigió por 15 años en Venezuela y se convirtió en una centrifugadora de corrupción.

Chávez prometió la venta de semillas y fertilizantes a precios más bajos y ocurrió lo que pasó con todas las empresas tomadas por el chavismo. Los productos empezaron a escasear, la producción del campo se fue en picada hasta que Venezuela terminó en 2020 en la lista de las Naciones Unidas de los países del mundo que enfrentan crisis alimentarias junto con Yemen, Siria y Haití. Luego de que Agropatria naufragara, Nicolás Maduro dio luz verde en 2013 para que una empresa de la Fuerza Armada Nacional, Agrofanb, entrara en el terreno. Con el monopolio militar de ambas estatales la situación no mejoró.

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Datos de Fedeagro, la patronal de los agricultores, revelan la caída de la producción en una década. En 2009, un año antes de la expropiación de Agroisleña, se producían 17 millones de toneladas métricas de los principales rubros: maíz, arroz, sorgo, caña de azúcar, café, papa, cebolla, tomate, girasol y pimentón. Para 2020 se producía casi seis veces menos, tan solo 3 millones de toneladas métricas.

La decisión del CIADI ocurre días después de que se conociera que el centro comercial Sambil Candelaria, una enorme edificación en el centro de Caracas, propiedad de empresarios de origen judío y expropiada en 2006, regresó a sus dueños. Maduro ha puesto la reversa a la política de tomas y ocupaciones de la propiedad privada que marcaron el llamado socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez. Desde hace un par de años, el Gobierno ha comenzado a privatizar algunas de las más de 500 empresas que posee como parte del viraje obligado por la debacle económica del país petrolero. El caso del Sambil sería atípico, porque es el primero que regresa a sus dueños, aunque no han trascendido los detalles de esa negociación. Muchas otras empresas han pasado a otras manos, en muchos casos de capitales vinculados al chavismo, bajo la sombra de la ley antibloqueo aprobada en 2021 que pone un velo de confidencialidad a todas estas transacciones.

Hasta el año pasado el Gobierno venezolano había hecho más de 5.500 confiscaciones directas y expropiaciones y adeudaba más 30.000 millones de dólares (27.400 millones de euros) solo en litigios y arbitrajes, según el Observatorio de Gasto Público de Cedice, un centro de investigación económica local, sin incluir los compromisos con bonos de PDVSA. Entre los más costosos están los de las mineras canadienses Gold Reserve y Crystallex. Con Agroisleña también hubo intentos de negociación, pero el pleito finalmente ha desembocado en el CIADI y abulta una monstruosa deuda para el futuro de un país quebrado.

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el perro Chavez en Pradera Valle
«Mi viejito Chavez. Vilmente asesinado por un desadaptado con arma cortopunzantante. Fui atacado con arma blanca para robarme mientras paseaba mis 4 peluditos», contó el compañero del perro Chavez.

El caso se registró en Pradera, Valle del Cauca, y el compañero del perro Chavez, ha sentido su perdida pues estuvieron 16 años juntos.

Noticias Valle.

Al parecer por un error en los datos suministrados desde Pradera a Cali, se informó inicialmente que el perro Chavez había sido asesinado por su dueño, sin embargo, se aclaró que el hombre capturado por este crimen, es otro sujeto a quien la policía encontró el mismo día de la mortal agresión.

Al perro Chavez le propinaron varias heridas de arma blanca (cuchillo).

El animal que ya tenía 16 años de edad, no sobrevivió a pesar de que lo llevaron a la veterinaria y trataron de estabilizarlo. No solo fueron las cortadas, sufrió golpes en la cabeza y otras partes del cuerpo.

Un vecino 

TuBarco pudo confirmar este lunes, tras hablar con autoridades y testigos del hecho, que el capturado es Carlos Alberto D. Quintero, que al parecer tiene problemas de conducta, no está claro si por consumo de alguna sustancia como han señalado algunos o o alguna patología psicológica, como han mencionado otros.

