No es posible entender la incalificable agresión contra Ucrania por parte de Rusia solo a partir de la personalidad de Vladímir Putin; su actitud cabe integrarla en el contexto de una reorientación estratégica de amplia magnitud elaborada estos últimos años por el mandatario ruso, en plena sintonía con la visión china de la geopolítica mundial, particularmente en lo concerniente a las conflictivas relaciones con Estados Unidos. En 2008, recién estrenado el cargo, el presidente Barack Obama relegaba manifiestamente a Rusia, como potencia secundaria, centrando, en adelante, el eje estratégico de la política estadounidense sobre Asia frente a China. Han sido muchos los testigos que oyeron a Putin decir que no perdonaría a EE UU esta humillación. El fracaso de la OTAN en Afganistán, el inicio progresivo de una política de defensa europea con motivo de la intervención en África (el despliegue de la fuerza Berkane), el rechazo de varios socios europeos de incrementar su participación financiera en esta organización, habían generado, desde la presidencia de Donald Trump y después, con Joe Biden, una nueva reflexión sobre los objetivos de la organización atlantista. El bloqueo de los acuerdos de Minsk de 2015, unido a las reiteradas peticiones (respaldadas por los países del Este) de Volodímir Zelenski de ingreso en la UE y en la OTAN, fueron interpretados por Putin como un avance de un nuevo orden global de extensión estadounidense, que seguiría dominando a Europa pese al descalabro afgano, y, al tiempo, le permitiría cercar a Rusia.
Esta visión paranoica de hostigamiento encuentra su eco en la percepción de los dirigentes chinos, que tachan la focalización de EE UU sobre Asia de estrategia de guerra, no solo por la competitividad económica, sino también por la tensión provocada sobre Taiwán. Es así cómo traducen la hegemonía que EE UU acaba recientemente de conseguir en el Indo-Pacífico con la venta de submarinos nucleares americanos-británicos a Australia.
En consecuencia, para Putin y el presidente Xi Jinping, Ucrania es solo una parte de este enfrentamiento global. China piensa que el pulso con EE UU irá a peor, un pesimismo que Putin comparte, creando un vínculo de solidaridad inquebrantable entre ambos países: “Lo que la OTAN, liderada por Estados Unidos, ha hecho es lo que gradualmente ha llevado al conflicto entre Rusia y Ucrania al límite”, ha sostenido Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China. Esta concordancia de intereses geopolíticos entre China y Rusia fortalece la posición de Putin. Es muy probable que la ocupación rusa en Ucrania dure hasta que se logre un acuerdo entre EE UU, Rusia y Europa sobre la arquitectura de seguridad en el continente europeo. China podrá contar con el apoyo firme de Rusia en Asia, particularmente en su reivindicación sobre Taiwán. En esta gran contienda geopolítica, es imprescindible que Europa, más allá de la solidaridad total con Ucrania, siga favoreciendo el diálogo con todos los actores y forme parte de un compromiso futuro. Es la mejor manera de detener la amenazante dinámica de guerra mundial.
Global Audiences Turn to VOA for Coverage on Russia’s War on Ukraine
March 5, 2022
Washington, D.C. — As the Russian invasion of Ukraine got underway at the end of February, audiences in Eastern Europe and around the world turned to Voice of America television, radio, websites and social media sites for factual, on-the-ground reporting.
The response from VOA’s audience has been extraordinary. Since the beginning of the invasion on February 23, VOA Russian reports nearly 17 million video views on social platforms, a 159% increase from the previous period, while VOA Ukrainian reports 5.7 million video views, an increase of 87%. VOA Russian garnered more than one million engagement actions across its social media platforms in that time. Traffic to both websites has soared, with VOA Russian’s site growing 146% and VOA Ukrainian’s site increasing 94% since the invasion.
