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El presidente de EE UU, Joe Biden, presenta este lunes su propuesta de presupuestos para 2023 en la Casa Blanca.
El presidente de EE UU, Joe Biden, presenta este lunes su propuesta de presupuestos para 2023 en la Casa Blanca.Oliver Contreras / POOL (EFE)

La realidad de la guerra de Ucrania se ha colado en los presupuestos de Estados Unidos para 2023, por valor de 5,8 billones de dólares, con un aumento del 4% del gasto militar junto a numerosos programas sociales. El aumento de impuestos a las rentas más altas sufragará en parte el desembolso del Gobierno federal, en un contexto de incertidumbre por la alta inflación y las turbulencias geopolíticas internacionales, del curso de la contienda al precio y el suministro del petróleo.

La propuesta del presidente Joe Biden para el año fiscal 2023 puede reducir el déficit “en más de 1,3 billones este año”, según ha adelantado la directora de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Shalala Young, en una llamada con periodistas. Para revitalizar su agenda y recortar el déficit en un billón en la próxima década, la Administración propondrá un gravamen a los estadounidenses más ricos. La presión se aplicaría a los hogares con rentas superiores a 100 millones de dólares, mediante un nuevo impuesto mínimo del 20% sobre los ingresos, así como sobre el valor de activos líquidos como las acciones, que actualmente se tributan solo al venderse.

El aumento fiscal, con todo, no es una novedad, sino una idea planteada desde los primeros compases de la presidencia demócrata para costear sus ambiciosos planes de infraestructuras. El nuevo impuesto para millonarios reducirá el déficit en 361.000 millones de dólares (328.315 millones de euros), mientras que las inversiones y reformas adicionales supondrán una rebaja de 1,413 billones de dólares (1,285 billones de euros).

El segundo presupuesto de la presidencia de Biden —una declaración de intenciones que luego será adelgazada por el Congreso, como sucedió el año pasado—, persigue promover la seguridad en el país y en el mundo, además de realizar las inversiones necesarias para “construir un EE UU mejor” (Build Back Better, el lema de su mandato), ha adelantado la Casa Blanca. En concreto, destina a las inversiones internas 1,6 billones de dólares, un incremento del 7%, en partidas tan dispares como la financiación adicional de viviendas asequibles, iniciativas contra la violencia armada y el apoyo a la industria local para paliar la congestión de la cadena de suministros, uno de los factores que han espoleado la inflación. Enfriar la presión de los precios, en máximos históricos, es otro de los objetivos que sobrevuela la propuesta. La ampliación de los programas de salud pública elevará, en cambio, el déficit en 365.000 millones de dólares (331.953 millones de euros).

Biden solicitará también al Congreso unos 813.000 millones en defensa, 31.000 millones más, o el 4%, con respecto al presente año fiscal, que concluye el 30 de septiembre. Entre las inversiones militares, se incluye el fomento de la investigación y el desarrollo de sistemas de alerta antimisiles, ante potenciales amenazas de países como Corea del Norte o Irán, y en medio de una coyuntura geopolítica al rojo vivo por la guerra en Ucrania y la incógnita de la respuesta final de Rusia.

Según el documento publicado este lunes por la Casa Blanca, el Gobierno federal estima que el déficit se reducirá en 2023 en 1,3 puntos porcentuales, hasta representar el 4,5% del producto interior bruto (PIB). Las cuentas prevén que el déficit presupuestario sea de 1,15 billones de dólares (1,05 billones de euros) en el conjunto de 2023, frente a los 1,415 billones (1,29 billones de euros) previstos este año. Este nivel de déficit es el resultado de registrar ingresos fiscales a nivel federal por valor de 4,638 billones de dólares (4,22 billones de euros) y 5,792 billones (5,27 billones de euros) de gastos.

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Pese a la abultada reducción del déficit en 2023 respecto a 2022, las previsiones para la próxima década se estancan en una tasa crónica en torno al 4,5%. Lo mismo sucede con la ratio de deuda pública sobre el PIB, que cerrará 2023 en casi el 102% y durante la próxima década continuará por encima del umbral del 100%. La deuda pública superó en 2021 los 30 billones de dólares por el sobrecoste de combatir la pandemia. El Gobierno federal destinó cinco billones, financiados con préstamos, a paliar los estragos de la crisis sanitaria, por lo que, en un contexto económico incierto —alta inflación y crisis energética—, la reducción es prioritaria.

“Los presupuestos son una declaración de objetivos, y el presupuesto que estamos presentando hoy envía un claro mensaje de que valoramos la responsabilidad fiscal, la seguridad en casa y en todo el mundo y las inversiones necesarias para continuar con nuestro crecimiento justo y construir un Estados Unidos mejor”, ha subrayado el presidente del país, Joe Biden, en la presentación.

El mandatario recupera su agenda doméstica tras la polémica diplomática por un comentario presuntamente favorable a desalojar a Vladímir Putin del poder, este fin de semana. Si desde el primer día de su mandato la recuperación económica y la reconstrucción del país tras la pandemia han sido prioritarias —con inversiones millonarias en infraestructuras, gasto social y energías limpias—, la guerra de Ucrania le ha obligado a corregir el paso.



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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha reunido este sábado en Varsovia con los ministros de Exteriores y de Defensa de Ucrania, Dmitro Kuleba y Oleksii Réznikov, respectivamente, en un encuentro que no figuraba en el programa difundido por la Casa Blanca. Más que una reunión al uso, se ha sumado a los últimos 40 minutos (según la Casa Blanca) de la hora y media que ha durado el encuentro que los dos ministros ucranios mantenían con los secretarios de Estado y Defensa de EE UU, Antony Blinken y Lloyd Austin, que le acompañan.

Tras la reunión, la Casa Blanca ha emitido un comunicado en el que asegura que Biden habló con los dos ministros ucranios sobre “los futuros esfuerzos para ayudar a Ucrania a defender su territorio”, sin especificar medidas concretas. En otra nota, el Departamento de Estado señala que Blinken y Austin “prometieron continuar su apoyo para el cumplimiento de las necesidades humanitarias, de seguridad y económicas” de Ucrania.