El dueño del perro Chavez, es un docente universitario que aún está en duelo, adolorido y triste por lo ocurrido.

«Mi viejito Chavez. Vilmente asesinado por un desadaptado con arma cortopunzantante. Fui atacado con arma blanca para robarme mientras paseaba mis 4 peluditos. Mientras defendia los otros peluditos el asesino de Chavez lo tomo del arnés, lo apuñaló y lo arrastró a un cañaduzal», contó el docente.

Explicó que cuando llegó con otras personas que lo ayudaron a rescatar a Chavez, «lo vimos inclinado sobre el perrito indefenso apuñalandolo y golpeandolo en la cabeza con un palo».

Mientras que el mismo día de la agresión, el 28 de febrero, la policía capturó al sujeto señalado de matar al perro.

La Fiscalía confirmó que este hombre capturado, fue enviado a la cárcel y seguirá tras las rejas su proceso de judicialización, con cargos de maltrato animal.

 





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Cientos de personas participan en la marcha conmemorativa del 4 de febrero de 1992, cuando se llevó a cabo un fallido golpe de Estado en Venezuela.
Cientos de personas participan en la marcha conmemorativa del 4 de febrero de 1992, cuando se llevó a cabo un fallido golpe de Estado en Venezuela.MIGUEL GUTIERREZ (EFE)

El lunes 3 de febrero de 1992, al filo de la medianoche, los venezolanos se enteraron de que unos batallones del Ejército se habían alzado en la ciudad de Maracay, la plaza militar más importante del país, y partían rumbo a Caracas con el objetivo de tomar por la fuerza el Palacio de Miraflores para deponer al presidente en funciones, Carlos Andrés Pérez, electo en 1988.

Nadie durmió aquella noche. Llegaba a su clímax una crisis política que había estallado en 1989 tras los motines populares del 27 de febrero de ese año, conocidos como El Caracazo, y a los que siguieron protestas estudiantiles y crecientes rumores de malestar militar, que agrietaban los cimientos de la que, hasta los años 80, había sido una de las democracias más estables y exitosas de América Latina.

El Gobierno de Carlos Andrés Pérez había emprendido una serie de reformas de mercado que tuvieron consecuencias sociales en un país acostumbrado a la abundancia. Las fuerzas emergentes de la izquierda y algunos medios de comunicación se enfrentaron abiertamente a las medidas. El país se adentraba así en el colofón de una crisis económica que se venía incubando desde los años 80.

El intento sedicioso se resolvió cerca del amanecer. Entonces, todo el país pudo poner cara al responsable. En las primeras horas de la mañana del día 4, el teniente coronel Hugo Chávez Frías, entonces con 37 años, pedía la rendición de sus compañeros con un discurso compacto y elocuente. Chávez asumía personalmente la responsabilidad de “este movimiento militar bolivariano” y anunciaba que, “por ahora”, el objetivo de la conquista del poder no había sido posible.

30 años después de aquella larga noche, el chavismo ha organizado este viernes una concentración en el Paseo Los Próceres para conmemorar su fecha fundacional, un hito sagrado para la militancia revolucionaria y que alguna vez aglutinó multitudes. Diosdado Cabello, que acompañó a Chávez en el golpe, estaba anunciado como orador. Las etiquetas que dominaron las redes sociales durante el día fueron #RebeliónPermanete y #DiaDeLaDignidadNacional.

Durante todos estos años, el 4-F ha sido la efemérides estrella de la polarización política en Venezuela. Fue un evento recibido con simpatía en gran parte del país, que alguna vez justificó el golpe, pero ahora cada vez se lamenta más. El sociólogo e intelectual Tulio Hernández recuerda haber tenido una conversación personal con Ramón J. Velásquez —historiador, escritor y presidente interino de Venezuela en 1993— sobre las consecuencias de la asonada. “Me dijo que [ese día] en Venezuela habíamos abierto de nuevo la tapa del infierno donde habíamos dejado guardados los demonios del militarismo, que tanto trabajo nos habían costado dominar.”

