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El Ministerio de Defensa ruso asegura haber utilizado durante este fin de semana misiles hipersónicos Kinzhal para atacar objetivos en Ucrania. El uso por primera vez en un conflicto de este tipo de armamento, cuyo lanzamiento ha sido confirmado por Estados Unidos, supone un nuevo paso en la escalada bélica por las capacidades de estos misiles, que pueden alcanzar objetivos a una distancia de hasta 2.000 kilómetros y transportar cargas nucleares.

Así es el arma que ha empleado por primera vez Rusia:

¿Qué es un misil Kinzhal?

El Kh-47M2 Kinzhal (daga, en ruso) es un misil balístico hipersónico de fabricación rusa lanzado desde el aire con capacidad de transportar ojivas nucleares y que puede maniobrar en todos los tramos de su trayectoria. Puede golpear objetivos a una distancia de entre 1.500 y 2.000 kilómetros y alcanza una velocidad Mach 10, es decir, 10 veces la velocidad del sonido (a partir de Mach 5 la velocidad ya se considera hipersónica). Estos misiles miden ocho metros de largo, tienen un diámetro de un metro, pesan 4.300 kilogramos y son capaces de transportar una carga convencional o nuclear de hasta 480 kilogramos, según el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales. Un informe citado por la agencia de noticias TASS en julio de 2018 sugirió que podría llegar a superar los 3.000 kilómetros lanzado desde un bombardero Tupolev Tu-22M.

¿Pueden ser interceptados por los sistemas antimisiles?

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Una vez lanzado, el misil Kinzhal acelera rápidamente a velocidad Mach 4 (4.900 kilómetros por hora) y puede llegar a alcanzar velocidades de hasta Mach 10 (12.350 kilómetros por hora). Esta elevada velocidad unida a la trayectoria de vuelo errática del misil y a su alta maniobrabilidad dificulta la interceptación.

¿Cuándo los desarrolló Rusia?

El Kinzhal fue una de las seis armas de “nueva generación” que el presidente ruso, Vladímir Putin, presentó en su discurso del 1 marzo de 2018. Este armamento constituía, según dijo, la respuesta de Moscú a la decisión estadounidense de abandonar en 2002 el tratado ABM sobre misiles balísticos de 1972, un documento bilateral entre la URSS y Estados Unidos considerado como la piedra angular del sistema de contención mutua. En aquel momento, el mandatario ruso señaló que estos misiles ya se encontraban instalados en el distrito militar del sur, una zona que incluye el mar Negro. Unos días después, el 11 de marzo, los medios rusos publicaron imágenes sobre una prueba de lanzamiento de un misil Kinzhal desde un caza MiG-31 modificado. Aunque el vídeo no mostraba el impacto final, el Ministerio de Defensa ruso calificó la prueba como un “éxito”.

¿Se han usado en combate?

El Ministerio de Defensa ruso anunció este sábado que Moscú había empleado por primera vez un misil hipersónico Kinzhal para destruir “un gran depósito subterráneo de misiles y munición aérea” en la localidad de Deliatin, en el oeste de Ucrania. Este domingo, el Kremlin afirmó que había vuelto a emplear misiles Kinzhal para destruir una base militar en la región de Yitomir, en el noroeste de Ucrania y limítrofe con Bielorrusia, donde, según ha señalado el Ministerio de Defensa ruso, se encontraban “más de un centenar de efectivos de fuerzas especiales ucranias y mercenarios extranjeros”.

Funcionarios estadounidenses citados por la cadena CNN han confirmado que Rusia ha empleado estos misiles por primera vez en combate. “Es probable que tuvieran la intención de probar las armas y enviar un mensaje a Occidente”, han señalado.

¿Qué implicación tiene el uso de los Kinzhal en la guerra?

El secretario de Defensa de EE UU, Lloyd Austin, descartó este domingo que el uso por parte de Rusia de misiles Kinzhal suponga un “punto de inflexión” en la invasión rusa de Ucrania, aunque los misiles del sábado cayeron muy cerca del territorio OTAN, a unos 300 kilómetros de la frontera de Polonia. “No lo veo como un punto de inflexión. Creo que Rusia los usa para ganar impulso. Hemos visto que atacan pueblos, ciudades y civiles. Pensamos que lo seguirán haciendo, pero no creo que eso cambie las reglas del juego”, afirmó Austin en una entrevista con la CBS. Lo que, desde su punto de vista, sí supondría un “paso muy serio” sería el uso de armas químicas o biológicas en Ucrania. En el caso de que Rusia las empleara, Austin aseguró que Moscú recibiría “una respuesta contundente de Estados Unidos y de la comunidad internacional”.

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Mientras Ucrania acapara la atención del mundo, los archienemigos de Oriente Próximo siguen intercambiando golpes. Los Guardianes de la Revolución de Irán se han atribuido este domingo el disparo de una docena de misiles balísticos caídos la noche anterior en las proximidades de la futura sede del Consulado de Estados Unidos en Erbil, capital de la región autónoma kurda en el norte de Irak. Un comunicado de la fuerza de élite ideológica del régimen iraní aseguró que el objetivo alcanzado era “un centro estratégico de conspiración y actos diabólicos sionistas”, en alusión a una base del Mosad, el servicio de espionaje exterior de Israel. La nota justificaba el ataque como respuesta “a recientes crímenes del régimen sionista”.

El impacto de los misiles en Erbil se produce una semana después de la muerte de dos guardianes de la revolución en un bombardeo con misiles lanzado por Israel contra instalaciones militares proiraníes en las inmediaciones de Damasco. La aviación israelí lleva a cabo desde hace casi una década ataques en Siria contra las fuerzas afiliadas a Teherán, con el fin de evitar que se afiancen territorialmente en el vecino país árabe y transfieran armas avanzadas, como cohetes con sistema de guiado de precisión, a Hezbolá, el partido-milicia chií contra el que Israel libró una guerra abierta en 2006 en Líbano.

