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Josefina ‘Pinita’ Gurdián, abuela de Tamara Dávila, presa política en Managua.
Josefina ‘Pinita’ Gurdián, abuela de Tamara Dávila, presa política en Managua.Divergentes

Josefina ‘Pinita’ Gurdián tiene náuseas después de la quimioterapia, pero lo que más le afecta esta tarde de 3 de marzo no son las complicaciones del cáncer que padece: es que a su nieta, la presa política Tamara Dávila, la justicia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le lee una condena de culpabilidad por “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional” en total hermetismo en la prisión de El Chipote, en Managua. La joven acaba de ser condenada a ocho años de prisión.

Pinita, su abuela, es una mujer reconocida en Nicaragua: ha sido una reputada chef que instaló en Managua la franquicia Panadería Margarita, un nombre que lleva una de sus hijas, Ana Margarita Vijil, también presa política del régimen sandinista. Tamara y Ana Margarita son dos activistas opositoras que fueron capturadas por el régimen sandinista hace más de nueve meses. El inicio y desarrollo de sus juicios políticos, en enero de este año, coincidieron con el agravamiento del cáncer de ‘Pinita’, que sufre además la zozobra de saber que sus familiares han pasado aislamiento y torturas en la misma cárcel donde han sido juzgadas y condenadas.

Los juicios de ambas activistas, al igual que el de una cuarentena de opositores capturados sin orden judicial por la policía en altas horas de la noche a partir de junio de 2021, cuando Ortega inició una cacería para perpetuarse en el poder, han estado plagados de irregularidades y anomalías. El preludio de estos juicios políticos ha sido la tortura que han sufrido los reos, a tal punto que el general en retiro Hugo Torres falleció el pasado 12 de febrero producto de la falta de atención médica en la mazmorra sandinista.

La primera razón del agravamiento de su situación, dice Pinita, es saber que su hija y su nieta “están en la cárcel totalmente aisladas e incomunicadas”. Cuenta que Tamara es la que más sufre el aislamiento y que duerme sobre una plancha de concreto sin derecho siquiera a una frazada. “Solo cinco visitas que nos han permitido verlas, abrazarlas y conversar por un breve espacio”.

Ella no pudo asistir a una de esas escasas visitas, bajo la vigilancia constante de la policía, porque tuvo una recaída y tuvo que ser intubada. Estuvo a punto de morir y se le avivó su mayor temor: “La segunda causa de mi sufrimiento en mi caso es no saber en qué etapa está mi cáncer y no quiero morir, estoy haciendo todo lo posible para vivir y ver a mi hija y mi nieta libres”. Pinita no sabe en qué etapa está su enfermedad, explica, porque el 2 de septiembre pasado fue despojada de su pasaporte junto con el de su hija y el de su hijo que la acompañaban a Costa Rica para realizarse un PET CT Scan, una tomografía basada en medicina nuclear que no hay forma de hacer en Nicaragua. “El único examen que existe para saber mi estado”, dice.

Que le hayan quitado el pasaporte es una represalia más del régimen Ortega-Murillo contra su familia, ya que la matriarca de las Vijil ha denunciado todo el tiempo las irregularidades de los juicios. Para empezar, los procesos debieron ser orales y públicos según el Codigo Procesal Penal, pero se han realizado todos a puertas cerradas en el Chipote, que es la sede de la Dirección de Auxilio Judicial.

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Una fotografía de Tamara Dávila, presa política por “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional” en  la prisión de El Chipote, en casa de su abuela Josefina ‘Pinita’ Gurdián en Managua.
Una fotografía de Tamara Dávila, presa política por “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional” en la prisión de El Chipote, en casa de su abuela Josefina ‘Pinita’ Gurdián en Managua.Divergentes

“Ellos han querido subsanar el tema de la publicidad de los juicios con el ingreso de un familiar a las audiencias, pero eso no lo subsana porque según al ley tienen que ser públicos, con presencias de medios de comunicación”, explica a EL PAÍS Vilma Núñez, veterana defensora de derechos humanos que de manera incansable registra todo lo relacionado a estos juicios políticos.

Sin derecho a la defensa

Después de la cacería de opositores desatada a partir de junio de 2021, el Gobierno de Ortega preparó el andamiaje legal para iniciar estos juicios políticos. Mientras la comunidad internacional desviaba su atención de lo que pasaba en Nicaragua, las torturas en prisión para los disidentes fueron la antesala para estos procesos que han sentado un precedente de terror, en especial para el ejercicio de la libertad de expresión.

