Frente a esta situación Aida Merlano dijo que si había salido con Yeferson Cossio. “Yo el sábado sí salí con alguien, pero salí con alguien que no tenía pareja”, expresó.
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Una serie de reacciones en redes sociales ha desatado el vídeo publicado en las últimas horas en donde se aprecia al influencer Yeferson Cossio besándose con Aida Merlano.
Y es que esta situación se registra luego de que el joven paisa anunciara la ruptura de su noviazgo con Jenn Muriel.
Al ‘influenciador’ se le vio claramente afectado por esa situación, pero indicó que fue la decisión que más les convenía a él y su expareja.
Sin embargo, la noticia se dio a conocer al mismo tiempo en que se publicó una foto en la cual a aparecía Cossio tomando la pierna de la barranquillera, algo que desató todo tipo de comentarios.
Pero estas reacciones no le gustaron para nada a Aída Victoria, pues le expresaron que ella tendría que ver con la ruptura de Cossio con Muriel.
Por tal razón, A través de una historia, la barranquillera aseguró que la reunión en la que estaba con Yeferson le convenía porque se habló de un tema de su interés.
“Yo no me estoy escondiendo de nada. Yo sí salí con Cossio. De hecho estuve en una reunión con él acá en Bucaramanga de un tema puntual que a mí me interesaba”, dijo.
En otro vídeo reiteró que si salió con alguien, pero alguien que estaba soltero.
Pero la situación, no terminó allí.
Se defendió
Cossio también se defendió y pidió que dejen a Jenn en paz.
“Me encantaría de corazón que dejen a Jennifer en paz. Ella en ningún momento fue engañada ni burlada. Nuestra relación ya había terminado hace tiempo”, dijo.
Expresó que él está soltero.
“Si yo me meto o no meto con alguien, es cosa mía. Si yo me quiero comer a mil viejas es cosa mía”, dijo.
Por otra parte, Jenn Muriel no ha compartido nada relacionado a su ruptura con Cossio en sus redes sociales, y llama la atención que tampoco ha eliminado las fotos que subió con él
El Gobierno ucranio y los separatistas prorrusos respaldados por Moscú han intercambiado este jueves acusaciones de ataques a lo largo de la línea del frente en el Donbás, en días clave en la crisis ucrania. Proyectiles de artillería han alcanzado esta mañana una guardería en la ciudad de Stanytsia Luganska, en la parte de la región de Lugansk controlada por el Gobierno de Ucrania. Hirieron a tres civiles, según el Ejército ucranio, que informó de otra veintena de lugares en la zona de contacto que fueron objeto de disparos. A su vez, líderes de las regiones secesionistas de Donetsk y Lugansk denunciaron ataques de las fuerzas ucranias.
El Kremlin —que insiste en que el conflicto es una “guerra civil” pese a las evidencias de apoyo político y militar a los separatistas— culpó al Ejecutivo ucranio de la escalada. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se mostró preocupado por el recrudecimiento de la tensión, al igual que el presidente estadounidense, Joe Biden. Ambos alertaron de que Rusia podría estar intentando lo que se conoce como una operación de falsa bandera, es decir, un ataque orquestado por el Kremlin para usarlo como excusa en una incursión militar en Donetsk y Lugansk.
Los ataques no son algo inhabitual en una guerra que va a cumplir ocho años y que ha dejado ya unos 14.000 muertos, según estimaciones de la ONU. Los sucesivos acuerdos de alto el fuego se rompen constantemente, según los informes de la misión de observación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en la zona, que informó de “múltiples incidentes de bombardeos” este jueves por la mañana en el Donbás.
Sin embargo, este aumento de las escaramuzas añade más tensión a un conflicto que, desde que cesaron los combates encarnizados que dejaron una línea en el frente que apenas ha variado, lleva mucho tiempo cociéndose a fuego lento y en el que una pequeña espita puede derivar en un recrudecimiento de los enfrentamientos y de nuevo en guerra caliente. Este miércoles era el día al que la inteligencia occidental apuntaba como la posible fecha para una invasión rusa.