Los misiles balísticos procedentes de Irán impactaron cerca de la nueva sede del Consulado estadounidense en Erbil, según confirmaron fuentes de la Administración del presidente Joe Biden. El Departamento de Estado informó de que el bombardeo no había causado víctimas en sus instalaciones. “Condenamos este ataque intolerable y esta muestra de violencia”, indicó en un comunicado un portavoz del Departamento de Estado. Washington está tratando de cerrar en las últimas semanas un acuerdo para reactivar el pacto nuclear de 2015 con Teherán, dejado en suspenso por el republicano Donald Trump en 2018.

Medios iraníes citados por Efe publicaron una lista de supuestas víctimas en el ataque con misiles. El Gobierno regional del Kurdistán iraquí dio cuenta de un civil herido a causa de las explosiones y de que se habían registrado algunos daños materiales en la futura legación diplomática y en una zona residencial aledaña, sin haber afectado al cercano aeropuerto de Erbil, donde se encuentra una base de la coalición internacional contra el Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés). La cadena de televisión local Kurdistan24, cuyos estudios se hallan cerca de la nueva sede consular, publicó en sus redes sociales imágenes de oficinas dañadas, con partes del techo derrumbadas y cristales rotos.

Irak sufre frecuentes ataques con cohetes o drones armados, principalmente contra intereses estadounidenses y las tropas de la coalición antiyihadista internacional, que Washington atribuye a facciones iraquíes proiraníes. El último ataque con cohetes balísticos contra una base de EE UU, sin embargo, se produjo en enero de 2020 tras la muerte del jefe de la fuerza Al Quds de los Guardianes de la Revolución, general Qassem Soleimani, en un ataque estadounidense en el aeropuerto de Bagdad.

El Ejército de Israel, que mantiene la política de no hacer comentarios sobre acciones armadas en el exterior, ha puesto en estado de alerta a sus fuerzas en el norte del país ante la amenaza de ataques de represalia con cohetes o drones lanzados desde Líbano y Siria. “Avisamos al régimen criminal sionista de que la repetición de cualquier acto maligno tendrá consecuencias decisivas y devastadoras”, advertía el comunicado difundido por los Guardianes de la Revolución iraní.

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El Ejército ruso lanzó en la madrugada del domingo 30 misiles contra una base militar de Ucrania situada en la región de Lviv, en el oeste del país, a tan solo unos 25 kilómetros de la frontera con Polonia, un país miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, según confirmaron las autoridades militares de la región. Se trata del Centro para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacionales, una instalación de entrenamiento militar situada en la localidad de Yavoriv que ha recibido visitas de diferentes delegaciones de la Alianza Atlántica. El gobernador de la región de Lviv ha señalado que el ataque ha causado al menos 35 muertos y 134 heridos, mientras el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, ha informado de que en la instalación había “instructores extranjeros”. Con este bombardeo, el presidente ruso, Vladímir Putin, no solo redobla su amenaza a Ucrania, sino que endurece su pulso con la Unión Europea y la OTAN un día después de que la UE expresara su intención de enviar al país todas las armas que sean necesarias. Moscú ha designado el suministro de armamento a Kiev como “objetivo legítimo”.

Un portavoz de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha apuntado que el ataque golpeó una de las unidades militares de la base de Yavoriv, tal y como ha trasladado la Administración Militar de Lviv. Es una de las instalaciones de adiestramiento militar más grande del país, con 360 kilómetros cuadrados. Se ha dedicado fundamentalmente al entrenamiento de tropas ucranias y es donde se han realizado la mayoría de los programas de formación con países de la OTAN. Se puso en marcha en 2007 para entrenar a los militares ucranios, sobre todo aquellos destinados a misiones de paz de la ONU en todo el mundo, según fuentes de Defensa. Hace cinco días, el presidente, Volodímir Zelenski, anunció que retiraba a los soldados de su país desplegados en este tipo de misiones para poder hacer frente a la invasión rusa.

La instalación militar atacada también ha recibido visitas de las delegaciones de la Alianza Atlántica, según información del organismo de cooperación militar, y suele acoger a tropas internacionales, que aprenden allí habilidades como la retirada de minas para misiones de paz. Ucrania no es miembro de la OTAN —a la que aspira a entrar desde que recibió la invitación en 2008—. Su membresía es una de las líneas rojas esgrimidas por el Kremlin para justificar la invasión.

Un militar herido en el ataque de la base militar de Lviv, este domingo.
Un militar herido en el ataque de la base militar de Lviv, este domingo.Luis de Vega

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El ministro Reznikov ha asegurado en un mensaje en las redes sociales que en la base trabajan instructores extranjeros. “Se está aclarando la información sobre las víctimas. Este es un nuevo ataque terrorista contra la paz y la seguridad cerca de la frontera entre la Unión Europea y la OTAN. Se deben tomar medidas para detener esto”, ha señalado.

Un periodista de EL PAÍS ha logrado llegar este domingo a la entrada del recinto. En la puerta de acceso podía verse un gran trasiego de ambulancias entrando y saliendo de la instalación militar. En la puerta, un grupo de militares ucranios comentaban entre ellos que el ataque se produjo entre las cuatro y las cinco de la madrugada, pero se negaban a facilitar más información a los medios de comunicación.

Sobre las 10.45 de la mañana, horas después del ataque, sonaron las sirenas de alarma en los núcleos urbanos que rodean a la inmensa base militar. Tras oírlas, los habitantes de la zona se dirigieron rápidamente a los refugios antiaéreos ante el aviso de posibles nuevos bombardeos. La mayoría de los ciudadanos corrían nerviosos para buscar resguardo lo antes posible, mientras la megafonía de las calles también advertía de un posible nuevo ataque. Mientras, en la cercana localidad de Novoiavorivsk, familiares de los militares esperaban junto al hospital local para saber si sus seres queridos se encuentran entre las víctimas, entre el movimiento de soldados heridos entrando y saliendo del centro sanitario.

