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Foto Alcaldía de Cali

Desde tempranas horas de la mañana los caleños se dieron cita para disfrutar del avistamiento de aves, que dio inició a la primera edición del año 2022 de la estrategia de movilidad sostenible ‘Camina San Antonio’, promovida por la Alcaldía del médico Jorge Iván Ospina.

Varias aves autóctonas de la región dejaron apreciar su belleza a todos los asistentes a este evento de ciudad, los cuales aprendieron de guías expertos, que la capital del Valle del Cauca, cuenta con aproximadamente 562 especies de aves y que estos seres vivos son primordiales en la conservación de los ecosistemas de Colombia.

Desde las 7:00 a.m., varias vías del barrio fueron cerradas, para garantizar el acceso y la movilidad de los peatones; quienes disfrutaron en compañía de sus familias, amigos y animales domésticos, de actividades lúdicas, culturales, ambientales y deportivas, entre otras; desarrolladas a lo largo del día.

Gracias a esta apuesta de movilidad peatonal, los visitantes a ‘Camina San Antonio’, fomentaron una sana relación con el entorno, se apropiaron del espacio y lograron conocer la oferta turística, arquitectónica, gastronómica y cultural que brinda este colorido barrio de Cali.

“Es importante generar espacios para la movilidad sostenible de Cali, espacios que afianzan los lazos entre la comunidad y reivindican el peatón. Por eso se creó ‘Camina San Antonio’, que hoy regresó con una variada programación, la cual brindó espacios de vida, cultura caleña y civismo”, manifestó Roy Alejandro Barreras Cortés, director de Planeación Distrital y líder de la iniciativa.

La jornada finalizó con una velatón, a cargo del Departamento de Planeación Municipal, sumándose a la hora del planeta y así cambiar el consumo de energía por la luz de una vela, fomentando una conciencia ambiental entre los presentes.

Jean Paul Archer, subdirector de Planificación del Territorio, indicó que: “Camina San Antonio’ logró combatir el déficit de espacio público que se genera los fines de semana; logrando priorizar la movilidad peatonal y controlando los altos índices de CO2 y de ruido que se generan en este tradicional barrio Cali”.

La estrategia se llevó a cabo gracias a la articulación de diferentes organismos de la Administración Distrital, que se unieron con el fin de priorizar la movilidad peatonal y así promover una nueva manera de disfrutar los espacios públicos de la ciudad.

Fuente: Patricia Arce Forero / Alcaldía de Cali


El escritor Antonio Scurati, en abril de 2021 en Milán.
El escritor Antonio Scurati, en abril de 2021 en Milán.Maria Moratti (EL PAÍS)

El horror inexplicable de la guerra invita a menudo a buscar paralelismos para intentar entenderla. Y a pesar de la dificultad del ejercicio, el último gran periodo bélico que vivió Europa ofrece algunas respuestas. Antonio Scurati (Nápoles, 52 años), autor de El rumor sordo de la batalla (Alianza, 2008) y de la monumental biografía sobre Benito Mussolini se encuentra estos días escribiendo el tercer volumen de su obra, en la que narra el momento en que Italia se embarcó en la Segunda Guerra Mundial de la mano de Adolf Hitler. Y en ese personaje, explica por teléfono desde su casa de Milán, es en el que hay que fijarse para entender la psicología y estrategia del protagonista del conflicto actual, Vladímir Putin.

Pregunta. Escribiendo este tercer volumen, ¿ha encontrado alguna analogía con el momento actual?

Respuesta. Soy cauto haciendo paralelismos con hace un siglo. La situación mundial es muy distinta. Y previendo que el conflicto se amplíe, no veo que pueda parecerse. Pero las analogías entre la conducta de Hitler y la de Putin existen. En la manera de hacer la guerra o en la de justificar la invasión de un país fronterizo. También Hitler, como Putin, en la invasión de Checoslovaquia y Polonia justificó el recurso a las armas como una necesidad de defender a las minorías germanófonas. Es verdad que Hitler no usaba la palabra genocidio como Putin…

P. Porque no existía todavía en el vocabulario político, ¿no?

R. Claro, pero denunciaba la persecución violenta y el exterminio de las minorías alemanas en el área de Los Sudetes y el corredor de Danzig. Lo justificó con la necesidad de protegerles de un verdadero exterminio, aunque todo el mundo supiese que era mentira. Pero hay otra analogía más fuerte. Como notó el historiador alemán Johann Gottfried Gruber, lo que ni Mussolini ni el resto del mundo entendieron de Hitler es que ya no era un hombre político. Su visión y su modo de pensar Europa y las relaciones internacionales respondían a una óptica casi religiosa de tipo escatológica según la cual se había precipitado en una batalla final contra un enemigo mortal. El otro día, el oligarca [Mijáil] Jodorkowski apuntaba que los occidentales no entendemos a Putin porque aplicamos una lógica política, cuando hay solo una lógica criminal.

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P. ¿En qué sentido?

R. En el sentido de la criminalidad de verdad. Lo único que cuenta es la fuerza. De modo que si Putin continúa violando la legalidad internacional y no choca contra una demostración de fuerza que le imponga pararse, continuará. Él tantea la disponibilidad del enemigo a ese recurso, y si no la encuentra, sigue adelante. Es un líder con una visión estratégica pospolítica animada por ideas y proyectos de hegemonía que responden a una lectura histórica y religiosa del destino de Rusia. Es lo que hizo Hitler, cuando no se paró con la anexión de Austria y cambió el mapa de Europa; pero luego invadió Checoslovaquia, y después Polonia. Es un avance obstinado y obsesivo que no atiende a expectativas racionales de un mundo que todavía razona en términos políticos.

P. ¿Ucrania no es la última parada del conflicto?

R. No sé si tiene un diseño con un programa tipo “primero Ucrania, luego los países bálticos”, pero le mueve la idea de que las exrepúblicas soviéticas han sido extirpadas del legítimo derecho de Rusia de dominarlas. Así que cada acción militar de invasión es un legítima reconquista. No sé si Letonia, Estonia y Lituania están ya en el programa. Pero el ataque a Ucrania no es fruto de un incidente diplomático, es la expresión de una idea de hegemonía y de dominio que podría prolongarse a otros Estados. El otro aspecto que le asemeja a Hitler es el militar. Esa voluntad de potencia inspirada por un fanatismo pararreligioso que no se detiene ante la hipótesis de la total aniquilación del enemigo y de sus ciudades. Presupone una consideración del enemigo como un tipo de subhumano. No reconoce el derecho del enemigo de plantearle una guerra. Es como si considerase que tiene derecho al exterminio. Arrasar ciudades es lo que hacía el nazismo, lo que hizo con Rotterdam al inicio de la guerra para desmoralizar a los holandeses.

P. La diplomacia, pues, no parece que vaya a frenarle.

R. No se detendrá. Y es una característica de Rusia, contra lo que chocó la Alemania nazi. Seguirá hasta el final. Por eso va más allá de la política. No hay un cálculo prudencial o económico.

P. ¿La historia diría que sin Putin terminaría esta guerra?

R. Yo espero que la solución pueda llegar en la defenestración del tirano. Se habla de autocracia para referirse a Rusia, pero el régimen putiniano se sostenía sobre un apoyo amplio de la población rusa, creado en cierto modo por esa idea de riqueza y bienestar organizado en torno a las oligarquías. Pero actualmente el apoyo es algo sostenido por el nacionalismo y la propaganda. Y este tipo de régimen en la historia rusa no sobrevive a una derrota militar, a una guerra perdida. Si eso sucediese, aunque no sea en su terreno, es posible que él fuese depuesto. Y eso confiere un sentido a defender estratégicamente a Ucrania.

