El aberrante caso ha estremecido las redes sociales.
Noticias Internacionales.
Un aberrante y repudiable caso de homicidio contra una criatura se registró en una ciudad de Pakistán, país ubicado en el sur de Asia.
Un hombre cegado por la obsesión de querer tener un hijo varón, asesinó a su propia hija recién nacida, la cuarta que llegaba al seno de su familia.
Bebé asesinada por su propio padre.
La tragedia comenzó cuando el ginecólogo que atendió el parto, le notificó al ciudadano que su esposa había traído a la luz del mundo a una hermosa bebé.
El sujeto de inmdiato expresó su malestar ya que meses antes, había llevado a su mujer a donde un curandero en Mianwali, quien le insertó un clavo en su cabeza, supuestamente para que así la embarazada pudiera parir a un varón.
Los días transcurrieron luego del nacimiento de la criatura, y cada vez más, este individuo continuaba quejándose de la recién nacida.
«Maldecía su suerte», indicaron medios locales.
La desgracia llegó producto de lo cegado que estaba el hombre que tomó un arma de fuego y le disparó a su propia hija.
Cinco tiros le propinó el padre a la criatura que tan solo tenía 7 días de nacida.
El individuo finalmente fue arrestado por las autoridades de Pakistán y ahora deberá responder por este hecho.
Este crimen ha causado indignación en redes sociales y usuarios de diferentes plataformas exigen que a este individuo le caiga todo el peso de la ley.
El recién nacido fue entregado a las autoridades quienes ya están tras la búsqueda de la adolescente que lo abandonó.
Noticias Caribe
En las últimas horas un recién nacido fue abandonado en la capital del departamento del Magdalena, y gracias a su llanto lo hallaron.
Las autoridades indicaron que el hecho ocurrió en el barrio Santa Ana y el bebé se encuentra bajo atención médica y está en perfectas condiciones.
“El recién nacido estaba sobre una mesa a punto de caerse” expresó la mujer que lo encontró y que de inmediato dio aviso a las autoridades.
Por otra parte, la dueña de la vivienda indicó que mientras llegaban las autoridades se aseguró que el infante estuviera en buen estado.
“Aunque lloraba mucho, aparentemente parecía estar bien de salud. Permanecía envuelto en una mantica. Tenía el ombligo fresquecito y estaba poposeado”, relató la mujer.
Entre tanto, los moradores del barrio Santa Ana de la capital del Magdalena, sospechan que quien dejó a abandonado al recién nacido fue una adolescente de tan sólo 14 años de edad.
“La joven es de contextura delgada, piel morena e iba acompañada de otra mujer” señalaron los habitantes del vecindario de Santa Marta.
Natalya decidió en 20 minutos cuánta vida le cabía en la maleta sin saber si volverá algún día a Kiev. “[El pasado jueves] nos despertamos en torno a las seis de la mañana y vimos por Facebook que la guerra había comenzado. No fue por ninguna explosión. Así que básicamente cogimos solo algo de ropa, lo que se puede coger en 20 minutos. Recogí a mi madre, cogí a mi perro, nos subimos al coche y salimos. Espero que podamos volver dentro de tres meses para reconstruir nuestro país, que están destruyendo”. Tiene 29 años y fuma con rostro cansado en el paso fronterizo de Siret, por el que acaba de cruzar a Rumania desde Ucrania. “Teníamos una vida feliz. Mi madre y yo tenemos un negocio familiar. Y ahora somos refugiadas. No pensaba que fuese a vivir una guerra en el siglo XXI. Creíamos que los medios exageraban, pero una persona [el presidente ruso, Vladímir Putin] decidió hacer eso”, dice como si no tuviese claro si está dentro de una película de ficción.
Natalya, refugiada ucrania, tras entrar a Rumania. Alex Onciu
Forma parte de un grupo de solo mujeres que han alcanzado en tres coches la frontera. Llegaron a Rumania en la madrugada del martes, tras dos días y medio seguidos dentro de los vehículos, a causa del embotellamiento que hay a la entrada al país balcánico. “Solo paramos a echarnos [en el coche] una siesta de cuatro horas”, apunta a su lado Eleanora Samburska. Todas tienen frío: es madrugada y los termómetros marcan cero grados.
