El artista plástico Mateo López lanza una nueva exposición Círculo de Palabras con la galería Case Kaplan Inc en la ciudad de Nueva York, el artista presenta un cuerpo de trabajo concebido y desarrollado en su ciudad natal de Bogotá, en la que su enfoque son las historias recientes y lejanas del paisaje colombiano, las tradiciones, los símbolos y las materias primas indígenas de los Andes y la Amazonía, esta muestra se complementa con un proceso creativo que hizo el artista de la mano de la marca sostenible Plan Basic, quienes sacan una cápsula inspirada y con piezas de la muestra, denominada Ropa que Habito, para darle vida a su arte y llevarlo a otra dimensión fuera de la galería.
En la galería los amantes del arte podrán encontrar dibujos sobre papel y esculturas de pared que orbitan un pedestal circular que sirve de soporte a una secuencia de objetos. Funcionando como el corazón de la exposición, esta estructura refleja una práctica ceremonial en la que las comunidades se reúnen alrededor de un líder espiritual central dentro de una maloca, una vivienda comunal utilizada por los pueblos indígenas de la Amazonía. López considera la intención colectiva de ganar sabiduría a través del relato de historias ancestrales. Envuelto alrededor de una columna, este elemento arquitectónico se comporta como una construcción manufacturada que existe en simbiosis con el mundo natural.
“Encuentro fascinante como llegué a todo esto, creo que es la cercanía al territorio desde que estoy viviendo aquí en Colombia. Las comunidades indígenas amazónicas dicen que las cosas hablan o te llaman, lo que la antropología define como Animismo. A grandes rasgos estas ideas sobre animismo y cosmologías indígenas amazónicas habla que los objetos, las plantas, de uso medicinal o ceremonial y los animales se pueden habitar, son estados de transición en los que se puede entrar y salir. Es la idea de habitar lo que más me llama la atención y que intentó profundizar, pues siento que proviene de un lugar con verdadera identidad” cuenta López a manera de reflexión.
Así mismo Ropa que Habito habla de esa conexión de la naturaleza con la representación artística; luego de tener una primera experiencia trabajando con la comunidad Tikuna, López decidió realizar una investigación sobre materiales, rituales, materias primas de la región y sus técnicas, también de la relación de estas comunidades con su entorno y los animales, y es así como propone realizar la cápsula con la marca Plan basic, donde resignifica el vestir como una necesidad social pero también pensada desde un acto de responsabilidad con el planeta. “Esta colaboración ha sido para nosotras todo un privilegio al servir como lienzo para un artista como Mateo López a quien admiramos mucho; de igual manera nos permite destacar nuestro proceso creativo como marca, que desde la sostenibilidad se hace a la inversa, pues son los elementos textiles los que dan pie a la propuesta de diseño, utilizando el algodón orgánico, el algodón recuperado y telas producto de botellas pet recicladas; y desde este insumo, la posibilidad de servir como medio de expresión”, destaca Vicky Rodríguez, cofundadora de Plan Basic.
Algunos de los elementos que podrán encontrar los asistentes a la exposición son Wiphala (2021), la bandera cuadrada que representa a los pueblos originarios de los Andes está erecta dimensionalmente con bloques de madera pintados a mano. La formación de la pirámide hace eco de las estructuras de las ruinas de América Central. Las fricciones cinéticas también dominan en el trabajo de López: el material orgánico está cubierto de materia sintética; los productos industriales son adyacentes a los motivos artesanales.
El primer uso de Yanchama, una corteza machacada a mano del Amazonas, en la pieza Bosque paralelo (Parallel forest) una exploración de recursos geográficamente específicos, una disposición a base de muros de seis estructuras rectangulares, López considera los espacios positivos y negativos que se igualan en el paisaje natural.
Mask 2 o máscara 2, hace parte de la obra Aurora y es una de las piezas utilizadas en la colaboración con Plan Basic, «Ropa que Habito».
La cúrcuma y el achiote, un polvo rojo derivado de las semillas de un árbol nativo de achiote, se extraen y utilizan como pigmento en un esfuerzo adicional por maximizar los materiales disponibles. El mismo polvo cubre un traje de lino, como se ve en Achiote Suit (2021), que cuelga en la pared de un taco de madera, listo para ser usado o idolatrado.
López presenta un banco de madera tallada en Banco de Pensamiento (Turtle Bench) (2021). Es un homenaje a un artefacto de un pensador sentado, cuyo estado meditativo se define por la postura de uno. Una fotografía del banco in situ hace eco. A medida que el taburete salta de la pared al espacio, el cuerpo se flexiona para adaptarse.
La exposición estará instalada hasta el 30 de abril y los asistentes podrán ingresar de manera gratuita, aquellos que quieran tener alguna pieza exclusiva de la colección de moda podrán comprarla a través de la página de la marca Plan Basic a lo largo del territorio nacional, y en Onstyle Store en Bogotá.
Para fomentar la compra de vivienda nueva en la ciudad de Cali, el Gobierno de Puro Corazón habilitó la primera convocatoria de la vigencia 2022 para acceder al Subsidio Distrital para la adquisición de Vivienda Interés Social e Interés Prioritario, del 29 de marzo al 31 de mayo.
Esta convocatoria se convierte en una oportunidad para que más hogares caleños cumplan el sueño de tener una vivienda propia; la postulación se podrá realizar de manera virtual a través del portal de la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat www.cali.go.co/vivienda.
Entre las condiciones establecidas se deberá acreditar ingresos iguales o inferiores a dos (2) Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes, SMMLV, para Vivienda de Interés Prioritario, y cuatro (4) SMMLV para Vivienda de Interés Social; pertenecer a los estratos 1 o 2 y/o encontrarse en un rango comprendido entre 0 y 54.86 puntos del Sisben; además se debe disponer de un recurso que permita realizar el cierre financiero, el cual podrá constar de un subsidio familiar de vivienda otorgado por Fonvivienda o Cajas de Compensación Familiar, también aplicará el ahorro por esfuerzo propio o créditos otorgados por entidades financieras.
Verificando las condiciones, los interesados deberán registrar los datos completos en el formulario de postulación, relacionando los siguientes documentos:
1. Cédula de ciudadanía de mayores de edad del núcleo familiar y registro civil o documento de identidad para el caso de menores de edad.
2. Los hogares con vínculo de matrimonio deberán aportar registro civil de matrimonio.
3. Hogares en unión marital de hecho, aportar escritura ante notario o acta de conciliación suscrita por los compañeros en un Centro de Conciliación legalmente constituido o sentencia judicial.
4. Carta laboral para trabajadores dependientes, si es independiente declaración juramentada de sus ingresos.
5. Certificado que acredite el aporte complementario suficiente para lograr el cierre financiero de la vivienda.
6. Recibo de servicios públicos que indique que habita en estratos 1 y 2 y/o consulta de puntaje en el Sisben.
7. Certificado de vecindad que certifique residencia mínima de cinco años en la ciudad. (Expedido en Inspección de Policía)
8. Si algún integrante del hogar se encuentra en situación de discapacidad debe aportar certificado.
Todos los documentos deberán adjuntarse escaneados en un archivo PDF, verificando que se finalizó el proceso de postulación al recibir el número de radicación emitido en la plataforma.
