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El presidente francés, Emmanuel Macron, ha concluido este jueves, después de una conversación telefónica de hora y media con Vladímir Putin, que “lo peor está por llegar” en la guerra en Ucrania y que el objetivo del presidente ruso es tomar todo el país. Putin, según el Palacio del Elíseo, muestra una “determinación muy grande” a seguir con la invasión a menos que el Gobierno de Kiev se desarme y acepte ser un país neutral.

“Nuestro análisis es que la ambición rusa es tomar el control de todo Ucrania”, dijo la fuente del Elíseo, que pidió anonimato. “[Las fuerzas rusas] afrontarán dificultades y obstáculos, los ucranios se baten con coraje. Nada está decidido, pero la correlación de fuerzas es muy desequilibrada, y, sin hacer predicciones, hay que estar preparados para que lo peor ocurra”. París no trabaja en estos momentos con el escenario de una partición de Ucrania que, de todos modos, consideraría inaceptable.

En un mensaje en la red social Twitter, Macron defendió: “Mantener el diálogo para evitar dramas humanos es absolutamente necesario. Continuaré con mis esfuerzos y con los contactos. Es necesario evitar lo peor”.

Pero las sanciones masivas europeas y estadounidenses y el envío de armamento, por ahora, no han frenado a Putin. ¿Qué medios dispone Occidente para evitar lo peor? Según el Elíseo, las sanciones “van a endurecerse”, y quedan medios económicos y diplomáticos, pero también “de apoyo operacional” a Ucrania, pera seguir presionando a Putin.

La llamada fue uno de los últimos actos diplomáticos de Macron antes de declararse candidato a las elecciones presidenciales del 10 y el 24 de abril en una carta a los franceses publicada en diarios regionales. “Solicito vuestra confianza para un nuevo mandato de presidente de la República”, escribe Macron. “Soy candidato para inventar con vosotros, ante los desafíos del siglo, una respuesta francesa y europea singular”, añade. No había ninguna duda de que el actual mandatario optaría a la reelección, pero faltaba hacerlo oficial. El plazo era este viernes a las 18.00.

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La guerra casi ha extinguido la campaña electoral, ha reforzado a Macron en los sondeos y ha dejado en una posición delicada a los candidatos más afines a Putin. En varios sondeos pierde apoyos el ultra Éric Zemmour, declarado admirador del presidente ruso.

La conversación de Macron con Putin fue por iniciativa del mandatario ruso. Era la decimotercera entre ambos desde diciembre, incluyendo el encuentro de seis horas en Moscú el 7 de febrero, dos semanas antes del inicio de la invasión de Ucrania. Con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha hablado 19 veces en el mismo periodo, la última el mismo jueves después de la llamada a Putin.

El líder ruso, según el Elíseo, explicó a Macron que las “operaciones militares” en Ucrania “se desarrollan según el plan”. Le recordó sus motivos para la invasión: el supuesto incumplimiento, por parte de Kiev, de los acuerdos de Minsk de 2015 sobre las zonas separatistas prorrusas del este de Ucrania. Reiteró que su objetivo es “desnazificar” el Gobierno de Kiev y señaló a Occidente como responsable por maltratar a Rusia en los últimos 30 años.

Macron, según la misma fuente, replicó que Putin “comete un error grave” en su apreciación del régimen político ucranio. “Evidentemente, no es un régimen nazi”, le dijo, y le acusó de mentir y mentirse a sí mismo si creía estos argumentos. “Tú, en el fondo, te cuentas historias a ti mismo, buscas un pretexto y lo que dices no está conforme con la realidad y en ningún caso justifica la violencia que cometes hoy ni el precio que tu país va a pagar por ello porque terminará como un país aislado, debilitado y bajo sanciones durante un periodo muy largo.”

Putin volvió a la carga, y reiteró que la invasión de Ucrania era una operación de lucha contra el nazismo, y amenazó: “Sí, la situación va a agravarse, pero es culpa de los ucranios porque no aceptan mis condiciones”.

El ruso declaró que “Rusia tiene la intención de continuar sin compromiso su combate contra los grupos nacionalistas que cometen crímenes de guerra”, según un comunicado del Kremlin citado por la agencia France Presse.

Fue un diálogo tenso en el fondo, sin ningún punto de encuentro posible, pero no en la forma, según el Elíseo. Putin se expresa de una manera “muy neutra, muy clínica” y las palabras fuertes no impiden que la conversación se prolongue. Ambos, que se comunican por medio de intérpretes, se tutean.

Macron, en un discurso a la nación el miércoles, defendió su opción de hablar con Putin hasta el último instante antes de la invasión –aunque este le engañó respecto a sus planes– y también seguir hablando ahora mientras las tropas rusas intentan avanzar y en pleno bombardeo de ciudades ucranias.