Desde el inicio de la guerra, han entrado en Rumania unos 105.000 ucranios y salido poco más de 62.000, según datos difundidos a última hora de la tarde de este martes por la policía de fronteras de Rumania. En las últimas 18 horas, más de 7.000 accedieron por alguno de los cuatro pasos oficiales que hay en los más de 600 kilómetros de frontera que comparten los dos países. Otros 7.600 entraron en ese mismo periodo a Rumania a través de la pequeña Moldavia. Casi todos son mujeres y niños, porque los hombres menores de 60 años tienen prohibido salir de Ucrania por la ley marcial decretada por el Gobierno de Volodímir Zelenski en respuesta a la invasión rusa.
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Rumania no suele ser un país de destino, sino sobre todo de tránsito. Quienes atraviesan Siret parecen dividirse en tres grupos, a tenor de sus testimonios: los extranjeros evacuados por sus países; los ucranios para los que Moldavia y Rumania eran simplemente la vía más rápida para huir de la guerra, porque residían en el sur del país; y, un fenómeno más reciente, los habitantes de la bombardeada capital de Kiev que buscan un plan B a los atascos interminables en las salidas hacia el oeste. Son aquellos vecinos de Kiev que ―”de momento”, suelen matizar― se dirigen a Polonia porque tienen allí familiares y amigos (los ucranios suponen un millón de los 38 millones de habitantes de Polonia, atraídos por una generosa política de visados y sueldos más altos), pero han preferido dar un gran rodeo, ya dentro de la UE, a cambio de abandonar Ucrania cuanto antes. Desde Kiev hay más o menos la misma distancia al cruce fronterizo rumano de Siret que al polaco de Dorohusk, entre 500 y 600 kilómetros.
A este último grupo pertenece Oksana Boiko, de 36 años, que acaba de entrar en Rumania con su hijo de 15 años. Su marido, cuenta, se ha quedado a “ayudar a mantener el control” de la ciudad de Ivano-Frankivsk (230.000 habitantes), en el suroeste de Ucrania, aunque no combate directamente contra las fuerzas rusas. “Nuestra primera parada será aquí, luego quizás Polonia… y luego, ya lo pensaremos”, afirma mientras espera la luz verde del policía para continuar su trayecto.
Oksana Boiko, en su coche tras cruzar la frontera. Alex Onciu
En Siret, algunas imágenes se repiten cada poco: las madres cargando paquetes de pañales, los niños aferrados a su peluche favorito para la travesía, los coches donde se juntan tres generaciones, las ojeras y miradas perdidas como tratando de asimilar algo que está pasando demasiado rápido. Unos pocos coches de gama media-alta y el elegante atuendo con el que algunas ucranias llegan a Rumania recuerda que la fina línea entre una vida desahogada y convertirse en refugiado en un país desconocido es, a veces, una mera cuestión de días.
Muchas llegan al paso fronterizo en sus vehículos. A otras los acercan lo más posible (bastantes optan por andar los últimos kilómetros en paralelo al atasco) hombres que luego tienen que dar media vuelta. Es lo que le sucedió al novio de Galyna (prefiere no dar su apellido). Trataron de cruzar juntos, aun a sabiendas de que era casi imposible porque él, con 30 años, es carne de reclutamiento. “Ahora él está allá, yo aquí… y no sé lo que hacer”, dice con los ojos vidriosos. “He pasado los últimos días en el refugio que tiene el sótano de mi edificio. Ves y ves las noticias tratando de entender cómo actuar”, relata. Al final, la empresa de tecnologías de la información en la que trabaja la ha evacuado en autobús desde Kiev con otras empleadas. De momento, van a seguir operando desde la sede que tiene en Rumania.
Envuelto en una manta, Darpan Vemra, de 20 años, hace cola de madrugada frente a un hotel llamado Frontera, en el que un letrero luminoso sigue dando la bienvenida a los visitantes, como congelado en el tiempo (hace apenas una semana) en el que el trasiego no era solo en uno de los sentidos. Vemra es uno de los alrededor de 20.000 jóvenes indios que estudian en Ucrania, más asequible que otros países europeos. Los indios conforman el mayor grupo de estudiantes extranjeros en la exrepública soviética (un cuarto del total). Uno de los 16.000 que quedaban por evacuar murió este martes en un bombardeo en Járkov.
Estudiantes indios evacuados de Ucrania, en una tienda de campaña en la parte rumana del paso fronterizo de Siret.Alex Onciu
“La última noche ya dormimos en un refugio en Ucrania. Ahora iremos a Bucarest para volar de vuelta a India. Las clases van a seguir en internet, lo que es un problema porque en nuestros estudios [Medicina] las prácticas son muy importantes. Esperaremos un mes, dos… y luego quizás volveremos”, declara con resignación Vemra, que cursa estudios en la Universidad Estatal de Medicina de Bukovina, en Chernivtsi. Un coordinador los organiza de 15 en 15 a toda prisa en furgonetas que salen según se llenan. “Ya he perdido la cuenta de cuántos han salido hoy”, admite. Frente al hotel, las mantas, abrigos, mochilas y maletas no dejan ver el suelo de una enorme tienda de campaña naranja de emergencias.
