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Vendaval en el frente exterior del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo: después de que su embajador Arturo McFields se les rebeló en la Organización de Estados Americanos (OEA) la semana pasada, el Gobierno sufrió una nueva deserción este domingo 27 de marzo, cuando el abogado Paul Reichler renunció a su cargo de asesor internacional, a través de una carta en la que expresó que el mandatario sandinista ha instaurado una dictadura en Nicaragua.

“Usted ya no es el Daniel Ortega a quien tanto respeté, admiré, quise y serví con orgullo durante tantos años”, dijo Reichler. El abogado estadounidense sirvió como asesor legal internacional de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, primero en los años ochenta, durante la guerra, cuando Managua denunció a Estados Unidos por el financiamiento a la contrarrevolución. Un fallo que fue considerado histórico y favorable para los sandinistas en ese entonces. Reichler volvió al cargo a partir de 2007, cuando Ortega retornó al poder.

Reichler culpa a Ortega de destruir la democracia y establecer una dictadura con “elecciones falsas, una legislatura sumisa, un sistema judicial corrupto e incapaz de impartir justicia, y el silenciamiento de la libertad de expresión y de los medios de comunicación independientes”.

Reichler ha estado involucrado en los principales litigios internacionales de Managua. Primero fue parte del equipo en los conflictos limítrofes del país por la soberanía del río San Juan contra Costa Rica y el límite marítimo del meridiano 82 en el Mar Caribe con Colombia, cuando Nicaragua recuperó su Mar Caribe.

En la carta, Reichler dice que le “resulta inconcebible que ese Daniel Ortega (que conoció en el pasado) hubiera reprimido manifestaciones pacíficas tan despiadadamente, resultando en cientos de trágicas muertes, en abril de 2018″. La declaración del abogado es un claro golpe a la narrativa que ha impulsado el régimen desde la crisis de 2018, que insiste en que la rebelión ciudadana fue un “intento de golpe de Estado”.

Acusa a Ortega de “asesinar” a Hugo Torres

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Reichler es el segundo funcionario internacional del régimen que se le pone en contra en menos de una semana, después de que el embajador de Nicaragua ante la OEA diera un discurso ante el Consejo Permanente el pasado miércoles 23 de marzo en el que calificó al régimen como “dictadura”. El asesor internacional Reichler señala en la carta que le “resulta aún más inconcebible que ese Daniel Ortega hubiera arrestado, confinado en condiciones intolerables y enjuiciado a más de 50 ciudadanos destacados —de la política, los medios de comunicación, las universidades y los negocios— con cargos falsos que no son más que un pretexto para eliminar la disidencia y la oposición”.

Reichler sostiene además que Ortega asesinó al exguerrillero histórico sandinista Hugo Torres, quien falleció en manos de la policía, después que en la temible cárcel de El Chipote, donde permanecía como preso político, no tuvo atención médica oportuna. “Me resulta impensable que ese Daniel Ortega hubiera asesinado a Hugo Torres y llevado sádicamente a los otros grandes patriotas, ahora encerrados en sus celdas, al borde del hambre y la muerte”, sostuvo el abogado.

El hasta hace poco asesor internacional considera “inconcebible” que el Daniel Ortega al que sirvió en su día pudiera forzar al exilio a “ilustres ciudadanos”, como Sergio Ramírez, Luis Carrión, Carlos Fernando Chamorro, Edmundo Jarquín, Gioconda Belli, Mónica Baltodano, Julio López Campos, y “muchos otros héroes sandinistas y no sandinistas, así como miles de nicaragüenses de todas las tendencias políticas, cuya libertad ha sido negada o amenazada”.

En la carta, Reichler dice haber servido a Ortega desde hace más de 40 años. Dice que también fue el enlace entre los sandinistas y el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter para que este fuera a Nicaragua en calidad de observador internacional en las elecciones de 1990.

El abogado cuenta también que fue en enero de 1984, en la casa del padre Miguel D’Escoto, que el caudillo sandinista le pidió que formara parte del equipo legal de Nicaragua para demandar a Estados Unidos en la Corte Internacional de Justicia para responsabilizar a ese país “por la guerra, agresión y terrorismo que había lanzado contra la soberanía, independencia e integridad territorial de Nicaragua”. Sin embargo, de aquellos días épicos solo queda nostalgia y decepciones que, según la carta, lleva a Reichler a “rezar para que Nicaragua vuelva a ser libre”.

