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Inclusión, clave en convocatorias culturales en Cali: más de $7 mil millones para beneficiar a artistas, gestores y organizaciones

Las primeras convocatorias serán las de Estímulos, Banco de Jurados y el programa de circulación nacional e internacional, informaron desde la Secretaría de Cultura.

Noticias Cali.

Artistas, gestores y organizaciones culturales serán quienes se beneficien con la denominada «bolsa de más de 7 mil millones de pesos», que como confirmó la Secretaría de Cultura de Cali, apalancara su agenda de convocatorias durante este primer semestre del año.

Precisan que durante este año se busca realizar un enfoque desde la inclusión a través de una perspectiva «diferencial, la democratización, la participación efectiva, la resignificación y la cultura del respeto.

Inclusión, clave en convocatorias culturales en Cali

Las primeras convocatorias serán las de Estímulos, Banco de Jurados y el programa de circulación nacional e internacional.

Del 31 de marzo al 1 de mayo

Teniendo en cuenta lo anterior, informaron que la convocatoria de Estímulos estará abierta desde este jueves 31 de marzo hasta el próximo 1 de mayo.

Buscando beneficiar durante este primer semestre a más de 400 proyectos culturales de Cali por medio de 73 estímulos y con una inversión cerca de $2.700 millones de pesos.

Desde la Secretaría de Cultura detallan que en total serán 16 áreas de la cultura en las que
artistas y gestores tendrán la oportunidad de postularse con sus propuestas.

Todo esto podrá hacerse por medio del siguiente enlace: https://www.culturaenlineacali.co/convocatorias

De acuerdo a Ronald Mayorga, secretario de Cultura, “el mensaje para los artistas, creadores y gestores culturales caleños es que pueden participar de manera abierta y libre. Es una bolsa de recursos democrática de la que cualquier caleño puede hacer parte”.

Participación efectiva

De igual forma, durante este año se implementará un nuevo concepto denominado
‘participación efectiva’.

El cual pretende ampliar los espacios mediante «prácticas equiparadoras de disparidad, visibilizando los aportes de las organizaciones que llevan a cabo acciones reivindicadoras de derechos».

Los cuatro acciones puntuales son los siguientes:

  • Paridad de género: participación de mujeres en proyectos artísticos y/o
    culturales en cargos de liderazgos o participación en toma de decisiones.
  • Estrategias de participación e inclusión de diversos grupos poblacionales
    LGTBIQ+, etarios, personas con discapacidad.
  • Procesos amigables con el medio ambiente: estrategias que utiliza el proyecto artístico y/o cultural en las buenas prácticas medioambientales para reducir el impacto negativo en el ecosistema.
  • Reflexión de las problemáticas sociales: es la manera en cómo el proyecto artístico y/o cultural visibiliza, reflexiona y resignifica las problemáticas sociales y le da relevancia a la transformación de territorio y sus dinámicas.

¡Tenga en cuenta! que para este 2022 la convocatoria de Estímulos estará exenta de los
impuestos de las estampillas, de Industria y Comercio y del IVA, lo que reduciría
cerca de un 10 % las deducciones en los contratos de los artistas y organizaciones
ganadoras de estos procesos.

 ¿Cómo participar en la convocatoria?

Para el proceso de registro e inscripción siga los siguientes pasos:

  • Para la participación en línea ingresa a www.cali.gov.co/cultura.
  • Descargue el documento y conozca los términos de referencia del Estímulo de
    tu interés.
  • Escriba su proyecto, puede hacer uso de los formatos anexos, que son documentos que sirven de guía para la escritura de la propuesta. Solicite los soportes y evidencias que requiera.
  • Seleccione el medio de participación habilitado para el Estímulo y envíela por
    medio de www.culturaenlineacali.co
  • Debe estar atento a las comunicaciones mediante correo electrónico en caso de subsanar o ser seleccionado.
Puede leer:

‘Las Sombras Rojas’: testimonios de vida, experiencias y periodismo, el libro de la caleña Carmen Andrea Rengifo





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Foto Gobernación del Valle

La aplicación de la tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 a menores entre 12 y 17 años, y la población con comorbilidades, es clave para continuar protegiendo a los niños, niñas y adolescentes del virus y para evitar complicaciones de la enfermedad.

Así lo enfatizan los especialistas del Comité Público Privado de Expertos en Salud, Copesa, tras haber iniciado esta fase de la vacunación en el departamento.

El infectólogo pediatra, Eduardo López, indicó que “los adolescentes son un grupo de riesgo importante. Cuando miramos los datos de personas menores de 18 años, los adolescentes son quienes más riesgo tienen de tener complicaciones, enfermedad severa; esta dosis de refuerzo ha demostrado una gran seguridad, no se han identificado eventos adversos”.

Por otro lado, el infectólogo Ernesto Martínez, recuerda que la cuarta dosis que ha recomendado el Ministerio de Salud es para una población específica. “Solamente para aquellas personas que tienen una condición de inmunosupresión que baja sus defensas, quienes tienen cáncer en la sangre, enfermedades hematológicas como leucemias, linfomas, que están en tratamiento con quimioterapia; quienes tienen enfermedades autoinmunes como el lupus; personas trasplantadas”.

Así mismo, precisó que para la aplicación se requerirá que los médicos tratantes “emitan la indicación o una fórmula médica o una copia de la historia clínica donde se sustenta que se padece de alguna de estas condiciones que justifican este segundo refuerzo y con ello será administrada en los centros de vacunación”.

Javier Torres, pediatra y epidemiólogo, agrega que esta dosis de refuerzo se da en esta población porque “de acuerdo a la evidencia científica demuestran que los anticuerpos de defensa son mucho mejores. Estas personas que reciban esta cuarta dosis ojalá lo hagan cuatro meses después de la última dosis, es una buena oportunidad para evitar complicaciones”.

Fuente: Leidy Oliveros Múnera / Gobernación del Valle


Una mujer se cubre con una manta cerca de un camión de bomberos tras un bombardeo en Mariupol, este jueves.
Una mujer se cubre con una manta cerca de un camión de bomberos tras un bombardeo en Mariupol, este jueves.Evgeniy Maloletka (AP)

Artem Seredechni no sabe nada de su novia ni de sus amigos de Mariupol desde el 2 de marzo. En la ciudad, asediada por las tropas de Vladímir Putin, hay muchas zonas sin electricidad y sin acceso a las telecomunicaciones, y no ha logrado contactar con ellos. Ahora, con Mariupol sin calefacción, sin apenas agua potable, alimentos ni fármacos, Seredechni, de 20 años, teme por sus vidas. “Estoy tratando de localizar a personas que viven cerca de ellos para que al menos me digan si su casa está intacta. Incluso estaría dispuesto a pagar lo que sea”, dice el joven, que dejó la ciudad con un grupo de evacuación de su Universidad hacia el centro del país poco después de que Putin ordenase la invasión.

El cerco ruso a Mariupol, una importante localidad portuaria del mar de Azov, se intensifica. Los combates alrededor de la ciudad, rodeada por las fuerzas de Putin, se están volviendo cada vez más intensos mientras decenas de miles de personas están atrapadas sin poder escapar de los bombardeos y de una situación que las organizaciones internacionales médicas sobre el terreno consideran desastrosa.