“Fue como si nos hubiera llegado el fin del mundo”, ha afirmado al recordar lo sucedido Volodymyr Matseliukh, el alcalde de Novoyavorivsk. Sin querer interferir en asuntos militares, el edil ha reconocido desde la sede municipal que primero empezaron a sonar las alarmas y, después, tuvo lugar el ataque con “enormes explosiones”. “Ni una sola persona en todo Ucrania está segura frente a los misiles de Putin”, ha añadido Matseliukh, quien ha instado a la OTAN que cierre el espacio aéreo ucranio.

Una militar herida en el ataque de la base militar de Lviv, este domingo.
Una militar herida en el ataque de la base militar de Lviv, este domingo.Luis De Vega Hernández

El Kremlin ha lanzado este domingo otros ataques en diferentes zonas del país, entre ellas Mikolaiv, una importante ciudad portuaria del mar Negro de la que las tropas rusas tratan de apoderarse desde hace casi dos semanas. En uno de los ataques más mortíferos contra una zona residencial, nueve personas han fallecido este domingo en un bombardeo al norte de esa localidad, según el gobernador de la región, Vitali Kim. Mikolaiv, de unos 500.000 habitantes, bajo ataques intensos que han dañado sus infraestructuras y también dos hospitales los últimos días, tiene uno de los puertos más grandes del país. Es un enclave estratégico en el avance ruso en su ofensiva al flanco sur y fundamental en su camino para conquistar Odesa, el principal puerto del país y sede del las fuerzas navales ucranias.

Los ataques de este domingo ahondan en la estrategia de Moscú, con la que busca quebrar la cadena de suministros de armas y de ayuda humanitaria desde los países aliados a Ucrania, y también dificultar su transporte. Además, los ataques tan cerca de la ciudad de Lviv, al oeste de Ucrania y que se ha convertido en un gran centro logístico y de salida para cientos de miles de refugiados, aumenta las alarmas.

El viernes, otros dos ataques de las tropas de Putin alcanzaron objetivos lejos del frente más caliente y se dirigieron a dos ciudades del oeste, Ivano-Frankivsk y Lutsk. El patrón se ha repetido este domingo en otro intento por impedir que Ucrania se reabastezca: esta vez el objetivo ha sido de nuevo aeropuerto de Ivano-Frankivsk, una localidad de 230.000 habitantes situada a 153 kilómetros de la frontera con Rumania, según ha confirmado su alcalde, Ruslan Martsinkiv.

Un militar herido en el ataque de la base militar de Lviv.
Un militar herido en el ataque de la base militar de Lviv. Luis de Vega

Ataques cada vez más cerca de la UE

El bombardeo de esta madrugada ha sido el que más se ha acercado hasta el momento a la frontera con la Unión Europea. Los ataques se han ido aproximando desde el viernes, cuando las fuerzas de Putin atacaron la base aérea de Lutsk, a unos 80 kilómetros de Polonia, causando la muerte a cuatro soldados y dejando heridos a seis. Fueron las primeras víctimas mortales de la guerra en un punto tan cercano a la UE y al territorio de la OTAN.

El sábado, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, aseguró que cualquier envío de armas a Ucrania sería considerado “objetivo militar legítimo”. Pese a las amenazas, los aliados del país del este han asegurado que seguirán suministrando material de defensa. De hecho, Estados Unidos anunció el sábado que agilizaría el aporte de 200 millones de dólares, algo más de 183 millones de euros, en fondos adicionales para armas pequeñas, armas antitanque y antiaéreas. Hasta ahora, Rusia ha tenido un éxito limitado en interrumpir los convoyes de suministro u otro tráfico militar en Ucrania.

Los envíos siguen llegando a Ucrania, aunque de una manera menos pública que hace semanas. El sábado, al menos siete aviones militares de carga de los aliados de la OTAN aterrizaron en Rzeszow, en un pequeño aeródromo en el sur de Polonia que se está usando como punto receptor para los suministros que después van a Ucrania.

Ejercicios militares en la base de Yavoriv, el 28 de enero, en una foto facilitada por el Ejército ucranio.
Ejercicios militares en la base de Yavoriv, el 28 de enero, en una foto facilitada por el Ejército ucranio.UKRAINIAN DEFENCE MINISTRY (via REUTERS)

Además, las autoridades ucranias han denunciado este domingo que las localidades del este Sievierodonetsk y Rubiyne han sufrido continuos bombardeos en las últimas horas, que se han extendido a las cercanas zonas de Popasna y Lisichansk. Por su parte, la ciudad costera de Mariupol (sudeste, en el mar de Azov) continúa bajo asedio constante, y se espera que un convoy humanitario llegue a lo largo de la jornada a la localidad, que padece una situación de catástrofe humana, según las autoridades locales.

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Uno probado desde 2016 y el otro, más avanzado en 2019. El Sarmat, terminó bautizado como ‘Satan 2’, y se ha hecho viral a propósito de la guerra Rusia-Ucrania

Noticias Internacionales.

Por estos días la guerra entre Rusia y Ucrania tienen en vilo al mundo, si, países en el Este de Europa pero que impactarán a nivel internacional porque su alcance puede ser nuclear, y es que el poderoso armamento que posee Vladimir Putin, se cuentan cohetes balísticos y supersónicos como el ‘Satan 2’ y el Avangard.

El Sarmat, que terminó viralizándose estos días y también es conocido como Satan.

Lo qué pasa en la frontera ruso-ucraniana es un enfrentamiento bélico de proporciones catastróficas si se complica.

Por ahora están los dos países peleando, pero Occidente ha anunciado apoyo a Ucrania aunque aún sin intervenir directamente, mientras que Rusia podría contar con el respaldo de potencias como China y hasta Corea del Norte.

