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Foto Alcaldía de Cali

Bajo la teoría de ‘ventana rota’ y como lo dispone el Código de Seguridad y Convivencia, alrededor de 70 predios que fueron objeto de vandalismo durante los disturbios de 2021 están siendo intervenidos y encerrados.

“Después de los actos del estallido social, que duraron alrededor de dos meses y que dejaron como resultado una serie de inmuebles destruidos, tal como sucedió con dos sedes bancarias ubicadas en la calle 5 con carrera 31 –frente a la iglesia de San Fernando Rey– o en la calle 5 con carrera 26 y avenida Circunvalación con carrera 52, entre otros, el Gobierno Distrital se vio en la obligación de ejecutar los correspondientes cerramientos”, aseguró Jimmy Dranguet, subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control.

El funcionario dijo que estos predios estaban comprometiendo la seguridad ciudadana, toda vez que eran empleados como depósitos de basuras y escombros o guaridas de antisociales, grupos criminales y habitantes de calle, situaciones que afectaban los entornos.

“Si bien en principio se detectaron seis bienes en ese estado de deterioro, ya las autoridades tienen un inventario de más de 70 en toda la ciudad, a los cuales se les estará aplicando la medida urgente de cerramiento, taponamiento con mamparas duras y rejas, para evitar situaciones que afecten la tranquilidad y la convivencia”, enfatizó Dranguet.

Según el Subsecretario, el Gobierno Distrital se ha venido comunicando con algunos propietarios, quienes realizarán su propio cerramiento. En cuanto a los que no accedan, la Alcaldía lo hará por ellos, pero luego les cobrará las correspondientes costas por este servicio.

Sostuvo que estas acciones se toman como medida urgente con adecuaciones e inversiones locativas, para minimizar la inseguridad y evitar afectaciones a los ciudadanos.

“Así como lo establece la teoría de ‘ventana rota’, no queremos tener la ciudad abandonada, sucia y con focos de inseguridad. Queremos tener nuestra casa común limpia y bonita, haciendo invitación a los propietarios a que las intervengan; de lo contrario, lo haremos como Alcaldía para garantizar la seguridad de todos y todas”, concluyó el subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control, Jimmy Dranguet.

Fuente: Gustavo Sánchez / Alcaldía de Cali


Ambiente sombrío, lenguaje sin vaselina diplomática y advertencias directas y tajantes. La cumbre de la UE con China, celebrada por videoconferencia este viernes, ha sido probablemente una de las más tensas de las 23 citas bilaterales que han mantenido los dos gigantes comerciales desde 1998. Los líderes comunitarios han exigido al presidente chino, Xi Jinping, que abandone su calculada equidistancia a favor de Rusia en la guerra de Ucrania y que se implique a fondo para imponer la paz. Sin apenas miramientos, la UE ha advertido a Pekín que con su indiferencia se está jugando su reputación internacional, unas palabras que evocan la sombra del estatus de Estado paria que Occidente intenta imponer a Rusia con sus sanciones. Los líderes han recordado a Xi que el daño a su imagen ya ha provocado una estampida empresarial e inversora en Rusia, un peligro que acecharía también a China si apoya la guerra del presidente ruso, Vladímir Putin.

“Esta cumbre no ha sido una más”, ha reconocido el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, al término del encuentro con Xi. Michel ha subrayado que “China no puede cerrar los ojos ante las violaciones rusas del derecho internacional” y ha urgido a Pekín a que “ayude a parar la guerra en Ucrania”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, añadía, por su parte, que la reunión ha transcurrido “en una atmósfera muy sobria, con la guerra de Rusia contra Ucrania como telón de fondo”. Ambos han definido el diálogo con Xi y con el primer ministro chino, Li Keqiang, como “franco y abierto”, términos que aluden a la contundencia con que Bruselas y Pekín han defendido sus respectivas posiciones.

El ministerio chino de Exteriores, en un comunicado, también ha calificado la conversación como “sincera” y “en profundidad”. Lejos de comprometerse con la presión sobre Rusia que han reclamado Michel y Von der Leyen, Pekín se limita a indicar que Xi “siempre está del lado de la paz” y “alienta las conversaciones de paz a su manera”.

Imagen de la cumbre virtual entre la UE y China, este viernes.
Imagen de la cumbre virtual entre la UE y China, este viernes.OLIVIER MATTHYS / POOL (EFE)

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Desde el comienzo del conflicto, China ha adoptado una posición de “neutralidad escorada” hacia Rusia, su socio estratégico, y ha rechazado condenar el ataque ruso, que evita calificar de “invasión” o “guerra”. Se opone a las sanciones internacionales y responsabiliza del conflicto a la OTAN y Estados Unidos por no haber tenido en cuenta las “preocupaciones de seguridad legítimas” de Rusia.

Xi ha reiterado en la cumbre esa posición, al sostener que “la raíz de la crisis en Ucrania está en las tensiones de seguridad regionales que se han creado en Europa a lo largo de los años”, y ha instado a abandonar la “mentalidad de la Guerra Fría” en las arquitecturas de seguridad regionales y globales.

La UE exige a China que asuma su responsabilidad como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y utilice su ascendiente sobre Moscú para detener la guerra cuanto antes. “También hemos dejado muy claro que China debe como mínimo no interferir en nuestras sanciones [a Rusia] si no las apoya”, ha advertido Von der Leyen.

Bruselas no amenaza expresamente a Pekín con imponerle sanciones en caso de que tercie a favor de Putin, con apoyo financiero o militar. Pero los líderes europeos han advertido a Xi de que las multinacionales están observando y evaluando la posición de cada país en el conflicto con vistas a decidir las inversiones a largo plazo.

“China se está jugando su reputación”, ha advertido Von der Leyen. Y los líderes comunitarios han recordado al presidente ruso que el daño reputacional ya ha provocado una estampida de empresas europeas en Rusia, una fuga que podría repetirse en el gigante asiático si la opinión pública europea percibe que Pekín apoya o financia la invasión de Ucrania, la muerte de civiles y la destrucción de infraestructuras neurálgicas en ese país.

El lado europeo no ha dudado en recordar a Xi la importancia del mercado comunitario para las exportaciones chinas. El comercio entre ambos bloques asciende a 2.000 millones de euros al día, mientras que el de China con Rusia es de 330 millones, según datos de la Comisión Europea.

Bruselas también ha tentado a Pekín con la calidad de las vacunas europeas contra la covid-19, desarrolladas con una nueva tecnología (ARN) a la que los investigadores chinos no parecen tener acceso de momento. “Siempre estamos dispuestos a compartir conocimiento y apoyo en esta materia”, ha ofrecido Von der Leyen tras recordar que en estos momentos la UE tiene al 70% de la población vacunada y al 52% con dosis de refuerzo, mientras que en China la pandemia todavía bloquea el 30% de la economía y al 25% de la población.

China, en cambio, ha culpado a Europa y a la comunidad internacional en general de “echar leña al fuego e intensificar las tensiones” con su castigo económico a Moscú. Y considera inaceptable lo que ha calificado como una alteración “por capricho” del sistema económico global y una “instrumentalización de la economía global como arma”.

Xi ha advertido que las drásticas medidas adoptadas por Occidente para golpear a Rusia pueden acarrear “graves crisis” en sectores como las cadenas de suministro, el comercio, las finanzas globales, la energía o la alimentación. Y que si las relaciones se deterioran aún más “podrían hacer falta años, si no décadas, para volver a enderezar la situación”.

