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El destino quiso que la primera persona que vio el expresidente Juan Orlando Hernández cuando al mediodía del martes abrió la puerta de su domicilio y se entregó a la policía fuera el ministro de Seguridad, Ramón Sabillón. Hasta hace unas semanas Sabillón era un prófugo más de la justicia que hasta hacía unos años había ejercido como de jefe de la policía, pero que había dejado el país en 2016 por miedo a que los hombres de Hernández, lo que llama “violencia del Estado”, pudieran terminar con él y su familia por participar en la captura de importantes narcos y haber denunciado a sus superiores por complicidad con el tráfico de drogas. Durante años se exilió con su familia después de ser expulsado de la policía y acusado por delitos que iban del robo al narcotráfico con el objetivo de hundirlo e impedir que volviera a Honduras.

Sin embargo, la etapa política inaugurada con la llegada al poder de Xiomara Castro el 27 de enero, le permitió regresar al país y que Castro se fijara en él para convertirlo en un símbolo de la nueva era que dice comenzar con ella. Solo unos días después le llegó la oportunidad de quitarse una espina a la que no le faltó ningún ingrediente.

Así que cuando se abrió la puerta del elegante domicilio de la colonia Las Palmas de San Ignacio de Tegucigalpa, Sabillón se acercó a Hernández y sin quitarse la mascarilla le dijo con frialdad: “Estamos cumpliendo todas sus garantías”. Acto seguido, le ajustó el chaleco antibalas, le puso las humillantes esposas utilizadas que unen pies y manos y se utilizan habitualmente para los pandilleros, y lo condujo a un cuartel de la policía donde fue presentado a la prensa.

El expresidente Juan Orlando Hernández, tras su detención en Tegucigalpa este martes.
El expresidente Juan Orlando Hernández, tras su detención en Tegucigalpa este martes.STRINGER (REUTERS)

A Hernández, la libertad le había durado exactamente 18 días, los que separan la toma de posesión de Xiomara Castro a finales de enero de la detención con fines de extradición este martes al mediodía a petición de Estados Unidos, que lo señala de haber introducido miles de kilos de cocaína en el país. A esa hora, confirmó el jefe de la policía, se escucharon fuegos artificiales y bailes con fiesta en algunas colonias de San Pedro Sula. De acuerdo a los protocolos legales, este miércoles será presentado ante la Corte Suprema de Justicia a las 10 de la mañana donde el juez Edwin Ortez Cruz determinará los pasos siguientes, entre ellas una posible impugnación, aunque todo indica que será extraditado en los próximos días gracias a una reforma de ley aprobada precisamente durante el Gobierno de Hernández.

La solicitud que la Embajada de EE UU hizo llegar a la Cancillería para que se la enviara a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y que finalmente emitió la orden de captura señala que Juan Orlando Hernández es buscado para ser juzgado en Estados Unidos por tráfico de drogas y delitos con armas de fuego”. Los fiscales estadounidenses resumieron el caso de Hernández como “narcotráfico patrocinado por el Estado” debido a que Hernández formaba parte de “una violenta conspiración de narcotráfico” que traficaba unos 500.000 kilos de cocaína a través de Honduras hacia Estados Unidos.

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Ante la dimensión de la acusación, el operativo de detención estuvo enfocado en garantizar su seguridad. De ahí que el exmandatario pasará su primera noche solo, bajo una estrecha vigilancia y en una celda del cuartel de Los Cobras, las fuerzas especiales de Honduras. Sobre el futuro que le espera a Hernández, los expertos consideran que todo dependerá del grado de colaboración que ofrezca con Estados Unidos, pero todo indica que la pena podría ir desde los diez años a la cadena perpetua como su hermano. Para Salvador Nasralla, designado presidencial en el Gobierno de Castro, algo así como vicepresidente, y declarado enemigo de Hernández, el expresidente estaría negociando revelar información sobre rutas para el paso de la droga, testaferros o más involucrados en busca de menos años de cárcel.

Mientras esto ocurría, otra persona, también expresidente, también dormirá mal esta noche. Se trata de Porfirio ‘Pepe’ Lobo Sosa (2010-2014). Las 14 páginas enviadas por Estados Unidos detallando los cargos que enfrentará Hernández también mencionan a su antecesor en el cargo. El escrito detalla que Hernández y Porfirio Lobo recibieron una fuerte suma de dinero de Amílcar Alexander Ardón Soriano, alias ‘Chande’, para protegerlo. “En 2009 o alrededor de esa fecha, el aliado político de Hernández, Porfirio Lobo Sosa, alias “Pepe Lobo”, comenzó a hacer campaña para convertirse en presidente de Honduras. Alrededor de esa época, Hernández y Lobo Sosa trabajaron juntos para obtener aproximadamente dos millones de dólares de ganancias del narcotráfico de Ardón Soriano, alias ‘Chande’, un antiguo narcotraficante hondureño y el entonces alcalde de El Paraíso, un pueblo ganadero en el departamento de Copán, detalla la acusación de 14 páginas de Estados Unidos.