Los reos no han tenido derecho a una tutela efectiva, ya que no les han permitido entrevistarse con sus abogados para preparar la defensa. De hecho, algunos defensores, como el del precandidato presidencial Félix Maradiaga, conocieron a sus clientes el mismo día del juicio.

El hermetismo de los juicios políticos ha sido una constante. Algunos familiares han tenido la oportunidad de ingresar, pero al entrar se les despoja de sus teléfonos y quedan incomunicados. Varios abogados consultados por EL PAÍS explican que las causas de las que acusan a los presos políticos ni siquiera figuran en el sistema del Poder Judicial, y que conocen los legajos acusatorios recién cuando llegan a las audiencias. Además, a los abogados defensores se les impide constantemente intervenir y todos los recursos legales o impugnaciones que presentan son denegados.

“Otra de las anomalías es que los delitos que se achacan —conspiración para cometer menoscabo—, tienen que ser juzgados por un tribunal de jurado y no por un juez técnico. Eso constituye violaciones al derecho constitucional de ser juzgado por tribunal competente establecido por el artículo 34 de la Constitución”, alega Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Remedo de pruebas

De acuerdo con familiares y abogados consultados para este artículo, la Fiscalía de Ortega ha basado sus alegaciones contra los presos políticos en testimonios de policías, entrevistas que los procesados concedieron a medios de comunicación y publicaciones de redes sociales que, a juicio de defensores de derechos humanos, no son pruebas que soporten condenas de culpabilidad que implican penas máximas, tal como ha pedido el Ministerio Público.

Los elementos de pruebas se deben presentar conforme dos artículos del Código Procesal Penal, el 268 y el 269. El primero plantea que las pruebas deben ser obtenidas de forma lícita por la Policía y el Ministerio Público. El segundo explica la forma en que deben ser incorporadas durante el juicio. Estas pruebas —sean testimoniales, periciales o documentales— deben ser siempre de carácter lícito. Sin embargo, en los juicios políticos no ha sido así.

En estas condiciones han sido condenadas ya, desde finales de enero, 27 personas. Los primeros en ser declarados culpables fueron Yader Parajón, hermano de un asesinado en 2018, y Yaser Vado González, activistas políticos detenidos en momentos diferentes pero juzgados en un mismo proceso. La Fiscalía presentó como únicas pruebas los testimonios de siete agentes policiales, quienes estuvieron a cargo de las investigaciones. Tres de ellos brindaron versiones contradictorias y una se mostró renuente a responder. Otra oficial de policía, a quien se le preguntó cómo perjudicaban las publicaciones en redes sociales realizadas por Vado —acusado de “propagación de noticias falsas”—, afirmó que “afectaban a su partido”. Fueron condenados a diez y 13 años de cárcel, respectivamente.

“Los argumentos son de viajes atrabiliarios, enredados y concretamente son sofismas, o sea que hacen afirmaciones falsas en las cuales fundamentan la supuesta culpabilidad o responsabilidad del acusado”, insiste Núñez.

Durante el juicio del líder estudiantil Lesther Alemán, los fiscales recurrieron a un perfil falso de Facebook, dos videos de entrevistas y fotografías que, según abogados, no demuestran de qué forma causó menoscabo al Estado, que es de lo que se le acusa. La Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) denunció que durante el juicio contra Alemán en la sala hubo presencia de dos operadores políticos del gobierno. La primera, sentada en un escritorio en la puerta de la sala. El segundo, sentado al lado del juez. “Estas personas no identificadas estuvieron tomando nota de todo lo transcurrido sin derecho o identificación legal que se los permitiera”, informó la AUN. En la mayoría de los casos, a los procesados no se les permite la palabra. El joven de 24 años fue condenado en tal fecha a 13 años de prisión. Su principal pecado, en realidad, fue atreverse a decirle en la cara a Daniel Ortega que saliera del poder.