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El golpe de Hugo Chávez fue justificado por una parte importante de la opinión pública nacional durante comienzos de los años 90. La democracia venezolana, que tuvo enorme arraigo popular durante varias décadas, y que adelantó la mayoría de las obras de infraestructura y servicios en el país, transitaba por un duro período de descrédito por el estancamiento económico, la corrupción política de los dos partidos que sostenían el sistema y los excesos de algunos medios de comunicación que fomentaron el descrédito hacia lo público. Durante 1992, en el país llegó a consolidarse la idea de la ilegitimidad de las autoridades electas.

“El golpe fallido de Chávez regresó el país a una situación que creíamos superada, el golpismo, un hábito que ha regresado al imaginario político nacional, siempre como una hipótesis, y no solo en el chavismo”, afirma el historiador y escritor Tomás Straka. “Chávez fracasó militarmente, pero tuvo éxito político. En mi generación, jamás supimos lo que era un golpe de Estado, esas eran anécdotas de nuestros padres”, añade.

En el asedio público a Pérez tuvo enorme peso la palabra y el descarnado diagnóstico del intelectual Arturo Uslar Pietri, una figura muy escuchada en aquel tiempo, quien le solicitaba de forma permanente su renuncia al poder. “La vanidad del presidente le impidió darse cuenta del complot que se gestaba en los cuarteles, que le fue alertado, y de la operación política que tomaba vuelo para sacarlo del poder que se concretó más adelante”, comenta el sociólogo Hernández.

Hugo Chávez y el resto de los comandantes alzados el 4-F fueron llevados a la Cárcel de Yare. Dos años después, serían indultados por el nuevo presidente, Rafael Caldera, enemigo de Carlos Andrés Pérez y que era considerado uno de los fundadores de la democracia. El indulto a Chávez fue una causa vista con simpatía, propuesta por varios candidatos presidenciales. Pérez se vio obligado a renunciar a la presidencia en 1993 por un caso judicial en el que se le acusaba de malos manejos de fondos públicos. Pasó dos años en prisión.

Después de décadas de éxito político, la democracia venezolana fundamentada en el Pacto de Puntofijo fracasó entre la población y comenzó a ser objeto de críticas descarnadas y feroces. A finales de los años 90, ya en libertad, Hugo Chávez comenzó a recorrer barriadas con un discurso vernáculo, rural, aguerrido, desafiante, citando compulsivamente a Simón Bolívar, que tomó vuelo progresivamente en los sectores empobrecidos de la población, la mitad del país. Clamaba contra el fin de las oligarquías, el fin de la democracia representativas y sus élites, para proponer un nuevo modelo: la democracia protagónica que él encarnaba. En 1998 ganó las elecciones que lo llevarían al poder. El resto de la historia ya es Historia.

“A las democracias hay que cuidarlas. El 4 de febrero es un punto de inflexión que torció nuestro destino y lo metió en el abismo actual”, afirma la politóloga y académica Carmen Beatriz Fernández, que añade: “Por otro lado, Chávez resultó un líder con enormes atributos, una síntesis perfecta político-militar como persona, el primer gran populista carismático de esta era”. Seis años después de llegar al poder, Chávez empezó a hablar del Socialismo del Siglo XXI.

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La oposición venezolana volvió a ganar en el estado de Barinas. El candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, Sergio Garrido, resultó electo gobernador en la repetición de los comicios que ordenó el Tribunal Supremo tras anular la victoria del opositor Freddy Superlano en las regionales del pasado 21 de noviembre, una juagada que le ha salido mal al chavismo. El triunfo lo obtuvo con 57,6% de los votos, una ventaja de 16 puntos y una participación de más de la mitad del electorado, según el escueto reporte que dio el Consejo Nacional Electoral.

