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Imagen cortesía

 El artista plástico Mateo López lanza una nueva exposición  Círculo de Palabras con la galería Case Kaplan Inc en la ciudad de Nueva York, el artista presenta un cuerpo de trabajo concebido y desarrollado en su ciudad natal de Bogotá, en la que su enfoque son las historias recientes y lejanas del paisaje colombiano, las tradiciones, los símbolos y las materias primas indígenas de los Andes y la Amazonía, esta muestra se complementa con un proceso creativo que hizo el artista de la mano de la marca sostenible Plan Basic, quienes sacan una cápsula inspirada y con piezas de la muestra, denominada Ropa que Habito, para darle vida a su arte y llevarlo a otra dimensión fuera de la galería.

En la galería los amantes del arte podrán encontrar dibujos sobre papel y esculturas de pared que orbitan un pedestal circular que sirve de soporte a una secuencia de objetos. Funcionando como el corazón de la exposición, esta estructura refleja una práctica ceremonial en la que las comunidades se reúnen alrededor de un líder espiritual central dentro de una maloca, una vivienda comunal utilizada por los pueblos indígenas de la Amazonía. López considera la intención colectiva de ganar sabiduría a través del relato de historias ancestrales. Envuelto alrededor de una columna, este elemento arquitectónico se comporta como una construcción manufacturada que existe en simbiosis con el mundo natural.

“Encuentro fascinante como llegué a todo esto, creo que es la cercanía al territorio desde que estoy viviendo aquí en Colombia. Las comunidades indígenas amazónicas dicen que las cosas hablan o te llaman, lo que la antropología define como Animismo. A grandes rasgos estas ideas sobre animismo y cosmologías indígenas amazónicas habla que los objetos, las plantas, de uso medicinal o ceremonial y los animales se pueden habitar, son estados de transición en los que se puede entrar y salir. Es la idea de habitar lo que más me llama la atención y que intentó profundizar, pues siento que proviene de un lugar con verdadera identidad” cuenta López a manera de reflexión.

Así mismo Ropa que Habito habla de esa conexión de la naturaleza con la representación artística; luego de tener una primera experiencia trabajando con la comunidad Tikuna, López decidió realizar una investigación sobre materiales, rituales, materias primas de la región y sus técnicas, también de la relación de estas comunidades con su entorno y los animales, y es así como propone realizar la cápsula con la marca Plan basic, donde resignifica el vestir como una necesidad social pero también pensada desde un acto de responsabilidad con el planeta. “Esta colaboración ha sido para nosotras todo un privilegio al servir como lienzo para un artista como Mateo López a quien admiramos mucho; de igual manera nos permite destacar nuestro proceso creativo como marca, que desde la sostenibilidad  se hace a la inversa, pues son los elementos textiles los que dan pie a la propuesta de diseño, utilizando el algodón orgánico, el algodón recuperado y telas producto de botellas pet recicladas; y desde este insumo, la posibilidad de servir como medio de expresión”, destaca Vicky Rodríguez, cofundadora de Plan Basic.

Algunos de los elementos que podrán encontrar los asistentes a la exposición son Wiphala (2021), la bandera cuadrada que representa a los pueblos originarios de los Andes está erecta dimensionalmente con bloques de madera pintados a mano. La formación de la pirámide hace eco de las estructuras de las ruinas de América Central. Las fricciones cinéticas también dominan en el trabajo de López: el material orgánico está cubierto de materia sintética; los productos industriales son adyacentes a los motivos artesanales.

El primer uso de Yanchama, una corteza machacada a mano del Amazonas, en la pieza Bosque paralelo (Parallel forest) una exploración de recursos geográficamente específicos, una disposición a base de muros de seis estructuras rectangulares, López considera los espacios positivos y negativos que se igualan en el paisaje natural.

Mask 2 o máscara 2, hace parte de la obra Aurora y es una de las piezas utilizadas en la colaboración con Plan Basic, «Ropa que Habito».

La cúrcuma y el achiote, un polvo rojo derivado de las semillas de un árbol nativo de achiote, se extraen y utilizan como pigmento en un esfuerzo adicional por maximizar los materiales disponibles. El mismo polvo cubre un traje de lino, como se ve en Achiote Suit (2021), que cuelga en la pared de un taco de madera, listo para ser usado o idolatrado.

López presenta un banco de madera tallada en Banco de Pensamiento (Turtle Bench) (2021). Es un homenaje a un artefacto de un pensador sentado, cuyo estado meditativo se define por la postura de uno. Una fotografía del banco in situ hace eco. A medida que el taburete salta de la pared al espacio, el cuerpo se flexiona para adaptarse.

La exposición estará instalada hasta el 30 de abril y los asistentes podrán ingresar de manera gratuita, aquellos que quieran tener alguna pieza exclusiva de la colección de moda podrán comprarla a través de la página de la marca Plan Basic a lo largo del territorio nacional, y en Onstyle Store en Bogotá.


Un indigente pide ayuda en una estación de metro de Nueva York.
Un indigente pide ayuda en una estación de metro de Nueva York.Eduardo Muñoz

Medianoche del 26 de febrero, en un andén de la estación de metro de Times Square. Un desfile de espectros zigzaguea entre quienes esperan; algunos conscientes, pidiendo dinero o farfullando, otros ensimismados, mientras una mujer a medio vestir, los labios muy pintados de rojo y un carrito con bolsas y cartones a rastras, prorrumpe en gritos de animal herido. Enajenada, se encara con los viajeros y los amenaza. La mayoría de usuarios retroceden y buscan el amparo de las paredes, con el miedo en los ojos. Pero el recelo y la desconfianza que suscita el metro neoyorquino a algunas horas no es nada en comparación con la mañana de mediados de enero en la que una mujer de 40 años que esperaba en esa estación para ir al trabajo fue empujada por un hombre a la vía. Dos policías patrullaban por el andén contrario.

El homicidio aleatorio de Michelle Go a manos de un sintecho con graves problemas mentales y un historial de delitos menores puso el foco sobre la seguridad en el metro de Nueva York, abierto las 24 horas, 472 estaciones y cientos de kilómetros de vías que movilizan una ciudad disfuncional en términos de transporte: sus autobuses urbanos son los más lentos de EE UU. La identidad del agresor planteó además un factor añadido: el metro como cobijo de cientos de vagabundos, muchos de ellos diagnosticados por los servicios de salud mental y que, como si de una puerta giratoria se tratase, entran y salen del hospital al metro o el albergue, en cualquier orden. La última semana de febrero durmieron en los albergues una media de 48.000 indigentes, según los servicios sociales de la ciudad, de casi nueve millones de habitantes. Pero no hay plazas para todos, y muchos -se calcula que al menos un millar- pasan la noche en las estaciones o en los vagones.

Un millar de policías ha reforzado la vigilancia en las instalaciones del metro.
Un millar de policías ha reforzado la vigilancia en las instalaciones del metro.eduardo munoz

Herido de muerte por la pandemia, que remató su déficit -el número de viajeros en días laborables no superó los tres millones hasta febrero pasado, 43% menos que antes-, el metro de Nueva York no puede permitirse mala prensa, va en ello también la recuperación de la ciudad. El alcalde, Eric Adams, y la gobernadora del Estado, Kathy Hochul, anunciaron en febrero un plan de mejora de la seguridad del suburbano, con el despliegue adicional de un millar de policías -ya había mil patrullando-, así como 30 equipos de intervención psicosocial. Una iniciativa que según las ONG criminaliza a los más vulnerables y que, desde su aplicación, cosecha críticas de ineficacia. Casi medio millar de personas (455) fueron expulsadas durante la primera semana de la campaña.