Otro estudiante extranjero evacuado es Islam Touimi, que a sus 18 años escogió un centro educativo de Dnipró —ciudad ucrania que las tropas rusas tratan de cercar— para especializarse en Aduanas y Finanzas. En unos días, volará de vuelta a Saïda, su ciudad natal en Argelia. “Estos días mi madre me llamaba preocupada unas cinco veces al día”, cuenta. Ha salido en un convoy de cinco autobuses con otros 250 magrebíes.
Una familia atraviesa la frontera este martes.Alex Onciu
Entre tenderetes de ayuda, mantas tiradas por el suelo y coches aparcados en los arcenes, también forman parte del agitado paisaje de Siret los rumanos que han venido a ayudar. Por un lado, los que van por libre, como la joven en un cruce que sostiene bajo la nieve un cartón en el que ha escrito en ucranio e inglés que ofrece alojamiento gratis hasta a cinco personas. O Dana Miron, la vecina de la cercana ciudad de Suceava que llevaba cinco horas en el coche esperando a una familia ucrania para llevarla a dormir a casa de su hermana. Tiene 23 años y coordina las recogidas a través de una página de Facebook que surgió a raíz de la guerra. Desde entonces, ha venido todas las noches.
Por otro, están los que forman parte de un esfuerzo coordinado. Marius Dan es voluntario de ADRA, la organización humanitaria de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y conduce cada noche los 100 kilómetros que separan su casa del puesto fronterizo. “Me llevaría alguna familia a mi casa, pero es muy lejos y todos quieren, si es posible, quedarse por aquí. Como vienen cansados, no pueden conducir cien kilómetros más”, asegura. Daniel Criham, de 23 años, ayuda a las ucranias a cargar las maletas y plegar los carritos mientras Bogdan Oprea ―16 años mayor y voluntario con los bomberos― está apostado frente a una mesa con productos básicos gratuitos que tomar a voluntad, sin preguntas. “Lo que más piden son medicamentos. Principalmente, paracetamol. Agua menos porque suelen llevar suficiente”, explica a escasos metros del puesto fronterizo. Hay también pañales, tampones y gel hidroalcohólico, comprados con donaciones de particulares. “Una mujer que acababa de cruzar me preguntó: ¿Esto viene de la gente de Rumania? Le respondí que sí y se echó a llorar”, recuerda.
Marius Dan, voluntario en una organización.Alex Onciu
Un perro escarbaba en la basura y sacó la bolsa, presumen que era un recién nacido vivo que dejaron en el lugar y ahí murió.
Un perro escarbaba en la basura y sacó a relucir el feto, pero ya estaba completamente formado y presumen que era un recién nacido vivo que dejaron en el lugar y ahí murió.
Noticias Barranquilla.
En un basurero del barrio Carrizal, situado en la localidad Metropolitana de Barranquilla, fue hallado un recién nacido sin vida, envuelto en una especie de tula negra y lleno de sangre.
El recién nacido fue dejado en la basura, Medicina Legal deberá determinar causa de la muerte.
TuBarco Noticias Caribe, pudo confirmar que el hallazgo se dio la tarde de este jueves, cuando un perro callejero escarbaba entre la basura buscando comida.
El perro, sacó de la basura la bolsa y la dejó en la carrera 3 con calle 51, cuando la gente se percató, era un neonato.
Por lo tanto, la comunidad de carrizal llamó a la Policía .
Posteriormente, las autoridad pertinente arribó al lugar del hallazgo del bebé y realizó el respectivo levantamiento.
Además, un grupo de investigación de la Policía de Infancia y Adolescencia ya se encuentran adelantando investigaciones para determinar el origen del neonato.
Se presume que pudieron dejarlo sin vida en el basurero, como estaba envuelto en la bolsa no sobrevivió mucho tiempo.
Keismi Martínez se habría hecho pasar por una paciente para poder robarse la recién nacida y huir del hospital hacía la terminal de transportes. La capturaron.
Keismi Martínez se habría hecho pasar por una paciente para poder robarse la recién nacida y huir del hospital hacía la terminal de transportes. La capturaron.
