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Los habitantes de Los Medios, ubicados en la zona oriental
alta del municipio de Buga, dieron a conocer el estado de las vías de este
sector rural, tras las continuas lluvias que afectan la región.

 

Ante el llamado que hizo la comunidad de Los Medios, a
través de CNC Noticias, esta fue la respuesta del ingeniero Salomón Henao,
secretario de obras públicas de Buga.



Misión cumplida. Los fuegos artificiales ya han terminado con un último mensaje escrito en el cielo: “Todos somos una sola familia”. La antorcha ya se ha apagado en el Estadio Nacional, conocido popularmente como El Nido. Con los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín concluidos tras la ceremonia de clausura de este domingo, las divisiones que politizaron el evento en el tablero mundial continúan inalteradas, Pero el presidente chino, Xi Jinping, puede presumir de haber cumplido todos sus objetivos en el terreno que le importaba: el interno.

En su discurso de clausura, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, aseguró ante la mirada del propio Xi en el Estadio Nacional que Pekín ha organizado el acontecimiento de manera ”extraordinaria”, en unas instalaciones “magníficas”.

El macroevento deportivo ha representado un momento de unidad nacional y ha servido para reforzar el prestigio del país a ojos de sus ciudadanos, con golpes de efecto como la propuesta de un nuevo orden mundial de Xi junto al presidente ruso, Vladímir Putin, en la jornada inaugural. Las competiciones se han desarrollado sin apenas incidentes —la gran excepción, la polémica en torno al dopaje de la patinadora rusa Kamila Valieva—, la covid se ha mantenido a raya y los deportistas extranjeros se han abstenido de aprovechar el evento para pronunciar declaraciones políticas.

Incluso en el terreno externo —donde los Juegos llegaban marcados por el boicoteo diplomático de Estados Unidos y parte de sus aliados, en protesta por los abusos contra los derechos humanos de la población uigur en la región de Xinjiang— la atención ha estado centrada en los resultados deportivos. O en la crisis cada vez más tensa en Ucrania.

Días de lucimiento para Xi

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Para Xi, las dos semanas de Juegos han presentado la ocasión de sacar brillo a sus credenciales como jefe de Estado y máximo representante internacional de su país. Tras un hiato de dos años en sus reuniones personales con otros mandatarios, como parte de las precauciones de China contra la covid, recibió a los líderes de una treintena de países, muy especialmente a Putin. La reunión entre ambos dejó claro hasta qué punto ambos países han apostado por su alianza de hecho para responder a Estados Unidos, su enemigo común. Ambos “perciben una enorme sinergia”, apunta Jakub Jakóbowski, del Centro Polaco de Estudios Orientales.

Pero no solo ahondó la relación con Rusia. También, entre otros, con gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, como el encabezado por el presidente argentino, Alberto Fernández, o el del ecuatoriano Guillermo Lasso. En el caso del peronista, acordó con su homólogo chino iniciar el proceso para un futuro tratado de libre comercio, sumar a Argentina a la Nueva Ruta de la Seda y selló pactos para cuestiones como el uso de la tecnología china Hualong en la construcción de la planta nuclear Atucha III. Fernández declaró su apoyo al principio de “una sola China” que defiende Pekín y que acepta que Taiwán forma parte de China. Pekín, por su parte, expresó su apoyo a las reclamaciones argentinas sobre las Malvinas. Lasso se marchó con el compromiso de que China estudiará una prórroga para los plazos de devolución de créditos por valor de 5.200 millones dólares (4.600 millones de euros).

600 millones de espectadores

El entusiasmo en las calles —inicialmente poco visible, entre otras cosas debido a la hermética burbuja contra la covid que separaba a los participantes en las competiciones de los residentes chinos— crecía a medida que el equipo chino lograba su mayor cosecha de medallas de la historia en unos Juegos de Invierno, con nueve oros. Dos adolescentes, la chino-estadounidense Eileen Gu y el joven actor y snowboarder Su Yiming, se han convertido en megaestrellas deportivas y las caras de los Juegos con tres oros y dos platas entre ambos, entre vítores de una población entusiasmada. Incluso la mascota del evento, el panda esquiador Bing Dwen Dwen, se ha convertido en un objeto de deseo gracias a una hábil campaña de marketing en las redes sociales. Más de 600 millones de espectadores, el 40% de la población china, ha visto alguna de las competiciones, según el Comité Olímpico Internacional (COI).

