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Carmen Maura asegura que nunca tuvo grandes expectativas con su trabajo de actriz, que llegó a la profesión para divertirse, «como si fuera a Disneylandia», porque su vida no era «muy alegre», y que todo lo logrado hasta ahora –más de 50 años de carrera– se debe a haber estado en el lugar adecuado en el momento justo.

«He tenido mucha suerte, una de las cosas que tiene esta profesión es que no basta con hacerlo bien; tiene su secreto, pero tampoco es tan complicada. Yo he tenido un ángel de la guarda que ha estado siempre al loro y me ha puesto en el sitio adecuado en el momento justo (…) Nunca soñé con llegar aquí, o allá, y también me ayudó no tener demasiadas expectativas», considera la actriz, que el próximo día 1 de mayo recibirá el Premio Platino de Honor por toda su trayectoria.

Protesta, en una entrevista con Efe, cuando se le acusa de exceso de humildad por ese resumen de su vida. «No, no, es la verdad, es lo que pienso -afirma-, y es que estoy segura de que ha sido eso».

Más de 50 años de carrera

También reconoce que ha podido influir en esta desmesurada (y valoradísima) carrera, con cien largometrajes y otros sesenta proyectos audiovisuales de todo tipo, desde cortos a series de televisión, haber hecho siempre «lo que le daba la gana», desde el principio, dice. «Si hubiera hecho caso, no habría sido presentadora, ni habría trabajado con Almodóvar».

«Este premio es muy bonito, -lo ha hecho Mariscal, se regodea-, y entiendo que está bien que se me reconozca todo lo que he hecho fuera; a lo mejor esto ayuda para que alguna de las muchísimas películas que he hecho fuera se vean», ha manifestado.

Calcula que pueden ser dos de cada tres películas rodadas en prácticamente «todos los países latinoamericanos», las que no se han visto en España. «Allí me tienen mucho cariño y me tratan muy bien, con sus cosas, porque he tenidos mis sustillos -se ríe-, pero en general me ha enriquecido muchísimo trabajar allí».

Un mensaje que ha reiterado en una rueda de prensa, celebrada en el Instituto Cervantes, donde ha comparecido junto al presidente de EGEDA, Enrique Cerezo, promotor de los Platino, y que ha reivindicado como «una de sus frustraciones».

«Muchas veces he tenido que hacer copias en mi casa para que mis amigas vieran mis pelis», se queja. Y remata, orgullosa: «Está bien que me hayan dado este premio y me siento muy a gusto con él».

La actriz sigue encantada con su trabajo

Sigue entusiasmada con su trabajo, porque «no lo ve como un trabajo», aunque a veces le duele todo y no le gustan los madrugones, y bromea con sus advertencias cuando llega a un rodaje: «Señoras, señores, tengo 76 años y hay que cuidarme», cuenta, divertida, aunque su aspecto es inmejorable.

Ha adelgazado solo por ensayar la versión francesa de «La golondrina», una obra de teatro que ha ayudado a traducir al francés y que la tiene entusiasmada, hasta el punto de que hoy lucía una preciosa americana que tiene desde hace 25 años, revela a Efe.

Y nunca se ha «arreglado» la cara. «No me gusta que me pinchen», explica. «No me he hecho nada porque yo he tenido tantas veces que operarme por cosas (serias) que yo no me meto (en un quirófano) sin necesidad, aunque noto que me miran por aquí (se señala detrás de las orejas) cuando me van a maquillar», y se parte de risa.

Reconoce que no se le han dado bien los hombres -«uno me quitó el dinero y otro los niños, un problema mío, que he elegido mal» dice-, pero con los directores de cine, fue diferente. «Me encanta porque enseguida les haces felices, si lo haces bien, en seguida te adoran».

También le gusta mucho «no tener demasiada responsabilidad, por eso nunca dirigiré una película (…) me encanta ser actriz», señala, y confiesa que nunca se encerrará en un sanatorio para hacer de enferma o engordará 20 kilos para un papel.

La importancia del director para Carmen Maura

Y más que preferir drama o comedia, para Maura lo que cuenta es «el jefe».

«Cuanto más listo sea, más divertido me lo paso», dice. «Me gusta mucho hacer reír (…) pero los papeles dramáticos tampoco están mal porque te desahogas. Pero los que me encantan son los de mala malísima», como el que interpreta en la última película de Paco León, «Rainbow», donde hace de bruja junto a Carmen Machi.

Tampoco le queda nada por hacer, ni tiene ganas de ningún papel en especial. «Si preguntas, lo que me apetece es irme al campo».

Actriz y musa para directores como Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia, Mario Camus, Carlos Saura, Fernando Trueba, José Luis Borau, Fernando Colomo o Pilar Miró, Maura (Madrid, 1945) tiene medio centenar de galardones, entre ellos, cuatro Goyas, tres premios Europeos del cine, una Palma de Oro de Cannes, dos Conchas de San Sebastián, un César, y Premio Nacional de Cinematografía 1988. Ahora tendrá también el Platino.

Y al final, Maura regala su secreto de belleza: «No dejes que te incordien, lo que más te estropea y te envejece es que te fastidien». Consejos de Platino.

 

El consejero delegado de Ifema Madrid, Eduardo López-Puertas, presentó este martes en Roma a empresas e instituciones la extraordinaria oportunidad para promover la movilidad sostenible que ofrece el congreso Global Mobility Call, un evento «global» que se celebrará entre el 14 y el 16 de junio en Madrid.

«Es la primera vez que desde un modo holístico y transversal se va a tratar la movilidad sostenible e inclusiva para todo el mundo», dijo López-Puertas en una entrevista con EFE.

«Queremos que sea un evento internacional y global, que pueda llegar a todo el mundo», añadió, al tiempo que señaló que el congreso verá a más de 300 empresas representadas.

El Global Mobility Call, organizada por Ifema Madrid y Smobhub, tendrá su primera edición en junio en la capital española y este martes fue presentado en Roma, tras su lanzamiento en Madrid en julio de 2021, y tras su paso por la COP26 en Glasgow; París en diciembre, la Expo Dubái en enero y en Lisboa en febrero.

