Mostrando entradas con la etiqueta Ejército. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ejército. Mostrar todas las entradas



El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha explicado este viernes que los niveles de radiación en el entorno de la antigua central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, son “bastante normales”. No obstante, ha advertido, durante una rueda de prensa en la sede del organismo en Viena, de que “había un nivel relativamente más alto de radiación” en algunos puntos localizados por el polvo que levantaron los vehículos militares rusos, que el pasado febrero tomaron la central.

Las tropas rusas transfirieron este jueves “por escrito” el control de la central a personal ucranio. “Y desplazaron dos convoyes de tropas hacia Bielorrusia”, según informó ayer la OIEA, que esta semana se ha reunido con delegaciones rusas y ucranias para investigar la seguridad en la planta.

“Tengo un acuerdo marco sobre seguridad nuclear y seguridad en Ucrania”, ha explicado Rossi. Pero ha sido alcanzado “por separado” con Kiev y Moscú, ha avisado. El jefe de la OIEA llegó a Ucrania a principios de esta semana y posteriormente viajó a Rusia, donde se ha visto este viernes con el director general de la agencia nuclear (Rosatom) y otros altos cargos. La reunión ha tenido lugar en Kaliningrado, un territorio a orillas del mar Báltico.

Grossi ha reconocido que estaba al tanto de la información que aseguraba que algunos soldados rusos se habían envenado por radiación mientras controlaban la planta de Chernóbil, que el 26 de abril de 1986 sufrió el peor accidente nuclear de la historia. Sin embargo, ha señalado que el Kremlin no ha explicado por qué ha devuelto a Ucrania la central, aunque es un paso, en su opinión, “indudablemente en la buena dirección”. En las últimas semanas, Grossi había alertado del riesgo de que se produjese un accidente en zonas como Chernóbil o Zaporiyia, también en Ucrania, que alberga la mayor central nuclear de Europa.

El jefe de la OIEA ha anunciado que visitará la antigua central nuclear de Chernóbil, aunque no ha aclarado cuándo viajará más allá de decir que lo hará “muy, muy pronto”. Será, según ha dicho, “la primera de varias” visitas para garantizar la seguridad de las centrales nucleares de Ucrania. Además, ha señalado que el organismo ha estructurado un plan de asistencia para el país, que comenzará la próxima semana, y que permitirá enviar expertos “casi inmediatamente” en caso de emergencia.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Grossi ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad al recordar que Ucrania, un país que depende de la energía nuclear para satisfacer alrededor de la mitad de sus necesidades energéticas, tiene experiencia en gestionarla, al igual que Rusia. Pese a ello, ha garantizado asistencia y supervisión internacional, especialmente en el contexto bélico que vive el país tras el ataque ordenado el pasado 24 de febrero por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Denuncian que entre los fallecidos hay una pareja de esposos que eran líderes comunitarios. Un menor de edad, y un gobernador indígena, «que no eran disidentes».

Entre los muertos está un menor de edad y dos importantes líderes de este territorio de Puerto Leguízamo.

Noticias Putumayo.

La muerte de 11 personas en zona rural de Puerto Leguízamo, ha causado gran revuelo entre la comunidad y organizaciones defensoras de derechos humanos que denuncian una masacre, «provocada por el Ejército Nacional» y que quieren pasar como un falso positivo.

El reporte oficial del Ejército, es que dieron de baja a 11 disidentes de las FARC.

Desde ese departamento en cambio, denuncia que Wse trató de una masacre a un grupo de civiles».

Entre los fallecidos hay una pareja de esposos que eran líderes comunitarios. Un menor de edad, y un gobernador indígena.

Los hechos

La comunidad se encontraba en un bazar organizado por la junta de Acción Comunal, «cuando llegaron disparando indiscriminadamente».

Ocurrió el lunes 28 a las 7:15 a.m, en el Alto Remanso del municipio de Puerto Leguízamo, Putumayo. Una zona que no es de fácil acceso y alejada del casco central.

«Un grupo de uniformados encapuchados enteraron disparando a las personas», denuncian.

En el lugar se encontraban reunidas varias personas pertenecientes a las veredas aledañas, estaban realizando un festival comunitario para la recolección de fondos.

En el comunicado que emitió la comunidad, se manifiesta que un grupo de uniformados encapuchados enteraron disparando a las personas que se encontraban en el lugar.

Los afectados por los disparos, fueron el presidente comunal y el gobernador de cabildo Bajo Remanso.

Un testigo manifiesta que por la balacera que se presentó, se alertaron y se asustaron. «Se levantaron todos asustados por la balacera».

Cuentan que una parte de la comunidad que se encontraba en el bazar, fue trasladada y detenida en el polideportivo, acusándolos de pertenecer a grupos armados.

Allí se encontraban mujeres embarazadas y niños. A los hombres les hicieron quitar la camisa.

Mientras se encontraban detenidos, el grupo de hombres armados, habrían ingresado a las viviendas tomando pertenencias de valor.

También se habrían llevado la recolecta que llevaba tres días, dicen que se reunieron al rededor de 200 y 300 millones.

Confusión por el ataque en Puerto Leguízamo

La comunidad pensó que la toma del lugar se trataba de una trifulca entre grupos armados que estaban peleando por zona.

Por el mismo susto, los habitantes del pueblo, entre ellos madres y niños consideraron trasladarse hasta el Ecuador.

En medio del susto que se estaba viviendo, al medio día se sintió que llegó un helicóptero del Ejército, lo que significaba una esperanza a la situación que estaban pasando.

Al tener esa voz de aliento todas las familias regresaron a sus viviendas a esperar que todo se calmara y que las personas que fueron capturadas regresarán a sus hogares.

«Confiados regresamos con nuestras familias a las viviendas porque llegó el Ejército», explicaron.

Entraron en un momento de confusión manifiesto la mujer que relató los hechos en un audio que fue difundido por INDEPAZ.

«No fue contra inocentes indígenas, sino narcococaleros»: MinDefensa.

«Nosotros esperanzados, viendo que el ejército fue el mismo que hizo toda esa masacre, porque eso fue una masacre que llevaron nuestras comunidades», ellos piden que sean escuchados, para que el atroz acontecimiento no quede impune.

El vídeo que reveló el ministro de Defensa.

Desde el Ministerio de Defensa se dio a conocer un vídeo del supuesto operativo que no fue contra campesinos, sino disidencias Farc.

«No fue contra inocentes indígenas, sino narcococaleros. No fue en bazar, sino contra criminales que atacaron soldados», dijo Diego Molano, através de su cuenta de Twitter.

Óscar Daza Gutiérrez, coordinador de Derechos Humanos de la Opiac, le dijo a BLU Radio que el video que reveló el ministro de Defensa, no corresponde al lugar de los hechos.

De acuerdo con el líder indígena, en las imágenes no se muestra a las personas que murieron en el operativo. Es decir, «el vídeo que reveló no es de la zona».

“Tres días la gente tomando trago, eso debería estar lleno de envases. Eso no aparece en el video porque es un montaje. El video no corresponde en nada con la actividad que se estaba realizando ahí”, explican.

Está sería la masacre número 28 en lo que va corrido del año en el país.

Fotos: Fundación Liderazgo y Paz.





Source link


Denuncian que siguen las presiones de grupos al margen de la ley para que la comunidad exija la salida de las tropas militares.

Noticias Nariño.

Durante la última semana varias han sido las situaciones beligerantes que se han presentado en el municipio de El Rosario, en el departamento de Nariño.

Frente a estas situaciones, en donde se han conocido choques entre la comunidad y los militares, el Ejército y autoridades locales se pronunciaron.

