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Suecia y Finlandia —dos países miembros de la UE, pero no de la OTAN— han decidido recurrir a sus socios comunitarios para reclamar una defensa mutua en caso de ataque por parte de Rusia. Las amenazas del presidente Vladímir Putin calan. Y la invasión de Ucrania deja pocas dudas. A la vista de la creciente inseguridad en el continente, los dos países nórdicos han invocado este miércoles la cláusula del Tratado de la Unión Europea que prevé la ayuda mutua en caso de agresión armada. La petición se ha cursado en una carta al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. En ella piden que la cumbre europea que se celebrará este jueves y viernes en Versalles (Francia) deje “meridianamente claro” que ambos países consideran “que la pertenencia a la UE es una importante fuente de seguridad”, según la misiva firmada por la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y su homóloga finlandesa, Sanna Marin.

La demanda ha logrado, de momento, ser incluida en el borrador del comunicado final de la cumbre. Y fuentes comunitarias indican que con toda probabilidad los 27 socios aceptarán que la promesa de ayuda mutua aparezca recogida en la Declaración de Versalles que se espera aprobar en esa ciudad francesa. A lo que no se hace alusión todavía en los textos preparatorios es a la solicitud de Ucrania, Moldavia y Georgia de entrar en la UE. Fuentes comunitarias señalan que esto dependerá del debate de los jefes de Estado y de Gobierno, aunque señalan que una salida rápida para el país agredido por Putin podría ser algún tipo de asociación reforzada, ya que los procesos de entrada suelen ser muy largos.

Reconsiderar la tradicional neutralidad

La agresión a Ucrania ha llevado a los dos países nórdicos a reconsiderar su tradicional posición de neutralidad y sopesar su entrada en la OTAN. El régimen de Putin no ha tardado en advertir de que este paso “tendría graves consecuencias político-militares”. En la carta conjunta que firman las primeras ministras de Suecia y Finlandia, sin embargo, sí hay una mención explícita a la Alianza Atlántica, aunque no sobre su posible entrada: “La relación transatlántica y la cooperación UE-OTAN son fundamentales para nuestra seguridad general”, aseguran. “Es importante subrayar nuestra determinación común en el comunicado conjunto de la reunión de Versalles”, señalan ambas mandatarias socialdemócratas, en referencia a la cumbre en Francia.

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La reclamación ha sido tenida en cuenta en los borradores que se manejan. Pero habrá que esperar al final del encuentro para ver cómo queda la redacción definitiva. “Una UE más fuerte y más capaz en el ámbito de la seguridad y la defensa contribuirá positivamente a la seguridad mundial y transatlántica y es complementaria de la OTAN, que sigue siendo la base de la defensa colectiva de sus miembros. La solidaridad entre los Estados miembros se refleja en el artículo 42, apartado 7, del Tratado de la Unión Europea”.

El artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea fue invocado por Francia en 2015. “Si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance, de acuerdo con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas”, empieza diciendo ese artículo.

Su redacción se acerca a la del artículo cinco del Tratado de la OTAN, que sirve de paraguas frente agresiones externas a cualquiera de sus miembros. “Las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas […] será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y […] en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la parte o partes atacadas, adoptando […] las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada”, asegura el Tratado de la OTAN.

Petición de entrar en la UE

Además de este punto, otro tema que se abordará por los Veintisiete es la petición de entrar en la UE formulada por Ucrania, Moldavia y Georgia. Hasta ahora, las tres peticiones se han tratado en conjunto y se han tramitado a una velocidad nunca vista. Las de los países balcánicos pendientes de entrar en el club comunitario (Serbia, Albania, Montenegro y Bosnia) tardaron meses, alguno tuvo que esperar casi un año. En este caso han sido días. Esta rapidez se explica por la invasión de Ucrania y la ola de solidaridad internacional que ha desatado. También por eso, a partir de ahora, las tres solitudes se abordarán “país por país”, señalan fuentes comunitarias. Las mismas explican que una cosa es lo hecho hasta ahora, poco más que un acuse de recibo, y otra lo que vaya a pasar posteriormente.

