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Los paneles electrónicos que reclaman a la OTAN que cierre el espacio aéreo conviven en las calles de Kiev con los carteles que siguen anunciando el concierto del 29 de mayo de Iron Maiden y que el conflicto ha obligado a suspender. La capital de Ucrania es una ciudad en la que apenas se ven ya niños superado el mes de la invasión rusa, que comenzó el 24 de febrero pasado. Aproximadamente la mitad de los tres millones de habitantes se han marchado huyendo de la guerra. Los hombres de entre 18 y 60 años han de quedarse, pero muchas mujeres y menores han ido saliendo de forma escalonada. Forman parte de los diez millones de ucranios que han huido de los bombardeos, 3,5 millones fuera del país y 6,5 millones como desplazados internos. La capital de Ucrania ha aprendido en el último mes a convivir con el estruendo de los combates que se escuchan de fondo, los sonidos de las alarmas, las noches en los refugios y las calles medio desiertas. Este es el testimonio de algunos de los vecinos que siguen en Kiev.

Alexei, repartidor de Glovo con chaleco antibalas y casco: “La gente tiene miedo de abrir las puertas de sus casas”

Alexei, de 36 años, repartidor de Glovo en las calles de Kiev.
Alexei, de 36 años, repartidor de Glovo en las calles de Kiev.Luis de Vega

Es una imagen fantasmal que recuerda al cierre de la vida pública en todo el mundo por la pandemia de covid. La estampa de los riders por las calles de Kiev en plena guerra es para algunos el símbolo del avance irrefrenable y sin piedad del capitalismo en la exrepública soviética. Su presencia entre avenidas medio desiertas y zigzagueando entre las barricadas recuerda a aquellos días de confinamiento impuesto por el virus, pero aquí los repartidores pedalean entre los zambombazos del Ejército de Ucrania y el de Rusia. La aplicación que regula los pedidos y repartos de Glovo se bloquea en cuanto empiezan a sonar las alarmas que advierten de un posible ataque en la capital ucrania. Alexei, de 36 años (prefiere no dar su apellido), no acaba de acostumbrarse a esos parones, pero lo lleva con resignación. Reconoce que la empresa les paga un poco más por cada viaje por el peligro que supone trabajar estos días. “Si ya estoy de camino cuando suena la alarma, no tiro el pedido”, señala con cierta sorna. Explica que lo lleva a destino y espera a que la normalidad, si es que puede decirse así, se retome para esperar nuevos encargos.

Hace tres años que este padre soltero de una hija de diez años se gana así la vida, como repartidor a tiempo parcial. Estos días de conflicto lo hace sobre todo en la zona centro, que es la más tranquila y se mantiene alejada de los combates, aunque “se escuchan los ecos de las explosiones de otras partes de la ciudad y hay tensión”, señala. Por eso, cuando ha de ir a zonas más alejadas o conflictivas asegura que lo hace con el casco y el chaleco antibalas que ha obtenido como miembro de los grupos de defensa civil en los que se ha enrolado. Cuenta que lo que más está llevando a los clientes es tabaco, cereales y pan, pero que el clima bélico tras un mes de conflicto ha enrarecido a la población. “La gente tiene miedo, tiene miedo de abrir las puertas de sus casas. Si antes tocabas el timbre y te abrían, ahora tienes que llamar por teléfono antes. Te hacen preguntas y a veces tienes que enseñar los documentos”, comenta con las manos apoyadas en el manillar y la mochila amarilla a los hombros.

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Dice que muchos de los repartidores se han ido de la ciudad o se han unido a los grupos de defensa, por eso han quedado pocos. Además, añade, la cantidad de los pedidos ha disminuido porque la ciudad tiene ahora una población menor. Pero haciendo un balance, a él la carga de trabajo no se le ha hundido porque antes de la guerra realizaba unos 10 pedidos al día, y ahora en las jornada que considera buenas, sin muchas alarmas, hace en torno a siete u ocho. Pero en las malas, con muchas advertencias de seguridad, apenas uno o dos. En definitiva, tiene menos pedidos pero cobra algo más por cada uno de ellos en concepto de riesgo. Si antes sacaba una media de entre 1.000 o 1.500 grivnas al día (30-45 euros), ahora obtiene una cantidad de entre 1.000 y 1.200 (30-37 euros). Pero Alexei insiste en que, más allá de la bicicleta y Glovo, su papel ahora mismo es más el de defender a su pueblo y para ello se apoya en su madre, que es quien se hace cargo de su hija.

