La violencia acecha una vez los sembradíos de aguacate en Michoacán. A la intromisión del narco en la producción del llamado “oro verde” y a las reiteradas extorsiones a productores por parte de la delincuencia organizada se ha sumado ahora la amenaza directa a inspectores norteamericanos que trabajan en el campo mexicano. La semana pasada un oficial estadounidense recibió una llamada intimidante a su celular, en el municipio de Uruapan, Michoacán. Una llamada intimidante ha bastado para frenar en seco los millonarios envíos de aguacate mexicano al otro lado de la frontera: desde el pasado 11 de febrero el Gobierno de EE UU ordenó la suspensión temporal de la importación del fruto más codiciado en la Super Bowl, lo que ahora tiene en vilo a más de 300.000 productores de la región.
Las inspecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos a los aguacates de exportación procedentes del Estado mexicano de Michoacán permanecerán suspendidas durante “el tiempo que sea necesario” para garantizar la seguridad de los inspectores que trabajan en México, ha declarado este lunes la oficina estadounidense a Reuters. La Embajada de EE UU declaró a través de su cuenta de Twitter que se trabajará con el Gobierno mexicano para garantizar las condiciones de seguridad.
Michoacán es el epicentro de las exportaciones de aguacate a territorio norteamericano por lo que, al menos, trabajan unos 30 inspectores norteamericanos garantizan que se cumplan con los requisitos sanitarios para el ingreso del fruto a territorio estadounidense. Del lado mexicano, la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate han hecho hincapié en la afectación a la industria de la región y a los miles de empleos que dependen de ella. “Exhortamos a todos aquellos actores en esta cadena de valor, al cuidado y vigilancia extrema para preservar tan importante programa de exportación”, declararon por escrito el pasado viernes.
Juan Carlos Anaya, director de Grupo Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA), reconoce el clima de tensión en la zona por la intervención del narcotráfico y por la continua triangulación de producto de otros estados a Michoacán para participar en la tajada de un negocio boyante que solo el año pasado significó envíos por más de 3.500 millones de dólares. “Principalmente, la amenaza es porque detectaron aguacate de Puebla y no está permitida la triangulación, esto no le gustó a algún empacador, esto no debe hacerse ya ha habido quejas porque Michoacán es la única entidad autorizada para la exportación (a EE UU)”, explica Anaya.
Desde hace más de una década los sembradíos de aguacate en Michoacán se han convertido en tierra de disputa entre diversos cárteles del crimen organizado. Apenas en junio pasado la oleada de violencia obligó a los productores a tomar las armas para defender sus sembradíos. Integrantes de Los Viagras y el Cartel Jalisco Nueva Generación han tomado el relevo de la violencia en la zona a la Familia Michoacana o Los Caballeros Templarios, quienes desde hace una década comenzaron a sembrar el terror en la zona. Incluso, en 2019 el Gobierno de EE UU amagó con retirar la certificación a Michoacán como exportador del fruto si no frenaba la escalada de violencia del cual estaba siendo víctima su personal.
Mientras en el campo toman las armas en Palacio Nacional el presidente Andrés Manuel López Obrador achaca la suspensión a intereses comerciales de Estados Unidos. “En todo esto hay muchos intereses económicos, políticos, hay competencia, hay otros países interesados en vender el aguacate y así pasa en otros casos, las hortalizas, entonces hacen lobbying, es decir, buscan a senadores, a funcionarios públicos, a las agencias, para estar poniendo obstáculos”, declaró.
Michoacán es el primer productor del mundo de aguacate, alrededor del 80% de la producción sale de este Estado al oeste de México. Desde el inicio del año a la fecha, los productores michoacanos han exportado a Estados Unidos más de 135.000 toneladas de aguacate. Solo en esa entidad, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha certificado casi 153.000 hectáreas óptimas para enviar el fruto al país norteamericano.
Hasta el año pasado el aguacate se posicionó como el tercer producto de exportación en nuestro país —solo detrás de la cerveza y el tequila— con envíos valuados en más de 3.000 millones de dólares, una cifra que supone un aumento del 14% respecto a 2021. Un ascenso que ha significado no solo la bonanza de la región, sino también ha despertado el interés de las bandas del narcotráfico.
