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Objetos con la imagen de Daniel Ortega están a la venta en una avenida de Managua, la capital de Nicaragua.
Objetos con la imagen de Daniel Ortega están a la venta en una avenida de Managua, la capital de Nicaragua.OSWALDO RIVAS (AFP)

Los representantes de la principal cámara empresarial de Nicaragua han expresado su disposición a negociar con el régimen de Daniel Ortega. La directiva del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) ha afirmado en un documento interno filtrado por la prensa que está dispuesta a iniciar un diálogo para lograr la liberación de los empresarios encarcelados el año pasado, durante la fuerte represión contra las voces críticas que el Gobierno desató previo a las elecciones presidenciales en las que Ortega se declaró triunfador. Se trata de José Adán Aguerri y Michael Healy, expresidentes de la cámara y el banquero Álvaro Vargas. “Hoy tenemos que hablar de una negociación, diálogo, encuentro, todo debido a tres amigos que están desesperados y nos debemos a ellos”, dijo César Zamora, actual presidente del COSEP, según el documento filtrado el jueves por el medio Divergentes.

Esta misma semana, un grupo de familiares de presos políticos han pedido la libertad sin condiciones de los detenidos por el régimen, que incluyen a siete aspirantes a la presidencia, feministas, defensores de derechos humanos, activistas políticos, exdiplomáticos, estudiantes universitarios y tres exguerrilleros sandinistas, que fueron compañeros de Ortega en la lucha guerrillera contra la dictadura somocista. “La libertad de nuestros presos no es un asunto de preferencias partidarias, ni es una maniobra en una lucha por el poder. Su liberación, más bien, se puede ver como el paso inicial en un proceso que conlleve un mayor grado de serenidad para los hogares nicaragüenses, dentro y fuera de nuestras fronteras; y que ayude gradualmente a reducir grietas en nuestra sociedad”, dijeron los familiares en una carta hecha pública el pasado martes.

La filtración del comunicado de los empresarios ha generado molestias no solo entre los familiares de los presos políticos, sino entre otras organizaciones de la oposición cuyos liderazgos también han sido apresados por el régimen. De hecho, el mismo Zamora ha expresado que “hay un ambiente fuerte contra el sector privado, hay muy poca disposición para hacer el diálogo”. El líder empresarial es consciente de que cualquier acercamiento con el Ejecutivo de Ortega será visto con malos ojos en un país donde el 73% de la población considera injusta la detención de las voces críticas, según un sondeo divulgado en diciembre por la firma Cid Gallup.

José Adán Aguerri había afirmado en 2018 en una entrevista con este periódico que el presidente Daniel Ortega debe dejar “lo más pronto posible” el Gobierno. La afirmación era evidencia de la ruptura en la “relación de consenso” que durante más de una década mantuvieron los grandes empresarios del país con Ortega, en la que las grandes negociaciones sobre temas económicos se hacían entre esos dos bandos, sin interlocutores. El mandatario permitió que ellos hicieran negocios, garantizando una estabilidad sostenida con mano de hierro, mientras él se hacía con todo el poder político en este país centroamericano. “Los empresarios nos equivocamos con Daniel Ortega”, admitió entonces el ahora preso político.

Tras las críticas desatadas por el comunicado emitido el jueves, la patronal ha tenido moderar su posición y ha afirmado que de haber un acercamiento con el régimen, este debe ser sin condiciones previas y con la vista puesta en liberar a todos los detenidos y no solo a sus empresarios. El COSEP se unió al comunicado de los familiares y en una nota de prensa informó: “Nos sumamos a este llamado llenos de esperanza, con la confianza de que apoye un proceso que unifique a toda la ciudadanía nicaragüense”. Los empresarios agregaron que se comprometen “de manera franca a la búsqueda de soluciones viables, prontas y sin precondiciones, que prioricen solucionar la encrucijada que atraviesa la nación”.

El analista político Óscar René Vargas advierte de que si finalmente los empresarios negocian con el mandatario “van a hacerle el juego al dictador”. “Nadie sabe bien cuál será el próximo movimiento de Ortega. Es parte de su poder. Su capacidad de mantener ocultos sus próximas jugadas, de despistar a propios y extraños, de engañar al gran capital y a los poderes fácticos. Después de 15 años en el poder, los políticos siguen sin descifrar al dictador. La voluntad de quedarse en el poder sigue en su mente”, explica.

