El animal se ve amarrado del cuello con una cadena que aunque es larga, se la dejaron corta y no puede moverse. Ocurre en Pamplona, Norte de Santander.
No solo en el barrio donde ocurre este hecho hay indignación, en Pamplona y desde diferentes ciudades ya hay voces de rechazo y piden el rescate del perro.
Noticias Colombia.
«Denuncia pública: maltrato animal en la ciudad de Pamplona, barrio La Celestino, dejan a un perrito todo el día encerrado en un balcón a sol y sombra amarrado del cuello», indicaba un texto acompañando un vídeo, en el que se ve al animal en efecto, amarrado y sin poder moverse, en una casa en Pamplona.
«No se puede ni sentar ni acostar y el perrito pide ayuda a gritos, ladra todo el tiempo y parado», indicaba el tuitero @Wpalis.
El animal se ve amarrado del cuello con una cadena que aunque es larga, se la dejaron corta y no puede moverse.
El sujeto se asomó, y no soltó al perro.
Sabía que lo estaban grabando.
Uno de los que sería el dueño del can, al ver que lo estaban grabando se asomó y actuó, de forma irónica.
Vecinos han dicho en redes sociales, que otras veces le han pedido entrar al perro o por lo meno no amarrarlo así, y que han sido intimidados. Y de la policía, «poco apoyo».
Se conoció que la policía fue hasta la vivienda, pero solo soltaron al animal y no lo incautaron, «porque el perro no tenía signos de desnutrición ni maltrato».
No solo en el barrio donde ocurre este hecho hay indignación, en Pamplona y desde diferentes ciudades ya hay voces de rechazo.
Piden a las autoridades de esa ciudad en Norte de Santander, intervenir porque creen, «el perro está en riesgo».
La senadora Andrea Padilla, animalista y rescatista, fue una de las que denunció el caso y lamentó, que para contactarse con las autoridades, se habiliten canales en los que no hay prontas respuestas.
Se generó polémica y reclamos por este hecho, hasta el sitio fue Policía ambiental y rescatistas, aunque el perro no estaría en mal estado.
Se generó polémica y reclamos por este hecho, hasta el sitio en Floralia fue Policía ambiental y rescatistas, el perro no estaría en mal estado, pero amarrado aguantando el aguacero conmovió.
Noticias Cali.
Este domingo en medio del aguacero y la inundación que sufrieron en algunos puntos en Floralia, la gente reportó el caso de un perro amarrado aguantándose toda la lluvia, truenos, y se informó del caso a la Policía Ambiental.
Se generó polémica y reclamos por este hecho que muchos calificaron de maltrato animal, el nororiente de Cali.
El animal en pleno aguacero.
El reporte era que el animal permanece gran parte del tiempo amarrado, ya sea con el solazo o con lluvia, como este domingo.
A las 3:20 p.m. del domingo, se reportó que por lo menos cuatro personas llegaron hasta la vivienda, para tratar de hacer el rescate.
«No se pudo porque no había nadie e ingresar a la fuerza puede traer problemas legales», indicaron.
Fueron con policía ambiental, pero tampoco podían ingresar sin una orden o «sin un inminente riesgo de muerto o flagrancia de maltrato al animal».
Lo que hicieron fue soltarlo, y que se pudiera resguardar en algún punto de la vivienda, se metió al lado de la puerta donde no caía agua.
El perro suelto resguardándose de la lluvia.
En la casa no estaban las personas, habían salido a un viaje de horas, ¿por qué el perro quedó afuera amarrado?
«Adaptándose»
El reporte conocido por TuBarco, es que al animal lo trajeron «hace poco de una finca y hace daños intenta salir de la casa y quebró una ventana, entonces mientras se adapta, se le mantiene afuera».
Indicaron ademas, «que es agresivo con la gente que pasa» por eso lo habían amarrado.
Igual reportaron, tiene una casa ahí en el antejardín, «el domingo no se quiso meter», señalaron.
El caso de igual forma quedó en manos de Policía Ambiental y algunos animalistas dijeron que estarían al pendiente.
Algunos vecinos reportaron que al perro no lo maltrataban en esa casa, y otros prefirieron no hablar.
Recomiendan a las familias, brindarles el debido resguardo a las mascotas que tengan en casa. En estos días de lluvias, «el riesgo son las zonas inundables, los relámpagos y el impacto de los truenos».
En México le dicen adiós y ¡Gracias! a #Nalah, la Golden Retriever K9 que participó el labores de búsqueda y rescate en el sismo de 2017; encontrando a varios sobrevivientes, en el incendio de la torre de Pemex y en otras emergencias. 👉🏼👉🏼 https://t.co/O7Zd6PAtJW en 2019 pic.twitter.com/ritZsKXMkx
El conductor denuncia que ya había sucedido lo mismo en tres ocasiones, pidió que no le lanzaran agua al parabrisas pero no les importó. Sucedió en Rionegro, Antioquia.