El brutal ataque a un hospital materno-infantil el miércoles —en el que murieron tres personas, entre ellas una niña, y otras 17, entre pacientes y sanitarios, resultaron heridos— ha puesto el foco sobre una situación crítica. Pero ni siquiera esa catástrofe ha logrado desencallar la vía para establecer corredores humanitarios que permitan evacuar la ciudad. El fuego de artillería y mortero continúa hostigando la urbe, y este jueves no ha habido ninguna vía segura para salir de Mariupol, según ha denunciado la viceprimera ministra ucrania, Iryna Vereshchuk.

Mariupol, de 400.000 habitantes, en la región de Donetsk, es una pieza muy cotizada por el Kremlin desde hace años. El control de esa ciudad es una de las claves de la invasión emprendida el 24 de febrero por las fuerzas de Putin; su localización permitiría a Moscú una mejor logística de suministros y refuerzos al Ejército ruso más al oeste. También les facilitaría una operación para hacer una pinza con la que rodear a las fuerzas ucranias alrededor del Donbás.

Pero, sobre todo, allanaría el camino para completar un corredor, un puente terrestre desde la península ucrania de Crimea, que Moscú se anexionó ilegalmente en 2014, hasta los territorios de Donetsk y Lugansk controlados por el Kremlin a través de los separatistas prorrusos, a los que sustenta desde hace ocho años y que son la base del argumentario de lo que Putin ha llamado “operación militar especial” para “desnazificar” Ucrania y proteger a la población del Donbás, el área donde está también la asediada Mariupol. Allí, las autoridades locales han recogido más de 1.200 cadáveres de las calles en los últimos 15 días, según el teniente de alcalde, Sergi Orlov. La crisis y los bombardeos constantes ni siquiera han permitido que los cuerpos sean trasladados a los cementerios a las afueras de la ciudad y al menos 47 han tenido que ser sepultados en una fosa común; algunos “sin identificar” ha dicho Orlov.

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Ese corredor terrestre que ansía Rusia no es una idea nueva, sino una aspiración de larga data del Gobierno. Se remonta por lo menos a la anexión rusa de Crimea —no reconocida por la comunidad internacional—, cuando los separatistas prorrusos apoyados por Moscú declararon las autodenominadas “repúblicas populares” de Donetsk y Lugansk y empezó la guerra en el Donbás. La intención de trazar esa vía ha sido uno de los escenarios que apuntaban los analistas y observadores del Kremlin ya cuando Rusia empezó a acumular tropas a lo largo de las fronteras con Ucrania en noviembre.

Ahora que Moscú ha capturado y ocupado la ciudad de Berdyansk, —también en el mar de Azov— ese corredor terrestre aseguraría a la estratégica península de Crimea el suministro de agua dulce, algo que ha renqueado desde la anexión, ya que el Gobierno de Kiev aún controla el canal de la era soviética que la suministraba.

La captura de Mariupol, que vio grandes combates al inicio de la guerra del Donbás y estuvo bajo control de los secesionistas apoyados por el Kremlin durante un mes antes de que el Gobierno ucranio la recuperara, daría además el control al Kremlin del puerto más grande del mar de Azov, con embarcaderos profundos y adecuados para el transporte marítimo. Eso mejoraría la capacidad de Moscú y el rendimiento logístico entre Rusia, Donbás y Crimea.

Con la estratégica península convertida en una fortaleza militar desde hace años, las fuerzas de Putin la han estado empleando como lanzadera para la invasión y ha sido clave para hacerse con la ciudad portuaria de Jersón, en el flanco izquierdo de Crimea, en el mar Negro. Capturar Mariupol ayudaría, además, al Ejército de Putin a solidificar la ofensiva en el flanco sur, donde más avances están logrando. También les facilitaría lanzar una operación contra Odesa, la perla del mar Negro y una ciudad de importancia no solo estratégica para el Kremlin, sino también histórica y cultural, por su papel en el imaginario imperial de lo que fue ‘Novorossiya’, algo que los nacionalistas rusos quieren revivir. Que Rusia se haga con el control de las costas del mar de Azov sería una catástrofe para Ucrania, y daría a Putin una victoria que podría vender en casa. Pero perder el control de todas sus costas, también las del mar Negro —donde además tienen aguas tres países de la OTAN: Turquía, Bulgaria y Rumania— sería una hecatombe económica, logística y de seguridad para Kiev.

El durísimo asedio a Mariupol, con tácticas de bombardeos masivos, abrumadores e indiscriminados que Putin ya usó en las guerras de Siria y Chechenia es, además, un augurio terrible para otras ciudades ucranias como Járkov, Kiev o Chernihiv. Las tropas rusas ya están asediando duramente esta última localidad, en el norte de Ucrania y en el camino entre Bielorrusia y Kiev. Allí, los repetidos bombardeos contra la infraestructura crítica están llevando a sus 300.000 habitantes a una situación desastrosa, según el alcalde, Vladislav Atroshenko. La ciudad ya no está conectada a la red eléctrica, algunas zonas carecen agua potable y los suministros de gas pueden agotarse en 24 horas, según el alcalde.

En Mariupol, hace días que las tiendas están saqueadas, según ha relatado Sasha Volkov, empleado de la Cruz Roja Internacional. Cada vez hay más enfermos por el frío. Artem Seredechni sigue las noticias al minuto, temblando de impaciencia para que se acuerde un corredor humanitario para que los más de 200.000 civiles que, según las autoridades locales, están atrapados en una situación desesperada, puedan salir. “La gente usa la nieve para obtener agua y cocinan lo que pueden y como pueden en fogatas al aire libre. Esto es el siglo XXI, no están cubiertas las necesidades humanas más básicas: seguridad, tranquilidad y recursos que permiten llevar una vida normal”, se lamenta.

El ataque al hospital materno-infantil de Mariupol —que Rusia ha justificado alegando, sin pruebas, que se usaba como base para una milicia radical— ha desatado la condena internacional. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha acusado al Kremlin de nuevo de cometer “crímenes de guerra”. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, lo ha definido como un “crimen atroz”. El ataque aéreo al centro sanitario de la ciudad portuaria es el tercero a un hospital materno-infantil desde que empezó la invasión, según la ONU.

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Ucrania se prepara para otro día de pesadilla. En Járkov, la segunda ciudad en población de Ucrania (1,5 millones de habitantes) a unos 30 kilómetros de la frontera con Rusia y bajo asedio de las tropas de Putin desde hace un par de días, se han registrado importantes explosiones y vehículos rusos ya han entrado en la ciudad, según han confirmado las autoridades. Vídeos del servicio estatal de comunicaciones muestran varios vehículos militares ligeros rusos, también un tanque en llamas. Anton Gerschenko, asesor del Ministerio del Interior, ha asegurado que equipos de las fuerzas especiales rusas están ya en la ciudad y que hay combates urbanos, aunque el alcalde de Járkov sostiene que el Gobierno ucranio sigue teniendo el control. Oleg Synegubov, jefe de la administración estatal regional de Járkov, anunció la incursión en Facebook y advirtió a los residentes de que busquen refugio y no salgan a la calle.