“Las sanciones también tienen un precio para nosotros en Europa, pero es el precio por defender la libertad y la democracia”, ha afirmado Michel. Y ha advertido a China: “Estaremos vigilantes ante cualquier intento de circunvalar las sanciones o de ayudar a Rusia a prolongar la guerra”.

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El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, saludan tras la apertura de sesiones del Congreso, el 1 de marzo de 2022 en Buenos Aires.
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, saludan tras la apertura de sesiones del Congreso, el 1 de marzo de 2022 en Buenos Aires.NATACHA PISARENKO (AFP)

La crisis en la cúpula del poder en Argentina escala día a día. El presidente Alberto Fernández ya no oculta su malestar con su vice, Cristina Fernández de Kirchner. Este martes, advirtió a quien fuera su mentora política que es él quien toma las decisiones de Gobierno. Pero al mismo tiempo pidió por la unidad del Frente de Todos, la coalición peronista que tiene al kirchnerismo como su principal fuerza. La ruptura se consumó el jueves pasado, cuando los 13 senadores que responden a la vicepresidenta votaron en contra del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar una deuda de 44.500 millones de dólares. Fernández hace tiempo que soporta fuego amigo, pero el voto negativo de los miembros de su propia coalición fue demasiado.

“Cuando me propusieron estar a cargo sabía que iba a tener que tomar decisiones y esperaba que me acompañaran y no me acompañaron”, lamentó el presidente en una entrevista que concedió a una radio ultrakirchnerista. Intentó así dar un mensaje directo a quien lo puso a cargo de la presidencia, como él mismo dijo. En 2019, fue Cristina Kirchner quien le pidió a Fernández ser candidato a presidente, con ella como vice. El experimento resultó exitoso para bloquear la reelección de Mauricio Macri, pero ha hecho agua para gobernar. Las diferencias respecto al rumbo económico crecieron con el agravamiento de la crisis. Las críticas de Cristina Kirchner y su hijo Máximo, líder de la agrupación La Cámpora, fueron cada vez menos veladas. La rebelión parlamentaria del kirchnerismo fue, finalmente, una declaración de guerra abierta.

Fernández ha dicho este martes que no será él quien de el paso hacia una ruptura de la coalición. “No todos pensamos igual. Lo que creo que no podemos hacer es darnos el lujo, por la causa que sea, narcisismos, egoísmo, política, de desunirnos. De mi parte no esperen un solo gesto que rompa la unidad. Yo no soy títere de nadie. Ha quedado demostrado que tengo diferencias, pero yo actúo con mis convicciones. Yo escucho a todos, pero el presidente soy yo y el que tiene que tomar las decisiones soy yo”, expresó.

Es la primera vez que el presidente argentino se refiere tan abiertamente a la pelea con Cristina Kirchner. Los argentinos sabían que las cosas no estaban bien por las acciones, más que por las palabras. Tras la derrota electoral en las elecciones primarias de septiembre del año pasado, Cristina Kirchner ordenó a los ministros que le responden que presentasen la renuncia. Forzó así a Fernández a realizar un cambio de Gabinete que no quería. La relación se deterioró definitivamente con el acuerdo con el FMI. Mientras la oposición lo apoyó en el Congreso, el texto recibió críticas despiadadas del kirchnerismo.

El lunes, un grupo de intelectuales kirchneristas le puso palabras al descontento del sector. En una carta pública, criticaron la estrategia económica de Fernández para combatir la inflación, que ya supera el 50%, y advirtieron que los llamados a la unidad por si solos no alcanzan para resolver el descalabro económico y político que atraviesa Argentina. “¿Unidad para qué política? ¿Unidad que garantice la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital? ¿Unidad que rompa el contrato electoral y en la que los trabajadores resultan perjudicados?”, se preguntaban los autores del documento. “La ‘Unidad’ del Frente de Todos ya se rompió en noviembre de 2021 cuando más de cuatro millones de electores que lo acompañaron en el año 2019 ya no lo hicieron en las elecciones de medio mandato. Reconstruirla es el objetivo”, dice el documento.

En el kirchnerismo consideran que la crisis terminará por arrastrarlos a una derrota en las presidenciales de 2023. Y que el acuerdo con el FMI solo agravará la debacle. La estrategia ha sido dejar solo al presidente. Por ahora, Cristina Kirchner seguirá en el Ejecutivo, al menos en lo formal. El jueves Argentina conmemora un nuevo aniversario del golpe militar de 1976 contra Isabel Perón. La Cámpora, la agrupación de Máximo, el hijo de Cristina Kirchner, ha organizado una larga marcha desde el ex centro de detención ilegal de la ESMA hacia la Plaza de Mayo. La recorrida supone atravesar toda la ciudad de Buenos Aires de oeste a este. Será una demostración de fuerza a Fernández, un recuerdo de que la calle les pertenece.

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En un ambiente dominado por la desconfianza mutua, los presidentes de EE UU, Joe Biden, y de China, Xi Jinping, se reúnen en las próximas horas por videoconferencia para hablar de Ucrania, en un encuentro que se promete áspero y puede resultar clave para el devenir de la guerra. Washington ya ha dejado saber que advertirá a Pekín de “graves consecuencias” si apoya de manera tangible el ataque de Rusia, tras haber acusado esta semana al gigante asiático de ser favorable a prestar ayuda militar a Moscú.

“Estamos preocupados por el hecho de que ellos se planteen dar apoyo directo a Moscú con equipo militar que sería utilizado en Ucrania. Biden le dirá claramente a Xi que China tendrá responsabilidad por todo acto dirigido a apoyar la agresión rusa y no dudaremos en imponerle un costo”, dijo este jueves el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken. “Vemos con preocupación que China piense en dar a Rusia una ayuda militar directa”, agregó. Esta semana, el Gobierno estadounidense había sostenido que Moscú ha pedido a Pekín asistencia económica y militar para la guerra.

Aunque la Administración Biden no solo teme la asistencia en temas de defensa. También ve con preocupación la posibilidad de que la segunda economía del mundo pueda intentar asistir a su socio estratégico para esquivar las sanciones impuestas. La de Blinken es la advertencia más directa que Washington ha lanzado al Gobierno de Xi desde el comienzo de la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero.

La reunión telemática entre los dos líderes, a partir de las 21.00 horas en Pekín, las 14.00 en la España peninsular, llega cuatro días después del encuentro cara a cara en Roma entre el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, y el consejero de Estado chino, Yang Jiechi, que se prolongó siete horas.

La conversación de Biden y Xi se produce en medio de crecientes tensiones entre dos países cada vez más rivales y menos dispuestos a hacer la vida cómoda al otro. China ha negado tajantemente las acusaciones de Estados Unidos, que ha calificado de “desinformación”.

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Ambos líderes conversaron directamente por última vez en noviembre, en una reunión también telemática y que los dos países evitaron cuidadosamente calificar de “cumbre”. Xi llamó entonces a Biden “viejo amigo”; el estadounidense no le devolvió el apelativo.

Hasta el momento no está claro qué tipo de “consecuencias” tiene en mente Washington para imponer a Pekín si concluye que ese Gobierno ayuda a Moscú con algo más que palabras. La aprobación de sanciones contra la segunda economía del mundo podría tener graves efectos en la economía global y en la propia estadounidense: pese a los aranceles con los que ambos países se castigan mutuamente desde 2018, la relación comercial entre los dos gigantes es la mayor del mundo.