En el caso de Ana Margarita Vijil, la Fiscalía no presentó siquiera testigos. Solo bastó un video en el que no se demuestra la culpabilidad de la activista. El 7 de febrero, Pinita tuvo otro día aciago: su hija fue la primera presa política en ser condenada. A diez años de prisión. “Para mí ha sido durísima esta etapa; estar con este cáncer y saber que mi hija y mi nieta están sufriendo aisladas en ese lugar desde hace nueve meses. Todos los días lloro porque todas sufrimos… con ellas a mi lado, todo sería más calmo. Llevarlo más en paz, poniéndome en las manos de Dios”, dice a Pinita a EL PAÍS, una hora antes de conocerse la condena contra su nieta, Tamara Dávila, por ocho años de cárcel.

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En trajes de baño o desnudos: políticos y sus 'extravagantes' campañas en Colombia
«Sin nada que esconder» o «sin tapujos» son algunos de los eslogan que candidatos usan para mostrar su ‘transparencia’, otros se creen Avengers. En redes son virales en cada campaña.

«Sin nada que esconder» o «sin tapujos» son algunos de los eslogan que candidatos usan para mostrar su ‘transparencia’, otros se creen Avengers. En redes son virales en cada campaña.

Noticias Colombia.

El próximo domingo 13 de marzo los colombianos regresan a las urnas para una nueva contienda electoral. Se trata de las elecciones legislativas en donde los políticos locales se enfrentan para obtener una curul en el Senado y la Cámara de Representantes.

Sin embargo, en medio de las campañas para convencer a sus votantes, muchos han llevado a cabo y puesto en escena curiosas estrategias publicitarias; algunos terminan siendo virales.

Yaned Mazo ‘transparente’

Yaned Mazo es una de las políticas que en los últimos días se ha hecho viral en redes sociales, ¿la razón? su particular campaña.

Ella es candidata a la Cámara de Representantes por el Partido de la U y según sus seguidores ha roto esquemas al realizar un vídeo en el que literalmente «se muestra transparente».

Salió totalmente desnuda.

En el vídeo publicado por la candidata manifiesta lo siguiente:

  • “La política se hace al desnudo. Sin mentiras, sin engaños, sin filtros. Dejando ver lo que somos. Decencia no es llevar la ropa puesta, decencia es no engañar ni atropellar a los colombianos”.

En redes sociales son muchos los internautas que han estado hablando de ello, pero no por sus propuestas, debate o fortaleza en el diálogo; sino por el vídeo en el que aparece desnuda.

La lucha de estereotipos en traje de baño

Durante la semana anterior el ‘lío’ en redes sociales se dio por el flyer de la campaña de otra candidata a la Cámara de Representantes del Huila.

Se trata de María Fernanda Plazas del Nuevo Liberalismo.

Quien se hizo viral y desencadenó toda una serie de discusiones en redes sociales por sus fotos en las que se encontraba en vestido de baño e impulsando el ecoturismo.

los políticos
María Fernanda Plazas, aspirante a la Cámara de Representantes por el Huila.

A ella muchos internautas la atacaron con comentarios que fueron catalogados como misóginos y machistas.

Discutían que su campaña no tenía nada que ver con las propuestas que hacía y que además eran desconocían en su totalidad.

Sobre dicha crítica y polémica, el pasado 17 de febrero a través de La W Radio, la ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental indicó era una mujer apasionada por el ecoturismo, el medio ambiente y sus propuestas estaban directamente relacionado con ello.

  • Una propuesta es trabajar por el ecoturismo en mi región, con la coherencia de que uno debe cuidar la naturaleza. En el tema del turismo se debe fortalecer esa cadena de valor, se necesita para que lleguen los turistas a los diferentes destinos, vías en excelente estado, el desarrollo de las regiones se da por el estado de las vías”, dijo al medio.
Otros casos

Sin embargo estos no son los únicos casos, pues como se recordará se han presentado infinidad de situaciones similares en diferentes épocas electorales en el país.

Una de esas es la que realizó Estéfano Santa Cruz, un candidato al Concejo en Medellín  que recurrió a una curiosa campaña en redes sociales, una foto donde lo único que tapa son sus genitales y que explicaba:

Era el candidato desnudo para demostrar que no esconde nada.

El candidato desnudo (2019), es un deportista de alto rendimiento en artes marciales mixtas.

Lo apoyaba en su momento el partido Alianza Social Independiente, ASI.