A un lado de la mesa estaba la representación estadounidense y al otro, la ucrania. Los periodistas han podido escuchar cómo Kuleba le contaba al presidente de EE UU que había podido descansar en el tren de Kiev a Varsovia porque ha aprendido a “dormir en cualquier circunstancia” desde que empezó la guerra. Biden le respondió que él también podía dormirse en los trenes, porque cuando era senador los usaba a diario para trasladarse entre Washington y el Estado en el que residía, Delaware.

Biden se ha entrevistado posteriormente con el presidente polaco, Andrzej Duda, al que ha reafirmado el “compromiso sagrado” de Washington con el Artículo Quinto de la OTAN, el que obliga a socorrer a un Estado miembro si es atacado. Ambos países pertenecen a la Alianza Atlántica.

Biden también tiene previsto reunirse con refugiados ucranios en el estadio de fútbol PGE Narodowy, que ha sido reconvertido en centro de ayuda a quienes abandonan el país. Polonia ha recibido 2,2 millones de los 3,7 millones de refugiados ucranios, según los últimos datos de la agencia de la ONU para los refugiados, Acnur, actualizados este viernes. También conocerá a organizaciones que participan en la respuesta humanitaria.

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A las 18.00, dará en el patio del Palacio Real de Varsovia un discurso que su asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, ha definido como “importante”. Tratará de “los esfuerzos unidos del mundo libre para apoyar al pueblo de Ucrania, hacer responsable a Rusia de su brutal guerra y defender un futuro enraizado en principios democráticos”, según el programa de la Casa Blanca. Réznikov ha anunciado en su cuenta de Twitter que tanto él como Kuleba estarán allí presentes.

El viernes, tras aterrizar en la ciudad polaca de Rzeszów, a unos 80 kilómetros de Ucrania, se reunió con los soldados de la 82 División Militar Aerotransportada de las Fuerzas Armadas estadounidenses, desplazada para reforzar el flanco oriental de la OTAN, y les dedicó unas breves palabras que anticipan las bases de su discurso de este sábado. “Estáis en medio de una lucha entre democracias y oligarcas”, dijo. “Lo que está en juego ―y no solo en lo que estamos haciendo aquí para tratar de ayudar el pueblo ucranio y evitar que continúe la masacre―, sino más allá, lo que está en juego es: ¿a qué se va a parecer la libertad de vuestros hijos y nietos? Estáis involucrados en mucho más que simplemente si podéis aliviar el dolor y sufrimiento del pueblo de Ucrania”. En su anterior escala, en Bruselas, participó en tres cumbres, de la OTAN, el G-7 y la UE.

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Hace justo un año, en marzo de 2021, el portavoz del Kremlin aplaudía que el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, hiciera pública su vacunación en plena lucha contra el coronavirus. “El ejemplo de gente que goza de autoridad y estima tiene un valor incalculable”, dijo entonces Dmitri Peskov sobre el alto cargo. Un año después, y sumergido el país en una guerra real sin final visible, la prensa rusa se pregunta dónde está el general que acompañaba a Putin en sus paseos por Siberia. “El ministro de Defensa tiene mucho trabajo, como ustedes comprenderán. Está en marcha una operación militar especial y no hay tiempo para la actividad en los medios. Es totalmente comprensible”, respondió este jueves a los medios el representante del Gobierno de Vladímir Putin.

Vladímir Putin, ala izquierda, con el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, observan la vegetación durante una excursión en 2019.
Vladímir Putin, ala izquierda, con el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, observan la vegetación durante una excursión en 2019.ALEXEY NIKOLSKY (KRM)

Horas después de que los medios rusos planteasen qué pasaba con el general, el Kremlin difundió una imagen de la videoconferencia que mantuvieron el mismo jueves los miembros permanentes del Consejo de Seguridad con el mandatario ruso. Shoigú, apenas reconocible al fondo de la imagen, aparecía por primera vez desde hace 13 días. Durante su ausencia de la escena pública ha pasado de todo: desde acusaciones del Kremlin contra Kiev de que desarrollaba armas biológicas para emplearlas contra eslavos, hasta las masacres de civiles en asedios como el de la ciudad de Mariupol, pasando por la confirmación de que habían sido abatidos generales y comandantes rusos bajo fuego enemigo.

Durante las primeras semanas de la ofensiva, el alto mando aparecía habitualmente en los medios, pero el 11 de marzo dejó de ser visto. La desaparición de la escena pública de Shoigú y del jefe del Estado Mayor, Valeri Gerásimov, fue destacada inicialmente por el diario independiente MediaZona, vetado por las autoridades tras ser declarado agente extranjero. En las últimas notas sobre él en la web del Ministerio de Defensa figura que el 11 de marzo conversó por teléfono con su homólogo turco, Hulusi Akar, y que visitó el hospital clínico-militar Madryk. Allí fue tomada la última imagen de él difundida: ataviado con el uniforme de general del ejército, condecoró a varios heridos con medallas al honor y al coraje. “¡Recuperaos, os esperamos!” dijo Shoigú a sus combatientes. “Gracias por vuestro servicio, por vuestra labor en el combate. No defraudaron ni a sus padres, ni a su familia, ni al ejército”, agregó.

El alto mando solo es superado en el escalafón por el comandante en jefe supremo de las Fuerzas Armadas de Rusia, Vladímir Putin. Su absentismo en medio de la campaña en Ucrania que parece enfangarse, ha alimentado los rumores un día después de la primera dimisión de un alto cargo del Gobierno. Anatoli Chubáis, representante del Kremlin ante la ONU para el cambio climático, abandonó el país este miércoles por su desacuerdo con la guerra de Ucrania.

El presidente Vladímir Putin, a la derecha, en la reunión celebrada con el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, en el centro, y jefe del Estado Mayor, Valeri Gerásimov, a la izquierda, el 27 de febrero.
El presidente Vladímir Putin, a la derecha, en la reunión celebrada con el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, en el centro, y jefe del Estado Mayor, Valeri Gerásimov, a la izquierda, el 27 de febrero.
ALEKSEY NIKOLSKYI/SPUTNIK/KREMLI (EFE)

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A pesar de que este jueves se cumplía un mes desde el inicio de la invasión de Ucrania, Shoigú tampoco compareció públicamente para hacer balance. El parte de guerra lo ofreció el portavoz de Defensa, Ígor Konashenkov, quien desglosa cada jornada los “objetivos destruidos” y su total acumulado. “Desde el inicio de la operación militar especial han sido destruidos 257 vehículos aéreos no tripulados; 202 sistemas de misiles antiaéreos; 1.572 carros de combate y otros blindados, 160 lanzacohetes múltiples, 633 cañones de artillería de campaña y morteros; y 1.379 vehículos especiales”, dijo este jueves.

