The FBI says it is investigating a series of bomb threats earlier this week at historically Black colleges and universities.
There were no explosions, and no bombs were found.
“This investigation is of the highest priority for the Bureau and involves more than 20 FBI field offices across the country,” the FBI said in a statement Wednesday. “These threats are being investigated as Racially or Ethnically Motivated Violent Extremism and hate crimes.”
It added it was not able to provide any more details on the threats, citing an ongoing investigation.
Several historically African-American colleges received a second round of bomb threats Tuesday following similar threats Monday.
Among those receiving threats Tuesday were Howard University in Washington, D.C.; University of the District of Columbia; Edward Waters University in Jacksonville, Florida; Kentucky State University; Fort Valley State University in Georgia; Xavier University of Louisiana; Spelman College in Atlanta; and Morgan State University in Baltimore.
On Monday, Howard University, Southern University and A&M College (Louisiana), Bethune-Cookman University (Florida), Bowie State University (Maryland), Albany State University (Georgia) and Delaware State University (Delaware) confirmed similar threats.
The threats resulted in canceled classes and shelter-in-place orders.
Some information in this report came from The Associated Press.
Fotografía de un teléfono inteligente con el logo de la empresa NSO, dueña del programa espía Pegasus.JOEL SAGET (AFP)
La Agencia Federal de Investigación (FBI, siglas en inglés) ha confirmado que adquirió y probó el programa espía Pegasus de la empresa tecnológica israelí NSO, pero niega haberlo utilizado en ninguna investigación, ya que su único objetivo era tenerlo para estar al tanto de las tecnologías emergentes. El software de la empresa de vigilancia ha estado rodeado de controversia tras conocerse que medio centenar de gobiernos, varios de ellos autocráticos, lo han usado para controlar a disidentes y periodistas, según una investigación internacional difundida en 2021. Tras esa denuncia, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó el año pasado a NSO en la lista negra de empresas vetadas en contratos públicos.
La revelación se publicó en julio de 2019 por los diarios Le Monde y The Guardian, entre otros medios internacionales, y se basaba en la filtración de una lista de 50.000 números telefónicos identificados como objetivos potenciales desde 2016 por los clientes de NSO, aunque no todos habían sido infectados. Entre los estados que usaron el programa de NSO, según las revelaciones, se encontraban México, Hungría, Marruecos, India, Arabia Saudí, Ruanda y Azerbaiyán.
The Guardian reveló que el FBI compró el programa en 2019 bajo la administración del entonces presidente Donald Trump. “El programa no fue utilizado para brindar ayuda en ninguna investigación, sino que el FBI adquirió la licencia limitada únicamente para poner a prueba y evaluar el producto”, enuncia un comunicado enviado al diario británico.
El documento indica que la intención era probar el programa para evaluar los problemas de seguridad que podía acarrear el hecho de que el software “cayera en manos equivocadas”. Según The Guardian, se trata de “una revelación asombrosa, en parte porque la administración de Biden recientemente colocó a NSO en una lista negra del departamento de comercio, diciendo que tenía evidencia de que las herramientas de piratería de la compañía habían permitido a los gobiernos de todo el mundo llevar a cabo una represión transnacional, dirigida a disidentes y periodistas”, enfatizó The Guardian.
La adquisición se produjo después de largas negociaciones entre funcionarios estadounidenses y la compañía NSO. Fuentes conocedoras del tema han explicado que después de la compra, el FBI no utilizó el programa, pero siguió pagando el acceso y prolongó su licencia.
“El FBI trabaja diligentemente para mantenerse al tanto de las tecnologías emergentes y su comercio, no solo para explorar un posible uso legal, sino también para combatir el crimen y proteger tanto al pueblo estadounidense como a nuestras libertades civiles”, dice el comunicado del FBI. “Eso significa que identificamos, evaluamos y probamos rutinariamente soluciones y problemas técnicos por diversas razones, incluida la posibilidad de que caer en las manos equivocadas podría plantear problemas”, prosigue la Agencia. “No hubo uso operativo en apoyo de ninguna investigación, el FBI obtuvo una licencia limitada solo para pruebas y evaluación de productos”, finaliza el comunicado.
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Desfile de combatientes del ISIS en Raqa (Siria) tras la proclamación del califato, a principios del verano de 2014.
La estadounidense Allison Fluke-Ekren organizó y dirigió un batallón militar exclusivamente femenino en las filas del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas inglesas), ha informado el Departamento de Justicia este sábado. Una denuncia presentada en 2019 en el tribunal federal del Distrito Este de Virginia, acusa a la mujer, que viajó a Siria para enrolarse en la organización yihadista, de proporcionar y conspirar para proporcionar apoyo material al ISIS. Fluke-Ekren, de 42 años, llegó supuestamente a presentar al líder del autodenominado califato, Abubaker al Bagdadi, planes para atentar contra una universidad estadounidense sin precisar que finalmente no se concretaron al quedarse embarazada. Su esposo, comandante de los francotiradores en Siria en 2014 y cuya identidad no ha sido revelada, resultó muerto en un bombardeo contra posiciones del ISIS. La pareja se conoció en EE UU y llegó al país árabe con 15.000 dólares para comprar armas.
La acusada, que fue detenida en Siria en una fecha indeterminada, fue puesta a disposición del FBI este viernes y posteriormente trasladada a Virginia. Se espera que comparezca en el juzgado federal de Alexandria el lunes a primera hora de la tarde. Originaria de Texas, donde fue profesora, la mujer estuvo involucrada en actividades tales como la planificación y el reclutamiento de agentes para un potencial ataque contra un campus universitario dentro de Estados Unidos. También fue la líder del batallón Khatiba Nusaybah, que entrenaba a mujeres en el uso de rifles de asalto AK-47 y granadas y en la comisión de atentados suicidas mediante cinturones de explosivos. También instruyó a menores en el uso del Kaláshnikov. Uno de los testigos explicó que los líderes del ISIS y los responsables militares estaban orgullosos de tener una instructora estadounidense.
