Arturo Mcfields Yescas, en un acto en Wasghington en noviembre de 2019.Juan Manuel Herrera (OAS)
La obediencia de Arturo McFields hacia el régimen de Daniel Ortega se convirtió este martes en una bomba que explotó con fuerza sobre la diplomacia nicaragüense. El hasta hoy embajador de Managua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) dio un mazazo que puso en alerta y descolocó al Gobierno, que inició, según fuentes de Cancillería, una paranoica cacería de brujas para determinar cómo fue posible lo que ya consideran una “traición” de McFields. El embajador denunció los desmanes de lo que ha catalogado como una dictadura que viola los derechos humanos y abogó por la liberación de los más de 170 presos políticos. Un desahogo cuyas consecuencias están por verse, pero que vuelve a poner la crisis de Nicaragua en la discusión internacional. “No tengo valor, tengo miedo, pero creo que es importante vencer el miedo. Siento que me quité un yugo del alma”, dice un aliviado McFields en entrevista telefónica con EL PAÍS.
El embajador —su cargo sigue activo hasta que su destitución sea publicada de forma oficial en el diario del Estado en Nicaragua— narra a este periódico cómo tomó la decisión que ha puesto de cabeza al Gobierno de Ortega. “Es una decisión que no surge de la noche a la mañana. Es una decisión que ha estado torturándome por mucho tiempo. Pero lo que me llena de esperanza es saber que no soy el único en esta lucha interna por hacer algo, por manifestarte, por ayudar a los presos políticos. Esto es de miles de funcionarios a niveles altos, a niveles intermedios y a niveles bajos”, afirma.
McFields afirma que había expresado su descontento por la situación en la que están encarcelados los presos políticos del régimen y que incluso llegó a proponer que se liberara a de mayor edad y a los enfermos, pero que nadie escuchó su propuesta. Al contrario, recibió amenazas por expresarla. “Tener presos políticos a los que están tratando tan mal, ignorando cualquier principio internacional sobre el trato digno trasciende cualquier ideología política. Sin embargo, como he dicho, en el Gobierno nadie escucha. Pero lo que es más triste, nadie habla. Veníamos de una paliza moral en la OEA, entonces convocan a una reunión de emergencia. Yo creí que esa reunión era para analizar dónde estábamos, para evaluar nuestros aciertos, errores y hacer cambios dignos para descomprimir la situación sociopolítica. Cambios con cierto nivel de legitimidad; de hacer una pequeña concesión en favor del bienestar de los presos. Pero era una reunión para salirnos de la OEA. Yo abogué por liberar a presos de la tercera edad, pero no me escucharon… Es que tener presos en condiciones infrahumanas debilita moralmente a las bases (sandinistas)”, afirma.
Su decisión de irrumpir en la reunión del Consejo Permanente de la OEA para denunciar lo que considera una “dictadura” ha sido catalogada como valiente tanto en el seno de ese organismo como desde la oposición nicaragüense en el exilio. En los últimos años, la experiencia ha demostrado que alzar la voz contra el Gobierno o criticarlo puede ser pagado con la vida, la cárcel o el exilio en la Nicaragua de Daniel Ortega. Un temor que sigue recorriendo el espinazo del diplomático. “No soy un superhéroe, pero uno no puede dejar que sus miedos sean más grandes que sus convicciones. Sin embargo, no te voy a mentir, sentí mucho miedo cuando hablé en la sesión. Como una persona de carne y hueso, que tiene miedo por su familia. Miedo por mi integridad física y la de mi familia”.
Poco después de que las declaraciones de McFields se hicieran públicas, el Gobierno de Nicaragua emitió un comunicado en el que dijo que no le reconocía como su representante diplomático. Esta situación deja al periodista en un “limbo jurídico” en Estados Unidos, como él mismo reconoce. “No puedo trabajar, no puedo hacer nada, soy un desempleado. Técnicamente, por estos días, sigo siendo embajador, pero un embajador en el limbo”, dice desde Washington.
Algunas de las mayores críticas de McFields van dirigidas contra la vicepresidenta Rosario Murillo de quien asegura que dirige la política exterior del país sin tener una mínima idea de diplomacia, con una estrategia basada en la obediencia absoluta de parte de diplomáticos y funcionarios. “De acuerdo a la estructura del Gobierno, la cartera diplomática la maneja una persona: la primera dama. Una diplomacia sin alma ni cerebro”, acota.
