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El escritor Antonio Scurati, en abril de 2021 en Milán.
El escritor Antonio Scurati, en abril de 2021 en Milán.Maria Moratti (EL PAÍS)

El horror inexplicable de la guerra invita a menudo a buscar paralelismos para intentar entenderla. Y a pesar de la dificultad del ejercicio, el último gran periodo bélico que vivió Europa ofrece algunas respuestas. Antonio Scurati (Nápoles, 52 años), autor de El rumor sordo de la batalla (Alianza, 2008) y de la monumental biografía sobre Benito Mussolini se encuentra estos días escribiendo el tercer volumen de su obra, en la que narra el momento en que Italia se embarcó en la Segunda Guerra Mundial de la mano de Adolf Hitler. Y en ese personaje, explica por teléfono desde su casa de Milán, es en el que hay que fijarse para entender la psicología y estrategia del protagonista del conflicto actual, Vladímir Putin.

Pregunta. Escribiendo este tercer volumen, ¿ha encontrado alguna analogía con el momento actual?

Respuesta. Soy cauto haciendo paralelismos con hace un siglo. La situación mundial es muy distinta. Y previendo que el conflicto se amplíe, no veo que pueda parecerse. Pero las analogías entre la conducta de Hitler y la de Putin existen. En la manera de hacer la guerra o en la de justificar la invasión de un país fronterizo. También Hitler, como Putin, en la invasión de Checoslovaquia y Polonia justificó el recurso a las armas como una necesidad de defender a las minorías germanófonas. Es verdad que Hitler no usaba la palabra genocidio como Putin…

P. Porque no existía todavía en el vocabulario político, ¿no?

R. Claro, pero denunciaba la persecución violenta y el exterminio de las minorías alemanas en el área de Los Sudetes y el corredor de Danzig. Lo justificó con la necesidad de protegerles de un verdadero exterminio, aunque todo el mundo supiese que era mentira. Pero hay otra analogía más fuerte. Como notó el historiador alemán Johann Gottfried Gruber, lo que ni Mussolini ni el resto del mundo entendieron de Hitler es que ya no era un hombre político. Su visión y su modo de pensar Europa y las relaciones internacionales respondían a una óptica casi religiosa de tipo escatológica según la cual se había precipitado en una batalla final contra un enemigo mortal. El otro día, el oligarca [Mijáil] Jodorkowski apuntaba que los occidentales no entendemos a Putin porque aplicamos una lógica política, cuando hay solo una lógica criminal.

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P. ¿En qué sentido?

R. En el sentido de la criminalidad de verdad. Lo único que cuenta es la fuerza. De modo que si Putin continúa violando la legalidad internacional y no choca contra una demostración de fuerza que le imponga pararse, continuará. Él tantea la disponibilidad del enemigo a ese recurso, y si no la encuentra, sigue adelante. Es un líder con una visión estratégica pospolítica animada por ideas y proyectos de hegemonía que responden a una lectura histórica y religiosa del destino de Rusia. Es lo que hizo Hitler, cuando no se paró con la anexión de Austria y cambió el mapa de Europa; pero luego invadió Checoslovaquia, y después Polonia. Es un avance obstinado y obsesivo que no atiende a expectativas racionales de un mundo que todavía razona en términos políticos.

P. ¿Ucrania no es la última parada del conflicto?

R. No sé si tiene un diseño con un programa tipo “primero Ucrania, luego los países bálticos”, pero le mueve la idea de que las exrepúblicas soviéticas han sido extirpadas del legítimo derecho de Rusia de dominarlas. Así que cada acción militar de invasión es un legítima reconquista. No sé si Letonia, Estonia y Lituania están ya en el programa. Pero el ataque a Ucrania no es fruto de un incidente diplomático, es la expresión de una idea de hegemonía y de dominio que podría prolongarse a otros Estados. El otro aspecto que le asemeja a Hitler es el militar. Esa voluntad de potencia inspirada por un fanatismo pararreligioso que no se detiene ante la hipótesis de la total aniquilación del enemigo y de sus ciudades. Presupone una consideración del enemigo como un tipo de subhumano. No reconoce el derecho del enemigo de plantearle una guerra. Es como si considerase que tiene derecho al exterminio. Arrasar ciudades es lo que hacía el nazismo, lo que hizo con Rotterdam al inicio de la guerra para desmoralizar a los holandeses.