P. ¿Y qué sucedería con Rusia?

R. Permanecería el problema de una Rusia que tras un momento de esperanza, a caballo entre Gorbachov y Putin, se aleja de una apertura a Occidente y de la vida democrática. La caída de Putin no resolvería ese problema. Rusia no es Europa desde el punto de vista político. El único terreno coincidente es el de la cultura, pero políticamente nunca lo ha sido.

P. ¿Estamos a las puertas de la Tercera Guerra Mundial?

R. No, y me molesta mucho ese argumento que se usa en Italia por los equidistantes: los que dicen que no están ni en contra ni a favor de Putin. El silogismo de que si no cedemos a su violencia vamos a la Tercera Guerra Mundial es falso. No es una reacción de Putin a una situación geopolítica amenazante para Rusia, es una expresión de su voluntad de potencia que solo se puede frenar con la disuasión ejercitada por la fuerza. Así que la alternativa no puede ser entre someterse a la violencia del despotismo de Rusia o prepararse para la Tercera Guerra Mundial.

P. ¿Estábamos preparados para una guerra en el jardín trasero de la Unión Europea?

R. Es un verdadero cambio antropológico en la sociedad europea configurada entre el final del siglo pasado y el comienzo de este, cuando nació lo que llamo telespectador total. Una desestructuración de la experiencia humana a través de los medios de comunicación. El telespectador total gramaticaliza la experiencia televisiva y la convierte en conducta de vida: es el abandono del compromiso, de la participación política, del actuar cívico… Y eso lo crea el espectáculo televisivo de la guerra, con una fecha concreta: la noche entre el 17 y 18 de enero de 1991, cuando se asiste al primer directo televisivo en un frente de guerra con la CNN y Peter Arnett retransmitiendo con la antena parabólica.

P. ¿Logrará cambiar ese paradigma Ucrania?

R. Es una incógnita. Ahora los medios cuentan que hay una respuesta emotiva de la gente muy fuerte, que ya no hay indiferencia. Pero el cambio presupone que la respuesta adecuada a la imagen de muerte y destrucción sea ir más allá de las emociones democráticas, de compasión y contra la tiranía. Tendrá que transformarse en razonamiento y renovar el sentimiento de la civilización y de ser europeos. Si es mera emoción provocada por imágenes, solo confirmará nuestra condición de telespectadores.

P. En Irak se aprendió también el poder de las imágenes con aquel pato manchado de petróleo. Pero Putin puede bombardear un hospital materno infantil sin coste para su imagen.

R. Aquello fueron guerras mediáticas. Se combatían en el campo con sangre y cuerpos, pero con mucha atención al impacto que podían tener las imágenes difundidas. En 2001, con la estampa de las Torres Gemelas vomitando fuego, este tipo de armas mediáticas se usó contra Occidente. Pero Putin parece ajeno a ese desarrollo histórico entre el modo de combatir una guerra y el modo de contarla, que aquí han estado siempre unidas. Su única preocupación es que los rusos no sepan nada.

P. ¿Y eso qué quiere decir?

R. Simplemente que Putin no pertenece a Occidente. Le importa un bledo la narración de la guerra y puede desarrollar una guerra sucia y oscura que no dará origen a una memoria gloriosa. Es un tirano oriental. No es un líder militar de Occidente.

P. ¿Y qué tipo de líder es, en cambio, Volodímir Zelenski, el presidente de Ucrania?

R. Algunos amigos intelectuales le critican, le llaman charlatán. Un tipo que se convierte en la realidad en el personaje de uno de sus shows… Sí, puede ser verdad. Pero desde el momento en que un líder se pone a la cabeza de un pueblo que se levanta en armas para defender su libertad se convierte en un gran líder. En esto, la guerra es la madre de todas las cosas. Zelenski en un panorama internacional dominado por líderes débiles, es un gigante.

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Foto Alcaldía de Cali

Con ocasión de la jornada cívica ‘Camina San Antonio’ este sábado 26 de marzo, entre las 7:00 de la mañana y las 10:00 de la noche, el barrio tendrá 18 puntos de cierre para garantizar el acceso y la movilidad de los peatones.

Para evitar traumatismos a las empresas prestadoras de servicios de transporte público y de domicilios, la Alcaldía de Cali dispondrá de dos zonas específicas dentro del perímetro del barrio, las cuales podrán ser usadas como puntos de cargue y descargue de personas, en el caso del transporte de pasajeros.

A las personas que trabajan con domicilios, se les determinará un lugar específico de parqueo de motos dentro de las dos zonas dispuestas y se contará con la opción de bicicletas para los recorridos al interior del barrio; el servicio de bicicletas será operado por la Administración Municipal.

Esta primera edición del año 2022 de ‘Camina San Antonio’ está a cargo del Departamento Administrativo de Planeación Municipal, la cual se realiza con el objetivo de retomar la implementación de una estrategia de movilidad sostenible, de valoración del patrimonio en el sector urbano de San Antonio y como estrategia pedagógica sobre el comportamiento y la cultura ciudadana en la capital del Valle del Cauca.

“Después de las 10:00 de la noche se vuelve a dar apertura al acceso vehicular y de motocicletas al interior del barrio”, manifestó Roy Alejandro Barreras Cortés, director de Planeación.

El Departamento de Planeación Municipal, agradece la comprensión y el apoyo que la ciudadanía le brinda a esta estrategia, que pretende combatir el déficit de espacio público, priorizando la movilidad peatonal, mejorando la calidad de vida y controlando los altos índices de ruido que se generan en el barrio San Antonio de la ciudad de Cali.

Adjunto a este comunicado se encuentra el mapa de la ubicación de las zonas destinadas para la aproximación de los domiciliarios a los establecimientos de comercio dentro del barrio.

Fuente: Patricia Arce Forero / Alcaldía de Cali



El rasgo más llamativo del próximo Gobierno de Portugal es la apuesta por el feminismo. El socialista António Costa, que ganó con mayoría absoluta las elecciones anticipadas celebradas el pasado 30 de enero, estará al frente de un Consejo de Ministros que será paritario por primera vez en su historia, con nueve mujeres y ocho hombres. No es el único elemento que refuerza el poder político de las mujeres en este gabinete: Costa también ha entregado la cartera del Ministerio de Defensa, crucial tras la invasión rusa de Ucrania y sus efectos sobre la potenciación de las estrategias militares, a Helena Carreira, una especialista en sociología militar del Instituto Universitario de Lisboa que desde 2019 dirigía el Instituto de Defensa Nacional. La tercera decisión relevante es el refuerzo en el organigrama de su número dos, la ministra de Presidencia, Mariana Vieira da Silva, que amplía las competencias de su cartera con misiones estratégicas como la coordinación de los fondos del Plan de Recuperación y Resiliencia, que supondrá la llegada de 16.600 millones de euros hasta 2026, la fecha en la que también finalizará el mandato del actual ejecutivo.

La difusión del nuevo Gobierno generó un inesperado traspié entre el primer ministro, António Costa, y el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, que tenían previsto una audiencia oficial en el palacio de Belém, sede de la Jefatura del Estado, en la tarde del miércoles. Sin embargo, la filtración de nombres en algunos medios irritó a Rebelo de Sousa, que decidió cancelar la reunión. “Si se confirman las carteras, no hace falta una audiencia. Por lo visto, he de darme por enterado por la prensa”, declaró el presidente de la República. A última hora del martes se anunció la composición del nuevo Gobierno, que tendrá 17 carteras (dos menos que el anterior). La reducción más significativa, sin embargo, se da en el escalón de las secretarías de Estado, que se reducen de 50 a 38. Costa ya había anunciado que optaría por un Gobierno más pequeño que el de la legislatura pasada, interrumpida a medio camino por el desacuerdo de la izquierda para aprobar los Presupuestos de 2022, lo que condujo a la convocatoria electoral.