“He decidido seguir en contacto y seguiré en contacto con el presidente Putin mientras pueda y mientras sean necesario”, dijo Macron. “Para intentar, sin descanso, convencerle de que renuncie a las armas, para ayudar en el marco de las conversaciones en curso [entre Ucrania y Rusia] en la medida en que Francia pueda hacerlo y para prevenir el contagio y la ampliación el conflicto tanto como podamos”.

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Los efectos del castigo a Rusia por la invasión de Ucrania se asemejan en sus primeros días al retroceso del agua antes de la llegada del tsunami. La calma reina en los supermercados. Por las tiendas pasean los clientes con normalidad. Pero es palpable la sensación de que pronto la economía se tambaleará. Los primeros indicios están ahí: algunas compras que fallan porque el banco ha sido sancionado, transferencias al exterior bloqueadas y la palabra “contrabando” en boca de algunos para hablar de artículos que hasta ahora formaban parte del día a día.

“No se vende nada más de Apple, absolutamente prohibido”, responde con los brazos cruzados Antón, dependiente de la cadena de electrodomésticos M.Video, al preguntarle cuánto cuesta un iMac. Los productos de la multinacional estadounidense siguen expuestos en sus mesas, pero la tienda ha retirado todos los carteles con sus precios.

Además de las sanciones decretadas por las autoridades estadounidenses y europeas, poco a poco algunas empresas occidentales deciden cortar sus lazos con Rusia. Apple y Nike son algunas de ellas. “Estamos profundamente preocupados por la invasión rusa de Ucrania y apoyamos a todas las personas afectadas por la violencia”, explicaba la compañía de Cupertino en un comunicado difundido en la noche del martes. Rusia, por su parte, empieza a admitir que el daño va a ser mayor de lo que esperaba. “Desde luego, la economía de Rusia sufre gran presión, un golpe importante”, ha admitido este miércoles el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Algunas tiendas se resisten a acatar la decisión, como un puesto de la operadora MTS que aún vendía los cascos inalámbricos de Apple, pero la salida del país es firme. La compañía ha suspendido también su servicio Apple Pay y no se podía pagar ya con ello en unos datáfonos del metro. En concreto, los del segundo mayor banco del país, el sancionado VTB.

“Me es incómodo hablar de esta situación, es inaceptable. Toda la gente decente, normal, está contra la guerra”, dice Vladímir Viascheslavóvich, un treintañero que espera a un amigo que ha entrado a una de las tiendas. “No tengo hipoteca, y ahora va a ser muy complicado comprar una casa”, cuenta a este periódico mientras espera. Tras conocerse las sanciones, el banco central de Rusia subió los tipos de interés del 9,5% al 20%, una cifra nunca antes vista en la Federación de Rusia, incluso con la crisis del rublo de 1998. “Para el pueblo ruso, no para los políticos, va a ser mucho peor que hace ocho años”, apunta en referencia al inicio de la guerra en el este de Ucrania.

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La desaparición de los iPhone es un ejemplo llamativo de esta nueva crisis rusa. Según Financial Times, otras empresas estadounidenses que simbolizaron la apertura postsoviética, como Levi Strauss y Coca-Cola, discuten todavía si abandonan el país. Sin embargo, el verdadero golpe puede llegar por unas navieras cuyos nombres son menos conocidos para el gran público: la danesa Maersk, la italiana MSC (Mediterranean Shipping Company) y la francesa CMA CGM.

Las tres, que prácticamente monopolizan el transporte de contenedores internacional, han decidido dejar de llevar mercancías a Rusia, donde solo las dos primeras movían la mitad del mercado. Para entender la dimensión del problema, la inflación que golpea a todo el planeta desde el año pasado (7,4% en España, récord desde 1989) se debe a que se han juntado el aumento de la demanda postcovid y la falta de transporte. Y prohibidos o no los productos, ahora Rusia se ha quedado sin barcos con que traerlos.

“Mi empresa trae todo de China en contenedores. Es la mitad del mercado logístico, no será posible encargar nada a corto plazo. Si los precios subieron de 2.000 a 15.000 dólares por contenedor en octubre, imagínate cómo van a subir ahora…”, cuenta por teléfono Yulia, trabajadora del sector logístico.

Aislamiento

Parte de la población ve bien este aislamiento. “Hemos sobrevivido a esto muchos años. Estas sanciones no me preocupan nada, en absoluto, creo que van a impulsar nuestra producción nacional, no repentinamente, por supuesto, pero ya teníamos muchas sanciones y la producción creció”, afirma Elena Schútina, una mujer de mediana edad que promociona una tienda por la calle.

