Angie Paola conoció a su novio francés por redes, él la visitó en Barranquilla y ahí la habría convencido de irse.
Angie Paola viajó a Francia a vivir con su novio a quien había conocido por redes, luego al parecer huyó del sujeto. Ahora ella está sin recursos y sin ayuda en ese país.
Noticias Barranquilla.
Angie Paola Rueda viajó desde el barrio Las Nieves en Barranquilla, el pasado 28 de enero a Audruicq (a 5 horas de París), Francia, a donde viviría con su novio Remi Waeterloot, a quien había conocido por Internet y quien la convenció de irse, tras una visita que realizó a Colombia.
Así se informaba en París de la situación de Angie Paola
Sobre el francés poco conoce su familia, aunque desde que la joven había desaparecido el 21 de marzo, han estado en contacto.
Él les dijo que ella, había salido a comprar algo y no regresó, y que por eso llamó a la policía allá para reportar la desaparición.
La familia de Angie Paola, de 19 años de edad, le confirmó a TuBarco Noticias Caribe este miércoles, que ya pudieron hablar con ella.
«A través de una vídeo llamada, como que le prestaron un celular porque ella no tiene, que no tiene plata», indicaron.
La joven barranquillera estudiaba idiomas en el Atlántico.
Una colombiana allá, le dijo a la hermana de la barranquillera que vio a Angie pidiendo ayuda en un restaurante para llegar a un albergue en París. «Que se veía muy mal, cansada y deshidratada».
Tiene una visa de turista por tres meses, ya han corrido dos y deberá encontrar una solución antes de que venza el documento migratorio.
Remi Waeterloot le dijo a la familia de Angie Paola en Barranquilla, que fue a buscarla en París pero dado que no la encontró, «que no la buscará más».
Ella, dejó su carrera de idiomas en la capital del Atlántico por irse al país europeo con el sujeto. Hasta ahora se desconoce con claridad qué pasó entre ellos, si la maltrató, la amenazó o si la tenía encerrada.
Ahora, su familia en Barranquilla está angustiada, tratando de establecer contactos y canales para ayudarla a volver a Colombia.
El futbolista de Puerto Tejada, Cauca continúa siendo enfático en su inocencia: “Una mujer que acaba de ser abusada no me manda emojis de besitos”. Dijo que conoció que la mujer ya había denunciado a otro hombre por lo mismo, «pero no terminó en nada».
Noticias Colombia.
El caso del popular futbolista Andrés Ramiro ‘Manga’ Escobar, no para de tener nuevos elementos en la que él mismo ha denominado ‘una pesadilla en Islandia’.
Lo que le sucedió al deportista nacido en Puerto Tejada, Cauca y que inició su carrera en el Deportivo Cali está lleno de elementos que según su versión, estarían lejos de la realidad.
Con «consentimiento de ambos»
Como se recordará, ‘Manga’ fue condenado a más de 30 meses de prisión por acusaciones relacionado con un caso de abuso sexual a una mujer en el país en donde juega.
Sin embargo, según lo que manifestó al programa Primer Toque todo lo que se ha dicho de su proceso y la condena no ha sido de esa manera.
Asegura no hubo ningún abuso sexual y que además, el juez que tomó la decisión de condenarlo omitió las pruebas que presentó.
Contó que conoció a la mujer en el centro de Reikiavik, capital de Islandia. Luego conversaron durante varios minutos.
Ella según lo que dijo, le manifestó que le gustaba mucho la cultura de Colombia, que él le había caído bien y que le gustaban «los chicos de color».
Tras la charla aseguró se dirigieron a el apartamento en el que vive, ambos habrían estado de acuerdo de ir al lugar y luego «pasó lo que tenía que pasar entre dos adultos y hasta ahí todo bien”. Tuvieron relaciones sexuales de forma consensuada.
Al otro día empezó el lío
El caucano expreso que todo durante el encuentro estuvo bien y bajo la decisión de los dos (ella también mayor de edad), pero que el problema se presentó al día siguiente.
Aseguró en su testimonio que a la mujer se le quedó la chaqueta en su vivienda.
Razón por la cual decidió escribirle, pero ella respondió que irían sus padres. «Dejé la chaqueta en el lobby y llegó fue la policía”, apuntó.
No sería el primer caso de la mujer
‘Manga’ dijo que pudo conocer que ese no sería el único caso similar en el que se habría visto involucrada la mujer. Precisó que ella ya había denunciado a otro hombre, pero el caso no llegó a nada.
Recordó que el día de los hechos la mujer se levantó y habló con un amigo de ella, «le dice lo que pasó y asegura que no se acuerda de mucho y él fue el que le recomienda denunciarme. La policía dice que no estaba apta para el consentimiento y que eso es violación».
