Mostrando entradas con la etiqueta recupera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recupera. Mostrar todas las entradas


Las autoridades de Irpin, en las afueras al noroeste de Kiev, anunciaron en la noche del lunes que han recuperado el control de la localidad, escenario de feroces combates desde el comienzo de la guerra. Pero los bombardeos y el intercambio de fuego de artillería se mantiene todavía, según fuentes del Gobierno de Kiev. Las tropas del Ejército ruso se encuentran apenas a 800 metros de este enclave por el que los militares del Kremlin quisieron penetrar en la capital de Ucrania, confirmó un asesor del Ministerio del Interior.

El hecho de que Rusia se haya replegado o haya perdido terreno en diferentes zonas de Ucrania, entre ellos en los alrededores de la capital, es interpretado por el Ejército ucranio como que Moscú está intentando reforzarse para volver a atacar con más medios y preparación. El Kremlin, entienden fuentes del Ministerio de Defensa, sigue tratando de tomar el control de las ciudades de la exrepública soviética, incluida Kiev.

A tan solo cinco kilómetros de Irpin, un control de carretera impedía a los vehículos seguir avanzando a mediodía de este martes. Solo se permitía la salida de algunas ambulancias y furgonetas con personas que seguían siendo evacuadas de esa población. De fondo sonaban a cada rato las detonaciones. Junto al control de carretera, entre unos edificios, en un par de carpas, varios sanitarios prestaban atención a los vecinos evacuados. Una parte importante eran personas mayores y algunas necesitaban incluso silla de ruedas.

Un nutrido grupo de agentes de policía seguía de cerca el proceso de salida de quienes llegaban desde Irpin. De una de las ambulancias, descendió un joven cubierto de polvo y cansado. A cada movimiento se quejaba. Solo llevaba una bolsa de plástico con lo que parecía ser algo de pan y unos billetes en su mano izquierda. Tras sentarlo en una silla, varios agentes le cortaron con unas tijeras el pantalón vaquero mientras llegaban los sanitarios. Dentro, la tela aparecía cubierta de sangre seca junto a varias heridas en la pierna derecha. Al mismo, otros policías comprobaban de manera insistente su documentación. Una de las obsesiones de las Fuerzas de Seguridad de Ucrania es tratar de tener controlados a posibles prorrusos infiltrados o a soldados del Kremlin que se hayan quedado atrás en la retirada de sus compañeros en localidades como esta en la que han perdido sus posiciones.

Ese estancamiento de las tropas rusas se interpreta no solo como fruto del avance militar ucranio y de la recuperación de localidades clave como Irpin, sino también como el producto de las trabas logísticas del ejército ruso. De acuerdo con el Instituto de la Guerra de Estados Unidos (ISW en sus siglas en inglés), el Kremlin tiene dificultades para seguir reclutando soldados en Rusia y Moscú podría ser incapaz a corto plazo de proporcionar relevo para los militares que participan en operaciones de combate. Este instituto de estudios bélicos cree que es probable que el ejército ruso haya desplegado la mayor parte de sus tropas ya entrenadas en Ucrania y que puede tardar meses en disponer de otros militares suficientemente formados en combate. Eso no quiere decir que el Kremlin haya dejado de desplegar a más soldados en Ucrania, pero sí se ha observado, recalca el ISW, una “disminución significativa de la intensidad del tráfico desde las profundidades de la Federación Rusa”.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El informe diario divulgado por el Ministerio de Defensa del Reino Unido a través de sus redes sociales, ha alertado también de que, a pesar de los avances de las fuerzas armadas ucranias en los alrededores de Kiev, “Rusia sigue representando una importante amenaza para la ciudad gracias a su capacidad de ataque”, un punto de vista compartido por el ISW, que ha constatado igualmente que las fuerzas rusas no han dado por el momento muestras de abandonar su objetivo de capturar Kiev, a pesar de que el Kremlin afirmó el pasado viernes que concentraría sus operaciones militares en la región oriental ucrania de Donbás.

Contraofensivas ucranias en todo el país

Este martes, han seguido los ataques rusos y las contraofensivas ucranias por todo el país, cuando la nueva ronda de negociaciones entre los equipos ucranio y ruso se ha celebrado en Estambul y ha logrado los avances más significativos hasta la fecha, con una propuesta ucrania concreta de renunciar a la membresía de la OTAN a cambio de garantías de seguridad de terceros países en acuerdos bilaterales, y que abre la puerta por primera vez a negociar el estatus de Crimea dentro de 15 años y de Donbás.