“Los artículos occidentales pueden llegar por contrabando y Bielorrusia nos va a ayudar. Tienen buenos productos agrícolas”, agrega Elena, que tampoco teme los efectos de este castigo para viajar al exterior. “¿Sabes lo bella que es Rusia? He estado en muchos países, y con el curso del dólar y las sanciones he viajado más por Rusia. Están el lago Baikal, Altái… hay una infraestructura muy buena para el turismo”, subraya.

El 12 de marzo es la fecha límite fijada por la Unión Europea para desconectar los bancos rusos del sistema SWIFT. No son todos, pero sí los principales. En respuesta, el Gobierno ruso ha prohibido la transferencia de fondos a “países hostiles” a los extranjeros sin residencia permanente, lo que ha provocado una gran preocupación entre muchos españoles que trabajan en Rusia. Ellos, como muchos rusos que andaban por la calle, prefieren no hablar ante la delicada situación que vive la nación.

Antes de la guerra, la divisa nacional se cambiaba a 85 rublos por euro. Tras las sanciones, este miércoles cotizaba a 120. Para protegerse de la devaluación, algunas tiendas han subido los precios de los electrodomésticos entre un 20% y un 30%. Teléfonos, cámaras y ordenadores tienen ahora precios imposibles para el ruso medio salvo si se endeuda, algo que es muy habitual en el país: sin contar hipotecas y otros préstamos, unos 11,8 millones de personas tenían pendiente por pagar algún microcrédito a finales del pasado año, según datos del sector.

Sin embargo, otros establecimientos que no dependen de las importaciones aguantan a la espera de acontecimientos. “De momento mantenemos los precios, a ver qué pasa con el rublo”, afirma Alina, responsable de atención al cliente de URSS Fitness Club al darse de alta en el gimnasio.

“Vengo de la farmacia y han subido los precios de lo que necesitaba”, dice Vadim, un pensionista. “Imagino que traeremos productos de otros países, como Latinoamérica, pero estamos peor. Antes al menos había perspectivas de mejorar”, añade en su camino al metro.

Su frustración con la crisis económica es compartida por jóvenes como Vladímir, que no entiende para qué ha servido esta guerra: “Por decirlo de una manera, todos nos rechazan, todos nos han dado la espalda”.

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Los líderes separatistas de las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL), Denis Pushilin y Leonid Pasechnik, respectivamente, ambos con pasaporte ruso y miembros del partido gubernamental Rusia Unida (mayoritario en la Duma estatal de Rusia), estaban ya este lunes en Moscú para apoyar con su presencia la petición de ser reconocidos como Estados por parte del Kremlin.

La situación era muy parecida a la que protagonizaron en agosto de 2008 los dirigentes independentistas de Abjasia y Osetia del Sur cuando acudieron a la capital rusa a buscar el reconocimiento que obtuvieron como colofón de una breve guerra en la cual el entonces presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, sucumbió a la tentación de lanzar una mortífera incursión contra población civil en Tsjinvali (la capital de Osetia del Sur) con el fin de subordinar el territorio insumiso.

La historia se repite, pero solo en parte, porque ahora las apuestas son mucho mayores y porque el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, no es Saakashvili. La estabilidad en el continente europeo está viviendo su mayor crisis desde que concluyó la Guerra Fría. Ante nosotros, tenemos una potencia expansiva, resentida y reincidente, cuyo líder (obsesionado con Ucrania) no reconoce ni un solo error y atribuye su suerte a la voluntad supuestamente destructiva de EE UU. La Rusia de Vladímir Putin y sus allegados reunidos el lunes en el Consejo de Seguridad no es solo daltónica con relación a los colores nacionales de Ucrania, también con relación a la misma Europa y, como dijo el secretario del Consejo de Seguridad, Nikolái Pátrushev, “solo puede conversar con Estados Unidos”, porque los otros (es decir, los europeos) “harán lo que les diga Estados Unidos”. En esta clave se expresaban los mandatarios de un país que ya en 2014 se anexionó territorio ucranio y que se niega a dar explicaciones o a ofrecer reparaciones por ello.

En Moscú, Denis Pushilin ha pedido el reconocimiento y un tratado de amistad y colaboración con Rusia; es decir, la fórmula por la que Rusia mantiene desde 2008 bases militares en Osetia del Sur y Abjasia. Pero ambas eran unidades territoriales administrativas en la Unión Soviética y tenían sus lindes dibujadas en el mapa de Georgia, la república a la que pertenecían. Abjasia fue república autónoma desde 1931 hasta 1990, cuando se autoproclamó república soberana. Osetia del Sur fue una región (oblast) autónoma desde 1922 hasta 1989, cuando se autoproclamó “república” en una decisión que Georgia anuló, pero que Osetia volvió a proclamar en 1990.