Noticia relacionada:

El candidato desnudo que aspira al Concejo de Medellín

Unos se creen Avengers:

Más denuncias:

La ‘miseria’ de la política: en una invasión la publicidad de candidatos a Cámara y Senado en Uribia, La Guajira





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Misión cumplida. Los fuegos artificiales ya han terminado con un último mensaje escrito en el cielo: “Todos somos una sola familia”. La antorcha ya se ha apagado en el Estadio Nacional, conocido popularmente como El Nido. Con los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín concluidos tras la ceremonia de clausura de este domingo, las divisiones que politizaron el evento en el tablero mundial continúan inalteradas, Pero el presidente chino, Xi Jinping, puede presumir de haber cumplido todos sus objetivos en el terreno que le importaba: el interno.

En su discurso de clausura, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, aseguró ante la mirada del propio Xi en el Estadio Nacional que Pekín ha organizado el acontecimiento de manera ”extraordinaria”, en unas instalaciones “magníficas”.

El macroevento deportivo ha representado un momento de unidad nacional y ha servido para reforzar el prestigio del país a ojos de sus ciudadanos, con golpes de efecto como la propuesta de un nuevo orden mundial de Xi junto al presidente ruso, Vladímir Putin, en la jornada inaugural. Las competiciones se han desarrollado sin apenas incidentes —la gran excepción, la polémica en torno al dopaje de la patinadora rusa Kamila Valieva—, la covid se ha mantenido a raya y los deportistas extranjeros se han abstenido de aprovechar el evento para pronunciar declaraciones políticas.

Incluso en el terreno externo —donde los Juegos llegaban marcados por el boicoteo diplomático de Estados Unidos y parte de sus aliados, en protesta por los abusos contra los derechos humanos de la población uigur en la región de Xinjiang— la atención ha estado centrada en los resultados deportivos. O en la crisis cada vez más tensa en Ucrania.

Días de lucimiento para Xi

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Para Xi, las dos semanas de Juegos han presentado la ocasión de sacar brillo a sus credenciales como jefe de Estado y máximo representante internacional de su país. Tras un hiato de dos años en sus reuniones personales con otros mandatarios, como parte de las precauciones de China contra la covid, recibió a los líderes de una treintena de países, muy especialmente a Putin. La reunión entre ambos dejó claro hasta qué punto ambos países han apostado por su alianza de hecho para responder a Estados Unidos, su enemigo común. Ambos “perciben una enorme sinergia”, apunta Jakub Jakóbowski, del Centro Polaco de Estudios Orientales.

Pero no solo ahondó la relación con Rusia. También, entre otros, con gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, como el encabezado por el presidente argentino, Alberto Fernández, o el del ecuatoriano Guillermo Lasso. En el caso del peronista, acordó con su homólogo chino iniciar el proceso para un futuro tratado de libre comercio, sumar a Argentina a la Nueva Ruta de la Seda y selló pactos para cuestiones como el uso de la tecnología china Hualong en la construcción de la planta nuclear Atucha III. Fernández declaró su apoyo al principio de “una sola China” que defiende Pekín y que acepta que Taiwán forma parte de China. Pekín, por su parte, expresó su apoyo a las reclamaciones argentinas sobre las Malvinas. Lasso se marchó con el compromiso de que China estudiará una prórroga para los plazos de devolución de créditos por valor de 5.200 millones dólares (4.600 millones de euros).

600 millones de espectadores

El entusiasmo en las calles —inicialmente poco visible, entre otras cosas debido a la hermética burbuja contra la covid que separaba a los participantes en las competiciones de los residentes chinos— crecía a medida que el equipo chino lograba su mayor cosecha de medallas de la historia en unos Juegos de Invierno, con nueve oros. Dos adolescentes, la chino-estadounidense Eileen Gu y el joven actor y snowboarder Su Yiming, se han convertido en megaestrellas deportivas y las caras de los Juegos con tres oros y dos platas entre ambos, entre vítores de una población entusiasmada. Incluso la mascota del evento, el panda esquiador Bing Dwen Dwen, se ha convertido en un objeto de deseo gracias a una hábil campaña de marketing en las redes sociales. Más de 600 millones de espectadores, el 40% de la población china, ha visto alguna de las competiciones, según el Comité Olímpico Internacional (COI).