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A pesar de su futuro incierto, el embajador afirma que no se arrepiente de lo que hizo este miércoles, cuando escribió líneas en la historia de la diplomacia de la OEA, siempre tan anodina. Espera que su decisión cale hondo en los funcionarios del Estado, que aceptan la humillación de seguir trabajando para un régimen que los manipula. “Tengo esperanzas en los funcionarios públicos, civiles y militares, porque los he oído hablar. Hablan en voz baja. Incluso hablan funcionarios del más alto nivel político, civil y militar, pero cuando se tratan de declaraciones oficiales callan. Callan porque tienen miedo. En los últimos meses varios funcionarios públicos se están yendo, pero se van calladitos por el mismo miedo. Ahora mi futuro es incierto, pero me siento libre. Siento que me quité un yunque de mi alma”.
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El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, saludan tras la apertura de sesiones del Congreso, el 1 de marzo de 2022 en Buenos Aires.NATACHA PISARENKO (AFP)
La crisis en la cúpula del poder en Argentina escala día a día. El presidente Alberto Fernández ya no oculta su malestar con su vice, Cristina Fernández de Kirchner. Este martes, advirtió a quien fuera su mentora política que es él quien toma las decisiones de Gobierno. Pero al mismo tiempo pidió por la unidad del Frente de Todos, la coalición peronista que tiene al kirchnerismo como su principal fuerza. La ruptura se consumó el jueves pasado, cuando los 13 senadores que responden a la vicepresidenta votaron en contra del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar una deuda de 44.500 millones de dólares. Fernández hace tiempo que soporta fuego amigo, pero el voto negativo de los miembros de su propia coalición fue demasiado.
“Cuando me propusieron estar a cargo sabía que iba a tener que tomar decisiones y esperaba que me acompañaran y no me acompañaron”, lamentó el presidente en una entrevista que concedió a una radio ultrakirchnerista. Intentó así dar un mensaje directo a quien lo puso a cargo de la presidencia, como él mismo dijo. En 2019, fue Cristina Kirchner quien le pidió a Fernández ser candidato a presidente, con ella como vice. El experimento resultó exitoso para bloquear la reelección de Mauricio Macri, pero ha hecho agua para gobernar. Las diferencias respecto al rumbo económico crecieron con el agravamiento de la crisis. Las críticas de Cristina Kirchner y su hijo Máximo, líder de la agrupación La Cámpora, fueron cada vez menos veladas. La rebelión parlamentaria del kirchnerismo fue, finalmente, una declaración de guerra abierta.
Fernández ha dicho este martes que no será él quien de el paso hacia una ruptura de la coalición. “No todos pensamos igual. Lo que creo que no podemos hacer es darnos el lujo, por la causa que sea, narcisismos, egoísmo, política, de desunirnos. De mi parte no esperen un solo gesto que rompa la unidad. Yo no soy títere de nadie. Ha quedado demostrado que tengo diferencias, pero yo actúo con mis convicciones. Yo escucho a todos, pero el presidente soy yo y el que tiene que tomar las decisiones soy yo”, expresó.
Es la primera vez que el presidente argentino se refiere tan abiertamente a la pelea con Cristina Kirchner. Los argentinos sabían que las cosas no estaban bien por las acciones, más que por las palabras. Tras la derrota electoral en las elecciones primarias de septiembre del año pasado, Cristina Kirchner ordenó a los ministros que le responden que presentasen la renuncia. Forzó así a Fernández a realizar un cambio de Gabinete que no quería. La relación se deterioró definitivamente con el acuerdo con el FMI. Mientras la oposición lo apoyó en el Congreso, el texto recibió críticas despiadadas del kirchnerismo.
El lunes, un grupo de intelectuales kirchneristas le puso palabras al descontento del sector. En una carta pública, criticaron la estrategia económica de Fernández para combatir la inflación, que ya supera el 50%, y advirtieron que los llamados a la unidad por si solos no alcanzan para resolver el descalabro económico y político que atraviesa Argentina. “¿Unidad para qué política? ¿Unidad que garantice la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital? ¿Unidad que rompa el contrato electoral y en la que los trabajadores resultan perjudicados?”, se preguntaban los autores del documento. “La ‘Unidad’ del Frente de Todos ya se rompió en noviembre de 2021 cuando más de cuatro millones de electores que lo acompañaron en el año 2019 ya no lo hicieron en las elecciones de medio mandato. Reconstruirla es el objetivo”, dice el documento.
