Mostrando entradas con la etiqueta oligarcas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oligarcas. Mostrar todas las entradas



La Unión Europea contempla golpear a los familiares de los oligarcas ya sancionados para evitar que se aprovechen de posibles agujeros o fugas en las sanciones aplicadas hasta ahora, pero se resiste a ir más allá de momento en sus represalias contra Moscú. Cumplidas cinco semanas desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania y tras una cumbre europea copada por asuntos energéticos y sin resultados tangibles en materia de sanciones, la Comisión Europea multiplica estos días sus contactos con los aliados para afinar un quinto paquete de sanciones. O casi mejor –por usar la terminología manejada en el Ejecutivo comunitario– un “paquete intermedio” centrado en reforzar los cuatro golpes ya asestados contra Rusia, para evitar que empresas, oligarcas y sus familiares evadan las medidas y que el Banco Central de Rusia pueda realizar transacciones usando sus reservas de oro. Mientras, entre bambalinas, sigue trabajando en un paquete de mayor envergadura para el caso hipotético de que haya que dar respuesta a un ataque químico o similar ordenado por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Hasta la fecha, las sanciones y la guerra han provocado que el comercio de la UE con Rusia se reduzca hasta alcanzar un cuarto de su tamaño prebélico, según cifras internas que se manejan en la Comisión. En 2021, los intercambios comerciales entre Rusia y el bloque comunitario sumaron 257.000 millones de euros. El efecto sobre el vecino euroasiático comienza a hacer mella al otro lado del telón de Putin. “La economía rusa se está contrayendo a un ritmo más rápido que desde 1998, cuando dejó de pagar su deuda”, expuso este martes Adewale Adeyemo, vicesecretario estadounidense del Tesoro, en una comparecencia pública desde Bruselas. A este lado, también se notan los efectos en forma de una inflación galopante impulsada por los precios de la energía, que en España se ha disparado hasta el 9,8%, el máximo desde 1985.

Adeyemo ha estado de visita en la capital comunitaria, donde se ha reunido con la comisaria europea de Finanzas, Mairead McGuinness (el martes) y con el de Economía, Paolo Gentiloni (el miércoles) con el objetivo de afinar y coordinar los siguientes pasos. “La clave es garantizar la aplicación efectiva y completa de las sanciones en todas las jurisdicciones. Esto es una prioridad y es un trabajo en curso”, aseveró McGuinness junto al estadounidense. “Estamos muy centrados en la elusión”, añadió Adeyemo.

Firmas tecnológicas

Tras la cita, Estados Unidos ha dado este jueves un nuevo golpe a Moscú en línea con el objetivo de tapar vías de escape. Esta vez son las empresas tecnológicas las que están en el punto de mira: el Departamento del Tesoro ha señalado 34 organizaciones (21 compañías y 13 individuos) asociadas a las redes alternativas que está empleando Moscú para sortear los efectos de las represalias impuestas en las primeras semanas del conflicto. Las nuevas medidas –desde empresas que adquieren de forma ilícita material para el Ejército ruso al mayor fabricante de chips del país– hablan de los desafíos que supone atacar las operaciones de los bancos y los movimientos de los oligarcas en un mundo interconectado y en el que las vías financieras y de abastecimiento tradicionales han sido sustituidas en parte por otras, más opacas y difíciles de rastrear, informa Iker Seisdedos.

“Hay varios agujeros en los que estamos trabajando”, reconocen fuentes de la Comisión. Entre los planes se encuentra actuar sobre familiares de determinados oligarcas y sobre empresas, para evitar maniobras o transferencias de dinero dirigidas a ocultar su riqueza y evadir las represalias. Hasta la fecha, 877 personas, incluidos el presidente ruso, su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y más de 30 miembros de las élites económicas próximas al Kremlin, además de 62 empresas, están sujetas a una congelación de bienes bajo el régimen sancionador de la UE. A las personas también se les ha prohibido desplazarse a la UE, salvo a Putin y Lavrov, por si se abre una eventual vía diplomática.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Otra de las fórmulas que baraja la UE es tratar de detectar componentes imprescindibles para Rusia y establecer prohibiciones teledirigidas a la exportación de esos productos críticos. No descarta tampoco actuar en las criptomonedas, que algunos rusos podrían estar usando para vadear las prohibiciones de la UE, tal y como denunció la semana pasada la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Entre los Veintisiete, algún país ha expresado preocupación por el hecho de que dos vecinos muy próximos y que aspiran a formar parte de la UE algún día, Turquía y Serbia, actúen como posibles grietas en las represalias. Turquía es el único miembro de la OTAN que no participa en las sanciones contra Rusia.

En Bruselas son conscientes de que las medidas barajadas no tienen el atractivo de otras rondas; pero creen en el potencial de sumar una miríada de pequeños ajustes, entre los que también se incluye el mandato del G-7, tras su reunión en Bruselas el pasado jueves, de coordinar las “respuestas relacionadas con la evasión de las medidas, incluidas las relativas a las transacciones de oro del Banco Central de Rusia”, cuyas reservas en la UE han sido congeladas.

Empresas ‘offshore’

Las redes financieras globales opacas son uno de los diversos agujeros por los que se diluyen las sanciones con un manto de legalidad. Una reciente investigación de EL PAÍS constató el vínculo de 40 rusos sancionados por Bruselas con 27 empresas offshore activas que aparecen en registros públicos.

“Debemos asegurarnos de que quienes prestan servicios –financieros, jurídicos y de otro tipo– a los oligarcas para facilitar la evasión de las sanciones son plenamente conscientes de los riesgos que corren. Investigaremos todos y cada uno de los esfuerzos por infringir nuestra legislación en materia de sanciones y las infracciones tendrán consecuencias”, afirmó hace un par de semanas la comisaria McGuiness, al filo de la segunda reunión de trabajo de una división especial de la UE creada para coordinar la aplicación de las sanciones contra oligarcas rusos y bielorrusos.

Bautizado como Freeze and Seize (congela e incauta), este grupo operativo reúne a miembros de la Comisión, los Estados miembros, Eurojust (Agencia de la UE para la Cooperación Judicial Penal) y Europol (cooperación policial) para facilitar el intercambio de información y coordinar a las 27 capitales, para incautar y, en su caso, confiscar los activos de los oligarcas. “Corresponde a los Estados miembros aplicar las sanciones”, aclara un portavoz del Ejecutivo comunitario.

