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La mayoría de los militares rusos que ocuparon la planta nuclear de Chernóbil, en el norte de Ucrania, tras la invasión del país han abandonado ya esas instalaciones, según un comunicado de la agencia nuclear ucrania, Energoatom, publicado este jueves. Esta entidad ha publicado también la fotografía de un documento que recoge, según afirma, la transferencia de la planta de nuevo a las autoridades locales.

Los soldados emprendieron en dos columnas el camino hacia el norte, donde se encuentra la frontera con Bielorrusia, apenas a una decena de kilómetros de la central. Según el testimonio de los empleados de la planta, que han permanecido en el interior durante semanas, este jueves apenas quedan ya tropas ocupantes. Las instalaciones fueron ocupadas por Rusia pocos días después del inicio de la guerra, el 24 de febrero.

Chernóbil, escenario en 1986 de la mayor catástrofe nuclear de la historia, sigue representando una pesadilla para los ucranios. Es todavía hoy una de las zonas más contaminadas del mundo y, en medio de la actual guerra, supone un lugar estratégico y sensible para ambas partes. De hecho, fue uno de los primeros objetivos sobre los que se lanzaron las tropas del Kremlin nada más invadir la antigua república soviética. La posterior toma de control por parte de Rusia de la mayor planta nuclear de Europa, situada en Zaporiyia, al sur de Ucrania, elevó las alarmas ante una posible catástrofe.

Mientras, una nueva columna de militares del Kremlin se está formando este jueves en los alrededores de la localidad de Slavutich, donde residen los trabajadores de Chernóbil, con la intención de emprender también camino hacia Bielorrusia, siempre según el texto de la agencia nuclear ucrania, hecho público a través de la red social Telegram. Como prueba de la recuperación del control de las instalaciones, Energoatom ha publicado la foto de un documento titulado Acta de Transferencia de Protección de la Planta Nuclear de Chernóbil, con fecha de 31 de marzo y la firma de un general ruso.

Al tiempo que Ucrania anunciaba la retirada de soldados de Chernóbil, en otros puntos del país han continuado los bombardeos. Las tropas rusas prosiguen los ataques en la disputada zona de Donbás, en el este, con armamento pesado, y persiste la ofensiva en los alrededores de Kiev y en otras importantes ciudades como Chernihiv (norte) y Járkov (este). Las distintas administraciones regionales aseguran que prácticamente todo el país sufre ataques, pese al anuncio de Moscú de que disminuiría su ofensiva sobre la capital y otras urbes, informó la agencia Urkrinform.

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En el caso de Lugansk, donde separatistas prorrusos controlan parte de la zona fronteriza con Rusia, las autoridades aseguran que todo el territorio ha sufrido bombardeos durante la noche del miércoles con armamento pesado —siete personas han perdido la vida—. En esta zona, la ciudad de Lisichansk ha sido el centro de la ofensiva rusa durante los últimos dos días, lo que ha causado también decenas de heridos. En esta ciudad, una refinería de petróleo se encontraba este jueves en llamas, indicó la agencia ucrania.

En la región de Donetsk, donde los secesionistas también controlan una autoproclamada república, los rusos bombardearon Mariinka con proyectiles de fósforo, según denunció Ucrania, y varios lanzacohetes fueron disparados contra otras poblaciones como Avdiivka, Heorhiivka, Novokalinove y Ocheretine.

Varios misiles rusos alcanzaron también un depósito de petróleo en la región de Dnipropetrovsk, en el centro del país, y una planta de fabricación de asfalto en la cercana Novomoskovsk. En este caso, no hubo víctimas mortales.

El bombardeo de las zonas residenciales de Járkov, en el este, también se mantiene, y en la noche del miércoles los ataques dañaron un gasoducto y provocaron un incendio que fue extinguido. En esta ciudad, los rusos bombardearon el distrito de Derhachi, donde murió al menos una persona. Las autoridades regionales indicaron que resulta imposible evacuar a la población debido a los constantes bombardeos, mientras que decenas de voluntarios tratan de entregar ayuda humanitaria.

Ante estos movimientos de Moscú, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha expresado de nuevo la desconfianza ante los anuncios del Kremlin: “Hemos oído las declaraciones recientes de que Rusia rebajará sus operaciones militares en Kiev y el norte de Ucrania. Pero Rusia ha mentido continuamente sobre sus intenciones. Así que solo podemos juzgar a Rusia en función de sus acciones, no de sus palabras. Según nuestra inteligencia, las unidades de Rusia no se están retirando, sino recolocándose”, ha señalado en una rueda de prensa en Bruselas. “Rusia está tratando de reagrupar, reabastecer y fortalecer su ofensiva en la región de Donbás. A la vez, Rusia mantiene la presión en Kiev y otras ciudades. Podemos esperar acciones ofensivas adicionales que traerán incluso más sufrimiento. Rusia debe terminar esta guerra sin sentido, retirar todas sus tropas y unirse a las conversaciones con buena fe”, ha añadido Stoltenberg.

La ciudad más castigada por los bombardeos de Moscú, la sitiada Mariupol, está a la espera de que un convoy integrado por medio centenar de autobuses pueda acceder en las próximas horas para sacar a ciudadanos atrapados, después de que el Kremlin anunciara un alto el fuego en la localidad. Este jueves por la tarde, Moscú ha informado de que el viernes se abrirá un corredor humanitario entre Mariupol y Zaporiyia, según la agencia Tass. La vice primera ministra de Ucrania, Irina Vereshchuk, anunció que 45 autobuses se dirigían ya a la ciudad portuaria, después de que el Comité Internacional de la Cruz Roja confirmara que Rusia había accedido a abrir un corredor humanitario. Un total de 5.000 personas han muerto y unas 170.000 permanecen atrapadas, según datos de la alcaldía de esta ciudad, situada a orillas del mar de Azov y asediada desde hace semanas por las tropas rusas.

Los soldados ucranios siguen librando combates defensivos en Chernihiv, donde el miércoles los rusos bombardearon los suburbios de la ciudad. Y en la región de Kiev, las detonaciones y explosiones se han sentido mucho menos en las últimas horas en torno al frente noroeste de la capital, pero localidades como Irpin o Bucha siguen en disputa, pese a que el Gobierno anunció el lunes que había logrado desalojar de la primera a los militares rusos.

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El primer ministro de Israel, Naftali Bennett (derecha) y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este domingo en Jerusalén.
El primer ministro de Israel, Naftali Bennett (derecha) y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este domingo en Jerusalén.ABIR SULTAN (AFP)

Los Acuerdos de Abraham de 2020 para la normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes empiezan a dar frutos. Los ministros de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin, Marruecos y Egipto se reúnen este domingo en un kibutz (granja colectiva) del sur de Israel con el jefe de la diplomacia israelí, Yair Lapid, y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, quien ha iniciado una gira diplomática por Oriente Próximo y el Magreb. El cónclave sin precedentes, que se prolongará hasta el lunes en un lujoso hotel del desierto del Negev, viene marcado por la inquietud que suscita en la región la reactivación del acuerdo nuclear con Irán, suscrito por Washington en 2015 y suspendido tres años después bajo la presidencia del republicano Donal Trump, que la Administración del demócrata Joe Biden se dispone a pactar con Teherán.

Blinken se ha apresurado a garantizar en un primer encuentro bilateral en Jerusalén con el israelí Lapid el “compromiso inquebrantable” de Washington para impedir que Irán se dote del arma atómica y a hacer frente a sus amenazas. El secretario de Estado aseguró que el regreso al acuerdo de 2015 “es la mejor manera de volver poner bajo control el programa nuclear de Irán”.