El resultado se conoció inicialmente por la declaración del perdedor Jorge Arreaza, exyerno de Hugo Chávez que fue promovido por el Gobierno. “Barinas querida. La información que recibimos de nuestras estructuras del PSUV indican que, aunque aumentamos en votación, no hemos logrado el objetivo. Agradezco de corazón a nuestra heroica militancia. Seguiremos protegiendo al pueblo barinés desde todos los espacios”, escribió en un tuit pasadas las 10 de la noche, cuando el CNE todavía no anunciaba los resultados.

Luego del reconocimiento de Arreaza, Sergio Garrido y Freddy Superlano dieron una conferencia de prensa en la que confirmaron su victoria. “Barinas ha dado un ejemplo de cómo podemos salir de los obstáculos en unidad”, dijo Superlano, quien asumió como jefe de breve campaña luego de que le despojaran el triunfo en noviembre y lo inhabilitaran.

La oposición venezolana logra una importante victoria, frente al apabullante poder del chavismo. No solo ha puesto fin a la dinastía de los Chávez, que gobernaban el Estado desde hace 20 años, sino que también ha desafiado al Gobierno en todas sus maniobras para intentar torcer los resultados que comenzaron con la anulación de la victoria de Superlano. Sergio Garrido ganó contra todo el derroche de recursos del Estado dirigido por varios ministros de Nicolás Maduro, que se instalaron en Barinas para empujar a su candidato. Las nuevas elecciones se celebraron un enorme despliegue militar y policial de más de 25 mil funcionarios para poco menos de mil mesas de votación, que fue considerado una intimidación. El chavismo repartió neveras y electrodomésticos y abasteció a la región con la gasolina y el gas que escasean en todo el país.

Barinas se suma a Zulia, Guárico y Nueva Esparta entre las gobernaciones ganadas por la oposición, más un tercio de las alcaldías. La elección en Barinas se convirtió en un objetivo común para la oposición, en medio divergencias en la plataforma de apoyos al liderazgo de Juan Guaidó. Dirigentes nacionales de distintos partidos opositores se sumaron a la campaña de Garrido.

Ahora el resultado sirve de base para un cambio de dirección en la estrategia opositora, debilitada por sus fracasos en la búsqueda de una transición política en Venezuela y desdibujada por abstenerse en los comicios de los últimos años. El triunfo de Barinas en un segundo intento los fortalece de cara al escenario electoral de las presidenciales de 2024 o un posible revocatorio a Maduro que algunos sectores promueven para este año.

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La nueva votación en esta región llanera a 500 kilómetros de Caracas se convirtió en asunto nacional. El derrotado en noviembre fue Argenis Chávez, hermano del expresidente y parte de la dinastía que ha gobernado este Estado por dos décadas. Chávez optaba a la relección y renunció al cargo luego de que el Tribunal Supremo suspendiera el recuento de los votos y ordenara repetir los comicios. También declinó a ser candidato en esta nueva oportunidad. El Gobierno de Nicolás Maduro puso sobre él todas las responsabilidades de una derrota que tiene una lectura nacional, pues expresa el nivel de rechazo que existe en Venezuela al chavismo y a Maduro, con menos de15% de aprobación y un cada vez más reducido caudal de votos.

Por Barinas, como un símbolo político, el Gobierno ha decidido echar por la borda los pequeños avances logrados durante el año pasado en las negociaciones con la oposición para encontrar una salida a la larga crisis política venezolana.

En los comicios de noviembre se logró la presencia de una misión de observación electoral de la Unión Europea, algo que no ocurría desde hace 15 años, aunque esta fue expulsada tras presentar un informe preliminar del proceso electoral en el que reconocía una mejora en las condiciones, pero denunciaban varias irregularidades y abusos gubernamentales. Esta fue una de las concesiones dadas por Maduro para que sus adversarios aceptaran concurrir de nuevo a unos comicios, luego de mantenerse en la abstención como un boicot en los últimos años. También se cambió al árbitro electoral y por primera vez se incorporaron dos rectores sin vínculos con el chavismo. Maduro también se comprometió a eliminar la figura de los “protectores”, plenos de poderes y recursos, que han sido designados en los territorios controlados por la oposición. Está por verse si en este reñido territorio cumplirá su promesa.