Por el hecho mismo de haber tenido unos límites como sujetos administrativos en la URSS, Osetia y Abjasia están en una situación más clara que las repúblicas secesionistas del Donbás, las cuales ocupan cerca de un tercio del territorio de las regiones de Donetsk y Lugansk. En el periódico Moskovski Komsomolets, el politólogo Alexéi Makarkin ha llamado la atención sobre el hecho de que tanto la RPD como la RPL en sus Constituciones afirman que su territorio coincide con el territorio total de las regiones, por lo que el reconocimiento de ambas plantea nuevos desafíos, ya que mantiene el peligro y la incertidumbre sobre los territorios controlados por Kiev, incluidos el puerto de Mariúpol y otras localidades ucranias del mar de Azov.

Estamos, pues, ante un grave problema que genera otros suplementarios. Y la cuestión de hoy no es por qué Ucrania ha jugado tan mal sus cartas (con la falta de esfuerzo para atraer a la población de las repúblicas y con su contradictoria y opaca política en relación con los protocolos de Minsk y la falta de argumentos bien presentados ante las violaciones rusas de ese acuerdo). De lo que se trata hoy es de apagar un incendio que sigue extendiéndose por nuestro continente. En la reunión del Consejo de la Federación, el jefe del espionaje exterior, Serguéi Narishkin, en un lapsus dijo “apoyar la propuesta de integrar las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en el conjunto de la Federación Rusa”. “No hablamos de esto. No discutimos esto. Hablamos de reconocer su independencia o no”, le espetó Putin. Narishkin se corrigió. “Sí, apoyo la propuesta de reconocer su independencia”, dijo. Eso, por ahora.

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La Oficina Meteorológica del Reino Unido registró a primera hora de este viernes en la isla de Wight, al sur del país, un viento racheado de casi 200 kilómetros por hora (196,3, exactamente). El récord histórico de Inglaterra. La tormenta Eunice ha paralizado gran parte del territorio británico, con rachas que superaban fácilmente los 160 kilómetros por hora. Carreteras cortadas, cientos de vuelos y de trayectos de tren cancelados, decenas de miles de hogares sin electricidad y las calles desiertas. Los meteorólogos ya han calificado a Eunice como la tormenta más poderosa y dañina que ha sufrido el Reino Unido en las últimas tres décadas.

El Gobierno ha pedido a los ciudadanos que no salgan durante todo el día de sus hogares, para evitar accidentes. Como los que podría haber provocado el continuo desprendimiento de los paneles de plástico del tejado del estadio O2 Arena, en el meandro de Greenwich. Uno de los lugares emblemáticos del sureste de Londres.

Ben Hubbard, el huésped de un hotel adyacente al estadio, ha colgado en la red social Twitter un vídeo que mostraba la dimensión del destrozo del tejado del estadio. “No estoy seguro de que pueda hacerse ya algo. Son destrozos muy graves”, comenta.

A medida que Eunice se iba adentrando en el país, procedente del oeste, se han acumulado los cortes de electricidad. A primera hora de la tarde seguían sin suministro cerca de 85.000 personas, sobre todo en las zonas de Cornualles, Somerset y el sur de Gales. El servicio meteorológico británico ha llegado a emitir dos alertas rojas, localizadas sobre todo en el sureste del país (Londres incluida) por el peligro de las rachas de viento. Para el resto de Inglaterra, la alerta se rebaja a ámbar.

“Por favor, quédense en casa y no asuman riesgos. No viajen a no ser que sea absolutamente imprescindible”, ha pedido el alcalde Sadiq Khan a los habitantes de la capital. La mayoría de las estructuras del país que funcionan como atracciones turísticas han cerrado sus puertas, como el London Eye (la noria gigante a orillas del Támesis) o el Castillo de Warwick. Las estaciones de Euston y de Waterloo han cancelado todos los trenes que partían desde Londres hacia el resto del país.

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A su paso por Irlanda, Eunice ha dejado sin electricidad más de 55.000 hogares, granjas y comercios. Las ciudades de Cork, Kerry y el sur de la isla han sufrido la caída de árboles, carreteras cortadas, nieve y caos generalizado. Un hombre ha fallecido en el condado de Wexford al ser golpeado por un árbol arrancado por el viento.

El aeropuerto de London City, en el este de la capital, ha anulado todos sus vuelos durante parte de la jornada del viernes. El de Heathrow ha cancelado decenas de despegues y aterrizajes, y los aparatos que han conseguido tomar tierra han sufrido vaivenes muy visibles.

