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Mijaíl Fridman, en 2019.
Mijaíl Fridman, en 2019.LETTERONE (Europa Press)

El oligarca Mijaíl Fridman (ciudadano de Rusia e Israel nacido hace 57 años en la ciudad ucrania de Lviv) se muestra escéptico sobre la utilidad de las sanciones que Occidente ha impuesto al empresariado ruso, entre ellos él mismo, como respuesta a la invasión de Ucrania. “El populismo es muy atractivo, pero desde el punto de vista práctico las sanciones son contraproducentes porque empujan a estos empresarios a volver a Rusia, puesto que no pueden ir a otra parte”, señala en una conversación con este periódico desde Londres, donde reside desde 2015.

Fridman se siente confinado. El magnate ha dejado sus cargos en empresas, incluido el consejo de administración de LetterOne, grupo de inversión en el que él y su socio Petr Aven controlan algo menos del 50%. LetterOne posee el 77% de la cadena de supermercados Dia. Sus tarjetas de crédito han sido bloqueadas y no puede desplazarse a países de la Unión Europea. “Las autoridades de Gran Bretaña deben asignarme una determinada suma para que pueda ir en taxi y comprar comida, pero será una cantidad muy limitada en relación al coste de la vida en Londres. No sé aún si me bastará para vivir normalmente, sin excesos. Ni siquiera puedo invitar en un restaurante. Tengo que comer en casa y prácticamente me encuentro bajo arresto domiciliario”, dice.

Cuenta el empresario que no sabe aún si podrá seguir manteniendo la casa que compró y restauró cuando se trasladó a la capital británica junto con su familia en una época en la que ya había comenzado el clima de inestabilidad para las inversiones en Rusia. Uno de los fines de su mudanza a Londres era diversificar los activos que había obtenido en la venta (a la empresa estatal Rosneft) de su participación en el gran consorcio petrolero privado TNK-BP. “No está claro que pueda seguir viviendo en Londres o si me veré obligado a irme, algo que ahora no puedo y no quiero hacer por muchas causas”, señala.

“A Occidente no le irá mejor si obliga a muchos brillantes e interesantes empresarios a marcharse a Rusia, en lugar de integrarlos más e intentar que adopten alguna posición, aunque es evidente que el empresariado privado tiene una influencia nula sobre [Vladímir] Putin”, afirma.

Fridman califica de “idiotez” la opinión según la cual los oligarcas pueden obligar al presidente ruso a interrumpir la guerra, una palabra que elude, ya que prefiere referirse a esta realidad sangrienta con eufemismos y expresiones tales como “catástrofe” o “lo que sucede (en Ucrania)”.

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“No estoy dispuesto a que corran riesgos las numerosas personas que dependen de mí”, dice, refiriéndose al contingente de 400.000 a 500.000 empleados que, según él, trabajan o están relacionados con sus compañías en Rusia.

Opina Fridman que, si bien los empresarios privados no pueden influir sobre Putin, sí podrían, en cambio, “intentar trasmitir su punto de vista si tuvieran más libertad de elección”. En las actuales condiciones “los sancionados tendrán que volver a Rusia, donde no les quedará más salida que ser absolutamente leales, y donde seguirán trabajando, porque son gentes enérgicas, brillantes y con talento, y fundarán negocios y crearán puestos de trabajo”, señala.

La conversación se asemeja a un paseo por la cuerda floja, en el que cualquier pérdida del equilibrio —en este caso verbal— puede tener graves consecuencias, sea cual sea la dirección de la caída. En Occidente, las sanciones; en Rusia, la reacción de sus irascibles dirigentes. Fuentes moscovitas afirman que el personal de diversos empresarios rusos residentes en Occidente ha comenzado a ser interpelado por los servicios de seguridad, interesados en saber si sus patrones tienen intención de regresar a la patria.