Porfirio Lobo, durante su toma de posesión como presidente de Honduras en enero de 2010 en Tegucigalpa.
Porfirio Lobo, durante su toma de posesión como presidente de Honduras en enero de 2010 en Tegucigalpa.Omar Hernandez (LatinContent via Getty Images)

Precisamente Ardón terminó siendo una pieza clave en la detención del expresidente de Honduras, ya que contó al jurado en el juicio contra su hermano ‘Tony’ Hernández que asistió a una reunión donde Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán entregó un millón de dólares en efectivo para la campaña electoral de Hernández en 2013. Ardón detalló distintos pagos a políticos incluyendo a Lobo, lo que ha servido para poner punto final a una narcodinastía política que implica a los más altos cargos del Partido Nacional, que ha gobernado Honduras durante las últimas décadas. Cuando Sabillón se presentó en la casa de Juan Orlando Hernández, no era difícil intuir que se trataba de uno de los hombres más felices del mundo.

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El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández fue detenido la tarde del martes en su casa de Tegucigalpa horas después de que Washington solicitara su extradición. Estados Unidos acusa al exmandatario de introducir miles de kilos de cocaína provenientes de Sudamérica durante el periodo en que fue presidente del país centroamericano (2014-2022). Su arresto se produce solo dos semanas después de que acabara su mandato.

En la madrugada de este martes, tras conocerse la solicitud de extradición de Washington, Hernández había reconocido en un audio difundido en sus redes sociales que “no son momentos fáciles” y que estaba dispuesto a “colaborar voluntariamente” con las autoridades después de que decenas de policías se presentaran en la madrugada en su casa de Tegucigalpa fuertemente armados. Su condición de diputado del Parlamento Centroamericano no fue suficiente para garantizar su inmunidad y ahora todo indica que será extraditado en las próximas horas para afrontar una acusación que incluye tráfico de drogas y posesión de armas.

Cubierto con una gorra, una mascarilla y un chaleco antibalas, el exmandatario salió de su vivienda rodeado de uniformados y en un contexto de relativa calma, aunque la imagen en sí supone una chocante sacudida en un contexto de impunidad de un país en el que rara vez hay detenidos y menos aún culpables. La noticia sobre las intenciones de Estados Unidos de llevárselo cuanto antes se conocieron el lunes por la noche, después de que la Cancillería de Honduras informara que había recibido una petición de ese país solicitando formalmente el arresto provisional de “un político hondureño”, del que no se daba su nombre, con el “propósito de extradición”.

La justicia estadounidense ya pisaba los talones del expresidente desde mucho antes de dejar el poder el 27 de enero. En concreto, desde que hace un año su hermano Tony Hernández fue condenado a cadena perpetua en una corte de Nueva York. El nombre de Juan Orlando Hernández fue citado durante el juicio más de cien veces por distintos criminales. Desde el verano pasado, el expresidente fue incluido en el listado de personas señaladas de corrupción o de socavar la democracia y poco después Estados Unidos le retiró el visado. “Estados Unidos está promoviendo la transparencia y la rendición de cuentas en Centroamérica al hacer públicas las restricciones de visa contra el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández debido a actos corruptos. Nadie está por encima de la ley”, dijo hace unos días el jefe de la diplomacia estadounidense Antony Blinken. Blinken marcó el camino al decir que Hernández se había involucrado de forma significativa “al cometer o facilitar actos de corrupción y narcotráfico, y al utilizar las ganancias de actividades ilícitas para campañas políticas”.

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Según difundió la prensa local, Hernández tiene que responder a cuatro delitos que van desde tráfico de drogas a posesión de armas. Según el documento emitido por Estados Unidos, Hernández conspiró para recibir múltiples cargamentos con toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia y Venezuela, mediante rutas aéreas y marítimas para llevar las drogas hacia el occidente de Honduras y de ahí hacia la frontera con Guatemala y finalmente a Estados Unidos. En total, desde 2004, esa alianza politico-criminal movió más 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a Estados Unidos. A cambio de todo ello, el ex gobernante recibió millones de dólares por sobornos y ganancias de múltiples organizaciones de narcotráfico en Honduras, México y otros lugares. Hizo que miembros de la Policía Nacional y de las fuerzas militares protegieran cargamentos de drogas en Honduras y permitió que se cometieran actos de violencia brutales.

Fruto de esta alianza, Hernández recurrió incluso a Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, según denunciaron sus cómplices en Nueva York. En una reunión en 2013 Tony habría pedido un millón de dólares para financiar la campaña de su hermano a cambio de seguridad para sus mercancías, dijo a los fiscales Alexander Ardón, exalcalde de El Paraíso (Copán) detenido en Estados Unidos en 2019. El Secretario de Seguridad de Honduras, Ramón Sabillón, confirmó que la acusación contra Juan Orlando “no son cinco kilogramos (…) sino más de 100″. Una cantidad considerable y bastante fuerte”, dijo Sabillón.

En su última entrevista antes de dejar el poder, la concedida a EL PAÍS el 22 de diciembre, Juan Orlando Hernández se defendió diciendo que era víctima de los narcotraficantes a los que había combatido durante años. Hernández insistió en que pagaba el precio de haberse atrevido a aprobar la extradición de capos y que la oficina antidrogas de Estados Unidos, la DEA, poseía grabaciones secretas que confirmaban su beligerancia contra los grandes cárteles de la droga. Menos de dos meses después de aquella respuesta, Estados Unidos llama a su puerta.