En el kirchnerismo consideran que la crisis terminará por arrastrarlos a una derrota en las presidenciales de 2023. Y que el acuerdo con el FMI solo agravará la debacle. La estrategia ha sido dejar solo al presidente. Por ahora, Cristina Kirchner seguirá en el Ejecutivo, al menos en lo formal. El jueves Argentina conmemora un nuevo aniversario del golpe militar de 1976 contra Isabel Perón. La Cámpora, la agrupación de Máximo, el hijo de Cristina Kirchner, ha organizado una larga marcha desde el ex centro de detención ilegal de la ESMA hacia la Plaza de Mayo. La recorrida supone atravesar toda la ciudad de Buenos Aires de oeste a este. Será una demostración de fuerza a Fernández, un recuerdo de que la calle les pertenece.
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Jorge Rodrigo Tovar, electo para curul por Circunscripción Especial de la Paz.
El hijo del paramilitar ‘Jorge 40’, habló tras la polémica elección por la curul de la Circunscripción Especial de Paz, que es para víctimas de entre otros, su padre.
Noticias Caribe.
El pasado 13 de marzo se llevaron a cabo las elecciones de representantes a la Cámara y Senado en Colombia, que incluyero la elección histórica de 16 curules de Paz, que estaban destinadas para las víctimas del conflicto armado.
Un de esas curules ha estado en medio de la polémica, desde la candidatura.
Estas curules fueron creadas por el Acuerdo de Paz para las víctimas del conflicto armado en la Cámara de Representantes, por ello, una de esas curules está en el centro del debate.
Jorge Rodrigo Tovar, hijo de paramilitar Jorge 40, obtuvo una en el Cesar por el movimiento de “Asociación Paz Es Vida Pa-Vida”, él dice, que también es una víctima.
Representará a víctimas del Magdalena, Cesar y La Guajira.
Aquí pueden escuchar la entrevista en la @WRadioColombia a Jorge Tovar, hijo de Jorge 40, representante electo por las víctimas de Cesar, Magdalena y La Guajira. Participé con dos preguntas y en la última respondió con un ataque 👇https://t.co/qxNnQaT120
La polémica elección de su representación se hizo debido a que fue demandada por el Consejo Nacional Electoral.
Se considera “una afrenta” con las víctimas y una “revictimización” de ellas ya que es hijo de uno de los principales victimarios de las zonas que conforman la Circunscripción.
Víctimas, «somos todos»
Tovar, que siempre ha tenido un tono conciliador a pesar de los reclamos en su contra, dijo que, «yo hago parte de las víctimas, de las víctimas reales del conflicto armado. Yo tengo mis manos limpias, yo no elegí la guerra que me tocó vivir», dijo a EL TIEMPO.
Así mismo expresó en Noticias Caracol, que fue elegido porque así lo pidieron las principales víctimas, incluso se considera víctima de su padre.
«Víctimas somos todos, quizá soy la primera víctima de mi padre», expresó, también dice querer aportar su voz por las víctimas que no tienen la oportunidad.
Se le cuestionó en qué manera va a representar a las víctimas de su padre, a lo que respondió: «Voy ser su voz, voy exigir justicia en nombre de ellos, que es lo que me han pedido».
Sin embargo las víctimas de Jorge 40 no reconocen a su hijo como representante, por lo que pone en duda su curul.
Aún así, expresó que ejecutará acciones para poder ayudar a las personas de la zona urbana y rural con respecto a sus indemnizaciones y demás.
Es la historia de un frailejón, una de las plantas más importantes en los páramos en Colombia, que pide cuidar el medio ambiente.
Si bien la canción Soy Frailejon Ernesto Pérez es de cuentos infantiles del 2018, este 2022 se ha viralizado en redes sociales, tanto, que Señal Colombia ya le creó cuentas en plataformas como Twitter.
Noticias Colombia.
De la sección ‘Cuentitos Mágicos’ de Señal Colombia, nació Frailejon Ernesto Pérez en el año 2018, pero ha sido con TikTok y Twitter que este 2022, la pegajosa canción infantil se ha viralizado.
Es la historia de un frailejón, una de las plantas más importantes en los páramos en Colombia, que pide cuidar el medio ambiente.
Tan viral se ha vuelto el dibujo animado, que el primer vídeo hace casi tres años alcanzó pocas reproducciones en YouTube, sin embargo, Señal Colombia decidió subir de nuevo el vídeo el pasado 18 de febrero a su canal Cuentitos Mágicos, y ya lleva más de 43 mil vistas.
Ya hay stickers, memes, hasta challenge en redes sociales. Se ha convertido en el hit del momento en Colombia.
RTVC Noticias del Canal Institucional, reseña quién es el intrepido personaje de frailejon.