Con las manos libres gracias a la mayoría absoluta, António Costa ha elegido un equipo con más peso político, donde se sentarán algunos de los socialistas que hasta ahora han sonado como posible recambio del secretario general del PS y primer ministro cuando dé por finalizada su etapa. Nadie le discutirá ahora a Costa, entronizado tras el contundente triunfo de enero, la libertad para elegir cuándo abandona la política doméstica. Su arrolladora victoria ha hecho que el debate sobre una hipotética sucesión que, de cuando en cuando, asomaba a la prensa, haya desaparecido por completo. Aun así, Costa sentará en el Consejo de Ministros a los cuatro que podrían reunir, a día de hoy, perfil para sucederle. Dos de ellos repiten en el Gobierno: Pedro Nunes Santos seguirá al frente de Infraestructuras y Vivienda y Mariana Vieira da Silva se refuerza como una superministra y número dos del gabinete. Además ha dado entrada a otros dos potenciales candidatos: Ana Catarina Mendes, que fue líder parlamentaria en la anterior legislatura, y Fernando Medina, exalcalde de Lisboa que perdió en septiembre pasado frente al candidato de una plataforma de centro derecha, Carlos Moedas (Partido Social Demócrata).

La principal sorpresa del nuevo Gobierno ha sido la incorporación de una brillante científica, Elvira Fortunato, como ministra de Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior. Fortunato, que es independiente, llega avalada por una reconocida carrera en la investigación en la electrónica. Desde su laboratorio en la Universidad de Lisboa, creó el llamado “chip de papel” y patentó junto a Samsung una pantalla transparente realizada con materiales ecosostenibles.

La vida política portuguesa lleva casi dos meses paralizada, tras la decisión del Tribunal Constitucional de anular el recuento del voto de los emigrantes que viven en países europeos y ordenar la repetición de las elecciones legislativas debido a las anomalías registradas en el proceso. El nuevo escrutinio ha dado los dos diputados que estaban en juego al Partido Socialista, que ve así más reforzada aún su mayoría parlamentaria. Paradójicamente, la repetición, decidida tras un recurso del PSD, ha restado un diputado a la oposición para sumarlo a la mayoría del PS, que tendrá 120 escaños frente a los 77 del principal partido de la oposición. La nueva Asamblea de la República se constituirá el próximo martes 29 y el Gobierno tomará posesión al día siguiente.

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After hearing several complaints from women against the doctor Anthony Figueredo about beatings that they would have received from him, a hearing judge gave him a home security measure.

On December 31, the Prosecutor’s Office charged him with the crimes ofand aggravated domestic violence and violent carnal access.

(Also: Surgeon Figueredo’s excuse for not attending the hearing against him)

“This is due to the events that occurred in Bucaramanga on November 12, 2021, when the victim was apparently physically, verbally and psychologically abused, in addition to being allegedly sexually assaulted as reported,” says the Prosecutor’s Office.

On that occasion, the judge refrained from imposing the measure requested by the Prosecutor’s Office and covered him with non-custodial measures. However, the Fifth Criminal Court of the Circuit with Knowledge Function, after evaluating the evidence collected against him, for representing a danger to the community, the victim and obstruction of justice, decided to revoke said measure.

The case

María Paula Pizarro, also a doctor, denounced that on November 12 Figueredo beat her up after leaving a nightclub. At that time they were in a relationship.

The young doctor reported that he also sexually abused her.

After learning of this, the Colombian Cardiovascular Foundation (Fcv) announced that it removed the surgeon from the position and chief Of Cardiovascular Surgery, Anthony Figueredo.

Subsequently, several women also denounced that they were victims of mistreatment by the doctor.

BUCARAMANGA



La mayoría absoluta del socialista António Costa en Portugal está en el diván del análisis desde hace una semana. Los especialistas encuentran dos motivaciones principales para este resultado que nadie previó: la concentración del voto de la izquierda en el Partido Socialista (PS) para cerrar la puerta a un Gobierno conservador que pudiese incorporar a la extrema derecha del Chega y la penalización a los socios minoritarios de la antigua geringonça (la alianza parlamentaria de la izquierda) por no apoyar los Presupuestos.

Si alguna lectura puede extraer de esto la política española, el catedrático de Ciencia Política del Instituto Universitario de Lisboa, André Freire, la sitúa en la coalición que gobierna. “En el caso de España, Unidas Podemos tiene que gestionar bien su papel en el Gobierno y evitar crisis porque puede resultar fatal”, sostiene Freire, que considera el resultado portugués como coyuntural. “Nuestro sistema electoral es poco propicio a las mayorías absolutas. Mi hipótesis es que se ha producido como reacción a las encuestas que daban la posibilidad de un Gobierno de derechas con el apoyo de partidos de extrema derecha”, expone por teléfono Freire, que en 2017 publicó Para lá da “geringonça”: o governo de esquerdas em Portugal e na Europa (Más allá de la geringonça: el gobierno de izquierda en Portugal y Europa).

Portugal y España comparten península, pero no realidad. Todos los entrevistados, en distinto grado, se encargan de advertirlo. “El caso portugués no es un modelo para España. Soy muy escéptico respecto a los paralelismos. España tiene una Guerra Civil y una derecha con una agresividad distinta a la portuguesa. El mapa político español es muy diferente por las nacionalidades”, aclara Francisco Louça, catedrático de Economía de la Universidad de Lisboa, miembro del Consejo de Estado y fundador en 1999 del Bloco de Esquerda, muy penalizado en estas elecciones. Louça, que ha diseccionado la sociedad y la economía portuguesa en una veintena de libros, opina que la reciente crisis política se ha provocado de forma artificial: “Era el objetivo del PS para no tener que depender de acuerdos a la izquierda. España estuvo muchos meses sin acuerdo presupuestario y no pasó nada”.

Primacía de los partidos tradicionales

Las elecciones confirmaron la primacía de los partidos tradicionales. “A pesar de los resultados de Chega e Iniciativa Liberal, en Portugal sigue siendo hegemónico el Partido Social Demócrata (PSD) mientras que el PP español tiene una competencia importante de Vox”, compara Robert Fishman, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III y autor del libro Práctica democrática e inclusión: la divergencia entre España y Portugal (La Catarata), publicado en 2021. “Los socialistas pierden el poder en los dos países en 2011, pero en Portugal se han recuperado plenamente mientras que los españoles no han podido hacerlo”, agrega.

En la misma península conviven uno de los países más centralistas de Europa y otro de los más descentralizados. “No existe una estructura política entre el Gobierno de la República y los municipios portugueses, que sin embargo tienen mucha más autonomía y poder que los españoles. Por otro lado, eso hace difícil hacer inversiones territorializadas y al no tener una política regional se generan problemas de vertebración y de escala”, plantea en una conversación telefónica Gabriel Moreno, profesor de Derecho en la Universidad de Extremadura y con la doble nacionalidad hispano-lusa. Acaba de publicar Cómo se gobiernan los portugueses. Historia constitucional y sistema político de Portugal (Comares), donde analiza el sistema político desde la primera Constitución en 1822, muy condicionada por la de las Cortes de Cádiz de 1812. “Entre los dos países hay influencias recíprocas, pero más en el siglo XIX que en el XX”, sostiene.