La ONG Coalition for the Homeless ha calificado el plan de nauseabundo. “Repetir las fallidas estrategias policiales del pasado no terminará con el sufrimiento de las personas sin hogar que duermen en el metro. Es repugnante escuchar al alcalde comparar a los sintecho del metro con un cáncer. Son seres humanos. El propio departamento de policía dijo recientemente que los que se refugian en el sistema de transporte lo hacen por falta de alternativas más seguras. Criminalizar la falta de vivienda y las enfermedades mentales no es la respuesta”, señala Shelly Nortz, subdirectora ejecutiva de la ONG.

Falta de camas psiquiátricas

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En la pesadilla del metro de Nueva York, además de la suciedad y las ratas, confluyen como un torrente muchas causas. La eliminación de camas psiquiátricas derivada del proceso de desinstitucionalización (cierre de los antiguos manicomios y abordaje integral, psicosocial, del paciente en la comunidad); el embargo de parte de las restantes para responder a la pandemia (600 camas, según Nortz); la endeblez congénita del sistema de salud público; los desahucios por la crisis económica y la sanitaria (la moratoria que amparaba a los morosos concluyó en enero), la falta de viviendas asequibles… y la propia crisis de imagen de Nueva York a causa de una oleada de violencia rampante.

Un indigente, en el vestíbulo de una estación del metro neoyorquino.
Un indigente, en el vestíbulo de una estación del metro neoyorquino.eduardo munoz

De todo ello puede hablar Tony Manfredonia, de 53 años, sintecho desde que la Gran Recesión le dejó sin nada. “Dormí en el metro hasta hace dos días pero me tuve que ir de madrugada porque una mujer empezó a atacarme, fuera de sí, me pateaba y pinchaba con un cuchillo. Me asusté mucho”, dice sobre una compañera de infortunio con la que compartía, entre una decena, el vestíbulo de una estación de Manhattan. “A veces duermo en albergues pero si llegas tarde, están todas las plazas ocupadas. La ropa me la han dado en una iglesia y como lo que encuentro por ahí, restos de restaurantes o comida caducada de los súper”, explica, mientras se señala la pulcra trenca azul marino que le protege del frío. “Esta noche dormiré en un albergue de Brooklyn, pero hay demasiadas reglas. En el metro, si los compañeros no son conflictivos, tienes más libertad. Pero desde luego no es lo que se puede llamar vida, al menos la que tenía antes”. El hombre dice no haber tenido problemas con la policía desde que empezó la campaña del metro.

El número de agresiones y asesinatos en el suburbano registró en 2021 su mayor cifra desde 1997, según datos de la policía divulgados a finales de enero, si bien se redujeron los hurtos y robos. Ocho asesinatos en 12 meses, con un episodio tan terrible como la muerte a puñaladas de dos indigentes en la línea A por otro sintecho, que también malhirió a otros dos vagabundos, durante una enloquecida cacería aleatoria de 24 horas. Según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac (Connecticut) publicada a principios de febrero, el 48% de los viajeros del metro neoyorquino asegura sentirse inseguro, frente al 40% que sostiene lo contrario. El miedo se incrementa en las horas nocturnas, hasta el 62%.

Una patología urbana

Herbert y Laurie, un matrimonio de administrativos que va en metro a trabajar, confiesan que su sensación de intranquilidad va en aumento. “Muchas veces no te puedes ni sentar en el vagón porque el asiento entero está ocupado por un vagabundo descalzo o borracho o ambas cosas. Si está más o menos consciente, es mejor no mirarle a los ojos, porque puede mosquearse, y menos aún recriminarle”, explica Herbert a la salida de una estación. “No sé si el plan del alcalde funcionará pero el metro necesita una reforma integral, y la seguridad es el primer paso. No es un hotel, ni un hospital para enfermos mentales”. Paul, coordinador de una orquesta juvenil, señala sin embargo que está igual que siempre, y que su principal preocupación es que se le acerque alguien sin mascarilla. “No está ni mejor ni peor. Ni la inseguridad es nueva ni la sensación de miedo me parece tan justificada, creo que hay mucha alarma mediática, además de un intento de ponerse medallas con la limpieza de las instalaciones”, explica en una estación de la línea 1.

Años de negligencia y desatención en la prestación de servicios sociales -lo público es además casi anatema en EE UU- han enquistado las deficiencias del metro, convirtiéndolo en una patología urbana. La falta de camas psiquiátricas y una ley -surgida a raíz de otro empujón mortal en el metro, en 2013- que permite el ingreso forzoso de una persona en una unidad de salud mental se contradicen; ley a la que por cierto recurre el plan del alcalde. Los equipos de intervención psicosocial, que incluyen a un par de agentes de policía, evalúan por el momento la situación de los sintecho en seis líneas, pero muchos creen que es una solución cosmética.

Alrededor de un millón de sintecho pasa la noche en las estaciones y los vagones del metro de Nueva York.
Alrededor de un millón de sintecho pasa la noche en las estaciones y los vagones del metro de Nueva York.eduardo munoz

El antropólogo médico Kim Hopper, de la Universidad de Columbia y con 25 años de experiencia en los servicios de salud mental de la ciudad, no oculta su pesimismo acerca del plan del Ayuntamiento. “Este problema surgió hace muchos años. Hoy tenemos más evidencia si cabe de la importancia de las viviendas de apoyo (y de facilitar el acceso a ellas) para las personas que luchan contra problemas mentales y no tienen hogar. Sin alternativa habitacional, simplemente engañamos al público haciéndoles creer que se da una solución, cuando todo lo que ha ocurrido es un desplazamiento masivo junto con alguna retención improvisada [ingreso hospitalario por orden judicial]. No funciona, así que no durará”.

Elizabeth Bowen, del Instituto de Trabajo Social de la Universidad de Buffalo (Nueva York), se expresa en parecidos términos: “La ciudad debería considerar el trauma que han sufrido la mayoría de las personas sin hogar. Para muchos, esto incluye experiencias traumáticas con la policía. El mejor enfoque sería trabajar con equipos comunitarios de salud mental, sin policía, que estén capacitados clínicamente. El énfasis debe ponerse en conectar a esas personas con tratamiento y vivienda permanentes, no en reprimir a quienes duermen en los trenes porque no tienen otras opciones seguras. Esto también significa que la ciudad debe estar preparada para proporcionar recursos adicionales para el tratamiento y la vivienda, a fin de abordar las causas de raíz”.

Christa, una estudiante de 17 años que se desplaza en metro a diario, intenta comprender con evidente desgana a qué se refiere la periodista cuando le pregunta por la inseguridad en el suburbano. “¿Insegura? Ni segura ni insegura, no leo noticias ni veo informativos. Es mejor no enterarse de nada. Y durante el trayecto sólo veo vídeos en TikTok o alguna serie en el móvil -dice, sin apenas levantar la vista de la pantalla-. ¿De veras el metro de Nueva York es peligroso, en serio?”.

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New York Gov. Kathy Hochul announced Sunday that the statewide masking requirement in schools will be lifted by March 2.

In a briefing held in Albany, the Democrat cited declining COVID-19 cases and guidance from the Centers for Disease Control and Prevention.

She said counties and cities could keep their own mandates in place, and parents could still choose to send their kids to school in masks.

The new rules effective Wednesday apply to children 2 years and older in childcare facilities. New York State has 2.7 million schoolchildren, including about 1 million in New York City.