Noticias Caribe.
Una mujer ingresó el pasado 4 de febrero a un hospital en Cartagena, aprovechando que la madre de la recién nacida se encontraba dormida, procedió a sacarla en un bolso y logró salir del centro médico.
Para no levantar sospechas, Keismi Martínez metió a la bebé en un bolso.
La madre al ver que su bebé no estaba, informó al personal medico que inmediatamente se comunicó con las autoridades.
Al sitio llegaron patrullas de la Policía con apoyo de la Unidad de Infancia y Adolescencia, de inmediato revisaron cámaras, rastrearon y encontraron a la mujer, en uno de los puntos de control cerca a la terminal de pasajeros.
Al ser interceptada, le hicieron preguntas sobre la recién nacida a lo que ella respondía de forma incoherente.
— Brigadier General. Nicolás Zapata Restrepo (@PoliciaCtagena) February 4, 2022
“La mujer descendió de un vehículo de servicio público y al notar la presencia de los uniformados intentó evadir los controles, al solicitarle un registro acompañado de algunas preguntas de rutina sobre el bebé que cargaba en sus brazos, se tornó nerviosa y dio respuestas incoherentes”, expresó el comandante de la Policía de Cartagena, Nicolas Zapata.
Keismi enfrenta cargos por secuestro simple. No vive en Cartagena, y pretendía sacar a la bebé de esa ciudad.
La fiscalía continua investigando por qué la mujer iba a llevarse a la recién nacida.
Hasta ahora ha trascendido que ella y la madre de la criatura no se conocían, pero no se han revelado más detalles de cómo la mujer pudo ingresar al hospital, recorrer habitaciones y luego salir con la niña en el bolso.
La Fiscalía informó este viernes, que la mujer fue enviada a la cárcel.
Según el material probatorio recaudado, la hoy procesada ingresó el pasado 4 de febrero al centro clínico, al parecer, haciéndose pasar como una paciente. Posteriormente, tomó al bebé y lo escondió dentro de una pañalera. pic.twitter.com/6uOsilBRo9
La iniciativa abre una cuenta de ahorro automática para cada neonato, permitiéndole un lugar para depositar el dinero de cara a su jubilación.
La diputada Flores precisó: «La Ley de la Marraqueta busca que cada niño nacido en Chile reciba del Estado $1 millón al momento de su nacimiento, esto para incentivar el ahorro y así evitar que nuestros hijos, nuestros nietos no tengan pensiones bajas como lo que ocurre hoy con nuestros adultos mayores«.
Mientras, la senadora Goic explicó que “lo que queremos es volver a retomar una buena práctica para nuestro país, que es políticas que se piensan no sólo en la inmediatez, sino políticas a mediano plazo, que se construyen transversalmente pensando en el futuro”.
En tanto, el senador Chahuán recalcó: «Se calcula que 250 mil niños nacen en Chile todos los años. Si calculamos entregarles $1 millón en cada cuenta de capitalización individual, podríamos tener una pensión base de $200 mil a $220 mil pesos sin haber cotizado nunca en su vida”.
Los cruzados volvieron a mostrar una pálida imagen, cayendo sin mucha apelación ante un rival que en el papel es muy inferior.
24Horas.cl TVN
02.05.2021
Universidad Católica sigue sin levantar cabeza en la temporada 2021, luego que este domingo perdiera por 2-0 ante Deportes Melipilla por la fecha 6 del Campeonato Nacional.
Los cruzados, tal como ha sido la tónica con Gustavo Poyet en el banco, nuevamente tuvieron una jornada para el olvido, creándose pocas ocasiones de gol y a ratos sin mostrar variantes para superar a un equipo que en el papel es muy inferior.
Pese a ello, los melipillanos, que jugaron de local en La Calera, supieron sacar ventaja, golpear en el momento justo para llevarse una de las victorias más destacadas para el club en los últimos años.
La apertura de la cuenta llegó a los 65′ luego de una lucida jugada personal de Mathias Vidangossy. Diez minutos después, Gabriel Sosa sentenció la sorpresa de la fecha.
Con este resultado, y contando las dos derrotas en Copa Libertadores, el elenco de la franja acumuló tres derrotas consecutivas.
Además, la UC quedó en la línea de los 9 puntos, con los cruzados en el séptimo lugar, una de las posiciones más bajas que se recuerden en los gloriosos últimos años del elenco de San Carlos de Apoquindo.
En la vereda opuesta, los ‘potros’ completaron 7 unidades y quedaron novenos.