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Pancartas para exigir la liberación de los defensores del río Guapinol frente al Palacio Judicial de Tocoa, en Honduras.
Pancartas para exigir la liberación de los defensores del río Guapinol frente al Palacio Judicial de Tocoa, en Honduras.GUAPINOL RESISTE

Defender el medio ambiente en Honduras es una tarea de riesgo. Es el país más letal de Centroamérica para los ambientalistas —en enero asesinaron a tres— y, cuando no se atenta contra sus vidas, la cárcel aparece como un castigo para los defensores de los recursos naturales. Este miércoles, un tribunal de Trujillo, en el norte del país, declaró culpables a seis de los ocho detenidos en el caso conocido como Guapinol, en una decisión que ha sido tildada de arbitraria por organizaciones internacionales.

Los ambientalistas, miembros del Comité Municipal de Defensa de los Bienes y Públicos de Tocoa (CMDBCP), fueron detenidos en 2019 por oponerse a un proyecto minero de la empresa Inversiones Los Pinares (ILP) en una zona protegida y que afectará los ríos San Pedro y Guapinol. José Daniel Márquez, Kelvin Alejandro Romero, José Abelino Cedillo, Porfirio Sorto Cedillo, Ewer Alexander Cedillo y Orbin Nahún Hernández fueron declarados culpables por los delitos de privación ilegal de la libertad, daños agravados contra el contratista de la empresa, y daños simples y agravados contra la empresa. Los otros líderes del grupo, Arnol Javier Alemán y Jeremías Martínez Díaz, fueron absueltos y deberán ser liberados.

“Este veredicto es indignante y va en contra de las obligaciones de Honduras de garantizar la defensa de los derechos humanos. Debe ser anulado inmediatamente. No dejaremos de exigirlo a las autoridades hasta que todos los defensores de Guapinol queden en libertad de forma inmediata e incondicional”, ha declarado en un comunicado Érika Guevara-Rosas, directora para América de Amnistía Internacional.

En 2018, cuando la empresa inició trabajos en la zona y la construcción de una carretera para facilitar el acceso al lugar, el agua del afluente dejó de ser utilizable por la comunidad, que pronto se movilizó y organizó un campamento de resistencia que terminó siendo desalojado con violencia por parte de las autoridades, que se pusieron de lado de la empresa.

Desde la detención de los ambientalistas, calificada por diferentes organismos internacionales como arbitraria, Honduras se unió en una campaña para clamar por la libertad de los ocho de Guapinol. Con las etiquetas #GuapinolResiste, #LibertadparaGuapinol o #Aguaesvida, la lucha para que estos hombres sean liberados no ha tenido descanso. La decisión de este miércoles es un nuevo golpe para quienes creen que el derecho al agua está por encima de intereses económicos en un país que ha sido testigo de crímenes impunes contra activistas ambientales como lo es el caso de Berta Cáceres.

El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas ha calificado este proceso judicial como parte de una estrategia de intimidación y criminalización de quienes, con razones, se oponen al proyecto minero.

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“Es extremadamente grave que, a pesar de la falta de diligencia en las investigaciones por parte del Ministerio Público, seis de los presos de conciencia de Guapinol se enfrenten a penas de prisión. Los defensores son víctimas de una detención arbitraria y una persecución penal infundada, derivada únicamente de su legítima labor de defensa del derecho al agua y a un medio ambiente sano en Honduras”, ha insistido Guevara-Rosas a través del comunicado de Amnistía, en el que además piden a las autoridades hondureñas “dejar de utilizar el sistema de justicia para criminalizar, intimidar y acosar a los defensores de los derechos humanos”.

Amnistía reconoció a los ocho defensores como presos de conciencia tras revisar en detalle las pruebas y estudiar los procesos penales en su contra. La organización, según su comunicado, envió una carta al fiscal general de Honduras tras el inicio del juicio, el 1 de diciembre de 2021, expresando su preocupación por las irregularidades en la investigación. “Amnistía Internacional considera que los ocho presos de conciencia fueron detenidos únicamente por su labor de defensa del derecho al agua potable y a un medio ambiente sano, y que los cargos penales que se les imputan, así como su prolongada prisión preventiva, son injustificados y constituyen un uso indebido del sistema de justicia”, advierte la organización.

También se ha manifestado en ese sentido la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de Derechos Humanos (Oacnudh) que al inicio de esta semana instó a la Justicia de Honduras a emitir un “fallo en pleno respeto de la ley”. La Oacnudh expresó, en un mensaje en Twitter, “su preocupación” porque el Ministerio Público de Honduras “no ha cumplido con el estándar de prueba mínimo ni ha observado a cabalidad el principio de objetividad que debe regir sus actuaciones” en el juicio contra los defensores del agua, que terminó el pasado viernes con la etapa de conclusiones. Las penas que deberán enfrentar los activistas se conocerán el próximo 21 de febrero, según anunció la justicia hondureña.

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The U.S. and Taiwanese vice presidents had a brief conversation Thursday at the inauguration of the new Honduran president, a rare encounter that is highly symbolic and likely to add to Beijing’s tensions with Washington.

The United States, like most countries, has no formal diplomatic relations with Taiwan, though its strong support for the island both politically and through arms sales is one of the main sources of Sino-U.S. friction.

U.S. Vice President Kamala Harris said she spoke with her Taiwanese counterpart, William Lai, in Honduras about their shared interest in Central America and the U.S. government’s “root causes” strategy to curb migration.

“The brief conversation that we had was really about a common interest in this part of the region and apparently Taiwan’s interest in our root causes strategy,” she told reporters, adding Lai had approached her.

Taiwan’s official Central News Agency characterized it as a “simple greeting,” saying the two “talked briefly and interacted naturally.”

It carried a picture of them standing next to each other on a stage talking, both wearing face masks, and Lai sporting a lapel pin of entwined Taiwanese and Honduran flags.