Esta meticulosidad en el recuento del armamento destruido contrasta con el silencio que se guarda sobre las cifras de pérdidas humanas, especialmente las propias. La única vez que el Gobierno ruso ofreció un dato oficial de sus bajas fue el 2 de marzo, cuando anunció que había sufrido 498 fallecidos y 1.597 heridos. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU ha podido confirmar 977 civiles muertos y 1.594 heridos en Ucrania hasta el 23 de marzo, incluidos 55 fallecidos en territorio separatista de Donbás, aunque la cifra podría ser mucho más alta, ya que las dificultades para acceder a ciertas zonas dificultan el registro. “La mayoría de las muertes de civiles fueron causadas por armamento explosivo de zona, incluidos cohetes, bombardeos aéreos y artillería pesada”, constata Naciones Unidas.

Según el Kremlin, durante la reunión del Consejo de Seguridad celebrada este jueves y de la que difundió una imagen, Shoigú se encargó de “informar del progreso de la operación militar especial y de los esfuerzos en curso para brindar asistencia humanitaria, garantizar la seguridad y restaurar la infraestructura vital en los territorios liberados”. No hubo más detalles. El Ministerio de Defensa ruso también anunció que este jueves Shoigú además mantuvo un encuentro “con el complejo militar-industrial” del país para implementar las reformas exigidas por el Kremlin “ante la presión de las sanciones de los países occidentales” sobre la industria bélica rusa. “Como resultado del encuentro se desarrollaron propuestas concretas para ser entregadas a la dirección del país”, añadía brevemente el departamento que dirige el general, sin aportar imágenes de este encuentro.

La desaparición de Shoigú en la segunda mitad de la guerra contrasta con su visibilidad en las primeras fases de la campaña. El segundo día de la ofensiva, el 25 de febrero, Shoigú y Gerásimov se reunieron presencialmente con Putin en un encuentro retransmitido por televisión. Separados por una enorme mesa, los dos mandos comparecieron ante Putin y acataron la orden del mandatario de poner en “estado de combate especial” sus fuerzas de contención estratégica, el arsenal nuclear ruso.

El general Shoigú también conversó con varias personalidades extranjeras en aquella fase inicial de la guerra. El 25 de febrero recibió en Moscú al ministro de Defensa de Armenia, Suren Papikian, y el 1 de marzo habló de nuevo por teléfono con el turco. Tres días después lo haría con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a quien intentó convencer de que Moscú se vio obligada a atacar, porque Kiev alentó en los últimos ocho años “la entrada de nacionalistas y neonazis en todas las estructuras de poder e intensificó los bombardeos contra la población civil de Donbás”.

Shoigú también tuvo tiempo en esos primeros momentos de la guerra para felicitaciones y preparativos. El 27 de febrero agradeció su labor a militares y veteranos en el día de las Fuerzas Especiales, mientras que el 8 de marzo hizo lo propio con maestros y alumnos. Y el 3 de marzo pudo reunirse con la cúpula de las Fuerzas Armadas rusas para no solo abordar la evolución de su campaña, sino para preparar también la celebración del 77.º Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria, el nombre con el que se conoce en los territorios de la antigua URSS su triunfo sobre las fuerzas de Hitler. Un festivo que también se celebra el 9 de mayo en Ucrania, aunque desde 2015, a raíz de intervención rusa en Donbás, cambió su nombre por “Día de la Victoria sobre el nazismo en la II Guerra Mundial”.

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Suecia y Finlandia —dos países miembros de la UE, pero no de la OTAN— han decidido recurrir a sus socios comunitarios para reclamar una defensa mutua en caso de ataque por parte de Rusia. Las amenazas del presidente Vladímir Putin calan. Y la invasión de Ucrania deja pocas dudas. A la vista de la creciente inseguridad en el continente, los dos países nórdicos han invocado este miércoles la cláusula del Tratado de la Unión Europea que prevé la ayuda mutua en caso de agresión armada. La petición se ha cursado en una carta al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. En ella piden que la cumbre europea que se celebrará este jueves y viernes en Versalles (Francia) deje “meridianamente claro” que ambos países consideran “que la pertenencia a la UE es una importante fuente de seguridad”, según la misiva firmada por la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y su homóloga finlandesa, Sanna Marin.

La demanda ha logrado, de momento, ser incluida en el borrador del comunicado final de la cumbre. Y fuentes comunitarias indican que con toda probabilidad los 27 socios aceptarán que la promesa de ayuda mutua aparezca recogida en la Declaración de Versalles que se espera aprobar en esa ciudad francesa. A lo que no se hace alusión todavía en los textos preparatorios es a la solicitud de Ucrania, Moldavia y Georgia de entrar en la UE. Fuentes comunitarias señalan que esto dependerá del debate de los jefes de Estado y de Gobierno, aunque señalan que una salida rápida para el país agredido por Putin podría ser algún tipo de asociación reforzada, ya que los procesos de entrada suelen ser muy largos.

Reconsiderar la tradicional neutralidad

La agresión a Ucrania ha llevado a los dos países nórdicos a reconsiderar su tradicional posición de neutralidad y sopesar su entrada en la OTAN. El régimen de Putin no ha tardado en advertir de que este paso “tendría graves consecuencias político-militares”. En la carta conjunta que firman las primeras ministras de Suecia y Finlandia, sin embargo, sí hay una mención explícita a la Alianza Atlántica, aunque no sobre su posible entrada: “La relación transatlántica y la cooperación UE-OTAN son fundamentales para nuestra seguridad general”, aseguran. “Es importante subrayar nuestra determinación común en el comunicado conjunto de la reunión de Versalles”, señalan ambas mandatarias socialdemócratas, en referencia a la cumbre en Francia.

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La reclamación ha sido tenida en cuenta en los borradores que se manejan. Pero habrá que esperar al final del encuentro para ver cómo queda la redacción definitiva. “Una UE más fuerte y más capaz en el ámbito de la seguridad y la defensa contribuirá positivamente a la seguridad mundial y transatlántica y es complementaria de la OTAN, que sigue siendo la base de la defensa colectiva de sus miembros. La solidaridad entre los Estados miembros se refleja en el artículo 42, apartado 7, del Tratado de la Unión Europea”.

El artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea fue invocado por Francia en 2015. “Si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance, de acuerdo con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas”, empieza diciendo ese artículo.

Su redacción se acerca a la del artículo cinco del Tratado de la OTAN, que sirve de paraguas frente agresiones externas a cualquiera de sus miembros. “Las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas […] será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y […] en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la parte o partes atacadas, adoptando […] las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada”, asegura el Tratado de la OTAN.

Petición de entrar en la UE

Además de este punto, otro tema que se abordará por los Veintisiete es la petición de entrar en la UE formulada por Ucrania, Moldavia y Georgia. Hasta ahora, las tres peticiones se han tratado en conjunto y se han tramitado a una velocidad nunca vista. Las de los países balcánicos pendientes de entrar en el club comunitario (Serbia, Albania, Montenegro y Bosnia) tardaron meses, alguno tuvo que esperar casi un año. En este caso han sido días. Esta rapidez se explica por la invasión de Ucrania y la ola de solidaridad internacional que ha desatado. También por eso, a partir de ahora, las tres solitudes se abordarán “país por país”, señalan fuentes comunitarias. Las mismas explican que una cosa es lo hecho hasta ahora, poco más que un acuse de recibo, y otra lo que vaya a pasar posteriormente.

“Los procesos de adhesión pueden ser largos”, recuerdan en Bruselas, hablando ya específicamente de Ucrania. Aunque también es cierto que todo depende de decisiones políticas y en ese aspecto hay distintas sensibilidades entre los Estados miembros. Algunos, especialmente los países del Este como Polonia, apuestan por una vía rápida, mientras que otros piden más tranquilidad. De ahí que el debate de los líderes, que se mantendrá este jueves a última hora, adquiera gran importancia. Fuentes comunitarias explican, sin embargo, que un posible punto de encuentro puede ser, mientras la petición sigue el curso normal, ampliar el acuerdo de asociación actual y reforzar la cooperación en áreas como comercio y energía.

La cumbre de Versalles estaba pensada, en principio, para abordar la reforma de la gobernanza económica de la Unión Europea. En ella se iba a debatir sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un proceso que la Comisión Europea inició en otoño pasado. La invasión de Ucrania ha hecho saltar por los aires esa agenda y ha puesto otra sobre la mesa. Muy conectado a la petición de Suecia y Finlandia y a la seguridad, está, por ejemplo, el aumento del gasto en defensa. También se tratará la transición energética, vinculada estrechamente a la reducción de la dependencia de la UE de los hidrocarburos rusos.

Estos días ha corrido por la capital comunitaria el rumor de que se iba a crear algún tipo de fondo para financiar esos gastos, basada en la experiencia del fondo de recuperación. Esta especulación había sido alimentada por Francia. Fuentes de algún Estado miembro hablaba este miércoles de que en Versalles se empezaría a hablar de este asunto. Pero naciones como Países Bajos o Alemania lo rechazan de plano. Fuentes comunitarias apuntan que no se está trabajando en esto, las mismas que destacan que el fondo Next Generation EU aún acaba de empezar a entregar sus primeros pagos y que ya contempla muchas inversiones en transición energética.

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Un avión de combate Mikojan MiG-29GT de Polonia, el pasado lunes en Cracovia.
Un avión de combate Mikojan MiG-29GT de Polonia, el pasado lunes en Cracovia.OMAR MARQUES / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO (Europa Press)

Viejos aviones soviéticos para ayudar a Ucrania a detener la agresión rusa. El Gobierno polaco anunció el martes una paradójica pirueta militar: su intención de trasladar a la base que Estados Unidos tiene en Ramstein (Alemania) todos sus cazas MiG-29, de fabricación soviética, para que puedan ser puestos “inmediatamente y sin coste” a disposición de la defensa de Ucrania. Se calcula que suman unas 28 unidades. Washington mostró sus dudas al respecto. “No tenemos claro que haya motivos suficientes para hacerlo”, dijo John Kirby, portavoz del Pentágono. “Seguiremos en contacto con Polonia y nuestros otros aliados de la OTAN para tratar este asunto y los difíciles retos logísticos que representa, pero no creemos que la propuesta de Polonia sea sostenible”. El portavoz estadounidense de Defensa aseguró, con todo, que si Polonia quiere trasferir aviones de combate a Ucrania es “una decisión de su propio Gobierno”. La iniciativa se ha topado con un aviso de Rusia este miércoles: esa entrega de aviones abocaría a un “escenario peligroso”.

Varsovia pedía que les fueran entregados a cambio aviones estadounidenses usados de “una capacidad operativa correspondiente”. Así lo ha comunicado en las redes sociales el titular de Asuntos Exteriores polaco, Zbigniew Rau, después de que el lunes su primer ministro, Mateusz Morawiecki, negara que Polonia tuviera intención de transferir directamente esas aeronaves de combate a Ucrania.

El gesto había pillado por sorpresa a Washington, según reconoció la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Victoria Nuland, tercera autoridad en la diplomacia estadounidense, durante una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Pero atendía a las aspiraciones expresadas por Estados Unidos y Reino Unido en las últimas semanas, en las que han presionado para que los países de la OTAN que posean aviones de caza de fabricación soviética (esto es: Bulgaria y Eslovaquia, además de Polonia) los pongan a disposición de la fuerza aérea ucrania. Es una súplica a la que Kiev también se ha sumado en varias ocasiones. El interés de que sean estos cazas, uno de los grandes símbolos de la Guerra Fría, y no otros, reside en el hecho de que son las aeronaves con las que han aprendido a volar los pilotos ucranios.

Pocas horas después del ofrecimiento, Rusia ha advertido este miércoles de que crearía un “escenario peligroso”. “Es un escenario muy indeseable y peligroso”, ha dicho el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Varsovia cambió su discurso ante los informes de inteligencia que auguran una intensificación de la ofensiva por parte del ejército ruso ahora que la guerra se acerca a su tercera semana. Y lo hace tras días de negarse al préstamo, por temor a que su decisión fuese vista como un casus belli por Vladímir Putin. Polonia anima también a los otros países a que “hagan lo mismo”. El domingo, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, afirmó que los países que desearan hacerlo contaban con el permiso de Washington.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, lanzó durante una videollamada con legisladores estadounidenses mantenida el sábado una “petición desesperada para que los países europeos proporcionen aviones de fabricación rusa” para pelear con los invasores rusos. También pidió que Estados Unidos dejara de comprar crudo ruso, deseo que le ha sido concedido este martes. Los congresistas han presionado desde entonces a la Administración de Biden para que facilite la trasferencia de esos aviones de combate.