«Es un súper héroe que enseña a cuidar el mundo a los niños y grandes. Tiene el súper poder de crear agua y controlarla, posee muchos ojos para observar que pasa en el mundo y saber quién podría estar contaminando el ambiente», indican.
Ayuda a niños -y hasta adultos- con un pegajoso ritmo ska, a cuidar el medio ambiente.
Que ahorren consumo de energía, de agua, que se cuiden las plantas, los animales.
Y como lo prometido es deuda, el encuentro en Space Twitter será este jueves.
El encuentro.
Canciones infantiles
La directora del proyecto Adaan Li Guampé, recordó que la serie Cuentitos Mágicos, está basada en canciones infantiles de rondas, «tenemos 150 canciones, cada canción tiene una enseñanza tanto de valores o pedagógica para los niños».
Todas las canciones, tienen «muchísimos ritmos latinoamericanos, encontramos rock, baladas, tango, cumbia, champeta, entre otros».
Más allá de la ternura de Frailejon Ernesto Pérez, esta planta es vital en páramos del país.
Expertos analizaron en el páramo de Barragán la flora nativa de la zona, con el objetivo de determinar a qué especie pertenecen. En Barragán, se encuentra una vivero de alta montaña y un laboratorio para la germinación de frailejones.#ValleMásVerdepic.twitter.com/Kdp5mzfBaj
In one of the most important agricultural pantries in the country, the Cundiboyacense plateau, a young social worker has viralized dozens of peasants and artisans, promoting their crops and products through social networks. With his work, he has not only managed to favor them economically through direct sales to the consumer, but has also exalted rural culture and contributed to closing the social gap.
(Also: Los Escachaítos: peasants who brought their crops and animals to the internet)
The precarious conditions of many peasant homes is the reality with which Andrew Guerreros, the creator of the project, faces daily. He currently works at the Secretary of Agriculture of Boyacá, so he knows first-hand his needs and shortcomings. But he doesn’t watch them from the sidelines. His family is also of rural origin, which is why he understands and identifies with this population.
In his approaches to the community, Andrés discovered that one of the obstacles that contributes to the scarce development in the field is the limited access to technologies; both agricultural – to technify their work – and communications. Based on this difficulty, he decided to be the voice to connect him with the rest of the country and make visible trades and customs that globalization tends to relegate.
For this purpose was born I am a farmera Facebook and Instagram account that started two years ago with few followers and now accumulates hundreds of thousands, the vast majority of them young, who were seduced by the social meaning of the publications and the trend towards sustainable consumption where local purchases prevail. and care for the environment.
(Also read: ‘Hunger is a virus that has been with us longer’)
“We take advantage of social networks to make the reality of the Colombian countryside visible and promote its crops. In this way, a direct link is created between farmers and users, favoring each of the parties; because by skipping the intermediation, the consumer saves money and the farmer sells his products at a fair price, ”says Guerreros.
The page, which on Facebook has an average reach of 30 million users monthly and on Instagram he has 138,000 followers, publishes photos, memes and videos, in which he exposes the stories behind the families that live off the farm. The idea is to settle the debt of a trade that has historically been excluded and now faces the challenge of digitization, a process that can help close the gap or accentuate inequalities much more.
By skipping intermediation, the consumer saves money and the farmer sells his products at a fair price
“We realized that by showing the human side of the Colombian countryside, as a way to also promote their products, we dignified the work. Normally the peasant was and is seen as a second class citizenbut with the work in social networks we have given them the importance they deserve in the first lines of the productive chain”, points out the creator of Soy Campesino.
In its consolidation process, the cause has been adding support. Karen Alejandra Alba, a young administrator, and Marysol Munevar, a journalist, decided to join the project and contribute from their field to the visibility strategy of farmers and artisans. Likewise, thanks to the scope of the account, they currently receive some income from advertising that is used to finance visits to the municipalities, villages and small districts of Boyacá and Santander, departments in which they focus their activity.
Create trends to rescue culture
One of the cases that demonstrated the great impact of the project was experienced in Lebrija, Santander, in September of last year. The soursop harvest was being threatened by the low prices offered by intermediaries and, given the impotence of the peasants, a social leader decided to contact the young man from Boyacá so that he could sell the fruit through the page.
Soy Campesino’s administrator went to the region and recorded a video explaining the importance of buying the product at a fair price and raising awareness of the efforts and difficulties of the households that subsist thanks to it. This content quickly went viral, reaching 10 million viewswhich allowed the harvest to be sold in three days.