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Si la historia corrió de la mano durante las longevas dictaduras de Salazar y Franco, la democracia llegó por caminos distintos. En Portugal se dio un golpe militar en 1974 al que siguió un proceso revolucionario que duró 19 meses y que cortó amarras con el pasado. En España se pactó entre los opositores y los franquistas una salida que incluyó en la nueva democracia a todos por igual, ya fuese el preso político que más cárcel padeció (23 años) como el poeta comunista Marcos Ana o un policía del régimen especializado en hacer hablar con torturas como Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño. Ese pasado condiciona el presente, según Robert Fishman. “Históricamente se han parecido muchísimo en algunos momentos y hay elementos comunes en la sociedad y las costumbres, pero las diferencias han crecido a partir de los setenta de forma inesperada. En algunos aspectos Portugal se ha convertido en el país más exitoso del sur de Europa”, afirma por teléfono.

Hay dos distinciones que Fishman percibe con nitidez. Una tiene que ver con los políticos y su gestión: “Los gobernantes portugueses piensan que es normal escuchar al ciudadano de la calle, mientras los españoles creen a veces que para gobernar bien tienen que desoír a la población, como fue el caso de [José Luis] Rodríguez Zapatero durante la crisis económica”. La segunda es la relación de la ciudadanía con la desigualdad: “Portugal tiene una mayoría social a favor de la distribución de la riqueza a través de las políticas públicas, la opción social hegemónica está a la izquierda”. “Es cierto”, añade, “que en España hay un intento de promover un cambio cultural que trata de incluir a sectores excluidos, pero mientras en Portugal la estrategia de la inclusión de la geringonça se aceptó, la estrategia de la inclusión del Gobierno de España da lugar a conflictos importantes”.

La crispación parlamentaria que se observa en el Congreso de los Diputados no se da en la Asamblea de la República, aunque la próxima legislatura podría asistir a otra atmósfera tras el fortalecimiento ultra. “Aquí hay una especie de flema británica, aunque la ira exista, la expresión de la crispación es distinta en ambos países”, argumenta Pilar del Río, presidenta de la Fundación Saramago, que tiene la doble nacionalidad luso-española y la residencia en Lisboa desde que murió su marido y único Nobel de literatura en portugués, José Saramago, en 2010.

“Es curioso”, comenta por teléfono, “que en España, que siguió el modelo de la geringonça cuando hizo la moción de censura, haya funcionado y en Portugal, no. España está haciendo una buena negociación de las diferencias dentro del Gobierno y en Portugal no lo han conseguido”.

Las divergencias entre la derecha ibérica están condicionadas, según el politólogo Andre Freire, por la propia historia. “No es que en Portugal hubiese purgas muy prolongadas, pero se llevó a cabo una renovación del personal de la administración, la judicatura y los partidos que en España no ocurrió. Los herederos de la dictadura fueron reintegrados en la democracia española y las fundaciones franquistas continuaron siendo financiadas por el Estado, mientras que la rehabilitación de los vencidos solo llegó de forma tardía”, observa. Esto explica, en su opinión, una mayor ideologización de la derecha española respecto a la portuguesa, aunque también destaca que el auge de Vox “está muy ligado a la crisis constitucional” del procés catalán.

El modelo territorial difícilmente abrirá una crisis entre los portugueses, que incluso rechazaron regionalizar el país en un referendo en 1998. Tampoco el 25 de Abril provoca las divisiones que causa la Transición en España. En 2013, en plena crisis económica y social, se registró una reacción del contestado primer ministro, el conservador Pedro Passos Coelho, ante una protesta contra sus recortes en la Asamblea que acaso ilustre más sobre las diferencias entre el PSD y el Partido Popular que un estudio político. Decenas de personas cortaron su discurso desde el palco del público mientras cantaban Grándola vila morena, la canción de Jose Afonso que sirvió de contraseña para activar la Revolución la madrugada del 25 de abril de 1974. Cuando finalizaron, Passos Coelho dijo: “De todas las formas en que una sesión pueda ser interrumpida esta me parece significativamente la de mejor buen gusto”.

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San Antonio caso de vecino perros
En San Antonio, denuncian que el caso ya lo han informado «en varias oportunidades a la policía ambiental, a zoonosis pero seguimos con este problema».

En San Antonio, denuncian que el caso ya lo han informado «en varias oportunidades a la policía ambiental, a zoonosis pero seguimos con este problema».

Noticias Cali.

Hay revuelo entre vecinos del barrio San Antonio en Cali por el ataque a cuatro perros, por parte de otro perro (de raza Husky), y murieron, el dueño supuestamente «es una persona agresiva amenaza a la comunidad que se atreve a decirle algo».

Según la denuncia que recorre el grupo de whatsapp entre los habitantes de este histórico, es que tras la muerte del perro pincher Lukas, una de las últimas víctimas, «se había comprometido a sacarlos con bozal, «pero eso lo hizo 15 días».

San Antonio caso de vecino perros
Vecinos denuncian que tras la muerte de un perro, «les uso bozal a su perro 15 días», luego siguieron los ataques a otros animales.

Entre «las víctimas», están tres perros de casa y uno, que visitaba con frecuencia el parque del acueducto.

Incluso, algunos vecinos le dijeron a TuBarco, que su vecino «lleva los perros Husky a cazar ardillas y zarigüeyas».

El caso ya lo han informado «en varias oportunidades a la policía ambiental, a zoonosis pero seguimos con este problema».

«El problema no son sus perros, sino que no toma las medidas para evitar incidente, no los protege ni a ellos ni a otros perros», denuncian.

Ya hubo una denuncia contra el vecino, sin embargo «de eso no hubo avances, esta vez que queremos que actuén Fiscalía y Policía».

Para el proximo 6 de febrero, están convocando a una protesta frente a la vivienda del hombre señalado, que además tiene una fundación.

En Cali se han registrado varios episodios de maltrato animal y mala tenencia de mascotas, que han disparado los conflictos entre vecinos.

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La presidenta del grupo de los socialistas europeos en la Eurocámara, la española Iratxe García, en su despacho en Bruselas.
La presidenta del grupo de los socialistas europeos en la Eurocámara, la española Iratxe García, en su despacho en Bruselas.Delmi Álvarez

La mayoría absoluta del socialista portugués António Costa en las elecciones del pasado domingo ha sorprendido en Portugal por su contundencia. También en Bruselas. Se esperaba la victoria, pero no un resultado tan rotundo. Iratxe García, presidenta de los socialistas en el Parlamento Europeo, ve en esto un paso más en la resurrección de su familia política en el continente: “Consolida el excelente momento de la socialdemocracia europea, que en los últimos meses ha demostrado que está en un excelente estado de salud. Gobiernos en los países nórdicos, gobiernos en este caso en la península ibérica y el nuevo canciller alemán [Olaf Scholz] suponen una clara evidencia”, apunta García (Barakaldo, 47 años). “La socialdemocracia ha vuelto”.

“La pandemia ha colocado en la agenda política temas en los que los socialistas hemos estado en primera línea, como los servicios públicos. Esto ya se vio en Alemania. Antes se hablaba del Green Deal y el SPD puso sobre la mesa asuntos como el salario mínimo”, analiza García. Confiesa que el resultado luso “ha sido una grata sorpresa”. “Los compañeros portugueses comenzaron la campaña con una buena posición, pero a mitad de la campaña las dos fuerzas más grandes se iban acercando en las encuestas. Quizá eso también ha movilizado”, señala tras plantearse si es el momento de abrir un debate sobre los sondeos, que en el caso portugués apuntaban a un empate entre el partido de Costa y la derecha.

