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El presidente, Gustavo Petro, emitió la orden a su gabinete ministerial de no dar continuidad a la nómina paralela en las diferentes entidades del Gobierno Nacional.

“He dado la orden en Consejo de ministros de desmantelar todas las nóminas paralelas que existan en las entidades públicas y de eliminar todo gasto suntuario o superfluo.”, escribió el primer mandatario en su cuenta de Twitter.

Petro hace referencia al número de personas contratistas en los ministerios y entidades descentralizadas que pertenecen al Ejecutivo, que, según expertos en administración pública, “muchas veces duplican funciones”.

Así mismo, el Gobierno Nacional se encuentra estudiando la posibilidad de eliminar las consejerías presidenciales, que según lo ha dicho el actual director del Departamento Administrativo de la Presidencia, Mauricio Lizcano, sus funciones son las mismas que tiene un ministro.

Los primeros días de gobierno de Gustavo Petro también han incluido nuevas designaciones, como el reciente nombramiento de César Ferrari como nuevo director del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

De acuerdo con información suministrada por la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, Ferrari es ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica del Perú, graduado en 1968. “Cursó su maestría en Planificación Urbana de la Universidad de Nueva York entre 1969 y 1971. En la Universidad de Boston obtuvo su maestría en Desarrollo Económico en 1979 y en esta institución finalizó su doctorado en Economía en 1982″, dice el perfil.

Con respecto al proyecto de reforma tributaria que ya fue tramitado en el Congreso, un día después de la posesión, el presidente Petro aseveró que cumple con lo que prometió durante su campaña: “Grava a los que más tienen y gasta en la educación para todos y en acabar el hambre en la niñez pobre. Logra disminuir de manera importante la desigualdad social”, precisó en su cuenta de Twitter.

De igual manera, manifestó que “la reforma tributaria es un paso importante para lograr un gran Pacto Social, avanzar hacia la paz y avanzar hacia la justicia”. En ese sentido, el mandatario destacó el trabajo del ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, y del director de la Dian, Luis Carlos Reyes.

“Para quienes gusten de estadísticas, la reforma tributaria que presentamos disminuirá el índice Gini, el indicador de la desigualdad, de 0,54 a 0,49″, puntualizó el presidente Petro.

Presión por más apoyo para hogares y empresas después de que los precios al consumidor subieran 6.2% La crisis del costo de vida de Gran Bretaña entró en su cuarto mes en febrero a pesar de un aumento en los salarios y una caída en el desempleo al 3,8%, su nivel más bajo desde 1974.La Oficina de Estadísticas Nacionales dijo que el crecimiento promedio de las ganancias del 5,4 %, incluidas las bonificaciones, no logró seguir el ritmo de un aumento del 6,2 % en el índice de precios al consumidor en febrero, mientras que para aquellos que no recibieron una bonificación, la situación fue aún peor después de los salarios promedio. aumentó sólo un 4%.

Los parlamentarios de la oposición, los grupos de campaña contra la pobreza y el TUC dijeron que el gobierno debería aumentar el apoyo financiero que se ofrece a los hogares y las empresas después de un aumento en los costos de la energía que ha llevado la inflación a su nivel más alto en 30 años.

Millones de familias han visto caer su nivel de vida desde que los precios comenzaron a subir en noviembre después de que la escasez mundial de energía llevara el precio del gas a un nivel récord . El ministro de Empleo, Mims Davies, dijo que la caída del desempleo al punto más bajo en casi 50 años mostraba que los esfuerzos del gobierno para aumentar los niveles de empleo estaban funcionando.

Pero reconoció que era “un momento difícil para muchos trabajadores y familias”. Ella dijo: "Estamos haciendo todo lo posible para ayudar, con nuestro programa Way to Work, que está apoyando a las personas que cruzan las puertas de nuestros centros de trabajo para pasar a un trabajo mejor remunerado y más calificado, así como aumentar la calidad de vida nacional". y salario mínimo, todo ello respaldado por más de 22.000 millones de libras esterlinas de inversión específica”.

El portavoz del Tesoro Laborista, Pat McFadden, dijo que los aumentos de impuestos y los recortes al crédito universal tuvieron el efecto de reducir los niveles de vida más que en cualquier economía europea importante.

“En un momento como este, Rishi Sunak podría haber optado por un impuesto único sobre las ganancias inesperadas sobre las enormes ganancias de las compañías de petróleo y gas para reducir las facturas de energía de los hogares hasta en 600 libras esterlinas”, dijo. “En cambio, ha decidido hacer de Gran Bretaña la única economía importante que desembarca a los trabajadores con impuestos más altos en medio de una crisis del costo de vida”.

Los trabajadores del sector público, que representan alrededor de una sexta parte de la fuerza laboral, sufrieron la mayor caída en los salarios del sector público en febrero en comparación con el mismo mes de 2021, ya que las cifras mensuales mostraron que la brecha entre el crecimiento de los salarios y el IPC se había ampliado al 4,2 %. .

La Resolution Foundation dijo que no se proyectaba que la caída actual en los salarios reales terminara hasta fines de 2023, y en ese momento los salarios promedio no serían más altos que en 2007.

Nye Cominetti, economista sénior del grupo de expertos, dijo: "Con la inflación actual impulsada por el aumento de las facturas de energía, serán las familias de bajos ingresos las que más sufrirán".

La consultora PwC dijo que su modelo de salarios e inflación mostró que las ganancias ajustadas a la inflación serían un 2% más bajas al final del año, lo que dejaría al hogar promedio del Reino Unido £900 peor, "mientras que los ingresos más bajos podrían ver caer sus ingresos tanto como como 1.300 libras esterlinas”.

Hubo una mejora en la tasa de desempleo de Gran Bretaña, que cayó 0,2 puntos porcentuales a 3,8% en los tres meses hasta febrero, llevándola aún más por debajo de su nivel inmediatamente antes de la pandemia de coronavirus, dijo la ONS.

Sin embargo, los analistas dijeron que si bien hubo una fuerte demanda de trabajadores en muchos sectores de la economía, la reducción en el número de desempleados reflejó en parte una fuerte disminución de unas 500.000 personas que buscan trabajo, ya sea porque abandonaron el mercado laboral o sufren de mala salud

El empleo aumentó en 10,000 en diciembre-febrero, pero aún mucho más bajo que su pico en febrero de 2020. La ONS dijo que el aumento trimestral fue impulsado por un aumento en el empleo a tiempo completo que fue compensado por una disminución casi igual en el trabajo a tiempo parcial.

El número de puestos vacantes alcanzó un máximo histórico de 1.288 millones, lo que refleja la escasez de personal en los sectores de la salud, las finanzas, la construcción y el ocio.

Se espera que los encargados de formular políticas en el Banco de Inglaterra, que se sabe que están preocupados por el fuerte salto en las vacantes durante el año pasado y el aumento de los salarios, aumenten las tasas de interés el próximo mes para reducir la demanda de trabajadores y amortiguar las demandas salariales. Darren Morgan, director de estadísticas económicas de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS, por sus siglas en inglés), dijo: “Si bien el desempleo ha vuelto a caer, todavía vemos un número creciente de personas que se retiran del mercado laboral y, dado que no están trabajando ni buscando para el trabajo, no se cuentan como desempleados.

“Si bien las fuertes bonificaciones continúan mitigando los efectos del aumento de los precios en los ingresos totales de las personas, el salario básico ahora está cayendo notablemente en términos reales”.

Colombia ocupa el puesto 62 en el Índice Mundial de Miseria. Un informe del economista Steve Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos publicado por el Diario La República, revela el más reciente Índice Anual de Miseria en el cual Cuba y Venezuela lideran el ranking entre 156 países.

En el listado de los países más miserables, que se publica teniendo en cuenta la inflación, el desempleo y el interés nominal, como factores negativos, y la tasa de crecimiento del PIB per cápita, como positivo, ubicó a Colombia en el puesto 62, mejorando 21 puestos en el ranking.