El mayor riesgo con estos países, es su poder nuclear.

El Vangard fue el misil probado en 2019 por Rusia.
El Vangard fue el misil probado en 2019 por Rusia.

Hasta ahora se desconoce realmente qué tipo de armas han desarrollado, pero de lo conocido, el balance es aterrador.

Misil Satan

Como en otros países armamentistas, Rusia ha elaborado misiles y cohetes pensando en la efectividad del ataque y la defensa basado en el desarrollo de armas de Estados Unidos.

Es decir, para “defenderse” de ese país.

Del Satan, los datos básicos conocidos es que: es el RS-28 Sarmat, misil balístico intercontinental pesado de combustible líquido con 10-15 ojivas MIRV termonucleares.

Tiene “hasta 3 deslizadores hipersónicos Yu-71/Yu-74 Avangard y/o contramedidas avanzadas para penetrar los escudos antimisiles”, es la descripción pública más extendida.

Es el RS-28 Sarmat, misil balístico intercontinental

Pero no es el único, Rusia tiene otros misiles calificados como entre los más rápidos y potentes del mundo.

El Avangard (probado en 2019) o Zircon; el supersónico Brahmos de corto alcance, entre otros.

Lea además:

Además de los no conocidos aún pero que si están en desarrollo en suelo de la antigua Unión Soviética.

Sin duda, es el Satan 2 como lo calificó la OTAN, el que más temor genera.

La BBC reseña que el gobierno ruso lo calificó en su momento como “invencible, indetectable y sin limitaciones de rango: dicen que puede cruzar los dos polos e impactar lo mismo en Francia que en Texas (EE.UU)”.

Empezó a construirse entre 2016 y 2017, en 2018 entró en fase activa. Y hoy día, está listo para usarse de ser necesario.

Estas armas son el ‘terror’, por su capacidad de destrucción instantánea, pero además, sus efectos a largo plazo; para la vida humana, el ambiente y la radiación que pueden dejar.

Armas nucleares

Expertos señalan que ese armamento nuclear de las grandes potencias es lo que hasta ahora ha frenado un apoyo directo a Ucrania.

Ese país tiene uno de los recuerdos más dolorosos de este tipo de armas, Chernobyl. Hoy día después de más de 40 años con radiactividad.

Tropas rusas se tomaron esa base nuclear, y hasta ahora se desconoce un plan de contingencia por la radiación y el despliegue militar que desde allí se hará por la contaminación que puede generarse.

Entre los países con armas nucleares, incluso armadas a escondidas y que podrían ser más potentes que el Satan 2; India, Pakistán, Francia, Alemania, Israel, Reino Unido.

Otros se han “desarmado” en base al acuerdo al Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT por Non-Proliferation Treaty, en inglés).

Colombianos están saliendo de Ucrania por Hungría, Polonia y Eslovaquia, informó la Cancillería



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El presidente ruso, Vladímir Putin, se prepara para exhibir su músculo militar entre alertas de Estados Unidos y la OTAN de que el Kremlin está contemplando una invasión inminente de Ucrania. El líder ruso supervisará este sábado maniobras militares que incluirán el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero (capacitados para transportar ojivas nucleares), según ha informado el Ministerio de Defensa ruso. El Kremlin ha asegurado que las maniobras de este fin de semana son las que no se pudieron llevar a cabo en 2020 y 2021 debido a la pandemia de coronavirus, y que estaban en la agenda desde hace tiempo. Pero los ejercicios militares elevan la tensión en plena crisis con Occidente y cuando Estados Unidos y la OTAN han intensificado sus llamadas de alerta de que Rusia puede estar preparando un ataque contra Ucrania. Además, Moscú, insatisfecha con las propuestas de Washington a sus demandas de reescribir la arquitectura de seguridad europea, reiteró este jueves su amenaza de iniciar medidas “técnico-militares” si fracasa la negociación.

Putin presenciará los ejercicios desde un centro de operaciones del Ministerio de Defensa, según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. “Estas maniobras son imposibles sin el jefe de Estado. Ya saben, la famosa maleta negra y el botón rojo”, ha dicho este viernes Peskov, que ha apuntado que el líder ruso duerme “tranquilo” estos días de alta tensión.

Putin ha asegurado que mantiene la vía diplomática abierta y que mantendrá nuevas conversaciones con Occidente para resolver la crisis en torno a Ucrania, pero que sus demandas de “garantías de seguridad”, que pasan por reescribir los términos del desenlace de la Guerra Fría y devolver a la OTAN a posiciones anteriores a 1997, así como el veto a la membresía de Ucrania y Georgia en la Alianza Atlántica, deben ser escuchadas. “Estamos listos para emprender el camino de la negociación con la condición de que todas las cuestiones se consideren juntas, sin separarse de las principales propuestas de Rusia”, ha dicho Putin este viernes en una conferencia de prensa en Moscú junto al líder autoritario bielorruso, Aleksandr Lukashenko.

Cuando las conversaciones diplomáticas de alto nivel contra el reloj parecen no tener fin, Estados Unidos ha elevado este viernes su alerta al insistir en que Rusia, en vez de retirar sus tropas de las cercanías de la frontera con Ucrania como ha anunciado, está acumulando hasta 190.000 soldados, según un documento de Washington enviado a la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Un número superior a los 150.000 que estimó el presidente estadounidense, Joe Biden, esta semana.

Las maniobras previstas este sábado se suman a otras que Rusia desarrolla junto a Bielorrusia —con fecha de finalización este domingo—, así como ejercicios en el mar Negro y también en la península ucrania de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014 con un referéndum no reconocido por la comunidad internacional. Putin muestra habitualmente el potencial del ejército ruso como maniobra de fuerza, intimidación y también de amenaza. En 2018, en su discurso anual sobre el estado de la nación, anunció una nueva generación de armas nucleares, incluido un misil de crucero intercontinental “invencible” y un torpedo nuclear. Y lo hizo con una presentación vistosa, con vídeos animados que mostraban múltiples ojivas nucleares dirigidas a Florida, donde el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, tiene su casa de vacaciones en Mar-a-Lago.