El entusiasmo ha disparado, a su vez, el consumo en el sector de los deportes de invierno. Según la plataforma de comercio JD.com, las compras de productos de esquí crecieron un 322% durante estas dos semanas, los de patinaje sobre hielo, un 430%. Las clases medias más acomodadas —que tienen dinero para gastar, ganas de viajar y ninguna manera de hacerlo en el extranjero, dado que las fronteras continúan cerradas casi por completo por la lucha contra la covid— han encontrado en los caros deportes de invierno una alternativa de ocio.

Pero, tanto como lo que ocurrió, el éxito se mide también por lo que no pasó. China ha podido alardear de su sistema de control contra la covid y evitar que surgieran nuevos brotes. La burbuja hermética, que se impuso de manera más rígida aún que en Tokio en los Juegos de Verano para aislar a la población de los casos entre los visitantes internacionales, ha funcionado a la perfección. No se detectó ningún salto de los más de 400 casos de infección entre las delegaciones y los trabajadores de las instalaciones a los residentes de Pekín. No se vendieron entradas al público; los espectadores presenciales lo fueron por invitación, tras someterse al menos a cuatro pruebas PCR para garantizar que estaban libres de coronavirus. Aunque el reverso de la moneda implicó que los atletas que dieron positivo en las pruebas PCR diarias tuvieron que renunciar a competir y quedar confinados, viendo cómo se les escapaba su sueño olímpico.

Si China consiguió evitar que surgieran nuevos brotes de covid, también esquivó otro problema, el escándalo en torno a la tenista Peng Shuai, que en noviembre acusó de abusos sexuales a un antiguo alto cargo chino. Peng concedió una entrevista al periódico deportivo francés L’Equipe en la que, aunque no disipó los temores en el extranjero de que se encuentra vigilada por las autoridades, sostuvo que se encontraba en completa libertad. La deportista de 36 años presenció también varias competiciones a lo largo de las dos semanas de Juegos.

Ningún atleta efectuó en público ninguna declaración embarazosa para China sobre Xinjiang o la situación de los derechos humanos en el país anfitrión durante su estancia, tras advertencias previas del Gobierno chino de que hacer declaraciones políticas podría acarrear consecuencias. Las quejas de algunos deportistas sobre las rígidas medidas contra la covid o sobre la calidad de la comida se silenciaron dentro del país. Los medios chinos se hicieron abundante eco, en cambio, de las alabanzas de otros participantes, especialmente el esquiador estadounidense Aaron Blunk, que aseguró que Pekín había hecho un “trabajo estelar” con los Juegos y denunció que Twitter le había cerrado su cuenta por haber sido elogioso con China.

Todos estos halagos contrastan con lo que ocurría en Occidente al mismo tiempo. En una rueda de prensa en vísperas de la clausura, Human Rights Watch (HRW) denunció la censura en la cita deportiva. “Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 han ayudado a consolidar las violaciones de los derechos humanos que el Gobierno chino introdujo por primera vez durante los Juegos [de Verano] de 2008″, denunció Yaqiu Wang, investigadora de HRW para China. “Debería ser la última vez que [se permiten] anfitriones olímpicos abusivos”, añadió. En Estados Unidos, las cifras de telespectadores de los Juegos han sido muy inferiores a las de los Juegos de Pyeonchang (Corea del Sur) cuatro años atrás: esta semana la audiencia se redujo a la mitad respecto a entonces.

Con la bandera olímpica ya entregada a Milán y Cortina d’Ampezzo, los organizadores de los Juegos de 2026, China —y Xi— pasan ahora página en un apretado calendario político, que se centrará en la sesión legislativa anual, a comienzos de marzo. Aguarda también el XX Congreso del Partido Comunista de China en otoño, en el que el todopoderoso presidente verá renovado su mandato para al menos cinco años más. Y, a 6.500 kilómetros de distancia, lo que pueda ocurrir en Ucrania.

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Unos acusados encerrados en una jaula de hierro, durante un juicio en un tribunal de El Cairo, en enero de 2018.
Unos acusados encerrados en una jaula de hierro, durante un juicio en un tribunal de El Cairo, en enero de 2018.getty

La bióloga catarí de origen egipcio Ola Al Qaradawi, más conocida por ser hija del influyente teólogo Yusef Al Qaradawi, volvió a pisar el asfalto la víspera del pasado Año Nuevo. Tras más de 1.600 días —o cuatro años y pico— en prisión preventiva y en régimen de aislamiento a la espera de juicio o de que se presentaran siquiera pruebas contra ella, la Fiscalía de Egipto ordenó su excarcelación. Al Qaradawi pudo reunirse de nuevo con parte de su familia y recibir atención médica, según afirmó su entorno en un comunicado.