Shortly after VOA Russian set a one-day traffic record across all platforms on February 24, Russian regulators announced their intention to block VOA and other independent news outlets. As a result, not only did the use of circumvention tools suddenly soar in Russia in recent days, but golosameriki.com set another one-day site traffic record on March 3.
Interest in the invasion of Ukraine is not confined to just these two countries. Other regions where VOA broadcasts that are typically disinterested in news from the region are suddenly transfixed. Since the beginning of the invasion, the story has generated 178 million video views and more than 18 million engagement actions, across VOA’s hundreds of social media accounts. For example, reporting on the subject in Africa has generated more than 17 million video views on social media on an account that typically averages about 125,000 views in a similar period. Across Latin America, interest in the story drove the vast majority of the 12 million video views on social media platforms used by VOA Spanish since the invasion, an increase of 125%.
This historic growth is due to the extraordinary work of VOA journalists in covering this story. Responding to the critical need for timely and accurate information, VOA Ukrainian expanded its programming, featuring twice-daily live briefings and dozens of liveinteractives. As the Russian troops were crossing into Ukraine, VOA Russian was live on the air with two special digital programs featuring reports with people at risk and experts providing analysis. A special edition of Current Time America, and a live feed from the U.N. Security Council generated more than 3 million views on VOA Russian’s Facebook page alone, with the service’s website garnering nearly 2 million views.
“The Voice of America offers audiences in eastern Europe accurate reporting from the ground and access to a balanced, comprehensive coverage on how the conflict resonates in the U.S. and around the world” says Acting VOA Director Yolanda Lόpez. “True to its history and mission, VOA is providing the people of Ukraine and Russia, as well as all its worldwide audience, reliable news in this critical time in history.”
Countries in Sub-Saharan Africa, especially the Sahel, recorded 48 percent of all extremist deaths globally in 2021, attributed to groups affiliated with the Islamic State (IS) terror group, while attacks declined by 68 percent in Western countries, where they were motivated more by political views than religious reasons.
The ninth edition of the Global Terrorism Index, released on Wednesday, indicates that deaths from terrorism fell 1.2 percent last year, to 7,142, while attacks increased 17 percent to 5,226, which shows that “attacks became less deadly in 2021.”
According to the report prepared by the Australian Institute for Economics and Peace, extremism is increasingly concentrated in conflict zones – where 97.6 percent of deaths from terrorism occurred -, with Afghanistan as the country with the highest impact from extremism, followed by Iraq, Somalia, Burkina Faso, Syria, Nigeria, Mali, Niger, Myanmar and Pakistan, out of the 163 countries included in the analysis.
Un avión australiano se dispone a despegar con ayuda militar para Ucrania.DPA vía Europa Press (Europa Press)
La agresión rusa a Ucrania ha provocado, entre otras reacciones, una clara escalada del apoyo militar occidental al país atacado. Tras el estallido del conflicto en 2014, el respaldo se fue intensificando paulatinamente, pero sobre todo con asesoramiento, entrenamiento, ayuda financiera —especialmente de Estados Unidos y el Reino Unido— y muy limitadas entregas de armamento. El contrato sellado para el suministro de drones armados turcos fue, en ese lapso, el desarrollo más relevante. Esa dinámica ha cambiado por completo con la invasión.
Europa es el ejemplo más evidente de un giro con rasgos históricos. Por primera vez, la Unión Europea —a través de la Comisión— ha decidido coordinar una compra conjunta de material bélico letal, que será entregado a las fuerzas ucranias. Se ha habilitado un fondo de unos 450 millones de euros para esos fines.
Además, países como Alemania, Suecia, Noruega o Finlandia han decidido suministrar armas a Kiev, algo que supone un notable cambio respecto de las políticas restrictivas en esta materia que han marcado la agenda de estos países durante décadas. La gran mayoría de los Gobiernos de la UE ha dado pasos en esa misma dirección. El Gobierno español se ha sumado este miércoles. Por su parte, Polonia es la base logística desde la cual se organiza el transporte del armamento por vía terrestre, dada la peligrosidad del medio aéreo.