“Se desarrollará un ejercicio programado de las fuerzas de disuasión estratégica”, ha informado el Ministerio de Defensa de Rusia sobre las maniobras. El objetivo, según explica una nota del departamento dirigido por Serguéi Shoigú, el ministro más cercano a Vladímir Putin, es verificar la preparación de los “comandos militares y las tripulaciones de los sistemas de misiles, buques de guerra y bombarderos” y la fiabilidad “de las armas de las fuerzas estratégicas nucleares y convencionales”.

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Esta nueva flexión de músculo militar llega, además, en un momento de especial tensión en la zona del Donbás, donde el Gobierno ucranio y los separatistas prorrusos apoyados por el Kremlin, que luchan desde hace ocho años en un conflicto que se cocina a fuego lento, intercambian acusaciones de ataques contra la población civil y de romper el alto el fuego. Kiev ha informado este viernes a mediodía de 60 violaciones del alto el fuego en las 24 horas anteriores, incluidos 43 disparos de artillería que alcanzaron una guardería y un colegio en la parte de la región de Lugansk controlada por el Gobierno. Mientras, los líderes separatistas de Donetsk, Denis Pushilin, y Lugansk, Leonid Pasechnik, respaldados por Moscú, han asegurado que van a iniciar una “evacuación masiva de civiles” a la vecina Rusia alegando ataques de las fuerzas ucranias. El Kremlin afirma que no tenía conocimiento de estos planes. Tampoco conocían esos planes las autoridades de la vecina ciudad de Rostov, donde, según Pushilin, se trasladaría a los civiles.

El anuncio añade más tensión a una situación caliente y en la que EE UU y la OTAN sospechan que Moscú está preparando una operación de falsa bandera; es decir, un ataque orquestado por el Kremlin para usarlo como excusa para una incursión militar, una intervención en el Donbás, donde ha repartido casi un millón de pasaportes rusos. Putin, que ha ahondado en los últimos meses en su retórica de que en las regiones de Donetsk y Lugansk se está produciendo un “genocidio” de personas de hablar rusa, habló este viernes de “escalada” e insistió en que la situación es preocupante.

El Gobierno ucranio, por su parte, negó las acusaciones de los jefes separatistas. También la oleada de noticias en medios de la órbita del Kremlin que hablan de que Kiev prepara una ofensiva para recuperar las áreas del Donbás en poder de los secesionistas y de que habría lanzado ya un ataque contra una instalación estratégica de la región. “Refutamos categóricamente los informes de desinformación rusos sobre las supuestas operaciones ofensivas o actos de sabotaje de Ucrania en las instalaciones de producción química”, ha remarcado el ministro de Exteriores, Dmytro Kuleba. “Ucrania no lleva a cabo ni planea ninguna acción de este tipo en el Donbás. Estamos totalmente comprometidos con la resolución diplomática de conflictos”, ha añadido.

Tras una madrugada particularmente activa en la que se han producido cortes de electricidad y de algunos operadores telefónicos en las regiones del Donbás controladas por el Gobierno, el ministro de Defensa ucranio, Oleksii Reznikov, insistió en que Rusia y sus representantes [los separatistas prorrusos] buscan desencadenar un pretexto para lanzar una agresión. “Lo más probable es que esperaran que la parte ucraniana tomara represalias para poder culparnos por empeorar la situación”, dijo en una intervención en el Parlamento. “Las provocaciones no terminarán. Nuestro objetivo es mantener la cabeza fría, responder adecuadamente pero no dejarnos provocar. Estimamos que la probabilidad de una gran escalada es baja”, añadió.

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Algunas de las decenas de víctimas que dejó el bombardeo de la coalición contra el feudo Huthi en el norte de Yemen, el pasado viernes.
Algunas de las decenas de víctimas que dejó el bombardeo de la coalición contra el feudo Huthi en el norte de Yemen, el pasado viernes.Hani Mohammed (AP)

Las defensas antiaéreas de Emiratos Árabes Unidos (EAU) han destruido dos misiles balísticos lanzados contra Abu Dabi, la capital, a primera hora de este lunes, ha informado el Ministerio de Defensa emiratí. Las autoridades atribuyen el ataque a rebeldes Huthi de Yemen, quienes ya se responsabilizaron de la operación que hace una semana causó tres muertos y seis heridos. En esta ocasión, no hay noticias de víctimas, pero refleja una peligrosa espiral de represalias.

Algunos residentes en Abu Dhabi vieron inusuales fogonazos en el cielo sobre las cuatro y media de la mañana, según recoge el diario local The National. Imágenes difundidas en las redes sociales muestran el resplandor y unos puntos de luz que parecen misiles interceptores. El incidente ha interrumpido el tráfico en el aeropuerto internacional durante una hora.

El comunicado militar, difundido por la agencia estatal de noticias, Wam, afirma que “el ataque no causó víctimas, porque los fragmentos de los misiles balísticos cayeron en diferentes áreas alrededor de la capital”. Además, subraya que EAU “está preparado para hacer frente a cualquier amenaza y que tomará todas las medidas necesarias para proteger al estado de todo tipo de ataques”.

Un portavoz de los Huthi, Mohammed Abdulsalam, ha tuiteado poco después que el grupo había lanzado “una operación militar contra EAU y Arabia Saudí”, sin dar más detalles. La coalición militar que dirige este país ha anunciado la destrucción de un misil balístico dirigido contra Dhahan al Janub, también a primera hora del lunes.