Noticia Antioquia.
La problemática que se presenta en las diferentes ciudades del país con los jóvenes que realizan labores de ‘limpiavidrios’ no cesan.
Diariamente llegan denuncias o se conocen reportes en donde conductores manifiestan haber sido insultados o agredidos por ellos.
Uno de los casos más recientes se presentó en Rionegro, Antioquia.
El joven con el que hubo el inconveniente
El episodio fue grabado a través de una cámara del vehículo del afectado, en dichas imágenes se aprecia cuando el conductor se detiene en un semáforo y llega un limpiavidrios.
Durante la situación, el joven lanza agua al parabrisas y con el elemento que utilizan para refregar empieza a limpiar el vidrio.
El hombre le repite en varias ocasiones «papi no, papi no»; pero hizo caso omiso y continuó.
Quien conducía le manifestaba al limpiavidrios que si se hubiese tomado la tarea de preguntarle, la situación sería diferente.
«Yo más fácil le puede decir si o no, pero si usted me tira el agua yo me puedo enojar», el joven le respondía que se relajara, se calmara y que lo dejara limpiar.
La segunda vez
En la segunda oportunidad la situación aunque no fue tan diferente, sí tuvo varios elementos más delicados.
Sucedió en dos ocasiones
En el vídeo se aprecia el momento en el que el joven se acerca nuevamente al vehículo, hace señas para limpiarlo pero el conductor dice que no.
«Papi 0 y van 3 que pasan esta semana papi, un día me vas a coger de mal genio y vamos a tener un problema. Mira que es la tercera y te lo digo de buena fe», le dijo el conductor.
El joven en medio del episodio parece molestarse y le recrimina: «A usted le gusta pelear con uno», pero el conductor le responde «papi, si me toca sí».
Pero el lío no termina allí, pues durante la escena, el joven le responde que si le toca pegarle una puñalada lo hace.
Así fue el vídeo:
En redes sociales ha habido comentarios divididos, hay quienes manifiestan que hay culpabilidad compartida por ese tipo de situaciones y pide regular el oficio.
Mientras que otros conductores que se movilizan con frecuencia por este sector del departamento de Antioquia aseguran que la zona suele ser un lugar de pedido de dinero y mendicidad frecuente.
Llega el fin de semana y muchos buscan irse de paseo, El Danubio es una buena opción, pero tiene sus recomendaciones.
Llega el fin de semana y muchos buscan irse de paseo, El Danubio es una buena opción, pero tiene sus recomendaciones.
Noticias Valle.
TuBarco hizo un recorrido por El Danubio en 2019, y desde entonces ya se cobraba por parte de lugares porque explicaban, hay que mantener el lugar limpio, vigilado «y ayudar a controlar el turismo que se hace para evitar que hagan daños», explicaban entonces, hoy día, siguen cobrando y para algunos visitantes, «es un abuso porque es una reserva natural libre».
La queja se conoció a través de un vídeo, donde un visitante denunció que le estaban cobrando $10.000 para dejarlo pasar.
«Cobran por uno y por cada niño si uno lleva», denunció el turista.
El visitante se quejó porque le cobraron $10.000 para ingresar hacía las chorreras.
Dijo que ese punto de control, no está regulado por la CVC ni ninguna institución, «entonces por qué cobran, si es una reserva natural de libre acceso».
Un cobro para cuidar el lugar
Si bien a la altura del puente se puede ingresar sin pagar, para subir a la cascada La Sirena y otros puntos, si se cobra. Antes eran $5000, la tarifa aumentó. Este sitio de ecoturismo está cuidado, con guías y escalinatas demarcadas, una cuerda que le permite a los visitantes seguir el paso sin riesgo a perderse.
Si bien, este cobro no es manejado por la CVC, Alcaldía ni Gobernación, tampoco está prohibida por las autoridades.
Se ha convertido en un sitio turístico preferido en Dagua, Valle del Cauca.
En el lugar, los habitantes de la zona se unieron para hacer frente al turismo descontrolado que estaba llegando: no cuidaban la zona, dejaban basura, realizaban incluso actividades no permitidas.
La comunidad se unió, cobran el ingreso hacía la zona de cascadas.
Se divieron las tareas entre guías, labores de vigilancia, la recolección de los desechos, la limpieza y más.
El camino está limpiado, ordenado porque la comunidad lo mantiene así.
Cascada La Sirena.
El dinero que se recoge de lo que pagan los visitante es para pagar esos servicios, y para mantener el lugar. Ellos instalaron las cuerdas guías en las escaleras, las pintan y realizan otras labores de mantenimiento.
Así es El Danubio:
A esta selva tropical en zona rural de Dagua no llega todo el mundo, pero si muchos; propios y extranjeros ya han podido disfrutarlo.