El Gobierno de Boris Johnson tiene previsto realizar una reunión del gabinete de crisis (gabinete COBRA, por las iniciales de la sala donde tiene lugar) para analizar los destrozos provocados por Eunice y la respuesta que será necesario desplegar. Más de 800 soldados permanecen en alerta para atender a las necesidades más urgentes.

En Escocia, donde Eunice ha dejado a su paso una gran cantidad de nieve, más de 150 colegios han permanecido cerrados.

El puerto de Dover, por donde llegan la mayor parte de los ferris con pasajeros y vehículos de mercancías procedentes del continente europeo, ha anunciado también el cierre temporal de todas sus actividades a lo largo del viernes. La travesía del mar de Irlanda que comunica Dublín con Gales o Belfast con Escocia también ha sido cancelada.

Las redes sociales se han visto inundadas, desde que la tormenta ha comenzado a causar estragos, por vídeos de usuarios que documentaban roturas de vallas y tejados, accidentes de tráfico, o incluso la aparatosa caída del chapitel de la torre de la iglesia de Santo Tomás, en la ciudad de Wells.

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El Cuerno de África se enfrenta a su peor sequía desde 1981 y ya hay 13 millones de personas en Kenia, Somalia y Etiopía amenazadas por el hambre, según informó este martes el Programa Mundial de Alimentos (PMA) mediante un comunicado. La ausencia de lluvias regulares en los últimos tres años ha arruinado los cultivos y ha provocado una elevada mortalidad del ganado, lo que unido a la inestabilidad política y a los diversos conflictos que sufre la zona dibuja un panorama desolador. El PMA teme que se repita una crisis humanitaria como la que sufrió Etiopía en 2011, cuando 250.000 personas murieron de hambre tras una prolongada sequía.

El organismo de Naciones Unidas ha constatado que la escasez de precipitaciones se ha intensificado desde 2018. “Los cultivos se han arruinado, el ganado muere y el hambre aumenta debido a las sequías recurrentes que afectan al Cuerno de África”, aseguró Michael Dunford, director del PMA en África del Este. A medida que el agua y los pastos desaparecen, la situación empeora y las familias que dependen de la agricultura abandonan sus hogares y marchan hacia los arrabales de las grandes ciudades en busca de sustento. La previsión es que en los próximos meses las precipitaciones sean inferiores a la media de la época, por lo que el riesgo de hambruna es cada vez más elevado.

“La situación exige una acción humanitaria inmediata”, asegura Dunford. Las zonas más problemáticas son una franja especialmente seca que recorre los tres países donde viven 13 millones de personas en serio riesgo en este primer trimestre del año. Unos 5,7 millones de etíopes del sur y sureste necesitan ayuda alimentaria, entre ellos medio millón de niños que sufren malnutrición, mientras que en el centro y sur de Somalia se espera que las personas en situación de hambre pasen de 3,5 a 4,6 millones desde ahora hasta mayo. En Kenia, por su parte, unos 2,8 millones de personas necesitan un soporte nutricional adicional para enfrentarse a la crisis.

El PMA calcula que hacen falta unos 286 millones de euros para responder a las necesidades inmediatas de la población durante los próximos seis meses, lo que permitirá dotar de mecanismos de respuesta a los agricultores y pastores más afectados. “La situación requiere una intervención humanitaria inmediata y un apoyo constante a las comunidades para desarrollar su resiliencia de cara al futuro”, añadió Dunford en el comunicado. El Gobierno de Kenia ya declaró la sequía como emergencia nacional el año pasado mientras que Somalia declaró el estado de emergencia humanitaria.

La falta de lluvias acrecienta además el peligro de enfrentamientos intercomunitarios por unos recursos cada vez más escasos, ha reconocido el PMA, en una región que ya sufre varios conflictos violentos. La guerra de Etiopía que se desencadenó en la norteña Tigray en noviembre de 2020 llegó a extenderse a otras dos regiones del país con la amenaza de afectar a la capital, Adís Abeba. En la actualidad, las hostilidades se centran de nuevo en Tigray, donde prosigue el bloqueo para la distribución de ayuda humanitaria a una población que sufre las consecuencias del conflicto. Naciones Unidas asegura que unos 50.000 niños necesitan asistencia urgente.

Al mismo tiempo, Somalia atraviesa un periodo especialmente turbulento. A la amenaza terrorista que se concreta en atentados como el que hace un mes perpetró Al Shabab en Mogadiscio provocando ocho muertos se une la inestabilidad política por el retraso de las elecciones. A finales de 2021 el presidente somalí Mohamed Abdullahi Mohamed, alias Farmajo, destituyó al primer ministro Mohamed Hussein Roble, quien le acusaba de pretender perpetuarse en el poder. El despliegue de militares en las calles de la capital hizo temer lo peor, pero un acuerdo in extremis para la celebración de los comicios presidenciales a finales de febrero permitió la vuelta a una relativa calma.