Basada en el testimonio de seis personas, la demanda establece que la acusada estuvo activa entre 2014 y 2017. En ese periodo, la mujer indicó también su intención de volar un centro comercial de su país con un coche bomba, pues consideraba que un atentado que no matase a un gran número de personas era un desperdicio de recursos. Inspirada en los atentados del ISIS que golpearon varias capitales europeas, Fluke-Ekren aspiraba a replicar los golpes en su país de origen, según uno de los testigos de la fiscalía.
A finales de 2016, la estadounidense había llegado arriba en la cadena de mando del ISIS gracias a los servicios prestados como responsable de la Khatiba, formada únicamente por esposas de combatientes del ISIS. Según uno de los testigos, la dirección del autodenominado Estado Islámico ordenó a las mujeres que se quedaron en Raqa durante el asedio de 2017, para continuar con el entrenamiento. La ofensiva fue lanzada por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) para expulsar a los yihadistas de la antigua capital de facto del califato en Siria (la otra era Mosul, en Irak, donde fue proclamado). La batalla comenzó en junio y concluyó en octubre de 2017, momento en el que las FDS recuperaron el control de la arrasada ciudad.
Un vehículo blindado estacionado a la entrada de la sinagoga en Colleyville, Texas.SHELBY TAUBER (REUTERS)
Un hombre armado irrumpió este sábado en una sinagoga en Colleyville, Texas, a unos 40 kilómetros al noroeste de Dallas, y tomó a varias personas como rehenes mientras celebraban la ceremonia del sabbat. Tanto el FBI como los equipos de acción rápida de la policía fueron movilizados y los negociadores se pusieron en contacto con el sospechoso que retenía al menos a cuatro personas, una de ellas un rabino, según informaba la cadena de noticias CNN. Según los medios de EE UU, uno de los rehenes, un hombre, ha sido liberado.
Las primeras informaciones que manejan los medios norteamericanos era que el secuestro podía tener una motivación ligada al terrorismo de Al Qaeda, ya que el asaltante buscaba la liberación de una miembro del grupo terrorista del fallecido Osama Bin Laden que cumple una cadena de 86 años de cárcel. El presidente Joe Biden fue informado sobre el desarrollo de la situación y los principales miembros de su equipo de seguridad nacional están en contacto con los líderes federales encargados de hacer cumplir la ley, según un tuit de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.
Citando a un alto funcionario de la Administración demócrata, la cadena ABC reportó que el hombre era hermano de Aafia Siddiqui, una mujer apodada Lady Qaeda por los diarios estadounidenses, y exigía que su hermana fuera liberada de la cárcel. Siddiqui está recluida en la prisión del Centro Médico Federal (FMC) en Fort Worth, Texas. Científica paquistaní, Siddiqui fue sentenciada por un tribunal de Nueva York en 2010 a 86 años de prisión por intento de asesinato de oficiales estadounidenses en Afganistán. Su caso provocó indignación en Pakistán.
Imagen de Aafia Siddiqui divulgada por el FBI en 2003. FBI | Getty
Siddiqui nació en Pakistán en 1972, pero vivió en EE UU en la década de los noventa. Se dedicó al campo de la neurociencia: estudió en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y realizó un doctorado en la Universidad de Brandeis, en ese mismo Estado. Su nombre estuvo en la lista de “los más buscados” elaborada por el FBI.
De acuerdo con la versión de funcionarios estadounidenses en 2014, Siddiqui volvió a casarse y en esa ocasión lo hizo con Ammar al-Baluchi, el sobrino de Khalid Sheikh Mohammed, el autor intelectual de los atentados contra el Pentágono y las Torres Gemelas.
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La toma de rehenes se produjo durante un servicio religioso en la sinagoga de la congregación Beth Israel, que se estaba emitiendo en vivo por la página web de la comunidad en Facebook, según informó el diario local Fort Worth Star-Telegram. Debido a los rigores que impone la pandemia, muchos de los fieles seguían el servicio religioso desde sus casas.
La policía de Colleyville, a través de su cuenta de Twitter, informó que estaba respondiendo con un equipo SWAT a una llamada de emergencia en el número 6100 de la calle Pleasant Run. “Todos los residentes del área inmediata están siendo evacuados. Por favor, evite la zona”, advirtió la policía.
Más de 8.000 personas se conectaron al vídeo de la retransmisión en directo una vez que se conocieron las primeras informaciones en redes sociales sobre lo ocurrido, hasta que finalmente la emisión se suspendió sin que la situación en el interior de la sinagoga se hubiera resuelto.
La periodista Jessika Harkay, del diario Fort Worth Star-Telegram, se encuentra retransmitiendo en directo a través de Twitter desde el lugar de los hechos. Según Harkay, se oyeron frases del secuestrador, aunque no había imágenes de lo que ocurría. “No llores en el teléfono conmigo”, se escucha en el audio del streaming por Facebook. “No me lloren, joder. Tengo seis hermosos niños… Hay rehenes en la sinagoga que van a morir… ¿Por qué lloras?”.
Y continúa: “Voy a morir, ¿me estás escuchando?… Voy a morir haciendo esto, ¿de acuerdo? ¿Me estás escuchando? Me voy a morir. No llores por mí”. También se escucha que dice: “Algo anda mal en Estados Unidos”.
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