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La noticia del acercamiento de los empresarios se da mientras el régimen atraviesa su peor crisis de legitimidad tras los resultados electorales de noviembre. La mayoría de países del continente rechazaron esos resultados y han exigido que se repitan las elecciones, pero con garantías democráticas y sin presos políticos. Ortega está cada vez más aislado, por lo que ha tenido que recurrir a nuevos aliados en busca de legitimidad y oxígeno económico para mantener su modelo autoritario. Recientemente, el Gobierno ha anunciado acuerdos con Irán, Rusia y China, tras romper relaciones con Taiwán, isla que fue la principal donante del régimen. “Todo parece indicar que Ortega está dispuesto a seguir tirando de la cuerda (incrementando la represión, buscando el paraguas de sus nuevos socios estratégicos de Rusia y China, renunciando a la OEA, emitiendo declaraciones en contra de Colombia, considerando a EEUU un problema sistémico, etcétera), lo que indica que promueve una estrategia heavy metal para obtener concesiones internacionales que, desde su perspectiva, garanticen su permanencia en el poder y su papel en tablero político centroamericano”, afirma el analista Vargas.

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La élite empresarial italiana celebró este miércoles una videoconferencia con el presidente ruso, Vladímir Putin, en la que constataron la disposición de ambas partes para reforzar sus inversiones pese a la enorme tensión que enfrenta a Europa y Rusia por el conflicto de Ucrania. Un suministro de gas barato y nuevos negocios tras la pandemia protagonizaron la presentación del líder ruso a los directivos de gigantes como Pirelli, los bancos UniCredit e Intesa San Paolo, y la energética Enel, entre otras compañías. “Siempre digo que las mejores inversiones y los mejores negocios siempre se hacen en los tiempos difíciles”, le respondió el presidente de la cámara de comercio italiano-rusa, Vincenzo Trani.

Según publicó el diario italiano La Reppublica, el Gobierno había pedido a los empresarios que anulasen la reunión o que, al menos, no participasen en ella los directivos de compañías participadas por el Estado. El encuentro ni se canceló ni se pospuso. Según el fragmento publicado por el Kremlin, la conversación comenzó en un ambiente cálido donde Putin llamó “colegas” y “amigos” a los empresarios en varias ocasiones, y donde Ucrania no fue mencionada en ningún momento.

“Me gustaría enfatizar que vemos a Italia como uno de nuestros principales socios económicos”, afirmó el mandatario. Según sus datos, en el país eslavo operan unas 500 empresas italianas y el comercio bilateral creció un 53,8% en los primeros once meses de 2021 respecto al mismo periodo del año anterior, sumando así unos 27.500 millones de dólares.

Putin aprovechó la ocasión para reiterar sus críticas a la liberalización del mercado eléctrico europeo. “Me gustaría llamar su atención sobre el hecho de que las empresas energéticas italianas continúan trabajando con Gazprom (monopolio estatal del gas ruso) con contratos a largo plazo y hoy tienen la oportunidad de comprar gas a precios mucho más bajos que los precios de mercado al contado, que han aumentado significativamente con un invierno frío y la escasez de suministro”, aseveró el líder ruso, que también abogó por expandir su colaboración a energías verdes, pues fijó como meta ser uno de los mayores exportadores de energía de hidrógeno en 2035.

El presidente de la cámara de comercio italiana animó a los empresarios a invertir en el país eslavo: “Aconsejo a muchos otros emprendedores que ven a Rusia como un país de oportunidades a mirar su potencial tras la crisis del coronavirus porque está preparada, como Italia, para un nuevo renacimiento”. En este contexto, Putin instó a un reconocimiento mutuo de las vacunas.

“Ha habido muchas veces momentos difíciles, y siempre los superamos con ayuda del diálogo”, afirmó Trani. El primer ministro italiano, Mario Draghi, abogó por la misma idea el pasado 23 de diciembre, cuando advirtió de que la Unión Europea tiene poco margen de maniobra para presionar al Kremlin. “¿Tenemos misiles, barcos, cañones, ejércitos? De momento no, y por ahora la OTAN tiene otras prioridades estratégicas”, dijo Draghi, quien, según la agencia Reuters, también recalcó que Europa no puede renunciar al gas ruso porque no es el momento adecuado.