Una oportunidad de diálogo

El evento ha contado con un grupo de invitados, empresarios y líderes institucionales italianos que han reflexionado sobre el desarrollo de la movilidad sostenible en el contexto económico y social actual.

Entre los presentes ha estado el viceministro italiano de Infraestructuras y Movilidad Sostenible, Alessandro Morelli, quien ha pedido en declaraciones a EFE que Italia y España unan sus fuerzas y busquen objetivos comunes para avanzar de la mano en el ámbito de la movilidad sostenible.

«Creo que el congreso en Madrid será una ocasión para Italia y España de diálogo y espero que se pueda ampliar también a toda Europa porque, por desgracia», algunos países «están invirtiendo en este campo de forma individual» y no siguiendo una posición común en la Unión Europea (UE).


 También la consejera delegada de Enel X Way, Elisabetta Ripa, destacó en declaraciones a esta agencia la importancia de que Italia y España inviertan más en la electrificación del sector automovilístico y en la movilidad sostenible, ya que ambos «están un poco atrás respecto a la media europea».

En su intervención en la mesa redonda titulada «Descarbonizar la movilidad para acelerar la recuperación verde», Ripa destacó que «la transición energética comportará una transformación del sector» y que será fundamental que los trabajadores reciban formación para que los empleos tradicionales cambien con esta nueva realidad.

Fomentar la compra de vehículos eléctricos

En el debate también intervino el director general de la Asociación Nacional de la Industria Automovilística (ANFIA), Gianmarco Giorda, quien sostuvo a EFE que uno de los mayores problemas de la adaptación de la industria automovilística a la eléctrificación pasa por la falta de incentivos a la demanda de compra de nuevos vehículos.

Citó que el Gobierno italiano trabaja en la aprobación de un paquete de ayudas de unos 600-700 millones de euros que buscará promover esta demanda, una cantidad «fundamental» porque «hay una diferencia de 10.000 euros entre un vehículo eléctrico y de combustión interna y deben ser compensados con una ayuda del Estado, si no la demanda baja de manera significativa».

España, protagonista global de movilidad sostenible

La Global Mobility Call, que cuenta con el patrocinio e impulso institucional del Ministerio español de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA), será un evento estratégico que tratará de posicionar a España como el centro de operaciones internacional de la futura movilidad sostenible.

Contará con un área expositiva y otra congresual para la realización de conferencias y mesas redondas, y el formato de participación será híbrido, es decir, se podrá asistir presencialmente pero también habrá una plataforma digital que permitirá llegar a un gran público en todas partes del mundo.


 


Santiago de Cali, marzo 28 de 2022. El Gobierno departamental celebró la reactivación de la conexión aérea Cali-Madrid de la aerolínea Avianca que conectará con cuatro frecuencias semanales al Valle del Cauca con España y Europa desde el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón.

Julián Franco Restrepo, secretario de Turismo del Valle, indicó que esto corrobora el buen clima que rodea la dinamización del sector turístico en la región. “El mes de diciembre en particular fue un mes histórico en el flujo de pasajeros, con más de 600.000 pasajeros en el mes de diciembre, y estos meses que llevamos del año vienen con cifras muy importantes, ya hemos superado el millón de pasajeros en estos más de dos meses”, manifestó.

El funcionario puntualizó que la conexión aérea con España es necesaria para que sigan llegando más turistas, no solo de ese país sino de destinos como Francia, Alemania e Inglaterra, atraídos por actividades como el aviturismo, el turismo cultural o el ecoturismo.

“La realidad es que, si hacemos un comparativo con lo que pasaba antes de la pandemia, hoy tenemos más rutas y más frecuencias. Estamos conectados con más partes en destinos nacionales y también en destinos internacionales. No solo con la ruta a Madrid, sino con Ciudad de México, que es un destino que nos interesa muchísimo porque en su área metropolitana son más de 22 millones de personas”, agregó Franco Restrepo.

El Secretario de Turismo departamental concluyó que, de la mano de Aerocali como operador del terminal aéreo internacional de la región, se trabaja para reactivar también rutas aéreas desde Cali hacia Lima, Quito y Guayaquil.


Pedro Sánchez y António Costa, este viernes en Bruselas.
Pedro Sánchez y António Costa, este viernes en Bruselas.JOHN THYS (AFP)

Ya llevaban más de cuatro horas de intenso debate. Y no pintaba bien. Pedro Sánchez y el portugués António Costa empezaban a ver que su idea de lograr que el Consejo Europeo les autorizara una “excepción ibérica” para poner en la península un tope a los precios del gas que se utiliza para fabricar electricidad y así lograr bajar de manera drástica y rápida la factura de la luz tenía demasiadas resistencias. Sobre todo en Alemania y Holanda. El debate no iba bien.

Charles Michel, presidente del Consejo, propuso empezar a votar los puntos en los que había más consenso y dejar para el final los más complicados, entre ellos la excepción ibérica y otros como la exigencia del italiano Mario Draghi de que quedara claramente fijada la idea del límite de precios para aplicarla en el futuro. Pero la tensión en ese momento ya era muy fuerte. Costa insistió:

—Tiene que quedar muy claro que nada está pactado hasta que todo esté pactado. No queremos que se den por buenos estos puntos si luego no se cierran los otros.

Sánchez le secundó.

—Es muy importante que no demos por cerrado nada hasta que no hayamos logrado acordar puntos que son muy relevantes para España y Portugal.

El español también desconfiaba. La tensión iba subiendo. Michel tranquilizó a los primeros ministros ibéricos, los que más se jugaban en la cita.

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—Es el procedimiento habitual, nada estará cerrado hasta el final.

En medio de esa tensión, Sánchez, que lleva siete meses presionando para cambiar el mercado energético europeo y ya ha fracasado en cumbres anteriores, tiene muy claro que esta vez tiene que ser diferente. No puede volver a Madrid con las manos vacías mientras sectores enteros amenazan con parar por el desorbitado coste energético.

