Mostrando entradas con la etiqueta reconocimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reconocimiento. Mostrar todas las entradas

Foto Alcaldía de Cali

El Departamento Administrativo de Hacienda Distrital adelanta el proceso de reconocimiento catastral en Santiago de Cali, con el fin de identificar las características de los predios que hacen parte del censo, a petición de los propietarios de los mismos o debido a algún operativo de rutina.

Edwin Alberto Perea Serrano, subdirector de esta dependencia, explicó que este proceso se realiza por medio de un equipo de reconocedores prediales, quienes se encargan de inspeccionar de manera técnica los predios; adicionalmente, señaló que “estas visitas obedecen a las solicitudes de los ciudadanos, sea por alguna inconformidad o actualización, ya que son ellos quienes deben presentar sus modificaciones a nuestra oficina para que sean registradas en la base catastral y, de esa manera, tener la información para liquidar correctamente, los diferentes tributos con los que deben cumplir”.

Cabe aclarar que este procedimiento también hace parte del proyecto movilizador que lidera el Departamento de Hacienda, Catastro con Enfoque Multipropósito, el cual busca las variables que presentan los inmuebles para utilizar esa información en pro de mejorar el desarrollo, la planeación y la toma de decisiones de política pública de Cali.

Por otra parte, el reconocedor predial, John Stiven Grueso Mosquera, afirmó que “todo contribuyente cuando se siente inconforme y desea generar una solicitud ante la Subdirección, la puede radicar; el paso siguiente de nuestra parte será enviar a alguien del grupo de visitas de terreno para que haga una revisión técnica con el fin de darle solución a la petición”.

Entre los procesos a los que este equipo se dedica están la incorporación de construcción, englobe, desenglobe, segregación, englobe de terreno y mejora, incorporación de propiedad horizontal, revisión de avalúo, verificación de poseedor de mejora, inscripción de mejora de lote ajeno, entre otros. “Así que la invitación a la ciudadanía es a que esté muy atenta y tranquila con estas visitas porque lo que buscamos es dar solución a sus trámites y, finalmente, ganar terreno con una base de datos catastral actualizada”, enfatizó Perea Serrano.

Fuente: Daniela Macías Portillo / Alcaldía de Cali

Foto Alcaldía de Cali

Después de ganar el concurso de méritos para realizar el diseño en fase tres del Parque Tecnológico y de Innovación San Fernando, la firma Unión Temporal Zenon viene realizando varias visitas de reconocimiento al lote, con los técnicos y profesionales encargados de formular las propuestas del proyecto movilizador que impulsará la cultura, la ciencia y la tecnología en la ciudad.

En las reuniones preliminares con la firma de diseñadores, la Alcaldía de Cali le ha entregado importante información al contratista de lo que se proyecta hacer en este espacio, cómo se quiere, cuál es el concepto y lo que están esperando los ciudadanos tras los ejercicios de sensibilización con la comunidad.

“El equipo de Unión Temporal Zenon realizó un recorrido por fuera del lote con un experto en movilidad, para diagnosticar el acceso, parqueos y circulación de la zona. Al interior se revisó el número de especies naturales a preservar; las redes húmedas y secas; las condiciones del suelo de cara a saber con qué fortaleza cuenta para las futuras construcciones. Asimismo, el museógrafo inspeccionó la zona para realizar una propuesta de interacción del espacio con sus visitantes”, explicó Diana Muñoz, directora del proyecto.

El lote San Fernando cuenta con una ubicación estratégica que ofrecerá múltiples beneficios a caleños, caleñas y visitantes. A Germán Bazzani, representante legal de Unión Temporal Zenon, lo que más le gustó de participar en el proyecto es lo que representa el lugar para la ciudadanía.

“Hay un hito urbanístico dentro de la ciudad que nos interesó, dada la importancia que tiene desde el punto de vista histórico y de reseña de este proyecto en especial. Cumplimos con los términos de experiencia que se solicitaban y por ello fuimos adjudicados”, argumentó Bazzani.

El proyecto tiene 180 días en el plazo contractual y mientras los contratistas conocen los pormenores, ya se están inspirando para cumplir con las expectativas.