P. La diplomacia, pues, no parece que vaya a frenarle.

R. No se detendrá. Y es una característica de Rusia, contra lo que chocó la Alemania nazi. Seguirá hasta el final. Por eso va más allá de la política. No hay un cálculo prudencial o económico.

P. ¿La historia diría que sin Putin terminaría esta guerra?

R. Yo espero que la solución pueda llegar en la defenestración del tirano. Se habla de autocracia para referirse a Rusia, pero el régimen putiniano se sostenía sobre un apoyo amplio de la población rusa, creado en cierto modo por esa idea de riqueza y bienestar organizado en torno a las oligarquías. Pero actualmente el apoyo es algo sostenido por el nacionalismo y la propaganda. Y este tipo de régimen en la historia rusa no sobrevive a una derrota militar, a una guerra perdida. Si eso sucediese, aunque no sea en su terreno, es posible que él fuese depuesto. Y eso confiere un sentido a defender estratégicamente a Ucrania.

P. ¿Y qué sucedería con Rusia?

R. Permanecería el problema de una Rusia que tras un momento de esperanza, a caballo entre Gorbachov y Putin, se aleja de una apertura a Occidente y de la vida democrática. La caída de Putin no resolvería ese problema. Rusia no es Europa desde el punto de vista político. El único terreno coincidente es el de la cultura, pero políticamente nunca lo ha sido.

P. ¿Estamos a las puertas de la Tercera Guerra Mundial?

R. No, y me molesta mucho ese argumento que se usa en Italia por los equidistantes: los que dicen que no están ni en contra ni a favor de Putin. El silogismo de que si no cedemos a su violencia vamos a la Tercera Guerra Mundial es falso. No es una reacción de Putin a una situación geopolítica amenazante para Rusia, es una expresión de su voluntad de potencia que solo se puede frenar con la disuasión ejercitada por la fuerza. Así que la alternativa no puede ser entre someterse a la violencia del despotismo de Rusia o prepararse para la Tercera Guerra Mundial.

P. ¿Estábamos preparados para una guerra en el jardín trasero de la Unión Europea?

R. Es un verdadero cambio antropológico en la sociedad europea configurada entre el final del siglo pasado y el comienzo de este, cuando nació lo que llamo telespectador total. Una desestructuración de la experiencia humana a través de los medios de comunicación. El telespectador total gramaticaliza la experiencia televisiva y la convierte en conducta de vida: es el abandono del compromiso, de la participación política, del actuar cívico… Y eso lo crea el espectáculo televisivo de la guerra, con una fecha concreta: la noche entre el 17 y 18 de enero de 1991, cuando se asiste al primer directo televisivo en un frente de guerra con la CNN y Peter Arnett retransmitiendo con la antena parabólica.

P. ¿Logrará cambiar ese paradigma Ucrania?

R. Es una incógnita. Ahora los medios cuentan que hay una respuesta emotiva de la gente muy fuerte, que ya no hay indiferencia. Pero el cambio presupone que la respuesta adecuada a la imagen de muerte y destrucción sea ir más allá de las emociones democráticas, de compasión y contra la tiranía. Tendrá que transformarse en razonamiento y renovar el sentimiento de la civilización y de ser europeos. Si es mera emoción provocada por imágenes, solo confirmará nuestra condición de telespectadores.

P. En Irak se aprendió también el poder de las imágenes con aquel pato manchado de petróleo. Pero Putin puede bombardear un hospital materno infantil sin coste para su imagen.

R. Aquello fueron guerras mediáticas. Se combatían en el campo con sangre y cuerpos, pero con mucha atención al impacto que podían tener las imágenes difundidas. En 2001, con la estampa de las Torres Gemelas vomitando fuego, este tipo de armas mediáticas se usó contra Occidente. Pero Putin parece ajeno a ese desarrollo histórico entre el modo de combatir una guerra y el modo de contarla, que aquí han estado siempre unidas. Su única preocupación es que los rusos no sepan nada.

P. ¿Y eso qué quiere decir?

R. Simplemente que Putin no pertenece a Occidente. Le importa un bledo la narración de la guerra y puede desarrollar una guerra sucia y oscura que no dará origen a una memoria gloriosa. Es un tirano oriental. No es un líder militar de Occidente.