A su apartamento «fueron expertos, hicieron exámenes, no hay forcejeo, ni ella es menor de edad”, recalcó.
Para Escobar resulta muy extraño el comportamiento que según él tuvo la víctima, “no puedo creer que una mujer me acuse y que el Gobierno no me escuche, porque una mujer que acaba de ser abusada no me va a mandar emojis de besitos o se va devolver por la chaqueta donde el violador”, dijo a Win Sports.
Juan Carlos salió de Bogotá rumbo a Estados Unidos, murió en Arizona cuando intentaba cruzar por el muro. Hoy su familia recauda fondos para la repatriación del cuerpo.
Juan Carlos salió de Bogotá rumbo a Estados Unidos, murió en Arizona cuando intentaba cruzar por el muro. Hoy su familia recauda fondos para la repatriación del cuerpo.
Noticias Colombia.
La tragedia de la migración ilegal en la frontera con Estados Unidos sigue cobrando víctimas, Juan Carlos Rivera es la más reciente víctima, viajó desde Bogotá buscando ‘el sueño americano’ y ahora su familia se enfrenta a la pesadilla de esclarecer cómo murió realmente y la costosa repatriación del cuerpo.
Su familia está recogiendo fondos para su repatración.
Jhon Escudero, hermano del colombiano, solicitó a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que les permita ver lo grabado por las cámaras de seguridad sobre la caída mortal.
Y es que el reporte oficial desde Tucson, Arizona, es que cuando Juan Carlos intentaba cruzar saltando el muro, cayó y no sobrevivió.
La última llamada desde ‘el hueco’: «Hermano, esto es dos veces más frío que Bogotá», eran entre las 7 y 8 p.m. en Arizona.
El bogotano murió entre el 23 y 24 de febrero de este año, aún la familia sigue recogiendo fondos para poder traer su cuerpo a Colombia.
Buscando un mejor lugar
Rivera, de 37 años de edad y padre de tres hijos menores, perdió el trabajo en una carnicería durante la pandemia. Luego, hizo un préstamo, compró un carro y ofrecía servicio de transporte de pasajeros por aplicaciones móviles. Pero no daban los ingresos para el sosten de su hogar.
Pensó en Estados Unidos.
El punto en el que la Policía de San Luis, Arizona, reportó el hallazgo del cuerpo de Juan Carlos.
No tenía papeles y con las dificultades ahora para tramitar visas por los tiempos, pensó en llegar por ‘el hueco’.
Su familia le contó a Univisión, que Juan Carlos estuvo revisando información, habló con algunas personas e incluso vio vídeos de cómo pasar a través de Yuma, uno de los puntos de cruce fronterizo.
800 dólares le cobraron, y el 21 de febrero empezó el viaje, que no imaginó no tendría retorno. A su familia en Bogotá el dijo que quien lo llevaba, no le inspiraba confianza, aún así, continuó el recorrido.
La última llamada: «Recuerdo que me dijo que estaba haciendo mucho frío: ‘Hermano, esto es dos veces más frío que Bogotá’»,contó su hermano Jhon.
El padre del futbolista ha manifestado que se encuentra tranquilo pese a la situación que se vive. El joven de Rebolo juega en el FC Karpaty Halych ucraniano.
Noticias Caribe.
Hace unos días la situación en la casa del futbolista colombiano Gilmar Bolívar en Rebolo estaba en medio de una tensa calma y tranquilidad.
En su hogar, su padre, que también se llama Gilmar indicaba que se sentían muy orgullosos del talentoso volante que desde el 2021 está en el FC Karpaty Halych en Ucrania.
Bolívar pasó por las inferiores del Deportivo Cali y el Atlético Nacional.
Sin embargo ese sentir ahora ha ido tomando diferentes rumbos, pues la tensión y el miedo por la situación entre Rusia y Ucrania se hizo realidad luego de la toma militar que se ha presentado y tiene al mundo entero con miedo.
Lo que contó su familia el pasado 15 de febrero a TuBarco Noticias Caribe.
Lo apoyan y están atentos
Desde niño el sueño de este barranquillero de 20 años de edad siempre fue debutar como jugador profesional.
Ello se hizo realidad hace algunos meses en la tan hoy mencionada Ucrania. País que vive la invasión rusa y que para muchos ha sido una declaración de guerra mundial.
Antes de llegar a dicho territorio contó a Noticias RCN que no tenía idea del mismo.
Gilmar y su amigo Daniel Ruíz, actual jugador de Millonarios.