Pero a diferencia de Abu Dhabi, esa ciudad saudí se encuentra cerca la región de Yemen controlada por los Huthi y la zona fronteriza viene siendo objeto de frecuentes bombardeos desde que Riad intervino en la guerra civil del país vecino en marzo 2015. La coalición militar que lidera Arabia Saudí respalda al Gobierno yemení de transición que los rebeldes desalojaron unos meses antes, pero se ha convertido en una guerra por interposición entre Arabia Saudí y su rival Irán, que apoya a los insurgentes.

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Aunque EAU retiró la mayoría de sus fuerzas de Yemen en 2019, ha seguido patrocinando milicias dentro del país. Los Huthis mencionaron la intervención de estos grupos en los últimos combates, que les han arrebatado territorio, para justificar el bombardeo que llevaron a cabo contra Abu Dhabi el lunes 17. Esta acción ha marcado un punto de inflexión y desatado una espiral de represalias.

Es la primera vez que los gobernantes de Emiratos, que se precian de su estabilidad en una región convulsa, admiten el ataque del grupo que tiene sus bases a 1.500 kilómetros de distancia. Fue además una operación más compleja de lo que inicialmente se dio a entender.

El comunicado inicial se limitó a atribuir las explosiones a “pequeños objetos voladores, posiblemente pertenecientes a drones”. Sin embargo, al día siguiente, el embajador emiratí en Washington, Yousef al Otaiba, explicó en un seminario que el ataque incluyó “una combinación de misiles de crucero, misiles balísticos y drones”, algunos de los cuales fueron interceptados y otros no. Los expertos coinciden en la dificultad de detectar y destruir los drones explosivos que cada vez con más frecuencia utilizan las milicias de la región. Emiratos Árabes ha prohibido desde entonces el vuelo de esos aparatos no tripulados, incluso para uso recreativo.

El Gobierno de Abu Dabi no ha facilitado imágenes de los lugares atacados, el aeropuerto y una zona de almacenamiento de combustible de la empresa nacional de petróleo de ese emirato (ADNOC), ni permitido el acceso de los periodistas. Sin embargo, imágenes de satélite obtenidas por la agencia de noticias Associated Press muestran que los trabajos de reparación de uno de los depósitos alcanzados aún seguían el pasado sábado.

El ministro emiratí de Exteriores, el jeque Abdullah Bin Zayed, aseguró que la osadía de los Huthi no quedaría sin respuesta. Desde entonces, la coalición ha llevado a cabo varios bombardeos, uno de los cuales causó cerca de un centenar de muertos el pasado viernes al alcanzar una cárcel en Saada, la provincia yemení bastión de los rebeldes, donde se encontraban detenidos numerosos migrantes africanos. Los insurgentes amenazaron con vengarse contra Emiratos Árabes y Arabia Saudí. Los ataques de este lunes se han producido horas antes de una reunión de la Liga Árabe en El Cairo para pedir a Estados Unidos que vuelva a designar grupo terrorista a la milicia yemení.

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Vuelven los malos viejos tiempos. Aquellos de 2017, en los que Corea del Norte efectuaba pruebas de misil a ritmo casi semanal. Este lunes, el régimen de Pyongyang ha disparado lo que parecen ser dos nuevos misiles balísticos de corto alcance desde los alrededores del aeropuerto Sunan de la capital, el cuarto lanzamiento en lo que va de año y con el que busca -como los tres primeros- desarrollar sus nuevas tecnologías de armamento y aumentar la presión sobre Estados Unidos.

Los dos proyectiles, disparados poco antes de las 09.00 hora coreana (01.00 hora peninsular española) apenas tres días después de otro lanzamiento doble -aquel llevado a cabo desde un tren-, tuvieron un recorrido de unos 380 kilómetros y alcanzaron una altura de unos 42 kilómetros en un vuelo en dirección noreste, antes de caer sobre el mar, según el Estado Mayor surcoreano.

El ministerio de Defensa de Japón, por su parte, ha calculado que los misiles recorrieron una distancia de 300 kilómetros y llegaron a una altura de 50 kilómetros en una “trayectoria balística normal”.

La Casa Azul, la sede de la presidencia de Corea del Sur, calificó el nuevo lanzamiento de “muy lamentable” y convocó una reunión de urgencia de su consejo de seguridad nacional en Seúl.

Desde el comienzo del año Corea del Norte ha llevado a cabo otras tres pruebas de misiles, un ritmo que no se veía desde los peores tiempos de 2017, cuando las tensiones con Estados Unidos amenazaron con desatar un conflicto violento. Pero en noviembre de aquel año el líder supremo norcoreano Kim Jong Un declaró completado el programa de armamento nuclear de su país. En 2018 se abrió un proceso de deshielo con Seúl y se inició una etapa de negociaciones con Estados Unidos, dentro de la que Pyongyang declaró una moratoria en sus lanzamientos.

La serie de cumbres que Kim mantuvo con el entonces presidente estadounidense Donald Trump toparon con un estrepitoso fracaso en Hanoi en febrero de 2019. Desde entonces el proceso ha languidecido, sin que la nueva Administración de Joe Biden haya dado grandes señales de interés en retomarlo.

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Sin indicios de recuperación de las negociaciones, el líder supremo norcoreano dio órdenes el año pasado de desarrollar nuevo armamento de tecnología punta, una prioridad que se recogió en el nuevo plan quinquenal (2021-2015). En septiembre del año pasado Pyongyang llevó a cabo su primera prueba de un misil hipersónico, una tecnología con la que hasta el momento solo cuentan Estados Unidos, Rusia y China y que permite que los cohetes alcancen velocidades cinco veces superiores a la del sonido y puedan maniobrar en su trayectoria tras el disparo. Los dos primeros lanzamientos de este año también han sido de misiles hipersónicos, según los medios estatales norcoreanos. Seúl asegura que se trata de tecnología aún muy rudimentaria y que sus sistemas antimisiles están en condiciones de neutralizar esos cohetes si se dispararan contra su territorio.