P. ¿Y qué tipo de líder es, en cambio, Volodímir Zelenski, el presidente de Ucrania?

R. Algunos amigos intelectuales le critican, le llaman charlatán. Un tipo que se convierte en la realidad en el personaje de uno de sus shows… Sí, puede ser verdad. Pero desde el momento en que un líder se pone a la cabeza de un pueblo que se levanta en armas para defender su libertad se convierte en un gran líder. En esto, la guerra es la madre de todas las cosas. Zelenski en un panorama internacional dominado por líderes débiles, es un gigante.

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La socióloga Anahí Durand, exministra de la Mujer con el Gobierno de Pedro Castillo en Perú, retratada en Lima, esta semana.
La socióloga Anahí Durand, exministra de la Mujer con el Gobierno de Pedro Castillo en Perú, retratada en Lima, esta semana.Leslie Searles

La izquierda peruana vivió el año pasado un dilema de consecuencias todavía desconocidas. Entonces debió elegir entre apoyar a un candidato semidesconocido, un profesor de escuela venido de los Andes y aupado por un partido leninista, populista y retrógrado, o dejar paso al fujimorismo, el régimen corrupto y clientelar que lleva tres décadas medrando en la política nacional, representado en las elecciones de 2021 por Keiko Fujimori. Optó por lo que consideraba que era el mal menor: Pedro Castillo.

Una vez en la presidencia, Castillo ha tenido siete meses vertiginosos e inestables, con 29 cambios de ministros y mucha improvisación. El Congreso, donde es minoría, amenaza constantemente con destituirlo, como ha hecho años atrás con otros presidentes. La Cámara, de facto, se ha convertido en un instrumento obstruccionista. Para evitar que lo echen, el mandatario ha formado su Gabinete con miembros de los partidos que le dan sus votos para sobrevivir. El resultado es un cuerpo extraño que no ha logrado estabilizar el funcionamiento del Gobierno. En el horizonte, sin embargo, aparece un pañuelo blanco. El Congreso y Castillo se han dado una tregua para atemperar el ambiente.

La socióloga Anahí Durand (Lima, 43 años), presidenta de Nuevo Perú, uno de esos partidos de izquierda que se vio en la obligación de tomar una postura clara, fue la primera ministra de la Mujer que tuvo Castillo, aunque fue destituida a los seis meses para poner a una política de corte conservador. Durand, sin embargo, no es catastrofista acerca de la gestión del presidente y cree que la oposición, que controla el Congreso, trabaja en acabar con él desde el primer día. Considera que este clima de ingobernabilidad conduce a Perú a salidas antidemocráticas.

Pregunta. Hace unos días criticó por injerencista un editorial del Financial Times donde se pedía la destitución de Castillo y nuevas elecciones, pero los problemas del presidente no parecen provenir del exterior…

Respuesta. Es una reflexión importante de hacer en estos momentos. No es que en el caso del Financial Times y la Fundación Neumann haya una conspiración. Era llamar la atención de que dentro de la oposición antidemocrática y vacadora [impulsora del proceso de incapacitación del presidente] que tenemos en el país hay organizaciones internacionales operando y eso juega en un escenario desestabilizador.

P. ¿No existieron los clásicos 100 días de tregua que se le otorgan a un Gobierno cuando llega al poder?

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R. El escenario pudo haber sido distinto si la oposición hubiera dicho: ‘Dejémoslo trabajar’. Hubiera sido muy distinto una oposición democrática que dijera que ellos ganaron, qué vamos a hacer. Que empezaran a trabajar y hacer oposición en lo que haya que oponerse, y trabajar dentro de las líneas en lo que haya que apoyar. Pero ese escenario nunca estuvo en la cabeza de Fuerza Popular o Renovación Popular o Avanza País. Primero negaron cualquier posibilidad de triunfo de Castillo —con el tema del fraude—, y luego ya, instalado en el Congreso, miraron desde el día uno fórmulas legales para sacar al presidente. Nunca estuvo en su cabeza un escenario democrático en el cual ellos pudieran trabajar.

P. Sumado a la coalición minoritaria que apoya a Castillo.

R. Una coalición muy precaria y sin mayoría en un régimen que ya se viene deteriorando desde 2016 va a tener muchas menos posibilidades de hacer un Gobierno exitoso con una oposición de ese tipo. Definitivamente, el tema es más de fondo, ahora dicen: ‘Que se vayan todos’, pero con un sistema cerrado con fuerzas políticas que bloquean el ingreso de nuevas fuerzas, estamos en un momento bien entrampado.