La UE ha multiplicado además sus contactos con los aliados para cerrar posibles grietas y coordina sus trabajos con el G-7 (Alemania, Francia, Italia, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Japón) y Australia a través de otra división recién creada, llamada REPO (acrónimo en inglés de Élites, apoderados y oligarcas rusos).

El bloque comunitario nunca había hecho hasta la fecha un seguimiento tan quirúrgico de las sanciones ni había desplegado una cooperación tan estrecha con terceros países (incluido el santuario financiero de Suiza) para garantizar su efectividad.

La “hijastra” de Lavrov

Entre los golpes más sonados contra esta élite económica y sus círculos más íntimos se encuentra el nombre de Polina Kovaleva, de 26 años, sancionada por el Reino Unido como “hijastra” de Serguéi Lavrov, a pesar de que no existe un lazo directo entre ellos: es hija de la pareja sentimental del ministro de Exteriores, que sigue casado con otra persona, según medios de la disidencia rusa. Kovaleva vive desde hace años en el Reino Unido; en 2016, a los 21, cuando era un estudiante sin ingresos conocidos en la universidad inglesa de Loughborough, compró a tocateja un piso en el lujoso barrio londinense de Kensington por valor de 4,4 millones de libras (5,2 millones de euros). “Esto envía una fuerte señal de que aquellos que se benefician de la asociación con los responsables de la agresión rusa están en el ámbito de nuestras sanciones”, advirtió el Gobierno británico en un comunicado. Poco antes de ser sancionada, la semana pasada, Maria Pevchikh, una investigadora de la fundación anticorrupción del opositor ruso Alexéi Navalni, denunció a través de redes sociales la “glamurosa” vida de esta joven cuyo “historial de Instagram parecen unas vacaciones interminables”.

La UE también ha probado ya su munición contra la familia de algunos poderosos rusos: el 9 de marzo, le llegó el turno al piloto de fórmula 1 Nikita Mazepin, de 23 años, hijo de Dmitry Mazepin (también sancionado), propietario del grupo Uralchem, un fabricante ruso de productos químicos, como abonos minerales y amoníaco. “Dado que Uralchem patrocina al equipo Haas de Fórmula 1, Dmitry Mazepin es el principal patrocinador de las actividades de su hijo en dicho equipo”, detalla el documento de las sanciones. Unos días antes, Haas rescindió su contrato con la compañía patrocinadora y con el piloto (e hijo del dueño de la empresa).

En la lista negra comunitaria también figuran Galina Pumpyanskaya (56 años) y Alexander Pumpyansky (34 años), esposa e hijo de Dmitry Pumpyansky, director de Pipe Metallurgical Company, uno de los líderes mundiales en la fabricación de gasoductos y oleoductos, al considerarlos “asociados” al empresario sancionado.

Y el círculo de Lavrov también ha sido alcanzado desde Bruselas: la UE ha incluido en su nomenclatura al yerno del ministro de Exteriores, Alexander Vinokurov, de 39 años, empresario con intereses en el comercio minorista de alimentos, productos farmacéuticos, agricultura e infraestructuras; casado con Ekaterina Vinokurova, vástago de Lavrov; e hijo de Semen Vinokurov, que fue director de la empresa pública “Capital Pharmacies” y al que la UE considera “uno de los principales empresarios de la industria farmacéutica rusa”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link


Una de las principales armas que está utilizando la Unión Europea para golpear la economía rusa es una lista de casi mil nombres. La integran periodistas, militares, políticos, empresarios y ministros, pero también un puñado de oligarcas, personas enriquecidas al calor del Kremlin que tienen acceso directo al núcleo duro del poder en Rusia.

EL PAÍS ha identificado 40 de estos magnates en la lista europea de sanciones y ha analizado sus propiedades, inversiones y vínculos societarios en Europa: aparecen 45 inmuebles, 16 yates, 13 inversiones en empresas y 10 aviones privados, además de 27 vinculaciones a sociedades offshore en jurisdicciones opacas que permiten hacer negocios y mover dinero en secreto.

De entre los 40 nombres, hay 14 personas que forman parte del círculo de confianza más estrecho del presidente de Rusia, Vladímir Putin.


Los oligarcas

sancionados por la UE

14

en el círculo de confianza de Putin

Presidente ejec. de Rostec

(empresa de

armas de la

Fed. Rusa)

Dueño de

S.G.M. Group

(mayor empresa

de infraestructuras

para el transporte

de petróleo y gas)

2º mayor accionista

del Rossiya Bank,

fundador de

Dacha Ozero

(principal grupo de

influencia del

entorno de Putin)

Accionista de

Alfa Bank

(mayor banco

privado

de Rusia)

y amigo personal

de Putin

Presidente ejecutivo

de Transneft

(empresa de

petróleo y gas

controlada

por el Gobierno).

Sirvió con Putin

en el KGB

Principal accionista

de Alfa Group y

Alfa Bank,

conocido como

uno de los

principales

financieros

de Rusia

Fundador de

Volga Group

(grupo inversor

en sectores clave

de la economía

rusa).

Confidente

de Putin

Magnate, dueño

de empresas

de metalurgia y

telefonía.

Testaferro

de Putin

Director ejecutivo

de Rosneft, uno

de los mayores

productores

mundiales

de crudo.

Amigo de Putin

Director general

de EuroChem

Group AG,

uno de los mayores

productores

mundiales

de fertilizantes

Presidente del

grupo de presión

Unión Rusa de

Industriales y

Empresarios

y de una gran

empresa minera

Presidente y

mayor accionista

del Rossiya Bank,

conocido como

el banquero

de Putin

Violonchelista

y financiero.

Según una

investigación del

ICIJ «redistribuyó»

millones de dólares

de la red financiera

oculta de Putin

Presidente del

grupo financiero

Nafta Moscow.

