En horas de la noche del lunes 14 de marzo, la familia Marín Cifuentes, residente en el corregimiento de La Marina, zona montañosa de Tuluá, fue alertada por una pareja que les informó de una situación muy, pero muy particular, les dijeron que la tumba de su señora madre había sido profanada.
A pesar de que ya era de noche, el señor Ferney Marín Cifuentes, en compañía de sus seres queridos se dirigió hasta el cementerio, y para su sorpresa, encontraron la tumba abierta.
“Es una situación muy compleja, habían destapado la tumba de mi mamá y había una parte de los restos afuera. Llamamos a la autoridad, ellos llegaron y empezamos a averiguar quién pudo ser la persona o las personas que hicieron este sacrilegio”, manifestó el señor Marín Cifuentes.
La tumba profanada es la de la señora María Rubi Cifuentes, quien falleció hace cuatro años. Ella era conocida como Rubi, quien estuvo durante varios años en el llamado matadero, del corregimiento de La Marina, donde levantó a su familia.
Ferney Marín también señaló que se comunicaron con personas encargadas de la administración del citado cementerio, ubicado en la salida al corregimiento de San Lorenzo y les manifestaron que ellos no tenían conocimiento de la situación y que tampoco estaban realizando alguna obra que pudiera haber causado la afectación.
They never imagined that the Manzanares Police would also be dream builders.
Guided by a true vocation for service, uniformed men from the Manzanares Police Station, decided to rebuild the house, with the collaboration of the community and merchants.
The dream of the family of Luz Marina Sánchez began to come true 2 months ago, when the Police of the quadrant in their daily patrols and in that door to door through the Lombo de Manzanares neighborhood, observed these people living in a house of ephemeral conditions , where 6 people live, doña Luz, her husband, two children and two grandchildren.
Thus, Lieutenant Jaiver Hernández Ramírez with his work team made up of Mayor Mauricio Ochoa Rodríguez and Patrolman Dubian Palacio Tabarez, took the initiative to carry out a large donation in the municipality, in order to knock on the doors of solidarity of its inhabitants and merchants.
The response was not long in coming, one by one the aid arrived, the policemen took turns putting on work overalls, as the days went by the uniformed men received more primary elements such as wood, iron, bricks, cement among other materials, In this way, little by little, the new house of Luz Marina and her family was reflected.
The knowledge as master builders of the uniformed men helped significantly in the construction of the house. Without neglecting the tasks of surveillance and control, they contribute with their free time, they stopped sharing with their families to help in the erection of the beams, columns and walls.
This Manzanareña now has a decent place to live, in the company of her husband, her two children and two grandchildren, her house of 60 square meters, has 3 bedrooms, living room, kitchen, bathroom and large windows where she appreciates life with a future and hope, grateful to God and the supportive hand of the National Police, who accompanied her for the well-being of her entire family.
The Colombian National Police will continue working alongside its community, linking directly to the creation of projects that allow citizens to improve their quality of life.
Dos semanas después del derrame de petróleo de Repsol en el mar de la costa central de Perú, biólogos e ingenieros de entidades públicas e independientes se han volcado en la zona para rescatar a la fauna y evaluar el impacto de la contaminación en las regiones de Lima y Callao, incluidas dos reservas naturales. El área afectada es, según el Gobierno, de unos 11.900 barriles de crudo, aunque la empresa alega que son 1.500 menos. El jefe del servicio de áreas naturales protegidas, José Ramírez Maldonado, ha asegurado que “los daños son incalculables” y un informe de una misión interdisciplinaria del Colegio de Ingenieros califica la situación como un “desastre activo” que afecta a la mortandad de aves y mamíferos.
Una de las conclusiones del informe del Colegio de Ingenieros -a raíz de la visita de 12 expertos una semana después del vertido- es que los impactos ambientales en la geología marina y costera presentan una incertidumbre “muy alta” respecto de sus efectos en el mediano y largo plazo. La autoridad ambiental ha informado a este diario de que hasta el 25 de enero estaban contaminadas 11.637 hectáreas de mar y litoral, es decir, más de 116 millones de metros cuadrados.
De estas, 512 hectáreas pertenecen a una reserva nacional de islas donde viven aves productoras de guano, un fertilizante natural, y 1.758 hectáreas corresponden a la Zona Reservada de Ancón, según detalla el servicio de áreas naturales protegidas. La playa Pocitas, en la Zona Reservada de Ancón, es una de las más perjudicadas por el derrame y por ello es uno de los puntos donde se concentran las labores de rescate. El pasado viernes, la autoridad de las áreas naturales protegidas reportó que hasta ese día los equipos del Estado habían retirado 5.000 galones de petróleo de esa bahía.
El otro lugar de rescate de fauna se ubica a unos 40 kilómetros al norte de Lima. “Registramos diariamente diez aves muertas en el islote Pescadores desde el 18 de enero que salimos a campo: chuitas, cormoranes, guanay, piqueros y pingüinos”, informó el biólogo Deyvis Huamán, especialista de la dirección de gestión de las áreas naturales protegidas. El biólogo advierte que otra de las especies afectadas es la nutria marina. “Es una especie en peligro, y si mueren nutrias por efectos de la contaminación del petróleo se podría hablar de una extinción local”, destacó el viernes pasado.