P. Usted y otros políticos tuvieron que apoyar un Gobierno integrado también por personas muy conservadoras y retrógradas. ¿Logró imponer en algún momento su agenda en medio de todas esas voces?

R. Nosotros no llegamos con una lista de cosas que hacer. Hubo una plataforma conjunta que se perfeccionó. En política he aprendido que no hay que atribuirse todo el mérito. Hay cosas fundamentales que se están tratando de sacar adelante a pesar de la crisis que se vive. Lo principal fue la vacunación, cuando había candidatos que decían que había que vender las vacunas, el plan fue bien claro en decir: la vacunación debe ser universal y gratuita, y se trabajó en esa línea. También el plan fue claro en promover la protección de las poblaciones vulnerables, volver a ese rol protector del Estado que había sido devastado en la pandemia: lo hicimos en el Ministerio de la Mujer, y sí, tuve el respaldo del presidente en la ley de orfandad y de la mujer emprendedora.

P. ¿En cuáles no?

R. Es verdad que a otros temas no se les puso el mismo empeño, como a la reforma tributaria. Siempre está muy presente el tema del Congreso, como no vamos a tener mayoría ahí, como no tienes una correlación de fuerzas favorable, eso obliga a un permanente cálculo de cuáles se pueden avanzar más que otras: por ejemplo, la reforma agraria está en curso. Hace falta aún una visión más integral y estratégica que nos diga que este es el Gobierno del cambio. Eso está faltando construir.

P. ¿Pero, cómo se puede llevar a cabo este cambio del que habla?

R. Estamos insistiendo [Nuevo Perú] para ingresar al escenario político como tal, porque la izquierda está representada por Perú Libre y Juntos por el Perú, que a estas alturas casi no tiene vida orgánica. Creemos que podemos tener espacio en una representación de diversidad de luchas sin sumarnos a las voces complacientes ni golpistas y vamos a abrir un debate constituyente. Porque por ahí va la salida a la crisis.

P. ¿Qué futuro le augura al Gobierno de Castillo? ¿Va a tener el destino trágico de los anteriores presidentes peruanos?

R. No me atrevo a hacer pronósticos, pero creo que es menos catastrófico que lo que quisieran algunos. La vida cotidiana sigue, lo veo ahora que estoy viajando por el Perú, la gente se ha vacunado, está esperando volver a clases, y eso no coincide con lo que montan en el escenario mediático y de las redes.

P. ¿Se ha convertido el Congreso en un arma de oposición para todos los presidentes?

R. El presidente tiene menos atribuciones y facultades, y eso ameritaría un debate nacional, al menos pasar por un referéndum. No lo veo como un escenario inmediato de aquí a un mes o dos, eso no quiere decir que estén trabajando por ello los sectores que están abiertamente conspirando.

P. La pregunta del destino fatal no es solo sobre la renuncia o vacancia, sino a posibles investigaciones de corrupción, como la que alertó el ministro de Interior, Avelino Guillén.

R. Creo que el presidente es un hombre honesto. Lamentablemente, tiene que afinar mucho más su entorno al trabajar en la gestión pública, esa es una urgencia. Yo creo que no es alguien que está cobrando coimas tipo Odebrecht, o cupos para el contrato de PetroPerú. No lo creo y esperaría que no.

P. ¿El presidente era sensible a sus propuestas en el ministerio? ¿Logró que el presidente tuviese un enfoque más progresista que el que tenía cuando llegó?

R. Para mí fue bastante satisfactorio encontrar una interlocución y un interés del presidente en asumir estos temas. Él me dijo: “Yo tengo una hija de 10 años que quiero que crezca en igualdad, con los mismos derechos”. Había unos puntos más coincidentes que otros que han quedado como líneas de Gobierno. Por ejemplo, la autonomía económica de las mujeres para sacarlas de la pobreza y disminuir las posibilidades de violencia. En esa línea, encontré una buena interlocución con él, y creo que esas bases que sentamos para la gestión van a seguir. Cuando entramos como Nuevo Perú había bastante recelo de que se pudiera avanzar y encontramos bastante respaldo, incluso de Guido Bellido. Por ejemplo, el proyecto de abrir en el ministerio una oficina para las alcaldesas lo conversamos con él…

P. Si logró deconstruir a Guido Bellido

R. No [ríe], tampoco logré eso. Esas son palabras mayores. Sí se logró coincidencias muy puntuales en temas importantes para las mujeres.