Sin embargo, ese buen estado de salud de los últimos tiempos no ha sido suficiente para que los progresistas no hayan desaparecido de la cúpula de las instituciones europeas. Con la llegada de la popular Roberta Metsola en sustitución del fallecido David Sassoli en la presidencia del Parlamento Europeo, los socialistas han perdido una de las tres grandes magistraturas en la UE, la única que tenían. El liberal belga Charles Michel preside el Consejo Europeo y el trío lo completa la también conservadora alemana Ursula von der Leyen al frente de la Comisión. Los avances electorales de los progresistas en países como Alemania han servido de poco al grupo que dirige García, que finalmente optó por mantener el pacto alcanzado con liberales y populares en 2019, por el que los progresistas presidían la Eurocámara en la primera parte de la legislatura y los conservadores en la segunda. “Hemos debatido sobre generar otras alianzas en el Parlamento Europeo para mantener la presidencia. Pero los resultados no nos daban garantías de que pudiéramos consolidar esa mayoría y ha pesado más la estabilidad del Parlamento y de la política europea. Hay quien puede pensar que habría otras posibilidades, pero en el momento en que estamos en la política europea, la estabilidad y seguridad es un elemento sobre el que trabajar”, explica.

La elección de Roberta Metsola ha puesto en un aprieto a los socialdemócratas por el apoyo que le dieron. La conservadora maltesa, como buena parte del espectro político de esa isla mediterránea, mantiene posiciones antiabortistas. “Estoy muy alejada de sus posiciones”, aclara la presidenta del grupo socialista europeo. Pero añade, a medio camino entre la autojustificación por el apoyo que le dieron ella y su grupo y el sentimiento de trato injusto hacia una mujer: “Me pregunto si a todos los hombres que han sido candidatos a este puesto les hemos hecho el mismo examen que estamos haciendo ahora”. A continuación, lanza una advertencia a su rival política: “No vamos a consentir que este Parlamento dé marcha atrás en lo conseguido sobre derechos de las mujeres y, en concreto, del aborto. Y si este Parlamento se pronuncia con un informe nuevamente y hay una mayoría, la presidenta deberá defender esa posición”.

Las elecciones europeas de hace dos años y medio dieron la victoria a los populares en un Parlamento muy dividido en el que armar mayorías sin los liberales de Renew suele ser muy difícil. Y a estos va a tener que convencer García, reelegida presidenta de los socialdemócratas europeos antes de acabar 2021, para cambiar al secretario general de la Cámara, el popular Klaus Welle. También pretende desplegar la agenda legislativa pactada con populares y liberales. En ella aparecen los inevitables asuntos de las transiciones ecológicas y digitales, y busca hacerle hueco a asuntos sociales: “Espero que avancemos en actuaciones contra la pobreza infantil, además de la directiva del salario mínimo interprofesional…”.

¿La parece suficiente esta directiva? “No es lo que los socialistas españoles quisiéramos. Pero es la realidad que nos toca vivir, tanto en este Parlamento como en el Consejo Europeo, donde hay distintas posiciones por diferentes motivos: hay quien no quiere la directiva porque considera que puede rebajar los estándares de sus países, como los nórdicos, y otros que no la quieren por ser un esfuerzo que no están dispuestos a hacer. Si conseguimos que salga adelante habrá sido un paso fundamental. Tendremos un instrumento jurídico para trabajar en esto”. También espera que la salida de Angela Merkel de la cancillería alemana dé paso a “desbloquear la directiva de mujeres en consejos de administración, que lleva parada años”.

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Eurodiputada desde 2004, García es muy dura con el PP por su campaña contra la distribución regional de los fondos europeos en España. “Es evidente que no tiene éxito esta campaña de desprestigio cuando de forma continua la Comisión Europea ha dejado claro que existe una sintonía total con el plan de recuperación español y las reformas estimadas”, dice. Y añade: “Me parece una falta de respeto y una pérdida de tiempo lo que está haciendo el PP aquí, en el Parlamento. El ansia por que el Gobierno caiga les hace caer en el ridículo más absoluto”. ¿Y el apoyo del grupo popular europeo con su presidente, Manfred Weber, a la cabeza? “También Manfred apoyó a [Silvio] Berlusconi como presidente de la República italiana”.

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La contundente victoria de António Costa en Portugal en las elecciones anticipadas del domingo causó asombro. “La mayoría de la sorpresa absoluta”, resumió el diario Público. Incluso puede que cogiera a traición al propio líder socialista, que en la última semana había dejado de pedir un apoyo tan rotundo a los portugueses, a la vista del retroceso que vivía el Partido Socialista en las encuestas. En su discurso de agradecimiento dijo que los votantes habían mostrado “una tarjeta roja” a las crisis políticas. “Los portugueses han mostrado su deseo de tener estabilidad, certidumbre y seguridad”. La emoción del domingo de Costa, abrazado a su mujer y a su hija, indica el impacto que el triunfo tuvo para el propio político, que ha logrado la segunda mayoría absoluta del Partido Socialista desde 1975. “Uno de mis objetivos es reconciliar a los portugueses con la mayoría absoluta”, proclamó.

La economista y analista política Maria João Marques se explica con más facilidad la victoria socialista que las encuestas que no la vieron venir: “La gobernación de António Costa ha sido bastante al centro, y cuando el PS gobierna así, tiene éxito. A pesar de tener el apoyo del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista, era un Gobierno con un centro claro, que eran as contas certas (las cuentas ajustadas). En estos seis años la gente vio que no iba a disparatarse como en la etapa de [José] Sócrates [primer ministro socialista entre 2005 y 2011]”. Y añade: “Lo que menos desean los portugueses es volver al tiempo de la austeridad. Por otro lado, el PSD [Partido Social Demócrata, conservador] es visto como un partido al que solo le preocupa lo tecnocrático y económico; eso puede funcionar en momentos de crisis económica. Ahora estamos saliendo de una, pero la sociedad sabe que ha sido por la pandemia y no por culpa del Gobierno”.

Las encuestas que reflejaban una paridad entre PS y PSD estimularon en parte el voto a Costa, a juicio de Marques. “Pero ya en las municipales fallaron mucho, no consigo explicar qué ocurrió con las encuestas. No son responsables de las derrotas ni de las victorias, pero influyen”, comenta por teléfono.

Costa estrenó su campaña pidiendo una mayoría absoluta, pero rebajó sus expectativas cuando vio que perdía apoyo en beneficio de su rival del Partido Social Demócrata, Rui Rio. La distancia entre ambos se fue acortando hasta que llegaron a la recta final en una situación de igualdad que hacía pensar que el cambio de ciclo político en Portugal estaba a la vuelta de la esquina. Llegó a publicarse a una semana de las elecciones una encuesta en la que Rio aventajaba por seis décimas al socialista. En otras, la ventaja de Costa no superaba los cuatro puntos.

Políticos, periodistas y ciudadanos se creyeron las encuestas. Y eso en sí mismo es un factor que influye sobre parte del electorado a la hora de votar. “Entre las encuestas y lo que ocurrió el domingo está el propio impacto de esas encuestas en el comportamiento electoral”, reflexiona José Santana Pereira, profesor de Ciencias Políticas del Instituto Universitario de Lisboa, una universidad pública, que identifica dos posibles efectos. “Por un lado, el posible empate entre los dos principales partidos llevó a una movilización del voto deseoso de influir para desempatar. El aumento de la participación electoral tiene que ver con esto”, explica por teléfono. El domingo votaron casi 300.000 personas más que en 2019, a pesar de que entonces no había pandemia y a pesar de que la ómicron está causando cifras históricas de contagios. Unos 800.000 electores estaban en aislamiento por estar enfermos o ser contactos de riesgo de positivo. El Gobierno les permitió romper el aislamiento para votar.