Earlier this month, Hochul let a broad mask mandate for most indoor settings expire, but said the schools’ requirement would remain in place. She had promised to revisit the schools question by the first week of March.

The broad mask mandate was implemented during a COVID-19 surge fueled by the omicron variant of the coronavirus in December.

Masks are still required in some places, including public transit.

U.S. financial regulators have fined the New York branch of the National Bank of Pakistan (NBP) more than $55 million for anti-money laundering violations and compliance deficiencies.

The fines by the Federal Reserve Board and the New York’s Department of Financial Services (NYDFS) led to a 7% drop in NBP’s shares Friday.

NBP’s “banking operations did not maintain an effective risk management program or controls sufficient to comply with anti-money laundering laws,” the U.S. Federal Reserve Board said in a statement Thursday.

Pakistani authorities have said the fines were agreed upon through a settlement with U.S. regulators and that there has been no “willful misconduct” at NBP’s New York branch.

Under the settlement the NBP will be required to offer a plan “detailing enhancements to the policies and procedures of the Bank’s BSA/AML compliance program, its Suspicious Activity Monitoring and Reporting program, and its customer due diligence requirements,” reads a NYDFS statement.

The government of Pakistan owns more than 75% of the NBP.

In June 2018, the Paris-based Financial Action Task Force (FATF), an international anti-money laundering watchdog, put Pakistan in its “grey-list” because of concerns the country was not doing enough to counter money laundering and terrorism financing.

The Pakistani government is expected to inform the FATF in February 2022 of its progress in tackling financial loopholes which benefit terrorist groups.

Terrorism Concerns

Pakistan’s military and intelligence services have long been accused of maintaining links with and using terrorist groups to further strategic objectives in neighboring India and Afghanistan.

“At the core of such money-laundering penalties lies serious concerns about repeated non-compliance with terrorism financing enabled by Pakistan’s state-owned entities,” Javid Ahmad, a senior fellow at the Atlantic Council, told VOA.

“It’s a slap on the wrist, but Pakistan, like a corporation, has certain financial obligations to its elaborate network of militant shareholders, so it will find other creative ways like the use of cryptos to circumvent banks and stay semi-compliant with [the] AML regime,” he added.

Pakistani authorities deny any involvement with terrorism and contend that the country has suffered immensely from terrorist attacks over the last two decades.

“Pakistan made limited progress on the most difficult aspects of its 2015 National Action Plan to counter terrorism, specifically in its pledge to dismantle all terrorist organizations without delay or discrimination,” the U.S. State Department said in its 2020 Country Report on Terrorism.

A judge ruled Thursday that former President Donald Trump must answer questions under oath in New York state’s civil investigation into his business practices.

Judge Arthur Engoron ordered Trump and his two eldest children, Ivanka and Donald Trump Jr., to comply with subpoenas issued in December by New York Attorney General Letitia James.

Trump and his two children must sit for a deposition within 21 days, Engoron said.

Engoron issued the ruling after a two-hour hearing with lawyers for the Trumps and James’ office.

“In the final analysis, a State Attorney General commences investigating a business entity, uncovers copious evidence of possible financial fraud, and wants to question, under oath, several of the entities’ principals, including its namesake. She has the clear right to do so,” Engoron wrote in his decision.

FILE - Ivanka Trump, left, and Donald Trump Jr. arrive on the West Front of the U.S. Capitol in Washington, D.C., Jan. 20, 2017.

FILE – Ivanka Trump, left, and Donald Trump Jr. arrive on the West Front of the U.S. Capitol in Washington, D.C., Jan. 20, 2017.

Spokespeople for Trump did not immediately respond to a request for comment on the ruling, which is likely to be appealed.

James, a Democrat, said her investigation has uncovered evidence Trump’s company used “fraudulent or misleading” valuations of assets like golf courses and skyscrapers to get loans and tax benefits.

Trump’s lawyers told Engoron during the hearing that having him sit for a civil deposition now, while his company is also the subject of a parallel criminal investigation, is an improper attempt to get around a state law barring prosecutors from calling someone to testify before a criminal grand jury without giving them immunity.

“If she wants sworn testimony from my client, he’s entitled to immunity. He gets immunity for what he says, or he says nothing,” Trump’s criminal defense lawyer, Ronald Fischetti, said in the hearing, which was conducted by video conference.

If Trump were to testify in the civil probe, anything he says could be used against him in the criminal investigation being overseen by the Manhattan district attorney’s office.

Trump could invoke his Fifth Amendment right to remain silent in a deposition — something he’s criticized others for doing in the past.

A lawyer for the attorney general’s office, Kevin Wallace, told the judge that it wasn’t unusual to have civil and criminal investigations proceeding at the same time.

“Mr. Trump is a high-profile individual, yes. That’s unique,” Wallace said. “It’s unique that so many people are paying attention to a rather dry hearing about subpoena enforcement. But the legal issues that we’re dealing with here are pretty standard.”

Another Trump son, Eric Trump, and the Trump Organization’s finance chief Allen Weisselberg, have previously sat for depositions in the civil investigation — and invoked their Fifth Amendment rights hundreds of times when they were questioned by investigators in 2020.

Alan Futerfas, a lawyer for Ivanka and Donald Trump Jr., both of whom have been executives in their family’s Trump Organization, said during the court hearing that so far he had no reason to believe either is a target of the district attorney’s criminal investigation.

In a statement Tuesday, Trump railed against what he called a “sham investigation of a great company that has done a spectacular job for New York and beyond” and a racially motivated “continuation of a Witch Hunt the likes of which has never been seen in this Country before.”

Wallace noted the state attorney general’s office was investigating Trump-related matters as far back as 2013, including probes into his charitable foundation and a Trump University real estate training program that started long before James was elected.

In a court filing this week, James included a letter from Trump’s longtime accounting firm advising him to no longer rely on years of financial statements it prepared based on his company’s valuations, given the questions about their accuracy.


Sara Palin, este lunes al salir de una audiencia en Nueva York.
Sara Palin, este lunes al salir de una audiencia en Nueva York.Seth Wenig (AP)

Sarah Palin, que fue gobernadora de Alaska y candidata republicana a la vicepresidencia de EE UU en 2008, va camino de perder la demanda por difamación contra el diario The New York Times. La política, en su día estrella del movimiento ultraconservador Tea Party, demandó en 2017 al rotativo por un error contenido en un editorial, rápidamente corregido, que la vinculaba con los discursos de odio y, en concreto, con un tiroteo reciente en el que resultaron heridos varios miembros del Congreso. El diario relacionaba ese suceso con otro ataque perpetrado en 2011 que costó la vida a seis personas e hirió muy grave a la congresista demócrata Gabby Giffords.

En realidad, no ha hecho falta siquiera aguardar al veredicto, ya que el juez que presidía el tribunal ha desestimado este lunes la demanda en medio de las deliberaciones del jurado, y al margen del veredicto de este, al considerar que los abogados de Palin no presentaron pruebas concluyentes acerca de la mala fe del diario al publicar la información. La política republicana ha anunciado que recurrirá la decisión y se plantea desafiar legalmente la consideración jurídica de la “mala fe”, el requisito utilizado para casos de posible libelo o difamación contra figuras públicas (originariamente funcionarios, luego ampliado a personalidades de las finanzas o el espectáculo, celebridades, etcétera).

El juez federal de distrito Jed Rakoff permitirá que el jurado, que comenzó a deliberar el viernes por la tarde, continúe su examen del caso para que los argumentos puedan ser usados en una apelación como la que Palin promete.

