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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha reunido este sábado en Varsovia con los ministros de Exteriores y de Defensa de Ucrania, Dmitro Kuleba y Oleksii Réznikov, respectivamente, en un encuentro que no figuraba en el programa difundido por la Casa Blanca. Más que una reunión al uso, se ha sumado a los últimos 40 minutos (según la Casa Blanca) de la hora y media que ha durado el encuentro que los dos ministros ucranios mantenían con los secretarios de Estado y Defensa de EE UU, Antony Blinken y Lloyd Austin, que le acompañan.

Tras la reunión, la Casa Blanca ha emitido un comunicado en el que asegura que Biden habló con los dos ministros ucranios sobre “los futuros esfuerzos para ayudar a Ucrania a defender su territorio”, sin especificar medidas concretas. En otra nota, el Departamento de Estado señala que Blinken y Austin “prometieron continuar su apoyo para el cumplimiento de las necesidades humanitarias, de seguridad y económicas” de Ucrania.

A un lado de la mesa estaba la representación estadounidense y al otro, la ucrania. Los periodistas han podido escuchar cómo Kuleba le contaba al presidente de EE UU que había podido descansar en el tren de Kiev a Varsovia porque ha aprendido a “dormir en cualquier circunstancia” desde que empezó la guerra. Biden le respondió que él también podía dormirse en los trenes, porque cuando era senador los usaba a diario para trasladarse entre Washington y el Estado en el que residía, Delaware.

Biden se ha entrevistado posteriormente con el presidente polaco, Andrzej Duda, al que ha reafirmado el “compromiso sagrado” de Washington con el Artículo Quinto de la OTAN, el que obliga a socorrer a un Estado miembro si es atacado. Ambos países pertenecen a la Alianza Atlántica.

Biden también tiene previsto reunirse con refugiados ucranios en el estadio de fútbol PGE Narodowy, que ha sido reconvertido en centro de ayuda a quienes abandonan el país. Polonia ha recibido 2,2 millones de los 3,7 millones de refugiados ucranios, según los últimos datos de la agencia de la ONU para los refugiados, Acnur, actualizados este viernes. También conocerá a organizaciones que participan en la respuesta humanitaria.

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A las 18.00, dará en el patio del Palacio Real de Varsovia un discurso que su asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, ha definido como “importante”. Tratará de “los esfuerzos unidos del mundo libre para apoyar al pueblo de Ucrania, hacer responsable a Rusia de su brutal guerra y defender un futuro enraizado en principios democráticos”, según el programa de la Casa Blanca. Réznikov ha anunciado en su cuenta de Twitter que tanto él como Kuleba estarán allí presentes.

El viernes, tras aterrizar en la ciudad polaca de Rzeszów, a unos 80 kilómetros de Ucrania, se reunió con los soldados de la 82 División Militar Aerotransportada de las Fuerzas Armadas estadounidenses, desplazada para reforzar el flanco oriental de la OTAN, y les dedicó unas breves palabras que anticipan las bases de su discurso de este sábado. “Estáis en medio de una lucha entre democracias y oligarcas”, dijo. “Lo que está en juego ―y no solo en lo que estamos haciendo aquí para tratar de ayudar el pueblo ucranio y evitar que continúe la masacre―, sino más allá, lo que está en juego es: ¿a qué se va a parecer la libertad de vuestros hijos y nietos? Estáis involucrados en mucho más que simplemente si podéis aliviar el dolor y sufrimiento del pueblo de Ucrania”. En su anterior escala, en Bruselas, participó en tres cumbres, de la OTAN, el G-7 y la UE.

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Los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, se reúnen por primera vez este jueves en Turquía para tratar de buscar una salida al conflicto desatado por la invasión rusa de Ucrania. Las tres rondas de negociaciones que ha habido hasta ahora en Bielorrusia se han saldado con pocos resultados, entre ellos el establecimiento de varios corredores humanitarios que se pusieron en marcha el martes entre denuncias de bombardeos e incumplimientos del alto el fuego. El encuentro entre los mandatarios de Exteriores, el de más alto nivel hasta ahora, se produce 24 horas después del ataque ruso contra un hospital materno-infantil de Mariupol, una localidad ucrania a orillas del mar Negro que lleva días siendo asediada. Las autoridades ucranias han informado este jueves de que tres personas, entre ellas una niña, murieron en el bombardeo, y el alcalde informó de la muerte de otras 1.200 durante el fuerte asedio que sufre la ciudad desde hace nueve días, donde se están abriendo ya fosas comunes para los fallecidos y donde se está desencadenando una catástrofe humanitaria.

Lavrov y Kuleba llegaron a la ciudad turca de Antalya —uno de los destinos preferidos por rusos y ucranianos para sus vacaciones veraniegas, al sur del país— el miércoles por la noche y han mantenido con el jefe de la diplomacia turca, Mevlüt Çavusoglu, sendos encuentros bilaterales ante de la reunión entre los tres, que ha arrancado sobre las 9.30 de la mañana, hora peninsular española, y está previsto que dure al menos hora y media.

Çavusoglu ha expresado su deseo de que la reunión sea un “punto de inflexión” en la situación de guerra y se dé un “paso importante” hacia la paz. El Ministerio de Exteriores ruso ha dicho que se han producido avances a raíz de las tres reuniones entre los equipos negociadores de ambos países celebradas en Bielorrusia en las últimas semanas. Y de hecho, un representante del Gobierno ucraniano afirmó el miércoles que su país podría aceptar las demandas de “neutralidad” hechas por Moscú, pero no las de desmilitarización. Sería, eso sí, si se dan suficientes garantías de respeto a la soberanía de Ucrania y se retiran las tropas rusas. Kiev tampoco está dispuesta a concesiones territoriales en Crimea y Donbás, como pretende el Kremlin. Así las cosas, antes de llegar a Antalia, Kuleba explicó que acudía a la cita a negociar “de buena fe” pero “sin grandes expectativas”.

El director general de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Rossi, también mantendrá este jueves reuniones con los ministros ruso y ucraniano en la localidad mediterránea, después de la alarma internacional generada por los ataques rusos a centrales atómicas en Ucrania. “Espero hacer progresos en la urgente cuestión de garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares de Ucrania”, ha señalado.