Honduras is one of only 14 countries still to formally recognize Taiwan.

Honduras’ new president, Xiomara Castro, floated the idea of ditching Taipei for Beijing in her election campaign, though on Wednesday she told Lai that Honduras is grateful for Taiwan’s support and hopes to maintain their relationship.

Castro and Lai met again Thursday, with Lai handing over a donation of supplies to fight the COVID-19 pandemic.

“I appreciate the solidarity, as well as the willingness to support us in our development agenda,” she wrote in a tweet.

Speaking after her meeting with Castro, Harris said they did not discuss China.

China has ramped up pressure to reduce Taiwan’s international footprint, saying the democratically governed island is Chinese territory with no right to state-to-state ties.

In the runup to the November election, a visiting U.S. delegation to Honduras made clear it wanted the Central American country to maintain its Taiwan relations.

The United States has worried about growing Chinese influence in its back yard.

China last month reestablished relations with Nicaragua, a neighbor of Honduras, and has openly said it is aiming to reduce the number of Taiwan’s diplomatic allies to zero.


“Sí, se puedo, sí se pudo…” miles de hondureños celebraron como una fiesta el regreso de la izquierda al poder después de una larga travesía por el desierto de más de 12 años, cuando el expresidente Manuel Zelaya fue expulsado del poder y el país en pijama tras un golpe de Estado. Su esposa, Xiomara Castro, de 62 años, se convirtió en presidenta este jueves cuando juró el cargo frente a Luis Redondo, uno de los dos dirigentes que se han proclamado presidente del Congreso, y Salvador Nasralla, convertido en su mano derecha. Castro se puso la banda azul y blanca en presencia de Zelaya, un momento que el presentador del evento describió como “el regreso de la legalidad” a Honduras.

En su primer discurso a la nación ya como presidenta, Castro se dirigió “a su pueblo” y a la “resistencia nacional” que durante años reclamó en las calles el regreso de su esposo al poder. Sus primeras palabras fueron dirigidas a las mujeres: “Estamos rompiendo cadenas y tradiciones”, dijo en el Estadio Nacional antes de describir el estado económico del país como una “tragedia nacional”. “Recibo un país en bancarrota después de doce años de dictadura”, dijo. “La catástrofe económica no tiene parangón en la historia del país y esto se refleja en un aumento del 700% de la deuda y de la pobreza, que se elevó a 74%”, afirmó con la banda presidencial cruzándole el pecho. “Somos el país más pobre de América Latina. Eso explica las caravanas de migrantes que huyen hacia el norte arriesgando sus vidas”, añadió ante miles de simpatizantes.

Castro se refirió así a un secreto a voces, que las arcas están vacías. Aunque anunció “luz gratis para los más pobres y una reducción del precio de los combustibles”, las cuentas públicas no cuadran, por eso adelantó que elaborará un plan para reestructurar la deuda pública. “El 50% de los ingresos los consume el pago de la deuda, lo que hace imposible cumplir con los pagos”, advirtió. Xiomara Castro quiso acompañar su toma de posesión anunciando algunas medidas destinadas a los más pobres y gestos políticos y sociales de gran importancia como la amnistía a los presos políticos o justicia para la líder ambientalista asesinada Berta Cáceres. A las mujeres del país con el mayor índice de feminicidios de la región les arengó:“No las voy a fallar”, les dijo. “Defenderé sus derechos hasta la victoria siempre”.

En su primera intervención, Castro dedicó muchos minutos a echar un jarro de agua fría a las expectativas generadas por su llegada al poder. La realidad terminó por ubicar los problemas que enfrentará. Hasta el pasado fin de semana, cuando sus diputados protagonizaron una bochornosa pelea en la tribuna del Congreso, el adjetivo que mejor encajaba con su llegada al poder era “histórico”. Al frente del partido Libertad y Refundación (Libre), Castro logró en noviembre una victoria por goleada que terminó con el bipartidismo en las elecciones más votadas de la historia, en las que su grupo también ganó en las principales ciudades: Tegucigalpa y San Pedro Sula. Tan histórico como los resultados electorales lo fue también el hecho de que una política llegue a lo más alto en uno de los países de la región donde más difícil es ser mujer.

Sin embargo, la división interna en la coalición que la llevó a la victoria aguó la fiesta con una bronca, también histórica, en la que varios miembros de su partido se pelearon en la tribuna del Congreso. Los insultos y empujones ante los ojos de todo el país evidenciaron la división que rodea su llegada al poder. La imagen más clara de su debilidad es la reunión que mantuvo con Jorge Cálix horas antes de la ceremonia. Si hace unos días lo llamaba “traidor” por proclamarse presidente del Congreso, el miércoles le ofreció un puesto en su Gabinete para permitir que el puesto lo ocupara su candidato, Luis Redondo.

Hija de un terrateniente de Olancho, la primera vez que la mayoría de los hondureños escuchó hablar de Xiomara Castro fue en el verano de 2009, cuando se movilizó para defender el Gobierno de su marido, expulsado tras un acuerdo cívico militar por coquetear con Chávez y Cuba y saltarse un buen número de leyes. Hasta ese día, Castro había cumplido de forma impecable el papel que buena parte de América Latina reserva a las esposas presidenciales: sonreír, inaugurar hospitales y visitar a los pobres, que en Honduras son el 70% de la población. Sin embargo, tras la caída de su esposo, dio un paso al frente, que llega hasta hoy.