La Administración de Biden se desentendió en un principio de los Acuerdos de Abraham suscritos en el tramo final de la presidencia de Trump —gracias a la mediación de la Casa Blanca— por el Estado judío con Emiratos, Baréin, Marruecos y Sudán. Ahora trata de sacar partido, empero, de la normalización de relaciones diplomáticas de Israel con países con los que estuvo enfrentado a causa del conflicto palestino. Blinken anunció a Lapid en una conferencia de prensa conjunta que Washington confiaba en “atraer a otros Estados” a los Acuerdos de Abraham.

Para Israel, el establecimiento de estrechas relaciones de cooperación económica y militar con países árabes sin vincularlo al reconocimiento de un Estado palestino –como prevé el plan de paz saudí, aprobado por la Liga Árabe en 2002– representa la culminación de una estrategia diplomática de décadas. El ministro Lapid no ha vacilado en tildar de “histórico” el cónclave. La amenaza compartida con los israelíes que representa el despliegue regional de Irán y sus aliados chiíes —como la milicia libanesa de Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen— ha relegado la cuestión palestina a segundo plano en las cancillerías de los países suníes.

El secretario de Estado fue recibido también por el primer ministro israelí, Naftali Bennett, quien está actuando como intermediario entre los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Ucrania, Volodímir Zelenski, “en estrecha coordinación” con EE UU, aseguró Blinken. Washington busca en Oriente Próximo el respaldo a las posiciones occidentales en la guerra de Ucrania tras no haber logrado que Israel y los países del Golfo secundasen las sanciones económicas a Rusia, que cuenta un una importante presencia militar en Siria. Bennett mantuvo su reserva sobre su papel mediador entre Moscú y Kiev, pero fue mucho más explícito al expresar la preocupación de Israel o sus socios árabes ante “la intención [de Washington] de sacar de la lista de organizaciones terroristas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán”, como consecuencia del acuerdo nuclear con Irán.

En Jerusalén, Blinken se limitó a reclamar a Israel la “mejora tangible de las condiciones de vida” de los palestinos de Cisjordania y la franja de Gaza y a invocar, como cláusula de estilo, “el objetivo de alcanzar una solución negociada basada en dos Estados”. Pero instó, además, al Gobierno israelí a evitar medidas que puedan disparar la tensión, como frenar la expansión de los asentamientos y la violencia de los colonos hacia los palestinos y detener los desalojos de viviendas palestinas en Jerusalén Este. Posteriormente, se trasladó a la cercana Ramala, sede administrativa de la Autoridad Palestina, para entrevistarse con el presidente Mahmud Abbas y reunirse con representantes de la sociedad civil palestina.

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El Departamento de Estado ha recalcado que el jefe de la diplomacia estadounidense reitera el compromiso de su país “con la solución de los dos Estados”, informa María Antonia Sánchez-Vallejo. En la página web del Departamento que dirige Blinken se publicó el sábado un memorando sobre la ayuda prestada a los palestinos. Desde abril de 2021, Washington ha proporcionado más de 500 millones de dólares (457 millones de euros), incluidos más de 417 millones en asistencia humanitaria para la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés). La última guerra en la franja de Gaza, en mayo pasado, obligó al presidente Biden a reescribir su hoja de ruta hacia Israel para impulsar la reconstrucción del enclave palestino.

En otro memorando relativo a la relación bilateral con Israel, el Departamento de Estado recuerda que el vínculo nunca ha sido más fuerte que ahora, como demuestra, entre otros asuntos, el claro apoyo de Washington a los Acuerdos de Abraham y la ayuda de 1.000 millones de dólares concedida para recargar con cohetes interceptores del sistema antimisiles Cúpula de Hierro. EE UU ha ido dejando progresivamente de ejercer como potencia hegemónica en Oriente Próximo para centrarse en la rivalidad con China, en el Pacífico, y ahora con Rusia, en Europa. La gira de Blinken parece rectificar en parte esta deriva.

Ausencia de la cuestión palestina en el cónclave

Jordania, que mantiene relaciones con el Estado judío desde 1994, no tiene previsto asistir al cónclave del desierto del Negev, a pesar de que la diplomacia israelí le ha sugerido participar, según informa la prensa hebrea. El ministro de Exteriores jordano acompañará el lunes, sin embargo, al rey Abdalá II en su anunciada visita a Ramala para reunirse con el rais Abbas. La mitad de la población jordana es de origen palestino, y el Gobierno de Amán suele actuar con mucho tiento en una materia que es considerada como un asunto interno. Al igual que EE UU, Jordania trata de impedir que se dispare la tensión en los territorios palestinos ante el próximo inicio del Ramadán en abril. La escalada de la violencia —en Jerusalén Este en particular— dio paso hace un año a un conflicto armado entre Israel y las milicias islamistas de Gaza.

La efervescencia diplomática que vive Oriente Próximo en los últimos días es patente. El pasado martes se dieron cita en Sharm el Sheij, en la península del Sinaí, el presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi; el primer ministro de Israel, Naftali Bennett, y el gobernante de facto de Emiratos Árabes Unidos, el príncipe Mohamed Bin Zayed. Al Sisi y Bin Zayed volvieron a reunirse del viernes, esta vez con el rey Abdalá y el primer ministro iraquí, Mustafá al Kadhemi, en la ciudad jordana de Áqaba, también a orillas del mar Rojo. Un comunicado oficial calificó de “consultivo” el encuentro. Simbolizaba un espaldarazo a Jordania frente a las presiones de Israel y EE UU, aireadas por la prensa hebrea, para que acudiera este domingo al cónclave del kibutz de Sde Boker, donde se halla la tumba de David Ben Gurion, primer jefe de Gobierno del Estado judío.

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El líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, el lunes en una intervención televisada  en Teherán.
El líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, el lunes en una intervención televisada en Teherán.AP

La reactivación del acuerdo nuclear que las grandes potencias cerraron con Irán en 2015, para evitar que Teherán pueda dotarse del arma atómica, estaba prácticamente ultimado tras 11 meses de negociaciones cuando Rusia invadió Ucrania. El estallido del conflicto armado en Europa está lastrando la culminación de la promesa electoral del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, –vicepresidente del también demócrata Barack Obama cuando se firmó– de reavivar la vigencia de un pacto que fue dejado en suspenso en 2018 por el republicano Donald Trump. Los esfuerzos diplomáticos han proseguido, pese a todo, en Viena para tratar de resucitar el oficialmente denominado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), avalado por China, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y EE UU.

Ambas superpotencias dejaron en el limbo la firma definitiva tras las sanciones impuestas a Moscú por los países occidentales por la invasión de Ucrania. Rusia, cuya misión de recuperar parte del uranio enriquecido iraní es determinante para el éxito del acuerdo nuclear, exigió que las represalias económicas por su intervención militar no afectaran a sus relaciones bilaterales con Teherán. Su ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, aseguró la semana pasada que había recibido “garantías por escrito” para poder seguir cumpliendo su papel en el acuerdo nuclear “mediante empresas y técnicos” rusos. La Unión Europea, que coordina las conversaciones indirectas de Viena, explicó a través del Alto Representante para Política Exterior y de Seguridad Común, Josep Borrell, que “factores externos habían forzado una pausa”, sin ofrecer más detalles.

El portavoz del Departamento de Estado de EE UU, Ned Price, se apresuró a puntualizar que “no se va a sancionar la participación de Rusia en proyectos nucleares destinados a reanudar la aplicación del JCPOA, aunque no hemos dado otras garantías que se vayan a ir más allá”. “Estamos muy cerca del acuerdo, pero aún no lo hemos cerrado”, reconoció a continuación el portavoz diplomático estadounidense.