Más allá de la UE, Estados Unidos destaca como el principal valedor militar de Ucrania. Su apoyo se cuantifica en unos 2.500 millones de dólares (unos 2.260 millones de euros) desde 2014. El apoyo estadounidense ha tenido distintos flancos, siendo los más relevantes probablemente el aspecto de entrenamiento y asesoría y la entrega de misiles antitanque Javelin. Tras la invasión rusa de la semana pasada, el presidente Joe Biden ha autorizado una nueva partida de 350 millones.
Entre los actores principales en el apoyo a Ucrania destaca Turquía, con el suministro desde 2019 de los mencionados drones armados —modelo Bayraktar TB2, junto con los radares y los misiles pertinentes—, que han demostrado su eficacia en el reciente conflicto del Nagorno Karabaj. El ministro de Defensa de Ucrania ha informado este miércoles 2 de marzo que su país tiene previsto recibir una nueva partida. El Reino Unido tuvo un papel relevante en la formación de las fuerzas ucranias, y también en la entrega de armas.
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Los nuevos anuncios de ayuda incluyen distintos tipos de armas, pero sobre todo misiles antitanque y misiles antiaéreos. También se han ofrecido metralletas, obuses y rifles de asalto. La UE estudia la posibilidad de entregar aviones de combate, aunque el proyecto no parece despegar.
Siemon Wezeman, investigador sénior del programa de suministro de armas del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo, resume así el movimiento: “Se trata por lo general de armas que las fuerzas ucranias pueden usar con facilidad; que los países occidentales tienen almacenadas y pueden entregar con rapidez; las cantidades comprometidas no son enormes, pero se trata de armamento útil. No suponen un cambio de equilibrio mayor en el terreno de combate, pero tienen relevancia y, sobre todo, envían un fuerte mensaje político”, dice el experto.
Un lanzador de misiles antiaéreos Buk , en Armyansk, en el norte de Crimea, Rusia, el 24 de febrero.Konstantin Mihalchevskiy / Sputnik / ContactoPhoto (Europa Press)
Entre las dificultades que afronta la iniciativa, destaca el problema de hallar el equilibrio entre reforzar Ucrania sin dar pie a Rusia a considerar esta ayuda como una intervención en el conflicto. Los dirigentes ucranios reclaman que este apoyo, esencial para resistir, se aumente y acelere. A continuación, un repaso a los principales tipos de armas que se han comprometido en ayuda, y quiénes los suministran.
Misiles antitanque
Es una de las armas que figura con más frecuencia en los anuncios de ayuda, obviamente muy útil ante el escenario de una agresión terrestre con columnas de tanques y blindados de todo tipo penetrando en el territorio ucranio. El modelo Javelin, fabricado por Raytheon y Lockheed Martin, es referencia. Tiene un alcance de unos 2,5 kilómetros. EE UU empezó a entregarlos ya antes de la invasión, en 2018, aunque bajo condición de que Ucrania los almacenara lejos de las zonas de combate del Donbás. Otros países, como Polonia o Estonia, se han ido sumando ahora en el suministro de ese modelo.
Reino Unido, por su parte, también empezó la entrega del modelo NLAW, de fabricación anglosueca (Saab-Thales) y con un alcance de entre 400 y 800 metros según modelos y objetivos, antes de la invasión. En enero había ya facilitado unos 2.000 a Ucrania, según declaró su ministro de Defensa. “Pudieron entregarlos y también entrenar para su uso antes de la invasión. Con una semana de formación es suficiente”, explica Wezeman. Suecia ha comprometido 5.000 NLAW y Luxemburgo 100. Alemania también ha anunciado el envío de 1.000 armas antitanque. Noruega aportará 2.000 M72, lanzagranadas también de fabricación estadounidense. Los Países Bajos, 50 Panzerfaust-3 con 400 cohetes.