IMPORTANTE: en la publicación de la página de la Secretaría de Vivienda se podrá descargar el formato del Certificado de Independientes, el cual deberá diligenciarse y adjuntarse a los demás documentos.
Para mayor información visite las redes sociales de la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat @ViviendaCali o ingrese a la página www.cali.gov.co/vivienda.
La Policía Metropolitana de Cali, a través de su grupo de Protección Ambiental y Ecológica, incautó dos especímenes de fauna silvestre (monos maiceros) víctimas del tráfico de fauna silvestre, que se encontraban en un inmueble ubicado al suroeste de la ciudad.
Los técnicos y profesionales en medicina veterinaria del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma), encontraron evidentes señales de maltrato en los individuos de cebus albifrons (mono maicero) al momento de realizar el proceso de valoración inicial para su ingreso al Hogar de Paso para Fauna Silvestre de la autoridad Ambiental.
De acuerdo con el parte entregado por el médico veterinario, se trata de dos ejemplares machos: uno infante y el otro juvenil, que ingresaron en estado de alerta, con sus colmillos razados, lesiones cutáneas generalizadas y caquexia (desnutrición) marcada; en el caso del Cebus albifrons infante, este presenta adicionalmente una lesión inflamatoria en un maxilar inferior.
Estos especímenes de fauna silvestre ingresaron con un peso de 755 y 485 gramos respectivamente.
Juan Carlos Moreno, líder del Grupo de Fauna Silvestre, precisó que analizados los resultados de la valoración inicial y las pruebas de laboratorio realizadas a los individuos ingresados, por disposición del equipo de biólogos, zootecnistas, médicos veterinarios y ecólogos del Dagma, se dispuso iniciar el proceso de cuarentena y atención de los cebus albifrons, que permitirá definir el protocolo de atención y rehabilitación adecuado, para los ejemplares aprehendidos.
Al tiempo que invitó a la ciudadanía a que no haga parte de las crueles redes del maltrato y tráfico de especies silvestres y/o exóticas, comprando animales para su utilización como animales de compañía, al tiempo que recordó que esta práctica está calificada como un delito por la legislación colombiana, con una pena de entre 4 y 9 años de prisión.
Por solicitud del personal del grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía Metropolitana de Cali, el Dagma se encargó de la realización del concepto técnico entregado para realizar la legalización de captura del indiciado ante la fiscalía
El Dagma como autoridad ambiental solicita a la ciudadanía poner en conocimiento de las autoridades el tráfico, tenencia ilegal, violencia o maltrato a fauna silvestre o exótica a través del correo [email protected] o a las líneas:
Al aumento de senos, labios y perfilamiento de mentón, la empresaria de las keratinas le sumó una nueva cirugía.
Noticias Colombia.
Daneidy Barrera, mejor conocida como ‘Epa Colombia’, le dio a conocer a sus seguidores que se sometió a una cirugía estética para aumentar el tamaño de sus glúteos.
El procedimiento estético le costó alrededor de 12 millones de pesos, pero ella asegura que no pagó «un solo peso» ya que la canjeó con una publicidad.
‘Epa Colombia’ y Andrea Valdiri.
‘Epa’ desea que el resultado de su cirugía sea igual a la de la cola de Andrea Valdiri, barranquillera generadora de contenidos.
«Yo no tenía caderas, ya me las están creando como las de Yailin ‘la más viral’ (novia de Anuel AA). Voy a quedar más linda, no tengo la cola morada, ahí me metí 12 milloncitos», expresó.
‘Epa Colombia’, influenciadora.
«El cambio se vio, ahora sí me compactan los senos con la cola, ¿se acuerdan que antes no?, me veía mal», agregó.
Cabe anotar que hace un par de días, Daneidy Barrera había asegurado que no se practicaría más procedimientos estéticos en su cuerpo. No obstante, cambió de opinión.
Los últimos habían sido aumento de senos, labios y perfilamiento de mentón.
Una serie de más de tres mil libros hace parte de la colección de la biblioteca escolar Manuel Caldas Blum, inaugurada este jueves 24 de marzo, en la sede educativa Isaías Duarte Cancino, de la comuna 15, en el oriente de Cali.
“Pienso que es un espacio ´súper cool´ porque aquí podemos nutrir nuestra mente y ahora que han llegado nuevos libros y han remodelado más; es más cómodo y podemos leer más”, expresó la joven Michelle Alejandra Rodríguez Mosquera, estudiante de grado once.
Precisamente, en la remodelación de los espacios fueron invertidos 76 millones de pesos que permitieron adquirir nuevo material bibliográfico, implementar un software especializado para la gestión bibliotecaria y capacitar al personal encargado del lugar.
“El año pasado fortalecimos tres bibliotecas y dotamos a otras seis”, expresó el líder de Fortalecimiento de la Calidad de la Secretaría de Educación, José Ademir Agudo, quien comentó que en los próximos meses serán dotadas tres bibliotecas más. “El alcalde está trabajando para acelerar el proceso de crear más bibliotecas, de la mano con el sector productivo de Cali”, agregó el funcionario.
Espacios para imaginar, crear y cerrar la brecha social
La biblioteca escolar Manuel Caldas Blum, bautizada así en honor a un docente de la institución que falleció debido a la covid-19, cuenta con múltiples espacios para el encuentro y el aprendizaje, como la zona infantil.
“A mí me gusta la biblioteca porque puedo interactuar con los libros y me puedo meter en los personajes de la persona que los escribió”, comentó Valerie Michell Castillo Viveros, de grado 4. La estudiante también comentó que allí los alumnos pueden mejorar sus habilidades de lectura y escritura.
Para Alejandra Pacheco, gerente del Plan Nacional de Lectura y Escritura del Ministerio de Educación: “las bibliotecas no son solo espacios para aprender o para leer en soledad, sino espacios para compartir”. La funcionaria añadió que la biblioteca de la Institución “es un espacio maravilloso lleno de libros y de experiencias, que está habitado por los estudiantes”.
La biblioteca de la sede educativa Isaías Duarte Cancino, también cuenta con un espacio general de consulta y un laboratorio de innovación. “Hay equipos de cómputo, impresora 3D, zona de juegos como ajedrez, legos y cámaras de video que los jóvenes pueden utilizar”, explicó María Elisa Holguín, directora de la Fundación Bibliotec, una de las entidades con las que la Secretaría de Educación trabaja en el fortalecimiento de las bibliotecas escolares.
Para Andrés Ossa Quintero, director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, estos espacios ayudan a construir tejido social. “Donde hay una biblioteca, hay posibilidades de romper barreras de desigualdad. Un niño lector aprende a leer el mundo. Y cuando aprende a leer el mundo, abre nuevas puertas para él porque tiene acceso a la cultura, al conocimiento y a la educación”, afirmó.
Fuente: César Leandro Zamora Pérez / Comunicaciones Secretaría de Educación
El comediante Eugenio Derbez, ha anunciado una producción basada en la vecindad de ‘El Chavo del 8’ proyecto que ha emocionado a los fans de Chespirito.
«Ya casi… Estén pendientes», posteó en Instagram el actor reconocido por la serie mexicana ‘La Familia Peluche’ y por la película ‘No se aceptan devoluciones’.
