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Bogotá activó su marca en la Expo de Dubái 2020 en uno de los momentos de mayor ebullición en la feria, donde el número de visitantes se ha disparado ante la inminente clausura del evento la próxima semana, ofreciendo alta visibilidad a los esfuerzos de la ciudad para atraer inversiones.

«La exposición congrega a miles de personas, millones de personas de diferentes partes del mundo para poder vivir las experiencias y vibrar con las marcas de cada uno de los países, es por eso que para Bogotá es tan importante estar esta semana», dijo a Efe la directora ejecutiva de la agencia de promoción de inversión Invest in Bogotá, Isabella Muñoz.

Muñoz y el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, Nicolás Uribe, encabezan una delegación de empresas y emprendedores de la capital colombiana que estos días exploran las oportunidades económicas de Dubái, también un trampolín para el resto de Oriente Medio, África y Sur de Asia (MEASA, en inglés).

El Foro de Inversión Colombia-Emiratos Árabes Unidos, organizado por Invest in Bogotá en el pabellón colombiano en la Expo, puso el martes el broche a la apretada agenda de reuniones y visitas que han marcado el viaje del grupo también con la intención de dar a conocer la «oferta de valor» de la urbe.

La directora de la agencia promotora explicó que el foro pretendía «transferir conocimiento de inversionistas» a través de la participación de representantes de los emiratíes Grupo Kanoo o Fondo Mubadala, además de la Cámara de Comercio de Dubái y un nutrido grupo de empresarios colombianos.

El evento incluyó varios discursos, ponencias y un panel en el que inversionistas locales destacaron el gran potencial colombiano por ser una población joven con una alta tasa de alfabetización, contar con una «tierra fértil» y recursos petroquímicos y de oro.

Entre los sectores que les podrían ofrecer más oportunidades con Emiratos, subrayaron la tecnología, la sanidad, la alimentación y la logística, al tiempo que animaron a las compañías del país andino a «dejar de depender de intermediarios» y «venir a experimentar ellos mismos».

Durante el foro, el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá calificó estas activaciones de marca como «última estación» del «ejercicio» llevado a cabo desde la apertura de la Expo de Dubái el pasado 1 de octubre, una etapa inicial durante la que ya acudió el presidente colombiano, Iván Duque.

El evento culminó ante un panel de realidad aumentada diseñado por una agencia bogotana para que los visitantes al pabellón de Colombia puedan experimentar la vida en la ciudad desde la Expo, abierta hasta el próximo 31 de marzo.

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Un mercado alternativo

Durante su visita al golfo Pérsico, la delegación bogotana también visitó un centro de innovación en Sharja y una nueva zona franca de comercio electrónico en Dubái, además de reunirse con la agencia de promoción de la inversión del emirato «para entender el contexto y oportunidades» que ofrece, afirmó Muñoz.

Cree que Bogotá, por su parte, alberga un «sinnúmero» de posibilidades para el mercado global: su ubicación «estratégica» en Latinoamérica, su talento humano «de alto nivel» y sus «atributos especiales» en sectores como la manufactura liviana, los servicios y las infraestructuras.

«Hoy en día la ciudad se encuentra en constante desarrollo y transformación en infraestructura (…) Así podemos ofrecer un sinnúmero de oportunidades a través de alianzas público privadas para los inversionistas internacionales», aseveró, al citar entre las oportunidades los proyectos viales, de tratamiento de aguas y la prevista segunda línea de metro.

En la última década, Colombia atrajo una docena de nuevos proyectos de inversión y expansión desde Oriente Medio por valor de unos 81 millones de dólares, la mayoría de ellos a la capital del país, según datos de Invest in Bogotá.

En materia de exportaciones, Muñoz considera que su oferta de alimentos, verduras, frutas o flores ayudará a impulsar su comercio exterior con la región y a «un poco cambiar la mentalidad de las empresas colombianas, que tradicionalmente han exportado por facilidad al mercado americano». EFE


Edward Blum, fundador de Students for Fair Admissions (SFFA), habla con los periodistas antes del juicio en una demanda que acusa a la Universidad de Harvard.
Edward Blum, fundador de Students for Fair Admissions (SFFA), habla con los periodistas antes del juicio en una demanda que acusa a la Universidad de Harvard.BRIAN SNYDER (REUTERS)

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha decidido este lunes aceptar un caso que le permitirá dictar jurisprudencia sobre si las universidades pueden considerar la etnia de los potenciales alumnos en los programas de admisión. El caso afecta a la Universidad de Harvard y la de Carolina del Norte, acusadas por la organización Estudiantes a favor de admisiones justas (SFFA, por sus siglas en inglés) de discriminar a los asiático-estadounidenses para facilitar el acceso a otras minorías, como los negros o los latinos. Los demandantes alegan que, teniendo mejores notas, la baza étnica juega en su contra, algo que niegan ambos centros educativos. La contundente mayoría conservadora del alto tribunal amenaza la práctica de la discriminación positiva, que busca mejorar las oportunidades a grupos históricamente excluidos de la sociedad norteamericana.

Los tribunales inferiores rechazaron las demandas de SFFA, argumentando que los fallos del Supremo en los últimos 40 años respaldan que los colegios y universidades consideren la raza en sus programas de admisión para promover la diversidad étnica en las aulas. La última vez que el alto tribunal discutió sobre la discriminación positiva, conocida como “acción afirmativa”, fue en 2016. Entonces falló a favor de la Universidad de Texas, demandada por una mujer blanca que la acusaba de usar la raza como factor de admisión a favor de negros y latinos sobre blancos y asiático-americanos. Sin embargo, la composición del tribunal ha cambiado en los últimos años, aumentando la presencia de jueces conservadores.