Soldados ucranios cargan un camión con FGM-148 Javelin enviados por EE UU. SERGEI SUPINSKY (AFP)
Misiles antiaéreos
Es otra de las armas más recurrentes en los anuncios de ayuda, y especialmente el modelo Stinger. Se trata de un misil tierra-aire, también fabricado por Raytheon, en dotación de muchas fuerzas armadas desde hace décadas. Alemania ha comprometido 500, los Países Bajos 200.
El control del espacio aéreo es un aspecto crucial de cualquier contienda bélica. Las fuerzas rusas han intentado degradar los sistemas de defensa antiaérea más sofisticados de Ucrania, como los S-300. A medida en que se inutilicen esos sistemas, adquirirá creciente importancia disponer al menos de modelos como los Stinger, que son portables y no demasiado difíciles de usar, según apunta Wezeman.
Aviones de combate
Durante una comparecencia del pasado domingo, el Alto Representante de Exteriores de la UE, Josep Borrell, declaró que los socios consideraban la entrega de aviones de combate a Ucrania. La idea de fondo era recurrir a modelos MiG o Sukhoi en dotación a algunos de los países miembros —Polonia, Bulgaria y Eslovaquia—, ya que los pilotos ucranios están familiarizados con ese tipo de aparatos. Sin embargo, en los días sucesivos declaraciones de responsables políticos de esos países han proyectado dudas sobre la viabilidad de la operación.
Un avión Sukhoi Su-27 en la región de Myrhorod el pasado 11 de febrero.STR (AFP)
“Se acumulan problemas de diferente tipo para esta operación”, razona Wezeman. “Por un lado, el hecho de que esta sí sería una entrega con un gran potencial ofensivo, y, por tanto, supone una mayor confrontación con Rusia”. Esto obviamente es un factor de peso. “Por otra parte, Bulgaria por ejemplo señala que si entregara esos aparatos se quedaría descubierta, y sería necesario que otros aliados la metieran bajo su paraguas”.
Drones armados
El suministro de los drones turcos es un aspecto de gran relevancia. El Bayraktar TB2 ha demostrado gran eficacia en combate en el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia y las propias fuerzas ucranias los han utilizado en el pasado en los enfrentamientos en el Donbás. Se trata de un vehículo aéreo no tripulado con una envergadura de alas de 12 metros, capacidad de vuelo de hasta 27 horas y cargable con cuatro misiles a guía láser.
“Hasta donde sabemos, Turquía ha entregado una docena de estos aparatos”, explica Wezeman. “Se trata de un arma que sin duda reviste mucha utilidad en un entorno de gran dificultad para moverse en el espacio aéreo y con unas tácticas de las fuerzas terrestres rusas por las que asistimos a la conformación de grandes convoyes. Unos drones armados pueden hacer mucho daño en situaciones como esas. Pero Ucrania no tiene muchos, y también hay limitaciones en la munición”.
Sobre las nuevas entregas turcas pesan los cálculos geopolíticos, con una Ankara que en los últimos tiempos ha estado intentando reconstruir una relación con Moscú lastrada por múltiples motivos. “Kiev dice que recibirá más, pero estamos pendiente de una confirmación turca. Ankara afronta un difícil juego de equilibrios”.
Un tablero muy complejo, en el que cada movimiento tiene mucha relevancia, especialmente a la vista de la gran superioridad del armamento del que disponen las fuerzas armadas rusas.
With the global vaccine supply exceeding distribution capacity, the Biden administration is acknowledging a need to adjust its pandemic response strategy to address hurdles faced by lower-income countries to vaccinate their citizens.
“It is clear that supply is outstripping demand and the area of focus really needs to be that ‘shots in arms’ work,” said Hilary Marston, White House senior policy adviser for global COVID, to VOA. “That’s something that we are laser-focused on for 2022.”