Sánchez lleva toda la mañana explicando a sus socios la situación española, con paros en el transporte, con la flota pesquera amarrada varios días, con industrias paradas. Les cuenta que España y Portugal han sufrido mucho por no tener interconexiones, lo que les ha forzado a invertir mucho más. Que ambas han hecho un esfuerzo enorme por desarrollar energías renovables y están entre los países con más porcentaje de ellas. Y que sin embargo todo eso se queda en nada por culpa de un sistema que hace que toda la electricidad se pague al precio de la generada con gas, solo un 15% del total en el caso español.

Despliega datos, argumentos económicos, políticos, sociales. Él y su equipo más cercano llevan semanas trabajando a todos los niveles para ablandar a los más duros: Alemania y Holanda. Pero el socialdemócrata Olaf Scholz y el liberal Mark Rutte no ceden.

—La excepción ibérica puede romper el mercado eléctrico europeo, es muy arriesgado, dicen.

En ese momento, Sánchez lee en su móvil un tuit que alguien le envía del periodista de France24 Dave Keating, en inglés. “Sánchez está amenazando con vetar las conclusiones si no hay cambios claros en los precios”, dice mientras detalla las posiciones dentro de varios países.

Sánchez estalla. Él insiste en que en ningún momento amenazó con un veto. Pero alguien está lanzando fuera esa versión. El presidente necesita un golpe de mano que cambie el ambiente de la cumbre y le permita reforzar su posición para negociar la excepción ibérica. No puede salir de Bruselas sin ella. Así que hace algo muy inesperado en un líder europeísta, calmado, frío, al que los demás le han visto siempre templar en todos los debates. Sánchez da cuenta a los demás del tuit. Y se planta.

—No se puede tener un debate tranquilo con estas filtraciones. No me siento cómodo. España se está jugando mucho, este es un tema muy serio. Yo en estas condiciones no puedo seguir.

Sánchez recoge sus papeles y se va de la sala, ante la sorpresa de todos los demás líderes. Es el golpe que necesitaba.

El presidente toma un ascensor y sube a la delegación española, donde está su equipo, que también se sorprende al verle. Poco después llega a buscarle el francés Emmanuel Macron, presidente de turno de la UE. También acude Charles Michel.

Sánchez necesita que los demás sepan que va en serio. Lo ha logrado. El español y el francés bajan y entran juntos de nuevo en la sala. Ha pasado muy poco tiempo, pero el suficiente para que todos entiendan lo que se está jugando España y la importancia del asunto. Hay un breve receso y, desde ese momento, según coinciden varias delegaciones, la reunión cambia de tono. El golpe de efecto de Sánchez ha funcionado.

—En este asunto no hay silver bullet [bala de plata] ni recetas mágicas —repiten varios presidentes cuando vuelven.

—Pero lo peor sería no hacer nada. España acepta medidas que le pueden perjudicar, como aumentar las reservas, algo que puede subir el precio y nosotros no las necesitamos porque tenemos muchas regasificadoras. Pero lo hacemos en solidaridad con quien lo necesita. A cambio queremos que nos permitan la excepción ibérica— insiste el español.

Detrás de este primer plano de los líderes hay muchísimo movimiento. Antes de llegar a este punto cumbre con el golpe de mano de Sánchez, ha habido decenas de conversaciones, viajes, reuniones, papeles. La placenta de este acuerdo, en términos de Javier Cercas, ha llevado semanas. Con muchos altibajos.

El mejor momento fue el arranque del proceso, el 5 de marzo, cuando Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, fue a La Moncloa y reconoció a Sánchez el liderazgo en el asunto de la energía. El más difícil, el pasado viernes 18, en una cena en Berlín, cuando Sánchez, acompañado por la vicepresidenta Teresa Ribera, la gran especialista, y Manuel de la Rocha, hombre clave en todas las negociaciones y sherpa del presidente en las decisivas horas finales en Bruselas, vio claramente que Scholz estaba durísimo y rechazaba de plano la idea de desacoplar los precios del gas y de la electricidad en toda la UE.

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, el 5 de marzo en La Moncloa.
Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, el 5 de marzo en La Moncloa.Andrea Comas

Ese era el plan A de España, que esa misma mañana había logrado el apoyo de Italia, Portugal y Grecia en un encuentro en Roma. Pero ahí vieron que era imposible y empezaron a trabajar el plan B: la excepción ibérica. Que tampoco era nada fácil.

El jueves por la tarde, los sherpas de España, Portugal, Francia, Bélgica y Grecia empiezan a preparar el terreno para aunar estrategias que puedan ablandar a Alemania y Holanda. En ese momento España aún apostaba por acudir al artículo 122 del tratado de funcionamiento de la UE, que permite tomar decisiones en momentos excepcionales al margen de los tratados. La idea era que la excepción ibérica se incrustara en la legislación europea. Pero la Comisión Europea organiza de madrugada una reunión con los sherpas de España, Francia, Alemania y Holanda y el no de estos dos últimos es rotundo:

—Eso rompería el mercado europeo. Nunca lo votaremos.

Los holandeses se quejan sobre todo de que cada uno quiere sus excepciones y límites al mercado —el italiano Draghi insiste, y lo logró finalmente con mucha presión, introducir la idea de los límites de precios en las conclusiones finales— y temen un descontrol. No quieren tocar el mercado pese a los precios desorbitados.

—Resolvedlo vía impuestos quitando los beneficios caídos del cielo para compensar a los consumidores —explican.

Los españoles les dicen que esa vía ya está explorada y que no es suficiente, necesitan desacoplar el precio del gas del de la electricidad. Pero parece inútil.

El viernes, mientras Sánchez se faja en la sala y rompe la baraja, las negociaciones de las delegaciones se multiplican. Poco a poco, gracias a la presión de España, Portugal y de la Comisión, los alemanes empiezan a aceptar la idea de la excepción ibérica. Pero tienen que ser España y Portugal quienes propongan su plan y la Comisión la que lo acepte o no.

Los españoles desconfían. Quieren meter en las conclusiones las especificidades de España y Portugal: menos del 3% de conectividad y más del 40% de renovables. Es casi como poner sus nombres. Pero Alemania lo rechaza.

España necesita garantías de que la Comisión Europea no tumbará la propuesta cuando se la envíen. Sería un gran fiasco. Si no puede ser por escrito, tendrá que ser de palabra.

