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Soldados revisan a una mujer en un punto de control, en San Salvador, El Salvador.
Soldados revisan a una mujer en un punto de control, en San Salvador, El Salvador.Rodrigo Sura (EFE)

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió con contundencia al desafío salido de las calles. A los 14 asesinatos de las pandillas del viernes, el mandatario respondió con un decreto que le da poderes especiales para combatirlos y a los 62 homicidios del sábado respondió con una orden que llega hasta las celdas donde hay miles de pandilleros encarcelados y de donde salen muchas de las órdenes. “Todas las celdas cerradas 24/7, nadie sale ni al patio. Mensaje para las pandillas: por sus acciones, ahora sus ‘homeboys’ no podrán ver ni un rayo de sol”, ordenó el mandatario, dispuesto a llevar el castigo hasta donde más duele.

El resto de las medidas tiene que ver con el despliegue de más soldados y policías en las calles que operarán ahora amparados por un paquete legal que amplía su margen de actuación. Por si había alguna duda, Bukele acompañó sus órdenes de una catarata de mensajes a jueces y fiscales donde les advirtió sobre la nueva situación que reina en el país ante la tentación de atender posibles violaciones a los derechos humanos. “Estaremos pendientes de los jueces que favorezcan delincuentes”, escribió en Twitter. Un día después, este domingo, hubo decenas de detenidos.

El estado de excepción decretado este domingo, que inicialmente durará 30 días, permite a Bukele restringir la libertad de entrada y salida del país, la libertad de expresión, la inviolabilidad de la correspondencia o la prohibición de la intervención de telecomunicaciones sin orden judicial. También quedó suspendida la libertad de asociación y el derecho a ser informado de las razones de un arresto y se extendió el plazo de detención a 15 días, cuando el tiempo habitual es de 72 horas.

“Desde ayer, tenemos un nuevo repunte de homicidios, algo que habíamos trabajado tan duro por reducir. Mientras combatimos a los delincuentes en las calles, tratamos de descifrar lo que está pasando y quiénes están detrás, financiando esto”, escribió Bukele en Facebook, tras la reunión con su equipo de Seguridad. Ante la incertidumbre causada, dijo que: “Servicios religiosos, eventos deportivos, comercio, estudios, etc., pueden seguirse realizando normalmente”.

El estado de excepción de Bukele llegó después de que se supiera que algunas de las 76 víctimas del fin de semana fueron elegidas al azar. Según una fuente de seguridad citada por La Prensa Gráfica y que prefirió hablar en condición de anonimato, entre los muertos de este fin de semana “hay víctimas elegidas al azar. Un señor que estaba haciendo agujeros en la calle y sin mediar palabra lo mataron. Un vendedor de fruta, un panadero, el cliente de un taller. Es un mensaje claro al Gobierno. Ellos, las pandillas, quieren algo y, al parecer, el Gobierno no se lo ha dado. Todo parece indicar que es un ajuste de sangre”, dijo al diario salvadoreño.

La medida más tangible ordenada por Bukele es la llegada a las calles de más militares y policías en los municipios donde se dieron estos homicidios. Sin embargo, los asesinatos ocurrieron en zonas que ya estaban consideradas como prioritarias en el Plan Control Territorial (PCT), un programa de seguridad puesto en marcha desde su llegada al poder en junio de 2019. Según Bukele la reducción se debe a su plan de seguridad que sacó 5.000 soldados a patrullar barrios y colonias en el pequeño país centroamericano.

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Las revelaciones del periódico El Faro, señalan, sin embargo, que el descenso se debe a un pacto con las pandillas MS-13, Barrio 18 Sureños y Barrio 18 Revolucionarios, un ‘ejército’ de casi 70.000 pandilleros en un país de siete millones de habitantes. En cualquier caso, el hecho objetivo es que en 2015 el país contabilizaba 20 asesinatos diarios y hoy ronda los cuatro. Hace seis años, El Salvador tenía una tasa de 103 muertos por cada 100.000 habitantes y hoy está en 17. Más allá de las cifras oficiales, la disminución ha supuesto un cambio radical entre la población y le ha permitido a Bukele apuntalar su popularidad. Durante los dos últimos años ha sido posible tomar el autobús sin temor, mirar el celular en la calle o tomar un taxi en la noche.

En medio de la controversia generada por el estado de excepción, Bukele añadió más enigmas al día al retuitear a una usuaria que detalló haber estado presente en una reunión en la que se planteó su derrocamiento por Estados Unidos. “En Bolivia, en una cena con asesores políticos, dijeron que están siendo contactados por una “organización” de USA, tanto de demócratas como de republicanos, para ‘derrumbar’ a Bukele y operar desde Panamá. Por lo visto ya lo están haciendo”, decía el mensaje retuiteado por el presidente el día que amplió sus poderes.