Marston said that the administration has helped boost global vaccine supply through donations, expanding global manufacturing capacity and support for COVAX, the international vaccine-sharing mechanism supported by the United Nations and health organizations Gavi and CEPI.
Following supply setbacks in 2021, COVAX’s supply is no longer a limiting factor, a Gavi spokesperson told VOA. He said COVAX now has the flexibility to “focus on supporting the nuances of countries’ strategies, capacity, and demand.”
However, the pivot from boosting vaccine supply to increasing delivery capacity depends on whether the administration can secure funding from Congress, including funds for the U.S. government’s Initiative for Global Vaccine Access, or Global VAX, a program launched in December by USAID, the U.S. Agency for International Development.
Global VAX is billed as a whole-of-government effort to turn vaccines in vials into vaccinations in arms around the world. It includes bolstering cold chain supply and logistics, service delivery, vaccine confidence and demand, human resources, data and analytics, local planning, and vaccine safety and effectiveness.
Four-hundred-million dollars from the American Rescue Plan Act has been put aside for this initiative, on top of the $1.3 billion for global vaccine readiness the administration has committed. Activists say this is not nearly enough, but USAID says it’s a good first step.
“The U.S. government will surge support for an initial subset of countries in sub-Saharan Africa that have demonstrated the potential for rapid acceleration of vaccine uptake with intensive financial, technical, and diplomatic support,” a USAID spokesperson told VOA.
Those countries include Angola, Côte d’Ivoire, Eswatini, Ghana, Lesotho, Nigeria, Senegal, South Africa, Tanzania, Uganda, and Zambia.
FILE – A worker handles the cargo of COVID-19 vaccines, donated through the U.N.-backed COVAX program in Madagascar, May 8, 2021.
Critical bottleneck
In January, COVAX had 436 million doses of COVID-19 vaccines to allocate to lower-income countries, according to a document published in mid-February. Those countries, however, only asked for 100 million doses to be distributed by the end of May – the first time in 14 allocation rounds that supply has outstripped demand, the document from the COVAX Independent Allocation of Vaccines Group said.
“We’ve seen now 11 billion plus doses of vaccine being manufactured,” said Krishna Udayakumar to VOA. “We’re estimating 14- to 16- plus billion doses of vaccine being available in 2022,” added Udayakumar, who is founding director of the Duke Global Health Innovation Center and leads a team that tracks global vaccine production and distribution.
But rather than fulfilment of vaccination targets, the oversupply highlights a weakness in global distribution capacity, which Udayakumar said is becoming “the critical bottlenecks.”
Only 12% percent of people in low-income countries have received at least one dose, according to country data compiled by Our World in Data. Many countries still face massive hurdles to get those shots in arms, including gaps in cold-chain storage, and lack of funding to support distribution networks.
Global COVID funding
As the administration prepares to pivot its global pandemic response, humanitarian organizations are criticizing it for requesting insufficient funding from Congress.
“After two devastating years of this pandemic, U.S. leaders are dropping the ball on fighting COVID-19. Today we learned the Biden administration briefed Congress on the need for $5 billion in funding from Congress to fight COVID-19,” said Tom Hart, president of the ONE Campaign, in a statement to VOA last week. “What the world needs, though, is a formal request for $17 billion.”
Hart argued the $5 billion funding would be insufficient to provide critical resources needed to deliver vaccines, tests, and life-saving treatments to low-income countries, and achieve the administration’s goal of 70% global vaccination by September – a goal that is already far below pace.
The White House said the number is not final. “I don’t have any specific numbers; we’re still in conversation with the Hill (Congress) at this point about funding and funding needs, both domestically and internationally,” press secretary Jen Psaki told VOA on Wednesday.
In a statement to VOA, the chair of the House Appropriations Committee, Rosa DeLauro, said they are still reviewing the funding request. “I will work with my colleagues to meet these important public health needs at home and around the world,” she said.