Vigésima Tercera Brigada del Ejército Nacional

Indicaron que uno de los primeros episodios se presentó el pasado 21 de marzo del año en curso, en la vereda El Rincón.

Ese día «unidades pertenecientes al Batallón de Infantería N.° 9 Batalla de Boyacá, mientras realizaban labores de control territorial para contrarrestar el accionar en la zona del grupo armado organizado residual Estructura Franco Benavides».

Sin embargo en el desarrollo de dichas acciones, «fueron rodeadas de forma tumultuaria y violenta por aproximadamente 2000 personas, al parecer habitantes del sector, quienes empleando palabras soeces, amenazantes y con silbidos, exigieron al personal militar abandonar el sector», dijo el Ejército en un reciente comunicado.

Agregaron que de acuerdo a la inteligencia, se confirmaba que dicha estructura mencionada anteriormente «estaría incitando a la comunidad a llevar a cabo este tipo de acciones».

Ello, «con la intención de evitar que las tropas mantengan su avance hacia puntos nodales donde existe una fuerte presencia de todos los eslabones de la cadena del narcotráfico», publicaron.

Hubo diálogos

Luego de ese episodio precisaron se realizaron diálogos con la comunidad, «haciendo saber que se encontraba en cumplimiento de un deber constitucional, adelantando acciones encaminadas a mitigar los riesgos advertidos en las alertas tempranas 082 del 2018 y 036 del 2020 de la Defensoría del Pueblo».

Alertas que se originaron por las situaciones de orden público en Cumbitara, El Rosario, Leiva y Policarpa.

Sin embargo, aseguraron que «los pobladores se negaron a escuchar, y mediante asonada
coaccionaron al personal militar para impedir que continuarán con el desarrollo de las
operaciones».

Lea también:

Vestido con uniforme del INPEC y conociendo todo el recorrido a la salida, así se fugó alias ‘Matamba’ de La Picota

22 y 23 de marzo se presentaron casos similares

Durante los días  22 y 23 de marzo confirmó el Ejército que volvieron a registrar situaciones similares en las veredas La Sierra y La Esmeralda.

Expresaron que las unidades militares fueron nuevamente rodeadas por la comunidad y solicitaron se fueran de la zona.

«Ante la situación, de manera forzada por los manifestantes las tropas se retiraron del
sector hasta el casco urbano de El Rosario», publicaron en el comunicado.

El día 24 de marzo se desarrolló una reunión de seguridad en la cabecera
municipal de El Rosario.

Comunicado Ejército

Hubo presencia de autoridades gubernamentales, locales, miembros de la Fuerza Pública y población civil.

La intención era «socializar los riesgos advertidos en las diferentes alertas tempranas» y l presencia del Ejército Nacional en ese sector.



Source link


Una gran columna de humo se alza sobre una zona logística de Chaiky, a las afueras de Kiev. A media mañana del jueves, justo cuando arranca el segundo mes de guerra en la exrepública soviética, se escuchan intensas detonaciones en el lugar. Algunos de los militares ucranios que custodian la zona a unos metros de un retén de bomberos se muestran enervados por la situación. En primera línea de combate, a unos kilómetros de aquí, la estrategia del Ejército local sigue siendo golpear las columnas de suministro logístico de los rusos y tratar de rodear a sus tropas una vez desabastecidas, explica optimista a este periódico un portavoz militar en Kiev. Calcula que el Kremlin tiene desplegados unos 19.000 hombres en el noroeste de la capital ucrania, principal objetivo militar y político del presidente ruso, Vladímir Putin, desde que ordenó la invasión.

Un puñado de vecinos de las casas más próximas al polígono alcanzado por los proyectiles se paran apenas unos segundos mientras el sol queda por momentos eclipsado por la humareda. De inmediato siguen con su vida, como un hombre que no oculta que permanece en su casa junto a su mujer, sus hijos y sus nietos. No es el primer día que los continuos zambombazos son la banda sonora en estas calles de Petropavlivska Borschahivka, la localidad a la que pertenecen. Testigo privilegiado de los combates es la iglesia ortodoxa erigida en honor al nacimiento de la virgen María.

Las fuerzas de tierra que comanda el general Oleksandr Sirskii llevan días no solo impidiendo el avance de los rusos a las afueras de Kiev, sino que su intención es rodear la zona en la que se encuentran estancados en las disputadas localidades de Irpin, Gostomel, Bucha y Makariv con serios problemas logísticos, detalla Volodímir Fitio, uno de los portavoces del Ejército. La estrategia es cortar la llegada de apoyo a los rusos desde la retaguardia en forma de combustible, municiones o comida a la línea del frente.

Los mencionados son enclaves estratégicos que Rusia quiso tomar desde el principio como punta de lanza para meter a sus hombres en el centro de la capital. Los carros de combate del Kremlin llegaron hasta aquí muy pronto, apenas un par de días después de la invasión ordenada por Putin, pero lo que entonces parecía un progreso rápido y casi imposible de frenar se ha acabado estancando.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El Ejército ruso “ha perdido el potencial de ataque, su estado moral y psicológico es bajo. Todo lo que pueden hacer ahora es saqueo, robar todo lo que pueden, destrozar todo lo que tocan”, afirma Fitio, que estima que hay unos 16.000 soldados rusos en la región noroeste de Kiev a los que hay que sumar unos 3.000 más dedicados a la defensa aérea y la logística. “Las Fuerzas Armadas ucranias intentan echar al enemigo de estas ciudades y sus alrededores y llevar a cabo una limpieza”, y “en el caso de que el enemigo decida atacar a Kiev, será parado y eliminado”. “Por ahora estamos intentando hacerles retroceder”, añade.

Ucrania está recibiendo ayuda desde el extranjero tanto en efectivos como en armamento, pero las autoridades prefieren que esos detalles se mantengan lejos del foco mediático. “Agradecemos a los países amigos el suministro de ayuda, que es muy necesaria. Pero no hay necesidad de hablar de ello”, ha comentado en Kiev este jueves Oleksandr Motuzianik, portavoz del Ministerio de Defensa, en una comparecencia pública.

Cadáveres abandonados

En Irpin, Bucha o Gostomel sigue habiendo estos días enfrentamientos, reconocen fuentes militares ucranias. No quieren referirse, sin embargo, a las bajas que están sufriendo las tropas locales, pero hablan de miles de rusos desperdigados por el campo de batalla cuyos cuerpos no están siendo recogidos.

“Necesitamos que el mundo vea cuántos cuerpos de los soldados rusos están tirados en los campos y que nadie quiere recogerlos”, comenta el portavoz militar, que incluso se refiere a “una catástrofe ecológica”, especialmente en la región de Sumy, donde no se retira ninguno. “La parte rusa no está interesada en recoger los cuerpos para que no se conozca el número real de los muertos y la parte ucraniana se ve obligada a hacer fosas comunes”, pero “no es siempre posible, porque no se puede hacer en las zonas del combate, ni tampoco es posible hacerlo en los territorios ocupados por las tropas rusas”.

Volodímir Fitio, uno de los portavoces del Ejército de Ucrania, este jueves en Kiev.
Volodímir Fitio, uno de los portavoces del Ejército de Ucrania, este jueves en Kiev.Luis de Vega

El pasado lunes el diario Komsomolskaya Pravda, un medio afín al Kremlin, publicó durante unos minutos que hasta el momento habían perdido la vida 9.861 militares rusos en la guerra de Ucrania y 16.153 habían resultado heridos. Las autoridades no han desmentido esas cifras, mientras que la dirección del tabloide asegura que aquel día fue pirateada la interfaz de su sitio web y alguien manipuló la pieza con “información inexacta”. Hasta el momento, Moscú solo ha informado oficialmente el pasado 2 de marzo de 498 muertos y 1.597 heridos en sus filas.