Tras la ronda de diálogo en Estambul, Alexandr Fomin, viceministro de Defensa ruso, ha anunciado que Moscú ha decidido “reducir drásticamente las operaciones militares” en las áreas de Kiev y Chernihiv, en el noreste del país no lejos de la frontera con Bielorrusia. Fomin ha asegurado que el objetivo de esta medida es avanzar en el diálogo y “aumentar la confianza mutua”. Ucrania ha tomado estas declaraciones con escepticismo, aunque lo cierto es que los analistas apuntan que con sus tropas estancadas y con los avances mucho más lentos y renqueantes, el Kremlin busca cambiar de estrategia.

Poco antes de sentarse a la mesa de diálogo, un ataque ruso ha destruido el edificio de la Administración regional de Mikolaiv, en el sur de Ucrania y una ciudad clave para la estrategia rusa de dominar el flanco sur del país y el mar Negro. Hay al menos siete muertos y varios heridos, según las autoridades locales. Las fuerzas de Vladímir Putin, que han puesto en la diana los Gobiernos locales —ya bombardearon la Administración de Járkov la primera semana de marzo—, intentaron destruir la sede del Gobernador de Mikolaiv el pasado lunes, pero el ataque terminó por alcanzar un hotel. El gobernador de Mikolaiv, el carismático Vitaly Kim, célebre por sus mensajes en las redes sociales y por su resistencia y la de la ciudad a la invasión, no estaba en el inmueble porque este martes ha dormido más de la cuenta, según comentó en las redes sociales.

Las tropas ucranias están lanzando a su vez una feroz contraofensiva en el frente sur, hacia Jersón, la única capital regional ocupada y la mayor conquista rusa. En el eje que une la castigada Chernihiv y Sumi, por donde los rusos han tratado de avanzar hacia Kiev desde el este, la contraofensiva ucrania también ha logrado detener a las tropas del Kremlin. Después de días de batalla en Brovari, Ucrania podría haber paralizado allí el avance ruso. Moscú no ha dado señales de reducir su ofensiva en el este de Ucrania ni sobre la ciudad de Mariupol, en el mar de Azov, donde sus tropas controlan ya varias zonas y desde donde ya realizan retransmisiones los medios de la órbita del Kremlin, que difunden imágenes de la localidad destruida, afirmando que todo es obra de los “nacionalistas” ucranios.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Una fila de motociclistas espera para cargar combustible en una gasolinera de Caracas, en agosto de 2020.
Una fila de motociclistas espera para cargar combustible en una gasolinera de Caracas, en agosto de 2020.Carlos Becerra (Bloomberg)

Si el acercamiento entre Estados Unidos y el Gobierno de Nicolás Maduro se traduce en los resultados esperados, algunas compañías petrolíferas internacionales obtendrán licencias especiales para incrementar su volumen de producción petrolera en Venezuela, país que hace esfuerzos por regresar al mercado internacional del crudo, recuperar sus ingresos ordinarios y retomar presencia internacional.

Aún no parece realista plantearse el fin de las sanciones estadounidenses al Gobierno de Nicolás Maduro, pero si gana terreno la tendencia a la flexibilización en el contexto de los problemas energéticos planteados con la guerra entre Rusia y Ucrania.

Entre estas corporaciones sobresale especialmente el caso de Chevron, una de las pocas petroleras estadounidenses que no ha abandonado el país, y que ha ejecutado, de acuerdo a fuentes conocedoras de sector, un largo lobby para que Washington concrete algún acuerdo político aperturista con las autoridades nacionales. Cálculos de analistas vinculados al negocio petrolero estiman que esta corporación podría aumentar su producción en Venezuela en un rango que va de los 200 a los 300 mil barriles adicionales diarios de petróleo para fines de este año. Lo mismo podría estar planteado, en el mediano plazo, para otras compañías, como la India Reliance, que tiene un interés especial en el crudo extrapesado nacional.

Hace dos meses, Nicolás Maduro anunció que Venezuela había arribado al millón de barriles diarios de producción petrolera, pero todas las fuentes vinculadas a la industria reseñan que el promedio de los últimos tres meses está cercano a los 800.000, independientemente de que, en diciembre, como afirma el economista petrolero Rafael Quiroz, “se llegó al millón de barriles por uno o dos días.”

Sin haber llegado al millón, ya Maduro está prometiendo que a fines de este año la producción de petróleo estará en dos millones. “Este año vamos a dos millones de barriles diarios, llueva, truene o relampaguee. Recuperamos la producción petrolera de la mano de la clase obrera”, dijo en una alocución televisiva en la cual comentó que su Gobierno estaba “muy atento” para intervenir y estabilizar favorablemente el mercado energético internacional.