Insiste el oligarca en la necesidad de que Occidente comprenda que “existen distintos rusos y que no se puede castigar a todos”. “Occidente debe ser más inteligente, porque castigar a los rusos solo por el hecho de ser rusos incrementa la confrontación y también el número de partidarios de la política antioccidental en Rusia”.

“Llevo ocho años en Londres, he invertido miles de millones de dólares en Gran Bretaña y otros países europeos y la respuesta a esto es que me lo confiscan todo y me echan”, se queja. Los oligarcas no están unidos por un sentido gremial. “No existe un club de oligarcas. Todos somos gente diferente. Para tener una iniciativa hay que hablar con alguien y lo más horrible es que nadie aquí habla con nosotros”, exclama Fridman,

“Nos dedicábamos exclusivamente a los negocios y nunca quisimos acercarnos al poder, siempre intentábamos mantenernos a distancia y no participábamos en ninguna discusión que no se refiriera directamente a las condiciones de gestión del negocio. Nos propusimos mantener una relación constructiva con las autoridades y no entrar en ningún conflicto con ellas. Putin no admitía ninguna discusión sobre política interior”, explica sobre sus actividades empresariales en Rusia.

En 2003, cuando Putin marcó los límites al oligarca Mijaíl Jodorkovski (que acabó encarcelado), quedó claro que “cualquier participación en la vida política era inaceptable”. “A partir de entonces no apoyamos a ningún político, porque considerábamos que hubiera sido una transgresión del marco que el Kremlin exigía del empresariado”, continúa.

Aunque asegura no haber financiado a partidos políticos, Fridman afirma haber hecho una excepción con Boris Nemtsov, de la Unión de las Fuerzas de Derechas (SPS, en su abreviatura rusa) cuando esta formación estaba aún representada en la Duma Estatal (Cámara baja del Parlamento). Lo hizo, dice, “porque esta fuerza estaba orientada a la empresa privada”. Y por un segundo motivo: “Nemtsov era muy buen amigo mío, un verdadero político, absolutamente honrado, incorruptible y abierto”. El político fue asesinado al lado del Kremlin en febrero de 2015.

El oligarca admite que “algunas sanciones económicas pueden ser eficaces, porque presionan sobre la economía rusa y en consecuencia influyen en la opinión de los líderes del país. “Pero las sanciones contra empresarios privados no tienen sentido, porque la mayoría de ellos han hecho su negocio gracias a su talento, esfuerzo y cualidades personales”, continúa.

Después de que Bruselas incluyera a Fridman en su lista negra de empresarios sancionados por su supuesta vinculación con Putin, el oligarca ha abandonado todos los cargos que detentaba, tanto en sus empresas como en entidades culturales en las que participaba. Esto incluye el consejo de administración del conglomerado LetterOne, (inversor en la cadena de supermercados Día en España y de Alfa Bank, el primer banco privado de Rusia). El empresario, varios de cuyos antepasados perecieron en el Holocausto, se retiró también del consejo de supervisión del Centro Conmemorativo del Holocausto Babi Yar, un proyecto inaugurado en octubre de 2021, en presencia del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El memorial se encuentra en el lugar cercano a Kiev donde los ocupantes nazis exterminaron a cerca de 100.000 judíos de 1941 a 1943.

En enero, Fridman asistió en Madrid a una proyección de la película Babi Yar. Contexto, del ucranio Serguéi Loznitsa, organizada por la Fundación Hispano Judía. Entre los proyectos que el oligarca estaba dispuesto a cofinanciar poco antes de ser afectado por las sanciones, está una exposición de material gráfico inédito de la Guerra Civil Española, planeada por la Asociación de Aviadores de la República española (ADAR).

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Foto Alcaldía de Cali

Una serie de más de tres mil libros hace parte de la colección de la biblioteca escolar Manuel Caldas Blum, inaugurada este jueves 24 de marzo, en la sede educativa Isaías Duarte Cancino, de la comuna 15, en el oriente de Cali.