Polonia, miembro de la OTAN, comparte frontera con Ucrania. Nuland añadió el martes en el Senado que Washington también estaba estudiando la posibilidad de colocar algunas baterías de misiles Patriot en ese país del este de Europa.

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El canciller alemán, Olaf Scholz, durante su discurso en la sesión especial del Parlamento de este domingo.
El canciller alemán, Olaf Scholz, durante su discurso en la sesión especial del Parlamento de este domingo.ODD ANDERSEN (AFP)

La invasión rusa de Ucrania ha despertado de golpe a Alemania, que en dos días ha tomado decisiones trascendentales que cambian de forma radical políticas asentadas desde hace décadas. Este domingo, en un discurso histórico en el Bundestag, el canciller, Olaf Scholz, ha anunciado una partida extraordinaria de 100.000 millones de euros para mejorar el Ejército alemán y un aumento de la inversión anual en Defensa de más del 2% del producto interior bruto. “La guerra de Putin”, ha dicho Scholz, supone “un punto de inflexión”. “Tendremos que invertir significativamente más en la seguridad de nuestro país para proteger nuestra libertad y nuestra democracia”, ha asegurado.

Este giro respecto a la política de Defensa alemana viene precedido de las críticas al “abandono” de la Bundeswehr (Fuerzas Armadas) que en los últimos días han expresado políticos de distintos partidos y altos mandos militares. El teniente general Alfons Mais, el oficial de mayor rango, lamentó públicamente que décadas de escuálida inversión han provocado que el Ejército alemán no esté preparado para defender al país de un ataque. “Todos lo vimos venir, pero no hemos podido sacar las conclusiones necesarias de la anexión de Crimea. ¡Esto no está bien! ¡Estoy muy enfadado!”, escribió en una publicación de LinkedIn.

La decisión de Scholz de inyectar a las Fuerzas Armadas una cantidad de dinero inaudita se produce solo un día después de que Berlín diera otro giro de 180 grados a su restrictiva política de envío de armas a zonas de conflicto. Tras semanas resistiéndose y siendo objeto de críticas de los aliados, el canciller anunció la entrega a Ucrania de 1.000 misiles antitanque y de 500 misiles tierra-aire Stinger de las existencias de la Bundeswehr para apoyar a las fuerzas armadas ucranias. “Es nuestro deber hacer todo lo posible para ayudar a Ucrania a defenderse del Ejército invasor de Vladímir Putin”, justificó Scholz el cambio radical de Berlín, que hasta ahora incluso vetaba la reexportación de armamento a través de terceros países.

Ambas medidas son polémicas en un país en el que todavía pesa su sangrienta historia del siglo XX y cuya población es mayoritariamente pacifista. El líder de la oposición, el democristiano Friedrich Merz, dio su apoyo explícito a Scholz, aunque le instó a no aumentar en exceso la deuda para que no recaiga en las generaciones jóvenes. “Recorreremos juntos este camino”, aseguró. Merz retomó una polémica declaración del excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que calificó a Putin de “impecable demócrata” en 2004, durante su intervención: “Ese perfecto demócrata, que nunca lo fue, se ha convertido ahora en un criminal de guerra”.

Hasta ahora Alemania se resistía a aumentar el presupuesto de Defensa como le pedía la OTAN y ha estado posponiendo la necesidad de replantearse su papel en el mundo y su responsabilidad como potencia europea. Scholz precisó que su decisión no se debe a la promesa hecha a los aliados, o no solo: “También hacemos esto por nosotros mismos, por nuestra propia seguridad”, dijo en el Bundestag. El canciller mencionó también la cooperación con los socios europeos. Dijo que es importante para la UE mantenerse al día tecnológicamente y construir la próxima generación de aviones de combate y tanques. “Estos proyectos tienen la máxima prioridad para nosotros”, aseguró.

Putin ha creado una nueva realidad en Europa, dijo Scholz este domingo en una sesión especial del Parlamento alemán. Y eso lo cambia todo: “Ha iniciado una guerra de agresión a sangre fría”. “Es inhumano. Va en contra del derecho internacional. Nada ni nadie puede justificar lo que está pasando”, aseguró el canciller, que recibió aplausos de los diputados en varios momentos de su discurso. “No podía haber otra respuesta a la agresión de Putin”, subrayó. Con la inyección de fondos, que se incorporará al presupuesto de 2022, y el aumento anual del presupuesto de defensa, el objetivo de Berlín es conseguir un Ejército “eficiente y moderno”. Costará mucho dinero, advirtió el canciller: “Pero tiene que ser factible para un país de nuestro tamaño e importancia en Europa”.

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Independencia energética

El punto de inflexión que ha supuesto la invasión rusa de Ucrania no se limita a las capacidades militares de Alemania. Berlín quiere garantizarse la independencia energética de Moscú lo antes posible. Scholz anunció este domingo que el Gobierno construirá dos nuevas terminales de gas licuado que le permitan importar gas por barco y asegurarse el abastecimiento de este carburante en caso de que en un futuro se vea mermado. Alemania no tiene ahora ninguna regasificadora en su territorio, en un ejemplo más de que su política energética de las últimas décadas ha mirado casi exclusivamente al este, al gas que llega por gasoductos desde Rusia.

Los aliados occidentales de Berlín han estado presionando a Alemania para que acelere su desenganche del gas ruso, pero la tarea no es nada fácil para un país que ha cerrado casi todas sus centrales nucleares y que pretende abandonar el carbón antes de 2030. Actualmente el 55% del gas que consume la potente industria alemana y que alimenta las calefacciones del país procede de Rusia. A principios de esta semana Berlín paralizó el proceso de certificación del gasoducto Nord Stream 2, el proyecto energético más controvertido del mundo, en respuesta a las acciones de Rusia.