No corrió la misma suerte el ingeniero informático Alaa Abd El Fattah, un icono de la revolución de 2011 en Egipto y hoy convertido en el preso político de más alto perfil del país tras pasar casi toda la última década entre rejas. El 20 de diciembre, un tribunal egipcio le impuso una nueva pena de cárcel de cinco años, según señaló su familia, por difundir noticias falsas supuestamente.

Los dos casos anteriores figuran entre varias decenas de destacados defensores de derechos humanos, activistas y políticos de la oposición que tras languidecer en prisión preventiva por largos periodos —a veces muy por encima del límite legal— han sido referidos estos meses a tribunales de excepción para ser juzgados o, en contadas ocasiones, excarcelados a la espera de ser investigados. Este movimiento inusual en los juzgados, después de años de parálisis, es interpretado por algunos como un avance positivo y el preludio de una mejora en materia de derechos humanos en Egipto. Otros observadores lo consideran un simple gesto cosmético insuficiente para acabar con la grave crisis de derechos humanos en el país y dirigido a mejorar su imagen en el exterior.

El presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, presentó el pasado septiembre una estrategia de derechos humanos quinquenal que plantea una serie de reformas enfocadas a proteger una noción intencionadamente amplia de derechos humanos en el país. A finales de octubre, Al Sisi anunció el fin del estado de emergencia en casi todo el país, que llevaba en vigor cuatro años y cedía a las fuerzas de seguridad amplios poderes sin apenas revisión judicial.

Grupos de derechos humanos, sin embargo, han señalado que la nueva estrategia nacional no aborda la profundidad de la crisis que sufre el país en materia de derechos humanos. Y aunque recibieron el fin del estado de excepción como un paso en la buena dirección, recordaron que el régimen egipcio ha aprobado estos años enmiendas, decretos y leyes de contenido parecido al de la ley de emergencia, de modo que, levantada esta, casi no existen diferencias significativas, lo que pone en entredicho su compromiso.

Justo antes de poner fin al estado de excepción, las autoridades egipcias remitieron al menos a 48 destacados activistas, opositores y defensores de derechos humanos que habían pasado meses o años en detención preventiva a tribunales de emergencia contra los que no se puede apelar, tal y como ha trascendido a medida que se iniciaban sus juicios y como han denunciado grupos como Human Rights Watch. Entre los remitidos a estos juzgados se encuentran Alaa Abd El Fattah, el excandidato presidencial Abdel Moneim Abu Al Fotouh y el exdiputado Ziad El Elaimy.

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Paralelamente, un puñado de destacados presos políticos, como Al Qaradawi, han sido excarcelados, sumándose a otros seis el pasado julio. Entre ellos figuran el activista egipcio-palestino Ramy Shaath, el investigador sobre derechos de género Patrick George Zaki, la activista por los derechos humanos Sanaa Seif y el activista por los derechos de los coptos y otras minorías Ramy Kamel. Pese a su excarcelación, las causas contra todos —excepto Seif, que ya cumplió su condena— siguen abiertas y no se han retirado los cargos.

El miembro del Consejo Nacional de Derechos Humanos Mohamed Anwar El Sadat, que en los últimos meses se ha erigido como activo mediador con las autoridades para liberar a presos políticos, señala a EL PAÍS que las autoridades egipcias están dispuestas a aliviar la situación de los derechos humanos porque estiman que el país es ahora estable y seguro.

Además, apunta a que varias instituciones del Estado, incluidos la judicatura, la Fiscalía y los ministerios de Justicia e Interior, se están coordinando para abordar los abusos de la detención preventiva, objeto de muchas críticas, y conceder algunos indultos. “Se avecinan más cosas. Pero llevan su tiempo. No se puede cambiar toda la filosofía en un día. Lleva tiempo, sí; pero está pasando y es prometedor”, asegura.