Julia, reportera del canal 1+1: “El frente es ahora mi casa”

Julia Kyriienko, de 34 años, reportera del canal 1+1.
Julia Kyriienko, de 34 años, reportera del canal 1+1.Cedida por Canal 1+1

El bautizo como reportera de guerra de Julia, de 34 años, tuvo lugar en 2014 en el este de su país, en la región del Donbás. Allí, separatistas prorrusos llevan todo este tiempo desafiando a las tropas ucranias. Ahora, a Julia Kyriienko, periodista del canal de televisión 1+1, la guerra le pilla a las puertas de casa, en los alrededores de Kiev. Además, su marido, hasta hace unas semanas vendedor de teléfonos móviles, se ha ido al frente con el Ejército mientras que el hijo de ambos, de dos años, se ha refugiado en el oeste del país con la abuela. “En el Donbás, sabías dónde estaba la línea del enemigo, de dónde podían salir los tiros”, pero “ahora estamos todos bajo fuego, no importa si estás en casa, en el trabajo o en el frente. Mi vida personal ha cambiado desde el 24 de febrero porque el frente es ahora mi casa”.

Julia forma parte de los equipos de periodistas ucranios a los que se permite estar empotrados con las tropas de su país, algo que apenas consiguen los medios extranjeros. “Muchas veces tenemos que seguir trabajando hasta cuando se encienden las sirenas, estando en la calle o camino a rodar. El riesgo es máximo”, relata durante una entrevista a primera hora de la mañana en la sede del canal 1+1, que forma parte del grupo de siete medios que se ha unido bajo la guerra para, entre todos, emitir de manera ininterrumpida las 24 horas del día. De esta forma, explica Julia, mantienen informada a la población de manera permanente y, al mismo tiempo, hacen frente a la falta de personal, pues muchos trabajadores se han ido por seguridad de Kiev.

Cada canal se encarga de una franja horaria que va rotando cada día. “El trabajo del periodista no ha cambiado, solo que el tiempo que tenemos que cubrir en antena ha aumentado a unas tres horas cada día”. A veces Julia coincide con su marido en los alrededores de la línea del frente, pero no puede acompañarlo porque “está en una división que no permite trabajar junto a él”. En cuanto a la implicación que pueda tener la guerra en su forma de cubrir la actualidad señala: “Entendemos qué es lo que está haciendo Rusia y cómo intenta hacer nuestra nación desaparecer. Llevamos ocho años de guerra. Los rusos se están hundiendo en sus fake news y todo el mundo lo puede ver, no tenemos este problema de tener que desmontar sus mitos. Todo el mundo se está riendo de ellos”. La reportera muestra en su móvil algunas imágenes del frente, entre ellas, un selfi en el que de fondo aparece un perro comiéndose el cadáver de un militar ruso.

Volodímir, conductor de una empresa funeraria: ”Cuando hay un niño muerto no lo puedes comprender”

Tumbas en el cementerio del crematorio de Kiev
Tumbas en el cementerio del crematorio de KievLuis de Vega

Cada día al llegar a casa Volodímir trata de “cambiar el chip” y pensar en otra cosa que no sea su trabajo. Cientos de vasijas con cenizas se acumulan ordenadas por orden alfabético en las dependencias del crematorio del cementerio de Baikove de Kiev. El humo negro que sale por la chimenea impregna el entorno. Muchas familias no acuden estos días a buscar los restos de sus seres queridos por la guerra. En las últimas semanas, los operarios han abierto nuevas cavidades en el terreno para tratar de aligerar el proceso de sepultura, pero no pueden avanzar sin que se cumplimenten los trámites burocráticos. Como en muchas otras profesiones, la de conductor de vehículos fúnebres también se ha visto afectada con el conflicto. “Después del 24 de febrero, algunos cuerpos se quedan en las morgues. Es imposible sacarlos por el pánico, mucha gente ha huido y el proceso se ralentiza. El trabajo es el mismo que antes, lo único es que falta gente”, explica Volodímir, de 34 años y conductor desde hace 12 en una empresa mixta de titularidad pública y privada.