Las negociaciones entre ucranianos y rusos se celebran en el marco del Foro Diplomático de Antalya, un acto anual organizado por el Ministerio de Exteriores de Turquía que suele atraer a dirigentes, diplomáticos y exministros de todo el mundo. De hecho, Lavrov también mantendrá un encuentro con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un momento en que Estados Unidos trata de cortejar al Gobierno de Nicolás Maduro para buscar nuevas provisiones de hidrocarburos con los que sustituir a los rusos. En Antalya también se espera la llegada del representante europeo de Política Exterior, Josep Borrell, aunque será en los próximos días.

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La iniciativa es el resultado de los esfuerzos diplomáticos de Turquía, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha hablado por teléfono con una veintena de jefes de Estado y de Gobierno desde el inicio de la guerra, incluida una conversación el pasado domingo con su par ruso, Vladímir Putin, y varias con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El ministro de Exteriores turco ha mantenido a su vez 40 reuniones telemáticas con sus homólogos para preparar el terreno, entre ellas seis con Kuleba y cuatro con Lavrov.

Las conversaciones se producen pocas horas después del ataque ruso contra una maternidad y un hospital infantil en la asediada ciudad de Mariupol (en la costa del mar de Azov, al sureste, 446.000 habitantes). El ataque se produjo durante el alto el fuego pactado por Kiev y Moscú para que miles de personas atrapadas en la urbe, en una situación crítica, pudieran salir por los corredores humanitarios. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, responsabilizó este miércoles a Moscú de la “atrocidad”. “Hay niños, personas bajo los escombros”, ha afirmado en sus redes sociales. “¿Hasta cuándo el mundo será cómplice ignorando el terror?”, ha añadido. “¡Europeos! No podrán decir que no vieron lo que les pasó a los ucranios, a los residentes de Mariupol”, ha subrayado Zelenski.

Según ha informado este jueves la municipalidad de Mariupol en Telegram, al menos tres personas han muerto en ese ataque, entre ellas una niña. El primer balance cifraba en 17 las personas heridas, principalmente miembros del personal del hospital. El Kremlin ha asegurado que las fuerzas rusas no disparan contra objetivos civiles. El alcalde de la ciudad del sureste del país, por su parte, ha asegurado que han fallecido 1.200 personas desde que se iniciara el asedio a esta ciudad hace ya nueve días.

Situación “apocalíptica” en Mariupol

En la ciudad portuaria la situación es “apocalíptica”, ha denunciado Cruz Roja. No hay suministro de agua potable, apenas quedan alimentos en las tiendas saqueadas ni medicinas, no hay calefacción ni electricidad y tampoco funcionan correctamente las redes de telecomunicaciones, y los civiles permanecen acurrucados en los refugios para resguardarse de los bombardeos sin tregua. Según el Ayuntamiento de la ciudad, los cadáveres se apilan en las calles y las autoridades están haciendo fosas comunes para enterrar a los fallecidos ya que es imposible enterrarlos de otra manera por los bombardeos continuados.

Casi 3.000 recién nacidos se quedarán pronto sin medicinas ni alimentos en Mariupol, según el ministro de Exteriores ucranio. Las pocas informaciones que llegan desde dentro de la urbe, rodeada por las fuerzas rusas, confirman que sus habitantes ya están viviendo una tragedia humanitaria. Unas 200.000 personas están tratando de huir de la ciudad, ha informado el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Mariupol es una de las ciudades donde debería funcionar uno de los seis corredores humanitarios pactados entre Moscú y Kiev para permitir la evacuación de civiles, aunque por ahora no se ha permitido la salida de personas de esa ciudad. El resto de las rutas han funcionado, aunque con diferente grado de cumplimiento. El presidente Zelenski ha asegurado que más de 35.000 personas fueron evacuadas este miércoles a través de estos corredores.

Solo han podido escapar unos 5.000 civiles de Sumi, en el noreste del país, donde una bomba mató a 22 personas, según las autoridades ucranias. Desde la localidad de Enerhodar, donde está la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por las fuerzas rusas, que mantienen retenidos a sus empleados, un convoy de refugiados, compuesto sobre todo por mujeres y niños, ha conseguido abandonar la ciudad, según las autoridades ucranias.

El Ayuntamiento de Bucha, al noroeste de Kiev con 28.500 habitantes, aseguró en su página de Facebook que los militares rusos impedían el paso de 50 autobuses con civiles. En Izium (46.600 censados), en la región de Járkov, en el este de Ucrania, la salida de los habitantes se retrasó por los bombardeos rusos, según denunció su gobernador, Oleh Synehoubov, en un mensaje publicado en Telegram.

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El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, participa de un evento por el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo pasado en Santiago.
El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, participa de un evento por el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo pasado en Santiago.JAVIER TORRES (AFP)

Gabriel Boric jurará el viernes como presidente de Chile. El sábado, ya sentado en La Moneda, deberá mostrar finalmente cómo piensa satisfacer las demandas que dieron fuelle a las revueltas sociales de 2019. La primera medida de Gobierno será una reforma tributaria que permita al Estado recaudar más y, con ello, destinar nuevos fondos públicos a la educación y la salud. En un país profundamente presidencialista, Boric delegará buena parte de la gestión en su Gabinete, como hiciese en su día el primer presidente de la transición democrática, Patricio Aylwin (1990-1994). Otras urgencias heredadas quitarán el sueño a Boric: la crisis económica, el descontento popular con el sistema privado de pensiones, el conflicto con las comunidades mapuches del sur del país y la presión migratoria que Chile recibe en el norte. Mientras tanto, deberá acompañar el proceso constituyente y, antes de finales de año, someter a un referendo vinculante el texto que salga de allí.

El nuevo presidente ha armado un Gabinete de alto perfil, con nombres surgidos de la militancia estudiantil y dominado por mujeres. Cinco nombres liderarán la nueva estructura de poder: como ministra de Interior, Izkia Siches tendrá a su cargo resolver las contingencias del día a día; Giorgio Jackson delineará las políticas de mediano y largo plazo desde la Secretaría de la Presidencia; Mario Marcel, en Hacienda, trabajará para que esos cambios sean “ordenados y sostenibles en el tiempo”, como dijo en una entrevista reciente con EL PAÍS; la impronta feminista será responsabilidad de Camilla Vallejo, como portavoz, y de Antonia Orellana, al frente del ministerio de la Mujer. “Queremos mostrar gobernabilidad y ello abarca varios aspectos”, explicó Jackson esta semana al diario La Tercera. “Primero, dejar claro que podemos manejar bien los temas más urgentes, como la pandemia, el regreso a clases y todo lo relacionado con orden y seguridad, que se abordará de una forma distinta a como se ha hecho hasta ahora. Está el plan de estabilización económica y pondremos énfasis en los temas relacionados con los derechos humanos y todo lo que signifique reparación y soluciones para los conflictos que derivan del estallido social”, resumió.