El editorial del Times se titulaba Las políticas letales de EE UU. Según la versión publicada inicialmente, Palin habría incitado al pistolero a perpetrar el tiroteo masivo de 2017 porque su campaña había publicado una imagen en Facebook de distritos demócratas marcados con un punto de mira. El rotativo corrigió el editorial al día siguiente y Palin presentó la demanda dos semanas después. El propio Rakoff desestimó la demanda en agosto de 2017 y dictaminó que el Times había cometido un “error”, pero que la exgobernadora de Alaska no había probado que el error “se cometió con mala fe, es decir, sabiendo que era falso o con un desprecio imprudente de su falsedad”.

Palin no se desanimó y siguió recurriendo, como amenaza con hacer de nuevo, en un caso que muchos interpretan como un intento de quebrantar el sólido sistema de salvaguardas legales del que disfrutan los medios de comunicación y los periodistas en EE UU. Palin sería, según la interpretación al uso, el ariete con que la derecha más conservadora aspira a derribar la protección que brinda la Primera Enmienda, que consagra la libertad de expresión y prensa, un objetivo sobre el que también se han pronunciado dos jueces del Tribunal Supremo, ambos conservadores.

“Si [Palin] pierde el juicio y las apelaciones, sin duda pedirá al Tribunal Supremo que cambie las leyes contra la difamación para facilitar que los demandantes ganen, en concreto la regla que exige al demandante que demuestre mala fe o serias dudas acerca de la verdad de lo publicado por parte del periodista. No creo que el Supremo cambie la ley y no debería hacerlo, porque si resulta más fácil para el demandante ganar juicios por difamación, la prensa cubriría menos asuntos de interés, escribiría menos artículos de investigación y escrutaría menos al Gobierno y a las instituciones, y eso sería malo para la democracia”, adelantaba en vísperas del juicio Georges Freeman, director ejecutivo de Media Law Resource Center y exabogado del diario.

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“Los abogados de Sarah Palin se hicieron famosos al demandar al portal Gawker, logrando un fallo a su favor de 140 millones de dólares que dejó a Gawker fuera del negocio” en 2010, recordaba Dave Heller, vicedirector de Media Law Resource, haciéndose eco del temor existente en el mundo de la comunicación de que “la retórica contra la prensa del expresidente Trump y otros pueda influir en los jurados para otorgar indemnizaciones cuantiosas e injustificadas que amenazan [también económicamente] la libertad de prensa”. Palin había solicitado cerca de 500.000 dólares por el menoscabo de su reputación que, a su juicio, constituyó el editorial del Times.

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New York City is preparing to fire up to 4,000 government workers for failing to comply with the city’s vaccine mandate.

Among those impacted are teachers, police officers, sanitation workers and firefighters.

Then-Mayor Bill de Blasio imposed vaccine mandates on municipal and private sector workers last year.

City workers have until the end of business Friday to comply with the mandate or lose their jobs. Most of those impacted have been on unpaid leave.

“We have to be very clear — people must be vaccinated if they are New York City employees,” Eric Adams, a Democrat who took over as mayor in January, said at a news conference Thursday.

Labor unions representing city workers have fought against the mandates by suing the city. So far, those efforts have failed.
On Monday, city workers staged a protest by walking across the Brooklyn Bridge to City Hall.

The firings come as infection rates are falling sharply and many states and countries around the world are lifting many COVID-19-related restrictions, including vaccine mandates in some cases.

An estimated 95% of the city’s roughly 370,000 workers are vaccinated, according to news reports.


La embajadora ante la ONU de Donald Trump pasa frente al tapiz del Guernica, en 2018.
La embajadora ante la ONU de Donald Trump pasa frente al tapiz del Guernica, en 2018.DREW ANGERER (AFP)

Siguen sin conocerse las razones para su retirada ni las que han llevado finalmente a su devolución, pero desde este sábado el que es símbolo universal contra la barbarie y la crueldad de la guerra regresa para presidir la entrada del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York. El icónico tapiz del Guernica volverá a recordar a mandatarios y diplomáticos el dolor y devastación que provocan las guerras, lo que pretendió Pablo Picasso cuando plasmó en un lienzo el bombardeo del 26 de abril de 1937 de los cazas nazis sobre la población vasca de Guernica (Vizcaya, País Vasco).

“Estoy agradecido de que el tapiz pueda seguir llegando a un mayor segmento de la población mundial y magnificar así su habilidad de afectar vidas y educar”, ha dicho en un comunicado de la ONU el dueño de la pieza, Nelson A. Rockefeller Jr., bisnieto del magnate del petróleo John D. Rockefeller -el estadounidense más rico de la historia-. El año pasado, ni Naciones Unidas ni la familia Rockefeller explicaron los motivos que llevaron a la retirada del tapiz, encargado en 1955 por Nelson Rockefeller, nieto del patriarca, al taller francés de Jacqueline de la Baume-Durrbach, con la autorización del artista español.

Cuando fue retirado, la ONU fue muy diplomática y emitió un sentido comunicado en el que agradecía “a la familia Rockefeller el préstamo de esta poderosa e icónica obra de arte durante más de 35 años”. Ahora, con el regreso a Naciones Unidas, fue Rockefeller el que dijo estar “profundamente agradecido” por la custodia de la ONU de la pieza, aunque, igual que hizo cuando se lo llevó, volvió a no explicar las razones concretas para su devolución.

“El regreso es una noticia muy bienvenida cuando ponemos fin a un difícil año de adversidad global y conflicto”, ha declarado el secretario general de la ONU, António Guterres, en una carta a Rockefeller fechada el pasado 15 de diciembre. “El tapiz del Guernica comunica al mundo sobre la necesidad urgente de avanzar en la paz y la seguridad internacional”, puntualiza Guterres.

La histórica pieza fue prestada en 1984 a Naciones Unidas, que un año después la instaló en uno de los lugares más significativos de su sede central, a las puertas de la sala en la que se reúne su máximo órgano de decisión. La versión original del cuadro se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid.

En sus 75 años de historia, la ONU ha atesorado una vasta colección de lienzos y esculturas con mensajes contra la violencia y por la paz mundial. Un conjunto artístico que aglutina tantas anécdotas como diversidad de estilos, como por ejemplo una vidriera de Marc Chagall o murales de Portinari o el español José Vela Zanetti.

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Desde la izquierda, el fiscal general de EE UU, Merrick Garland; el alcalde Eric Adams y el presidente Joe Biden, este jueves en Nueva York.
Desde la izquierda, el fiscal general de EE UU, Merrick Garland; el alcalde Eric Adams y el presidente Joe Biden, este jueves en Nueva York.BRENDAN SMIALOWSKI (AFP)

La visita que el presidente de EE UU, Joe Biden, ha realizado este jueves a Nueva York ha escenificado la preocupación de la Casa Blanca y el Partido Demócrata ante el auge de la criminalidad en la Gran Manzana y el resto del país. Acompañado del fiscal general del país, Merrick Garland, el mandatario se ha reunido con el alcalde, Eric Adams, y la gobernadora del Estado de Nueva York, Kathy Hochul, ambos demócratas; a la cita han acudido varios congresistas de su partido y la fiscal general del Estado, Letitia James. El primer escenario elegido para abordar la estrategia en la lucha contra el crimen ha sido la sede del departamento de policía de Nueva York, el mayor del país, con 35.000 agentes. El segundo, un colegio del distrito de Queens, para intercambiar ideas sobre prevención con líderes comunitarios.