P. Es cierto que en Perú hay muchos cambios en los gobiernos históricamente, pero esto parece haber sobrepasado cualquier límite. ¿Se puede gobernar con esta inestabilidad?

R. ¿Cuándo hubo ese nivel de intromisión a cada uno de los ministros? Hemos tenido a un ministro acusado de asesinato y violación [Daniel Urresti, durante el Gobierno de Ollanta Humala] y a nadie se le ocurrió vacar al presidente por ello. La derecha trabaja desde el día uno para vacar al presidente. No se caen los gabinetes por el “qué pena, el presidente es un inútil que no sabe elegir a sus ministros”. Hay también una intención deliberada de usar la aprobación en el Congreso. Antes era un trámite formal pasar por el Congreso y ahora se ha vuelto un instrumento de censura. El Congreso no deja poner a los ministros para seguir abonando este escenario de desestabilización. Algunos de estos ministros son cuestionables, pero tampoco es que esto sea una exclusividad de Castillo. Este es un giro peligroso, estamos pasando a un régimen parlamentarista sin pasar por una reforma constitucional seria.

P. ¿Hay riesgo de que se convierta Perú en un régimen antidemocrático?

R. Lamentablemente, la irresponsabilidad de varios actores políticos está llevando a eso. La solución no es ni vacancia, ni adelanto de elecciones ni que se vayan todos, sino algo mucho más profundo. Ahora deberíamos tener todo un ejercicio de responsabilidad. No funcionan estas reformas parciales y tecnocráticas que se han ido haciendo, sino un proyecto constituyente que abra la cancha a nuevas organizaciones políticas. Estamos en un mundo en el cual se necesita de esa apertura y de ese debate. La marcha del presidente, que asuma la vicepresidenta, todo eso son parches que vamos a ir arrastrando y que se agudizó en el 2017 por todo el tema de la corrupción. Si no asumimos esto, se van a ir cerrando espacios democráticos. Pasó con la crisis del régimen del 93, se dirimió con un autogolpe de Fujimori. Esto quizá no pase por un autoritarismo violento, militar, pero sí por este tipo de cerrazón de canales democráticos.

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Hombre que le lanzó un casco a un opresunto ladrón.

Este hecho hizo recordar aquella reacción de un ayudante de un camión en Cartagena para evitar que sus compañeros fueran asaltados.

Noticias Internacionales.

‘Cascoman’, un ciudadano bajó de la moto a un presunto ladrón lanzándole un casco de moto, el cual atinó a pegárselo en el cuerpo propinándole la caída al sujeto.

El hombre que estaba parqueado en una esquina esperó el momento preciso hasta que el presunto ladrón apareció en la vía y le lanzó el objeto con vehemencia.

 

El delincuente cayó al suelo de manera estrepitosa, mientras que su victimario se apartó de la escena para evitar ser agredido por el individuo al que señalaron de hurtar la moto en la que se movilizaba.

Vea: Alias ‘Candela’ y con detención domiciliaria fue el ladrón golpeado con un cilindro en Cartagena

A pesar de ser reducio, amagó con sacar un arma u objeto contundente para que no lo lincharan y emprendió la huida corriendo.

Sujeto amaga con sacar un arma.

Al parecer, este hecho ocurrió en México. Aunque algunos creen que pudo haber sido en territorio brasileño y no azteca.

A continuación el video:

Este caso hizo recordar uno muy sonado en Colombia ocurrido a comienzos del 2020, cuando un trabajador de una camión le lanzó un cilindro de oxígeno a un ladrón que pretendía atracar a los ocupantes del automotor.

El empleado se percató del robo y no dudó dos veces en tirarle encima el pesado material. El presunto delincuente no tuvo más remedio que huir.

En redes sociales aplaudieron la actitud valiente del joven al que ‘bautizaron’ como ‘Cilindroman’.

Nunca más se supo de él ya que se mantuvo la reserva de su identidad para protegerlo de cualquier posible agresión por parte de su «víctima».