El ministro Marcel adelantó que su prioridad estará puesta en una reforma tributaria “bastante ambiciosa”. “Las metas de recaudación que se han planteado de 5% del Producto en cuatro o cinco años es más que la suma de las dos grandes reformas que hemos tenido en democracia”, dijo. Prometió además “un programa de recuperación inclusiva, que asegure que nadie se quede atrás en la pospandemia”. “Hay sectores rezagados”, explicó, “y la necesidad de crear empleo”. El desafío de Marcel es que esos planes no agranden el rojo fiscal.

“El principal desafío del nuevo Gobierno será el deterioro económico que tendremos en los próximos meses”, advierte Max Colodro, analista político de la Universidad Adolfo Ibáñez. “Hemos estado viviendo durante los dos últimos años en una situación bien irreal, de explosión de consumo, porque en medio de la crisis por la pandemia el Gobierno permitió, porque no pudo impedirlo, retiros de fondos previsionales y una ayuda económica muy sustancial para aquellos que habían perdido el empleo. A los bolsillos de la gente fueron 80.000 millones de dólares, 50.000 millones de los retiros y 30.000 de las ayudas sociales que dio el Gobierno”, explica.

Agotado el combustible del consumo y sin fondos a los que recurrir, Boric tendrá que resolver una persistente subida de la inflación (registró 7,8% interanual en febrero, muy por encima del rango de entre 2 y 4% que había establecido el Banco Central), “y el deterioro inevitable de lo que está pasando con la guerra en Europa”, agrega Colodro. Chile es importador neto de petróleo y gas y cualquier subida en los mercados internacionales impacta en su mercado interno. No es un escenario simple para Boric, porque “frente a unas expectativas enormes, la situación económica se va a deteriorar fuertemente en los próximos mes”.

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El conflicto mapuche

Izkia Siches, la ministra estrella de Boric, tendrá en sus manos asuntos que impactan en la opinión pública, como el conflicto mapuche, la violencia urbana y la migración. “Para un Gobierno que se ha comprometido a no reprimir y no expulsar inmigrantes, la solución es compleja”, dice Max Colodro. El futuro Gobierno ha dado pocas pistas sobre qué piensa hacer, pero es de suponer que Siches no perderá demasiado tiempo. Esta semana, se reunió con autoridades de la Araucanía, la región más afectada por la cuestión indígena, y ya resolvió un cambio de paradigma: el Gobierno no renovará el estado de excepción en la zona, lo que supone sacar a las Fuerzas Armadas del control de la seguridad. En una entrevista televisiva, Siches dijo que “los resultados no serán inmediatos”, pero bastará al menos como señal que el abordaje ya no sea desplegar militares sobre el terreno.

Las reformas estructurales quedarán en manos de Giorgio Jackson y Marcel. El ministro de Hacienda dijo que habrá una reforma del sistema de pensiones, que desde la dictadura se basa en un sistema de capitalización administrado por empresas privadas, las AFP. Durante la campaña, Boric anunció el fin de las AFP y la creación de un sistema de reparto en manos del Estado. Marcel matizó la dimensión de la reforma y aclaró que la idea es “construir un sistema mixto, donde la capitalización siga siendo un componente pero ya no el único eje del sistema y con un rol más importante del Estado”. La ampliación de la gratuidad del sistema educativo, una de las principales demandas de los estudiantes que salieron a la calle en 2019, y la ampliación de las prestaciones de salud enfrentarán un largo debate político y legislativo.

Un Gobierno feminista

La cuestión de género será de vital importancia para el nuevo Gobierno. El círculo de poder más cercano a Boric estará en manos de mujeres, y serán ellas las que impregnen al resto de la administración con los nuevos lineamientos. “Les quiero pedir, en particular a los hombres, que nos lo tomemos en serio. El ser un gobierno feminista significa cambiar la manera en la cual nos relacionamos, con la cual vemos el mundo”, dijo Boric el viernes pasado tras una reunión entre ministerios. “Un Gobierno feminista debe reconocer la importancia de la acción colectiva de las mujeres”, sumó en una entrevista con este periódico Antonia Orellana, futura ministra de la Mujer. Su par en Interior, Izkia Siches, advirtió que piensa recorrer el país junto a su hija Khala, que cumplirá un año en abril. “El Estado tendrá que adaptarse a mí, a mi hija y a las ministras”, dijo. Camila Vallejo, exdiputada del Partido Comunista, será la voz del Gobierno.

“El otro gran desafío polítco de Boric está en la Convención” constitucional, dice Max Colodro. Los legisladores tienen hasta el 4 de julio para presentar un texto que reemplace al heredado de la dictadura de Pinochet. Concluido ese proceso, el Gobierno convocará a un referendo vinculante para aprobar o desaprobar la nueva Constitución. “Hay un riesgo bajo de que en el segundo semestre se pueda perder ese plebiscito y se imponga el rechazo. Todavía las encuestas confirman que es mayoritario el apruebo, pero también es cierto que ha ido bajando”, advierte Colodro. La redacción de una nueva Constitución fue la solución política a las revueltas de 2019 y el fracaso del proceso pondría a Boric ante una dura prueba de gobernabilidad.

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Los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, tienen previsto reunirse por primera vez este jueves en Turquía para tratar de buscar una salida al conflicto desatado por la invasión rusa de Ucrania. En principio, lo harán en la ciudad sureña de Antalya y en un formato a tres, con la presencia de su homólogo turco, Mevlüt Çavusoglu. “Nuestro objetivo más urgente es el cese de los combates”, explicó el jefe de la diplomacia turca al anunciar la cita, que consideró un “paso importante” hacia la paz y la estabilidad. Posteriormente, la portavoz de Exteriores rusa, María Zajarova, confirmó a la agencia TASS la participación rusa en la reunión.

La iniciativa es el resultado de los esfuerzos diplomáticos de Turquía, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha hablado por teléfono con una veintena de jefes de Estado y de Gobierno desde el inicio de la guerra, incluida una conversación este domingo con su par ruso, Vladímir Putin, y varias con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El ministro de Exteriores turco ha mantenido a su vez 40 reuniones telemáticas con sus homólogos para preparar el terreno, entre ellas seis con Kuleba y cuatro con Lavrov. “Eso sin contar los mensajes que nos enviamos continuamente”, añadió.