A esas alturas de la tarde, desde Madrid, las vicepresidentas Teresa Ribera y Nadia Calviño, con buenos contactos en Bruselas, multiplican llamadas y gestiones. El equipo de Ribera está volcado y en especial un hombre clave: Manuel García, director general de Energía. En plena cumbre, él habla directamente con el equipo de la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, para garantizar que aceptan el sistema que tiene pensado hacer España y que no habrá problemas.

El texto de las conclusiones, que ampara la excepción ibérica, está cerrado. “Se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”, dice. Las garantías técnicas también. Faltan las políticas.

Von der Leyen, que se ha implicado a fondo para ayudar a España, promete a los españoles que hablará en la rueda de prensa de forma rotunda a favor de la excepción ibérica. Más clara incluso que en las conclusiones. Y lo hace.

—La península ibérica tiene una situación muy específica. Tienen un alto porcentaje de renovables, y eso está muy bien, pero muy poquitas interconexiones. Por eso estamos de acuerdo en que haya un tratamiento especial —dirá.

Poco después comparecen Sánchez y Costa conjuntamente, eufóricos y agotados. Al español le preguntan qué garantías hay de que la Comisión acepte la propuesta ibérica cuando la envíen.

—Para garantías solo hay que escuchar las declaraciones de la presidenta de la Comisión ahora mismo —contesta Sánchez.

Todo está pactado. El plan era muy arriesgado, y podría haber sido un enorme fiasco en una de las peores semanas del Gobierno. Pero funcionó. Hubo que tocar muchas teclas, forzar con una escenificación dramática que incluyó un inédito abandono de la reunión. Pero Sánchez, que ha demostrado que no teme al riesgo, se vuelve a casa con un mecanismo para bajar el precio de la luz en menos de un mes siempre que la Comisión no se lo tumbe. Y eso era lo único relevante.

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La batalla fue correosa, con momentos de ebullición, multitud de intereses enfrentados y una coreografía propia de las cumbres europeas de altos vuelos, incluido el abandono de la sala de negociación por parte de Pedro Sánchez en el instante en que se discutían los puntos decisivos sobre energía. Pero el pacto de los Veintisiete llegó. Y el éxito de España, país al que, junto a Portugal, se le reconoce la excepción ibérica para hacer frente al zarpazo de los precios de la luz, marca un giro en la política energética de la UE. La cuña española, que lleva meses reclamando cambios en el sistema, abre además la posibilidad de que se acabe revisando todo el modelo de mercado eléctrico europeo.

El nuevo rumbo, incluido en las conclusiones plasmadas por los líderes comunitarios tras el Consejo Europeo celebrado este jueves y viernes en Bruselas, tiene muchos frentes: la UE reconoce la “urgencia” ante un problema agravado por la guerra en Ucrania; se enumera una lista de medidas para frenar el “efecto contagio” del gas en el mercado de la electricidad; proclama la necesidad de actuar “a corto plazo” y de tener en cuenta las “circunstancias nacionales” de los Estados miembro; reclama a la Comisión propuestas para reformar la formación de precios del mercado eléctrico y apuesta por una estrategia común de compra de gas y de almacenamiento de combustible de cara al invierno.

A España y Portugal –sin mencionarlas de forma expresa– se les dedican un par de párrafos enteros, en los que se especifica que dado “el contexto de precios muy elevados de la electricidad” el Ejecutivo comunitario evaluará “urgentemente” las medidas temporales de emergencia notificadas por los Estados miembro. Para su evaluación, “se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”. Este último punto es la especificidad ibérica: España y Portugal tienen una conectividad que no llega al 3%.

Para que no hubiera lugar a dudas, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, cuyo papel será central en los próximos pasos, señaló en la rueda de prensa tras la cumbre la “situación muy específica” de la península Ibérica. “Estamos de acuerdo en que haya un tratamiento especial para que pueda lidiar con los precios energéticos”.

Solo hace seis meses todo esto hubiera sonado a ciencia ficción. El resultado es fruto de un tira y afloja entre Bruselas y Madrid (a cuya batalla se han unido otras capitales, como París, Roma o Atenas) que se remonta al verano pasado. Del silencio se ha pasado al reconocimiento. En septiembre de 2021, por ejemplo, cuando Von der Leyen pronunció su discurso sobre el Estado de la UE, no dedicó ni una frase de los 59 minutos y 6.500 palabras de su intervención a la crisis de los precios de la energía: no lo consideraba un problema prioritario ni acuciante. Bruselas entonces respondía con evasivas a cualquier pregunta o propuesta que sonara a intervenir el mercado eléctrico.

España, sin embargo, llevaba meses sufriendo una situación que comenzaba a resultar insostenible, y reclamando medidas de todo tipo. Varias de las propuestas que ahora están sobre la mesa, como las compras conjuntas de gas o las reservas estratégicas de combustible, llevan un inconfundible sello español. Pero no siempre fueron vistas con buenos ojos.

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En octubre del 2021, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, explicaba ante un grupo de periodistas que estaba en la mano de la UE permitir a los Estados adoptar “medidas excepcionales” ante una “situación excepcional”. Es lo mismo que se había hecho con la suspensión de las reglas de gasto comunitarias ante las turbulencias económicas graves, argumentó. A la semana, la Comisión respondió con un paquete de “herramientas” en el que desoía casi todas las peticiones españolas, aunque se abría a “estudiar” la creación de reservas de gas y la compra conjunta y a evaluar, a través de la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía, “las ventajas e inconvenientes” del sistema: fue una primera cuña.

Poco después, el Ejecutivo español contraatacó con un documento oficioso que incluía una propuesta que sonaba revolucionaria, en el que prácticamente pedía permiso para abandonar el sistema de precios europeos de la electricidad. Su melodía se parece bastante a la música de estos días en Bruselas: “En situaciones excepcionales, debe permitirse a los Estados miembros adaptar la formación del precio de la electricidad a sus situaciones específicas”, reclamaba la iniciativa. La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, respondió alertando de sus muchos problemas: “Cambiar el modelo actual supone un riesgo para la predictibilidad y competitividad del mercado y para nuestra transición hacia las energías limpias”, replicó con el mantra bruselense habitual.