El Índice que mide a 156 países, tiene a Cuba como el país 'más miserable' con un puntaje de 1.227,6 impulsado por la inflación anual, seguido por Venezuela, con una puntuación de 774,3, debido a que su inflación bajó de 3.713,3% en 2020, a 686,4% en 2021, indica LR.

El listado continúa con Sudan, Líbano, Zimbabwe y Argentina. En el noveno puesto otro latinoamericano, Brasil. Según La República, "las economías con mayor puntaje se consideran miserables y los que de menos puntuación, como países felices".

Empresarios latinoamericanos pidieron dirigir esfuerzos de cooperación entre el sector privado, los gobiernos y las agencias de cooperación para apuntar a la recuperación del empleo en América Latina, duramente golpeada por la crisis derivada de la pandemia global de la covid-19. 

Así lo expresaron durante la primera Junta Ampliada del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), celebrada de forma presencial en Washington tras tres años de reuniones virtuales, con la participación de más de 120 empresarios miembros del Consejo, así como directivos de la Corporación Financiera Internacional (IFC) y Banco Mundial (BM), invitados del Gobierno estadounidense y académicos.

El presidente de CEAL Internacional, Roberto Zambrano, indicó que en «colaboración con IFC se buscará poner en marcha iniciativas que promuevan un desarrollo impulsado por el sector privado y coordinar esfuerzos de alcance regional, principalmente frente a la generación de empleos en América Latina para detener la migración y hacer de esta región una zona más competitiva».

Más inversiones del sector privado para el empleo

En ese sentido, el director gerente de la IFC, Makhtar Diop, y Paulo de Bolle, director senior global del Grupo de Instituciones Financieras del BM, reafirmaron su compromiso de promover más inversiones del sector privado en América Latina y el Caribe, y de priorizar temas claves como el cambio climático, la innovación digital y la inclusión social.

En relación con la migración y la creación de empleos en América Latina bajo la modalidad de «nearshoring» o deslocalización, particularmente en Centroamérica, los asistentes a la Junta Ampliada «discutieron junto con autoridades del Gobierno estadounidense la propuesta del CEAL de  generar pleno empleo en esta región al establecer incentivos para atraer empresas americanas que actualmente están en China».

El CEAL aseguró que «esta iniciativa podría transformar la actividad económica de Latinoamérica».

En la cita empresarial también se explicó sobre «la iniciativa Think Huge y su propuesta para generar empleos sostenibles como medida para reducir una de las causas de la migración ilegal a los Estados Unidos».

País de oportunidades

En esta Junta Ampliada intervino el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, que habló de las estrategias y planes de su Gobierno «para transformar a Ecuador en un país de oportunidades, así como el compromiso de desarrollar reformas que favorezcan la inversión y el empleo para generar mayor prosperidad».

El autor del libro «China Engages Latin America: Distorting Development and Democracy?» (China se involucra con América Latina: ¿distorsionando el desarrollo y la democracia?), R. Evan Ellis PhD., «relató su visión sobre impacto en América Latina de los esfuerzos de China por dominar las cadenas de valor globales, con componentes políticos, tecnológicos y militares de apoyo».

En el marco de la esta primera Junta Ampliada, los miembros del CEAL visitaron las oficinas de Amazon en Washington, donde asistieron a las presentaciones sobre la "Cultura de innovación en AWS", "Innovación Digital".

El CEAL fue fundado hace 33 años y está integrado por líderes empresariales que estimulan la participación del sector privado en el desarrollo socioeconómico de sus países, la integración regional y la cohesión educativa, de acuerdo con la información del organismo.

Son miembros de CEAL Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Península Ibérica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.


El presidente de EE UU, Joe Biden, presenta este lunes su propuesta de presupuestos para 2023 en la Casa Blanca.
El presidente de EE UU, Joe Biden, presenta este lunes su propuesta de presupuestos para 2023 en la Casa Blanca.Oliver Contreras / POOL (EFE)

La realidad de la guerra de Ucrania se ha colado en los presupuestos de Estados Unidos para 2023, por valor de 5,8 billones de dólares, con un aumento del 4% del gasto militar junto a numerosos programas sociales. El aumento de impuestos a las rentas más altas sufragará en parte el desembolso del Gobierno federal, en un contexto de incertidumbre por la alta inflación y las turbulencias geopolíticas internacionales, del curso de la contienda al precio y el suministro del petróleo.

La propuesta del presidente Joe Biden para el año fiscal 2023 puede reducir el déficit “en más de 1,3 billones este año”, según ha adelantado la directora de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Shalala Young, en una llamada con periodistas. Para revitalizar su agenda y recortar el déficit en un billón en la próxima década, la Administración propondrá un gravamen a los estadounidenses más ricos. La presión se aplicaría a los hogares con rentas superiores a 100 millones de dólares, mediante un nuevo impuesto mínimo del 20% sobre los ingresos, así como sobre el valor de activos líquidos como las acciones, que actualmente se tributan solo al venderse.

El aumento fiscal, con todo, no es una novedad, sino una idea planteada desde los primeros compases de la presidencia demócrata para costear sus ambiciosos planes de infraestructuras. El nuevo impuesto para millonarios reducirá el déficit en 361.000 millones de dólares (328.315 millones de euros), mientras que las inversiones y reformas adicionales supondrán una rebaja de 1,413 billones de dólares (1,285 billones de euros).

El segundo presupuesto de la presidencia de Biden —una declaración de intenciones que luego será adelgazada por el Congreso, como sucedió el año pasado—, persigue promover la seguridad en el país y en el mundo, además de realizar las inversiones necesarias para “construir un EE UU mejor” (Build Back Better, el lema de su mandato), ha adelantado la Casa Blanca. En concreto, destina a las inversiones internas 1,6 billones de dólares, un incremento del 7%, en partidas tan dispares como la financiación adicional de viviendas asequibles, iniciativas contra la violencia armada y el apoyo a la industria local para paliar la congestión de la cadena de suministros, uno de los factores que han espoleado la inflación. Enfriar la presión de los precios, en máximos históricos, es otro de los objetivos que sobrevuela la propuesta. La ampliación de los programas de salud pública elevará, en cambio, el déficit en 365.000 millones de dólares (331.953 millones de euros).

Biden solicitará también al Congreso unos 813.000 millones en defensa, 31.000 millones más, o el 4%, con respecto al presente año fiscal, que concluye el 30 de septiembre. Entre las inversiones militares, se incluye el fomento de la investigación y el desarrollo de sistemas de alerta antimisiles, ante potenciales amenazas de países como Corea del Norte o Irán, y en medio de una coyuntura geopolítica al rojo vivo por la guerra en Ucrania y la incógnita de la respuesta final de Rusia.

Según el documento publicado este lunes por la Casa Blanca, el Gobierno federal estima que el déficit se reducirá en 2023 en 1,3 puntos porcentuales, hasta representar el 4,5% del producto interior bruto (PIB). Las cuentas prevén que el déficit presupuestario sea de 1,15 billones de dólares (1,05 billones de euros) en el conjunto de 2023, frente a los 1,415 billones (1,29 billones de euros) previstos este año. Este nivel de déficit es el resultado de registrar ingresos fiscales a nivel federal por valor de 4,638 billones de dólares (4,22 billones de euros) y 5,792 billones (5,27 billones de euros) de gastos.

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Pese a la abultada reducción del déficit en 2023 respecto a 2022, las previsiones para la próxima década se estancan en una tasa crónica en torno al 4,5%. Lo mismo sucede con la ratio de deuda pública sobre el PIB, que cerrará 2023 en casi el 102% y durante la próxima década continuará por encima del umbral del 100%. La deuda pública superó en 2021 los 30 billones de dólares por el sobrecoste de combatir la pandemia. El Gobierno federal destinó cinco billones, financiados con préstamos, a paliar los estragos de la crisis sanitaria, por lo que, en un contexto económico incierto —alta inflación y crisis energética—, la reducción es prioritaria.