Turquía es uno de los miembros de la OTAN con más pedigrí —entró a formar parte en 1952—, pero en los últimos años ha preferido negociar su expansión exterior directamente con el Kremlin. Ha comprado a Rusia un sistema de misiles que puede suponer una amenaza para aeronaves de la Alianza Atlántica y, sin embargo, también ha vendido armas a Ucrania, especialmente drones que están castigando las columnas militares rusas. Cómo combinar todas estas variables se ha convertido en la cuadratura del círculo para el Gobierno de Erdogan al iniciar Rusia la guerra en Ucrania: Ankara condenó “la invasión ilegal”, pero se abstuvo en la votación sobre la expulsión de Rusia del Consejo de Europa; ha cerrado los estrechos al paso de buques militares rusos, pero rechaza secundar las sanciones de la UE y EEUU. Una de cal y otra de arena.

La razón es que se trata de uno de los países —fuera de los directamente implicados— que más puede perder a raíz del conflicto. “Turquía sigue una política de equilibrio. La principal razón es que los dos estados que están combatiendo son vecinos importantes, con los que Turquía mantiene relaciones de carácter estratégico y un elevado volumen comercial”, afirma Muhittin Ataman, analista del centro de estudios progubernamental SETA.

Erdogan se ha acostumbrado en los últimos años a hablar de tú a tú con su homólogo ruso, Vladímir Putin, con quien le resulta más fácil llegar a acuerdos que a través de la farragosa institucionalidad que implican los tratos con sus socios occidentales, en cuyas negociaciones siempre aparecen referencias a los derechos humanos, la imparcialidad judicial y otros asuntos, a su juicio, molestos. A la vez, el Gobierno turco teme enfadar a Rusia y que esta le pague desestabilizando aquellos escenarios como Siria, Libia y el Cáucaso, donde la sintonía entre ambos líderes ha permitido que cada país conserve su esfera de influencia. Pocos días antes del inicio de la invasión de Ucrania, el viceministro de Exteriores de Rusia, Mijail Bogdanov, explicó que las conversaciones entre los militares rusos desplegados en Siria y su contraparte turca estaban “muy avanzadas”, y pocos desean que se reanuden las hostilidades. En el recuerdo queda el bombardeo de hace dos años —que numerosos analistas achacan a la aviación rusa— que mató a 34 soldados turcos en Siria, pero que Ankara evitó atribuir a Moscú. “Turquía y Rusia han conseguido atemperar sus diferencias. Hay temas en los que no están de acuerdo, pero tratan de que eso no empañe sus relaciones”, defiende Emre Ersen, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Mármara.

La prudencia turca también se explica por razones económicas. Turquía compra a Rusia un tercio del gas y un cuarto del petróleo que consume, y una empresa rusa construye la primera central nuclear turca. El 80% del trigo que importa Turquía proviene de Rusia y Ucrania, y lo mismo ocurre con otros cereales y el aceite de girasol. El encarecimiento en las materias primas puede tener un efecto nocivo en una Turquía donde los precios se han doblado en apenas un año. Ersen subraya, además, que las sanciones contra Rusia y el propio conflicto pondrán en aprietos dos métodos turcos para obtener divisa: el turismo (rusos y ucranianos son el 27% de los visitantes a Turquía) y la construcción en el exterior (empresas turcas tienen proyectos por valor de 18.000 millones de euros en Rusia).

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Alianza estratégica con Ucrania

A pesar de esta aparente posición neutral, hay un gran enfado turco con Rusia por su ataque a Ucrania, asevera Yörük Isik, analista del think-tank estadounidense Middle East Institute y director de la consultora estambulí Bosphorus Observer, especializada en temas marítimos. Erdogan se reunió con Zelenski en Kiev solo tres semanas antes de la intervención rusa: firmaron un tratado de libre comercio y el líder turco se ofreció a mediar ante Moscú. “Turquía es el principal inversor extranjero en Ucrania, y allí hay cientos de empresas y miles de ciudadanos turcos. Esta relación tiene un aspecto militar muy importante, porque son dos países que se complementan perfectamente. Lo que Turquía necesita desesperadamente, por ejemplo motores y tecnología aérea, lo tiene Ucrania, y viceversa”, apunta Isik.

Ucrania ha comprado vehículos militares a Turquía, ha encargado la construcción de corvetas y ha recibido al menos una docena de drones artillados Bayraktar TB2. La semana pasada llegó un segundo lote, ya en plena guerra, pero el Gobierno turco se escudó en que son acuerdos comerciales llevados a cabo por una empresa privada (empresa, eso sí, que pertenece a la familia de un yerno de Erdogan). Estos drones se han mostrado efectivos frente al avance ruso, tanto que en las redes sociales se ha popularizado una canción en honor al arma de fabricación turca. Además, empresas militares turcas habían llegado a acuerdos con la fábrica ucraniana Motor Sich para manufacturar los motores de los nuevos helicópteros de ataque turcos, de los drones TB2 y de un modelo superior, el Akinci. Esa fábrica está situada en Zaporiyia, cerca del frente de combate, y, cree Isik, “probablemente se convertirá en un objetivo de Putin”.

Teniendo en cuenta esto se entiende que Turquía haya invocado la Convención de Montreux y haya prohibido el tránsito por los estrechos del Bósforo y los Dardanelos (a través de los que se comunican el Mediterráneo y el mar Negro) a los barcos militares rusos, una medida exigida por Kiev desde el primer día de ofensiva. La pasada semana, el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, anunció que se había pedido a Moscú retirar una petición de paso de cuatro buques. Según Reuters, se trataba de dos destructores, una fragata y un navío de reconocimiento.

“Esto son palabras mayores”, dice Isik, que asegura que durante varias semanas esta flotilla estuvo compuesta por siete naves, parte de ellas de la flota rusa del Pacífico y una armada con misiles de crucero, y estuvo dando vueltas en el norte del mar Egeo hasta que varios buques partieron hacia el sur, lo que indicaría que “Turquía presionó a Rusia incluso antes de aplicar Montreux para evitar que esos buques entrasen al mar Negro”. Para endulzar el mal trago a Rusia, Çavusoglu ha hecho extensible la prohibición del paso de buques militares por los estrechos “a todos los estados”, algo que no está recogido en la Convención de Montreux, que se ciñe únicamente a los estados beligerantes. Lo interesante, resalta el experto naval, es que la OTAN sacó sus naves del mar Negro a finales de enero, cuando es habitual que siempre haya alguna en patrulla rotatoria: “Probablemente, alguien en Bruselas tomó la decisión de no dar a Rusia la oportunidad de buscar provocaciones que utilizar como excusa”.