Aunque no se conocen más detalles sobre esta producción que estaría basada en la vida de Roberto Gómez Bolaños, se sabe que el próximo 24 de marzo al parecer se estrenará de acuerdo al video en el que aparece un «Chavo» hablando con Eugenio Derbez.
Precisamente el actor que personificará a la leyenda de la comedia mexicana, fallecido el 24 de noviembre de 2014, será Juan Ignacio Solar Frese, conocido en el mundo del humor como ‘Juan Frese’.
Eugenio Deberz y Juan Frese.
Frese, además de actor y comediante, es un experto doblando voces. Ha hecho un sin número de anuncios para televisión y ha puesto su voz en películas como ‘Cars’, el abuelo de ‘Los Simpons’ y Scar en ‘El Rey León’.
Sobre qué opina Florinda Meza acerca de esta bioserie se conoce muy poco. Solo se especula que estaría de acuerdo con la realización de esta producción.
Por otra parte, la viuda de Roberto Gómez Bolaños espera que pronto se puedan resolver los problemas legales para que se pueda volver a reproducir los capítulos de ‘El Chav en la pantalla chica.
Cabe recordar, que la disputa entre Televisa y la familia de ‘Chespirito’ se debe a que el canal es dueño de los derechos del programa, mientras que la familia de Roberto Gómez Bolaños de los derechos a la explotación comercial de los personajes.
Por este pleito, finalmente el programa salió del aire.
Un indigente pide ayuda en una estación de metro de Nueva York.Eduardo Muñoz
Medianoche del 26 de febrero, en un andén de la estación de metro de Times Square. Un desfile de espectros zigzaguea entre quienes esperan; algunos conscientes, pidiendo dinero o farfullando, otros ensimismados, mientras una mujer a medio vestir, los labios muy pintados de rojo y un carrito con bolsas y cartones a rastras, prorrumpe en gritos de animal herido. Enajenada, se encara con los viajeros y los amenaza. La mayoría de usuarios retroceden y buscan el amparo de las paredes, con el miedo en los ojos. Pero el recelo y la desconfianza que suscita el metro neoyorquino a algunas horas no es nada en comparación con la mañana de mediados de enero en la que una mujer de 40 años que esperaba en esa estación para ir al trabajo fue empujada por un hombre a la vía. Dos policías patrullaban por el andén contrario.
El homicidio aleatorio de Michelle Go a manos de un sintecho con graves problemas mentales y un historial de delitos menores puso el foco sobre la seguridad en el metro de Nueva York, abierto las 24 horas, 472 estaciones y cientos de kilómetros de vías que movilizan una ciudad disfuncional en términos de transporte: sus autobuses urbanos son los más lentos de EE UU. La identidad del agresor planteó además un factor añadido: el metro como cobijo de cientos de vagabundos, muchos de ellos diagnosticados por los servicios de salud mental y que, como si de una puerta giratoria se tratase, entran y salen del hospital al metro o el albergue, en cualquier orden. La última semana de febrero durmieron en los albergues una media de 48.000 indigentes, según los servicios sociales de la ciudad, de casi nueve millones de habitantes. Pero no hay plazas para todos, y muchos -se calcula que al menos un millar- pasan la noche en las estaciones o en los vagones.
Un millar de policías ha reforzado la vigilancia en las instalaciones del metro.eduardo munoz
Herido de muerte por la pandemia, que remató su déficit -el número de viajeros en días laborables no superó los tres millones hasta febrero pasado, 43% menos que antes-, el metro de Nueva York no puede permitirse mala prensa, va en ello también la recuperación de la ciudad. El alcalde, Eric Adams, y la gobernadora del Estado, Kathy Hochul, anunciaron en febrero un plan de mejora de la seguridad del suburbano, con el despliegue adicional de un millar de policías -ya había mil patrullando-, así como 30 equipos de intervención psicosocial. Una iniciativa que según las ONG criminaliza a los más vulnerables y que, desde su aplicación, cosecha críticas de ineficacia. Casi medio millar de personas (455) fueron expulsadas durante la primera semana de la campaña.
La ONG Coalition for the Homeless ha calificado el plan de nauseabundo. “Repetir las fallidas estrategias policiales del pasado no terminará con el sufrimiento de las personas sin hogar que duermen en el metro. Es repugnante escuchar al alcalde comparar a los sintecho del metro con un cáncer. Son seres humanos. El propio departamento de policía dijo recientemente que los que se refugian en el sistema de transporte lo hacen por falta de alternativas más seguras. Criminalizar la falta de vivienda y las enfermedades mentales no es la respuesta”, señala Shelly Nortz, subdirectora ejecutiva de la ONG.
Falta de camas psiquiátricas
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En la pesadilla del metro de Nueva York, además de la suciedad y las ratas, confluyen como un torrente muchas causas. La eliminación de camas psiquiátricas derivada del proceso de desinstitucionalización (cierre de los antiguos manicomios y abordaje integral, psicosocial, del paciente en la comunidad); el embargo de parte de las restantes para responder a la pandemia (600 camas, según Nortz); la endeblez congénita del sistema de salud público; los desahucios por la crisis económica y la sanitaria (la moratoria que amparaba a los morosos concluyó en enero), la falta de viviendas asequibles… y la propia crisis de imagen de Nueva York a causa de una oleada de violencia rampante.
Un indigente, en el vestíbulo de una estación del metro neoyorquino.eduardo munoz
De todo ello puede hablar Tony Manfredonia, de 53 años, sintecho desde que la Gran Recesión le dejó sin nada. “Dormí en el metro hasta hace dos días pero me tuve que ir de madrugada porque una mujer empezó a atacarme, fuera de sí, me pateaba y pinchaba con un cuchillo. Me asusté mucho”, dice sobre una compañera de infortunio con la que compartía, entre una decena, el vestíbulo de una estación de Manhattan. “A veces duermo en albergues pero si llegas tarde, están todas las plazas ocupadas. La ropa me la han dado en una iglesia y como lo que encuentro por ahí, restos de restaurantes o comida caducada de los súper”, explica, mientras se señala la pulcra trenca azul marino que le protege del frío. “Esta noche dormiré en un albergue de Brooklyn, pero hay demasiadas reglas. En el metro, si los compañeros no son conflictivos, tienes más libertad. Pero desde luego no es lo que se puede llamar vida, al menos la que tenía antes”. El hombre dice no haber tenido problemas con la policía desde que empezó la campaña del metro.
El número de agresiones y asesinatos en el suburbano registró en 2021 su mayor cifra desde 1997, según datos de la policía divulgados a finales de enero, si bien se redujeron los hurtos y robos. Ocho asesinatos en 12 meses, con un episodio tan terrible como la muerte a puñaladas de dos indigentes en la línea A por otro sintecho, que también malhirió a otros dos vagabundos, durante una enloquecida cacería aleatoria de 24 horas. Según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac (Connecticut) publicada a principios de febrero, el 48% de los viajeros del metro neoyorquino asegura sentirse inseguro, frente al 40% que sostiene lo contrario. El miedo se incrementa en las horas nocturnas, hasta el 62%.