Ha recibido

grandes sumas

de dinero de

Serguéi Rodulguin

18

políticos y empresarios

cercanos a Putin o al Gobierno

1

periodista controlado

por el Kremlin

2

altos cargos

políticos

3

miembros del

Parlamento Estatal

Además de estos 40 oligarcas, también han sido sancionados por la UE otros 853 hombres de poder ruso

Los oligarcas

sancionados por la UE

14

en el círculo de confianza de Putin

Presidente ejec. de Rostec

(empresa de

armas de la

Fed. Rusa)

Dueño de

S.G.M. Group

(mayor empresa

de infraestructuras

para el transporte

de petróleo y gas)

2º mayor accionista

del Rossiya Bank,

fundador de

Dacha Ozero

(principal grupo de

influencia del

entorno de Putin)

Accionista de

Alfa Bank

(mayor banco

privado

de Rusia)

y amigo personal

de Putin

Presidente ejecutivo

de Transneft

(empresa de

petróleo y gas

controlada

por el Gobierno).

Sirvió con Putin

en el KGB

Principal accionista

de Alfa Group y

Alfa Bank,

conocido como

uno de los

principales

financieros

de Rusia

Fundador de

Volga Group

(grupo inversor

en sectores clave

de la economía

rusa).

Confidente

de Putin

Magnate, dueño

de empresas

de metalurgia y

telefonía.

Testaferro

de Putin

Director ejecutivo

de Rosneft, uno

de los mayores

productores

mundiales

de crudo.

Amigo de Putin

Director general

de EuroChem

Group AG,

uno de los mayores

productores

mundiales

de fertilizantes

Presidente del

grupo de presión

Unión Rusa de

Industriales y

Empresarios

y de una gran

empresa minera

Presidente y

mayor accionista

del Rossiya Bank,

conocido como

el banquero

de Putin

Violonchelista

y financiero.

Según una

investigación del

ICIJ «redistribuyó»

millones de dólares

de la red financiera

oculta de Putin

Presidente del

grupo financiero

Nafta Moscow.

Ha recibido

grandes sumas

de dinero de

Serguéi Rodulguin

18

políticos y empresarios

cercanos a Putin o al Gobierno

1

periodista controlado

por el Kremlin

2

altos cargos

políticos

3

miembros del

Parlamento Estatal

Además de estos 40 oligarcas, también han sido sancionados por la UE otros 853 hombres de poder ruso

Los oligarcas

sancionados por la UE

14

en el círculo de confianza de Putin

Presidente ejec. de Rostec

(empresa de armas

de la Fed. Rusa)

Dueño de S.G.M. Group

(mayor empresa

de infraestructuras

para el transporte

de petróleo y gas)

2º mayor accionista

del Rossiya Bank,

fundador de Dacha

Ozero (principal

grupo de influencia

del entorno de Putin)

Accionista de Alfa

Bank (mayor banco

privado de Rusia)

y amigo personal

de Putin

Director ejecutivo

de Rosneft, uno

de los mayores

productores

mundiales

de crudo.

Amigo de Putin

Fundador de Volga

Group, (grupo

inversor en sectores

clave de la

economía rusa).

Confidente

de Putin

Presidente ejecutivo

de Transneft

(empresa de petróleo

y gas controlada

por el Gobierno).

Sirvió con Putin

en el KGB

Principal accionista

de Alfa Group y

Alfa Bank,

conocido como uno

de los principales

financieros de Rusia

Director general de

EuroChem Group AG,

uno de los mayores

productores

mundiales

de fertilizantes

Magnate, dueño

de empresas de

metalurgia y

telefonía. Habría

sido testaferro

de Putin

Presidente del grupo

de presión «Unión

Rusa de Industriales

y Empresarios y de

una gran empresa

minera

Violonchelista y

financiero, según una

investigación del

ICIJ «redistribuyó»

millones de dólares

de la red financiera

oculta de Putin

Presidente del

grupo financiero

Nafta Moscow.

Ha recibido

grandes sumas

de dinero de

Serguéi Rodulguin

Presidente y mayor

accionista del Banco

Rossiya, conocido

como «el banquero

de Putin»

18

políticos y empresarios

cercanos a Putin o al Gobierno

1

periodista controlado

por el Kremlin

2

altos cargos

políticos

3

miembros del

Parlamento Estatal

Además de estos 40 oligarcas, también han sido sancionados por la UE otros 853 hombres de poder ruso

Los oligarcas

sancionados por la UE

14

en el círculo de confianza de Putin

Presidente ejecutivo

de Rostec

(empresa de

armas de la

Fed. Rusa)

Director ejecutivo

de Rosneft, uno

de los mayores

productores

mundiales

de crudo.

Amigo de Putin

Dueño de

S.G.M. Group

(mayor empresa

de infraestructuras

para el transporte

de petróleo y gas)

2º mayor accionista

del Rossiya Bank,

fundador de

Dacha Ozero

(principal grupo de

influencia del

entorno de Putin)

Accionista de

Alfa Bank

(mayor banco

privado

de Rusia)

y amigo personal

de Putin

Presidente ejecutivo

de Transneft

(empresa de petróleo

y gas controlada

por el Gobierno).

Sirvió con Putin

en el KGB

Principal accionista

de Alfa Group y

Alfa Bank,

conocido como uno

de los principales

financieros de Rusia

Fundador de

Volga Group

(grupo inversor

en sectores clave

de la economía

rusa).

Confidente

de Putin

Magnate, dueño

de empresas

de metalurgia y

telefonía.

Testaferro

de Putin

Presidente del

grupo de presión

Unión Rusa de

Industriales y

Empresarios

y de una gran

empresa minera

Director general

de EuroChem

Group AG,

uno de los mayores

productores

mundiales

de fertilizantes

Violonchelista

y financiero.

Según una

investigación del

ICIJ «redistribuyó»

millones de dólares

de la red financiera

oculta de Putin

Presidente del

grupo financiero

Nafta Moscow.

Ha recibido

grandes sumas

de dinero de

Serguéi Rodulguin

Presidente y

mayor accionista

del Rossiya Bank,

conocido como

el banquero

de Putin

18

políticos y empresarios

cercanos a Putin o al Gobierno

1

periodista controlado

por el Kremlin

2

altos cargos

políticos

3

miembros del

Parlamento Estatal

Además de estos 40 oligarcas, también han sido sancionados por la UE otros 853 hombres de poder ruso

Los oligarcas son empresarios que usan su poder económico para conseguir mejores leyes y contratos para sus empresas. La mayoría están entre las 10.000 personas (el 0,01% de la población) que concentran el 12% del patrimonio de Rusia, según el World Inequality Database. Todo esto en el país más desigual del continente europeo: el 10% más rico posee el 74% del patrimonio (la media continental no llega al 60%). El origen de su fortuna suele encontrarse en los rápidos procesos de privatización tras la caída de la Unión Soviética.