El camino no es fácil, la caminata tal vez no le apetezca, pero una vez usted escuché las cascadas, el canto de los pájaros y la paz, sabrá que no perdió el viaje.
Charcos del Valle
Salir de Cali, tomar la vía al mar, pasar el kilómetro 18 y llegar al Queremal. Desde ahí, todos le dicen, dónde está el paraíso.
Es un viaje de unas 2 horas, entre el recorrido en carro y a pie.
El Danubio es un tesoro, con un final mágico: bañarse en La Cascada La Sirena.
La mitad de la vía es de piedra y la otra, pavimentada. El Ejército Nacional tiene un puesto de control en la zona.
No se han registrado incidentes y los mismos lugareños, cuidan el lugar.
El camino en su mayoría es en ascenso, por eso es propicio para el descanso, ejercitarse y encontrarse con la naturaleza.
Lagunas naturales, manantiales que enamoran en el Danubio.
Puede ir en familia, con amigos, en pareja o hasta solo (a). Allí lo importante, es el espacio para disfrutar. Tras las caminatas, se encuentran los tesoros.
Allí todo parece quedar compensando.
Por supuesto, la maravillosa naturaleza del lugar es que disfrute, pero también debe cuidar y respetar el espacio.
Sitios como El Danubio han experimentado un crecimiento en el turismo, en los últimos dos años, como ha ocurrido en otras zonas del Valle del Cauca golpeadas por el conflicto y antes de la firma de la paz con las Farc.
A principios del 2020 tuvo incremento de más del 10% en comparación con el 2019, turismo que se ha ido recuperando de nuevo tras casi dos años de pandemia y restricciones.
La gastronomía, los paisajes naturales y los lugares históricos, la salsa, los pueblos en los que la guerra ya no retumba, los negocios, la innovación y hasta la moda atraen visitantes cada semana.
Bruselas, la capital de las instituciones europeas, se ha convertido este jueves en el gran teatro de Occidente, el buque insignia de una forma de concebir el mundo frente a la agresión de Rusia contra Ucrania. Es “el centro del mundo libre”, ha definido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, poco antes de adentrarse en la sede del Consejo Europeo, donde ha arrancado la cumbre de los líderes de los Veintisiete, con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, como invitado extraordinario. El estadounidense acude a la cita con la petición para sus aliados europeos de seguir torciendo el brazo a Moscú mediante un nuevo paquete de sanciones que acaben por asfixiar al régimen de Vladímir Putin: esta vez las importaciones de energía rusa se encuentran en el punto de mira. Biden llega también a Bruselas con una oferta jugosa que hacer a los europeos en forma de gas natural licuado (GNL). De algún modo, dos de los debates más calientes de la UE —las sanciones y la energía— parecen condenados a juntarse.
Los líderes se han movido por distintos escenarios de una ciudad atascada, surcada por caravanas de coches blindados y bajo el zumbido de los helicópteros. Los aliados internacionales que han plantado cara a Putin han cerrado filas con tres cumbres (OTAN, G-7 y Unión Europea) para coordinar los siguientes pasos de las represalias por la invasión rusa de Ucrania. Las citas han marcado el inicio de una cuenta atrás hacia el fin de las importaciones energéticas rusas, con el presidente de EE UU dispuesto a cubrir buena parte del gas consumido en Europa. Pero su presencia marca también la exigencia de un endurecimiento de las sanciones que podrían llevar a una ruptura casi total con Rusia.
“La idea de la unidad de Europa en su conjunto, no solo la OTAN, el G-7 y esta organización, realmente es lo más importante que podemos hacer para parar a este hombre que en nuestro país creemos que ya ha cometido crímenes de guerra”, ha asegurado Biden a su llegada al encuentro con los líderes de los Veintisiete.
El líder norteamericano lleva tiempo tratando de que los aliados europeos se le unan en los siguientes pasos de represalias frente a Moscú. Pero la UE parece reticente a seguir ese camino. Hasta la fecha se han aprobado cuatro paquetes de sanciones, algo que muchos países ya consideran un paso histórico y, algunos, incluso suficiente: de momento, se ha atacado a empresas estatales y vinculadas a lo militar; se ha golpeado la industria y el sector bancario; se ha cercado a las élites rusas vinculadas al Kremlin y hasta prohibido los productos de lujo. Ya no queda mucho más margen para golpear en la mesa con contundencia: el siguiente gran paso implicaría cerrar el grifo de las importaciones energéticas de Rusia, que le aportan unos 700 millones de euros diarios a las arcas rusas. La UE importa el 90% del gas que consume, del que Rusia proporciona más del 40%. Además, el 27% de las importaciones de petróleo y el 46% de las importaciones de carbón también proceden del vecino euroasiático.