Tras la optimista respuesta de Washington para deslindar el acuerdo nuclear iraní del curso de la guerra en Ucrania, ha retornado la incertidumbre en menos de una semana. “Ha habido progresos. Sin embargo, el acuerdo no es inminente ni está asegurado. Nos preparamos para cualquier escenario”, replicó Price el lunes por la tarde a las preguntas de la prensa. “Estamos preparados para tomar decisiones difíciles con el fin de reactivar el acuerdo nuclear, pero no vamos a responder a la petición de levantar sanciones [específicas]”, remachó el portavoz del Departamento de Estado, en referencia a eventuales exigencias de Moscú. Washington teme que el Kremlin recurra a la vía comercial iraní para burlar las sanciones por la agresión a Ucrania.

Tanto Rusia como Estados Unidos han frenado el avance final de las conversaciones de Viena mientras las bombas siguen cayendo sobre las ciudades de Ucrania. En la táctica negociadora juega a favor de las partes el parón de la actividad oficial en Teherán que representan las festividades del Nworuz, el año nuevo iraní que coincide con el inicio de la primavera. El gesto de liberar, al hilo de esas celebraciones, a dos ciudadanos británicos que llevaban años detenidos en Irán ha sido bien recibido por los negociadores occidentales, que confían en que continúe con la próxima excarcelación de varios estadounidenses.

El entendimiento para reactivar el JCPOA en sus términos originales de 2015 lleva tiempo consensuado. Pero nada estará pactado mientras no se hayan resuelto los últimos puntos, estiman analistas de la prensa internacional, que han seguido de cerca las negociaciones. Dan por hecho que se mantendrán las cláusulas acordadas hace siete años bajo la Administración del presidente Obama, algunas de las cuales podrían seguir en vigor hasta 2025 o 2030, e incluso indefinidamente, según los casos.

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Uno de los escollos más espinosos, junto al control de los misiles balísticos de Irán, está siendo el de la retirada del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución iraní de la lista de organizaciones terroristas de EE UU, un punto que no figuraba en el acuerdo de 2015. El presidente Trump adoptó tres años después la decisión sin precedentes de incluir en la lista negra a una fuerza de un Estado internacionalmente reconocido.

Washington afronta el dilema de atender esa última exigencia de los negociadores de Teherán para dar vía libre al pacto nuclear o desairar a sus aliados en Oriente Próximo, que ven en la Fuerza Al Quds, el cuerpo expedicionario de los Guardianes de la Revolución, como sostén de grupos extremistas en la región. Una nada velada alusión a la milicia chií libanesa de Hezbolá, desplegada en la guerra de Siria, y los rebeldes hutíes de Yemen.

En una inesperada cumbre regional, el presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi; el primer ministro de Israel, Naftali Bennett, y el gobernante de facto de Emiratos Árabes Unidos, el príncipe Mohamed Bin Zayed, se han reunido desde el lunes y hasta este martes en Sharm el Sheij, en la península del Sinaí. El mensaje de frente común ante el levantamiento de las sanciones a Teherán y a su fuerza expedicionaria ha calado, a pesar de la vaguedad de los comunicados oficiales. El gabinete del primer ministro israelí solo dio cuenta de la celebración de conversaciones entre los tres países para “estrechar lazos a todos los niveles”.

También ha trascendido que el conflicto de Ucrania fue uno de los asuntos centrales de la reunión de alto nivel, junto a la “amenaza continuada de Irán”, como sostiene Jaled Okasha, director del Centro de Estudios estratégicos de Egipto, citado por Reuters. El viceministro de Asuntos Exteriores israelí, Idan Roll, fue aún más explícito en declaraciones a la radio pública hebrea al asegurar que el cónclave del mar Rojo había consolidado un “eje de cooperación económica y de defensa en Oriente Próximo”. “Israel está comprometido”, apostilló, “en la construcción de una alianza con todos los socios posibles frente al eje radical de Irán”.

Desde la izquierda, el gobernante de facto de Emiratos, Bin Zayed; el presidente de Egipto, Al Sisi, y el primer ministro de Israel, Bennett, el martes en Sharm el Sheij (Egipto).
Desde la izquierda, el gobernante de facto de Emiratos, Bin Zayed; el presidente de Egipto, Al Sisi, y el primer ministro de Israel, Bennett, el martes en Sharm el Sheij (Egipto).EGYPTIAN PRESIDENCY HANDOUT (EFE)

Cónclave del eje regional frente a Teherán

“Egipto se limitó a informar, en un breve comunicado del portavoz de la Presidencia, Basam Rady, tras el encuentro que los tres dirigentes abordaron en Sharm el Sheij, entre otros asuntos, el estado del sector energético, la estabilidad en los mercados y la seguridad alimentaria, informa Marc Español desde El Cairo. Se trata de tres cuestiones que generan especial preocupación en Egipto, sobre todo en el actual estado de volatilidad económica global, puesto que es un importador neto de crudo, derivados del petróleo y alimentos básicos y que desde el estallido de la guerra en Ucrania ha sufrido una dolorosa fuga de capitales que añade presión a sus problemas de liquidez.

Los mandatarios trataron además, según las mismas fuentes, una serie de cuestiones regionales e internacionales. Uno de los escenarios de mayor importancia para El Cairo en este ámbito es el vecino Sudán, donde tanto Egipto como Israel y los Emiratos Árabes Unidos han adoptado posturas muy cercanas a los generales que ejecutaron un golpe de Estado en octubre. El Cairo también se ha mostrado inquieto por la rapidez con la que avanza la normalización de relaciones entre Israel y el Golfo por temor a ver reducida su influencia regional.

Desde principios de año, el presidente egipcio ha acelerado su actividad diplomática en la región del Golfo y se ha reunido con los dirigentes de Arabia Saudí, Baréin, Kuwait y con el propio Mohamed Bin Zayed, el gobernante de facto emiratí, a fin de coordinar una respuesta conjunta ante la creciente tensión entre Rusia y Occidente y, más crítico todavía para sus intereses, asegurarse asistencia financiera para afrontar sus crecientes problemas económicos.

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Hubo alerta de tsunami en la zona de la planta nuclear Fukushima, que ya vivía un desastre hace unos años.

Noticias Internacionales.

Este miércoles la emergencia por fenómeno natural es en Japón, por el sismo de magnitud 7,3 que se acaba de registrar y que ocurrió cerca a la perfectura de Fukushima, donde está la planta nuclear que ya una vez, se vio inundada por un tsunami provocando una grave emergencia ambiental.

Se emitió un aviso de tsunami para las prefecturas de Fukushima y Miyagi, ubicadas al este de Japón.

La Agencia Meterológica nipona, advierte que la altura del tsunami puede alcanzar hasta 1 metro por encima de los niveles normales de las mareas.

CNN informa que tras consultar con el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico de EE.UU., descartan un tsunami en toda la cuenca del Pacífico en este momento.





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El Gobierno de Ucrania ha lanzado este miércoles varios mensajes alertando del corte del suministro eléctrico en la instalación nuclear de Chernóbil, que está en manos de las tropas rusas, y de la imposibilidad de reparar ese problema debido a los combates en la zona. El Ejecutivo, incluso, ha alertado de una posible fuga radiactiva si no se restaura el suministro eléctrico. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), aunque se ha mostrado de nuevo preocupado por las consecuencias que puede tener este conflicto bélico en las instalaciones nucleares del país, ha considerado sin embargo que no existe “un impacto crítico en la seguridad” en este momento en el caso de Chernóbil, cuyos reactores no están en activo.