El otro movimiento electoral que han podido desencadenar los sondeos ha sido la concentración del voto de la izquierda alrededor del PS. “El electorado de izquierdas ha considerado que lo mejor para impedir un gobierno de derechas, sería reforzar al Partido Socialista, ya que la actual crisis política demostró que eso podría no ocurrir con el voto dividido. El resultado es que se ha fomentado el voto útil en la izquierda”, plantea Santana. El nuevo mapa político demuestra, en su opinión, el recelo de los electores de izquierdas ante la llegada al poder de la derecha y al mismo tiempo la desconfianza en el entendimiento de las formaciones que habían integrado la geringonça en el pasado (PS, Bloco de Esquerda y Partido Comunista Portugués). Su división ante la votación de los Presupuestos de 2022, que por vez primera fueron tumbados desde 1975, abrió la puerta a la crisis política que desembocó en el anticipo electoral.

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El politólogo no considera que las encuestas puedan considerarse fallidas. “La literatura científica muestra que algunos electores son muy sensibles a las encuestas. Nunca sabremos si estaban equivocadas o no porque las encuestas retrataban lo ocurrido a mediados de la semana pasada”, indica.

Lo cierto es que en las dos últimas citas electorales de Portugal, las previsiones demoscópicas han estado lejos de la realidad. En las elecciones municipales de septiembre de 2021, ningún sondeo atisbó el cambio de ciclo político en Lisboa, donde el candidato del PSD, Carlos Moedas, arrebató la alcaldía al PS, que llevaba gobernando 14 años. La previsión de que el socialista Fernando Medina podría lograr la mayoría absoluta llevó a la prensa a subestimar a Moedas hasta el extremo de que ninguna cadena de televisión acudió a cubrir el acto de cierre de campaña del antiguo comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación entre 2014 y 2019. “Ganamos contra todo y contra todos”, proclamó Moedas tras su inesperada victoria.

Filipe Teles, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Aveiro, no reprocha el trabajo demoscópico: “No creo que hayan fallado de forma significativa. Vemos que todas las tendencias relativas a los partidos más pequeños se han cumplido”. La sorpresa, para Teles, es “la dimensión” de la victoria de António Costa, que ningún sondeo anticipó. “Tal vez sea importante destacar que las encuestas realizadas antes del inicio de la campaña se han revelado siempre como más acertadas”, agrega en un correo electrónico.

El tamaño de las muestras utilizadas es uno de los factores técnicos que influyen en la disparidad entre la previsión y la realidad, que cita Mariana Carmo Duarte, doctoranda en Ciencias Políticas en el Instituto Universitario Europeo de Lisboa. Si las muestras son pequeñas, sus márgenes de error se agrandan. La investigadora considera que pesan más en el desfase aspectos “no técnicos”. “Por un lado”, indica por correo, “los propios encuestados a veces aportan incertidumbre. Normalmente, cuando son interrogados sobre su participación electoral es muy raro que revelen que no van a votar. Incluso muchos que afirman votar a determinado partido acaban por abstenerse, lo que distorsiona los resultados de las encuestas”.

Por otro, cita la influencia de los sondeos en la decisión del votante. “Considero reductor decir que las encuestas fallan. ¿No serán los votantes influenciados por los resultados de las encuestas? La divergencia entre el empate técnico que daban las encuestas en Portugal y los resultados que dieron la mayoría absoluta al PS pueden indicar que los votantes tuvieron en cuenta los sondeos para decidir sobre su voto”, apunta Mariana Carmo.

Una rareza en el panorama europeo

La mayoría absoluta del socialista António Costa en Portugal el pasado domingo supone una rareza en un continente cada vez más acostumbrado a los gobiernos en coalición. De los 27 países miembros de la Unión Europea, solo Grecia y Malta cuentan con Parlamentos donde un único partido suma, al menos, la mitad más uno de los escaños.
En Grecia, Nueva Democracia (centroderecha) ganó los comicios de 2019 con el 33,1% de los votos, un resultado que convirtió a su líder, Kyriakos Mitsotakis, en primer ministro. En Malta, desde 2020 gobierna también con mayoría absoluta Robert Abela, líder del Partido Laborista (centroizquierda), cuya formación obtuvo 37 de los 67 diputados que conforman la Cámara.
Portugal, Grecia y Malta no son, sin embargo, los únicos países con un solo partido al frente del Gobierno. Hay otros Ejecutivos liderados por una sola formación, aunque no obtuvieron mayoría absoluta, por lo que requieren de apoyos externos para sacar adelante sus políticas. Son Dinamarca y Suecia, con Gobiernos socialdemócratas, y Chipre, con los conservadores de DISY.
Hay otros dos países europeos, fuera del grupo comunitario, que también cuentan con Gobiernos de mayoría absoluta. Son los casos de Albania, donde en 2021 ganaron los socialistas de Edi Rama, y Moldavia, donde gobierna el Partido Acción y Solidaridad (centroderecha) de Natalia Gavrilita. / PATRICIA R. BLANCO

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El candidato socialista António Costa, durante el discurso de la victoria electoral de este domingo en Lisboa.
El candidato socialista António Costa, durante el discurso de la victoria electoral de este domingo en Lisboa.PEDRO NUNES (REUTERS)

A António Costa (Lisboa, 60 años) le gustan los puzles y el optimismo. Los resultados electorales de este domingo le permitirán alimentar más lo segundo. Con la mayoría absoluta que ha conquistado, la segunda socialista tras la de José Sócrates en 2005, ya no tendrá que ensayar rompecabezas parlamentarios para poder gobernar. Y es muy probable que su nueva legislatura, la tercera, vaya por un camino distinto a las anteriores, que le obligó a un ejercicio de negociación permanente a la izquierda y a la derecha. Ya no tendrá que gobernar a lo António Guterres, el primer ministro socialista que hoy está al frente de la ONU y que negociaba acuerdo por acuerdo.

En aquel Gabinete, Costa era el encargado de hablar con los otros partidos para tejer alianzas como ministro de Asuntos Parlamentarios. Una habilidad que ha ido curtiendo en cada institución que ha gobernado, como la Cámara Municipal de Lisboa, donde también afrontó tres elecciones en las que cada una mejoraba el resultado de la anterior. Exactamente lo que ha pasado en las legislativas. Lo ocurrido da la razón al columnista de Público, José Miguel Tavares, que escribió hace semanas que el conservador Rui Rio perdería las elecciones porque “los portugueses todavía no están hartos de Costa”.

Casi toda la prensa portuguesa ha reprochado la campaña de Costa por reclamar la mayoría absoluta y luego dar marcha atrás cuando las encuestas le fueron adversas. Los socialistas fueron modulando su estrategia al calor de los sondeos, disminuyeron las ambiciones parlamentarias (al menos en público) y aumentaron los actos con su candidato. Costa estuvo en todas partes y debatió con todos. Accedió a sentarse a discutir, de uno en uno, en televisión, con todos los líderes que se sentaban en la Asamblea de la República aunque tuviesen solo un escaño, y participó en los debates pluripartidistas en televisión y radio. Rui Rio, el candidato del PSD, no asistió al de la radio (tampoco el ultra André Ventura) y apostó más por la campaña de paseos que de mítines.