Cerrar de un plumazo este comercio supondría un batacazo durísimo para Moscú. Y hay varios países, sobre todo los del Este, que sienten muy de cerca el aliento de la amenaza rusa en sus fronteras, dispuestos a darlo. El problema es que el zarpazo podría volverse un bumerán de consecuencias fatales para la UE. Y un buen puñado de países, con Alemania al frente, consideran que equivaldría a dispararse un tiro en el pie. Se corre el riesgo de provocar cierres de industrias y agravar aún más un escenario ya de por sí complicado. De momento, la unidad de los Veintisiete se encuentra cómoda en un escenario más tímido: profundizar en las sanciones ya existentes y cerrar posibles agujeros que haya encontrado Rusia para evitarlas.
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Tras la cumbre de la OTAN y del G-7, el canciller alemán, Olaf Scholz, ha reiterado que el embargo de gas, petróleo y carbón no entra en sus planes de momento. Y prefiere moverse en un campo en el que las sanciones ya impuestas sigan haciendo efecto: “Las mantendremos el tiempo que sea necesario y revisaremos su efectividad una y otra vez”, ha dicho Scholz.
Aunque desde Bruselas se niega que ambos debates —sanciones y energía— estén conectados, sí parecen funcionar como vasos comunicantes. La Comisión Europea tiene previsto emitir dos comunicados conjuntos con la Casa Blanca. El primero mencionará cómo profundizar en las represalias contra Rusia; el segundo contendrá una oferta en forma de miles de millones de metros cúbicos de flujo de GNL estadounidenses hacia el bloque comunitario.
Los detalles de esta oferta que Biden trae bajo el brazo aún no han sido desvelados. Pero podría moverse en el entorno de las cifras que se han visto en enero y febrero: si tradicionalmente Estados Unidos aportaba en estos meses en torno a 2.200 millones de metros cúbicos de GNL, este año, mientras los soldados rusos cercaban Ucrania con sus botas, los envíos se han duplicado: se mueven en el entorno de los 4.400 millones de metros cúbicos mensuales. “La idea es seguir con esta tendencia”, reconoce un alto funcionario del Ejecutivo comunitario.
Von der Leyen ha asegurado que se ha abierto “un nuevo capítulo” en los lazos energéticos con el otro lado del Atlántico con el que se prevé sustituir el GNL de Rusia con el estadounidense. Las cifras, en cualquier caso, son bajas: el grueso de este combustible aún viaja de Rusia a la UE por tuberías.
EE UU ya es el principal suministrador GNL en Europa con un 44% de las importaciones europeas en enero de 2022, según datos de la Comisión Europea. La aportación se ha disparado un 2.418% desde el acuerdo de julio de 2018, suscrito por los entonces presidente de EE UU, Donald Trump, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El volumen de exportaciones estadounidenses pasó rápidamente de 3.000 millones de metros cúbicos al año a más del doble. Y en 2021 se situaron en 22.100 millones de metros cúbicos, según la Comisión.
El GNL, sin embargo, es todavía una parte pequeña del mercado y solo representa el 18% del consumo total de gas, según cifras del centro de estudios Bruegel. De hecho, la Comisión calcula que las exportaciones de EE UU solo cubren el 6,6% del consumo energético en la UE, muy lejos del 45,6% que cubre Rusia.
La reunión del G-7 en Bruselas ha apostado por reducir esa dependencia de Rusia. Y las siete potencias industriales del bloque occidental se han comprometido “a apoyar activamente a los países que deseen eliminar progresivamente su dependencia del gas, el petróleo y el carbón rusos”.
Bruselas se ha propuesto prescindir de 155.000 millones de metros cúbicos de gas ruso antes de 2030, para lo que necesitaría, entre otras cosas, aumentar en 50.000 millones los metros cúbicos de GNL. La Comisión Europea considera que las importaciones de EE UU se pueden aumentar significativamente si se hacen a un precio competitivo y si Washington suprime procedimientos de licencia de exportación que complican y retrasan las compras.
Bruselas recuerda, además, que la UE ha aumentado sus infraestructuras de regasificación que este año (en enero de 2022) operaban al 74% de su capacidad. En 2021,según datos de la Comisión, 13 países de la UE importaron 80.000 millones de metros cúbicos, con España a la cabeza (21.300 millones), seguida de Francia e Italia.
Más de 900 civiles muertos, según Naciones Unidas, una cifra que la propia organización asume subestimada. Tres millones y medio de refugiados, seis millones y medio de desplazados internos. Un éxodo constante de personas que huyen de los ataques. Hospitales bombardeados. Escuelas destruidas. Ciudades barridas casi hasta los cimientos. La guerra de Vladímir Putin contra Ucrania cumple un mes con todo su potencial destructivo, en medio de una feroz contraofensiva de las fuerzas ucranias, que resisten —como una ciudadanía que ha aprendido a vivir bajo las bombas—, pero con un coste altísimo.
