Mostrando entradas con la etiqueta preguntas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta preguntas. Mostrar todas las entradas



Tras los combates de la madrugada, el Ejército ruso ha acabado por tomar la central nuclear de Zaporiyia (sureste de Ucrania), la mayor de Europa y una de las más grandes del mundo, con seis reactores atómicos. Estas son algunas claves de lo sucedido y de las implicaciones de este suceso a corto, medio y largo plazo:

¿Puede la guerra en Ucrania provocar un desastre nuclear?

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA, dependiente de Naciones Unidas) lleva días advirtiendo del “riesgo muy real” de que alguna de las numerosas instalaciones con material radiactivo de Ucrania sufra algún daño durante el conflicto con consecuencias graves. El incendio ocasionado por el ataque de las tropas rusas a la central nuclear de Zaporiyia, muestra hasta qué punto es cierta la amenaza de un desastre. Como ha explicado este viernes el director de la OIEA, el argentino Rafael Grossi, el edificio incendiado no alberga los reactores y tampoco se vieron afectados los sistemas de seguridad ni se produjeron escapes radiactivos.

No obstante, la seguridad de la mayor planta nuclear de Europa sí se ha visto “amenazada”, según Grossi: “Tenemos suerte de que no haya habido un escape de radiación”, ha subrayado el jefe de la OIEA. “Esta es una situación sin precedentes”. Tras el ataque a la central de Zaporiyia, el ministro británico de Defensa, Ben Wallace, ha acusado al presidente ruso, Vladímir Putin, de “jugar con fuego (…) fuera de toda lógica o necesidad”. Wallace ha añadido: “No es solo peligroso para Ucrania y los rusos: es peligroso para Europa”. Horas después del ataque, los británicos pidieron la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Cómo se pone en peligro la seguridad de las centrales nucleares?

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Resulta improbable que Rusia provoque un desastre nuclear de forma premeditada en Ucrania. Como incide Carolina Anhert, catedrática emérita de Ingeniería Nuclear de la Universidad Complutense de Madrid, “se perjudicaría a sí misma, porque la nube radiactiva les llegaría con toda seguridad”. No obstante, el uso de armamento junto a estas instalaciones supone un grave riesgo, no solo para la integridad de las instalaciones (que cuentan con fuertes medidas de protección) sino también para los diferentes sistemas o el propio suministro de energía que deben garantizar su seguridad.

“El edificio que aloja la propia central está más protegido y es muy difícil que sufra daños, pero hay otros puntos vulnerables”, comenta Anhert. Para David Fletcher, profesor de la Escuela de Ingeniería Química y Biomolecular de la Universidad de Sídney, “la preocupación real no es tanto una explosión catastrófica como la ocurrida en Chernóbil, sino que se produzcan daños en su sistema de enfriado, que es necesario incluso cuando los reactores están apagados. Ese fue el tipo de daño que produjo el accidente de Fukushima”.

¿Por qué es tan importante Zaporiyia?

Zaporiyia es algo “fuera de lo común”, explica Anhert. La central cuenta con seis reactores, cada uno de ellos una capacidad de 1.000 megavatios (un gigavatio), cinco de ellos construidos en la década de los ochenta y uno más construido en los noventa. Conjuntamente, suman más del 40% de toda la capacidad de energía nuclear instalada en Ucrania. La central sola podría abastecer a hasta seis millones de hogares, apunta por correo electrónico Jacopo Buongiorno, especialista en energía nuclear del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Basta una comparación para entender su magnitud: la planta tiene un potencial de producción solo ligeramente inferior (seis gigavatios, frente a algo más de siete) a las cinco centrales nucleares que hay en operación en España.

¿Cuánta energía ha dejado de verter la central tras el ataque?

DTEK, la mayor eléctrica ucraniana, afirma que el ataque a Zaporiyia ha provocado la pérdida de 1,3 gigavatios de capacidad de generación, algo más de la quinta parte del total. Para compensar esta merma, la compañía ha anunciado la puesta en marcha de nueve unidades de centrales de carbón que no se estaban utilizando. “Todas nuestras centrales térmicas tienen el carbón necesario y todas las minas siguen funcionando con normalidad para alimentar la generación”, apunta la empresa en un comunicado publicado a mediodía de este viernes. “DTEK está preparada para garantizar la estabilidad del sistema”.

¿Hay riesgo de apagones?