Rusia amenazó con elevar su ofensiva y en el cuarto día desde que comenzaron los bombardeos ha vuelto a cargar contra infraestructuras críticas y contra ciudades. Cerca de Járkov, un ataque ha volado un gasoducto de gas natural, según el servicio estatal de comunicaciones especiales de Ucrania, que no aclaró la magnitud de los daños y si la explosión puede interrumpir el suministro de gas, una de las variables que, en pleno invierno, puede contribuir al sitio de Járkov. El ministerio de Defensa ruso amenazó este sábado con avanzar por todos los flancos. “Todas las unidades recibieron órdenes para desarrollar la ofensiva en todos los frentes”, dijo el sábado. Y pidió a los ucranios que insten a su Gobierno a “retirar inmediatamente todo el armamento pesado de las zonas urbanas”.

Un bombardeo ha causado un importante incendio en una terminal petrolera en la ciudad ucraniana de Vasylkiv, a unos 30 kilómetros al suroeste de la capital, Kiev, durante la noche. Los misiles han alcanzado no solo la terminal logística sino también el depósito de petróleo. El ataque puede derivar, además, en un importante desastre ambiental. La alcaldesa de la ciudad, Natalia Balasinovich, ha asegurado en un mensaje publicado en las redes sociales que misiles rusos alcanzaron el área de almacenamiento de petróleo, al suroeste de la pista principal de la base aérea. Las fotografías y los vídeos del lugar muestran grandes llamas elevándose bajo el cielo nocturno.

Mientras, el Kremlin, que cada vez enfrenta más aislamiento internacional, ha elevado su órdago con una oferta de negociación que puede ser una encerrona para el presidente ucranio, Volodímir Zelenski. Delegaciones de los dos países se reunirán en territorio bielorruso, cerca de la frontera, en una fecha aún por determinar.

Zelenski ha asegurado la mañana de este domingo que quiere conversaciones “honestas” con Rusia, pero que la única forma de desarrollarlas era hacerlo en un país neutral. “Queremos la paz, queremos reunirnos, queremos el fin de la guerra”, dijo Zelenski en un discurso en video difundido en sus redes sociales. “Varsovia, Bratislava, Budapest, Estambul, Bakú: propusimos todo eso a la parte rusa. Cualquier otra ciudad también nos serviría, en un país desde cuyo territorio no se disparen cohetes”, ha dicho el líder ucranio, que se ha dirigido también a la ciudadanía bielorrusa. Si se cumple lo acordado por Moscú y Kiev, las dos partes podrían verse a lo largo del río Pripyat, en el sureste de Bielorrusia.

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Los bielorrusos celebran este domingo una votación para enmendar la Constitución, que reforzará aún más el poder y el control del líder autoritario Aleksandr Lukashenko, muy dependiente de Putin y de Moscú, y que permitirá desplegar abiertamente armas nucleares y bases rusas en ese país, fronterizo no solo con Ucrania sino también con Letonia, Polonia y Lituania, miembros de la OTAN.

“¿Cómo mirarás a tus hijos a los ojos?”, ha preguntado Zelenski al pueblo de Bielorrusia. “¿Cómo mirarás a los ojos a tus vecinos? Somos tus vecinos. Nosotros, los ucranios. Espero que Bielorrusia vuelva a convertirse en el país bueno y seguro que era no hace mucho tiempo”, ha recalcado.

Este domingo, en Ucrania toca hacer balance de daños. El sábado, las fuerzas rusas lanzaron un ataque coordinado con misiles y artillería contra varios núcleos urbanos. Las fuerzas enviadas por Vladímir Putin han disparado también misiles de crucero desde el mar Negro en las ciudades de Sumi, Poltava y la portuaria Mariupol, en el mar de Azov, donde todavía este domingo se viven intensos combates.

Rusia asegura que se ha hecho con el control de la ciudad de Melitópol, una urbe del sureste de 150.000 habitantes, tras lo que sería un desembarco anfibio de infantería naval que facilitaría la toma también de Mariupol. El alcalde de Melitópol, sin embargo, emitió un comunicado en el que aseguró que la ciudad seguía bajo control ucranio. Si se confirma la toma de Melitópol, sería un avance importantísimo para Putin, que el jueves anunció una “operación militar contra el Donbás” que ha sido en realidad un ataque a gran escala en todo el país.

Escasez de combustible

Desde el centro de Ucrania, donde todavía queda suministro del combustible que ya escasea en otras muchas partes del país, una riada de vehículos blindados y camiones de suministros y con personal militar ha emprendido el camino hacia el sur, hacia Mariupol y la estratégica Odesa.

Las autoridades ucranias han elevado sus peticiones a la ciudadanía para que se prepare para todos los escenarios, incluidos salir a la calle con cócteles molotov. En la radio, algunos programas explicaban el viernes cómo fabricar ese explosivo casero. El sábado, por todo el país, empleados de los servicios de carreteras y brigadas de voluntarios comenzaron a desmantelar las señalizaciones de las carreteras y cambiar los letreros de las calles en un intento de despistar a las fuerzas rusas. “El enemigo tiene malas comunicaciones, no puede navegar por el terreno. Ayudémoslos a ir directamente al infierno”, dijo la compañía Ukravtodor en una publicación de Facebook.

En la parte del Donbás controlada por el Gobierno desde la guerra lanzada en 2014, territorio reclamado por el Kremlin para los separatistas prorrusos de Donetsk y Lugansk, que controlan un tercio de esta región minera, y en la región de Dnipro, más hacia el oeste, decenas de vehículos blindados y camiones militares, algunos con misiles, circulan por las carreteras. Cerca de Pavlograd, al este de Dnipro, uniformados cavaban trincheras el sábado, en los bosques cerca de la carretera principal, donde también preparaban barricadas.

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El presidente ruso, Vladímir Putin, ha dado el lunes 21 de febrero un paso crítico en la confrontación con Ucrania y con Occidente al ordenar el envío de tropas rusas a las regiones separatistas del este de la exrepública soviética. Tras un discurso feroz, plagado de referencias históricas y críticas a Kiev, a Estados Unidos y a la OTAN, el jefe del Kremlin firmó el reconocimiento de independencia de estas regiones. Es el último paso en la escalada que comenzó con la concentración de unos 100.000 soldados, que despertó las alarmas de Occidente ante una nueva agresión. Ucrania lucha desde 2014 contra los separatistas prorrusos en la región del Donbás, apoyados por Rusia, que ese mismo año se anexionó la península de Crimea con un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional.

Los recientes movimientos despiertan el fantasma de la Guerra Fría. El trasfondo de esta crisis es la negativa rusa a aceptar el acercamiento a la OTAN y la Unión Europea a la exrepública soviética, a la que Moscú considera parte de su identidad y de su espacio de influencia y cuyo control juzga vital para su seguridad. Putin cree que ambos países conforman “un solo pueblo”.

Noviembre de 2013

El presidente de Ucrania, el prorruso Victor Yanukóvich, suspende la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, prevista el 29 de noviembre, a causa de las presiones de Rusia, que le ofrece además importantes contrapartidas económicas por ello, como la reducción del precio de gas. Este anuncio cataliza el descontento de la población, sobre todo en el oeste del país. El 24 de noviembre, decenas de miles de ucranios se manifiestan contra el Gobierno en la plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev.