(Other articles: The strange experiment of vasectomies in exchange for land in Córdoba)
Deisy Ardila, a peasant leader from Lebrija, assured that she still receives calls from people interested in buying soursop or collaborating with farmers. “The economy moved a lot thanks to this page, because the video aroused feelings towards the fruit and the peasant. Never in my life had I received a thousand WhatsApp messages or hundreds of calls from Colombians and people from abroad wanting to buy or help with donations.”
Andrés Guerreros and Karen Alba went to Lebrija, Santander, to generate content that would help sell the soursop harvest, threatened by low prices.
A similar effect was produced by the project in the artisans of Jenesano, a municipality in Boyacá that is distinguished by this trade. Soy Campesino made this ancestral work visible and presented its products, including the wicker basket, as a sustainable, economical, and high-quality alternative. Through a video in which he explained its preparation, it was possible to generate interest in social network users, reactivating the purchase of a craft that, due to its low demand, was being manufactured less and less.
Never in my life had I received a thousand WhatsApp messages or hundreds of calls from Colombians and people from abroad wanting to buy or help with donations.
“Very little was sold before Soy Campesino talked about us. We offered the baskets in the market places, in some other fair and with word of mouth”, says Florinda Moreno, an artisan from Boyacá. “Since the video was published, we have received many calls from interested parties from all over the country. I am not very broad in digital knowledge, but seeing these results I have looked for a way to learn and continue spreading our products through the networks”, he adds.
That is precisely the impact that Andrés Guerreros hopes to generate with the project. As he states, “rather than being the only digital medium in the Colombian countryside, Soy Campesino seeks to inspire all farmers, artisans and other trades to start using social networks, even from a small profile, and generate a positive impact on their community.
Wicker baskets were promoted in Soy Campesino as a sustainable alternative to replace plastic bags. Because of this message they managed to be a trend.
The next step to meet this goal is to teach, through video tutorials, the use of WhatsApp, networks, digital payments and all the logistics to display and sell products online. However, it has encountered obstacles such as technological illiteracy, poor infrastructure and poor connectivity in rural areas, a product of state neglect that its inhabitants have experienced for years.
“As in most of the publications we leave the contact numbers of the protagonists of the stories, they begin to receive a number of calls that are difficult for them to manage and what they do is Turn off the cellphone. Hence the importance of teaching customer service and network management”, says Guerreros.
(Read: The pandemic, the blockade of roads and its effects on the price of food)
Soy Campesino also plans to create a national directory of farmers to facilitate trade in the sector and expand the network of contacts, guaranteeing a fair price for the products. In addition, it plans to create an online store so that users can buy directly and create another sales channel that favors the economy of the field.
Maintaining the interest of the new generations, the key to progress
There is still a long way to go. Without intervening infrastructure failures to facilitate the transport of food, or connectivity to access a mobile network or the Internet, it is very difficult for the project to generate the expected impact and for agriculture to be a competitive and attractive industry for new generations.
“Digital transformation is not directed only to connect with the city dweller, but to maintain the interest of young farmers, who are forced to abandon the trade because they believe it is a very ungrateful job, in which there are no gains and even losses. Older adults are left alone on their farms since their children and grandchildren have migrated to work in the cities,” emphasizes Guerreros.
His vision is not far from reality. A Dane study showed that the country’s peasants are between 41 and 64 years old and there are even areas where the average age exceeds 57 years. Due to this finding, the National Council of Secretaries of Agriculture (Consa) assured that in a decade we will not have anyone to grow food in Colombia because rural youth are leaving.
(Related: From the field to Instagram: the story of ‘El Borrego’, the farmer boy)
Cases such as that of the artisans of Jenesano or the soursop farmers of Lebrija show that the benefits of technology are a driver of social development. Under these circumstances, projects such as Soy Campesino become relevant, although they do not solve the structural problems of the Colombian countryside, provide tools to expand opportunities in this sector.
Mabel Lara durante la entrevista esta semana, en Bogotá.Andrés Buitrago
Mabel Lara (Puerto Tejada, Cauca, 41 años) es un rostro muy conocido en los hogares colombianos. Bien sea con su pelo liso o con sus crespos –como se le dice en Colombia a los rizos–, con los que decidió presentar las noticias a partir de 2018, luego de 16 años ante las cámaras. Ha pasado por prensa, radio y televisión. Periodista con una maestría en Ciencia Política y otra en gobernanza en Georgetown que la llevó a mudarse hace año y medio a Washington, en plena campaña presidencial estadounidense, distintos partidos la habían cortejado desde hace años en busca del arrastre en las urnas de ese reconocimiento. Había rechazado todas las ofertas para incursionar en política hasta diciembre, cuando el Nuevo Liberalismo dio un golpe de efecto al anunciarla por sorpresa como la cabeza de su lista al Senado para las legislativas de marzo.