En abril se cumplirán 36 años del desastre de Chernóbil, el peor accidente en una central nuclear registrado nunca. La explosión en 1986 del reactor número cuatro de la central generó este accidente radiactivo. Pero los otros tres reactores siguieron funcionando. El último dejó de operar en 2000.

Tras la parada de un reactor en cualquier central, el combustible usado, que es altamente radiactivo, se suele almacenar en piscinas con agua para su refrigeración. Tras el corte del suministro en Chernóbil, registrado a las 11.22 (hora local) de este miércoles, el Gobierno ucranio ha señalado a la agencia Reuters que podrían producirse fugas radiactivas porque no se podrá enfriar el combustible nuclear gastado.

Sin embargo, la central cuenta con generadores de emergencia que funcionan con diésel. Según el comunicado difundido por el regulador ucranio de energía nuclear, las instalaciones tienen suficiente combustible para que los generadores funcionen durante 48 horas. La OIEA ha insistido este miércoles en la existencia de esos generadores y ha recordado, como ya hizo a principios de mes, que debido al tiempo transcurrido desde el accidente de Chernóbil “la carga térmica de la piscina de almacenamiento del combustible gastado y el volumen de agua de refrigeración que contiene la piscina son suficientes para mantener una extracción eficaz del calor sin necesidad de suministro eléctrico”. Lo mismo ocurre con los últimos elementos de combustible nuclear provenientes del reactor que dejó de operar en 2000, introducidos en las piscinas de la central, que tampoco necesitarían de ese respaldo eléctrico para evitar un desastre, opinan los expertos.

Alfonso Bargas, ingeniero nuclear de Enusa —la empresa pública de combustible nuclear de España— señala que tras la parada de un reactor nuclear los elementos de combustible siguen guardando una enorme cantidad de calor. Pero lo van perdiendo de forma exponencial. “Nada más apagarse el reactor solo conservan el 10% del calor”, apunta, y sigue reduciéndose a gran velocidad en las siguientes semanas. “35 años después [del accidente de Chernóbil] el calor que se podría esperar de cada elemento de combustible sería de unos 500 vatios”, el equivalente a menos de 10 bombillas. En España, por ejemplo, cada elemento de combustible pesa entre 500 y 1.000 kilogramos y está formado por entre 250 y 300 barras de combustible, añade Bargas.

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El principal problema que se podría generar si las barras de combustible guardara un gran poder calorífico estaría en que se evaporara el agua de las piscinas en las que se almacena, generando una nube radiactiva tras fundirse. Pero ese peligro, opinan Bargas y la OIEA, no está sobre la mesa ahora en el caso de Chernóbil debido al tiempo transcurrido y a pesar de que del corte del suministro eléctrico, que se emplea para que el agua siga circulando y enfriándose en las piscinas. Bargas recuerda que, tras el accidente de Fukushima en 2011, se realizaron pruebas de estrés para comprobar la seguridad de este tipo de piscinas. La conclusión fue que en condiciones normales el agua no llegaría a hervir y, por lo tanto, a evaporarse completamente de las piscinas.

Bargas cree que hay que estar atentos al desarrollo de la situación en Chernóbil, que está en manos de las tropas rusas desde el inicio de la invasión, pero en estos momentos “no supone un riesgo para la seguridad”, como opina también la OIEA, una organización que está realizando un seguimiento continuo de la situación desde el inicio de la invasión y que hasta ahora no ha puesto paños calientes al riesgo existente. Pero, como señala Bargas, “Chernóbil no es el motivo de más preocupación en Ucrania”. Más preocupante es lo que pueda ocurrir con los 15 reactores nucleares en activo que hay en el país y que generan cerca del 50% de la electricidad que consume Ucrania. “Se están dando pasos para que pase algo”, opina este experto.

Personal

Además del riesgo de que estas instalaciones en activo puedan resultar dañadas de forma intencionada o accidentalmente en los combates, a la OIEA y a los observadores internacionales les preocupa la situación en la que está el personal que trabaja en las centrales y las instalaciones nucleares del país. Rafael Grossi, secretario general de este organismo internacional, ha advertido ya en varias ocasiones que es básico que los trabajadores de las plantas puedan “descansar y trabajar con turnos regulares”. “La capacidad del personal para tomar decisiones sin presiones indebidas es uno de los siete pilares indispensables de la seguridad nuclear tecnológica y física” que ha fijado la OIEA para evitar un desastre en una situación como la de Ucrania, explica este organismo.

En el caso de Chernóbil, la situación de los trabajadores no es buena, según advierte el regulador ucranio. “Ya hace dos semanas que el personal de la central nuclear de Chernóbil lleva a cabo valiente y heroicamente sus funciones sin rotación para garantizar el funcionamiento seguro de las instalaciones”, ha afirmado este miércoles el supervisor nuclear de Ucrania. “Estoy profundamente preocupado por la difícil y estresante situación a la que se enfrenta el personal de la central nuclear de Chernóbil y los posibles riesgos que esto conlleve para la seguridad”, dijo también el martes Grossi.

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Iran has agreed to supply answers long sought by the United Nations’ nuclear watchdog, Tehran and the U.N. agency said Saturday, as talks in Vienna over its tattered atomic deal with world powers appear to be coming to an end.

A joint statement by Mohammad Eslami, the head of the civilian Atomic Energy Organization of Iran, and Rafael Mariano Grossi of the International Atomic Energy, came hours after the two met in Tehran.

It envisions the issue of the discovery of uranium particles at former undeclared sites in the country being wrapped up by June — a move that is separate from the talks over the nuclear deal but could help push them to a conclusion.

But meanwhile, Russia’s foreign minister for the first time linked American sanctions on Moscow over its war on Ukraine to the ongoing Iran nuclear deal talks — adding a new wrinkle to the delicate diplomacy.

Grossi said in Tehran that “it would be difficult to believe or to imagine that such an important return to such a comprehensive agreement like the (nuclear deal) would be possible if the agency and Iran would not be seeing eye to eye on how to resolve these important safeguards issues.” Safeguards in the IAEA’s parlance refer to the agency’s inspections and monitoring of a country’s nuclear program.

Grossi for years has sought for Iran to answer questions about human-made uranium particles found at former undeclared nuclear sites in the country. U.S. intelligence agencies, Western nations and the IAEA have said Iran ran an organized nuclear weapons program until 2003. Iran long has denied ever seeking nuclear weapons.

Eslami said the men had reached an “agreement” that would see Iran “presenting documents that would remove the ambiguities about our country.” He did not elaborate on what the documents would discuss.

The later joint statement said that Eslami’s agency will by March 20 give the U.N. nuclear watchdog “written explanations including related supporting documents to the questions raised by the IAEA which have not been addressed by Iran on the issues related to three locations.”

Within two weeks, it said, the IAEA will review that information and submit any questions, and within a week of that the two agencies will meet in Tehran to address the questions.

Grossi will then aim to report his conclusions by the time the IAEA board of governors meets in June.

The nuclear deal saw Iran agree to drastically limit its enrichment of uranium in exchange for the lifting of crushing economic sanctions. But a 2018 decision by then-President Donald Trump to unilaterally withdraw America from the agreement sparked years of tensions and attacks across the wider Middle East.

International Atomic Energy Organization, IAEA, Director General Rafael Mariano Grossi, left, and Iran's Foreign Minister Hossein Amirabdollahian shake hands prior to their meeting in Tehran, March 5, 2022.

International Atomic Energy Organization, IAEA, Director General Rafael Mariano Grossi, left, and Iran’s Foreign Minister Hossein Amirabdollahian shake hands prior to their meeting in Tehran, March 5, 2022.