“La verdad no tenía ni idea de Ucrania, de lo que representaba, no me hacía una idea de lo que era. Mi empresario me dice que hay una posibilidad de ir a Ucrania, a la ciudad de Leópolis (a 70 km de la frontera con Polonia)… Quedo todavía peor porque no la había escuchado. Tomé la decisión de ir porque la idea era seguir sumando, pero esta vez minutos a nivel profesional”, dijo antes de la actual situación.
Agregó que el choque cultural no fue menor, «el que no está bien de la cabeza se devuelve, pero cuando uno ya ha pasado ciertas cosas y sabe lo que quiere, uno dice, bueno, esto lo voy a tomar como una experiencia porque de todas las cosas uno puede sacar algo positivo. Me encontré con una ciudad totalmente distinta, que, si bien tiene cosas buenas, también te chocan otras cosas como el idioma y la comida”.
La tensión actual
En medio de la compleja situación que se vive por las acciones militares rusos en Ucrania hay mucha incertidumbre.
Ciudadanos de diferentes nacionalidad, así como futbolistas latinos están tratando de salir de ese territorio.
Uno de esos extranjeros es Gilmar, quien ha estado compartiendo a través de sus redes sociales diferentes mensajes pidiendo que todo mejore.
«Son momentos de mucha tensión, pido a Dios que esto acabe pronto, parece una pesadilla! Gracias a todas las personas que se han comunicado conmigo, he sentido el apoyo! Primero está la vida y el ser humano, No tengo nada que reprocharle al fútbol, solo darle las gracias por traerme hasta acá, Dios tiene el control».
Pero su retorno aún no es claro:
“Hasta ahora no he recibido el llamado de nadie, ni de la Embajada ni de la Cancillería, ningún tipo de contacto… En el club tratan de mantenerme tranquilo porque saben que no sería conveniente que me regrese a mi casa, para nadie es un secreto que en cualquier momento puede empezar la guerra, pero, mientras tanto, todo es incierto, entonces la idea es no anticiparse y no tomar una mala decisión”, dijo a RCN.
Y añadió que aunque no entiende el idioma, sabe muy bien que la situación que se vive en ese territorio no es menor, «uno siente, los seres humanos somos energía, se perciben este tipo de cosas, pero también hay tranquilidad por parte de las personas en la ciudad que estoy. Ando tranquilo aquí y tengo fe de que no va a pasar lo inesperado”.
Ante el conflicto entre Rusia-Ucrania, la Cancillería abrió canales de atención:
El animal empezó a asomarse, y sacó medio cuerpo por la tasa del baño. Estuvo casi 3 minutos, los turistas en silencio solo lo observaban y grababan, y él, hacia lo mismo, y decidió devolverse por la tubería del baño.
No es la primera vez que un animal sale de un retrete, desde culebras hasta roedores, y esta vez el lagarto salió y volvió a meterse por el mismo baño.
Noticias Internacionales.
Una historia ha empezado a viralizarse, una pareja de turistas en Taliandia tuvo en encuentro muy particular, para un país en el que en algunas zonas es comun encontrarse lagartos hasta en supermercados, para visitantes y en su baño, fue un susto.
Una pareja de britanicos que estaba de paseo en el país asiático, decidió documentar parte del extraño encuentro en la provincia de Pathum Thani.
El lagarto, que además señalan tienen una mordedura venenosa, en el retrete.
Todo empezó según han revelado algunos, cuando la mujer se había quedado en la habitación del hotel y cuando iba a entrar al baño vio que algo se movía, decidió llamar a su pareja, Jason Kingma, que estaba trabajando relativamente cerca.
Al llevar y levantar la tapa del retrete, vieron que el agua se movía intensamente, así que decidieron poner a grabar y esperar.
El visitante, muy pausado observando.
Se asomó, estuvo por más de 2 minutos en el baño.
A los segundos se asomó un visitante: un lagarto monitor, que viene de la familia del Dragon de Comodo.
El animal empezó a asomarse, y sacó medio cuerpo por la tasa del baño.
Estuvo en el baño casi 3 minutos, los turistas en silencio solo lo observaban y grababan, y él, hacia lo mismo, y al parecer al no sentirse seguro en el lugar decidió no salir sino, devolverse.
Por el mismo retrete se devolvió.
A pesar de que el visitante se fue, los turistas pidieron cambiar de habitación.
El año pasado en Tailandia, se registraron varios episodios de lagartos, algunos de gran tamaños en zonas muy pobladas. Uno de los más virales, fue uno subiendo por estantes de un supermercado.
Lo que se ha dicho, es a qué altura estaba la habitación del hotel, por donde salió el reptil.