El entusiasmo ha disparado, a su vez, el consumo en el sector de los deportes de invierno. Según la plataforma de comercio JD.com, las compras de productos de esquí crecieron un 322% durante estas dos semanas, los de patinaje sobre hielo, un 430%. Las clases medias más acomodadas —que tienen dinero para gastar, ganas de viajar y ninguna manera de hacerlo en el extranjero, dado que las fronteras continúan cerradas casi por completo por la lucha contra la covid— han encontrado en los caros deportes de invierno una alternativa de ocio.

Pero, tanto como lo que ocurrió, el éxito se mide también por lo que no pasó. China ha podido alardear de su sistema de control contra la covid y evitar que surgieran nuevos brotes. La burbuja hermética, que se impuso de manera más rígida aún que en Tokio en los Juegos de Verano para aislar a la población de los casos entre los visitantes internacionales, ha funcionado a la perfección. No se detectó ningún salto de los más de 400 casos de infección entre las delegaciones y los trabajadores de las instalaciones a los residentes de Pekín. No se vendieron entradas al público; los espectadores presenciales lo fueron por invitación, tras someterse al menos a cuatro pruebas PCR para garantizar que estaban libres de coronavirus. Aunque el reverso de la moneda implicó que los atletas que dieron positivo en las pruebas PCR diarias tuvieron que renunciar a competir y quedar confinados, viendo cómo se les escapaba su sueño olímpico.

Si China consiguió evitar que surgieran nuevos brotes de covid, también esquivó otro problema, el escándalo en torno a la tenista Peng Shuai, que en noviembre acusó de abusos sexuales a un antiguo alto cargo chino. Peng concedió una entrevista al periódico deportivo francés L’Equipe en la que, aunque no disipó los temores en el extranjero de que se encuentra vigilada por las autoridades, sostuvo que se encontraba en completa libertad. La deportista de 36 años presenció también varias competiciones a lo largo de las dos semanas de Juegos.

Ningún atleta efectuó en público ninguna declaración embarazosa para China sobre Xinjiang o la situación de los derechos humanos en el país anfitrión durante su estancia, tras advertencias previas del Gobierno chino de que hacer declaraciones políticas podría acarrear consecuencias. Las quejas de algunos deportistas sobre las rígidas medidas contra la covid o sobre la calidad de la comida se silenciaron dentro del país. Los medios chinos se hicieron abundante eco, en cambio, de las alabanzas de otros participantes, especialmente el esquiador estadounidense Aaron Blunk, que aseguró que Pekín había hecho un “trabajo estelar” con los Juegos y denunció que Twitter le había cerrado su cuenta por haber sido elogioso con China.

Todos estos halagos contrastan con lo que ocurría en Occidente al mismo tiempo. En una rueda de prensa en vísperas de la clausura, Human Rights Watch (HRW) denunció la censura en la cita deportiva. “Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 han ayudado a consolidar las violaciones de los derechos humanos que el Gobierno chino introdujo por primera vez durante los Juegos [de Verano] de 2008″, denunció Yaqiu Wang, investigadora de HRW para China. “Debería ser la última vez que [se permiten] anfitriones olímpicos abusivos”, añadió. En Estados Unidos, las cifras de telespectadores de los Juegos han sido muy inferiores a las de los Juegos de Pyeonchang (Corea del Sur) cuatro años atrás: esta semana la audiencia se redujo a la mitad respecto a entonces.

Con la bandera olímpica ya entregada a Milán y Cortina d’Ampezzo, los organizadores de los Juegos de 2026, China —y Xi— pasan ahora página en un apretado calendario político, que se centrará en la sesión legislativa anual, a comienzos de marzo. Aguarda también el XX Congreso del Partido Comunista de China en otoño, en el que el todopoderoso presidente verá renovado su mandato para al menos cinco años más. Y, a 6.500 kilómetros de distancia, lo que pueda ocurrir en Ucrania.

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Colombia en Juegos Olímpicos de Invierno
La delegación colombiana ondeó con orgullo la bandera tricolor, un desfile histórico para el país en los Juegos Olímpicos de Invierno.

La delegación colombiana ondeó con orgullo la bandera tricolor, un desfile histórico para el país en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Noticias Colombia.

Con poncho, sombrero boyacense y ondeando la bandera, así fue el emocionante ingreso de la delegación colombia al desfile de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022.

La ‘pinta’ de la delegación tricolor, reflejaba una de las zonas más frías del país entre Cundinamarca y Boyacá.

Colombia tiene muy poco historial en esta competencia, especialmente por las condiciones del país, y porque no ha habido la apuesta para sostener atletas que se preparen en otros países.

La mayoría de los deportistas que han ido a los juegos de invierno y que son colombianos, lo han hecho por otros países o, sus entrenamientos han sido costeados de manera particular.