Una patología urbana
Herbert y Laurie, un matrimonio de administrativos que va en metro a trabajar, confiesan que su sensación de intranquilidad va en aumento. “Muchas veces no te puedes ni sentar en el vagón porque el asiento entero está ocupado por un vagabundo descalzo o borracho o ambas cosas. Si está más o menos consciente, es mejor no mirarle a los ojos, porque puede mosquearse, y menos aún recriminarle”, explica Herbert a la salida de una estación. “No sé si el plan del alcalde funcionará pero el metro necesita una reforma integral, y la seguridad es el primer paso. No es un hotel, ni un hospital para enfermos mentales”. Paul, coordinador de una orquesta juvenil, señala sin embargo que está igual que siempre, y que su principal preocupación es que se le acerque alguien sin mascarilla. “No está ni mejor ni peor. Ni la inseguridad es nueva ni la sensación de miedo me parece tan justificada, creo que hay mucha alarma mediática, además de un intento de ponerse medallas con la limpieza de las instalaciones”, explica en una estación de la línea 1.
Años de negligencia y desatención en la prestación de servicios sociales -lo público es además casi anatema en EE UU- han enquistado las deficiencias del metro, convirtiéndolo en una patología urbana. La falta de camas psiquiátricas y una ley -surgida a raíz de otro empujón mortal en el metro, en 2013- que permite el ingreso forzoso de una persona en una unidad de salud mental se contradicen; ley a la que por cierto recurre el plan del alcalde. Los equipos de intervención psicosocial, que incluyen a un par de agentes de policía, evalúan por el momento la situación de los sintecho en seis líneas, pero muchos creen que es una solución cosmética.
Alrededor de un millón de sintecho pasa la noche en las estaciones y los vagones del metro de Nueva York.eduardo munoz
El antropólogo médico Kim Hopper, de la Universidad de Columbia y con 25 años de experiencia en los servicios de salud mental de la ciudad, no oculta su pesimismo acerca del plan del Ayuntamiento. “Este problema surgió hace muchos años. Hoy tenemos más evidencia si cabe de la importancia de las viviendas de apoyo (y de facilitar el acceso a ellas) para las personas que luchan contra problemas mentales y no tienen hogar. Sin alternativa habitacional, simplemente engañamos al público haciéndoles creer que se da una solución, cuando todo lo que ha ocurrido es un desplazamiento masivo junto con alguna retención improvisada [ingreso hospitalario por orden judicial]. No funciona, así que no durará”.
Elizabeth Bowen, del Instituto de Trabajo Social de la Universidad de Buffalo (Nueva York), se expresa en parecidos términos: “La ciudad debería considerar el trauma que han sufrido la mayoría de las personas sin hogar. Para muchos, esto incluye experiencias traumáticas con la policía. El mejor enfoque sería trabajar con equipos comunitarios de salud mental, sin policía, que estén capacitados clínicamente. El énfasis debe ponerse en conectar a esas personas con tratamiento y vivienda permanentes, no en reprimir a quienes duermen en los trenes porque no tienen otras opciones seguras. Esto también significa que la ciudad debe estar preparada para proporcionar recursos adicionales para el tratamiento y la vivienda, a fin de abordar las causas de raíz”.
Christa, una estudiante de 17 años que se desplaza en metro a diario, intenta comprender con evidente desgana a qué se refiere la periodista cuando le pregunta por la inseguridad en el suburbano. “¿Insegura? Ni segura ni insegura, no leo noticias ni veo informativos. Es mejor no enterarse de nada. Y durante el trayecto sólo veo vídeos en TikTok o alguna serie en el móvil -dice, sin apenas levantar la vista de la pantalla-. ¿De veras el metro de Nueva York es peligroso, en serio?”.
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Para la masa de mujeres y niños ucranios que huyen a la vecina Polonia en trenes abarrotados, la próxima estación se llama desconcierto. Las dos palabras que más se escuchan estos días en los puntos donde recalan los refugiados (estaciones de tren y de autobuses, centros de acogida temporal, pasos fronterizos…) es “no sé”. Se la dicen entre ellos cuando inquieren el nombre de la localidad polaca en la que se encuentran, adónde lleva el siguiente tren o si tienen que hacer algún trámite para entrar en Alemania o Italia, pese a encontrarse ya dentro de la zona Schengen de libre tránsito. Dudas que normalmente resuelven los voluntarios allí desplegados, varios de ellos ucranios, o polacos que hablan ruso, ucranio o inglés. También responden a menudo “no sé” a los periodistas que les preguntan adónde se dirigen. Algunos ucranios cruzan con una idea más o menos clara (que generalmente consiste en llegar a la casa de familiares o amigos que ya vivían en otras partes de Europa), pero muchos otros simplemente han metido a toda prisa lo imprescindible en maletas y bolsas de la compra sin más proyecto que escapar de una guerra que nadie sabe cuánto durará.
Ya en la UE, recobrado el aliento y con una tarjeta SIM polaca que reciben como regalo, comienza para muchos el dilema: Y ahora, ¿qué? ¿Quedarse en las zonas más próximas a Ucrania de los países fronterizos, con la esperanza, más visceral que racional, de que la guerra acabe en breve? ¿O pergeñar una nueva vida en un país desconocido?
Ya habían escapado de la guerra unos 2,6 millones de ucranios —de los tres millones que ya han huido— cuando Dasha Liniuk, que se resistía a hacerlo, tomó con su madre y su hermano el primer tren a la ciudad polaca de Chelm, a unos 20 kilómetros de la frontera. La madrugada del 11 de marzo, su ciudad, Lutsk, en Ucrania occidental, había sido bombardeada por primera vez desde el inicio del conflicto, el pasado 24 de febrero. “Honestamente, no tenemos ni la menor idea de lo que hacer. Nuestro único plan ahora mismo es reunirnos con mi padre. Conduce un camión y está trabajando por ahí; un día duerme en España; otro en Francia o Italia, así. La guerra le pilló fuera de Ucrania. Mi plan ahora es darle un abrazo y muchos besos”, asegura mientras hace cola ante una ventanilla en el vestíbulo de la estación, repleto de refugiados.
Refugiados ucranios abordan un tren con destino a Lublin, el pasado 11 de marzo en la estación de Chelm, en el este de Polonia.MASSIMILIANO MINOCRI
“Quiero quedarme en Polonia porque está más cerca de Ucrania, para poder volver pronto. No nos hemos ido antes porque estábamos a salvo en nuestra ciudad. Pero vamos a volver a Polonia. Al 100%. Es mi patria. Y supongo que cada uno lo piensa de su país, pero para mí es el mejor del mundo”, dice con una risotada que relaja el preocupado rostro de su madre. Liniuk trabaja en Lutsk de camarera, pero ahora no va a buscar trabajo en la hostelería: vive su estancia en Polonia como tan temporal que no ve sentido a recorrer cafetería tras cafetería para obtener un salario que, además, sería en negro, por carecer de permiso de trabajo.
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Una ucrania se despide del voluntario polaco que la trasladó, el 11 de marzo en la estación de tren de Chelm (Polonia).Massimiliano Minocri (EL PAÍS)
En el andén de la misma estación, pero en otro lugar mental, está Irina Klimkina. Tiene 20 años, viene de Kiev y arrastra una pesada maleta hacia el tren a Lublin, donde conectarán a Varsovia y, de allí, a Alemania. El mismo motivo ―su cuerpo menudo― por el que asegura que no se ha alistado en el Ejército, pese a sus ganas de “matar ocupantes rusos”, es el que la deja fuera del vagón cuando comienza la lucha por subir y se llena. Como le toca esperar al siguiente, tiene tiempo para contar su historia. “Calculo que la guerra durará medio año o un año, y que estaré en Alemania uno o dos años”, dice junto a la que llama su “bestie” (mejor amiga), Kasia. “Sentimos un dolor horrible de estar aquí. Quería unirme al Ejército y defender mi país y morir en nuestra tierra. Durante mucho tiempo pensamos que no podíamos tomar la decisión correcta. Y no sé si es esta”, señala. Klimkina tiene un familiar en Alemania y cuenta con que enchufe a ambas en la empresa empaquetadora de botellas en la que trabaja. “Será físicamente muy duro, pero nos servirá para sobrevivir en un país extranjero”, señala.