Un fallo de la Corte Constitucional revivió el año pasado al Nuevo Liberalismo, el partido del popular líder político Luis Carlos Galán, asesinado en 1989 en plena campaña presidencial. Sus dirigentes, encabezados por los hijos de Galán, han apostado por tener candidatos propios al Congreso, a pesar de que forman parte de la Coalición Centro Esperanza de cara a las presidenciales. Mabel Lara es el apetecido primer renglón de lo que se conoce como una lista “cremallera”, que intercala mujeres y hombres, en la que la acompañan el exdefensor del Pueblo Carlos Negret, la académica Sandra Borda y la líder social Yolanda Perea. También Carlos Fernando, el menor de los Galán. “Esto es de procesos, y procesos colectivos. No es un trampolín. Yo estoy dejando una carrera exitosa, reconocida y muy dura. Me costó mucho, con todo lo que soy, llegar allí”, afirma Lara. Está sentada en el camerino de un estudio en el occidente de Bogotá, en el descanso de las sesiones de fotos de campaña de los candidatos. Enfatiza que son un equipo, unido y diverso. “La idea es inspirar”.
Pregunta. ¿Por qué decidió cambiar el periodismo por la política?
Respuesta. Yo me había venido preparando porque sabía que este momento iba a aparecer en mi vida. Las limitaciones a veces del ejercicio periodístico, cuando tienes un sujeto político que todo el tiempo quiere confrontar, quiere hacer, te hacen sentir mal. Yo ejercí en un noticiero que creo que es el más arriesgado en Colombia, y pese a las denuncias uno se daba cuenta de que no pasaba mucho. Eso te empieza a generar una frustración constante. Como me hacían tantas propuestas de meterme a la política, y durante más de una década dije que no, pensé que si esto iba a pasar, me iba a preparar. Y acudí a la academia. Después de mi año electoral en Washington me dije: ¿por qué no? ¿Por qué no apostarle? Esta propuesta me convenció.
P. ¿Qué representan las ideas del Nuevo Liberalismo y de Luis Carlos Galán, asesinado hace ya más de 30 años, para una mujer afrocolombiana de 41 años?
R. Acaba de resumirlo. Soy una mujer, negra, joven, de un pueblo, con una historia de éxito, entre comillas, pero que es la excepción y no la regla. Creo que en Luis Carlos Galán, en su legado, he encontrado el refugio perfecto para dejar salir mi mirada liberal de la vida. Filosófica y política. No lo sabe el país, pero Luis Carlos Galán estuvo en mi pueblo, en Puerto Tejada, antes de la concentración donde fue asesinado. Allí estuvo con los negros del norte del Cauca a los que yo represento. Y tiene todo que ver porque habla de la justicia social. El pueblo negro, las mujeres, sabemos lo que significan los conceptos de libertad, y eso está albergado en el Nuevo Liberalismo.
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P. Usted ha contado que la primera propuesta para lanzarse a la política se la hizo el expresidente Álvaro Uribe en 2012. ¿Por qué rechazó entonces esa invitación?
R. Por tres puntos fundamentales. Primero, estaba embarazada, y he balanceado muy bien lo que significa para mí la vida privada. Segundo, porque no representa mi mirada filosófica y política de la vida. Tercero, yo he sido también una defensora del proceso de paz, y no podía pertenecer a una bancada que no defendiera esos principios.
P. ¿Cómo califica al Gobierno de Iván Duque?
R. Es un Gobierno mediocre. Le ha faltado empatía. Es un Gobierno también presumido, le ha faltado sensibilidad, no lee el país ni entiende los momentos. Siento que está en una burbuja. Y estamos pagando ese precio de elegir un hombre tan joven, inexperto. Le ha faltado mayor decisión y contundencia en momentos en que necesitábamos un líder que nos arropara, y no que nos separara.
P. Hasta ahora ha estado volcada a los territorios, ¿su estrategia es conquistar el voto del Pacífico colombiano? ¿Cómo aterrizar su reconocimiento en votos?