“Los procesos de adhesión pueden ser largos”, recuerdan en Bruselas, hablando ya específicamente de Ucrania. Aunque también es cierto que todo depende de decisiones políticas y en ese aspecto hay distintas sensibilidades entre los Estados miembros. Algunos, especialmente los países del Este como Polonia, apuestan por una vía rápida, mientras que otros piden más tranquilidad. De ahí que el debate de los líderes, que se mantendrá este jueves a última hora, adquiera gran importancia. Fuentes comunitarias explican, sin embargo, que un posible punto de encuentro puede ser, mientras la petición sigue el curso normal, ampliar el acuerdo de asociación actual y reforzar la cooperación en áreas como comercio y energía.

La cumbre de Versalles estaba pensada, en principio, para abordar la reforma de la gobernanza económica de la Unión Europea. En ella se iba a debatir sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un proceso que la Comisión Europea inició en otoño pasado. La invasión de Ucrania ha hecho saltar por los aires esa agenda y ha puesto otra sobre la mesa. Muy conectado a la petición de Suecia y Finlandia y a la seguridad, está, por ejemplo, el aumento del gasto en defensa. También se tratará la transición energética, vinculada estrechamente a la reducción de la dependencia de la UE de los hidrocarburos rusos.

Estos días ha corrido por la capital comunitaria el rumor de que se iba a crear algún tipo de fondo para financiar esos gastos, basada en la experiencia del fondo de recuperación. Esta especulación había sido alimentada por Francia. Fuentes de algún Estado miembro hablaba este miércoles de que en Versalles se empezaría a hablar de este asunto. Pero naciones como Países Bajos o Alemania lo rechazan de plano. Fuentes comunitarias apuntan que no se está trabajando en esto, las mismas que destacan que el fondo Next Generation EU aún acaba de empezar a entregar sus primeros pagos y que ya contempla muchas inversiones en transición energética.

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Portugal ha sido durante una década un paraíso fiscal para pensionistas extranjeros. Entre 2009 y 2020, los jubilados que decidieron mudar su residencia al país no han pagado ni un euro en impuestos sobre la renta. A partir de 2020 el paraíso empeoró un poquito: comenzó a retener un 10% de sus pensiones. Desde el pasado 1 de enero la fiesta fiscal se acabó del todo para los jubilados suecos, que volverán a tributar por sus ingresos en su país de origen aunque residan en Portugal, tras la decisión de su Gobierno de romper el acuerdo bilateral para evitar la doble tributación, que habían firmado ambos países en 2002.

Suecia es el segundo Estado europeo que da un portazo diplomático a Portugal por su laxitud fiscal, después de Finlandia, que lo hizo en 2018 para obligar a tributar en su país de origen al medio millar de pensionistas finlandeses establecidos en Portugal. La colonia sueca afectada ahora es mayor. “No hay información exacta sobre el número de jubilados suecos que viven en Portugal”, señala Sten Engdahl, un diplomático sueco que ha investigado en su tesis las razones que influyen en la migración de pensionistas de su país hacia España y Portugal. “Según los datos oficiales de las autoridades de inmigración, en 2009 había 746 suecos registrados oficialmente en Portugal, mientras que en 2020 la cifra se había incrementado hasta los 5.181. Lo más probable es que el número real sea mayor”, añade por correo electrónico.

Portugal creó el régimen fiscal de los residentes no habituales (administrativamente RNH) en 2009 con beneficios para pensionistas y determinados profesionales en activo en el ámbito científico, artístico o técnico. El Gobierno del socialista José Sócrates pretendía así captar nuevos residentes de cuentas pujantes para incentivar el consumo y la inversión. En el caso de los trabajadores se establecía un tipo fijo sobre la renta del 20% durante diez años. Las medidas también beneficiaban a los jubilados o profesionales portugueses retornados que hubiesen vivido en el exterior más de cinco años.