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Jorge Arreaza, excanciller, exministro y candidato a gobernador en Barinas, Venezuela, este domingo durante la jornada electoral.
Jorge Arreaza, excanciller, exministro y candidato a gobernador en Barinas, Venezuela, este domingo durante la jornada electoral.LEONARDO FERNANDEZ VILORIA (REUTERS)

Más de 25.000 soldados venezolanos se han desplegado este domingo en el Estado Barinas, plaza fuerte de la familia del fallecido presidente Hugo Chávez, para custodiar los comicios en los que será elegido el próximo gobernador. Es la repetición de los comicios, celebrados en noviembre y que ganó la oposición. El Tribunal Supremo anuló la victoria de Freddy Superlano, el candidato opositor que por primera vez en 20 años conquistó el feudo de los Chávez.

A diferencia de los comicios regionales del 21 de noviembre, en esta nueva elección las mesas electorales han sido instaladas a tiempo y la participación ha aumentado, según informó la opositora Mesa de Unidad Democrática en una conferencia de prensa. La MUD respalda al candidato Sergio Garrido, inscrito para concurrir ante la inhabilitación de Superlano luego de su triunfo. El candidato chavista es en esta ocasión Jorge Arreaza, excanciller y ministro, muy cercano a Maduro y quien estuvo casado con una de las hijas de Hugo Chávez.

El número de electores que había votado para el mediodía de este domingo doblaba el registrado a la misma hora en los comicios originales. “Se está llegando a un 40% de participación en la mitad de la jornada, doblando el nivel de noviembre pasado. Esto habla de una disposición cívica de los barineses de hacer respetar su voluntad, es un pase de factura de los electores que se sintieron estafados cuando no se proclamó a Freddy Superlano como gobernador”, dijo Simón Martínez, del comando de la campaña opositora.

La nueva votación en esta región llanera a 500 kilómetros de Caracas se ha convertido en asunto nacional. Pese al ambiente militarizado y el derroche de recursos del Gobierno para ganar a toda costa en esta segunda oportunidad, la oposición ha retado al chavismo.

El derrotado en noviembre fue Argenis Chávez, hermano del expresidente y parte de la dinastía que ha gobernado este Estado por dos décadas. Chávez optaba a la relección y renunció al cargo luego de que el Supremo suspendiera el recuento de los votos y ordenara repetir los comicios. También declinó a ser candidato.

El Gobierno de Nicolás Maduro puso sobre él todas las responsabilidades de una derrota que tiene una lectura nacional, pues expresa el nivel de rechazo que existe en Venezuela al chavismo y a Maduro, con menos de15% de aprobación y un cada vez más reducido caudal de votos.

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Por Barinas, como un símbolo político, el chavismo ha decidido echar por la borda los pequeños avances logrados durante el año pasado en las negociaciones con la oposición para encontrar una salida a la larga crisis política venezolana.

En los comicios de noviembre se logró la presencia de una misión de observación electoral de la Unión Europea, algo que no ocurría desde hace 15 años, aunque esta fue expulsada tras presentar un informe preliminar del proceso electoral en el que denunciaron varias irregularidades. Esta fue una de las concesiones dadas por Maduro para que sus adversarios aceptaran concurrir de nuevo a unos comicios, luego de mantenerse en la abstención como un boicot en los últimos años.

Para la oposición, la elección en Barinas también se ha convertido en un objetivo común, en medio divergencias en la plataforma de apoyos al liderazgo de Juan Guaidó. Dirigentes nacionales de distintos partidos opositores se han sumado a la campaña de Barroso, el candidato en Barinas, que asegura haber desplegado representantes en todas las mesas y estar preparado para salir victorioso en este proceso pese a las condiciones adversas.

Los colegios electorales cierran a las seis de la tarde y los resultados podrían conocerse entrada la noche, al igual que los efectos de la maniobra del chavismo de repetir los comicios para ganar como sea.

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