Luego de un escandaloso derrumbe a causa de la corrupción desbordada, la ausencia de mantenimiento y las sanciones internacionales, el Gobierno de Nicolás Maduro ha venido incrementando trabajosamente los niveles de producción de crudo venezolano –que llegó a estar en apenas 300 mil barriles diarios en 2020- otorgando campos a compañías operadoras totalmente desconocidas en el negocio de la industria. Ha contado también con la ayuda de Irán, aliado estratégico de Caracas. El mercado interno de combustibles, en grave situación de escasez durante cuatro años, va camino a normalizarse, y se ha acometido trabajos parciales de reparación de refinerías nacionales.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

La circunstancia, de acuerdo a lo que informan las fuentes, ha permitido a la estatal Petróleos de Venezuela mejorar su capacidad productiva, recuperar sus cuentas internas y pagar algunas deudas en un contexto de altos precios internacionales.

Sancionada, la estatal ha comercializado en este tiempo su crudo en alta mar de forma subrepticia, apoyándose en intermediarios desconocidos, particularmente en los mares de Asia. Estas operaciones se ejecutan en el marco de la Ley Antibloqueo, sancionada por el parlamento chavista.

“Las sanciones contra Maduro no han tenido los resultados esperados, y ese tema es materia de análisis en el Gobierno de Estados Unidos”, comenta un importante ejecutivo vinculado a la industria que prefirió mantener su nombre en la reserva. “Con sanciones, Maduro ha recuperado la producción local, tiene identificada una ruta para comercializar el crudo nacional y ha logrado recuperar ingresos trabajando con actores desconocidos.”

Los socios internacionales tradicionales y las firmas privadas, incluyendo compañías rusas y chinas, han continuado produciendo, pero PDVSA no puede pagarles, ni ellos recibir ingresos a causa de las sanciones. Lo mismo sucede con empresas operadoras petroleras venezolanas privadas.

“Ninguna empresa internacional seria, obligada a rendir cuentas de todos sus procesos, se atrevería a firmar contratos de servicios en el marco de la Ley Antibloqueo”, comenta otra fuente que prefiere el anonimato. “No hay capacidad técnica ni músculo financiero para que estas empresas que trabajan con PDVSA, y que nadie conoce, aumenten la producción solas. No tienen recurso humano y no atienden normativas”.

Fuentes consultadas estiman que, sin las sanciones de Estados Unidos, la producción venezolana de petróleo podría estar arribando al millón 600.000 barriles diarios. En tiempos de normalidad, el promedio de la producción nacional de petróleo rondaba los 3 millones de barriles. La presencia de la estatal PDVSA en la gestión del actual aumento petrolero constituye un punto a favor del Gobierno chavista. En el alto Gobierno revolucionario hay un claro interés por modificar el marco legal actual para favorecer la actividad privada.

“Por sí sola, Venezuela podrá aumentar apenas muy moderadamente los 700.000 – 800.000 barriles diarios de petróleo que produce”, opina el economista Orlando Ochoa. Para Ochoa, la producción local de petróleo “tiene un techo” si no se concretan licencias internacionales en el contexto de un acuerdo político.

“La responsabilidad social empresarial debe tener amor por el ambiente, pero también por la dignidad de las personas y la democracia”, comentó por su parte el líder opositor Juan Guaidó. “Una cosa es comprarle petróleo a Maduro y otra a Venezuela. ¿Dónde están los ingresos petroleros venezolanos de estos años? El otorgamiento de licencias debe estar vinculado a los compromisos de Maduro por regresar a la legalidad”.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites



Source link


Liz Truss, el 16 de diciembre durante una entrevista en Madrid.
Liz Truss, el 16 de diciembre durante una entrevista en Madrid.ALEX ONCIU

El Partido Conservador del Reino Unido dispone solo de un martillo —llamado Brexit— para hacer política, y todos los problemas se le antojan clavos. La relación de Londres con Bruselas ha vuelto a convertirse en el rehén de las refriegas políticas domésticas. La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Liz Truss, que mantiene desde hace más de un año su posición de favorita para suceder al primer ministro entre los afiliados tories, según la página web ConservativeHome, ha retomado un discurso de tono duro para dirigirse a la Comisión Europea, en referencia a la estancada y astillosa negociación sobre el Protocolo de Irlanda del Norte. Después de la dimisión, a finales del pasado año, de David Frost como ministro para la UE, Truss asumió personalmente la interlocución con Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión.