El resultado que logró este domingo el PS solo puede reforzar la naturaleza optimista de su secretario general. Ha conquistado una victoria rotunda a pesar de que todas las encuestas mostraban empates con Rui Rio, con el que había mantenido una relación de cordialidad hasta esta campaña. En 2008 acudieron juntos a uno de los encuentros Bilderberg, que reúne a la élite mundial en citas más opacas que transparentes, en Virginia (Estados Unidos), como alcaldes de éxito en Lisboa y Oporto. En la pasada legislatura, Rio arropó buena parte de las medidas tomadas por Costa durante la pandemia, pero la disputa electoral de estas semanas ha enfriado esa relación.

“António Costa es un hombre de izquierdas con una enorme capacidad de diálogo a la derecha”, afirma el analista y abogado José Miguel Júdice en el libro de entrevistas de Maria Joao Avillez. Júdice le considera “el mejor político de su generación”, pero también “el más implacable”.

Afiliado a las Juventudes Socialistas a los 14 años, Costa creció en un entorno de militantes políticos: su padre, el escritor Orlando Costa, estuvo detenido durante la dictadura por su actividad comunista y su madre fue una periodista implicada en movimientos feministas. Estudió Derecho en Lisboa y fue pasante en el bufete que compartía un tío suyo con Jorge Sampaio, que acabaría siendo presidente de la República y el socialista que ensayó una geringonça a escala local cuando fue alcalde de Lisboa.

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Lleva cuatro mandatos al frente de la secretaría general del PS, lo que le convierte en el liderazgo más duradero, a pesar de que aterrizó en ese puesto en un momento convulso para el partido, al día siguiente de la detención en noviembre de 2014 en el aeropuerto de Lisboa de José Sócrates, el ex primer ministro socialista acusado de varios delitos de corrupción.

Antes de que la crisis política provocase estas elecciones anticipadas, se especulaba sobre el relevo de Costa, que podría estar interesado en alguna institución internacional. Aunque ya fue vicepresidente en el Parlamento Europeo durante un corto paréntesis en su larga trayectoria institucional en Portugal. Los resultados obtenidos este domingo le convertirán en el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo desde que se instauró la democracia, tras la Revolución de los Claveles en 1974.

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El socialista António Costa ha ganado las elecciones en Portugal con una mayoría absoluta, que se puede considerar histórica en un país poco dado a dar victorias aplastantes a un solo partido. Es la segunda vez que el socialismo logra superar los 116 escaños, la barrera de la mayoría absoluta en una Cámara de 230. La anterior ocurrió en 2005, bajo el liderazgo de José Sócrates, y nadie del actual equipo de Costa tiene interés en recordarla. Sócrates está pendiente de ser juzgado por varios delitos relacionados con la corrupción durante su mandato. “Una mayoría absoluta no es el poder absoluto, no es gobernar solos, es una responsabilidad para gobernar para todos los portugueses”, proclamó Costa en su discurso en el hotel de Lisboa donde celebraron el triunfo este domingo. “Uno de mis objetivos es reconciliar a los portugueses con la mayoría absoluta y con el hecho de que son buenas para la democracia”, dijo casi al final de su intervención. En ese momento, el Partido Socialista (PS) ya daba por seguros los 117 diputados.

Aunque están pendientes de escrutarse parte de los sufragios procedentes del exterior (más de 1,55 millones de portugueses emigrados pueden participar), con el 99% ya computado, el PS había logrado el 41,6% de los votos frente al 27,8% del Partido Social Demócrata (PSD, conservador). Una diferencia entre ambos de 734.000 apoyos, que ninguna de las encuestas de los últimos días pronosticó. Casi todas daban un empate entre sus líderes y alguna llegó a colocar al candidato del PSD, Rui Rio, por delante del socialista. Lo que ninguna vaticinó fue que el respaldo a Costa sería tan contundente que le permitiría alcanzar la mayoría absoluta que le dará la estabilidad parlamentaria que buscaba. A título personal, el triunfo es un hito que le convertirá en el primer ministro que más tiempo permanezca en el cargo desde la Revolución de los Claveles. Superará así al conservador Aníbal Cavaco Silva, que gobernó 10 años, entre 1985 y 1995.

“Se han juntado a los socialistas muchos portugueses de distintas ideas que entienden que en este momento somos el partido que puede garantizar las condiciones de estabilidad”, señaló en un guiño hacia los votantes que ha podido captar tanto en los caladeros de la izquierda, porque les han decepcionado los dos partidos de la geringonça ―los socios parlamentarios minoritarios del PS, Bloco de Esquerda (BE) y Partido Comunista Portugués (PCP)―, como del centro. Ofreció diálogo a todos los grupos parlamentarios, pero también avisó de que gobernará con fidelidad al programa socialista y a las medidas que figuraban en el proyecto de Presupuestos de 2022, tumbados en la Asamblea por sus aliados, BE y PCP.

La tercera legislatura de Costa, que ha ido creciendo en cada cita en las urnas (como ya le ocurrió en los tres mandatos que se presentó a la Cámara Municipal de Lisboa), será mucho más cómoda que las dos anteriores, aunque enfrente tendrá una Cámara más hostil, con dos formaciones de derechas en ascenso más beligerantes que el PSD, el ultraderechista Chega y la Iniciativa Liberal. Ambas fuerzas han crecido a costa de las fugas del PSD, que ha perdido ocho escaños (de 79 a 71), y de la extinción del Centro Democrático Social (CDS), una formación de largo historial en Portugal y experiencia de gobernación. Por vez primera en 47 años de democracia se quedó fuera del Parlamento, lo que llevó a su líder, Francisco Rodrigues dos Santos, a dimitir y reprochar el escaso apoyo interno: “Nunca tuve tregua de mis opositores”.

El candidato del PSD, Rui Rio, tras el discurso donde reconoció su derrota, en Lisboa.
El candidato del PSD, Rui Rio, tras el discurso donde reconoció su derrota, en Lisboa. STRINGER (REUTERS)

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También el presidente del PSD, Rui Rio, abrió la puerta a su salida aunque sin ser muy explícito: “Si se confirma que el PS tiene mayoría absoluta y, por lo tanto, un horizonte de gobierno para cuatro años, no veo cómo puedo ser útil en este marco, pero el partido decidirá”. Rio reconoció al Partido Socialista como el gran vencedor al movilizar el voto útil de la izquierda. “En la derecha no hubo la misma unión, se dispersó. Y nosotros no alcanzamos, ni de lejos ni de cerca, los objetivos que queríamos”, sostuvo.

Las dos fuerzas tradicionales de la derecha, PSD y CDS, pierden peso empujadas por dos partidos nuevos, que entraron por vez primera a la Asamblea en 2019 con un solo escaño y un discurso más radical. El Chega logró convertirse en la tercera fuerza, con el 7,15% de los votos, que le dieron 12 parlamentarios. El salto le permitió desbancar al Bloco de Esquerda, que era uno de los principales objetivos de su líder, André Ventura. Del otro, sobrepasar el listón del 10%, se quedó lejos. En una noche de euforia, Ventura criticó al PSD, su partido hasta 2018, y avisó a los socialistas: “La derecha no ha sabido estar a la altura de sus responsabilidades. Pasó todo el tiempo diciendo que no haría acuerdos con el Chega y el resultado está ahí. ¡António Costa, ahora voy a por ti!”. La consolidación de Ventura acaba con la excepcionalidad portuguesa en Europa, ya que ha sido uno de los últimos países en asistir al crecimiento de un partido de extrema derecha.