¿Qué buscan entonces en Europa? “Rusia es un país europeo, y los oligarcas quieren vivir en Europa al estilo de Europa. Quieren que sus familias estén en Europa y estudiar en escuelas europeas”, señala Serguéi Guriev, economista ruso y docente en el Instituto de Estudios Políticos de París. “Por eso las sanciones europeas son particularmente dolorosas para ellos”. Pero también para Putin: “Si los oligarcas acaban desconectados de las oportunidades de negocio occidentales, les irá mal en Rusia. Y Putin tendrá menos dinero para su guerra”, añade Guriev.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

No es fácil identificar las propiedades de un oligarca, tal y como ha reconocido el Gobierno español esta semana. Tienen empresas, barcos y viviendas que no están legalmente registrados a su nombre. Cuando se sospecha de que algún sancionado los posee o simplemente los controla, estos bienes se retienen hasta aclararlo. La Abogacía del Estado española lo ha permitido con un informe que avala operar contra estos bienes sin una investigación judicial: con que los disfruten de manera consistente o influyan sobre ellos es suficiente.

A continuación se muestran los más de 80 bienes que se pueden vincular a los 40 oligarcas a través de fuentes públicas hasta la entrada en vigor de las sanciones. Todo apunta a que es solo la punta del iceberg de sus intereses en el Viejo Continente.


Las vinculaciones en Europa

de los oligarcas rusos

13 inversiones o participaciones en empresas

Acciones de DIA e inversión en BNext

* Incluyendo las registradas en Islas Vírgenes

Británicas y Caimán

Las vinculaciones en Europa

de los oligarcas rusos

13 inversiones o participaciones en empresas

Acciones de DIA e inversión en BNext

* Incluyendo las registradas en Islas Vírgenes

Británicas y Caimán

Las vinculaciones en Europa de los oligarcas rusos

13 inversiones o participaciones en empresas

Propiedades en Luxemburgo

Propiedades en la Costa Azul

Usmánov invirtió 25 millones de dólares en la financiera BNext.

Fridman y Aven controlaban DIA a través de LetterOne

Chemezov está vinculado a una villa en Estepona y a otra en Castell-Platja d’Aro (Girona)

* Incluyendo las registradas en Islas Vírgenes Británicas y Caimán

Las vinculaciones en Europa de los oligarcas rusos

13 inversiones o participaciones en empresas

Cuatro son de Roman Abramóvich

Propiedades en Luxemburgo

Usmánov invirtió 25 millones de dólares en la financiera BNext.

Fridman y Aven controlaban DIA a través de LetterOne

Chemezov está vinculado a una villa en Estepona y a otra en Castell-Platja d’Aro (Girona)

Propiedades en la Costa Azul

* Incluyendo las registradas en Islas Vírgenes Británicas y Caimán

Joyas inmobiliarias por Europa

Entre sus 45 residencias europeas destacan pisos en el centro de Londres, mansiones en la costa Azul y villas en la isla italiana de Cerdeña, pero también algunas de las más lujosas viviendas de Alemania, Suiza, Croacia o Mónaco.

A Serguéi Chemezov, que compartió con Putin sus tiempos en el KGB y hoy es el número uno de la mayor empresa pública rusa de armamento, se le conocen al menos dos propiedades en España.

En el selecto asentamiento de S’Agaró (Girona) se levanta una villa con hechuras de castillo que, de acuerdo con una investigación del Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado (OCCRP, según sus siglas en inglés) y como ha comprobado EL PAÍS en el registro de la propiedad, está a nombre de su hijastra. La compró por 2,9 millones de euros, un quinto de su valor real, a una offshore registrada en Liechtenstein con muchos clientes rusos. La hijastra del empresario también adquirió en 2014 una sociedad irlandesa entre cuyos activos se encuentra una finca de 800 metros cuadrados en Estepona, según revelaron los Papeles de Pandora que publicó este periódico junto al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés).

En Italia, las autoridades locales ya se han incautado de al menos tres inmuebles sardos vinculados a los empresarios Alisher Usmánov y Petr O. Aven y al presentador de televisión Vladímir Soloviev. En Croacia, la villa Carolina, construida por el emperador austriaco Francisco José I en el siglo XIX, ha sido bloqueada en virtud de sus vínculos con la familia del empresario Nikolái Tokarev, que también coincidió con el presidente ruso en la policía secreta soviética. En el Reino Unido aún no se han comunicado medidas contra las numerosas residencias que los sancionados concentran en Londres (11 mansiones) y otras zonas del país. El diputado inglés Chris Bryant ha acusado a Roman Abramóvich de estar apresurándose a vender sus propiedades en el país.

Inversiones millonarias

Los 40 oligarcas identificados participan o invierten en al menos 13 empresas con intereses en Europa. Destacan dos casos: el primero es el Chelsea de Abramóvich, que busca comprador y puede quedarse sin vender entradas para el partido de abril contra el Real Madrid por las sanciones del Reino Unido. El segundo involucra a cuatro multimillonarios del círculo de confianza de Putin: Mijaíl Fridman, Petr O. Aven, German Khan y Alexéi Kuzmichev. Son socios de LetterOne, grupo inversor con sede en Luxemburgo que controla el 77% de la cadena de supermercados DIA y participa en otras empresas con sede en Europa como la telefónica Veon (Países Bajos). Los cuatro han dejado sus cargos en la sociedad tras la ofensiva rusa. Las compañías en las que participa el grupo inversor se esfuerzan en dejar claro que ninguno de ellos, especialmente Fridman o Aven, ostentan el control.

A España han llegado también las inversiones del fondo de capital de riesgo USM Holdings de Alisher Usmánov, “uno de los oligarcas preferidos de Vladímir Putin” según la UE. En 2019 aportó 22 millones de euros al neobanco Bnext, con sede en Madrid.

Europa importa incluso como mercado para los que necesitan vender su gas, petróleo y metales. La prohibición a las importaciones afecta directamente a oligarcas como el multimillonario Alexéi Mordashov, accionista de Severstal, el cuarto mayor productor de acero de Rusia, que exporta unos tres millones de toneladas anuales a países de la UE.