En estos juegos en Beijing, llegan tres atletas: Carlos Quintana (esquí cross country), Michael Poettoz (esquí slalom) y Laura Gómez (patinaje sobre hielo).

Los Juegos Olímpicos de Invierno arrancan este 5 de febrero y terminan el 20 del mismo mes.

Desde 2010 la participación del país ha sido mínima, y esta será la tercera vez que llega una delegación cafetera a juegos del frío.

Así competirán los colombianos:

Carlos Quintana
Clasificación – Esquí Cross Country – Sprint
Hora de Colombia: 3:50 AM.

Cuartos de Final – Esquí Cross Country – Sprint – (Si clasifica)
Hora de Colombia: 5:55 AM.

Semifinales – Esquí Cross Country – Sprint – (Si clasifica)
Hora de Colombia: 6:35 AM.

Final – Esquí Cross Country – Sprint – (Si clasifica)
Hora de Colombia: 7:00 AM.

Carlos Quintana
Final – Esquí de fondo – 15 kilómetros
Hora de Colombia: 2:00 AM.

Michael Poettoz
Carrera 1 – Slalom Gigante
Hora de Colombia: 9:15 PM. del sábado 12 de febrero

Carrera 2 – Slalom Gigante
Hora de Colombia: 12:45 AM.

Michael Poettoz
Carrera 1 – Slalom
Hora de Colombia: 9:15 PM. del martes 15 de febrero

Carrera 2 – Slalom
Hora de Colombia: 12:45 AM.

Laura Gómez
Semifinales – Mass Start
­Hora de Colombia: 2:45 AM.

Finales – Mass Start
Hora de Colombia: 4:00 AM.

Participan más de 30 países, la mayoría de Europa y Asia, también están Canadá y Estados y Unidos, México, ahora Colombia, Argentina.

China, el anfitrión es un fuerte competidor.

Entre las disciplinas están:

  • Hockey sobre hielo.
  • Patinaje de velocidad.
  • Biatlón.
  • Esquí acrobático.
  • Luge.
  • Salto de esquí
  • Bobsleigh.
  • Esquí alpino





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A dos días de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, las calles de la capital china ya relucen con una combinación de los adornos por el Año Nuevo lunar, el logo de los cinco aros y la mascota de Pekín 2022, un oso panda esquiador. “Juntos ganaremos”, proponen los anuncios de las empresas patrocinadoras que inundan la ciudad. “No vamos a ahorrar esfuerzos para presentar unos grandes Juegos al mundo. El mundo está mirando a China, y China está lista”, ha asegurado el presidente de la segunda potencia del mundo, Xi Jinping. No todo el mundo está convencido.

Con el país transformado en la segunda economía del planeta, un Gobierno chino, que se prepara para su renovación y para la histórica confirmación de un tercer mandato de Xi en el 20º Congreso del Partido Comunista el próximo otoño, quiere aprovechar los Juegos como una vía para exhibir su potencial y reforzar su prestigio, tanto entre sus ciudadanos como en el exterior. “Organizar grandes acontecimientos deportivos como los Juegos de Invierno supondrá la oportunidad de reforzar la influencia de la cultura china, el alcance de las noticias y el poder blando del país”, declaraba Xi en una reciente visita a las instalaciones de Pekín 2022.

Pekín ha prometido que las 26 instalaciones deportivas se alimentarán por completo de energía renovable, en una muestra de la voluntad de China de establecerse como líder global en innovación y alta tecnología. Ha invertido más de 3.900 millones de dólares [unos 3.462 millones de euros] en infraestructuras olímpicas. Y trabaja a contrarreloj para controlar pequeños brotes de covid que han surgido en los últimos dos meses, incluso en la propia capital. Con ese fin, no se han puesto entradas a la venta: el único público serán pequeños grupos que acudan por invitación.

“China quiere unos Juegos exitosos y con mínimos brotes de covid, en el que las cámaras muestren unos paisajes extraordinarios que ayuden a promover esos lugares como destinos de ocio que atraigan a las clases más altas en China. Un símbolo de que China se ha hecho rica y tiene una clase acomodada que puede disfrutar de deportes como el esquí”, opina Susan Brownell, experta en deporte chino de la Universidad Missouri-St. Louis.

Esa imagen benévola cala, sobre todo, lejos de las órbitas de Washington o Bruselas. No es casualidad que entre los líderes que han confirmado su asistencia se encuentren el presidente argentino, Alberto Fernández, o el ecuatoriano, Guillermo Lasso. También el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, el líder egipcio, Abdelfatá al Sisi, o el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Y, por supuesto, el presidente ruso, Vladímir Putin, que se reunirá con Xi cara a cara por primera vez en dos años en plena escalada de tensiones entre Moscú y Occidente en torno a Ucrania.