Volodímir Fitio reclama “apoyo internacional y de países miembros de la OTAN con armamento” y también: “Necesitamos que todos los negocios internacionales que todavía no han salido de Rusia, salgan del país y no paguen impuestos que financian las Fuerzas Armadas rusas y esta guerra”. El portavoz militar considera que si cae Ucrania, Putin pondrá en su punto de mira otros países europeos. “Y no será solo Polonia, irá hasta Alemania y aún más lejos”, pronostica.

Mientras, en las calles de Petropavlivska Borschahivka, bajo la columna de humo, los integrantes del cuerpo de defensa civil controlan la circulación y el tránsito de personas en los alrededores de la zona industrial atacada. Uno de ellos, Sasha, va con una mochila a la espalda y busca transporte hasta el centro de Kiev. Como muchos otros, tiene a su mujer y dos hijos en el oeste del país y, tras este mes de guerra con la defensa civil, ha decidido dar el salto al Ejército. Los zumbidos de misiles que rompen el cielo hacen al reportero maldecir mirando hacia arriba entre las risas de los presentes, que están más que habituados. “No pasa nada”, tranquilizan.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link


Al menos cinco militares resultaron heridos, las imágenes del incidente en medio del entrenamiento son impactantes.

Noticias Cauca.

Bastante impactantes son las imágenes que se han conocido tras el incidente en el que se vieron involucrados varios soldados del Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento N. ° 29, en el municipio de Patía, Cauca.

Realizaban un entrenamiento

El hecho de acuerdo a lo confirmado por el Comando de la Tercera División del Ejército Nacional, se presentó mientras varios uniformados se encontraban realizando «un ejercicio de entrenamiento de tiro y prueba de sistemas de artillería».

Las fuertes imágenes dejan ver la enorme explosión que se presenta.

Una enorme bola de fuego arropa a los militares, se escuchan gritos, salen disparadas esquirlas, luego humo y unos segundos de silencio.

El estallido «se habría presentado una falla al disparar una granada», indicaron.

«Tres militares heridos y dos lesionados»: Ejército

Luego de los hechos, el Ejército hizo público un comunicado en el que explicaban lo que había sucedido.

  • «En este hecho resultaron tres militares heridos y dos lesionados, uno por
    esquirla en tobillo y otro por aturdimiento, quienes fueron trasladados al hospital
    de El Bordo, donde están siendo atendidos y según el reporte preliminar médico
    no presentan heridas de gravedad».
  • «En este momento, se encuentra en desplazamiento una comisión inspectora
    enviada por el Comando del Ejército Nacional, con un equipo de expertos,
    quienes verificarán los procesos y procedimientos efectuados en este ejercicio».

 

 





Source link



El ministerio español de Asuntos Exteriores está investigando el paradero del jubilado valenciano Mariano García Calatayud, de 74 años, ante la posibilidad de que haya sido detenido por el Ejército ruso en el transcurso de una manifestación contra la invasión convocada en la ciudad ucrania de Jersón, que tuvo lugar el lunes. Una amiga ucrania ha comunicado a la hermana del funcionario retirado que había sido arrestado por soldados rusos y que se lo habían llevado con ellos, sin que se sepa cuál es su estado actual, según ha confirmado el Ayuntamiento de Carlet, donde trabajó como brigada de obras el ahora desaparecido.

La amiga citada, llamada Olana, le dijo que unos compañeros vieron “cómo los rusos lo subieron en un coche” y no saben “nada más”, según ha explicado Vicenta García Calatayud a la televisión autonómica valenciana À Punt. “El móvil suena, pero no lo coge”, ha añadido.

El ministerio español de Exteriores ha señalado a este periódico que su “Embajada en Kiev (actualmente en Varsovia) y los servicios de emergencia consular del MAEC están siguiendo atentamente este caso, investigando cuál es el paradero de Mario García Calatayud para esclarecer su situación y permanecen en contacto con su familia”.

El enclave portuario de Jersón, en la ribera del Mar Negro, tiene una población de 282.000 habitantes y es la ciudad más grande de Ucrania ocupada por las tropas rusas. Allí, este lunes, las fuerzas de Putin reprimieron con fuego real (granadas de aturdimiento y disparos) una protesta contra las fuerzas del Kremlin, según denunció el ministro ucranio de Exteriores, Dmitro Kuleba, que aseguró que un pensionista había resultado herido.

El funcionario jubilado se marchó hace unos siete años a vivir a Ucrania con la intención de prestar apoyo al país en el conflicto con Rusia. Ya se manifestó en contra de la anexión de Crimea. Llegó a crear una asociación a través de la cual no ha dejado de enviar ayuda humanitaria a los ciudadanos ucranios. Recientemente, hizo pública la organización de un convoy y no ha ocultado su apoyo a la causa ucrania ni sus críticas a Rusia ni a su presidente, Vladímir Putin. El jubilado ha manifestado que está incluso dispuesto a empuñar un arma si es necesario.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El pasado jueves, García Calatayud habló por última vez con su hermana. ”Le dije que viniera, que volviera aquí, que con el peligro que hay. Y me dijo que de momento no, que estaba ayudando y no pensaba irse”, manifestó Vicenta García en declaraciones a la televisión valenciana.

Los servicios informativos de la cadena hablaron con él un día después. Les proporcionó vídeos sobre la resistencia pacífica de los ciudadanos de Jersón y les manifestó: “El pueblo está unido. Eso es lo que no esperaba Putin, que aquí hubiera la unión que hay”.

El brigada municipal de obras retirado explicó que su interés por Ucrania se remonta a las enseñanzas de su padre relativas a la necesidad de ayudar a los más débiles y a cómo el pueblo ucranio dio un ejemplo de solidaridad acogiendo a miles de menores de familias republicanas durante la Guerra Civil española.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Nuevo escándalo en el Ejército: capturaron a 5 militares en Nariño por presunta corrupción

Autoridades investigan presunto tráfico de municiones de uso restringido y privativo de las Fuerzas Armadas.

Noticias Nariño.

Cinco militares del Ejército Nacional y un civil, cuya identidades se mantienen en la más completa reserva, fueron capturados por unidades de inteligencia de la Fuerza de Tarea Hércules que opera en Tumaco.

La investigación se adelanta desde hace varios meses por un fiscal del grupo de crimen organizado de la Fiscalía.

Señalan que los uniformados son investigados por presuntos delitos como concierto para delinquir agravado; peculado por apropiación en concurso homogéneo y sucesivo y tráfico, fabricación y porte de armas, municiones de uso restringido y privativo de las Fuerzas Armadas.

de los militares
Este es el comunicado que emitió la Fuerza de Tarea Hércules.

La información fue entregada por el propio el comandante de la Fuerza de Tarea conjunta de Estabilización y Consolidación Hércules, general Jaime Alonso Galindo.

Enfatizó en que los capturados de inmediato fueron puestos a disposición de un juez con función de control de garantías quien definirá su situación judicial

“Estas acciones se generan con el propósito de coadyuvar en el fortalecimiento de la política institucional de transparencia y de adelantar acciones de prevención y detección de comportamientos delictivos”, sostuvieron.