Aviones en tierra

Entre las propiedades de los todopoderosos rusos sancionados figuran al menos 10 aviones privados, tres de ellos de Usmánov y otros tres de Abramóvich, operados por una compañía luxemburguesa.

Las restricciones del espacio aéreo europeo han dejado a estas aeronaves pocas alternativas. La isla de Man, territorio dependiente del Reino Unido y refugio habitual de las élites que buscan minimizar sus impuestos sobre sus aviones privados, ha eliminado esta semana de sus registros al menos 18 aparatos relacionados con Rusia. Entre ellos figura un Gulfstream G650 valorado en unos 60 millones de euros y atribuido al magnate Dimitri Mazepin. Dichas aeronaves pierden así la posibilidad de sobrevolar con libertad el Reino Unido y la Unión Europea.

El intento de sortear las sanciones también ha provocado una suerte de éxodo entre estos vehículos: Seychelles y Dubái (Emiratos Árabes Unidos) se han convertido esta semana en un destino habitual para los aviones de los sancionados.

Dos aviones Gulfstream GVI G650 GLF6 en Zúrich.
Dos aviones Gulfstream GVI G650 GLF6 en Zúrich.ARND WIEGMANN (Reuters)

Yates: de la atracción local a la huida

Igor Sechin es íntimo amigo de Putin y máximo responsable de Rosneft, la petrolera estatal rusa. Esta semana las autoridades europeas le han inmovilizado provisionalmente dos yates, uno en Tarragona y otro en la costa azul francesa. España ha retenido otras dos embarcaciones de lujo, en Barcelona y Mallorca, al sospechar que pertenecen a Chemezov y Alexander Mijeev, director general de la exportadora de material de defensa Rosoboronexport. Italia retuvo otras dos naves; Lady M, atribuida a Mordashov, y Lena, a Gennady Timchenko.

Los puertos europeos son destino habitual de las embarcaciones de recreo de varios de los oligarcas sancionados. Cada verano eran un atractivo más de los puertos del Mediterráneo, con apariciones en la prensa local que avisaban de que “el yate más grande del mundo” estaba amarrado cerca.

El 'Eclipse', de Roman Abramóvich.
El ‘Eclipse’, de Roman Abramóvich.Mark Thomas (Cordon Press)

Inmovilizar todos estos yates se complica también por la prisa que se han dado algunos en soltar amarras. Así ha ocurrido con el Eclipse, atribuido a Abramóvich, que ha cruzado el Atlántico desde las Antillas Neerlandesas y que ahora navega por el Mediterráneo, cerca del otro superyate atribuido al popular magnate, el MY Solaris, en dirección al este. Parecen seguir la estela de otro buque, el Sea Rhapsody del banquero Andrei Kostin, atracado en Barcelona hasta que a mediados de febrero zarpó rumbo a Seychelles.

Sociedades ‘offshore’, el agujero legal para evitar sanciones

Los 40 oligarcas identificados por este periódico están vinculados a 27 sociedades offshore activas que aparecen en fuentes públicas. El uso de estos instrumentos, sin ser fenómeno exclusivo de Rusia, sí es extremadamente llamativo en este país. Un estudio de 2018 calculaba que el patrimonio offshore de los rusos representa el 85% de lo que todos los residentes de Rusia ganan en un año: “La riqueza rusa en el extranjero ―en Reino Unido, Suiza, Chipre u otras jurisdicciones que les dan ventajas― es tanta como la que los ciudadanos tienen dentro de sus fronteras”.

EL PAÍS ha identificado al menos cinco en Chipre, cuyos bancos han sido un refugio seguro para los rusos más ricos durante décadas. En cuanto se hicieron públicas las sanciones y gracias a una sociedad en esta isla, Alexéi Mordashov vendió su tercio del gigante del turismo alemán TUI a una sociedad en Islas Vírgenes Británicas de la que no se sabe nada. Islas Vírgenes Británicas es uno de los territorios con mayor secretismo societario que existe.

Por medio de estos entramados resulta muy fácil sortear las sanciones de forma legal (usar sociedades offshore no es ilegal per se). Para que fueran efectivas y auditadas, como sugerían esta semana el Observatorio Fiscal Europeo y los economistas Thomas Piketty y Gabriel Zucman, sería necesario un registro europeo de bienes que reuniese la información disponible y actualizada en bases de datos nacionales e internacionales. Un registro de este tipo dejaría menos agujeros por los que escaparse a los oligarcas rusos y a los de cualquier otro país.

Oligarcas contra las sanciones (e incluso contra el conflicto)

Muchos de los oligarcas rusos (que hemos clasificado como tales según las definiciones de la UE y de Open Sanctions) han expresado su disconformidad con las sanciones. Algunos incluso se han mostrado contrarios a la guerra en Ucrania.  

Mordashov, el magnate que vendió las acciones de TUI, ha sido uno de los que más contundentes se han posicionado en contra de la ofensiva. “No comprendo cómo estas sanciones en mi contra pueden contribuir a un acuerdo que acabe con el conflicto”, expone Mordashov. “Lo que ocurre es una tragedia para dos naciones hermanas. Es terrible que ucranios y rusos estén muriendo, que la gente sufra y que la economía se esté derrumbando. Espero que se pueda resolver el conflicto cuanto antes y detener este derramamiento de sangre”, ha asegurado en declaraciones recogidas por la agencia rusa de noticias Tass.

“Necesitamos la paz de manera urgente”, ha indicado el magnate de los fertilizantes Andrei Melnichenko. Mijaíl Fridman, de origen ucranio, expuso tras conocer que era sancionado por la UE: “Me siento muy unido al pueblo ucranio y al ruso, y veo el conflicto como una tragedia para ambos. La guerra no puede ser nunca la solución”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



La periodista Catharine Belton puso el dedo en la llaga el pasado martes, durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento británico: “Observen el modo en que se está informando hoy sobre los oligarcas rusos, comparado con lo que ocurría hace dos semanas”, dijo a los diputados. “Es tan diferente como la noche del día. Antes era casi como un reinado del terror. Muchos de los oligarcas tenían un batallón de abogados y gestores de reputación que desplegaban con enorme agresividad. Hasta hace poco, era raro escuchar en los medios que Abramóvich tenía una relación muy cercana con Putin o que, hasta hace poco, había contribuido a sostener su régimen”, señalaba Belton.