Ha acudido hasta el crematorio a trasladar el cadáver de un hombre que murió una semana antes de un disparo mientras ayudaba a evacuar a civiles en su coche de Irpin, en la línea del frente a las afueras de la capital. En las dos pequeñas capillas los procesos son rápidos, ceremonias de apenas unos minutos. Algunos religiosos despiden incluso a algunos de los finados dentro de la misma furgoneta en la que llegan. Abren el féretro, ondean un pequeño incensario y listo. Volodímir asegura que también faltan enterradores y que los ataúdes empiezan a escasear porque no hay quien los fabrique dentro de Kiev. Pese a sus años de experiencia, reconoce: “Me asustan las muertes que no son naturales, como estos días cuando están matando a la gente. Cuando hay un niño muerto no lo puedes comprender, el cerebro te explota y piensas ¿por qué? Últimamente he visto a niños y gente joven a la que han disparado durante la evacuación de Irpin, de Bucha…”. Por eso, al final de la jornada laboral trata de dejar el trabajo en la puerta y dedicarse a cuidar de su mujer y su hijos.

Roman, acogido en un hogar para personas sin techo: “No me hablo con mi familia. No tengo a nadie”

Roman, de 43 años, en la casa para personas sin techo donde está acogido en Kiev.
Roman, de 43 años, en la casa para personas sin techo donde está acogido en Kiev.Luis de Vega

Roman, de 43 años, muestra el refugio subterráneo con cinco literas que, en la actual coyuntura, se ha erigido como la estrella de la humilde casa de acogida donde habita junto a una veintena de mujeres y hombres sin techo en Kiev. “Llevo en este lugar unas dos semanas, un poco después de haber empezado la guerra”, explica mientras ordena las pocas pertenencias de las que dispone. Desde 2008, cuando fue desahuciado por impago, anda dando tumbos y ahora se ha visto obligado a buscar amparo en una organización humanitaria porque los toques de queda prohíben permanecer en la calle a los ciudadanos. Roman tiene exmujer y un hijo. Sabe que están en la región de Kiev, pero no mantiene contacto con ellos. “No me hablo con mi familia. No tengo a nadie”.

En la vivienda, además del sótano, hay dos dormitorios donde duermen separados mujeres y hombres. A la casa se entra por una estancia que hace las veces de pequeño salón y cocina. Varios hombres matan ahí el tiempo cocinando o limpiando. Lo más emocionante del relato de Roman son los paseos “de tres kilómetros” para traer agua porque, afirma, la del grifo no pueden beberla. Al enterarse de que el reportero es español, cuenta de inmediato con cara de sorpresa que su madre vive desde hace dos décadas en Avilés. Asegura que le gustaría irse de Kiev, pero la ley obliga a todos los varones de entre 18 y 60 años a quedarse a defender el país y él mismo reconoce que no tiene “adónde ir”, pues ni siquiera puede encontrar un trabajo. Le acompañan tres hombres armenios, Georgi, de 53 años, Aram, de 52, y Tigram de 39, cuyas circunstancias son similares. Se han quedado atrapados en la capital ucrania sin poder salir.

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Sin calefacción, casi sin agua y sin electricidad. Un millón de personas resisten desde hace tres días en condiciones críticas en Mariupol, sitiada por las fuerzas de Vladímir Putin. Este sábado, la evacuación de la ciudad portuaria y de la pequeña localidad sureña de Volnovaja, también en condiciones críticas, se ha suspendido por el fracaso del alto el fuego puntual y de solo varias horas acordado por Kiev y Moscú. El Gobierno ucranio ha acusado al Kremlin de bombardear la zona establecida como corredor humanitario para la salida de los civiles y la entrada de productos sanitarios y medicamentos, y de utilizar “artillería pesada y cohetes” contra Mariupol, que Rusia aspira conquistar. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a las autoridades ucranias de “sabotear” el acuerdo y el corredor para civiles y ha elevado aún más sus amenazas sobre Kiev. Mientras, miles de personas siguen atrapadas bajo los bombardeos en una situación desesperada.