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La luna de miel que mantenían las violentas pandillas de El Salvador con Nayib Bukele ha saltado por los aires en las últimas horas con el asesinato de 76 personas en tan solo dos días. A los 14 muertos del viernes se suman los 62 de este sábado, en lo que supone el día más violento en la historia reciente del país desde el fin de la guerra civil, de acuerdo a cifras oficiales.

La respuesta de Bukele no tardó en llegar y, a medida que se conocía la cifra de muertos, el Congreso de El Salvador decretó la madrugada de este domingo un régimen de excepción con la intención de frenar un “incremento desmedido” de los asesinatos, que ha puesto en jaque la estrategia gubernamental.

Al mismo tiempo, Bukele exigió que “dejen hacer su trabajo” a militares y policías para actuar con contundencia contra los pandilleros. “Deben dejar que los agentes y los soldados hagan su trabajo y deben defenderlos de las acusaciones de quienes protegen a los pandilleros”, escribió.

Para la aprobación de sus nuevos poderes por la vía rápida, el mandatario invocó el artículo 29 de la Constitución que contempla la suspensión de garantías constitucionales en caso de “guerra, invasión del territorio, rebelión, sedición, catástrofe, epidemia u otra calamidad general, o de graves perturbaciones del orden público”.

El estado de excepción, que inicialmente durará 30 días, permite a Bukele restringir la libertad de entrada y salida del país, la libertad de expresión, la inviolabilidad de la correspondencia o la prohibición de la intervención de telecomunicaciones sin orden judicial. También quedó suspendida la libertad de asociación y el derecho a ser informado de las razones de un arresto y se extendió el plazo de detención a 15 días, cuando el tiempo habitual es de 72 horas.

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La medida, aprobada por 67 diputados de un total de 84, fue un mero trámite para Bukele que ya ejerce con puño de hierro el poder en el Congreso, donde su partido tiene 64 congresistas. Antes de pedir el estado de excepción, Bukele lanzó una amenaza a los jueces que tengan la tentación de atender posibles violaciones a los derechos humanos de la fuerza pública: “estaremos pendientes de los jueces que favorezcan delincuentes”, escribió en Twitter.

Hasta este sangriento fin de semana, el gobierno de Bukele y las tres pandillas salvadoreñas, MS13, La 18 y 18-R, con un ‘ejército’ de casi 70.000 personas dedicadas a la extorsión y el homicidio a lo largo de todo el país, mantenía un pacto secreto con el Gobierno que permitió reducir hasta niveles nunca vistos antes la violencia en El Salvador. El acuerdo concedía privilegios carcelarios y frenar la extradición de los líderes, entre otros beneficios, a cambio de terminar con los homicidios. El pacto, negado insistentemente por Bukele, pero revelado por el periódico El Faro y confirmado por Estados Unidos, le ha permitido hasta ahora gobernar con altas tasas de popularidad gracias, entre otras cosas, a la seguridad lograda en las calles. Los expertos tratan de averiguar ahora qué falló o qué acuerdos se incumplieron para que las pandillas hayan reaccionado de esta forma. La matanza de este finde semana incluyó también un claro mensaje al mandatario donde más le duele, ya que uno de los cuerpos fue abandonado en Surf City, un complejo turístico cercano a la capital con el que Bukele se exhibe al mundo como el Presidente cool de un país que opera en Bitcoin.

Nayib Bukele, que llegó al poder en junio de 2019, atribuye la pacificación del país a su ‘Plan de control territorial’, un programa de seguridad que implica el despliegue del Ejército en las calles y que ha logrado reducir drásticamente la tasa de homicidios pasando de diez muertos diarios a tres, lo que ha permitido a El Salvador salir del listado de naciones más violentas del mundo. Esas cifras saltaron por los aires este fin de semana al sumar diez muertos el viernes y más de 60 el sábado, algunos de ellos elegidos al azar. Según una fuente de seguridad citada por La Prensa Gráfica y que prefirió hablar en condición de anonimato, entre los muertos de este fin de semana “Hay víctimas elegidas al azar. Un señor que estaba haciendo agujeros en la calle y sin mediar palabra lo mataron. Un vendedor de fruta, un panadero, el cliente de un taller. Es un mensaje claro al Gobierno. Ellos, las pandillas, quieren algo y, al parecer, el Gobierno no se lo ha dado”, dijo. Hasta el momento, las autoridades no han dado las razones que esconden el incremento, pero las cifras del fin de semana no dejan lugar a la duda de que el mensaje está lanzado.

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La durísima batalla de España y Portugal en Bruselas para bajar los precios de la luz ha dado sus frutos. La UE se abre a dar carta blanca para adoptar medidas para frenar la crisis de los precios de la energía a nivel nacional, aunque la Comisión se reserva la última palabra para aprobarlas. Ambos países han logrado que el resto de socios comunitarios entiendan su particularidad como “isla energética” y que se incluya un cambio de texto en el borrador de las conclusiones del Consejo Europeo que se celebra este viernes en Bruselas que permitirá a España y Portugal poner topes de forma temporal al precio del gas que se usa para generar electricidad, de manera que se espera que baje rápidamente la factura para consumidores y empresas, en menos de un mes.