“Los presupuestos son una declaración de objetivos, y el presupuesto que estamos presentando hoy envía un claro mensaje de que valoramos la responsabilidad fiscal, la seguridad en casa y en todo el mundo y las inversiones necesarias para continuar con nuestro crecimiento justo y construir un Estados Unidos mejor”, ha subrayado el presidente del país, Joe Biden, en la presentación.

El mandatario recupera su agenda doméstica tras la polémica diplomática por un comentario presuntamente favorable a desalojar a Vladímir Putin del poder, este fin de semana. Si desde el primer día de su mandato la recuperación económica y la reconstrucción del país tras la pandemia han sido prioritarias —con inversiones millonarias en infraestructuras, gasto social y energías limpias—, la guerra de Ucrania le ha obligado a corregir el paso.



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Horacio Rodríguez Larreta (Buenos Aires, 56 años) es el alcalde de la capital argentina desde 2015 y es un más que probable candidato presidencial en 2023. No quiere anunciar aún su candidatura, pero esta semana ha viajado a Alemania y a Madrid -lugar de la entrevista- con una clara intención de darse a conocer como futuro hombre clave de la política argentina. Para ello necesita que Mauricio Macri (presidente entre 2015 y 2019), que fue su jefe y ahora podría ser su rival, acepte dejarle paso. Larreta se cuida mucho de criticar a su mentor pero admite que se cometieron errores que llevaron a la derrota de Macri en 2019 y cree que hay que hacer una política económica diferente a la de esos años, que terminaron con un rescate del FMI y una inflación del 50%. Ahora critica con dureza al actual gobierno peronista de Alberto Fernández pero cree que Argentina puede recuperarse si hay un plan que pueda apoyar el 70% de la población para evitar que cambie con cada Gobierno.

Pregunta. ¿Cómo está Argentina y Buenos Aires tras la pandemia?

Respuesta. Estamos saliendo, la ciudad está reviviendo a pleno, está volviendo el turismo. La pandemia ha sido durísima para todos, para los chicos que no fueron a la escuela, para los que tuvieron que cerrar sus comercios, y mucho más para los que perdieron a sus seres queridos. En la ciudad hubo un compromiso muy fuerte. Pasaron más de 50.000 personas para aislar en hoteles, por ejemplo. Funcionó muy bien la vacunación, tenemos un 94% de dos dosis. Tomamos una decisión: el Gobierno nacional nos quiso cerrar las escuelas y nosotros las mantuvimos abiertas, y la Corte Suprema nos dio la razón.

P. ¿La pandemia remató Argentina?

R. Argentina está viviendo una situación muy difícil. Hoy no tiene un Gobierno ni un rumbo económico claro. No hay un plan, ni visión de futuro. Es el principal problema.

P. ¿Le han preguntado los empresarios españoles por la viabilidad de Argentina? ¿Qué les dice?

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R. No tengo duda de la viabilidad de Argentina a lo largo plazo. Tenemos recursos naturales, una de las zonas agropecuarias más fértiles del mundo, tenemos litio que es mineral del futuro, una costa larguísima para explotar la costa. Un capital humano muy cualificado: siguen apareciendo unicornios argentinos, en Latinoamérica somos el país que más tiene. Pero en este momento estamos pasando una situación difícil.

P. La oposición votó a favor del acuerdo con el FMI que algunos sectores del Gobierno argentino critican. ¿Es un buen acuerdo?

R. Nosotros votamos para que la Argentina no caiga en default. Todos tenemos claro el antecedente de 2001, la pobreza se fue al 60%. Por eso lo apoyamos. El kirchnerismo votó en contra del acuerdo o no votó, ellos hubieran mandado a Argentina al default. La oposición actuó de forma muy responsable. Pero el Gobierno ha comprometido un plan económico con el FMI que nosotros no suscribimos, porque no vemos que dé solución al problema de fondo.

P. ¿Argentina puede pagar esa deuda?

R. Depende. Si Argentina crece, es pagable. Si no, no hay negociación que valga.

P. ¿Viene un ajuste fuerte en Argentina?

R. Sin plan, es difícil prever qué viene. También para los empresarios españoles o internacionales, y argentinos. Por eso no invierten. El presidente anuncia un plan contra la inflación que no tiene nada.

P. ¿Si fuera presidente qué haría?

R. No lo soy. En Juntos por el Cambio aspiramos a lograr la presidencia en 2023 y hay equipos trabajando en ese plan. Hoy es imposible aún tenerlo porque no sabemos qué país vamos a recibir. La deuda no sería un problema si crecemos, pero hay que crecer.

Hoy Argentina no tiene un Gobierno ni un rumbo económico claro.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿Será usted candidato? ¿En qué posición está?

R. En posición de construir una alternativa con Juntos por el Cambio. Las cosas se cambian desde el poder. Pero mi principal rol es ser jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

P. ¿Será candidato?

R. Falta para las candidaturas. Falta un año y medio de trabajo en la ciudad.

P. Mucha gente le ve como candidato natural.

R. Percibo que la gente valora lo que hacemos en la ciudad. Hay mucha gente que quiere un cambio. Pero de ahí a adelantar una candidatura no es momento, no hay apuro. Pero más importante que el candidato hoy el plan económico. Viajo a Madrid a hablar de Buenos Aires, me veo con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde, José Luis Martínez Almeida, para intercambiar ideas y proyectos. Obviamente vengo acá a escuchar visiones, a aprender sobre el mundo, sobre política internacional. Pero mi foco es la ciudad, estuve en Hannover para firmar un gran acuerdo de una feria enorme que vamos a llevar a Buenos Aires.

P. ¿Se imagina una competición en las primarias entre Mauricio Macri, el expresidente, con el que trabajó usted muchos años, y usted?

R. Hoy por hoy no imagino eso. Mauricio tampoco expresó su voluntad de ser candidato. Está en su derecho. Trabajo con él hace 20 años, lo respeto mucho, como presidente hizo cosas muy buenas, por ejemplo la política de reinserción de Argentina en el mundo, los empresarios españoles me lo decían en un almuerzo. Ninguno de los dos expresamos claramente vocación de ser candidatos.

P. ¿Macri se quemó con el rescate del FMI en 2018?

R. El Gobierno actual también firmó un acuerdo con el FMI ahora. El FMI es un tema histórico de Argentina. El problema es que gastamos más de lo que tenemos. La pregunta es por qué Argentina siempre tiene déficit.

Gastamos más de lo que tenemos. La pregunta es por qué Argentina siempre tiene déficit.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿No quedó tocado Macri como candidato con la derrota de 2019?

R. Si él quiere, puede ser candidato. Pero no lo expresó. Yo tampoco. Los candidatos saldrán de las PASO [las primarias]. Eso vale para todos. Es lo más sano.

P. ¿Qué errores cometió Macri para acabar de nuevo rescatado por el FMI?

R. Creo que lo más importante para el futuro es que hay que lograr un consenso más amplio para construir el futuro de Argentina. Necesitamos un 70% de apoyo a un plan. Lo que alcanza para ganar la elección, el 51%, no te alcanza para las transformaciones de fondo. Necesitamos un consenso más amplio. La forma en la que llegó Mauricio, medio inesperado, sobre el final [por solo tres puntos de diferencia con el peronismo] lo hizo muy difícil. Hoy tenemos que construir una coalición más amplia. Como España, cuando salió de la dictadura, tuvo 25 o 30 años de estabilidad, cambiaban los Gobiernos y los cambios de políticas eran sutiles. Eso necesitamos en Argentina, un plan que sostengamos 20 o 30 años sea quien sea el presidente. Para mí es el desafío, construir esa coalición amplia que es algo diferente a lo que se hizo en 2015.