El cierre de los estrechos turcos no tendrá gran efecto en la ofensiva en Ucrania a corto plazo, puesto que ya hay una importante presencia naval rusa en el mar Negro, incluidos seis buques de sus flotas del Norte y el Báltico. Pero, sostiene el profesor Ersen, a medio-largo plazo podría afectar a la comunicación con el despliegue ruso en Siria, ya que obliga a que todos los suministros lleguen por vía aérea.

Otro efecto del conflicto, si no se detiene pronto, puede ser que Turquía refuerce su cooperación con países del Este de Europa como Bulgaria, Rumanía y Polonia si se siente “amenazada” por Rusia, opina Ataman. E igualmente, podría resultar en la normalización de las relaciones entre Turquía y la OTAN, toda vez que Ankara está mostrando “su valor estratégico para la seguridad en Europa”.

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Al mundo lo ha tomado por sorpresa que la neutral Suiza que ha manejado ante varios conflictos y guerras su posición de no interferir, haya decidio sancionar también a Vladimir Putin, a sus ministros y varios poderosos empresarios.

Noticias Internacionales.

Vladimir Putin, recordando además su arsenal nuclear en Rusia decidió ingresar a territorio ucraniano y mantener la escalada de guerra, aunque este lunes haya diálogos entre ambos países, sin embargo la presión internacional crece para evitar la ‘Tercera Guerra Mundial’.

Ingresó a la región del Donbás, pero ya hay tropas en otras zonas fuera de ese territorio y muy cerca a la capital ucraniana.

A Occidente le han cuestionado haber «dejado sola a Ucrania», sin embargo, la frase de «las opciones son sancionar o irnos a la Tercera Guerra Mundial» que dijo Joe Biden desde Estados Unidos, parece resumir la gravedad de lo ocurre.

Hasta ahora, Rusia y Ucrania pelean en sus territorios, no hay otros países participando; pero esa acción podría quedar ahí y cada uno retroceder, o complicarse.

Rusia hizo que Suiza tomara partido, que Suecia decidiera apoyar a Ucrania enviando armas y que hasta Finlandia también vaya a enviar armas y aplique sanciones.

Estos son tres de los países mas ‘neutrales’ en Europa, Suiza por ejemplo no intervino ni en la primera ni la segunda guerra mundial.

¿Es bueno?, hay entre euforia por estas respuestas de los países nórdicos, y exceptismo y cautela; hasta ahora pareciera jugar en contra de Putin. Pero no todo podría estar perdido para él.

La guerra que asusta al mundo

Ucrania no hace parte de la OTAN, y muchos le recuerdan su carrera bélica también para mantener ciudades que habían pedido ser parte de Rusia, sin embargo, Occidente se ha lanzado en apoyo del país que en algún momento fue la Unión Soviética.

A nivel económico, varios bancos rusos saldrán de la Red Swifch, la caída de su moneda, el cierre de espacio aéreo a sus aerolíneas, y otros presiones de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá.

A nivel deportivo; el Mundial Excluyó a Rusia de su competencia. Y de otras.

Aunque para muchos fue sinónimo de burlas que Eurovisión revisara si Rusia podía participar o no, ese certamen musical que reúne a Europa, mueve masas y sirve de presión.

Una guerra con amenaza nuclear y de proporciones catastróficas para un mundo que ha vivido la guerra de fronteras en África, Asia, y algunas más en Europa, pero que desde terminó la II Guerra Mundial, ha tratado de ‘pacificar’ las naciones.

El mundo que no vive sin guerras: Rusia-Ucrania, conflicto de impacto mundial y proporciones nucleares

La guerra Rusia -Ucrania, que se libra con bombardeos, destrucción y muertos, y la que se libra con la presión internacional.

Varios países buscan desescalar el conflicto que empezó con confrontaciones hace cinco días, pero que no es nuevo, lleva decádas.

Una guerra que dispararía otras guerras

¿Será el mundo un campo de batalla?, ese es el temor, no se trata solo de Rusia -Ucrania, es su impacto a Europa entera, a Ocenía, Asia, África y hasta Latinoamérica con las fronteras que viven en una tensa calma.

Una guerra que podría dar pie a otras.

Si un país invade otro país y esa pelea se mantiene, y llegan aliados de unos y de otros, otro país, mirará a su vecino con el que tiene «cuentas pendientes», y podría hacer lo mismo.

Migración, exportaciones -importaciones, ayudas humanitarias, negocios, proyectos; casi todo está conectado aunque parezca que la frontera ruso-ucraniana está «al otro lado del mundo».

«A las 5 de la mañana me despertaron las bombas»: Piloto vallecaucano logró salir de la zona de guerra en Ucrania

Armas que asustan

Por ahora están los dos países peleando, pero Occidente está apoyando a Ucrania aunque aún sin intervenir directamente, mientras que Rusia podría contar con el respaldo de potencias como China y hasta Corea del Norte.

El mayor riesgo con estos países, es su poder nuclear.

El Vangard fue el misil probado en 2019 por Rusia.
El Vangard fue el misil probado en 2019 por Rusia.

Hasta ahora se desconoce realmente qué tipo de armas han desarrollado, pero de lo conocido, el balance es aterrador.

Misil Satan

Como en otros países armamentistas, Rusia ha elaborado misiles y cohetes pensando en la efectividad del ataque y la defensa basado en el desarrollo de armas de Estados Unidos.

Es decir, para “defenderse” de ese país.

Del Satan, los datos básicos conocidos es que: es el RS-28 Sarmat, misil balístico intercontinental pesado de combustible líquido con 10-15 ojivas MIRV termonucleares.

Tiene “hasta 3 deslizadores hipersónicos Yu-71/Yu-74 Avangard y/o contramedidas avanzadas para penetrar los escudos antimisiles”, es la descripción pública más extendida.

Es el RS-28 Sarmat, misil balístico intercontinental

Pero no es el único, Rusia tiene otros misiles calificados como entre los más rápidos y potentes del mundo.

El Avangard (probado en 2019) o Zircon; el supersónico Brahmos de corto alcance, entre otros.

Lea además:

Además de los no conocidos aún pero que si están en desarrollo en suelo de la antigua Unión Soviética.

Sin duda, es el Satan 2 como lo calificó la OTAN, el que más temor genera.