En los países más desarrollados, donde la imagen de China ha sufrido un fuerte deterioro en particular a raíz de la crisis del coronavirus, disputas económicas y políticas y denuncias sobre la situación de los derechos humanos, las posiciones están mucho más endurecidas. El macroevento deportivo ya se ha convertido en otra fuente más de fricciones entre China y Occidente: Estados Unidos y sus aliados han declarado un boicoteo diplomático; los defensores de los derechos humanos denuncian graves abusos de Pekín en Xinjiang, Tíbet y Hong Kong; y continúa la polémica en torno a las denuncias de abuso sexual de la tenista Peng Shuai.

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Boicoteo a los Juegos

En una aparente referencia al boicoteo diplomático el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, exigía la semana pasada al secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, que Washington deje de entrometerse en la celebración de los Juegos. China ya había reclamado que no se “politizasen” los Juegos y había advertido de consecuencias para los países que se sumen a ese castigo.

La medida de Estados Unidos implica que este Gobierno no enviará altos cargos a presenciar el evento, pero sus deportistas sí participarán. La Casa Blanca justifica el boicoteo por el “genocidio actual y los crímenes contra la humanidad en Xinjiang y otros abusos contra los derechos humanos”.

Una coalición de 243 organizaciones defensoras de los derechos humanos, encabezadas por Human Rights Watch, ha lanzado una campaña para que los gobiernos se sumen al boicoteo contra unos Juegos que se celebran —denuncia HRW— “en medio de crímenes atroces y graves violaciones de derechos humanos por parte del Gobierno chino”. Por su parte, Amnistía Internacional, que pide la puesta en libertad de cinco disidentes encarcelados, apunta que “la audiencia internacional no puede ignorar deliberadamente lo que ocurre en otras partes de China: hay abogados y activistas encarcelados por su trabajo pacífico; sobrevivientes de agresiones sexuales a quienes se castiga por denunciar; se estima que cada año se ejecuta a miles de personas; los grupos étnicos musulmanes son sometidos sistemáticamente a internamiento masivo, tortura y persecución”.

A las críticas que ya existían se le ha sumado desde el otoño pasado el caso de la tenista de élite Peng Shuai, que desapareció durante tres semanas después de que su cuenta en redes sociales publicara una acusación por abuso sexual contra un antiguo alto cargo chino. Sus reapariciones posteriores en varios actos públicos —incluida una conversación telemática con el presidente del COI, Thomas Bach— no convencieron a quienes sospechaban de que la deportista hubiera sufrido represalias.

Mientras, continúan las protestas —el Open de Australia ha visto a parte del público lucir camisetas preguntando sobre el paradero de la tenista— y Bach ha prometido comer con Peng durante los Juegos, un compromiso que el COI ha reiterado a la llegada de su presidente a Pekín esta semana.

Incluso algunos patrocinadores occidentales del evento guardan distancias y están haciendo poco uso de los emblemas olímpicos en sus productos fuera de China, aunque han pagado hasta 100 millones de dólares por esos derechos. “Es algo a lo que prestar atención estas semanas. La cuestión de que China sea el anfitrión es algo que verdaderamente preocupa a algunos de ellos. Tienen que sopesar el equilibrio entre cómo se presentan dentro de China y cómo se promocionan fuera de ella”, apunta Heather Dichter, profesora asociada en la universidad británica De Monfort de Leicester y experta en política de las Olimpiadas. “En cierto modo, esto también daña la posición internacional de China”, agrega.

Aunque el boicoteo estadounidense parece haber tenido un eco limitado hasta el momento. Únicamente nueve Gobiernos, entre ellos, los de Australia, el Reino Unido, Canadá o Dinamarca, han anunciado que no enviarán representantes políticos al acontecimiento. Según Brownell, la experta de Missouri-St.Louis, “insuficientes para que resulte efectivo”.

En opinión de Brownell, es posible que las actuales tensiones diplomáticas en torno a la competición caigan en el olvido una vez comiencen las competiciones deportivas y la atención de público y medios se centre en las actuaciones de los atletas.

“Lo que deja huella de unos Juegos son las actuaciones deportivas”, subraya esta académica. “Antes de unos Juegos siempre hay polémicas, pero tienden a olvidarse una vez que llega la ceremonia de inauguración. A partir de entonces, el protagonismo pasa a los atletas”.