Moscú lleva semanas hablando de que teme “provocaciones” en la zona y asegurando que Kiev se prepara para lanzar una ataque para recuperar el control de todo el Donbás. Ucrania, Estados Unidos y la OTAN sospechan, sin embargo, de que Rusia podría tener en la recámara una operación encubierta para usar como pretexto de intervención en las regiones separatistas, donde ha repartido alrededor de un millón de pasaportes rusos, según estimaciones de altos funcionarios, y donde ha asegurado que se está produciendo un “genocidio contra personas de habla rusa”. “Tenemos motivos para creer que [Moscú] está involucrado en una operación de bandera falsa para tener una excusa para entrar”, ha dicho Joe Biden este jueves. “Todos los indicios que tenemos son que están preparados para entrar en Ucrania y atacar a Ucrania”, añadió el presidente de EE UU.
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El ataque de artillería contra Stanytsia Lugansk, que también cortó la electricidad y provocó la evacuación de los vecinos a los sótanos de la ciudad para refugiarse, se produce en una zona muy cercana al frente y también próxima a la frontera con Rusia. En esa zona, Moscú continúa con una gran acumulación de tropas, según Occidente, pese a los anuncios de repliegue.
Los vídeos y las imágenes difundidos por el centro de operaciones del ejército ucranio muestran la guardería dañada, con una de las habitaciones de juegos llena de escombros. Los niños estaban en otra sala durante el ataque. Pero un guardia de seguridad, un empleado de limpieza y una maestra resultaron heridos por conmoción cerebral, según los informes. Los incidentes se producen, además, el mismo día que el Consejo de Seguridad de la ONU habla sobre la situación en Ucrania.
El ministro de Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, culpó a Rusia de una “grave violación” del débil alto el fuego en el Donbás, y el presidente Volodímir Zelenski aseguró que los ataques son una “provocación”. El líder ucranio señaló la importancia de que los diplomáticos y la OSCE permanezcan en la zona. “Necesitamos un mecanismo eficaz para registrar todas las violaciones del alto el fuego”, dijo en las redes sociales. En los últimos días, varias embajadas occidentales importantes han cerrado sus puertas en Kiev y han evacuado a su personal, ante el temor de que Rusia lanzase una agresión militar a gran escala, como alertaba la inteligencia de Estados Unidos. Además, Washington y Londres han retirado a sus ciudadanos de la misión de la OSCE.
Un edificio residencial destrozado tras un bombardeo en Vrubivka, en la región de Lugansk.NATIONAL POLICE OF UKRAINE (via REUTERS)
En medio de la escalada militar, el incidente de este jueves en el Donbás preocupa en Occidente. Además de la concentración de tropas rusas a lo largo de las fronteras con Ucrania, Moscú desarrolla maniobras conjuntas en Bielorrusia. El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha asegurado este jueves que Rusia está lanzando “mucha desinformación” y que lo hace “para crear una atmósfera de ataques contra rusos en esta parte de Ucrania”.
El jefe de la diplomacia europea ha hablado con inquietud de los bombardeos en la línea del frente, pero ha manifestado que los países de la UE no aprobarán las sanciones contra Rusia hasta que “el nivel de intensidad de la agresión lo requiera”. “Hemos tenido noticias sobre una retirada de tropas [rusas], pero no hay evidencia de eso”, ha dicho Borrell tras una reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE para tratar la tensión en torno a Ucrania, en la que no adoptaron ninguna decisión.
En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que al Gobierno le preocupa profundamente “un intercambio de ataques en curso” en el frente y que “el primer ataque provino del lado ucraniano”. “Hemos advertido muchas veces que la concentración excesiva de las fuerzas armadas de Ucrania junto a la línea de contacto, sumado a la posibilidad de provocaciones, podría ser altamente peligrosa. Y ahora podemos ver que están ocurriendo estas provocaciones”, dijo Peskov en una rueda de prensa telefónica.
“Está claro que la situación en el Donbás se está intensificando. La situación en las fronteras de Rusia puede estallar en cualquier momento”, añadió el portavoz del Kremlin. El Gobierno ruso ha rechazado la idea de que Moscú esté buscando un pretexto para invadir Ucrania. “Los intentos de echar toda la culpa de lo que está sucediendo en Ucrania a Rusia no tendrán éxito”, asevero este jueves el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, volvió este jueves a insistir en las críticas a la trayectoria de diferentes empresas españolas en México. Un día antes, el mandatario había resucitado una polémica que le acompaña desde el principio de la legislatura. Hace tres años exigió al Rey una disculpa por los excesos de la colonización, propiciando episodios de tensión diplomática. El miércoles, López Obrador aseguró que su Gobierno se va “a dar un tiempo” en las relaciones con España. Una ambigua declaración que ha matizado un día después: “No se habla de ruptura sino de una protesta fraterna”. El presidente de México volvió a poner sobre la mesa los nombres de firmas españolas como Iberdrola, OHL y Repsol, de las que dijo: “Abusaron de nuestro país y de nuestros pueblos”.