“Pienso que es un espacio ´súper cool´ porque aquí podemos nutrir nuestra mente y ahora que han llegado nuevos libros y han remodelado más; es más cómodo y podemos leer más”, expresó la joven Michelle Alejandra Rodríguez Mosquera, estudiante de grado once.

Precisamente, en la remodelación de los espacios fueron invertidos 76 millones de pesos que permitieron adquirir nuevo material bibliográfico, implementar un software especializado para la gestión bibliotecaria y capacitar al personal encargado del lugar.

“El año pasado fortalecimos tres bibliotecas y dotamos a otras seis”, expresó el líder de Fortalecimiento de la Calidad de la Secretaría de Educación, José Ademir Agudo, quien comentó que en los próximos meses serán dotadas tres bibliotecas más. “El alcalde está trabajando para acelerar el proceso de crear más bibliotecas, de la mano con el sector productivo de Cali”, agregó el funcionario.

Espacios para imaginar, crear y cerrar la brecha social

La biblioteca escolar Manuel Caldas Blum, bautizada así en honor a un docente de la institución que falleció debido a la covid-19, cuenta con múltiples espacios para el encuentro y el aprendizaje, como la zona infantil.

“A mí me gusta la biblioteca porque puedo interactuar con los libros y me puedo meter en los personajes de la persona que los escribió”, comentó Valerie Michell Castillo Viveros, de grado 4. La estudiante también comentó que allí los alumnos pueden mejorar sus habilidades de lectura y escritura.

Para Alejandra Pacheco, gerente del Plan Nacional de Lectura y Escritura del Ministerio de Educación: “las bibliotecas no son solo espacios para aprender o para leer en soledad, sino espacios para compartir”. La funcionaria añadió que la biblioteca de la Institución “es un espacio maravilloso lleno de libros y de experiencias, que está habitado por los estudiantes”.

La biblioteca de la sede educativa Isaías Duarte Cancino, también cuenta con un espacio general de consulta y un laboratorio de innovación. “Hay equipos de cómputo, impresora 3D, zona de juegos como ajedrez, legos y cámaras de video que los jóvenes pueden utilizar”, explicó María Elisa Holguín, directora de la Fundación Bibliotec, una de las entidades con las que la Secretaría de Educación trabaja en el fortalecimiento de las bibliotecas escolares.

Para Andrés Ossa Quintero, director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, estos espacios ayudan a construir tejido social. “Donde hay una biblioteca, hay posibilidades de romper barreras de desigualdad. Un niño lector aprende a leer el mundo. Y cuando aprende a leer el mundo, abre nuevas puertas para él porque tiene acceso a la cultura, al conocimiento y a la educación”, afirmó.

Fuente: César Leandro Zamora Pérez / Comunicaciones Secretaría de Educación

En la antesala de lo que será la celebración de la Semana Santa, la cual, fue afectada por la pandemia nacional, el municipio de Guacarí, será sede del “Segundo Encuentro de Semana Santas del Valle”, a realizarse el día 19 de marzo, a partir de las 8:00 a.m., en la Parroquia San Juan Bautista, con la participación de los municipios del departamento y sus diversas parroquias.

El tema central para este Encuentro es “Conservación y Rescate de Nuestras Tradiciones Religiosas”, la cual permitirá que en el desarrollo de la jornada compartan experiencias y retos que tienen las organizaciones encargadas de los actos procesionales y la importancia de la transferencia de conocimientos a las nuevas generaciones como garantes de la conservación de cada una de las manifestaciones.

El Municipio de Guacarí celebra Semana Santa desde la época de la colonia, y cuenta con 452 años de fundado. La Tierra del Samán, como también es conocido, con este tipo de eventos sigue mostrando su potencial arquitectónico, cultural, religioso y gastronómico.