David Pérez es el museógrafo de Unión Temporal Zenon. Él afirma que la principal estrategia para el desarrollo de un museo es acercar sus espacios a la comunidad, a través de escenarios menos rígidos. “El acercamiento del espectador con el espacio se debe hacer concibiendo escenarios y estructuras, de las que la comunidad se apropie y en las que participe”, manifestó.

El Parque Tecnológico y de Innovación San Fernando, además de contar con 18 mil metros cuadrados de espacio público, le entregará a la ciudad el museo de ciencias, el centro de innovación digital y el centro de artes performativas.

Fuente: Carolina Tascón / Alcaldía de Cali



La Unión Europea ha reaccionado de inmediato a la decisión del presidente ruso, Vladímir Putin, de reconocer la independencia de los territorios ucranios en manos de separatistas prorrusos. Nada más firmarse el decreto de reconocimiento en el Kremlin, los líderes de las principales instituciones comunitarias han calificado la decisión de Putin como “una flagrante violación del derecho internacional, una violación de la integridad territorial de Ucrania y una violación de los acuerdos de Minsk”. En el mismo texto han advertido al líder ruso que “la UE y sus aliados reaccionarán con unidad, firmeza y determinación la solidaridad con Ucrania”. Poco antes de la firma del decreto en Moscú, Bruselas había pedido a Putin que se abstuviese de reconocer a las provincias separatistas so pena de exponerse a duras sanciones comerciales por parte europea.

La respuesta comunitaria ha llegado en forma de tres tuits idénticos en las cuentas del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell. En otras capitales, como París o Kiev, los gobiernos respectivos convocaban casi al mismo tiempo la reunión de urgencia de los respectivos consejos de seguridad para analizar la situación desencadenada por Putin.

El presidente ruso ya había advertido telefónicamente al canciller alemán, Olaf Scholz, y al presidente francés, Emmanuel Macron, de su intención de reconocer a las dos provincias del Donbás. Pero Bruselas confiaba en que el ultimátum no se cumpliese. “Entendemos que la decisión final aún no está tomada”, había señalado Borrell hacia las 6:30 de la tarde al término de una reunión del consejo de ministros de exteriores celebrada en Bruselas. Menos de dos horas después, Putin se dirigía en directo por televisión a la opinión pública rusa para confirmar su decisión y firmaba los decretos de reconocimiento de independencia ante las cámaras.

El presidente ruso hacía así caso omiso a las llamadas de la UE a dar un paso que puede agravar aún más la crisis de seguridad en Europa. “Pedimos al presidente Putin que respete el derecho internacional y los acuerdos de Minsk y esperamos que no reconozca la independencia de las provincias de Donetsk y Lugansk”, decía Borrell tras la reunión de ministros europeos. Y el jefe de la diplomacia comunitaria advertía: “Estamos listos para reaccionar de manera contundente en el caso de que lo haga”. Borrell indicaba que tanto el reconocimiento de las dos autoproclamadas repúblicas en Ucrania como su posible anexión a Rusia desencadenarán represalias comerciales por parte de la UE.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El anuncio en Moscú del inminente reconocimiento de la independencia había sorprendido a los ministros de la UE en una reunión destinada entre otras cosas, precisamente, a calibrar la necesidad o no de iniciar ya las sanciones contra Rusia. La acumulación de tropas rusas junto a las fronteras del norte y el este de Ucrania, los recurrentes ataques cibernéticos contra Kiev y la multiplicación de los incidentes militares con las zonas del país controladas por fuerzas prorrusas han alentado el debate sobre la conveniencia de activar ya el castigo contra el régimen de Putin.

Ucrania y sus aliados más estrechos dentro de la Unión Europea han redoblado la presión para que Bruselas imponga ya las primeras sanciones contra Rusia, a la que acusan de provocar una grave crisis económica en un país asediado por el ejército de Vladímir Putin. Pero la mayoría de los socios europeos, entre ellos España, consideran que sería contraproducente iniciar ahora el castigo político y económico contra el Kremlin porque todavía confían en disuadir al presidente ruso de llevar a cabo una invasión del territorio ucranio. Además, algunos países de la UE, en particular Italia, temen que el cruce de sanciones y represalias entre Bruselas y Moscú ponga en peligro su suministro energético y provoque una grave crisis que desbarate la recuperación después de la pandemia.