“Sí, sin duda”, apunta Buongiorno. No solo por el hecho de que la central esté bajo control del Kremlin, que ahora puede hacer y deshacer a su antojo, sino porque “las alteraciones en la red (redes de transmisión, subestaciones eléctricas, etc.) son muy factibles en la actual situación de guerra”, subraya el investigador del MIT. Desde el inicio de los ataques, algunas zonas del país ya han sufrido cortes puntuales —más o menos prolongados— del suministro eléctrico.

La ciudad de Mariupol encadena ya cuatro días consecutivos sin luz y sin calefacción, según reconoce este viernes DTEK. “Los hospitales están utilizando generadores, pero no está claro cuánto más durarán”, remarca la compañía en un comunicado en el que pide un alto el fuego para poder reparar los daños en la red. Algunos municipios cercanos a Kiev también han sufrido cortes. A escala nacional, sin embargo, aún aguanta a pesar de los repetidos ataques del Ejército ruso sobre las infraestructuras, entre ellas las redes de alta tensión.

Con temperaturas que rondan los cero grados en la capital, Kiev, y que la próxima semana pueden caer hasta los ocho y nueve bajo cero de madrugada, un corte de suministro sería trágico para la población civil.

¿Qué implica que Putin haya tomado el control de los reactores?

Las plantas que suministran energía eléctrica resultan estratégicas para cualquier país y la toma de control de una central tan grande como Zaporiyia por parte de las tropas rusas supone un duro golpe para Ucrania. En una situación normal, los gestores del sistema eléctrico deben estar preparados en todo momento para la desconexión repentina de una central, compensando esa caída con la entrada en funcionamiento de otras plantas para evitar un desequilibrio entre la demanda y la generación que provoque apagones. Sin embargo, la guerra ha ido debilitando el sistema eléctrico de Ucrania. Y aunque sin duda la demanda eléctrica ha caído por el conflicto, la pérdida del control sobre este gigantesco complejo atómico aumenta en gran medida la incertidumbre para garantizar el suministro eléctrico.

De momento, Rusia mantiene funcionando una parte sustancial de la central, pero esto puede cambiar en cualquier momento. Según Alejandro Zurita, exfuncionario europeo con una dilatada experiencia internacional en temas de energía nuclear, la ocupación de Zaporiyia “es, sobre todo, un acto claro de intimidación”. “Es el mayor foco eléctrico de Ucrania y tomar su control es un mensaje muy fuerte a la opinión pública, un elemento más de la conquista”, asegura por teléfono. Si la voluntad de Putin fuese parar todos los reactores, podría hacerlo en cuestión de minutos: “Si quieren, pueden hacerlo. Es una acción inmediata: se disparan las barras de control dentro del núcleo del reactor y se apaga”.

¿Hasta qué punto dependía el sistema eléctrico ucraniano de Rusia?

Ucrania lleva años tratando de desligar su suministro de Rusia para acercarse gradualmente a la Unión Europea. Ahora mismo, es una isla energética: el pasado jueves, cuando el Kremlin inició la invasión, el operador del sistema estaba justo llevando a cabo una prueba de desconexión del gigante euroasiático y, desde entonces, su suministro depende íntegramente de su capacidad interna de generar electricidad.

¿Puede Ucrania conectarse al sistema eléctrico de la Unión Europea?

Las autoridades ucranianas llevan trabajando desde hace un lustro para conectarse con la red eléctrica de la Unión Europea y ser completamente independientes de Rusia y de Bielorrusia. Tanto la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, como la titular de Energía del bloque, Kadri Simson, se han comprometido en los últimos días a acelerar un proceso que no es sencillo. Con una población de 44 millones de personas, y a pesar del éxodo masivo de los últimos días, no sería fácil paliar la falta de suministro interno con energía procedente de Polonia, Eslovaquia, Hungría o Rumania, países que no tienen una amplia capacidad ociosa.

“La sincronización con la red europea es un paso crucial, que debe darse pronto para evitar un colapso del sistema eléctrico ucraniano”, ha dicho este viernes el consejero delegado de DTEK, Maxim Timchenko, en un encuentro con prensa nacional y extranjera. “Estamos preparados para ello”.

¿De dónde procede la electricidad que consume Ucrania?