El canciller ha advertido a Putin de que las sanciones acordadas el sábado por los aliados –la exclusión selectiva del sistema interbancario SWIFT, la congelación de los activos del Banco Central Ruso y de los oligarcas cercanos a Putin- no serán las últimas. “Nos reservamos el derecho a imponer otras más adelante”, dijo. “Seamos realistas: Putin no cambiará de rumbo de la noche a la mañana, pero pronto los líderes rusos notarán el alto precio que van a pagar”, añadió. También en la imposición de sanciones ha habido un cambio de rumbo del Gobierno alemán, que se resistía a imponer medidas como la salida de SWIFT por miedo a las repercusiones para la economía alemana.

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Yhonier Leal, detenido por el doble crimen de su madre y su hermano.

Habló el abogado defensor del confeso asesino de Mauricio Leal y el de su madre Marleny Hernández.

Noticias Colombia.

Yhonier Leal se encuentra detenido en una carceleta del búnker de la Fiscalía en la ciudad de Bogotá. Allí permanece custodiado por las autoridades el confeso asesino de su madre Marleny Hernández y el de su hermano Mauricio Leal, reconocido estilista vallecaucano.

Hace pocas horas se conoció que la defensa de Yhonier prepara unos argumentos para que el acusado sea declarado inimputable.

Yhonier Leal.

Se considera una persona inimputable, aquella que «no enfrentaría las repercusiones que tiene considerado el sistema penal para estos delitos».

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Para ello, el abogado defensor de Yhonier Leal, solicitará un examen psiquiátrico y psicólogico, con el que busca demostrar ante un juez, que su cliente «no comprendía la gravedad del delito que estaba cometiendo al quitarle la vida a sus dos familiares».

Daniel Peña, defensor de Leal expresó en diálogo on Noticias RCN lo siguiente:

“Este dictamen nos dará luces para analizar la capacidad de Jhonier Leal y la posibilidad de determinarse el grado de inimputabilidad si es que a ellos viene lugar», dijo el jurista.

 

Familia pide que se le impute un delito más

El abogado de la familia de Mauricio Leal y Marleny Hernández, buscan que a Yhonier Leal se le impute además de homicidio agravado homicidio y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio; un delito más.

Para los seres queridos del fallecido estilista al detenidopor el doble crimen de madre e hijo se le debería adicionar el delito de tortura.

Elmer Montaña, abogado de las víctimas, manifestó que la Fiscalía no imputo el delito de tortura debido a que «no cuenta con los elementos materiales de prueba para ello».

Cabe recordar que Yhonier hizo un pracuerdo con el ente acusador para pagar una pena en prisión de 27 años y 6 meses, la cual para el defensor de las víctimas podría traducirse entre 13 y 14 años por rebaja de condena.

Montaña en representación de lso familiares de Leal, pide al juez que «no imparta este acuerdo» ya que «viola el principio de legalidad».

«La última palabra la tendrá un juez penal del circuito de Bogotá», aseguró el jurista.

Foto de portada: @yhonierleal

Lea: El fiscal que ‘acorraló’ a Yhonier Leal: “No hay crimen perfecto”, le dijo



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Hasta 39 aviones militares chinos entraron este domingo en la zona de defensa aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés) de Taiwán, en lo que representa la mayor incursión china en un solo día desde octubre. Los aparatos, incluidos 34 cazas, un bombardero y cuatro aeronaves de inteligencia electrónica, fueron detectados en las cercanías de la isla Pratas, en el suroeste de la ADIZ, una zona de vigilancia del Ejército taiwanés más extensa que el espacio aéreo.

Según ha informado el Ministerio taiwanés, aviones de la fuerza aérea de la isla despegaron para salir al paso de los aparatos chinos. “Nuestra fuerza aérea interceptó aviones, emitió advertencias de radio y desplegó sistemas de defensa aérea contra misiles para supervisar las actividades de los aviones militares” de China.

La incursión llega apenas un día después del fin de unas maniobras militares conjuntas de Estados Unidos y Japón en aguas al este de Taiwán, y dos tras una cumbre virtual entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y el primer ministro nipón, Fumio Kishida, en la que ambos acordaron aumentar la cooperación económica y de seguridad para hacer frente, entre otras cuestiones, a los lanzamientos de misiles de Corea del Norte, las amenazas de Rusia hacia Ucrania y el poderío militar de China. Especialmente, según ha indicado la Casa Blanca, contra los intentos de Pekín de cambiar el statu quo en los mares del Sur y el Este de China.

Como respuesta, el Ministerio de Exteriores chino ha presentado una protesta diplomática formal, según ha indicado este lunes. “Han vuelto a difamar y atacar a China, y han injerido con osadía en los asuntos internos de China”, ha declarado el portavoz Zhao Lijian en la rueda de prensa diaria de ese departamento.

China considera Taiwán parte de su territorio y no renuncia al uso de la fuerza para conseguir la unificación. Las relaciones entre Pekín y Taipéi se han deteriorado notablemente desde la llegada de Tsai Ing-wen a la presidencia en 2016 con un programa de mayor distanciamiento hacia el gigante asiático frente al acercamiento que vivieron ambos lados del estrecho de Formosa durante el mandato de Ma Yieung Jie, del conservador Kuomintang. El apoyo de Washington a Taipéi se ha convertido en una de las grandes fuentes de fricción, a su vez, en las relaciones entre China y Estados Unidos.

Pekín no había enviado tantos aviones en un solo día a las cercanías taiwanesas desde octubre, cuando en los primeros cuatro días de ese mes sobrevolaron la ADIZ de la isla un centenar de aparatos militares chinos. El 4 de octubre pasado, un total de 56 entraron en esa zona de defensa aérea, el mayor número en 24 horas desde que Taiwán comenzó a informar periódicamente de esas incursiones en septiembre de 2020.

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A raíz del deterioro de los lazos entre ambos lados del estrecho, el ejército chino ha enviado aviones militares con frecuencia casi diaria a la zona de defensa aérea taiwanesa, como medida para aumentar la presión sobre el Gobierno y el Ejército de la isla. Con ello, logra recabar información sobre el estado de las defensas aéreas taiwanesas, obligar al ejército de la isla a un fuerte gasto para mantener sus aviones en estado operativo permanente, y desgastar los aviones taiwaneses y a sus pilotos. Un caza de la isla se estrelló el pasado día 11 durante una misión de entrenamiento, en un accidente en el que murió el piloto.