Un manifestante usaba un tirachinas durante unas protestas que degeneraron en choques violentos entre opositores y antidisturbios en el centro de Kiev, el 19 de febrero de 2014.
Un manifestante usaba un tirachinas durante unas protestas que degeneraron en choques violentos entre opositores y antidisturbios en el centro de Kiev, el 19 de febrero de 2014. SERGEY DOLZHENKO (EFE)

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Febrero de 2014

Las fuerzas de seguridad matan a al menos 100 personas en las protestas. La indignación popular y la brutal represión fuerzan la huida de Yanukóvich. Mientras, en Simferópol, la capital de la península ucrania de Crimea, militantes prorrusos se enfrentan a partidarios de la unidad de Ucrania. Al mismo tiempo, militares rusos camuflados y agentes del espionaje del Kremlin penetran en el territorio para forzar su anexión a Rusia.

Un combatiente de la autoproclamada República de Donetsk, el viernes en una trinchera cerca de la localidad de Yasne.
Un combatiente de la autoproclamada República de Donetsk, el viernes en una trinchera cerca de la localidad de Yasne.Alexei Alexandrov (AP)

16 de marzo de 2014

Se celebra un referéndum en Crimea en el que —en medio de acusaciones de fraude— vence la anexión a Rusia por más del 97% de los votos. Dos días después, Putin firma la incorporación de la península ucrania a su territorio, que la comunidad internacional no reconoce. La OTAN congela su colaboración con Moscú, y EE UU y la UE le imponen sanciones.

El presidente ruso, Vladímir Putin, a la derecha de la imagen, firma la anexión de Crimea con representantes de la península, el 18 de marzo de 2014 en Moscú.
El presidente ruso, Vladímir Putin, a la derecha de la imagen, firma la anexión de Crimea con representantes de la península, el 18 de marzo de 2014 en Moscú. KIRILL KUDRYAVTSEV (AFP)

Abril-mayo de 2014

Los acontecimientos de Crimea se reproducen en la región ucrania del Donbás. En mayo, grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sendas “repúblicas populares” y reclaman integrarse en Rusia. El este de Ucrania se convierte así en el escenario de la última guerra de Europa entre los separatistas prorrusos, con apoyo militar de Moscú, y el Ejército ucranio.

17 de julio de 2014

Un misil Buk de fabricación rusa derriba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines y mata a sus 298 ocupantes cuando el avión sobrevolaba la región de Donetsk.

Flores, cartas y obsequios de homenaje en el lugar en el que cayó el MH17, en Donetsk, en julio de 2014.
Flores, cartas y obsequios de homenaje en el lugar en el que cayó el MH17, en Donetsk, en julio de 2014.MAXIM ZMEYEV (REUTERS)

5 de septiembre de 2015

Ucrania, Rusia y representantes separatistas de Donetsk y Lugansk firman en Minsk un acuerdo para poner fin a la guerra bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Entra en vigor un alto el fuego que dura una semana.

19 de octubre de 2016

La reunión en Berlín del Cuarteto de Normandía —auspiciado por Francia y Alemania para resolver este conflicto— termina sin avances.

10 de diciembre de 2019

Putin y el nuevo presidente ucranio, Volodímir Zelenski, acuerdan en París retomar el proceso de paz en Ucrania. El 29 de diciembre, Kiev y representantes separatistas canjean a 200 prisioneros.

Foto: Atlas | Vídeo: Presos ucranios son escoltados por rebeldes prorrusos en diciembre de 2019, cerca de Donetsk (Ucrania).

Enero-abril de 2021

Rusia comienza a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. El 13 de abril, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, define el despliegue como “la mayor acumulación de tropas rusas desde la anexión de Crimea”.

23 de agosto de 2021

46 Estados y organizaciones, entre ellas la OTAN, firman en Kiev la Plataforma de Crimea, en la que Occidente exige a Rusia la devolución de la península ucrania.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre de la Plataforma de Crimea, en Kiev, el 23 de agosto de 2021.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre de la Plataforma de Crimea, en Kiev, el 23 de agosto de 2021.– (AFP)

3 de diciembre de 2021

Estados Unidos cree que Moscú prepara una invasión de Ucrania “a principios de 2022″, de acuerdo con The Washington Post. Según EE UU, el despliegue de Rusia en las fronteras con ese país puede llegar a 175.000 soldados.

16 de diciembre de 2021

La UE amenaza a Rusia con “sanciones enormes” si invade Ucrania.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas el pasado 16 de diciembre.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas el pasado 16 de diciembre.POOL (Reuters)

11 y 12 de enero de 2022

Una reunión entre Washington y Moscú —el 11 de enero en Ginebra (Suiza)— y otra celebrada al día siguiente entre la OTAN y Rusia concluyen sin avances. Moscú informa del inicio de unas maniobras militares en el sur de Rusia, el Cáucaso y Crimea.

Un tanque ruso T-72B3 disparaba su cañón durante unos ejercicios militares en el campo de tiro de Kadamovskiy, en la región de Rostov, en el sur de Rusia, el pasado 12 de enero.
Un tanque ruso T-72B3 disparaba su cañón durante unos ejercicios militares en el campo de tiro de Kadamovskiy, en la región de Rostov, en el sur de Rusia, el pasado 12 de enero.AP

14 de enero de 2022

EE UU alerta de que Rusia planea “un ataque de falsa bandera”: un sabotaje contra sus fuerzas en el este de Ucrania para atribuírselo a Kiev y justificar una invasión. La madrugada anterior, un ciberataque masivo inutilizó durante horas el sistema informático del Gobierno ucranio.

Transporte de vehículos militares rusos el martes para hacer maniobras en Bielorrusia, país fronterizo con Ucrania.Foto: AFP | Vídeo: REUTERS

18 de enero de 2022

Rusia envía tropas a Bielorrusia para unas maniobras conjuntas cerca de las fronteras ucranias. Entretanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, inicia una nueva ronda de reuniones que culminarán el viernes con un encuentro con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este miércoles en Kiev.
El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este miércoles en Kiev.POOL (REUTERS)

24 de enero febrero de 2022

El Departamento de Estado de Estados Unidos ordena a los familiares de los diplomáticos de su embajada en Kiev que abandonen el país, ante la amenaza de una invasión de Rusia. También autoriza a los trabajadores no esenciales a salir. También pide al resto de sus conciudadanos que consideren “la oportunidad de salir de Ucrania empleando vuelos comerciales u otros medios privados”, dado que la embajada no estará en condiciones de prestarles ayuda en el caso de un ataque.

27 de enero de 2022

China se alinea con Rusia sobre Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, ha roto este jueves el silencio administrativo ―ese de “quien calla, otorga”― de su país en torno a la amenaza de Rusia sobre Ucrania. Y lo ha hecho para dejar claro ―todo lo claro que permiten los protocolos diplomáticos, y por si cabía alguna duda― que las simpatías de Pekín están con Moscú. En una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, Wang dice que “las preocupaciones de seguridad de Rusia deben tenerse en cuenta y recibir una solución”. Por otro lado, estos días Rusia escenifica un notable acercamiento con Cuba, su antiguo aliado, y lo hace en un ambiente de tensión creciente.

Un hombre con una gorra con una bandera estadounidense en Pekín el 27 de enero.
Un hombre con una gorra con una bandera estadounidense en Pekín el 27 de enero.Andy Wong (AP)

28 de enero de 2022

Para tratar de evitar que la dependencia energética europea de Rusia y las sombrías perspectivas de falta de suministro añadan más tensión a la crisis ucrania, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, realizan un comunicado conjunto en el que exhiben unidad para enviar un mensaje de sosiego: no habrá desabastecimiento.