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lagarto en un hotel en Talilandia Dragon de Komodo
El animal empezó a asomarse, y sacó medio cuerpo por la tasa del baño. Estuvo casi 3 minutos, los turistas en silencio solo lo observaban y grababan, y él, hacia lo mismo, y decidió devolverse por la tubería del baño.

No es la primera vez que un animal sale de un retrete, desde culebras hasta roedores, y esta vez el lagarto salió y volvió a meterse por el mismo baño.

Noticias Internacionales.

Una historia ha empezado a viralizarse, una pareja de turistas en Taliandia tuvo en encuentro muy particular, para un país en el que en algunas zonas es comun encontrarse lagartos hasta en supermercados, para visitantes y en su baño, fue un susto.

Una pareja de britanicos que estaba de paseo en el país asiático, decidió documentar parte del extraño encuentro en la provincia de Pathum Thani.

lagarto monitor en un hotel en Talilandia Dragon de Komodo
El lagarto, que además señalan tienen una mordedura venenosa, en el retrete.

Todo empezó según han revelado algunos, cuando la mujer se había quedado en la habitación del hotel y cuando iba a entrar al baño vio que algo se movía, decidió llamar a su pareja, Jason Kingma, que estaba trabajando relativamente cerca.

Al llevar y levantar la tapa del retrete, vieron que el agua se movía intensamente, así que decidieron poner a grabar y esperar.

A los segundos se asomó un visitante: un lagarto monitor, que viene de la familia del Dragon de Comodo.

El animal empezó a asomarse, y sacó medio cuerpo por la tasa del baño.

Estuvo en el baño casi 3 minutos, los turistas en silencio solo lo observaban y grababan, y él, hacia lo mismo, y al parecer al no sentirse seguro en el lugar decidió no salir sino, devolverse.

Por el mismo retrete se devolvió.

A pesar de que el visitante se fue, los turistas pidieron cambiar de habitación.

El año pasado en Tailandia, se registraron varios episodios de lagartos, algunos de gran tamaños en zonas muy pobladas. Uno de los más virales, fue uno subiendo por estantes de un supermercado.

Lo que se ha dicho, es a qué altura estaba la habitación del hotel, por donde salió el reptil.

Tras el vídeo, muchos han señalado que entre sus temores está encontrarse algún animal saliendo de su baño.

Otros recomiendo siempre prender la luz y revisar, «mantener la tapa abajo».

Para otros más este tipo de encuentros, «es mi peor pesadilla».

 



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No hay destino más duro que el de quien vive en un tiempo que no es suyo. Nada es peor que ser hijastro del tiempo, nos advierte Vasili Grossman en una página de Vida y Destino tan profunda que parece no tener fin.

Y esa es, precisamente, la cuestión existencial que afronta la Unión Europea, aquí, y ahora. Ser hija de su tiempo, ser dueña de su destino. No lo tiene claro. Y Vladímir Putin y Xi Jinping lo saben.

Moscú y Pekín se introducen en las grietas de esa inadaptación, de la idiosincrasia de una entidad supranacional que no está en condiciones de responder con la rapidez y vehemencia que requiere este tiempo veloz y descarnado. Rusia nos pone a prueba con un desafío brutal, amasando 100.000 soldados en la frontera de Ucrania; China con un boicot radical a todo producto fabricado con componentes lituanos a cuenta de un litigio sobre el establecimiento en el país báltico de una legación diplomática taiwanesa en términos que desagradan a Pekín.

Ambos desafíos evidencian la palmaria insensatez para los países europeos –incluso el más poderoso- de estar solos en el mundo; ambos subrayan las graves dificultades para lograr estar unidos.

El momento es particularmente complicado, y eso también lo saben Putin y Xi. Un Gobierno de coalición recién instalado en Berlín que tiene precisamente en las diferentes sensibilidades en materia de exteriores uno de sus principales elementos de inestabilidad; una Francia que se dirige a elecciones presidenciales en breve, y con destacados líderes políticos muy empáticos con Moscú; una Italia en medio de una agitada transición de poder con el cambio en la jefatura del Estado que afecta a la continuidad del Ejecutivo. Más allá de la UE, un Reino Unido sumido en una tesitura política lamentable, y una presidencia estadounidense con mil dificultades.