Lea también:





Source link



Si el axioma militar dice que descabezar al enemigo es uno de los objetivos básicos de la guerra, entonces la ofensiva rusa sobre Ucrania atraviesa importantes dificultades tras haberse confirmado la muerte de varios de sus altos mandos en el frente. El Gobierno ucranio asegura haber acabado con hasta cinco generales y un puñado de comandantes del enemigo. Sobre algunos se guarda un sepulcral silencio y otro resucitó en un desafiante vídeo. Algunas estimaciones elevan la magnitud del impacto al hablar de miles de muertes entre los militares rusos. Esas bajas representan un duro golpe en una campaña que el Kremlin calificó de “quirúrgica”, pese a que se cumplirá un mes desde el primer ataque en los próximos días.

“Todo marcha acorde al plan”, dijo el presidente Vladímir Putin sobre la “operación militar especial para la defensa de las repúblicas de Donetsk y Lugansk”, eufemismo con el que Moscú se refiere a esta campaña bélica. El último alto mando fallecido ha sido el jefe adjunto de la Flota del Mar Negro, el capitán de primer rango Andréi Palii. Su muerte la confirmó el pasado domingo por Telegram el gobernador de Sebastopol, Mijaíl Razvozháyev. “Era amigo de Andréi Nikolayévich. Era una persona muy abierta y buena, un verdadero oficial descendiente de una dinastía de militares. Gozaba de una gran autoridad en la flota, era comprensivo y atento, sabía cómo ser cercano con cualquier persona”, afirmó el político en una de las raras confirmaciones de altos mandos fallecidos en esta guerra.

Palii nació en Kiev en 1971, pero tras la ruptura de la URSS decidió servir en la marina rusa y se negó a prestar juramento a Ucrania. Además, durante su dilatada carrera llegó a ser jefe adjunto de las Fuerzas Armadas de Rusia en Siria. Según el medio Forpost, el capitán había recibido la misión de asegurar el corredor humanitario de la ciudad portuaria de Mariupol, el frente principal en esta fase de la guerra, una urbe devastada por los bombardeos y donde se lucha ahora casa por casa, un escenario muy lejano de lo que había sido dibujado como una rápida operación quirúrgica. Según el Gobierno ucranio, un francotirador acabó con su vida.

Fuentes oficiales del Gobierno ucranio también han anunciado el cese de ocho altos mandos oficiales rusos, una purga que varios medios han tratado de confirmar. La última destitución que se ha sumado a esta supuesta lista y que sí que ha sido confirmada es la del subcomandante de la Guardia Nacional Román Gavrílov. El general, antes responsable de su departamento de seguridad interna y con mando sobre fuerzas especiales, deja la dirección de la Guardia Nacional en plena ofensiva, pese a que sus fuerzas tienen una participación activa en la guerra. Las autoridades rusas atribuyeron el cese a su antigüedad, aunque Gavrílov, ascendido el pasado verano, podría haber seguido al frente de la Guardia Nacional 20 años más, según informa Kommersant. Además de la pérdida de generales, este súbito cambio en la jerarquía militar es otro indicio de que la guerra no marcha como esperaba el Kremlin.

El primer alto mando ruso de cuya muerte hubo constancia oficial fue el general-mayor Andréi Sujovetski, comandante adjunto del 41.º Ejército. Nacido en 1974, había sido distinguido con dos órdenes al coraje y otra al mérito militar, y su fallecimiento, anunciado por los ucranios el 1 de marzo, fue confirmado por una organización de oficiales de Krasnodarsk. Incluso Putin le mencionó en un discurso.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Las muertes de otros militares de alto rango rusos no están claras, pero tampoco Moscú las ha desmentido. El Gobierno ucranio anunció que el 41.º Ejército ruso había vuelto a ser golpeado el 7 de marzo, al caer abatido el general-mayor Vitali Guerásimov, entonces jefe de personal y primer comandante adjunto de esta fuerza. El Ministerio de Defensa declinó comentar esta información a la agencia Reuters, y el portal de investigación Bellingcat —declarado agente extranjero por Rusia— publicó una supuesta grabación en la que dos miembros del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), lamentaban que el militar había sido interceptado porque sus vías de telecomunicación ya no eran seguras en Ucrania.

Otro caso similar es el del general Andréi Kolésnikov, comandante del 29.º Ejército. El exministro y actual asesor del Ministerio del Interior ucranio, Antón Gueráschenko, anunció el 11 de marzo que sus fuerzas habían acabado con su vida, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente.

Cuatro días después, el 15 de marzo, Gueráschenko también divulgó en Telegram que el batallón Azov había acabado con otro general-mayor ruso. Pese a que ilustraba la publicación con la imagen de un muerto, no mencionaba ni su nombre ni su ejército, y tapaba su rostro con varios documentos y la supuesta insignia del militar.

Despliegue ruso

El despliegue ruso incluye más de medio centenar ejércitos de armas combinadas, divisiones y brigadas. A ellos se suman otras fuerzas, como las milicias de Donetsk y Lugansk, los grupos de mercenarios de Wagner y Siria, la guardia pretoriana del presidente checheno e incluso policías antidisturbios. En todo este tiempo, el Ministerio de Defensa ruso solo ha divulgado una vez la cifra oficial de víctimas entre sus filas, 498 muertos, y lo hizo el 2 de marzo.

Sin embargo, los diarios locales rusos han seguido informando posteriormente de un goteo constante de entierros a lo largo y ancho del país. Durante la sesión parlamentaria en la que se aprobó la ley que condena con la cárcel la difusión de información falsa sobre la guerra, la senadora de Tuva Liudmila Narusova solicitó al Ministerio de Defensa que confirmase si era cierto que habían muerto 96 de los 100 miembros de una compañía formada por reclutas.

A la pérdida de generales rusos se suma la de casi una decena de coroneles. Por ejemplo, el comandante del 331.º regimiento de Fuerzas Aerotransportadas, Serguéi Sújarev, veterano de las dos guerras de Chechenia (1994 y 1999) y de Osetia del Sur (2008). El mando murió junto a otros cuatro oficiales, según publicó el 17 de marzo la televisión regional de Kostromá.

Los intentos de avanzar en un frente cada vez más estancado podrían haber incrementado el riesgo que asumen los oficiales. Dos días antes, el diario Bashinform publicó que el comandante de la brigada de ingenieros Alkino-2, Serguéi Porojnía, falleció bajo fuego de mortero mientras participaba personalmente en la construcción de un cruce, según anunció un portavoz de la Unión Rusa de Veteranos de Afganistán.

“¡La muerte de Konstantín es un golpe terrible! Duele pensar que ya no está, es imposible hacerse a la idea”, era otra de las muertes que lamentaba el alcalde de la ciudad de Nevinnomyssk, en su cuenta de Instagram a principios de marzo. El comandante del 247.º regimiento de Fuerzas Aerotransportadas, el coronel Konstantín Vizevski, también falleció en esta ofensiva sobre Ucrania. Su padre había sido un veterano de Afganistán, y su familia decidió enterrarle en el mismo lugar.

Las pérdidas reales de la guerra no se conocerán hasta dentro de mucho tiempo. Según las estimaciones estadounidenses publicadas el 16 de febrero por The New York Times, las tropas rusas habrían perdido hasta ahora entre 3.000 y 7.000 militares, mientras que un estudio realizado por la BBC, que contabiliza las bajas publicadas de forma dispersa, confirma el fallecimiento de 557 combatientes rusos.

La cifra podría ser incluso mayor. Este lunes el diario ruso Komsomólskaya Pravda publicó en su versión digital durante unos minutos que habrían muerto 9.861 militares rusos y que otros 16.153 habían resultado heridos, según unas capturas de pantalla divulgadas por varios corresponsales de The Wall Street Journal. La información desapareció poco después.