Today, Tehran enriches uranium up to 60% purity — its highest level ever and a short technical step from weapons-grade levels of 90% and far greater than the nuclear deal’s 3.67% cap. Its stockpile of enriched uranium also continues to grow, worrying nuclear nonproliferation experts that Iran could be closer to the threshold of having enough material for an atomic weapon if it chose to pursue one.

Undeclared sites played into the initial 2015 deal as well. That year the IAEA’s then-director-general also came to Tehran and visited a suspected weapons-program site at Parchin. Inspectors also took samples there for analysis.

Grossi’s inspectors also face challenges in monitoring Iran’s current advances in its civilian program. Iran has held IAEA surveillance camera recordings since February 2021, not letting inspectors view them amid the nuclear negotiations.

In Vienna, negotiators appear to be signaling a deal is near — even as Russia’s war on Ukraine rages on. Russia’s ambassador there, Mikhail Ulyanov, has been a key mediator in the talks and tweeted Thursday that negotiations were “almost over.” That was something also acknowledged by French negotiator Philippe Errera.

“We hope to come back quickly to conclude because we are very, very close to an agreement,” Errera wrote Friday on Twitter. “But nothing is agreed until EVERYTHING is agreed!”

British negotiator Stephanie Al-Qaq simply wrote: “We are close.”

But comments Saturday by Russian Foreign Minister Sergey Lavrov for the first time offered the suggestion that the Ukraine war — and the stinging sanctions that Americans and others have put on Moscow — could interfere.

“We need guarantees these sanctions will in no way affect the trading, economic and investment relations contained in the (deal) for the Iranian nuclear program,” Lavrov said, according to the Tass news agency.

Lavrov said he wanted “guarantees at least at the level of the secretary of state” that the U.S. sanctions would not affect Moscow’s relationship with Tehran. There was no immediate American response to Lavrov’s comments.

Meanwhile on Saturday, Iran’s paramilitary Revolutionary Guard unveiled what it described as two new underground missile and drone bases in the country. State TV said the bases contained surface-to-surface missiles and armed drones capable of “hiding themselves from enemy radar.”

Russia’s demand for written U.S. guarantees that sanctions on Moscow would not damage Russian cooperation with Iran is “not constructive” for talks between Tehran and global powers to revive a 2015 nuclear deal, a senior Iranian official told Reuters Saturday.

The announcement by Russia, which could torpedo months of intensive indirect talks between Tehran and Washington in Vienna, came shortly after Tehran said it had agreed a roadmap with the U.N. nuclear watchdog to resolve outstanding issues which could help secure the nuclear pact.

“Russians had put this demand on the table [at the Vienna talks] since two days ago. There is an understanding that by changing its position in Vienna talks Russia wants to secure its interests in other places. This move is not constructive for Vienna nuclear talks,” said the Iranian official in Tehran.

Demanding written U.S. guarantees that Western sanctions imposed on Russia over the conflict in Ukraine would not damage its cooperation with Iran, Russian Foreign Minister Sergey Lavrov said the limitations had become a stumbling block for the Iran nuclear deal, warning the West that Russian national interests would have to be taken into account.

Lavrov said the sanctions on Russia over the conflict in Ukraine had created a “problem” from Moscow’s perspective. When asked whether Russia’s demand would harm 11 months of talks between Tehran and world powers, including Russia, Iran Project Director at International Crisis Group, Ali Vaez said: “Not yet. But it’s impossible to segregate the two crises for much longer.”

“The U.S. can issue waivers for the work related to the transfer of excess fissile material to Russia. But it’s a sign that the commingling of the two issues has started,” Vaez said.

All parties involved in Vienna talks said Friday they were close to reaching an agreement. “We have agreed to provide the IAEA by the end of [the Iranian month of] Khordad [June 21] with documents related to outstanding questions between Tehran and the agency,” Iran’s nuclear chief Mohammad Eslami told a joint news conference with International Atomic Energy Agency chief Rafael Grossi.

Grossi arrived in Tehran late Friday to discuss one of the last thorny issues blocking revival of the pact, which in return for a lifting of economic sanctions limited Iran’s enrichment of uranium, making it harder for Tehran to develop material for nuclear weapons.

“It is important to have this understanding … to work together, to work very intensively,” Grossi told the televised news conference. “Without resolving these [outstanding] issues, efforts to revive the JCPOA may not be possible.”

A major sticking point in the talks is that Tehran wants the question of uranium traces found at several old but undeclared sites in Iran to be closed. Western powers say that is a separate matter to the deal, which the IAEA is not a party to, several officials have told Reuters.

Grossi, who also held talks with Iran’s foreign minister before returning to Vienna on Saturday, said that “there are still matters that need to be addressed by Iran.”

The IAEA has been seeking answers from Iran on how the uranium traces got there – a topic often referred to as “outstanding safeguards issues.”

Grossi’s trip has raised hopes that an agreement with the IAEA will potentially clear the way for revival of the nuclear pact that was abandoned in 2018 by former U.S. President Donald Trump, who also reimposed far-reaching sanctions on Iran.

Since 2019, Tehran has breached the deal’s nuclear limits and gone well beyond, rebuilding stockpiles of enriched uranium, refining it to higher fissile purity and installing advanced centrifuges to speed up output. Iran denies it has ever sought to acquire nuclear weapons.

The U.S. Embassy in Ukraine said that attacking a nuclear power plant is a war crime, after Russia on Friday seized a Ukrainian nuclear facility that is the biggest in Europe.

The statement on the embassy’s Twitter account went further than any U.S. characterization of Russia’s actions in Ukraine since it launched its invasion Feb. 24.

“It is a war crime to attack a nuclear power plant. Putin’s shelling of Europe’s largest nuclear plant takes his reign of terror one step further,” U.S. Embassy Kyiv said in its post.

Russian invasion forces seized Europe’s biggest nuclear power plant in heavy fighting in southeastern Ukraine, triggering global alarm, but a blaze in a training building was extinguished and officials said the facility was now safe.

Russia’s defense ministry blamed a fire at the plant on a “monstrous attack” by Ukrainian saboteurs and said its forces were in control.

The State Department sent a message to all U.S. embassies in Europe telling them not to retweet the Kyiv Embassy’s tweet calling the attack a war crime, according to CNN, which said it reviewed the message.

The State Department did not respond to a request for comment from Reuters asking if the Kyiv Embassy’s tweet reflects the position of the entire U.S. government.

Rights groups have alleged violations of international war crimes law in Ukraine, including the targeting of civilians, as well as indiscriminate attacks on schools and hospitals.

On Wednesday, U.S. President Joe Biden stopped short of calling Russia’s actions war crimes, saying, “It’s too early to say that.”

Pentagon spokesperson John Kirby on Friday declined to answer the question, saying he would leave that determination to the International Criminal Court.

“This just underscores how reckless the Russian invasion has been and how indiscriminate their targeting seems to be. It just raises the level of potential catastrophe to a level that nobody wants to see,” Kirby said in an interview with CNN.

“It is certainly not the behavior of a responsible nuclear power.”

Britain has publicly accused Russian President Vladimir Putin’s government of war crimes.

The ICC, the world’s top war crimes prosecutor, on the request of 39 member states, is investigating reports of cluster bombs and artillery strikes on Ukrainian cities.

Karim Khan, a British lawyer named as the chief prosecutor of the ICC last year, said the crisis in Ukraine is a chance to demonstrate that those committing war crimes would be held to account.

Intentionally targeting civilians and civilian objects is a war crime, a U.S. State Department spokesperson told Reuters, adding that it is backing the investigation, particularly Khan’s efforts to preserve evidence of possible atrocity crimes.

Kremlin spokesperson Dmitry Peskov has strongly denied claims that Russian forces have struck civilian infrastructure targets or residential complexes.