Los expertos ya habían dudado del cumplimiento ruso de la medida. Advertían, además, de que el alto el fuego podría beneficiar a Rusia, que podría aprovechar para reagruparse, reabastecerse y, tras la salida de la mayoría de la población civil, lanzar una dura ofensiva para ocupar Mariupol, de una gran importancia industrial y estratégica en el mar de Azov para avanzar en sus planes de crear un corredor desde la península ucrania de Crimea, que se anexionó ilegalmente en 2014, y el Donbás.

Cientos de personas se habían reunido en los puntos de recogida de Mariupol para montar en vehículos y autobuses habilitados para salir a través de los corredores humanitarios este sábado cuando han estallado nuevos ataques rusos, ha asegurado el alcalde de la ciudad, Vadim Boichenko, de donde necesitan salir unas 200.000 personas. “Valoramos la vida de cada habitante de Mariupol y no podemos arriesgarnos, por eso detuvimos la evacuación”, afirmó a la televisión local.

Más de 15.000 aspiraban a utilizar los corredores humanitarios supervisados por la Cruz Roja desde Volnovaja, situada entre el Mar de Azov y la ciudad de Donetsk, controlada por Moscú y reclamada por los separatistas prorrusos apoyados por el Kremlin desde 2014. La localidad, de 21.000 habitantes, está prácticamente arrasada por los bombardeos, los cadáveres yacen en las calles sin poderse recuperar y la ciudadanía que queda en Volnovaja permanece acurrucada en los refugios por los constantes ataques. No hay suministros y se están quedando sin comida, advirtió el diputado local Dmitro Lubinets.

Médicos sin Frontera, que tiene personal en la zona ha advertido que la situación en las dos ciudades es crítica. “Ayer recogimos agua de nieve y de lluvia para poder beber. Hoy hemos tratado de conseguir agua en las distribuciones, pero la cola es enorme”, ha relatado uno de sus trabajadores en una nota. “Las farmacias no tienen medicamentos”, ha alertado. Christine Jamet, directora de operaciones de la veterana ONG ha exigido que las evacuaciones se reanuden. “Las personas que buscan seguridad tienen que poder ponerse a salvo sin miedo a sufrir los efectos de la violencia”, ha dicho. Apenas 400 personas han podido abandonar las dos ciudades esta mañana.

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La guerra de Putin contra Ucrania ha cumplido ya 10 días y este sábado ha vuelto a endurecer la ofensiva. La resistencia del Ejército ucranio —en desigualdad numérica y con menos capacidad de lucha aérea y carencias de sistemas de defensa antiaérea— y de la sociedad civil ha ralentizado el avance de las tropas rusas, que han cambiado de estrategia y han pasado a poner en la diana infraestructuras civiles y zonas residenciales. El Kremlin está atacando el corazón de las ciudades, de donde más de 1,2 millones de personas se han visto obligadas a huir, según la ONU, que contabiliza 351 civiles muertos por la guerra pero avisa de que la cifra “subestima” la realidad.

El Ejército ruso se ha aplicado con dureza en zonas civiles de Járkov, la segunda ciudad más poblada del país, en el este de Ucrania; Chernihiv, cerca de la frontera con Bielorrusia y donde un duro ataque contra una zona residencial mató el jueves a 47 personas; Sumi, al noreste del país, escenario de duros ataques y donde hay atrapados cientos de estudiantes internacionales; y los alrededores de Kiev, la capital, hacia donde se dirige desde hace días un kilométrico convoy de blindados rusos que, sin embargo, está encontrando muchas dificultades para avanzar. Rusia ha tomado también un hospital psiquiátrico a las afueras de la capital, según ha afirmado este sábado el gobernador regional, Oleksi Kuleba.