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De nada le valió a Mahmud Salhiya encaramarse el lunes al tejado de su casa en Jerusalén Este con bombonas de gas y bidones de gasóleo dispuesto a hacerlos estallar para impedir el desahucio de su familia. “No nos iremos. Antes moriremos”, advirtió. Un centenar de policías israelíes irrumpieron en la vivienda en la madrugada de este miércoles para expulsar a sus moradores –una docena de miembros de un clan familiar, entre ellos niños y ancianos– en medio de la lluvia que caía con temperaturas bajo cero sobre la Ciudad Santa.

Los agentes ejecutaban una orden judicial dictada el año pasado, instada en 2017 por la municipalidad para expropiar el terreno con el fin de construir equipamientos públicos en Sheij Yarrah, el distrito oriental que ha acaparado la atención de la comunidad internacional en los últimos meses ante la amenaza de desalojo forzoso de cientos de residentes palestinos.

Una excavadora arrasó poco después la vivienda, en la que fueron detenidas 18 personas tras el lanzamiento de granadas aturdidoras y conatos de enfrentamientos, según grabaciones en vídeo de los hechos. Todos han sido acusados de violar una orden judicial y perturbar el orden público, de acuerdo con un comunicado policial. Junto a los integrantes del clan Salhiya se encontraban cinco pacifistas israelíes que se habían encerrado también en la casa desde el lunes.

Los periodistas y diplomáticos occidentales –encabezados por una delegación de la Unión Europea– que les acompañaban en los dos últimos días para observar los hechos se habían retirado el martes al anochecer. Todos estaban a la espera de la resolución de una petición que los abogados de los vecinos ultimaban ante el Tribunal Supremo israelí para paralizar el lanzamiento.

La familia Salhiya alega que adquirió la propiedad a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado en Jerusalén Este, entonces bajo administración de Jordania, tras haber huido de su casa en una zona próxima a Jerusalén ante el avance de las tropas del recién nacido Estado judío. El Ejército israelí ocupó la parte oriental de la ciudad en 1967 y se la anexionó más tarde, en una decisión adoptada sin el aval de la comunidad internacional. Julud Badawi, portavoz de la ONG estadounidense Human Rights Watch en Jerusalén advirtió en Twitter de que la expulsión de esta familia y la demolición de su casa, en territorio palestino ocupado, equivalen a un “crimen de guerra”, según la legislación humanitaria internacional.

Sheij Yarrah, un distrito residencial situado al norte de la Ciudad Vieja amurallada y que concentra las sedes de varios consulados, entre ellos el de España, se ha convertido en símbolo de la resistencia a la colonización israelí de la parte este de Jerusalén, donde viven unos 350.000 palestinos (un tercio de la población de la urbe) junto a más de 200.000 colonos israelíes. El pasado mes de mayo, en medio de la mayor ola de protestas contra la ocupación registrada en los últimos años en la Ciudad Santa, la movilización de esta barriada dio pide al disparo de cohetes de Hamás desde Gaza y al inicio de un conflicto armado entre el Ejército israelí y las milicias islamistas de la Franja palestina.

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La organización antiocupación Jerusalén Libre acusó a Israel en su página en Facebook de haber provocado “una escalada en la política de expropiación de los hogares de palestinos”, ejecutada en plena madrugada “para ocultar al mundo acciones de racismo y usurpación sin presencia de activistas, periodistas y diplomáticos”.

La vicealcadesa de Jerusalén Fleur Hassan-Nahoum declaró a la prensa hebrea que la familia Salhiya ocupaba ilegalmente un terreno sin título de propiedad y que el Ayuntamiento lo había expropiado para construir un centro educativo. La policía israelí, en un comunicado conjunto con las autoridades municipales, aseguró que se había limitado a hacer cumplir una orden judicial tras haber ofrecido “innumerables oportunidades a la familia para desalojar el terreno por su propia voluntad”.

Policías israelíes vigilan los restos de la casa palestina desalojada y demolida este miércoles en Jerusalén Este.
Policías israelíes vigilan los restos de la casa palestina desalojada y demolida este miércoles en Jerusalén Este.AHMAD GHARABLI (AFP)

La batalla legal de todo un barrio

Medio millar de vecinos de Sheij Yarrah llevan más de 15 años pleiteando para impugnar su desahucio. Su movilización en el distrito, amplificada a través de Twitter, Facebook o Instagram, ha transformado sus acciones en todo un icono inteligible a escala global —el de quien pelea por poder seguir en su propio hogar— para la causa palestina. La mayoría vive en una vaguada arbolada de 74 edificaciones situada a poco más de un kilómetro del recinto histórico amurallado. Cerca de 3.000 palestinos afincados en unos dos centenares de edificios de Jerusalén oriental están pendientes de desahucio, según la ONG pacifista israelí Paz Ahora.