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Cocaine is a source of criminal resources. Those with access to their wealth quickly gain rise and power, in general today, there are more opportunities than ever to access cocaine both in America and in Europe because while the cocaine trade has spawned some of the most powerful criminal structures and notorious on the planet, they must innovate to continue persisting. And this is evidenced by the seizure made by US authorities today.
On January 12, 2022, from early hours, the United States Department of Justice announced that its coast guard units, in cooperation with European agencies, tracked and captured with its maritime units, a large submersible drug trafficker, which had previously been had detected during patrol maneuvers. They were more surprised when the boat skillfully began to maneuver, and has evaded the coast guard units, evidencing not only the skill of the crew but also the presence of advanced technology on the boat for such purposes, in other words, high-end military equipment. and of unknown origin that at times gave the advantage to this modern underwater narco.
Inter-agency cooperation and the use of advanced maritime drones made it possible to successfully pursue and capture the stealthy vessel. At the time of boarding by the authorities, the crew did not try to flee or destroy the boat, its four crew members were arrested, and the cargo of 6,350 kilos of cocaine (more than 6 tons) was confiscated. The value of the cargo, the nationalities of those captured and its origin are unknown at this time.
It is speculated that the cargo, which in total would be more than 6 tons of cocaine, would be destined for the cartels that currently control the European market, among other situations that are still under investigation by the United States Drug Control Administration. States (DEA), which has not yet issued an official statement.
Todo empezó, según el relato judicial, con un correo anónimo recibido el 24 de septiembre de 2015, casi tres meses después de la increíble fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal de máxima seguridad El Altiplano: el mensaje advertía a las autoridades que la actriz Kate del Castillo planeaba encontrarse con el líder del cártel de Sinaloa porque quería producir una película sobre su vida. “El próximo 25 de septiembre del 2015 se reunirá con él en el poblado de la Tuna, en Badiraguato, Sinaloa”, se lee en la transcripción, “solo necesitarán seguirla o intervenir sus teléfonos para que verifiquen lo que les estoy diciendo”. Más que un soplo, aquel mensaje parecía una instrucción (“recorrerán el pueblo ese día y visitarán a la madre”, dice en otra parte, “si no hay fuerzas armadas cerca”). Como sea, desde aquel día, la actriz se volvió oficialmente un objetivo de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), y lo siguió siendo mucho después de que el narcotraficante fuera recapturado unos meses más tarde, en enero de 2016.
El repaso de la indagatoria que las autoridades emprendieron a finales de 2015 contra Kate del Castillo, al que tuvo acceso EL PAÍS, deja abierto un interrogante sobre los motivos o las pistas que impulsaron aquella investigación tras la caída del Chapo: durante 17 meses, la PGR se valió de intervenciones telefónicas, policías de inteligencia, auditorías fiscales, entrevistas testimoniales y cooperación con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) para ver si era posible procesar a Del Castillo por delitos como delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y encubrimiento, tomando como punto de partida sus intercambios y su encuentro con El Chapo Guzmán. Nada funcionó: las pruebas no sirvieron para asociarla con el cártel de Sinaloa ni revelaron que hubiera dinero del capo detrás del tequila que promocionaba la actriz, pero el proceso dio lugar a una larga novela con filtraciones de chats, acusaciones cruzadas, demandas y un encuentro surrealista entre uno de los mayores narcotraficante del mundo, el actor Sean Penn, Kate del Castillo y dos productores de Hollywood.
Fotografía tomada durante el encuentro entre Kate del Castillo, Joaquín «El Chapo» Guzmán y el actor Sean Pen en 2015.