Foto de portada: Captura de video

Le puede interesar: «Cilindroman», el año viejo viral este diciembre en Colombia





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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, volvió este jueves a insistir en las críticas a la trayectoria de diferentes empresas españolas en México. Un día antes, el mandatario había resucitado una polémica que le acompaña desde el principio de la legislatura. Hace tres años exigió al Rey una disculpa por los excesos de la colonización, propiciando episodios de tensión diplomática. El miércoles, López Obrador aseguró que su Gobierno se va “a dar un tiempo” en las relaciones con España. Una ambigua declaración que ha matizado un día después: “No se habla de ruptura sino de una protesta fraterna”. El presidente de México volvió a poner sobre la mesa los nombres de firmas españolas como Iberdrola, OHL y Repsol, de las que dijo: “Abusaron de nuestro país y de nuestros pueblos”.

Las invectivas tuvieron como trasfondo de nuevo la reforma eléctrica, una de las medidas estrella de su Gobierno y que pretende fortalecer a la empresa estatal, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en detrimento de los inversores privados. Insistiendo en uno de sus argumentos más repetidos, el presidente apuntó durante su rueda de prensa diaria matutina, conocida como La Mañanera, que “durante los tiempos neoliberales, empresas españolas apoyadas por el poder político nos vieron como tierra de conquista. En cada sexenio había una empresa favorita del país”.

En sus declaraciones de este jueves también volvió a utilizar la fórmula del perdón. En 2019, a los pocos meses de llegar al poder, López Obrador envió una carta a Felipe VI exigiéndole que pidiese perdón por los abusos cometidos en la Conquista. Un reclamo que no fue atendido por la diplomacia española por los términos en que fue dirigido, y que el mandatario mexicano tomó muy a mal. El encontronazo fue el inicio de las tensiones diplomáticas entre ambos países.

“No es ruptura. Es una protesta respetuosa y fraterna. Vamos a serenar la relación. Que ya no se esté pensando que se va a saquear a México. Es una falta de respeto. Deberían ofrecer disculpas. No lo han hecho. No importa. Vamos a una etapa nueva”, añadió el mandatario. El jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, conversó con su homólogo mexicano, Marcelo Ebrard, la noche del miércoles después de haberse mostrado sorprendido por las declaraciones del presidente. Las relaciones diplomáticas habían seguido en los últimos meses los cauces habituales. Sobre todo tras la concesión del plácet al nuevo embajador de México en España, Quirino Ordaz, que llevaba más de cuatro meses pendiente. Una dilación que había provocado malestar en el Palacio Nacional de Ciudad de México.

López Obrador lanzó recados no solo a las empresas del sector de la energía o la construcción, algunas de sus dianas más habituales. Como hizo también el miércoles, extendió sus críticas al negocio bancario, hotelero y en general a toda empresa española con operaciones en México. Sobre Bancomer, la mayor filial del BBVA y el primer banco del país, comentó que un expresidente de la entidad lo acusó de ser un populista durante la campaña electoral. “El presidente del principal banco español y extranjero en México. Se sentían dueños del país. Ahora se sorprenden”.

A Iberdrola le acusó de llevar a cabo “una política de influyentismo” y señaló los supuestos intereses entre la energética española y los gobiernos anteriores, escenificados por las puertas giratorias entre el mundo de la política y las grandes empresas. El presidente mexicano censuró en concreto el fichaje de la exsecretaria de Energía durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) y del propio expresidente como miembro del Consejo de administración.

“Iberdrola se convirtió en una especie de monopolio en México y recibió muchos privilegios. Nos han ofendido a los mexicanos”. La inversión de la empresa española en México ha ido progresivamente reduciéndose en el país durante los últimos años, en particular en el negocio de las renovables, penalizado por las políticas del Gobierno de López Obrador.

También hubo acusaciones a OHL como “la empresa favorita del sexenio pasado”, liderado por el priista Enrique Peña Nieto, sobre el que el cerco de la corrupción se ha estrechado tras la entrada en prisión de varios de sus hombres de confianza. La constructora, con mucha presencia en el Estado de México, la entidad más grande del país y uno de los pocos reductos del viejo PRI, estuvo envuelta en repetidas polémicas durante la legislatura pasada. En mayo de 2015, la publicación de una serie de escuchas telefónicas puso bajo sospecha a varios directivos de OHL México por corrupción y tratos de favor. La polémica desembocó en la dimisión “por motivos personales” del entonces presidente de la firma española, José Andrés de Oteyza.