En el diseño del programa estaban todos los elementos que la Administración de Biden pretende integrar en su abordaje del fenómeno. Un claro apoyo a la respuesta policial -tanto Biden como Adams rechazan el movimiento Defund the police (Desinvertir en policía), que animan sus correligionarios más progresistas-, pero sin olvidar la intervención en las raíces del fenómeno: las comunidades más desfavorecidas, como la afroamericana y la latina. A la vez, a diez meses de unas elecciones de medio mandato cruciales, Biden intenta demostrar firmeza ante el problema, frente a las críticas de debilidad y tibieza por parte de la oposición republicana. Los demócratas no están dispuestos a regalar la baza de la inseguridad a los conservadores.

En la reunión en el cuartel general de la policía, Biden se pronunció sobre la reciente muerte en acto de servicio de dos agentes, a cuyas familias telefoneó la víspera y a los que dijo “admirar muchísimo”, y propuso dotar de más fondos al cuerpo, no recortar su presupuesto. “No se trata de desfinanciar, se trata de financiar”, subrayó. El mandatario solicitó mayores recursos para la policía comunitaria y para la agencia federal de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF, en sus siglas inglesas). “El presidente está hoy aquí porque conoce lo que quieren los estadounidenses: justicia, seguridad y prosperidad”, declaró Eric Adams; “sabe que la seguridad ciudadana y la justicia son la base de nuestra economía, nuestra democracia y nuestra sociedad”.

La reunión fue una notable demostración de unidad entre los distintos niveles de la Administración. “Alcalde Adams, usted dice que la violencia armada es alimentada por muchos ríos. Como bien sabe, propuse un plan para represar algunos de esos ríos. Puede contar conmigo como socio en ese esfuerzo”, reiteró Biden al regidor. El presidente, que califica de epidemia esta oleada de violencia, presentó en junio un plan de acción, presupuestado en 500 millones de dólares, para destinar más recursos a la policía y a la intervención socioeconómica en las comunidades. La iniciativa pretende también yugular el denominado Iron Pipeline, la ruta de aprovisionamiento de armas desde los Estados del sur del país hacia la costa este, así como poner fuera de circulación a los reincidentes.

En Nueva York, donde en lo que va de año 116 personas han sido víctimas de tiroteos, hay un encendido debate acerca de la reforma de la fianza. Las leyes vigentes eliminan la opción de que los jueces fijen una fianza en efectivo para la mayoría de los delitos menores y no violentos, un planteamiento que el nuevo fiscal de Manhattan, el progresista Alvin Bragg, no comparte, aunque la proliferación de sangrientos sucesos puede hacerle modificar su postura.

El mandatario defendió su plan y salió al paso de los críticos. “[El control de armas] No viola el derecho a la Segunda Enmienda [que consagra el derecho a poseer y portar armas] de nadie. No hay enmienda que sea absoluta. No podías comprar un cañón cuando fue aprobada. No hay ninguna razón por la que ahora deberías poder comprar ciertas armas de asalto”, declaró.

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La proliferación de tiroteos en Nueva York en las últimas semanas –además de los policías muertos en acto de servicio, otros cuatro resultaron heridos en sendos incidentes en enero- no es exclusiva de la Gran Manzana; urbes como Chicago, Memphis o Filadelfia también se desangran. El sostenido aumento de la violencia jalona el país desde la pandemia, con 21.500 homicidios en 2020, casi 59 al día; un incremento del 30% en un año. Casi la mitad de las víctimas (9.941) eran afroamericanas, una comunidad que representa el 12% de la población. De ahí el énfasis que tanto Biden como Adams ponen en la intervención en las comunidades y los barrios.

El refuerzo policial, con la contratación de más agentes, es visto con suspicacia por los progresistas, así como la actual normativa sobre la fianza. Adams pretende recuperar una unidad callejera para combatir el tráfico de armas cortas que inunda Nueva York. La Casa Blanca prevé medidas contra las llamadas fantasmas, o de fabricación privada, ensambladas a partir de piezas sueltas, sin número de serie, o impresas en 3D, que burlan todos los controles. Entre 2016 y 2020 se decomisaron 23.900 armas de este tipo, responsables de al menos 325 homicidios. Su uso ha aumentado un 400% en los últimos cuatro años, según datos publicados este jueves por la ATF.

Con más armas que habitantes, EE UU es el país más pertrechado del mundo, una tendencia que también se disparó durante la pandemia, especialmente por parte de nuevos compradores. En los dos últimos años, se han vendido 43 millones de armas. En junio de 2021, el 30% de los adultos estadounidenses decía poseer al menos una, según un estudio de Pew Research.

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The fashion industry has always had a relationship with some forms of social activism. But all too often the industry is also seen as one of excess and consumerism gone wild. That could change if New York’s Fashion Sustainability and Social Accountability Act – or FSSAA – becomes law. Nina Vishneva has the story, narrated by Anna Rice. Camera – Vladimir Badikov.


Un policía custodia el acceso al edificio donde dos agentes fueron asesinados en acto de servicio el 22 de enero, en Harlem (Nueva York).
Un policía custodia el acceso al edificio donde dos agentes fueron asesinados en acto de servicio el 22 de enero, en Harlem (Nueva York).SPENCER PLATT (AFP)

La violencia desborda a las autoridades de Nueva York. En paralelo al resto del país, la ciudad experimenta desde el comienzo de la pandemia un repunte de la criminalidad que parece haberse acelerado en las últimas semanas. La promesa de mano dura del nuevo alcalde, Eric Adams, choca con el ala progresista de sus correligionarios demócratas y con activistas sociales. El contexto es distinto al de los sangrientos ochenta y noventa: tras la eclosión del movimiento Black Lives Matter, los excesos policiales están bajo la lupa. La inseguridad lastra la recuperación económica y alimenta la desigualdad en los barrios más afectados por la pandemia: en un círculo vicioso, las zonas deprimidas generan y sufren la violencia, que luego alcanza a otros barrios.

Tras solo cuatro semanas como alcalde, Adams afronta una crisis que puede definir su mandato. El expolicía que llegó al consistorio prometiendo más seguridad comprueba cómo a diario sus promesas chocan con la realidad letal de las calles. Asesinatos, atracos que cuestan vidas; una bebé herida por una bala perdida. El homicidio de dos policías en acto de servicio hace dos semanas ha sido un punto de inflexión en el corto recorrido del regidor. Sus propuestas para abordar la violencia —incrementando la respuesta policial, básicamente— han suscitado críticas, especialmente entre los partidarios de recortar el presupuesto del cuerpo, un movimiento pujante desde la muerte a manos de un policía del afroamericano George Floyd en mayo de 2020. La violencia por armas de fuego golpea otras urbes, pero Nueva York es el escaparate: una bala perdida en hora punta en Times Square no es la mejor carta de presentación para una ciudad que anhela recuperarse.

Adams recibe este jueves en Nueva York a Joe Biden para discutir y abordar “una estrategia integral para combatir la violencia”. El lunes, el presidente propuso su receta, no muy distinta a la del alcalde. “Debemos contratar más policías e invertir en programas de prevención en las comunidades”, dijo. El plan de gasto social atascado en el Senado prevé una partida de 5.000 millones para lo segundo, mientras algunos demócratas, como el influyente líder del Senado, Chuck Schumer, sugieren que la única forma de prevenir la venta de armas ilegales y los delitos cometidos con ellas es a través de una intervención federal.