“Por fin se reconoce la excepción ibérica”, ha señalado un Sánchez eufórico aunque visiblemente agotado en una comparecencia conjunta con el portugués Antonio Costa. “La Comisión Europea permitirá a España y Portugal una medida excepcional, temporal, que no supone subvencionar al gas, que no altera los incentivos a las energías renovables, pero que nos va a permitir a ambos gobiernos rebajar los precios de la energía”. Sánchez, que llegó a levantarse de la reunión temporalmente en el momento de mayor tensión para forzar un desbloqueo, logró así superar las resistencias sobre todo de Alemania, que rechazaba de plano la idea de la excepción ibérica. “Sanchez ha representado de forma muy exitosa los intereses de su país con su colega Costa”, admitió el canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, cuando le preguntaron por la discusión con España.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que jugará un rol fundamental en los próximos pasos a dar, ha enfatizado las características concretas de España y Portugal: “La península ibérica tiene una situación muy específica”, ha dicho en una comparecencia tras la cumbre. “Tienen un alto porcentaje de renovables, y eso está muy bien, pero muy poquitas interconexiones. Por eso estamos de acuerdo en que haya un tratamiento especial”.

“Se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”, recoge la última versión del texto a la que aludía Sánchez. Las medidas tendrán que ser temporales y España tendrá que demostrar que no distorsionan excesivamente la competencia. La Comisión Europea, por su parte, se compromete a evaluar las intervenciones con un procedimiento de urgencia y a tener en cuenta para su veredicto el volumen de interconexión de los mercados, una variable que favorece a España, que solo llega al 2,8%.

Esta redacción final, según el Gobierno español, permitirá a España y Portugal plantear en poco tiempo una propuesta a la Comisión Europea en la que se ponga un tope al precio del gas que se usa para producir electricidad en la península Ibérica, y solo para uso interno, de manera que baje rápidamente la factura porque ese precio está condicionando todo el resto del mercado que se produce con energía renovable o nuclear, mucho más barata.

El gas solo ocupa el 15% del mercado español pero marca el precio de todo. El pacto que se ha logrado en la cumbre incluye una cierta garantía de que la Comisión Europea aceptará estas propuestas españolas y portuguesas cuando lleguen, porque así se lo permiten las conclusiones aprobadas después de una larguísima negociación.

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Por eso es tan relevante la frase “se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”. Como España y Portugal lo tienen muy bajo, eso permitirá a la Comisión Europea que les aprueben esa fórmula rápidamente. España ha tenido que garantizar que su solución no toca el mercado europeo, es excepcional y consistirá finalmente en unas ayudas para compensar el tope al precio del gas que se pondrá para las centrales de ciclo combinado que producen electrictidad. El Gobierno español asegura que esto bajará rápidamente la factura de la luz y tendrá un coste muy inferior al beneficio que producirá para los ciudadanos.

La propuesta de compromiso ha llegado al filo de las seis de la tarde, después de varios recesos, entre ellos uno que ha forzado el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a mediodía, marchándose de la sala y obligando al presidente del Consejo, Charles Michel, a realizar una pausa técnica.

“En el contexto actual de precios muy elevados de la electricidad, la Comisión está dispuesta a evaluar urgentemente la compatibilidad [con la normativa comunitaria] de las medidas temporales de emergencia en el mercado de la electricidad notificadas por los Estados miembros”, asegura el nuevo texto de conclusiones. “Al evaluar dicha compatibilidad, la Comisión también se asegurará, mediante un procedimiento acelerado, de que se cumplen las siguientes condiciones: las medidas reducen los precios del mercado de electricidad al contado para las empresas y los consumidores y no afectan a las condiciones de los intercambios en una medida contraria al interés común. Al realizar esta evaluación, se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”.

La cumbre de la guerra —con Bruselas reconvertida en el “centro del mundo libre”, en palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen— ha mudado la piel en su segunda jornada. Una vez se ha marchado el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y zanjados ya los asuntos de Ucrania y las sanciones contra Rusia, la reunión de los Veintisiete se ha reconvertido en un encuentro monotemático sobre la crisis de los precios de la energía. España ha jugado en esta ocasión el papel protagonista, y finalmente ha logrado buena parte de sus objetivos.

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La batalla de España y Portugal en Bruselas empieza a dar sus frutos. La UE se abre a dar carta blanca para adoptar medidas para frenar la crisis de los precios de la energía a nivel nacional, aunque la Comisión se reserva la última palabra para aprobarlas. Ambos países han logrado que el resto de socios comunitarios entiendan su particularidad como “isla energética” y que se incluya un cambio de texto en el borrador de las conclusiones del Consejo Europeo que se celebra este viernes en Bruselas.