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Consciente de su contundente victoria, la comunidad internacional arropó su llegada al poder con la presencia de personalidades como la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris; el rey de España, Felipe VI; el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, o la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Al mismo tiempo, la izquierda del continente celebró su llegada al poder como una pieza más de un engranaje del que forman parte Gabriel Boric en Chile y también aspiran a hacerlo este año Lula Da Silva y Gustavo Petro si, como dicen las encuestas, logran la victoria en Brasil y Colombia, respectivamente.

El otro foco de atención estaba puesto en el presidente Juan Orlando Hernández, de 51 años, quien deja el cargo tras una convulsa gestión de ocho años marcada por su polémica reelección y el encarcelamiento de su hermano, Tony Hernández, condenado a cadena perpetua por meter toneladas de cocaína en Estados Unidos. Una condena, tras un juicio en una corte de Nueva York, en el que el nombre de Hernández salió a relucir en más de 100 ocasiones por complicidad con un cartel local. En entrevista con EL PAÍS, Hernández aseguró que formará parte del Parlamento Centroamericano, lo que aparentemente le podría garantizar la inmunidad diplomática, sin embargo, la congresista estadounidense Norma Torres anunció que buscará su extradición.

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U.S. Vice President Kamala Harris will travel to Honduras on Thursday to attend the inauguration of Xiomara Castro as the Central American nation’s first female president.

Harris attendance at the historic event underscores her role in leading President Joe Biden’s efforts to curb the migration of hundreds of thousands of people from Honduras and neighboring El Salvador, Guatemala and Mexico into the United States each year, many of them traveling on foot over thousands of kilometers. Harris has been specifically tasked with addressing the root causes of the mass migration, including poverty and crime.

Biden pledged to adopt a more humane stance on migration than that of his predecessor, Donald Trump, who expelled migrants back to their home countries and separated children from their families.

Also attending Castro’s swearing-in will be Vice President William Lai of Taiwan. Castro has talked of switching Honduras’s diplomatic relations from Taiwan to China, which claims the self-ruled as part of its territory and has pushed to isolate Taipei from the international community.

Castro campaigned on a platform of ending the corruption that had clouded the 12-year rule of the right-wing National Party, which took power after her husband, Manuel Zelaya, was overthrown by the military. But her tenure has already gotten off to a rocky start after a breakaway faction of her Liberty and Refoundation Party, or Libre, elected lawmaker Jorge Calix to be their congressional leader last weekend.

The move went against an agreement Castro reached with the Partido Salvador de Honduras party, a key part of her political alliance that helped her win last November’s election, to choose PSH lawmaker Luis Redondo as congressional leader.

Some information for this report came from The Associated Press and Reuters.


Un anuncio con el rostro de Xiomara Castro, presidenta electa de Honduras, en las calles de Tegucigalpa, este 26 de enero.
Un anuncio con el rostro de Xiomara Castro, presidenta electa de Honduras, en las calles de Tegucigalpa, este 26 de enero.Bienvenido Velasco (EFE)

Todo está preparado en Honduras para que este jueves Xiomara Castro tome posesión del cargo como presidenta de Honduras para los próximos cuatro años. Hasta el fin de semana, cuando sus diputados protagonizaron una bochornosa pelea en la tribuna del congreso, el adjetivo “histórico” era el que mejor encajaba con su llegada al poder. Al frente del partido Libertad y Refundación (Libre), Castro, de 62 años, había logrado una victoria por goleada en los comicios de noviembre terminando de esta forma con el secular bipartidismo. Con su triunfo en las elecciones más votadas de la historia, Castro logró la presidencia, el mayor número de diputados y las principales ciudades: Tegucigalpa y San Pedro Sula. Tan histórico como los resultados, lo es también el hecho de que una mujer llegue a lo más alto en uno de los países con mayor número de feminicidios del continente.

Consciente de su contundente victoria, la comunidad internacional se dispuso a arropar su llegada al poder y diversas personalidades anunciaron su llegada al país centroamericano entre ellos la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris; el rey de España, Felipe VI; el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, o la vicepresidenta de Argentina, Cristina Kirchner. La izquierda del continente celebra la llegada al poder de la esposa del derrocado Manuel Zelaya como una pieza más de un engranaje del que forman parte Gabriel Boric en Chile y también aspiran a hacerlo este año Lula Da Silva y Gustavo Petro si, como dicen las encuestas, logran la victoria en Brasil y Colombia, respectivamente.

Todo estaba dispuesto para una gran celebración este jueves en Tegucigalpa hasta que la división interna terminó de aguar la fiesta con una bronca, también histórica, en la que varios miembros de su partido se pelearon en la tribuna del Congreso. Los insultos y empujones ante los ojos de todos el país evidenciaron la división que rodea su llegada al poder. La imagen más clara de su debilidad es la reunión que mantuvo con Jorge Cálix horas antes de la ceremonia. Si hace unos días lo llamaba “traidor”, este miércoles le ofreció un puesto en su Gabinete para permitir que el puesto lo ocupara su candidato Luis Redondo.

Así las cosas, hasta unas horas antes de la toma de posesión Castro negociaba in extremis un acuerdo que salvara el evento más importante de su carrera política.