El choque entre los partidarios de la mano dura inmediata con Moscú y quienes prefieren dar una nueva oportunidad a la diplomacia se ha visualizado durante la reunión de los ministros de Exteriores de la UE. La cita, presidida por Borrell, ha contado con la presencia de Dmytro Kuleba, titular ucranio de Exteriores. Este ha aprovechado su visita para reclamar a la UE la imposición de sanciones contra Moscú.

“Las sanciones están listas y estamos preparados para adoptarlas cuando llegue el momento, pero estamos trabajando para que ese momento no llegue”, había señalado Borrell poco antes de la reunión de los ministros. En la misma línea se expresó Luigi Di Maio, ministro de Exteriores de Italia, uno de los países que más teme las consecuencias económicas de un enfrentamiento comercial con Moscú. “Está claro que trabajar para una solución diplomática, como estamos haciendo, significa evitar las sanciones”, afirmó Di Maio en Bruselas.

El primer ministro italiano, Mario Draghi, incluso planteó el pasado viernes que se excluyese de antemano el sector energético de cualquier batería de sanciones contra Rusia. Roma teme que el castigo a Moscú incluya la prohibición o limitación de comprar gas ruso, lo que podría tener un grave impacto en la economía italiana, muy dependiente de las importaciones de gas y petróleo, dos combustibles que cubren el 80% del consumo energético del país.

Bruselas ya ha dejado claro que en caso de invasión las sanciones serán enormes y no habrá ningún tabú sobre los sectores afectados, lo que amenaza tanto al energético como al financiero, que quedaron a salvo en los castigos aprobados por la anexión rusa de Crimea en 2014 en un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que telefoneó a Draghi la semana pasada para abordar los planes de contingencia en cuanto al suministro energético, ha asegurado que Europa dispone de reservas suficientes para afrontar un choque frontal con Moscú.

Pero antes de iniciar una guerra comercial, la UE prefiere, en todo caso, esperar a los resultados de la nueva ofensiva diplomática para evitar la guerra, que bajo el impulso del presidente francés, Emmanuel Macron, parece haber allanado el camino hacia una cumbre internacional al más alto nivel sobre Ucrania. La cita se celebraría, según París, si Rusia no acomete la invasión de su país vecino. Y estaría precedida por la reunión del secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, y el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, prevista para este jueves, y por una posible cumbre entre Putin y el presidente de EE UU, Joe Biden, ahora en entredicho. El reconocimiento de las provincias del Donbás pone en entredicho todas esas perspectiva de salida negociada.

Alemania, Italia y España, entre otros países europeos, secundan la vía diplomática impulsada por París. Y el propio Borrell la considera imprescindible. “Deben movilizarse tantos recursos diplomáticos como podamos imaginar”, ha señalado el jefe de la diplomacia comunitaria. “Se necesita cualquier formato, cualquier mesa de negociación para intentar evitar la guerra y apoyaremos todas las conversaciones porque son la mejor vía, la única vía para encontrar una solución a la crisis”, añadía el español.

Los socios europeos más cercanos a la frontera rusa, sin embargo, consideran un error histórico contemporizar con Moscú y creen que Putin solo está ganando tiempo para ir desestabilizando Ucrania, una tesis que parece corroborada por la decisión rusa de sellar a fuego su alianza con las dos provincias ucranias que quedaron fuera del control de Kiev en 2014. “Nosotros [los países bálticos] estamos en primera línea para ver lo que está sucediendo y creemos que el ataque [ruso contra Ucrania] ya está sucediendo”, ha señalado el ministro lituano Gabrielius Landsbergis.

Los países partidarios del castigo inmediato acusan a Moscú de haber provocado una grave crisis económica en Ucrania y de lanzar continuos ataques cibernéticos contra la Administración y las infraestructuras del país. Por ello, defienden una imposición gradual de las sanciones para ir subiendo la intensidad en función de las actuaciones del Kremlin.