El periódico Financial Times publica este lunes que China ha establecido una presencia naval constante en las cercanías de las islas Nansei japonesas y el este de Taiwán, en lo que se percibe como una gran expansión de su poderío naval en un área donde se considera que, si Pekín llegara a atacar Taiwán, podrían chocar las fuerzas chinas y las estadounidenses. Según el diario británico, la Armada china cuenta en esa zona con al menos un buque de guerra de manera permanente, acompañado con frecuencia de un segundo navío militar, en una rotación de destructores y corbetas.

Ello, recuerda el periódico, “marca el primer despliegue continuo de la Armada china fuera de la cadena de islas que se extiende desde Japón en el norte hasta las Filipinas en el sur, y que bloquea el acceso directo de China al Pacífico”.

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Ucrania busca reforzarse frente a la amenaza de Rusia. El Gobierno del presidente Volodímir Zelenski reclama ayuda de sus socios occidentales para armar al ejército y mejorar su entrenamiento. Kiev ha triplicado su presupuesto para defensa desde 2013 y ha recibido fondos, préstamos y armas de Estados Unidos y el Reino Unido, pero sus cifras son incomparables a las de Moscú. En plena escalada de tensión por la concentración de decenas de miles de soldados rusos en torno a sus fronteras, Estados Unidos, Reino Unido y países como Lituania o Letonia han aprobado ya el envío de armas defensivas. Mientras, Alemania rehúsa proporcionar apoyo militar a Kiev y veta los envíos desde terceros países de material de defensa de fabricación alemana.

El Kremlin acusa a la OTAN de convertir Ucrania (que aspira a la membresía desde 2008) en una base militar encubierta de la Alianza y sostiene que los envíos y venta de armas a Kiev, así como los proyectos con instructores sobre el terreno que Ucrania tiene con socios como Canadá, son una amenaza para su seguridad. Esta semana, Dmitri Peskov, el portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió de que el suministro de armas de Occidente a Ucrania es “extremadamente peligroso” y acusó a los aliados de Kiev de incrementar así las tensiones.

El ejército ucranio ya no es el puñado de soldados con equipamiento obsoleto de hace ocho años, cuando Rusia introdujo en la península de Crimea soldados sin bandera y espías militares y se la anexionó con un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional. Ni las tropas con escasos chalecos antibalas y antiguos cascos soviéticos que combatieron en las primeras batallas en el Donbás contra los separatistas prorrusos apoyados política y militarmente por el Kremlin.

Kiev, que lleva ocho años de guerra en el este del país, dedica ahora un 4% de su PIB a defensa, frente al 1,6% de 2013, según cifras del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri). Rusia, alrededor de un 4,5%, según el Sipri, aunque los especialistas advierten que Moscú, que desarrolla nuevas armas —entre ellas un catálogo de misiles hipersónicos—, dedica a su desarrollo militar más partidas sin identificar.

La comparación de fuerzas está lejos de ser equilibrada. Rusia tiene a unos 900.000 efectivos en servicio activo frente a los 209.000 militares de Ucrania, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, y cuenta también con un amplio catálogo de equipos y aeronaves. Pero la balanza la inclina sobre todo por su capacidad en artillería, apunta el experto militar ucranio Mykailo Samus. De hecho, Moscú ya ha mostrado parte de ese catálogo estos días al trasladar para sus maniobras conjuntas con Minsk en Bielorrusia misiles Iskander. Esa brecha puede ser un problema para Ucrania, señala el especialista Samus, que advierte también que ningún país europeo tiene una defensa adecuada en este campo. “Kiev necesita material antimisiles”, dice.

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Ucrania ha estado comprando armas a través de acuerdos con Estados Unidos, el Reino Unido, Lituania, Francia o Turquía, que le ha suministrado drones armados. Aunque el Ministerio de Defensa ucranio afirma que está recibiendo ayuda militar “sin precedentes”, el presidente Zelenski se ha movido para tratar de reforzarse con equipos más sofisticados, sistemas de defensa aérea, defensa cibernética y guerra electrónica. La OTAN ha remarcado que en caso de una nueva agresión militar rusa a Ucrania no enviará tropas; tampoco Washington tiene esa opción sobre la mesa, pero Estados Unidos ha proporcionado a Kiev más de 2.500 millones de dólares en ayuda militar desde 2014, además de drones, misiles antitanque Javelin y vehículos blindados y aprobado la venta de lanchas patrulleras.

Baile armamentístico

Ahora, mientras Rusia sigue movilizando tropas que rodean Ucrania, el departamento de Estado de Estados Unidos ha autorizado a Letonia, Estonia y Lituania, aliados bálticos de la OTAN, para el envío de misiles de fabricación estadounidense a Kiev. La normativa de exportaciones obliga a estos países a pedir autorización para transferir a terceros el armamento obtenido como fruto de sus acuerdos con Washington. El Gobierno checo propone también enviar a Ucrania proyectiles de artillería. Y el Reino Unido ya ha suministrado este mes misiles antitanque e instructores a Kiev y recientemente le proporcionó un préstamo de unos 2.000 millones de euros para modernizar su armada.

Ucrania perdió casi el 80% de sus capacidades e infraestructura naval con la anexión ilegal de Crimea que Moscú utiliza desde entonces como centro fundamental para sus operaciones, por ejemplo, en Siria o Libia. Desde entonces, señala Orysia Lutsevych, investigadora y directora del Foro de Ucrania, de Chatham House, además domina el mar Negro, donde comparte aguas también con tres países de la OTAN (Bulgaria, Turquía y Rumania). “Rusia tiene mucha más capacidad militar y dominio en el aire, que es clave. Esta asistencia de los socios occidentales puede ayudar a infligir un mayor coste a Rusia en caso de invasión, ralentizar el proceso e incluso disuadir”, señala Lutsevych, “pero también tiene un componente simbólico importante para Putin, que debe percibir que Occidente no se da por vencido con Ucrania”.

Mientras Estados Unidos y el Reino Unido anuncian entregas de armas a Ucrania, el Gobierno alemán se mantiene firme en su negativa a exportar armamento, para desesperación de las autoridades ucranias, que le piden que reconsidere su postura. El enfado de Ucrania con Alemania se debe también a que el Gobierno de Olaf Scholz está bloqueando el envío de armas a Kiev incluso a través de terceros países. Según publicó el viernes el Wall Street Journal, Berlin ha vetado el envío desde Estonia de armas de origen alemán al no emitir los permisos necesarios para ello.