“Aquello que los contribuyentes portugueses han aceptado sin protestar, ha provocado protestas entre los contribuyentes suecos”, compara durante una entrevista presencial Susana Tavares, economista especializada en políticas públicas en la Universidad Nova de Lisboa. Portugal fue, de hecho, el primer país comunitario que eximió a los jubilados extranjeros de pagar impuestos, según se recoge en el informe publicado por el Observatorio Fiscal de la Unión Europea en noviembre pasado.

A ojos de un país como Suecia, con un largo apego a las altas tributaciones que financian su Estado del bienestar, la estrategia lusa resultó difícil de aceptar. En una decisión infrecuente en las relaciones diplomáticas entre socios de la Unión Europea, el país nórdico decidió romper la convención bilateral para que las pensiones suecas tributen en el país de origen aunque sus beneficiarios residan en Portugal. Desde enero de este año, los suecos podrán seguir disfrutando del sol del Algarve y de los campos de golf de Cascais, pero no de propinas tributarias. “Es incluso inmoral que no hayan pagado nada durante 11 años“, opina Susana Tavares, que lamenta que la ruptura del acuerdo afecta a la reputación internacional lusa. En un artículo que escribió en el diario Público destacó que nadie conocía la ganancia que obtenía Portugal con estos obsequios fiscales. Dado que los jubilados no crean valor por su trabajo, Tavares se preguntaba “cuánto pueden consumir estas personas para traer tanto valor a la economía” que justifique sus ventajas impositivas. “Yo no lo sé, pero sospecho que el Gobierno tampoco”, añadía.

Lo que sí se sabe es lo que deja de ingresar Portugal al año por las ventajas para los residentes no habituales: 619,8 millones de euros en 2019. Según el informe del Observatorio Fiscal de la Unión Europea, es el país comunitario que más pierde por su régimen especial. Solo el Reino Unido, que ya está fuera del club, tiene una factura más alta: 1.371 millones de euros en 2018. Interesante el contraste con Suecia, donde solo se dejan de ingresar 87 millones de euros por incentivos tributarios (datos de 2020). Ese mismo año el coste para España por el régimen de impatriados fue de 502,7 millones de euros.

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Las razones de la ruptura sueca fueron expresadas con claridad por Magdalena Andersson, la titular de Finanzas que se convirtió en primera ministra el pasado diciembre, en una entrevista en Público hace casi un año, cuando anunció el fin de la convención si Portugal no modificaba el régimen: “Un impuesto tiene que ser legítimo y justo. La posibilidad que se da los ciudadanos más ricos de pagar cero o el 10% mientras que los ciudadanos comunes pagan mucho más es una injusticia fiscal que mina la credibilidad del sistema fiscal”. Andersson no escondía su estupefacción por la tolerancia portuguesa hacia esta desigualdad: “Si un paciente sueco y un paciente portugués estuviesen juntos en un hospital portugués, el portugués habrá pagado impuestos por los dos porque los suecos tienen todos los derechos, como la atención sanitaria o los transportes públicos, sin haber pagado impuestos. Es fascinante que esto sea aceptado por los ciudadanos portugueses”.

En 2019 el Gobierno sueco negoció con el portugués una modificación del acuerdo bilateral que permitiría la tributación de los pensionistas en Suecia, pero el Gabinete de António Costa no ratificó esta enmienda desde entonces. “Hemos esperado dos años y nuestra paciencia se acabó”, señaló Andersson. En junio de 2021 el Parlamento sueco aprobó la liquidación de la convención bilateral, que dejó de estar en vigor el pasado 1 de enero.

En una carta enviada a las autoridades portuguesas por representantes de la comunidad sueca se avisaba de que la ruptura del acuerdo tendría consecuencias “desastrosas” e imposibilitaría la permanencia de la mayoría de los suecos en Portugal. “La carga tributaria sobre pensiones y rendimientos aumentará para niveles imposibles de soportar”, señalaban en su escrito.