Algo más de la mitad de la electricidad generada en 2020 —el último dato disponible— procedía de sus 15 reactores nucleares, seis de los cuales están en el complejo de Zaporiyia. El carbón aporta casi otro 30%, y el gas natural cerca de un 8%, según las cifras de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El resto procede de la red hidroeléctrica, la quema de fuelóleo (petróleo) y, en muchísima menor medida, de la energía eólica, la solar y los biocombustibles.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link



La guerra en Ucrania ha movido a la Unión Europea a adoptar nuevas medidas encaminadas a la defensa del país contra el ataque de Rusia. La Comisión Europea coordinará la compra de material letal —también no letal— para armar al Ejército ucranio, en una decisión que supone un hito en su política de defensa, por tratarse de la primera vez que participa en la compra de armamento y asume la coordinación para distribuir el material.

¿Por qué se ha implicado la UE en el envío de armas a Ucrania?

El brutal ataque de Rusia contra su país vecino ha provocado una ola de indignación en las opiniones públicas europeas. Y los 27 países de la Unión, incluso los más reacios a implicarse en un conflicto, se han sentido impelidos a aumentar drásticamente su apoyo al Estado ucranio. Como en tantos otros asuntos (comercio, política monetaria, vacunas, etcétera), la suma de iniciativas nacionales ha requerido finalmente la coordinación por parte de la Comisión Europea, para garantizar que no se desperdician recursos o se duplican esfuerzos.

¿Es la primera vez que la Comisión participa en una compra de armamentos?

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Sí. Desde el año pasado, la UE dispone del llamado Fondo Europeo de Apoyo para la Paz (FEAP), un fondo de nombre cada vez más orwelliano que hasta ahora solo había financiado programas de apoyo de formación militar o de compra de material no letal en países como Malí, República Centroafricana o Mozambique.

¿A cuánto asciende el fondo con el que se financiará la compra?

Cuenta con 5.692 millones de euros para el período 2021-2027.

¿Cuánto se destinará a apoyar a Ucrania?

Se asignarán 450 millones de euros para armas de combate y 50 millones para material no letal. La Comisión Europea quiere así incentivar a los socios al envío de armamento y no simplemente de equipamiento defensivo o sanitario.

¿Quién se encarga de la adquisición de armas y del envío?

Cada Estado miembro decide libremente qué material desea aportar para socorrer a Ucrania, pero se hará de forma coordinada dentro de la UE. La factura corre por cuenta de cada Estado, pero pueden solicitar el reembolso de una parte con cargo al fondo europeo. Las modalidades de envío son confidenciales por razones de seguridad, en prevención de posibles represalias rusas.

¿Qué países de la UE han enviado material de combate hasta ahora?

Son Alemania, Bélgica, Eslovenia, Estonia, Francia, Grecia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa y Rumania, según información recopilada por la OTAN. También Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido.

¿Dónde estará el centro de coordinación?

El jefe de Política Exterior y de Seguridad de la UE, el vicepresidente de la Comisión Josep Borrell, creará una célula encargada de coordinar las operaciones de provisión de armamento. Funcionará como una cámara de compensación, dedicada a casar las peticiones del Gobierno ucranio de Volodímir Zelenski con las ofertas de los Estados miembros. Si Kiev demanda, por ejemplo, munición, misiles y defensas antiaéreas, Bruselas sondeará a los socios de la UE su disponibilidad para cubrir la petición hasta colmar las necesidades planteadas.

¿Qué ventajas tiene esa centralización?

Según la Comisión, evitará que varios Estados envíen el mismo material, que alguno aporte productos innecesarios o que se queden sin cubrir algunas de las carencias de Ucrania.

¿Participa España en esta operación?

Sí. El fondo se sufraga, como todo el presupuesto comunitario, con contribuciones de los Estados, entre ellos España. Y el Ministerio de Defensa español será uno de los 24 encargados de la ejecución del plan de asistencia a Ucrania con cargo al fondo, según la Decisión del Consejo de la UE publicada este lunes en el Diario oficial de la Unión Europea. Solo tres países —Austria, Irlanda y Malta— han optado por no participar en la ejecución del plan, aunque no han vetado su puesta en marcha y participan en la compra de material no letal.

Entonces, ¿España está colaborando en el envío de armamento a Ucrania?