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El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, en un retrato de junio de 2020.
El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, en un retrato de junio de 2020.JOAQUIN SARMIENTO (AFP)

Una vez más, el mediático alcalde de Medellín, Daniel Quintero, ha hecho una declaración de guerra contra los empresarios de la segunda ciudad de Colombia. Sus palabras han provocado un escándalo en el que salió a terciar el presidente Iván Duque. En una entrevista a la revista Semana, Quintero dijo que el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) se asemejaba a los carteles de la mafia.

En una urbe que padeció años de violencia por el cartel de Pablo Escobar, esas declaraciones han generado reacciones políticas enconadas en el arranque de un intenso año electoral, a meses de las elecciones de marzo al Congreso y las presidenciales de mayo. Una de las empresas del GEA, Argos, ha anunciado una denuncia penal por injuria contra el alcalde. Quintero, además, está a las puertas de un proceso de revocatoria a su mandato. Este lunes, la Registraduría avaló las firmas entregadas para solicitarlo por quienes le acusan de llevar a cabo una mala gestión de la ciudad.

El origen de la última polémica de Quintero fueron unas declaraciones en las que también fustigaba al expresidente Álvaro Uribe y al exalcalde y candidato presidencial de centro Sergio Fajardo. A pesar de estar enfrentados, ambos son figuras nacionales con orígenes en Medellín. “Aquí lo que había era unos carteles, unas mafias, donde se sumaban el GEA, el uribismo, el fajardismo, y todos tenían un acuerdo de hacerse pasito y llegó alguien independiente, puso el dedo en la llaga y eso les ha dolido mucho”, le dijo Quintero a la publicación.

Aunque no lo mencionó con nombre propio, el presidente Iván Duque se refirió a la controversia. “El matoneo de políticos a la iniciativa privada, a los emprendedores y a las empresas es propio de los métodos fracasados del Socialismo del Siglo XXI. No a la estigmatización empresarial, ni a las expropiaciones, ni al odio de clases que ha arruinado varios países de la región”, tuiteó el mandatario este lunes. “Los resentidos socialistas y sus colaboradores esconden su corrupción y sus fracasos con descrédito calumnioso a la actividad privada y a defensores de la democracia”, reaccionó previamente el expresidente Uribe, el mentor político de Duque.

Una semana crucial

Medellín vive momentos de suma agitación. Esta semana se conocerá también el resultado de dos ofertas públicas de adquisición (OPA) que lanzó el banquero Jaime Gilinski para tomar el control de los activos más importantes del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), la compañía de alimentación Nutresa y el holding financiero Grupo Sura.

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La ofensiva de Gilinski, el segundo empresario más importante de Colombia después del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, ha tocado también el orgullo regional. El GEA cuenta con 14.000 accionistas, un 40% con una participación por debajo del 2% y entre los minoritarios se encuentran los fondos de pensiones. Pero, además, tras la época del terrorismo vivido bajo Pablo Escobar, se desarrolló en la ciudad una alianza entre empresa, Estado y academia, que aún se mantiene.

Por eso también han dolido las palabras del alcalde, pronunciadas precisamente en la revista que es propiedad de Gilinski. Argos, una de las empresas mencionadas, ha difundido un comunicado en el que señala que las declaraciones de Quintero en medio de la OPA “pueden incidir negativamente en la percepción de los inversionistas nacionales e internacionales al ser falsas y engañosas”. Y anunció acciones legales.

Mientras tanto, artistas, gestores culturales y otras figuras de la ciudad también se han pronunciado a favor del GEA. Varios de ellos hablan de los 125.000 empleos directos que dan estas empresas y otros de la destrucción del capital social durante la administración de Quintero. “La mentira hiere a la ciudad, la dignidad de los medellinenses, desconoce la historia de horror que padecimos y de la que logramos sobreponernos con la suma de esfuerzos, capacidades, liderazgos, recursos, bondad y solidaridad”, dijo también Proantioquia, una alianza público-privada para la generación de empleo en la ciudad.