En el caso de las fuerzas ucranias pasa algo parecido. El presidente Volodímir Zelenski confirmó la pérdida de 1.300 militares hasta el 12 de marzo, aunque dos días antes las estimaciones estadounidenses multiplicaban por dos y tres veces esas cifras.

La prensa rusa apenas ha mencionado en todo este tiempo altos mandos enemigos abatidos por sus fuerzas. En uno de esos raros ejemplos, el vicejefe de las milicias de Donetsk, Eduard Basurin, anunció el 1 de marzo que sus combatientes habían matado al general de brigada ucranio Dmitry Krasílnikov, máximo responsable de la formación Séver. “Como resultado, las unidades nacionalistas de las regiones de Donetsk y Lugansk quedaron sin dirección”, afirmó hace ya tres semanas.

La desinformación abunda y a veces ocurre la resurrección de enemigos dados por muertos. La prensa rusa publicó el 10 de marzo que el exministro del Interior ucranio Arsén Avakov había muerto en el asedio de Járkov. El político —que asumió el puesto tras la huida del presidente Víktor Yanukóvich a raíz de la matanza de Maidán de 2014— publicó un vídeo poco después en el que desmentía su propia muerte. “Me encuentro en Kiev junto con mucha más gente. Propagandistas, ¡nunca tendrán éxito”, afirmó.

Otra supuesta muerte fue la de Magomed Tushayev, comandante del 14.º Regimiento Especial Motorizado de la Guardia Nacional rusa, quien aparentemente resucitó semanas más tarde. Las Fuerzas a las que pertenece esta unidad son un caso especial, pues no están adscritas al Ministerio de Defensa, sino que solo responden ante el presidente ruso, y en este caso en particular son aún más independientes: las unidades chechenas son parte de la guardia pretoriana del presidente de la república caucásica, Ramzán Kadírov.

Tushayev fue declarado muerto por los ucranios el 27 de febrero. Sin embargo, el 16 de marzo reapareció en un vídeo supuestamente grabado aquel día donde desafiaba a quienes aseguraban que había fallecido en acción. “Yo soy Magomed Tushayev. Soy el que los conejos cobardes de Internet han declarado muerto. Si sois hombres, decidme dónde estáis”, decía entre risas, subido a un vehículo militar con un fusil de asalto en las manos.

Sin embargo, como toda información sobre esta guerra, ese vídeo debe ser tomado con cautela: el propio Kadírov publicó otra grabación, tres días antes, donde aseguraba que se encontraba en Ucrania, aunque en las imágenes solo aparecía brevemente en un sótano y el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, no eludió confirmar su presencia en zona de combate.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

Desde hace seis meses en el Valle del Cauca se encontraba desaparecido el soldado Sebastián Quiñones Echavarría, el cual fue encontrado en una fosa común. Su familia con la tristeza, se encuentra en la zozobra de quien es el responsable de la muerte de su hijo; acusan al ejercito de lo sucedido, mientras la Institución señala que Sebastián Quiñones se había evadido desde agosto de 2021.

“El Ejército lo único que hizo fue matarme a mi hijo. El Ejército hasta ahora no se ha pronunciado. Yo los hago responsables de la muerte de mi hijo”, dijo la mamá del soldado, Lady Johana Echavarría.

Sebastián fue hallado muerto el pasado jueves 10 de marzo cerca a Bajo Anchicayá, zona rural de Buenaventura. El soldado se encontraba desaparecido desde el pasado 23 de agosto.

Por su parte, el Ejército, mediante dos comunicados emitidos sobre este caso, señaló que el uniformado desertó del servicio.

“El pasado lunes 23 de agosto de 2021, el soldado Sebastián Quiñones Echavarría, que se encontraba prestando su servicio militar en el Batallón de Alta Montaña N° 3, fue reportado como evadido del servicio, situación que desde el primer momento fue comunicada a sus familiares”

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos tuvo conocimiento de la desaparición y muerte del soldado, y les pidió una explicación del caso a las fuerzas armadas.

Mientras en el país, sus ciudadanos ejercían su derecho al voto y elegían los nuevos representantes al Congreso de la República, en la zona rural de Meta y Caquetá miembros del Ejército Nacional se enfrentaban a grupos armados en los puestos de votación de la región.

El Ministro de Defensa Diego Molano dio a conocer que, durante dicho enfrentamiento, dos soldados pertenecientes al Ejercito Nacional perdieron su vida. Los hechos se presentaron en zona rural de La Macarena, Meta, y San Vicente del Caguán, en el departamento de Caquetá.

A través del reporte de dos explosiones en los lugares mencionados, las unidades militares dieron aviso de los atentados que darían paso a enfrentamientos. De esta manera, la primera explosión se presentó cerca al puesto de votación en la vereda La Cristalina de Lozada; jurisdicción del municipio de La Macarena.

El hecho se desarrolló mientras revisaban un paquete sospechoso abandonado, el cual hizo explosión, cobrando la vida del soldado profesional Silvio Jordan Echeverría España, mientras que otro soldado, Emerson Alonso Llanos Manchola, resultó herido. Asimismo, un guía canino militar resultó muerto.

La segunda explosión se presentó en una vereda del municipio de San Vicente del Caguán, en Caquetá; donde también fue activado un artefacto explosivo que cobró la vida del sargento segundo Henry Andrés Rodríguez Cortés; y dejó herido al soldado Enrique Gamboa Cañizares.

Ante la lamentable situación, los puestos de votación debieron ser trasladados de lugar, pero, los habitantes del sector, por miedo a represarías decidieron no hacer uso de su derecho al voto.



“Estamos creando un ejército digital”, escribía en Twitter el ministro encargado de asuntos digitales de Ucrania, Mykhailo Fedorov, el 26 de febrero. Hacía dos días de la invasión rusa, y el dirigente prometía una lista de tareas para “talentos digitales” de todo el mundo. Fedorov daba un enlace en Telegram de una cuenta que esta semana tenía ya más de 300.000 miembros. Unirse no implica ningún tipo de acción posterior, pero los encargados de su gestión no dejan de sugerir ataques concretos: bloquear páginas de ferrocarriles rusos, analizar correos electrónicos obtenidos mediante pirateo de miembros del Parlamento ruso o de webs de gobiernos regionales rusos. “Por favor, echadnos una mano. Haremos un chat de grupo para compartir pensamientos creativos y abordar la guerra de la información. Todos podéis uniros”, dice un mensaje en Telegram.

El otro gran grupo organizado es Anonymous. Desde el principio del conflicto, sus integrantes han ido proponiendo y ejecutando ataques con distinto éxito. Una ocurrencia fue llenar las reseñas de restaurantes en Google Maps Rusia y Bielorrusia con frases sobre la invasión. Era un ciberataque para hacer llegar información a los ciudadanos directamente. A pesar de no tener pruebas de que la acción hubiera tenido éxito, Google anunció que limitaba ese servicio: “Debido a un aumento reciente en el contenido aportado en Google Maps relacionado con la guerra en Ucrania, hemos implementado protecciones adicionales para monitorear y prevenir el contenido que viola nuestras políticas para Maps, incluido el bloqueo temporal de nuevas reseñas, fotos y vídeos en Ucrania, Rusia y Bielorrusia”, explican fuentes de la compañía.

También se atribuye a Anonymous haber pirateado centenares de cámaras de videovigilancia en Rusia para lanzar mensajes en contra de la invasión de Ucrania e “instar a los civiles a combatir” al Kremlin, según comprobó un reportero de Bloomberg. O que en algunas estaciones de recarga de coches eléctricos de Moscú se exhibiese en las pantallas del surtidor mensajes como “Putin es un capullo” o “Gloria a Ucrania”. Y una campaña masiva de spam mandada a rusos al azar en la que se “cuenta la verdad sobre la guerra de Ucrania”.