Argentina necesita un plan que sostengamos 20 o 30 años, sea quien sea el presidente.

Horacio Rodríguez Larreta

P. ¿Esa coalición es más fácil con Larreta que con Macri, que se ha colocado muy a la derecha?

R. No sé por qué la comparación. Yo he defendido esta posición siempre y soy coherente.

P. ¿Su proyecto no debería partir de la autocrítica de lo que pasó con Macri? Fueron derrotados en las urnas y salieron con un 50% de inflación y rescatados por el FMI.

R. La búsqueda de formar una coalición más amplia es una autocrítica en sí misma, porque antes no se hizo. Esto lo hago en la ciudad, en las últimas elecciones hicimos una coalición desde [el diputado José Luis] Espert, que hoy representa a la derecha, hasta el socialismo, todos adentro.

P. ¿Incluiría ahora a la derecha más dura, a Javier Milei, en su coalición?

R. A ver, tengo una actitud de sumar, ya se hizo, pero no quiero hablar de nombres en particular. También quiero sumar gente desencantada del peronismo.

P. ¿La política económica de Macri que llevó a ese 50% de inflación y el rescate del FMI también habría que cambiarla?

R. No es que el Gobierno de Macri llevó ahí la inflación, es un problema que tenemos hace 70 años. En todo caso no lo pudo solucionar. Obviamente tenemos que hacer algo diferente en lo económico. Necesitamos un plan de desarrollo, que aumente las exportaciones para no estrangular la balanza de pagos. Estamos trabajando en eso.

P. ¿Cómo se definiría en términos ideológicos?

R. No creo mucho en esas cosas, se termina encasillando. Yo soy por historia familiar desarrollista, no sé en Europa a qué corresponde eso. Tengo una visión muy práctica de las cosas, creo que el Estado le tiene que sacar la pata de la cabeza a los que producen, liberar las fuerzas de la energía emprendedora de la Argentina. Creo que tenemos que hacer una política agresiva de inserción al mundo, somos uno de los países que menos comercia en el mundo. Creo en las libertades individuales, y en un país mucho más federal, el poder está muy concentrado en Buenos Aires. En la ciudad tenemos una política muy fuerte de inclusión social, vos estuviste conmigo recorriendo la villa 31 [una villa miseria con 40.000 personas en el centro de la ciudad], es el ejemplo de lo que yo creo que habría que hacer con las zonas humildes del país.

P. ¿Qué Argentina en el mundo propondría?

R. Una con una actitud mucho más abierta. La crisis de Rusia y Ucrania nos da una oportunidad porque es una zona que como nosotros genera mucho alimento, y ahora están fuera del mercado. Tenemos que salir a tomar mercados, ahora tenemos un Gobierno que el año pasado prohibió la exportación de carne.

P. ¿El viaje de Alberto Fernández a Moscú poco antes de la guerra fue un error?

R. Ese viaje a Moscú muestra la falta de rumbo. Mientras estabas en Moscú diciendo que Argentina será la puerta de entrada de Rusia le estás pidiendo al FMI, con fuerte presencia de EEUU, que te renegocie la deuda. Así Argentina demoró en condenar la invasión rusa en Ucrania. En la ciudad fuimos contundentes. Deberíamos retomar el acuerdo con el Mercosur, entrar a la OCDE, que nos está invitando y el Gobierno no tiene una respuesta muy clara.

P. La gente vio caer a Argentina muchas veces. ¿Por qué esta tendría que ser diferente ahora?

R. Le dije a los empresarios españoles aquí en Madrid, que la situación es difícil, que los dos años que vienen por delante con este Gobierno serán difíciles, que la inflación está muy alta. Pero también digo que tenemos mucho potencial. Los alimentos van a valer más, esa es la tendencia en el mundo, tener tierra vale más, el turismo, la pesca. Necesitamos ese plan que no hemos tenido hace décadas y que se pueda mantener en el tiempo. Nunca en Argentina se hizo una coalición amplia, tenemos que probar algo distinto.

Nunca en Argentina se hizo una coalición amplia, tenemos que probar algo distinto.

Horacio Rodríguez Larreta

P. Hay una ola de izquierda en Latinoamérica, ¿Argentina será diferente?

R. Bueno, está el contraejemplo de Ecuador. [Gabriel] Boric para ser elegido se corrió al centro. Lula [da Silva] lo pone de vice a [Geraldo] Alckmin. Varios de ellos han hecho esfuerzos para moderarse. Yo no creo en los extremos. Creo que más bien hay un giro hacia el centro. [Jair] Bolsonaro para mí fracasó en Brasil, yo no creo en esa política extrema, no la quiero para Argentina. Por eso trabajo por una alternativa consensual, de diálogo. Quiero consenso, no unanimidad: con el kirchnerismo que cree que en Venezuela no se violan los derechos humanos no me voy a poner de acuerdo nunca. Pero sí puedo con una parte de la derecha, del peronismo, del socialismo.

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Las perspectivas y oportunidades de inversión para contribuir al desarrollo sostenible de Colombia en el sector del agua serán ampliamente discutidas por el Viceministro de Agua y Saneamiento Básico del país, José Luis Acero, durante su visita a la Expo 2020 Dubái. También estarán presentes delegados del sector agua y saneamiento, junto al Viceministro para la Expo Semana del Agua, que se realizará del 20 al 26 de marzo de 2022.

La Expo Water Week contará con una amplia gama de intervenciones, innovaciones y mejores prácticas relacionadas con el agua en todo el mundo para promover el uso eficiente del agua. Colombia está interesada en invertir en aumentar la eficiencia del consumo de agua en todos sus sectores para garantizar la gestión sostenible del suministro de agua para abordar los problemas de escasez de agua y mejorar la calidad del agua.

Además, Colombia también tiene como objetivo reducir la contaminación del agua al reducir la liberación de productos químicos y materiales peligrosos en sus vías fluviales. Por lo tanto, requeriría la necesidad de invertir en tecnologías como el reciclaje del agua y la reutilización segura del agua tratada hasta en un 95 por ciento. En este sentido, los líderes del país en el sector del agua buscan beneficiarse de los eventos de la Expo en línea con sus objetivos de construir alianzas sostenibles y promover oportunidades de inversión en el país.

Acero participará en varios encuentros y foros de negocios durante la semana para compartir el compromiso de Colombia de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular el ODS 6, que se enfoca en garantizar el acceso al agua y saneamiento para todos.

La delegación del Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico (VASB) estará integrada por el Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, el Presidente de FINDETER (Banco Nacional de Desarrollo) y el Presidente de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (ACODAL). , siglas en español), entre otros. Acompañarán al Viceministro en varios encuentros de negocios y conferencias a lo largo de la Expo Water Week. Algunas de estas actividades incluyen el Foro de Negocios del Agua y reuniones enfocadas en los desarrollos en América Latina.

La VASB organizará el evento “La transformación de la vida de las personas con la política de agua y saneamiento 2018-2022”, para presentar los logros y desafíos del sector, así como las oportunidades de inversión en proyectos de infraestructura de agua, saneamiento y residuos sólidos. El Pabellón de Colombia también exhibirá innovaciones sectoriales y presentará oportunidades para la colaboración con otros países en el desarrollo de métodos nuevos y eficientes en la eficiencia y conservación del agua, al tiempo que apunta a atraer inversiones en el campo.

La EXPO Semana del Agua servirá como plataforma para que el país sudamericano muestre sus innovaciones, colabore con otros países para desarrollar métodos nuevos y eficientes y para aumentar aún más el potencial de inversión del país.

 


Bogotá activó su marca en la Expo de Dubái 2020 en uno de los momentos de mayor ebullición en la feria, donde el número de visitantes se ha disparado ante la inminente clausura del evento la próxima semana, ofreciendo alta visibilidad a los esfuerzos de la ciudad para atraer inversiones.