“Se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”, recoge la última versión del texto. Las medidas tendrán que ser temporales y España tendrá que demostrar que no distorsionan excesivamente la competencia. La Comisión Europea, por su parte, se compromete a evaluar las intervenciones con un procedimiento de urgencia y a tener en cuenta para su veredicto el volumen de interconexión de los mercados, una variable que favorece a España, que solo llega al 2,8%.

La propuesta de compromiso ha llegado al filo de las seis de la tarde, después de varios recesos, entre ellos uno que ha forzado el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a mediodía, marchándose de la sala y obligando al presidente del Consejo, Charles Michel, a realizar una pausa técnica.

“En el contexto actual de precios muy elevados de la electricidad, la Comisión está dispuesta a evaluar urgentemente la compatibilidad [con la normativa comunitaria] de las medidas temporales de emergencia en el mercado de la electricidad notificadas por los Estados miembros”, asegura el nuevo texto de conclusiones. “Al evaluar dicha compatibilidad, la Comisión también se asegurará, mediante un procedimiento acelerado, de que se cumplen las siguientes condiciones: las medidas reducen los precios del mercado de electricidad al contado para las empresas y los consumidores y no afectan a las condiciones de los intercambios en una medida contraria al interés común. Al realizar esta evaluación, se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”.

La cumbre de la guerra —con Bruselas reconvertida en el “centro del mundo libre”, en palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen— ha mudado la piel en su segunda jornada. Una vez se ha marchado el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y zanjados ya los asuntos de Ucrania y las sanciones contra Rusia, la reunión de los Veintisiete se ha reconvertido en un encuentro monotemático sobre la crisis de los precios de la energía. España juega en esta ocasión el papel protagonista, y sus argumentos amenazan con dilatar las negociaciones hasta el final de la jornada. De momento, la UE se resiste a ir tan lejos como para aceptar las peticiones de España, que reclama ser tratada como una “isla energética” y poder actuar a corto plazo en el mercado de la luz por su cuenta, invocando un artículo previsto por los tratados europeos para situaciones extraordinarias.

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Con todos estos ingredientes, el guiso de un texto de Conclusiones pactado por los Veintisiete se anticipaba muy complejo: “Todo revuelto por ahora”, señala durante el fragor de las negociaciones una fuente del Ejecutivo comunitario, tras más de cinco horas de debate de los líderes este viernes. Otras fuentes son algo más optimistas: “Hay una zona de aterrizaje”, aseveran desde el Consejo. Pero esa pista no contempla, de momento, la iniciativa española, sino compras conjuntas de gas, al estilo de las usadas para la compra de vacunas contra la covid, coordinación en el almacenamiento de combustible y una posible mención de último recurso a límites de precios, pero a nivel comunitario.

Sánchez ha llegado a la cita con sus homólogos con una propuesta rotunda y complicada de negociar: que los Veintisiete permitan a España y Portugal, los dos países de la Península Ibérica, actuar como una “isla energética”, argumentando su escasa interconexión energética con el resto de la UE (por la reticencia de Francia). Pero los Veintisiete no parecen dispuestos a ir tan lejos como para dar soluciones a la medida de cada país: “Estamos buscando una solución que sea válida para los Veintisiete”, indican fuentes del Consejo.

Madrid reclamó en un principio que se pudiera aplicar el artículo 122 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, cuyo texto asegura que el Consejo, a propuesta de la Comisión, “podrá decidir, con un espíritu de solidaridad entre Estados miembros, medidas adecuadas a la situación económica, en particular si surgieran dificultades graves en el suministro de determinados productos, especialmente en el ámbito de la energía”.

Alemania y Países Bajos se resistían a dar su brazo a torcer. La idea de una excepción española no les gusta: se corre el riesgo de que, por una situación coyuntural, se fragmente el mercado y se rompa un sistema que, según argumentan, ha funcionado para todo el mundo y ha permitido energía barata y el desarrollo de las renovables. Los holandeses, además, temen que España se quiera acoger al segundo punto del citado artículo, que menciona “una ayuda financiera de la Unión al Estado miembro en cuestión”. La delegación española asegura, sin embargo, que las medidas que querrían tomar no supondrían ninguna carga económica para la UE. La referencia al artículo 122 se cayó del texto finalmente.

Pero después de meses, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha logrado al menos ganar una parte de la batalla: ha colocado la factura de la luz en el debate comunitario. Sánchez ha liderado desde el pasado verano una especie de entente de países golpeados por el alza disparada de los precios del gas y su irremediable contagio al resto de la energía. Mientras, las instituciones comunitarias han cambiado su discurso: si hace unos meses aseguraban que se trataba de una cuestión coyuntural y que el mercado energético europeo funcionaba a la perfección, ahora se han abierto a discutir medidas extraordinarias de emergencia para aplicar en el corto plazo.