Las invectivas tuvieron como trasfondo de nuevo la reforma eléctrica, una de las medidas estrella de su Gobierno y que pretende fortalecer a la empresa estatal, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en detrimento de los inversores privados. Insistiendo en uno de sus argumentos más repetidos, el presidente apuntó durante su rueda de prensa diaria matutina, conocida como La Mañanera, que “durante los tiempos neoliberales, empresas españolas apoyadas por el poder político nos vieron como tierra de conquista. En cada sexenio había una empresa favorita del país”.
En sus declaraciones de este jueves también volvió a utilizar la fórmula del perdón. En 2019, a los pocos meses de llegar al poder, López Obrador envió una carta a Felipe VI exigiéndole que pidiese perdón por los abusos cometidos en la Conquista. Un reclamo que no fue atendido por la diplomacia española por los términos en que fue dirigido, y que el mandatario mexicano tomó muy a mal. El encontronazo fue el inicio de las tensiones diplomáticas entre ambos países.
“No es ruptura. Es una protesta respetuosa y fraterna. Vamos a serenar la relación. Que ya no se esté pensando que se va a saquear a México. Es una falta de respeto. Deberían ofrecer disculpas. No lo han hecho. No importa. Vamos a una etapa nueva”, añadió el mandatario. El jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, conversó con su homólogo mexicano, Marcelo Ebrard, la noche del miércoles después de haberse mostrado sorprendido por las declaraciones del presidente. Las relaciones diplomáticas habían seguido en los últimos meses los cauces habituales. Sobre todo tras la concesión del plácet al nuevo embajador de México en España, Quirino Ordaz, que llevaba más de cuatro meses pendiente. Una dilación que había provocado malestar en el Palacio Nacional de Ciudad de México.
López Obrador lanzó recados no solo a las empresas del sector de la energía o la construcción, algunas de sus dianas más habituales. Como hizo también el miércoles, extendió sus críticas al negocio bancario, hotelero y en general a toda empresa española con operaciones en México. Sobre Bancomer, la mayor filial del BBVA y el primer banco del país, comentó que un expresidente de la entidad lo acusó de ser un populista durante la campaña electoral. “El presidente del principal banco español y extranjero en México. Se sentían dueños del país. Ahora se sorprenden”.
A Iberdrola le acusó de llevar a cabo “una política de influyentismo” y señaló los supuestos intereses entre la energética española y los gobiernos anteriores, escenificados por las puertas giratorias entre el mundo de la política y las grandes empresas. El presidente mexicano censuró en concreto el fichaje de la exsecretaria de Energía durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) y del propio expresidente como miembro del Consejo de administración.
“Iberdrola se convirtió en una especie de monopolio en México y recibió muchos privilegios. Nos han ofendido a los mexicanos”. La inversión de la empresa española en México ha ido progresivamente reduciéndose en el país durante los últimos años, en particular en el negocio de las renovables, penalizado por las políticas del Gobierno de López Obrador.
También hubo acusaciones a OHL como “la empresa favorita del sexenio pasado”, liderado por el priista Enrique Peña Nieto, sobre el que el cerco de la corrupción se ha estrechado tras la entrada en prisión de varios de sus hombres de confianza. La constructora, con mucha presencia en el Estado de México, la entidad más grande del país y uno de los pocos reductos del viejo PRI, estuvo envuelta en repetidas polémicas durante la legislatura pasada. En mayo de 2015, la publicación de una serie de escuchas telefónicas puso bajo sospecha a varios directivos de OHL México por corrupción y tratos de favor. La polémica desembocó en la dimisión “por motivos personales” del entonces presidente de la firma española, José Andrés de Oteyza.
España es, tras Estados Unidos, el país extranjero de mayor inversión en México, con unos 76.000 millones de dólares (más de 66.000 millones de euros), según datos publicados por la Secretaría de Economía para 2021, lo que representa alrededor de un 12% del total de la Inversión Extranjera Directa (IED), y la mitad son nuevas inversiones, aunque la relación comercial viene consolidándose desde hace décadas. Bancos y telefonías son las carteras más notables, aunque hay una gran industria turística de firma española. Hasta 6.856 empresas presentan inversión extranjera hacia México.
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