No es la primera vez que Quintero enfila contra este grupo. Hizo campaña criticando a los empresarios y ha dicho que la junta de Empresas Públicas de Medellín (EPM) tenía intereses que no favorecían a los ciudadanos. Y en agosto del año pasado demandó a los constructores de la represa Hidroituango, pero sin informar a la junta directiva de las EPM, lo que ocasionó la renuncia de todos sus integrantes indignados por considerar que el alcalde se saltaba una histórica tradición de Gobierno corporativo, el sello de una de las empresas más emblemáticas de Colombia.

El alcalde no ha respondido a las críticas ni al mensaje del presidente Iván Duque. Al final de la tarde del lunes, solo se refirió a la revocatoria que podría enfrentar y dijo que la Registraduría no permitió que sus “grafólogos accedieran a las firmas originales”.

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Es más que insensata la sevicia con la que atacan locales comerciales, sedes de bancos, supermercados o bloquean carreteras.

Por: Maritza Aristizábal Quintero.

Qué equivocados están muchos cuando hablan de empresarios y lo asocian a personajes ególatras, encerrados en sus oficinas, aprovechándose de sus lacayos, enriqueciéndose mientras oprimen a sus trabajadores, insensibles, codiciosos, capitalistas despiadados e inescrupulosos. En un país como Colombia, nada más alejado de la realidad. Acá ser empresario es un ejercicio de resiliencia y de valentía. Se trata de superarlo todo: desde la infinita burocracia, hasta la altísima carga impositiva, las extorsiones de actores armados, la inseguridad y la amenaza de orden público; ahora también deben sobreponerse a la pandemia y por si fuera poco a eternas semanas de protestas, bloqueos y saqueos.

Ser empresario y no morir en el intento es para valientes. Según un estudio de Global McKinsey son más las probabilidades de fracasar que las de sobrevivir: cerca de la mitad de las pequeñas y medianas empresas del país se quiebra después del primer año y solo 20% resiste al tercero. Un empresario es simplemente alguien como usted, como yo o como cualquiera de los que hoy se toman las calles, pero que un día creyó en que él era el responsable de hacer realidad su propio sueño – él y no el Estado benefactor-, una persona que lo invirtió y lo arriesgó todo para hacer realidad su proyecto. Y no es ni siquiera el propósito egoísta de beneficiarse solo: una empresa es todo un ecosistema de bienestar. De un solo empresario pueden depender directamente cinco familias como en el caso de una cafetería o panadería, o pueden depender 50.000 como con uno de los grandes bancos del tan impopular sistema financiero.

Son los empresarios los grandes generadores de empleo, los que pagan impuestos, los que empujan los indicadores económicos, los que hacen que una familia pueda salir adelante, los que crean la marca país. Las empresas no son, como equivocadamente algunos señalan, un apellido: los Ardila, los Sarmiento los Santodomingo. Las empresas son los miles de trabajadores que mueven la compañía y las miles de familias que dependen de ellas. mejor dicho, sin empresas no hay empleo formal; y sin empresas y con desempleados, no hay impuestos ni ingresos para un Estado. La ecuación, que empezó con la quiebra de compañías, termina con un país pobre, una economía arruinada y, sin lugar a vacilaciones, un sistema represivo.

Es paradójico porque hoy una de las principales preocupaciones de quienes salen a manifestarse es el desempleo. Pero están extinguiendo sus propias posibilidades: si quieren un trabajo formal deben ser contratados o por una empresa privada o por una entidad estatal y si su condición es “independiente” quizá ellos mismos sean empresarios. Por eso es más que insensata la sevicia con la que atacan locales comerciales, sedes de bancos, supermercados o bloquean carreteras. No se entiende porque celebran como un triunfo que se pierdan cargas completas, se mueran pollos, reses y se desperdicien miles de toneladas de alimentos. Las protestas perdieron la conciencia, saben qué quieren, pero no entienden como están peleando por ello; son ciegos frente a la cadena de destrucción desatada. Reclamando por derechos como empleo, salud y educación están acabando con el principal factor de riqueza en el país: la empresa privada. Así solo se escribirá un final: el de un país de pobres.

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