Mientras, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, ha recalcado que el cerco a Mariupol —que, según sus palabras, está aplicando las fuerzas de la autoproclamada “república popular” de Donetsk— se sigue estrechando. Rusia, que asegura que no ataca zonas civiles y que sus ataques son quirúrgicos, ha afirmado que se ha hecho con el control de otras pequeñas localidades del este de Ucrania. El Estado Mayor ucranio ha anunciado por su parte que emprenderá una contraofensiva.

Las fuerzas de Putin, que asegura que quiere “desnazificar” Ucrania, siguen tratando de avanzar por otros flancos del sur, donde han obtenido por ahora los mayores logros. Ya controlan la costera ciudad de Jersón, de 290.000 habitantes, y la primera gran urbe en caer en manos rusas, que puede actuar como otra lanzadera en su camino hacia Odesa, también en el mar Negro, en una maniobra que podrían combinar con una invasión anfibia, han advertido los analistas militares. El objetivo de Moscú es arrebatar a Ucrania el control del mar.

Sin embargo, ya han estallado protestas en ciudades y pueblos bajo la ocupación rusa. En Jersón, que las tropas del Kremlin han tratado de aislar con el corte de las redes de telecomunicaciones ucranias, varios cientos de personas salieron a la calle este sábado con banderas ucranias y al grito de “vergüenza” o “iros a casa”. Imágenes similares se dieron hace dos días en la ciudad de Melitopol, Beriansk (en el mar de Azov) y otras localidades de población mayoritariamente rusoparlante, aquella que el presidente Putin afirma proteger.

Con el fracaso del alto el fuego puntual para las evacuaciones de este sábado también ha descarrilado la reunión entre las delegaciones ucrania y rusa que iba a celebrarse en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania. Está previsto que la nueva mesa de diálogo —la tercera— tenga lugar el lunes. Es posible que se acuerde un nuevo alto el fuego temporal y parcial. Aunque la ministra para los territorios ocupados de Ucrania, Iryna Vereshchuk, ha advertido que las tropas rusas pueden aprovecharlo para avanzar sobre posiciones ucranias.

Emma Beals, investigadora no residente en el Middle East institute, que ha estudiado las pautas de las estrategias rusas en Siria, por ejemplo, donde su apoyo fue clave para el régimen de Bachar el Asad, destaca que el alto el fuego y los corredores humanitarios son extremadamente necesarios para evacuar a la población civil y la entrada de asistencia humanitaria, pero que los acuerdos rusos deben tomarse con “grandes dosis de escepticismo”. “En Siria, hemos visto a Rusia aceptar ese alto al fuego que no cumplió y ofrecer corredores humanitarios que eran inseguros o inapropiados y no podían utilizarse”, señala. “Históricamente, Rusia ha aceptado aplicar un cese al fuego solo cuando está en línea con sus ambiciones estratégicas, con lo que puede ser una victoria militar completa”, advierte Beals.

A medida que la ofensiva rusa se endurece, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, va elevando el tono para reclamar ayuda a sus aliados. Este sábado, el líder ucranio ha lanzado una llamada desesperada a los legisladores estadounidenses en una reunión por videoconferencia para obtener más aviones y apoyo para que la OTAN cree una zona de exclusión aérea sobre Ucrania. Para el país del Este, el más grande de Europa, el mayor desafío son los ataques aéreos.


Avance de tropas rusas (a 4 de marzo)

Anexionada por

Rusia en 2014

Fuentes: Territorios ocupados

(Instituto para el Estudio de la Guerra).

Avance de tropas rusas (a 4 de marzo)

Anexionada por

Rusia en 2014

Fuentes: Territorios ocupados

(Instituto para el Estudio de la Guerra).

Avance de tropas rusas (a 4 de marzo)

Anexionada por

Rusia en 2014

Fuentes: Territorios ocupados (Instituto para el Estudio de la Guerra).