El distanciamiento gradual entre Washington y Pekín ha tenido su correspondencia paralela en unas relaciones cada vez más estrechas entre China y Rusia, dos países unidos por la percepción de Estados Unidos como el rival común, una visión conjunta de los derechos humanos, el deseo de un nuevo orden mundial que les otorgue un papel central y unas economías y esferas de influencia casi perfectamente complementarias. Xi y el presidente ruso, Vladímir Putin, terminaron de sellar ese acercamiento con una declaración conjunta en la que aseguran que la cooperación entre sus dos países “no tiene límites”, durante su reunión del 4 de febrero en Pekín.

Posición neutral escorada hacia Moscú

Desde el comienzo de la invasión rusa, 20 días más tarde de aquel encuentro y apenas concluyeron los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, China ha adoptado una posición de neutralidad escorada hacia su socio estratégico. No ha condenado la guerra y evita calificar el ataque ruso de “invasión”. Por contra, acusa a la OTAN y a Estados Unidos de haber precipitado el conflicto al haber hecho caso omiso de las “legítimas preocupaciones de seguridad” rusas.

Pero también ha hecho gestos hacia Ucrania, a cuyos refugiados ha enviado un cargamento de ayuda humanitaria por valor de cinco millones de yuanes o 717.000 euros. Asegura que respeta la soberanía e integridad territorial de los Estados y su embajador en el país exsoviético prometía esta semana en Lviv, a donde se ha trasladado el personal de la legación diplomática durante la contienda, que China “nunca lo atacará”.

Y, aunque se opone a las sanciones internacionales contra Rusia, que considera “ilegales” y “unilaterales”, hasta el momento ha dado señales de respetarlas. También ha declarado su apoyo a las conversaciones de paz entre Kiev y Moscú y ha expresado su disposición a desempeñar “a su manera” un papel junto a la comunidad internacional para evitar que las “tensiones se agraven e incluso puedan quedar fuera de control”.

Pekín también ha lanzado reiterados llamamientos al levantamiento de las sanciones contra Moscú, que ha advertido que tendrán graves consecuencias en la recuperación de la economía global tras la pandemia de coronavirus y, específicamente, en sectores como el transporte, la energía, las finanzas y las cadenas de suministro.

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China ha advertido contra la posibilidad de que le afecten “todavía más” las sanciones que Occidente ha impuesto contra Rusia como castigo por la invasión de Ucrania. En una conversación el lunes con su homólogo español, José Manuel Albares, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha avisado de que su país “tiene el derecho a proteger sus intereses y derechos legítimos” frente a esas medidas, según el comunicado oficial distribuido por su Ministerio de Exteriores este martes.

Pekín, que rechaza referirse al ataque ruso como “invasión o “guerra” y mantiene una postura de neutralidad escorada hacia Moscú —su socio estratégico—, ha expresado de manera sistemática su rechazo a las sanciones, que considera “ilegales” e impuestas de manera “unilateral”. Tanto Wang como el propio presidente chino, Xi Jinping, han denunciado en diversas ocasiones que esas medidas de castigo perjudicarán la recuperación mundial tras la pandemia de covid, y tendrán un efecto negativo en las cadenas de suministro globales, el suministro de energía y los transportes, entre otros sectores.

“China siempre se opone al uso de sanciones para resolver los problemas, y se opone todavía más a las sanciones unilaterales que no tienen ninguna base en el Derecho internacional y causarán daños a los medios de vida de la gente en todos los países”, ha declarado Wang en la reunión con Albares, según el comunicado oficial de su ministerio.

El alto funcionario del gigante asiático subraya que “China no es parte en esta crisis, y no quiere que le afecten las sanciones todavía más. China tiene derecho a proteger sus intereses y derechos legítimos”.

Las sanciones contra Rusia, que han bloqueado parte de las reservas en divisas de ese país y el acceso de sus principales bancos al sistema internacional de transferencias SWIFT, entre otras medidas, han disparado el precio del petróleo y de otras materias primas. La subida de los costes de la energía puede afectar, entre otras cosas, a las cadenas de suministro globales en momentos en los que China —importante consumidor del gas, petróleo y grano ruso— afronta una disminución de su crecimiento económico y depende de las exportaciones, el gran pilar de su recuperación tras la covid, para apuntalarlo. Pekín celebra su gran cita política quinquenal —el 20º Congreso del Partido Comunista— que ungirá a Xi para un tercer mandato de cinco años al frente del país, y no quiere ningún sobresalto económico o social que pueda ensombrecer ese acontecimiento.

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Por su parte, el Ministerio español de Asuntos Exteriores se ha limitado a dar cuenta de lo que Albares le dijo a Wnag Yi, subrayando que el jefe de la diplomacia española recordó a su homólogo chino que la humanidad está viviendo “un momento histórico que requiere de todos los líderes mundiales sentido de la responsabilidad y visión de futuro”, en alusión al papel de China como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

El ministro español, según su departamento, reiteró la condena de la invasión rusa y el compromiso español con la soberanía e integridad territorial de Ucrania y añadió: “Las sanciones no son fáciles para nadie, pero estamos plenamente comprometidos y dispuestos a asumir las consecuencias”.

La conversación entre los dos ministros se produjo un día después de la reunión que mantuvieron en Roma el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, con el consejero de Estado chino Yang Jiechi, durante siete horas. Washington ha denunciado que Moscú ha pedido ayuda económica y militar a Pekín para la guerra en Ucrania, algo que China ha tachado de “desinformación”.

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La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, durante la rueda de prensa de este miércoles.
La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, durante la rueda de prensa de este miércoles.Patrick Semansky (AP)

La Casa Blanca ha hecho sonar todas las alarmas al advertir el miércoles de que Rusia puede estar planeando usar armas químicas o biológicas en Ucrania. La alerta llegaba tras las informaciones difundidas por Moscú, calificadas de “falsas” por el Gobierno de Estados Unidos, sobre la existencia de supuestos laboratorios estadounidenses de este tipo de armamento.

La portavoz del presidente Joe Biden, Jen Psaki, ha escrito una serie de mensajes en su cuenta oficial de Twitter en los que además acusa a altos cargos del Gobierno chino de haberse hecho eco de estas supuestas informaciones, que ha definido como “teorías de la conspiración”. Todo obedecería, según Psaki, a la búsqueda de un pretexto: “Ahora que Rusia ha hecho estas acusaciones falsas, y que China parece haber respaldado esa propaganda, deberíamos estar atentos a la posibilidad de que Rusia use armas químicas o biológicas en Ucrania”.

Según Psaki se trata del tipo de “desinformación” practicado por Moscú a lo largo de los años en Ucrania y en otros países. “Rusia tiene antecedentes de acusar a Occidente de las mismas violaciones que la propia Rusia está perpetrando”, ha advertido Psaki, quien ha puesto como ejemplo que durante el mes de diciembre Moscú “acusó falsamente” a Washington de desplegar contratistas con armas químicas en Ucrania.