Ninguna delegación europea niega el impacto que las hostilidades rusas están teniendo sobre Ucrania. Y este mismo lunes, el consejo de ministros de Exteriores de la UE ha aprobado un rescate financiero del país de 1.200 millones de euros. Los préstamos, que se liberarán en dos tramos, fueron propuestos por la Comisión Europea el 1 de febrero. Y en solo 21 días, la propuesta ha sido aprobada por el Parlamento Europeo y por el Consejo. La rápida tramitación denota el riesgo que la UE percibe de un desmoronamiento financiero del Estado ucraniano como consecuencia del acoso militar desde el exterior.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



La Segunda Guerra Mundial terminó en Países Bajos el 5 de mayo de 1945, y desde su exilio en Londres, la entonces reina Guillermina y el Gobierno holandés tenían preparado un tribunal especial para procesar a los que colaboraron con el invasor nazi. Cerca de 150.000 sospechosos fueron internados a la espera de juicio en varios centenares de campos, según los historiadores. Son los llamados foute mensen, que podría traducirse como “la gente que estuvo del lado equivocado”, y cuyos hijos cargan todavía con ese apelativo. De hecho, sienten que pagaron las culpas de los adultos que apoyaron a los ocupantes alemanes y buscan un reconocimiento del Ejecutivo, al que se han dirigido varias veces por la marginación y el estigma sufridos tras la contienda. Ello implicaría incluirles entre las víctimas oficiales de la guerra, un asunto difícil de abordar en un país cuya comunidad judía sufrió el mayor exterminio de Europa occidental.

El pasado noviembre, la exreina Beatriz acudió al 40 aniversario de la fundación de voluntarios que agrupa desde 1981 a los descendientes de los colaboracionistas (Stichting Werkgroup Herkenning). Con unos 200 miembros, han atendido en los últimos años a unas 10.000 personas que básicamente buscaban información de su pasado, y para ellos la visita revistió gran simbolismo aunque Beatriz sea ahora una princesa sin peso institucional. Sin embargo, el nuevo Gobierno, que toma posesión este mes, ha hecho saber que no hay consenso político para debatir este capítulo del pasado.

La fundación recibe alrededor de 60.000 visitas digitales al año. Según sus datos, unos 100.000 holandeses se afiliaron al Movimiento Nacional Socialista en Países Bajos (NSB, en sus siglas neerlandesas), y cerca de 25.000 lucharon con el Ejército alemán en el frente oriental. “Como hasta 1965 las familias holandesas solían tener tres niños, podría haber unos 300.000 descendientes. Es una estimación a la baja, sin sumar a los nietos. Tampoco tenemos el número de hijos de holandesas y soldados germanos”, indica la organización.

Una vez liberados, los colaboracionistas, diversos en su compromiso con los nazis, tuvieron dificultades para encontrar empleo. Algunos perdieron el derecho al sufragio durante diez años. El NSB era el único partido permitido por los nazis, que lo utilizaron como herramienta de control. Tenía su propio grupo paramilitar para cooperar en la persecución de los judíos y contra la resistencia, y apoyó la explotación económica nacional en favor del Tercer Reich.

Para los hijos de los que colaboraron, aquella etapa se envolvió en sus familias en un silencio que duró décadas. Es el caso de la madre de Rosanne Buis, que era hija de miembros del NSB. El abuelo de Buis era médico y tenía cuatro hijos. “Mi madre formaba parte de las juventudes del partido, y la familia se marchó a Alemania en 1944, cuando se pensaba ya que los ingleses y los canadienses ganarían la guerra. Contaba 17 años y la llevaron como enfermera a Austria. Acabada la contienda huyó para regresar a Países Bajos a finales de junio de 1945″, explica Buis en conversación telefónica. A su madre la internaron en un campo en septiembre de ese año “y allí abusaron de ella; estaban en muy malas condiciones”. La casa familiar fue confiscada y sus abuelos empezaron de nuevo sin mencionar lo ocurrido. “Cuando yo llegué a la veintena me lo contó todo. Después dijo que no volvería a hablar. Yo sí se lo he explicado a mi hija”, admite Buis. Y subraya: “Hay un trauma intergeneracional que no se percibe, y por eso queremos que se reconozcan estas historias”.