El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una reunión con miembros de su gabinete y alto mando militar, en Caracas.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una reunión con miembros de su gabinete y alto mando militar, en Caracas.Palacio de Miraflores (EFE/Palacio de Miraflores)

Venezuela ha liberado este martes a al menos dos prisioneros de Estados Unidos, un gesto más que confirma el acercamiento entre dos países cuyas posturas parecían irreconciliables hasta hace unos días. El fin de semana pasado, funcionarios de la administración de Joe Biden se reunieron por sorpresa en Caracas con el presidente Nicolás Maduro para hablar de seguridad energética, en un momento en el que el precio del petróleo se ha disparado por la intervención militar de Rusia en Ucrania.

El Gobierno chavista era hasta ahora el aliado más incondicional de Vladímir Putin en este lado del mundo. El cambio de rumbo de Caracas y Washington, en una fase exploratoria, ha agarrado a todo el mundo desprevenido. Maduro ha dado ahora un paso más en este entendimiento al dejar en libertad a uno de los seis ejecutivos de la refinería Citgo que fueron detenidos arbitrariamente en noviembre de 2017 y a un cubano-americano arrestado en 2021 por llevar encima un dron, por lo que se le acusaba de terrorismo.

La invasión de Rusia ha dado un vuelco al contexto geopolítico. La delegación estadounidense que viajó en secreto a la capital venezolana tenía como prioridad absoluta abordar la crisis energética. Estados Unidos ha prohibido la importación de petróleo y gas de Rusia, un golpe directo a la principal financiación del gigante euroasiático. En ese contexto, busca otras formas de abastecerse. Y ahí es donde entra en juego Venezuela.

Para mejorar unas relaciones que no existían hasta hace nada, la administración de Biden considera fundamental la liberación de los presos estadounidenses. El comisionado de Rehenes del Departamento de Estado, Roger Carstens, ha insistido en la liberación de los seis venezolanos-estadounidenses por razones médicas. Tras el encuentro entre los funcionarios de Biden y Maduro, se supo que Carsten estuvo en diciembre negociado la liberación y que fue incluido en la reciente comitiva y todavía estaría en el país esperando respuestas de parte del chavismo.

El caso de los seis de Citgo ha sido una fuente de tensión constante entre Caracas y Washington. El chavismo ha endurecido las condiciones de reclusión de los ejecutivos cada vez que la relación con Estados Unidos se deteriora. En 2020, tras el encuentro entre Donald Trump y Juan Guaidó en la Casa Blanca, se les levantó la medida de prisión domiciliaria y se les llevó a la cárcel de El Helicoide, en Caracas. Volvieron después a cumplir prisión domiciliaria, pero la extradición de Álex Saab, presunto testaferro de Maduro a Miami, provocó que los ejecutivos fueron devueltos a la cárcel de nuevo.

Los directivos de la empresa fueron detenidos en noviembre de 2017. Los habían llamado de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a una reunión de urgencia en Caracas. En el aeropuerto de Maiquetía los apresaron y los trasladaron a los calabozos de la Dirección de Contrainteligencia Militar. Se les acusó de peculado doloso, legitimación de capitales, asociación para delinquir y concierto de funcionario con contratista por supuestamente acordar el refinanciamiento de la deuda de esta compañía, el activo más valioso de la petrolera venezolana en el extranjero. Ellos siempre han negado las acusaciones y Estados Unidos considera que fueron encarcelados por motivos políticos.

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Maduro parece decidido a aprovechar la crisis. El lunes aseguró que PDVSA está preparada para producir entre uno y tres millones de barriles de petróleo diarios si fuera necesario. Sin embargo, existen dudas al respecto. El declive de la empresa pública por su mala administración y las propias sanciones de Estados Unidos ha provocado que el año pasado llegara a su mínimo histórico de producción. Se cree que Venezuela todavía no está en condiciones de suplir la cuota de mercado que hasta ahora tenía Rusia.