29 de enero de 2022

Joe Biden afirma este viernes que planea desplegar tropas en el este de Europa y países de la OTAN “a corto plazo”, si bien no será un gran número. El Pentágono cifra los efectivos en 8.500 soldados, que se encontraban en “alerta máxima” para desplazarse en caso de necesidad, a raíz de la crisis de Ucrania. “Enviaré tropas al este de Europa y los países de la OTAN a corto plazo. No demasiadas”, afirma el presidente estadounidense.

3 de febrero de 2022

Estados Unidos y la OTAN rechazan firmar un tratado bilateral sobre seguridad en Europa con Rusia y también cerrar la puerta a una futura incorporación de Ucrania a la Alianza Atlántica. Esas eran dos de las principales exigencias planteadas por Moscú para poner fin a la crisis de Ucrania. En cambio, tanto Washington como la Alianza ofrecen a Putin negociar acuerdos de desarme y medidas de confianza en diferentes foros (como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, OSCE, el Diálogo sobre Estabilidad Estratégica EE UU-Rusia y el Consejo OTAN-Rusia), cuyo éxito condicionan a que se inicie una desescalada en la amenaza militar rusa sobre Ucrania. Así figura en dos documentos confidenciales enviados el pasado miércoles por Washington y la OTAN a Moscú, a los que ha tenido acceso EL PAÍS. El día 3, el Kremlin expulsa al canal alemán Deutsche Welle de Rusia después del veto de Berlín a Rusia Today. DW no podrá emitir en Rusia y será declarado por las autoridades como “agente extranjero”.

Una cámara graba frente a la sede del canal alemán Deutsche Welle el 3 de febrero en Moscú.
Una cámara graba frente a la sede del canal alemán Deutsche Welle el 3 de febrero en Moscú.
YURI KOCHETKOV (EFE)

7 de febrero de 2022

Macron pide a Putin evitar la guerra: “Los próximos días serán decisivos”. Separados por una enorme mesa —casi tan grande como la distancia que hoy aleja a Moscú de la OTAN—, los presidentes de Rusia y Francia se reúnen en busca de una respuesta al avispero ucranio. Vladímir Putin ejerció de anfitrión y escuchó el intento de Emmanuel Macron de lograr una desescalada que aleje la amenaza de guerra. La visita del mandatario francés a Moscú no logró arrancar ninguna concesión en firme del Kremlin en torno a Ucrania.

12 de febrero de 2022

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España recomienda a los españoles residentes en Ucrania que abandonen temporalmente el país por sus propios medios. “Se recomienda a los españoles actualmente en aquel país que consideren seriamente la posibilidad de abandonarlo temporalmente por los medios comerciales disponibles, mientras persistan las circunstancias actuales”, señala el comunicado de Exteriores. Al mismo tiempo, reitera la recomendación de no viajar al país “dada la volátil situación de seguridad”. El día anterior EE UU, así como otros países occidentales, habían hecho un anuncio similar.

15 de febrero de 2022

El Parlamento de Rusia aprueba una resolución que insta al presidente Vladímir Putin a que reconozca la independencia de las regiones ucranias de Donetsk y Lugansk, autroproclamadas repúblicas en 2014. La decisión de la Duma estatal (la Cámara baja rusa) del “envío inmediato” a Putin de la iniciativa no es vinculante, solo el jefe del Kremlin puede dictar que Rusia reconozca la independencia de los territorios, pero ofrece una señal contradictoria de la postura rusa: el mismo día Moscú anuncia la retirada de parte de las tropas desplegadas junto a las fronteras de Ucrania y asegura que las respuestas que le ofrecieron Estados Unidos y la OTAN a sus exigencias sobre la arquitectura de la seguridad en Europa —y que adelantó EL PAÍS en exclusiva— son un punto de partida aceptable para negociar.

Putin y Scholz, durante su encuentro del 15 de febrero en el Kremlin.
Putin y Scholz, durante su encuentro del 15 de febrero en el Kremlin.Mikhail Klimentyev (AP)

17 de febrero de 2022

El Gobierno ucranio y los separatistas prorrusos respaldados por Moscú intercambian acusaciones de ataques a lo largo de la línea del frente en el Donbás. Así, proyectiles de artillería alcanzaron una guardería en la ciudad de Stanytsia Luganska, en la parte de la región de Lugansk controlada por el Gobierno de Kiev. Hirieron a tres civiles, según el Ejército ucranio, que reportó otros 47 ataques en una veintena de puntos lo largo de la zona de conflicto y en los que dos personas más sufrieron lesiones. A su vez, líderes de las regiones secesionistas de Donetsk y Lugansk denunciaron ataques de las fuerzas ucranias.

18 de febrero de 2022

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos informaron de que el Kremlin ya había ordenado proceder a la invasión de Ucrania, según fuentes de la Administración de Joe Biden citadas por The New York Times y The Washington Post. Este dato es lo que llevó al presidente a señalar, por primera vez, que consideraba que Vladímir Putin ya había “tomado la decisión” de atacar la antigua república soviética. Ese mismo día, los separatistas prorrusos dieron la orden de evacuar a civiles en el Donbás.

Una residente de Stanytsia Luganska, en la zona del este controlada por Kiev, observa los destrozos en su casa por un bombardeo el 18 de febrero.
Una residente de Stanytsia Luganska, en la zona del este controlada por Kiev, observa los destrozos en su casa por un bombardeo el 18 de febrero.ALEKSEY FILIPPOV (AFP)

21 de febrero de 2022

Putin firma el reconocimiento de las regiones prorrusas ucranias de Donetsk y Lugansk y arranca el envío de tropas rusas a la zona. La reacción de Occidente no se hace esperar. La UE condenó en bloque el movimiento y anució que ponía en marcha el mecanismo para activar contundentes sanciones a Rusia. EE UU realiza un movimiento similar. El gesto de Putin recrudece el conflicto en Ucrania y eleva la tensión con Occidente, que ya estaba en un punto álgido. Putin, que había defendido fervientemente los acuerdos de paz para el Donbás, dinamita con esta firma parte de la acción diplomática.

22 de febrero de 2022

Alemania suspende la certificación del polémico gasoducto Nord Stream 2 tras el anuncio del reconocimiento por parte de Moscú de las regiones separatistas de Ucrania. Berlín anuncia que paralizará la aprobación de la infraestructura, controlada por el gigante gasista ruso Gazprom. El canciller Scholz anuncia que ha pedido al ministro de Economía, Robert Habeck, que se tomen las medidas administrativas necesarias para paralizar el proceso de certificación del gasoducto. “Sin esta certificación, Nord Stream no puede entrar en funcionamiento”, señala Scholz.

Trabajadores del gasoducto Nord Stream 2 en una imagen tomada en una tubería en 2019 cerca de la localidad rusa de Kingisepp.
Trabajadores del gasoducto Nord Stream 2 en una imagen tomada en una tubería en 2019 cerca de la localidad rusa de Kingisepp.Anton Vaganov (Reuters)

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La planta de regasificación de Enagás en Huelva, en una imagen de archivo.
La planta de regasificación de Enagás en Huelva, en una imagen de archivo.Carlos Crespo

España es uno de los países europeos con menor capacidad de producción de gas natural: lo que extrae del subsuelo apenas alcanza para cubrir el 0,4% de su consumo. Sin embargo, Bruselas —que detallará la semana que viene su plan de contingencia— ve en la Península un punto clave para el suministro del resto de países de la Unión en caso de que la escalada bélica en torno a Ucrania pase a mayores y cortocircuite el cauce más usado para el suministro del Viejo Continente: los gasoductos que traen este combustible desde Rusia, el segundo productor mundial.