Los desafíos planteados requieren unión y firmeza, todos lo saben. La UE asume esos principios, pero la declinación de los mismos deja ver a trasluz riesgos de división y debilidad. Los europeos preparan sanciones contra Rusia en caso de que ataque a Ucrania y llevan a China a la OMC. Son pasos en la dirección correcta, pero no despejan grandes dudas sobre cómo irá la carrera. Se perciben ciertas reticencias de Berlín; ciertos cálculos de Macron para utilizar la crisis para consolidar su proyección en plena campaña; cierta propensión de la potente industria italiana a anteponer la pecunia a ciertos valores; cierta inclinación de áreas izquierdistas a cabalgar la pancarta del ‘no a la guerra’ con pocos matices, como si fuese lo mismo invadir Irak sin ningún motivo comprobado o intentar disuadir la agresión inmotivada de un régimen autoritario a una democracia.

Por supuesto, hay quienes impulsan con fuerza a la UE en el viaje hacia una mayor integración para defenderse y proyectarse mejor en el mundo. Se necesita más política exterior y de defensa común; más decisiones por mayorías cualificadas, menos unanimidad; más coordinación de la industria de la defensa, incluso por encima de un batallón común, quizá más simbólico pero menos importante. Algo se mueve en esa dirección. Sin embargo, los lastres –los intereses nacionales o, directamente, el nacionalismo- son pesados. La Unión avanza, pero el tiempo, nuestro tiempo, corre más rápido, con tres potencias unitarias y musculares (EEUU; China y Rusia) que marcan un paso endiablado.

Se los reconoce enseguida, dice Grossman, a los hijos de otro tiempo. En la calle, en los partidos, en los despachos, y en las redacciones. Por supuesto puede haber nobleza en el apego inquebrantable a valores de otro tiempo, satisfacción en mantenerlos y en oponerse a insensateces de la modernidad. Pero es muy fácil cruzar la frontera detrás de la cual se halla la inadaptación al tiempo presente. Ese suele ser territorio de dependencia, autoconmiseración y dolor. De infelicidad.

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La noticia del acuerdo opositor esta semana para prorrogar por un año más la presidencia interina a Juan Guaidó durante 2022 ha pasado desapercibida en la sociedad venezolana. El labrado consenso logrado entre los partidos democráticos, la decisión de reducir su aparato burocrático y el empeño por hacer una interpretación constitucional de sus confines, no han mitigado la sensación de intrascendencia.

Para parte importante de la opinión pública nacional, la presidencia interina es una abstracción sin contenido que ya no va a poder impulsar ninguna transición a la democracia: una entelequia que sólo se justifica para mantener los empleos y garantizar los salarios del personal que la ocupa, salpicado de acusaciones de irregularidades administrativas. Pero, a pesar del pesimismo, el desinterés y el distanciamiento emocional que se vive también en parte de los partidos opositores, el acuerdo anunciado parece indicar que, de momento, no existe un planteamiento estratégico con el cual sustituirla. Todos, incluyendo sus críticos, terminaron aprobando esta prórroga el lunes.

Pero pese a renovar su mandato un año más como presidente interino, Juan Guaidó afronta hoy su momento político más comprometido. Se ha enfriado el entusiasmo de la ciudadanía; aumentan los críticos dentro de sus propias filas; carece de instrumentos para hacerle frente al chavismo y enfrenta acusaciones por malos manejos de los recursos que administra el gobierno interino. Luce, además, particularmente expuesto frente al aparato judicial oficialista.

La extensión del mandato a Juan Guaidó, expresado en la reforma del Estatuto de Transición aprobado en 2019, fue posible gracias a que Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó) y Primero Justicia (el de Julio Borges y Henrique Capriles) se vieron forzados por las circunstancias a buscar un acuerdo para llegar a un punto de equilibrio que los obligara a deponer en sus aspiraciones mutuamente excluyentes.

El acercamiento es producto, entre otras cosas, de la presión ejercida por los aliados internacionales de la oposición, en particular por Estados Unidos, con la activa intermediación del resto de los partidos aliados del G-4, como se conoce a los principales grupos opositores presentes en la anterior legislatura: Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo.

Luego de agotar varias rondas de consultas a juristas y especialistas en derecho constitucional, Primero Justicia desistió de su intención de subordinar la gestión de Guaidó al Parlamento, controlado por la oposición en las elecciones de 2015, que hoy funciona en condiciones de semiclandestinidad.

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Voluntad Popular tuvo que transigir en que la presidencia interina siga regulada por los lapsos que contempla el Estatuto, abandonando la aspiración de mantener el cargo indefinidamente. Las delegaciones diplomáticas del Gobierno interino quedaron reducidas, de las 60 iniciales, a 10, que son las naciones actuales que reconocen a Guaidó como presidente interino de Venezuela.