La Casa Blanca reaccionaba así a las afirmaciones del Kremlin de que ha descubierto en Ucrania pruebas de la “eliminación de emergencia” de rastros de un supuesto programa biológico-militar. La portavoz de Biden afirmó que Estados Unidos “no desarrolla ni posee” armas químicas o biológicas en ningún lugar. Psaki declaró que es “Rusia quien tiene un largo historial” en el uso de ese tipo de armamento prohibido por las convenciones internacionales. “Todo esto es una estratagema obvia de Rusia para intentar justificar su ataque premeditado, no provocado e injustificado a Ucrania”, recalcó.

Desde el Departamento de Estado, el portavoz, Ned Price, tachó también las acusaciones rusas de “mentiras” en un comunicado, en el que aseguró que “no es la primera vez que Moscú acusa a Occidente de los mismos delitos que la propia Rusia está cometiendo”. “Anticipamos que Rusia seguirá insistiendo en este tipo de denuncias con más acusaciones infundadas”, dijo Price, que subrayó que Estados Unidos “no posee ni dirige ningún laboratorio químico ni biológico en Ucrania”.

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Dirigentes europeos han advertido repetidamente en las dos últimas semanas sobre el posible uso de armas particularmente letales por parte de Rusia, como las bombas “de vacío termobáricas” que causan graves daños en el cuerpo debido a la intensidad de sus explosiones.

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El duodécimo día de invasión rusa a Ucrania amplió el listado de daños materiales y humanos, con nuevos bombardeos este lunes en la franja sur del país que une la península de Crimea con la zona de las autoproclamadas repúblicas separatistas del Donbás. Pero el día también dejó tímidos avances en el frente diplomático, como la voluntad de China para mediar en el conflicto o el debate sobre la creación de corredores humanitarios, tras tres intentos fallidos de abrir vías para evacuar a los civiles de las zonas más golpeadas por la guerra. La tercera ronda de negociaciones entre los dos países enfrentados se cerró después de que Moscú fijara sus exigencias al Gobierno de Volodímir Zelinski para lograr un alto el fuego “inmediato”, según una conversación del portavoz del Kremlin, Dimítri Peskov, con la agencia Reuters.

La tercera ronda de conversaciones entre las autoridades ucranias y rusas concluyó sin apenas avances y la sensación de que tomará mucho más tiempo antes de alcanzar la paz. “No nos hacemos ilusiones en lograr un resultado definitivo en la siguiente fase de las negociaciones con Ucrania. Es un trabajo duro”, afirmó uno de los integrantes de la delegación rusa, Leonid Slutski, al concluir la reunión.

Mientras, la guerra continúa con nuevos bombardeos este lunes en la franja sur de Ucrania que une la península de Crimea con la zona de las autoproclamadas repúblicas separatistas del Donbás. Las tropas rusas estrechan también el cerco a la capital, que se prepara para resistir al asedio.

China se declaró este lunes dispuesta a mediar en el conflicto. En sus declaraciones más claras hasta el momento sobre su interés en ocupar ese papel, el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, indicó que su país está dispuesto “a llevar a cabo la mediación necesaria cuando haga falta”. Pero eso no implica que Pekín vaya a distanciarse de su socio estratégico. La relación con Moscú es “sólida como una roca” y se va a continuar profundizando, aseguró el ministro, informa desde Pekín Macarena Vidal Liy.

Las exigencias del Kremlin en la mesa de negociación son tres: el Gobierno ucranio debe reconocer la península de Crimea como rusa y las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk como territorios independientes. Debe, además, rubricar en su Constitución un estatus “neutral” que le impedirá unirse nunca a ningún bloque occidental, especialmente la OTAN. El primer paso, afirma Moscú, sería el fin de la resistencia armada ucrania. “Estamos concluyendo la desmilitarización de Ucrania”, afirmó Peskov. “Lo vamos a conseguir, pero si detienen ahora su acción militar, nadie va a seguir disparando”. “Donetsk y Lugansk no quieren ser parte de Ucrania. Pero eso no significa que deban ser destruidas”, añadió el portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin.

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El mayor éxito de la reunión fueron “unos pequeños avances en la logística de los corredores humanitarios”, según el jefe de la comitiva ucrania, Mijaíl Podoliak. Su homólogo ruso, Vladímir Medinski, no se mostró tan convencido. “Dejemos este asunto en el aire. Esperamos que los corredores funcionen mañana, la parte ucrania nos ha asegurado eso”, recalcó el representante de Moscú.

Kiev había rechazado los corredores propuestos por Moscú porque conducían a territorio ruso o bielorruso, país este último que sirvió de plataforma para el frente que ha puesto a la capital ucrania bajo asedio. Además, durante el fin de semana se frustró la evacuación de civiles en ciudades como Mariupol o Volvovaja por la ruptura del alto el fuego pactado entre las partes.

En la reunión de este jueves, que duró unas tres horas, se abordó no solo la “neutralidad” de Ucrania, sino también otras cuestiones que el Kremlin ha denunciado todos estos años, como la situación del idioma ruso en el país vecino. El ruso dejó de ser oficial en Ucrania en 2019, al final de la legislatura del anterior presidente, Petró Poroshenko, y con Zelenski se legisló recientemente que todos los medios en ruso —no así en otras lenguas— tienen que tener una versión en ucranio.

La delegación rusa esperaba firmar algunos preacuerdos en esta reunión, pero según su jefe, las expectativas “no se hicieron realidad”. “Llegamos con un gran número de documentos escritos: acuerdos, borradores, propuestas… Y esperábamos que hoy hubiera sido posible firmar al menos un protocolo sobre algunos de los puntos que en principio hemos acordado, pero la parte ucrania se llevó los documentos para estudiarlos”, explicó Medinski.

Las conversaciones entre las autoridades de Kiev y Moscú se produjo el mismo día en el que los 27 países de la Unión Europea acordaron iniciar el proceso para que Ucrania, Moldavia y Georgia se puedan convertir, en un futuro, en miembros del club comunitario, tras la petición que estos tres países hicieron a Bruselas la semana pasada, informa desde Bruselas Manuel V. Gómez. Se trata de un primer paso, pero tiene un mensaje político claro en un momento en el que Ucrania está luchando contra las tropas rusas que tratan de invadir su territorio. Según informó la presidencia francesa de la Unión en su cuenta oficial de Twitter, los Veintisiete pidieron el lunes a la Comisión que dé el primer paso en ese camino, elaborando el informe necesario para decidir si los países de la UE conceden a Ucrania, Moldavia y Georgia el estatus de país candidato.

El presidente Zelenski firmó la petición de adhesión a la UE la semana pasada, como parte de la respuesta a la invasión que Rusia inició el 24 de febrero. Moldavia y Georgia siguieron sus pasos acto seguido, ante el temor a Moscú. El último informe de la ONU señala que 406 civiles han perdido la vida desde el 24 febrero, día del inicio del ataque ruso en Ucrania, aunque la organización reconoce que la cifra real es superior.

Los aliados han decidido mantener la presión contra Putin a través de las sanciones pese a las turbulencias que generan en sus propias economías y las diferencias que suscita un asunto crucial como el veto a las importaciones rusas de petróleo, especialmente lesivas para los europeos. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantuvo una llamada telefónica con los líderes de Francia, Emmanuel Macron, Alemania, Olaf Scholz, y el de Reino Unido, Boris Johnson, en la que compartieron “determinación en continuar elevando los costes” contra Rusia por la invasión de Ucrania, según el resumen hecho público por la Casa Blanca, una invasión “injustificada y no provocada”, informa Amanda Mars desde Wahsington.