Sí. El Gobierno español ha descartado el envío bilateral, pero participa en la ejecución del plan europeo para armar al ejército ucranio.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



Rusia ha lanzado este jueves una agresión militar a gran escala contra Ucrania. Estas son las principales preguntas y respuestas de un conflicto con un potencial devastador, no solo para la población ucrania, sino también para el orden mundial.

¿Qué busca Vladímir Putin?

El Kremlin ha alegado varias motivaciones para justificar el ataque. Desde hace tiempo, sostiene que el Gobierno ucranio planeaba retomar por la fuerza las regiones separatistas del Donbás y que sobre la población local se cernía la amenaza de un “genocidio”. No hay ninguna prueba de lo primero, y el canciller alemán, Olaf Scholz, calificó de “ridículo” lo segundo en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich. En términos más amplios, Moscú denuncia que Ucrania está camino de convertirse en una gran base para armamento occidental cerca de sus fronteras. Ucrania no es miembro de la OTAN y solo ha recibido suministros de armas de pequeño calado a medida que la amenaza rusa se intensificaba. Para entender la agresión rusa es, en cambio, imprescindible observar otros factores que el presidente, Vladímir Putin, no menciona: su deseo de frenar la integración de Ucrania en la órbita occidental y el pleno desarrollo de su democracia —que podría constituir un peligroso ejemplo a la vista de la ciudadanía rusa oprimida bajo su régimen autoritario—. Ucrania es parte esencial del proyecto de recuperación imperial rusa que Putin abandera a través del restablecimiento de una zona de influencia en el perímetro de la antigua Unión Soviética en la que, a su juicio, ni Occidente debe meterse ni, de facto, las ciudadanías locales deberían ser libres de elegir su destino si este no coincide con sus planes.

¿Cuál es el equilibrio de fuerzas militares en Rusia y Ucrania?

La descompensación es enorme. Las Fuerzas Armadas rusas sufrieron un prolongado periodo de deterioro tras el colapso de la URSS. Pero Vladímir Putin ha capitaneado un enorme esfuerzo de modernización de sus capacidades, con importantes inversiones. La superioridad es abrumadora en todos los dominios, terrestre, marítimo, aéreo, cibernético y espacial. Rusia invirtió oficialmente unos 62.000 millones de dólares (55.668 millones de euros) en gasto militar en 2021, según el informe The Military Balance del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. El gasto de Ucrania no llegó a los 5.000 millones de dólares. Rusia cuenta además con un arsenal nuclear comparable al de Estados Unidos. Las experiencias de combate en las operaciones de Georgia (2008, y en la que el alto mando ruso constató las graves deficiencias de sus fuerzas), Ucrania (2014) y Siria (2015) han permitido grandes avances en el desarrollo de la capacidad operativa. Ucrania, por su parte, ha ido mejorando unas Fuerzas Armadas que, en 2014, estaban gravemente desorganizadas y faltas de medios. Instructores militares occidentales han ayudado en ese proceso, y el país ha recibido algunos tipos de armamento que podrán ser útiles en la defensa contra la invasión, como drones armados de fabricación turca y misiles antitanque Javelin. Pero es improbable que pueda oponer una resistencia eficaz. Otra cosa es una guerra de guerrillas posterior a la fase inicial de la agresión.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

¿Es el ataque el preludio de una ocupación?

El presidente Putin ha dicho que no pretende ocupar el país vecino, sino desmilitarizarlo. Esta declaración debe ser vista en un contexto en el que los dirigentes rusos han afirmado repetidamente que la amenaza de invasión que denunciaban los países occidentales era pura paranoia. De momento se trata de un ataque amplio, con entrada en territorio ucranio desde distintos puntos y con bombardeos en múltiples puntos del mismo. Parece probable el intento de extender el territorio de los separatistas del Donbás para que coincida con la delimitación administrativa de la región. También hay razones para creer que Rusia podría buscar el establecimiento de un corredor entre el Donbás y Crimea, e incluso entre Crimea y Odesa, ciudad portuaria con relevancia estratégica.

¿Intervendrá militarmente Occidente en favor de Ucrania?

No en términos de despliegue de fuerzas para luchar contra Rusia. Ucrania no es miembro de la OTAN y no está, por tanto, cubierta por la cláusula de mutua defensa de la Alianza. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha dejado claro hace tiempo que no enviaría fuerzas a combatir en Ucrania. Otra cosa es el incremento de los suministros de armas a la antigua república soviética, hasta ahora de pequeña intensidad. Algunos aliados, como Alemania, no están por la labor, pero otros sí, como Estados Unidos o Reino Unido. El Gobierno francés emitió el jueves declaraciones que inducen a pensar que podría estar dispuesto. El problema es que la entrega de sistemas de armamento complejos no es un asunto rápido, y el entrenamiento para su uso eficaz, tampoco. Mientras, sobre el terreno, las cosas podrían evolucionar de forma muy veloz.