Anonymous no es una organización estructurada ni cerrada. Para unirse a este grupo solo hay que querer hacerlo o decir que se forma parte de él. EL PAÍS ha preguntado a una cuenta de Twitter en español con decenas de miles de seguidores y creada en 2020 si era la cuenta “oficial”. No es la más numerosa, pero sí la que tuitea sobre Ucrania a diario. Su respuesta ha sido: “Todos somos un equipo, no hay Anonymous oficial”. Eso hace que cualquier individuo u organización pueda operar bajo esa denominación.

“No tienen una estrategia bien definida, entre otras cosas porque la idea propia del grupo es que ni ellos mismos saben quiénes son. Cualquier persona puede ser de Anonymous siempre que comulgue con sus valores”, explica Andrea G. Rodríguez, investigadora principal en tecnologías emergentes en el centro de estudios European Policy Centre de Bruselas.

Un grupo llamado Ciberpartisanos de Bielorrusia, por ejemplo, anunció al principio del conflicto que había saboteado servicios de trenes que transportaban tropas rusas en Bielorrusia, sin que se sepa su alcance exacto. También se han filtrado los chats de más de un año de Conti, un grupo de ransomware (un tipo de software malicioso que secuestra un sistema y lo libera cuando se abona un rescate), que anunció su apoyo a la invasión rusa. De nuevo, nadie sabe con certeza quién está detrás: la filtración fue a través de una cuenta de Twitter y en la trastienda hay presuntamente un “patriota ucranio” investigador en ciberseguridad.

Esta enorme amalgama de nombres y acciones es nueva y tiene consecuencias imprevisibles: “Es algo sin muchos precedentes”, dice Lukasz Olejnik, investigador y consultor independiente en ciberseguridad y exasesor de ciberguerra del Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra. En el caso del ciberejército ucranio, añade, “parece que esté algo dirigido desde arriba, pero no está claro si los efectos reales de esas actividades tienen alguna contribución significativa en el conflicto armado”.

Tampoco se sabe en qué países hay más ciberactivistas de Anonymous ni qué grado de cooperación tienen entre ellos. Sí se conocen subgrupos regionales. En España, por ejemplo, el último informe de hacktivismo del Centro Criptológico Nacional (CCN-CERT), la rama del CNI dedicada a la ciberseguridad, destaca tres. Anonymous España, Anonymous Catalonia, que desde el 1 de octubre de 2017 realizó varias operaciones de difusión de información sensible, como la revelación de datos personales de afiliados a Vox en Sabadell, y la 9ª Compañía de Anonymous, a la que se le dedica un epígrafe aparte. Así les llama el CCN-CERT, aunque ellos se autodenominan La Nueve. “Somos una perspectiva finita dentro de un concepto mucho más amplio como es Anonymous que escapa a toda delimitación. (…) No somos más que un cuestionamiento que busca poner fin a tantas asunciones trasnochadas que perpetúan el imperio de la violencia institucionalizada o capitalismo a través de internet”, se definen en una entrevista publicada en su Tumblr.

Pese a la espectacularidad del vídeo en el que Anonymous anunció el lanzamiento de la Operación Rusia, sus capacidades reales son relativas. “Son más saboteadores que otra cosa. Sobre el papel no tienen medios para realizar un ciberataque fuerte, como entrar en los sistemas del Kremlin, bloquear una red eléctrica o tomar el centro de control ruso de los drones militares que se usan en Ucrania”, subraya Rodríguez.

“Parece que hasta el momento no hay ciberataques de alto impacto”, añade Olejnik. “Excepto quizás dos eventos, uno de los cuales es la supuesta inhabilitación de internet por satélite KA-SAT el día del inicio de la invasión. El otro efecto significativo es la interrupción (supuestamente) de los procesos de flujos de refugiados debido al ciberataque que borró los sistemas informáticos del control fronterizo” el día antes de la invasión, añade.

El informe del CCN-CERT considera que la realidad hacktivista en España “está conformada por identidades individuales de nula o baja capacitación técnica como ciberamenazas, con débil o inexistente colectivización o identidad de grupo, y motivadas fundamentalmente por lograr notoriedad mediante menciones en redes sociales”. Desde el punto de vista de este organismo, la amenaza es igualmente descafeinada en el ámbito internacional.

¿Y si hay un Gobierno detrás?

Los grupos de hacktivistas tienen un halo de justicieros del ciberespacio que causa respeto entre la comunidad de piratas informáticos e incluso entre la población no iniciada en ordenadores. No es casual que Anonymous, el grupo más famoso, tenga como imagen la careta de Guy Fawkes usada en la película V de Vendetta, todo un símbolo para la generación milenial de la resistencia ante la tiranía. Ese prestigio puede resultar goloso para quienes quieran llevar a cabo acciones muy específicas en el ciberespacio sin revelar su identidad. Porque, además de su reputación, el hecho de que se mantengan en el anonimato pone más fácil suplantarlos. Se desconoce si los servicios secretos de algún país se han hecho pasar alguna vez por un grupo de hacktivistas para encubrir un ciberataque. De lo que sí se tiene constancia es de que lo ha hecho al menos una APT, un grupo organizado de ciberpiratas profesionales supuestamente patrocinado por gobiernos.

Sucedió en 2017 en el mismo escenario hacia el que se dirigen actualmente todos los focos: Ucrania. El grupo ruso Voodoo Bear, que ese mismo año lanzó en el país el virus NotPetya, originalmente diseñado para afectar al software de contabilidad más usado en la antigua república soviética y que luego se extendió por medio mundo, llevó a cabo una serie de ataques dirigidos a sabotear las redes de comunicaciones bajo el nombre de F Society, un grupo ficticio de ciberactivistas sacado de la serie Mr. Robot. Esa fue la primera vez que esta APT realizó un ataque de falsa bandera, según contó a EL PAÍS Adam Meyers, responsable de inteligencia de CrowdStrike.

Una década antes, en 2007, Estonia sufrió una serie de ciberataques que bloquearon la arquitectura digital del país cuando las autoridades decidieron trasladar un monumento soviético a una parte menos visible de Tallin, la capital. Si bien los ataques partieron de cientos de ordenadores personales localizados en decenas de países y se coordinaron en foros de internet, la OTAN sospecha que Moscú estuvo detrás de la operación. El Kremlin siempre lo negó.

Puedes seguir a EL PAÍS TECNOLOGÍA en Facebook y Twitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.





Source link


Varios proyectiles de mortero han caído a lo largo de la mañana del domingo en la carretera por la que están siendo evacuados a pie los civiles de la localidad de Irpin, en dirección a Kiev y a unos 20 kilómetros de la capital. En el vídeo que acompaña esta noticia puede ver las consecuencias de esta ofensiva rusa y la evacuación apresurada de los vecinos de Irpin con la ayuda de los militares ucranianos. Hay, al menos, tres muertos causados por uno de estos morteros en el cruce principal del pueblo de Romanov, según han confirmado a EL PAÍS varios reporteros presentes durante los ataques. Los cuerpos permanecían tapados delante de la iglesia y del monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, a escasos metros de donde el Ejército ucranio tiene un destacamento en retaguardia desde el que salen constantemente militares hacia la línea del frente.