La respuesta a por qué España es tan fundamental a ojos de la Comisión está en su notable capacidad de recepción y regasificación del combustible que, en el escenario más extremo, suministrarían por barco de Estados Unidos —primer productor mundial y pieza clave en el engranaje de emergencia que está organizando el Ejecutivo comunitario— y Qatar para evitar una crisis energética de grandes proporciones en la UE. También en su experiencia previa como importador, en los últimos años, de gas natural licuado (GNL) de países tan diversos como Trinidad y Tobago, Guinea Ecuatorial o Argentina, lo que ha permitido alumbrar que es clave en un periodo de máxima tensión como la actual.

La operación sería más o menos como sigue: una gran flota de metaneros llegaría a los puertos peninsulares procedente de estos dos países y de otros grandes exportadores como Argelia —que también manda gas por tubo— o Nigeria. Los buques descargarían el gas para ser posteriormente reexportado a otros países del entorno como Francia o Alemania. Según la media docena de fuentes consultadas, el concurso de España en la operación podría ayudar a paliar parcialmente —muy parcialmente— el golpe. Pero sería a todas luces insuficiente para cubrir íntegramente el agujero que dejaría el gigante euroasiático, que hoy suministra el 40% del gas que consume Europa y casi la totalidad del que requieren los países del centro y el este de la Unión.

“Estamos hablando de otro orden de magnitud”, apunta el economista Miguel Ángel Lasheras, al que respalda una sólida trayectoria en el sector gasista. “Imagino que es una forma de mandar una señal de amenaza a Rusia. Pero es poco creíble, al menos a corto plazo. Más aún cuando la propia Comisión Europea nunca le ha dado mucha importancia a las conexiones de gas entre España y el resto del continente, que no ha considerado ni estratégicas ni prioritarias”, critica.

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La península ibérica cuenta con siete puertos con capacidad de regasificación —seis en España y uno más en Portugal— que están estratégicamente distribuidos: tres en la costa mediterránea y otros tres en la atlántica. Es mucho para un país de su tamaño: más del doble, por ejemplo, que los dos que le van a la zaga en Europa, Francia e Italia. Los seis puertos españoles cuentan con sus respectivas plantas de almacenamiento y regasificación con capacidad ociosa suficiente como para procesar y reenviar a otros países del entorno una cantidad significativa de gas. Toda una rareza en un mercado, el europeo, que en los últimos meses vive una situación de tensión permanente.

Sin embargo, las débiles interconexiones con Francia —dos tubos de escasa capacidad para los estándares de los gasoductos modernos, ubicados en Irún (País Vasco) y Larrau (Navarra)— suponen un importante “cuello de botella” —en palabras de Georg Zachmann, del centro de estudios bruselense Bruegel— que limita la cantidad de gas que se podría reexportar al resto del continente. Lo que podría transportar España por tubo es, por tanto, apenas una gota en un océano de consumo europeo.

“La capacidad de España es grande y podría ser de ayuda en una situación de emergencia como la que se plantea, pero la interconexión es la que es”, explica Gonzalo Escribano, director del Programa Energía y Clima del Real Instituto Elcano. Con todo, este experto —como prácticamente todas las fuentes consultadas— descarta el escenario más extremo y cree que Rusia, incluso si llegase a producirse una confrontación bélica, cumplirá sus contratos de suministro. En gran medida, porque supone una fuente de financiación y de divisas de la que no puede prescindir en condiciones normales y menos aún en un escenario de guerra abierta.

Un “portaaviones” del gas para el resto de Europa

La segunda opción sería que España hiciese las veces de “portaaviones” del gas para el resto de socios europeos, en palabras de una voz destacada del sector gasístico. Dada su posición geográfica ventajosa —más cercana a América y a los principales exportadores africanos— y su capacidad de almacenamiento en puerto, podría recibir gas por barco y guardarlo en sus instalaciones antes de distribuirlo, de nuevo por mar, al resto de países vecinos.

“La experiencia del pasado nos indica que, efectivamente, el sistema ibérico tiene capacidad para reexportar gas natural”, apunta Jorge Fernández, coordinador del Laboratorio de Energía del Instituto Vasco de la Competitividad, adscrito a la Universidad de Deusto, que recuerda que en 2014 se llegó a almacenar y poner de nuevo en el mercado un volumen respetable. En aquella ocasión, con Asia como destino mayoritario. “Históricamente, los tanques de gas licuado de los puertos españoles han tenido una tasa de utilización relativamente baja y sigue habiendo mucha capacidad de almacenamiento”, añade.

Esta operación convertiría a la Península en un hub en el que se iría guardando una cantidad razonable de combustible —aunque, de nuevo, pequeña respecto a las necesidades totales del continente— ya en suelo comunitario. Pero tiene una gran pega: el coste. “Sería carísimo y, además, el resto de Europa no está precisamente sobrada de plantas de regasificación”, apostilla Escribano. “Los agentes privados no tendrían ningún incentivo económico a hacerlo, así que habría que cubrir ese coste de alguna manera”, agrega Fernández. “Sería posible, sí, pero también muy ineficiente. Además, ¿qué sentido tendría dejarlo aquí y no llevarlo directamente a destino? Puede que se haga puntualmente, pero no le veo mucho sentido”, apunta un directivo del sector bajo condición de anonimato.

La tercera alternativa, aún más compleja, pasaría por utilizar las centrales de ciclo combinado —que también están lejos de operar a pleno rendimiento— para quemar el gas importado de EE UU o Qatar y obtener electricidad. Pero, de nuevo, la gran barrera es la interconexión con el resto del continente: el cable actual que une España y Francia dista mucho de tener la capacidad necesaria para transportar toda la energía que se requeriría. “Además, la mayor parte del gas que se está consumiendo en el resto de Europa es para calefacción e industria”, recuerda Lasheras. “Ninguna de las alternativas serviría para reemplazar todo el gas que se importa de Rusia. Otra cosa sería que la UE se tomase en serio el tema de las interconexiones para romper esa dependencia energética. Pero sería cuestión de muchos años, no de unos meses”.

Relativa relajación de precios

Además del compromiso estadounidense, con sus vastos recursos de gas de lutita, Europa cuenta con otra baza a su favor para garantizar el suministro en los próximos meses incluso si Rusia cierra el grifo completo: la relativa distensión de los mercados gasísticos globales en las últimas semanas. Tras un periodo de altísimo voltaje —en el que los precios se han llegado a triplicar— y a poco más de mes y medio vista del final del invierno, el aumento abrupto de la demanda en varios países asiáticos ha desaparecido tras el acopio acometido durante el otoño y la primera parte del invierno. Y la competencia por los metaneros es mucho menor que unas semanas atrás. Aunque los precios actuales siguen siendo muy altos, sin parangón en perspectiva histórica y disparatados respecto a solo un año atrás, empiezan a dar las primeras señales de relajación. «Las reservas están en niveles más bajos que otros años, pero creo que dará para que Europa pase lo que resta de invierno», resumen un directivo del sector. «En España lo doy por garantizado».