Varios Consejos Europeos, encuentros de ministros y comunicaciones de la Comisión después el tono político parece haber dado un salto abismal. Solo en esta última semana, el Ejecutivo comunitario ha presentado una batería valorando distintas posibles propuestas “de emergencia” para cortar el contagio del precio del gas en el de los precios de la energía; y los Veintisiete, incapaces incluso de encontrar un acuerdo energético en citas anteriores, han lanzado esta vez un mensaje contundente en sus conclusiones.

Fuentes del Ejecutivo comunitario admiten que el Consejo Europeo ha enviado “una señal política” clara en esta última cita. Pero también conceden que las conclusiones redactadas son como “un árbol de navidad” o un “mosaico” con muchos compromisos en el que cada país ha logrado colocar sus principales peticiones: España, su insularidad energética; Francia, la revisión del sistema de fijación de precios; Alemania, los nórdicos y algunos de los tradicionales halcones del libre mercado, asegurar el suministro de gas, y el compromiso de que las intervenciones a corto plazo sobre el mercado eléctrico se hagan a consultando a los actores relevantes y sin alterar las normas de mercado. Todos parecieron irse con una victoria al menos parcial a casa.

Pedro Sánchez exhaló exultante al término de la cumbre: “Por fin se reconoce la excepción ibérica”. El canciller alemán, Olaf Scholz, subrayó tras la cita el “escepticismo” de Berlín frente a algunas propuestas, pero ensalzó la batalla del español –”ha defendido con éxito los intereses de su país junto a su colega portugués”– y mencionó la “unidad” que salía de la cumbre, con propuestas como la compra conjunta de gas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, fue muy claro en su comparecencia al expresar que no va a permitir que el precio de la electricidad francesa lo marque el gas ruso, como sucede ahora con el sistema marginalista de precios: “Hemos dado un mandato a la Comisión para revisar esta fórmula de precios”, dijo de forma tajante y tras explicar con unas gráficas el complejo sistema marginalista de fijación de precios.

Ahora le toca a la Comisión ponerse manos a la obra. Y tienen varios frentes: van a ser meses intensos para el ya atareadísimo equipo de la Dirección General de Energía. Desde el Ejecutivo comunitario se asegura que los países que opten por implantar medidas extraordinarias, como España (que tiene previsto enviarlas esta semana próxima) no lo van a tener fácil: se revisará en detalle que sus propuestas no distorsionan la competencia; y no todos tienen claro en Bruselas que las medidas vayan a tener el resultado deseado. Pero España al menos ha obtenido la posibilidad de lanzarse a la piscina con la cobertura de un manto europeo. Eso lleva buscando desde hace meses. Y será, de algún modo, pionera en terreno inexplorado, abriendo quizá un camino a seguir por otros.

La Comisión también ha recibido el mandato de ponerse en contacto con los “actores relevantes” para evaluar los distintos mecanismos de emergencia que pueden adoptar los Estados miembro, y ha de comenzar también a coordinar la compra conjunta de gas: el acuerdo con Estados Unidos anunciado este viernes de incrementar drásticamente los envíos de gas natural licuado es ya un primer ejemplo de esta capacidad de negociación al unísono, aseveran fuentes de la Comisión.

En las próximas semanas, además, será publicado el esperadísimo informe de la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía, logrado gracias a la presión española, que planteará alternativas al actual modelo energético. El Ejecutivo comunitario tiene previsto exponer en mayo posibles fórmulas para modificarlo. “Al final tendremos que tocar el mercado”, reconoce ahora una fuente comunitaria. Algo que no estaba nada claro, más bien al contrario, hace unos meses.

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España se ha salido al fin con la suya. No en razón de su fuerza, sino por la fuerza de su razón en este pulso. Y es que el mercado interior energético europeo es una entelequia. No existe. Existen solo dos de sus componentes. Un conjunto de objetivos y una estrategia para alcanzarlos.

Los objetivos son dos. Descarbonizar la economía (cero emisiones de gases de efecto invernadero) para 2050. Y el hito intermedio del 55% en 2030. La estrategia es sustituir las fuentes de energía contaminantes por renovables. La detalla el Pacto Verde Europeo, y la financia en muy buena parte el Plan de Recuperación Next Generation (NGEU). Aunque costará más.

Puede añadirse otro elemento. En el subsector eléctrico, un mecanismo común de fijación de precios, determinado por el precio marginal (el más caro) de las distintas fuentes (renovables, petróleo, carbón y gas) que se trocan en kilovatios. Se acordó en el Reglamento 943 de la UE, de 2019. Funcionó en la normalidad. Hasta que la escasez de oferta de suministros de esas fuentes a causa de la complicada reactivación pospandemia, agravada por Putin, disparó los precios, sobre todo del gas.

Todo saltó por los aires. Y dejó ver las costuras sin coser de un mercado que es aspiracional (siendo optimistas) o persa (siendo pesimistas). Donde impera la ley de la jungla. O del más fuerte.

Estos estallidos suceden cuando bajo un pomposo título (mercado interior) hay apenas una carcasa. En este supuesto mercado no se da la libre circulación en todo el territorio común, requisito clave de todo mercado integrado. Lo revelan las islas energéticas, casi incomunicadas: la península Ibérica, Grecia. Los intercambios eléctricos se circunscriben al perímetro aproximado de la Europa fluvial navegable.

La dependencia de las importaciones del exterior oscila entre casi cero y el infinito: Rumania, el 23,1%, o Suecia, el 26,6%; frente a Malta, el 102,9% (Eurostat, 2019).

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La desarmonización o asimetría de los componentes del producto eléctrico final es abismal. Francia lo genera con el 70% de origen nuclear; Luxemburgo, con el 80% de renovables; España exhibe el 15% de gas (antes, 23%); Alemania, el 27% de carbón (antes, 19%). Los del flanco centro-oriental emplean mucho más gas (la fuente más encarecida hoy, la que fija precio) que los sureños: por eso el sobreprecio de sus fuentes baratas es inferior al que afrontan los mediterráneos. Por eso estos sufren más.