¿Qué sanciones impondrá Occidente?

Los aliados han dejado claro que serán contundentes en la respuesta, que será de intensidad suficiente para perjudicar la prosperidad futura de Rusia, según han señalado algunos dirigentes occidentales. Hay varias vías de acción. Una, financiera, con el objetivo de cortar el acceso de entidades bancarias rusas a los mercados de capitales; otra, comercial, bloqueando exportaciones de tecnología punteras. Una tercera son sanciones personales a altos representantes del régimen ruso, como las que ya se han producido después de que Moscú reconociera la independencia de los territorios separatistas del Donbás. Un 70% de los bancos y empresas estatales rusas serán objeto de las sanciones, según lo acordado por el Consejo Europeo. Las exportaciones de crudo y aerolíneas impedirán que la industria rusa pueda mejorar sus activos. En otro apartado, Alemania ha anunciado la suspensión del proceso de autorización de la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream 2, una obra ya completada pero no activada que redoblaría el abastecimiento directo de Rusia a Alemania puenteando a los países del este de Europa —anulando pues las comisiones de tránsito por ejemplo para Ucrania y las ventajas geopolíticas del caso—.

¿Cómo puede responder Rusia?

El arma más importante a disposición del Kremlin frente a la UE es el suministro del gas. Según datos ofrecidos por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, un 24% del mix energético total de la UE corresponde al gas, que en un 90% es importado. Rusia abastece un 40%. Frente a una oleada de sanciones occidentales, Moscú puede jugar con el gas, tanto con alteraciones de suministro como con un corte abrupto. Von der Leyen anunció que la UE está preparada para resistir al escenario de corte abrupto gracias a los planes de contingencia hechos para incrementar las importaciones de gas natural licuado. Rusia tiene otras herramientas para responder, jugando con las exportaciones de productos como el trigo —cuyo precio ya está subiendo en el mercado, puesto que también Ucrania es gran productora— o el titanio. Occidente, sobre todo Europa, puede sufrir, entre otras cosas por la pérdida de facturación de empresas exportadoras. Pero no cabe duda de que Rusia, una economía pequeña, frágil y monocultivo, sufrirá más a medio y largo plazo. A corto, el Kremlin dispone de importantes fondos de emergencia que le permitirán atenuar el golpe.

¿Con qué apoyos internacionales cuenta Rusia?

La invasión rusa ha provocado una amplia oleada de condenas, no solo por parte de países occidentales. El secretario general de la ONU exhortó al presidente Putin a retirar sus tropas. Rusia confía en que la cada vez más estrecha relación con China, consagrada a principios de mes en una importante declaración conjunta que plasma una visión común para un nuevo orden mundial, le dé oxígeno en esta tesitura. Está por ver hasta qué punto estará dispuesta a llegar Pekín. Al margen de la convergencia general, en cuanto a la invasión la potencia asiática ha mantenido una posición ambigua, por la que ha reafirmado su apego al concepto de integridad territorial de los países, pero también ha subrayado el peso de las preocupaciones rusas por su seguridad. Pekín ha evitado este jueves calificar de invasión lo ocurrido. En cualquier caso, es probable que China pueda constituir una alternativa económico-tecnológica para Rusia ante el aislamiento que sufrirá por parte de Occidente.

¿Qué está en juego más allá de Ucrania?

Por supuesto, lo prioritario es la vida de los civiles que afrontan la perspectiva de un conflicto terrible. Pero más allá de eso está en juego la definición del orden mundial del siglo XXI. Rusia y China buscan un reajuste. El Alto Representante para la Política Exterior Europea, Josep Borrell, ha definido el pulso como la alternativa entre un orden multilateral apoyado en las organizaciones y el derecho internacional, con la aspiración a la afirmación de los derechos humanos en una acepción plena y otra multipolar, con zonas de influencia, y una mirada relativista acerca de los derechos humanos. La agresión rusa a Ucrania es el terreno de juego central en ese pulso global.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

top