La OTAN ya rechazó el viernes por la noche establecer la zona de exclusión aérea que el presidente Zelenski había pedido, y reclamó que no intervenga por aire ni por tierra por temor a que Rusia extienda su agresión a otras partes de Europa. Crear la zona de exclusión, explicó el secretario de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, requeriría desplegar aviones de combate de la OTAN y posiblemente “derribar aviones rusos”. “Como aliados de la OTAN, tenemos la responsabilidad de evitar que esta guerra se intensifique más allá de Ucrania”, dijo Stoltenberg. “Hemos dejado claro que no vamos a entrar en Ucrania, ni en tierra ni en el espacio aéreo ucranio”, añadió.

Zelenski cargó contra la decisión de la Alianza que ve como una señal de debilidad y división de la OTAN. “Todas las personas que mueran a partir de este día también morirán por vuestra culpa”, dijo el presidente ucranio en un vídeo, en el que agregó que el rechazo de la Alianza a actuar ha supuesto para Moscú una señal de “luz verde” para atacar pueblos y ciudades de Ucrania.

Ante las reclamaciones del líder ucranio, Putin ha advertido este sábado de que cualquier intento de otra potencia de imponer una zona de exclusión aérea en Ucrania sería considerado por Rusia como un paso hacia el conflicto militar. Tal paso, ha aseverado, tendría consecuencias catastróficas para Europa y el mundo.

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La socialdemocracia avanza en Europa. Después de 16 años, un socialdemócrata alemán volvió a la Cancillería en el pasado diciembre. Poco antes de la Navidad, los socialistas europeos celebraban que, con Alemania, gobiernan en España, Suecia, Finlandia o Portugal y, además, forman parte del Ejecutivo de coalición en Italia. Los populares, en cambio, detentan el poder en países que solo suman el 11,3% de la población europea, entre ellos Rumania, Grecia o Austria. Pero apenas un mes después, ese progreso no se ha traducido en ningún tipo de avance en la cúpula europea. Al contrario, la elección de la popular Roberta Metsola como sucesora del socialista David Sassoli, fallecido el pasado 11 de enero, borrará a partir de ahora a los socialdemócratas de las fotos de familia de la cúpula europea: la Comisión la preside la también conservadora Úrsula von der Leyen y el Consejo, el liberal Charles Michel.

No es la primera vez que esto sucede. De hecho, en la legislatura pasada, cuando se produjo el habitual relevo en la presidencia de la Eurocámara, también los socialistas se quedaron sin cargos en la cúpula y los populares coparon todos los cargos. Sin embargo, entonces el Eurogrupo, el órgano que agrupa a los ministros de finanzas del Euro lo presidieron los socialdemócratas Jeroen Dijsselbloem, holandés, y Mário Centeno, portugués. Entre los cargos de más relevancia y relumbrón solo el español Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, forma parte de esta familia política.

La circunstancia no ha pasado desapercibida para alguien que durante mucho tiempo fue uno de los máximos representantes de la familia progresista en Bruselas, el español Javier Solana. Este mismo martes ha destacado en Twitter que “el Consejo, la Comisión y el Parlamento” no están en manos del Partido Socialista Europeo. “En algún momento las cartas no se jugaron bien”, ha añadido. Le ha respondido la presidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo, la también española Iratxe García: “Me gustaría haber votado a un compañero, pero los números son los que son. La izquierda no suma”.

No le falta razón a García si se toman aisladamente los números del Parlamento Europeo y el resultado de las elecciones de 2019. El grupo más numeroso de la Eurocámara es el PPE y los tres grupos de izquierda (socialistas, populares y verdes) no tienen suficientes escaños como para imponer su voluntad. Una prueba de esto se vio este martes. Tras la elección de Metsola, Los Verdes y La Izquierda peleaban por lograr una vicepresidencia cada uno (hasta el momento los ecologistas tenían una), mientras que los ultraconservadores de ECR han logrado una de ellas -hay 14- por primera vez.