España salió pronto al encuentro de la urgencia de un Norte entregado a la servidumbre del gas ruso. Para garantizar el suministro, propuso mancomunar compras y apurar la capacidad de almacenaje.

Por reciprocidad —además de racionalidad—, si no por solidaridad, debía atenderse su propia angustia: darle margen para aliviar un precio minorista —distorsionado por el mecanismo común y estructural de fijación— exorbitante. Aunque fuese a título temporal y excepcional. Mercados más consagrados, como el agrícola, se flexibilizan. Reducen sus exigencias a los productos de importación. Esta vez era la hora.

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El titular de la FGR, Alejandro Gertz, en el Palacio Nacional, en Ciudad de México, en una imagen reciente.
El titular de la FGR, Alejandro Gertz, en el Palacio Nacional, en Ciudad de México, en una imagen reciente.Mario Jasso/Cuartoscuro

El titular de la Fiscalía General de la República (FGR) de México, Alejandro Gertz, posee cuatro viviendas de lujo en España con un valor de mercado de más de cinco millones de euros (113 millones de pesos). El patrimonio del funcionario contempla un piso a su nombre en el barrio de Los Jerónimos, la zona más cara y céntrica de Madrid, y tres tríplex (viviendas de tres pisos) en Ibiza, que el jefe de la Fiscalía controla a través de una compañía inmobiliaria de la que es dueño, según una investigación de EL PAÍS.

La principal propiedad de Gertz, el piso de Madrid, fue escriturado en diciembre de 2013 por un millón de euros (22 millones de pesos), un 36% menos del precio medio de mercado de una vivienda en la zona, según fuentes inmobiliarias.

A cinco minutos a pie del parque del Retiro, el pulmón verde de la capital, y a siete del Museo del Prado, una de las mejores pinacotecas del mundo, se erige el piso de 233 metros que el alto funcionario tiene en el corazón de Madrid. Un edificio señorial de paredes blancas levantado en 1915 flanqueado por un portero a la antigua usanza acoge la vivienda. En ella, se despliegan dos recibidores, dos baños, ocho habitaciones, cocina y despensa.

El piso está libre de cargas y el fiscal es dueño del 100% del inmueble, según un reciente documento del registro de la propiedad 2 de Madrid. El valor actual de mercado de este apartamento supera los 2,3 millones de euros (52 millones de pesos), según fuentes inmobiliarias, que cifran el precio medio del metro cuadrado en la zona entre 10.000 (227.000 pesos) y 10.500 euros (238.000 pesos).

Edificio en Madrid de la vivienda de lujo del titular de la FGR, Alejandro Gertz.
Edificio en Madrid de la vivienda de lujo del titular de la FGR, Alejandro Gertz.Andrea Comas

El fiscal, que desde enero de 2019 es el jefe de las indagaciones de delitos federales en México, adquirió su lujoso inmueble de Madrid en 2013, cuando era rector de la Universidad de las Américas A. C. de Ciudad de México. La vivienda fue escriturada por un millón de euros (22 millones de pesos), según fuentes próximas a la transacción. El titular de la FGR desembolsó por cada metro cuadrado 4.291 euros (97.000 pesos), frente a los 6.741 euros (153.000 pesos) de media —un 36% menos— que costaba un piso de las mismas características en el distrito en ese momento, según la consultora inmobiliaria Knight Frank. “Fue una oportunidad, la propiedad pertenecía a 14 herederos que necesitaban vender”, precisa el administrador de los inmuebles de Gertz en España, un veterano empresario que asegura a este diario que el titular de la FGR “no abonó ninguna cantidad en B”.

La misma fuente explica que el fiscal sometió a su céntrico apartamento a una reforma integral de medio millón de euros (11 millones de pesso). Una remodelación que contempló, entre otras mejoras, el cambio de suelo. “Sabemos que es un señor mayor —Gertz tiene 82 años— que visita muy pocas veces al año su propiedad”, coinciden los vecinos.

Residencia española tras adquirir un piso

Gracias a la compra de su piso de lujo en Madrid, Gertz obtuvo la residencia en España, según su administrador. El funcionario mexicano se aprovechó de la denominada Ley de Emprendedores, que abría en 2013 a los extranjeros la puerta a conseguir el visado y la autorización de residencia en España a cambio de la adquisición de viviendas de más de 500.000 euros (11 millones de pesos). El fiscal abona desde entonces en España los impuestos derivados de sus propiedades en el país, según la misma fuente.

El siguiente destino para desgranar el patrimonio inmobiliario de Gertz, un abogado de dilatada trayectoria, conduce a la bahía de Ibiza. El fiscal general tiene en esta isla balear tres tríplex de 150 metros cada uno. Las viviendas —con terrazas de más de 50 metros— se encuentran a tres minutos a pie de la playa de Talamanca y del puerto Marina Botafoch, donde atracan los yates de las fortunas insulares.

El valor de mercado actual de las tres viviendas roza los tres millones de euros (68 millones de pesos), según las ofertas de propiedades similares en portales como Idealista. EL PAÍS ha omitido por seguridad la dirección exacta de los inmuebles.

A diferencia del lujoso piso en Madrid, inscrito por Gertz a su nombre en el registro de la propiedad, el fiscal controla sus tres viviendas de la isla balear a través de una sociedad inmobiliaria, Feserinvest S.L. Se trata de una firma sin empleados que el hoy titular de la FGR constituyó con 990.000 euros (22 millones de pesos) el 22 de junio de 2018, cuando era rector de la Universidad de las Américas A. C.

Feserinvest S. L. escrituró dos de estas viviendas en Ibiza por 400.000 (9 millones de pesos) y 575.000 euros (13 millones de pesos) en 2016, cuando Gertz era dirigente universitario. La tercera propiedad en la isla balear se inscribió por 525.000 euros (11 millones de pesos) en 2019, cuando el funcionario ya era titular de la FGR.

Al igual que la propiedad de Madrid, los tres apartamentos de Ibiza se registraron a un precio inferior a la media de mercado, según fuentes inmobiliarias de la zona. Hoy, viviendas en la misma urbanización se venden por un millón de euros (22 millones de pesos).