“Seguiré respetando, admirando y queriendo al primer Daniel Ortega, aunque sienta desesperanza y dolor por culpa del que ha tomado su lugar. Siempre atesoraré mi servicio al primero, aun cuando, por las razones expuestas anteriormente, mi conciencia moral me exige que debo cortar mis lazos con el segundo y negarme a servirle. Mientras tanto, rezaré por el día en que Nicaragua vuelva a ser libre”, dice la misiva.

Aunque la renuncia de Reichler y la rebelión de McFields en la OEA resultan, según analistas internacionales, un golpe duro a la narrativa del régimen, sobre todo de cara a sus bases políticas, en Managua la diplomacia dirigida por la vicepresidenta Murillo se reacomoda y busca sustitutos. De acuerdos a fuentes sandinistas consultadas por EL PAÍS, tras el discurso de McFields se desarrolla una “cacería de brujas” en el interior de las instituciones, en especial Cancillería, que mantiene aterrados a los servidores públicos.

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La invasión rusa de Ucrania, que acaba de cumplir un mes, ha puesto el foco en el creciente poder de China como potencia internacional. El apoyo, con matices, del presidente Xi Jinping a su homólogo ruso, Vladímir Putin, ha despertado el temor occidental a que Pekín acabe apoyando militarmente a Moscú. Wang Huiyao, fundador y presidente del Center for China and Globalization, un think tank que asesora al Gobierno chino, no solo niega que China se esté planteando prestar ayuda a Rusia. Es que además, argumenta, el Kremlin tampoco necesitaría ese apoyo externo dada la superioridad de su Ejército. Wang, de 63 años, defiende desde Pekín en esta entrevista hecha por Skype el papel de mediador de su país y critica el impacto negativo sobre la economía global de las sanciones occidentales sobre Moscú.

Pregunta. ¿Cómo puede contribuir China a reducir el alcance de la guerra en Ucrania?

Respuesta. El Gobierno chino ha dejado claro que quiere respetar la soberanía y la integridad territorial de todos los países y que Ucrania no es una excepción. El presidente Xi Jinping está dispuesto a prestar ayuda a Ucrania y trabajar con la comunidad internacional como intermediador para buscar una solución diplomática y lograr un alto el fuego. También dijo al presidente Joe Biden que, como las dos mayores economías del mundo, China y EE UU tienen la responsabilidad de que esta crisis acabe y buscar una solución pacífica.

P. Mientras hablamos, ciudades como Mariupol o Kiev están siendo bombardeadas. Es difícil negociar bajo las bombas.

R. Por eso China reclama un alto el fuego inmediato. Hay una escalada en las dos partes, también en la ucrania.

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P. Xi y Putin se han mostrado como aliados y dicen que su amistad es sólida como una roca. ¿Eso no impide ver a Pekín como un actor independiente?

R. China emitió un comunicado de amistad con Rusia, pero también es amiga de Ucrania. China firma comunicados con muchos países. No publicamos una alianza militar con Rusia ni nada por el estilo.

P. Pero sí política.

R. También EE UU tiene sus alianzas políticas. EE UU ha colocado a China como su enemigo número uno, como su gran rival. Ese es el gran problema. No se puede esperar que China tenga exactamente los mismos objetivos que EE UU o la OTAN. China luchaba ya antes de la crisis ucrania contra las sanciones de EE UU.

P. Biden ha advertido a Xi de las consecuencias que desencadenaría un apoyo material de Pekín a Moscú, una posibilidad que su Gobierno desmiente categóricamente.

R. Nadie plantea eso. ¡Es una táctica de desinformación en la guerra de información! ¿Por qué querría China prestar ayuda a Rusia? ¿Y por qué Rusia iba a necesitar ayuda militar? Ellos, que activaron la alerta nuclear, tienen 5.000 cabezas nucleares, mientras que China tiene solo 300. EE UU está asustado. Y por eso lanza esos avisos. Pero Rusia no necesita la ayuda de China.

P. Aparte de la militar, ¿qué otra ayuda presta China?

R. Las relaciones comerciales habituales se mantienen. Pero China no está aportando ayuda militar o económica extra.

P. Xi no critica la guerra, pero al mismo tiempo trata de distanciarse de los ataques. Critica las sanciones internacionales impuestas a Moscú, pero sus empresas las respetarán. ¿Hasta qué punto podrá mantener este difícil equilibrio?