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El candidato Gustavo Petro y el presentador Roberto Pombo  durante su participación en el primer debate de candidatos a la presidencia de Colombia el día 27 de enero de 2022.
El candidato Gustavo Petro y el presentador Roberto Pombo durante su participación en el primer debate de candidatos a la presidencia de Colombia el día 27 de enero de 2022. Camilo Rozo

Desde la primera vuelta de las presidenciales de 2018, el electorado colombiano está dividido en tres corrientes que se corresponden exactamente con las tres consultas abiertas para elegir a los candidatos presidenciales en 2022: izquierda, donde Gustavo Petro domina con claridad; centro, liderado por Sergio Fajardo; y derecha, más abierto que los anteriores, pero con el exalcalde de Medellín Federico ‘Fico’ Gutiérrez encabezando los sondeos. Los tres han entrelazado este jueves un enfrentamiento de líderes de consultas en el primer debate que los pone cara a cara rumbo a las elecciones de mayo, un ejercicio que ha servido para entender mejor cuál es la forma de la competición política para este 2022, y cómo se ancla con los datos que representan la realidad de Colombia.

El primero y más importante, el punto del que nacen los discursos de todos los candidatos, es la falta de credibilidad del actual sistema democrático. Colombia es el segundo país de América Latina en el que más ha aumentado la proporción de población que se declara bastante o muy en desacuerdo con la idea de que la democracia es superior al resto de sistemas de gobierno.

En esto, es crucial subrayarlo, Colombia se sale de la relación habitual en la región (y en el mundo entero) de a peor calidad de la democracia, mayor falta de credibilidad de la misma. La democracia colombiana dista mucho de ser perfecta, pero también dista exactamente lo mismo de las más disfuncionales: podríamos decir que, comparativamente, es una democracia de media tabla en sus indicadores institucionales y de libertad. Sin embargo, su ciudadanía es una de las que peor la valoran.

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Esta aparente inconsistencia podría explicarse porque en el desacuerdo con el sistema estaría influyendo una frustración de expectativas con sus representantes centrales: partidos, coaliciones, candidatos y representantes electos. Una percepción de falta de representatividad de demandas centrales, que se dejó ver claramente en las protestas de 2019, que fueron retomadas en 2021 por una ciudadanía (especialmente en sus segmentos más jóvenes) cuyo grito se parece bastante al “no nos representan” que resonó en la España de los “indignados” de 2011.

Durante esta campaña, cada uno de los candidatos de referencia está tratando de conectar con este contexto a base de vender cambio, de manera que el eje novedad-relación con el establecimiento se vuelve uno más de competición. En el debate, los intentos de Petro, Fajardo y ‘Fico’ por presentarse como los más distintos mientras empujaban a sus rivales al armario del pasado han sido transversales. Pero se han anclado siempre a aspectos específicos de la realidad: de hecho, cada uno de los tres ha escogido para el debate y para toda la campaña un tema clave que les sirve de aterrizaje discursivo a su propuesta de “cambio”: la seguridad para ‘Fico’, la desigualdad para Petro, y la educación para Fajardo.

Inseguridad en aumento

En 2021, la tasa de homicidios subió de manera significativa en Colombia por primera vez desde hace una década. Este aumento superó no sólo el volumen de 2020, anormalmente bajo por las cuarentenas y confinamientos, sino el de 2019, 2018 y 2017.

Ahora bien: los niveles están todavía muy lejos no ya de los peores años del país, a finales del siglo XX, sino incluso del punto en el que Álvaro Uribe ganó la presidencia en 2002 gracias a un discurso basado en la seguridad (a la que él le añadía el adjetivo ‘democrática’). Igualmente, el exalcalde de Medellín está tratando de seguir una plantilla no muy distinta a la del primer uribismo: lo primero, la seguridad. Para que haya salud, economía, educación hace falta seguridad. Y los actuales líderes no han sido capaces de ofrecerla. Esta es su piedra angular.

Un problema para él es que la inseguridad tiene dos fuentes, como bien ha remarcado el moderador Roberto Pombo durante el debate: por un lado está la de los núcleos urbanos, que es quizás la que mejor puede conectar con el discurso de un político que construyó su alcaldía a base de “mano dura” contra “los delincuentes”. Pero, por otro lado, está el aumento de la violencia en amplios territorios no urbanos producto de la implementación imperfecta de los acuerdos de paz alcanzados con las FARC durante el mandato de Juan Manuel Santos. Y este es el primer flanco que Gustavo Petro aprovecha para atacar discursivamente.

Pobreza, desigualdad y guerra

Puede parecer contradictorio, pero a la izquierda colombiana le va mejor electoralmente cuando la plantilla con la que se vota es la del plebiscito por los acuerdos de paz de 2016. Digo que puede parecer contradictorio porque en aquel plebiscito perdió la opción que defendía, el ‘sí’. Pero el porcentaje obtenido estuvo por encima del que tuvo Petro en la segunda vuelta de 2018. Y la derrota del referéndum fue por unos pocos miles, no por millones. De manera que tiene sentido que Petro vuelva siempre a la paz (o a su ausencia: el conflicto) como punto de referencia. Una paz que, según él, serviría al “pueblo”.

La estructura argumental de Petro es populista en su esencia: una élite corrupta captura y bloquea todos los beneficios que podría obtener el conjunto de la población, y él dispone de las soluciones para desbloquearlos. Lo que sucede es que el contexto es favorable a este discurso: por una parte, el descreimiento con la democracia actual. Por otra, y de manera más fundamental, el aumento en la pobreza sin precedentes que sufrieron los núcleos urbanos del país durante la pandemia.

Si a esto le sumamos el contexto de repunte de los conflictos y la violencia, resulta que de entrelazar las ideas de paz, prosperidad y representatividad surge un discurso atractivo, especialmente para los jóvenes urbanos que encabezaron las protestas en 2021.

Esto, a su vez, facilita el trabajo discursivo de ‘Fico’, quien puede articular una plataforma de similar estructura populista (pueblo vs. élite) pero con soluciones muy distintas: seguridad y valores para llevarnos a la paz y la prosperidad. Para él, igual que para Petro, la plantilla de competición más ventajosa es la de la división del electorado en dos mitades.

En este sandwich, el centro queda aprisionado y en busca de una palanca que le sirva para reabrir su espacio de voto.

Educación, ¿punto de inicio?

A Sergio Fajardo le gusta hablar de educación. Esto no es nuevo de esta campaña: siempre ha sido el punto preferido de partida de alguien a quien no le importa que le apoden “profe”. Pero hablar de educación en un contexto de erosión institucional, de la seguridad física, mental y monetaria corre el riesgo de sonar un tanto naïve. Por eso sorprende que Fajardo no haya mencionado un dato como el siguiente, y que de hecho no lo repita a cada vez que le ponen un micrófono delante: durante la pandemia, la deserción escolar se multiplicó por tres en Colombia. En zonas no urbanas se multiplicó por seis.

Podría argumentarse que seguridad y desigualdad, los vectores de los otros dos candidatos, cuelgan de este dato, casi tan dramático como el del número de contagios de covid-19 que sufrió Colombia, un país considerablemente golpeado por el virus. Pero, para moverse a este punto, Fajardo en particular y el centro en general debería completar un giro discursivo que le permita utilizar con mayor soltura las herramientas que, de manera más eficaz, ya están empleando sus rivales.