El tercer lanzamiento en lo que va de este año llegó el viernes, dos misiles de corta distancia que se dispararon desde un tren en las cercanías de la frontera con China. Esa prueba llegó un día después de que Washington impusiera nuevas sanciones contra funcionarios norcoreanos implicados en el programa de armamento de ese país. Pocas horas antes del disparo, Corea del Norte había amenazado con una respuesta “más fuerte” a esos castigos, que consideró una “provocación”.

La nueva racha de pruebas, bien desde un tren o bien de misiles hipersónicos, indica que Corea del Norte “busca mejorar su tecnología y sus capacidades operativas para llevar a cabo lanzamientos secretos, con el fin de que otros países tengan problemas para detectar los indicios de que se prepara un disparo”, ha indicado el ministro japonés de Defensa, Nobuo Kishi, en una rueda de prensa. “No se puede hacer caso omiso del notable desarrollo de la tecnología de misiles de Corea del Norte, por el bien de la seguridad de Japón y del resto de la región”, ha añadido.

El nuevo y frenético impulso a la tecnología de armamento llega cuando el propio Kim ha reconocido dificultades en el suministro alimenticio, causadas por una combinación de las sanciones internacionales, desastres meteorológicos y el hermético cierre de las fronteras para proteger de la covid a la empobrecida nación.

Precisamente, este fin de semana un tren de mercancías norcoreano cruzó la frontera sobre el río Yalu y entró en China, según informó la agencia surcoreana Yonhap, en lo que podría significar la reactivación del comercio entre Corea del Norte y su gigante vecino, de donde procedía el 90% de los productos que importaba el régimen de Pyongyang.

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Corea del Norte ha efectuado un nuevo disparo de misiles balísticos este viernes, el tercero en menos de diez días. Según el Estado Mayor surcoreano, esta vez el Norte ha utilizado dos proyectiles de corto alcance, que lanzó desde la provincia de Pyongan, en el noroeste del país y en las cercanías de China. Tan solo horas antes, Pyongyang había advertido de que respondería de manera “cierta y más contundente” a lo que considera una “provocación” de Estados Unidos, la decisión de imponer una nueva ronda de sanciones contra el programa de armamento del Norte.

El lanzamiento, confirmado también por el servicio de guardacostas de Japón, llega apenas tres días después de que Corea del Norte disparara lo que ha descrito como un misil hipersónico, capaz de viajar cinco veces más rápido que el sonido, en una prueba a la que asistió el líder supremo, Kim Jong Un, por primera vez en cerca de dos años.

Los dos proyectiles de este viernes no parecen pertenecer al tipo de los disparados en los últimos días, misiles de “vehículo deslizante hipersónico”, según los ha descrito Pyongyang. El Estado Mayor surcoreano considera que recorrieron una distancia de 430 kilómetros y alcanzaron una altura máxima de 36 kilómetros. Siguieron una trayectoria noreste y se los detectó sobrevolando las cercanías de Uiju, en la frontera de Corea del Norte con China, antes de caer al mar. Los lanzamientos ocurrieron a las 14.41 y 14.52 horas locales (6.41 y 6.52 respectivamente en horario peninsular español).

En un comunicado, el Estado Mayor surcoreano ha indicado que vigila con gran atención los movimientos armamentísticos de su vecino del Norte. Por su parte, el primer ministro japonés ha reclamado a su Gobierno el “máximo esfuerzo” para obtener y analizar información sobre el lanzamiento, proveer información rápida y adecuada y “garantizar la seguridad de aeronaves, barcos y otros activos”, entre otras medidas.

Corea del Norte había limitado sus pruebas de misiles en los últimos tres años, desde que en noviembre de 2017 Kim declaró completado el programa nuclear nacional y en 2018 se inició un proceso de negociaciones con Estados Unidos para tratar sobre la desnuclearización de la península coreana. Pero las conversaciones se encontraban estancadas desde el fiasco de la cumbre de Hanoi en 2019 entre el líder supremo y el entonces presidente de EE UU, Donald Trump, sin que el cambio de Administración en Washington haya servido para romper el punto muerto.

Sin indicios de que el proceso pueda retomarse a corto o medio plazo, el año pasado Kim ordenó el desarrollo de armamento de ultimísima generación, incluidos misiles hipersónicos. En septiembre, Pyongyang disparó su primer proyectil de ese tipo, un Hwasong-8. Y este enero ha recuperado un ritmo de lanzamientos que no se veía desde 2017, cuando las tensiones con el Gobierno estadounidense de Trump amenazaron con el estallido de un conflicto en toda la regla.

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El 5 de enero y este martes 11, el Norte disparó sendos misiles balísticos, también hipersónicos según aseguró. Es probable que este tipo de lanzamientos vayan a continuar: según la agencia oficial KCNA, en la prueba del martes Kim dio instrucciones para que los científicos de armamento norcoreanos “aceleren los esfuerzos para reforzar gradualmente el músculo militar estratégico del país”.

Desde el fracaso de Hanoi y hasta ahora, Estados Unidos había optado por hacer más o menos la vista gorda en los ocasionales lanzamientos de misiles norcoreanos. Pero tras el disparo del martes, que Pyongyang ha descrito como la prueba de su cohete hipersónico más avanzado hasta el momento, Washington anunció la imposición de sanciones contra media docena de altos cargos del régimen norcoreano implicados en el programa de armamento. Era la primera vez que la Administración de Joe Biden recurría a este tipo de represalias contra el régimen de Kim. El secretario de Estado, Antony Blinken, calificó el jueves las últimas pruebas norcoreanas como “profundamente desestabilizadoras” y “peligrosas”, un intento de “atraer la atención”.

“Si Estados Unidos adopta una postura de tanto enfrentamiento, Corea del Norte se verá obligada a adoptar una reacción cierta y más contundente contra ella”, replicó por su parte un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores en Pyongyang, citado por KCNA.