Un grupo nacionalista radical que promueve el asentamiento de colonos judíos en Jerusalén adquirió hace tres décadas los títulos de propiedad en Sheij Yarrah a una fundación religiosa que había comprado los terrenos hace más de un siglo, bajo administración otomana, para instalar un santuario junto a la tumba de Simón el Justo, sumo sacerdote de la antigüedad.

Mientras los derechos de los propietarios judíos para recuperar sus bienes abandonados no caducan, según la ley israelí, los de los palestinos en territorio bajo control de Israel perdieron validez poco después de su salida. Pasaron a manos del Estado —en la denominada custodia de propiedades de ausentes—, que habitualmente los ha cedido a familias y entidades israelíes judías.

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Joe Biden dio la bienvenida el 21 de diciembre al invierno de su descontento con el discurso que ningún presidente querría dar en estas fechas. No habló de buenos deseos ni de Santa Claus, sino de dosis de refuerzo y de la distribución de 500 millones de pruebas gratuitas para detener el avance de ómicron, la variante que también domina el paisaje coronavírico estadounidense (con un 59% de los casos, según los últimos datos de las autoridades sanitarias).

El último giro de guion de la pandemia ha puesto un broche sombrío a su 2021, marcado por la caótica salida de Afganistán, la división en el partido demócrata y el enrocamiento republicano, el consiguiente bloqueo legislativo de sus planes estrella, un rearme del trumpismo, la insólita crisis de desabastecimiento en el país de la abundancia y la inflación, que registra cifras nunca vistas en 40 años. El panorama lo completan, fuera de casa, el desafío ruso en Ucrania y la cada vez más alargada sombra de China en el tablero geopolítico.

Los niveles de aprobación del presidente están en mínimos desde que juró el cargo en enero. El último sondeo de Gallup, publicado el día del discurso-ómicron, le da un 43% (llegó a tener un 57%, a principios de enero y de abril). Ningún presidente, salvo Donald Trump (36%), había caído tan bajo al final de su primer año. Y pocos partieron más apoyados por el amanecer de un nuevo día como Biden. Tal vez no fue recibido con tanto entusiasmo como Barack Obama, pero sí con alivio entre grandes sectores de la población por dejar atrás los cuatro agitados años anteriores.

Diez meses después, otro sondeo, publicado en noviembre por la cadena NBC, fijó en un 71% (ocho puntos más que en agosto) los estadounidenses que consideraban que el país va por mal camino. La sensación de pesimismo la subrayó a los pocos días The New York Times, con la publicación en su edición impresa un suplemento especial titulado ¡Anímate América!, en el que se lamentaba por un país “antes ágil y excitante”, que “ahora renquea y se retuerce”, cuya “imaginación política audaz y expansiva se ha atrofiado” y solo es capaz de “soñar sueños pequeños”.

El artículo principal lo firmaba Daniel Immerwahr, historiador de la Northwestern University, cerca de Chicago, y autor de How to Hide An Empire (Cómo ocultar un imperio, 2019), best-seller sobre la imagen expansionista de su país en el mundo. Immerwahr explica en una entrevista telefónica que Estados Unidos ha sido “desde la Segunda Guerra Mundial una nación optimista que además era percibida como la más poderosa”. “Eso está cambiando. Hace ocho años, cuando se planteó la pregunta sobre si este era el mejor país del mundo, el 70% de los encuestados contestó afirmativamente. Un reciente estudio del Chicago Council on Global Affairs muestra que solo el 54% lo piensa ya. Y es cosa también de la edad: un estudio similar del Centro Pew concluyó que los encuestados menores de 30 años estaban mucho menos enamorados de su país que los mayores de 50. En general, nuestro excepcionalismo está en retirada”, afirma Immerwahr.

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“El estado de ánimo es aciago, y es comprensible”, escribió este jueves Susan B. Glasser en su resumen del año en la revista The New Yorker. “No se puede decir que la cordura, la competencia y la cortesía hayan regresado precisamente a Washington; tampoco se adivina una vuelta de la normalidad. Biden, ahora está claro, prometió lo que no podría cumplir a una nación dividida”. Y eso se transparenta en el ánimo de republicanos (el 93% se sienten defraudados), independientes (90%) y demócratas (48%), según la encuesta de la NBC.

