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Manifestación en Oxford, Inglaterra, contra la invasión rusa.
Manifestación en Oxford, Inglaterra, contra la invasión rusa.Steve Parsons (AP)

Un grupo de intelectuales ha hecho una declaración afirmando que no cabe pretexto para no condenar la agresión rusa a Ucrania. “Ningún conflicto político, y menos unas reivindicaciones nacidas de discutibles intereses, justifica el paso dado por Putin de desencadenar una guerra de ocupación de un país independiente”, se lee en el texto. Entre otros firmantes aparecen los filósofos Fernando Savater y Félix de Azúa, los escritores Rosa Montero, Andrés Trapiello y Daniel Gascón o los historiadores Antonio Elorza, José Carlos Mainer y Ángel Viñas. Afirman que la amenaza nuclear lanzada por el presidente ruso, Vladímir Putin, “revela el grado de deshumanización alcanzado por su política”.

Critican “la pasividad reinante” ante la situación y denuncian la “ceremonia de la confusión que lleva a promover movilizaciones en defensa de la agresión, bajo la máscara del ‘no a la guerra’”. Cualquier solución a la guerra en curso, a su juicio, “ha de arrancar del fin de la agresión, contraria al Derecho Internacional y a los valores universales de convivencia entre los pueblos”.

Los autores de la declaración sostienen que los argumentos del líder ruso para la invasión son mendaces. “La fundamentación proporcionada por Putin de unas supuestas razones históricas, que incluyen una grotesca culpa de Lenin y una no menos ridícula satanización del gobierno democrático de Kiev, sobre el telón de fondo de que Ucrania es Rusia, solo añade el fraude intelectual a su proyecto de restauración del imperio bajo su poder autocrático”. Alertan de que estamos “ante un proyecto destinado a insistir en su camino de la muerte para lograr sus propósitos frente a la Europa democrática. Y que contiene suficientes elementos como para desencadenar una Tercera Guerra Mundial a medio plazo”.

Respaldan la política “prudente y determinada” del presidente español, Pedro Sánchez. Por otro lado, lamentan “la actuación de francotiradores participantes en instancias internacionales, como el Grupo de Puebla, cuyas actuaciones favorables a la guerra erosionan tanto la eficacia de la acción del Gobierno como la cohesión democrática de la sociedad española”.

El Grupo de Puebla es un foro político de orientación izquierdista. En los últimos días ha hecho dos comunicados relativos al conflicto. El 24 de febrero: “El Grupo de Puebla expresa su profunda preocupación por el reciente curso de los acontecimientos en Ucrania y hace un llamado cordial a las partes involucradas en el mismo, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea, para mantener la paz y la seguridad de Ucrania abandonando la vía de la intervención militar y de las sanciones económicas unilaterales contra Rusia, como instrumentos de presión para forzar una salida asimétrica del conflicto con un alto costo de vida para los ciudadanos involucrados”. Entre sus firmantes, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, el expresidente colombiano Ernesto Samper o el expresidente paraguayo Fernando Lugo. El siguiente comunicado, a diferencia del primero, apuntó a la responsabilidad de Rusia. Salió el 26 de febrero. Decía: “Desde el Grupo de Puebla condenamos el uso unilateral de la fuerza y las graves consecuencias humanitarias que generan los ataques realizados durante la madrugada por parte de la Federación Rusa a la capital de Ucrania, Kiev”. Entre otros, lo firmaban de nuevo Samper y Lugo, no aparecía Correa y sí el expresidente español Rodríguez Zapatero.

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La cumbre de la UE con la Unión Africana, celebrada este jueves y viernes en Bruselas, ha sido escenario de un nuevo incidente machista. Durante los saludos protocolarios con los jefes de Estado africanos, en la primera jornada este jueves, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, sufrió un desaire machista ante la pasividad del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que recuerda a un episodio anterior.

El incidente tiene potencial para convertirse en un nuevo sofagate, aquel episodio de hace un año en el que, durante una visita al presidente Recep Tayyip Erdogan en Ankara, la presidenta de la Comisión fue relegada a sentarse en un sofá mientras el presidente del Consejo ocupaba una silla junto al dirigente turco: Michel no reaccionó entonces ante la desigualdad de trato, y las acusaciones de machismo le persiguen hasta hoy.

En esta ocasión, el protagonista ha sido el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, Jeje Odongo, quien durante el saludo de protocolo y el posado para la foto ha pasado de largo sin estrechar la mano ni dirigir una sola palabra a Von der Leyen –le hace un leve gesto de saludo, casi imperceptible– y se ha ido en cambio directo a saludar, con fuerte apretón de manos, y a conversar con los dos hombres que acompañaban en ese momento a la alemana: el propio Michel y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Ante el desplante, el presidente del Consejo, que tenía la ocasión perfecta para enmendar los errores del pasado, calla y no hace nada. Es Macron quien invita al ugandés a saludar a Von der Leyen. Finalmente, Odongo se acerca a la líder alemana, y conversa brevemente con ella, pero sin darle la mano en ningún momento. Más tarde, el ugandés publicó en redes sociales una fotografía del instante en la que se le veía a él saludando solamente a Macron y Michel, con el siguiente mensaje: “Fui recibido por el presidente del Consejo Europeo y el presidente de Francia, Emmanuel Macron”. Ni rastro de Von der Leyen. El mensaje fue borrado más tarde.

“Me sentí herida y me sentí sola, como mujer y como europea”, censuró Von der Leyen en una comparecencia en el Parlamento Europeo en abril del año pasado, tras el sofagate. El episodio hizo patente la rivalidad entre las dos cabezas visibles de las instituciones europeas, pero la imagen de Ankara se convirtió sobre todo en el símbolo de las inaceptables humillaciones que muchas mujeres sufren todavía a diario en Europa. El nuevo patinazo de Michel se produce, además, a escasos cuatro meses de que el ex primer ministro belga tenga que renovar el cargo al frente del Consejo, un proceso al que se enfrenta a los dos años y medio de ser elegido.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, es relegada a un sofá en la reunión de la UE con el líder turco. Vídeo: REUTERS

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