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La crisis que Rusia ha desatado en Europa del este al concentrar unos 100.000 soldados junto a las fronteras ucranias hace temer a los países occidentales que Moscú esté preparando una nueva agresión militar al país vecino. Ucrania lucha desde 2014 contra los separatistas prorrusos en la región del Donbás apoyados por Rusia, que se anexionó ese año la península de Crimea con un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional.

La concentración de tropas rusas y la escalada dialéctica del presidente Vladímir Putin contra Kiev y la OTAN, a la que acusa de amenazar a Rusia expandiéndose hacia sus fronteras, alienta el augurio de un retorno a la Guerra Fría. El trasfondo de esta crisis es la negativa rusa a aceptar el acercamiento a la OTAN y la Unión Europea de la exrepública soviética, a la que considera parte de su identidad y de su espacio de influencia y cuyo control juzga vital para su seguridad. Putin cree que ambos países conforman “un solo pueblo”.

Noviembre de 2013

El presidente de Ucrania, el prorruso Victor Yanukóvich, suspende la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, prevista el 29 de noviembre, a causa de las presiones de Rusia, que le ofrece además importantes contrapartidas económicas por ello como la reducción del precio de gas. Este anuncio cataliza el descontento de la población, sobre todo en el oeste del país. El 24 de noviembre, decenas de miles de ucranios se manifiestan contra el Gobierno en la plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev.

Un manifestante usaba un tirachinas durante unas protestas que degeneraron en choques violentos entre opositores y antidisturbios en el centro de Kiev, el 19 de febrero de 2014.
Un manifestante usaba un tirachinas durante unas protestas que degeneraron en choques violentos entre opositores y antidisturbios en el centro de Kiev, el 19 de febrero de 2014. SERGEY DOLZHENKO (EFE)

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Febrero de 2014

Las fuerzas de seguridad matan a al menos 100 personas en las protestas. La indignación popular y la brutal represión fuerzan la huida de Yanukóvich. Mientras, en Simferópol, la capital de la península ucrania de Crimea, militantes prorrusos se enfrentan a partidarios de la unidad de Ucrania. Al mismo tiempo, militares rusos camuflados y agentes del espionaje del Kremlin penetran en el territorio para forzar su anexión a Rusia.

Un combatiente de la autoproclamada República de Donetsk, el viernes en una trinchera cerca de la localidad de Yasne.
Un combatiente de la autoproclamada República de Donetsk, el viernes en una trinchera cerca de la localidad de Yasne.Alexei Alexandrov (AP)

16 de marzo de 2014

Se celebra un referéndum en Crimea en el que —en medio de acusaciones de fraude— vence la anexión a Rusia por más del 97% de los votos. Dos días después, Putin firma la incorporación de la península ucrania a Rusia, que la comunidad internacional no reconoce. La OTAN congela su colaboración con Moscú, y EE UU y la UE le imponen sanciones.

El presidente ruso, Vladímir Putin, a la derecha de la imagen, firma la anexión de Crimea con representantes de la península, el 18 de marzo de 2014 en Moscú.
El presidente ruso, Vladímir Putin, a la derecha de la imagen, firma la anexión de Crimea con representantes de la península, el 18 de marzo de 2014 en Moscú. KIRILL KUDRYAVTSEV (AFP)

Abril-mayo de 2014

Los acontecimientos de Crimea se reproducen en la región ucrania del Donbás. En mayo, grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sendas “repúblicas populares” y reclaman integrarse en Rusia. El este de Ucrania se convierte así en el escenario de la última guerra de Europa entre los separatistas prorrusos, con apoyo militar de Moscú, y el Ejército ucranio.

17 de julio de 2014

Un misil Buk de fabricación rusa derriba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines y mata a sus 298 ocupantes cuando el avión sobrevolaba la región de Donetsk.

Flores, cartas y obsequios de homenaje en el lugar en el que cayó el MH17, en Donetsk, en julio de 2014.
Flores, cartas y obsequios de homenaje en el lugar en el que cayó el MH17, en Donetsk, en julio de 2014.MAXIM ZMEYEV (REUTERS)

5 de septiembre de 2015

Ucrania, Rusia y representantes separatistas de Donetsk y Lugansk firman en Minsk un acuerdo para poner fin a la guerra bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Entra en vigor un alto el fuego que dura una semana.

19 de octubre de 2016

La reunión en Berlín del Cuarteto de Normandía —auspiciado por Francia y Alemania para resolver este conflicto— termina sin avances.

10 de diciembre de 2019

Putin y el nuevo presidente ucranio, Volodímir Zelenski, acuerdan en París retomar el proceso de paz en Ucrania. El 29 de diciembre, Kiev y representantes separatistas canjean a 200 prisioneros.

Foto: Atlas | Vídeo: Presos ucranios son escoltados por rebeldes prorrusos en diciembre de 2019, cerca de Donetsk (Ucrania)

Enero-abril de 2021

Rusia comienza a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. El 13 de abril, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, define el despliegue como “la mayor acumulación de tropas rusas desde la anexión de Crimea”.

23 de agosto de 2021

46 Estados y organizaciones, entre ellas la OTAN, firman en Kiev la Plataforma de Crimea, en la que Occidente le exige a Rusia la devolución de la península ucrania.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre de la Plataforma de Crimea, en Kiev, el 23 de agosto de 2021.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre de la Plataforma de Crimea, en Kiev, el 23 de agosto de 2021.– (AFP)

3 de diciembre de 2021

Washington cree que Moscú prepara una invasión de Ucrania “a principios de 2022″, de acuerdo con The Washington Post. Según EE UU, el despliegue de Rusia en las fronteras con ese país puede llegar a 175.000 soldados.

16 de diciembre de 2021

La UE amenaza a Rusia con “sanciones enormes” si invade Ucrania.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas el pasado 16 de diciembre.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas el pasado 16 de diciembre.POOL (Reuters)

11 y 12 de enero de 2022

Una reunión entre Washington y Moscú —el 11 de enero en Ginebra (Suiza)— y otra celebrada al día siguiente entre la OTAN y Rusia concluyen sin avances. Moscú informa del inicio de unas maniobras militares en el sur de Rusia, el Cáucaso y Crimea.

Un tanque ruso T-72B3 disparaba su cañón durante unos ejercicios militares en el campo de tiro de Kadamovskiy, en la región de Rostov, en el sur de Rusia, el pasado 12 de enero.
Un tanque ruso T-72B3 disparaba su cañón durante unos ejercicios militares en el campo de tiro de Kadamovskiy, en la región de Rostov, en el sur de Rusia, el pasado 12 de enero.AP

14 de enero de 2022

EE UU alerta de que Rusia planea “un ataque de falsa bandera”: un sabotaje contra sus fuerzas en el este de Ucrania para atribuírselo a Kiev y justificar una invasión. La madrugada anterior, un ciberataque masivo inutilizó durante horas el sistema informático del Gobierno ucranio.

Transporte de vehículos militares rusos este martes para hacer maniobras en Bielorrusia, país fronterizo con Ucrania.Foto: AFP | Vídeo: REUTERS

18 de enero de 2022

Rusia envía tropas a Bielorrusia para unas maniobras conjuntas cerca de las fronteras ucranias. Entretanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, inicia una nueva ronda de reuniones que culminarán este viernes con un encuentro con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este miércoles en Kiev.
El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este miércoles en Kiev.POOL (REUTERS)

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