El presidente norteamericano ha advertido que el castigo a Rusia no saldrá gratis a los estadounidenses, que viven la peor escalada inflacionista en 40 años. “Defender la libertad tiene un coste, también para nosotros”, ha dicho. Reino Unido ha secundado la sanción, pero el resto de países europeos no se ha sumado, por el momento, dada su alta dependencia de la energía rusa.

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El eurodiputado Hermann Tertsch muestra una piedra lanzada por manifestantes en Bogotá contra el hotel donde se reúne la ultraderecha.
El eurodiputado Hermann Tertsch muestra una piedra lanzada por manifestantes en Bogotá contra el hotel donde se reúne la ultraderecha.RAUL ARBOLEDA (AFP)

El partido español Vox ha aterrizado en América Latina con sus tesis ultraderechistas poniendo a Colombia como punto de partida. Con presencia de parlamentarios, políticos y expresidentes de derecha y ultraliberales de Chile, Perú, Brasil, México, Colombia y España, este fin de semana se organiza el primer encuentro Foro Madrid Bogotá. La cita no es casual. Colombia está inmersa en una precampaña electoral y el izquierdista Gustavo Petro lidera hasta el momento todas las encuestas.

Ya lo había anunciado Santiago Abascal cuando lanzó la Carta de Madrid, en octubre del año pasado, un manifiesto para alertar del supuesto avance comunista en la región. Su objetivo era crear una nueva organización internacional con el mismo nombre del foro y dotar a la alianza de una “estructura permanente y un plan de acción anual”. Bogotá ha sido así el punto de partida de esa meta con un encuentro que busca hacer contrapeso al Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, según el programa que han difundido.

En el foro de la ultraderecha participan personajes como Francisco Tudela, exvicepresidente de Perú durante el régimen de Alberto Fujimori; Ernesto Araújo, exministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil o el diputado ultraliberal de Argentina, Javier Milei, entre otras figuras de la extrema derecha. Desde México participa la política Alicia Galván, que fue coordinadora nacional de Mujeres Jóvenes del PAN. De Colombia se presenta el ala más radical del Centro Democrático, el partido creado por el expresidente Álvaro Uribe. El exministro Fernando Londoño, las congresistas del Centro Democrático, María Fernanda Cabal y Paola Holguín, y el excoronel Alfonso Plazas Vega, quien acaba de ser demandado en una Corte del Distrito Sur de La Florida por la retoma del Palacio de Justicia, en el que varias personas salieron con vida y luego aparecieron muertas. Este sábado se espera, además, un mensaje del expresidente Uribe, que ya en 2020 se había reunido con representantes de Vox.

El momento y el lugar que ha elegido Vox para el desembarco está muy medido. En medio de la campaña a la presidencia de Colombia, cuya primera vuelta se celebra el 29 de mayo, Gustavo Petro se posiciona como el aspirante más claro de la contienda electoral. El encuentro de Vox se dirige a él con nombre propio: “Teniendo en cuenta la amenaza que representa el proyecto político de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, Foro Madrid ha querido organizar su ‘I Encuentro Regional”, se lee en un comunicado.

El jueves, un día antes de que comenzara el evento, los organizadores ya acusaban al líder de izquierdas y a sus seguidores de un posible boicot. Este viernes, un grupo de encapuchados lanzó piedras contra el hotel donde se realizaba la cita. Eso hizo que los participantes volvieran a atacar al candidato del Pacto Histórico. Con una piedra en la mano, lanzada por algunos de esos manifestantes, el eurodiputado del Partido Vox Hermann Tertsch, señalaba a Petro, aunque sin presentar pruebas. “Supongo que son los de Petro porque es el entorno comunista, estos son los argumentos de Petro”, insistió Tertsch a la prensa local. Lo mismo hicieron desde la Fundación Disenso, presidida por Abascal.