Este viernes los rusos asaltaron la central nuclear de Zaporiyia, provocando un incendio en un edificio anexo. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tuvo que emitir un comunicado para informar de que la central seguía estable: “Los sistemas de seguridad de los seis reactores de la planta no han sido afectados y no se ha liberado material radioactivo”. Pero hacer la guerra alrededor de un reactor no es la peor amenaza esta semana.

Vladimir Putin ha resucitado el fantasma nuclear.

Ha invadido por la fuerza un país europeo. Eso hubiese bastado para que el mundo entero pensase en armas atómicas. Pero no se quedó en eso. Pronto hizo explícita su amenaza. Después de que Europa y EEUU anunciaran sanciones contra Rusia, su presidente mandó activar “en modo especial de combate” su arsenal nuclear. En comparación, Zaporiyia parece menor.

La amenaza nuclear es la carta de Putin. Rusia tiene un ejército enorme, pero su economía es débil en escala geopolítica y no tiene grandes aliados para esta guerra. Su poder son las ojivas nucleares, su mera existencia, porque maniatan a la OTAN.

Al arsenal nuclear se le asume un poder disuasorio, como explicaba Tim Harford en su última columna. La lógica es sencilla: los países con armas nucleares no pueden tomar riesgos que puedan escalar sus conflictos, porque una escalada puede acabar en destrucción mutua. De esa manera, una arma terrible actuaría como freno a la violencia. Limitan las hostilidades entre las grandes potencias, porque la más pequeña ofensa merecerá ser meditada si eleva la probabilidad de un daño inconmensurable.

Pero hay una fisura en ese equilibrio: que tu contrincante sea razonable. ¿Es Putin razonable? Como dice Harford, puede que estemos seguros al 99% de que sus amenazas son un farol, y que no usará armas nucleares, ni siquiera las llamadas “tácticas”, pero un 1% de duda sigue siendo un riesgo terrorífico. ¿Qué concesiones hará Occidente para evitar ese riesgo? Si Putin invadió Ucrania es porque pensó que serían muchas, pero quizás calculó mal.

El ataque ruso no está saliendo como el Kremlin desearía. De hecho, una preocupación en Washington es lo que llaman el “problema del Putin arrinconado”, cuenta The New York Times. Temen que el presidente ruso redoble su ofensiva al quedarse sin buenas alternativas. Putin se ha metido en una guerra que no le deja salidas claras. Hay quién cree que no puede ganarla. Retirarse es asumir una derrota, y aunque puede ocupar Ucrania, ha quedado claro que no lo conseguirá con una operación quirúrgica y que controlar el país no será idílico. Eso deja sobre la mesa otra pregunta inquietante: ¿de qué sería capaz un Putin arrinconado?

Tenemos una respuesta parcial. Sabemos que está dispuesto a recrudecer los ataques sobre civiles ucranios, porque esta semana los bombardeos se han intensificado en Járkov, Kiev, Mariupol o Zhitómir.

Pero no hay respuesta completa. Primero, porque depende de lo que pase por su cabeza. Segundo, porque depende de más cosas. Y tercero, porque Putin puede que sea impulsivo y hasta inestable, pero aunque no lo fuese, tiene un motivo para parecerlo: las armas de destrucción mutua dan más miedo en manos de un loco.

Otras historias

1. El miedo nuclear del Siglo XX

Es inevitable que vuelva el miedo nuclear. El temor a las armas atómicas fue una de las ideas que definieron la segunda mitad del Siglo XX. Era una amenaza horrenda: un arma que te amenazaba desde kilómetros de distancia, que podía tomar la forma invisible de la radiación, y que hacía posible algo hasta entonces impensable, que los humanos nos aniquilásemos a nosotros mismos.

La era nuclear dejó su marca en los libros, por poner solo un ejemplo. Según datos de Google Ngram, que contabiliza las palabras de miles de libros, los términos “guerra nuclear”, “bomba atómica” y “armas nucleares” surgieron en 1940 y 1950. Su uso estuvo en máximo en los ochenta, pero bajó tras la caída de la Unión Soviética.

2. Los mapas de la guerra

En esta página vamos contando la invasión día a día. Las tropas rusas continúan su ofensiva sobre Ucrania por cuatro frentes, que vamos mostrando sobre mapas.

  • Actualizamos un mapa nacional y otro de Kiev.
  • También incluimos vídeos e imágenes geolocalizadas, pero solo después de verificarlas y tenerles confianza.

Es el trabajo de un equipo de ocho personas de la sección de Narrativas Visuales de EL PAÍS. Esta captura mostraba el tamaño de la pieza el día 1 de marzo:

El artículo completo con todo el material publicado a fecha 1 de marzo
El artículo completo con todo el material publicado a fecha 1 de marzo

3. Un millón de refugiados

Más de un millón de ucranios han sido desplazados por la guerra, la mayoría mujeres y niños. Solo el martes salieron 190.000 personas. Aquí hemos repasado los datos de este éxodo.

El tren y el coche están siendo la vía de escape desde que se cerró el espacio aéreo al comenzar la invasión. En las estaciones de Kiev y Lviv se ven largas colas. Las carreteras hacía otros países llevan días congestionadas y en los puestos fronterizos hay regueros de coches uno detrás de otro. Se ve en las imágenes satélite.

Más: Un millón de refugiados huyen de la guerra en Ucrania: los datos del éxodo.

Imagen satélite de los atascos en los puestos fronterizos de Ucrania a Hungría
Imagen satélite de los atascos en los puestos fronterizos de Ucrania a Hungría

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U.S. Secretary of State Antony Blinken met with NATO foreign ministers in Brussels just hours after Russia’s shelling of Europe’s largest nuclear power plant in Ukraine. VOA’s Senior Diplomatic Correspondent Cindy Saine reports from Washington.

The U.N. nuclear watchdog’s chief arrived Friday in Tehran amid hopes of reviving a 2015 accord between Iran and world powers, with Britain saying a deal was “close.”

The visit by International Atomic Energy Agency head Rafael Grossi, who was set to meet Iranian officials Saturday, is seen as critical to clinching agreement over a return to the nuclear deal and comes in parallel to negotiations in the Austrian capital to salvage the accord.

Grossi “was received on arrival in Tehran by Behrouz Kamalvandi, spokesman for the Atomic Energy Organization of Iran,” the Iranian body said in a statement on its website. He is to meet with its chief Saturday.

“This is a critical time but a positive outcome for everyone is possible,” Grossi wrote on Twitter earlier Friday.

The next few days are widely seen as a crunch point for the negotiations on Iran’s nuclear program — the latest round of which started in late November in Vienna.

“We are close. E3 negotiators [are] leaving Vienna briefly to update ministers on [the] state of play,” the head of the British delegation, Stephanie Al-Qaq, said Friday, referring to negotiators from Britain, France and Germany.

She added that they were “ready to return soon.”

Along with counterparts from China, Iran and Russia, they have been taking part in the latest round of talks in the Austrian capital since late November, with the U.S. participating indirectly.

Grossi had vowed earlier this week that the IAEA would “never abandon” its attempts to get Iran to clarify the past presence of nuclear material at several undeclared sites.

Iran has said the closure of the probe is necessary to clinch a deal on the nuclear accord.

Grossi is expected to hold a news conference on his return to Vienna.

Ready to go to Vienna

The EU has been chairing the nuclear deal talks, and the bloc’s foreign policy chief, Josep Borrell, said Friday that he hoped “to have results this weekend,” while stressing that there was “still work ongoing.”

The 2015 deal, formally known as the Joint Comprehensive Plan of Action, was aimed at guaranteeing that Iran’s nuclear program could not be used to develop a nuclear weapon — something Tehran has always denied wanting to do.