En 2020 hubo 1.530 tiroteos en la ciudad, más del doble que el año previo; en 2021, fueron 1.877, la cifra más elevada en décadas. El año pasado, las detenciones por armas de fuego en toda la ciudad, cuyas leyes sobre tenencia y uso figuran entre las más restrictivas del país, aumentaron un 6% con respecto a 2020 y un 34% en comparación con 2019. La llamada Iron Pipeline, la ruta usada para el contrabando de armas desde Estados del sur y el Medio Oeste del país hasta la Gran Manzana, opera a destajo, y de poco sirven los reclamos de la policía, ni sus ofertas de iPad gratis y dinero en metálico a los que entreguen sus armas, sin preguntas ni consecuencias legales.

A primeros de enero, Cristal, una puertorriqueña de 19 años empleada en una hamburguesería, murió de un disparo en el pecho durante un atraco por poco más de 100 dólares de caja. Sam, dueño de una pizzería que comparte tabique con el local, confirma que en el barrio —el predominantemente latino East Harlem— hay una sensación palpable de miedo. “Algunos negocios están adelantando la hora de cierre y nosotros nos lo estamos planteando. Con lo que nos ha costado capear la pandemia, muchos tememos que esto pueda ser el golpe definitivo. La gente se retrae, está saliendo menos. Esperemos que se tomen medidas enseguida; de hecho, ya se ven más policías, pero eso siempre sucede a posteriori”, dice.

Los estragos de la pandemia, que ha disparado la desigualdad —la tasa de desempleo en Nueva York fue en diciembre del 8,8%, más del doble que la nacional (3,9%)—, explican para algunos la criminalidad rampante. “La pandemia ha provocado una tremenda dislocación económica y una agitación considerable en Nueva York. Con un desempleo del 15% entre los trabajadores que no han ido a la universidad y entre los afroamericanos, y del 24% entre los jóvenes de 18 a 24 años, muchos vecindarios permanecerán fracturados y al límite hasta que se haga más para restaurar las oportunidades laborales. Como ciudad, no podemos permitirnos el lujo de sentarnos y esperar a que el mercado laboral se recupere por sí solo, porque llevará años”, sostiene James Parrott, director de Políticas Económicas del Centro de Estudios de Nueva York de la New School.

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La franja de población más joven es el objetivo del alcalde de cara a los programas de prevención, y en concreto los 250.000 jóvenes entre 16 y 24 años que no estudian ni trabajan. Igual que hiciera en su día el gobernador Andrew Cuomo, Adams propone planes de empleo temporal, a modo de aprendizaje, para mantenerlos ocupados durante el verano. Una propuesta que muchos ven ineficaz por alicorta. También es motivo de controversia política la respuesta penal, y en concreto la moderación al respecto del nuevo fiscal de distrito de Manhattan. “Ha habido cuatro epidemias de violencia armada desde la década de 1960. Suben y bajan de manera predecible, a menudo correlacionadas con crisis de salud pública [como la del crack]. Históricamente, la aplicación de la ley ha tenido poco que ver con su desaparición”, sostiene Jeffrey Fagan, profesor de Derecho en Columbia. “Las políticas de arrestos masivos, respuesta común a epidemias pasadas, hicieron poco para detener el flujo de armas. El alcalde Adams tiene razón al centrarse en combatir a los traficantes”, objetivo de una nueva unidad policial que patrullará las calles.

Alex Vitale, profesor de la Universidad de Brooklyn y coordinador del Proyecto Justicia Policial y Social, difiere sobre la eficacia de las nuevas medidas. “El plan del alcalde carece casi por completo de evidencias para respaldar sus intervenciones de mano dura contra el crimen. Se basa en consignas políticas en lugar de pruebas empíricas y, por el camino, corre el riesgo de recrear las condiciones que han dado lugar al Black Lives Matter, como el asesinato de Amadou Diallo por una unidad anticrimen”. Diallo, un inmigrante guineano desarmado, recibió 41 disparos a la puerta de su casa en 1999. Los cuatro agentes fueron absueltos y el caso fue, entre otros, el germen del basta ya a la brutalidad policial contra las minorías. El riesgo de una excesiva intervención policial tiene ahora más vigilantes que nunca.

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Miss USA 2019.

Los hechos son materia de investigación.

Noticvias Internacionales.

Medios estadounidenses han reportado hace pocas horas la muerte de la modelo Cheslie Kryts, Miss USA 2019 en el certamen universal de la belleza.

La joven de 30 años de edad cayó al vacío desde el piso 29 de un rascacielo de la ciudad de Nueva York.

Hasta el momento se desconoce si el insuceso ocurrió de manera accidental, si se trató de un homicidio o si la exreina atentó contra su vida.

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Al parecer, en el sitio habría sido hallada una carta pero por respeto a la familia de Kryts, las autoridades policiales han manajeado la situación con cautela.

Sus seres queridos se encuentran devastados con esta noticia:

«Con devastación y gran dolor, compartimos el fallecimiento de nuestra amada Cheslie. Su gran luz fue la que inspiró a otros en todo el mundo con su belleza y fuerza. Le importaba, amaba, reía y brillaba», dijo el portavoz de la familia.

Autoridades del país norteamericano se encuentran realizando las investigaciones pertientes para aclarar las causas de la muerte de la mujer nacida el 26 de abril de 1991 en Michigan,EstadosUnidos.

En redes sociales, varias exreinas de la belleza han compartido mensajes de condolencias a la familia de Kryts.

Una de ellas fue la colombiana Gabriela Tafur quien tuvo la oportunidad de compartir con Cheslie en el Miss Universe 2019 llevado a cabo en Atlanta, Georgia.

Tafur destacó el empoderamiento femenino de Cheslie, su inteligencia, fuerza y tambíen su innegable belleza.

Miss

Mensaje de Gabriela Tafur, exreina de la belleza.

Foto de portada: @chesliekryst

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policías en New York

Las imágenes de los policías en la Catedral de San Patricio, se han hecho virales, era el funeral del uniformado que fue asesinado cuando atendía un llamado de emergencia.

Noticias Internacionales.

Un multitudinario último adiós al policía hispano Jason Rivera, se ha hecho viral este viernes, porque a la Catedral de San Patricio llegaron por lo menos 1000 policías y cientos de ciudadanos más.

catedral San Patricio
Más de 1000 policías llegaron para despedir a su compañero.

Rivera, fue herido junto a su compañero, cuando atendían un llamado de emergencia por un caso de violencia intrafamiliar en un suburbio.

Cuando llegaron, los recibieron a disparos, se formó un tiroteo y los oficiales cayeron heridos de bala. Una situación que se ha vuelto recurrente, en lo que muchos han calificado, como un ‘pico’ de violencia en los hogares de New York que se terminan trasladando a las calles.

Las honras fúnebres, han sido una de las más sentidas en la ciudad en los últimos años.

En la Gran Manzana, esperan que tras esta emotiva despedida «se recupere el tejido entre la comunidad y la institución».

En la ‘Gran Manzana’ una ola de violencia y uso de armas de fuego ha disparado alarmas.

Muchos de los procedimientos policíales que parecen ‘simples’ problemas de convivencia entre vecinos, terminan en tiroteos y confrontaciones.





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One of two New York police officers shot dead was laid to rest Friday, in a case that has crystallized a rise in gun violence that new Mayor Eric Adams has vowed to tackle.

Officer Jason Rivera, 22, was killed while responding to a domestic disturbance in Harlem with his partner Wilbert Mora, 27, who also died this week of his gun wounds.