España es, tras Estados Unidos, el país extranjero de mayor inversión en México, con unos 76.000 millones de dólares (más de 66.000 millones de euros), según datos publicados por la Secretaría de Economía para 2021, lo que representa alrededor de un 12% del total de la Inversión Extranjera Directa (IED), y la mitad son nuevas inversiones, aunque la relación comercial viene consolidándose desde hace décadas. Bancos y telefonías son las carteras más notables, aunque hay una gran industria turística de firma española. Hasta 6.856 empresas presentan inversión extranjera hacia México.

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No fue uno sino dos los parapentistas extranjeros accidentados en el Valle: uno falleció y está herido

Los turistas son de nacionalidad alemana y polaca.

Noticias Valle del Cauca.

No fue una semana fácil para los amantes de los deportes extremos en el Valle del Cauca, pues la práctica realizada por parapentistas dejó una víctima mortal y otra persona herida. Ambos extranjeros.

Los dos aparatosos accidentes se registraron en el sector de El Carmen, municipio de La Unión y Ansermanuevo.

Ambos extranjeros

La víctima mortal fue identificada como un turista alemán de Frank Tietrzok.

Tenía 56 años de edad y al momento de la tragedia estaba volando sobre La Unión, norte del departamento.

De acuerdo con testigos, el hecho se registró pasadas las 11:45 de la mañana del pasado jueves 3 de febrero.

Frank Tietrzok tenía 56 años de edad.

La caída fue bastante fuerte, en la zona trataron de auxiliado pero murió por la gravedad de las lesiones en diferentes partes de su cuerpo. Sobre todo, golpes en su cabeza.

Noticia relacionada:

Frank habría sido el parapentista que se accidentó mientras sobrevolaba por La Unión, Valle

Sobre lo sucedido con Tietrzok, Jhon Faber Grajales, coordinador de gestión del riesgo de la zona detalló cuando los paramédicos llegaron «encontraron que la persona había fallecido en el sitio del accidente».

Además de la víctima mortal también se confirmó las lesiones en otro parapentista en un caso diferente.

El hombre también es un ciudadano extranjero y fue identificado como Wiatr Przemyslaw, un polaco de 55 años de edad.

Wiatr Przemyslaw, polaco de 55 años.

Que se precipitó a tierra cuando volaba sobre en Ansermanuevo.

Como consecuencia del accidente, terminó con heridas en sus extremidades y tuvo que ser trasladado de inmediato a un centro hospitalario de la ciudad de Manizales, en el departamento de Caldas.

Frente a estos dos casos, desde la Secretaría de Turismo del Valle han solicitado a los deportistas, locales o extranjeros ser precavidos y estar bajo la supervisión de personal autorizado para dicha práctica.

Este domingo en roldanillo se realizará la Copa Mundo de Parapente





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Noticias Valle del Cauca.

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Los dos aparatosos accidentes se registraron en el sector de El Carmen, municipio de La Unión y Ansermanuevo.

Ambos extranjeros

La víctima mortal fue identificada como un turista alemán de Frank Tietrzok.

Tenía 56 años de edad y al momento de la tragedia estaba volando sobre La Unión, norte del departamento.

De acuerdo con testigos, el hecho se registró pasadas las 11:45 de la mañana del pasado jueves 3 de febrero.

Frank Tietrzok tenía 56 años de edad.

La caída fue bastante fuerte, en la zona trataron de auxiliado pero murió por la gravedad de las lesiones en diferentes partes de su cuerpo. Sobre todo, golpes en su cabeza.

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Frank habría sido el parapentista que se accidentó mientras sobrevolaba por La Unión, Valle

Sobre lo sucedido con Tietrzok, Jhon Faber Grajales, coordinador de gestión del riesgo de la zona detalló cuando los paramédicos llegaron «encontraron que la persona había fallecido en el sitio del accidente».

Además de la víctima mortal también se confirmó las lesiones en otro parapentista en un caso diferente.

El hombre también es un ciudadano extranjero y fue identificado como Wiatr Przemyslaw, un polaco de 55 años de edad.

Wiatr Przemyslaw, polaco de 55 años.

Que se precipitó a tierra cuando volaba sobre en Ansermanuevo.

Como consecuencia del accidente, terminó con heridas en sus extremidades y tuvo que ser trasladado de inmediato a un centro hospitalario de la ciudad de Manizales, en el departamento de Caldas.

Frente a estos dos casos, desde la Secretaría de Turismo del Valle han solicitado a los deportistas, locales o extranjeros ser precavidos y estar bajo la supervisión de personal autorizado para dicha práctica.

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