La génesis de aquel encuentro es conocida: en 2012, la protagonista de La reina del sur publicó una carta abierta en Twitter donde decía que confiaba más en El Chapo que en el Gobierno, y le sugería al capo que empezara a “traficar con amor”. Guzmán acusó recibo y terminó convirtiendo a Del Castillo en una nueva obsesión para completar una vieja obsesión: la de hacer una película sobre su propia vida. El primer contacto entre la actriz y los abogados del Chapo para discutir la posibilidad de colaborar en la filmación biográfica se dio en 2014, cuando Guzmán ya estaba detenido en El Altiplano. Desde entonces, ella y el capo —con sus abogados como intermediarios— comenzaron un intercambio que fue seguido de cerca por las autoridades. Sin embargo, el relato sobre el inicio de la indagatoria es candoroso: según los documentos, el día que las autoridades recibieron el supuesto correo anónimo —septiembre de 2015— policías federales de la División de Inteligencia acudieron a los aeropuertos de la Ciudad de México y de Guadalajara para preguntar en las aerolíneas si había reservaciones a nombre de Kate del Castillo. Y, casualmente, sí había: en un módulo les informaron que la actriz tenía un vuelo que llegaría a Guadalajara.
“El día 25 de septiembre de 2015, a partir de las 10:00 horas nos constituimos en el aeropuerto de la ciudad de Guadalajara montando una vigilancia fija”, se lee en el informe policial. Cuando la actriz arribó al aeropuerto de la capital tapatía, los agentes la siguieron al hotel y luego al restaurante del hotel, se sentaron en una mesa contigua a aquella donde Del Castillo mantenía una conversación con uno de los abogados de El Chapo, y —siempre según el informe— lograron captar fragmentos del diálogo. Así pudieron escuchar que la actriz supuestamente decía: “Será un honor ser ‘socia del señor’”. Para entonces, la Policía Federal sabía bien a quién estaba siguiendo: después de recibir la denuncia anónima, una de las primeras cosas que hicieron fue buscar la biografía de Kate Del Castillo en Wikipedia, según figura en otro de los informes de la indagatoria.
De acuerdo con los chats que la fiscalía filtraría después a la prensa, ese 25 de septiembre fue el día en que la actriz les dijo a los abogados de Guzmán que quería llevar al actor Sean Penn cuando se encontraran en persona para discutir el proyecto de hacer una película. Los abogados tuvieron que explicarle al capo quién era Penn y en qué film aparecía (“el que hizo la película 21 gramos”). Le dijeron que también era activista y que había sido “crítico de la administración de los Bush”. Guzmán aceptó que fueran todos (Del Castillo, Penn y “los mechudos”, como les decían a los productores), dio instrucciones para que le compraran un teléfono a la actriz para comunicarse (“hay que ver qué colores hay para comprar un color de mujer”, y acordaron una fecha para el encuentro: el 2 y 3 de octubre.
En los días posteriores, los policías volvieron a ambos aeropuertos a realizar tareas de vigilancia. El 2 de octubre vieron que la actriz aterrizó a las 13:20 en Guadalajara en un vuelo privado acompañada por otras personas, entre ellos Sean Penn. Los agentes los siguieron hasta el hotel, donde apenas si dejaron sus maletas y volvieron a salir en tres vehículos por una carretera federal rumbo a Tepic, Nayarit. En el camino “ingresaron a una brecha donde se ubicó una pista aérea observándose minutos después la salida de dos avionetas”, quedó anotado en el informe. Hasta ahí llegaron los agentes aquel día. Lo que sucedió a partir de ese momento ha sido narrado tanto por Del Castillo en la revista Proceso como por Penn en la revista Rolling Stone, y ambos artículos figuran en la indagatoria.
Afiche promocional de la serie que protagonizaba Kate del Castillo.