«La exposición congrega a miles de personas, millones de personas de diferentes partes del mundo para poder vivir las experiencias y vibrar con las marcas de cada uno de los países, es por eso que para Bogotá es tan importante estar esta semana», dijo a Efe la directora ejecutiva de la agencia de promoción de inversión Invest in Bogotá, Isabella Muñoz.

Muñoz y el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, Nicolás Uribe, encabezan una delegación de empresas y emprendedores de la capital colombiana que estos días exploran las oportunidades económicas de Dubái, también un trampolín para el resto de Oriente Medio, África y Sur de Asia (MEASA, en inglés).

El Foro de Inversión Colombia-Emiratos Árabes Unidos, organizado por Invest in Bogotá en el pabellón colombiano en la Expo, puso el martes el broche a la apretada agenda de reuniones y visitas que han marcado el viaje del grupo también con la intención de dar a conocer la «oferta de valor» de la urbe.

La directora de la agencia promotora explicó que el foro pretendía «transferir conocimiento de inversionistas» a través de la participación de representantes de los emiratíes Grupo Kanoo o Fondo Mubadala, además de la Cámara de Comercio de Dubái y un nutrido grupo de empresarios colombianos.

El evento incluyó varios discursos, ponencias y un panel en el que inversionistas locales destacaron el gran potencial colombiano por ser una población joven con una alta tasa de alfabetización, contar con una «tierra fértil» y recursos petroquímicos y de oro.

Entre los sectores que les podrían ofrecer más oportunidades con Emiratos, subrayaron la tecnología, la sanidad, la alimentación y la logística, al tiempo que animaron a las compañías del país andino a «dejar de depender de intermediarios» y «venir a experimentar ellos mismos».

Durante el foro, el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá calificó estas activaciones de marca como «última estación» del «ejercicio» llevado a cabo desde la apertura de la Expo de Dubái el pasado 1 de octubre, una etapa inicial durante la que ya acudió el presidente colombiano, Iván Duque.

El evento culminó ante un panel de realidad aumentada diseñado por una agencia bogotana para que los visitantes al pabellón de Colombia puedan experimentar la vida en la ciudad desde la Expo, abierta hasta el próximo 31 de marzo.

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Un mercado alternativo

Durante su visita al golfo Pérsico, la delegación bogotana también visitó un centro de innovación en Sharja y una nueva zona franca de comercio electrónico en Dubái, además de reunirse con la agencia de promoción de la inversión del emirato «para entender el contexto y oportunidades» que ofrece, afirmó Muñoz.

Cree que Bogotá, por su parte, alberga un «sinnúmero» de posibilidades para el mercado global: su ubicación «estratégica» en Latinoamérica, su talento humano «de alto nivel» y sus «atributos especiales» en sectores como la manufactura liviana, los servicios y las infraestructuras.

«Hoy en día la ciudad se encuentra en constante desarrollo y transformación en infraestructura (…) Así podemos ofrecer un sinnúmero de oportunidades a través de alianzas público privadas para los inversionistas internacionales», aseveró, al citar entre las oportunidades los proyectos viales, de tratamiento de aguas y la prevista segunda línea de metro.

En la última década, Colombia atrajo una docena de nuevos proyectos de inversión y expansión desde Oriente Medio por valor de unos 81 millones de dólares, la mayoría de ellos a la capital del país, según datos de Invest in Bogotá.

En materia de exportaciones, Muñoz considera que su oferta de alimentos, verduras, frutas o flores ayudará a impulsar su comercio exterior con la región y a «un poco cambiar la mentalidad de las empresas colombianas, que tradicionalmente han exportado por facilidad al mercado americano». EFE



El presidente Vladímir Putin ha amenazado este jueves con congelar los activos de las compañías internacionales que han suspendido sus actividades en Rusia tras la invasión de Ucrania. El Ministerio de Economía prepara una serie de medidas para persuadir a las empresas de que retomen sus operaciones o se enfrenten, incluso, a posibles nacionalizaciones.

Goldman Sachs había anunciado que abandona el país, poco antes de que trascendiera la declaración de Putin a través de las agencias de información rusas. Es el primer gran banco de Wall Street que toma esta decisión. Al éxodo empresarial de Rusia se ha unido también la japonesa Uniqlo, aunque recientemente había defendido la continuidad de su actividad en el país, esgrimiendo problemas logísticos.

“Respecto a las empresas que planean cerrar sus plantas de producción, debemos actuar de forma firme”, ha dicho Putin en una reunión por videoconferencia con miembros del Gobierno. “De ninguna forma podemos tolerar que se ocasionen perjuicios a los proveedores rusos”, ha añadido. “Si es necesario, llevaremos gestores externos y transferiremos esas empresas a los que realmente quieren trabajar”. El presidente ruso considera que hay “suficientes instrumentos legales y de mercado para ello”, y que no hace falta recurrir a “acciones arbitrarias”.

El Ministerio de Economía ha difundido un comunicado en el que indica que preparara nuevas medidas para poder tomar el control temporal de las compañías que dejen Rusia en las que el capital extranjero sea superior al 25%, según informa la agencia Bloomberg. Un juzgado puede atender las peticiones de miembros del consejo de dirección de las empresas o de otros interesados para pedir que se envíen gestores externos para llevar el día a día. Después, se pueden congelar las acciones de las compañías participadas por capital extranjero como parte de los esfuerzos del Kremlin de mantener la propiedad y el empleo. Los propietarios dispondrán de cinco días para reanudar la actividad o evaluar otras opciones como, por ejemplo, vender su participación.

No se conocen muchos más detalles sobre la iniciativa rusa, ni cómo afectará a las empresas que tienen 100% capital extranjero. Se trata de la primera respuesta explícita ante el éxodo de firmas occidentales tras la invasión de Ucrania, tanto por motivos de reputación corporativa, como por las dificultades logísticas derivadas del conflicto y las sanciones impuestas por la UE, EE UU y el Reino Unido.

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La lista de empresas occidentales que han suspendido sus operaciones, de una u otra forma, en Rusia es cada vez más larga: Coca-Cola, PepsiCo, McDonald’s, Unilever, Volkswagen, Inditex, Mango, Ikea, entre muchas otras. Las empresas que resisten son sobre todo cadenas hoteleras internacionales —aunque Marriott, Hilton y Hyatt han cerrado sus oficinas y frenado las operaciones de expansión que tenían en marcha— y empresas alimentarias como Danone. “Tenemos una responsabilidad con las personas a las que alimentamos, los agricultores que nos proporcionan leche y las decenas de miles de personas que dependen de nosotros”, ha señalado el consejero delegado de Danone, Antoine de Saint-AffriqueSaint-Affrique, en declaraciones a Financial Times.

Putin ha admitido que las sanciones han tenido un impacto en Rusia, pero ha asegurado que la economía se adaptará con el tiempo. También ha dicho que las sanciones se hubieran impuesto igualmente, independientemente de la guerra en Ucrania. Rusia, ha afirmado, continuará cumpliendo con sus obligaciones contractuales en relación al suministro de energía, en referencia a unas declaraciones realizadas esta semana por el viceprimer ministro Alexander Novak en las que advertía que Moscú tenía la opción de cortar la venta de gas a Europa.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin. Vídeo: EPV

Pero lo cierto es que el Kremlin necesita ese dinero (700 millones de euros al día) sobre todo ahora que afronta el impacto de las sanciones, y que Estados Unidos y el Reino Unido también han anunciado el bloqueo de la compra de petróleo ruso. Rusia se encuentra ante el riesgo inminente de suspensión de la deuda externa, debido a que las sanciones han cortado el acceso a sus reservas en dólares y otras divisas como el euro para pagar a sus acreedores, una medida que tendría efectos devastadores para su economía. Fitch Ratings degradó este miércoles la calificación del crédito ruso hasta el nivel de bono basura, siguiendo a decisiones similares tomadas recientemente por Moody’s y S&P Global, las otras grandes firmas de rating.