Under a light snow and somber sky, thousands of officers along with Rivera’s family, the police commissioner and Adams, himself a former cop, gathered at the famed St. Patrick’s Cathedral in Manhattan for the funeral service that was held in both English and Spanish.

The state’s Governor Kathy Hochul and Senator Chuck Schumer also were in attendance.

“He lived his dream, although too short a time,” the priest said of Rivera. “He made a difference.”

An organist played “God Bless America” to close the ceremony, and the blaring of bagpipes filled the streets outside the cathedral, as is traditional in New York police funerals.

“Through pain and sorrow, this is exactly how he would’ve wanted to be remembered. Like a true hero,” said the officer’s widow, Dominique. The childhood sweethearts were newly married.

One police officer in attendance told AFP in Spanish that “I’m in a lot of pain” following the shooting of the man she called a friend, with whom she said she graduated.

Another officer, who also would not give his name, said, “We are sad. Sad for him, for his family. Unfortunately, he won’t be the last.”

The city’s police commissioner, Keechant Sewell, gave Rivera a posthumous promotion to the highest rank for a detective, first-grade, a traditional promotion for officers killed while working.

“The NYPD will never give up this city,” said Sewell to the congregation. “We will always prevail.”

‘We are New Yorkers’

The shooting on January 21 was the latest flashpoint in Adams’ nascent rule, and it prompted him to release a new plan to rein in the crime he has long decried.

Calling Rivera a hero, Adams delivered a eulogy to the slain officer, saying that “his journey by our side has ended. He takes another path.”

He vowed to combat the “senseless violence” that resulted in the deaths.

Honoring the officer’s family, Adams told the cathedral, “We are New Yorkers. I believe in this city with all my heart.

“We care about each other. That’s what makes this city possible, along with the courage of officers like Jason Rivera.”

The shooting deaths are seen as part of a broader, national trend of gun violence fueled by the accessibility of firearms, against the backdrop of the social and economic toll of the COVID-19 pandemic.

Adams’ plan includes restoring a controversial anti-gun unit that was cut in 2020 amid the mass social justice protests that followed the police killing in Minnesota of George Floyd.

The plainclothes police units had become notorious for targeting Black and Latino New Yorkers.

This time, the teams would be equipped with body cameras and wear a piece of police insignia but would travel in unmarked vehicles.

Adams also is calling for changes to bail laws and a tweak to another law that would allow prosecutors to charge children in adult court if they’re arrested with guns, although it is unclear if either of those proposals have necessary state support.

The mayor’s blueprint has rankled lawmakers on the left, many of whom advocate for more investment in community initiatives, health care and education rather than approaching crime issues through more policing.

The largest American city has suffered a spate of violence in January, not only shootings but also the deadly shoving of an Asian American woman onto subway tracks as a train entered Times Square.

Gun incidents in New York — far from the violence the city was suffering decades ago — ticked up slightly in 2021, up 4.3 percent from the 2020 numbers.

In a sign that Adams’ tough-on-crime line is garnering political backing, President Joe Biden is expected in New York on February 3 to discuss his strategy against gun violence nationwide, according to the White House.


Homenaje a los dos policías a las puertas de su comisaría, este lunes en Nueva York. En el cartel puede leerse: "Reza por la ciudad".
Homenaje a los dos policías a las puertas de su comisaría, este lunes en Nueva York. En el cartel puede leerse: «Reza por la ciudad».Yuki Iwamura (AP)

La ciudad de Nueva York no lloraba la muerte de dos policías en el mismo acto de servicio desde 2014. El viernes, dos agentes veinteañeros e hispanos -el cuerpo es cada vez más diverso étnicamente, frente al predominio de italoamericanos e irlandeses antaño- acudieron a un domicilio de Harlem por la llamada de una mujer a la que su hijo estaba amenazando. Con un arma ilegal, trucada, procedente de los bajos fondos de Baltimore, el hombre disparó contra Jason Rivera y Wilbert Mora, de 22 y 27 años, respectivamente. El primero murió casi en el acto; su compañero ha sucumbido a las heridas este martes en un hospital de Nueva York. El asesino, con cuentas con la justicia ya saldadas, falleció el sábado a causa de las heridas en la cabeza que los agentes, y un tercer compañero que resultó ileso, le infligieron para repeler la agresión.

La emboscada que sufrieron Jason y Wilbert fue el último incidente de una semana en la que otros dos agentes de servicio resultaron heridos de bala, en un clima de creciente inseguridad que el alcalde, Eric Adams -que fue policía durante décadas-, ha calificado de “auténtica crisis de salud pública”. Además de los agentes, desde primeros de enero, cuando accedió a la alcaldía, ha habido otras víctimas de la violencia armada, como Cristal, la puertorriqueña asesinada durante el atraco a la hamburguesería de East Harlem donde trabajaba, o la bebé de 11 meses alcanzada por una bala perdida mientras descansaba en brazos de su madre en el interior de un automóvil. Ante la cadena de comida rápida donde murió Cristal, en la calle 116, se alza un altar improvisado lleno de flores, peluches y globos que engorda día a día.

Aunque la violencia ha ido en aumento durante la pandemia, tanto en Nueva York como en otras grandes ciudades del país, puede parecer un siniestro guiño del destino que esta oleada se produzca al inicio del mandato de quien fuera oficial y luego capitán del departamento de policía de Nueva York (con 35.000 agentes, el mayor del país). Su promesa de una ciudad más segura, una de las bazas que le dieron la alcaldía en las elecciones de junio, se ha visto letalmente confrontada por los hechos y este lunes, en un largo discurso televisado, Adams adelantó algunos detalles de sus planes de reforma del cuerpo. “Estamos lidiando con una oleada de violencia”, dijo Adams; una violencia también palpable en las instalaciones del metro de la ciudad, aunque por otros motivos: por ser el cobijo diario de numerosos sintecho con graves problemas mentales, como el individuo que hace dos semanas empujó al andén por azar a una mujer de 40 años, que falleció al ser arrollada por el vagón.

Pero el goteo de muertes por disparos, alimentado por la transfusión de armas ilegales desde los Estados del sur y el Medio Oeste del país a grandes urbes como Nueva York, ha introducido la variable cualitativa en las estadísticas, además de acelerar la respuesta política. “No vamos a entregar nuestra ciudad a unos pocos violentos. La seguridad y la justicia son requisitos para la prosperidad, no hay tiempo que perder”, subrayó Adams en su discurso. Entre otras medidas, el regidor anunció el despliegue de más policías en el metro -actualmente un millar de uniformados lo patrulla a diario- y en las 30 comisarías de distrito que concentran el 80% de los últimos episodios de violencia. También prometió recuperar una unidad para detectar y retirar de la circulación armas de fuego que fue desmantelada por su predecesor en 2020. La diferencia es que los agentes adscritos a la anterior versión vestían de paisano, y Adams ahora no quiere enmascarar su presencia.

Otros espinosos asuntos, como el incierto porvenir de los 250.000 jóvenes entre 16 y 24 años mano sobre mano en los barrios de la ciudad, pasto de las bandas o el crimen organizado; el riesgo de una ciudad cada vez más policial -una amenaza que experimentan especialmente las comunidades afroamericana y latina-, los recursos para afrontar de forma integral la integración y la salud mental de los sintecho o la reforma de la justicia penal se ciernen como losas sobre los planes de Adams. El consuelo es el presente: una ciudad con sólo 488 homicidios en 2021… frente a los 2.000 que se registraban año tras año a comienzos de los noventa.