La firma del fiscal alquilaba en enero en la plataforma de alojamiento Airbnb uno de sus tríplex de tres dormitorios y tres baños para seis huéspedes “con estupendas vistas al puerto” por 2.634 euros (60.000 pesos) a la semana.

Bloque de viviendas en el paseo marítimo de Ibiza que acoge los tres tríplex del titular de la FGR, Alejandro Gertz.
Bloque de viviendas en el paseo marítimo de Ibiza que acoge los tres tríplex del titular de la FGR, Alejandro Gertz. Vicent Mari

Feserinvest S. L. —donde Gertz figura como presidente y dueño del 100% de las acciones— registró unas pérdidas de 18.559 euros (422.000 pesos) en 2018, último año que comunicó sus ventas al registro mercantil, según la base de datos de Informa. Y tiene como vicepresidente a una firma inmobiliaria que ha gestionado la compra y administra todas sus propiedades en España, según uno de sus responsables. La compañía acoge también en su consejo a una empresaria de organización de eventos ibicenca. Y a una firma que carece de propiedades controlada por un empresario inmobiliario que acumula 19 cargos en 10 sociedades.

Con un sueldo mensual bruto de 6.888 euros (156.000 pesos), según el Diario Oficial de la Federación, Gertz nunca ha divulgado detalles de su patrimonio. Preguntado por el motivo de su sigilo, el máximo procurador ha señalado que solo trata de evitar “posibles extorsiones”, según dijo a la cadena Univisión a finales del año pasado.

Gertz: “Todo está declarado”

El alto funcionario asegura a EL PAÍS a través de un portavoz no haber pagado dinero en B en sus adquisiciones de inmuebles en España. Y explica así por qué compró tan barato su piso de Madrid: “Cuando se adquirió, se encontraba en completo abandono y en su estado original antiguo. Se lo puede ratificar la persona que lo vendió que puede ser identificada, pues contaba con otros bienes en el inmueble”.

El fiscal confirma que consiguió la residencia española tras comprar en 2013 su piso de lujo en Madrid y sostiene que todas las cantidades escrituradas coinciden con las cifras desembolsadas. Concluye que declaró los inmuebles “a las autoridades mexicanas”.

Las cuatro viviendas de lujo de Gertz en España desveladas por este periódico se suman a los dos exclusivos apartamentos en EE UU destapados por Univisión. Según esta cadena, el fiscal adquirió en 2012 una vivienda en la Quinta Avenida de Nueva York por 2,1 millones de euros (47 millones de pesos) y otra por un millón en Santa Mónica (California) en 2007, cuando era presidente de la Federación Mexicana de Instituciones Particulares de Educación Superior, A.C. (FIMPES). Además, la prensa mexicana ha informado de otra vivienda de Gertz en París, que habría comprado a nombre de la universidad y una residencia en el exclusivo barrio de Las Lomas, en Ciudad de México.

Antes de aterrizar en la FGR, en enero de 2019, Gertz ocupó distintos cargos en el organigrama del poder. Fue secretario de Seguridad, primero del Distrito Federal y después en el Gobierno de Vicente Fox (2000-2006), y diputado en el Congreso. Y su puesto resistió como una roca los envites de varias crisis. Una de ellas fue la que le sobrevino en 2001 cuando se fugó de la cárcel Joaquín El Chapo Guzmán, jefe del cártel de Sinaloa. Gertz era entonces el máximo responsables de prisiones.

investigacion@elpais.es

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El nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, ha cargado contra el rey Felipe VI. En una entrevista con la televisión local T13 el lunes por la noche, consideró “bien inaceptable” que su ceremonia de asunción, celebrada el viernes 11 de marzo al mediodía, se demorara “porque el rey de España llegó tarde”. La ceremonia de juramento comenzó 15 minutos tarde, según el horario previsto. Felipe VI llegó el último entre los 12 jefes de Estado que se esperaban en Valparaíso, a 120 kilómetros de Santiago, donde está la sede del Congreso.

Fuentes de la Casa del Rey indicaron que “la delegación española siguió en todo momento las indicaciones del protocolo y seguridad chilena, que son quienes marcan el ritmo de llegada de las caravanas”. “De hecho, la caravana con la delegación española estuvo esperando en fila detrás de otras hasta que protocolo y seguridad dieron la instrucción de que ya se podía acceder”, agregaron.

Boric no se había referido al retraso en el inicio de su ceremonia hasta ahora. Lo hizo en una entrevista distendida en Las caras de La Moneda, un programa conducido por el animador televisivo Don Francisco, uno de los más populares de Chile y Latinoamérica. Las caras de La Moneda (como se llama la sede del Gobierno chileno) prometía durante la campaña mostrar a los televidentes “la persona” detrás “del candidato”.

Boric agradeció el lunes a Don Francisco la entrevista que le hizo días antes de la segunda vuelta del 19 de diciembre, a la que consideró clave en su triunfo sobre el ultraderechista José Antonio Kast. Consultado por el conductor del programa sobre las impresiones que le había dejado su asunción ante el Congreso, cargó contra Felipe VI. “Me pareció bien inaceptable que se atrasara la ceremonia porque el rey de España se había atrasado. Pero bueno, son cosas que pasan. Uno tiene que aceptar los protocolos establecidos”, dijo Boric.

Los invitados debieron recorrer el viernes por carretera los 120 kilómetros que separan Santiago de Valparaíso. Por cuestiones de seguridad, no se les permitió utilizar el aeropuerto de Viña del Mar, ubicado a unos pocos kilómetros. Una vez en Valparaíso, las comitivas sorteaban tres cordones de seguridad antes de llegar a la sede del Parlamento. Cuando la hora de inicio de la toma de juramento se acercaba, era evidente que ya no se podría cumplir con el horario estipulado. A las 12.00 horas, había aún largas filas de coches esperando para dejar invitados frente a las escalinatas del edificio. Las comitivas oficiales de jefes de Estado y presidentes incluían varios vehículos de custodia que se amontonaban sobre la calle. Cada nuevo invitado debía esperar el retiro de toda la comitiva anterior. Felipe VI llegó minutos después que el presidente de Bolivia, Luis Arce. Cuando el Rey ingresó al edificio, se cerraron las puertas y comenzó la ceremonia.