El malestar que produce aún este oscuro pasado se refleja en las cifras mismas de la guerra. En Países Bajos murieron unas 280.000 personas, según el Museo de la Resistencia de Ámsterdam. Apenas unas decenas de miles de los cerca de 140.000 miembros de la comunidad judía nacional sobrevivieron al Holocausto ―de los 107.000 deportados a campos de concentración solo regresaron 5.000—. En el Archivo Nacional, por otra parte, hay datos de unas 500.000 personas señaladas —con y sin fundamento— por colaboracionismo, traición o crímenes de guerra. Tras la liberación, se dictaron 154 penas de muerte y hubo 39 ejecuciones. La mayoría de los detenidos por hechos considerados leves estaban en la calle a partir de finales de 1945.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

“Unas 20.000 casas propiedad de familias judías fueron confiscadas por los alemanes, y cerca de 8.000 se vendieron a miembros del NSB y otros. También les fueron arrebatadas unas 60.000 viviendas de alquiler”, señala Ronny Naftaniel, presidente del Consejo Central Judío, que representa a la comunidad holandesa. Explica, asimismo, que “la Iglesia católica, muy valiente durante la ocupación, contribuyó a la reducción o conmutación de las penas”. Y añade: “Los descendientes eran niños y la infancia debe protegerse siempre. Pero es un tema social, no un asunto del Estado. Es la sociedad la que les marginó o señaló. Hay una parte emocional que rechaza el dolor de un niño, y otra racional. Los hijos de los judíos asesinados en el Holocausto lo perdieron todo. La mayoría de los otros tenían a sus familiares”.

En el colaboracionismo hubo grados de compromiso político y moral, así como oportunismo por la crisis arrastrada desde los años treinta. “Mientras que unos estaban convencidos del ideal racista de la Gran Alemania, otros simpatizaban sin más. Durante la guerra vivían a menudo mejor que el resto de la población y eso generaba recelos”, cuenta, al teléfono, la historiadora Ismee Tames, del Instituto para el Estudio de la Guerra, el Holocausto y el Genocidio (NIOD). En su opinión, la reinserción social de este grupo era un reto considerado urgente por el Gobierno. “En los casos leves, se puso en libertad a los acusados ya en 1945. La mayoría de los menores no fueron separados de ambos padres, ya que muchas mujeres tampoco fueron internadas. En el verano de 1945, el Parlamento y el Gobierno querían que los colaboracionistas sin penas graves volvieran al trabajo, la sociedad, y al seno de sus iglesias. En los expedientes hay a veces cosas que no se sostendrían hoy ante un tribunal, en parte porque el imperio de la ley tardó algún tiempo en reafirmarse. Y esa es una de las razones por las cuales las élites políticas y religiosas prefirieron que regresaran a la vida normal”, asevera.

La antropóloga Cuny Holthuis, presidenta de la fundación de descendientes, es la menor de un matrimonio colaboracionista con siete hijos. Ella tenía apenas un año cuando sus padres —él era funcionario— se marcharon a Alemania en 1944 ante el avance aliado. Los instalaron en una especie de gimnasio y permanecieron allí unos seis meses. “Los niños podían salir, pero otros niños alemanes les llamaban traidores a la patria. Traidores a Países Bajos”, afirma. Se lo han contado sus hermanos. Volvió con cinco de ellos y con su madre. El padre siguió hasta Berlín con los dos mayores, de 9 y 11 años. Ambos chicos retornaron por su cuenta a Países Bajos. Su casa holandesa era grande, pero advierte de que estaban solos en un ambiente hostil y con la progenitora retenida. “Un día llegaron los canadienses, necesitados de un cuartel general. Cuando vieron a cinco niños llamaron al Ayuntamiento, que no sabía nada”. A partir de entonces, empezó un peregrinaje entre hogares de acogida y de conocidos. La familia se reagrupó en 1951. “Pero ya no recuperas la unidad y tampoco había ayuda psicológica”. “No se hablaba por temor al señalamiento. Progresamos por el tesón de mi madre. Con mi padre, un oportunista, perdimos el contacto”, expone.

Algunos de los hijos mayores fueron reeducados. “Era para aprender a ser un buen holandés: el que nunca lucharía contra su país o apoyaría un régimen totalitario. Visto hoy, las políticas aplicadas por el Estado y las diferentes iglesias pueden parecer duras y frías”, señala la historiadora Tames. Apunta, a su vez, que la mirada hacia la ocupación fue cambiando en los años sesenta. “El horror del Holocausto empezó a calar en general en la sociedad. El debate político sobre las víctimas de la guerra es de los setenta. Entonces, y también en los ochenta, comienza a prestarse atención a la gente con un trauma de la guerra”, concluye.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

top