Excongresistas del partido de Uribe relacionaron a los alborotadores con la “primera línea”, un grupo creado durante el estallido social en 2021; mientras los venezolanos hablaron de la “izquierda bolivariana”. El ministro de defensa de Colombia, Diego Molano, dijo que los “encapuchados no pueden seguir con violencia coartando la libre expresión y el debate público y democrático” y anunció que hubo dos detenidos.

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Vox había hecho acercamientos con el expresidente colombiano Andrés Pastrana desde octubre del año pasado. El exmandatario, de filiación conservadora, participó de una cumbre virtual de El Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), el grupo político del Parlamento Europeo del que forma parte Vox. Sin embargo, Pastrana no ha participado en el foro que se realiza en Bogotá. Su acercamiento con Vox había causado malestar en el PP, puesto que el político colombiano preside la Internacional Democrática de Centro (IDC), de la que el líder de los populares españoles, Pablo Casado, es vicepresidente.

La presencia de los representantes de Vox en Bogotá ha generado críticas desde la izquierda. “Vienen este fin de semana a hablar de democracia y libertad. Se trata de los mismos que hacen apología del genocidio colonial contra los pueblos indígenas, de los falangistas vergonzantes de nueva generación”, dijo el congresista Iván Cepeda.

No es la primera vez que Vox se acerca a la región. Ya lo hizo en México, donde solicitó el registro de su logo en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, lo que le daría acceso a numerosos servicios políticos y empresariales. Esa solicitud se produjo durante una visita de Santiago Abascal al Senado mexicano que terminó de forma fallida y causando una tormenta política en los partidos mexicanos. El líder de Vox logró firmas de 14 senadores del Partido de Acción Nacional (PAN), la formación conservadora, y unas pocas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en su “cruzada anticomunista”. Pero luego varios de ellos se desmarcaron de la firma.

También ha hecho acercamientos en otros países. Parlamentarios de Vox estuvieron la toma de posesión del presidente de Ecuador, el conservador Guillermo Lasso, han tenido encuentros en Lima con la excandidata presidencial de Perú, Keiko Fujimori, y han hecho acercamientos con Jeanine Áñez, en Bolivia, Abascal la propuso como candidata al Premio Sájarov del Parlamento Europeo.

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Los presidentes Putin y Bolsonaro, durante su reunión este miércoles en la misma mesa en la que el primero recibió, aunque en una disposición diferente, a Macron y a Scholz.
Los presidentes Putin y Bolsonaro, durante su reunión este miércoles en la misma mesa en la que el primero recibió, aunque en una disposición diferente, a Macron y a Scholz.Mikhail Klimentyev (AP)

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha recibido en Moscú a su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, veinticuatro horas después de su anuncio de que empieza a retirar tropas de la frontera con Ucrania, pero en su comparecencia conjunta este miércoles han obviado la crisis que ha colocado al mundo al borde de una guerra en Europa. “Somos solidarios con los países que quieren y se empeñan en la paz”, ha dicho Bolsonaro en la única referencia al asunto durante intervención que han terminado con un apretón de manos. Ambos han coincidido en ensalzar sus relaciones comerciales -con los fertilizantes como protagonistas— y se han comprometido a estrechar su colaboración en ámbitos como agricultura, energía nuclear, defensa o medio ambiente.

Bolsonaro ha desoído las presiones de la Administración estadounidense para que cancelara el viaje oficial, que responde a una invitación cursada por Putin a finales de 2021. Con este viaje, el brasileño logra la foto que buscaba con un líder mundial para impulsar en casa su desastrosa imagen internacional. Y Putin, ampliar la lista de mandatarios extranjeros que le visitan en las últimas semanas. Unos, en busca de una salida negociada en Ucrania, otros para darle apoyo político o los terceros, para tratar asuntos bilaterales, como Bolsonaro o el argentino Alberto Fernández.