La BBC reseña que el gobierno ruso lo calificó en su momento como “invencible, indetectable y sin limitaciones de rango: dicen que puede cruzar los dos polos e impactar lo mismo en Francia que en Texas (EE.UU)”.

Empezó a construirse entre 2016 y 2017, en 2018 entró en fase activa. Y hoy día, está listo para usarse de ser necesario.

Estas armas son el ‘terror’, por su capacidad de destrucción instantánea, pero además, sus efectos a largo plazo; para la vida humana, el ambiente y la radiación que pueden dejar.

Armas nucleares

Expertos señalan que ese armamento nuclear de las grandes potencias es lo que hasta ahora ha frenado un apoyo directo a Ucrania.

Ese país tiene uno de los recuerdos más dolorosos de este tipo de armas, Chernobyl. Hoy día después de más de 40 años con radiactividad.

Tropas rusas se tomaron esa base nuclear, y hasta ahora se desconoce un plan de contingencia por la radiación y el despliegue militar que desde allí se hará por la contaminación que puede generarse.

Entre los países con armas nucleares, incluso armadas a escondidas y que podrían ser más potentes que el Satan 2; India, Pakistán, Francia, Alemania, Israel, Reino Unido.

Otros se han “desarmado” en base al acuerdo al Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT por Non-Proliferation Treaty, en inglés).





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Rara vez llega al poder el primero en levantar la daga, pero el hecho de que lo haga el ministro de Economía, el puesto con más poder en el Gobierno británico después del de primer ministro, sugiere que Boris Johnson se está acercando a sus idus de marzo. Rishi Sunak, con una aparente candidez, cuestionó públicamente el pasado jueves el comportamiento de su jefe, al ser preguntado por la presunta calumnia que Johnson lanzó a principios de la semana contra el jefe de la oposición. A Sunak se le ha unido este viernes el ministro de Sanidad, Sajid Javid, que ha elogiado a Keir Starmer.

El primer ministro había acusado a Starmer de haber evitado investigar al pedófilo Jimmy Savile durante el tiempo en que ocupó el puesto de Fiscal General del Estado. Para entender la gravedad del golpe bajo, es necesario recordar la conmoción nacional y el dolor que provocó la noticia de que el popular presentador de programas musicales de la BBC había abusado sexualmente de al menos 500 menores y mujeres. Varios diputados conservadores han tomado la decisión de reclamar abiertamente la dimisión de Johnson después de que el primer ministro se negara a rectificar sus palabras. Cuando finalmente lo hizo, el jueves pasado, su explicación fue más una excusa para justificarse a sí mismo que un perdón en toda regla a su rival político. “Entiendo que no tuvo nada que ver personalmente con la decisión (…) Me refería a su responsabilidad al frente de la organización”, intentó aclarar Johnson.

Su reticencia a dar marcha atrás debidamente provocó que Munira Mirza, la directora de Estrategia Política de Downing Street y fiel asesora de Johnson durante 14 años, abandonara el barco después de enviar una demoledora carta de dimisión a Johnson. “Eres mucho mejor hombre de lo que jamás entenderán muchos de tus detractores, y por eso resulta tan desesperadamente triste que te hayas rebajado a ti mismo al hacer una acusación tan injuriosa contra el líder de la oposición”, explicaba Mirza, frustrada porque su jefe y amigo no hubiera atendido su petición de que se disculpara como era apropiado.

Pero los dos golpes políticos más preocupantes para Johnson se los proporcionaron dos de los ministros que aspiran a sucederle y a ocupar su puesto. “Para ser honesto, yo nunca habría dicho eso, y me alegra que el primer ministro haya aclarado sus palabras”, había dicho Sunak. Poco después, el ministro de Sanidad, Sajid Javid, elogiaba públicamente el historial del laborista Starmer: “Cuando dirigió la Fiscalía hizo un buen trabajo, y merece todo nuestro respeto. Es un trabajo muy duro, merece un respeto absoluto. Y por eso el primer ministro ha salido a aclarar sus palabras”, ha dicho Javid en SkyNews. A partir de los códigos conspirativos que se han vuelto a activar en las últimas semanas en Westminster y Whitehall (como se conocen al Parlamento y a la zona donde se concentran los departamentos del Gobierno británico), mucho más importante que el elogio a las aclaraciones de Johnson es el hecho de que dos de sus ministros con mayor peso político se desmarquen públicamente de su desafortunado ataque al líder de la oposición.

La foto de la cerveza

La imposibilidad de cerrar definitivamente a principios de la semana la investigación sobre las fiestas ha provocado un continuo goteo de filtraciones que mina la credibilidad de Johnson. El informe de la funcionaria Sue Gray, a pesar de su demoledora condena a los “fallos en el liderazgo”, el “incumplimiento de los estándares éticos” y el “consumo excesivo de alcohol” en Downing Street, no pudo dar detalles sobre los 16 eventos denunciados. Doce de ellos se hallan aún bajo las pesquisas de Scotland Yard, y la policía exigió a Gray que no revelara detalles que pudieran comprometer la investigación. El Daily Mirror asegura en su edición de este sábado que en al menos una de las casi 300 fotos que han llegado a manos de los agentes encargados del caso aparece Johnson con una cerveza en la mano. Se trataría de la fiesta sorpresa del 19 de junio de 2020, en pleno confinamiento, celebrada en el Cabinet Room de Downing Street, la sala con la mesa ovalada donde se reúne el Gobierno en pleno. Fue un evento organizado por Carrie Symonds, la esposa de Johnson, que concentró a cerca de 30 personas. La foto, según el tabloide, muestra al primer ministro con una lata de Estrella Damm, la cerveza catalana, en la mano. Junto a él está el propio Sunak, aunque en su caso se limita a tomar un refresco sin alcohol.

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Más de una docena de diputados conservadores han anunciado ya públicamente su decisión de enviar una “carta de retirada de confianza” al histórico Comité 1922, que organiza oficialmente los procesos de elección de líder del Partido Conservador. El número de cartas recibidas se mantiene en secreto, pero si alcanza la cifra mágica de 54 (el 15% del grupo parlamentario), se activaría automáticamente la moción de censura interna para cuestionar el liderazgo de Johnson.

Son pocas las voces, en las últimas horas, que defienden sin matices a Johnson. Y algunas de las que lo hacen resultan casi contraproducentes para su causa. Nadine Dorries, la ministra de Cultura que entró en la última remodelación de Gobierno, se ha lanzado a defender a su jefe en los medios con un ardor que ha provocado sonrojo entre sus colegas conservadores. Su argumento: todo el escándalo de las fiestas es una conspiración con la que los partidarios de permanecer en la UE y contrarios al Brexit intentan revertir esa decisión.