El Kremlin no obtuvo el fácil paseo para invadir Ucrania que esperaba. Con las negociaciones para poner fin a la guerra prácticamente estancadas y una lluvia intensa de sanciones occidentales que han atacado a la línea de flotación de la economía rusa, Putin mantiene la ofensiva. Sin apenas avances desde hace días y sin haber obtenido grandes victorias en la invasión, el líder ruso ha pasado a aplicar una política de tierra quemada para subyugar a Kiev en su “operación militar especial” para “desnazificar”, “desmilitarizar” y proteger a las personas rusoparlantes de un país que parece querer fulminar.
Como Mariupol, la ciudad portuaria del mar de Azov, símbolo de la guerra de Putin contra Ucrania y donde aún quedan 100.000 personas atrapadas bajo los brutales ataques contra una urbe arrasada, donde no hay agua, electricidad, calefacción y casi alimentos desde hace semanas y los combates calle a calle entre las tropas ucranias y los soldados rusos son continuos. O Chernígov, en el noreste del país, una ciudad cerca de la frontera con Bielorrusia —país que Putin utilizó como trampolín para la invasión— sometida a constantes bombardeos y prácticamente sitiada por las fuerzas rusas desde hace 12 días. La defensora de Derechos Humanos de Ucrania, Ludmila Denisova, ha denunciado este miércoles que las tropas del Kremlin han dinamitado el puente sobre el río Desna, la única vía que quedaba para la evacuación de la población civil y llevar ayuda humanitaria y que mantienen así a los habitantes de Chernígov como rehenes de su agresión militar.
Vista aérea de la destrucción de un edificio en un bombardeo en Borodianka, en la región de Kiev, el pasado 3 de marzo. MAKSIM LEVIN (REUTERS)
Cortar los suministros básicos, las comunicaciones y cualquier cordón umbilical de las ciudades con el resto del país es el primer paso del asedio ruso. También trata de forzar su estrategia de ahogar a la población en Járkov, la segunda ciudad del país, de mayoría de población rusoparlante y a solo unos 40 kilómetros de la frontera Rusia. Las fuerzas rusas están tratando de rodearla y está bajo el fuego constante.
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El ensañamiento y la devastación están motivados por la falta de impulso de las fuerzas rusas. Con grandes problemas logísticos, de moral y de movimiento, las tropas enviadas por Putin están estancadas en el escenario ucranio. El campo de batalla del norte del país se ha mantenido prácticamente estático desde hace días. Aunque esa parálisis significa probablemente que Rusia se está reorganizando antes de lanzar operaciones ofensivas a gran escala, ha advertido el servicio de espionaje británico.
El Kremlin, que niega los ataques a civiles, ha hecho sus mayores avances en el flanco sur, donde ya controla el mar de Azov y casi toda las ciudades de la costa —Mariupol resiste, pero los analistas militares dudan de por cuánto tiempo—; también ha capturado Jersón, una ciudad portuaria de unos 290.000 habitantes, su logro más importante. Ahora, las fuerzas de Putin están tratando de avanzar hacia el este, hacia Odesa, el principal puerto de Ucrania y una ciudad largamente ansiada por el jefe del Kremlin y el nacionalismo ruso.
La batalla de Kiev
Kiev, uno de los principales objetivos militares y gran objetivo político de Putin, sigue casi intacta pese a los bombardeos que la sacuden a diario. Con todo el simbolismo que tiene la ciudad para el líder del Kremlin, que asegura que rusos y ucranios son “un mismo pueblo” y “descendientes” del primer Estado eslavo, el Rus de Kiev, un imperio medieval fundado por vikingos en el siglo IX y cuyo corazón era Kiev, una ciudad que ucranios y rusos reclaman como cuna de sus culturas, religión e idioma.
“Cada ciudad cumple un papel, pero la primera misión de Rusia es controlar Kiev. El resto de operaciones van encaminadas a apoyar esa”, comenta John Spencer, militar estadounidense retirado y reconocido experto en combate urbano. Hasta el momento, los choques no se han acercado al centro de la ciudad y se mantienen en poblaciones al norte de la capital, a unas decenas de kilómetros del centro. El Ejército ruso llegó en apenas un par de días a localidades como Bucha, Irpin o el aeródromo de Hostomel, pero en todo marzo no ha logrado ganar más terreno hacia el sur.
“Los rusos minusvaloraron los recursos y el número de tropas que les haría falta para tomar Kiev y cuando intentaron atacarla no consiguieron penetrar más allá de la periferia de la ciudad”, coincide el analista militar Jesús Román desde Kent (el Reino Unido). El vídeo grabado por un vecino en una calle de Bucha el domingo 27 de febrero, donde aparece una columna de carros de combate rusos calcinada, supuso una de las primeras sorpresas de la guerra. La grabación de varios minutos se hizo viral y sirvió para elevar la moral de los ucranios. “Rusia no ha movilizado suficientes fuerzas para controlar todas esas localidades más pequeñas”, entiende Spencer.