En el duodécimo día de agresión, en el que las fotografías de civiles muertos tratando de huir de las bombas rusas han causado estupor en medio mundo, los dirigentes también subrayan su compromiso en continuar proporcionando ayuda económica, humanitaria y en materia de seguridad a Ucrania. La cuestión es cómo se materializa todo este respaldo. El Congreso de Estados Unidos impulsa una votación de carácter bipartito para prohibir las importaciones de crudo de Rusia y el secretario de Estado, Antony Blinken, aseguró el domingo que los países occidentales están negociando intensamente esta medida con el fin de endurecer la respuesta Vladímir Putin, pero Alemania ha recalcado este lunes que no planean suspender las compras del petróleo ruso.

La vía diplomática no se ha cerrado completamente, pese a todo. Los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, tienen previsto reunirse por primera vez este jueves en Turquía para tratar de buscar una salida al conflicto desatado por la invasión rusa de Ucrania. En principio, lo harán en la ciudad sureña de Antalya y en un formato a tres, con la presencia de su homólogo turco, Mevlüt Çavusoglu. “Nuestro objetivo más urgente es el cese de los combates”, explicó el jefe de la diplomacia turca al anunciar la cita, que consideró un “paso importante” hacia la paz y la estabilidad. Posteriormente, la portavoz de Exteriores rusa, María Zajarova, confirmó a la agencia TASS la participación rusa en la reunión, según informa desde Estambul Andrés Mourenza.

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Qué ha pasado en las últimas horas tras la invasión de las tropas rusas en Ucrania

El noveno día de la invasión rusa en Ucrania ha comenzado con el ataque a la central nuclear de Zaporiyia, que ha causado un incendio ya apagado por los bomberos. El complejo está bajo control de las tropas rusas.

Ataque e incendio en la mayor central nuclear de Europa. Las tropas rusas han atacado esta madrugada la central nuclear de Zaporiyia, la de mayor tamaño del continente europeo, y han provocado un incendio que ya ha sido apagado. Según las autoridades ucranias, no hay víctimas ni daños a los «equipos esenciales», aunque la fuerza militar rusa se ha hecho con el complejo.

Johnson advierte de que el ataque a la central es «una amenaza directa a la seguridad de Europa”. El primer ministro británico, Boris Johnson, ha advertido esta madrugada, tras una llamada telefónica con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, de que el incendio provocado por un ataque ruso en la central nuclear de Zaporiyia «amenaza directamente la seguridad de toda Europa».

Zelenski acusa a Rusia de «querer repetir Chernóbil». El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha acusado a Rusia de «querer repetir Chernóbil» tras el ataque a la central nuclear de Zaporiyia. «Alertamos a todos sobre el hecho de que ningún otro país, excepto Rusia, ha disparado contra plantas de energía nuclear. Este Estado terrorista ahora está recurriendo al terrorismo nuclear”, ha advertido.

Airbnb suspende operaciones en Rusia. El servicio de hospedaje Airbnb ha anunciado la suspensión de sus operaciones en Rusia, de acuerdo con un mensaje en las redes sociales de su cofundador, Brian Chesky. La compañía estadounidense también dejará de ofrecer sus servicios en Bielorrusia, cuyas autoridades se han alineado con el Gobierno de Vladímir Putin.

Google suspende la venta de publicidad en línea en Rusia. La división de anuncios de Google ha decidido poner en pausa la venta de publicidad en Rusia. Las nuevas restricciones de la empresa incluyen el buscador web, YouTube y proveedores externos. Se trata del principal servicio de publicidad en línea del mundo por el monto de sus ganancias.

Francia denuncia un ciberataque contra varios satélites europeos. Los militares franceses han denunciado que un ciberataque, dirigido contra una red de satélites que da servicio a Europa, ha afectado «a decenas de miles de terminales de uso civil». Francia sospecha de piratas informáticos vinculados a Rusia.

Sánchez convoca una nueva reunión del Consejo de Seguridad Nacional. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidirá este viernes una nueva reunión del Consejo de Seguridad Nacional para analizar la evolución del conflicto en Ucrania y la llegada de refugiados de este país a España.

En la imagen, el incendio de la central nuclear de Zaporiyia. (AFP)





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Imagen: Captura de video: @Telemundo.

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) ha sacado del mercado cuatro presentaciones de leche de fórmula.

Noticias Colombia.

Ya son dos los bebés que han muerto en los Estados Unidos tras consumir leche de fórmula contaminada con la bacteria Cronobacter sakazakiimuno y Slamonela porducida en la fábrica de laboratorios Abbott ubicada en Sturgis, Ciudad del Estado de Dakota del Sur.

El lote de estos productos no aptos para el consumo humano pertenecen a las referencias Similac PM 60/40 con el código de lote 27032K80 (lata) / 27032K800 (caja), que fueron distribuidos en Estados Unidos y en Israel. También, las fórmulas retiradas anteriormente por la FDA son los lotes de Similac, Alimentum y EleCare que cumplen estos criterios:

  • Los dos primeros dígitos del código son del 22 al 37.
  • El código del envase incluye K8, SH o Z2.
  • La fecha de caducidad es 4-1-2022 (APR 2022) o posterior.

Esta decisión fue tomada luego de que la FDA (La Administración de Alimentos y Medicamentos) tras recibir quejas de algunos padres de familia que reportaron al servicio sanitario los casos y fueron hallados en los bebés rastros de infecciones bacterianas en bebés que consumieron los productos.

Cuatro menores fueron hospitalizados tres de ellos por la bacteria Cronobacter sakazakiimuno. Dos de ellos fallecieron, uno por causas asociadas a la infección generada por la bacteria Salmonela.

«El paciente había consumido el producto Similac PM 60/40 de Abbott Nutrition con el código de lote 27032K800 antes de la infección por Cronobacter sakazakii», dijo la FDA sobre este caso.

A continuación un reporte de Noticias Telemundo:

Repercusiones en Colombia. 

El Invima Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos dio a conocer que estas misma referencias fueron retiradas del mercado colombiano.

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La entidad informó que ya no estarán los lotes de la fórmula Similac Alimentum,  EleCare en presentación de 400g, Nuevo Similac Alimentum HMO en presentación de 400 g y Similac Human Milk Fortier presentación caja de 50 sachets.

El Invima le sugiere a los colombianos reportar de inmediato cualquier hallazgo de estas referencias en supermercados, droguerías y otros puntos de venta.

También, acuden a los medios de comunicación a socializar esta información muy importante para la salud de los colombianos

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Washington apunta a la deuda de Rusia para imponer sanciones

El gobierno de Estados Unidos ha ampliado este martes las restricciones al comercio de deuda del gobierno ruso en un intento por castigar a Moscú por intensificar su conflicto con Ucrania. La medida, según los analistas, podría tener un impacto moderado a corto plazo, pero podría ser un paso hacia medidas más duras.

El Tesoro de EE UU ha anunciado que estaba prohibiendo la participación en el mercado secundario de bonos emitidos después del 1 de marzo. El aumento de las restricciones a las negociaciones con la deuda soberana de Moscú tiene como objetivo «aislar aún más a Rusia de las fuentes de ingresos para financiar las prioridades de su Gobierno o del presidente Putin, incluidas su nueva invasión a Ucrania», reza un comunicado.