Los líderes de Rusia y Brasil, a los que les une una agenda conservadora y nacionalista además de su pertenencia al club de los BRICS, se han reunido durante casi dos horas. Primero en torno a una mesita y después en la larguísima mesa en la que Putin recibió a los presidentes Emmanuel Macron y Olaf Scholz, pero este miércoles ha sentado a su invitado en un lugar distinto, lo que ha reducido notablemente la distancia entre ellos. El mensaje era evidente. El latinoamericano aceptó hacerse una prueba PCR en Moscú, a diferencia de los mandatarios de Francia y Alemania. Todo apunta a que Bolsonaro no está vacunado.

El presidente ruso ha destacado que Brasil es su primer socio comercial en América Latina. El Servicio de Aduanas ruso cifra el comercio bilateral en torno a 4.500 millones de dólares antes de la pandemia, nivel prácticamente recuperado en 2021. Supone menos de un 2% de las exportaciones e importaciones rusas. Con las sanciones y la inflación que sufren los alimentos, el granero brasileño supone un apoyo en los supermercados rusos.

Los fertilizantes son parte esencial de la relación económica. Para Brasil y su colosal sector agrícola es crucial garantizar un suministro a precios razonables ahora que la pandemia ha trastocado las cadenas de suministro mundiales.

Brasil es, a ojos rusos, una pieza en su defensa de un mundo multipolar. “Estamos interesados en el papel independiente de América Latina y el Caribe en la arena internacional y vemos un papel central de Brasil en el desarrollo de esa importante región del mundo”, ha declarado el canciller ruso, Serguéi Lavrov, tras la reunión que él y el titular de Defensa han mantenido con sus homólogos brasileños.

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Putin ha anunciado la disposición de la agencia nuclear rusa para construir nuevas centrales en el gigante latinoamericano. Con el gancho de un coste menor, la estatal Rosatom querría exportar a los países en desarrollo la primera estación nuclear del mundo, Akadémik Lomonósov, que estrenó en 2019. También pretende construir en Brasil dos nuevas estaciones rusas de seguimiento de basura espacial.

Antes de reunirse con Putin, el mandatario brasileño, que llegó a la Presidencia con la promesa de combatir el comunismo, empezó su jornada con un homenaje al soldado desconocido de la época soviética. Después, en su parlamento ante su homólogo ruso recordó los valores compartidos: “La defensa de la familia (tradicional) y creer en Dios”. Después ha mencionado dos veces que Brasil es una potencia y la ha colocado en pie de igualdad con Rusia, ha agradecido a su homólogo que defienda la soberanía brasileña de la Amazonia y ha instado a los rusos a invertir en la mayor economía de América Latina.

El agravamiento de la crisis ucrania ha convertido la visita en asunto sensible para Brasil. Pero el cuestionado anuncio de Putin del martes de que iniciaba un repliegue ha aliviado la tensión que rodeaba el encuentro, que coincide con los días en que, según EEUU, Rusia iba a invadir la vecina Ucrania.

Bolsonaro está diplomáticamente muy aislado en Occidente desde que su mejor aliado, Donald Trump, perdió las elecciones. Eso le ha obligado a mirar con mejores ojos a Rusia y a la alianza forjada en el seno de los BRICS, que completan China, India y Sudáfrica.

Este martes circularon por las redes sociales de Brasil vídeos que atribuían, falsamente, al dirigente ultraderechista brasileño el mérito del repliegue anunciado por Rusia. Para el brasileño, impopular dentro y fuera de su patria, es la ocasión de mostrar que Brasil tiene protagonismo internacional y amigos poderosos. Ese es un flanco en el que le aventaja con mucha holgura Luiz Inácio Lula da Silva, con el que se disputará seguramente la presidencia dentro de ocho meses.

La diplomacia brasileña tiene una larga tradición de neutralidad, trastocada por la alianza que Bolsonaro forjó con Trump. El brasileño tardó mucho en reconocer la victoria de Joe Biden y su administración le ve con desconfianza. Y la relación con la Unión Europea es tirante porque su gestión de la Amazonia acelera la destrucción del mayor bosque tropical del mundo.

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