Un hombre arrodillado ante el cuerpo de una víctima de un bombardeo contra una zona residencial de Járkov, el 24 de febrero. Anadolu Agency (Anadolu Agency via Getty Images)
La amenaza de que Rusia despliegue su potencial de fuerza aérea, sin embargo, está sobre la mesa. Sería todavía más brutal. De ahí las intensas peticiones del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, para que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea; algo que la OTAN ya ha rechazado. Por ahora, Putin no ha podido imponerse por el aire porque la fuerza aérea ucrania, sus armas antiaéreas y los manpads (man-portable air-defense system, sistemas antiaéreos portátiles) proporcionados por sus aliados han ganado la partida desde tierra. Pero con sus ataques constantes a las infraestructuras militares y civiles básicas, como aeropuertos, puentes, almacenes, estaciones de tren, el Kremlin quiere también arrebatar a Kiev una ventaja logística que le ha permitido resistir durante un mes.
“Putin ha minusvalorado el potencial de las tropas ucranias y el deseo de combatir de la población”, opina el analista Spencer. “Ha sido un gran error de los rusos el continuar moviendo tanques sin apoyo de infantería y un gran éxito para los ucranios haber destruido tantos tanques” sin los que es casi imposible tomar ciudades, añade el experto estadounidense. Sin embargo, la lucha por las ciudades, con algunas excepciones, suelen ser campañas de desgaste y un nivel muy alto de destrucción. “Si Moscú trata de tomar Kiev, veremos muchísima destrucción”, pronostica Jesús Román.
Para Román, “ralentizar todo lo posible el avance de las tropas rusas, crear inseguridad en sus líneas logísticas y ocupar tropas en otros lugares del teatro de operaciones significa forzar a Rusia a emplear más recursos de los que les gustaría, diseminar sus esfuerzos y desgastar su voluntad de combatir. Cada día que Ucrania no pierde, Rusia no gana y una solución política está más y más cerca”.
Un hombre se despide de su esposa e hijo, a punto de partir en un tren a Lviv desde la estación de Kiev, el pasado 3 de marzo. Emilio Morenatti (AP)
De momento, las pérdidas de Rusia son grandes. Esta semana, el diario pro-Kremlin Komsomolskaya Pravda publicó una información en la que cifraba en “9.861 los soldados muertos en acción, según el Ministerio de Defensa de Rusia”. Horas más tarde, la noticia había desaparecido por completo de la web del diario y sus responsables aseguraron que habían sido víctimas de un ataque informático. En Rusia está prohibido llamar guerra a la “operación militar especial” de Putin y también dar otros datos que no sean los oficiales del Gobierno.
Armas químicas
Estados Unidos ha elevado la advertencia, además, de que Rusia puede estar preparando ataques con armas químicas. Ucrania asegura que ya se ha usado fósforo blanco, capaz de causar quemaduras muy graves, y que tiene información de que Moscú se está moviendo para ampliar el uso de otras armas químicas o biológicas. Kiev ha dado, además, la voz de alarma de que Putin está tratando de arrastrar a la guerra a Bielorrusia, el vecino del norte de Ucrania y que el Kremlin ya usó como trampolín para la invasión, con el líder autoritario bielorruso Aleksandr Lukashenko totalmente dependiente de Moscú.
Las tropas del Kremlin no han conseguido romper las líneas de defensa ucranias, el Ejército invasor ha sufrido importantes bajas humanas y materiales y el Gobierno que lidera Zelenski ha visto reforzado su apoyo popular tras decidir quedarse en el país y mantener una frenética actividad tanto en la escena internacional como hacia sus propios ciudadanos. El líder ucranio, convertido en un símbolo para muchos, ha sido crucial para la resistencia. Ahora, cuando las conversaciones con Rusia para lograr un alto el fuego apenas se mueven, Zelenski mantiene una apretadísima agenda para recabar apoyo internacional y ha hecho llamamientos —personalizando su mensaje en cada país— en los Parlamentos de Estados Unidos, el Reino Unido, Israel, Japón, Italia y Francia. Este martes habló con el papa Francisco.
En las últimas cuatro semanas, el paisaje de Ucrania ha cambiado por completo. Las ciudades están blindadas con cientos de barreras de hormigón, metal, sacos terreros. Se han cavado trincheras e incluso en los puntos más estratégicos hay tanques apostados y francotiradores en posición. Miles de civiles armados, las milicias ciudadanas, conforman un tupido cinturón que espera a las tropas rusas y protege las infraestructuras civiles. La mayoría de los que se han quedado se han impuesto el objetivo de resistir y luchar: desde los voluntarios que reparten comida y bienes de primera necesidad o cavan trincheras hasta las personas que gestionan los refugios o las partisanas del ciberespacio. La resistencia civil se ha demostrado clave para frenar la invasión.
“Todos los soldados temen la guerra urbana. Los ucranios han hecho un gran trabajo al preparar sus ciudades para hacer que los rusos paguen un alto precio si entran”, entiende John Spencer, responsable de Guerra Urbana en el Madison Policy Forum de Nueva York.