Tras el vídeo, muchos han señalado que entre sus temores está encontrarse algún animal saliendo de su baño.
Otros recomiendo siempre prender la luz y revisar, «mantener la tapa abajo».
Para otros más este tipo de encuentros, «es mi peor pesadilla».
Anoche, todos los que viven en casa de María Elena da Silva, de 44 años, se acostaron hambrientos, sin cenar nada. Los once. Los nietos, las hijas, el hijo, la nuera, el yerno y la matriarca, una mujer menuda, delgada. Aunque sospecha que está enferma, ha tenido que bajar al río por la mañana a hacer la colada. Tres horas frotando con sus manos huesudas de dedos fuertes. Las ropas multicolores secándose contrastan con la vegetación de este rincón de Pernambuco, en el Brasil más pobre. “Las cosas están muy apretadas, mucho. Lo más difícil es la alimentación”, se lamenta en la sala-cocina de una precaria casita de ladrillo con suelo de tierra en Garanhuns.
Les faltan agua y electricidad mientras sobran las moscas y las penurias. “Solo me queda la ayuda de Dios”, dice resignada esta mujer que vive en un quilombo, las comunidades fundadas por esclavos huidos de los ingenios azucareros. No todos los días su familia se acuesta con el estómago vacío, pero cada vez es más frecuente que se queden sin desayuno, almuerzo o cena.
Ivone Maria Araujo, en la cocina de su casa, en el interior del Estado de Pernambuco. Como sus vecinas cada vez tiene más dificultades para hacer tres comidas al día.Brenda Alcântara
El hambre ha vuelto con fuerza al debate político en Brasil. Medir su incidencia es asunto complicado, pero poco le importa a esta mujer. Las privaciones se le multiplican. En el país más desigual del continente más desigual, la pobreza tiene color y género. La mayoría de los que comen menos de lo que deberían son familias encabezadas por negras o mestizas, mujeres solas como las que viven en esta comunidad cuatro horas en coche tierra adentro de la costa pernambucana. En esta región nació Lula da Silva, que hizo de la lucha contra el hambre bandera y prioridad al llegar al poder en 2003.
La señora Silva y los suyos viven en la incertidumbre cotidiana, sin saber qué y cuándo van a comer. A su nuera no le ha subido la leche, así que alimenta a su bebé con leche de vaca. Al primero, que tuvo con 16 años, pudo amamantarlo. Sus vidas penden de un equilibrio frágil. Basta que falle una pieza para que todo se desmorone.
Maria Helena da Silva, que encabeza una familia de once personas que en ocasiones no tienen qué comer, muestra unos peces que acaban de pescar. Brenda Alcântara
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Dos encuestas nacionales detectaron en 2021 niveles de inseguridad alimentaria que para sus autores indican el regreso del hambre a Brasil. Para la rede Penssan que investiga la soberanía alimentaria, los hambrientos son el 9%; para el equipo Alimento para la Justicia rondan el 15%. La FAO discrepa. El brazo de la ONU para la alimentación considera que “con los datos disponibles a día de hoy” no se puede afirmar tal cosa y remite a lo que indiquen los que difundirá en julio. Sí constata un empeoramiento a cuenta de la pandemia. El 3,5% de los brasileños sufría en 2018-2020 inseguridad alimentaria grave y un 23,5%, moderada: 57 millones, uno de cada cuatro brasileños.
La señora Silva con uno de sus nietos en la sala cocina de su casa de ladrillo y suelo de tierra, en Garanhuns (Pernambuco).Brenda Alcântara
En estas pequeñas comunidades de descendientes de esclavos sienten que la mejoría que experimentaron desde el inicio de siglo se frenó y viven un retroceso. Y eso les aterra. Atrás quedó la época en que cuatro de cada diez bebés morían o cuando niñas de siete años emigraban a la ciudad para ser niñeras. Niñas cuidando bebés. Nadie da ya a los críos pienso de animal como si fueran galletas, pero muchos siguen como sus antepasados, sin tierras propias para cultivar. Y aún hay familias inmensas, lo que dificulta la subsistencia porque no hay trabajo o la paga es misérrima. El jornal por cultivar para otros es de 50 reales (8 euros, 9 dólares) ; con café y almuerzo incluido, baja a 40.
Una comunidad fundada por esclavos que huían de los ingenios en el municipio de Capoeiras, en el interior de Pernambuco.Brenda Alcântara
“La pandemia ha agravado un aumento del hambre que ya existía”, sostiene al teléfono el investigador brasileño Marco Teixeira, del equipo Alimento para la Justicia de la Universidad Libre de Berlín y coautor de una de las encuestas mencionadas. “El punto de inflexión fue 2016″, añade.