Los morteros cayeron de manera repetida por el mismo lugar en el que en los últimos días pasan de manera constante miles de vecinos camino de Kiev, a tan solo 24 kilómetros de Irpin. La mayoría son mujeres y niños que, en algunos casos, son acompañados por los hombres que, posteriormente, regresan a la localidad y colaboran en su defensa. Romanov contaba hasta el comienzo de la guerra el 24 de febrero con unos 2.000 habitantes. Esta localidad tenía uno de los dos puentes que da acceso a Irpin y que los propios militares locales dinamitaron la semana pasada para tratar de frenar el avance de las tropas del Kremlin.

Rusia y Ucrania se han acusado mutuamente este mediodía del segundo fracaso consecutivo de un alto el fuego para establecer un corredor humanitario que permita a los civiles salir de la ciudad ucrania de Mariupol (sureste del país). Es la segunda vez —la primera fue ayer sábado— que las partes intentan establecer estas vías seguras para que la población pueda huir de la ciudad, sitiada desde hace días por las tropas rusas y sin electricidad ni agua.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete



Source link


El padre Tadeus imparte la bendición a dos feligreses a los que ha sacado en su coche de Irpin tras varios días de asedio de las tropas rusas. La despedida es rápida en la carretera que lleva a Kiev. Esta vía se ha convertido en un torrente por el que escapan miles de personas. Vestido con sotana y estola, este sacerdote católico de 62 años se da media vuelta y regresa decidido en sentido contrario del que toma el éxodo que huye de la guerra y que está vaciando el casco urbano. El cura asegura que no tiene intención de dejar su iglesia.

El padre Tadeus imparte la bendición a dos feligreses a los que ha sacado en su coche de Irpin.
El padre Tadeus imparte la bendición a dos feligreses a los que ha sacado en su coche de Irpin.luis de vega

Los combates se han recrudecido en esta localidad de alrededor de 60.000 habitantes situada a unos 25 kilómetros del centro de la capital de Ucrania. Las bombas han caído este fin de semana junto a la estación de trenes y una parte importante de la población ya no dispone de agua, electricidad o gas, según el testimonio de varios de los ciudadanos. “Tenemos que quedarnos a proteger esta ciudad, aunque yo no tengo arma”, explica Dimitri, de 40 años, que ejerce de conductor voluntario para las personas que desean salir.

Las detonaciones se escuchan con frecuencia y las columnas de humo negro se elevan tanto al este como al oeste. Un misil surca el cielo disparando aún más el estado de nervios de los presentes. Grupos de militares ucranios se dirigen a pie hacia el frente preparados para entrar en combate con los rusos, que hostigan esta zona al noroeste de Kiev desde hace una semana. Con inmenso dolor y cierto orgullo patrio, los ven pasar los civiles que dejan atrás su ciudad. Los habitantes comprueban con la incredulidad dibujada en el rostro que la guerra ha llegado a la misma puerta de sus casas. No saben cuándo regresarán, cuándo podrán normalizar su vida de nuevo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Desde antes de llegar a Irpin por la carretera que conduce desde Kiev, se intuyen las dimensiones del movimiento de refugiados por los nutridos grupos de personas que caminan por el arcén y el carril bici. Artem, de 30 años, avanza junto a su mujer y un grupo de conocidos. Cuenta que la ciudad está tomada por el Ejército, pero que no ha visto a uno solo de los soldados rusos. “Lo peor han sido los tres últimos días”, comenta sobre los combates.

El Ejército local se divide las tareas en Irpin. En el frente, trata de frenar el avance de las tropas rusas. En la retaguardia, ayudan junto a los milicianos a evacuar la población. Miles de personas se agolpaban este sábado entre los restos del puente que los propios soldados ucranios dinamitaron la semana pasada para intentar retrasar el avance hacia Kiev de las tropas del Kremlin. Los pilares que todavía aguantan forman un corredor bajo la carretera por el que acceden los refugiados al cauce del río por un vomitorio que se queda estrecho ante la gran afluencia. Pese a la muchedumbre, apenas un puñado de militares van dando paso porque, de manera sorprendente, el orden apenas se ve alterado en el tumulto. Eso sí, los cascotes de ese puente volado en el pueblo de Romanov hacen ahora de embudo cuando los civiles necesitan escapar.

Miles de personas intentan escapar de Irpin bajo un puente que las tropas ucranias dinamitaron para retrasar el avance del Ejército ruso.
Miles de personas intentan escapar de Irpin bajo un puente que las tropas ucranias dinamitaron para retrasar el avance del Ejército ruso.luis de vega

Este sábado se multiplican los testimonios del horror dejado atrás. Como el de María, de 22 años, que viene casi con lo puesto desde Bucha, cinco kilómetros más allá de Irpin. Ese ha sido en la última semana otro escenario de los más feroces combates con imágenes de una columna de blindados rusos calcinada en una de las calles principales. María, que apenas se detiene a hablar con el reportero, trata de llegar junto a su prima a la estación de tren de Kiev y después a Polonia.

Jóvenes uniformados del Ejército ucranio se afanan en ayudar a pasar a los bebés, a los niños, a los ancianos y a los que han huido con más equipaje del que pueden transportar por sí mismos. Son muchos los que no dejan atrás a sus mascotas. Los perros y gatos son también protagonistas de la escapada. Para otros, lo que no hay que dejar atrás son iconos religiosos y la Biblia. La más absoluta incredulidad se dibuja tras las gafas de Shirley, originaria de Hong Kong y casada con Jan, un ucranio, como ella, de 33 años. Ambos, residentes en Irpin, van fuertemente cogidos de la mano hacia donde la marea humana les lleve.

Todo vale para ayudar a trasladar a las personas con dificultades por encima de los tablones habilitados sobre el cauce del río Irpin. Hay mujeres, sin fuerza para seguir avanzando, que son alzadas sobre mantas en la parte más agreste; a otras directamente las recogen los militares y las cargan sobre ellos. Algunos necesitan todavía más ayuda, pues llegan en silla de ruedas. Superado el puente, hay varias carretillas de las que los voluntarios tiran con personas que avanzan casi desfallecidas por la carretera de Romanov. Oxana, una doctora militar, está atenta para asistir a los que ve más derrumbados.

Salida de ciudadanos de Irpin, cerca de Kiev (Ucrania).
Salida de ciudadanos de Irpin, cerca de Kiev (Ucrania).luis de vega

En uno de los cruces, delante de un carro de combate, espera una veintena de personas que apenas pueden desplazarse por sí mismos. Son pacientes evacuados del hospital de Irpin a primera hora del sábado, confirma Serguéi, de 33 años, un doble amputado que se mueve sobre dos prótesis. Explica que están esperando a que los trasladen a un centro médico de Kiev. Muchos a su alrededor van sobre muletas o caminan con piernas ortopédicas. Uno, incluso, lleva su pierna de plástico sobre la bolsa de deporte donde porta sus pertenencias.

Cerca de la iglesia de Romanov, Vlod, un militar de 19 años, trata de calmar el llanto de Emma, una niña de cinco meses que lleva en sus brazos. Julia, su madre, llora desconsolada porque la situación le supera. Por unos instantes no encuentra a su marido, Oleg. “Estos últimos 11 días han sido los más terroríficos de mi vida”, cuenta en el momento en que logran acomodarla en el asiento delantero de una furgoneta con el bebé en su regazo. “Nuestra vida era perfecta en Irpin. Sus parques… ahora es una ruina. Esto es muy duro”, lamenta Julia todavía con el rostro bañado en lágrimas.

Vlod, militar de 19 años, sostiene a Emma, de cinco meses, hija de Julia (izquierda), desesperada en medio de la evacuación de Irpin.
Vlod, militar de 19 años, sostiene a Emma, de cinco meses, hija de Julia (izquierda), desesperada en medio de la evacuación de Irpin.luis de vega

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



Esta brutalidad sobresalta. Masiva, milimétrica e inclemente, la guerra de Vladímir Putin contra Ucrania angustia a la humanidad. Y voltea un principio de la doctrina militar: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, enunciaba el rival prusiano de Napoleón, Carl von Clausewitz, autor de De la guerra (Ministerio de Defensa, 1999).