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Mikhail Fridman, máximo accionista de Dia.
Mikhail Fridman, máximo accionista de Dia.

Uno de los oligarcas rusos con más lazos con España también está entre la lista de sancionados por la Unión Europea. Mijaíl Fridman, dueño de la cadena de supermercados Dia a través del grupo de inversión LetterOne, aparece en el borrador de sanciones que prepara el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE y al que ha tenido acceso EL PAÍS. “Ha cultivado fuertes lazos con la Administración de Vladímir Putin y ha sido uno de los financieros de referencia en el círculo estrecho de Putin”, justifica el documento.

Fridman, nacido en el oeste de Ucrania en 1964, no podrá entrar en los países de la UE y sus bienes serán congelados, según el borrador. El empresario, cuya fortuna asciende a unos 12.000 millones de dólares, según la revista Forbes, es uno de los fundadores del grupo Alfa, en el que está incluida una de las mayores entidades financieras rusas, Alfa Bank, que ya ha sido golpeada con las sanciones de la UE. En el borrador con la lista de sancionados, también se incluye a Igor Sechin, consejero delegado de la petrolera Rosneft; a Nikolai Petrovich, primer ejecutivo de la compañía de oleoductos Transneft; o Pyotr Aven, socio de Fridman y, como él, fundador del grupo Alfa.

“Además, ha apoyado material y financieramente y se ha beneficiado de las decisiones sobre la anexión de Crimea o la desestabilización del este de Ucrania. También ha apoyado políticas que minan o amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania”, señala el mismo documento. La congelación de activos persigue que su propietario no pueda venderlos ni lucrarse con ellos o su actividad (los beneficios también se congelan) mientras la sanción esté en vigor, pero no se trata de una confiscación. A través de LetterOne, con sede en Luxemburgo, Fridman tiene un 77,7% del capital de Dia, empresa cotizada en Bolsa, y el resto está en manos de pequeños inversores.

Fridman, que se hizo con el control de Dia en 2019, está considerado un hombre cercano a Putin. Normalmente evita los comentarios políticos, pero este fin de semana se ha convertido en el primer empresario que habla de forma crítica sobre la escalada bélica en Ucrania. El empresario ha enviado una carta a los empleados de LetterOne en la que pide el fin del conflicto: “Nací en el oeste de Ucrania y viví allí hasta los 17 años. Mis padres son ciudadanos ucranianos y viven en Lviv, mi ciudad favorita”, escribe. “Pero también he pasado gran parte de mi vida como ciudadano de Rusia, construyendo y haciendo crecer negocios. Estoy profundamente apegado a los pueblos ucraniano y ruso y veo el conflicto actual como una tragedia para ambos”, añade. Londres ha sido uno de sus domicilios habituales en los últimos años, aunque también reside parte del año en Moscú. El año pasado The Sunday Times lo clasificó como el undécimo hombre más rico del Reino Unido.

“Si bien una solución parece terriblemente lejana, solo puedo unirme a aquellos cuyo ferviente deseo es que termine el derramamiento de sangre y estoy seguro de que mis socios comparten mi opinión”, añade en la carta. Una muestra de la importancia de Fridman en el mundo empresarial ruso es que su socio Pyotr Aven asistió la semana pasada a una reunión en el Kremlin con Putin y otros 36 importantes empresarios rusos, según publica el Financial Times. Además, el magnate y sus socios poseen la cadena de supermercados X5 y la operadora de móviles Veon. Fridman también es dueño de Holland & Barrett, una cadena de tiendas de alimentos saludables.

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Otro millonario, Oleg Deripaska, usó este fin de semana una publicación en Telegram (y en su cuenta oficial de Twitter) para pedir que las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia comiencen “lo más rápido posible”. “La paz es muy importante”, dijo Deripaska, quien es el fundador del gigante ruso del aluminio Rusal, en el que todavía posee una participación a través de sus acciones en su empresa matriz, En+ Group. Washington impuso sanciones a Deripaska, entre otros, por su lazos con Vladimir Putin tras la supuesta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, un hecho que Moscú niega.

Por lo general pocos rusos con poder están expresando su opinión sobre la guerra. Las críticas suelen provenir del mundo del cine y el periodismo, como el caso la actriz Liya Akhedzhakova, el presentador de televisión Ivan Urgant y el periodista Dmitry Muratov, premio Nobel de la Paz en 2021. Roman Abramovich, propietario del Chelsea, que tampoco ha salido de momento en ninguna lista de sanciones, anunció el sábado pasado la cesión de la administración del club de la Premier inglesa a su fundación benéfica.

De los grandes empresarios rusos que amasaron millones de manera vertiginosa en la loca y despiadada década de los noventa, Fridman y Deripaska son de los pocos que no ha caído. Otros, como Mijaíl Jodorkovski o Boris Berezovsky, se han exiliado o se han muerto.



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La tercera ronda de sanciones contra Rusia, anunciada este fin de semana por Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y la UE, supone una escalada considerable en la guerra financiera diseñada para parar los pies a Vladímir Putin en Ucrania. Occidente ha puesto al Banco Central de Moscú en el punto de mira, con un plan para dificultar que pueda echar mano de sus gigantescas reservas para financiar la guerra y sostener al rublo, y ha expulsado a una lista de bancos del sistema de pagos internacional SWIFT, clave para gestionar sus transacciones. Expertos estadounidenses y europeos coinciden en que se trata de una ofensiva económica sin precedentes para empujar Rusia hacia una salida negociada, pero dudan que logre detener la maquinaria militar invasora en Ucrania, al menos en el corto plazo. También apuntan a que habría una manera efectiva de intentarlo, pero de consecuencias impredecibles: atacar a sus exportaciones de energía.

Las medidas contra el Banco Central son una muestra de que Occidente quiere que Putin pague un alto coste por la guerra. “En los últimos días ha habido un claro cambio de paradigma en Europa en cómo se está percibiendo y procediendo ante el conflicto”, afirma Mujtaba Rahman, director para Europa de Eurasia Group. “La escalada de la violencia y la actitud claramente agresiva de Moscú han llevado a tomar a tomar medidas más duras para aislar a Putin; en especial ha habido un cambio de actitud en Alemania, que finalmente ha accedido a una expulsión de una lista de bancos del sistema SWIFT, no todos, pero es un comienzo”, añade.

Hace una semana, desconectar a los bancos de este sistema de pagos parecía impensable. Ahora, aunque parcialmente, se ha hecho. La desconexión total sigue lejos, porque los Estados europeos recurren a este sistema para pagar las facturas del gas y el petróleo. “Esa es una posibilidad, hoy por hoy, inviable”, advierte Ignacio de la Torre, socio y economista jefe de Arcano Partners. “La dependencia del gas y del petróleo es muy elevada”, añade. Cortar ese suministro “sería activar un botón nuclear”, según De la Torre, que Europa ahora no se puede permitir el lujo de soportar. Aun así, la combinación de congelar los activos del Banco Central en el extranjero y de otras instituciones está destinada a asfixiar el sistema, restringir su liquidez y, a su vez, también el de las empresas rusas. “No tener acceso a liquidez te puede provocar un infarto”, añade el economista.

El paquete de castigos impuesto en la última semana, en varias tandas, incluye la expulsión de los mercados financieros globales del Gobierno de Moscú, de sus principales bancos y de 13 de sus grandes compañías, así como el corte del suministro de tecnología, medida que afectará a varias industrias clave, de la defensa a la aeronáutica. Además, se congelaron los activos en el extranjero de oligarcas rusos, incluyendo a Putin y a su ministro de Exteriores, Seguéi Lavrov, a los que desde el viernes se les impide viajar a esos países, mientras el Reino Unido amenaza con hacer la vida imposible a los plutócratas cercanos al Kremlin que han hecho de Londres su patio de recreo. Otra medida consiste en prohibir a los ciudadanos rusos abrir depósitos en bancos europeos de más de 100.000 euros y restringir la emisión de los llamados pasaportes dorados, que permiten obtener la ciudadanía a cambio de invertir determinadas cantidades de dinero en el país.