El diagrama construido dejó satisfechos a los diputados opositores. Delsa Solórzano, de Encuentro Ciudadano, quien manifestó su inconformidad con los primeros borradores, después pasó al beneplácito y declaró: “La Asamblea Nacional electa en 2015 es la única institución legítima que le queda al país, reconocida por el mundo democrático. No podemos dejar a Venezuela sin instituciones. Venezuela no puede desaparecer, no podemos entregar la República. Sabemos que esto es muy arriesgado y nada sencillo, pero primero son los intereses del país”, dijo.

Pero pese a los esfuerzos en la búsqueda de consensos, que contaron con la asesoría de varios abogados reconocidos, no impidieron que le lluevan las críticas. Eglée Gonzalez Lobato, politóloga y doctora en derecho de la Universidad Central de Venezuela, considera que la reforma del estatuto “amalgama escandalosamente funciones ejecutivas y legislativas en una sola persona”. “Se ha tomado una medida extrema para garantizar la continuidad de Guaidó, que está plagada de irregularidades. Con el argumento de que están defendiendo la democracia, han confiscado el Estatuto para garantizarse su permanencia en el poder, bajo el argumento de que este es un problema más político que legal. Cuando se desprecian los mecanismos legales y se pervierten los procedimientos, corremos el peligro de que los partidos democráticos asuman que están en una zona supraconstitucional”, opina.

González Lobato prevé que este paso “va a aumentar la hostilidad de Maduro. Es una circunstancia que dificultará el entendimiento. Minará las vías pacíficas que debemos buscar para salir sin traumas adicionales de esta tragedia nacional”.

El laberinto opositor

La extensión de un nuevo mandato a Guaidó no puede ocultar las claras grietas anímicas e interpretativas que en este momento surcan el panorama de la oposición venezolana, inmersa hoy en un nuevo extravío. En particular, en sectores de los partidos Primero Justicia y Acción Democrática crecen las voces disidentes que cuestionan la obsolescencia del interinato y el agotamiento de la ruta trazada en 2019 para hacer posible el regreso de la democracia plena a Venezuela.

Argelia Ríos, analista política, considera que “el gobierno interino como proyecto ha colapsado. El único objetivo que lo fundamenta es la protección de los activos venezolanos en el exterior, salvarlos de las manos de Maduro, protegerlos para fundamentar una eventual transición a la democracia en el país”.

Ríos, que también es periodista y escritora, considera que el esfuerzo hecho por Guaidó ha sido titánico y debe ser reconocido: “El debilitamiento de Guaidó tiene mucho que ver con la falta de apoyos internos. Ha sido difícil concretar en torno a él un movimiento de unidad nacional. Mucha gente lo ve con recelo, como un enemigo que se transforma en un obstáculo para el sueño de llegar a la Presidencia en unas elecciones en 2024. Hay muchas personas con aspiraciones presidenciales que están decididas a sacárselo de encima”.

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Buenos Días a Todos de TVN, actualmente «vivimos situaciones muy difíciles en el país, donde cada día se tensiona más la capacidad resolutiva».

Asimismo, remarcó que el establecimiento se ha visto en la necesidad de «satisfacer el soporte ventilatorio a los pacientes. Tenemos 78 pacientes ventilados con todas las transformaciones hechas, donde hasta la unidad coronaria fue adaptada como UCI».

¿Por qué es el peor día de la emergencia sanitaria? Escobar señaló que esto sucede «en la medida que la mayor cantidad de pacientes ventilados que tenemos en el servicio de urgencia y que durante el día tenemos que ver cómo los movilizamos».

El hospital cuenta con solo cinco camas y 13 ventiladores disponibles, razón principal de las complicaciones indicadas por el experto para reflejar la saturación del sistema.

«La principal complicación es el flujo de camas y los recursos humanos, ya que nuestra gente cumple un año llevando el peso físico y psicológico de la pandemia, donde cada día la sensación pesa más», complementó.

Igualmente, el doctor señaló que se han logrado mejorar las coordinaciones en, por ejemplo, las llegadas de ambulancias para no repetir las imágenes registradas en el invierno pasado, donde personas debían esperar atención en dichos vehículos.



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Los resultados indicaron que el 68,8% optó por esta opinión, mientras que el 12,5% dijo no estar de acuerdo con la aseveración.

Asimismo, el 18,8% manifestó no estar ni de acuerdo ni en desacuerdo.

Cabe señalar que la disputa se produjo a lo largo de la discusión en el Congreso Nacional respecto a recurrir nuevamente a los ahorros previsionales, donde parlamentarios de distintos sectores pidieron aprobar la instancia.

Sin embargo, el Gobierno recurrió al TC para que se declarara inconstitucional la misma, situación que quedó descartada luego de que el tribunal no acogiera a trámite el recurso del Ejecutivo.



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