El Gobierno ucranio ha criticado a Alemania por el veto, aunque aspira a reconducir el asunto. “Estamos decepcionados por la continua negativa de Alemania a autorizar la entrega de armas defensivas a Ucrania, especialmente en la situación actual”, ha comentado el ministro de Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, al diario alemán Welt am Sonntag.

Alemania tiene desde hace años una política muy restrictiva de exportación de armas, que por principio no permite la entrega de armamento letal a zonas de conflicto. Esta decisión, recogida también en el acuerdo de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales, tiene una dimensión histórica, como recordó la semana pasada la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock. La invasión alemana de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, que provocó millones de víctimas rusas, está todavía muy presente en el imaginario colectivo.

En Ucrania también ha cundido el enfado tras conocerse las polémicas declaraciones del jefe de la Armada, el vicealmirante Kay-Achim Schönbach, que dijo ser partidario de dar a Vladímir Putin el respeto que “merece” y estar a favor de una alianza con Rusia contra China. Ese sentimiento prorruso no es una rareza en Alemania, sino todo lo contrario, que se manifiesta sin ir más lejos en la presencia de políticos de alto nivel en los consejos de grandes corporaciones rusas. El excanciller Gerhard Schröder en Gazprom es quizá el ejemplo más paradigmático. En los últimos años, ambos países han establecido una asociación estratégica muy centrada en la energía y el comercio. Políticos conservadores, como el líder de la CSU bávara, Markus Söder, se han pronunciado estos días en contra de aprobar sanciones duras contra Rusia y el propio canciller, Olaf Scholz, habló de “prudencia” al diseñar las sanciones.

Berlín es uno de los mayores exportadores de armas del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, Rusia y Francia. El año pasado, gracias a la aprobación en los últimos días del mandato de Angela Merkel de varios acuerdos por valor de 5.000 millones de euros, las exportaciones alcanzaron una cifra récord. En total, Alemania vendió más de 9.000 millones en armamento, según datos del Ministerio de Economía. El principal receptor es Egipto, pese a que arrecian las críticas por las violaciones de los derechos humanos y por su participación en los conflictos en Yemen y Siria.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tuvo que reconocer la semana pasada en Berlín que hay distintas posturas entre los estados miembros de la OTAN ante el envío de armas: “La OTAN apoya a Ucrania, la apoyamos en la práctica desde el punto de vista político, y apoyamos a sus instituciones de defensa, por ejemplo con el entrenamiento y la mejora de las capacidades de su Armada”. A su lado, Olaf Scholz volvió a recordar que Alemania tiene “un principio claro” sobre la venta de armas: “No exportamos armamento letal y eso no ha cambiado”, aseguró.

Ante la presión de Ucrania, el Gobierno alemán responde de momento con otro tipo de ayuda, como un hospital de campaña que instalará el mes que viene. La ministra de Defensa, Christine Lambrecht, anunció el sábado en una entrevista que se destinarán 5,3 millones de euros a financiarlo. Los hospitales de la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas alemanas) ya atienden a soldados ucranios heridos de gravedad. Lambrecht insistió en el mensaje que están dando todos los miembros del nuevo Gobierno tripartito de Scholz: “El suministro de armas no sería útil en este momento”.

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Felipe Muñoz, absuelto por la justicia colombiana.

El caso ocurrió en febrero de 2018.

Noticias Colombia.

«No se comprobó la participación de Muñoz en el caso de aborto consentido», a esta conclusión llegó el Juzgado Noveno Penal del Circuito de Medellín, quien absolvió al músico Felipe Muñoz.

Una amiga suya acusa al baterista de la banda ‘Tr3s de CoraZón’ y barrista de Atlético Nacional, de haber sostenido relaciones íntimas con ella y luego haberle dado un jugo con una sustancia que le provocó la pérdida del bebé en febrero de 2018, de acuerdo a lo expuesto en su relato.

Lea: Es ley: aborto legal, seguro y gratuito hasta las 14 semanas, fue aprobado en Argentina

El músico fue absueto por el delito de aborto inducido, por el cual se le señalaba.

El caso

Los hechos ocurrieron en 2018 cuando en un centro médico la joven acusó a Muñoz de darle una bebida de caja que según describió «estaba abierta» y que terminó por causarle la pérdida de su bebé.

Ella bebió y minutos más tarde tuvo una emergencia por cuenta de un dolor en la parte baja del abdomen. El día 3 de febrero, Milena arribó al Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín con un sangrado vaginal.

Los galenos de turno la examinaron y le diagnosticaron una amenaza de aborto. Finalmente esto ocurrió.

Según los análisis de Medicina Legal, el jugo tendría misoprostol, una sustancia de libre comercialización que puede ocasionar abortos.

Para la defensa de la joven en la decisión no se tuvo en cuenta el enfoque de género y por esto apelarán.

«Consideramos que el juez omite algo fundamental y es darle la aplicación al enfoque de género al caso. Ha estado circulando en medios una parte de lo que dijo el juez en la audiencia, donde queda claro, que es probado que Muñoz sostenía relaciones con Milena, que le pidió que abortada, que fueron a la clínica para comprobar el embarazo y que suministró las pastillas que comprueban una grave afectación física y que requirió una atención médica. Todo esto se dijo en juicio y son razones suficientes para que hubiera una condena», dijo Paola Duque, abogada de la víctima en diálogo con El Espectador.

«Este caso se constituye en una violencia sexual porque lo que hace es arrebatarle a ella la decisión sobre su maternidad», concluye.

Con la apelación, será el Tribunal Superior de Medellín quien tenga la última palabra en este proceso.

Pronunciamiento del baterista

A través de sus redes sociales, Felipe Muñoz, se pronunció sobre la decisión del juez en primera instancia de absolverlo de toda culpa:

«En términos concretos soy inocente. Estoy contento, estoy feliz, porque soy inocente, porque la justicia colombiana lo ha demostrado. Sin embargo, no quiero ser triunfalista y quiero mantener la serenidad que es la misma que le quiero pedir a todos los que me quieren, me respaldan y me apoyan», dijo.

«La justicia colombiana me acaba de absolver del delito por el que se me acusaba. Gracias a quienes me escribieron por su apoyo, respaldo y credibilidad, es un honor para mí contar con todos ustedes», agregó el hombre.

Foto de portada: @aletrabogota

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