El 2 y 3 de octubre de 2015, los dos actores se reunieron con Guzmán Loera en una zona montañosa de México que no fue revelada, y donde estuvieron vigilados por más de 100 miembros del cártel. En su crónica larguísima, autoindulgente y ampliamente cuestionada para la revista Rolling Stone, publicada el 10 de enero de 2016, un día después de que El Chapo fuera recapturado, Penn habla de la “sonrisa cálida” del capo y de su “carisma indiscutible”. “Trafico más heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo una flotilla de submarinos, aviones, camiones y botes”, le dijo el capo durante la conversación. Aquella entrevista fue el origen de la discordia entre Kate del Castillo y Sean Penn —que se terminaron acusando mutuamente—, y una humillación pública para el Gobierno de Enrique Peña Nieto: tres meses después de escapar del penal de máxima seguridad, mientras era el criminal más buscado de norteamérica, el líder del cartel de Sinaloa se daba el lujo de recibir a visitas famosas para tomar tequila, hablar de su sueño de hacer una película sobre su vida y jactarse de sus logros criminales frente al el exmarido de Madonna y a una actriz que había dicho públicamente que confiaba más en él que en el Gobierno mexicano.
Cuando la entonces procuradora dio a conocer que habían capturado al Chapo luego de seis meses prófugo, dijo que un aspecto importante que permitió precisar su ubicación fue “el haber descubierto la intención de Guzmán Loera de filmar una película biográfica, para lo que estableció comunicación con actrices y productores”. De un modo u otro, su afirmación volvía a todos los involucrados en parte del problema.
Obsesiones y traiciones
Tras revelarse el encuentro secreto del narcotraficante con los famosos actores, la PGR le confirmó al diario Reforma que ambos se encontraban bajo investigación. Sin embargo, la única que estaba inmersa en una investigación desde meses atrás era Del Castillo. Y una pieza clave para acceder a información confidencial de ella fue Andrés Granados, abogado del capo. Una de las primeras diligencias que realizó el ministerio público en la indagatoria fue pedir información de los chats resguardados en el equipo telefónico del litigante.
Estas conversaciones habían sido captadas tras una autorización de un juzgado penal para que la Procuraduría pudiera intervenir las comunicaciones privadas del abogado. En su teléfono se encontraron fotografías con la actriz y también había chats. En una de las conversaciones, Granados le dice a la actriz: “Estamos checando bien el poder. Reciba un saludo del sr. y su servidor”. Posteriormente, al ser interrogado por los fiscales, el abogado explicó que se trataba de un poder notarial que Guzmán Loera le daría a ella para pleitos, cobranzas y negociaciones, pero no precisaba si se concretó. Lo que el capo le había ofrecido a la actriz, según reportaron entonces distintos medios, eran los derechos exclusivos para hacer una película sobre su vida.
Del Castillo ha insistido siempre en que eso fue lo que motivó su acercamiento al narcotraficante: “Eso me parecía oro puro para mi carrera, para hacer algo grande y poder hacer cosas”, dijo en una entrevista en 2018. Pero la captura del capo y la publicación de la entrevista en Rolling Stone trastocaron todo. Según la actriz, Sean Penn no le dijo que iba a intentar entrevistarlo hasta que ya estaban reunidos con el capo, lo que la hizo sentirse traicionada. Así lo contó en el documental que estrenó en 2017, Cuando conocí al Chapo, donde se da a entender que la participación del actor habría contribuido de algún modo a la captura del narcotraficante. Así lo creyeron también los abogados de Penn, que advirtieron a Netflix que la emisión del documental ponía en riesgo la vida de su defendido. En un libro publicado en 2020 —El Jefe: The Stalking of Chapo Guzmán—, el reportero del New York Times Alan Feuer pone en duda la posibilidad de que Penn haya colaborado en algo, al igual que la afirmación de las autoridades mexicanas de que la reunión entre el capo y los actores fue clave para volver a detenerlo: en realidad, dice Feuer, las fuerzas mexicanas y las de Estados Unidos ya sabían dónde estaba escondido Guzmán, y aquella visita de famosos fue un obstáculo antes que una pista.
Kate del Castillo posa durante un rodaje en San Miguel de Allende en el año 2011.Clasos/CON (LatinContent via Getty Images)
Pero la procuraduría siguió dando a entender esa versión y siguió adelante con la indagatoria. Entre otras diligencias, requirieron información a la oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia de Estados Unidos y a la dirección regional adjunta de la DEA. Esta última remitió un informe donde destacaba: “Ninguna de las personas mencionadas posee antecedentes penales en nuestras bases de datos por tráfico de drogas”. En México, la PGR requirió información de las cuentas bancarias de Del Castillo a diversas instituciones a través de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, solicitó las declaraciones de impuestos al SAT y documentación certificada referente a un “acto de fiscalización practicado a la contribuyente”.