El intercambio de papeles coincidió con la sensación —así se interpretó en Bruselas— de que el Gobierno de Johnson, agobiado con sus crisis internas y la amenaza de la variante ómicron, rebajaba sus exigencias y se mostraba dispuesto a buscar el pragmatismo y la conciliación en sus negociaciones con Bruselas. El próximo jueves Sefcovic y Truss tendrán su primer encuentro cara a cara, en Chevening House, la residencia campestre en el condado de Kent que suele utilizar como lugar de descanso o sede de encuentros políticos el titular de Exteriores de turno.

En una tribuna de opinión publicada en el periódico de referencia de los conservadores, The Sunday Telegraph (la edición dominical de The Daily Telegraph), Truss pone sus cartas sobre la mesa, para que las vean en la UE, pero también todos aquellos euroescépticos del ala dura del partido cada vez más frustrados por el modo en que se ha desinflado la conquista del Brexit. Y los unionistas de Irlanda del Norte, tradicionales aliados de la derecha británica, que encaran unas elecciones autonómicas complicadas en mayo, en las que sus votantes están convencidos de que el Protocolo de Irlanda del Norte fue una traición que les alejó aún más del Reino Unido.

“Tal y como está hoy redactado, el Protocolo ha perdido el respaldo de la comunidad unionista, por su miedo a que Irlanda del Norte se esté separando del resto del Reino Unido”, ha escrito Truss. “Estoy dispuesta a trabajar día y noche para negociar una solución. Pero voy a ser muy clara: no firmaré nada que impida que los ciudadanos de Irlanda del Norte puedan beneficiarse de las mismas decisiones en materia de impuestos o de gasto que afecten al resto del Reino Unido, o que imponga controles en las mercancías que circulan por nuestro país”. La ministra recupera la amenaza de invocar el artículo 16 del Protocolo, que permite suspender unilateralmente parte de sus disposiciones si se producen “dificultades económicas, sociales o medioambientales graves”. Y vuelve a exigir que se arrebate al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) cualquier papel supervisor sobre el comercio en Irlanda del Norte. Exactamente las mismas demandas que esgrimió su supervisor, y que llevaron a la irritación a la UE, hasta el punto de que Londres y Bruselas se situaran al borde de una guerra comercial. “Los problemas que han surgido fueron provocados por el Brexit, y no por el Protocolo [de Irlanda del Norte]. El Protocolo ha intentado mitigar los problemas creados en la región con el tipo de Brexit que se eligió”, ha dicho a Sky News el embajador de la UE en Londres, Joao Vale de Almeida. “Ya hemos escuchado antes este discurso. No nos impresiona, pero tampoco consideramos útil estar agitando constantemente el artículo 16″.

Truss exige que se rebajen prácticamente a cero los controles aduaneros de las mercancías que viajan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, y que los problemas que surjan sean sometidos a un arbitraje independiente, y no supervisados y resueltos por el TJUE. El Protocolo de Irlanda, un tratado internacional anejo al Acuerdo de Retirada de la UE que firmaron Londres y Bruselas, y con la misma fuerza vinculante, fue la fórmula que permitió desenredar el nudo gordiano del Brexit. Al salirse del mercado interior de la UE, la frontera terrestre entre el Reino Unido y la Unión Europea era la separación entre la República de Irlanda (socio comunitario) e Irlanda del Norte, territorio británico. Pero el establecimiento de cualquier control aduanero, cualquier tipo de frontera en la isla, ponía en peligro la paz alcanzada por el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin a décadas de terrorismo y violencia sectaria. El acuerdo creó la acertada idea de una frontera invisible, por la que católicos y protestantes, republicanos y unionistas, cruzan libremente cada día bajo la ilusión de que viven en una sola isla llamada Irlanda. Para preservar esa estabilidad, Londres y Bruselas acordaron que el control aduanero se establecería en el mar de Irlanda, y que Irlanda del Norte, de facto, seguiría formando parte del mercado interior de la UE.

La ministra de Exteriores ha decidido ahora mantener la línea dura de su predecesor y exigir la revisión de un protocolo que, sin embargo, Johnson no tuvo ningún reparo en firmar en su momento para sacar adelante su anhelado Brexit. Truss, que durante el referéndum de 2016 defendió claramente la postura favorable a permanecer en la UE, se cayó poco después del caballo y es ahora una de las más firmes defensoras de las potenciales promesas que supone que el Reino Unido sea de nuevo un actor solitario en la escena internacional. Promesas, sobre, todo para su propia ascendente carrera política en el Partido Conservador.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

top