It began unravelling when then-U.S. President Donald Trump withdrew from it in 2018 and reimposed sanctions, prompting Iran to start disregarding the limits on its nuclear activity laid down in the agreement.

Earlier Friday, Iran’s Foreign Minister Hossein Amir-Abdollahian said he was prepared to travel to the Austrian capital if a deal was reached.

“I am ready to go to Vienna when the Western sides accept our remaining red lines,” he said in a phone call with Borrell, quoted in a foreign ministry statement.

While Amir-Abdollahian did not define the “red lines,” Iran has repeatedly demanded the right to verify the removal of sanctions and for guarantees the U.S. will not repeat its withdrawal from the agreement.

On Thursday, U.S. State Department deputy press spokeswoman Jalina Porter said negotiators were “close to a possible deal,” but that “a number of difficult issues” remained unresolved.

However, “if Iran shows seriousness, we can and should reach an understanding of mutual return to full implementation of the JCPOA within days,” she added.


El responsable del Organismo Internacional para la Energía Atómica, Rafael Grossi, interviene por videollamada en el Consejo de Seguridad, este viernes.
El responsable del Organismo Internacional para la Energía Atómica, Rafael Grossi, interviene por videollamada en el Consejo de Seguridad, este viernes.JUSTIN LANE (EFE)

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se ha reunido este viernes en sesión de urgencia para analizar el ataque ruso a la central nuclear de Zaporiyia. La convocatoria fue solicitada por varios países, entre ellos EE UU, el Reino Unido y Francia. Según la responsable de asuntos políticos de la ONU, Rosemary DiCarlo, que abrió la sesión, operaciones militares en torno a plantas nucleares y otras infraestructuras civiles básicas son “inaceptables” y “altamente irresponsables”. La embajadora británica, Barbara Woodward, ha señalado que atacar una instalación nuclear de uso civil está “prohibido por la convención de Ginebra y el derecho internacional”, y pedido la retirada inmediata de todas las fuerzas rusas del recinto. Zaporiyia, el mayor complejo nuclear en Europa, proporciona electricidad a cuatro millones de hogares ucranios.

La embajadora de EE UU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, ha declarado: “Gracias a Dios el mundo ha evitado esta madrugada por muy poco una catástrofe nuclear… Todos conteníamos el aliento mientras observábamos en tiempo real cómo se desarrollaba [el asalto]. Aplaudo la capacidad de los operadores ucranios para mantener los seis reactores en condiciones seguras mientras eran atacados”. La diplomática calificó lo sucedido de “irresponsable y peligroso”, y de “amenaza para la seguridad de los civiles en Rusia, Ucrania y Europa”. El embajador ruso, Vasili Nebenzia, replicó que el riesgo para la población civil ucrania no procede del ataque a Zaporiyia, “sino de los nacionalistas ucranios”. El representante del Kremlin culpó del ataque, que calificó de una muestra más de las mentiras y desinformación contra Rusia, a “un grupo de saboteadores ucranios” que atacaron el complejo “para perjudicar a Moscú”. Nebenzia afirmó que su país controla todas las instalaciones.

Cerró la sesión, en la que no estaba previsto votar ningún texto, el representante de Ucrania, Sergii Kislitsia. Con su habitual corbata a rayas azules y amarillas -los colores de su bandera nacional- y en el tono desafiante y directo que ha venido empleando estos días, el diplomático se encaró de nuevo con su homólogo ruso, a quien instó a dar marcha atrás. “Nos cuenta lo que está sucediendo en Ucrania de manera angelical, pero le recuerdo que Satán también fue un ángel”, espetó a Nebenzia, que hacía gestos negativos con la cabeza. Kislitsia urgió también al Consejo a solicitar la prohibición de todos los vuelos en el espacio aéreo ucranio, lo que equivaldría a la declaración de una zona de exclusión ya descartada por la OTAN.

Coordinación con el OIEA

Francia ha testimoniado su apoyo al Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), “para monitorear la situación”. El responsable del organismo, Rafael Grossi, ha propuesto una reunión en la central de Chernóbil con interlocutores de Ucrania y Rusia para establecer un marco de garantías de seguridad. Chernóbil fue uno de los primeros objetivos de la ofensiva en Ucrania, y se halla desde el primer día de la guerra bajo control ruso, algo por lo que también pidió explicaciones la embajadora estadounidense.

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Desde un avión que le trasladaba a Teherán para abordar “aspectos de la negociación sobre [el restablecimiento de] el pacto nuclear iraní”, Grossi ha intervenido por videollamada en la reunión para informar de que los reactores no se vieron afectados. “Las operaciones continúan con normalidad, aunque no se puede hablar de normalidad cuando hay militares a cargo de la planta. Grossi encareció la labor del Consejo, al que pidió apoyar al OIEA para desarrollar “sus labores técnicas” sobre el terreno.

Rusia no deja de acumular reveses diplomáticos. Tras el repudio de la Asamblea General extraordinaria celebrada este lunes, que “deploró” -el término utilizado en vez de “condenar”- la invasión rusa de Ucrania, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado por amplia mayoría este mismo viernes una resolución en favor de una comisión de investigación internacional sobre las violaciones de derechos humanos y del derecho humanitario en Ucrania. La resolución ha sido adoptada por 32 votos a favor, dos en contra (Rusia y Eritrea) y 13 abstenciones, entre ellas las de China, la India y Venezuela.

“El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha decidido urgentemente establecer una comisión internacional independiente de investigación como resultado de la agresión rusa contra Ucrania”, ha informado en su cuenta en la red social Twitter.

El sombrío recuerdo de la catástrofe de Chernóbil, en 1986, volvió a resonar hoy en la sala del Consejo de Seguridad, máximo órgano ejecutivo de la ONU, que no obstante ha demostrado en los últimos días su incapacidad para el consenso y la acción por el derecho de voto de Rusia, que hace una semana frustró una resolución de condena contra el Kremlin. “Sería un terrible error considerar los claros y evidentes defectos y fracasos del Consejo de Seguridad como una prueba de que la propia ONU es un anacronismo sin sentido en el mundo actual”, decía esta semana un artículo publicado por el portal informativo Pass Blue. Pero la sucesión de mensajes monocordes, de denuncia y repudio de la agresión rusa, no llegan a concretarse en la práctica, mientras más de 1,2 millones de personas han abandonado Ucrania. Francia y México han solicitado otra reunión del Consejo. de momento sin fecha, para abordar el estado de la ayuda humanitaria.

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Tras los combates de la madrugada, el Ejército ruso ha acabado por tomar la central nuclear de Zaporiyia (sureste de Ucrania), la mayor de Europa y una de las más grandes del mundo, con seis reactores atómicos. Estas son algunas claves de lo sucedido y de las implicaciones de este suceso a corto, medio y largo plazo:

¿Puede la guerra en Ucrania provocar un desastre nuclear?

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA, dependiente de Naciones Unidas) lleva días advirtiendo del “riesgo muy real” de que alguna de las numerosas instalaciones con material radiactivo de Ucrania sufra algún daño durante el conflicto con consecuencias graves. El incendio ocasionado por el ataque de las tropas rusas a la central nuclear de Zaporiyia, muestra hasta qué punto es cierta la amenaza de un desastre. Como ha explicado este viernes el director de la OIEA, el argentino Rafael Grossi, el edificio incendiado no alberga los reactores y tampoco se vieron afectados los sistemas de seguridad ni se produjeron escapes radiactivos.