Se solicitó a cada una de las oficinas de los registros públicos de la propiedad en las 32 entidades del país que se buscaran bienes inmuebles o terrenos inscritos a nombre de la actriz, se requirió al Instituto Nacional de Migración un reporte de todas sus entradas y salidas al país y se pidió al representante legal de la empresa Black Berry sábanas de llamadas telefónicas relacionadas con los números telefónicos que utilizó Del Castillo.
Las autoridades gastaron recursos económicos y humanos para intentar demostrar que la protagonista de La Reina del Sur había hecho una sociedad con el líder del cártel de Sinaloa y que este habría invertido recursos económicos para la patente de una marca de tequila de la actriz y para una película sobre su vida, pero los testimonios recabados fueron desdibujando esta hipótesis. Pese a ello, la fiscalía continuó con la indagatoria y fueron filtrando a los medios de comunicación lo que ya no les servía para sostener el caso, pero generaba morbo en la prensa, como aquella conversación donde Guzmán Loera le decía: “Te cuidaré más que a mis ojos”.
El 19 de febrero de 2017, el agente del ministerio público encargado del caso analizó cada una de las pruebas y decidió ponerle fin a la indagatoria. En el dictamen emitido, donde se enumeran más de 200 pruebas analizadas, se decretó el no ejercicio de la acción penal. Con ello el expediente terminó archivándose sin haber sido enviado siquiera a un juez. Sobre el delito de delincuencia organizada, el fiscal señaló que no se demostró que la actriz se hubiese organizado con tres o más personas de forma permanente o reiterada o que hubiese pertenecido al grupo criminal. “El material probatorio tampoco arroja actos concretos de intervención de la implicada conforme a los fines de la agrupación que lidera El Chapo Guzmán y ni siquiera evidencian su pretensión para formar parte de dicha banda criminal”, quedó asentado en el documento.
El Chapo Guzmán es escoltado por agentes de la Marina durante su detención en 2016.Anadolu Agency (Getty Images)
Lo único que arrojaron las pruebas que durante meses recabó la Fiscalía es que Kate del Castillo tenía interés de realizar una película relacionada con Guzmán Loera para documentar la vida de este. “Esa circunstancia no implica la realización de actividades ilícitas, sino que únicamente refleja que la reunión con la persona citada era solo con la finalidad de realizar una película y en ejercicio de una profesión”, dice el documento.
Después de descartar los delitos por delincuencia organizada y lavado de dinero, analizaron si Del Castillo había cometido delitos contra la salud y por encubrimiento, pero tampoco pudieron incriminarla porque concluyeron que el hecho de que en un momento determinado se hubiera reunido con el Chapo Guzmán para la realización de un proyecto sobre su vida no implicaba que los inculpados supieran dónde se encontraba oculto ni que hubieran proporcionado un sitio para esconderlo. “Tampoco se advierten indicios con los que se pueda advertir la forma en que los sujetos activos ayudaban o apoyaban a éste a esconderse, por lo que no se observa conducta dirigida a ocultar o favorecer el ocultamiento de dicha persona”, indicó el ministerio público.
Kate del Castillo llora durante una conferencia de prensa en el Club 51 el 20 de diciembre de 2018 en la Ciudad de México, México. La actriz Kate del Castillo regresaba a México a un acto público luego de 3 años de ausencia acusada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto de supuestos vínculos con el narcotraficante más poderoso del mundo.Carlos Tischler (Getty Images)
Una vez que se emitió el dictamen de no acción penal, la actriz ha buscado la forma de tener acceso al documento y ha buscado la protección de la justicia para lograrlo. Uno de los jueces que vio su amparo concluyó que las autoridades de la Procuraduría General de la República utilizaron las filtraciones en los medios de comunicación como “una forma de penalizarla desproporcionadamente” mediante una supuesta vinculación afectiva con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, sin juicio previo. La actriz también ha señalado que la PGR en el sexenio de Enrique Peña Nieto la puso en peligro e incluso presentó una querella por lo que calificó como un acoso oficial a raíz de su encuentro con el narcotraficante.