Iniciativa Liberal, que ha pasado de uno a ocho diputados, se convierte en la cuarta fuerza y da un gran espaldarazo a su líder, João Cotrim de Figueiredo, que defiende un liberalismo a ultranza en la economía (propone eliminar la progresividad fiscal en favor de una tasa única del 15%, entre otras medidas). La diferencia con Chega reside más en la posición ante nuevas reivindicaciones sociales, como la eutanasia o la gestación de vientres de alquiler, que los ultras rechazan.

Los votantes han castigado duramente a los socios minoritarios del Partido Socialista que habían formado en 2015 la geringonça, el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués. Ambas formaciones votaron en contra del Presupuesto de 2022 por discrepancias con el PS en materias como la subida del salario mínimo o el refuerzo del Sistema Nacional de Salud, y parecen haber sido responsabilizados por los electores. El Bloco, que se mantenía como tercera fuerza desde 2015, con 19 diputados, ha sufrido un varapalo mayúsculo y solo ha logrado retener cinco escaños, su peor resultado desde 2002. Tras una sangría de 252.000 votos, pasa a ser la sexta fuerza, por detrás de la coalición formada por comunistas y Los Verdes (CDU), que pierde la mitad de los representantes (de 12 a 6), aunque su fuga de votos es más contenida que la del Bloco. Al retroceso comunista también ha podido contribuir que su candidato, Jerónimo de Sousa, se tuvo que retirar de la campaña para someterse a una intervención de urgencia y solo se reincorporó en los últimos días.

Lo cierto es que a los comunistas les ha ido mal en las urnas cuando han apoyado a los socialistas, como en la primera legislatura de la geringonça, y cuando los han dejado en la estacada, como ahora. El electorado del Bloco, sin embargo, se ha comportado de forma distinta. En 2019 le concedió el mismo apoyo que en 2015, cuando sumaron fuerzas al Partido Socialista y al Partido Comunista Portugués para presentar una moción de censura contra Pedro Passos Coelho (PSD), que había ganado las elecciones con un margen estrecho. Esa primera legislatura, Costa contó con la complicidad permanente de sus socios para dar estabilidad institucional y presupuestaria al país.

El entendimiento se torció a partir de la segunda legislatura, en 2019, hasta llegar a la ruptura final del pasado noviembre, cuando el Gobierno no pudo aprobar los Presupuestos. La incertidumbre política decidió al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, a disolver la Cámara y convocar elecciones anticipadas. A partir del martes, Rebelo de Sousa comenzará a recibir a los líderes políticos en el palacio de Belém antes de encargar la formación de Gobierno.

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El presidente de la República de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, vota esta mañana en Celorico de Basto.
El presidente de la República de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, vota esta mañana en Celorico de Basto.HUGO DELGADO (EFE)

Nueva victoria del socialista António Costa y nuevo fracaso de las encuestas en Portugal. Con el 90% del voto escrutado, el candidato socialista ha ganado las elecciones con el 42% de los votos, que le colocaría cerca de la mayoría absoluta. A gran distancia se quedaría el Partido Social Demócrata (PSD, conservador), con el 29%. La igualdad descrita por las encuestas en los últimos días entre ambos candidatos se ha diluido el día de la votación. La distancia que les separa, 400.000 votos de diferencia a favor del PS, hace inviable que pudiera formarse una geringonça a la derecha si finalmente los socialistas no suman mayoría absoluta.

El cambio ya se intuyó con el sondeo a pie de urna de la Universidad Católica para la Radio Televisión de Portugal (RTP), que daba la victoria en las elecciones legislativas de Portugal al Partido Socialista, muy cerca de la mayoría absoluta, situada en los 116 diputados. Con la confirmación de estas estimaciones en el recuento oficial, el socialista António Costa (Lisboa, 60 años) afrontará su tercera legislatura con una situación mucho más cómoda en cuanto a sus propias fuerzas, aunque en un escenario más adverso a la derecha debido al avance de los ultras del Chega, la tercera fuerza con más del 7% de los votos con el escrutinio al 90%. A título personal, el triunfo es un hito para Costa, que podrá convertirse en el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo desde la Revolución de los Claveles.

Los votantes han castigado duramente a los socios minoritarios que habían formado en 2015 la geringonça, el Bloco de Esquerda (BE) y el Partido Comunista Portugués (PCP). Ambas formaciones votaron en contra del Presupuesto de 2022 por discrepancias con el PS en materias como la subida del salario mínimo o el refuerzo del Sistema Nacional de Salud, y parecen haber sido responsabilizados por los electores. De confirmarse, el gran batacazo de la noche fue protagonizado por el Bloco, que se mantenía como tercera fuerza desde 2015, con 19 diputados. El partido ha sido superado por los ultras de André Ventura, que había presentado la superación del BE como uno de sus grandes objetivos en estas elecciones, y se quedó en el 4% de los votos, muy lejos del 9% que había conseguido hace dos años. En cuanto a la coalición formada por comunistas y Los Verdes (CDU) no había llegado al 4%. Al retroceso comunista también ha podido contribuir que su candidato, Jerónimo de Sousa, se tuvo que retirar de la campaña para someterse a una intervención de urgencia y solo se reincorporó en los últimos días.

Las encuestas apostaban por un gran empate entre Rio y Costa que las urnas han desdeñado. Con este resultado el escenario de Rio al frente del partido no es del todo tranquilizador, ya que es un avance en votos respecto a 2019 pero no porcentajes. En cualquier caso Rio dispondrá de un grupo parlamentario menos díscolo, ya que está formado mayoritariamente por afines, tras la marginación de muchos de los que apoyaron a su rival en las primarias, Paulo Rangel.

El bloque de la derecha ha experimentado grandes avances en su ala más radical. El partido de André Ventura, el Chega, está lejos de los porcentajes que el líder de extrema derecha había previsto, pero en cualquier caso es un avance notable para una formación creada en 2019. Su consolidación política acaba con la excepcionalidad portuguesa en Europa, donde ha sido uno de los últimos países en asistir al crecimiento de un partido de extrema derecha. También sube notablemente Iniciativa Liberal, que tenía ahora un solo escaño y que defiende posiciones ultraliberales en economía y liberales en derechos sociales. El único partido castigado en el bloque de la derecha ha sido el Centro Democrático Social (CDS), que de ser un partido de gobierno (ha participado en coaliciones con el PSD) podría quedar fuera del Parlamento.

La Cámara que saldrá de las urnas muestra tanto una profunda polarización como un gran pluralismo. El ala derecha se ha radicalizado más con el avance de Chega e Iniciativa Liberal, mientras que a la izquierda se ha moderado, con el retroceso de BE y PCP. António Costa salió a por la mayoría absoluta y cambió el discurso cuando vio que las encuestas le eran desfavorables. Sin embargo, parece que conectó con la voluntad de la mayoría de los portugueses, que han culpado de la crisis política a sus antiguos socios y le han concedido al PS una victoria más clara.

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El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, dará 24 horas de respiro a los líderes políticos, a los que comenzará a recibir en el Palacio de Belém a partir del martes antes de anunciar a quien encargará la formación de Gobierno. La solución más frecuente es que se señale al candidato del partido más votado.

La fragmentación que han consolidado las urnas frustra en principio los deseos de Rebelo de Sousa para lograr un gobierno que no dependiese de bandazos parlamentarios. Esta fue una de las razones que le llevó a disolver la Asamblea de la República y convocar elecciones a mitad de legislatura. Después de votar en Celorico de Basto, un pequeño pueblo de 2.500 habitantes en el norte de Portugal, aseguró que no se arrepentía y que había disuelto la Asamblea con el apoyo mayoritario del Consejo de Estado. “Lo que está hecho, está hecho. Yo confío en los electores. Nadie tiene que tener miedo de los votos de los portugueses ni de la democracia”, señaló.

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