Klimkina muestra las dos frases motivacionales que tiene tatuadas en ruso (su primera lengua), una en cada muñeca. Son “No decaigas de espíritu” y “No envejezcas de corazón”. “Cuando termine la guerra, me haré un tatuaje con la inscripción ‘Buque ruso, vete a la mierda”, promete divertida. Es la frase ―convertida en símbolo de la lucha ucrania hasta el punto de inspirar un sello postal―con la que un militar que defendía una isla estratégica respondió al marinero ruso que le exigía la rendición. La joven la tiene también en su tarjeta de crédito virtual.
Irina Klimkina, a la derecha, y su amiga Kasia, en el andén de la estación de Chelm, el 11 de marzo.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)
A la estación de tren de Chelm, a la de autobús en la cercana ciudad de Lublin o a los centros de acogida temporal de refugiados de la zona llegan estos días quienes han aguantado en la Ucrania más castigada hasta que la situación se ha vuelto insostenible. Proceden de sitios como la asediada Sumi ―en el este, cerca de Rusia― o Krvogi Rig, unos 100 kilómetros al oeste de Zaporiyia, la ciudad con la mayor central nuclear de Europa que las tropas rusas tomaron el pasado día 4.
Tras 20 días de bombardeos, más de la mitad de los 3,5 millones de habitantes de Kiev han escapado de la capital ucrania, según explicó este martes su alcalde, Vitali Klitschko. Lublin, con cerca de 350.000 habitantes, es la mayor ciudad en el este de Polonia a la que llegar desde la capital ucrania, casi directamente por la carretera E373. La capital polaca ―donde vive una importante comunidad ucrania y de cuyo aeropuerto salen ahora vuelos a numerosas partes del mundo― está a apenas dos horas por carretera, pero algunos refugiados prefieren quedarse en Lublin, más cerca ―física y emocionalmente― de su país.
Un autobús lleno de refugiadas ucranias sale del pequeño centro de acogida de Uchodzcow, en Polonia, cerca del paso fronterizo con Ucrania de Dolhobyczow, el 10 de marzo. Massimiliano Minocri (EL PAÍS)
“No eligen venir aquí, solo cruzan desde Kiev. Pero luego algunas se quedan porque creen en su fuero interno que la guerra va a acabar pronto. Quieren estar cerca de sus familias y maridos. Algunas creen que los soldados ucranios van a poder cruzar la frontera, reunirse con ellas y luego volver a combatir”, explica Karolina Wierzbinska, coordinadora y cofundadora de la ONG polaca Homo Faber, que administra un centro de ayuda a los refugiados en Lublin al que los ucranios pueden llamar en su idioma cualquier día de la semana a cualquier hora.
Blanca Garcés, experta en migraciones e investigadora del think tank CIDOB, con sede en Barcelona, recuerda que “el 80% de refugiados en el mundo están en los países limítrofes, que son además con los que suelen tener más afinidad cultural, lingüística o histórica, y donde suelen tener redes, que son fundamentales”. “Por lo general, se quedan lo más cerca posible, porque muchos siguen pensando que van a volver pronto, incluso en unos días”, explica por teléfono. Polonia, un país de 38 millones de habitantes donde antes de la guerra ya vivía un millón de migrantes económicos ucranios y se habla una lengua similar, ha recibido el 60% de los refugiados ucranios, aunque muchos sigan luego hacia otras partes de Europa.
Libre movimiento
Este éxodo, el más rápido en el continente desde el fin de la II Guerra Mundial, está siguiendo un patrón parecido a anteriores, con una primera oleada de aquellos con “más posibilidades materiales, pero también capital social, que es muy importante”, y una segunda de quienes escapan de la guerra con menos dinero y redes de apoyo, señala Garcés, quien apunta, no obstante, una diferencia importante. Al no aplicarse a los ucranios el reglamento de Dublín ―que obliga al país de llegada a tramitar la petición de asilo y causó cuellos de botella en la crisis de refugiados y migrantes de 2015― “no está habiendo un debate sobre el reparto de responsabilidad, como pasaba antes, que hasta un barco con 200 personas originaba una crisis diplomática. Como se pueden mover libremente por la UE, acabarán eligiendo ellos dónde”.
Este movimiento más orgánico se refleja en los casos de Galina Kurnetsova, de 42 años, y Denis (prefiere no dar su apellido), de 39. No se conocen, pero tienen dos cosas en común: el punto de inflexión para su huida fue la toma rusa de Zaporiyia, y han acabado con sus familias el mismo día en un centro de acogida de refugiados en Hrubieszow (Polonia), a cinco kilómetros de su país natal. Mientras Denis se mueve acelerado, Kurnetsova mira al infinito con la cabeza apoyada en el poste de una portería de fútbol sala reubicada para hacer espacio a cientos de camas plegables, colchones y mantas. Ha llegado ocho horas antes, de madrugada, con sus dos hijos, dos hermanas, un sobrino y un nieto. Su localidad, Vasilivka, está a 50 kilómetros de Zaporiyia, bordeando hacia el sur el río Dnieper que baña ambas localidades. “En cuanto se supo [la toma de la central], las mujeres empezaron a llevarse a los hijos”, cuenta. “Yo, honestamente, no quería ni pensar lo que podría pasar, porque están siendo como animales”.
Galina Kurnetsova, en el centro de acogida de Hrubieszow, el 11 de marzo. Massimiliano Minocri
Kurnetsova y sus hermanas no tienen dinero ni plan. Solo “esperar a que pase el peligro y entonces volver a Zaporiyia”. Y hacerlo en Polonia porque “la lengua es más fácil y está más cerca de Ucrania”. Su preocupación más urgente es encontrar un trabajo. Lo repite tres veces y añade: “De lo que sea. Algo tendrán que comer estos niños”, asegura mientras los señala con una mueca para subrayar que no está precisamente en condiciones de elegir de qué. Quizás, señala, ensamblar televisores en la empresa de un conocido en Polonia, su único contacto en la UE. “Nos iremos de aquí [el centro de acogida] en cuanto encontremos un sitio en el que quepamos los siete y que podamos pagar”, dice. Hasta ahora no ha tenido que gastar dinero en Polonia. En los lugares de paso de los refugiados se puede obtener fácilmente alojamiento, comida, billetes de tren, pañales o medicamentos básicos gratis.