En estos momentos las cifras del zarpazo energético ya se sienten en todo el bloque comunitario: en los últimos 12 meses, los precios al por menor del gas natural y la electricidad han subido respectivamente un 65% y un 30%, según cifras del Ejecutivo Comunitario. Y la situación parece agravarse por la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia, de donde vienen tradicionalmente más del 40% de las importaciones de gas a la UE, que necesita traer de fuera de sus fronteras el 90% del gas que consume.

El panorama ha cambiado en esta cita. Un creciente número de capitales han ido sumándose a una corriente que aboga por intervenir de algún modo los mercados energéticos de forma urgente. A España le acompañan otros como Italia, Portugal y Grecia, o incluso Bélgica, cada uno con propuestas específicas, en función de su mix energético y las particularidades de su mercado.

La Comisión Europea, además, ha aportado combustible al debate al presentar esta semana un menú con seis opciones posibles con las que se podría actuar “a corto plazo” a nivel comunitario o nacional sobre los precios: desde poner un precio de referencia en el mercado mayorista a establecer límites a estos precios o crear “agregadores” (proveedores que negocien precios ventajosos de forma conjunta y en nombre de otros). Todas ellas con beneficios y un buen número de inconvenientes para el mercado interior, el suministro o la competencia. Pero la propuesta ya está sobre la mesa, para que la estudien y quizá le den el visto bueno las capitales. Muchas de estas medidas, hace tan solo unos meses, eran consideradas poco menos que una aberración del libre mercado.

Los tiempos son otros. “Estamos viviendo una guerra”, asevera una fuente del Consejo al tanto del debate. “Son circunstancias excepcionales”. Y muchos de los líderes parecen haber entendido que esas circunstancias extraordinarias también requieren medidas adicionales. Fuentes diplomáticas añaden que el debate sobre la energía ha arrancado precisamente con una presentación de Von der Leyen en la que ha pasado revista a alguna de estas opciones. Al acabar su intervención ha enumerado, a modo de guía, lo que el Ejecutivo comunitario considera una aproximación razonable a la crisis: ir hacia compras conjuntas de gas, al almacenamiento coordinado. Y finalmente: “Si fuera necesario, podrían considerarse límites a los precios”.

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Mabel Lara durante la entrevista esta semana, en Bogotá.
Mabel Lara durante la entrevista esta semana, en Bogotá.Andrés Buitrago

Mabel Lara (Puerto Tejada, Cauca, 41 años) es un rostro muy conocido en los hogares colombianos. Bien sea con su pelo liso o con sus crespos –como se le dice en Colombia a los rizos–, con los que decidió presentar las noticias a partir de 2018, luego de 16 años ante las cámaras. Ha pasado por prensa, radio y televisión. Periodista con una maestría en Ciencia Política y otra en gobernanza en Georgetown que la llevó a mudarse hace año y medio a Washington, en plena campaña presidencial estadounidense, distintos partidos la habían cortejado desde hace años en busca del arrastre en las urnas de ese reconocimiento. Había rechazado todas las ofertas para incursionar en política hasta diciembre, cuando el Nuevo Liberalismo dio un golpe de efecto al anunciarla por sorpresa como la cabeza de su lista al Senado para las legislativas de marzo.

Un fallo de la Corte Constitucional revivió el año pasado al Nuevo Liberalismo, el partido del popular líder político Luis Carlos Galán, asesinado en 1989 en plena campaña presidencial. Sus dirigentes, encabezados por los hijos de Galán, han apostado por tener candidatos propios al Congreso, a pesar de que forman parte de la Coalición Centro Esperanza de cara a las presidenciales. Mabel Lara es el apetecido primer renglón de lo que se conoce como una lista “cremallera”, que intercala mujeres y hombres, en la que la acompañan el exdefensor del Pueblo Carlos Negret, la académica Sandra Borda y la líder social Yolanda Perea. También Carlos Fernando, el menor de los Galán. “Esto es de procesos, y procesos colectivos. No es un trampolín. Yo estoy dejando una carrera exitosa, reconocida y muy dura. Me costó mucho, con todo lo que soy, llegar allí”, afirma Lara. Está sentada en el camerino de un estudio en el occidente de Bogotá, en el descanso de las sesiones de fotos de campaña de los candidatos. Enfatiza que son un equipo, unido y diverso. “La idea es inspirar”.

Pregunta. ¿Por qué decidió cambiar el periodismo por la política?