La mayoría de organizaciones de derechos humanos del país, en cambio, se muestran más cautas, y pese a celebrar las excarcelaciones individuales, alertan de que aún hay decenas de miles de presos políticos en Egipto. En esta línea, la Comisión Egipcia de Derechos y Libertades lanzó el pasado abril un registro electrónico con un centenar de destacados detenidos en casos políticos. Hasta la fecha, solo 29 han sido excarcelados. “Siempre hay excepciones a la regla. Y la regla es que la represión continúa”, desliza a EL PAÍS Mohamed Lotfy, director de la organización.

Lotfy señala que otras personas que no son conocidas también han sido excarceladas, pero apunta que, una vez fuera de prisión, suelen seguir en libertad condicional, que debe renovarse ante un juzgado cada 45 días. Y explica que, recientemente, constataron cómo en la ciudad de Alejandría un juez canceló la libertad condicional de 60 personas y ordenó su reingreso a la cárcel en una sola semana, lo que exhibe una falta de directriz clara.

“Los liberados son una gota en el océano”, agrega. “Para ver un cambio real necesitamos una verdadera revisión judicial, exhaustiva y completa, de todos los que están en prisión preventiva para liberar inmediatamente a los acusados en casos políticos”.

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Una protesta en contra del Gobierno de Iván Duque, en Cali, Colombia, el pasado 17 de junio.
Una protesta en contra del Gobierno de Iván Duque, en Cali, Colombia, el pasado 17 de junio.LUIS ROBAYO (AFP)

América Latina, nuevamente, enfrentará un año muy complejo. Lo dice la segunda edición del Índice de Riesgo Político del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile (CEIUC), que hace un exhaustivo análisis de los principales problemas que amenazan a esta región donde, por la pandemia, “se destruyeron más de 20 millones de empleos, los niveles de informalidad laboral se dispararon, la desigualdad aumentó y la pobreza se empinó a cerca de un tercio”. En un informe presentado este martes en la capital chilena, el estudio detecta 10 riesgos políticos para este 2022, sobre la base de la opinión de 1.144 ciudadanos consultados y 170 expertos de América Latina y el Caribe, entre presidentes, autoridades regionales, líderes de opinión y académicos. En orden de importancia, el informe indica que los riesgos son la erosión democrática, el cambio climático y la escasez hídrica, las protestas sociales y la violencia, la crisis migratoria, las economías ilícitas, la polarización política, la inversión extranjera en caída, la irrelevancia regional, los ciberdelitos y el auge de China.

“Los niveles de incertidumbre, volatilidad, riesgo político y polarización se mantendrán altos. Por su parte, el populismo, el sentimiento anti-élite y el nativismo xenofóbico seguirán presentes y la combinación de todo ello hará la gobernanza crecientemente compleja”, explica Daniel Zovatto, investigador senior del CEIUC y uno de los editores del informe. Para Jorge Sahd, director del CEIUC y otro de los editores del informe, “en América Latina se ha configurado una triple crisis: de gobernabilidad, con las democracias cada vez bajo mayor tensión; de expectativas, con una ciudadanía más exigente e impaciente, sin una economía que acompañe el 2022; y de certezas, con mayores niveles de incertidumbre política, la incógnita de las nuevas variantes de la pandemia y estados con menor margen fiscal”.

La primera versión del Índice de Riesgo Político en América Latina de 2021 estuvo marcada por los devastadores efectos de la pandemia, pero el actual informe enfoca su mirada en el creciente nivel de incertidumbre y volatilidad. Describe, por ejemplo, la forma en que la pandemia ha sido una oportunidad para que ciertos gobiernos concentren mayor poder y apliquen indebidamente los estados de excepción, con la emergencia de nuevos autoritarismos “en sociedades impacientes, desconfiadas y fuertemente golpeadas por la emergencia sanitaria”. Con una economía regional sanándose, luego de la debacle de 2020, la recuperación resulta insuficiente y con modesta proyección de un 3% de crecimiento para 2022, sobre todo porque todavía la región sigue lidiando con una emergencia sanitaria global. Es el telón de fondo de la triple crisis que menciona Sahd y que se explica en el informe.

En la crisis de gobernabilidad, la democracia está bajo tensión. La mitad de los países de América Latina y el Caribe muestran señales de erosión democrática, según el informe Estado de la Democracia en las Américas 2021 de IDEA Internacional. Mientras, la encuestadora Latinobarómetro advierte que la mitad de los latinoamericanos tolerarían un Gobierno no democrático mientras resuelva sus problemas. “Según el Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit 2020 en América Latina, además de tres dictaduras consolidadas —Cuba, Venezuela y Nicaragua—, se califican como regímenes híbridos a Honduras, El Salvador, Bolivia y Guatemala”, indica el informe de CEIUC.