Denis hace justo lo contrario: alejarse “lo más posible” de su país. “Era un niño [tenía entre tres y cuatro años en 1986], pero recuerdo Chernobil”, subraya. Su familia hizo las maletas la misma noche de la conquista de Zaporiyia y salieron con el alba. “Oíamos bombas alrededor y rezábamos para que no cayese ninguna sobre el coche”, recuerda. Explica que se ha ido de la bombardeada Járkov, en el este del país y donde trabajaba de cocinero, “solamente por el peligro nuclear” y por sus hijos. Y que su objetivo es seguir hacia al oeste del continente. Solo ha dormitado un par de horas sobre un colchón del centro, pero ya encaja como puede el tetris de instalar en un coche humilde a su mujer, sus tres hijos (por los que está eximido de la obligación legal de quedarse en Ucrania), un perro y cinco gatos. “Ahora vamos hacia Gdansk [en el norte de Polonia] y supongo que allí alquilaremos algo, pero no sé… no es suficientemente lejos de Zaporiyia. Toda Polonia está demasiado cerca. O quizás los deje en un lugar seguro y vuelva a combatir. Pero volveremos a Járkov en cuanto acabe la guerra. Hace dos meses acabamos de pagar la hipoteca del piso. ¿Te das cuenta? Toda nuestra vida está allá. Toda. Amigos, casa, barrio… vida… todo”.
La familia de Denis, en su coche, a la salida del centro de acogida de refugiados de Hrubieszow (Polonia), el 10 de marzo. Massimiliano Minocri
La ministra de Interior de Chile, Izkia Siches, habla con la prensa en Ercilla, región de la Araucanía, donde desconocidos dispararon al aire al paso de su comitiva.@mop_chile
A solo cuatro días de que Gabriel Boric asumiera el Gobierno chileno el pasado viernes, la comitiva de la ministra del Interior y Seguridad Pública, Izkia Siches, fue atacada este martes por la mañana en La Araucanía, en el sur del país, con disparos al aire, cortes de ruta, barricadas y mensajes de amedrentamiento. Era su primera visita como ministra a la región afectada por el conflicto entre el Estado chileno y el pueblo mapuche por las tierras ancestrales, que se ha complejizado con otros elementos, como el tráfico de madera, el narcotráfico y otros delitos. Con al menos 1.200 atentados en 2021 y ocho homicidios este año, la nueva Administración busca solucionar esta crisis de violencia sin militarización y con diálogo.
El ataque se registró cuando Siches intentaba ingresar a la comunidad mapuche Temucuicui, una zona del municipio de Ercilla donde no puede entrar ni la policía; una especie de Estado dentro de otro Estado. Es un hecho inédito en democracia un ataque de este tipo a un ministro —ni en La Araucanía ni en otro lugar del país— y la primera crisis en el Gobierno de izquierda de Boric, en uno de sus diseños centrales ante uno de los grandes problemas que enfrenta Chile: la violencia en el sur. La comitiva de la ministra, que no resultó lesionada, tuvo que retroceder en un camino de tierra rural. Algunos de sus colaboradores, según muestran los vídeos, intentaron apaciguar los ánimos desplegando una bandera mapuche, lo que no tuvo éxito. La autoridad debió resguardarse en una subcomisaría de Carabineros cercana.
Horas más tarde, fue la propia Siches la que comentó lo sucedido en un ataque que no registró heridos. “Siempre hemos sabido que este trabajo no iba a ser fácil y que requería de lo mejor de lo nuestro. Se equivocan quienes creen que lo íbamos a resolver desde Santiago. Teníamos que estar acá, en el territorio, y es lo que nos ha pedido nuestro presidente. Esta zona ha tenido profundos problemas: abandono. El Gobierno no va a retroceder en el plan. Seguiremos con todo nuestro itinerario en busca de diálogo y reencuentro. Lo que ocurre es violencia, pero también falta de Estado decidido, que cuando ocurren eventos como los de hoy, no arrancan a la capital”, aseguró la médico de 36 años, que adelantó que no será la última visita del Gobierno a La Araucanía y sus regiones aledañas y que hoy se reunió con víctimas de diferentes sectores, mapuche y no mapuche.
Siches se refirió a lo que poco antes había anunciado la vocera del Gobierno, Camila Vallejo. Que, pese a la gravedad de lo sucedido, La Moneda insistirá en no renovar el estado de excepción el próximo 26 de marzo, cuando termine la última extensión aprobada por el expresidente Sebastián Piñera. Lo que busca la Administración de Boric apunta a una desescalada de la militarización, para incentivar el diálogo con todos los grupos que busquen la paz, en una medida polémica y resistida en una región como La Araucanía donde en las últimas presidenciales ganó el candidato de la derecha extrema, José Antonio Kast, por un 60% contra un 39% de Boric. La petición de mantener el estado de excepción no viene solo de la derecha, sino que de la centroizquierda.
La ministra Siches, de gran popularidad, quería ingresar a Temucuicui para sostener una reunión con la familia de Camilo Catrillanca, un joven mapuche asesinado por las fuerzas policiales en noviembre de 2018, durante una operación militar al comienzo del Gobierno de Sebastián Piñera. Este hecho frustró tempranamente el plan de la Administración de derecha en la zona. El padre del joven muerto, Marcelo Catrillanca, lideraba hoy en su coche la comitiva de la ministra Siches en su ingreso a la comunidad mapuche. Pero fue el propio Catrillanca quien criticó el despliegue del nuevo Gobierno, al ser consultado por los periodistas que participaban junto a Siches de la visita. “Quiero saludar a la ministra, porque creo que hay buena intención del Gobierno y eso nosotros lo valoramos. Lo que haya pasado en el camino, eso debemos resolverlo dentro de la comunidad, entre nosotros vamos a conversar. Pero no puedo decir lo que pasó, porque no tengo idea. Lo que sí, la visita fue muy improvisada. No podemos decir nosotros que esto se hizo con tiempo”, aseguró el padre de la víctima, que evitó condenar lo sucedido.
Conversamos con Marcelo Catrillanca, padre de Camilo, en una reunión importante dentro de la jornada en la que buscamos establecer diálogo con víctimas, territorios y autoridades. Con más convicción que nunca reafirmamos nuestro camino. La violencia no nos detendrá. pic.twitter.com/xvFZSNCyOV
Apenas se conoció la noticia del ataque, en el Palacio de La Moneda de inmediato se llevó a cabo una reunión de emergencia entre el presidente Boric y su equipo político, como la portavoz Camila Vallejo, que corrió hasta la oficina del mandatario. Desde la sede de Gobierno, la ministra argumentó que los ataques de este martes se producen justamente con un estado de excepción —con las Fuerzas Armadas desplegadas en la zona—, en referencia a que la presencia militar no ayuda a la pacificación. Ratificó que el Gobierno impulsa una retirada del Ejército.
“El camino que hemos decidido seguir para enfrentar la situación crítica en el Wallmapu [territorio mapuche] y especialmente la Araucanía, sabíamos que iba a ser difícil. El camino del diálogo sabemos que no va a estar exento de dificultades y que probablemente hay muchos que no quieran el diálogo. Quien pretenda intimidar a la ministra Izkia Siches está muy equivocado”, aseguró Vallejo, que insistió en que el Gobierno se mantendrá en su plan “con perseverancia”, porque se tiene la convicción de que se trata del camino correcto para alcanzar la paz en la zona. Lo mismo ratificó otro de los ministros centrales del Gobierno, Giorgio Jackson, que lidera el ministerio de la Secretaría General de la Presidencia.