Respuesta. Yo me había venido preparando porque sabía que este momento iba a aparecer en mi vida. Las limitaciones a veces del ejercicio periodístico, cuando tienes un sujeto político que todo el tiempo quiere confrontar, quiere hacer, te hacen sentir mal. Yo ejercí en un noticiero que creo que es el más arriesgado en Colombia, y pese a las denuncias uno se daba cuenta de que no pasaba mucho. Eso te empieza a generar una frustración constante. Como me hacían tantas propuestas de meterme a la política, y durante más de una década dije que no, pensé que si esto iba a pasar, me iba a preparar. Y acudí a la academia. Después de mi año electoral en Washington me dije: ¿por qué no? ¿Por qué no apostarle? Esta propuesta me convenció.

P. ¿Qué representan las ideas del Nuevo Liberalismo y de Luis Carlos Galán, asesinado hace ya más de 30 años, para una mujer afrocolombiana de 41 años?

R. Acaba de resumirlo. Soy una mujer, negra, joven, de un pueblo, con una historia de éxito, entre comillas, pero que es la excepción y no la regla. Creo que en Luis Carlos Galán, en su legado, he encontrado el refugio perfecto para dejar salir mi mirada liberal de la vida. Filosófica y política. No lo sabe el país, pero Luis Carlos Galán estuvo en mi pueblo, en Puerto Tejada, antes de la concentración donde fue asesinado. Allí estuvo con los negros del norte del Cauca a los que yo represento. Y tiene todo que ver porque habla de la justicia social. El pueblo negro, las mujeres, sabemos lo que significan los conceptos de libertad, y eso está albergado en el Nuevo Liberalismo.

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P. Usted ha contado que la primera propuesta para lanzarse a la política se la hizo el expresidente Álvaro Uribe en 2012. ¿Por qué rechazó entonces esa invitación?

R. Por tres puntos fundamentales. Primero, estaba embarazada, y he balanceado muy bien lo que significa para mí la vida privada. Segundo, porque no representa mi mirada filosófica y política de la vida. Tercero, yo he sido también una defensora del proceso de paz, y no podía pertenecer a una bancada que no defendiera esos principios.

P. ¿Cómo califica al Gobierno de Iván Duque?

R. Es un Gobierno mediocre. Le ha faltado empatía. Es un Gobierno también presumido, le ha faltado sensibilidad, no lee el país ni entiende los momentos. Siento que está en una burbuja. Y estamos pagando ese precio de elegir un hombre tan joven, inexperto. Le ha faltado mayor decisión y contundencia en momentos en que necesitábamos un líder que nos arropara, y no que nos separara.

P. Hasta ahora ha estado volcada a los territorios, ¿su estrategia es conquistar el voto del Pacífico colombiano? ¿Cómo aterrizar su reconocimiento en votos?

R. Quienes no hemos ejercido la política electoral no sabemos cómo hacerlo, porque soy una candidata de opinión. Pero estoy haciendo lo que toca, y es entender que Twitter no elige en este país, y que quienes estamos en Twitter estamos en una burbuja de desinformación –a veces de información– en donde todo el tiempo hablamos entre pares, y entre contrarios para odiarnos y echarnos la madre [insultarnos]. Este país no es el de Twitter ni Facebook, no es el bonito que he presentado yo por mucho tiempo y está en Instagram. Hay que recorrerlo. Esta lista representa la periferia, empezando por su cabeza de lista. El norte del Cauca, el sur del Valle, el litoral Pacífico tienen que verse representados en estas elecciones. La gente está hastiada, mamada. Somos un país bogocentrista, hipercentralista. Yo tengo la convicción de que es con el litoral Pacífico. Tengo una proximidad con los territorios, he andado este país, conozco qué pasó en Buenaventura con los descuartizamientos, con las bandas criminales en Tumaco, conozco muy bien los barrios como el Pozón o Tierrabomba [en Cartagena de Indias]. La idea es también inspirar, y decirle a los negros, a la gente, a las mujeres: es con ustedes, tienen que salir a votar.

P. La sociedad colombiana no ha podido detener el asesinato de líderes sociales. El departamento en el que usted nació, el Cauca, es uno de los lugares más críticos. ¿Por qué el Estado es incapaz de llegar a estas regiones?

R. Primero, por falta de decisión política. Por una apatía y también, siento yo, por racismo. Ver esos otros con desdén y no interesarse en el futuro de quienes nacen allá.

P. ¿Colombia sigue siendo un país racista?

R. Hiperracista. Somos mojigatos, y a la gente no le gusta que uno hable de estas cosas porque se siente atacada. El racismo se acaba viajando por el mundo, ¿y cómo viaja nuestra gente si no tiene para comer? Entonces, hay unos asuntos que hay que resolver primero para ir construyendo en el camino.

P. ¿Cuál es el principal problema de Colombia?

R. La desigualdad. Y después, el importaculismo [apatía, indiferencia, desinterés].

P. La lista del Nuevo Liberalismo, que también incluye a la líder social Yolanda Perea, contrasta por ejemplo con la polémica por los compromisos de representación étnica que se incumplieron en el Pacto Histórico, la coalición que encabeza Gustavo Petro, como ha reclamado Francia Márquez. ¿A qué atribuye su apetecido primer lugar en la lista?