¿Cambiarán las cosas en 2022, año en que el control parlamentario se resolverá en las elecciones legislativas de medio mandato? De momento, enero arrancará con el recuerdo del ataque al Capitolio, la hora más oscura de la historia reciente de la democracia estadounidense. Será también el momento de la verdad para su ambicioso paquete de medidas de gasto social, bautizado como Build Back Better (en noviembre salió adelante el plan de infraestructuras). Empezó como un proyecto de 3,5 billones de dólares (unos tres billones de euros), ha quedado reducido a 2,2 billones y aún parece incapaz de vencer la oposición del senador demócrata de Virginia Occidental Joe Manchin, que afirmó en una entrevista reciente que no piensa votar a favor, como no sea tras despojarlo aún más de contenido. Tanto en esa ley como en la trascendental reforma del voto, los demócratas se enfrentan a una mayoría magra (los 100 escaños de la Cámara alta están divididos al 50%) y a la rampante polarización de Washington, que en la práctica hace casi imposible un acuerdo entre partidos, imprescindible para sacar adelante una reforma legislativa de calado (que exige 60 votos).

A la gangrena parlamentaria se une la inflación, tal vez el indicador económico que más incide en el ánimo colectivo. Un 61% de los estadounidenses, según Gallup, tiene la impresión de que la economía marcha mal (una desconfianza inédita desde abril de 2020), por más que destacados analistas publiquen estos días desmentidos en forma de artículos. “Mejoró más en los primeros 12 meses de Biden que en los de cualquier presidente durante los últimos 50 años”, escribió Matthew Winkler, exdirector de Bloomberg News, la semana pasada. Hasta que la realidad de 2022 se pronuncie, es cierto que la economía se ha expandido un 5,5%, el paro cayó al 4,2%, los salarios han subido, la Bolsa ha batido récords y las ganancias empresariales son las mayores desde 1950.

Hasta la Navidad se ha salvado: las compras han llegado a tiempo a sus destinos, según ShipMatrix, consultora de la industria logística, pese a los negros presagios de la crisis de abastecimiento global que estalló este otoño y pese a advertencias como las del congresista republicano Jim Banks (Indiana), que escribió en una carta interna a los miembros de su partido: “Tenemos que explicar al electorado lo que los grinches que viven en el 1600 de Pennsylvania Avenue [dirección de la Casa Blanca] le han hecho a la Navidad”.

Lo que no previó Blanks es que el Grinch, agorero personaje de ficción concebido en los años cincuenta por Dr. Seuss, que ha terminado por aguarle las fiestas a Biden ha sido en realidad la combinación de dos variantes del coronavirus, delta y ómicron. El presidente ha pasado esta semana sus vacaciones en Rehobot, playa de su Delaware natal, recibiendo informes sobre un récord diario de contagios detrás de otro, noticias de suspensiones de miles de vuelos de vuelta a casa por Navidad y críticas porque los tests que prometió en su comparecencia del 21 de diciembre no llegarán en realidad hasta entrado el mes de enero.

Ha disfrutado al menos estos días del consuelo de Commander, un pastor alemán de 16 semanas que su hermano le regaló por su 79º cumpleaños. Por completar la socorrida cita del Ricardo III de Shakespeare, ese perro es lo más parecido que el líder estadounidense ha contemplado en el invierno de su descontento a un atisbo del sol de York, que está por ver que salga para su Administración, y para Estados Unidos, en 2022.

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Pronóstico del tiempo para este invierno: Mañanas más frías y lluvias escasas

En cuanto a las temperaturas máximas, en todo el país, a excepción del extremo norte, se esperan sean sobre lo normal, es decir, más altas que otros inviernos.

24Horas.cl Tvn

04.06.2021

La Dirección Meteorológica de Chile dio a conocer el pronóstico para este trimestre invernal, el cual proyecta un escenario de condición neutral en nuestro país producto de la ausencia del fenómeno de La Niña en el sistema global.

En cuanto a las temperaturas, el informe revela que las noches serán más frías que de costumbre en gran parte del país. Sin embargo, las temperaturas máximas se consideran por sobre el promedio histórico.

El pronóstico para junio, primer mes del invierno meteorológico, no dista de la lectura general para este trimestre. Si bien se espera que este mes sea el que marque una tendencia alentadora sobre el fin de la sequía global, la realidad es que para este invierno las lluvias serán escasas. En junio se espera un rango bajo de lo normal a normal de precipitaciones en gran parte del país, abriendo la posibilidad de presenciar este último en el tramo entre el sur de la región de Coquimbo y la región del Maule.

¿Qué nos espera?