«El mensaje es claro: no queremos que tengan activos rusos», dijo Tim Ash, estratega soberano senior de mercados emergentes en BlueBay Asset Management. A los inversores estadounidenses se les ha prohibido comprar nueva deuda rusa denominada en dólares desde 2014, cuando Rusia se anexó Crimea. A los bancos estadounidenses también se les ha prohibido participar en el mercado primario de bonos soberanos distintos del rublo desde 2019. El año pasado, Biden también prohibió a las instituciones financieras estadounidenses participar en el mercado primario de bonos soberanos rusos denominados en rublos. «Así que tenemos deuda primaria y secundaria en rublos y dólares sancionada», dijo Ash. «El siguiente paso lógico si Rusia invade a gran escala es sancionar los problemas existentes de forma secundaria».

Biden dijo que Rusia pagaría un precio aún mayor si continuaba con su agresión. Las últimas medidas sobre la deuda en rublos conocidas por su abreviatura rusa, OFZ, podrían estresar aún más a los bonos. Los rendimientos del índice de referencia a 10 años superaron la línea divisoria del 10 % la semana pasada y actualmente se encuentran en casi el 11 %, un máximo de seis años. Los bonos en dólares rusos extendieron sus pérdidas un poco después del anuncio de las sanciones, mientras que la prima exigida por los inversores para mantener la deuda rusa sobre los bonos del Tesoro de EE UU se disparó a 329 puntos básicos, la mayor desde la caída del mercado del coronavirus en la primavera de 2020.

El impacto de las restricciones en el comercio secundario se ha minimizado en Moscú. Andrey Kostin, director del banco estatal VTB, dijo en noviembre que las sanciones de Estados Unidos al mercado secundario de bonos del Tesoro OFZ de Rusia no serían una «amenaza grave» para la estabilidad financiera del país, ya que los bancos estatales son tenedores de bonos mucho más importantes que los inversores estadounidenses. Según una nota de investigación de los analistas de VTB el lunes, la participación extranjera en las participaciones de OFZ fue del 18%. Si bien las sanciones del mercado secundario obstaculizarían la flexibilidad financiera fiscal de Rusia y la inversión extranjera en el país, esto no afectaría significativamente la estabilidad macroeconómica gracias a las amplias reservas, dijo la agencia calificadora Fitch a principios de este mes.

Aún así, una prohibición de la negociación secundaria de nuevos OFZ y nuevos eurobonos soberanos, especialmente si se extiende a personas no estadounidenses, «podría tener un impacto material en los rendimientos», escribió el analista de JPMorgan Jahangir Aziz en una nota de investigación antes del anuncio. «Aunque las necesidades de financiación de Rusia son bajas, en torno al 1,5% del PIB, esto aumentaría los costes de financiación del gobierno y las primas de riesgo para el sector privado», dijo. (Reuters)



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Los líderes occidentales reunidos en la Conferencia de Seguridad de Múnich han tratado de enviar este sábado un fuerte mensaje disuasorio al Kremlin en medio del creciente deterioro de la situación sobre el terreno en el este de Ucrania y del inicio de ejercicio militares rusos que involucran armamento con capacidad nuclear. Uno detrás de otro, los dirigentes señalaron que están preparados y unidos para imponer fuertes medidas de represalia financieras y comerciales si Moscú opta por una nueva agresión contra Kiev. Pero la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, fue más allá al advertir de que habrá más consecuencias. “No nos pararemos ahí. También reforzaremos aún más a nuestros aliados de la OTAN en el flanco oriental”.

EE UU ya ha desplegado recientemente 6.000 efectivos adicionales en Rumania, Polonia y Alemania y puesto en prealerta a otros 8.500. Harris dejó clara la disposición de Washington a seguir en esa senda si la crisis se precipita. “Si el objetivo de Moscú es tener menos fuerzas de la Alianza cerca de su frontera, [con una agresión a Ucrania] tendrá más”, zanjó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció en el foro de Múnich que la UE está preparada para afrontar un eventual corte abrupto del suministro de gas ruso. Incluso en caso de disrupción total, dijo Von der Leyen, el suministro está garantizado para este invierno gracias a los acuerdos sellados con proveedores de gas natural licuado. Tanto la líder de la Comisión como Harris incidieron en que las sanciones preparadas impedirán exportaciones de valor tecnológico que afectarán al desarrollo de la economía rusa y limitarán el acceso de instituciones financieras rusas a los mercados de capitales. La vicepresidenta de EEUU dijo que se trata de un conjunto de medidas que infligirá “costes económicos sin precedentes” a Rusia. Von der Leyen avisó al Kremlin que está en juego la prosperidad de su país.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, recibe el sábado 19 de febrero el premio Ewald von Kleist de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, recibe el sábado 19 de febrero el premio Ewald von Kleist de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Conferencia de Seguridad de Múnich. ANDREAS GEBERT (REUTERS)

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Recurrentes fueron también las denuncias occidentales acerca de provocaciones y manipulaciones rusas. El canciller alemán, Olaf Scholz, tachó de “ridícula” la acusación rusa de que hay un genocidio contra la población residente en las regiones separatistas en el Donbás.

Scholz: la acusación de genocidio en el Donbás es “ridícula”

Pero junto con las advertencias de represalia en caso de una nueva agresión rusa a Ucrania y a las denuncias contra las manipulaciones, los líderes occidentales han insistido en su disposición a buscar salidas diplomáticas. Stoltenberg informó de que el jueves envió una carta al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, invitándole a reanudar el diálogo en el formato del Consejo OTAN-Rusia. El canciller Scholz, por su parte, señaló que si bien los hechos sobre el terreno son sumamente preocupantes, también hay “importantes indicaciones” de un interés negociador ruso.

Scholz reiteró la advertencia a Moscú de que cualquier violación de las fronteras ucranias acarreará un “alto precio” para Rusia. Un ataque militar sería “un grave error” que tendría “altos costes políticos, económicos y geoestratégicos”. El canciller añadió que no hay ninguna justificación para la acumulación de más de 100.000 soldados rusos en las fronteras de Ucrania —el último cálculo de EE UU eleva esa cifra a un máximo de 190.000— y aseguró que se necesita “cuanta más diplomacia mejor, pero sin ser ingenuos”. Scholz se refirió también al hecho de que la entrada de Ucrania en la OTAN no está sobre la mesa y apuntó a “la paradoja” de que Moscú esté haciendo de ello un “casus belli”. “No hay ninguna decisión al respecto en la agenda”, subrayó.

Ambivalencia china

Ante la ausencia de Rusia, el único aliado de Moscú que ha participado hasta ahora en la Conferencia de Seguridad de Múnich ha sido China. Su ministro de Exteriores, Wang Yi, dejó un mensaje ambivalente. Por un lado, defendió la integridad territorial de Ucrania. Por otro, subrayó que las “preocupaciones razonables” de Rusia en el conflicto deben ser escuchadas. Wang afirmó que “la soberanía, la independencia y la integridad territorial de todos los países debe ser respetada y protegida” y que ese es el principio rector de la política exterior de Pekín y las “normas básicas de las relaciones internacionales”. Tras lo cual añadió: “Ucrania no es una excepción”.