Pero más allá de que la suspensión la semana pasada del gasoducto Nord Stream 2, proyectado para abastecer a Alemania de gas sin pasar deliberadamente por Ucrania, las sanciones siguen sin atacar directamente a la principal fuente de riqueza de Moscú: la energía. La tercera parte del presupuesto de Rusia, la undécima economía del mundo, que también destaca por sus exportaciones de níquel, paladio y trigo, proviene del gas y del petróleo. El problema es que Europa tendría serias dificultades para llegar siquiera al final de este invierno si se hiciera efectiva una medida tan drástica: es altamente dependiente de Rusia, a quien le compra el 40% de los combustibles fósiles que consume. No solo eso: la economía mundial sufriría un estrés inmanejable y el presidente Joe Biden ya dejó claro el jueves en su última comparecencia que su prioridad era “limitar el daño” para sus compatriotas “al pagar en la gasolinera”.

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El problema económico más acuciante de Estados Unidos es la inflación, que registra niveles nunca vistos en cuatro décadas, niveles que esta guerra agravará con toda seguridad. También la ola inflacionista azota a la UE, cuyas relaciones comerciales con Rusia son además más estrechas. “La cuestión es hasta dónde llegar para plantar cara a Moscú y, a la vez, hasta dónde estamos dispuestos que impacte el conflicto en la economía europea y estadounidense, porque todo indica que habrá más inflación y ya se está deteriorando el poder adquisitivo”, explica Raham.

Ese equilibrio casi imposible en un mundo globalizado (infligir el mayor daño posible al adversario causando el menor destrozo en casa) ha determinado inevitablemente el alcance y la efectividad de los castigos. “Las sanciones no restringen los flujos existentes de comercio de energía, pero [la paralización de Nord Stream 2] corta las compras adicionales de gas por parte de los consumidores europeos. Y las restricciones a las exportaciones de alta tecnología a Rusia afectarán con el tiempo la capacidad de explotar las reservas de combustibles fósiles en aguas profundas y en el Ártico”, aclara Jeffrey Schott, del Instituto Peterson de Economía Internacional.

Schott escribió a principios de mes un artículo titulado ¿Lograrán unas sanciones estadounidenses duras parar la agresión rusa en Ucrania? (y la respuesta corta a esa pregunta es que no). En ese texto, el experto acertaba con la mayor parte de las medidas que los aliados estaban preparando, y añadía otra que llegó este fin de semana, al menos en parte: la exclusión de Rusia del sistema mundial de magos SWIFT, que ordena y dota de seguridad a una buena porción del tráfico global de transacciones de dinero (realizado por 11.000 bancos en 200 países).

Cola para sacar dinero en un cajero de Alfa Bank en Moscú, este domingo.
Cola para sacar dinero en un cajero de Alfa Bank en Moscú, este domingo.Victor Berzkin (AP)

Cuando Rusia se anexionó Crimea en 2014, el castigo de expulsar al país del sistema SWIFT ya estuvo encima de la mesa, por lo que su Gobierno empezó a trabajar en su propio sistema de pagos (además, llegado el caso, podría recurrir a la alternativa china), aunque su operativa es hoy por hoy muy limitada. Por otra parte, el Kremlin lleva ocho años blindándose para hacer frente a posibles sanciones y ha acumulado reservas récord de divisas (más de 630.000 millones de dólares), las cuartas mayores del mundo, un tesoro estratégico para financiarse en caso de necesidad y apuntalar el rublo durante un tiempo considerable si fuera necesario. Las medidas contra los bancos anunciadas el fin de semana llevaron a miles de rusos a ir a sacar dinero a los cajeros ante el temor de falta de liquidez.

Moscú ha reducido en general su dependencia de Occidente: solo un 16% de las divisas de Rusia están en dólares, frente al 40% de hace cinco días, mientras el porcentaje en yuanes ha crecido al 13%. Aun así, contando dólares y euros, el 48% de sus reservas está vinculadas a Occidente (el 30% es oro y el resto moneda china) y su exposición a las nuevas sanciones sigue ahí. “La congelación de las reservas del Banco Central de Rusia es un punto de inflexión y creo que tendrá consecuencias bastante negativas para el sistema financiero ruso”, opina el economista Guntram Wolff, director del centro de análisis Bruegel, con sede en Bruselas. Sobre un posible corte del gas por parte de Rusia como represalia, el experto opina: “Putin podría cortar el grifo en respuesta a las sanciones y la UE podría lidiar con esta situación, pero tendría un elevado coste”.

Rusia también podría recurrir a las criptomonedas para evitar algunos de los efectos más gravosos de las sanciones, según los expertos, al poder ser utilizadas para realizar transacciones sin dejar rastro.

Robert Person, profesor de Relaciones Internacionales y experto en Rusia y en política exterior, discrepa sobre la imagen de Rusia como un país autárquico listo para ser confortablemente un “paria” en el orden internacional, adjetivo algo gastado que endosó Biden a Moscú en uno de sus dos discursos de esta semana. “Es cierto que Rusia ha tomado medidas desde 2014 para reducir su dependencia de las redes financieras occidentales y del dólar estadounidense, pero no puede separarse por completo de la economía global”, considera Person. “Además, las nuevas sanciones son más duras que las de 2014. Dañarán mucho más seriamente al Gobierno ruso, a los bancos y empresas estatales y a las élites rusas”.

“Claramente, en este tiempo han aprendido a vivir con las sanciones, y a sortearlas”, opina Paul Stronski, investigador especializado en las relaciones internacionales del Kremlin de la oficina de Washington del Carnegie Endowment for International Peace. “Desgraciadamente, esas medidas se ceban más en la gente corriente que en los oligarcas, plutócratas cercanos a Putin que acabarán sacando ventaja de la nueva situación, en la que sin duda crecerán los intercambios ilícitos con China. Rusia tendrá por fuerza que aumentar su dependencia de Pekín, que no parece muy feliz con la idea de que Putin haya violado la integridad territorial de otro país. China habría preferido una solución diplomática, y aunque quiere claramente dejar atrás un mundo dominado por Occidente, en su pragmatismo no estoy seguro de que desee una vuelta a la guerra fría”.

Cuánto tardarán en hacer efecto esas sanciones (y, por lo tanto, cuánto hará falta mantenerse unidos en su aplicación) y también cuánto le durará a Putin el dinero necesario para financiar una guerra. Ante el primer interrogante, Person responde que, pese a que las medidas han tenido efectos inmediatos para, por ejemplo, el rublo, “costará varias semanas o meses que el paquete se active por completo y las instituciones financieras occidentales relevantes cumplan con su parte”. Rahman añade: “¿Serán suficientes las sanciones? A corto plazo, no creo. El presidente ruso ha dejado claro que tiene una misión y nada le detendrá”.

Sobre la paciencia de Putin, Schott opina que los pasos que ha dado “para intentar mejorar sus defensas ante las sanciones occidentales, solo servirán para darle algo de tiempo”. “Tiene la la esperanza de que Estados Unidos y Europa desistirán para entonces en su apoyo político a esas medidas. Pero sospecho que en ese análisis se confunde”, añade. De la Torre advierte, por su parte, que “[el autócrata ruso] ha acumulado un superávit de cuenta corriente de 600.000 millones de dólares. Eso se guarda para cuando las cosas vienen mal dadas, pero también puede esfumarse muy rápidamente en un conflicto como este en el que se ha embarcado”.