Arturo Mcfields Yescas, en un acto en Wasghington en noviembre de 2019.Juan Manuel Herrera (OAS)
La obediencia de Arturo McFields hacia el régimen de Daniel Ortega se convirtió este martes en una bomba que explotó con fuerza sobre la diplomacia nicaragüense. El hasta hoy embajador de Managua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) dio un mazazo que puso en alerta y descolocó al Gobierno, que inició, según fuentes de Cancillería, una paranoica cacería de brujas para determinar cómo fue posible lo que ya consideran una “traición” de McFields. El embajador denunció los desmanes de lo que ha catalogado como una dictadura que viola los derechos humanos y abogó por la liberación de los más de 170 presos políticos. Un desahogo cuyas consecuencias están por verse, pero que vuelve a poner la crisis de Nicaragua en la discusión internacional. “No tengo valor, tengo miedo, pero creo que es importante vencer el miedo. Siento que me quité un yugo del alma”, dice un aliviado McFields en entrevista telefónica con EL PAÍS.
El embajador —su cargo sigue activo hasta que su destitución sea publicada de forma oficial en el diario del Estado en Nicaragua— narra a este periódico cómo tomó la decisión que ha puesto de cabeza al Gobierno de Ortega. “Es una decisión que no surge de la noche a la mañana. Es una decisión que ha estado torturándome por mucho tiempo. Pero lo que me llena de esperanza es saber que no soy el único en esta lucha interna por hacer algo, por manifestarte, por ayudar a los presos políticos. Esto es de miles de funcionarios a niveles altos, a niveles intermedios y a niveles bajos”, afirma.
McFields afirma que había expresado su descontento por la situación en la que están encarcelados los presos políticos del régimen y que incluso llegó a proponer que se liberara a de mayor edad y a los enfermos, pero que nadie escuchó su propuesta. Al contrario, recibió amenazas por expresarla. “Tener presos políticos a los que están tratando tan mal, ignorando cualquier principio internacional sobre el trato digno trasciende cualquier ideología política. Sin embargo, como he dicho, en el Gobierno nadie escucha. Pero lo que es más triste, nadie habla. Veníamos de una paliza moral en la OEA, entonces convocan a una reunión de emergencia. Yo creí que esa reunión era para analizar dónde estábamos, para evaluar nuestros aciertos, errores y hacer cambios dignos para descomprimir la situación sociopolítica. Cambios con cierto nivel de legitimidad; de hacer una pequeña concesión en favor del bienestar de los presos. Pero era una reunión para salirnos de la OEA. Yo abogué por liberar a presos de la tercera edad, pero no me escucharon… Es que tener presos en condiciones infrahumanas debilita moralmente a las bases (sandinistas)”, afirma.
Su decisión de irrumpir en la reunión del Consejo Permanente de la OEA para denunciar lo que considera una “dictadura” ha sido catalogada como valiente tanto en el seno de ese organismo como desde la oposición nicaragüense en el exilio. En los últimos años, la experiencia ha demostrado que alzar la voz contra el Gobierno o criticarlo puede ser pagado con la vida, la cárcel o el exilio en la Nicaragua de Daniel Ortega. Un temor que sigue recorriendo el espinazo del diplomático. “No soy un superhéroe, pero uno no puede dejar que sus miedos sean más grandes que sus convicciones. Sin embargo, no te voy a mentir, sentí mucho miedo cuando hablé en la sesión. Como una persona de carne y hueso, que tiene miedo por su familia. Miedo por mi integridad física y la de mi familia”.
Poco después de que las declaraciones de McFields se hicieran públicas, el Gobierno de Nicaragua emitió un comunicado en el que dijo que no le reconocía como su representante diplomático. Esta situación deja al periodista en un “limbo jurídico” en Estados Unidos, como él mismo reconoce. “No puedo trabajar, no puedo hacer nada, soy un desempleado. Técnicamente, por estos días, sigo siendo embajador, pero un embajador en el limbo”, dice desde Washington.
Algunas de las mayores críticas de McFields van dirigidas contra la vicepresidenta Rosario Murillo de quien asegura que dirige la política exterior del país sin tener una mínima idea de diplomacia, con una estrategia basada en la obediencia absoluta de parte de diplomáticos y funcionarios. “De acuerdo a la estructura del Gobierno, la cartera diplomática la maneja una persona: la primera dama. Una diplomacia sin alma ni cerebro”, acota.