El estudio publicado en noviembre pasado por el Observatorio Fiscal de la Unión Europea, un organismo adscrito a la Paris School of Economics y financiado con fondos comunitarios, calcula que la pérdida de ingresos públicos en la Unión Europea debido a los regímenes especiales es de 4.500 millones de euros al año. Más de 200.000 contribuyentes se benefician actualmente de estas estrategias destinadas a captar determinados profesionales o pensionistas de alto poder adquisitivo en una competición fiscal entre países. Los regímenes preferenciales tanto para trabajadores como pensionistas han pasado en Europa de cinco en 1994 a 28 en 2020. En el informe se apunta que los regímenes especiales de Italia, Grecia, Chipre y Portugal se encuentran “entre los más perjudiciales”.

El Observatorio señala que mientras la competencia entre países por la fiscalidad de las empresas ha decrecido en la última década, se ha desatado una carrera por bonificar las rentas individuales de determinados colectivos. “Considerando la proliferación de regímenes fiscales personales cada vez más agresivos dirigidos a residentes extranjeros, parecería adecuado pedir la reforma del Código de Conducta que posibilite la evaluación de la agresividad de estos regímenes”, defienden.

Sol, comida y calidad de vida son cualidades comunes a España y Portugal que aprecian por igual los jubilados suecos que se mudan a la península. Entre ambos países se observan, sin embargo, diferencias que influyen a la hora de elegir residencia para la jubilación. La carga fiscal y el manejo en inglés pesan a favor de Portugal, mientras que el coste de la vida, incluidos vuelos más baratos, resultan más atractivos en España. “Los incentivos fiscales son una de las razones de atracción más importantes de Portugal, pero no de España, y la facilidad para comunicarse en inglés es importante tanto a la hora de atraer como de retenerles en Portugal, pero no en España”, indica Sten Engdahl en su tesis.

El perfil de los pensionistas suecos establecidos en la península también presenta divergencias. Entre los residentes en Portugal abundan los que tienen título universitario (78%), gozan de buena salud (89%) y tienen ingresos holgados (82%). Entre los que viven en España hay un 58% de licenciados, un 76% que declara tener buena salud y un 62% que considera que su renta es buena.

Engdahl, que comenzó sus trabajos para la tesis en 2016 y que contó con las respuestas de 575 jubilados suecos, destaca el interés de la investigación para que “los gobernantes comprendan que atraer jubilados extranjeros puede ser una importante vía para promover el crecimiento económico y el desarrollo en sus países”. El investigador sueco considera que España y Portugal han tenido éxito en este empeño, aunque opina que deberían reforzarse medidas para aumentar la adaptación sociocultural de los extranjeros en las sociedades de acogida. Apenas el 24% de los suecos establecidos en España hablan con fluidez el castellano, aunque esta cifra es aún menor en el caso portugués: el 13%.

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Tres tanques suecos patrullaban el domingo una carretera cerca de la ciudad de Visby, al norte de la isla de Gotland.
Tres tanques suecos patrullaban el domingo una carretera cerca de la ciudad de Visby, al norte de la isla de Gotland.Karl Melander/TT (AP)

Suecia ha enviado durante el fin de semana cientos de tropas para reforzar la isla de Gotland, un enclave crucial en el mar Báltico, después de que el ministro sueco de Defensa, Peter Hultqvist, advirtiera de que el país escandinavo podría ser atacado. La operación militar se enmarca en un contexto de creciente presión por parte de Rusia en la frontera ucrania, ante la que el Gobierno sueco ha mostrado su inquietud. En medio de las negociaciones sobre seguridad entre Estados Unidos, la Unión Europea y el Kremlin, tanto Washington como Bruselas temen que el presidente ruso, Vladímir Putin, precipite el final de la vía diplomática. Un reciente informe de la Administración de Joe Biden alertaba de la creación de un falso pretexto de Moscú para invadir de nuevo Ucrania, algo que hace a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) ponerse en guardia.