La respuesta a cuánto le durara ese dinero está seguramente, como casi todo en esta historia, solo en la cabeza del propio Putin. Un espacio aparentemente insensible a las sanciones que se ha demostrado un enigma aún más indescifrable en estos meses.

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Esta brutalidad sobresalta. Masiva, milimétrica e inclemente, la guerra de Vladímir Putin contra Ucrania angustia a la humanidad. Y voltea un principio de la doctrina militar: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, enunciaba el rival prusiano de Napoleón, Carl von Clausewitz, autor de De la guerra (Ministerio de Defensa, 1999).

Parece ahora que la economía sea el seguimiento —la réplica— a la guerra, por otra vía. Es lo que ha elegido el Occidente democrático frente al neodespotismo del exjefe del KGB. La amenaza de una cadena secuenciada de sanciones económicas es el arma enarbolada para contrariar el expansionismo panrruso. Por ahora, con éxito cero.

Aunque el juicio final se sustanciará a largo plazo. También el padre fundador de la Europa comunitaria, Jean Monnet, fio a la base económica y a la intensidad de los suministros el éxito futuro de los aliados en la Primera Guerra Mundial, como miembro de la Comisión Marítima Interaliada (Memorias, APE, 1985). Y luego, como enviado del general De Gaulle junto a Franklin Roosevelt, para asegurar la producción de armas contra Adolf Hitler.

El caso es que el preanuncio de sanciones, junto al insólito activismo pregonero sobre el despliegue previo ruso y su propósito, no han impedido la guerra. El arsenal de medidas desborda de largo la mera presión diplomática apaciguadora de Chamberlain y Daladier cuando el Pacto de Múnich (1938). Se erige en el más completo de la historia.

Pero a diferencia del resistencialismo armado de Churchill (y Roosevelt), su efecto disuasor ha sido inane al primer compás del pulso. No en vano iba huérfano de la credibilidad que proporciona un contra-despliegue militar: un tanque es más letal, al instante, que bloquear cuentas corrientes.

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Aunque al menos se ha salvado el mínimo común denominador, la unidad de acción, ausente entonces. Seguro que la experiencia del Brexit ha coadyuvado. Y la dimensión del envite, pues “Rusia es una gasolinera y un cuartel”, sintetiza el alto representante Josep Borrell, “pero dentro del cual hay una bomba atómica”: ese desequilibrio del terror, que diferencia al terrorista del depredado.

Así que el primer balance de la respuesta se limita a exhibir sin paliativos dónde están las víctimas, quién es el agresor, dónde recae la razón humanitaria. Algo sustantivo a largo plazo, pero no enseguida. También la Hungría de 1956 y la Checoslovaquia de 1968 atesoraban la razón liberal frente al invasor. Y para imponerse, debieron esperar a 1989: a la caída de ese Muro que ahora pugna por volver a ser pespunteado.

La rapidez de la escalada moscovita ha privado a las sanciones del carácter exponencial previsto: salvo el bloqueo al sistema financiero de pagos Swift —la estrella del paquete, que la UE no alcanzó a aprobar en su cumbre del viernes— y la prohibición de exportar tecnologías avanzadas, todo está en marcha. Los castigos ad personam —sobre todo bloqueo de cuentas y activos— contra los dirigentes encabezados por Putin, su canciller Serguéi Lavrov y sus 37 adláteres oligárquicos. Y también la exclusión de empresas rusas en las Bolsas (incluida la City), las barreras al acceso de sus bancos a los mercados occidentales y las prohibiciones de comerciar a europeos y norteamericanos.

El bloqueo financiero y las prohibiciones comerciales, junto a la paralización por Berlín del permiso al gasoducto Nord Stream 2 que debía suministrarle gas ruso a espuertas dañarán más a Moscú, sí: su PIB se encogerá un 5%, se pronostica. Aunque haya acumulado reservas año tras año, al menos desde 2014, cuando invadió —y se incautó de— Crimea.

Reservas y alianzas: con China como pantocrator. No en vano, Ucrania es, geoestratégicamente, la región rediviva de los Sudetes checoslovacos (de habla alemana) anexionados por las armas al Reich en 1938; y Taiwán, el candidato a encarnar, un día no lejano, la Polonia de 1939.

Pero guerra y sanciones mellarán también el comercio de los EE UU y la UE. A sus finanzas, entrelazadas con las rusas. A industrias como las exportadoras españolas Inditex, Roca o Iberia/IAG. A los importadores de cereales. Si bien, al cabo, la economía rusa es liviana —equivale en tamaño a la española— y la población ucrania —47 millones— se empareja también con la española.

Así que la incertidumbre económica reside en cuánto frenará el golpe de Putin a la recuperación en curso, prometedora tras la oleada ómicron de la pandemia. Aunque la acción de Moscú “destruya su credibilidad como socio confiable y el daño que reciba sea inmenso”, la guerra y su respuesta “causarán un shock recesivo mundial”, augura Cliff Kupchan. El presidente de Eurasia Group calcula que la reducción del crecimiento mundial será de “al menos, un 1%” en 2022. Insidioso. Pero no letal. La previsión de enero del FMI situaba el alza del PIB este año en un 4,4%.

El segundo nubarrón es el suministro energético. La paralización del Nord Stream 2 percute sobre Alemania, en una relevante inversión de la lista de los perjudicados habituales. Y es que Moscú provee a Alemania el 66% de su consumo gasista, por el 40% a la media europea (y el 11% español).

Ahora, el problema surge en el Norte y una de sus soluciones (amén de Noruega o el Golfo) debe llegar del Sur: el tubo argelino, el conducto argelo-marroquí y las ocho plantas regasificadoras españolas (de un total de 21 en la UE, aptas para tratar el gas líquido importable en buques metaneros) son una esperanza.

Pues si el gasoducto báltico interrumpido vehicularía 55 bcm (mil millones de metros cúbicos, en sus siglas en inglés) al año, las regasificadoras españolas podrían entregar hasta 70 bcm, si se completa la conexión catalana con la red europea (siempre esquivada por Francia) o se amplía la vasco-navarra.

Otros cuellos de botella en las cadenas de suministro vendrán de materias primas para la industria, como los componentes ucranios para fabricar chips (gas neón). Nunca llueve sobre seco. La UE debería, pues, revisar y ampliar su política de estímulo fiscal. La Comisión ya ha abierto fuego. Propugna ampliar a 2023 la suspensión del austeritario Pacto de Estabilidad.

El otro gran envite es la inflación. La disrupción amenaza con agravar el alza de precios energéticos. Oficialmente se acercaban a su techo. Y ahora tenderán a anclarse, cronificarse al menos este año (encima del 3,9% previsto para los países ricos por el FMI) y replicarse en las expectativas inflacionarias de los agentes económicos (industria y comercio) y sociales (salarios).

Este carburante para los motores prosubida de tipos de interés que nutren el sesgo recesivo de los halcones monetarios, quizá lo sea menos. Porque los palomas se aprestan a enfatizar que mantener en vida la actividad económica va antes que los precios: una vez muertos, no cotizamos.

Y porque tienen escudo en la historia. La Reserva Federal “ha preferido a veces aplazar decisiones graves” sobre tipos de interés “hasta que disminuyesen los riesgos geopolíticos, como en la guerra de Kosovo, la invasión de Irak o la Primavera Árabe”, recuerdan los expertos de Goldman Sachs. Y la reacción de Christine Lagarde, desde el BCE, no ha olvidado comprometerse a que, además de ocuparse del alza de precios, lo hará “de la estabilidad financiera”.

Último. Y lo peor. La guerra a Ucrania amanece de muerte. De tragedia social y humanitaria. Se espera el éxodo de cinco millones de sus ciudadanos. Cinco veces más que los refugiados en la oleada de 2015. Un flujo muy inferior, pero que crujió las cuadernas políticas de Europa.

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