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Cuando sonó la alarma de incendios en el edificio siniestrado el domingo en el barrio del Bronx, en Nueva York, los vecinos continuaron con sus vidas. Mohamed Whege se dio media vuelta en la cama e intentó retomar el sueño. Eran las once de la mañana cuando los gritos de su hijo lo alertaron de verdad: “¡Fuego, fuego!”. Las llamas venían de un apartamento en su misma planta, la tercera. La familia de cuatro salió corriendo a tocar las puertas de sus vecinos para advertirles de que realmente había un incendio. “La alarma siempre está encendida. Día y noche. Por eso, cuando sonó todos pensamos que no era nada”, explica este lunes Whege, a los pies del edificio, que tiene a su hija de ocho años hospitalizada por las quemaduras.

El incendio dejó al menos 17 fallecidos, entre ellos ocho menores de 16 años. Las autoridades habían informado inicialmente de que habían muerto 19 personas, nueve de ellas menores, pero el alcalde Eric Adams corrigió la cifra este lunes por la tarde en una rueda de prensa. El fuego ha sido el más mortífero en la ciudad de Nueva York desde 1990, cuando un incendio en el club social Happy Land, también en el Bronx, dejó 87 fallecidos. Las autoridades temen que las cifras de muertos aumenten, ya que entre las decenas de heridos, 13 continúan en estado crítico “luchando por sus vidas”.

Los vecinos del barrio amanecieron este lunes traumatizados, incrédulos. “Todavía miro hacia el edificio y veo el caos”, cuenta Rafael Cabrera, de 64 años, cubierto con ropa de abrigo hasta los dientes en una gélida mañana neoyorquina. “Fue horrible… El fuego, los bomberos sacando los cadáveres por las ventanas, camillas por todos lados”, describe el puertorriqueño, residente en el barrio desde hace dos décadas.

Mohamed Kamara, afrodescendiente de 46 años, tiene varios amigos y familiares en el bloque. El hijo de su primo, de 16 años, fue una de las víctimas mortales. Murió por inhalación de humo. Kamara vive en el edificio aledaño, de seis plantas. Salió por la mañana y olió el humo, pero los bomberos aún no habían llegado. “Vi a personas que saltaron por la ventana y murieron por eso. Los vidrios rompiéndose. Nunca había visto algo así, nunca”, afirma fuera de su casa.

Víctor Castillo, dueño de una tienda de conveniencia ubicada frente al edificio, salió a ver lo que estaba ocurriendo, alertado por los ruidos. Entre las sirenas de las ambulancias y las bocinas de los bomberos, escuchó cómo le llamaban: “¡Guayo!”. Eran sus clientes que le gritaban desde las ventanas de sus casas, atrapados. “La gente lloraba pidiendo auxilio y yo no podía hacer nada”, cuenta al otro lado del mostrador de su comercio. “Yo me siento afligido. Porque aunque todavía no se sabe quiénes son los muertos, suponemos que los conocemos a todos, especialmente a los niños, que suelen visitar el negocio a menudo”, añade Alison Ortiz, empleado del pequeño comercio.

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El mal funcionamiento de una estufa eléctrica provocó el fuego en una habitación de un dúplex situado en las plantas segunda y tercera del bloque, ubicado en la calle 181. Las llamas se contuvieron principalmente en el apartamento, pero el denso humo negro se esparció como un rumor por los 19 pisos del bloque, demasiado alto como para poseer las icónicas escaleras exteriores de incendios neoyorquinas. Las escaleras internas, la única vía de escape, eran como una boca de lobo, según los testimonios de los vecinos que lograron escapar. El jefe del cuerpo de Bomberos, Daniel Nigro, apuntó que las víctimas habían sufrido lesiones muy graves por inhalación de humo. Los equipos de rescate, que continuaban trabajando este lunes, encontraron víctimas en cada planta.

La rapidez con la que se propagó el humo se debió a que la puerta de la casa siniestrada no se cerró cuando huyó la familia. Adams ha revelado este lunes que el edificio, de 120 viviendas, tiene puertas de cierre automático. “Puede haber habido un problema de mantenimiento con esa puerta. Eso es parte de la investigación en curso”, ha afirmado el nuevo alcalde demócrata en el programa Good Morning America.

Donaciones

Este lunes, algunos de los vidrios rotos de las ventanas que explotaron o que los bomberos rompieron para que saliera el humo continuaban esparcidos por la calle. Mientras los equipos de rescate y limpiadores trabajaban en la zona, los residentes se acercaban al edificio para recoger documentos o medicamentos que dejaron en sus hogares a los que no saben cuándo regresarán, si es que pueden hacerlo algún día. Decenas de personas llegaron cargadas con bolsas llenas de ropa, colchas y latas de conservas para donar a los afectados. “Espero que la ciudad o el Estado ayude a estas familias. Somos una comunidad que se ha visto muy afectada por la pandemia y ya estábamos atravesando un momento difícil”, afirma Kamara.

El presidente Joe Biden, que ofreció la colaboración de la Casa Blanca al alcalde Adams y a la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, envió un mensaje de apoyo a las víctimas el domingo: “No les olvidaremos. No les abandonaremos”. La Cruz Roja estadounidense ha ayudado en la tarea de reubicar a los residentes desplazados y la alcaldía ha comenzado una recaudación de fondos a través de su sitio web para apoyar a las víctimas.

El edificio, de 1972, forma parte de un complejo llamado Twin Parks Northwest creado como un proyecto de viviendas asequibles. Se ubica a unos minutos de una mezquita, por lo que muchos vecinos del inmueble son musulmanes. El alcalde Adams ha descrito esta mañana el incendio como una “tragedia global” porque el Bronx representa “la diversidad étnica del mundo”. Este distrito de Nueva York es uno de los más densamente poblados (1,4 millones). El 35% de la población es negra, el 29% blanca, el 3% asiática y más del 54% es de origen hispano o latino. Muchas de las víctimas del incendio son inmigrantes africanos, junto a algunos latinos. Según las autoridades, un número significativo proviene de Gambia.

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Un incendio desatado en un edificio de viviendas del distrito neoyorquino de El Bronx ha dejado este domingo al menos 19 muertos y más de medio centenar de heridos, unos 30 de ellos de gravedad, han informado las autoridades. Según el diario New York Post y la televisión ABC7, que citan a fuentes policiales, entre las 19 víctimas mortales hay nueve niños. Más de 200 efectivos participan en las tareas de extinción del fuego, que se inició en el tercero de los 19 pisos del complejo de apartamentos por causas todavía desconocidas, según el Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York (FDNY).

“Sabemos que tenemos 19 personas que están confirmadas como muertas, así como varias otras en estado crítico”, ha dicho a la CNN el alcalde de Nueva York, Eric Adams, quien ha confirmado que hay más de 60 heridos.

Las llamas no se han extendido a otras viviendas, pero el humo se ha propagado por todo el edificio, ha explicado una portavoz a medios de comunicación locales. “Actualmente, hay 31 heridos graves”, ha asegurado el FDNY. En imágenes distribuidas por varios medios y difundidas en las redes sociales del Departamento de Bomberos puede verse a multitud de personas, incluidos niños, siendo atendidos por los equipos de emergencias.

El comisario del cuerpo de bomberos, Dan Nigro, citado por la cadena CBS, ha recordado que hace 30 años hubo otro incendio en El Bronx con varios muertos. Este suceso ocurre apenas unos días después de otro incendio en un edificio de tres plantas en Filadelfia (Pensilvania) el pasado miércoles, en el que murieron 12 personas, 8 de ellas menores.

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