La votación en el caso de Texas fue de cuatro a favor de la universidad y tres en contra. Votaron siete de los nueve miembros porque el juez Antonin Scalia había muerto unos meses antes y la jueza Elena Kagan se había excusado de participar. De los cuatro votos progresistas a favor, dos de ellos ya no están: Anthony M. Kennedy y Ruth Bader Ginsburg. Durante su mandato, el expresidente Donald Trump rellenó las tres vacantes disponibles, cargando la balanza hacia el conservadurismo. Ese el Supremo que va a fallar sobre la discriminación positiva. El debate ocurrirá probablemente en octubre, sumándose al listado de casos de alto perfil que han llegado a la mesa del tribunal, como el aborto y la tenencia de armas.

El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, es reconocido por su voto de desempate en las decisiones más ajustadas de los últimos años. El conservador moderado ha votado en muchas ocasiones con el bloque progresista. Sin embargo, en el caso de la discriminación positiva en las universidades tiene una postura clara: “Dividirnos por raza es un negocio sórdido”, escribió una vez.

SFFA considera que Harvard impone una “sanción racial” a los solicitantes asiático-estadounidenses al calificarlos peor en algunas categorías que a otros postulantes y otorgar “preferencias masivas” a los solicitantes negros e hispanos. El año pasado, Harvard ofreció 1.968 plazas a un récord de 57.435 postulantes. La clase de primer año quedó compuesta por un 27% de población asiático-estadounidense, un 18% negra y un 13% hispana, según se puede leer en la web de Harvard. La universidad no especifica el porcentaje de admisiones de estudiantes blancos. “Si Harvard abandonara las admisiones conscientes de la raza, la representación afroamericana e hispana se reduciría casi a la mitad”, dijo la universidad privada más antigua del país.

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Real Sociedad and Getafe forgot about the goal in their match at the Reale Arena, with more shadows than lights and minimal chances to have unbalanced the scoreboard in a match that will not go down in history.

Significant casualties in both teams, those of Getafe focused on their attack by not being able to count on Enes Unal and Sandro due to suspension and the San Sebastian in all their lines and an Alex Isak on the bench who saw his substitute, Alexander Sorloth, did not have his best afternoon and to whom hardly any balls came, which would imply the Swede’s exit to the field in the second half.



Ana Frank, la niña alemana asesinada por los nazis cuando la Segunda Guerra Mundial estaba cerca de su final, se ha convertido en un símbolo de las víctimas del Holocausto. Escondida durante dos años en Ámsterdam, fue detenida en agosto de 1944 y enviada a los campos de la muerte, donde falleció en febrero de 1945. De las siete personas que se refugiaron con ella, solo regresó su padre, Otto, que recuperó el diario que la niña empezó a escribir cuando tenía 13 años. Este libro encarna el sufrimiento de las víctimas de los nazis; pero la historia de Ana Frank también resume lo que ocurrió en Holanda durante la ocupación alemana.

Aunque la mayoría de las víctimas del Holocausto fueron asesinadas en Europa Oriental y la antigua URSS, en ningún país de Europa occidental fue exterminado un número tan elevado de judíos con respecto a la población anterior a la guerra –en torno a 110.000 de los 140.000 hebreos que vivían en Holanda no sobrevivieron a la guerra–. “Si hubo un país en Europa del oeste donde los judíos no tenían ni una posibilidad sobre dos de sobrevivir, ese fue Holanda”, escribe el historiador Raul Hilberg en su clásico La destrucción de los judíos europeos (Akal), uno de los estudios más minuciosos realizados sobre el Holocausto.

En el capítulo que Hilberg dedica a Holanda explica que la eficaz burocracia y la cercanía con Alemania sellaron la suerte de muchas víctimas; pero también describe la tragedia nunca cerrada del todo que dividió a este país –y a casi todos los Estados ocupados por los nazis–: muchos holandeses ayudaron a salvar judíos y participaron en actos de resistencia; pero muchos otros colaboraron con el invasor y tuvieron un papel importante en el proceso de exterminio.

“Hubo pocos supervivientes entre los judíos holandeses”, escribe Hilberg, “pero ese puñado fue salvado gracias a los esfuerzos constantes de una parte de la población para sabotear el proceso de destrucción al esconder masivamente a miles de judíos”. La historia de Ana Frank resume esa profunda fractura: dos personas, Miep Gies y Bep Voskuijl, ayudaron a esconderse a ocho personas en la llamada casa de atrás del número 263 de la calle Prinsengracht. Sin embargo, la mayoría de los historiadores cree que la detención se produjo como consecuencia de una denuncia, que eran muy habituales.

Todo ese pasado dejó profundas cicatrices en la sociedad holandesa y europea. En la inmediata posguerra vino un tiempo de rendición de cuentas para algunos perpetradores, pero también de venganza, como los linchamientos de mujeres que fueron rapadas y sometidas a escarnio público, algo que ocurrió en todo el continente. Una de las fotos que simbolizan la posguerra en Europa, La rapada de Chartres, fue tomada por Robert Capa en Francia y mostraba el tormento de una de aquellas mujeres acusadas de “colaboración horizontal”. En Holanda se produjeron escenas similares.

En algunos aspectos, la posguerra no se acabó nunca. El historiador y periodista Ian Buruma explica en su ensayo Año cero. Historia de 1945 (Pasado y presente) que creció en Holanda “con la idea de que no se podía ir a comprar a una determinada carnicería porque su dueño había sido colaborador ni comprar caramelos en un quiosco porque la propietaria había tenido un novio alemán durante la guerra”. Aquel pasado todavía sigue condicionando el presente.

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