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A pesar de su futuro incierto, el embajador afirma que no se arrepiente de lo que hizo este miércoles, cuando escribió líneas en la historia de la diplomacia de la OEA, siempre tan anodina. Espera que su decisión cale hondo en los funcionarios del Estado, que aceptan la humillación de seguir trabajando para un régimen que los manipula. “Tengo esperanzas en los funcionarios públicos, civiles y militares, porque los he oído hablar. Hablan en voz baja. Incluso hablan funcionarios del más alto nivel político, civil y militar, pero cuando se tratan de declaraciones oficiales callan. Callan porque tienen miedo. En los últimos meses varios funcionarios públicos se están yendo, pero se van calladitos por el mismo miedo. Ahora mi futuro es incierto, pero me siento libre. Siento que me quité un yunque de mi alma”.
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A Jhon Alexander alguien lo grabó desde un carro, iba en su moto en zigzag y al parecer borracho, «¡Se fue al río Laura!». No lo han encontrado.
A Jhon Alexander alguien lo grabó desde un carro, iba en su moto en zigzag y al parecer borracho, «¡Se fue al río Laura!». No lo han encontrado ni su moto.
Noticias Colombia.
Un vídeo de 19 segundos sería la prueba de que Jhon Alexander Ayala Ávila, si se habría ido al río Suárez en Santander el domingo cuando ya casi era media noche, él iba en su moto, en zigzag, al parecer borracho y quienes grabaron, iban atrás en un carro, en Santander.
Inicialmente se escuchan risas, quienes iban en el carro encontraron gracioso como el conductor de a moto casi, no podía ni manejar.
El hombre manejaba en zigzag.
Lo iban grabando desde un carro.
Jhon, de 31 años de edad, trabajador de un trapiche y productora de panela, se movilizaba entre San José de Pare y Güepsa, cuando se salió de la vía nacional y cayó al río.
Reportan que ese día, el Suárez estaba crecido.
Momento en que Jhon Alexander se salió de la vía nacional y se fue al río.
«¡Ay Dios mío se va a ir al río. Se fue al río, Laura!», grita quien conduce el carro al ver que el motorizado desapareció en el camino.
NOTICIA COLOMBIA 📢 Buscan a motociclista que murió ahogado al caer al río Suárez en Santander 🔹 Jhon Alexander Ayala Ávila, de 31 años, había salido de una fiesta con destino a su casa en el municipio de Güepsa y desapareció al caer al río. pic.twitter.com/NchjnsEEZX
El hombre, oriundo de Güepsa y quien vive en la vereda Calichal, no aparece. Ni su moto.
No se sabe si quienes lo grabaron en algún momento le llamaron la atención, o advirtieron al 123 lo que ocurría o si intentaron que el motorizado frenara.
Ni barandas ni ayuda
Un tío de Jhon denuncia que la culpa la tiene «la corrupción», porque el hueco por el que se fue su sobrino, no tenía barandas ni nada de protección y cree que así como ocurrió con su familiar, cualquier otro conductor o peatón, puede accidentarse en ese punto.
Familiar del motorizado denuncia que fue culpa de la falta de protección en el puente,
Por este punto se fue al río el trabajador del trapiche.
«Es la hora que no sabemos nada de él», lamentó.
«Si hubiese alguna protección se habría estrellado, matado, fracturado o alguna cosa, habría un cuerpo, pero en este momento no sabemos dónde está», denunció el hombre.
Si bien en la intersección de la Simón Bolívar con 39 el semáforos es inclusivo, el sonido es para personas que no pueden ver o tienen baja visión, cuando no hay tráfico en las madrugadas se escucha en varias cuadras.
Noticias Cali.
Vecinos en la Simón Bolívar con 39 en Cali, le piden a la Secretaría de Movilidad, buscar la forma de regular los semáforos inclusivos que se instalaron tras el daño que sufrieron durante el paro nacional, porque son vitales pero «nos están trasnochando» con el sonido, denuncian.
Allí, pusieron equipos de regulación que tienen un sistema sonoro para personas con discapacidad visual.
Ese sonido que los guía, es alto porque debe escucharse por encima de la música, las bocinas; los motores, el resto del ruído.
Se escucha en toda la zona, cuando ya el tráfico pasa y el ruido del día termina.
Así suena en las noches cuando ya el tráfico y la actividad, va mermando en ese punto:
Cuando ya no hay música, no pasan carros, y solo uno que otro peatón «especialmente después de las 11 de la noche que es más solo», los semáforos se escuchan en todo alrededor de la intersección, «como hasta dos cuadras más allá».
Los vecinos señalan entender que es un semáforo inclusivo, pero piden a Movilidad regularlo.
«Que el pongan un sistema para que por lo menos unas horas en la madrugada no suene o suene más bajo, que controlen como hacen con las luces de alumbrado público que se encienden y apagan a una hora determinada», proponen.
Semáforos sonoros que se implementan en grandes ciudades, pero tienen diferentes controles.
En la Simón con 39 piden que puedan regularlo en las madrugadas.
En varias ciudades del mundo se usan los semáforos inteligentes para personas con discapcidad visual, unos tienen sonidos, otros sistemas de alertay otros incluso se conecta al celular y activa el sonido, el Passblue de Ilunion y otros.