De acuerdo a The Economist Intelligence Unit 2020, solo tres países de la región tienen democracias plenas: Uruguay, Chile y Costa Rica. Mientras, los niveles de confianza hacia las instituciones públicas permanecen bajos, el descontento respecto de la calidad de los servicios públicos aumenta y las redes sociales imprimen una velocidad a las demandas sociales que el Estado no es capaz de procesar, asegura el Índice de Riesgo Político de América Latina. “Se necesitan reformas institucionales urgentes para los nuevos tiempos que incorporen criterios de inclusión, eficiencia, transparencia y gobernabilidad”, aconseja el estudio. Además, se apunta a la necesidad de “élites y ciudadanos más comprometidos con los valores democráticos”.

La investigación apunta, además, a que el cambio climático, el estrés hídrico y los desastres naturales provocan un creciente impacto en la naturaleza y en las poblaciones, lo que se agudiza por la falta de gobernanza y previsión de los Estados. Es el segundo riesgo que advierte el estudio en orden de importancia, luego de la erosión democrática. El escenario resulta desalentador: el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático pronostica que el aumento del nivel del mar continuará en la región a un promedio de 3,6 milímetros anuales –por sobre el promedio global de 3,3 mm–, lo que impactaría al 27% de la población que vive en zonas costeras. La sequía generalizada decantaría en un empeoramiento del acceso a alimentos en muchas áreas de la región, lo que tiene un impacto directo en las capacidades de reducir la pobreza y la extrema pobreza, principalmente la rural. En una zona del planeta que concentra el 31% de reserva de agua dulce del mundo, países como Chile y México habían consumido en 2019 sobre el 60% de sus reservas de agua, asegura el informe del CEIUC.

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Existe un tercer gran riesgo para la región en este 2022, las protestas sociales y la violencia. Es un contexto complejo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima una caída histórica del 7% del PIB según cifras de octubre de 2021 y la CEPAL cuenta 22 millones de nuevos pobres en la región, equivalentes a un 33,7% de la población de América Latina, un incremento de la desigualdad en 2,9%, y una pérdida de 47 millones de empleos respecto al año 2019. Aunque las ayudas sociales hicieron aumentar la deuda pública en 10 puntos del PIB en menos de dos años, “la paciencia de los jóvenes frustrados y desencantados ante la incapacidad de los gobiernos por revertir la desigualdad estructural se acaba rápidamente y exigen resultados inmediatos”, dice el Índice de Riesgo Político de América Latina. “A pesar de los riesgos de contagio masivo [por la covid-19], las protestas contra los gobiernos se han reactivado, muchas de ellas produciendo violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y con saldo trágico para los participantes”, agrega el estudio.

Zovatto lo explica: “El turbulento segundo semestre del 2019 caracterizado por una ola de protestas fue un primer campanazo de alerta del alto nivel de malestar social e irritación ciudadana que aquejaba a muchas democracias fatigadas de la región. En 2020, con la llegada de la pandemia, la mayoría de las protestas fueron enviadas a cuarentena. Ello generó la falsa sensación de que las protestas sociales eran cosa del pasado. Pero en 2021, en varios países, entre ellos Paraguay, Perú y especialmente en Colombia, estas resurgieron con especial virulencia”, dice uno de los editores del informe.

Para el investigador senior del CEIUC, existe el alto riesgo de que las protestas se vuelvan a encender en América Latina este 2022. “En mi opinión, si los gobiernos no logran manejar adecuadamente las expectativas y demandas ciudadanas y dar respuestas oportunas y eficaces a las causas profundas que gatillaron las protestas en 2019 (malestar social, falta de oportunidades sobre todo para los jóvenes, mala calidad de servicios públicos, falta de confianza de la ciudadanía con los políticos y un largo etcétera) existe un alto riesgo de que estas vuelvan a surgir”. Agrega, sin embargo, que “no todo es negativo en relación con las protestas”. Zovatto dice que cuando no vienen acompañadas de violencia constituyen un mecanismo valioso para defender los derechos ciudadanos e impulsar reformas y cambios sociales y políticos.

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