Con la entrada de Siches a Temucuicui se habría marcado un gran triunfo político, porque ni las autoridades de Gobierno ni la policía pueden ingresar, ni siquiera para ejecutar órdenes de la Justicia. En enero de 2021, por ejemplo, murió un detective de la policía que participaba de un allanamiento en la comunidad mapuche.
La gira de la ministra del Interior era su primera actividad de importancia desde que asumió el cargo el viernes. Llegó la noche del lunes a la Araucanía a sostener diversas reuniones en la zona y, junto a otros ministros, tomar decisiones para el plan de desescalada militar. Llegó acompañada de la ministra de Defensa, Maya Fernández; de Obras Públicas, Juan Carlos García; de Desarrollo Social, Jeanette Vega; Educación, Marco Antonio Ávila; y de Salud, María Begoña Yarza, que se trasladaron hasta la Araucanía –a unos 700 kilómetros al sur de Santiago– para trabajar en un nuevo plan “integral” para atajar el conflicto.
El encuentro entre Siches y la familia Catrillanca finalmente se realizó en otro sitio y lo informó la propia ministra en redes sociales: “Conversamos con Marcelo Catrillanca, padre de Camilo, en una reunión importante dentro de la jornada en la que buscamos establecer diálogo con víctimas, territorios y autoridades. Con más convicción que nunca reafirmamos nuestro camino. La violencia no nos detendrá”.
El fiscal de Alta Complejidad de la región, César Schibar, se trasladó a Temucuicui para investigar los hechos. Los antecedentes indican que hubo premeditación. Cerca del lugar de los disparos se encontró un lienzo dirigido a Siches, en rechazo al diálogo: “Izkia Siches, mientras existan presos políticos mapuche no habrá diálogo. Por Kamilo Katrillanca y todos los caídos en combate en Wallmapu. No aceptaremos ningún soborno de un Estado asesino. Fuera forestales latifundio. No más militarización. Resistencia Mapuche”, asegura el escrito.
Las reacciones han sido transversales. Desde el Congreso en Valparaíso, el diputado por la Araucanía, Miguel Mellado, del partido de oposición Renovación Nacional, aseguró: “Había caminos cortados y la recibieron a balazos. Hay que proteger a la región de La Araucanía de estos terroristas que atacan con armas de fuego. Esta gente es peligrosa”. Y luego hizo una sentida petición al mandatario: “Presidente Boric, no retire el estado de excepción de la región. La candidez lo lleva a hacer algo que la gente cree que está en el centro de Santiago, pero ese sector es casi otro Chile. No dejan entrar a nadie que ellos no quieran. Y menos ahora dejan entrar a una ministro de Estado”.
Tras el ataque a Siches, se ha abierto en Chile un caluroso debate sobre la pertinencia de sacar a los militares de una zona roja del conflicto. Y, de paso, una discusión sobre las medidas de seguridad con que viajó la ministra a una zona muy peligrosa. La diputada comunista Karol Cariola, muy cercana al Gobierno, aseguró tras los hechos: “No hay que pecar de confiados, porque acá hubo evidentemente situaciones que no se previeron”. Aunque la propia ministra del Interior desechó las críticas –dijo que hubo un equipo de avanzada y negó la improvisación–, Carabineros le advirtió que era una zona peligrosa, pero Siches pidió ir solo con su escolta, policías de civil y sin vehículos blindados.
La Coordinadora Arauco-Malleco, una organización político-militar que desde fines de los años noventa busca la recuperación de las tierras mediante la violencia, tras la elección de Boric en diciembre emitió un comunicado en el que rechazaba el “paternalismo” de la izquierda “hippie, progre y buena onda”, manifestando que como pueblo mapuche tienen su propio ordenamiento político-militar desde antes de la conformación del Estado de Chile.
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Gabriel Boric ya es presidente de Chile. El antiguo líder estudiantil, de 36 años, lidera la irrupción en La Moneda de una nueva izquierda en el país sudamericano, con dirigentes nacidos en democracia y dispuestos a pasar página de la herencia de la dictadura de Augusto Pinochet. La llegada de una nueva generación de líderes, forjados al calor de las protestas callejeras de los últimos años, conlleva varios hitos en el país sudamericano. “El más importante es la impronta feminista del nuevo Gobierno”, destaca el corresponsal de EL PAÍS Federico Rivas Molina, que estos días estuvo en Santiago de Chile siguiendo la transición. Con 14 ministras elegidas en el gabinete de Boric, entre los que destacan roles clave como los del Ministerio de Interior, el de Defensa, Cancillería y la Portavocía, es de esperar que el nuevo perfil del Gobierno signifique un cambio de mirada más allá de la paridad de género.
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Gabriel Boric será desde este viernes el nuevo presidente de Chile. Y con él llegará una nueva izquierda a La Moneda. Con solo 36 años, este líder surgido de la fragua de las protestas estudiantiles se pondrá al frente de un proceso que promete cambios profundos. Se trata de enterrar definitivamente lo que queda del legado de la dictadura, que en los años ochenta aplicó a rajatabla las políticas neoliberales del consenso de Washington. De aquel país forjado al calor de las ideas de los Chicago Boys deberá surgir uno nuevo. Al menos eso ha prometido Boric, y así se lo exigirá su electorado, que pide más Estado en cuestiones básicas como la educación y la salud, y más igualdad. La ceremonia de asunción será en Valparaíso, la ciudad costera que es sede del Congreso. Boric se trasladará luego a Santiago, al pie de la cordillera de los Andes, y por la noche saldrá al balcón de La Moneda para dar su primer discurso como presidente. La capital chilena se prepara para una gran fiesta.
Boric jurará como líder de una alianza de partidos de izquierda de nuevo cuño y otras fuerzas tradicionales, como el Partido Comunista, con el apoyo de los socialistas. Su gabinete promedia los 49 años y está integrado por una mayoría de mujeres. Serán ellas las que delinearán el perfil del Gobierno: feminista, promotor de un desarrollo sustentable y, sobre todo, más cercano a la gente. “En Chile, el neoliberalismo fue extremo y hoy se intenta desmantelar en el mismo sitio donde nació. Este país no solo fue el más neoliberal, fue también el primero, incluso antes que en EE UU y Reino Unido. El único país donde la asociación entre dictadura y neoliberalismo funcionó fue en Chile”, dice Carlos Ruiz, académico de la Universidad de Chile y de relación estrecha con el nuevo presidente.
El desafío, por supuesto, es enorme. No solo porque las expectativas de la calle están muy altas. El arranque del nuevo Gobierno coincide además con el trabajo de una Convención que redacta una Constitución desde cero, una experiencia que tiene pocos antecedentes en el mundo. En Chile, dice Ruiz, “hay un cambio de actitud hacia el modelo y una deliberación en curso”. “La figura de Boric encarna esa nueva subjetividad, y puede que sea finalmente el líder de una nueva izquierda, pero que eso se materialice dependerá de la salida del proceso Constituyente. El cambio vendrá si se logra remover uno de los pilares del modelo, que es el Estado subsidiario, esto es, uno que no interviene en las cosas que se considera que pueden hacer los privados o el mercado”.