Wang respondía así a una pregunta sobre la aparente contradicción entre ese discurso y el comunicado conjunto que emitieron Pekín y Moscú el pasado día 4 en el que China se sumaba a las demandas rusas al suscribir por primera vez su rechazo explícito a una ampliación de la OTAN. Wang aseguró que la postura de Pekín es firme y que interpretar de otra forma ese compromiso es “un pirateo malintencionado, una distorsión de la postura china y puro sensacionalismo”. Pero también manifestó su apoyo a las reivindicaciones de Moscú al decir que la comunidad internacional debe escuchar las preocupaciones de Rusia respecto a Ucrania del mismo modo que se tienen en cuenta las de otros actores del conflicto. “Todas las partes tienen derecho a expresar sus preocupaciones, y las preocupaciones razonables de Rusia también deben ser respetadas y tenidas en cuenta”, aseguró.

El ministro de Exteriores chino animó a Occidente a repensar la necesidad de la Alianza Atlántica. “Hace tiempo que acabó la Guerra Fría y la OTAN es un producto de esa era. Ahora necesitamos analizar el momento actual y tiene que haber una adaptación de la OTAN. Si sigue la expansión hacia el este, ¿garantizará eso realmente la paz y la estabilidad en Europa? Creo que nuestros amigos europeos tienen que reflexionar sobre ello”.

El primer ministro británico, Boris Johnson, advirtió de que en la crisis no solo está en juego la soberanía y la independencia de Ucrania, sino el futuro de las relaciones internacionales. “El shock tendría repercusiones en todo el mundo”, aseguró, “incluso en Asia y Taiwán”. “Hay un riesgo de que se llegue a la conclusión de que la agresión vale la pena y que es correcto usar la fuerza”. Por eso, dijo, Occidente tiene que estar unido y prepararse para imponer las sanciones “más duras”. “Si Rusia invade, sancionaremos a las personas y a las empresas de interés estratégico para Rusia de forma que les sea imposible obtener capital en los mercados financieros de Londres”, aseguró, y amenazó también con abrir “las muñecas rusas” de las empresas radicadas en el Reino Unido tras las que se esconden beneficiarios rusos.

Los ministros de Exteriores de los países del G7 aprovecharon su presencia en Múnich para tratar la crisis en Ucrania e instar a Rusia “a elegir el camino de la diplomacia, reducir las tensiones, retirar sustancialmente las fuerzas militares de la proximidad de las fronteras de Ucrania y cumplir plenamente los compromisos internacionales”. Un primer paso sería “implementar la reducción anunciada de sus actividades militares” porque, tal y como destacaron en un comunicado conjunto, no han “visto evidencia de esa reducción”. “Juzgaremos a Rusia por sus hechos”, aseguran.

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La sede de la Organización Trump, en la Quinta Avenida de Nueva York.
La sede de la Organización Trump, en la Quinta Avenida de Nueva York.SPENCER PLATT (AFP)

La auditora que se encargaba de las declaraciones financieras de la Organización Trump, el conglomerado empresarial del expresidente Donald Trump, se ha desvinculado de su cliente y señalado que no puede respaldar las de la última década, clave en las investigaciones penal y civil contra el emporio del republicano emprendidas respectivamente por la fiscalía de Manhattan y la del Estado de Nueva York por supuestamente inflar de forma fraudulenta el valor de sus activos.

La retirada pública del apoyo por parte de Mazars USA, la empresa contable, fue comunicada por escrito a la Organización Trump el pasado 9 de febrero, pero el contenido de la carta no se ha hecho público hasta este lunes. Mazars presentaba sus cuentas a partir de los datos proporcionados por la compañía de Trump.

La retirada pública de apoyo supone un nuevo varapalo para el republicano, que no acaba de definirse públicamente sobre su candidatura a la reelección en las presidenciales de 2024 aunque sus frecuentes mítines indican que tiene planeado concurrir. Su nueva empresa mediática también está en el ojo del huracán por la identidad de sus inversores y el bum bursátil que ha generado a su SPAC (compañía de cheque en blanco, o instrumental, para salir a Bolsa).

En la carta de Mazars a la Organización Trump, la auditora señalaba a la Organización Trump que se retractaba esencialmente de las cuentas de resultados de 2011 a 2020, pese a que no había encontrado “en conjunto” discrepancias entre la información proporcionada por la Organización Trump y el valor real de los activos del expresidente. Pero dado lo que calificó de “totalidad de circunstancias” concurrentes, Mazars instaba a la Organización Trump a notificar a cualquiera que haya recibido las declaraciones -de los bancos a posibles inversores- que no deben confiar en ellas.

La revisión de las cuentas auditadas por Mazars, que el expresidente presentó para obtener préstamos, permitirán determinar si Trump exageró el valor de sus propiedades para engañar a sus prestamistas y así obtener las mejores condiciones de préstamo posibles.

Las revelaciones sobre la relación de Mazars con la Organización Trump aparecen en nuevos documentos judiciales presentados este lunes por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que pretende interrogar bajo juramento al expresidente y a dos de sus hijos adultos como parte de su investigación civil. En paralelo sigue adelante otra investigación penal, emprendida por la fiscalía de Manhattan, aunque el fiscal titular, Cyrus Vance, se jubilara a finales de diciembre. Ha heredado el caso su sustituto, Alvin Bragg, cuya oficina cuenta con colaboración de abogados del equipo de James.

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Tanto James como Vance y Bragg son demócratas, lo que, según el entorno del expresidente, confirma que no se trata de una actuación legal, sino de una “caza de brujas” por motivos políticos. Los abogados de Trump demandaron a James para que diese marcha atrás en su intento de interrogar a Trump y a sus hijos Donald Jr. e Ivanka; como respuesta, la oficina de la fiscal argumentó el mes pasado que la compañía de Trump ha incurrido en prácticas “fraudulentas o engañosas”.

Los documentos aportados este lunes por James -su último intento hasta la fecha de obtener la declaración de Trump- incluyen copia de la carta de Mazars, firmada por el abogado general de la auditora, al emporio de Trump.

En un mesurado comunicado, sin referencia alguna a la “caza de brujas” política y lo infundado de las causas contra el expresidente -sus acusaciones habituales-, la Organización Trump dijo que considera la carta de Mazars como una confirmación de que el “trabajo de la empresa se realizó de acuerdo con todas las normas y principios contables aplicables y que dichos balances de resultados no contienen ninguna discrepancia material [contable]”. La compañía de Trump admitió estar “decepcionada” por la retirada de la confianza de Mazars.

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El embajador de China en Estados Unidos, Qin Gang, advierte de que el país podría enfrentar “un conflicto militar” con el gigante asiático por el futuro del estatus de Taiwán, que Pekín reclama como suyo, aunque es independiente de facto desde el final de la guerra civil china en 1959.

“Si las autoridades taiwanesas, envalentonadas por Estados Unidos, siguen por el camino de la independencia, lo más probable es que China y Estados Unidos, los dos grandes países, se vean envueltos en un conflicto militar”, dijo Qin Gang el viernes en una entrevista con la cadena de radiodifusión estadounidense NPR.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, señaló en noviembre que Taiwán “es independiente”, aunque más tarde matizó que la Administración estadounidense “no alienta” una emancipación de China y sí que se den pasos en el marco de la Ley de Relaciones con Taiwán. Estas declaraciones se produjeron tras un encuentro virtual entre Biden y el presidente chino Xi Jinping, en el que su homólogo chino le advirtió de que respaldar a Taiwán “para lograr la independencia” o “utilizar” la isla “para controlar a China” es “jugar con fuego, y los que juegan con fuego, se queman”.