La de los misiles hipersónicos es una tecnología de la que hasta ahora solo disponen Estados Unidos, China y Rusia. Los tres están enzarzados en una competición por el desarrollo de ese tipo de cohetes, cuya capacidad de adoptar una trayectoria variable y maniobrar a diferentes alturas los convierte en mucho más difíciles de detectar para los escudos defensivos de los países hostiles. Hasta el momento, parece ser Pekín quien se encuentra en la posición de partida en esa carrera.

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Estados Unidos se presenta con una de cal y otra de arena ante la nueva ronda de conversaciones con Rusia sobre Ucrania que tiene lugar este lunes en Ginebra. La Administración de Joe Biden abre la puerta a negociar con el Kremlin asuntos como el despliegue de misiles y el alcance de las maniobras militares de ambas partes en la región si afloja la presión sobre el país, según explicaron este sábado funcionarios estadounidenses en una llamada telefónica con periodistas, pero también plantea un abanico de sanciones económicas de calado si Vladímir Putin interviene, un temor que el dirigente ruso ha alentado al reforzar la presencia de tropas en la frontera ucrania.

Washington y Moscú se sentarán en la mesa siete meses después de la cumbre entre Biden y Putin, celebrada en la misma ciudad el pasado junio, y que expuso la tónica de lo que había sido la primera parte del año: tanto interés en no seguir escalando la tensión como desconfianza entre las partes. Esta vez no participarán los líderes. Encabezará la delegación estadounidense la subsecretaria de Estado estadounidense, Wendy Sherman, y la rusa, el viceministro de Exteriores, Serguéi Ryabkov. También ha cambiado el contexto: el Kremlin ha concentrado decenas de miles de soldados en el límite con Ucrania, y Estados Unidos ha subido el tono.

“Aunque preferimos, con diferencia, desescalar [esta crisis] por la vía diplomática, si Rusia escoge el otro camino, estamos más que preparados, y de acuerdo con nuestros socios y aliados, sobre la imposición de duros costes a través de sanciones financieras, controles a las exportaciones que tienen como objetivo industrias clave, refuerzo de las posiciones de la OTAN en territorio aliado y aumento del apoyo en materia de seguridad para Ucrania”, explicaron este sábado las citadas fuentes de la Administración estadounidense.

Rusia, sin embargo, excluyó este domingo cualquier “concesión” en las conversaciones con Estados Unidos en Ginebra , afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores. “No aceptaremos ninguna concesión. Está totalmente descartado”, declaró a las agencias de prensa rusas Serguéi Ryabkov, que debe participar en las negociaciones.

Algunas de las restricciones que los aliados estudian afectarían a los productos estadounidenses que se exportan hacia el país, así como algunos fabricados en el extranjero, pero que están sujetos a jurisdicción del país norteamericano u otros con un porcentaje específico de composición estadounidense, según concretó a la agencia Reuters una fuente conocedora de este asunto. Rusia podría, en definitiva, pasar a formar parte del grupo de países más penalizado por Estados Unidos respecto a comercio exterior, un club del que forman parte Cuba, Irán, Corea del Norte y Siria.

La difusión de estos detalles sirve para preparar el terreno para la cita del lunes, a la que Washington asegura que llega con más “realismo” que pesimismo. Cualquier acuerdo sobre maniobras y misiles, eso sí, recalca el Gobierno de Biden, tendría lugar de manera consensuada con Ucrania y con los aliados de la OTAN. De hecho, los contactos proseguirán durante la semana en un ámbito ya multilateral. Tras las conversaciones de Ginebra, el miércoles tendrá lugar una reunión especial del Consejo OTAN-Rusia en Bruselas y, el jueves, una sesión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) en Viena.

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Moscú llega a la mesa con la petición de garantías legales de que la OTAN no llevará a cabo refuerzos militares en las fronteras europeas de Rusia, sobre todo en la de Ucrania. En un borrador de propuesta hecho público a mediados de diciembre, con motivo de una conferencia telefónica entre Biden y Putin, el Kremlin plantea que la Alianza Atlántica asuma “la obligación de impedir una ampliación de la OTAN a otros Estados, incluida la adhesión de Ucrania”, y renuncia a hacer ejercicios militares en esa región, el Cáucaso y Asia central. Fuentes de la Administración de Biden ya han advertido de que con lo primero han tocado hueso. No es posible, señalaron este sábado, que Moscú decida “de quién pueden ser aliados otros países”.

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Según el Ejército israelí, Hamás y el grupo islamista Yihad Islámica lanzaron en poco más de 24 horas al menos 630 cohetes hacia territorio israelí. De estos, dos centenares fueron interceptados por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, mientras que 150 fueron disparos fallidos que cayeron dentro de la misma Gaza.

Desde ayer, las alarmas no han dejado de sonar en las comunidades israelíes colindantes con la franja, en máxima alerta. A su vez, el primer ministro israelí en funciones, Benjamín Netanyahu, advirtió hoy de que el Ejército aumentará «la intensidad y cantidad» de bombardeos de represalia contra Gaza.

El Ejército también ha movilizado a miles de reservistas y se prepara para una escalada que podría tener larga duración.

Según medios, hasta ahora, ninguno de los mediadores que suelen comunicarse entre Hamás e Israel ha podido mitigar la situación, y no se ve una salida inminente a este fuerte pico de violencia

Bombardeo israelí derrumba edificio de 12 pisos en la franja de Gaza

Fuerzas aéreas de Israel protagonizaron un nuevo bombardeo en la franja de Gaza durante la tarde de este martes, provocando la destrucción de un edificio de 12 pisos.

Según los primeros antecedentes, el inmueble afectado corresponde a una sede que albergaba a «altos mandos» del movimiento Hamás, indicó la agencia internacional AFP.

Las consecuencias del ataque quedaron registrados en un video, donde quedó grabado el colapso de la estructura.

Asimismo, minutos después de dicho acontecimiento, Hamás afirmó el lanzamiento de 130 cohetes contra Tel Aviv.



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