La renovación de cargos en el Parlamento a mitad de legislatura es habitual, no la ha provocado el fallecimiento de Sassoli, y también estaba acordado que esta segunda mitad le correspondía el puesto a un popular. Pero el plan inicial estuvo en el aire por la renuncia del cabeza de filas del PPE en el Parlamento, Manfred Weber, a asumir el cargo. Algunos socialistas, entre ellos el propio Sassoli (pese a su delicada salud, su muerte fue inesperada), acariciaron la idea de mantener esta posición. Finalmente renunciaron a esto y abrieron una negociación con las otras dos fuerzas que firmaron el pacto de 2019: PPE y los liberales de Renew. En estas conversaciones, el PSE tampoco ha logrado su máximo objetivo, la secretaría general de la Eurocámara, que seguirá en manos del popular alemán Klaus Welle.

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Pero el dardo lanzado por Solana no se dirige tanto a García como a los negociadores de la familia socialista en 2019, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el portugués, António Costa. Fueron ellos quienes cerraron ese acuerdo que se ha renovado ahora con la entonces canciller Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron.

A pesar de que en las instituciones las caras son más conservadoras en esta segunda mitad de legislatura europea, el profesor de Leyes y Política de la Unión Europea en la escuela de negocios de París HEC, Alberto Alemanno, cree que esto no se trasladará a las políticas. Conocedor de las instituciones europeas, señala que el poder y las competencias que tienen Metsola, como presidenta del Parlamento, y Michel, su homólogo en el Consejo Europeo, no son grandes. Él apunta a que la composición del Consejo, con la mayor presencia de Gobiernos socialistas, y el acuerdo alcanzado ahora para la agenda legislativa, dan pie a pensar en un impulso de políticas más progresistas. “Es un acuerdo más verde y más social”, defiende.

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perros vía Cristo Rey y abandono de animales
A las adultas mayores que los han acogido también les han llevado ayudas, pues no tienen recursos. En Cali el abandono de perros y gatos se ha vuelto un problema crónico.

A las adultas mayores que los han acogido también les han llevado ayudas, pues no tienen recursos. En Cali el abandono de perros y gatos se ha vuelto un problema crónico.

Noticias Cali.

En la vía a Cristo Rey, en una casa adultas mayores cuidan de varios perros y gatos, a pesar de no tener los recursos, Ximena Calderon encontró el caso y pide a animalistas y fundaciones ayudar para dar los animales en adopción.

La familia que los tiene «son de bajos recursos y no pueden tener más sus perritos y gatitos en estas condiciones».

Calderon le explicó a TuBarco, que algunos de los animales si están en muy mal estado, porque se han enfermado y no han tenido recursos para llevarlos a veterinarias.

Por ahora, se requieren hogares de paso, familias que quieran adoptarlos, medicamentos, consultas veterinarias.

El contacto: 3022184327.

Casos como estos se vienen registrando en varias zonas de Cali, tanto de la ladera como de la zona rural.

Muchos recogen animales que quedan abandonados, pero sus sustento se vuelve imposible; especialmente porque la mayoría de quienes los acogen son adultos mayores o familias de muy escasos recursos económicos.

Uno de los últimos estudios realizados en Cali para determinar cuántos perros y gatos había, se hizo en 2015: cuatro de cada 10 familias, tenían una mascota de estas.

Más de 170 mil en hogares había en ese momento, número que pudo aumentar significativamente.

En el caso de los perros en situación de calle, se estima que en este momento hay más de 20 mil y más de 5000 gatos callejeros.

Hace un año, la oficina de asesoría de Bienestar Animal en la Alcaldía de Cali, confirmaba que el abandono de animales en la ciudad se había convertido en un grave problema, hay varias colonias de gatos y perros.

«Hay varios tipos de abandonos», explicaban.

Se han estimado al menos 1000 puntos en la capital del Valle del Cauca, donde la gente va y tira los animales que ya no quiere, dejaron que sus gatas y perras paran y luego, les botan las crías.

O incluso, botan a las mascotas que los han acompañado por meses o años. En la mayoría de casos, porque ya se hacen viejos o están enfermos.

Esterilización

La esterilización de estos animales domésticos es una de las principales herramienta para prevenir la reproducción indiscriminada que lleve a olas de abandono.