Es decir, la llegada al poder del centro derecha con el impeachment, que cerró abruptamente la etapa del Partido de los Trabajadores (PT). La pandemia y la larga crisis económica han vaciado los bolsillos de millones de brasileños y llenado las aceras de las ciudades de indigentes. A todo ello, explica, se suma un cambio estructural. La austeridad y el techo de gasto sustituyeron una política que priorizó los programas sociales.
Todo eso, que se decide muy lejos de estas comunidades rurales, se ha traducido en carencias concretas, como explica Adriana do Nascimento Silva, de la Federación de Sindicatos de los Trabajadores Rurales y Agricultores Familiares de Pernambuco. Enumera programas que fueron eliminados o jibarizados en a partir de 2016: el que construyó cisternas para almacenar agua de lluvia; el que compraba productos agrícolas para repartir entre agricultores necesitados, los desayunos y meriendas escolares, el que repartía carne de carnero cada tres meses… La llegada de Jair Bolsonaro al poder ha agravado el desmantelamiento iniciado por Michel Temer. Los lugareños veneran a Lula, que a los siete años emigró de Pernambuco con su madre y siete hermanos, como antes y después hicieron infinidad de sus paisanos.
Maria Helena da Silva, ante la fresquera de su casa, donde viven 11 personas sin electricidad ni agua. Brenda Alcântara
Las escuelas y la atención médica básica han sobrevivido a la escabechina. Cuentan las hermanas Araujo que la carne de vaca es, en estos tiempos de inflación y pobreza desbocada, algo excepcional. Si compran carne, cosa rara, suele ser pollo. Si no, huevos o sardinas como las que van a comer con pasta este mediodía. Por lo demás, dieta escasa y monótona: arroz, feijão (frijoles), mandioca… alimentos típicos en este país donde el monocultivo histórico abocó a la población a una alimentación deficiente. En Garanhuns, los fazendeiros compran las pequeñas parcelas de quien emigra para extender el monocultivo.
Como muchas mujeres por aquí, Yvone Araujo, de 32, estará eternamente agradecida por haber recibido una casa de verdad con dos cuartos, cocina, retrete y suelo de baldosa. La tiene decorada con colores vivos, plantas y mucho mimo. Con el marido y un hijo enfermos, vive en la preocupación perenne.
En el grupo de WhatsApp de la asociación de vecinos del quilombo Caluete, en Garanhuns, las peticiones de ayuda se multiplican. Quien puede dona, insiste la presidenta, doña Flor, de 62 años. Es común que los hambrientos sientan vergüenza de contar sus miserias a sus vecinos, a una periodista o a un encuestador. Pero un detalle ayuda a entender las carencias de la familia de once que encabeza la señora Silva. Cuando se le pregunta cómo celebran las ocasiones importantes, esta madre de ocho hijos abre bien los ojos y replica: “¿Los cumpleaños? Ah, compramos Guaraná”, un refresco.
Doña Flor, la presidenta de la asociación de vecinos del quilombo de Caluete, en Garanhuns.Brenda Alcântara
Su situación familiar sufrió un golpe cuando el único hijo con trabajo enfermó de tuberculosis. Gracias a la solidaridad vecinal consiguió la alimentación especial que requería. Pero, luego, el chaval se rompió la pierna. No hay jornal para alguien con muletas. Los 452 reales mensuales de ayuda gubernamental contra la pobreza no bastan para todos. La familia comerá este mediodía unos despojos de pollo, pero será gracias a la pensión que cobra la madre de la señora Silva. En su alacena, una bolsa de sal y dos de pasta para cuzcuz, desayuno típico en estas tierras. El aumento de los hambrientos es un drama. Y una paradoja lacerante en un país cuya primera exportación es soja para alimentar pollos y vacas.
Los tiempos más oscuros han dejado rastro. “Tengo 13 hijos, 13 hijos vivos”, aclara José Fernández da Silva, de 58 años, cuando sus vecinos de un remoto quilombo en Capoeira le apuntan como el que tiene la mayor familia entre los presentes. Con ademán tímido, cuenta que es analfabeto, que trabajar desde crío le impidió ir a la escuela. El señor da Silva, que tiene 23 nietos, enviudó cuando a su esposa le picó una cobra. Tras relatar esas calamidades, asoma un brillo en sus ojos, un punto de orgullo, y dice: “Los 13 saben leer”. Estas gentes sencillas quieren eso y mucho más para sus hijos y sus nietos.
Un detalle de una cocina de las comunidades rurales del interior de Pernambuco, donde la inseguridad alimentaria causa estragos.Brenda Alcântara
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