Una unidad de emergencia de las Fuerzas Armadas de Suecia aterrizó en Gotland el viernes y el sábado en avión y ferry de pasajeros, llevando tropas y equipamiento a la isla. Situada en pleno mar Báltico, con acceso a Rusia desde San Petersburgo y Kalingrado, Gotland ha sido comparada con un portaaviones. “Quien controle Gotland, controlará el Báltico”, era el mantra que dominaba en 2018 la Defensa en Suecia.

“Está claro que hay un riesgo. No se puede descartar un ataque. Es importante demostrar que no somos ingenuos. Suecia no será sorprendida mientras duerme si algo sucede. Es importante enviar señales de que nos tomamos en serio esta situación”, afirmó el ministro Hultqvist en una entrevista a la radio pública sueca. Siete años después de la anexión de la península ucrania de Crimea, Rusia ha multiplicado su presencia en la frontera con su vecino en la región separatista del Donbás, con hasta 100.000 soldados.

En las negociaciones con EE UU y la UE, Moscú exige, entre otras demandas, la renuncia a una ampliación de la OTAN y la vuelta a las fronteras militares de 1997. La dura retórica diplomática ha llevado a Suecia y Finlandia, ambos militarmente no alineados, a enfatizar que conservan la opción de solicitar el ingreso en la OTAN. Desde hace años, las encuestas revelan que poco menos del 40% de la población sueca querría un referéndum de entrada en la Alianza Atlántica.

En agosto de 2020, ocurrió una situación parecida en la que el Gobierno escandinavo envió vehículos blindados en un ferry, mientras Rusia realizaba una serie de ejercicios en la región. A pesar de la llegada de tropas durante este fin de semana, los altos cargos militares intentaron calmar a los residentes: “Duermo bastante bien por la noche y el riesgo de conflicto armado es bajo”, dijo Mattias Ardin, jefe del regimiento de Gotland, al diario sueco Aftonbladet.

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Los medios suecos informaron también de que un dron no identificado había sobrevolado Estocolmo el sábado, incluido el Palacio Real. No es el primer vehículo aéreo no tripulado que detectan las autoridades suecas. La policía informó el viernes de que varios drones no identificados sobrevolaron al menos una y posiblemente hasta cuatro plantas de energía nuclear. Una acción que tildaron de “extremadamente grave”.

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Tesoro de 2.500 años descubierto por un caminante en Suecia

Las joyas se encontraban al aire libre, frente a unas rocas y posiblemente fueron desenterradas por animales. «Parecía basura de metal. Al principio, me dije que era una lámpara», contó Tomas Karlsson, el hombre que descubrió las reliquias.

24Horas.cl Tvn

29.04.2021

Un tesoro de la Edad del Bronce con unas cincuenta joyas y reliquias de por lo menos 2.500 años de antigüedad fueron descubiertos en Suecia por un caminante, anunciaron las autoridades este jueves (29.04.2021).

El tesoro, considerado «espectacular» y en «fantástico» estado de conservación, fue descubierto por casualidad a principios de abril en un bosque cercano a la localidad de Alingsås, en el suroeste de Suecia, explicaron las autoridades locales.

Las joyas se encontraban al aire libre, frente a unas rocas y posiblemente fueron desenterradas por animales. «Parecía basura de metal. Al principio, me dije que era una lámpara», contó Tomas Karlsson, el hombre que descubrió las reliquias.

Este aficionado a las carreras de orientación estaba actualizando un mapa cuando, al agacharse, encontró un collar y adorno, contó al diario Dagens Nyheter. «Todo parecía tan nuevo que al principio pensé que era falso», explicó. Tras haber informado del hallazgo, un equipo de arqueólogos acudió a examinar la zona.In

Según Johan Ling, profesor de Arqueología en la Universidad de Gotemburgo, «la mayoría de los objetos encontrados son de bronce y están asociados a una mujer de alto rango de la Edad del Bronce«. Los objetos, entre los que se incluyen collares, cadenas y broches muy bien conservados, datan de entre el año 750 a.C y 500 a.C. 

Foto: Deutsche Welle.


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