R. Esta guerra llega después del golpe de la pandemia, lo que nos coloca a todos en una situación muy frágil. El presidente Xi ha alertado de que debemos preocuparnos por la economía global. Las sanciones solo van a incrementar el riesgo de una recesión. Los precios de la comida y del petróleo van a aumentar. Esta situación no dañará solo a la UE, también a China y a todo el mundo. Las consecuencias se notarán en los bolsillos de todos. ¿Los ciudadanos europeos van a dejar de poner la calefacción porque haya aumentado el precio de la energía? ¿Van a pasar frío por la noche? No lo creo.

P. En Occidente hay un amplio consenso de que Ucrania está sufriendo una agresión injusta, lo que ha despertado una oleada de simpatía hacia el pueblo ucranio. ¿Qué imagen del conflicto tienen en China?

R. También compartimos la simpatía hacía Ucrania. La sociedad china resalta la importancia de respetar la soberanía territorial. Nuestro Gobierno ha dejado claro que China jamás va a atacar Ucrania. Pero también hay posturas nacionalistas o populistas, o voces en las redes sociales, que apoyan una actitud más fuerte contra EE UU. Porque China ha sido sancionada y maltratada por EE UU durante años. El presidente Donald Trump pretendía tener buenas relaciones con Rusia para contener a China.

P. La diferencia es si China considera también a Rusia como el agresor, como el responsable de esta guerra.

R. China muestra solidaridad con Ucrania, pero no comparte la misma posición que EE UU y la UE. Reconocemos que Rusia ha sido arrinconada en los últimos años, con una OTAN que se ha expandido hasta rodearla. Ucrania era el último país que quedaba. Y Rusia no habría empezado la agresión si no hubiera habido estas complicaciones históricas, si la OTAN no le hubiera presionado demasiado. China entiende la situación en Rusia, porque tenemos una situación parecida con EE UU y sus alianzas militares en nuestro vecindario. China se enfrenta a los mismos problemas que Rusia en su vecindario. Eso explica por qué Rusia ha actuado con tanta agresividad. Hacen falta dos para bailar tango. No es solo culpa de una parte. Cuando la URSS se desmoronó, habría sido lógico que la OTAN también se disolviera, ¿no? Pero en cambio se fortaleció. Muchos líderes advirtieron de que su expansión tendría consecuencias. Y ahora las estamos viendo. No todo se explica al 100% por la agresión rusa.

P. Pero Putin está consiguiendo el objetivo contrario. La agresión a Ucrania está reforzando a la OTAN.

R. Putin no se puede permitir perder a Ucrania para la OTAN. Ahora Zelenski dice que no va a entrar en la Alianza. Creo que han logrado ya ciertos objetivos.

P. ¿En qué caso podría virar el apoyo de Pekín a Putin? ¿Qué pasaría si usa armas químicas?

R. China no está apoyando a Putin en esta ocasión. Condena la guerra y la violación de la soberanía nacional. Aporta ayuda humanitaria. Si alguien usa armas nucleares o químicas, China estará en contra. Fue EE UU quien dijo que con la covid-19 China había empezado una guerra biológica. Podemos especular, pero si hay una guerra nuclear o química, China lo condenará. Da igual quién protagonice estos ataques.

P. La crisis ucrania muestra también una batalla en el orden geopolítico del siglo XXI. ¿Se está dirimiendo el reparto de poder entre EE UU y China en las próximas décadas?

R. Esta crisis marca un punto de inflexión. Tras la II Guerra Mundial, los acuerdos de Bretton Woods proporcionaron ocho décadas de paz y prosperidad. Ahora hemos pasado la pandemia y el conflicto ucranio. Esta vez el mundo puede ir en dos direcciones. Uno está liderado por EE UU, con alianzas militares y de seguridad como la OTAN, Five Eyes, Aukus, Quad… China va en otra dirección, con la apuesta por alianzas económicas y comerciales que aporten prosperidad al mundo.

P. Pero China también ha disparado su gasto militar.

R. El presupuesto en Ejército de EE UU es igual al de los 10 siguientes países. En China, la inversión en trenes de alta velocidad iguala la de los 10 países que más invierten en el mundo.

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