Lo sabe muy bien. La periodista, que fue corresponsal en Moscú del Financial Times durante siete años, publicó en 2020 Los Hombres de Putin: Cómo el KGB se Apoderó de Rusia y se Enfrentó a Occidente (Península). El libro, una crónica rigurosa y exhaustiva del entorno de poder que habita el Kremlin y del modo en que exmiembros del servicio secreto soviético intentaron infiltrarse y dividir, con un nuevo grupo de oligarcas, en las sociedades de Occidente, adquirió de inmediato relevancia y notoriedad. La suficiente como para poner nerviosos a Roman Abramóvich, Mijaíl Fridman o Alisher Usmánov —todos sancionados hoy por EE UU, la UE y el Reino Unido—, que comenzaron a verter como locos una cascada de querellas contra Belton y la editorial Harper-Collins, así como preavisos legales a los medios de comunicación, para que no osaran poner sus manos en el libro. Harper-Collins tuvo que gastarse casi 1,8 millones de euros en abogados para proteger la publicación. Y aun así, Belton y su equipo jurídico tuvieron que negociar la retirada o suavización de algunas de las informaciones más polémicas del texto, como el hecho de que al menos tres fuentes hubieran asegurado que Abramóvich compró el Chelsea F.C. por orden directa de Putin.

El Gobierno de Johnson, que en su ímpetu por combatir la agresión de Rusia en Ucrania parece además dispuesto a resolver pecados originales que el Reino Unido arrastra durante años, ha anunciado este jueves su intención de combatir con dureza las llamadas SLAPPs: Strategic Lawsuits Against Public Participation (querellas estratégicas contra la participación pública), las batallas jurídicas que montan los financieros más poderosos contra la prensa y las editoriales, con acusaciones de difamación y de ataques a su intimidad, con el fin de intimidarles económicamente y mantenerles paralizados en procesos judiciales largos y complejos.

“La capacidad de una prensa libre de exigir responsabilidad a los más poderosos es fundamental para nuestra democracia, y como periodista que he sido, estoy decidido a que nunca más permitamos que las críticas sean silenciadas”, ha prometido Boris Johnson. “Para todos estos oligarcas y supermillonarios que pueden permitirse estas costas legales astronómicas, la amenaza con querellas y demandas se ha convertido en un nuevo tipo de arma legal. Debemos poner fin a este efecto tan escalofriante”, decía el primer ministro británico.

El Ministerio de Justicia que dirige Dominic Raab, quien actúa además en este caso con su autoridad de vice primer ministro, ha puesto ya en marcha un proceso de consultas con la intención, según han anunciado fuentes del departamento, de que los cambios legales estén listos a mediados de mayo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El Gobierno británico pretende reforzar el concepto jurídico de “defensa del interés público”, ya introducido en la Ley de Difamación de 2013, por el que determinadas informaciones, aunque sean erróneas en algunos de sus elementos, pueden ser protegidas frente a posibles querellas en aras de que prevalezca un bien superior, el del interés público de la materia denunciada. Otra posible medida sería la de poner un límite a la cifra total que pueden reclamar los denunciantes para resarcirse de los daños presuntamente sufridos. Y exigir, en el análisis preliminar de cualquier querella por difamación, que se demuestre la “malevolencia real” del demandado, para evitar acusaciones falsas. Finalmente, las nuevas reformas de la ley podrían permitir que jueces y tribunales impusieran Órdenes Civiles de Restricción, para prohibir la repetición constante, como método de presión, de querellas ya descartadas.

Las medidas contra las llamadas SLAPPs son muy contundentes en Estados Unidos, Canadá o Australia. En la UE, un grupo de eurodiputados lleva años exigiendo su impulso, después del asesinato en 2017, con una bomba lapa pegada a los bajos de su coche, de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, cuya participación en la investigación sobre los Papeles de Panamá fue fundamental para implicar al Gobierno del entonces primer ministro, Joseph Muscat.

El talón de Aquiles de Johnson

El primer ministro británico vive un momento de tregua y gloria con su papel internacional en defensa de Ucrania y contra la invasión de Putin. Atrás parecen haber quedado los días del partygate, cuando el escándalo de las fiestas prohibidas en Downing Street amenazó con arruinar la carrera política del primer ministro. Pero el armario de Johnson tiene tantos esqueletos, y tan variados, que muchas de sus proclamas contra Rusia y sus oligarcas pierden fuelle. El diario The Times reveló la semana pasada que Johnson había hecho oídos sordos a la advertencia del MI5, el servicio británico de inteligencia y seguridad doméstica, de que no debía designar miembro de la Cámara de los Lores a su amigo Evgeny Lébedev, propietario del diario londinense Evening Standard. Aun así, Johnson siguió adelante con su decisión en 2020, y acusó a todos los que le desaconsejaban lo contrario de “rusófobos”. Hijo del oligarca, banquero y exmiembro del KGB Alexander Lévedev, el magnate de la prensa es una figura omnipresente en los actos sociales de la capital británica, y desde las páginas de su periódico ha defendido acciones de Putin como la invasión de Crimea, o ha puesto en duda que el KGB estuviera detrás del asesinato, en 2006, del exagente ruso Alexander Litvinenko.

El exasesor de Johnson y hoy su acérrimo enemigo, Dominic Cummings —el ideólogo de la campaña del Brexit— dispuesto siempre a echar mano de su memoria cuando se trata de cargar contra el primer ministro, ha escrito en su blog personal: “Yo estaba en la habitación cuando altos funcionarios del Gobierno le advirtieron al primer ministro de que los servicios de inteligencia tenían serias reservas sobre sus planes [el nombramiento de Lébedev]. Apoyé esas reservas y pedí a Johnson que no siguiera adelante”, ha escrito Cummings. “Se irritó mucho, y como suele hacer, comenzó a balbucear tonterías: ‘Esto es… esto es… esto es que tú también eres antirruso”, asegura el exasesor que dijo Johnson.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


La mansión del oligarca Roman Abramóvich en Antibes, en la Costa Azul francesa.
La mansión del oligarca Roman Abramóvich en Antibes, en la Costa Azul francesa.Albert Garcia

Iba a ser su gran retorno. Después de dos años de pandemia que han mantenido a la mayoría de oligarcas rusos alejados de su lugar favorito de recreo estival, la Costa Azul se preparaba para su regreso. Y con ello, la vuelta a la normalidad de esta región del sureste de Francia de celestes aguas, la de los yates sobredimensionados desde Saint-Tropez a Mónaco y el trasiego de coches de lujo entre fastuosas mansiones, adquiridas no siempre en condiciones claras por los magnates enriquecidos a la sombra del Kremlin. Sin embargo, ya no vendrán. Las fuertes sanciones impuestas a Rusia por su invasión unilateral a Ucrania, que incluyen una lista negra de dirigentes y oligarcas cercanos al presidente Vladímir Putin —cuyos bienes en Europa, el Reino Unido y Estados Unidos están siendo investigados y congelados—, se han asegurado de que la Riviera francesa sea, a día de hoy, el paraíso perdido de los millonarios rusos.