R. Soy una mujer que representa las regiones, una mujer negra que representa los grupos étnicos y también arropa los principios liberales del Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán. Es una apuesta difícil en un país politiquero. ¿Por qué me convencieron de dejar mis privilegios de ser una periodista con reconocimiento y meterme en esto? Porque siento que no es discurso, que aquí se la están jugando realmente por la periferia, por las regiones, por las mujeres. Es una lista de mayoría femenina, muy diversa. Sobre el Pacto Histórico, no quiero compararme frente a otros, siempre he dicho que no somos ni mejores ni peores, somos unos trabajadores. En esta contienda electoral se ha visto el machismo, todas las mujeres han sido maltratadas, las líderes más berracas [valientes], de izquierda y de derecha. ¿Entonces la política es de machos y nosotras no tenemos posibilidad de aspirar? Yo siento, sin embargo, que es el tiempo de nosotras.

P. ¿Qué opina de que no haya mujeres entre los precandidatos presidenciales de la Coalición Centro Esperanza, a la que pertenece el Nuevo Liberalismo?

R. Que es terrible. Les he dicho a ellos que no pueden seguir saliendo todos muy blancos a contarnos al resto del país mestizo y a las mujeres cómo se hace el país. Y este es un debate que he tenido con Juan Manuel Galán, nuestro candidato del Nuevo Liberalismo, y con otros. O nos meten en este proceso o esto fracasa. Es con las regiones y con la diversidad étnica, o no es.

P. Ya estaba escribiendo un libro cuando decidió lanzarse al Senado, ¿de qué va a tratar?

R. Sobre los procesos de resistencia de los negros y de las mujeres del norte del Cauca, con un componente que para mí ha sido clave: la decisión política de dejarme mi pelo al aire, crespo y negro en toda su dimensión. Ese es el conector. Es contarle a este país tradicional, a esta América Latina que no nos permite a veces reconocernos entre nosotros, que lo mío es una batalla privada que se convirtió en un triunfo público, en un acto político.

P. Usted provocó una pequeña revolución cuando presentó noticias con su pelo natural en 2018, y también es recordada una conversación suya en el Hay Festival del año siguiente con la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en el barrio Nelson Mandela de Cartagena. ¿Por qué ha sido tan importante reivindicar los crespos, los turbantes y las trenzas para las mujeres negras?

R. Porque tiene todo que ver con nuestra historia y porque durante mucho tiempo nos dijeron que no pertenecíamos, que no éramos bien vistas. Incluso en esta ciudadanía activa, que hoy defendemos con dientes y uñas, es el florecimiento de lo que hemos venido batallando en nuestras vidas privadas. La mujer negra en este país, por ejemplo, es la más afectada de las afectadas dentro de la pandemia, lo dice la cifra de hogares del DANE [Departamento Administrativo Nacional de Estadística]. Y en toda la dimensión que significa lo estético y también la belleza para las mujeres hay que dar estas batallas. Para mí ha sido tan importante porque siento que es parte del propósito de mi vida. Una y otra vez aparecen situaciones en las que tengo que reivindicar quién soy, en los escenarios de poder en que he estado. Porque no soy solo yo, somos muchos.

P. ¿Qué piensa ahora cuando ve sus imágenes con el pelo liso?

R. Que esa era otra Mabel Lara. Otra versión de mí. Me siento muy poderosa ahora, con mis caderas grandes, con la identificación plena de mi negritud, con mi pelo desordenado, desparpajado. Es una versión que ayudó a crecer a esta que está acá. La amo, la abrazo, pero me gusta más esta, me parece más chévere. Nos llevamos mejor con esta versión.

Mabel Lara durante la conversación con EL PAÍS.
Mabel Lara durante la conversación con EL PAÍS. Andrés Buitrago

P. ¿Qué quiere decir la “rejuntancia” de la que habla Yolanda Perea?

R. Cuenta ella que muchas veces la critican y le dicen que esa palabra no está reconocida por la academia. Entonces, nos ha ayudado a entender que cuando el abuelo de ella la llamaba en su población a sentarse, a conversar, a arrejuntarse, era para abordar los asuntos de la familia y de vivir en sociedad, en sus pueblos. Yo quiero hablar de Yolanda Perea como un símbolo de dignidad. Es una lideresa víctima de la violencia sexual que todo el tiempo nos llama a reconocer ese otro país, del que yo vengo, y que uno a veces puede olvidar. Hay unas poblaciones que necesitan mucho más trabajo que otras. Yolanda me representa, ojalá represente a los colombianos, y sobre todo a las víctimas. Rejuntancia es arrejuntémonos, encontrémonos, abracémonos, reconozcámonos en el otro.

P. Usted vivió el último año y medio en Estados Unidos, una sociedad sacudida por la toma del capitolio y el movimiento Black Lives Matter, entre otras.