R. Quienes no hemos ejercido la política electoral no sabemos cómo hacerlo, porque soy una candidata de opinión. Pero estoy haciendo lo que toca, y es entender que Twitter no elige en este país, y que quienes estamos en Twitter estamos en una burbuja de desinformación –a veces de información– en donde todo el tiempo hablamos entre pares, y entre contrarios para odiarnos y echarnos la madre [insultarnos]. Este país no es el de Twitter ni Facebook, no es el bonito que he presentado yo por mucho tiempo y está en Instagram. Hay que recorrerlo. Esta lista representa la periferia, empezando por su cabeza de lista. El norte del Cauca, el sur del Valle, el litoral Pacífico tienen que verse representados en estas elecciones. La gente está hastiada, mamada. Somos un país bogocentrista, hipercentralista. Yo tengo la convicción de que es con el litoral Pacífico. Tengo una proximidad con los territorios, he andado este país, conozco qué pasó en Buenaventura con los descuartizamientos, con las bandas criminales en Tumaco, conozco muy bien los barrios como el Pozón o Tierrabomba [en Cartagena de Indias]. La idea es también inspirar, y decirle a los negros, a la gente, a las mujeres: es con ustedes, tienen que salir a votar.
P. La sociedad colombiana no ha podido detener el asesinato de líderes sociales. El departamento en el que usted nació, el Cauca, es uno de los lugares más críticos. ¿Por qué el Estado es incapaz de llegar a estas regiones?
R. Primero, por falta de decisión política. Por una apatía y también, siento yo, por racismo. Ver esos otros con desdén y no interesarse en el futuro de quienes nacen allá.
P. ¿Colombia sigue siendo un país racista?
R. Hiperracista. Somos mojigatos, y a la gente no le gusta que uno hable de estas cosas porque se siente atacada. El racismo se acaba viajando por el mundo, ¿y cómo viaja nuestra gente si no tiene para comer? Entonces, hay unos asuntos que hay que resolver primero para ir construyendo en el camino.
P. ¿Cuál es el principal problema de Colombia?
R. La desigualdad. Y después, el importaculismo [apatía, indiferencia, desinterés].
P. La lista del Nuevo Liberalismo, que también incluye a la líder social Yolanda Perea, contrasta por ejemplo con la polémica por los compromisos de representación étnica que se incumplieron en el Pacto Histórico, la coalición que encabeza Gustavo Petro, como ha reclamado Francia Márquez. ¿A qué atribuye su apetecido primer lugar en la lista?
R. Soy una mujer que representa las regiones, una mujer negra que representa los grupos étnicos y también arropa los principios liberales del Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán. Es una apuesta difícil en un país politiquero. ¿Por qué me convencieron de dejar mis privilegios de ser una periodista con reconocimiento y meterme en esto? Porque siento que no es discurso, que aquí se la están jugando realmente por la periferia, por las regiones, por las mujeres. Es una lista de mayoría femenina, muy diversa. Sobre el Pacto Histórico, no quiero compararme frente a otros, siempre he dicho que no somos ni mejores ni peores, somos unos trabajadores. En esta contienda electoral se ha visto el machismo, todas las mujeres han sido maltratadas, las líderes más berracas [valientes], de izquierda y de derecha. ¿Entonces la política es de machos y nosotras no tenemos posibilidad de aspirar? Yo siento, sin embargo, que es el tiempo de nosotras.
P. ¿Qué opina de que no haya mujeres entre los precandidatos presidenciales de la Coalición Centro Esperanza, a la que pertenece el Nuevo Liberalismo?
R. Que es terrible. Les he dicho a ellos que no pueden seguir saliendo todos muy blancos a contarnos al resto del país mestizo y a las mujeres cómo se hace el país. Y este es un debate que he tenido con Juan Manuel Galán, nuestro candidato del Nuevo Liberalismo, y con otros. O nos meten en este proceso o esto fracasa. Es con las regiones y con la diversidad étnica, o no es.
P. Ya estaba escribiendo un libro cuando decidió lanzarse al Senado, ¿de qué va a tratar?
R. Sobre los procesos de resistencia de los negros y de las mujeres del norte del Cauca, con un componente que para mí ha sido clave: la decisión política de dejarme mi pelo al aire, crespo y negro en toda su dimensión. Ese es el conector. Es contarle a este país tradicional, a esta América Latina que no nos permite a veces reconocernos entre nosotros, que lo mío es una batalla privada que se convirtió en un triunfo público, en un acto político.
P. Usted provocó una pequeña revolución cuando presentó noticias con su pelo natural en 2018, y también es recordada una conversación suya en el Hay Festival del año siguiente con la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en el barrio Nelson Mandela de Cartagena. ¿Por qué ha sido tan importante reivindicar los crespos, los turbantes y las trenzas para las mujeres negras?