En 2020, el reportero Alan Feuer contó que desde la prisión de alta seguridad donde cumple su condena en Estados Unidos, El Chapo seguía intentando vender su película. “No puedo decir exactamente cómo lo sé”, explicó, “pero él está buscando absolutamente hacer la película hasta el día de hoy”.
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La camioneta con los cuerpos es retirada por las autoridades en Zacatecas.Cuartoscuro
Unos minutos antes de las 5.30 de este jueves, un hombre ha dejado una camioneta gris abandonada frente al Palacio de Gobierno de Zacatecas. La ha aparcado y ha salido corriendo. En el interior del vehículo, las autoridades han encontrado 10 cuerpos sin vida, golpeados y lesionados, según ha confirmado la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. El gobernador morenista David Monreal ha informado esta tarde que ya habían capturado a los responsables, pero no ha aclarado el número de detenidos ni su vinculación con la matanza. Este gesto macabro pone de nuevo el foco en la violencia que ha asediado este Estado del centro de México.
En un mensaje enviado a primera hora de la mañana desde la plaza pública donde se localizó la camioneta, Monreal ha reconocido que la inseguridad se ha convertido en el reto principal de Zacatecas. “Es un tema pendiente en nuestro país y en nuestro Estado”, ha dicho. El mandatario ha dado pocos detalles sobre el nuevo golpe del crimen. El vehículo abandonado es una camioneta Mazda gris plata que ingresó hacia el centro de la capital a las 5.14 y el conductor salió huyendo unos nueve minutos después por un callejón, según las cámaras del C-5. La Fiscalía está investigando al propietario del coche, si había alguna denuncia de robo previa sobre el vehículo, y tratando de localizar el recorrido del hombre que la manejó esta mañana.
Elemento de la Guardia Nacional custodian las inmediaciones de Palacio de Gobierno en el centro de Zacatecas.Cuartoscuro
Esta matanza de la mañana de Reyes es otro recordatorio del terror que campa a sus anchas en Zacatecas. Nueve municipios se han quedado este año sin policías locales, que renuncian aterrorizados por la violencia descontrolada, y decenas de cuerpos han sido exhibidos torturados en los puentes de entrada a varias ciudades. El Estado se ha convertido en el epicentro de la violencia en México, donde el narco despliega orgulloso su poder. Monreal reconoce el problema de inseguridad, pero lo achaca a una “herencia maldita” recibida de los Gobiernos anteriores.
Según datos de las autoridades estatales, en 2020 se registraron casi 1.200 asesinatos, pero la cifra escaló hasta los 1.700 en el último año. Para tratar de atajar un Estado en llamas, a finales de noviembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el traslado de cientos de agentes y miembros de la Guardia Nacional a Zacatecas. El secretario de Defensa mexicano, Luis Crescencio Sandoval, insistió entonces en la necesidad de reforzar el corazón de la entidad, donde en los últimos meses se han enfrentado los dos principales cárteles del país, el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación. Zacatecas supone un punto clave para el tráfico de drogas de estos grupos, al estar conectado con los principales Estados fronterizos y con acceso al mar.
Ese despliegue, según Monreal, ya se estaba empezando a notar. “Tuvimos un buen cierre de año, en diciembre disminuyeron todos los índices del delito, de homicidios, y en el secuestro nos fuimos completamente a la baja”, ha dicho el gobernador para tratar que el golpe de Reyes no le empañe los supuestos éxitos. Caminando hacia una reunión con todos los mandos de seguridad del Estado, Monreal ha pedido a los ciudadanos y a Dios “seguir luchando” frente a los crímenes: “No tenemos que desistir, hay que pedirle a nuestra gente que estemos atentos, que nos cuidemos”.
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