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El Ayuntamiento de València, que ha sido pionero en la monitorización de sus aguas residuales para controlar la incidencia del covid entre sus ciudadanos, planea seguir apostando por este tipo de estudios para obtener datos que sean útiles en distintas áreas municipales y para otras administraciones.

Así lo ha puesto de manifiesto la concejala del Ciclo Integral del Agua, Elisa Valía, durante el encuentro informativo organizado por la Agencia EFE junto con la empresa Global Omnium para analizar la importancia del control de las aguas residuales como fuente de información sobre el estado de salud de las ciudades.

El Ayuntamiento de València fue pionero a la hora de utilizar la herramienta SARS GOanalytics, creada por Global Omnium y que permite detectar los restos genómicos de covid en las aguas residuales aún en fases muy incipientes, e incluso cuando los enfermos son asintomáticos.

Tal y como recuerda Valía, ese control de los asintomáticos permitía anticiparse a la evolución de la pandemia precisamente cuando peor se encontraba el sistema sanitario, y es que «cuando la gente iba al hospital la ola la tenías ya encima».

Esa capacidad de anticipación fue clave para apostar por el proyecto y por una colaboración que el Ayuntamiento se plantea como una vía a continuar, pues la aplicación se abre al control de otras muchas enfermedades o contaminantes.

Una herramienta con múltiples beneficiarios

Valía considera que el papel del Ayuntamiento debe ser el de «facilitador», pues quien realmente puede beneficiarse de esta herramienta son las administraciones con competencias en materia de salud pública, como la Generalitat o el Gobierno central, así como los centros de investigación y las empresas.

En este sentido, señala que quieren ponerse a disposición de estas entidades para que sean ellas las que digan qué necesitan, pues al final «se trata de poner el servicio a disposición de los que están investigando», ya que éstos no pueden tener acceso a la red de alcantarillado, que es municipal.

«Hay que trabajar con quien va a usar los datos después para que le sean útiles», explica la concejala, quien aboga por «abrirse a hablar con quien realmente va a sacar un rendimiento de esos datos» para que muestre cuáles son sus intereses y las vías por las que avanzar.

En esta línea, el CEO de Global Omnium, Dionisio García, asegura que este proyecto pone de manifiesto la importancia de que las administraciones, las instituciones científicas y las empresas trabajen de una forma coordinada.

«Sin esa colaboración y sin ese creer en el potencial de la investigación no hubiéramos hecho nada», insiste, y agradece al Ayuntamiento de València y a la responsable del Ciclo Integral del Agua que haya creído en el potencial del método en los momentos iniciales de la pandemia.

«Estamos hablando de vidas humanas y de tomar decisiones en base a una técnica nueva que no estaba totalmente probada, y eso, no siempre es fácil», recuerda.

La oportunidad de la covid

Elisa Valía señala que esta herramienta se vio como «una ventana de oportunidad» en un contexto «muy excepcional» en el que todos los gobernantes tenían que tomar decisiones a diario «sin tener, la mayoría de las veces, datos sobre lo que estaba ocurriendo y mucho menos de lo que iba a ocurrir».

«Una de las cosas más angustiosas a las que nos enfrentábamos los gobernantes era que no teníamos datos, que no había precedentes de ninguna clase, no sabíamos lo que estaba ocurriendo, tampoco se podía predecir lo que iba a ocurrir ni en España ni en ningún sitio, y tomar decisiones en esas condiciones es angustioso porque al final se está muriendo gente», indica.

Por ello, dice, cuando se planteó la posibilidad de «ir un poco más allá y no solamente garantizar el suministro de agua y del servicio de alcantarillado a los ciudadanos, sino también ser capaces de contribuir anticipándonos -a los contagios y a las olas de coronavirus-, fue una oportunidad».

La importancia de la investigación

Desde Global Omnium destacan que la puesta en marcha del SARS GOanalytics fue posible gracias a que ya habían iniciado hacía varios años los trabajos de investigación con la técnica de PCR cuantitativa, primero en bacterias y después en virus, lo que les dio la capacidad de adaptarse rápidamente para detectar los restos genómicos del coronavirus en el alcantarillado.

«Lo hicimos en 15 días, en tiempo récord y trabajando sin descanso, pero porque llevamos un bagaje previo», explica la directora técnica del laboratorio de GOlab, Carina González, quien resalta también la apuesta de esta empresa por invertir en instrumentación y, sobre todo, en un equipo humano altamente cualificado.

González destaca que si no hubiesen llevado esos años trabajando con la PCR cuantitativa no habrían contado con la gente formada y especializada y no hubieran podido adaptar la técnica al covid y «conseguir una herramienta tan potente».

La doctora en Biomedicina y Biotecnología responsable de I+D de Servicios en Global Omnium, Ester Méndez, ha señalado que tras los buenos resultados de este trabajo, surgen nuevas líneas de investigación para desarrollar herramientas que permitan evaluar la salud de la población y la calidad del agua.

No sólo se pueden detectar las mutaciones asociadas a nuevas variantes del covid, sino que también se puede adaptar la técnica para detectar otros indicadores de salud pública.

Para Valía, una vez demostrada la utilidad del sistema, cuando se planteen nuevas utilidades tendrán «una cogida enorme» por parte de otras administraciones, ya que las aguas residuales se han revelado «como un actor y un aliado para muchas otras cosas y muchas otras áreas».

Conexión con la ciudadanía

Toda la información que el Ayuntamiento ofrece sobre las concentraciones de covid en los diferentes puntos de la ciudad ha permitido «mantener la conexión con la ciudadanía en todo momento», especialmente cuando se le pedía mayores sacrificios, como evitar salir de casa y las relaciones sociales.

«En una pandemia tan larga y dura, donde la gente está cansada, haber podido dar esa información nos ha servido para tener esa relación de complicidad con la ciudadanía, que aquí ha sido clave en muchos momentos», asegura Valía.

Según señala, «se estaba pidiendo mucho sacrificio y no era justo no darle también algo más de información», y recuerda que mucha gente le ha reconocido que cuando veía que subía la concentración del virus en su zona «dejaba de ir a sitios donde había peligro potencial».

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