No obstante, la seguridad de la mayor planta nuclear de Europa sí se ha visto “amenazada”, según Grossi: “Tenemos suerte de que no haya habido un escape de radiación”, ha subrayado el jefe de la OIEA. “Esta es una situación sin precedentes”. Tras el ataque a la central de Zaporiyia, el ministro británico de Defensa, Ben Wallace, ha acusado al presidente ruso, Vladímir Putin, de “jugar con fuego (…) fuera de toda lógica o necesidad”. Wallace ha añadido: “No es solo peligroso para Ucrania y los rusos: es peligroso para Europa”. Horas después del ataque, los británicos pidieron la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Cómo se pone en peligro la seguridad de las centrales nucleares?

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Resulta improbable que Rusia provoque un desastre nuclear de forma premeditada en Ucrania. Como incide Carolina Anhert, catedrática emérita de Ingeniería Nuclear de la Universidad Complutense de Madrid, “se perjudicaría a sí misma, porque la nube radiactiva les llegaría con toda seguridad”. No obstante, el uso de armamento junto a estas instalaciones supone un grave riesgo, no solo para la integridad de las instalaciones (que cuentan con fuertes medidas de protección) sino también para los diferentes sistemas o el propio suministro de energía que deben garantizar su seguridad.

“El edificio que aloja la propia central está más protegido y es muy difícil que sufra daños, pero hay otros puntos vulnerables”, comenta Anhert. Para David Fletcher, profesor de la Escuela de Ingeniería Química y Biomolecular de la Universidad de Sídney, “la preocupación real no es tanto una explosión catastrófica como la ocurrida en Chernóbil, sino que se produzcan daños en su sistema de enfriado, que es necesario incluso cuando los reactores están apagados. Ese fue el tipo de daño que produjo el accidente de Fukushima”.

¿Por qué es tan importante Zaporiyia?

Zaporiyia es algo “fuera de lo común”, explica Anhert. La central cuenta con seis reactores, cada uno de ellos una capacidad de 1.000 megavatios (un gigavatio), cinco de ellos construidos en la década de los ochenta y uno más construido en los noventa. Conjuntamente, suman más del 40% de toda la capacidad de energía nuclear instalada en Ucrania. La central sola podría abastecer a hasta seis millones de hogares, apunta por correo electrónico Jacopo Buongiorno, especialista en energía nuclear del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Basta una comparación para entender su magnitud: la planta tiene un potencial de producción solo ligeramente inferior (seis gigavatios, frente a algo más de siete) a las cinco centrales nucleares que hay en operación en España.

¿Cuánta energía ha dejado de verter la central tras el ataque?

DTEK, la mayor eléctrica ucraniana, afirma que el ataque a Zaporiyia ha provocado la pérdida de 1,3 gigavatios de capacidad de generación, algo más de la quinta parte del total. Para compensar esta merma, la compañía ha anunciado la puesta en marcha de nueve unidades de centrales de carbón que no se estaban utilizando. “Todas nuestras centrales térmicas tienen el carbón necesario y todas las minas siguen funcionando con normalidad para alimentar la generación”, apunta la empresa en un comunicado publicado a mediodía de este viernes. “DTEK está preparada para garantizar la estabilidad del sistema”.

¿Hay riesgo de apagones?

“Sí, sin duda”, apunta Buongiorno. No solo por el hecho de que la central esté bajo control del Kremlin, que ahora puede hacer y deshacer a su antojo, sino porque “las alteraciones en la red (redes de transmisión, subestaciones eléctricas, etc.) son muy factibles en la actual situación de guerra”, subraya el investigador del MIT. Desde el inicio de los ataques, algunas zonas del país ya han sufrido cortes puntuales —más o menos prolongados— del suministro eléctrico.

La ciudad de Mariupol encadena ya cuatro días consecutivos sin luz y sin calefacción, según reconoce este viernes DTEK. “Los hospitales están utilizando generadores, pero no está claro cuánto más durarán”, remarca la compañía en un comunicado en el que pide un alto el fuego para poder reparar los daños en la red. Algunos municipios cercanos a Kiev también han sufrido cortes. A escala nacional, sin embargo, aún aguanta a pesar de los repetidos ataques del Ejército ruso sobre las infraestructuras, entre ellas las redes de alta tensión.

Con temperaturas que rondan los cero grados en la capital, Kiev, y que la próxima semana pueden caer hasta los ocho y nueve bajo cero de madrugada, un corte de suministro sería trágico para la población civil.

¿Qué implica que Putin haya tomado el control de los reactores?

Las plantas que suministran energía eléctrica resultan estratégicas para cualquier país y la toma de control de una central tan grande como Zaporiyia por parte de las tropas rusas supone un duro golpe para Ucrania. En una situación normal, los gestores del sistema eléctrico deben estar preparados en todo momento para la desconexión repentina de una central, compensando esa caída con la entrada en funcionamiento de otras plantas para evitar un desequilibrio entre la demanda y la generación que provoque apagones. Sin embargo, la guerra ha ido debilitando el sistema eléctrico de Ucrania. Y aunque sin duda la demanda eléctrica ha caído por el conflicto, la pérdida del control sobre este gigantesco complejo atómico aumenta en gran medida la incertidumbre para garantizar el suministro eléctrico.

De momento, Rusia mantiene funcionando una parte sustancial de la central, pero esto puede cambiar en cualquier momento. Según Alejandro Zurita, exfuncionario europeo con una dilatada experiencia internacional en temas de energía nuclear, la ocupación de Zaporiyia “es, sobre todo, un acto claro de intimidación”. “Es el mayor foco eléctrico de Ucrania y tomar su control es un mensaje muy fuerte a la opinión pública, un elemento más de la conquista”, asegura por teléfono. Si la voluntad de Putin fuese parar todos los reactores, podría hacerlo en cuestión de minutos: “Si quieren, pueden hacerlo. Es una acción inmediata: se disparan las barras de control dentro del núcleo del reactor y se apaga”.

¿Hasta qué punto dependía el sistema eléctrico ucraniano de Rusia?

Ucrania lleva años tratando de desligar su suministro de Rusia para acercarse gradualmente a la Unión Europea. Ahora mismo, es una isla energética: el pasado jueves, cuando el Kremlin inició la invasión, el operador del sistema estaba justo llevando a cabo una prueba de desconexión del gigante euroasiático y, desde entonces, su suministro depende íntegramente de su capacidad interna de generar electricidad.

¿Puede Ucrania conectarse al sistema eléctrico de la Unión Europea?

Las autoridades ucranianas llevan trabajando desde hace un lustro para conectarse con la red eléctrica de la Unión Europea y ser completamente independientes de Rusia y de Bielorrusia. Tanto la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, como la titular de Energía del bloque, Kadri Simson, se han comprometido en los últimos días a acelerar un proceso que no es sencillo. Con una población de 44 millones de personas, y a pesar del éxodo masivo de los últimos días, no sería fácil paliar la falta de suministro interno con energía procedente de Polonia, Eslovaquia, Hungría o Rumania, países que no tienen una amplia capacidad ociosa.

“La sincronización con la red europea es un paso crucial, que debe darse pronto para evitar un colapso del sistema eléctrico ucraniano”, ha dicho este viernes el consejero delegado de DTEK, Maxim Timchenko, en un encuentro con prensa nacional y extranjera. “Estamos preparados para ello”.

¿De dónde procede la electricidad que consume Ucrania?

Algo más de la mitad de la electricidad generada en 2020 —el último dato disponible— procedía de sus 15 reactores nucleares, seis de los cuales están en el complejo de Zaporiyia. El carbón aporta casi otro 30%, y el gas natural cerca de un 8%, según las cifras de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El resto procede de la red hidroeléctrica, la quema de fuelóleo (petróleo) y, en muchísima menor medida, de la energía eólica, la solar y los biocombustibles.

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