Xiomara Castro, presidenta electa de Honduras, y Jorge Cálix, este martes en Tegucigalpa.
Xiomara Castro, presidenta electa de Honduras, y Jorge Cálix, este martes en Tegucigalpa.– (AFP)

En el origen de la disputa que amenaza con amargar su toma de posesión están las distintas corrientes que le ayudaron a ganar las elecciones y que ahora conviven en su gobierno. Un acuerdo previo a los comicios entre Libre y el partido de Salvador Nasralla (PSH) establecía que el popular presentador de televisión no se presentaría a los comicios como candidato si a cambio Castro le garantizaba la vicepresidencia de Honduras y la posibilidad de elegir la directiva del Congreso. Finalmente, Castro obtuvo 50 curules y Nasralla diez por lo que no alcanzan la mayoría simple para refrendar el pacto. Aprovechándose de esto, 20 diputados de Libre se unieron a 44 del Partido Nacional y otros grupos más pequeños para nombrar a Jorge Cálix como presidente del Congreso con su propia Junta Directiva. La reacción de Castro fue expulsar del partido a 18 de los 20 legisladores después de que dos se retractaran.

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Sin embargo, el daño ya está hecho y Honduras llega a la investidura con dos presidentes del Congreso, lo que siembra dudas sobre quién será el encargado de ponerle la banda presidencial. Por un lado, está Redondo, apoyado por la Presidenta, y por otro Cálix, nombrado vía internet por 70 de los 128 diputados del Congreso, 18 de ellos expulsados de Libre, y el resto de los opositores Partido Nacional y Liberal. Hasta última hora del miércoles las partes negociaron a cara de perro hasta que Castro anunció en Twitter que ofrecía a Cálix un puesto en su equipo cercano a cambio de permitir la llegada de Redondo. Y el balón sigue en el aire.

A la división interna, se suman los problemas que esperan a Xiomara Castro cuando este jueves asuma la presidencia del segundo país más pobre del continente después de Haití. El nuevo gobierno recibe un país quebrado económicamente y penetrado hasta el tuétano por el narcotráfico. Un país con enormes posibilidades, pero con el 74% de la población viviendo en la pobreza y un 53% en la pobreza extrema. Los expertos prevén que Castro deberá asumir un ajuste fiscal debido a la caída por los ingresos por la pandemia y el impacto de dos huracanes seguidos en un año.

El otro foco de atención estará puesto en el presidente Juan Orlando Hernández, de 51 años, quien deja el cargo tras una convulsa gestión de ocho años marcada por su polémica reelección y el encarcelamiento de su hermano, Tony Hernández, condenado a cadena perpetua por meter toneladas de cocaína en Estados Unidos. Una condena, tras un juicio en una corte de Nueva York, en el que el nombre de Hernández salió a relucir en más de 100 ocasiones por complicidad con el cartel de los Cachiros. En entrevista con EL PAÍS, Hernández aseguró que formará parte del Parlamento Centroamericano desde este jueves, lo que aparentemente le podría garantizar la inmunidad diplomática, sin embargo, no son pocas las voces que prevén una acción judicial desde Estados Unidos para pedir su extradición.

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Taiwanese Vice President William Lai will attend the inauguration of the first female president of Honduras, Xiomara Castro, on Thursday in a move to shore up the relationship between Taipei and Honduras, one of Taiwan’s few remaining diplomatic allies.

Honduras is one of only 14 countries that maintain formal diplomatic relations with Taiwan. Last month, its neighboring country, Nicaragua, severed ties with Taiwan and re-established relations with Beijing, which considers Taiwan a breakaway province that someday will be reunified with the mainland. Taipei views itself as a self-governing state.

Speaking at Taiwan Taoyuan International Airport before his departure, Lai said he would take medical supplies to help combat the COVID-19 pandemic in Honduras. According to Reuters, since 2006 Taiwan has loaned Honduras around $205 million and given another $27 million in donations.

During a layover in Los Angeles on Tuesday, he held an online meeting with U.S. lawmakers to discuss bilateral trade relations and the threats posed by China, according to the Taipei Times.

In this photo released by the Taiwan Presidential Office, Taiwan Vice President William Lai waves to supporters during a stopover in Los Angeles, Jan. 25, 2022. Lai is leading a Taiwanese delegation to Honduras for the inauguration of President-elect Xiomara Castro Jan. 27-28.

“Honduras is an important ally of Taiwan in Central America,” he said Tuesday. “On this trip, we will bring a variety of Taiwan-made disease prevention equipment to give to the people of Honduras, taking concrete action to demonstrate our strong support for the Taiwan-Honduras alliance and the new Honduran administration on the first day of President Castro’s term.” Less than 50% of the Honduran population is fully vaccinated, according to the Johns Hopkins University Coronavirus Resource Center.

During her campaign, Castro, a member of the left-wing Liberty and Refoundation Party (Libre), said she would re-establish diplomatic relations with China if elected, according to the Taiwan News. After a November trip by high-level officials from the U.S. State Department, who expressed the hope that Honduras would maintain its relationship with Taiwan, Castro backtracked and signaled support for Taiwan by retweeting congratulations from its president, Tsai Ing-wen.

US ties valued

Gerardo Torres, Libre Party secretary of international relations, said after Castro was elected on November 28 that the incoming administration would not sever ties with Taipei. “Nobody in the party wants to enter government distancing ourselves from the United States,” he said on December 10, according to the Taipei Times.

I believe that we have a responsibility to [Taiwan] as someone with whom we have had a good relationship,” said Rodolfo Pastor, a foreign policy adviser to Castro, according to the website Diálogo Chino.