Taiwán es uno de los temas que más conflicto genera en las relaciones bilaterales entre ambas potencias, pues la isla denuncia con el apoyo de Washington los constantes sobrevuelos de aviones militares chinos en el espacio aéreo taiwanés, lo que China ha criticado. Washington, además, condena el “genocidio y los crímenes contra la humanidad” ejercidos por Pekín en la represión de los musulmanes uigures y de otras minorías en la región de Xinjiang.

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Las expectativas sobre las conversaciones mantenidas este lunes en Ginebra (Suiza) entre Washington y Moscú eran poco optimistas por ambas partes y nada de lo ocurrido en la cita alteró el guion. La presión militar de Rusia en la frontera con Ucrania, casi ocho años después de la anexión de Crimea, ha desatado los temores tanto en Estados Unidos como en Europa, y el encuentro no ha rebajado la tensión. La delegación del Kremlin prometió que no planea intervenir en la antigua república soviética, pero también advirtió a la Administración estadounidense, en tono amenazante, de que no buscar un acercamiento a Rusia, que pasa por reducir la presencia de la OTAN en el este de Europa, supone “un gran error en perjuicio de la seguridad europea”, en palabras del jefe de la delegación rusa, Serguéi Riabkov.

El Gobierno de Joe Biden se presentó en la reunión con una oferta para negociar sobre el despliegue de misiles y el alcance de los ejercicios militares en Europa, además de con la advertencia de fuertes sanciones económicas, que irán “mucho más allá” de las aplicadas por la anexión de Crimea en 2014, si el presidente ruso, Vladímir Putin, lanza una intervención en Ucrania. La subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, explicó tras el encuentro que la peticiones planteadas por Rusia en un documento hace semanas “son lo contrario a puntos de partida” y que así se lo había hecho saber a su contraparte. El Kremlin reclama garantías legales de que la OTAN no se reforzará en las fronteras europeas de Rusia, sobre todo en la de Ucrania, y de que la Alianza Atlántica asuma, además, “la obligación de impedir una ampliación de la OTAN a otros Estados [de Europa del este, el Cáucaso o Asia central], incluida la adhesión de Ucrania”.

El diplomático ruso hizo unas declaraciones en tono muy duro. “Si esto no sucede [las concesiones occidentales a Moscú], entonces la cuestión será analizada teniendo en cuenta todos los sectores”, dijo Riabkov, que lanzó a continuación la siguiente reflexión: “Sin anticipar nada, sin adelantarme a los eventos, puedo decir que realmente no me gustaría enfrentarme a una situación en la que los países de la OTAN, liderados por Estados Unidos, cometan tal error y vuelvan a actuar en detrimento tanto de su propia seguridad como la de todo el continente europeo”.

Ningún país, respondió Sherman este lunes, “dictará la política exterior de otro”, ni puede prohibirle “tejer alianzas”. La subsecretaria de Estado lamentó que Rusia no haya dado ningún paso para frenar la escalada de tensión, una “desescalada”, dijo, que pasa por retirar a “todos los soldados” concentrados en la frontera y devolverlos a “a sus cuarteles”. “Hemos dejado claro que si Rusia invade Ucrania habrá costes significativos y consecuencias que irán más allá de lo que afrontaron en 2014″, señaló Sherman. Entre las penalizaciones que Estados Unidos estudia con sus aliados figuran las sanciones financieras, los controles a las exportaciones de industrias clave, el refuerzo de las posiciones de la OTAN en territorio aliado y un aumento del apoyo en materia de seguridad para Ucrania.

La subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, y el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Ryabkov, este lunes en Ginebra.
La subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, y el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Ryabkov, este lunes en Ginebra.DENIS BALIBOUSE (REUTERS)

La nota más positiva de la ronda de reuniones de este lunes, que se prolongó durante ocho horas, es que la vía diplomática no está muerta y que ambos Gobiernos quieren seguir hablando. No participó ninguna autoridad europea en el encuentro, pese a que sus resultados afectan directamente al Viejo Continente, si bien Washington no deja de insistir en que cualquier decisión o medida relativa a esta crisis se adoptará de forma coordinada con los aliados europeos. Las conversaciones continuarán a nivel multilateral, de hecho, a lo largo de la semana. El miércoles se reunirá el Consejo OTAN-Rusia en Bruselas y el jueves está prevista una sesión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Viena. Aun así, el diplomático ruso advirtió de que el éxito o fracaso de las negociaciones no serán una cuestión de meses sino de días.

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“La posición de Rusia es dura, no un ultimátum”, añadió Riabkov. Rusia quiere que la OTAN vuelva a sus límites de 1997 y renuncie a los miembros que se unieron posteriormente. Aquel año, el entonces secretario general, Javier Solana, y el ministro de Exteriores ruso, Yevgueni Primakov, firmaron el Acta Fundacional de Cooperación Mutua, que permitía la ampliación de la OTAN sin conflictos. Tras ello llegó la adhesión de todo el espacio actual al este de Alemania, incluidos Polonia, Rumania y los países bálticos.

Riabkov señaló que no hay motivos para que Estados Unidos tema una escalada en torno a Ucrania, junto a cuyas fronteras Rusia desplegó más de 100.000 soldados en los últimos meses del pasado año. “No tenemos intención de invadir Ucrania”, afirmó el alto cargo.

En Kiev ven con preocupación el futuro tras las negociaciones. El ministro de Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, quiso “llamar a las cosas por su nombre” en Twitter unas horas antes del encuentro. “Putin exige a Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea que acepte la esfera de influencia de Rusia sobre los Estados vecinos. Pero la Guerra Fría ha terminado y con ella las esferas de influencia”, señaló el jefe de la diplomacia ucrania.

Andriy Zagorodnyuk, ministro de Defensa de Ucrania entre 2019 y 2020 y actualmente asesor del presidente, Volodímir Zelenski, dijo a EL PAÍS por Skype que cualquier concesión de Washington “solo hará que la situación empeore y las líneas rojas vayan más lejos”. “Sería un gran error ceder ante Rusia justo ahora porque sería visto como una señal de debilidad de Estados Unidos”, afirmó Zagorodnyuk, que preside además el Centro para las Estrategias de Defensa.

“Es ridículo y no tiene ningún sentido que la OTAN vuelva a su posición de 1997. Los rusos hacen demandas irreales conscientemente. La cuestión es qué pasará después, cuando Europa diga ‘no, no aceptamos sus demandas”, agregó Zagorodnyuk. Según el asesor del presidente ucranio, “la guerra está igual de lejos o cerca que hace un mes”. “Ahora no tienen suficientes tropas desplegadas para ello. Podrían realizar operaciones limitadas, pero para sostener una guerra abierta necesitan más soldados. Pero si las negociaciones no logran un avance, y existe una gran posibilidad de ello, desplegarán más”, advirtió Zagorodnyuk.

La reunión de este lunes se enmarca en la ronda de conversaciones del foro Diálogo de Seguridad Estratégica que Biden y Putin decidieron poner en marcha en la cumbre que ambos mantuvieron el pasado junio, también en Ginebra. Este canal abierto aborda también otros asuntos como el armamento nuclear, pero la crisis ucrania emerge como el problema más urgente.

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