R. Porque tiene todo que ver con nuestra historia y porque durante mucho tiempo nos dijeron que no pertenecíamos, que no éramos bien vistas. Incluso en esta ciudadanía activa, que hoy defendemos con dientes y uñas, es el florecimiento de lo que hemos venido batallando en nuestras vidas privadas. La mujer negra en este país, por ejemplo, es la más afectada de las afectadas dentro de la pandemia, lo dice la cifra de hogares del DANE [Departamento Administrativo Nacional de Estadística]. Y en toda la dimensión que significa lo estético y también la belleza para las mujeres hay que dar estas batallas. Para mí ha sido tan importante porque siento que es parte del propósito de mi vida. Una y otra vez aparecen situaciones en las que tengo que reivindicar quién soy, en los escenarios de poder en que he estado. Porque no soy solo yo, somos muchos.
P. ¿Qué piensa ahora cuando ve sus imágenes con el pelo liso?
R. Que esa era otra Mabel Lara. Otra versión de mí. Me siento muy poderosa ahora, con mis caderas grandes, con la identificación plena de mi negritud, con mi pelo desordenado, desparpajado. Es una versión que ayudó a crecer a esta que está acá. La amo, la abrazo, pero me gusta más esta, me parece más chévere. Nos llevamos mejor con esta versión.
Mabel Lara durante la conversación con EL PAÍS. Andrés Buitrago
P. ¿Qué quiere decir la “rejuntancia” de la que habla Yolanda Perea?
R. Cuenta ella que muchas veces la critican y le dicen que esa palabra no está reconocida por la academia. Entonces, nos ha ayudado a entender que cuando el abuelo de ella la llamaba en su población a sentarse, a conversar, a arrejuntarse, era para abordar los asuntos de la familia y de vivir en sociedad, en sus pueblos. Yo quiero hablar de Yolanda Perea como un símbolo de dignidad. Es una lideresa víctima de la violencia sexual que todo el tiempo nos llama a reconocer ese otro país, del que yo vengo, y que uno a veces puede olvidar. Hay unas poblaciones que necesitan mucho más trabajo que otras. Yolanda me representa, ojalá represente a los colombianos, y sobre todo a las víctimas. Rejuntancia es arrejuntémonos, encontrémonos, abracémonos, reconozcámonos en el otro.
P. Usted vivió el último año y medio en Estados Unidos, una sociedad sacudida por la toma del capitolio y el movimiento Black Lives Matter, entre otras.
R. Esto es resultado de eso. De ver frente a la Casa Blanca miles de personas –no negras, no afroamericanas, mucha gente blanca– pidiendo derechos para las vidas negras. De reconocer que las sociedades conscientes de su momento en la historia tienen que arropar causas y luchas. Por eso Washington es tan poderosa para mí, porque es la ciudad de la democracia, de las libertades. Me tocó vivir la toma del Capitolio, la campaña de Joe Biden y una mujer como Kamala Harris, los debates, la elección presidencial. Es una experiencia periodística y personal que me marcó.
P. ¿Alguna lección para la sociedad colombiana?
R. Que no está bien el discurso de odio, que hay que rechazarlo de tajo. Que somos un país tremendamente desigual, que tenemos que reconocerlo pero hay que ponernos a trabajar. Tenemos que buscar el espíritu de nación. Retomar un poco la mirada de lo que significa una mujer como Kamala Harris, con ese sueño para ellos allá de ayudar a construir desde la diversidad, la primera mujer que llega a ese cargo. A mí la frase de “las representaciones importan” me ha calado en el alma. Es una de mis banderas. Y creo que la semilla de mi experiencia en Washington llevó a que decidiera meterme en política.
P. ¿Admira a alguna política en América Latina?
R. A Epsy Campbell, la vicepresidenta de Costa Rica, el país más equitativo que tiene en este momento la región. “Yo no soy política, soy una activista que se mete en política”, me dijo cuando la entrevisté en Legado, mi podcast de Spotify. Viene de abajo, conoce los liderazgos locales, el trabajo con comunidades. Epsy Campbell me inspira.
P. ¿Cómo calificaría el momento que atraviesa Colombia?
R. Como una oportunidad, es un parteaguas. Para los temerosos, es el momento de irse del país; y para los valientes es el momento de quedarnos a trabajar, de asumir nuestra responsabilidad, de construir país. Después del proceso de paz esto se aplazó un tiempo, pero es el momento de la transformación. Estamos en estas elecciones decidiendo lo que va a pasar en la próxima década.
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