“But I do believe that we also have a responsibility to our own population to be realistic, to be pragmatic and to understand that mainland China today plays a determining role that we cannot let go unnoticed,” Pastor said.

Analysts told VOA Mandarin that Castro was unlikely to cut diplomatic ties with Taiwan after the U.S. intervention.

“It’s not really about what we have done to consolidate the bilateral relationship with Honduras, it’s more about the U.S. factor,” Ko Yu-Chih, an associate professor at National Chengchi University in Taipei, told VOA Mandarin in a phone interview.

FILE - In this photo released by the Taiwan Presidential Office, outgoing Honduran President Juan Orlando Hernandez, left, exchanges gifts with Taiwanese President Tsai Ing-wen during a meeting in Taipei, Taiwan, Nov. 13, 2021.

FILE – In this photo released by the Taiwan Presidential Office, outgoing Honduran President Juan Orlando Hernandez, left, exchanges gifts with Taiwanese President Tsai Ing-wen during a meeting in Taipei, Taiwan, Nov. 13, 2021.

Chang Kuang-Chiu, an associate professor at Chihlee University of Technology in Taipei, agreed. He said that because the U.S. is the largest trade partner of Honduras, and the U.S. military maintains the Soto Cano Air Base in the Central American country, “Honduras will likely make their relations with the U.S. as a priority.”

Meeting possible?

Meanwhile, there was speculation that Lai will meet unofficially with U.S. Vice President Kamala Harris, who also is attending the inauguration.

A White House official on Wednesday told VOA Mandarin that “there are no plans for her [Harris] to meet with VP Lai while in Honduras.”

While there is no official diplomatic relationship between the United States and Taiwan, informal meetings between U.S. officials and Taiwan leaders on stopovers in the U.S. have become an institutionalized part of bilateral relations.

Zhu Fenglian, spokesperson for China’s State Council Office on Taiwan Affairs, said on Wednesday at a daily briefing that China strongly opposed any form of official contact between Taipei and Washington.

“The DPP [Democratic Progressive Party] authorities are using the so-called ‘transit trip’ to seek official contact with the United States and opportunities for independence,” she said. “No matter what trick they use, it will not change the fact that there is only one China in the world and Taiwan is a part of China.”

Ryan Hass, a senior fellow at the Brookings Institution, told VOA Mandarin that observers who follow relations between China and Taiwan are keeping an eye on whether Harris and Lai will have any meaningful interaction on the margins of the inauguration, and if so, what messages are shared.

“Traditionally, international inaugurations, funerals and multilateral events, such as APEC [Asia-Pacific Economic Cooperation] conferences, are the venues where senior U.S. and Taiwan officials have opportunities to be in direct, personal contact. If the U.S. has a message it would like to convey to VP Lai, this inauguration presents a unique opportunity to do so,” he told VOA Mandarin in an email.

Avoiding ‘great disturbance’

Ko, of the National Chengchi University, argued that it’s possible the two leaders might have an opportunity to exchange a few words, but that the U.S. was unlikely to arrange a talk on the sidelines because it would anger China.

“If there is such an arrangement, it will cause a great disturbance in Sino-U.S. relations, which is also not beneficial for the stability of Taiwan,” she said. “The Biden administration is now dealing with the COVID-19 pandemic at home and Ukraine crisis abroad. Taiwan is not really a priority for the U.S. at this time.”

Hass, of Brookings, said Lai’s layovers in the U.S. follow long-standing American policy in consideration for the safety, comfort, convenience and dignity of Taiwanese officials.

“It reflects the Biden administration’s efforts to maintain a steady, principled approach to its Taiwan policy,” he said. “I do not expect the transit to deviate in any significant way from established practice.”


La presidenta electa de Honduras Xiomara Castro saluda a su llegada a la sede del Congreso Nacional este domingo en Tegucigalpa.
La presidenta electa de Honduras Xiomara Castro saluda a su llegada a la sede del Congreso Nacional este domingo en Tegucigalpa.GUSTAVO AMADOR (EFE)

No habrá luna de miel para Xiomara Castro. A cuatro días de la fecha prevista para que asuma el poder en Honduras, la presidenta electa está inmersa en su primera crisis después de que los congresistas eligieran dos juntas directivas del Parlamento —una en el edificio legislativo y otra en un club social a las afueras de Tegucigalpa— en un movimiento que revela un enfrentamiento con miembros disidentes de su partido.

Los problemas para la líder del izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre) se hicieron patentes el viernes cuando lo que debía ser el trámite de la elección de la junta directiva del Parlamento terminó en una trifulca con golpes y empujones después de que un veintena de diputados disidentes de la agrupación se opusieron a elegir a Luis Redondo, el designado por la mandataria electa. Esos parlamentarios optaron por apoyar a Jorge Cálix, uno de los disidentes de Libre, que también contó con los 44 votos del Partido Nacional, el movimiento político del actual presidente Juan Orlando Hernández, que lleva doce años consecutivos en el poder. Castro, que ganó las elecciones de noviembre de manera contundente, lo calificó entonces como una “traición” por parte de sus compañeros de partido díscolos y no reconoció a esa junta directiva.

Las diferencias entre ambas facciones de Libre se consumaron este domingo, el día previsto para que la elección se hiciera oficial, cuando se han juramentado dos directivas parlamentarias en paralelo. Mientras la sede del Congreso en Tegucigalpa estaba rodeada desde el sábado por seguidores de Castro que llevaban a cabo una vigilia convocada por la presidenta electa, en un club social de Zambrano, a unos 30 kilómetros al norte de Tegucigalpa, Jorge Cálix era ratificado en una sesión convocada por la junta directiva provisional electa el viernes.