Meanwhile, Gavi, a COVAX co-sponsor, said it has only raised $195 million out of the $5.2 billion it asked for this quarter. The Gavi spokesperson told VOA the call to donors only went out in January and typically campaigns such as this require extensive rounds of consultation.
“The reason we launched a campaign to raise US $5.2 billion in additional funding is to ensure countries are able to roll out vaccines rapidly and at scale and have the resources on hand to be able to immediately step in as and when countries’ needs change,” the spokesperson said. “We need resources available now to prevent lower income countries once again finding themselves at the back of the queue. This is the only way we will break this pandemic.”
TRIPS waiver
Humanitarian organization Oxfam also argues that $5 billion dollars is not enough.
“We need to do much more to vaccinate the world, including investing in local manufacturing and most importantly, sharing the vaccine recipe,” Robbie Silverman, Oxfam’s senior advocacy manager told VOA.
Sharing vaccine recipes essentially means implementing a temporary TRIPS (Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights) waiver at the World Trade Organization to allow the generic production of current vaccines, as proposed by South Africa and India in October 2021. The proposal is supported by the Biden administration but rejected by the European Union.
Following a summit between European Union and African Union leaders last week, European Commission President Ursula von der Leyen offered a compromise and said that the EU and AU will work together to deliver a solution within the next few months.
The U.S. is by far the biggest vaccine donor. The administration is sending 3 million doses of COVID-19 vaccines to Angola, Sierra Leone, Rwanda, Zambia and Uganda this week, bringing the total shipped globally to 470 million doses out of 1.2 billion doses pledged.
Los ‘Premios Lo Nuestro’ se llevarán a cabo el próximo 24 de febrero en la ciudad de Miami, Estados Unidos.
En la ceremonia de entrega de los galardones a «la excelencia en la música latina a elección del público», se hará una especial mención a la carrera del artista colombiano Maluma.
Juan Luis Londoño, su nombre de pila, recibirá el premio como ‘Ídolo Global’, un reconocimiento a su carrera artística y a sus más de 60 millones de fans en todo el mundo.
«Nos enorgullece reconocer Maluma como «Ídolo Global» por su brillante carrera artística que lo ha llevado a consolidarse como referente de la música latina a nivel mundial», describe la organización a través de sus redes sociales.
Este año se llevará a cabo un homenaje a Vicente Fernández, el ‘Charro de Huentitán’, fallecido el 12 de diciembre de 2021. Precisamente Maluma será quien presente este acto en la gala.
El intérprete de «Las Cuatro Babies», «Hawai», «Felices Los Cuatro» y Borró Cassette», está nominado este años a 8 categorías difererntes, entre las que destacan Colaboración Del Año – Regional Mexicano y Canción Mariachi/Ranchera Del Año – Regional Mexicano por ‘100 años’ junto a Calibre 50 y Carlos Rivera.
Además de Maluma, otro colombiano, Camilo, también hará parte de la gala interpretando un nuevo sencillo: «El amor de nuestras vidas».
China continues to be the top global source of counterfeit products, but it is far from the only major concern regarding pirated goods, according to the annual notorious-markets list released Thursday by the office of the U.S. trade representative.
The coronavirus pandemic, with its resulting restrictions on tourism and movement, has meant some markets known for openly selling counterfeit goods currently have no or very few problematic stores doing business, according to the report.
Such notorious venues include the MBK Shopping Mall, Patpong Street Market and Soi Nana in Thailand, noted the USTR.
Also on the list are other physical markets around the world with long-standing reputations as hubs for fake goods. These include the Central Market in Cambodia’s capital, Phnom Penh; Anfu Market in China’s Fujian province, which specializes in counterfeit shoes; Beijing’s Silk Market; Palika Bazaar and Tank Road in New Delhi, India; the 80-square-block Tepito in Mexico City; and Moscow’s Dubrovka Market, with an estimated 700 vendors.