R. Esto es resultado de eso. De ver frente a la Casa Blanca miles de personas –no negras, no afroamericanas, mucha gente blanca– pidiendo derechos para las vidas negras. De reconocer que las sociedades conscientes de su momento en la historia tienen que arropar causas y luchas. Por eso Washington es tan poderosa para mí, porque es la ciudad de la democracia, de las libertades. Me tocó vivir la toma del Capitolio, la campaña de Joe Biden y una mujer como Kamala Harris, los debates, la elección presidencial. Es una experiencia periodística y personal que me marcó.

P. ¿Alguna lección para la sociedad colombiana?

R. Que no está bien el discurso de odio, que hay que rechazarlo de tajo. Que somos un país tremendamente desigual, que tenemos que reconocerlo pero hay que ponernos a trabajar. Tenemos que buscar el espíritu de nación. Retomar un poco la mirada de lo que significa una mujer como Kamala Harris, con ese sueño para ellos allá de ayudar a construir desde la diversidad, la primera mujer que llega a ese cargo. A mí la frase de “las representaciones importan” me ha calado en el alma. Es una de mis banderas. Y creo que la semilla de mi experiencia en Washington llevó a que decidiera meterme en política.

P. ¿Admira a alguna política en América Latina?

R. A Epsy Campbell, la vicepresidenta de Costa Rica, el país más equitativo que tiene en este momento la región. “Yo no soy política, soy una activista que se mete en política”, me dijo cuando la entrevisté en Legado, mi podcast de Spotify. Viene de abajo, conoce los liderazgos locales, el trabajo con comunidades. Epsy Campbell me inspira.

P. ¿Cómo calificaría el momento que atraviesa Colombia?

R. Como una oportunidad, es un parteaguas. Para los temerosos, es el momento de irse del país; y para los valientes es el momento de quedarnos a trabajar, de asumir nuestra responsabilidad, de construir país. Después del proceso de paz esto se aplazó un tiempo, pero es el momento de la transformación. Estamos en estas elecciones decidiendo lo que va a pasar en la próxima década.

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La Tercera.

En ese contexto, llamaron a «terminar con las cuarentenas, pero estableciendo nuevas medidas que permitan resguardar de mejor manera a los habitantes del país ante la pandemia del Covid-19.

Desden la tienda, entregaron una serie de propuestas:

  • Todos los lugares abiertos deben ser considerados seguros y se deben aumentar los aforos.
  • Entrega masiva de mascarillas KN95 a pymes y emprendedores, junto con medidor de CO2.
  • Uso de mascarillas KN95 en el transporte público.
  • Trato diferenciado para las personas que tienen carnet verde de vacunación.
  • Invertir en tecnología para reactivar sectores económicos y así «dejar de cargarle la mano a los emprendimientos cerrados».
  • Permitir que las personas con dos dosis de vacunas contra el Covid-19 puedan circular libremente.

El propio presidente de la UDI, Javier Macaya, emitió una publicación a través de Twitter en la que llama al «FinAlasCuarentenas» y señala que » Hay que seguir cuidándonos y tomar nuevas medidas de protección, pero la salud mental y la economia ya han sido suficientemente golpeadas. No más».

No es el único sector de derecha que se ha pronunciado al respecto, desde el partido Republicano, José Antonio Kast, también criticó la medida.

José Antonio Kast critica nueva cuarentena y la califica de «dictadura sanitaria»

La jornada de este jueves el Gobierno informó que toda la región Metropolitana retrocederá a Fase 1 de cuarentena a raíz del aumento de contagios registrados en las últimas jornadas, medida que fue duramente criticada por el presidente del Partido Republicano, José Antonio Kast.

Según consignó radio Agricultura, el político calificó la decisión de «dictadura sanitaria», dado que supone un duro golpe para el sector del comercio.

«Llegó la hora de terminar con esta verdadera ‘dictadura sanitaria’ que está ahogando el emprendimiento, liquidando negocios, impidiendo los aprendizajes y estancando el país», indicó.

Asimismo, agregó que «Chile es uno de los países con más población vacunada y a la vez, con más restricciones. Hay pocos países en el mundo que apliquen tantas limitaciones a la libertad y que lo hagan por tanto tiempo«.

Por otra parte, cuestionó las elecciones de gobernadores regionales que se llevarán a cabo este domingo, al tiempo que arremetió contra la gira que realizará el Presidente Sebastián Piñera en Europa.

«No es aceptable que los chilenos puedan votar o que algunos, como el Presidente, pretendan viajar fuera del país, y que 19 millones de chilenos están obligados a estar encerrados en sus casas», dijo.

En ese sentido, manifestó que «esto no resiste más, no más cuarentenas, no más toque de queda y no más estado de excepción. Exigimos libertad y responsabilidad ahora«.



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