En un discurso tras su nombramiento, Cálix dijo que trabajará junto con la presidenta electa pese a sus diferencias. “Nuestra agenda legislativa tiene como prioridad hacer realidad el plan de Gobierno de Castro”, aseguró.

Poco después, en la sede del Parlamento, diputados oficiales y suplentes han elegido una directiva paralela encabezada por Luis Redondo, que ha sido reconocida por Xiomara Castro. “Le invito a mi juramentación junto al pueblo el 27 de enero. Felicito a diputadas que rechazan 12 años de redes de corrupción de “Joh” (Juan Orlando Hernández): camino a saludarles en el CN (Congreso Nacional) ¡Ganamos!”, escribió en la red social Twitter.

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La designación de Redondo como el candidato de Castro a presidir el Parlamento quedó determinada antes de las elecciones de noviembre en una alianza que la mandataria electa y su esposo, el expresidente Manuel Zelaya —quien también es coordinador general de Libre—, suscribieron con el Partido Salvador de Honduras (PSH). Una de las exigencias de Salvador Nasralla, el líder de esa agrupación que obtuvo 10 diputados, era escoger al jefe del Congreso. Pero parte del partido rechazó el nombre propuesto a favor del de Jorge Cálix.

Esta nueva crisis política genera incertidumbre para la ceremonia de investidura de Castro, prevista para el próximo jueves 27. El viernes, tras los incidentes en el Parlamento, Castro dijo que haría su juramentación ante un juez civil.

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La presidenta Xiomara Castro todavía no ha asumido el poder en Honduras y ya enfrenta su primera crisis política: la elección de la junta directiva del Parlamento terminó en una trifulca este viernes, en la que corrieron golpes y empujones, después que veinte diputados del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre) se opusieron a que el titular del congreso fuese Luis Redondo, el designado por la mandataria electa.

“Se consumó la traición”, expresó Castro en su cuenta de Twitter en referencia a los legisladores de su partido, quienes auparon como presidente parlamentario a Jorge Cálix, uno de los disidentes de Libre. En la sede del Congreso, los ánimos se crisparon y algunos diputados se subieron a la mesa principal y se liaron a golpes, mientras desde los curules fueron aventadas bolsas de agua. “¡Traidores, traidores!”, gritaban los legisladores de Libre.

La elección de Cálix contó con los 44 votos del Partido Nacional, el movimiento político que lleva doce años consecutivos en el poder, y que es presidido por el presidente saliente Juan Orlando Hernández, señalado por una Corte de New York de tener nexos con el narcotráfico. De acuerdo a fuentes políticas en Honduras, Cálix es un tipo controvertido “que responde a las élites, en especial a los dueños del banco Ficohsa”.

Cálix se distanció de Castro y su esposo, el expresidente Manuel Zelaya, quien en 2009 sufrió un golpe de Estado. Edgardo Castro, uno de los diputados que votó por Cálix, dijo que no “son traidores, y que tienen derecho a pensar diferente”. “Solo le digo al presidente Manuel Zelaya, tranquilo, seguimos respetando su investidura como coordinador general (de Libre). Lo que ha pasado en el Congreso es el blindaje de los 4 años de Xiomara Castro como presidenta”, sostuvo Castro.

Por su parte, Castro, la presidenta que tomará posesión este 27 de enero, calificó la movida de los diputados como “el augurio de una traición contrarrevolucionaria al partido y al pueblo hondureño que derrotó la narcodictadura nacionalista el domingo 28 de noviembre y una traición al proyecto político de la refundación de la patria al intentar el día de mañana (hoy) imponer el plan de la elite corrupta que dirige Juan Orlando Hernández”.

La sesión del Parlamento la presidió el ministro de Gobernación, Leonel Ayala, quien le dio la palabra a la diputada Beatriz Valle, una de los 20 disidentes de los 50 diputados que obtuvo Libre en las elecciones generales del 28 de noviembre. Valle propuso a los tres directivos provisionales, incluida ella como secretaria. Por su parte, Ayala no permitió que el diputado Rasel Tomé, portavoz de Libre, presentará la segunda propuesta encabezada por Luis Redondo. De modo que el ministro procedió a juramentar a la junta directiva provisional, dando lugar a la trifulca.

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La nueva junta definitiva del Parlamento, que por ahora se desconoce quién la presidirá, será elegida el próximo domingo y el día 25 tomará posesión el nuevo poder Legislativo para el periodo 2022-2026, dos días antes de la toma de posesión de Castro. La división en Libre ha sido un balde de agua fría para el júbilo que se desbordó en Honduras con la elección de Castro, quien obtuvo 1,7 millones de votos, superando por 15 puntos al candidato presidencial del Partido Nacional, Nasry Asfura.

La crisis en Libre se comenzó a gestar desde que diputados comenzaron a expresar su rechazo a Luis Redondo, quien fue escogido por el presidente del Partido Salvador de Honduras (PSH), Salvador Nasralla, como parte de la alianza de hecho que suscribió en octubre pasado con la presidenta electa, para asegurar su triunfo en las pasadas elecciones generales del 28 de noviembre de 2021. El acuerdo era que Nasralla, quien es uno de los tres nuevos vicepresidentes electos del país, escogería al candidato para presidir el Parlamento.

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