Toronto mall
The problem is not limited to the developing world. Toronto’s Pacific Mall, regarded as the largest indoor Asian shopping mall in North America, is back on the annual list after cleaning up its act several years ago, according to officials.
The USTR said the mall’s management made efforts, along with law enforcement raids on sellers of alleged counterfeit goods, but since 2018, sales of bogus items have surged “with Pacific Mall management not taking the necessary measures against sellers and law enforcement not prioritizing actions against counterfeit trade. Counterfeit luxury goods, apparel and electronics are reportedly on display or hidden under tables or in back rooms but available upon request.”
Some shops trafficking in fake items have been transitioning from physical stores to e-commerce platforms “and using the physical storefronts to facilitate the fulfillment of online sales,” said the USTR report. “Online sellers of counterfeit goods have also increased efforts to evade the anti-counterfeiting processes and systems established by governments and e-commerce platforms by, for example, using social media advertisements and influencers, hidden links and drop shipping schemes.”
FILE – The logo of Chinese online group discounter Pinduoduo is seen next to its mobile phone app in this photo taken July 17, 2018.
Among the most problematic websites: the Baidu Wangpan cloud storage service in China, for sharing pirated movies and television programs; Bukalapak, one of the largest e-commerce markets in Indonesia; e-commerce website and mobile app IndiaMART; Chinese social commerce app Pinduoduo; and the mobile app known as the Netflix of piracy, Popcorn Time.
One of the most vocal in promoting piracy remains the legacy site ThePirateBay.
“Authorities in Argentina, Australia, Austria, Belgium, Brazil, Denmark, Finland, France, Iceland, Indonesia, Ireland, Italy, Malaysia, the Netherlands, Norway, Portugal, Spain and the United Kingdom have issued orders blocking access to this site,” the USTR said. “Right holders report that this site does not respond to any notice-and-takedown requests.”
WeChat
The annual report scrutinizes the WeChat instant messaging platform, which has more than 1 billion active monthly users.
“WeChat, along with Weixin, which is the China-facing version of WeChat, is reportedly viewed as one of the largest platforms for counterfeit goods in China,” according to the USTR review.
Also of significant concern to the USTR: Rapidgator, which is one of the largest file-sharing websites in the world, and e-commerce platform Taobao, of China’s Alibaba Group.
“The global trade in counterfeit and pirated goods undermines critical U.S. innovation and creativity and harms American workers,” said U.S. Trade Representative Katherine Tai in a statement. “This illicit trade also increases the vulnerability of workers involved in the manufacturing of counterfeit goods to exploitative labor practices, and the counterfeit goods can pose significant risks to the health and safety of consumers and workers around the world.”
No una, sino dos crisis internacionales trastocan inesperadamente el fin del primer mandato de Emmanuel Macron en el palacio del Elíseo y la campaña para la reelección.
Una crisis sucede en Europa, se origina en la amenaza de una ataque de Rusia a Ucrania y ha motivado esta semana una actividad frenética de Macron en busca de la desescalada. La otra tiene por escenario África: la ruptura entre Francia y la junta militar que gobierna en Malí puede precipitar la retirada francesa de este país y reavivar el fantasma de la retirada de Estados Unidos de Afganistán el pasado verano.
Ambas crisis, la del este de Europa y la del Sahel, llevaban tiempo gestándose, pero han estallado casi al mismo tiempo. Y en un momento delicado para Macron, quien busca el momento adecuado, pero parece no encontrarlo, para declararse candidato oficial en las presidenciales francesas. La elección a dos vueltas se celebra el 10 y el 24 de abril.
Otro punto en común entre ambas crisis: Rusia ha desplegado más de 100.000 soldados cerca de las fronteras con Ucrania, pero también está presente en África. Un detonante de la ruptura entre París y los golpistas de Bamako es la presencia en Malí de mercenarios de la empresa privada rusa Wagner. Hay ecos, en estas contiendas paralelas, de la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética —una superpotencia mundial, a diferencia de la Rusia actual— echaba un pulso a Occidente en Berlín y en paralelo agitaba las revoluciones en el tercer mundo en plena descolonización.