El médico traumatólogo Juan Carlos Pedraza fue la semana pasada con su esposa Eva Portocarrero, tecnóloga médica, a uno de los balnearios afectados para ayudar a los trabajadores del servicio de fauna silvestre. Cuando caminaba entre unos peñascos, vio un ave intoxicada, un guanay. “Me acerqué y la agarré del cuello y con la otra mano del pico para que no me atacara. Su plumaje estaba lleno de ese oleoso material tóxico. La llevamos al grupo que recién se alistaba para ir en búsqueda de los animales. Me trepé por las rocas que estaban empastadas de petróleo y así sin protección me lancé a rescatarla; al acercarme no intentó huir, estaba muy débil”, describe por WhatsApp.
El ecosistema marino
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El biólogo Yuri Hooker, uno de los primeros en llegar a las playas contaminadas en la primera semana del desastre, precisó que en ese área solo vivían unas diez nutrias, de acuerdo a datos del veterinario Carlos Calvo, y ya habrían muerto. “La costa peruana es árida pero tiene un mar sumamente productivo por la masa de plancton; pocos kilómetros al norte del inicio del derrame empieza una zona rocosa con varias ensenadas y es el hábitat de las nutrias, los pingüinos de Humboldt, las chuitas, y cormoranes, entre otras aves marinas”, describe.
El biólogo advierte de que hay zonas del mar en las que se ve una delgada capa de combustible, pero alerta de que en otras partes, en las que no se percibe a simple vista, también están afectados los mariscos. “Es una zona de gran abundancia de pejerrey, una especie importante para la alimentación de las aves marinas y para la pesca artesanal”, explica Hooker.
De acuerdo al biólogo, los peces invertebrados no se van a morir ahora, pero están respirando agua contaminada. “Las toxinas se acumularán en organismos como los erizos, los choros, los mariscos”, añade. El ingeniero pesquero Elmer Nieves también se refirió a ese problema: “ Hay componentes del petróleo que se disuelven en el agua y caen al fondo y estas especies filtradoras absorben rápidamente estos químicos”, explicó en una conversación virtual el pasado miércoles, después de haber visitado la zona.
Esta semana, el Ministerio de Ambiente anunció la suspensión de las operaciones de carga y descarga de hidrocarburos de la empresa Repsol en el mar “hasta que brinde las garantías técnicas de que no se va a producir otro derrame”, una decisión que ha sido tildada de “desproporcionada e irrazonable” por parte de la compañía. Según la empresa, el vertido fue causado por el “oleaje anómalo” que produjo la erupción de un volcán submarino en Tonga, una versión que ha sido negada por la Marina de Perú y por testigos que estaban en el mar a esa hora. Por otra parte, la petrolera informó el domingo del envío de más equipamiento para limpiar las zonas contaminadas como 30 skimmers, una especie de bombas que aspiran hidrocarburo.
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Meteoróloga Yael Szewkis y destrucción en Toltén: «Es probable que haya habido alguna tromba marina o un tornado»
Por el fenómeno, más de cincuenta árboles de la plaza de la zona fueron destruidos e incluso se produjo un incendio en una vivienda.
24Horas.cl Tvn
09.06.2021
La meteoróloga de TV Tiempo, Yael Szewkis, analizó la situación ocurrida en Toltén Viejo, comuna de Toltén, donde el alcalde y vecinos aseguran que, cerca del mediodía, pasó una tromba marina que dejó daños en propiedades y árboles.
Al respecto, la meteoróloga aseguró: «lo que pasó en Toltén todavía no se sabe exactamente qué ocurrió, pudo haber sido un viento fuerte».
Sin embargo, indicó que «sí es probable de que haya habido alguna tromba marina o un tornado».
Explicó que «las trombas marinas se dan en agua, en superficies de agua, océanos o lagos bien grandes, y la zona de Toltén viejo está rodeada de agua».
Por eso dijo que «podría haber sido que comenzó como tromba marina que ingresó a sectores de superficie de tierra y se podría haber convertido en tornado».
«Por lo que se ve, sí podría haber sido un fenómeno como tromba marina o tornado, por el levantamiento de techumbres, árboles caídos (…) es probable que se haya dado ese tipo de fenómeno», aseguró.
Finalmente, explicó que «al no tenerlo registrado es difícil y no se puede catalogar con 100% de seguridad de que haya sido una tromba marina o tornado, pero por las características puede ser».
Pescadores de localidades cercanas a San Felipe se han beneficiado de la extracción ilegal de totoaba.
«Los pescadores ilegales pueden ser vistos a plena luz de día con sus redes ilegales y sus totoaba», dice Franco Díaz.
Sueltan un «muro bajo el agua»
Todas las tardes, durante la temporada, las camionetas que remolcan botes de pesca bajan por una rampa en la playa pública de la ciudad y las sueltan en el agua.
La mayoría de estas embarcaciones no tienen licencia y sus pescadores usan redes que pueden matar a la vaquita marina.