Como cada invierno, muchas de las persianas permanecen cerradas en Saint-Jean-Cap-Ferrat, un coqueto pueblo al norte de Niza. Se calcula que al menos medio centenar de poderosas familias rusas poseen una mansión en esta localidad a tiro de piedra de Mónaco. “Aquí no hay nadie ahora, los rusos solo vienen en verano”, confirma el dueño de un taller próximo a Villa Shosana, la mansión de Arkadi Rotenberg, cerrada a cal y canto. Este oligarca y su hermano Boris —que también posee varias casas de lujo y hasta un hotel en la Costa Azul francesa— están sancionados por Estados Unidos por su proximidad a Putin.

En Cap-Ferrat se encuentra también la inmensa propiedad de Aleksander Ponomarenko, uno de los 511 nombres de la lista negra europea, al igual que Gennadi Timchenko, considerado por la UE como uno de los “confidentes” de Putin y dueño de una mansión al sur de Cannes. “De todos modos, ni en verano vemos” a los oligarcas, cuenta una vecina, porque permanecen en sus mansiones rodeadas de altos muros y cámaras de vigilancia que impiden cualquier mirada curiosa. Stephan Slazansky, que lleva 20 de sus 60 años asentado en Cap-Ferrat, ha colgado una gran bandera ucrania en su balcón “en apoyo a los ucranios” y “para que se vayan los rusos” del pueblo. “Hay demasiados aquí, desde hace 10 años lo compran todo” en la zona, lamenta este hombre de origen checo al que la invasión trae muy malos recuerdos.

Francia no dice a qué oligarcas rusos tiene en su mira. Pero no permitirá que se le cuele “ni uno”, promete el ministro de Economía, Bruno Le Maire. Esta semana, anunció la incautación del yate Amore Vero, del principal accionista de Rosneft, Igor Sechin, otro sancionado de la UE. También la policía italiana ha congelado ya villas y yates por al menos 140 millones de euros de oligarcas en la lista negra europea, informa la agencia Reuters.

Aunque sus principales intereses e inversiones estén en Londres o Suiza que, como Mónaco, se ha unido de forma inédita a las sanciones, el corazón de muchos oligarcas rusos —y otros ciudadanos menos poderosos y nada vinculados a Putin— está en una Costa Azul en la que durante décadas desembolsaron cientos de millones de euros para construirse sus mansiones a su capricho o hacerse con las más icónicas, como el Château de la Croë de Roman Abramóvich en Antibes, donde se alojaron Eduardo VIII y su esposa, Wallis Simpson, entre 1938 y 1949.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Yates de lujo en el puerto de Antibes, en la Costa Azul francesa.
Yates de lujo en el puerto de Antibes, en la Costa Azul francesa.

Albert Garcia

Un vínculo que viene de largo: en 1856 desembarcó por primera vez en Villefranche-sur-Mer, al lado de Niza, Alejandra Fiódorovna, la viuda del zar Nicolás I. Alegando motivos de salud, su viaje escondía una misión estratégica que resuena hasta hoy: tras la derrota de su marido en la Guerra de Crimea, su hijo y nuevo zar, Alejandro II, buscaba un acceso mediterráneo para su flota y había puesto el ojo en ese puerto en el que Rusia acabaría teniendo en usufructo una base naval hasta 1870. La zarina arrastró a la francófila y aristocracia rusa y muchos nobles eligieron la Riviera gala para pasar los inviernos. Muestra de su huella es la catedral de San Nicolás, la iglesia ortodoxa rusa más grande de Europa occidental, en Niza, construida en el lugar donde murió, en 1865, el hijo mayor de Alejandro II, el zarévich Nicolás Aleksándrovich, enviado a Francia por su mala salud. Ahí se instalaron también muchos rusos blancos que huían de la revolución bolchevique. Hasta hoy, sigue siendo el punto de encuentro de los alrededor de 15.000 miembros de la comunidad rusa en la Costa Azul.

Uno de los primeros oligarcas en retomar la tradición iniciada por los zares fue Borís Berezovski, el aliado de Borís Yeltsin que en 1996 se hizo con el Château de la Garoupe, también en Antibes.

Hasta Putin tiene vínculos con el sur de Francia. En Biarritz, en el País Vasco francés, su exmujer Liudmila tiene una mansión que, dos días después de la invasión ucrania, amaneció con pintadas contra Putin y en apoyo de Ucrania. Una de las dos hijas de la pareja también tiene residencia en Biarritz. Mientras, en la Costa Azul la prensa sitúa sendas viviendas de lujo de al menos dos de sus presuntas antiguas novias, la excampeona olímpica de gimnasia artística Alina Kabáyeva y Svetlana Krivonogikh, adquiridas con una fortuna que nadie parece saber cómo forjaron. Según revelaron los Papeles de Pandora [una investigación periodística sobre la creación de sociedades en países como Panamá], Krivonogikh posee un apartamento de cuatro millones de euros en Mónaco donde, dicen los lugareños, se concentran más rusos por metro cuadrado de toda la Costa Azul y cuyo club de fútbol, el AS Monaco, está también en manos de un ruso, Dmitri Ribolovlev, por el momento no investigado.