Ucrania y el Sahel son terrenos donde se pone a prueba la capacidad de Francia y de la Unión Europea para influir en un mundo en tensión. La presión de Moscú a Kiev ha resucitado a la OTAN, organización que en 2019 Macron declaró en “coma cerebral”, y ha mostrado que, en casos de guerra y paz, la UE está lejos de disponer de la autonomía estratégica que anhela París. En el Sahel, Francia ensayó algo parecido a lo que podría ser una fuerza militar de una Europa soberana, pero el repliegue siembra dudas sobre el proyecto.
Macron, lógicamente, tiene un papel central en el conflicto del Sahel, pues fue Francia, con su antecesor, François Hollande, el país que lideró la intervención para frenar a los yihadistas en 2013 y, aunque participan otros países europeos, la vieja potencia colonial sigue dirigiendo las operaciones.
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Pero el presidente francés también ha intentado asumir la voz cantante en la crisis por Ucrania. Esta semana se ha reunido con el presidente ruso, Vladímir Putin, y con el ucranio, Volodímir Zelenski. No está claro si en nombre de la UE o de la OTAN, ni con qué mandato, pero tras consultar con sus socios y aliados se ha impuesto como el representante occidental de los esfuerzos por frenar la amenaza rusa.
François Heisbourg, consejero del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y de la Fundación para la Investigación Estratégica, cree que la hiperactividad diplomática del presidente francés se explica porque hoy, en Europa, no hay nadie más con capacidad o voluntad de ejercer este papel. “[El primer ministro británico] Boris Johnson bastantes problemas tiene para gestionar su presupuesto de alcohol y pasteles en el 10 de Downing Street”, sonríe Heisbourg. “[El nuevo canciller alemán] Olaf Scholz todavía está en pleno aprendizaje de la política exterior y con una coalición que no ha construido una línea coherente en cuestiones de seguridad, por lo que Alemania no dispone de mucha movilidad. El único elemento móvil es Francia”.
El efecto, en Francia, es extraño. Mientras los rivales de Macron en la elección presidencial están embarcados en la campaña con todas sus miserias y golpes bajos, el favorito llama varias veces por semana a su homólogo estadounidense, Joe Biden, y al ruso Putin, vuela de París a Moscú y de ahí a Kiev, y después a Berlín. El gran tablero global en vez de la provinciana política local.
No es que Rusia y Ucrania estén ausentes del debate electoral. Hay un campo favorable a Putin o crítico con Occidente (la extrema derecha de Marine Le Pen y Éric Zemmour y la extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon) y otro europeísta y atlantista, el del propio Macron y de la candidata de la derecha moderada, Valérie Pécresse.
Otra cosa es que la política internacional determine el resultado. “No pienso que tenga demasiada influencia en el plano electoral: en las elecciones francesas la política extranjera no hace ganar votos, aunque puede hacerlos perder”, dice Heisbourg, autor del ensayo Retour de la guerre (Retorno de la guerra). “El único impacto sustancial puede ser la subida de los precios de la energía si hay guerra”, agrega.
Macron corre un riesgo, “pero es bastante calculado”, opina este experto. “Si en los tres meses próximos no hay guerra”, añade, “si las discusiones diplomáticas se desarrollan en un ambiente de calma, no sumará votos, pero nadie le criticará. Y si hay una guerra, aparecerá como la persona que hizo todos los esfuerzos imaginables para impedirla”.
Otra cosa es el Sahel. La retirada de las fuerzas francesas pone en juego el prestigio y la credibilidad de Francia: el síndrome de Afganistán. “Es el típico tema que puede marcar el debate para la segunda vuelta de las presidenciales”, afirma Heisbourg. “Y es un riesgo que Macron no controla”, sentencia.