«Las redes de enmalle pueden tener cientos de metros de largo y 10 metros de alto«, dice Valeria Towns, que trabaja con una ONG mexicana, el Museo de la Ballena.
«Se convierten en un muro bajo el agua«, afirma.
Para proteger a la vaquita, este tipo de redes de enmalle están prohibidas en la parte alta del Golfo. Sin embargo, son muy utilizadas, incluso por pescadores con permisos de pesca de rodaballo o langostino.
Las más peligrosas para la vaquita marina son las redes de malla grande que se utilizan para la totoaba. «No es fácil para los mamíferos marinos liberarse de ellas, la vaquita queda atrapada», cuenta Towns.
No es difícil que una vaquita marina quede atrapada en las redes usadas para pescar totoaba.
Frente a la costa de San Felipe, se supone que toda la pesca comercial está prohibida dentro del Refugio para la Protección de la Vaquita Marina, un área de más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de «tolerancia cero».
El Museo de la Ballena apoya a un puñado de pescadores interesados en acabar con la dependencia de las redes de enmalle y patrocina alternativas a la pesca como el cultivo de ostras.
También es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida. Esta es una actividad que ha aumentado las tensiones entre los lugareños y los conservacionistas.
El 31 de diciembre de 2020, un pescador murió y otro tuvo heridas graves después de que su barco de pesca chocara con un barco más grande perteneciente a la ONG internacional Sea Shepherd que estaba quitando redes de enmalle.
Los hechos son controvertidos, pero el resultado fue un motín en San Felipe, donde atraca el barco del Museo de la Ballena.
Map of the Gulf of California showing the protected area
«Iban a quemar nuestro barco», dice Towns, que estaba en el mar en ese momento, probando redes aptas para las vaquitas.
«Cuando regresé, otros pescadores que trabajan con las redes alternativas estaban defendiendo nuestro barco, diciéndoles: ‘¡Este no es su enemigo! No quemen este barco'».
El barco se salvó, aunque quedó con algunas ventanas rotas. La Marina de México no tuvo tanta suerte, pues una de sus lanchas de patrullaje fue incendiada en el puerto.
Ahora hay una tregua incómoda.
La Marina dice que continúa patrullando y retirando las redes del santuario. Pero hay pocas ONG involucradas: el Museo de la Ballena espera un permiso para reanudar el trabajo y el barco Sea Shepherd nunca regresó a San Felipe después del incidente.
«Gente loca con armas»
La impunidad y la ausencia de fuerzas de seguridad pueden explicar por qué decenas de barcos salen de la playa de San Felipe en la búsqueda de totoaba en el santuario.
«Ni una sola autoridad los detiene», se queja Ramón Franco Díaz. «Si te atreves a acercarte a ellos, te dispararían. El crimen organizado ha robado el mar de Cortés».
Franco Díaz dice que es muy peligroso interferir con quienes pescan totoaba de manera ilegal.
Un hombre que antes pescaba totoaba dice: «Ahora ves a muchos locos con armas».
Los violentos sucesos del 31 de diciembre fueron noticia internacional y pusieron a San Felipe en el centro de atención.
Ahora el gobierno mexicano está considerando propuestas que podrían gustarle a los pescadores, pero enfurecerán a los conservacionistas preocupados por el precario destino de la vaquita marina.
Uno es levantar el estatus de especie en peligro de extinción de la totoaba. Otro es legalizar la otra pesca que ya se realiza en el santuario.
«Queremos establecer diferentes zonas de pesca, por ejemplo, para la corvina y el camarón», dice Iván Rico López, del grupo de trabajo del gobierno que explora la sostenibilidad en la parte alta del Golfo.
«El santuario es enorme. Si se mantiene la prohibición de pescar allí, los pescadores simplemente no comerían. Así que tenemos que avanzar hacia la legalización de la pesca».
El Museo de la Ballena es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida
El gobierno mexicano también ha distribuido 3.000 «suriperas», unas redes seguras para las vaquitas marinas. Pero los pescadores se quejan de que con ellas se reducen sus capturas en un 80%.
«Tenemos que buscar formas de aumentar eso», dice Rico López. «Estamos buscando alternativas, pero tenemos que convencer a las comunidades: si no están involucradas en la toma de decisiones, no lo lograremos».
¿Es posible proteger a este precioso mamífero y garantizar que los lugareños sigan viviendo?
En San Felipe, el comercio ilícito de totoaba, la amenazante participación del crimen organizado y la poca diversidad económica crean una mezcla tóxica.
En las localidades del algo golfo de California no hay mucha diversidad económica.
También existe una arraigada cultura de la pesca tradicional.
Valeria Towns tiene una advertencia para las familias de pescadores de San Felipe que ignoran el llamado para hacer cambios para salvar a la vaquita: «No creo que nadie vaya a comprar productos de un área donde la gente provocó la extinción de una especie».
Después de la temporada de totoaba, ¿apostaría a que la vaquita marina sobrevivirá hasta el próximo año?
«¡Por supuesto! Siempre hay esperanza. Si no, no estaría aquí», dice sin dudarlo.
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