Sin embargo, no dan a basto, en 2020 se hicieron 8600 cirugías gratuitas.





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publicidad política en Cali
La regulación de publicidad política con miras a elecciones ya quedó definida en Cali. 

La regulación de publicidad política con miras a elecciones ya quedó definida en Cali.

Noticias Cali.

Cada año de elecciones uno de los mayores problemas tiene que ver con la publicidad política de los partidos y candidatos (as), a pesar de pasar meses en campañas, también llenan la ciudad de fotos, mensajes, pendones, pasacalles y lo más grave, en muchos, esa propaganda electoral queda por meses.

Aunque hay una regulación y sanciones para las campañas que no limpien su propaganda, no todos cumplen.

Serán dos campañas este 2022. Foto tomada de Noticiero 90 Minutos.

Cali actualmente tiene un grave problema de contaminación visual, y aunque se han implementando jornadas como Graficalia para mejorar, limpieza y desmonte de vallas ilegales, falta mucho por hacer.

Y viene una época difícil, en la que las normas no se cumplen debidamente y donde las autoridades o se ven desbordadas, o no actúan.

En julio del 2020, la Personería de Cali emitió un comunicado señalando que había más de 30 vallas irregulares y que la Alcaldía no había cumplido con la regulación de este tipo de publicidad exterior.

Para ese momento se mencionaba: «Según el inventario de Espacio Público y Ordenamiento Urbanístico, hay 248 vallas instaladas con registro vigente al 31 de Diciembre de 2019, pero hay 144 con esos permisos vencidos e irregularidades».

La situación no cambió mucho en 2020 con el inicio de la pandemia, menos en 2021 con crisis de salud por el Covid y paro nacional.

Meten mano a la propaganda para elecciones 2022

Esta semana la oficina de Planeación Distrital anunció el Decreto No. 4112.010.20.1012 DE 2021 del 13 de diciembre, para la regulación de publicidad exterior con miras a elecciones.

  • Cada partido y movimiento político puede instalar su propaganda hasta en un máximo de 30 vallas. 

Para estos elementos, la norma indica que «no deben poseer áreas menores a 8 metros cuadrados, ni superiores a 48, y estas deben tener Registro expedido por el Departamento Administrativo de Planeación Municipal».

Además, Roy Alejandro Barreras Cortés, director del Organismo, indicó que se regulan otros tipos de propagandas.

  • En las sedes políticas, un máximo un aviso por cada una de las fachadas del edificio o lugar
  • Pasacalles, pendones, pancartas están prohibidos
  • Deben anunciar en vallas autorizadas y legales, de lo contrario habrá sanciones económicas y de otro tipo.

Las otras medidas son:

  • No se permitiá la publicidad política pintada con aerosol o cualquier clase
    de pintura sobre los inmuebles publicos y privados.
  • Los volantes están permitidos pero no para entregarlos en espacios culturales, historicos, puentes peatonales y vehiculares, entidades oficiales, entidades
    de la fuerza pública, centros educativos y deportivos y sus alrededores.

Deberá retirarse esa propaganda en todo el Distrito, en menos de una semana una vez pasen las elecciones.

El decreto establece que «dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la finalizacion de la contienda electoral del 13 de Marzo de 2022».

Este es el decreto completo: Decreto 1012 de 2021 Se regula la Propaganda Politica Elecciones al Congreso 2022 en Cali

El desorden con la publicidad de gran tamaño o en modalidad de carteles pegados en paredes, muros, puentes.

Lea además:

Marca Ciudad Cali: aprobaron proyecto para que alcaldes dejen de estar poniendo logos y slogan cada 4 años



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Nacional

Esteban Carrasco, director de Ingeniería Comercial de la USS y ex subsecretario de Economía, explicó que «toda la gente que queda sin fondos va a tener que ser financiada por alguien. Ese alguien sería el Estado (…) Pero de dónde sacamos la plata», cuestionó. Por otro lado, enfatizó en que este tipo de medidas aumentan la incertidumbre del sistema económico y financiero.

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