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El presidente de la República de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, inició este martes la ronda de audiencias con los ocho partidos que han logrado representación en el Parlamento en las elecciones anticipadas celebradas el domingo. El contagio por coronavirus del primer ministro, António Costa, que se someterá a un aislamiento de siete días, le impedirá acudir a la audiencia del miércoles en el Palacio de Belém. Durante la campaña, el candidato socialista participó en numerosos actos y arruadas (paseos) con simpatizantes.

La expectación que generaba la ronda de consultas de Rebelo de Sousa en un escenario de gobierno minoritario, como vaticinaban las encuestas, ha desaparecido tras la mayoría absoluta del Partido Socialista. El presidente de la República pidió estabilidad política en su discurso de Año Nuevo y las urnas se la han concedido: “Una Asamblea de la República y un Gobierno con legitimidad renovadas para los próximos cuatro años”.

Desaparecida la inestabilidad, a Rebelo de Sousa se le reclamará ahora que ejerza de contrapeso para evitar los excesos que pueda cometer un Gobierno con las manos libres como el que tendrá António Costa tras lograr la segunda mayoría absoluta que alcanza el socialismo portugués desde 1975 [ha habido otras cuatro de la derecha]. Hasta ahora, la convivencia entre ambos, a pesar de que se sitúan en familias políticas antagónicas (Rebelo de Sousa fue líder del conservador Partido Social Demócrata), ha sido tan buena que los socialistas apoyaron la reelección presidencial de Rebelo de Sousa hace un año en detrimento de la candidata socialista, Ana Gómez. Esto no impide que haya habido fricciones entre Belém, sede de la Presidencia de la República, y São Bento, residencia del primer ministro, como ocurrió hace meses a propósito del relevo en la cúpula de la Armada.

En la noche electoral, António Costa tendió la mano al diálogo a los otros partidos, pero también fue claro sobre las líneas que marcarán su mandato: “Seremos fieles al programa socialista, sobre todo aquello que constaba en los Presupuestos del Estado que no fueron aprobados”. El apego de Costa al documento presupuestario frustrado quedó claro en campaña, cuando lo mostró en el plató de televisión al final de su debate con el candidato del PSD, Rui Rio, para señalarlo como el camino que seguiría si ganaba los comicios. Aunque respetaba el equilibrio presupuestario (las famosas “contas certas”, cuentas correctas), había concesiones a los antiguos socios de la geringonça (el acuerdo parlamentario con el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués) en materia social y salarial y que fueron insuficientes para llegar a un acuerdo.

Entre las decisiones más inmediatas que el nuevo Gobierno podría tomar figuran la rebaja fiscal en la tributación de la renta para un millón y medio de hogares, el aumento de las pensiones más bajas o la gratuidad progresiva de las guarderías, así como medidas laborales acordadas con empresarios y sindicatos en la llamada Agenda del trabajo digno. En campaña Costa prometió poner en marcha reformas en materia de justicia y, sobre todo, en la economía para intentar sacar al país del furgón de cola de la UE. Aunque la cifra de paro es baja (6,1%), la tasa de riesgo de pobreza en 2019 era del 16,2%. En diciembre el Gobierno presentó una estrategia nacional para tratar de rebajar ese porcentaje al 10% (algo más de un millón de personas) antes de 2030. La subida de los sueldos es una de las medidas para atajar la pobreza entre trabajadores en activo. El salario mínimo para 2022 es de 705 euros, uno de los más bajos de Europa.

Los fondos de recuperación europeos (16.600 millones de euros) son el oxígeno que el Gobierno luso quiere trasladar a la economía para cambiar su modelo, con el refuerzo de las exportaciones, la apuesta por la energía verde y la transformación digital. “En Portugal conviven dos Portugales: el que se formó antes de 1974 en un sistema deficiente y el que lo hizo después con un modelo educativo bueno. Para cambiar el modelo económico necesitamos hacer una transformación digital y no queremos dejar a nadie sin un mínimo de competencias tecnológicas para evitar la exclusión social y económica”, explicaba días atrás en una entrevista a este diario el secretario de Estado para la Transición Digital, André de Aragão Azevedo. Un 23% de los portugueses nunca había utilizado internet en 2019. El porcentaje es ahora del 16%.

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En el ámbito social, Costa ha asegurado que quiere apuntalar el Sistema Nacional de Salud, exhausto tras la pandemia y renqueante desde los recortes de la troika. Más de un millón de portugueses no tienen médico de familia. En varios hospitales ha habido dimisiones en bloque por la falta de recursos y el agotamiento del personal. En educación, donde los indicadores han mejorado en los últimos años, se perfila como un problema grave la falta de profesores para cubrir las jubilaciones futuras.

António Costa pretende también abordar la reforma territorial, con un nuevo referendo sobre la división de la parte continental del país en cinco regiones. Ha prometido una consulta en 2023. En la anterior, realizada en 1998, la regionalización recibió un rechazo del 63%.

Para acometer los cambios el líder socialista ya avisó en campaña de que haría un Gobierno más reducido. El actual tiene 19 ministerios y 50 secretarías de Estado.

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Los colíderes de Los Verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck (segundo por la izquierda), en una imagen tomada durante las negociaciones para formar el Gobierno de coalición que lidera Olaf Scholz, en el centro.
Los colíderes de Los Verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck (segundo por la izquierda), en una imagen tomada durante las negociaciones para formar el Gobierno de coalición que lidera Olaf Scholz, en el centro.FABRIZIO BENSCH (Reuters)

La Fiscalía de Berlín ha abierto una investigación contra el comité ejecutivo federal de Los Verdes al completo, incluidos dos ministros del nuevo Gobierno tripartito de Olaf Scholz, por una presunta malversación de los fondos del partido. La cúpula del partido aprobó un pago especial de 1.500 euros a varios de sus empleados en 2020, una especie de bonus o gratificación con el objetivo de compensar la carga extra por trabajar desde casa a causa de la pandemia de coronavirus.

La ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, y el ministro de Economía y Clima, Robert Habeck, están entre los investigados al pertenecer a la junta ejecutiva federal de la formación, que consta de seis miembros, en su calidad de copresidentes de la formación.