Boric llega a La Moneda bajo el paraguas de la Constitución de 1980, redactada en dictadura, y lo dejará con otro. El cambio lo obligará a rediseñar la estructura institucional del país a partir de mediados de este año, cuando está previsto que termine el trabajo de la Convención y se celebre un referendo “El éxito de Gabriel Boric esta ligado al éxito del proceso constituyente. Si la nueva Constitución se aprueba por poco o se rechaza sería un tremendo fracaso para el Gobierno y para Chile”, advierte Ignacio Briones, exministro de Hacienda del segundo Gobierno de Sebastián Piñera. Para Leonidas Montes, director del Centro de Estudios Públicos, también será clave la salud de la economía. “Durante el segundo semestre, Chile tendrá un frenazo importante, con más inflación junto con demandas para que el Estado siga repartiendo dinero, como se hizo durante la pandemia. Habrá también un shock por la guerra en Ucrania y la subida de los precios del petróleo”. Para capear la tormenta, Boric ha nombrado en el ministerio de Hacienda a Mario Marcel, expresidente del Banco Central y uno de los economistas más respetados del país, tanto por la derecha como por la izquierda.
En este escenario de incertidumbre, Boric deberá satisfacer viejas demandas. Tiene a su favor el apoyo de aquellos que en 2019 salieron a las calles para pedir por un nuevo Chile. Está además al frente de la primera generación de políticos que nació en democracia y no carga con el lastre del temor a una regresión autoritaria, el fantasma que sobrevoló buena parte de la transición democrática desde 1990. “La gran crítica de estos grupos es que en Chile no hubo transición, que la Concertación fue una farsa y que continuó con la Constitución de Pinochet. Ellos encarnan la transición”, dice Leónidas Montes. El ambiente político es de la proximidad de una revolución pacífica.
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“Chile tuvo tres revoluciones en 16 años (1964-1980): la revolución en libertad de Eduardo Frei Montalva, la revolución socialista de Salvador Allende y la capitalista de Augusto Pinochet y los Chicago Boys. Y el país no lo resistió”, advierte el exsenador democristiano Ignacio Walker. Por eso, dice Walker, “es de esperar que se entienda que los Gobiernos no parten de cero y que tienen que buscar un equilibrio de continuidad y cambio”. “Esa es la lógica del reformismo gradualista, que es lo propio de la democracia”, asegura Walker, canciller durante el Gobierno de Ricardo Lagos.
Jorge Arrate, uno de los rostros históricos de la renovación socialista y hoy cercano a los intelectuales del Gobierno de Boric, define el momento actual como de “innovación e imaginación política”. Y, como Walker, asegura que ha habido fenómenos de este tipo en el último siglo en Chile: “Hubo tres frentes populares en los años treinta del siglo pasado que triunfaron en el mundo y uno de ellos fue el chileno. Luego hubo una alianza única entre socialistas y comunistas, que no ocurría en el resto del mundo”, y menciona los Gobiernos de Frei y de Allende y la posterior “modernización de la dictadura”, a la que llama “un injerto único y monstruoso entre la extrema libertad económica y extrema brutalidad dictatorial”.
¿Puede la ola de Boric replicarse en otros procesos de izquierda en América Latina? Arrate considera que lo que ocurra en Chile podría “proyectar ideas, experiencias y efectos en el resto de la región”, sobre todo porque tiene al menos tres elementos fundamentales que podrían replicarse: el cambio generacional, su énfasis feminista y, la principal, la convergencia de las izquierdas.
El propio Boric ha tomado distancia de la revolución bolivariana de Venezuela y del nicaragüense Daniel Ortega. Prefiere verse en el espejo del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y se entusiasma con el colombiano Gustavo Petro, precandidato a presidente en su país. Arrate, con todo, dice que la Administración de Boric será menos ideológica con respecto a otros procesos anteriores. Y describe las particularidades del proyecto chileno: “Se caracteriza porque es un esfuerzo de fundir, en una sola perspectiva, la idea de una sociedad más justa y más igualitaria –socialista–, con las perspectivas del feminismo y el ecologismo. El resultado de eso es un programa de profunda transformación”.
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Producto del fuerte impacto, la mujer fue elevada por los aires.
El conductor junto con su acompañante también resultaron lesionados por el aparatoso accidente en moto en Pasto, habría sido por imprudencia.
Noticias Pasto.
Un aparatoso accidente en moto se registró este miércoles en horas de la tarde en el sector de Nueva Colombia de la ciudad de Pasto, en el que varias personas resultaron lesionadas.
Los hechos quedaron registrados en un vídeo de seguridad de la zona.
Allí se aprecia el momento exacto en que el conductor de una motocicleta y que al parecer iba a alta velocidad impacta a una mujer que se desplazaba por la zona.
Producto del fuerte impacto, la mujer fue elevada por los aires.
Se conoció que la víctima fue identificada como Amparo del Socorro Y.
Mientras que el conductor responde al nombre de William B. B. M. que iba en compañía de de una adolescente de 17 años de edad.
Producto del fuerte impacto, los dos fueron atendidos en la clínica centro médico Valle de Atriz; mientras que la peatón fue remitida a Traumedical.
Desde Emcali reportaron que varios jóvenes volvieron a abrir huecos en los muros de contención e ingresaron a la planta.
Noticias Cali.
Como una tarea que siguen sin aprender y en la que parece no logran prever el peligro tan grande que corren quienes siguen ingresando al reservorio de agua en Puerto Mallarino.
Esta situación igual que hace dos años sigue presentándose.
La denuncia fue nuevamente realizada desde las Empresas Municipales de Cali, que a través de su jefe de seguridad, Germán Huertas, alertó a las autoridades por la situación.
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Manifiestan que en los últimos días varios jóvenes han sido visto otra vez nadando en el interior del reservorio.
Indican que lograron ingresar porque volvieron a realizar al menos cuatro huecos en los muros de contención que delimitan esa propiedad privada.
Huertas precisó que hay temor por el riesgo que hay porque se pueden repetir tragedias de años anteriores.
En el reservorio de las Empresas Municipales de Cali, Emcali, donde ocurrió la tragedia en la que dos niños murieron ahogados, se ordenó reforzar la seguridad en el 2020.
Todo porque los muros que protegen el reservorio, en la Planta Puerto Mallarino, tenían en su momento al menos ocho accesos por los que entraban los menores de edad y adultos para nadar.
Varios niños que habían entrado bañarse en el cuerpo de agua en el 2020.
Luego de presentarse la tragedia, las autoridades revelaron los nombres de los dos menores que murieron en Puerto Mallarino.
Ellos respondían a los nombres de Kevin J. G., de 11 años, y Ángel S. C. B., de 13 años. este último, de nacionalidad venezolana.
Familiares de los dos menores aseguraron que en varias ocasiones les advirtieron que no debían nadar en el reservorio.
Tiene profundidad de hasta 7 metros.
Relataron que hacia el mediodía del pasado martes 7 de enero del 2020 ingresaron al agua.
«Yo vi a mi sobrino, le dije que se saliera de ahí, pero no me hizo caso», aseguraron. Se quejan porque las autoridades, según sus denuncias, permitían que esta situación se presentara de manera constante.
«Los vigilantes y los policías los ven y no hacen nada, en vez de sacarlos de ahí. Eso se la pasa full de gente. Van a seguir muriendo niños», manifestaron aquel año.
También denunciaron que una semana antes de la tragedia, un niño que estaba nadando tuvo que ser rescatado porque también se estaba ahogando.