Parece ahora que la economía sea el seguimiento —la réplica— a la guerra, por otra vía. Es lo que ha elegido el Occidente democrático frente al neodespotismo del exjefe del KGB. La amenaza de una cadena secuenciada de sanciones económicas es el arma enarbolada para contrariar el expansionismo panrruso. Por ahora, con éxito cero.

Aunque el juicio final se sustanciará a largo plazo. También el padre fundador de la Europa comunitaria, Jean Monnet, fio a la base económica y a la intensidad de los suministros el éxito futuro de los aliados en la Primera Guerra Mundial, como miembro de la Comisión Marítima Interaliada (Memorias, APE, 1985). Y luego, como enviado del general De Gaulle junto a Franklin Roosevelt, para asegurar la producción de armas contra Adolf Hitler.

El caso es que el preanuncio de sanciones, junto al insólito activismo pregonero sobre el despliegue previo ruso y su propósito, no han impedido la guerra. El arsenal de medidas desborda de largo la mera presión diplomática apaciguadora de Chamberlain y Daladier cuando el Pacto de Múnich (1938). Se erige en el más completo de la historia.

Pero a diferencia del resistencialismo armado de Churchill (y Roosevelt), su efecto disuasor ha sido inane al primer compás del pulso. No en vano iba huérfano de la credibilidad que proporciona un contra-despliegue militar: un tanque es más letal, al instante, que bloquear cuentas corrientes.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Aunque al menos se ha salvado el mínimo común denominador, la unidad de acción, ausente entonces. Seguro que la experiencia del Brexit ha coadyuvado. Y la dimensión del envite, pues “Rusia es una gasolinera y un cuartel”, sintetiza el alto representante Josep Borrell, “pero dentro del cual hay una bomba atómica”: ese desequilibrio del terror, que diferencia al terrorista del depredado.

Así que el primer balance de la respuesta se limita a exhibir sin paliativos dónde están las víctimas, quién es el agresor, dónde recae la razón humanitaria. Algo sustantivo a largo plazo, pero no enseguida. También la Hungría de 1956 y la Checoslovaquia de 1968 atesoraban la razón liberal frente al invasor. Y para imponerse, debieron esperar a 1989: a la caída de ese Muro que ahora pugna por volver a ser pespunteado.

La rapidez de la escalada moscovita ha privado a las sanciones del carácter exponencial previsto: salvo el bloqueo al sistema financiero de pagos Swift —la estrella del paquete, que la UE no alcanzó a aprobar en su cumbre del viernes— y la prohibición de exportar tecnologías avanzadas, todo está en marcha. Los castigos ad personam —sobre todo bloqueo de cuentas y activos— contra los dirigentes encabezados por Putin, su canciller Serguéi Lavrov y sus 37 adláteres oligárquicos. Y también la exclusión de empresas rusas en las Bolsas (incluida la City), las barreras al acceso de sus bancos a los mercados occidentales y las prohibiciones de comerciar a europeos y norteamericanos.

El bloqueo financiero y las prohibiciones comerciales, junto a la paralización por Berlín del permiso al gasoducto Nord Stream 2 que debía suministrarle gas ruso a espuertas dañarán más a Moscú, sí: su PIB se encogerá un 5%, se pronostica. Aunque haya acumulado reservas año tras año, al menos desde 2014, cuando invadió —y se incautó de— Crimea.

Reservas y alianzas: con China como pantocrator. No en vano, Ucrania es, geoestratégicamente, la región rediviva de los Sudetes checoslovacos (de habla alemana) anexionados por las armas al Reich en 1938; y Taiwán, el candidato a encarnar, un día no lejano, la Polonia de 1939.

Pero guerra y sanciones mellarán también el comercio de los EE UU y la UE. A sus finanzas, entrelazadas con las rusas. A industrias como las exportadoras españolas Inditex, Roca o Iberia/IAG. A los importadores de cereales. Si bien, al cabo, la economía rusa es liviana —equivale en tamaño a la española— y la población ucrania —47 millones— se empareja también con la española.

Así que la incertidumbre económica reside en cuánto frenará el golpe de Putin a la recuperación en curso, prometedora tras la oleada ómicron de la pandemia. Aunque la acción de Moscú “destruya su credibilidad como socio confiable y el daño que reciba sea inmenso”, la guerra y su respuesta “causarán un shock recesivo mundial”, augura Cliff Kupchan. El presidente de Eurasia Group calcula que la reducción del crecimiento mundial será de “al menos, un 1%” en 2022. Insidioso. Pero no letal. La previsión de enero del FMI situaba el alza del PIB este año en un 4,4%.

El segundo nubarrón es el suministro energético. La paralización del Nord Stream 2 percute sobre Alemania, en una relevante inversión de la lista de los perjudicados habituales. Y es que Moscú provee a Alemania el 66% de su consumo gasista, por el 40% a la media europea (y el 11% español).

Ahora, el problema surge en el Norte y una de sus soluciones (amén de Noruega o el Golfo) debe llegar del Sur: el tubo argelino, el conducto argelo-marroquí y las ocho plantas regasificadoras españolas (de un total de 21 en la UE, aptas para tratar el gas líquido importable en buques metaneros) son una esperanza.

Pues si el gasoducto báltico interrumpido vehicularía 55 bcm (mil millones de metros cúbicos, en sus siglas en inglés) al año, las regasificadoras españolas podrían entregar hasta 70 bcm, si se completa la conexión catalana con la red europea (siempre esquivada por Francia) o se amplía la vasco-navarra.

Otros cuellos de botella en las cadenas de suministro vendrán de materias primas para la industria, como los componentes ucranios para fabricar chips (gas neón). Nunca llueve sobre seco. La UE debería, pues, revisar y ampliar su política de estímulo fiscal. La Comisión ya ha abierto fuego. Propugna ampliar a 2023 la suspensión del austeritario Pacto de Estabilidad.

El otro gran envite es la inflación. La disrupción amenaza con agravar el alza de precios energéticos. Oficialmente se acercaban a su techo. Y ahora tenderán a anclarse, cronificarse al menos este año (encima del 3,9% previsto para los países ricos por el FMI) y replicarse en las expectativas inflacionarias de los agentes económicos (industria y comercio) y sociales (salarios).

Este carburante para los motores prosubida de tipos de interés que nutren el sesgo recesivo de los halcones monetarios, quizá lo sea menos. Porque los palomas se aprestan a enfatizar que mantener en vida la actividad económica va antes que los precios: una vez muertos, no cotizamos.

Y porque tienen escudo en la historia. La Reserva Federal “ha preferido a veces aplazar decisiones graves” sobre tipos de interés “hasta que disminuyesen los riesgos geopolíticos, como en la guerra de Kosovo, la invasión de Irak o la Primavera Árabe”, recuerdan los expertos de Goldman Sachs. Y la reacción de Christine Lagarde, desde el BCE, no ha olvidado comprometerse a que, además de ocuparse del alza de precios, lo hará “de la estabilidad financiera”.

Último. Y lo peor. La guerra a Ucrania amanece de muerte. De tragedia social y humanitaria. Se espera el éxodo de cinco millones de sus ciudadanos. Cinco veces más que los refugiados en la oleada de 2015. Un flujo muy inferior, pero que crujió las cuadernas políticas de Europa.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

top