Los primeros golpes no han despejado la duda de si las sanciones lograrán su objetivo: provocar una ruptura entre los oligarcas y Putin. Aunque este llegó al poder gracias al apoyo de los millonarios que temían el regreso de los comunistas tras la caída de Yeltsin, el nuevo presidente se encargó de “atacar a todo oligarca con pretensiones políticas”, recuerda la historiadora Françoise Thom. El resultado, dice esta especialista en Rusia, es que “a partir de 2003, Putin consigue dominar a los oligarcas, les hizo comprender que podían seguir haciendo dinero a condición de que fueran instrumentos dóciles del Kremlin”. Por eso, aunque las sanciones atacan uno de los tabúes de los oligarcas, el de “la pasta no me la toques”, como dice el experto en defensa francés Pierre Servent, no está nada claro que los afectados vayan a volverse contra Putin.

Algunos han comenzado a distanciarse de la guerra. “Pero son declaraciones muy flojas y no es una acción organizada”, advierte la historiadora que, aunque piensa que una “revolución de palacio” sería una de las pocas cosas capaces de frenar a Putin, no cree que los oligarcas sean capaces de liderarla. “No están contentos (…), pero son fuerzas solitarias incapaces de una acción concertada porque no tienen un pensamiento político, son depredadores que quieren enriquecerse, me cuesta creer que tengan una responsabilidad política o cívica”, afirma Thom.

Por el momento, su prioridad parece ser salvar lo que puedan. Abramóvich no ha querido esperar a entrar en alguna de las listas negras internacionales: el mismo día en que Putin ordenó atacar Ucrania, hizo que su avión privado despegara de Niza rumbo a Rusia, según el diario Nice-Matin. La barcelonesa Mireia González, que lleva 10 años trabajando en yates de lujo y vive en Antibes, donde muchos de estos “hoteles flotantes”, como los llama, suelen atracar, confirma este intento de evasión. “Se comenta que muchos de los grandes barcos se están yendo para Maldivas o Seychelles“, cuenta antes de dirigirse a su propio barco que, “por suerte, no es de un ruso”, dice aliviada.

Las sanciones, una oportunidad para acabar con los paraísos fiscales

La sección francesa de la ONG Transparencia Internacional espera que las sanciones contra los oligarcas rusos sean un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción y el blanqueo de dinero. “Tenemos la oportunidad de lograr un giro de 180 grados. Hay que aprovecharlo, porque si no, sea Rusia u otro país, en unos años tendremos el mismo problema”, advierte la especialista de la organización Sara Brimbeuf. “La corrupción es un arma estratégica para muchas dictaduras y regímenes cleptócratas y las democracias tienen ahora la ocasión de contrarrestarla”, insiste por teléfono desde París. Pero para ello, alerta, se debe acabar también con los paraísos fiscales y sociedades pantalla tras los que se ocultan muchas fortunas. “Si nos limitamos a emitir una lista que solo contenga una tercera parte de los bienes, porque el resto está escondido tras marañas jurídicas y judiciales, entonces las sanciones no serán eficaces. Se necesita voluntad política”.  

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



Una semana después de que Rusia iniciara la invasión de Ucrania, la Casa Blanca ha anunciado este jueves nuevas sanciones que tienen como objetivo a los oligarcas rusos. Entre ellos, se encuentran el supuesto testaferro del presidente Vladímir Putin, Alisher Usmanov, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. En total, el departamento de Estado prohíbe la entrada en EE UU de 19 oligarcas rusos y sus parientes, mientras que el Tesoro ha bloqueado los posibles activos bajo jurisdicción estadounidense de siete organizaciones rusas y 26 personas que promueven la “desinformación” sobre la guerra en Ucrania. “Estos individuos se han enriquecido a expensas del pueblo ruso, algunos han logrado que sus familiares ocupen altos cargos”, explica el comunicado emitido por la oficina del presidente de Estados Unidos. “Otros ocupan la cima de las empresas más grandes de Rusia y son responsables de proporcionar los recursos necesarios para apoyar la invasión de Ucrania por parte de [el presidente ruso, Vladímir] Putin”, prosigue la nota.

En opinión de la Administración de Joe Biden, “estas personas y sus familiares” deben quedar aisladas del sistema financiero norteamericano. “Sus activos en Estados Unidos serán congelados y sus propiedades no podrán ser utilizadas”. Washington los considera responsables de hacer posible la guerra de Putin. Estados Unidos, en coordinación con sus aliados y socios, son conscientes de la importancia que tiene golpear con sanciones a las élites —y sus familiares— rusas que continúan apoyando al presidente Putin a pesar de su brutal invasión de Ucrania. La Unión Europea reaccionó de inmediato, nada más comenzar las hostilidades contra la antigua república soviética, hoy independiente. Los Veintisiete acordaron en una cumbre extraordinaria urgente de jefes de Estado y de Gobierno una nueva batería de sanciones de “graves y enormes consecuencias” para Moscú.

Washington sancionará a una extensa lista de “compinches de Putin y sus familiares”. Como ejemplo, la Casa Blanca pone a Alisher Usmanov, una de las personas más ricas de Rusia y un aliado cercano de su presidente. “Se bloqueará el uso de sus propiedades en Estados Unidos, incluido su superyate, uno de los más grandes del mundo, y que acaba de ser incautado por nuestro aliado Alemania, y su jet privado, uno de los aviones privados más grandes de Rusia”.

Washington también anuncia un duro golpe para Dmitry Peskov, quien, “como portavoz de Putin, es uno de los principales proveedores de su propaganda”. Estados Unidos también impondrá restricciones de visa a 19 oligarcas y 47 de sus familiares y asociados cercanos. “Como dijo el presidente Biden, continuaremos trabajando con nuestros aliados y socios para responsabilizar a los oligarcas rusos y a los líderes corruptos que se benefician de este régimen violento”.

Por su parte, el departamento del Tesoro denuncia a siete entidades rusas por considerarlas elementos dedicados a sembrar desinformación, como SDN Strategic Culture Foundation y sus filiales, Odna Rodyna, y otras. Ese mismo departamento señalará con nombres y apellidos a 26 personas con sede en Rusia y Ucrania que desempeñarán un papel central en las organizaciones antes mencionadas. “Estas entidades han difundido narrativas falsas que promueven los objetivos estratégicos rusos y justifican falsamente las actividades del Kremlin”, asegura el comunicado del Tesoro.

“El Tesoro se compromete a hacer que las élites rusas rindan cuentas por su apoyo a la guerra elegida por el presidente Putin”, ha declarado este jueves la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. “Hoy, la Administración norteamericana y sus socios y aliados, estamos demostrando nuestro compromiso de imponer un alto precio a los hombres más cercanos a Putin”.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

top