Según los datos entregados, el invierno no se pronostica muy alentador. La mega sequía a nivel global no da tregua y esta temporada no se diferenciará mucho de los que se han presenciado años anteriores. Para la zona centro-sur se espera un déficit de precipitaciones, mientras que para el extremo norte del país los escasos montos de precipitaciones impiden construir un pronóstico probabilístico de lluvias. Al contrario, en el extremo sur, la región de Aysén presentó un nivel tan alto de incertidumbre que el pronóstico quedó Indefinido o Sin Pronóstico.

En la capital, las precipitaciones se mantendrán por debajo de lo normal. Según el informe, se esperan menos de 139 milímetros en total.

En cuanto a las temperaturas, el informe revela que las temperaturas mínimas entre Antofagasta y Valdivia se encuentran mayoritariamente en un rango bajo lo normal, es decir, que serán días más fríos de los que acostumbramos en esta época del año. Por el contrario, a los extremos, los días serán menos fríos que otros años, dado que la temperatura mínima se encuentra por sobre lo normal.

En cuanto a las temperaturas máximas, en todo el país, a excepción del extremo norte, se esperan sean sobre lo normal, es decir, más altas que otros inviernos.

 



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Bono Invierno 2021: Revisa cuál es el monto y qué requisitos se deben cumplir

De acuerdo a lo señalado por el Gobierno, se espera que más de un millón y medio de pensionados reciban el beneficio durante el mes de mayo.

24Horas.cl Tvn

07.05.2021

Las personas mayores de 65 años recibirán el Bono Invierno 2021, el cual está dirigido a los pensionados que reciben una pensión asistencial menor o igual a $170.228.

Dicho beneficio no requiere postulación, por lo que los adultos mayores que cumplan con los requisitos podrán recibir un monto de $66.292, el cual tiene como objetivo brindar una ayuda económica para las personas más vulnerables del país.

De acuerdo a lo señalado por el Gobierno, se espera que más de un millón y medio de pensionados reciban el Bono Invierno durante este 2021.

«La cifra de beneficiarios potenciales es de 1.530.00 personas, quienes van a recibir el monto durante este mes y se pagará junto con sus pensiones», declaró el ministro del Trabajo, Patricio Melero.

¿Cuáles son los requisitos?

  • Tener 65 años de edad cumplidos al 1 de mayo de 2021.

  • Recibir una pensión inferior o igual al valor de la Pensión Mínima de Vejez vigente para mayores de 75 años (170.728 pesos, sin incluir el Aporte Previsión Solidario de Vejez, si lo hubiere).

  • Pertenecer a cualquiera de estas instituciones: Instituto de Previsión Social (como ex INP; es decir, de las excajas de reparto), Instituto de Seguridad Laboral (ISL), Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (Dipreca), Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) y Mutualidades de empleadores.

  • Pensionados y pensionadas del sistema de AFP y compañías de seguro que reciban pensiones mínimas con garantía estatal o Aporte Previsión Solidario de Vejez.
  • Beneficiarios y beneficiarias de pensiones básicas solidarias de Vejez.

¿Qué necesito para hacer el trámite?

Los pensionados no necesitan nada para realizar el trámite, dado que se le depositará junto a su pago mensual.

En caso de solicitarlo de forma presencial, deberá llevar su cédula de identidad (para cobrar su pensión, en la que vendrá el pago del bono).

¿Cuál es el monto y cuándo lo recibiré?

El monto a recibir es de $66.292 y los pagos comenzaran durante este mes de mayo, siendo enviado a todos los beneficiados del país.

¿Qué pasa si no recibo el beneficio?

Si los pensionados cumplen con los requisitos pero no reciben el bono, deben efectuar un reclamo con su entidad pagadora y registrar un requerimiento para que sea analizado.



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En vista de lo anterior, el climatólogo y académico de la Universidad de Santiago, Raúl Cordero, explicó qué sucederá en los tres meses de cara al invierno, asegurando que en «Santiago, durante todo el otoño meteorológico, no ha caído ninguna gota de agua».

De acuerdo a las cifras, durante el 2020 todas las estaciones de Santiago terminaron con déficit superiores al 40%. La falta de agua también se registró en Chillán (-41,2%), Concepción (-19,5%), Temuco (-23,8%), Valdivia (-13,1%) y Punta Arenas (-30,2%).

«Prácticamente todo el país presenta condiciones de sequía. Los déficit de precipitaciones superan el 30% desde la región de O’Higgins hacia la Patagonia y son particularmente agudos en la región de Los Lagos, donde supera el 60%», comentó el climatólogo.

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