Las gratificaciones por la pandemia, o bonus corona, como los llamaron los medios alemanes, en Los Verdes se conocieron el año pasado y ya salpicaron a Baerbock durante la campaña electoral. La entonces candidata de la formación ecologista tuvo que dar explicaciones por haber declarado tarde ante el Bundestag ingresos adicionales que recibió del partido. En mayo Baerbock admitió que informó fuera de plazo al Parlamento de los 25.220 euros que ingresó en concepto de primas de Navidad y otras gratificaciones entre 2018 y 2020. El retraso no comportaba sanción, ni administrativa ni de otro tipo, pero perjudicó su imagen durante la carrera por la Cancillería.

Ahora los pagos extra han llegado a la Fiscalía de Berlín, que este miércoles ha confirmado la apertura de una investigación porque sospecha que ha podido producirse una malversación de los fondos del partido verde. El ministerio público inició las pesquisas a raíz de varias denuncias de particulares, según informó su portavoz, Martin Steltner, que confirmó así una información adelantada por Der Spiegel.

Además de Baerbock y Habeck, se investiga a las vicepresidentas Jamila Schäfer y Ricarda Lang, al gerente Michael Kellner y al tesorero Marc Urbatsch. Lang es una de las candidatas a convertirse en la próxima copresidenta del partido, puesto que los ministros abandonarán en el próximo congreso al ser incompatible con su cargo en el Ejecutivo. Todos salvo Urbatsch son a la vez diputados en el Bundestag. Las autoridades están obligadas a informar a la Cámara cuando se abre una investigación contra sus miembros, cosa que sucedió en diciembre pasado, según Der Spiegel.

Un portavoz de Los Verdes afirmó que los trabajadores afectados ya han devuelto las gratificaciones y que los miembros de la ejecutiva y los empleados de la sede central “están cooperando plenamente con la Fiscalía para aclarar el asunto”.

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David Choquehuanca, vicepresidente de Bolivia, durante una conferencia de prensa en La Paz, en 2020.
David Choquehuanca, vicepresidente de Bolivia, durante una conferencia de prensa en La Paz, en 2020.DAVID MERCADO (Reuters)

El vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, y seis ministros del Gabinete han dado positivo a la covid-19 en el repunte de contagios en el país. Se trata del 37% del Gabinete, conformado por 16 funcionarios. Choquehuanca se ha contagiado por tercera ocasión y a una semana después de haber recibido su primera dosis de la vacuna, algo que había eludido durante ocho meses. El Gobierno publicó un comunicado informando que, además de él, los responsables de Relaciones Exteriores, Gobierno (Interior), Defensa, Planificación, Justicia y Educación estaban aislándose tras someterse a pruebas.

Desde el 27 de diciembre, Bolivia se encuentra en el pico de su cuarta ola de contagios. En los últimos siete días, los nuevos casos han aumentado a un ritmo promedio de más de 9.000 diarios, superior al de otros momentos de la pandemia. La variante ómicron de la covid-19 se ha detectado oficialmente en La Paz, la capital administrativa del país, y los médicos aseguran que está expandiéndose también en otras ciudades en las que el brote es más intenso, como Santa Cruz de la Sierra y Tarija. Igual que ocurre en el resto del mundo, los contagios son rápidos, los cuadros más leves entre los vacunados y la tasa de mortalidad más baja que nunca antes (de alrededor del 0,8%). En Bolivia el subregistro de contagios y fallecimientos es muy alto.

La vacunación del vicepresidente Choquehuanca se produjo luego de que la oposición le criticara continuamente por no haberlo hecho en abril pasado, cuando le correspondía por su edad. El vicepresidente boliviano explicó que no se había vacunado antes porque había enfermado dos veces con el coronavirus. También afirmó que había logrado salir de la enfermedad usando hierbas medicinales ancestrales y comiendo “hasta pasto”. En Bolivia ha sido frecuente que en las áreas rurales la población tienen más confianza en estas hierbas que en otros procedimientos médicos. El retraso también fue la resistencia a la vacunación de los habitantes del altiplano boliviano, que constituyen la base social del vicepresidente. En esta zona tienen una importante influencia las iglesias evangélicas que se oponen abiertamente a las vacunas.

El lunes pasado, miles de gremiales y vecinos de la ciudad de El Alto (colindante con La Paz), la mayoría de ellos de origen aimara, protestaron contra un decreto del Gobierno que ordena a todas las instituciones públicas, inclusive los aeropuertos y las terminales de buses, y a muchas privadas, exigir como requisito de admisión el carnet de vacunación o un PCR reciente. La medida gubernamental también ha sido rechazada por varios sectores campesinos, que han advertido con movilizarse. “En el campo sabemos que debemos curarnos con nuestra medicina ancestral, y que los que han ido al hospital han salido en cajón”, declaró un dirigente campesino a la prensa. Durante los dos años de duración de la pandemia, en Bolivia se ha denunciado el uso masivo de sustancias que son ilegales para el tratamiento de la covid-19, como la ivermectina y el dióxido de cloro.

El presidente, Luis Arce, decidió postergar la entrada en vigencia de este decreto hasta el 26 de enero, argumentando que los puntos de vacunación no estaban preparados para una afluencia tan masiva como la que se produjo mientras el decreto estuvo operativo, entre el 3 y el 5 de enero. En este corto periodo, aproximadamente medio millón de personas se vacunó, una cifra que en el pasado solo se lograba con varias semanas de campaña. Algunos voceros de la oposición dudan de que Arce pueda imponer finalmente su exigencia, puesto que se le enfrentan grupos sociales que tienen gran capacidad de movilización y que tradicionalmente han sido parte del oficialismo. Algunos dirigentes de estos grupos han afirmado que no son contrarios al Gobierno ni tampoco antivacunas, pero no quieren ser obligados a ser inmunizados. También existen grupos de antivacunas en otros segmentos sociales y otros lugares del país, pero solo se trata de pequeños grupos.

El expresidente Evo Morales criticó a los dirigentes de las organizaciones sociales vinculadas a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), por divulgar entre la gente que “las vacunas matan”. El que fuera mandatario boliviano se sumó al esfuerzo de Arce para aumentar la presión sobre la población que todavía no se ha inmunizado, que de acuerdo con las estadísticas mundiales es el 60% de los 11 millones de bolivianos (aunque la vacuna solo está disponible para niños desde los cinco años). Bolivia ocupa en este campo el penúltimo lugar en Sudamérica, únicamente por delante de Venezuela. Para elevar esta cifra y evitar un nuevo colapso sanitario al país, Arce desea adoptar la misma política que hoy se aplica en otros países de la región y el mundo, pero no ha sido comprendido por sus propios seguidores.

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